Osha, Ifá y Palo: fronteras, convivencia y cuándo Ifá manda a rayarse

Osha, Ifá y Palo: fronteras y convivencia (ilustración de Ofún Oshé)

Me lo preguntan mucho, y casi siempre bajando la voz: «Padrino, tengo mi mano de Orula, ¿me puedo rayar?». La respuesta sorprende a más de uno, porque a veces es el propio Ifá el que lo manda. Entre las recomendaciones de Ogbe Tua, también llamado Ogbe Otura, está que la persona se raye y tenga su prenda. No dice que se aleje del Palo. Dice que se raye. Y cuando eso cae en la estera, el babalawo no raya, no se burla y no manda a nadie a ciegas: sabe a quién llevarlo y qué significa eso para alguien que sigue siendo de Osha e Ifá. Para eso hay que conocer el Palo, no para practicarlo, sino para respetarlo con conocimiento. Lo cuento como babalawo, desde Ifá.

El Palo tiene casa propia

El Palo no es una rama de la santería ni un atajo. Es otra religión, con su Dios, sus deidades, su sacerdocio y su liturgia. Se le dice Regla Conga, Palo Monte, Palo Mayombe o Nkisi Malongo. Viene del mundo bantú, del Congo, y llegó a Cuba con los africanos esclavizados de aquellos pueblos, igual que el lucumí llegó con los yorubas. «Palo» quiere decir árboles: la religión se apoya en la naturaleza y, por encima de todo, en los árboles y en los poderes que viven en ellos. Dos pilares la sostienen: las fuerzas de la naturaleza y la veneración de los muertos. Tienes una visión de conjunto en la sección de Palo Monte y Regla Conga.

En lo más alto está Nzambi, también Nsambi o Sambia, el Dios creador, que no se trabaja como un mpungo. Los paleros lo dicen con una fórmula que vas a oír mucho.

Sambia arriba, Sambia abajo: Dios en el cielo y Dios en la tierra.

Debajo están los mpungos, fuerzas de la naturaleza con nombre y con culto: el trueno, el agua, el hierro, el monte, la enfermedad. Cada prenda está dedicada a uno de ellos. Y alrededor, los muertos, entre ellos los nfumbe, los difuntos con los que se pacta. Se suele decir que Nzambi sería como Olodumare, los mpungos como los Orishas y los nfumbe como nuestros Eggun. Es una comparación, y como comparación hay que tomarla. El Palo no tiene un cuerpo escrito como los doscientos cincuenta y seis Odu: lo que se sabe pasa de boca a oído, y por eso los nombres varían de un munanso a otro.

La misma montaña vista desde dos laderas

La lista que más se repite compara a Nkuyo o Lucero con Eleguá; a Zarabanda con Ogún; a Watariamba con Ochosi; a Ma Kengue con Obatalá; a Siete Rayos con Changó; a Madre de Agua con Yemayá; a Chola Wengue con Oshún; a Centella con Oyá; a Kimbabula con Orula; a Kobayende con Babalú Ayé; y a Gurunfinda con Osain.

Fíjate bien en la palabra «compara». Que a Zarabanda se le compare con Ogún no quiere decir que Zarabanda sea Ogún. Zarabanda es un espíritu del hierro y de la guerra nacido en la religión conga y crecido en Cuba dentro del Palo. Ogún es un Orisha de tierra yoruba. Los dos son dueños del metal y dan fuerza al que trabaja y valor al que pelea, y por eso se parecen tanto. Son la misma montaña vista desde dos laderas: la montaña es una, pero cada ladera tiene su camino.

Tener a Zarabanda no es tener a Ogún, ni al revés. Cada uno se recibe en su religión, se atiende con sus reglas y habla por su oráculo. El mpungo que acompaña a una persona lo determina el Palo, no Ifá, y por eso alguien puede ser ngueyo de Siete Rayos en su munanso e hijo de Yemayá en Osha, sin contradicción. Las normas de una religión no se le imponen a la otra.

