Iroso Tolda
Iroso Ogunda
«Dice Orúnmila que él combate la injusticia».
Rezo de Iroso Tolda
Iroso Tolda Obatalá mowayeni aiye bogbo orisha ewuyiara okun Olokun oré Osha yanya Aguema opa eni Ina odenu eni Olokun Abakua Obatalá Lodafun Osha odonu kaferefun Shangó.
En este odu nace
- El encasquillamiento de las armas de fuego.
- Afitibó, la muerte de repente.
- La muerte por paro cardiaco.
- La vendimia (la fabricación del vino de uva).
Aquí habla
- La sensación del tiempo. Se pararon los relojes.
- Que si a la persona la tiene que operar eso se resuelve por medio de Ogún.
- De enredo de asunto de comercio.
- Que el dueño de este Ifá debe tener cinco pesos plata en cada mano de Ifá.
- Que cuando Olodumare creó al mundo dejó a Olokun sin definir, por lo cual unos dicen que es mujer y otros afirman que es hombre y en realidad nadie sabe a ciencia cierta si él es hombre o mujer.
- Que aquí la persona se queda en éxtasis, con la mente en blanco.
- Que por este signo en un osode, manda a rayarse en palo y tener prenda.
- De reforzar a Ogún pues le falta una pieza.
- Que el padrino no le entrega al ahijado Ogún, él es el que lo tiene que recoger del suelo.
- Que en este Ifá Olokun le rogó la leri a Ogún con 7 clases de bebidas distintas.
- Que aquí se mató el perro por primera vez por enredador y chismoso, pues deseaba hacer quedar mal a Ogún y a Olofin.
- Que hay que tener cuidado con el mar porque se puede ahogar, o lo pueden empujar al mismo para que se ahogue.
- Que aquí Olokun quiso cogerse toda la extensión de la tierra y Obatalá le hizo saber que eso no podía ser, porque en dónde iban a vivir sus hijos.
- Que aquí fue la guerra entre el perro y el conejo y ambos vivían en casa de Obatalá.
- De una traición de una persona que anda con Ud.
- Que Orúnmila combate las injusticias.
- De tragedias y de injusticias.
- De enfermo en la casa.
- De falsos testimonios donde tratan de achacarle algo que Ud. no hizo.
- De vencimiento sobre los enemigos que le preparan la muerte, hay que darle gracia a Olofin que no hay quien pueda con Ud.
- De suerte grande donde le vendrá mucho dinero.
- De un revólver oxidado con balas trabadas dentro.
- De accidente como un acontecimiento o en que le van a echar la culpa a Ud. y puede guardar prisión.
- Que Ud. estuvo hablando con una persona muerta que está caminando.
Este odu prohíbe
- No se puede tomar bebidas alcohólicas, pues cuando la persona está bajo los efectos de la misma, tiene palabras muy hirientes.
- No se puede hacer favores pues no se lo agradecerán.
- No se come carne.
Este odu recomienda
- Cuando se ve este Ifá no se puede matar animales en la casa antes de quince días.
- Dé gracias a Shangó y a Ogún.
- No coja el cuchillo en sus manos porque se puede buscar una tragedia.
- Cuídese de maldiciones de personas mayores, porque no levantará cabeza.
- Haga ebó para quitarse todo lo malo de encima.
- Se le da aguardiente a Ogún y dos gallinas a Orúnmila.
- No haga favores que no se lo van a agradecer.
- De comida a su cabeza y rogarle todos los días a Oshún.
- Mida el alcance de sus palabras cuando le conteste a los demás.
Hierbas del odu
- Parra cimarrona.
Osobo e Iré del odu Iroso Tolda
- Nace afitibó, la muerte de repente; la muerte por paro cardiaco.
- Aquí se mató al perro por primera vez por enredador y chismoso.
- Habla de tener cuidado con el mar porque se puede ahogar o lo pueden empujar al mismo para que se ahogue.
- Si a la persona la tiene que operar esto se resuelve por medio de Ogún.
- Habla de enfermo en la casa.
- Aquí se perdió el perro por enredador y chismoso.
- Habla de enredo por asunto de comercio.
- Aquí fue la guerra entre el perro y el conejo.
