Okana Ka
Okana Ika · Okonron Ika
«El canto de la guataca convierte el monte en comida».
Rezo de Okana Ka
OKANA KA ADIFAFUN KANA KANA TINSHELAYE EYE AKO META IJAJU EYELE LEBO, EURE, AKUKO LEBO KAFEREFUN OLOKUN, OBATALA, YALORDE, YEMAYA ATI ELEGBARA.
Súyere de Okana Ka
«OKANA IKA LASHIRE GBOGBO OMO LAYE».
En este odu nace
- Nació: La seca.
- Nació: Que ELEGBA coma guineo para librar al Awó de los enemigos.
- Nació: Que los hijos de OBATALA no se vistan de negro.
- Nació: La ambición.
- Nació: El proceso de las prendas de palo montadas por Ifá.
- Nació: La siembra del último día de las ceremonias de Ifá (Iyoye).
- Aquí: Habla el mal agradecido.
- Aquí: OBATALA cambió la ropa negra por la blanca.
- Aquí: La gente quería matar al hijo de OBATALA.
- Aquí: Hablan las tres caras de ORUNMILA; Orun, Ifá y ORUNMILA.
- Aquí: Hay que recibir con urgencia a OSHOSI.
- Aquí: No se come garbanzos ni frutas.
- Aquí: Se canta: ODE LADE MALAWO, ODE LADE MALAWO.
- Aquí: Habla de espiritismo.
- Aquí: Se le da de comer al techo de la casa (Babawua), para un bien de dinero (Iré aye umbo).
- Aquí: El Awó puede vivir con dos mujeres hermanas.
- Aquí: A Ifá se le pone garras de Gato disecadas.
- Aquí: Para estar bien, abra y cierre tres veces la puerta de la calle y una vez por semana dejar correr el agua de la pluma o llave.
- Aquí: Marca revolución y pérdida a la vez; pérdida de la casa o la cónyuge.
- Aquí: Mientras el ángel de la guardia no quiera, no habrá quién lo mate.
- Aquí: Las enfermedades son: vientre, males interiores como el hígado, los riñones etc., columna vertebral, y estómago.
- Aquí: Las hierbas del Odu: Caisimón, trébol, albahaca, oriye, bledo blanco y morado.
- Aquí: No se puede mirar al Sol.
- Aquí: Se hace Ebó con las herramientas de ORISHA-OKO rememorando los beneficios de la Tierra.
Descripción del odu Okana Ka
Okana Ka ocupa el lugar número ciento treinta y uno dentro del Orden Señorial de Ifá.
Es un signo que trata del coraje y de la honestidad como armas para adelantarse a la desgracia. Quien se registra con este odu necesita mantener una posición firme respecto a aquello en lo que cree.
En este camino fue donde Obatalá cambió la ropa negra por la blanca y quedó prohibido que sus hijos se vistieran de negro. Aquí también la gente quiso dar muerte al hijo de Obatalá.
Habla el proceso de las prendas de palo que se montan por Ifá.
Hablan las tres caras de Orunmila: Orun, Ifá y Orunmila, que son tres cosas distintas, y el menor de ellas es Orunmila.
Nació la seca.
Se debe recibir a Oshosi. No se comen garbanzos ni frutas.
El odu anuncia que quien hace trato con el gato termina siempre arañado por él, de modo que hay que tener cuidado con el ahijado. Por eso se le pone una garra de gato disecada.
Este odu habla de espiritismo.
Hay que darle de comer al techo de la casa (Babawa) para que llegue una suerte de dinero (Iré Aye Umbo).
El Awó que tiene este odu puede vivir con dos hermanas a la vez, o con madre e hija.
Aquí hay que tocarse la mano y el pecho tres veces. Y para estar bien se abre y se cierra tres veces la puerta de la casa, y una vez por semana se deja correr el agua de la pluma o llave.
