Odi Meji (Babá Odi Meji) – Odu de Ifá

Odu de Ifá · Nº 4 del Orden Señorial

Odi Meji

Babá Odi Meji

«BABA ODI MEJI ASHAMA ARUMA ODIMA DIMA KODIMA IKU KODIMA SUKU KIELO ABITI BITI KATOBALE NI ABITI ADIFAFUN AYE OMO ONIYEGUN AIKORDIE LEBO».
I I · II II · II II · I I
Palabra sagrada

Rezo y súyere de Odi Meji

Rezo

BABA ODI MEJI ASHAMA ARUMA ODIMA DIMA KODIMA IKU KODIMA SUKU KIELO ABITI BITI KATOBALE NI ABITI ADIFAFUN AYE OMO ONIYEGUN AIKORDIE LEBO.

Súyere

ODIMA DIMA DIRE MAMA YIKI MAMA YIKI.

Fundamento

En este odu nace

  • Los órganos femeninos de la reproducción.
  • El color negro, el rojo, el amarillo y los colores abigarrados.
  • Los mares y los peces de la orilla.
  • Las ballenas, las gallinas, las ratas.
  • Las cabras, los almiquíes, los caimanes.
  • Los caracoles y las células.
  • El maíz, la calabaza y los distintos granos.
  • El vicio de mamar la vulva y el pene en el acto sexual.
  • La malicia, la perversión y la ley del karma.
  • El género humano.
  • «Aran», el gigantesco Tambor de Ifá.
  • La hemiplejia en el hemisferio cerebral izquierdo.
  • El susto (Aruyé).
  • El rincón del Igbodun.
  • Oshún Iyumú.
  • Que los hijos de Oshún usen siempre sus manillas, para que el sonido de las mismas alegre a la Deidad.
  • Arikú Bambaya y los muñecos, o sea, los Ere.

Aquí

  • Se recibe a Obá Nani, Olokun y Oduduwa.
  • La suerte llega a través de un viejo.
  • Se dio a conocer el Nangareo en la tierra yoruba a través de Shangó.
  • Habla de la guerra de la prenda con la Osha.
  • Fue donde se robó por primera vez en la Tierra.
  • Habla de familiares con problemas de locura.
  • Ayé se quedó a vivir con Orúnmila.
  • Habla Asheye Aiyé, que es el hijo Abikú de Orúnmila.
  • Habla la arría de mulo.
  • Señala desprendimiento material para alcanzar la espiritualidad.
  • Habla el espíritu del mar.
  • Se le da de comer a Inlé Oguere junto con Ogún.
  • La Muerte y la Vida son hermanas, y la enfermedad la mujer de la Muerte.
  • Odi Meji es el Padre de las Misas.
  • Habla Oduduwa.
  • No se puede arrancar hierbas sin pagar tributos.
  • Habla de otitis, leucemia, diabetes, locura, afecciones en la garganta, problemas menstruales, trastornos hormonales, cefalea, ceguera, cojera, trastornos digestivos, esterilidad en la mujer.
  • Las plantas son: mar pacífico, berro, palma, copal, flor de aroma, hojas de la mata de Ikines, jagüey, laurel, higo, uva gomosa, botón de oro, ceiba, orozuz, hierba parra, alacrancillo, amansa guapo, sangre de doncella, atiponlá.
Estudio del signo

Descripción del odu Babá Odi Meji

Odi Meji es el odu número 4 del Orden Señorial de Ifá. Es un signo femenino: hija de Orúnmila y de Oloboro. Su metal es el plomo; su día propicio, el sábado (Oyo abameta); su planeta regente, Saturno, y su punto cardinal, el Sur. Es un odu fundamental porque completa los cuatro puntos cardinales del Universo: Ejiogbe es el Este, Oyeku Meji el Oeste, Iwori Meji el Norte y Odi Meji el Sur.

Odi Meji simboliza la maternidad. La interacción del Odi del lado derecho, que es masculino, con el Odi del lado izquierdo, que es femenino, da como resultado la reproducción: el nacimiento de un niño. Su nombre significa nalgas, y el signo representa la vagina. En él se crearon los órganos femeninos de la reproducción, el color negro, el amarillo y el rojo, los colores abigarrados para que los usaran las mujeres, los mares, los peces de la orilla, las ballenas, las gallinas, las ratas, el caimán, los caracoles, el maíz, la calabaza, el vicio de mamar la vulva y el pene en el acto sexual, la malicia y la ley del karma. Aquí se estableció el principio de la monarquía, nació el género humano y se practica el espiritismo.

Orishas que hablan en Odi Meji

Yemajá, Orishanla, Ayaguna, Obanla, Eshu, Idema, Oduduwa, Ogún, Olordumare, Shangó, Azojuano, Olokun, Oshosi, Egun, Oshún, Orisha Eteko, Otoro Epon, los Abikúes, Obá Nani, Nanu y Ojuero.

Este odu habla de gente que tiene enemigos secretos que tratan de hacerle un hechizo o una brujería, o que mantienen malos pensamientos contra ella todo el tiempo; por eso la persona necesita apaciguar a Ifá para poder vencer esas dificultades. Aquí la persona se siente conmovida en lo temporal y en lo emocional. En Odi Meji nace la perversión, y la persona se pierde por calumniadora. Aquí las mujeres aprendieron a lavarse las nalgas con agua. A la mujer de este odu le gusta hacer el acto sexual por el ano y es viciosa a mamar el pene; el hombre puede ser afeminado por vicio o por degradación.

El signo establece que no se pueden arrancar hierbas sin pagarle el derecho a Osanyin. La suerte llega a través de una persona mayor —un viejo— que llega al oscurecer. Por este odu hay que atender a los muertos (Egunes) con comidas, oraciones, sacrificios, etcétera.

Hierbas del odu

Marpacífico, atiponlá, palma, álamo, hojas de mata de Ikin, flor de aroma, amansa guapo, moco de pavo, jagüey, laurel, higo, uva gomosa, botón de oro, ceiba, orozuz, hierba parra, alacrancillo, copal, berro.

Aquí la Muerte lo hereda todo sobre la Tierra, o sea, que todo lo que vive tiene que morir; y aquí el que resuelve es Egun. Por este odu otro disfruta lo que usted fabrica, y otros gastan lo que usted gana o ahorra. El signo manda a vivir la vida sin aferramientos, pues las ideas se dan solo para usted y no para los demás: cada persona es un mundo, una personalidad distinta. Por este Ifá se reciben beneficios inesperados que se extienden a la familia. En caso de mujer, sus muertos familiares velan por ella: si alguno de sus padres es difunto, se le sacrificará un gallo o una gallina, según sea el caso.

Aquí Obatalá visitaba a sus hijos al oscurecer; por eso la persona anciana que llegue de visita se debe atender bien y se le dará de comer. Si la persona hace Ebó, adondequiera que llegue Oduduwa le dará una suerte, para que todo lo que caiga en sus manos se le torne próspero y tenga gloria y honores; si no hace Ebó, se irá hundiendo en el vicio.

En Odi Meji nació Aran, el gigantesco Tambor de Ifá, que se fabrica con madera de jagüey macho. Al dueño del tambor hay que jurarlo con un gallo y una gallina delante de Ogún para que pueda tocarlo; el machete (Adá) simboliza que sus enemigos no le quiten la posición del mismo. Aquí fue donde Olorun (el Sol) hizo pacto con Olofin para colocar su real resplandor sobre el cofre de Olofin, de manera que nadie pudiera opacar al Alawo ni detenerlo en algo que emprendiera; por eso en este signo se le da de comer a Olorun.

Aquí nació el susto (Aruyé), y esto se aplica a todos los odu Omoluos de Odi Meji: por eso todos están afectados por los nervios. El signo habla, además, del sacrificio en que vivieron todos los Santos.

Es un odu de tentaciones y de sexualidad: marca traición de las mujeres hacia los hombres. Las mujeres con este signo son de temperamento fogoso y están llenas de maldad, de egoísmo y de morbosidad; por lo regular son infieles y, por osobo, hasta pueden practicar sodomía. Los hijos de este Ifá son dominantes, de carácter fuerte, y los hombres pueden llegar a ser afeminados por vicio o por aberraciones sexuales. Este Ifá requiere tranquilidad para vivir y para adorar a Shangó, que es el que da la tranquilidad en el mismo.

A los hijos de este odu les gusta saber todo lo ajeno, por lo que pueden ser acusados de chismosos y enredadores, porque les gusta inmiscuirse en todo lo que no es suyo. Deben tener cuidado con el mar y con el río, y no cruzar por lugares de tembladeras, porque pueden perder la vida. Son personas altaneras, que se crecen ante las dificultades, y al final vencerán. No se puede confiar en ellas: cuando están de buena lid echan el resto por una amistad y hasta dan su propia vida, pero como enemigos son peligrosas, pues hasta que no ven destruidos a sus adversarios no se tranquilizan. Las hijas de este signo, por lo regular, son bígamas —casadas dos veces ilegalmente al mismo tiempo, o que se casan por segunda vez viviendo con el primer cónyuge—, pues no se conforman con tener un solo hombre: puede haber hasta tres de ellos en su vida, y pueden morir a manos de uno por causa de los celos.

Por este odu no se puede ir a la plaza ni al mercado de viandas, y no se come boniato, porque ese es su Iré (su suerte). Aquí la persona tiene que darse méritos, pues no la quieren considerar por ser sencilla en su forma de expresarse y de vivir, pero es más feliz e inteligente que los que la desprecian. No se pueden contar los sueños, y la persona deberá guiarse por ellos. Por osobo es un odu peligroso, pues encierra en sí todo lo malo que hay y se hace sobre la Tierra, ya que representa el día. No se pueden brincar huecos.

Aquí habla la guerra de la prenda con la Osha: no se puede tener prenda de palo, pues en este signo se botó al mayombero de la tierra yoruba, para evitar todo lo malo que ocasionaba la prenda.

Las enfermedades que aquejan a los hijos de Odi Meji son: otitis, leucemia, diabetes, locura, afecciones de la garganta, problemas menstruales, trastornos hormonales, cefalea, ceguera, invalidez, cojera, trastornos digestivos, hemiplejia en el hemisferio cerebral izquierdo, esterilidad en la mujer, dolores estomacales, problemas renales y problemas cardiacos.

Por este odu no se pueden dejar cáscaras ni cazuelas sucias en la casa. No se come raspa de alimentos, ni comidas saladas, ni picante, ni se toma café. En los transportes motorizados no se debe sentar sobre las ruedas ni pararse en las puertas.

Aquí nació el rincón de Olofin (Igba Odu), o rincón del Igbodun: es lo primero que se monta en el cuarto de Ifá para la consagración del Alawo, y se monta a la izquierda de la entrada del cuarto. En este signo se deberá usar el collar de Azojuano (San Lázaro) por problemas de salud, pues se puede padecer de la sangre. Y aquí fue donde se robó por primera vez en la Tierra: el ladrón fue Obatalá Ayaguna.

Hay que darle tambor a Elegba o al Osha que lo pida. También habla de problemas grandes de nervios en la familia (locos). Aquí a Ogún se le pone un machete. El hijo de este odu se separa delante de Obatalá con una corona de mariwó y 16 plumas de loro y dice: «ERU OSHA AYABO AYABO OYA MONO»; le pone la corona a Obatalá para que este le dé suerte en la vida. Cuando se le ve este odu a un cliente, la persona no debe temerle a la muerte ni a ninguno de los males que le vengan: debe desafiarlos a todos, parándose en la puerta de la casa con siete plumas de pavo real (Abeyami) mientras dice: «EYI MOYE ABUE OMO OBATALA ODARA».

Aquí al muerto (Egun) se le pone boniato salcochado o asado sin pelar, que después se bota en la basura. El espíritu del Egun de este odu se llama Eyekumi, y lleva tres muñecas cargadas con Egun: una se llama Asokere, la otra Adore y la tercera Isami.

Aquí Ayé se quedó a vivir en casa de Orúnmila. Hay que darle gracias a Orere Omo Obá, que es un Príncipe Celestial que trajo todas las cosas buenas a la Tierra. La persona regida por este odu nació para no carecer de nada en la Tierra. Este Ifá marca un muerto que murió decapitado. Habla la arría de mulos, y el signo señala desprendimiento material para alcanzar la espiritualidad: sufrimientos materiales que se mitigan espiritualmente.

Aquí hay que darle de comer a Inlé Oguere (la Tierra) junto con Ogún. Habla el espíritu del mar, que le fue entregado a Olokun y a Yemajá; a esta última se le entregaron los secretos de todas las cosas: ella le dio de comer a la Tierra y a Ogún, y el mal se terminó. La persona de este odu está protegida por Olokun, Yemajá, los Astros y el Mar.

El signo habla de guerra entre hermanos: la guerra de los Iworos por la tierra, que fue gobernada por un Babalawo, que era Orúnmila, pues pasó todas las pruebas y se hizo jefe de esa tierra. Marca derramamiento de sangre. Aquí se acusó a los Babalawos de gandíos y se les trata mal. Aquí nació el Ikofafun. No se come berro. Y nació Oshún Ibu Iyumú, que vive en el monte, en el río y debajo de la mata de Imo Oshún.

Para la mujer que no puede tener hijos

Deberá sacrificarles a Oshún y a Orúnmila juntos una gallina cuyas patas estén atadas con una soga, y deberá ponerle a Oshún ñame machacado con frijoles y sopa de vegetales. Además, deberá darse 5 baños con hierba botón de oro y usar 5 manillas de Oshún.

Aquí se adora a Otoro Epon y a Ewuyi, que son las deidades que viven con Oshún.

Otoro Epon

Va montado en muñeco con: ero, obi, kolá, osun naború, pedazos de cabeza de toro, cabeza de gallina, arena de río. Se lava con las siguientes hierbas: ceiba, orozuz y hierba parra. Se le sacrifica una paloma.