- Habla de traición de una persona que anda con Ud.
- Habla de tragedia y de injusticia.
- Habla de falsos testimonios de achacarle algo que Ud. no hizo.
- De accidente donde le echarán la culpa y puede hasta guardar prisión.
- Habla de suerte grande donde le vendrá mucho dinero.
- De vencimiento sobre los enemigos que le preparan la muerte, dé gracias a Olofin, porque no hay quien pueda con Ud.
- Habla de enfermo en la casa.
- Habla de guerra sostenida que tiene la persona, aquí Olokun quiso cogerse toda la extensión de la tierra.
- La persona se queda en éxtasis, con la mente en blanco.
- Habla de enredo en asunto de comercio.
Patakíes del odu Iroso Tolda
1.Cuando fue para la Tierra
A este odu se le conocía en el Cielo como Afakpo momo lere, omo bu uje, y allá se había hecho famoso adivinando para quienes deseaban prosperar en la Tierra. Al ver que todos sus colegas ya habían bajado al Mundo, decidió que también le había llegado su hora de partir.
Antes de salir pidió la autorización de Dios, quien le aconsejó que se ayudara a sí mismo tal como tantas veces había ayudado a otros que acudían a la adivinación. Él respondió al Todopoderoso que todos los Awoses a los que se había acercado lo habían abandonado, y le suplicó su bendición. Dios se la concedió, pero le advirtió que la completara con adivinación y sacrificio para asegurar su éxito en la Tierra, por la autoritaria influencia de Eshu en el Mundo. Su Ángel de la Guardia también le previno de las consecuencias de bajar sin sacrificarse, y le aconsejó al menos viajar con una bolsa llena de comida para repartir entre todos los que se le acercaran en el camino. Ni siquiera ese sencillo consejo quiso escuchar, y partió con las manos vacías.
En la ruta hacia el Mundo se encontró con Emu, que le pidió de comer; la apartó diciendo que no tenía nada que dar, y ella se negó a acompañarlo, pues él no estaba interesado en su compañía. Después se topó con Eshu, que le preguntó quién se creía que era para atreverse a abandonar el Cielo sin agasajar a nadie allá arriba; él le prometió darle de comer cuando llegara al Mundo. La siguiente divinidad fue Elenini (Idoboo), el Obstáculo, que le pidió comida y recibió la misma negativa. Por último se cruzó con el Loco, y tampoco a él le ofreció nada.
Al llegar al Mundo su vida se enredó por completo. Era muy crudo en su comportamiento y la gente no lo tomaba en serio. Cada vez que Dios quería enviarle un regalo, la divinidad del Obstáculo lo desviaba hacia otra parte. Eshu, además, lo hizo obstinarse de la vida aconsejándole que vistiera de blanco y rezara todas las mañanas y todas las noches con la falsa creencia de que así todo le iría bien: era su plan para impedirle practicar Ifá, lo único que le habría permitido ver el fondo de sus problemas. Los demás Awoses lo reprendían por burlarse del Ifismo y no tener consideración con las divinidades. Entretanto, el Obstáculo le envió una esposa que dio a luz un niño enfermo, en el que gastó el poco dinero que tenía; cuando agotó sus últimos recursos, el niño murió.
Desesperado, se adentró en el bosque para suicidarse. Eshu decidió entonces dejarle contemplar una vista panorámica de la vida próspera que habría disfrutado si hubiera pagado por ella en el Cielo: antes de que pudiera quitarse la vida lo hizo caer en una aparición, donde vio a su hijo muerto en una calle colmada de todos los objetos de la riqueza, y se vio a sí mismo rodeado de gente que se divertía con él. Eufórico, resolvió asentarse en aquella fantasía y pasó siete días en esa utopía del bosque, hasta que Eshu le prendió fuego a su séptimo cielo y el infierno resultante lo consumió todo menos a él. Despertó solo, en medio del bosque, ante la penosa realidad.
