Oyeku Ogunda (Oyeku Tekunda) – Odu de Ifá

Odu de Ifá · Familia de Oyekun

Oyeku Ogunda

Oyeku Tekunda

«No deje lo seguro por lo dudoso».
II I · II I · II I · II II
Palabra sagrada

Rezo de Oyeku Ogunda

Rezo

OYEKU TEKUNDA LOBINA MAWA EYO OTA KEKE WORA ADIFAFUN ABOREGUE LUBE OMO ORUNMILA KEBA OGUN TITIWO BOBERE OLOTURA AGOGO LABINIKU TENIYE EWE OGUMA IFA NI OTA OJOJO.

Canto del signo

Súyere de Oyeku Ogunda

Súyere

“OYEKU TEKUNDA LOBINA MAWA EYO OYEKU TEKUNDA LOBINA MAWA OGUN”

Fundamento

En este odu nace

  • El masticar coco y 4 pimienta de guinea y el soplarlo a los 4 puntos de la cazuela de Osanyin, cuando se prepara omiero de Osanyin.
  • El mensú.
  • La avaricia.
  • La espiritualidad de Orúnmila.
  • Aquí: No se puede dejar lo seguro por lo dudoso.
  • Aquí: Orúnmila se va de la casa.
  • Aquí: En este Ifá, Nanu come siempre con Orúnmila y Oshún.
  • Aquí: Al Ikofafun se le pone un pedazo de caña brava.
  • Aquí: El Awó le pone una mano de dilogunes en una cajita frente a su Orúnmila.
  • Aquí: Oshún lleva un hachita de oro, tres adanes y en la paleta una careta.
  • Aquí: Orúnmila le hizo Ebó al pueblo de Ife para que se acabara la mortandad en aquella tierra.
El signo

Descripción del odu Oyeku Ogunda

Oyeku Ogunda ocupa el lugar número 39 en el orden señorial de Ifá. En este signo nació la espiritualidad de Ifá: es el espíritu de Orúnmila personificado. Su tonti abure, Ogunda-Yeku, encarna la parte material, mientras que este odu representa la parte espiritual.

Aquí las apariencias engañan, como enseña la historia de «el perro y la gandinga»: no se debe dejar lo seguro por lo dudoso. Al Awó se le advierte que no vaya a ninguna parte dejando lo suyo abandonado, porque pierde. Este Ifá también le anuncia al Awó que Orúnmila se ha ido de su casa; para que regrese, se le da un gallo a Eshu y dos gallinas negras a Orúnmila, y se hace Ebó. En el Ebó de este odu no debe faltar una gandinga.

Aquí nació el mensú, el tarro cargado de los mayomberos.

En este signo a Oshún se le dan dos gallinas y se le llevan al río crudas o cocinadas, según ella lo determine. Se usa cadena de oro con un hachita de oro, para Iré Umbo. A Eshu se le pone un espejito lavado en Omiero y, por la parte de atrás, se le da de comer 2 pollitos de días de nacido con Eshu. Aquí se prepara un Inshe-Osanyin con un espejito. A Orúnmila se le pone un espejito y un pedazo de caña brava: en esta obra el espejito representa el agua del río donde, por el reflejo, el perro perdió la gandinga que llevaba.

Para la salud, se toma caldo de tuétano de huesos de reses con hojas de peonía. No se come picante ni se toma vino seco. En ayunas se toma una copita de aguardiente para estimular.

Aquí se va al pie de una mata de caña brava, se coge la punta de una rama y se va fresando; se la sujeta en el ombligo y la suelta pidiendo a Nanu, a Olofin, a Oshún y a Orúnmila que le quiten lo malo. Es Ifá de Nanu, que siempre come con Oshún y Orúnmila. Al Ikofafun se le pone un pedazo de caña brava.

Por este Ifá se pone una mano de dilogunes en una cajita frente al Ifá del Awó, y se hace Ebó con gallo y dos palos huecos. El Oshún del Awó, o el de la mujer con Ikofafun de este odu, lleva un hachita de oro, tres adanes y en la paleta una careta.