Ewiyi

Va en un muñeco que se hace con la madera vulgarmente conocida por sangre de doncella. Se carga con: ero, obi, kolá, osun naború, cabeza de tiñosa, de gavilán, tierra de una loma. Este muñeco se lava con hierba alacrancillo y se le sacrifica un gallo.

Por este odu hay que recibir a Oduduwa, para acrecentar el poder y la prosperidad. Se recomienda que los sacrificios que se le ofrezcan a Obatalá se hagan al anochecer. Se deberá recibir a Azojuano (San Lázaro) y a Olokun. Aquí se le da de comer al mar y a la tierra, y no se ingieren bebidas alcohólicas.

En Odi Meji los sacrificios se les ofrecen a las deidades con la mano izquierda: así lo estableció Shangó. Es un odu de pruebas y de sacrificios, y aquí lo perdido se encuentra. Habla de dolores de estómago, y nacen los órganos reproductores femeninos. El espíritu de Osanyin que habla en este signo se llama Aloola, que significa aire, curiosidad.

Babá Odi Meji es el odu de Ifá que acompañó a Orisha Eteko —miembro de los Orishas blancos del grupo de Orishanla Agba, de segundo rango u orden— en su viaje a la Tierra, y constituye así su odu Isalayé. Eteko es una deidad que viste de blanco, y su principal función dentro del sistema planetario es apoyar a Orishanla en todas sus tareas. Prohíbe el vino de palma, el aceite de sémola de maíz, la pimienta, la sal y la manipulación de sus atributos por parte de la mujer que está menstruando. Sus principales ofrendas se hacen con ñame blanco machacado, caracoles fritos en manteca de corojo, vegetales, melón, kolá amarga, maicena, cocos y chivas.

La planta que se le atribuye a Eteko es la misma de Orishanla: la prodigiosa, cuyo nombre científico es Bryophyllum Pinnatum. Se localiza en Cuba y en los demás países tropicales, y su origen es desconocido. Sus hojas se usan como emolientes y atemperantes, y se emplean tópicamente contra la cefalea y las inflamaciones dérmicas; con ella se prepara el Nangareo, el preparado que se utiliza en la ceremonia propia del Itá. Esta planta tiene la propiedad de que nunca muere: prende rápido y en cualquier terreno.

Este odu pone de manifiesto que, en determinadas circunstancias de la vida, la enfermedad puede convertirse en un bienestar (Iré Arun). Por este signo ni se saltan huecos ni se va a entierros, y no se puede usar ropa roja: hay que hacer Ebó con ella.

Odi Meji, el padre de las misas a los Egunes — según cada odu
  • Odi Meji: en la Iglesia y después espiritual.
  • Odigbere: en la Iglesia.
  • Odi Yeku: espiritual.
  • Odi Iwori: en la Iglesia.
  • Odi Iroso: espiritual.
  • Odi Ojuani: en la Iglesia, varias.
  • Odi Bara: en la Iglesia y después espiritual.
  • Odi Kana: en la Iglesia.
  • Odi Ogunda: en la Iglesia.
  • Odi Osa: en la Iglesia.
  • Odi Ika: en la Iglesia y después espiritual.
  • Odi Trupon: en la Iglesia, robada.
  • Odi Otura: en la Iglesia y después espiritual.
  • Odi Irete: Iglesia.
  • Odi Oshe: se pregunta.
  • Odi Fun: espiritual.
Trabajos del signo

Relación de obras del odu Odi Meji

Cuando la fortuna ha declinado

Se deberá hacer un festín con dos chivos, uno para Eshu y el otro para los Ancianos de la Noche. Invitar a todos a comer del chivo con ñame machacado.

Para tener hijos

Deberá sacrificar un gallo, una gallina, una jutía, una bolsa de dinero y un pescado.

Para cuidarse de una mujer

Se le ofrecerá un chivo a Eshu, para lograr salir bien de una pelea inevitable. Deberá rogarse la cabeza y rogarle a la Deidad Ogún.

Para realizar un viaje

Deberá sacrificar y honrar a Ogún antes de emprender ese viaje.

Cuando una mujer tiene problemas para parir

Se le lavará su abdomen con hojas de la mata de Ikin y polvo de atefar (ashé de Orúnmila); deberá frotar su vientre diciendo tres veces el siguiente encantamiento y darle de beber esta medicina.

AWO LAAFI RABE TAAPU DAE LOKO GBAA EDUN A MUJU GANRANWU OKUKO TAANKPE OKO KA ABENUKPA KAA ORUKO TAANKPE OBO ALARISA MOTIGBE OMO OLOMODE SINU ETU OMO OLOWO BOGBORO ORITE EJE WAYE.

(Cada verso se repite 3 veces).

Cuando se padece de la vista o cojera

Se le dará un chivo a Eshu en el río.

Cuando aparece en el Igbodun

Deberá utilizar un chivo para agasajar a los Ancianos de la Noche y otro para congratular a la gente que lo rodea, y así asegurarse de que le llegue la prosperidad. Incluir ñame salcochado para las personas.

Para que pueda encontrar mujer

Se le dará un chivo a Eshu y una guinea al Ángel de su guarda.

Para que la mujer no lo abandone y pueda procrear

Sacrificará un gallo, una gallina, jutía y pescado y una bolsa de dinero.

Para que el hombre pueda concebir hijos

Tiene que sacrificar un chivo a Eshu, cascarilla, un gallo, ropa blanca, paloma blanca, pudín de quimbombó hecho con mazorcas de maíz y otras sustancias viscosas, y hojas de la mata de Ikin.

Para que la mujer pueda concebir hijos

Sacrificar un chivo, gallo rojo y madera roja. El Sacerdote de Ifá deberá preparar una medicina que deben tomar ambos, y acostarse juntos a procrear.

Para una hernia

Sacrificar un carnero al padre muerto.

Problemas de la vista

Sacrificar un gallo indio a su cabeza.

Para desviar envidia sobre la persona

Deberá sacrificar a Olokun un pescado y dos gallos a la orilla del mar.

Para la construcción de su casa

Sacrificar un chivo y un machete a Ogún, y ponerle 16 plumas de loro o cotorra y un colmillo de marfil a Orishanla, instrumento que constituye símbolo de autoridad de este Orisha, para evitar que sea obstaculizado por la envidia de sus propios hermanos.

Para unir matrimonio

Se pone a comer a Oshún con Orúnmila una gallina maniada. Antes se hace Ebó con la misma y se les da a ambos, rogándoles por la unión del matrimonio. A Oshún se le pone ñame salcochado con frijoles y sopa de vegetales, llamando a KOLADUN ÑARI.

Para ganar un juicio

Hacer Ebó con: 2 ratones, 2 pargos, 2 jio-jio, 2 caracoles cobo, jutía y pescado ahumado, manteca de corojo, aguardiente, miel de abejas, mucho dinero. Los ratones y los jio-jio se le dan a Eshu, un pescado para Ogún y el otro para rogación de cabeza.

Para desbaratar brujería en la casa

Se pintará el odu Odi Meji en el piso y se hará la firma de romper brujería de Osanyin en el piso. Encima se le ponen a Eshu tres huevos (uno de gallina, otro de pato y el tercero de guinea); a estos huevos se les pinta y se les reza Odi Meji, Otura Niko y el odu del Awó.

En las puntas de las flechas de la firma de Osanyin se pondrá pólvora y se le dará candela. Los huevos se rompen en la puerta de la casa (uno a la derecha, otro a la izquierda y el último en el frente). Esto se hace después de untarles manteca de cacao.

Para evitar problemas en la casa

Se coge un ekó, se le abre un hueco en el centro y se carga con: jutía y pescado ahumado, manteca de corojo, maíz tostado, miel de abejas, sal, tierra de la casa. Por encima se le echa miel de abejas y cascarilla, y se pone dentro del Osha que se haya responsabilizado con la obra los días que haya dicho. Después se le pregunta el destino.

Inshe-Osanyin

Carapacho de jicotea, 8 capullos de algodón, tierra de 4 esquinas, tierra de 4 posiciones, palo sacú-sacú, coco, ero, obi, kolá, osun naború, manteca de cacao, cascarilla, miel de abejas. Después se le echa la masa, se le da una paloma, aguardiente y humo de tabaco.

Inshe-Osanyin para suerte

21 pimientas de guinea, 21 pimientas de maravilla, polvo de palos: abre camino, vencedor, vence batalla, atiponlá, polvo de cabeza de tiñosa. Se forra en tela del Ángel de la guarda o en cuero de chivo de Eshu. Esto come jio-jio con Eshu. Se le echa humo de tabaco y aguardiente.

Inshe-Osanyin

Se hace una bolsita de tela negra y se carga con: ero, obi, kolá, osun naború, ojos de pescado, hojas de piñón botija, hierba algodón, bleo blanco, atiponlá, abre camino y vencedor. Se lava con flores de romerillo, farolito, ceiba y jobo. Come gallinuela.

Oparaldo

Un pollón, una paloma. Las hierbas: espanta muerto, algarrobo, albahaca morada, farolito y artemisa. Las telas rituales, 2 velas, dos huevos de gallina, coco, una cazuela de barro, cascarilla, carne de res, aguardiente.

Se abre un hueco y se para al interesado de espalda al mismo. En la tierra se pinta un osun con los cuatro colores rituales de Osha. En el hueco se ponen 9 pedacitos de coco, untándoles manteca de corojo y una pimienta en cada uno, maíz y cascarilla, y se sopla aguardiente. A la cazuela de barro se le pinta Odi Meji y Otura Niko.

Al comenzar el Oparaldo se le da obi omi tuto al mismo, se reza Odi Meji y Otura Niko y se realiza como de costumbre. Cuando se termine, se pregunta si guarda (otan sibe), se raspa la cazuela dentro del hueco diciendo: «OMO ALAWO OYARE FIE DENU». Se tapa el hueco y se termina con la ceremonia del Omiero cantando: «ABERIKUNLO KOSHE WAO».

Para que un Egun se vaya de la casa

Aunque esta obra es efectiva, se puede sustituir por un paraldo a la casa.

En el piso, detrás de la casa, se pinta la firma de Osanyin para alejar muerto. Después se despoja la casa con una paloma negra, desde atrás hacia adelante, terminando detrás de la puerta, y se sacrifica sobre la firma de Osanyin, que es de Zarabanda Bibiyunabú. Se le echa pólvora en las puntas de las flechas y se le da candela. Después se tapa con tela negra y blanca, se le pone encima el cuerpo de la paloma y se le echa jutía y pescado ahumado, maíz tostado y manteca de corojo, y se lleva para el cementerio o se entierra en lo alto de una loma.

Se limpia a la familia con hierba espanta muerto y tres flores rojas, y se manda junto con el paquete donde va la paloma. Después se limpiarán todos con flores blancas, preferiblemente azucenas. La casa se baldea con agua de cocos tiernos, clara de huevo y tres gotas de amoniaco.

Obra para sacar Egun de la casa (con Shangó)

Esta obra se hace con Shangó. Se pintará la firma de Osanyin para trabajar con Shangó.

Se les hará sarayeye a los presentes de la casa con un jio-jio, que después se mata en el centro de la firma. Se pone pólvora en las puntas de las flechas y se le da candela (arrea). Se cubre con tela blanca y negra. El cuerpo del jio-jio se rellena con jutía y pescado ahumado, manteca de corojo y maíz tostado. Se entierra todo si hay patio y se le siembra una mata encima. Después se les hará sarayeye a todos los presentes con espanta muerto, flores rojas y un poco de alcohol.

Ifá osobo

Se hará sarayeye con berro, un pescado fresco y un huevo de pato.

Ifá Iré

Se le hará sarayeye con berro, un pescado fresco y un huevo de gallina. Se le pondrá a Obatalá y se le preguntará a dónde se lleva.

Para Abikú

Se hace polvo de palo júcaro, higuereta roja y mariwó, y se liga con sangre de paloma. Al interesado se le hacen unas pequeñas incisiones en todas las articulaciones del cuerpo y se le restriega ese preparado. También, con un poco de ese preparado y lo que marque Ifá, se le prepara un Inshe-Osanyin para que lo use colgado en el cuello.

Para enfermedades en las piernas

Se hace Ebó con una chiva y zapatos nuevos.