Echó a correr sin rumbo, pero Eshu volvió a salirle al paso y le pidió un chivo. Su Ángel de la Guardia, que le había reprobado no seguir sus consejos antes de bajar, le facilitó el chivo. Después de comérselo, Eshu le preguntó si ya estaba dispuesto a tener en cuenta a los que son mucho más fuertes que él, y respondió que sí; entonces Eshu le indicó seguir una sola dirección para encontrar a Orúnmila, y de pronto se halló de vuelta en su casa. Allí Elenini, el mismo que le había enviado la mujer, le pidió una chiva y ñame molido. Consiguió la chiva, la sacrificó e invitó a la gente a un gran festín, y al día siguiente llamó a los Awoses para que le prepararan Ifá. Al consultarlo, ellos le relataron la experiencia que había vivido en el bosque. El Ifá se preparó durante siete días, en los cuales tomó una segunda esposa que le dio muchos hijos. Su Idoboo lo abandonó, quedó modestamente próspero y vivió hasta edad avanzada.
Cuando este Ifá aparece en el Igbodun, es probable que la persona haya vagado por la cristiandad antes de recibir Ifá. Deberá servir a Elenini con una chiva para que su primera esposa lo abandone, sin lo cual no prosperará, ya que ella es el agente de la divinidad del Obstáculo.
2.Adivinó para el Mundo (Aiye)
«El fuego lento el que quema el monte. Es el poderoso Rey que habla con fuerza y autoridad». Esos fueron los Awoses que adivinaron para Orúnmila cuando iba a trabajar en Ifé para una mujer llamada Aiye, el Mundo, para que tuviera hijos. A Orúnmila le aconsejaron sacrificar un chivo, y lo hizo antes de ir a adivinarle.
En la consulta le indicó a Aiye sacrificar una carnera (ewe), una chiva y un pato. Cumplido el sacrificio, comenzó a darle medicina, y como resultado ella quedó al fin embarazada. En total tuvo tres hijos, llamados Akikani-gbago, Ole komu dawa ra shaka y Oromu roma Oshokpo. Tenía además varios criados, y el más viejo de todos se llamaba Eyin-uwa. Cuando sus hijos crecieron y se hicieron adultos, Eyin-uwa la dejó establecida cerca del mar. Mucho después de que él la abandonara, Aiye murió, y sus bienes se repartieron entre los tres hijos, que se olvidaron de Orúnmila, benefactor de su madre, y de Eyin-uwa, su esclavo más viejo, cuyo paradero era desconocido.
Pasado un tiempo, Orúnmila fue a ver a los hijos para preguntarles por qué no habían compartido con él la herencia de su madre, siendo él su adivino y benefactor. Ellos le dieron una respuesta inalcanzable: lejos de haberlo olvidado, decían haber reservado para él precisamente al esclavo más viejo de su madre, aunque no tenían pista alguna de cómo dar con él. Lo que nadie sabía era que a Eyin-uwa le había ido muy bien solo a la orilla del mar, y que se había hecho muy rico.
Ya en casa, Orúnmila consultó Ifá para saber cómo hallar a Eyin-uwa. Se le dijo darle un chivo a Eshu y, después, servir a su propia cabeza con una jícara de vino al borde del camino. Así lo hizo: tomó la jícara de vino, se dirigió al camino principal que conducía al pueblo y se sentó a rogarse la cabeza con nuez de kolá y vino de palma, pidiendo el regreso de Eyin-uwa. En eso vio venir un desfile de jinetes y portadores de equipaje. Algunos asistentes del cortejo escucharon las súplicas de aquel hombre al borde del camino, que mencionaban el nombre de su amo, y corrieron a avisarle.
Como Eyin-uwa y Orúnmila se conocían de antes, fue el primero quien reconoció al segundo. Al escuchar sus súplicas, bajó del caballo y se hincó de rodillas ante Orúnmila para rendir homenaje a su nuevo amo: explicó que regresaba a casa con todo su séquito a ofrecer lealtad a quienquiera que fuese su nuevo dueño tras la muerte de su ama Aiye. Orúnmila quedó pasmado y perplejo por el extraño giro de los acontecimientos. Lo montaron en uno de los caballos y cabalgaron con él al frente de la procesión. Eyin-uwa, próspero ya por derecho propio, entregó toda su riqueza y fortuna a Orúnmila, lo que se tradujo en una opulencia instantánea. Los hijos de Aiye quedaron después muy sorprendidos de cómo Orúnmila había encontrado a Eyin-uwa.