Aquí nació que Elegba coma guineo para librar al Awó de sus enemigos, y aquí Egun y Osanyin pactaron para salvar a Okana Ika y darle el guineo a Elegba. Además, Okana Ka tiene que tener una cazuela de brujo llamada Shobruji Oshude, que es de la tierra Odesi Inle y constituye el kobelefó de Osanyin Olaogun; se monta en una cazuela de hierro con una atena de odus dentro, se le pone al lado una vela en nombre del Egun del padre, se empieza un tres de junio y se termina a los dieciséis días. Se trata de un montaje de fundamento, y por decisión editorial su carga y sus ceremonias no se detallan en esta página.
En este odu hay que cuidarse de una mujer colorada, de vida ligera, que tiene un defecto.
El signo marca revolución y pérdida a la vez: pérdida de la casa, del cónyuge, etcétera.
Aquí, mientras el Ángel de la Guarda no quiera, no habrá quién lo mate.
A los hijos de Obatalá se les prohibió vestir de negro.
La persona con este odu siempre tiene que ser legal, honrada y virtuosa, para ganarse la consideración y la estima de todos.
Relación de obras del odu Okana Ka
Hierbas: caisimón, trébol, albahaca, manteca de cacao, cascarilla y jabón blanco.
Se dará baños con bledo blanco y morado.
NOTA: Se baña con el bledo morado hervido y después se enjuaga con el bledo blanco y bastante miel y agua de lluvia.
Se debe abrir y cerrar 3 veces la puerta de la casa y una vez a la semana abrir las plumas o llaves del agua de su casa.
Dice Ifá
- Que usted ha de tener una revolución y pérdida a la vez, la primera pérdida será su casa.
- Por ahí le viene tres suerte y si la sabe aprovechar estará bien.
- Tiene una conocida que tiene donde estar, recójala que ella le traerá suerte, si ella se pone majadera no le haga caso.
- Un viejo la ha de convidar para comprar billetes, acéptelo.
- En su casa siempre hay un niño que siempre está llorando, dele cualquier cosita y no lo maltrate.
- A usted la gente le desea la muerte, tenga cuidado con un falso testimonio.
- A su hijo tres personas lo andan buscando, tenga cuidado con una traición.
- No deje que le caiga agua de lluvia encima.
- Usted anda buscando a su marido y él a usted.
- Tenga cuidado con la pérdida de tres personas, la muerte anda detrás de usted, por eso está triste.
- Los Santos lo reclaman.
- Usted tiene dos mujeres que son familia y una de ellas está embarazada.
- Usted quiere irse de casa de sus padres o de su casa.
- Usted está asustado de tantos problemas que tiene.
- Hombre o mujer son muy majaderos y siempre están caminando para arriba y para abajo.
- Tenga tranquilidad para que sus cosas estén asentadas a su lado y no se le vayan.
- A usted se le ha perdido una cosa o se la han robado, dinero o cónyuge.
- No ingiera bebidas alcohólicas para que vea las cosas claras.
- Sus enemigos lo andan buscando para pelear con usted y si se descuida no le van a dar tiempo a hacer Ebó, esa tragedia puede ser por una mujer que le han robado.
- Tenga paciencia para que analice las cosas antes de realizarlas, para que no pierda, porque lo pueden matar o ir preso.
- Tenga cuidado con el estómago y no tome agua estancada.
- Usted padece de los riñones o situaciones con los órganos internos.
Refranes de Okana Ka
- El canto de la guataca convierte el monte en comida.
- Cuando una mujer toma una azada, el hombre no puede quitarle su lugar.
- Cuando no sacrificamos la muerte puede ser prematura.
Eshu-Elegba del odu Okana Ka
ESHU ONIBURU. Es el Eshu que acompaña a Orisha-Oko. Su carga y su montaje no se publican en esta página.
Patakíes del odu Okana Ka
1.Él hizo adivinación para la tierra
Se hizo adivinación para la tierra en el tiempo en que la Muerte la tenía asolada. Se le advirtió que hiciera sacrificio, y ella cumplió. Esa es la razón por la cual la tierra nunca cae enferma ni muere.