Cuando sale el signo

Dice Ifá

  • Que Orúnmila y Obatalá le pidieron una cosa que usted no ha cumplido.
  • A usted se le perdió una cosa que hace años botó, y la va a encontrar.
  • Usted soñó que se estaba ahogando y, brincando, se despertó como si estuviera ahogándose.
  • Usted tiene tres hijos varones o son tres de familia; tenga cuidado con uno, no tenga líos de justicia.
  • Su hijo mayor tiene un amigo con el que siempre anda, y ese amigo va a hacer una cosa mala por la cual le van a echar la culpa a su hijo. La cosa es de un robo.
  • A usted le duele la barriga.
  • Dele gracias a Orúnmila.
  • Usted piensa ir a un lugar donde encontrará una cosa buena.
  • Usted quiere más a su familia que ellos a usted, y tendrá que salvarlos, porque usted vino al mundo para ser cabeza y esa es la envidia que le tienen.
  • Dígale a su hijo mayor que no ande más con ese amigo suyo; ellos están peleados.
  • Dos de sus hijos no creen en el Santo, el otro sí.
  • Usted vino a ver un asunto de mujer, porque ella se le quiere ir. No deje que se le vaya, porque ella le trae suerte.
  • Usted tiene dos enemigos que lo están persiguiendo.
  • Usted soñó con difuntos: hágales misas para que pueda vencer sus asuntos y a sus enemigos.
  • Tenga cuidado, no pierda su empleo y se vea ultrajado por otra persona.
  • Usted está pobre.
  • Cuando usted vaya a un lugar y sean tres los que vayan, haga el modo de ser el último en el viaje.
  • Haga rogación para que no se vaya a morir ahogado, colgado o por una enfermedad en el estómago.
  • No ingiera bebidas alcohólicas.
  • Usted no puede dar un solo paso en la vida sin antes consultarlo con Orúnmila, para que todo le salga bien.
  • Cuide mucho a Yemajá.
  • Usted no puede brincar huecos ni ir a velorios.
  • Usted debe darse su valor y mantener su posición, manifestando sencillez en su modo de ser.
  • Usted debe tener en cuenta sus sueños, pues a través de ellos tendrá revelaciones que aplicará en su vida.
  • Usted deberá tener cuidado con su sangre, los oídos y las piernas.
  • Usted deberá tener cuidado con sus pertenencias, pues aquí fue donde por primera vez se robó.
  • Si usted pretende hacer un viaje, deberá sacrificar para que todo le salga bien.
Sabiduría del signo

Refranes del odu Odi Meji

  • El exterior no es agradable si en él no se efectúan el juego, el placer y el baile.
  • Usted puede arrepentirse de las cosas pasadas, pero el presente debe asumir las consecuencias.
  • El guerrero de Ifá no va al combate con una lanza.
  • La muerte hereda todo sobre la Tierra.
  • El hueco está abierto.
  • Lo que más vergüenza nos produce, a veces nos trae satisfacción.
  • Un río no puede salir a hacerle la guerra a otro río.
  • Por fuerte que hable el viento a las hojas de la palma, la hierba que crece al pie de esta no le teme.
  • Un tigre no coge un perro encerrado en una jaula de hierro.
  • A las moscas les interesan todos los cadáveres, pero no puede ningún vivo pasarle por muerto a una mosca.
  • Si usted no es vicioso, alguien lo es por usted.
  • El que pervierte a otro, trae la maldad de su casa.
  • El que dice calumnias de otro, rebaja su propio prestigio.
  • No se salga de sus costumbres.
  • Las hormigas blancas intentaron, pero no pudieron devorar la roca.
  • ¿Con qué nalga se sienta la cucaracha?
  • Nadie nunca ha oído hablar de alguien que haya sido rechazado en los cielos.
  • Las dificultades de la vida son el tropel de la vida.
  • El ciego vio y el cojo echó a andar.
  • El hombre es el resultado del esfuerzo conjunto del pene y la vulva.
  • Nadie se sienta encima de un horno de fundición.
  • Un hijo es la continuidad de nuestros quehaceres en la Tierra.
  • Un encantamiento asegura un parto feliz.
  • El maní realizó sacrificio y se multiplicó.
El guardiero del signo

Eshu del odu Odi Meji

Eshu Idema

Este es el Eshu que acompañó a Odi Meji y a Orisha Eteko a la Tierra.

Carga: marfil, coral, azabache, dieciséis piedras pequeñas de mar de color negro y dieciséis piedras de mar de color blanco, ero, obi, kolá, osun naború, tierra de la puerta de la casa, obi motiwao, una pimienta, oro, plata, dieciséis hierbas de Elegba, dieciséis palos fuertes, cabeza de jicotea, cabeza de pájaro carpintero, cabeza de gallo. Se forra con cuarenta y ocho caracoles. Además, aquellos secretos conocidos solamente por los Babalawos.

Salud en el signo

Enfermedades que estudia el odu

El tratado dedica en este odu un estudio especial a dos de los padecimientos que marca el signo: la otitis y la diabetes.

La otitis es una inflamación aguda o crónica del oído que puede presentarse en diferentes formas: la adhesiva, una otitis media crónica con formación de tejidos fibrosos; la crupal o diftérica, aguda y con formación de membranas fibrinosas; la descamática, media o externa, con abundante descamación del epitelio cutáneo o mucoso; la esclerótica, que es el catarro crónico seco del oído medio; la externa, inflamación del oído externo circunscrita o difusa; la foruncular, con formación de forúnculos en el conducto externo; la laberíntica, que es la inflamación del oído interno; y la parasitaria, debida a hongos parásitos.

La diabetes no es solamente una anomalía humoral o un trastorno metabólico: debe considerarse una enfermedad cuyo origen y mecanismo se escapan aún en parte. Entre los factores que parecen favorecer su aparición, la herencia desempeña un papel indiscutible: Joslin, por ejemplo, halló antecedentes diabéticos en más de la mitad de los niños afectados por esta dolencia. La aparición de la diabetes, con sus síntomas clínicos y biológicos francos, parece ir precedida de una fase de prediabetes, durante la cual el trastorno del metabolismo glucídico solo se pone en evidencia a través de la prueba de la hiperglucemia provocada, sensibilizada en caso necesario mediante la administración previa de corticoides. Entre sus complicaciones, algunas, como la retinopatía, pueden presentarse antes de que los síntomas metabólicos se manifiesten: serían una expresión más de la enfermedad diabética, distinta del síndrome hiperglucémico, y no una complicación de este.

La diabetes no puede considerarse solamente una insuficiencia de la secreción de insulina, es decir, una insuficiencia endocrina del páncreas. Esquemáticamente se separa en dos: la diabetes del sujeto joven, que altera el estado general (diabetes magra) y evoluciona espontáneamente hacia el coma acidocetósico en ausencia del tratamiento insulínico, que resulta siempre indispensable; y la diabetes que comienza después de los 40 años, sin alteración del estado general y a menudo en un sujeto pletórico (diabetes grasa), que muchas veces se descubre en un examen sistemático o por alguna complicación, y que casi siempre puede tratarse con un simple régimen o con sustancias hipoglucemiantes de síntesis. En esta última, el papel del déficit de secreción de insulina por el páncreas aparece menos claro que en la primera.

Las historias del signo

Patakíes del odu Odi Meji

1.El nacimiento de Babá Odi Meji

Odi Meji era tan engreído que jamás se molestaba en consultarse antes de emprender un viaje: por una parte, porque no veía la necesidad de consultarse con Divinidades o Sacerdotes de Ifá a quienes consideraba inferiores; por otra, porque estaba convencido de que con su fuerza y sus conocimientos saldría airoso de cualquier prueba. Cuando decidió que ya era hora de irse a la Tierra, emprendió el viaje llevando únicamente sus dos instrumentos de poder y autoridad: la piedra de rayo (Odu-Ará) y el horno de fundición —los instrumentos que usaban la Deidad del trueno, Shangó, y la de los metales, Ogún—, y los llevó dentro de su cabeza.

Cuando sus seguidores vieron que partía sin ninguna preparación previa, se reunieron con él y le recordaron que nunca había escogido esposa mientras estuvo en el Cielo, y que no podía irse a la Tierra sin elegir una que lo acompañara en la vida; que al menos hiciera antes la ofrenda de un chivo a Eshu y de una guinea a su Ángel de la guarda. Otro le argumentó que, si en el Cielo no había habido nadie que lo sometiera, en la Tierra tampoco lo habría quien lo respetara por sí solo; y le señalaron las influencias perturbadoras que había sufrido a causa de las Deidades que había molestado en el Cielo, advirtiéndole que en la Tierra tendría menos poder para someterlas, pues estas habían bajado primero que él. Babá Odi Meji respondió que pensaba festejar en la Tierra de la misma manera que solía hacerlo en el Cielo. Entre los servidores que le hicieron todas estas advertencias estaban:

ABIMI LORIGI-OMO IYI NI MI EDO OKPE NI MOJE EDO OKE NI MO MU OKURO NI OGBIGBO.

En la Tierra tuvo un padre que fue sacerdote de Ogún y una madre sacerdotisa de Shangó. Salió del seno materno con la piedra de rayo y el horno de fundición, que no podía utilizar hasta que no fuera grande. A los diez años ya peleaba con los adolescentes de más edad, y nadie pudo jamás hacerle morder el polvo: se convirtió en un ser tan feroz que todos le temían y lo apodaron El Hombre Invencible. Entretanto, iba de vez en cuando al lugar secreto donde guardaba las armas que había traído del Cielo.

Un día vio a su padre preparándose para rogar su cabeza con un perro. Lo llevó al lugar donde tenía el horno y sacrificó allí el animal. Cuando el pueblo lo supo, le recriminó su acción, pero él les dijo que fueran al lugar del sacrificio y comprobaran: lo que había allí era un chivo y no un perro, pues el perro se había transfigurado, y con ese chivo su padre pudo rogar su cabeza. En una segunda ocasión, su madre se preparaba para servir su cabeza con una oveja, y él le advirtió que estaba prohibido utilizar ese animal en tal ofrenda. Se llevó la oveja al lugar donde tenía su piedra de rayo y la sacrificó allí. Otra vez lo criticaron los viejos del lugar, y les respondió que fueran a ver: lo que había era aceite de palma y un gallo. Las personas los recogieron y se los llevaron a la madre para que realizara su ofrenda, indicándole beber el aceite.

Entonces confesó a sus padres que había venido del Cielo para hacerles recordar a sus Deidades patronas, Ogún y Shangó, a quienes habían ignorado por tan largo tiempo. Dio el horno de fundición a su padre para que fabricara objetos de hierro, y la piedra de rayo a su madre para que la usara como atributo de sacerdotisa de Shangó; a cada uno le enseñó cómo servir a su Deidad. Ese redescubrimiento de los caminos de su destino los transformó de inmediato en una pareja famosa y próspera. Fue Odi Meji quien enseñó al mundo cómo honrar a Ogún y a Shangó: se cree, de hecho, que fue el primer odu que introdujo el servicio a esas Divinidades por parte de los seres humanos.

Después abandonó la casa de sus padres y se fue por el mundo. En ninguna parte nadie podía someterlo; era tan temido que ninguna mujer quiso casarse con él ni ningún hombre vivir a su lado. Cuando descubrió que se había condenado, dejó las ciudades y los pueblos y se construyó un refugio en el fondo del bosque; tan pronto se fue a vivir allí se difundió su imagen como la de una mala persona. En su nueva morada plantó árboles de kolá, nogales y perales, que pronto crecieron y dieron frutos. Una noche lo visitó su Ángel de la Guarda y le dijo en sueños que sufría tantas privaciones porque había dejado de honrar mientras vivió en el Cielo; y aunque ya era algo tarde por lo viejo que estaba, tenía sin embargo que realizar las ofrendas. Como no sabía quién le había hablado, a la mañana siguiente consultó su Ifá y se le apareció su propio odu patrón, Odi Meji: comprendió que había sido su Ángel de la Guarda quien le habló durante la noche. Con la venta de las frutas compró un chivo para dárselo a Eshu y una guinea para su Ifá, y al final consintió en hacer el sacrificio.

Realizada la ofrenda, tocó de nuevo su Ifá, que le anunció que algo malo iba a pasar en el pueblo cercano y que le tocaría jugar allí un papel decisivo. Entretanto, la hija mayor del rey estaba teniendo un parto difícil: todos los Sacerdotes de Ifá y las sacerdotisas de otras Deidades habían tratado de ayudarla y habían fallado. Cuando ya no quedaba nadie a quien acudir, Eshu entró en la cabeza de uno de los consejeros del rey, que enseguida se acordó de que Odi Meji podía dar una mano en aquel asunto. Lo invitaron de inmediato; Odi Meji trajo su bolso de adivinación, sacó algunas hojas, las preparó y les puso polvo sagrado, y luego repitió el encantamiento que usan los Sacerdotes de Ifá cuando una mujer está pariendo en circunstancias difíciles:

AWO LAAFI RABE TAAFI DAE LOKO GBAA EDON A MOJU GANRANWUN OKUKO TAAKPE OKO ILA ABENUKPA KAA ORUKO TAAKPE OBO ALARISA NOTIGBE OMO OLOMODE SINU ETU OMO OLOMO BOGBORO ORITE EJE WAYE. (Se repite todo 3 veces).

Mientras repetía la fórmula lavaba el abdomen de la mujer con las hojas, y después le dio a beber el preparado. No había terminado de recitar los versos cuando el niño y la placenta salieron juntos. Se recordará que fue Odi Meji quien en el Cielo hizo posible que el pene y la pelvis de la mujer produjeran niños; en la Tierra, él simplemente le recordó a la vagina que solo estaba designada como un paso para tomar al niño y sacarlo del útero. La esencia del encantamiento consiste en recordarle a las cosas su nombre celestial y su papel en la Tierra: después de eso se les puede conjurar para que se comporten como se desea.

Tan pronto la mujer dio a luz, todos los jefes del palacio empezaron a alabar los grandes poderes de aquel hombre que tenía fama de lunático. Su valor fue al fin reconocido, pero solo después de haber consentido en hacer los sacrificios. Para recompensarlo, el rey le regaló dinero y le obsequió un hombre y una mujer; como ya estaba demasiado viejo para aparearse, les dijo que vivieran con él como marido y mujer por el resto de sus vidas. Reconocido su valor, las personas empezaron a frecuentar su casa para consultarle todo tipo de problemas, y él las ayudaba. El rey acabó confiriéndole un título y le recomendó mudar su casa para el pueblo. En la ceremonia de santificación de la nueva morada realizó cantos y rezos a su sacerdote de Ifá en el Cielo, lamentando no haber seguido su consejo, y aconsejaba a los demás hacer sacrificio si querían evitar los sufrimientos de un destino adverso: él había plantado árboles cuya cosecha recogerían otros, pues no dejó a nadie sobre la Tierra que fuera su heredero. Se conoce que Odi Meji, después de eso y antes de llegar al Cielo, no llevó muchas misiones.

2.Babá Odi Meji en el Cielo

Se reconoce que Odi Meji es uno de los Olodús más fuertes de la familia de Ifá: muy agresivo y belicoso. Cuando estaba en el Cielo resultó más conocido por su belicosidad que por su sacerdocio; no obstante, es sin duda un sacerdote de Ifá eficiente. A causa de sus numerosas actividades fuera del ámbito celeste no realizaba muchas prácticas de Ifá: esa parte del trabajo la solía realizar a través de terceros. Por ejemplo, cuando Ode (el de afuera, el exterior) acudió por adivinación al sufrir un revés de fortuna, fue uno de los ayudantes de Odi Meji quien lo atendió.