Cuando este odu aparece en adivinación, se aconseja a la persona cuidar muy bien a Orúnmila; si no tiene Ifá, deberá recibirlo. Si aparece para una mujer que aún no se ha casado, se le dirá que ella es esposa de Orúnmila.
3.Adivinó para Olujati, el Padre de los Peces
Aga era el hijo del Mundo. Kinrindin era el sabio del Cielo. «La parte cercana» y «la parte lejana» fueron los nombres de los Awoses que adivinaron para Olujati, el Padre de todos los peces.
Cuando este Ifá aparece en la adivinación, se aconseja a la persona hacer sacrificio para evitar la pérdida de sus hijos a causa de las perversas maquinaciones de los humanos: su destino es tener hijos y perderlos, y solo puede impedirlo recibiendo su propio Ifá. Si es una mujer ya casada, y no con un Babalawo, se le aconsejará recibir su Ifá para poder conservar a los hijos después de haberlos parido.
4.Adivinó para la Piña
Ese era el nombre del Awó que adivinó para la Piña (Ekinkun) cuando andaba buscando un domicilio confortable donde pudiera ser productiva. Se le indicó sacrificar 200 agujas y algodón de rama. Hecho el sacrificio, el sacerdote de Ifá le entregó dos nueces de kolá para que las guardara y las llevara siempre consigo, y le enseñó que, cada vez que sintiera deseos de sentarse, debía preguntar a la gente: «¿Me permitirían sentarme y servir a mi cabeza aquí?». Quien le diera permiso para sentarse sería su esposo, el que le daría tranquilidad de espíritu y la posibilidad de tener hijos.
Visitó varios lugares sin obtener permiso para establecerse. Entretanto, en otra consulta se le mandó sacrificar dos gallos a causa de una mujer que vendría a hacerle un pedido, y se le aconsejó acceder a cualquier cosa que esa mujer le pidiera. Finalmente la Piña llegó a la cumbre de la colina (Apatá en yoruba), pidió y obtuvo el permiso para sentarse y servir a su cabeza. Mientras lo hacía, Eshu usó el algodón de rama con el que ella había sacrificado para pegarle las nalgas a la cumbre de la colina. Cuando quiso levantarse, descubrió que estaba pegada al suelo. La Colina le preguntó entonces por qué tenía tanta prisa en marcharse, y la persuadió de quedarse sentada acompañándola.
A la hora de acostarse, Apatá se tendió junto a ella y le hizo el amor, aunque ella le advirtió que el día anterior había terminado su menstruación. Quedó embarazada. Por eso las piñas crecen en lo alto de las colinas.
Cuando aparece en la adivinación para un hombre, se le aconsejará hacer sacrificio para que llegue a él la esposa que le está destinada; si lo hace, la reconocerá y la aceptará de buena gana, por miedo a perderla a ella y al camino de su destino. Al hacer el sacrificio, el sacerdote de Ifá añadirá hojas de piña a los materiales.
5.Encantamiento para matrimonio
Que significa:
«El dividendo de una invasión matrimonial es el parto. Es una esposa productiva la que llena la casa de hijos. Te tendré como esposa para que me des hijos. Porque el gallo ni corta la leña, ni regala antes de tener una esposa. Un palomo mayor no duerme solo. Él duerme y se despierta con su esposa».
Los hijos nacidos fuera del matrimonio serán llamados: Amonsun, Ifatumise, Ifasanmi, Ifayemisi, Ifajemite, Ifaponle, Ifayemi, Ifagbemiga, Ifakolade.
Cuando este Ifá aparece en la adivinación para un hombre, se le aconsejará que Ifá le buscará la mujer apropiada para casarse. Si aparece para una mujer, se le dirá que el hombre que le propone matrimonio en estos momentos es el esposo conveniente.