Si a la persona la mandan a buscar del campo, debe ir, porque allí está su suerte. No puede ser conforme, no sea cosa que lo pierda todo. A Oshún se le pone peine o peineta con cinco corales. A la persona se le olvidan las cosas, y su enemigo está dentro de su propia casa.

Aquí Orúnmila le regaló a Oshún un hacha de oro, para que no tuviera que ir más al monte a cortar y cargar leña. Y aquí Orúnmila le hizo Ebó al pueblo de Ife con gallo, chivo y palomas, para que se terminara la mortandad en aquella tierra.

Por este Ifá no se puede ser avaricioso. Con la misma brujería del enemigo se vence. El Awó Oyeku Tekunda tiene tres enemigos que lo quieren destruir por envidia.

Este Ifá habla de enfermedad estomacal o intestinal. Las mujeres se enferman del bajo vientre y las pueden vaciar; cuidado con inflamaciones pélvicas o flujos. Aquí, al Egun protector se le pone natilla al pie de un árbol seco, con aguardiente, café, tabaco y flores.

Por un disgusto se pierde la serenidad y se puede perder. Hay que ser desconfiado, organizarse y evitar una agresión. Se manda a la persona a mudarse para que se libre de los enemigos. Este Ifá marca que se debe dormir con el Idefá: es Ifá de problemas astrales y espirituales.

Este Ifá recomienda al hijo de Yemajá o de Oshún que, para estabilizarse, viva lejos de su familia, pues nunca lo dejarán tranquilo. Hay que tener cuidado con los mayores, tanto de sangre como religiosos, porque no dejarán a la persona tener estabilidad en ninguna base de su vida.

Por este Ifá se le pone canistel a Oshún. Aquí nació el masticar un pedazo de coco con 4 pimientas de guinea y soplar a los 4 puntos cardinales de la cazuela de Osanyin cuando se está haciendo Omiero de Osanyin. El Awó de este signo siempre tendrá que tener pimienta de guinea en sus bolsillos, para echarla en todo lo que coma cuando no esté en lugar de confianza, porque lo quieren envenenar. El ataré, pimienta de Guinea, desbarata cualquier brujería que le den al Awó.

Por este Ifá se le pone arroz con leche a Obatalá. Este Ifá habla de envenenamiento.

Ewe del signo

Hierbas del odu

  • La hierba de este odu: La maravilla.
Trabajos del signo

Relación de obras del odu Oyeku Ogunda

Limpieza con caña brava para problemas estomacales

Se va al pie de una mata de caña brava, se coge la punta de una rama y se va flechando, y se sujeta en el ombligo y la suelta pidiendo a Nanu, Olofin, Oshún y a Orúnmila que le quite todo lo malo.

El consejo del oráculo

Dice Ifá en Oyeku Ogunda

  • Que tenga cuidado con la policía, no vaya a tener que huir o tener que esconderse con lo que Ud. tiene.
  • No sea avaricioso, porque por la ambición puede perder la vida; como mejor salga puede perderlo todo.
  • No deje lo cierto por lo dudoso.
  • A Ud. lo van a mandar a buscar de un lugar que le conviene pero tres personas le van a decir que no vaya porque es para malo; no le haga caso porque allí está su suerte; esas tres personas son sus enemigos y ellos no quieren que Ud. esté bien.
  • Ud. se ha de encontrar una mujer que será su felicidad.
  • Tenga cuidado con una calumnia; Ud. debe ser desconfiado, hay que organizarse y evitar una agresión.
  • Si es mujer, tiene tragedia por hombres pues nunca hay acuerdo matrimonial.
  • Múdese de donde vive para que se libre de sus enemigos.
  • Cuando se convierta en un guiñapo humano, todos la maltratarán y puede volverse loca.
  • Ud. tiene problemas espirituales y astrales.
  • Tenga cuidado con enfermedades estomacales e intestinales y, si es mujer, problemas del bajo vientre y la pueden vaciar.
  • Su enemigo está dentro de su misma casa.
  • Tenga cuidado con sus Padres o Padrinos, pues pueden trabajarla por celos y Ud. no tener estabilidad matrimonial.
  • Ruéguele mucho a Nanu, Olofin y a Oshún.
  • Póngale un pedazo de caña brava a Orúnmila y una cajita con una mano de dilogunes.
Sabiduría del signo