3.Odi Meji ayudó a Ode a recuperar su prosperidad

El ayudante de Odi Meji que adivinó en este caso se llamó:

EGURE ABORI KPETEKI LOO DIFE FUN ODE NUOTIWA ODE SUN.

Las tres esposas de Ode lo habían abandonado cuando se quedó tan pobre que no pudo satisfacerlas materialmente. Sus nombres eran Ire (el juego), Oyin (el placer) y Oju (el baile). Lo que le daba identidad a Ode —el exterior— era el apoyo activo y la cooperación de sus tres esposas, y al perderlas se volvió muy apático. Huelga decir que el exterior solo se pone activo e interesante cuando se pueden realizar juegos al aire libre, bromas, música y baile, y sobre todo por las expresiones de las personas cuando están fuera de sus casas.

Para conseguir que sus esposas regresaran, el sacerdote de Ifá le aconsejó a Ode sacrificar un chivo y matar un segundo para hacer un festín en su casa; tenía que cocinar ñame al fuego (a la brasa), y le garantizó que, mientras se fuera cocinando, sus esposas volverían con él una detrás de la otra. Ode realizó el sacrificio como se le aconsejó. Después preparó una cazuela de ñame y la puso a la candela; los invitados celebraban y comían la carne cuando Eshu salió a recibir a las esposas de Ode.

Cuando Eshu fue al encuentro de Ire, el juego, le dijo que había cometido un error al dejar a su esposo solo porque hubiese sufrido un revés de fortuna pasajero: igual que los eclipses, esos reveses eran transitorios y efímeros, y Ode ya había recuperado con creces su prosperidad, hasta el punto de poder permitirse festejar con las personas en su casa todos los días. Añadió que precisamente en aquellos momentos se estaba celebrando una de esas fiestas. Luego visitó a las otras dos mujeres y les contó la misma historia. Las esposas decidieron ir a comprobar la veracidad de aquello, se encontraron con el ñame cocinándose al fuego y se juntaron para preparar la comida; después convinieron en quedarse para siempre con Ode. Con su regreso, la prosperidad de Ode fue aún mayor.

Nota

Cuando Odi Meji aparece en la adivinación para alguien cuya fortuna ha declinado, el sacerdote de Ifá le recomendará hacer un festín con dos chivos: uno para que Ifá festeje a sus Mayores de la Noche y otro para congratular a los que lo rodean, y así asegurar que le vuelva la prosperidad.

4.Cómo llegó a multiplicarse el maní

SHEDIYE KIMI BAE JOCO LOON DIFAFUN EKPA, TIOLO RUN EBE OBIGBA OMO.

Fue quien hizo adivinación al maní cuando abandonó el Cielo para tener doscientos hijos en la Tierra. El maní no tenía descendencia y estaba ansioso por procrear. Fue a donde estaba Odi Meji, quien le aconsejó por adivinación que hiciera sacrificio con una gallina, un gallo, jutía, pescado y un bolso de dinero. Así lo hizo, y luego fue al campo a lavarse; después de lo cual procreó doscientos hijos, y los parientes del maní se volvieron muy prósperos.

5.Odi Meji adivina sobre el esperma del hombre y la menstruación de la mujer

Conviene recordar que al inicio de los tiempos las plantas y los animales no procreaban de la manera que hoy se conoce. Si nos remontamos a los orígenes del hombre y la mujer, vemos cómo estos únicamente vivían juntos, pues no sabían cómo se procreaba. Anteriormente, Eshu había recompuesto la pelvis de la mujer desde la frente hasta las entrepiernas, pero la mujer no sabía qué hacer con su pelvis, y el hombre tampoco sabía qué significaba su pene. El esperma y la menstruación, que tenían identidades separadas, se adivinaron en casa de Odi Meji, donde se encontraron con sus sirvientes llamados:

OGAN OFORI SO SIKI OFESE SO YEGBE OFI AKBEDE GBEDE MEJI SON LEBE IBO EFUN OBALE DE RUMU RUMU AWON LOO DIFA FUN ATO ABUFUN ASE.

El espermatozoide y la menstruación estaban ansiosos por saber cómo procrear. Olordumare los había creado y los había dejado para que, usando su propia inteligencia, buscaran la forma de hacerlo. A los dos se les aconsejó sacrificar un chivo: al esperma se le dijo que añadiera cascarilla, un gallo blanco, una ropa blanca, una paloma blanca y quimbombó; la menstruación tenía que poner un gallo rojo y madera roja en su propio sacrificio. Ambos aportaron todos los materiales, y los sacerdotes de Ifá los utilizaron para prepararles una medicina que tenían que ingerir.

Después le dijeron al esperma que se marchara y viviera con el hombre, en tanto que a la menstruación se le aconsejó visitar a la mujer y permanecer con ella durante cinco días de cada treinta. Fue así como nos convertimos en los hijos del esperma y de la menstruación, a través del hombre y la mujer.

6.Odi Meji como luchador prominente

Como ya se ha señalado, Odi Meji fue más famoso en el Cielo por su carácter belicoso que por su práctica. Su tarea cotidiana consistía en retar al combate a las deidades más fuertes del Cielo, y casi invariablemente salía victorioso. Tenía la costumbre de salir de su casa cada mañana para gritar «¡Loogbaan-o!». Un día, mientras lanzaba su grito, el mismísimo rey de la muerte vino a retarlo para forzarlo a combatir. Odi Meji respondió sarcástico y desafiante: dijo que no acostumbraba a luchar con seres de una sola cabeza, porque eso no le daba oportunidad de demostrarles la superioridad de su fuerza, e insistió en que el único reto que podía aceptar tenía que provenir de criaturas con más de una cabeza.

Tan pronto corrió la noticia, una deidad de dos cabezas vino a verlo; al enfrentarla, le cortó una cabeza y la dejó con una sola. Declaró entonces su objetivo: nadie tenía derecho a llevar más de una cabeza, y estaba decidido a reducir a todos los habitantes del Cielo a la categoría de seres de una sola. Al día siguiente lo retó una deidad de tres cabezas, y la despojó de dos. El proceso siguió, hasta que tuvo que vérselas con deidades de nueve cabezas. La de nueve fue la primera en llegar por la mañana gritando también «¡Loogbaan-o!»; cuando Odi Meji se enfrentó con ella, rápidamente le quitó las ocho cabezas sobrantes. No había caído todavía al suelo el oponente cuando ya estaba de nuevo en pie para retarlo a una segunda justa. Entretanto, Ajala —quien modela las cabezas en el Cielo— se sentía contento de comprobar que, mientras Odi Meji estuviera allí, el trabajo no iba a faltarle. Cuando vio que la contienda se ponía tensa, le hizo señas a Odi Meji indicándole que Ajala sabía salvar todas las partes del cuerpo menos la columna vertebral. Odi Meji captó el mensaje enseguida: instantáneamente levantó a su oponente por la columna vertebral y lo lanzó contra el suelo. Derrotado el rival, se marchó a su casa con la esposa y las propiedades del vencido, como era costumbre en el Cielo. La última divinidad que derrotó fue el Alara del Cielo.

De camino a casa, Odi Meji invitó a todos los sacerdotes de Ifá del Cielo a que revelaran el nombre de la esposa de Alara, la última mujer que había heredado de sus retadores. Su verdadero nombre era Bola wun mi, que significa «mi esposa favorita»: proclamar su nombre literalmente seduce a la persona para que lo revele, y eso perturbaba a Odi Meji. Cualquiera que mencionara el nombre de forma errada era retado de inmediato por otro lancero, que debía clavar su lanza en son de reto en un piso de piedra. Todos los que participaban fallaban, y Odi Meji se apropiaba de todas sus pertenencias.

Hasta que llegó el turno de Oligharabafe, aconsejado por los adivinos para que le rogara una pollona a su cabeza y la preparara con pan frío de maíz; le habían dicho que reservara una pata de la pollona para el primer visitante que viniera a la mañana siguiente de rogarse la cabeza. Por otro lado, tenía que preparar otro sacrificio a Eshu consistente en un pudín de quimbombó hecho con mazorcas de maíz y otros objetos viscosos, y le aconsejaron declarar que solamente lucharía subido en una bandeja de adivinación. La mañana de la pelea, Odi Meji envió a sus tres hijos, Eboru, Eboya y Eboshishe, a visitar a Oligharabafe para decirle que fuera a verlo porque se encontraba muy enfermo. Cuando los muchachos llegaron, este les pidió que informaran a su padre que iría tan pronto consiguiera unas hojas de un arbusto que serviría para su curación. Al disponerse ellos a partir, se acordó de la pata de la pollona que debía entregar a quien lo visitara esa mañana, e invitó rápidamente a los muchachos a comer algo antes de regresar: comieron panes fríos de maíz y la pata de la pollona.

Después de la comida, el mayor de los tres hermanos dijo a los otros dos que nadie mata a un anfitrión después de que este le brinda hospitalidad: la ley del Cielo prohibía matar a alguien después de haberle dado de comer. Así resolvieron revelar a Oligharabafe todos los secretos de su padre para salvarlo de sus maquinaciones. Le enseñaron la forma correcta de pronunciar el nombre de Bola wun mi, lo mismo que el punto de la loza de piedra donde debía clavar el Okparere: en el piso de la habitación privada de su padre, o sea, en el desagüe donde se sacrificaba una rana cada mañana. También le enseñaron cómo colocar su bandeja de Ifá, aconsejándole que, tan pronto su padre parara sobre ella, proclamara que había caído. Después los muchachos se marcharon.

Cuando Oligharabafe fue a casa de Odi Meji, este se quejó de su enfermedad, pero le dijo que antes de aliviarlo tenía que revelarle el nombre de su esposa como prueba de su destreza. Oligharabafe le preguntó rápidamente si no se trataba de la antigua mujer de Alara, llamada Bolawo kpe uwa jewun awo, o sea, «la única mujer que había seducido al Sacerdote de Ifá». Odi Meji se quedó estupefacto y lo invitó de inmediato a pelear el séptimo día. Oligharabafe respondió que no había necesidad de esperar, que estaba listo para la pelea sin preparación anterior; no obstante, Odi Meji insistió en que, como no se encontraba bien de salud, había que posponer el combate hasta el séptimo día. Se llegó a ese trato, y así Oligharabafe pudo traerle las medicinas que había preparado, dárselas e indicarle cómo usarlas, y luego se marchó a su casa. Antes de irse, le adivinó a Odi Meji que el nombre de Bola wun mi significaba realmente que, si no lograba devolvérsela a Alara, iba a perder su propia esposa a causa de su seducción.

El séptimo día Oligharabafe regresó a pelear. Tan pronto empezaron a luchar, Odi Meji se sentó en la bandeja de adivinación de Oligharabafe, lo que le hacía más difícil operar a este último. Al no saber cómo actuar, Oligharabafe sacó su instrumento de adivinación, lo sonó, y se le aconsejó sacrificar de inmediato un chivo a Eshu; lo hizo y puso la carne frita delante de Odi Meji, quien desde su asiento de Ifá sintió hambre. También le indicaron sacrificar y asar una paloma en aceite de oliva y amarrarla al techo con una cuerda, de modo que quedara pendiendo sobre el asiento de Odi Meji. El aceite que chorreaba de la paloma asada iba cayendo sobre su cabeza, y cuando alzaba la vista veía colgando sobre sí el asado. Se incorporó para alcanzar la carne y Oligharabafe empujó rápidamente su bandeja; cuando Odi Meji tuvo el asado enfrente y lo fue a coger, su oponente pudo al fin quitársela. Odi Meji se percató de la maniobra exitosa y no tuvo más remedio que reconocer que su opositor había salido airoso de todas las pruebas; pero faltaba una: lo invitó a clavar su lanza en el piso de su habitación interior. Oligharabafe vio enseguida el desagüe, clavó allí la lanza y logró lo que ningún otro había logrado antes.

Al final del torneo, Odi Meji exclamó que su labor en el Cielo estaba terminada, ya que había conocido a alguien tan fuerte, inteligente y habilidoso como él. Decidió entonces que era hora de abandonar el Cielo e ir a la Tierra, como habían hecho antes sus tres compañeros Olodús.

Nota

Cuando Odi Meji sale en Igbodun, significa que hay que aconsejarle al Alawo hacer sacrificio para que no sufra por los hijos. Asimismo, hay que aconsejarle al consultante que se quite de una mujer, y decirle además que ofrezca un chivo a Eshu para lograr salir bien de una pelea inevitable; también debe rogar su cabeza y servir a Ogún. Cuando sale en una adivinación con ókpele, hay que decirle a la persona que está en vísperas de un viaje que tiene que evitar; pero si no pudiera, habrá de honrar a Ogún antes de emprenderlo. Seguramente también habrá de emprender determinadas conversaciones o negociaciones, que no debe llevar adelante sin antes servir a Ogún.

7.Odi Meji cura al tullido y al ciego

Como al fin sentó cabeza, Odi Meji tomó algunos auxiliares que lo asistieron en su trabajo de adivinación; entre ellos estaban:

DIMI DIMI BARAKATA ORON GBINRRIN GBINRRIN OKUKU GBINRRIN AGADA BULE ARE RE JO FO UN BA KOJE.

Juntos trabajaron para el ciego y el cojo, que eran muy pobres. Fueron a Odi Meji para que los ayudara, y este les dijo que tenían que ofrecerle un chivo a Eshu. El cojo había visto previamente la carabela de un chivo en algún lugar, y como no tenía idea de cómo sufragar el costo de un chivo en pie, fue a buscarla adonde la había visto. Se la ofrecieron a Eshu y le prometieron llevarle un chivo vivo cuando tuvieran suficiente dinero para comprarlo. Entretanto, siguieron viviendo pobremente, y con miras a poner fin a sus sufrimientos tramaron suicidarse.