6.Orúnmila gana la mano de la hija de Dios
Dios tenía una hija muy hermosa llamada Olose, «la belleza que los ojos perciben sin pestañar», que ya estaba en edad de matrimonio. Las divinidades de la Muerte y de la Noche pidieron cada una casarse con ella y Dios accedió; Orúnmila también acudió a pretenderla, y Dios accedió igualmente. Para resolver el asunto de una vez, Dios los reunió a fin de ver cuál de los pretendientes era el más capacitado para desposarla. La divinidad del Obstáculo, Elenini, con carta blanca de Dios para elegir el criterio que quisiera, convocó a los tres contendientes y les dijo que el mundo estaba ya tan sumergido en el mal que cualquier medio para ganar a la novia sería apropiado: desposaría a la muchacha el primer pretendiente que trajera como premio 201 cráneos humanos frescos de la Tierra.
Aquel precio de la novia no era problema para la Muerte ni para la Noche, pero sí para Orúnmila, que no acostumbraba a matar seres humanos. Al llegar a casa consultó Ifá y se le indicó sacrificar un chivo a Eshu y servir a Ifá con una gallina de guinea y 16 babosas. Después debía atar las 16 conchas de las babosas a un palo en forma de tenedor y caminar hasta la frontera del Cielo y la Tierra en cuanto cantara el primer gallo de la mañana siguiente, golpeando el suelo con el palo y acompañando el sonido con una canción, de modo que si se encontraba con la Muerte combatiera con ella hasta el final.
Hizo el sacrificio como correspondía y, antes del alba, tomó su vara en forma de tenedor cargada con las conchas y salió rumbo a la frontera entre el Cielo y la Tierra. Entretanto, la Muerte había estado en la Tierra consiguiendo las cabezas de 201 seres humanos decapitados y volvía al Cielo con sus maletas. Al acercarse a la frontera escuchó un sonido estruendoso y retumbante, y se preguntó qué podía ser tan ensordecedor; como tradicionalmente la Muerte no teme a nada ni a nadie, siguió su viaje con su coraje característico. A medida que se aproximaba escuchó, claro y muy alto, el mensaje desafiante de la canción que acompañaba aquel sonido vibrante que estremecía los mismísimos cimientos de la Tierra:
La Muerte se detuvo a valorar la situación y a hacer conjeturas sobre qué audaz fuerza era aquella que removía con tanta violencia los cimientos de la Tierra y amenazaba con combatirla en cuanto la viera. Como seguía sin moverse, el sonido arreció cada vez más, y por primera vez la mismísima divinidad de la Muerte quedó completamente asustada: tanto, que tiró las maletas con los cráneos que llevaba en la cabeza y huyó corriendo hacia la Tierra. Cuando Orúnmila llegó adonde la Muerte había soltado los 201 cráneos, dejó su vara de conchas y los recogió para presentárselos de inmediato a Elenini como su premio de novia. En cuanto lo hizo, Olose le fue formalmente entregada en matrimonio, por ser el primero en presentar el premio.
La Muerte volvió a recoger 201 cráneos humanos frescos de la Tierra, segura de ganar a los demás a pesar de su contratiempo, pues sabía que Orúnmila no tenía medios de conseguirlos: era demasiado simple para matar a un ser humano. La Noche, por su parte, habría de esperar interminables noches para inventar una excusa con que matar. Para su mayor asombro, cuando la Muerte llegó ante Elenini, le dijeron que Orúnmila ya lo había derrotado. Los dos perdedores juraron entonces destruir a Orúnmila por haberlos vencido tan fácilmente.
Orúnmila, anticipando la inevitable reacción de sus oponentes vencidos, volvió a consultar Ifá. Se le aconsejó sacrificar la carne frita de un conejo y depositarla en el último entronque del camino antes de su casa; asar también plátanos con su cáscara y maíz y ponerlos a un lado del camino; y asar un chivo entero dejando la carne en el mismo lugar. Eshu sintió el aroma de la carne de chivo y rápidamente se puso en movimiento para darse un banquete con ella; al ver los otros dos sacrificios, decidió mantenerse alerta sobre cuál sería su destino. La Noche fue la primera en moverse para atacar a Orúnmila: al acercarse a su casa vio la cena de conejo frito y no pudo resistir las ganas de comérsela. En cuanto terminó, Eshu salió a acusarla de robo; cuando la Noche preguntó a quién se suponía que había robado, Eshu respondió que la carne pertenecía a Orúnmila. Como el castigo del robo era la ejecución, la Noche aceptó abandonar sus quejas contra Orúnmila a cambio de la carne que se había comido.