Qué es rayarse y qué no es

En el Palo no se entra diciendo «vengo a rayarme». Lo primero es el oráculo: la persona se consulta, y solo entra en la casa si los espíritus la aceptan. Aceptada, se prepara la iniciación, el rayamiento o nkimba: una ceremonia meticulosa, con pequeños cortes rituales en el cuerpo, sacrificio, adoración de la prenda y firmas, en la que el iniciado recibe un nombre y una firma propia y secreta que lo acompañarán siempre. Un rayamiento no se deshace. Por eso una casa seria te consulta antes, acepta que el oráculo diga que no, te explica lo que va a pasar y te da tiempo. No te raya el día que llegaste ni te lo vende como una oferta.

En el canal de Ofún Oshé: Rayamiento en el Palo Mayombe: todo sobre la iniciación

Tampoco rayarse es recibir una nganga. El rayamiento te hace hijo de una prenda, la de tu padrino; la propia llega después, si llega. El recién rayado es ngueyo o pino nuevo, como el árbol chico que todavía tiene que crecer, y crece al lado de su tata o de su yayi, sirviendo y aprendiendo. Con los años, cuando su casa lo considera preparado, recibe su prenda y pasa a ser tata o yayi, padre o madre nkisi: el que puede rayar y tener ahijados. Solo quien llegó ahí puede estar al frente de un munanso, la casa templo. Muchas casas hacen además, por influencia del espiritismo, una misa espiritual para conocer a los guías del iniciado.

Cómo pregunta el Palo

El oráculo más extendido es el de los chamalongos: piezas de cáscara de coco, o discos de otros materiales, que el padrino entrega después del rayamiento. Parecen primos del obí y no lo son: el obí habla por los Orishas y por los Odu; los chamalongos son la lengua del muerto de la prenda. El método más antiguo es la mpaka, un tarro cargado que, cerrado con un espejo, es el vititi mensú. Ifá conoce ese instrumento: en Oyekun Ogunda nació el mensú, el tarro cargado de los mayomberos. Cada oráculo en su lugar: el babalawo no lee chamalongos, y el palero no saca Odu de Ifá.

Me preguntan

«¿Se pueden aprender los chamalongos en un curso?». No. Los entrega y los enseña el tata a su ngueyo, después del rayamiento, al pie de la prenda que los hace hablar. Los mambos, los cantos a la prenda y a los muertos, se aprenden igual, con los mayores de esa casa. El que aprende chamalongos sin rayamiento aprende a tirar pedazos de coco, no a hablar con un muerto. Y un babalawo no los puede enseñar: no los tiene recibidos.

Cuándo Ifá manda a rayarse

Ya viste Ogbe Tua. Iroso Tolda, que es Iroso Ogunda, lo marca en un osode. Ogunda Leni, que es Ogunda Ojuani, manda a rayarse o a jubilarse al pie de una prenda de Zarabanda para alargar la vida. Y Ojuani Obara le dice a la persona, sin rodeos, que tendrá que rayarse y que esa es su salvación.

Cuando eso pasa, Ifá no le está diciendo a la persona que se haga practicante del Palo. Le está diciendo que necesita esa herramienta para vivir en paz y prosperar. La persona se raya y sigue siendo de su religión: atiende a sus Orishas y a su mano de Orula igual que antes. Ifá no tiene autoridad sobre el Palo, que tiene su liturgia y sus sacerdotes; lo que ocurre es que Ifá, como oráculo, abarca todo lo que llegó a Cuba, y a veces ve que una persona necesita algo que no está ni en Osha ni en Ifá.

En mi casa

Cuando Ifá marca rayamiento a un ahijado, el padrino no lo manda solo a buscar quién lo raye. Habla él con un tata de confianza, le explica lo que vio Ifá y por qué, y deja que el tata haga su trabajo con su liturgia. El babalawo responsable tiene a mano un munanso serio, igual que tiene a mano un buen oriaté o un buen osainista.

El babalawo no raya

Ahora la otra cara. El babalawo no renuncia a Eggun, nunca: en cada ceremonia saludamos a los muertos, les damos coco, les hacemos paraldo. Eggun es Eggun en el espiritismo, en el Palo, en Osha y en Ifá. Pero en el Palo no se trabaja solo con muertos: se trabaja con mpungos, deidades de otra religión. Ahí está la frontera.

El babalawo no raya. No hace ceremonias de Palo a nadie, aunque haya sido palero antes. No tiene ahijados de prenda, y después de hacer Ifá no recibe ni se monta una prenda nueva. Nadie puede dar lo que no tiene recibido, y lo que un babalawo tiene recibido para dar es Ifá.