Refranes de Oyeku Ogunda

  • Oído que oye todas las lenguas, la cabeza trastorna.
  • No deje lo seguro por lo dudoso.
  • Hay amores de Padre que matan.
  • Las apariencias engañan.
  • Ser desconfiado es ser precavido.
Los guardieros del signo

Eshu-Elegba del odu Oyeku Ogunda

El tratado no tiene especificado un Eshu propio para este odu.

Las historias del signo

Patakíes del odu Oyeku Ogunda

1.Los tres enemigos de Orúnmila

REZO: OYEKU OGUNDA INTORI ARAYE META KAFEREFUN OSHUN, OLOFIN, ESHU, AKUSTA BOMI OMI MAMU OKETE MOSU SOYO ESHU LOSE AUN OTA ORUNMILA OLOFIN NIRE LEBO IFE LEFA ORUNMILA.

Olofin mandó a llamar a Orúnmila para que fuera hasta la tierra de Ife, donde estaban muriendo muchas personas, y viera qué podía hacerse para detener aquella mortandad. Orúnmila salió de su casa y, en el camino, se topó primero con el chivo, que le aconsejó no ir porque había escuchado una conversación mala sobre él. Orúnmila lo oyó sin interrumpirlo, no le hizo caso y siguió andando. Más adelante encontró al gallo, que también le pidió que no fuera, porque le estaban preparando una trampa para atraparlo. De nuevo escuchó con paciencia y continuó su marcha. Pero ya en las afueras del pueblo apareció la paloma y le aseguró que en Ife lo estaban esperando para matarlo.

Al oír aquello, Orúnmila se asustó, huyó al monte y se ocultó dentro de un árbol hueco. Pasaron los días; la gente llevaba ya siete buscándolo cuando, desde su escondite, vio acercarse a una mujer embarazada. Era Oshún, que se llamaba Totoshiwei y se dedicaba a vender leña. Al ver aquel árbol seco pensó que sería fácil de tumbar y lo embistió con su hacha. Con el primer hachazo escuchó que dentro cantaban:

«MAMAKEO MENKEO KEKE SISI MAMAKEO EWO SISI»

Oshún se quedó quieta, preguntándose quién sería. Al dar el segundo hachazo volvió a escuchar el canto:

«ORI KORO KARA MAMEÑO UNKUENI» (No me vayas a lastimar)

Entonces se dijo: «Ese es Orúnmila», y al mirar dentro del árbol lo descubrió. Le preguntó qué hacía allí y él le respondió que estaba escondido porque le habían dicho que lo iban a matar. «No, señor —le contestó Oshún—, la gente está muy triste porque no lo ve a usted». Le entregó toda la comida que llevaba y le pidió que la esperara, que regresaría enseguida.

Oshún salió del monte y fue a casa del Rey a informarle que había hallado a Orúnmila. El Rey le prometió: «Si lo que dices es verdad, te voy a dar todas las riquezas que quieras». Oshún volvió al escondite, le contó a Orúnmila lo que el Rey había dicho y juntos regresaron al palacio. Cuando el Rey lo tuvo delante, le preguntó por qué no había obedecido el mandato de Olofin. Orúnmila, antes de responder, pidió que trajeran al chivo, al gallo y a la paloma. Cuando los tres estuvieron presentes, declaró: «Ellos son los culpables de que yo no haya venido en tiempo y forma. El chivo me dijo que me esperaban para echarme ogú; el gallo, que había una trampa; y la paloma, que me iban a matar. Por eso me asusté y me escondí. Desde ahora ustedes no servirán para otra cosa que para hacer Ebó», sentenció, dirigiéndose a los mentirosos.