Un día partieron en dirección al río —el ciego, bastón en mano, guiado por el cojo— con el objetivo de poner fin a sus vidas. Al llegar, el cojo le dijo al ciego que se tirara primero; el ciego se negó de plano, porque no podía ver por dónde se llegaba al río, y sugirió que se lanzara primero el cojo, para saber por el impacto del agua en qué dirección estaba. Ante esa sugerencia, el cojo se arrastró, sacó una figura de barro hecha por las hormigas, se movió hacia un banco del río y la echó al agua, esperando engañar así al ciego. Este llamó al cojo varias veces sin obtener respuesta y asumió que se había ahogado. Luego de lamentarse por morir en medio de la pobreza y las privaciones, empezó a tantear el suelo con su bastón en la dirección en que creía que el cojo se había lanzado, golpeando con fuerza; cuando sintió un obstáculo que no lo dejaba avanzar, siguió golpeando sin percatarse de que eran las piernas del cojo, las cuales instantáneamente cobraron vida: el antiguo cojo ya podía sostenerse por sí mismo. Como el ciego continuaba golpeando el suelo hacia el río, le gritaron que un hombre en trance de morir merece hacer un último esfuerzo.

Cuando el cojo se levantó, gritó que el ciego había tratado de matarlo, y tan pronto se vio de pie fue hacia el ciego, quien en ese momento también recuperó la vista. Empezaron a recriminarse entre sí, pero de pronto se abrazaron. Por primera vez se marcharon a sus casas completamente restablecidos, buscaron dinero para comprar el chivo y lo ofrendaron a Eshu sin tardanza. De paso, también fueron a dar las gracias al viejo Odi Meji por la eficaz adivinación que hizo para ambos.

8.La curación de la hernia y del ciego

OYIN FERERE MIOFE adivinó para Odi Meji cuando nació otro niño en su casa. Este invitó a ARUKUKU TAAKU, Awó de Ono Alara, y a ARUKUKU TANKU, Awó de Ono Ijero, a la ceremonia de bautizo del recién nacido. El sacerdote de Ifá de Alara tenía hernia, y el sacerdote de Ifá de Ijero era ciego de un ojo.

El sacerdote de Alara fue el primero en llegar y empezó a hacer adivinación con Ikin para el niño. Tan pronto llegó el sacerdote de Ijero, escuchó el sonido del Ikin y, antes de entrar, declaró desde afuera de la casa que el sacerdote que estaba adivinando tenía hernia; el de adentro respondió que el que acababa de llegar era tuerto. El adivinador le preguntó al sacerdote de afuera qué podía hacer para curarse de la hernia, y este le respondió que honrara a su difunto padre con un carnero; a su vez, el sacerdote tuerto le preguntó al de adentro qué pensaba hacer para curarle la ceguera parcial, y le respondió que rogara su cabeza con un gallo. El sacerdote tuerto se marchó a su casa sin haber visto a su colega, y también el adivinador abandonó su tarea y se fue a honrar a su padre.

Cuando le estaba haciendo a su padre la ofrenda del carnero, el animal golpeó de una patada la herida del sacerdote e hizo botar todo el pus que tenía en los testículos; cayó desmayado al instante y tuvieron que trasladarlo a su lecho sin haber podido completar el sacrificio. Cuando se levantó, la hernia se había curado. A su vez, cuando el tuerto llegó a su casa, comenzó de inmediato a rogar su cabeza con el gallo; mientras rezaba, se hirió en el ojo malo con la pata del animal, y en medio de grandes dolores recuperó la vista.

Ya curados de sus enfermedades, ambos decidieron desde sus hogares ir a dar las gracias a casa de Odi Meji. Cruzando el puente situado junto a la casa, los dos sacerdotes de Ifá se encontraron por primera vez: tras una presentación formal se abrazaron, y juntos decidieron continuar para que Odi Meji les completara la adivinación respecto al nuevo niño. Cuando llegaron, dieron las gracias a Orúnmila en su propio nombre y por el milagro.

9.Nació que el Awó tiene que darle Ikofafun a su mujer

REZO: ODERE ORURE OMO ONI AKAKONASHE OBUTI PONLA GUERE PERE ORUNMILA ASHAMA SHAKAMA ARUMA ODIMA DIMA IKU DIMA KODIMA ARUN KODIMA KOYIMA KOMANA YORIMA SHIRA KOYIMA MAMA YORIMA OMENA ABITI BITI KOTO KOBALE BOTI ADIFAFUN AYE ANO YEGUN.
Ebó

1 chiva, 8 palomas, frijoles carita, tela nueva, un paño de sus costumbres, demás ingredientes, mucho dinero.

Orúnmila vivía con Yemajá, la cual tenía en el traspatio de su casa una cazuela de brujo con 3 cabezas de Egun (muertos); pero ella no le había dicho nada a Orúnmila sobre aquello y se lo ocultaba: aprovechaba cuando él no estaba para trajinar con su cazuela de brujo y hacer diferentes obras y hechicerías. En el patio de la casa había una gran vegetación, y allí era donde Yemajá tenía su fundamento. En ocasiones Orúnmila la veía ir hacia aquel sitio, y cuando al regresar le preguntaba qué hacía allí, ella le respondía que buscaba especias para la comida; y así pasaban los días. Llegó el momento en que Yemajá, viendo que Orúnmila desconfiaba de ella, ideó sembrar berro y otras hortalizas en el patio, y le recomendó a Orúnmila que, cuando ella no estuviera al tanto de las hortalizas, no dejara que nadie cogiera de las mismas.

Orúnmila había hablado con ella para que recibiera su Ikofafun, pero ella siempre rehusaba, diciendo que más adelante, que todavía no era el tiempo de recibirlo. Un día Orúnmila salió, y Yemajá se puso en los trajines de su cazuela de brujo; al regresar a la casa, él notó un mal ambiente dentro de la misma y decidió hacerse un Osode en ese momento, viéndose Odi Meji, e Ifá le marcó: enfermedad por un muerto de prenda (Arun elese Egun burukú). También le indicaba este odu que no podía comer berro ni las demás hortalizas que estaban sembradas en su casa.

Después de esto, Orúnmila llamó a Yemajá y le dijo: «Mujer, hay tres muertos (Egun meta) en la casa». Yemajá se turbó, no sabía qué hacer, y respondió: «No lo entiendo, hoy aquí no ha estado nadie». Entonces Orúnmila le dijo: «Si es así, tú eres la que trajinas con muertos». Yemajá lo negaba, pero fue tanta la insistencia de Orúnmila que, viendo que seguir ocultando su secreto podía traerle malas consecuencias, sacó la prenda de donde la tenía y se la enseñó.

Orúnmila le hizo Osode a Yemajá y le vio este mismo odu, que decía que lo que su mujer tenía era una cazuela de brujo que les traería pérdidas a ambos, y le indicaba darle camino en un río. Así se lo explicó Orúnmila a Yemajá, y ella, a regañadientes pero comprendiendo las razones de su esposo, tomó la cazuela de brujo e hizo todo lo indicado. Al regreso, Orúnmila le dijo: «Para tú vivir conmigo, lo único que necesitas es tener Ikofafun, que es el verdadero fundamento para la mujer de Orúnmila».

10.La hija de Oshún que no tenía hijos

REZO: KALEYE OSHUN NITORI OMO KESE NAMBO EGO OJA LUONA INSHE ABIKA OMO OKAN OKERE JUN BALE IKOFAFUN EREKUE MOSARE KOSE FADE AGADA SOWO AWO ADIFAFUN OSHUN IYUMU KENI IYAMA ORUBO OSIN ORUBO TANI ARABA KERESERE OWAN AWON MORE OÑI PABABASE KUEYANI NI AWADO ABONI OJODERUNE OTORO FUN OSINUN EWEYI NI WIN SOMBE BABA OBONI LORDAFUN.
Ebó

1 gallina (atada por las patas), todo lo que se come, soga, ñame, demás ingredientes, mucho dinero.

Nota

Para resolver el problema matrimonial en este odu, se pone a comer a Orúnmila junto con Oshún una gallina atada por las patas, con la que primero se hace Ebó y después se les da de comer a ambos, rogando por la unión matrimonial. Después se le pone a Oshún ñame machacado con frijoles y una sopa de vegetales, llamando a KOLADI YARIN.

Keleye era una muchacha hija de Oshún que estaba atormentada horriblemente por las constantes muertes de sus hijos: su mente no encontraba reposo, pues los Abikús siempre estaban sobre ellos. Desesperada, fue a mirarse con Orúnmila, quien le hizo Osode y le vio este odu, Odi Meji, y le dijo: «Todo lo que te está pasando es por haber abandonado la atención hacia tu madre, Oshún Iyumú, pues solamente te has ocupado de trabajar pilando ñame y de los placeres de la vida, y no te has ocupado de ella. Tendrás que usar siempre sus manillas y bañarte con hierba botón de oro (Ewe Fin) para que puedas procrear y progresar; además tienes que sacrificarles a Oshún Iyumú y a Orúnmila, juntos, una gallina amarrada con una soga por las patas, y pedirles. También tienes que adorar a Otoro Efon y a Ewueji, que son dos espíritus que viven con Oshún Iyumú. Después de que hagas esto podrás tener estabilidad matrimonial y tener hijos».

Keleye obedeció las palabras de Ifá, alcanzó la felicidad matrimonial, pudo tener hijos y fue grande en la Tierra.

Nota

En este odu de Ifá nace que los hijos de Oshún usen siempre sus manillas, para que el sonido de estas alegre a Oshún y no llore, pues Oshún es un Orisha que sufrió mucho y siempre está dispuesta a ayudar a las mujeres que sufren.

También en este odu nació Oshún Iyumú. Este Orisha vive en las profundidades del río. Es la que hace crecer el vientre sin estar preñada. Es sorda y muy hermosa. Este camino de Oshún lleva 5 cornetas, 5 pañuelos de seda, 5 machetes, 1 caballo blanco, y se le pone afuera mucho kolá. Además lleva 25 manillas con 25 adanes, que unidos forman 25 akofá; se le pone cencerro, pues ella se entretiene con las costuras y las melodías. Es la dueña de la plata y domadora de serpientes. El caballo blanco se llama Algueró y va cargado con: ero, obi, kolá, osun naború e hiedra. Se le pone pilón de bronce y sobre él va la sopera. Se le pone adimú preparado con quimbombó en una jícara, y después este se echa a la corriente del río. También se le pone un hacha grande.

OTORO OFON: es un espíritu que vive con Oshún Iyumú y va montado en un muñeco cargado con: cabeza de toro, cabeza de muerto niño (Egun Omokekeré), cabeza de gallina, arena de río, ero, obi, kolá, osun naború, airá. Se lava con las siguientes hierbas: botón de oro, ceiba, orozuz, panetela y hierba parra. Come paloma.

EWEJI: es un espíritu infantil que vive con Oshún Iyumú y se representa con un muñeco confeccionado con sangre de doncella, que se carga con: cabeza y pies de un niño muerto (Egun mokekeré), ero, obi, kolá, osun naború, cabeza de tiñosa, cabeza de gavilán, tierra de una loma. Se lava con las siguientes hierbas: alacrancillo y guanina (eweto-modé). Este muñeco come gallo.

11.Cuando Odi Meji recibió Osanyin en un viaje

REZO: IFA NIRE OLOTIPO TELE YENI IKU OMPERE KORU EYELE MERI AGBAN MELO EWA ORUN ARAE TODARA OTI BATA ADIFAFUN PAJOGUE GO GBOGBO EYUTALE WOLO WERE MEYO TOWON KUNRO OBA BENI AJOGUE GO GBOGBO SAWE RODE OBIRIN LODA MEJI EBETA AJOYA DARA FUN SHU GBONKURU AGBA ORUGBO TALOBA KARISONA EGBI NEWO TO WO BENI ASHAKABO EKU OBA WON ONIGBE OYEKI ON AGBA WONO MALOKI WON BAYO OBA YORU NA OYA ENMI BATO ORIN AWO TOBOSI LENU EMENIKAN AWON ON MI LODAFUN ORUNMILA KAFEREFUN EGUN.
Ebó

2 palomas, telas de colores, 1 tambor, todo lo que se come, demás ingredientes, mucho dinero.

SÚYERE: «AWON ONU MORI ONIE MIKAN NI MORE ARI BORE».
Nota

Este odu señala un viaje para cambio de posición o mejora de fortuna. Siempre que se ve este odu, se le da una paloma blanca a Osun y se canta el súyere anterior.

Había un Awó llamado Ajoji que deseaba cambiar de posición, porque estaba pasando trabajo. El Awó se miró con su Ifá y se vio este odu, Odi Meji. Ifá le dijo que veía perspectivas de grandeza para él, pero en otra tierra, y se le marcó el Ebó indicado arriba.

Después de haber hecho el Ebó, Awó Ajoji se marchó de su tierra hacia Beni, en busca de un sitio apropiado para practicar el arte de la adivinación de Ifá. Cuando entraba en esa tierra oyó que había muerto el Rey (Obá) de la misma, y era costumbre allí repartir los adereces y atributos del Rey entre los extranjeros al momento de su muerte. Cuando Awó Ajoji llegó al pueblo, los Babalawos de Beni habían hecho Ituto y estaban repartiendo los adereces y atributos, y a él, como extranjero que llegaba, le dieron la Deidad de Osanyin del Rey.

Después de tomar posesión de dicha Deidad, el Awó decidió regresar a su tierra, y al llegar le comenzó a cantar a su Ifá:

«AWO ODERE OWO WENIRE EMINIKAN NI OMOREN AROKORE IFA ODARA MI».