Hay una sola excepción, y la marca Ojuani Obara: si el alawó tiene prenda, puede seguir atendiéndola y trabajándola, con ahijados de prenda y de Ifá; y si no la tiene, es el único Odu que lo autoriza a recibirla después de Ifá. Detente en esa palabra: único. Si todos pudieran, Ifá no tendría que señalar a uno. Y aun ese awó, para rayar, tiene que tener hechas las ceremonias del Palo que lo autorizan. El Odu le abre la puerta; el grado no se lo regala.

El que ya tenía prenda antes de Ifá

Es el caso que más se discute: el hombre que llegó a Ifá ya rayado y con su prenda, y cuyo Odu no es Ojuani Obara. En mi casa se resuelve con Orunmila, no con la costumbre. Si Ifá no lo prohíbe, el awó conserva su prenda: la atiende y puede trabajar con ella para sí mismo, para su familia y para un ahijado cuando la prenda es la defensa ante un problema. Lo que no hace es seguir de tata: no raya, no consagra, no entrega prenda. Y si Ifá ve que esa prenda le hace daño, la despide. No tendría sentido que Orunmila mandara a rayarse a una persona en su mano de Orula y al final la obligara a despedir lo que él mismo le mandó recibir. Ogunda Kana, que es Ogunda Okana, advierte del peligro: ahí nace el poder de la prenda sobre el awó, que tiende a atender más a la prenda que a Ifá, y ninguno de sus poderes es mayor que Ifá. Ya sé que hay casas donde el que pasa a Ifá despide su prenda sea cual sea su Odu. Se respeta. En la mía decide Orunmila, caso por caso.

Los hijos de Obatalá

En nuestra religión, el hijo de Obatalá no trabaja prenda de Palo. Nace en Eyiogbe, que prohíbe andar con cosas de brujo, y nuestros mayores enseñan que el hijo de Obatalá podría quedar esclavizado por la nganga: aquí no es el muerto el que queda esclavo, es la persona. La norma aplica al que practica Osha e Ifá, no al Palo como religión, donde hay ngueyos de Ma Kengue y no les pasa nada. Y tiene excepciones, que decide Orunmila: un hijo de Obatalá puede necesitar rayarse sin recibir prenda, o tenerla para adorarla y no para trabajarla.

Las prendas de Ifá no son nganga

Vas a oír que en Ifá no hay prendas. No es verdad. En Ifá existen prendas pactadas con Eggun por procedimientos que avalan sus propios Odu: Okana Ika habla de las prendas de palo montadas por Ifá, y en Otura Obara nace el pacto de comprar Eggun. La diferencia está en lo esencial: en Ifá no hay rayamiento, no se le hace un solo corte a nadie, y por eso una prenda de Ifá no hace palero a nadie. Y al revés: la teja de Eggun no es una prenda, y Orun tampoco.

Ifá también prohíbe. Odi Meyi habla de la guerra entre la prenda y la Osha y no deja tener prenda de palo. Obara Koso, que es Obara Iroso, prohíbe trabajar la Regla Conga y hasta registrarse al pie de una prenda. Ogunda Meyi dice que el omó Ogún y el awó de ese Odu no andan con prenda de Congo: lo suyo es Osain. En Otrupon Bekonwao, que es Otrupon Ogbe, se hace Osha o Ifá, y no se anda con prendas. Y Oshe Fun manda no abandonar el Santo por el Mayombe. Una prohibición de Odu es para la persona a la que le sale, no para todo el mundo.

Error frecuente

Irse al Palo porque «es más rápido». Oshe Fun lo dice sin rodeos: no se practica el Mayombe pensando que, por ser la vía rápida, es la mejor, porque viene el atraso. Su patakí cuenta de un pueblo donde la gente abandonó a sus Orishas para correr detrás de lo rápido, y llegaron las enfermedades, hasta que Orunmila les dijo que todo venía del abandono del Santo. El Odu no condena el Palo. Condena la prisa.

En Odi Ogbe, unos mayomberos envidiosos le mandan a Orunmila ratones hechizados que le secan la mata de ikines, y Orunmila no contesta con brujería: se hace ebó, y la guerra se vuelve contra quien la mandó. Esos patakíes hablan de la envidia de unos hombres, no del valor de una religión, y enseñan cómo se defiende un awó: con ebó, no con hechizo.