Orúnmila le dio a Oshún un hacha de oro. Ella se puso sus tres adanes largos y las tres caretas de los tres enemigos de Orúnmila, y él se quedó viviendo con Oshún, con la riqueza y los criados, salvando con el Ebó al pueblo de Ife.

Ebó1 chivo, 1 gallo, 2 gallinas carmelitas, 2 palomas blancas, 3 muñecos, 3 trampas, todo lo que se come, un pedazo de palo hueco, jutía y pescado ahumado, miel de abejas, maíz tostado, velas, coco, aguardiente, mucho dinero. Distribución: El chivo y las dos gallinas para Oshún. El gallo para Eshu. Las palomas para Obatalá.

2.La lucha por el amor o una pasión

Vivía una Princesa en un palacio junto a sus padres. Su padre, que era un gran osainista, se había enamorado de ella y le hizo un trabajo de brujería en un espejo. Aquello le arrebató la tranquilidad a la joven, que perdió la noción de sí misma: cuando su mente se aclaraba un poco, por más que buscaba su verdad no lograba encontrarla, y la perdía de nuevo al mirarse en el espejo. El padre sostenía relaciones (ofikale trupon) con ella por las noches, pues el trabajo hecho con Osanyin la trastornaba sobre todo a esas horas, cuando Osanyin no la dejaba en paz.

La Princesa paseaba siempre por los jardines del palacio y cargaba con un muerto oscuro (burukú), un espíritu loco que le retorcía el estómago; tenía el vientre amarrado y, cada vez que quedaba embarazada, abortaba. Su madre, además, era una gran bruja: cada vez que la hija se comprometía, ningún pretendiente le convenía y le hacía brujería, porque no quería verla feliz; como ella nunca lo había sido, quería ver su propia tristeza reflejada en su hija.

Una noche la Princesa soñó que Oshún le pedía el espejo y el peine, y no supo qué hacer con aquel sueño. En uno de sus paseos por los jardines se encontró con un viejito que era Awó y le contó lo soñado. «Tengo que registrarte», le dijo él, y en el registro salió este Ifá, Oyeku Tekunda. El viejito le confirmó que su sueño era verdad, pues en el espejo estaba la brujería, y le indicó que tenía que hacerse un Paraldo y alejarse de su familia. La Princesa cumplió todo lo indicado: realizó el Paraldo, dejó el castillo y se marchó a otro lugar. Allí empezó a sentirse bien, se estabilizó con un hombre, hizo Santo y tuvo varios hijos.

NotaPor este camino la persona debe vivir lejos de su familia, pues nunca la dejarán tranquila.

3.Los cuatro vientos y la pimienta (ataré)

En un pueblo vivía un Awó de muchos conocimientos, que era víctima de la envidia de los demás Awoses del lugar. Estos se habían confabulado para destruirlo con cuantos trabajos podían hacerle, tanto espirituales como materiales, pero ni así podían con él. Un día decidieron invitarlo a una ceremonia de Ikofafun y Awofakan con la intención de envenenarlo, y él aceptó.

Antes de ir, el Awó inteligente se hizo Osode y se vio Oyeku Tekunda: Ikú Intori Arayé. Allí Ifá le dijo que la pimienta de Guinea desbarataba y era capaz de neutralizar cualquier brujería que le dieran a comer. El Awó cogió entonces un puñado de pimienta y se lo guardó en el bolsillo.

Cuando llegó a la casa lo recibieron con mucho afecto, haciendo gala de hipocresía. Comenzó la ceremonia y, al llegar la hora de darle coco a la cazuela de Osanyin, lo mandaron a él a dárselo, pues el coco estaba envenenado. Pero grande fue el asombro de todos los presentes cuando el Awó, antes de masticar el coco para soplarlo a los cuatro vientos, le puso 4 pimientas. Entonces los Awoses envidiosos se dijeron: «La verdad que con él no podemos».