De madrugada, la Muerte se dirigió a casa de Orúnmila con un garrote en la mano. En cuanto Eshu la vio venir, iluminó el camino, el maíz asado y el plátano para que la Muerte los viera con claridad, siendo esos sus dos tabúes más prohibidos. Al verlos, la Muerte abandonó sus morbosas intenciones y volvió corriendo a su casa por seguridad. Finalmente, Orúnmila pudo disfrutar de su novia en paz y tranquilidad.
Cuando este Ifá aparece en el Igbodun, se le aconseja a la persona que, con tal de que reciba su Ifá bien temprano, la vida le será muy próspera. Es muy probable que se vea envuelta en un trance amoroso de una mujer con dos hombres. Deberá hacer sacrificios similares a los mencionados, y no deberá comer plátano asado en su cáscara.
7.La guerra entre el perro y el conejo
Nota: aquí se mató al perro por primera vez por chismoso y enredador, pues pretendía hacer quedar mal a Ogún ante Olofin.
Aquí fue la guerra entre el perro y el conejo, que vivían ambos en casa de Obatalá. Obatalá le preguntó al conejo: «Hijo mío, ¿cuál es la causa del desorden que hay en esta casa?». El conejo le respondió que era Ogún, y que había que aplacarlo. «¿Qué cosa come Ogún?», preguntó Obatalá. Y el conejo, que deseaba deshacerse del perro, contestó: «Ogún come perro, pues aunque él coma gallo, jutía y demás, lo que más le gusta es el perro». Y Obatalá le dio perro a Ogún.
8.Olokun quería cogerse la tierra
Olokun quería cogerse la tierra para el mar, y Obatalá le dijo que eso no podía ser, porque adónde iban a vivir sus hijos. Obatalá mandó a sus hijos a casa de Orúnmila, y este les dijo que ellos iban a un punto a pescar y que antes de ir tenían que hacer ebó; y se lo hicieron.
Olokun, que los vio salir, fue enseguida adonde estaba Orúnmila a darle las quejas de que los muchachos estaban pescando en sus aguas. Orúnmila le contestó que él no podía hacer nada, porque ellos habían hecho ebó con akukó, pita de corojos, anzuelo y owo.
Nota: se cogen tres plumas de akukó y ewe tete y se ponen tres días encima de Elegba y después se hace ashé.
9.El nacimiento de un niño que se convirtió en rey
En una aldea tuvo lugar el nacimiento de un niño, y en aquel lugar vivía un adivino que profetizó: «Este niño que nació hoy, cuando sea grande, se casará con la hija del rey, y será adivino». Por esos días llegó el rey y preguntó qué hacía tanta gente reunida; alguien le contó lo del nacimiento y la profecía. Como el rey era de malos sentimientos, mandó a secuestrar al niño, lo metió en una caja y lo echó al río. Pero la caja no se hundió: a mucho andar tropezó con un madero y quedó trabada. El hombre que manejaba el molino, al notar que este no funcionaba, fue a mirar, encontró la caja y, al ver dentro a un niño llorando, lo sacó y corrió a enseñárselo a su mujer, que se puso muy contenta. Y lo criaron.
Cuando el niño cumplió 17 años, ya en edad adecuada para el matrimonio, y siendo también grande la hija del rey, el monarca volvió a la aldea y vio al muchacho. Su cara le recordó algo, y preguntó quién era el padre de aquel joven. «Yo», contestó el viejo molinero, y le contó su historia y le enseñó la caja. El rey se dio cuenta de todo. Llamó entonces al joven y le dijo: «Toma esta carta y ve para la ciudad, para que te cases con mi hija». Muy contento partió el muchacho, pero en el camino se encontró con Elegba, que le preguntó adónde iba; el joven le entregó la carta y Elegba, al leerla, vio que era una trampa para que lo mataran en cuanto llegara. Elegba modificó el escrito y lo despachó con la carta. Más adelante el joven se encontró con Ogún, que al leerla dijo: «A esta le falta algo», y añadió que tan pronto llegara el joven lo casaran con la hija del rey.