Iyalashe, la mayombera mujer de Orunmila

El Odu cuyo nombre llevo, Ofún Oshé, guarda una historia donde se tocan los dos mundos. Orunmila tuvo amores con Iyalashe, una mayombera de mucho poder. Embarazada, se disgustó con él y se fue al monte con su prenda, acompañada de Eyola, el majá de Santa María. Allí parió un hijo de Orunmila, Ofún Shewe, y siguió su camino. El niño se quedó con Eyola, que lo alimentaba con su leche; pero aquella leche llevaba la ponzoña del majá, y al niño se le fue endureciendo el estómago. Un día Orunmila mandó a Eleguá al monte a recoger ewe, y Eleguá encontró al niño, dominó a Eyola con su garabato y se lo llevó. Orunmila lo reconoció enseguida, porque traía Ogbegan en la cabeza; consultó su Ifá, le hizo el ebó que se marcó, y el niño vomitó la ponzoña. Creció sano y llegó a ser un awó de gran poder.

Mira lo que enseña este patakí. Ifá no le da la espalda al monte: Orunmila amó a una mayombera, y de esa unión salió un awó. Por eso Iyalashe es el puente. Pero el patakí también avisa: lo que alimenta a uno puede envenenar a otro. La leche de Eyola era buena para la cría del majá y fue ponzoña para el hijo de Orunmila, no porque el monte sea malo, sino porque aquel no era su alimento. Es la misma enseñanza de Eyiogbe con los hijos de Obatalá, y es Ifá, con su ebó, el que sabe separar una cosa de la otra.

Hay un refrán viejo: Ikú lobi Osha, el muerto pare al santo. Nace en Irete Kutan, que es Irete Ogunda, donde queda dicho que para ser santo primero hay que morir. El Palo trabaja de frente con los muertos, y por eso ningún santero ni ningún babalawo tiene derecho a mirarlo por encima del hombro. Compartimos la raíz, el respeto a los que se fueron. Pero compartir la raíz no hace iguales a los árboles: del mismo suelo sale la ceiba y sale la palma, y nadie confunde una con la otra.

Preguntas frecuentes

Si Ifá me manda a rayarme, ¿dejo de ser de Osha e Ifá?

No. Cuando Ifá marca rayamiento no te está diciendo que te hagas practicante del Palo, sino que necesitas esa herramienta para vivir en paz y prosperar. Te rayas con un tata serio, al que tu padrino le explica lo que vio Ifá, y sigues siendo de tu religión: tus Orishas y tu mano de Orula siguen mandando en tu vida igual que antes.

¿Un babalawo puede rayar o tener ahijados de prenda?

No. El babalawo no hace ceremonias de Palo a nadie, aunque haya sido palero antes, y después de Ifá no recibe prenda nueva. La única excepción la marca Ojuani Obara, que autoriza a su dueño a conservar o recibir prenda y a tener ahijados de prenda; y aun así, para rayar, tiene que tener hechas las ceremonias del Palo.

¿Qué diferencia hay entre Palo cristiano y Palo judío?

Palo cristiano es el de las casas que usan la cruz y las imágenes de santos católicos para representar a los nkisi; Palo judío, el de las que no las mezclan y quisieron quedarse como en el Congo. «Judío» aquí es una metáfora vieja para decir «no bautizado» y no tiene nada que ver con la religión judía. Lo que define a un palero no es la etiqueta, sino lo que hace con su prenda.

Al Palo no se le respeta con miedo ni con desprecio, que son dos maneras de no conocerlo. Se le respeta sabiendo qué es, dejando que sus sacerdotes hagan lo suyo y cumpliendo nosotros con lo nuestro. El babalawo que entiende esto lleva al ahijado al tata cuando Ifá lo marca, no raya, no se burla y no confunde a Zarabanda con Ogún. Y cuando alguien le venga con guerras entre religiones, hermano, se acuerda de lo que dejó dicho Odi Meyi.

Dice Ifá en Odi Meyi: Un río no puede salir a hacerle la guerra a otro río.

Si quieres seguir aprendiendo con orden, tienes la guía Camino a la Regla de Osha e Ifá y las secciones de este sitio sobre Osha e Ifá, espiritismo y Palo Monte.

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