Ebó2 pollos, coco, 4 pimientas de Guinea, telas rituales y hierbas de paraldo, aguardiente, velas, trampa, muñeco, tierra de la casa, varios palos, jutía y pescado ahumado, maíz tostado, manteca de corojo, mucho dinero. Distribución: 1 pollo con sus ingredientes para paraldo. 1 pollo, los palos con sus ingredientes para Osanyin, para vencer a los enemigos. Nota: Antes de comenzar el Ebó, la persona masticará un pedacito de coco con 4 pimientas de guinea y lo echará dentro del Ebó.
NotaEl Awó dueño de este Odu siempre deberá tener pimienta de Guinea en sus bolsillos, para echarle a todo cuanto come y tome, en lugares no confiables. Este Ifá marca envenenamiento. Se le pone Canistel a Oshún.

4.El cocinero de Obatalá

Obatalá salía poco de su casa y comía toda su comida sin sal. Un día preparó un viaje y le encargó a su cocinero que, mientras él estuviera fuera, cocinara con sal la comida de la casa. Pero como el cocinero tenía la costumbre de cocinar sin sal, se le olvidó echársela. Aquello bastó para que los otros criados le armaran chismes a Obatalá en contra del cocinero.

Sabiendo el cocinero la actitud que los demás criados tenían contra él, fue a mirarse con Orúnmila y le salió este Ifá, Oyeku Ogunda, donde Ifá le mandó a hacer Ebó con un gallo directo a Eshu. El cocinero lo hizo al momento.

Cuando Obatalá regresó del viaje, los criados le fueron con el chisme. Obatalá entró en la cocina para comprobar lo que le habían contado y, al probar el arroz, lo encontró muy sabroso: Eshu se había encargado de echarle lo que creyó que le faltaba, que era azúcar blanca. Y Obatalá no creyó los chismes de los otros criados.

Ebó1 gallo, todo lo que se come, azúcar blanca, arroz, trampa, sal, jutía y pescado ahumado, maíz tostado, coco, vela, aguardiente, miel de abejas, mucho dinero. Nota: El gallo para Eshu.
NotaAquí se le pone arroz con leche a Obatalá. A Ud. se le olvidan las cosas. Sus enemigos están dentro de su casa.

5.Cuando Obatalá no hizo Ebó

Obatalá iba a hacer un viaje al campo y antes quiso saber qué le decía Orúnmila, quien le hizo Osode y le vio este Ifá. Orúnmila le indicó que hiciera Ebó antes de partir, porque iba a tener problemas con la justicia. Pero Obatalá le respondió que él era muy grande y que no lo iba a hacer.

Obatalá cogió un saco, una soga y dos cocos, y partió para el campo. Llegó a un lugar donde tenía que brincar; dejó el saco en un extremo y saltó al otro. El enemigo que lo acechaba aprovechó para abrir el saco y echarle dentro una serpiente. Obatalá no lo vio y volvió a cargar el saco; pero el hijo del enemigo, al ver el saco, metió la mano y la serpiente lo mordió.

La policía prendió a Obatalá y en el camino comenzó la investigación, donde Orúnmila demostró que la culpa era del padre del muchacho, por haber echado la serpiente en el saco. Obatalá fue absuelto por su inocencia, y tuvo que hacer el Ebó que Orúnmila le había marcado.

Ebó2 gallinas negras, 1 pollo, un saco, una soga, dos cocos, vela, jutía y pescado ahumado, maíz tostado, aguardiente, mucho dinero.
NotaAquí se puede caer preso pues su enemigo le está preparando una trampa. Haga Ebó para liberarse.

6.El perro y la gandinga

Cierta vez un perro fue al matadero en busca de comida y se robó una gandinga. Cuando se la llevaba, cruzó por un río y la gandinga se reflejó en el agua, viéndose mucho más grande que la que llevaba en la boca. El perro soltó entonces la presa para atrapar la que veía más voluminosa dentro del agua. Y, por avaricioso, se quedó sin una y sin la otra.

EbóUn gallo, gandinga, perro, jutía y pescado ahumado, maíz tostado, coco, vela, miel de abejas, mucho dinero.
NotaNo deje lo seguro por lo dudoso, cuidado con espejismos.