Además, les hizo un banquete a todos los Awoses de su tierra y un Biarin (bailes y cantos) a Orúnmila. Todos los Awoses bailaron y cantaron a Ifá, y así destruyó lo que hacía inhóspita y desagradable su tierra.

12.La maldad de Azojuano (San Lázaro)

REZO: ADIFAFUN YEMAYA OROKO OMOLO IKI ORO MODO ONILE ERINKO ATI AZOJUANO LOPA ERINKO SERE ANARIN LODAFUN ORUNMILA KAFEEFUN OSHUN YEMAYA SHANGO.
Ebó

2 gallos, 2 palomas, 1 jicotea, arena de río, palo de ceiba y de Iroko, plumas de loro, demás ingredientes, mucho dinero.

En este camino, Yemajá Oroko tenía una bella casa donde daba albergue a todo el mundo. Con ella vivían Inlé, Azojuano y Shangó, que era guerrero. Inlé era pescador y curandero, y además muy generoso con los niños, a los que no le gustaba ver llorar; todo lo contrario resultaba ser Azojuano, que se complacía en ver llorar a los niños, tanto a los suyos como a los ajenos.

Un día Azojuano le preguntó a Inlé: «¿Por qué tú cuidas tanto a los niños, si no son tuyos?». Inlé le contestó: «Porque mi deber es cuidar a todos». Azojuano dijo para sí: «Este no me gusta a mí», y le contestó: «Yo gozo con las lágrimas de los niños y de los familiares». Inlé le dio las quejas a Yemajá y esta lo reprendió, y Azojuano se fue a trabajar con Ewele Ikoko para eliminar a Inlé.

Un buen día, cuando Inlé fue a pescar al río, Ewele Ikoko lo estaba esperando en forma de pez: cuando Inlé lo pescó y lo sacó, este le enredó la pita en el cuello y lo estranguló, y Azojuano lo enterró a la orilla del río. Pasados 17 días, como Yemajá, Shangó y toda la familia de Inlé no lo veían, empezaron a preguntar por él, y Azojuano no decía nada. Entonces Yemajá fue a consultarse con Orúnmila, y cuando le hizo Osode salió este odu, Odi Meji. Ifá dijo: «Compraron brujería para tumbar a Inlé; fue muerto por brujería y enterrado a la orilla del río. Murió por amar a los seres humanos, y se convertirá en Orisha en la orilla del río».

Inlé floreció en la tierra por medio de Ayanaku y del marfil, que solo se rompe una vez. Entonces Orúnmila le dijo a Yemajá: «Vamos al río». Allí hizo el Ebó, y encontraron una piedra (okutá) lisa y brillante que era la imagen de Inlé. Cuando retiraron el anzuelo de marfil de la pita, salió un gran pez que hablaba y dijo: «No me maten, soy Ewere Ikoko; maté a Inlé porque me mandó Azojuano».

Orúnmila y Shangó sacaron de la arena la imagen de Inlé, que era como la de Ayanaku, y con la piedra de Agboni y el anzuelo mataron al pez Eja-Bo, que era Ewele Ikoko, y con eso deificaron a Inlé, que ahora, como Orisha, protege a todo el mundo, aun cuando no sean sus hijos. Shangó, cuando regresó a la casa, cogió a Azojuano, lo llevó para el monte y lo dejó allí, prohibiéndole volver a casa de Yemajá; Azojuano se convirtió en un hombre taciturno que se volvió Orisha por arrepentimiento de lo que hizo con Inlé.

Nota

Ewele Iki Oro (Ewele Ikoko) es un espíritu maléfico que vive en los ríos y ahoga a las personas que lo invocan en los jagüeyes. Es por eso que los eboses que se hacen en las orillas de los ríos, y con los que se baña al interesado, son llevados por un hijo de Shangó o de Yemajá.

13.Cuando Odi venció a sus enemigos

Ebó

2 gallos, 2 gallinas negras, 1 muñeco de mujer, vela, aguardiente, miel de abejas, maíz tostado, 1 pañuelo morado, otro azul, demás ingredientes y mucho dinero.

Distribución: 1 gallo con sus ingredientes para Eshu; 1 gallo con sus ingredientes para Ogún y Yemajá; 2 gallinas negras con sus ingredientes para Orúnmila. Los gallos se matan por la boca, sacándoles la lengua, y se entizan con el nombre de los enemigos, como oriente el santo.

En este camino, Orúnmila y Yemajá vivían en unión conyugal y le estaban cuidando un hijo a Ogún Arere. El muchacho estaba mal de salud, y ese era el motivo por el que Orúnmila y Yemajá lo tenían a su cuidado con voluntad y ternura; el matrimonio llegó a querer tanto al niño que lograron curarlo. Después de curado, el niño de Ogún siguió siendo atendido por Orúnmila y Yemajá, que lo consideraban como si fuera su propio hijo.

Tanto Orúnmila como Yemajá tenían muchos enemigos que querían destruirlos. Por tal motivo, sabiendo que Ogún era una persona violenta, cada vez que se lo encontraban le decían: «Yo no sé cómo tú permites que a tu hijo Orúnmila y Yemajá lo maltraten en la forma en que lo hacen». Ogún siempre respondía: «El día que yo me acuerde de que yo soy Ogún Areve, ustedes verán lo que voy a hacer». Fueron tantos los chismes que le llevaron, que un día dijo: «Hoy voy a casa de Orúnmila y Yemajá, y si es verdad lo que me han dicho, los voy a matar a los dos». Para esta acción, Ogún se embriagó antes.

Ese mismo día Orúnmila, al hacerse Osode, se vio este odu, Odi Meji, hizo las ceremonias antes indicadas y le dijo a Yemajá: «Tienes que tener la puerta de la calle cerrada, para que todo el que venga tenga que tocar antes de abrir; preguntas quién es, y no abras hasta tanto no sepas quién es».

Al poco rato de darle estos consejos a Yemajá, tocaron a la puerta. Yemajá iba a abrir sin saber quién era; Orúnmila le recordó el consejo, y entonces Yemajá, por una rendija de la puerta, vio que era Ogún, que estaba violento y borracho. Se lo dijo a Orúnmila, y este le indicó: «Coge al muchacho, póntelo delante y abre la puerta». Yemajá así lo hizo, y cuando abrió, ya Ogún se disponía a derribarla. Al ver a su hijo en las condiciones en que estaba, Ogún se calmó, y le explicó a Orúnmila las causas de su violencia: le habían dicho que ellos maltrataban a su hijo, pero se había convencido de que lo que querían era que él destruyera la casa de Orúnmila y Yemajá. Lo que iba a hacer, entonces, era destruir la casa de todos los que le habían mentido en contra de ellos.

14.El manantial y las flores

REZO: AGUDE ADOFA EKENI, AUM KASHE UNISERE EIYE ABATOLOSI IGUI OYU OMI ADIFAFUN ORUNMILA ATI ESHU.
Ebó

1 gallo, pájaros, 1 pedazo de cordel, 1 palo con punta, tierra de un placer, agua de pozo, demás ingredientes, mucho dinero.

Había una vez un matrimonio que tenía varios hijos, a los que cuidaba con esmero a pesar de la pésima situación en que vivían. El padre se dedicaba al cultivo y venta de flores, negocio que no le rendía suficientes dividendos para vivir y atender a sus hijos; por ese motivo, los hijos, al crecer, emprendieron uno a uno la marcha hacia otras tierras en busca de trabajo. Pero, como siempre sucede que hay hijos más apegados que otros, uno solo de los tantos que el matrimonio tenía se quedó con ellos.

Este muchacho ayudaba a sus padres en el cuidado de las flores, aunque comprendía que, a pesar del cariño que les tenía, el trabajo era agotador y poco productivo, aun siendo ellos las únicas personas que se dedicaban a ese negocio. Cuando esperaban tener una buena cosecha, las matas que el día anterior se veían rozagantes amanecían mustias al otro día, hasta que se morían.

Un día la mujer le dijo al marido que por qué no iba a casa de un adivino que vivía en el otro pueblo, detrás de las lomas, cuya fama había llegado hasta allí, para que le indicara lo que tenía que hacer en beneficio de ellos. El marido, poco dado a seguir los consejos de su mujer, se negó; pero el hijo le pidió permiso a su madre para ir a casa del adivino. El muchacho fue a mirarse con el viejo, que resultó ser Babalawo; lo registró, le vio este odu, Odi Meji, y le dijo que había que regar mucho el jardín para que las flores no se marchitaran, y que él tenía que hacer Ebó.

El muchacho se hizo el Ebó, y después de terminado, el Babalawo le dio un gallo a Eshu y le dijo que llevara el Ebó a una sabana y soltara el pájaro al lado del Ebó, fijándose en el rumbo que cogía; que lo siguiera, y que en el lugar donde se posara mirara alrededor buscando dónde había hierba fresca: allí debía abrir un hoyo con un palo de punta bien afilada, y lo que iba a encontrar en el hoyo era lo que él y sus padres necesitaban. El muchacho así lo hizo, y cuál no sería su sorpresa al ver brotar un manantial de agua con el cual podían regar la siembra de flores, siendo desde ese momento la felicidad de todos ellos.

15.El encierro de la gran vergüenza de Obatalá

REZO: ADIFAFUN ABANLA AYALAGURA AYAGUNA IKU YERE IKO FOYU ORUN ORUN KUTU OSHA SILEKUN FEDUN KUTU IKU ERU WETE ABATI ONI ABITI EGUN ADIFAFUN OSANYIN OSHA OMO YEGUN SHEREN YEMA OKUESHE WERW WERW ORUN OBATALA LAYERU OMO EGUN ERI KUKUNDUKU OMO META ARA OMO YEWE OSHA EGUN LOWA ORUN KAYERE IKU OBATALA ORUN ASHE OMO OROGBU LODAFUN AYE KAFEREFUN OBATALA ATI ORUNMILA.

En este camino, Obatalá (Obanla) vivía abochornada de sus hijos, sobre todo de Omo Yegun, al que había tenido con Obatalá Ayaguna, el cual se molestaba porque Omo Yegun le robaba las cosas.

Un día, Obanla salió personalmente a darles ejemplo a sus hijos, para que no trabajaran tanto. Primero llegó al campo, donde sus hijos estaban arando la tierra y sembrando boniato; llamó a los que trabajaban y les dijo: «Tienen que hacer Ebó para que no pasen tanto trabajo». Y ellos dijeron: «Ya esta vieja tiene que hacer una de las suyas; lo que tiene que hacer es ver cómo mete en camino a su hijo Omo Yegun, y no estar dándole a uno consejos cuando uno se está buscando la comida». Obanla, al ver la reacción, siguió su camino y llegó a otro punto donde estaban tumbando árboles para hacer leña; dijo lo mismo y recibió la misma contestación de los que allí trabajaban. Se fue entonces al camino real y le dijo: «Tienes que ir a donde está Orúnmila para que te mires y te haga Ebó, para que no te pisen más y nadie camine sobre ti». Y este le contestó: «Si no es por arriba de mí, ¿por dónde van a pasar?». Esto fue suficiente para que Obanla no le dijera a nadie más por allí lo que tenía que hacer.

Se puso en camino de la plaza (Ile Loya), y cuando llegó, todo el mundo se burlaba de ella. Obanla estaba temblando y llorando, y salió de allí hacia una casa. Cuando llegó, se paró en la puerta, y allí había un muchacho que llamó a su madre y le dijo: «Mira, madre, a esa viejita, la pobre». La madre la mandó a pasar, la hizo sentar y le dio comida, bebida y albergue para que pasara la noche allí. Por la mañana, cuando se levantó, Obanla dijo: «Ya encontré almas caritativas y de buen corazón». Les echó la bendición y continuó diciendo: «Esta casa sea bendecida, y que nunca le falte el dinero (Owó) y la prosperidad». La mujer era la Apetebí y el muchacho era Omofá de Orúnmila, y desde entonces nunca faltó el dinero y la prosperidad, mucha o poca, en casa de Orúnmila.

Por su parte, a Ayaguna ya lo tenía cansado su hijo Omo Yegun, que le hacía la vida imposible, y decidió ir a ver a Ogún y le dijo: «Fíjate: si matas a mi hijo Omo Yegun, te voy a dar un gallo, y ese será un gran secreto entre tú y yo». Ogún aceptó, pero le dijo: «Vamos a casa de Orúnmila». Allí se encontraron con Obanla. Orúnmila les hizo Osode, les vio este Ifá, Odi Meji, y les dijo a Ayaguna y a Obanla: «Eso que ustedes pactaron tienen que hacerlo detrás de la puerta». Osanyin, que se encontraba en casa de Orúnmila, les dijo: «Vamos, que voy con ustedes, pues les van a hacer falta mis recursos». Y se pusieron en camino.

Detrás de la puerta abrieron un hueco (kutún), y Ayaguna le echó cascarilla y manteca de cacao, y al lado se puso Ogún con un machete en alto. En ese momento llegó el hijo de Ayaguna y Obanla y llamó a la puerta; sus padres le dijeron que entrara, y Ogún, de un solo tajo, le cortó la cabeza, que cayó dentro del hueco. Obanla, como era su madre, cargó el cuerpo y le cantó:

«OBATALA OMO YEGUN ODIMO DIRE MAMA YEKI MAMA YEKU».

Cogió el cuerpo de su hijo muerto, lo llevó a la orilla de la playa y ahí lo enterró, y cantaba llamando a Osha Elu. De tanto llorar, las lágrimas de Obanla crearon las espumas del mar. Y en eso Osanyin empezó a cantar:

«ERI BABA MODOBALE ASHERI OBATALA OGUN OPA IKU ERI MODABLE MODABLE INLE AFOKAN ERI IKU ERI OSHA EGUN MODABLE».