En cuanto el joven llegó comenzaron los preparativos de la boda, pero faltaba el rey, a quien mandaron a buscar. Este salió enseguida, pero por el camino se encontró con Elegba y Ogún y les preguntó cuál sería la vía para llegar pronto al palacio. Ellos le contestaron: «Vaya por este camino y hallará un río; al llegar encontrará a un hombre en una balsa». Aquel hombre de la balsa cumplía una misión hasta que llegara otro a relevarlo; y tan pronto el rey se montó, el hombre se bajó. Allá en el palacio, al ver que el rey no llegaba, casaron a su hija con el muchacho, que llegó a ser rey.
10.El borracho y su hermana convertida en mata de uva
Fue en un tiempo remoto de terrible escasez. En Iyesá vivía un individuo de ilustre familia pero borracho incorregible, que gustaba de embriagarse todos los días de su vida. Bajaba a diario al poblado, donde los hombres dedicados a la extracción del aguardiente le proporcionaban una buena cantidad de esa bebida con la que daba gusto a su paladar, embrutecía sus facultades y exacerbaba sus más bajas pasiones. Pagaba la generosidad de aquellos hombres con exabruptos, maldiciones y malos tratos: rompía las vasijas en que le servían la bebida, apedreaba sus chozas y se despedía de ellos llamándolos con el odioso nombre de Eru Konrin, esclavos. Así un día y otro. La paciencia de aquellos hombres dadivosos parecía no tener límites, pero llegó a su fin: cansados de tantas burlas, pensaron matarlo si volvía a comportarse con ellos de forma tan egoísta y perversa.
Aquel individuo tenía una hermana que residía en un pueblo cercano. Cierto día, antes de visitar a los extractores de aguardiente, pasó por su casa y la encontró preparando la comida. Le pidió un poco, pero ella se la negó porque lo que cocinaba era para su marido. «Pero hermana, ¿le negarás a tu hermano un poco de la comida que tienes para tu marido?», le dijo. «Mi marido es para mí antes que mi hermano», respondió ella. Entonces él le habló así: «Dime, hermana, si acaso yo muriera, ¿tú no habrías de llorar? Hoy, que probablemente no nos volveremos a ver más, ¿eres capaz de negarle un plato de comida a tu hermano hambriento?». Ella insistió: la escasez era mucha, ¿cómo daría de comer a su marido si lo poco que había en casa se lo daba a su hermano? Él sentenció: «Oye, hermana, tu castigo será grande si yo muero. Me voy a beber como de costumbre y es posible que me den muerte; sé lo que traman contra mí, pero no me asusta. He querido probar tu voluntad y tu cariño hacia tu hermano. Si oyes de mi desgracia, no abras la boca para cantar tu dolor, que es tu hipocresía». Se despidió de ella y se fue.
Como de costumbre, los extractores de aguardiente le ofrecieron una abundante ración de aquel líquido, que él iba consumiendo con extraño placer mientras, sin arrepentirse de su desfachatez, insultaba y malhería a sus proveedores. Fue entonces cuando, a una orden del jefe de aquellos hombres, que ya había dictado su sentencia, le dieron muerte sin piedad y enterraron su cuerpo en medio del bosque.
Alguien corrió a comunicar a su hermana la triste noticia, y ella, al oírla, salió corriendo hacia el bosque llorando y proclamando en alta voz el innoble proceder que había tenido con su hermano. Apenas había caminado cincuenta pasos por el bosque cuando, de pronto, quedó convertida en un frondoso árbol: su cuerpo se hizo tronco, sus brazos ramas, y sus cabellos fueron las verdes hojas de aquel árbol maldito. Era la maldición de su hermano, que se había cumplido.
Nota: el árbol o arbusto es la parra, o sea, la mata de uvas.
11.La guerra entre Obatalá y Olokun
Nota: Abo funfun, etu meyi para Shangó, eyele meyi con sus ingredientes para Olokun, si no es Osobo, sino se incluye un Abo, jio-jio para Oparaldo a los pies de Olokun, eyele meyi para Babá.