7.Cuando quisieron envenenar a Oyeku Ogunda

Olofin mandó a buscar a cinco Babalawos, pero solo acudieron cuatro: faltaba Oyeku Ogunda. Este era el preferido de Olofin, pues cada vez que él hablaba, Orúnmila aceptaba. Cuando por fin llegó, los demás ya habían marcado sus Ebó y Orúnmila los había rechazado todos; entonces él propuso el suyo y Orúnmila lo tomó. Los otros Babalawos se dijeron para sí, cada uno por su parte: «Lo voy a envenenar».

Tiempo después se ofreció otra fiesta en casa de Olofin y asistieron los cuatro de antes. Oyeku Ogunda había ido a ver a Orúnmila, quien le marcó Ebó y le advirtió que, cuando lo vinieran a buscar para cualquier fiesta, llevara su comida en el bolsillo. Así lo hizo, y fue.

Los demás Babalawos habían preparado a sus criados para que, al servir la mesa, regaran veneno en un plato distinto del de su propio Awó. Cada uno lo hizo por su cuenta, con un plato determinado, sin avisarle a los demás de lo que pensaba hacer. Estando así las cosas, fueron colocando los platos en la mesa, y cuando llamaron a Oyeku Ogunda, él dijo que ya había comido. Los otros se sentaron a la mesa: cada uno se cuidaba de no comer del plato que había mandado a envenenar, pero como todos habían hecho lo mismo sin saberlo unos de otros, todos se envenenaron. Oyeku Ogunda se salvó porque hizo Ebó.

8.La avaricia cuesta la vida

Había una vez una mujer tan pobre que no tenía ni para comprarse una muda de ropa. Tenía un hijo pequeño, al que amarraba a sus espaldas con bejucos, y así iba al monte a cortar leña para venderla después a los habitantes del pueblo. En una de esas ocasiones recostó a su hijo contra un árbol para que le diera sombra. En aquel árbol vivía un Arangan, un pájaro grande, que cogió al muchacho entre sus patas y se lo llevó a lo alto.

Cuando la mujer terminó de cortar la leña y la amarró para cargarla, fue a recoger a su hijo y no lo encontró. Desconsolada, salió corriendo hacia las afueras del monte, llorando y gritando. Al mirar hacia arriba, implorando a Olofin, vio al pájaro con su hijo entre las garras y comenzó a cantarle:

«ARANGAN EIYE IGBO IGBO» Lo que significa: Pájaro del monte y de la maleza, devuélveme a mi hijo, aquí te doy mi soga de bejuco, rápido, devuélveme a mi hijo.

Cuando terminó el canto, el Arangan le tiró una jaba de cuentas de coral. Ella la abrió, vio que allí no estaba su hijo y volvió a cantarle lo mismo. Esta vez el pájaro le tiró distintas jabas con distintos collares, que eran un tesoro. La mujer las miró, no vio a su hijo y cantó por tercera vez. Entonces el pájaro bajó despacio con el niño y lo depositó suavemente a sus pies. Ella lo cogió de inmediato y lo colocó a sus espaldas; después recogió las riquezas que el pájaro le había tirado, y de pobre pasó a rica.

Al llegar a su casa, puso al hijo en lugar seguro, tomó un puñado de corales y salió a ofrecerlos a las madres del pueblo. Pero cuando estas se enteraron de cómo había sido el hallazgo, no quisieron aceptarlos, y ella se volvió a su casa.

Una de aquellas madres, oído el relato, cogió al niño de otra madre y se lo llevó al monte para hacer lo mismo: puso al pequeño junto al mismo árbol y se fue a cortar leña. Mientras tanto, el Arangan bajó, agarró al niño entre sus garras, lo mató con el pico y empezó a comérselo. Al regresar, la mujer buscó al niño y, al no verlo, miró hacia el árbol. Al ver al pájaro, empezó a cantarle lo mismo que la primera mujer había cantado. El pájaro, mientras ella cantaba, ensució dentro de una jaba, la amarró bien y se la tiró. Cuando la mujer la abrió y encontró la suciedad, la tiró y volvió a cantar. Esta vez el pájaro cogió agua y se la echó dentro de la jaba, cayéndole en la cabeza; aun así, ella cantó por tercera vez. Entonces el pájaro vomitó los huesos del niño y se los arrojó. La mujer, al verlos caer, creyó que eran tesoros y corrió a mirarlos; cuando comprendió lo que eran, rompió a llorar y a gritar: «Este no es mi hijo, este es el hijo de otra mujer que este pájaro ha matado», y echó a correr.