Y, según cantaba, iba echando dentro del hueco: palo agua, vencedor, paramí, jala-jala, yamao, amansa guapo, jagüey, moruro, tengue, yaya, dominador, hierba meloncillo, coralillo, salvadera, platanillo de Cuba, cundeamor, llantén, prodigiosa, hiedra, galán de noche, raíces de ceiba, artemisa, mejorana, hierba buena, curujey, pata de gallina y don shayo; cabeza de gavilán, de tiñosa, de lechuza, de judío, de arriero, de zunzún; azogue, 101 pimientas de guinea, tierra de los cuatro puntos cardinales, tierra de una sepultura del monte, de 21 caminos, de 21 calles, piedra de imán, cuentas de todos los Oshas, 2 muñecos de palo ayúa —uno macho y otro hembra— que se lavan con omiero de Obatalá, ero, obi, kolá, osun naború, airá, obí fino, orugbó.

Cuando Osanyin terminó, fue cuando Obatalá le dio a Ogún el gallo que le había prometido, pero este le dijo: «Espere un momento: vamos a comerlo usted y yo, junto con Osanyin, aquí mismo». Y se comieron el gallo. Pero entonces a Obanla, la mujer de Ayaguna, le empezaron a dar temblores y cayó con la menstruación; Osanyin le sacó la sangre y la echó en el hueco con una yagua verde, Ogún le echó Niwa con 7 nudos, y entonces sellaron el secreto, y Ogún puso el machete arriba de este. Allí fue donde siempre ellos trabajaron para afianzar el respeto a Obatalá, y quedó tapada su gran vergüenza.

Nota

Este odu prohíbe ir a la playa. No se puede comer boniato, porque es su Iré. Si el padre es difunto, se le ponen 7 pedazos de boniato salcochados con melado al lado de la basura y se le da sangre llamando al Egun.

16.Donde por primera vez se le dio Ikofafun a una mujer, y fue Oshún

REZO: IKI OSHUN ADIFAFUN ODI MEJI KOPEKA SERIPO OSHUN LARIN AWARO OTA ONIWAN ABITI BITI ADIFAFUN AYA OGUN ADIFAFUN ORUNMILA KATOBALE ABITE ABITOLA LARIO IKU AWO ABELE ABITEJE YORINI AWO BIWE YEWA BOTIRE IKOFAFUN LERI AWOFA ODUDUWA WARAMOLE OSHUN EYUMERI EBIRIRE LERI ORIE AWO OMO ORUNMILA WARANDI LODAFUN ORUNMILA.
Ebó

1 gallo, 2 gallinas negras, muchas hierbas, coco, aguacate, miel de abejas, manteca de corojo, velas, 1 cesta, mucho ashé, 1 pescado fresco, mucho dinero.

El gallo es para Eshu; las gallinas para Orúnmila, y estas después se ponen asadas delante de Orúnmila para Iré Aya. El pescado fresco es para el Ebó. El Ikofá: se cogen los Ikines y se sellan en una jícara con manteca de corojo, y se le encienden dos velas diarias durante 16 días haciendo petición (kaure); al cabo de estos se coge esa manteca de corojo y se unta en el cuerpo, y al Ikofafun se le dan 2 gallinas negras, que se le presentan asadas y después van para el río.

Ikú, la muerte, convivía con Oduduwa y era quien le custodiaba el Ifá; pero Ikú estaba enamorado de Oshún Lario y siempre la estaba cortejando. Para ver cómo podía ganarse el amor de Oshún Lario le daba muchos secretos, y entre estos le entregó dos Ikines (semillas de la palmera) de los que Oduduwa tenía en su casa. Pero resultó que ni con esto consiguió Ikú que Oshún Lario le favoreciera con sus amores; por el contrario, Oshún Lario, a quien correspondía el cortejo, se fue con Orúnmila, y cuando Ikú se enteró se puso tan bravo que determinó llevarse a Oshún Lario.

Todos los días Ikú le mandaba sombras malas a Oshún Lario, y esta siempre se estaba sintiendo mal. Estaba embarazada de Orúnmila y sentía miedo de que Ikú acabara con el hijo que iba a nacer. Entonces, como era muy amiga de Yewá, le llevó un pescado fresco de regalo y empezó a llamarla:

«OROMI OROMI OMO YEYE (2 veces) ORO YEWA OMO YEYE OMO DO OMI SHARO YEWA OE OMO WANIBA OMO EY».

Entonces Yewá llegó adonde estaba Oshún Lario, y venía con Oboni Oshe Yakata, que era una cesta muy bonita forrada de cuentas de Orúnmila, y se puso en camino con Oshún Lario a casa de Orúnmila. Cuando llegaron, este le hizo Osode a Oshún Lario y le salió este odu, Odi Meji, e Ifá dijo que, para que el niño naciera, había que darle Ikofafun a Oshún, que era un secreto muy grande, y que ella tenía el secreto: los dos Ikines que le había dado Ikú, que eran de Oduduwa. Entonces Oshún Lario entregó los dos Ikines, y Orúnmila los puso en el piso, arrodilló a Oshún Lario detrás de la puerta y empezó a cantar:

«BITI BITI BITERE EYI MEJI ALANOLE IKOFAFUN MARA LORI OMAFA».

Y se los puso en las manos a Oshún Lario. Orúnmila llamó a Awó Akide, a Awó Asheto y a Awó Awo, que eran los hijos de Yemajá, para que le levantaran y consagraran el secreto del Ikofafun a Oshún Lario, y le dieron chiva y gallinas negras. El día de Itá atefaron con una cesta y empezaron a cantar:

«ABONI OSHE YAKATA ADELENIFA ABITI ALA IKIFAFUN IYAMI IFAREO».

Entonces movían los Ikines en la cesta y Oshún Lario cogía, hasta que sacó el Odu Toyale, que fue Odi Meji, y entonces le entregaron a Oshún Lario el secreto del Ikofafun. Así se salvó Oshún, y todas las mujeres, y los hijos de ellas nacían; y se entregó el primer secreto de Ikofafun en el mundo. La primera mujer que lo tuvo fue Oshún Lario, gracias a Yewá y a Orúnmila. Yemajá era Apetebí, pero no tenía Ikofafun, sino el gran secreto de ADELEWANIFA FELO.

Nota

La verdadera forma de dar Ikofafun es haciendo el Ifá con Aboni Oshe Yakata. Esto se hace poniendo el Ifá del padrino en la cesta y, después de Mo-Juba, se sacude la cesta tres veces y se dice: «ABONI OSHE ABETOLAWO, ADELENIFA BITI». Entonces se lanzan ligeramente al aire los Ikines del Ikofafun, que están junto con el Ifá del padrino, y se dice: «ALAIKOFAFUN IYAMI IFARE», donde la mujer coge los Ikines en el aire. Si escoge nones, cualquier número que sea, se marcan DOS LÍNEAS; si coge pares, se marca UNA SOLA LÍNEA. Esto se hace hasta completar el Odu Toyale, y después no coge más: el padrino continúa normalmente para sacar el Iré o el osobo empleando los Igbos. Para hacer esta ceremonia, los Ikofafun tienen que comer chiva junto con el Ifá del padrino. Esta cesta se puede heredar a la muerte del Awó dueño, pero hay que volverla a lavar y darle de comer 2 palomas, y los cuerpos de las mismas se mandan para la ceiba.

ADELEWANIFA TOLOI: se le prepara a la madre del Awó cuando esta va a levantarle el Ifá al hijo, o a una mujer de mucha confianza que el Awó designe para ser Apetebí. Se lava una mano de 21 Ikines de Ifá y se le da de comer chiva en el Ifá. Esto se le da a la mujer para que lo adore, y el Ikofafun que se le da lo guarda el Awó junto a su Ifá. Si es la madre y el Awó tiene Oduduwa, el Ikofafun lo guarda con la mano de Oduduwa; si la mujer es hija de Shangó, el Ikofafun vivirá dentro de Shangó, y así Shangó se siente contento.

17.Ayé, la mujer de Orúnmila

La mujer de Orúnmila se llamaba Ayé. Ella se vio una vez con 7 pesos y pensó comprar criados: se fue para la plaza y compró 3 criados, y a cada uno le asignó una tarea. Antes, Orúnmila le había aconsejado hacer Ebó, y ella no lo hizo. Cuando llegó a la casa se encontró con 3 palos vestidos: Eshu le hizo la maldad por desobediente y por no hacer Ebó.

18.Los Shishirikú

REZO: OLOFIN PIKUTE OWO OSODE ORUNMILA ADIFAFUN ESHU ATI ORUNMILA.
Ebó

1 jicotea, 1 gallo directo a Eshu, 2 palomas blancas (rogación de cabeza), mucho ashé, muchas semillas, trampa, manteca de corojo, 3 muñecos machos, 3 jícaras, tierra de cangrejo, tela azul usada, 3 mazorcas de maíz, demás ingredientes, mucho dinero.

Nota: si el aleyo no hace el Ebó y vuelve a mirarse y sigue con el problema, hay que pedirle, además del Ebó, 2 gallinas negras para Orúnmila, y hay que hacerle un Inshe-Osanyin.

Distribución: las tres jícaras para los Egunes perjudiciales. Una jícara con jutía y pescado ahumado para poner debajo de la cama; otra jícara con maíz tostado, que se pondrá en un rincón, y la tercera con tierra de cangrejo, que se pondrá detrás de la puerta. A los tres días, la jícara de abajo de la cama irá para el río, la del rincón irá para el mar y la de detrás de la puerta va para la manigua. Después de darles camino a las jícaras, se le pone a Yemajá una palangana con berro durante 7 días, y después va para la basura.

Había un hombre que era poseedor de un pequeño capital, pero era muy derrochador, tanto en el juego como en las mujeres. Debido a esto el capital casi se le acaba, y decidió consultarse con Orúnmila, saliéndole este Ifá, Odi Meji, que le marcó el Ebó indicado arriba.

El hombre, al salir de casa de Orúnmila, pensó que iba a gastar el poco dinero que le quedaba en hacer el Ebó. Eshu, que le adivinó el pensamiento, preparó tres muñecos a los que puso tres espíritus, facultándolos para que hablaran y se movieran, y lo esperó en el camino con los tres Shishirikú. Cuando el hombre los vio se maravilló grandemente y le preguntó a Eshu cuánto valía cada uno. Eshu le contestó: «Yo no los vendo por separado; si quieres comprarlos, tienen que ser los tres». El hombre pensó que aquello sería un gran negocio y le dio a Eshu todo el dinero que le quedaba por los tres muñecos.

Los llevó para la casa, y por la noche los espíritus que animaban los muñecos salieron y empezaron a recorrer toda la casa hablando y dando gritos. El hombre, asustado por lo que estaba viendo, por poco se vuelve loco; por último tuvo que deshacerse de los tres muñecos e ir otra vez a casa de Orúnmila. Esta vez tuvo que hacer el Ebó y la obra de las tres jícaras, para quitarse los tres Egunes arayé que lo perturbaban y tener más desenvolvimiento, y le dio dos gallinas negras a Ifá.

19.No se puede andar sin zapatos

Ebó

1 chiva, todo lo que se come, 1 par de zapatos, demás ingredientes, mucho dinero.

Nota: después de hacer el Ebó, se le entregan los zapatos a la persona para que se los ponga y ande con ellos hasta que se le rompan, y nunca deje de andar con zapatos.

Al principio del mundo, en casi todos los parajes el suelo estaba lleno de hierbas con espinas, pues como no había muchos habitantes, ese tipo de hierba abundaba. Babá Odi Meji andaba sin zapatos, se hincó los pies y se enfermó. Entonces fue a donde estaba Olofin, y este lo registró y le dijo: «Si quieres ponerte bien, tienes que hacer Ebó con una chiva, un par de zapatos y el dinero que Orúnmila coja; y no andes más sin zapatos: ponte estos del Ebó, y cuando se rompan compra otros, y que tus pies nunca dejen de estar resguardados».

Es por eso que, por cuenta de Odi Meji, la gente tiene que andar con zapatos, pues al principio del mundo, y en el otro mundo, no se usaban zapatos en los pies; y porque Odi Meji se hincó los pies y no podía caminar sin zapatos. Por eso siempre está sentado, y todas las cosas buenas que Dios le regaló tuvieron que venir a sus pies.

20.Los tres hermanos

REZO: ADIFAFUN ABURE META ASHAMA ARUMA ADEMA ADEMA AWO KEKE REMASERAN ODO LODAFUN YEMAYA HINSHERO NEVO LELE OSHUN ODARA BI LAYE LODAFUN OBATALA AWO IGUI JUJU EIYE KAFEREFUN OBATALA.
Ebó

3 gallos, agua de río, tierra de un hueco, tierra del pie de un árbol, muchas plumas, demás ingredientes, mucho dinero.

Eran tres hermanos: Ashama, Aruma y Adema. Adema era el más chico, y los dos mayores le tenían envidia y odio, porque sabía más que ellos y lo que hacía lo hacía bien. Él quería mucho a sus hermanos y siempre andaba detrás de ellos; ellos lo espantaban, pero él siempre los seguía.

Un día los mayores fueron a casa de Orúnmila, y cuando los examinó les dijo: «Ustedes son tres hermanos, y uno está parado en la puerta: díganle que entre para que haga Ebó». Ellos hicieron como que lo habían llamado, salieron y no le dijeron nada, y cuando entraron le dijeron a Orúnmila que él decía que no haría nada de lo que se le había indicado.

Cuando salieron, le dijeron al hermano más chico: «Vete, que nosotros nos vamos muy lejos». El muchacho no les hizo caso y quiso ir con ellos. Siguieron y encontraron un pozo; los hermanos mayores lo cargaron, lo tiraron dentro y continuaron su camino, y dijeron Ashama y Aruma: «Ahora sí no nos persigue más». En eso vino Yemajá a sacar agua del pozo, y al tirar del cubo, Adema se agarró de la soga; Yemajá, al halar, sentía que el cubo pesaba, y al mirar hacia dentro del pozo vio que era un muchacho. Lo sacó y le preguntó cómo se había caído, y él le contestó que lo habían tirado sus hermanos, pero que él los perdonaba.