Obatalá estaba terminando la creación del mundo cuando varios santos, entre ellos Olokun e Inle, quedaron sin terminar sus condiciones. Olokun, molesto, se lo reclamó y le exigió que lo definiera en la vida. Obatalá le contestó que ya había terminado su obra, pero Olokun le gritó: «Yo no puedo quedarme así, usted tiene que definirme». Y Obatalá respondió: «No me puedo retrasar más, tengo que seguir para terminar mi obra». Olokun estaba furioso, y Obatalá le dijo: «To Iban Eshu».
Olokun se hizo un gran guerrero y le declaró la guerra a Obatalá, pues contaba con un gran ejército; pero Obatalá contaba con otro más poderoso aún. La lucha fue terrible por ambas partes, y Obatalá fue venciendo, hasta que llegó un momento en que Olokun se vio perdido, porque el ejército de Obatalá lo arrollaba sin compasión. Ante tales descalabros, Olokun se acordó de que tenía un gran amigo llamado Shangó y le pidió ayuda con el ejército de los Oshas Odonu Yanya, que eran los Dragones: bestias de otro mundo ya perdido que en aquel tiempo no poseían la facultad de echar candela por sus bocas. Olokun mandó a Oshanlá a casa de Shangó, y este, con su brujería, dotó a los Dragones del poder de echar fuego.
Cuando todos los Dragones tuvieron la facultad del fuego, Olokun volvió a atacar al ejército de Obatalá, y ante el poder destructivo de la candela que despedían aquellos seres, el ejército de Obatalá empezó a retroceder hasta ser vencido. Al capitular, Obatalá dijo: «Me has ganado porque me hiciste trampas: me lanzaste esas bestias del otro mundo». Y Olokun le contestó: «Lo tuve que hacer porque usted es más poderoso que yo, y por culpa suya mire cómo he quedado».
12.La siembra de uvas y el diablo
En este camino, Obatalá estaba sembrando uvas con la idea de alegrar el corazón de sus hijos, cuando de pronto se apareció el diablo y le preguntó: «¿Qué haces?». «Siembro un árbol que alegre el corazón de mis hijos». «Yo también ayudaré», dijo el diablo, «espérame, que vuelvo enseguida». Desapareció por un agujero de la tierra y volvió luego con un abo keké, un eledé y un aweledé sheke; mató a esos animalitos junto a los nuevos árboles de manera que la sangre empapase bien las raíces de las matas de uva, y luego, contento con su obra, volvió a desaparecer.
Obatalá se asustó y, casi con miedo, dijo mirando los árboles: «¿Qué les pasará a los hombres que beban el líquido de estos frutos?». Pronto pudo saberlo: los animales sacrificados en aquella ocasión mostrarían su carácter en las consecuencias del vino. Si lo bebía un hombre y bebía poco, se volvía dulce y manso como un carnero; si bebía más, se volvía fuerte y valiente, un león; si bebía demasiado, se sentía al principio feroz como un tigre, luego se revolcaba en el suelo como un cerdo y por último quedaba ridículo y vergonzoso como un mono.
13.El camino de Ayá
Olofin tenía tres secretarios: Ogún, Ayá e Iroso Tolda, y este último era el encargado de hacer los ebós. Pero Ayá, por envidia, velaba a Iroso Tolda para ver dónde botaba los ebós, y entonces los desbarataba con las patas. La lombriz que vivía en el basurero se alimentaba de esos ebós y veía a Ayá romperlos. Un día Iroso Tolda fue al basurero y sorprendió a la lombriz comiéndose los ebós, y esta, al verse descubierta, le dijo: «Yo solo me alimento de lo que desbarata Ayá».
Entonces Iroso Tolda fue a darle las quejas a Olofin, y este mandó a Ogún a investigar. Ogún fue a buscar a Ayá y pasó por donde estaba la lombriz, que sin tardanza señaló a Ayá como el mismo que rompía los ebós; y Ogún, sin dar más tiempo, se comió al perro.
Aquí fue donde el perro, por envidioso, pagó con su vida el daño que le había hecho a Iroso Tolda.
Nota: en este camino se le da un perro a Ogún, pero no dentro de la casa de uno, porque de lo contrario se la destruye. Por este camino se le da un perro a Ogún en el patio de la casa y hasta después de los 8 días no se puede volver a entrar para dentro.
Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.
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Los 16 odù de la familia de Iroso
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