La madre verdadera vino después a buscar a su hijo, y aquella le respondió que el niño estaba bien, pero que no lo tenía con ella. Muchas veces volvió la madre a preguntar por su hijo hasta que, a los tres meses, al no devolvérselo, llevó el caso ante el Rey, explicándole que aquella mujer había ido a su casa, había cogido al niño en sus manos y, después de tres meses, no se lo había devuelto. El Rey mandó a buscar a la acusada y le preguntó qué había hecho con el niño y dónde estaba. Ella respondió: «¿Qué tú crees que he hecho con él?». El Rey, al oír esto, se volvió hacia los viejos y les preguntó: «Si esta mujer perteneciera a ustedes, ¿qué harían con ella?». Ellos contestaron: «¡La condenaríamos a muerte!». Y el Rey dijo: «El pueblo ha hablado, que se cumpla su mandato».

9.Se adivinó Ifá para la Tortuga en el Cielo

Cuando la Tortuga se estaba preparando para venir al mundo, se dirigió a Oyeku Dooja para la adivinación.

Hoy no puedo ser como ayer, porque hoy no sabemos lo que vamos hacer mañana.

Estos fueron los sacerdotes de Ifá que hicieron adivinación para la Tortuga antes de dirigirse del Cielo a la Tierra. En la adivinación apareció Oyeku Dooja, y se le indicó hacer sacrificio con un chivo a Eshu, para evitar que la utilizaran como víctima de sacrificio en la solución de los problemas difíciles, a causa de su forma de caminar. Pero como no le gustaba sacrificar, la Tortuga prefirió confiar en sus propios subterfugios. Al llegar al mundo comenzó a vivir de su ingenio, y entró en él con el traje de hierro que había sido su hogar en el Cielo.

Cuando Eshu se percató de que la Tortuga se había negado a ofrecerle comida, decidió divulgar el secreto del mito que rodeaba su traje de hierro, para que fuera aterrorizada por igual por los animales y por los seres humanos. Eshu fue a ver a Ogún y le preguntó si se había dado cuenta de que la carne de la Tortuga vestida de hierro era muy dulce y deliciosa. Ogún le pidió que se callara, porque todas las divinidades sabían que la Tortuga era el policía favorito de la familia celestial, y provocarla era el suicidio para cualquiera. Eshu se dirigió también a Osanyin, la divinidad de la medicina, y a Otá Olé, la divinidad del suelo, y les dijo lo mismo sobre la Tortuga. Los tres tomaron nota de la información y quedaron atentos para prenderla en la primera oportunidad.

Entre tanto, la Tortuga había tenido hijos que ya estaban crecidos y que se movían sin miedo de un lado a otro, amparados por el mito de invencibilidad que los rodeaba. Un día, mientras Ogún andaba por los alrededores del bosque, se encontró a la Tortuga, que también cazaba. Se colocó detrás del animal, usó una espada ancha y afilada para cortarla en dos, y así comprobó lo informado por Eshu: su carne era realmente muy sabrosa. Cuando las otras divinidades supieron que Ogún había desafiado con éxito a la Tortuga, fueron detrás de sus hijos y descubrieron también que su carne era deliciosa.

10.Cuando se le predijo la muerte a Oyeku en cuatro días

Eni loja Ewon Ola loja Owe

Este sacerdote adivinó Ifá para Oyeku cuando se le había predicho la muerte en cuatro días por un amotinamiento. Se le dijo que tenía que ofrecer un carnero. Oyeku prestó atención al aviso y realizó el sacrificio. Llegado el día señalado, no sucedió nada: el motín para la muerte de Oyeku no se materializó.

Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.

Scroll al inicio