Sus hermanos iban muy lejos; él los divisó y los llamó a gritos —«¡Ashama! ¡Aruma!»— hasta alcanzarlos. Ellos le preguntaron quién lo había sacado, y él les dijo que una señora negra, y siguió el camino junto con ellos. Entonces el mayor dijo: «Ahora lo matamos, lo picamos y lo enterramos». Y así lo hicieron. Vino Oshún y se puso a buscarlo donde lo habían enterrado; cuando vio sangre empezó a escarbar, y al ver el cuerpo hecho pedazos fue pegándolo pedazo a pedazo hasta resucitarlo. Después Adema le dijo a Oshún: «Mis hermanos me hicieron esto, pero yo los perdono». Y siguió hasta alcanzarlos y gritó: «¡Ashama! ¡Aruma!». Estos, al verlo, cogieron mucho miedo y huyeron hasta internarse en el monte. Cuando ya las fieras los iban a matar, llegó Adema y, con lo que Yemajá le había dado al sacarlo del pozo, los salvó; pero ellos no lo perdonaron, decían que él tenía misterio, y entonces lo amarraron a un árbol y se fueron.

Vino Obatalá, lo soltó y le dijo: «Vete hacia esa mata, y cuando tú veas a tus hermanos, te tiras y corres para arriba de ellos». Adema lo hizo al pie de la letra; pero como la mata era de Ewe Iré (uva gomosa) y soltaba resina, esta se le fue pegando en el cuerpo, y cuando vio venir a sus hermanos se tiró, y se le pegaron muchas plumas. Ellos, al verlo así, se horrorizaron, porque pensaron que era un pájaro monstruoso; y entonces, por huir, se mataron, y recibieron el castigo de Olofin.

21.El nido perdido

Había tres hermanos que se dedicaban a las labores del campo. Los dos mayores no creían en santos, y el más chico sí; este se decidió a ir a verse con Orúnmila, el cual le vio este odu, Odi Meji, y le marcó Ebó con las herramientas de trabajo, y así lo hizo.

Cuando tenía que hacer sus trabajos les pedía las herramientas a sus hermanos, los cuales se negaban a prestárselas, y fueron a contarle a su madre, Obonla, que Adema se había ido donde un brujo y que había botado su machete. Obonla se indignó. Adema se decidió a realizar sus labores con las manos. Estando un día arrancando una enredadera con las manos, palpó un bulto, y al ir a verlo se encontró con que era un nido de loro con varios huevos: era el nido de Obonla, que hacía años se le había perdido.

Él se lo llevó a su madre, y ella se puso muy contenta. Después de ese día, Adema no salió más a trabajar al campo.

22.Los hijos de Odi Meji

Los hijos de Odi Meji fueron cuatro: Oko (el campo), Ona (el camino), Loya (la plaza) e Ile (la casa). Un día Odi Meji fue a visitarlos y, según los veía, les fue rogando que lo dejaran defecar, y solo lo autorizó Ile, la casa. Por eso la suerte de Odi Meji está en la casa.

Nota

Aquí se le da un gallo grifo rápidamente, para que le llegue la suerte, que son cuatro seguidas, y para que no bote ninguna.

23.El esclavo que se liberó haciendo Ebó

Obatalá tenía tres esclavos y los mandó a trabajar al campo; solo el menor de ellos fue a casa de Orúnmila a hacer Ebó. Al caer la tarde regresaron los dos mayores, y Obatalá les preguntó por el menor. Ellos le dijeron: «Desde por la mañana está durmiendo debajo de un árbol». Obatalá se puso bravo y decidió castigarlo cuando regresara.

La verdad era que los dos esclavos mayores se habían negado a prestarle las herramientas de trabajo que no estaban usando, pues con las propias él había hecho Ebó, y trabajó todo el día a mano limpia, por lo que no había podido terminar su tarea del día y se quedó hasta terminarla. Dentro de un palo hueco encontró un loro, que cogió con todas las plumas del nido, y se lo llevó a Obatalá. Cuando Obatalá recibió aquel preciado regalo de su esclavo, se puso muy contento y le dio la libertad. Los otros dos esclavos envidiosos se quedaron esclavos.

24.La hija de Obatalá e Ikú

Obatalá tenía una hija muy bonita, e Ikú quería casarse con ella; y como Ikú era la muerte, se moriría la hija de Obatalá. Entonces se presentó el pavo real (Agbeyami) y se enamoró de la hija de Obatalá. Aunque Obatalá no estaba de acuerdo con el pavo real, le convenía que su hija se casara con él, para que ella siguiera viviendo.

Nota

El Ebó de este camino lleva pluma de pavo real.

25.La visita de Ayé

Orúnmila, al levantarse por la mañana, se hizo Osode y se vio este odu, Odi Meji, que le anunciaba visitas. Resultó ser Ayé la que iría a visitarlo. Orúnmila hizo Ebó con un gallo, que se lo dio a Egun, y 2 gallinas negras, que se las dio a su Ifá, y puso el Ebó frente a su Ifá. Cuando Ayé llegó, Orúnmila la saludó; ella se quedó en casa de Orúnmila y fue su mujer.

Nota

El Ebó se pone frente a Ifá.

26.Cuando las cosas buenas vinieron a la Tierra

Cuando Olofin estaba recogiendo todas las cosas buenas para mandarlas a la Tierra, se presentó Orere Omo Obá, que era un Príncipe del Cielo. Olofin le dijo: «Hijo mío, has llegado a tiempo». Y le entregó todas las cosas buenas del Cielo para que las trajera a la Tierra.

27.El recorrido por el mundo

Eran tres hermanos que salieron a recorrer el mundo. Después de haberlo recorrido y de ver todas las cosas, fueron a ver a Orúnmila, y en el Osode les vio este odu y les marcó Ebó con: gallo, tres collares, hierba bledo fino, atiponlá y verdolaga. El gallo, directo a Eshu, para que estuvieran bien mañana y pasado mañana.

28.El Príncipe que iba para otra tierra

Oyigodogó era un Príncipe que iba para la tierra Kodebiné, pero antes fue a verse con Orúnmila, y en el Osode le salió este odu, donde Ifá le dijo: «Tienes que hacer Ebó para que cojas un cargo de jefe en esa tierra». Él hizo el sacrificio, y cuando llegó lo pusieron de gobernador de un pueblo.

29.Ogún e Inlé Oguere

El espíritu del mar les fue entregado a Olokun y a Yemajá. A esta última se le entregaron los secretos de todas las cosas: ella le dio de comer a la Tierra y a Ogún, y el mal se terminó.

Nota

Darle de comer a Inlé Oguere junto a Ogún.

30.La guerra entre Iworo

La guerra entre los Iworo fue por la tierra que gobernaba un Babalawo que dominaba al pueblo. Orúnmila los dominó cuando llegó allí; después pudo pasar la prueba y se hizo jefe de esa tierra.

31.La poderosa (la Muerte)

La Muerte (Ikú) y la Vida son hermanas mayores de la Enfermedad. Cada una de ellas cogió un rumbo distinto en el mundo, pero Olofin las mandó a buscar para darles un secreto a cada una. La única que acudió fue la Vida, y le pidió a Olofin que le otorgara el menor de los secretos, pero Olofin no se lo otorgó. La Vida buscó entonces a la Enfermedad y le dijo: «Ven conmigo, que mientras estés a mi lado nada te sucederá». Así sucedió, porque mientras Ikú no se apodere de la vida, no se pierde la enfermedad. Enterada Ikú de lo sucedido, dijo: «Yo terminaré con las dos, pues me han engañado».

Nota

Por eso es que todo termina con la muerte, pues ella es más poderosa que la vida. Ikú tiene una sola virtud, pero todos los demás osobos tienen distintas ramificaciones; Ikú y la Vida trajeron las distintas virtudes, menos la enfermedad. Por eso es que en la vida a menudo se encuentran personas a las que la enfermedad las salva en distintas circunstancias, y a otras la enfermedad las destruye aunque no se muera la persona.

32.Shangó sentenció la mano derecha

Cuando los humanos defecaban, no se limpiaban las nalgas, y las moscas los molestaban. Entonces las manos hicieron un pacto con las nalgas para ayudarlas. Shangó pensó y dijo: «Como ahora la mano derecha limpia las nalgas, lo que a mí me ofrezcan me lo ponen con la mano izquierda».

33.Se adivinó para Itere

Atelewo Obanitelo adivinó Ifá para Itere. Se le dijo que sus ideas siempre se materializarían, y que por lo tanto debería sacrificar: clavo, 3 chivos, 3 gallos. Itere sacrificó, y se le prepararon hojas de Ifá para que él las tomara; entre los materiales prescritos están los clavos con cabeza, los que harán realidad los sueños de Itere.

34.Se adivinó para la gente de Ife

Opa Aro Abidijegelege adivinó Ifá para la gente de Ife, ya que la muerte estaba matando a la gente de allí. Debían sacrificar una cadena y un carnero padre, y ellos hicieron el sacrificio. El Babalawo dijo: «Una atadura bien hecha nunca se rompe, por lo que las manos de la muerte nunca los tocarán».

35.Se adivinó para Odidimate

Odidi Afitite adivinó Ifá para Odidimate. Se le pidió hacer sacrificio: 2 matas de Ikines, 2 babosas y 32.000 cauris. Rehusó hacer el sacrificio. El Babalawo dijo: «Su hijo nunca hablará».

36.Cuando adivinaron para Odi (la fortaleza)

«Yo soy Eni Odi, tú eres Eni Odi»: estos dos Eni Odi adivinaron para Odi (la fortaleza) durante hostilidades políticas. Ifá dijo: «Odi rodeará la ciudad», y por lo tanto se deberían ofrendar dos telas enrolladas.

Durante las hostilidades políticas entre dos ciudades es conveniente fabricar una fortaleza que los cubra de sus enemigos; esto también se aplica a individualidades de familias que se ven amenazadas de cierta forma. Hay que prepararse para la guerra.

37.Asheyeye Aiyé

Este personaje es el hijo Abikú de Orúnmila, que vino dieciséis veces a la Tierra y le causó grandes problemas a Orúnmila.

38.Odi Meji y el viaje de riqueza

MO-DERERE MO-RININRE EMI-NIKAN NI MO MORIN ARIN KOO RIN A SESE NKOHUN OROO LENI MO WOLE WERE BI OMO OLOHUN EMI KI ISOMO OLOHUN IRIN ARIKO NI MO MOO RIN ADIFAFUN FAGOGI GODOGBO EMI TI OWOLE WERE NIJO TINWON NPINRO OBA IBININNI TANI OWA BA NI TUN LE YI SE AJOGI GODOGBO NI YOO WA BA NI TUN LE YI SE.
Traducción: Llegué a buena hora. Viajé a buena hora. Soy el único hombre que viaja en tiempo de fortuna. Cuando objetos valiosos de riqueza son depositados, yo entré sin anunciarme como heredero de riqueza. Yo soy el heredero de la riqueza; soy solo bueno para viajar en tiempo de fortuna.

Estos fueron los Awoses que adivinaron para el extraño gordo que entraría sin anunciarse el día en que las propiedades del Rey muerto de Bini estaban siendo repartidas.

Era un extranjero gordo que iba a Bini buscando un lugar adecuado para la práctica de Ifá. Se le dijo que prosperaría en Bini, pero se le advirtió que hiciera sacrificio: 4 palomas, ropa buena, zapatos, mucho dinero. Después de realizado el sacrificio emprendió viaje hacia Bini. Cuando entró en Bini, en ese mismo momento el Rey de la ciudad murió; él pensó que eso no le traería nada bueno y, como Babalawo renombrado, solo fue a darles sus condolencias a los familiares, ministros y pueblo de Bini. No sabía que, cada vez que moría un Rey, sus propiedades y atributos eran repartidos, y que buena parte de los atributos se le otorgaba al extranjero que entrara en el tiempo justo.

Cuando llegó al lugar para dar las condolencias, se le otorgó una gran parte de esos atributos y propiedades. Después de haber reunido y recogido lo que se le dio, determinó regresar a su tierra. A su llegada empezó a cantar en alabanza a los Babalawos que adivinaron para él cuando salía hacia Bini. Hizo una fiesta para sus vecinos; tocaron el gran tambor de Ifá y bailaron al compás de su ritmo, y él, estando bailando, comenzó a cantarle al mayor de los adivinos: Orúnmila.

Creencia del signo

Los Abikú

Una de las creencias yorubas sobre los Abikú es el concepto de que, cuando una madre pierde hijos varias veces consecutivas, el primero de esos niños muertos es el mismo niño que sigue regresando a la madre en los partos posteriores: ese niño es el que se llama Abikú. Algunas personas dicen haber visto niños Abikú con las mismas marcas o señas en el rostro que los padres les pusieron antes de que murieran.

De los niños Abikú se dice que son malcriados, malditos y malos, y que disfrutan molestar o castigar a las madres. Se cree que pertenecen a una sociedad de otros Abikú invisibles que viven en el otro mundo: fuerzas que halan a los niños de este mundo hacia el otro. Esto es lo que explica la vida corta y aventurera de los niños Abikú.

Se considera que, a pesar de los adelantos de la ciencia en cuanto al control natal y la atención especial de las enfermeras, las madres promedio en la tierra yoruba todavía creen en los Abikú. A cualquier madre que crea estar sujeta a los niños Abikú se le recomienda adorar a uno de los tantos Dioses que poseen el poder de dar hijos a las mujeres estériles y de mantener a los niños Abikú en este mundo: Oshún es uno de esos Santos.

Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.

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