Cuando este Odu aparece en un registro ordinario se le advierte a la persona que debe hacer sacrificio para tener larga vida y pueda vivir hasta la ancianidad.
2.Él hizo adivinación para el hongo
Se hizo adivinación para todos los hongos de la granja. Se les dijo que debían hacer sacrificio para tener una vida brillante y para que sus vidas tuvieran un final feliz. Hicieron el primer sacrificio, pero no el segundo.
Cuando los hongos comenzaron a germinar en la granja resultaban muy atractivos y de muy buen aspecto. Eshu de inmediato le hizo saber a los seres humanos el alto valor nutritivo que tenían, y ellos los cortaron, con lo que murieron al instante. Los que escaparon de esa muerte inmediata apenas vivieron un par de días, tan pronto quedaron expuestos a los rayos del sol. Por eso los hongos no viven más de cuarenta y ocho horas.
En un registro ordinario se le advierte a la persona que debe hacer sacrificio para una vida próspera y un final feliz. Debe hacer el sacrificio sin mucha demora pues puede perder la prosperidad de la noche a la mañana. Debe hacer los dos sacrificios que le marcaron a los hongos.
3.Él hizo adivinación para el Sol
Se hizo adivinación para el Sol y se le advirtió que hiciera sacrificio. Él lo hizo. Después del sacrificio le entregaron la escoba para que la conservara, y se le advirtió que si alguien se atrevía a fijar la vista en su cara, él debía extender la escoba, que son sus rayos, para encandilarle los ojos a esa persona. Por eso resulta imposible mirar de frente al sol.
En un registro ordinario se le advierte a la persona que debe hacer sacrificio para obtener el respeto de la gente que lo rodea. Si la persona es una mujer debe ser más sumisa con su esposo. La persona debe tener un hueco en el techo por donde vea aparecer la luz del día, pero debe cubrirlo pues los ancianos de la noche observan todas sus actividades cuando él duerme.
4.Él hizo adivinación para la calabaza
Se hizo adivinación para la calabaza cuando iba camino de la granja al comenzar el año del cultivo. También se hizo adivinación para sus hermanos, el güiro y el melón. A los tres se les advirtió que hicieran sacrificio. La calabaza lo hizo a medias, con un pollo y el garrote, sin usar la gallina ni el machete. El güiro hizo el sacrificio completo, y el melón no hizo ninguno.
Los sembraron en la granja y nacieron muchos hijos de ellos. Llegado el tiempo de la recogida, Eshu decidió recompensar a los que habían sacrificado y castigar a los que no lo hicieron. Les indicó a los humanos que marcaran a los güiros por la barriga con cascarilla o con carbón y que los cortaran suavemente, para poder usarlos como platos o adornos. El plato de güiro fue el primero que usaron los humanos para comer y beber, y se sigue usando hasta hoy, igual que se sigue tallando con fines ornamentales.
A la calabaza, en cambio, Eshu enseñó a los humanos a cortarla por arriba y abrirle una boca, para emplearla en llevar o almacenar líquidos. Por eso la calabaza se usa para guardar agua, vino de palma o aceite de palma, y en algunas comunidades incluso para guardar el dinero.
Al melón Eshu mandó que lo golpearan con el garrote y lo cortaran en pedazos con el machete, para extraerle las semillas y consumirlas. Sus semillas se emplean para la sopa egusi, y otros tipos de melones se cortan en pedazos para comerlos como frutas o postres.
En un registro ordinario, se le advierte a la persona que debe hacer sacrificio para evitar que sea asesinado por sus posesiones. Si aparece con Ayeo (osobo), es decir presagiando peligro, no debe intervenir cuando haya personas fajándose, para evitar ser asesinado inadvertidamente o accidentalmente con un garrote o un machete.
5.Él hizo adivinación para el pájaro llamado Agbe
Se hizo adivinación para el pájaro de plumas rojas llamado Agbe en yorubá y Awe en Benin, cuando iba a ejercer de Awó al área de playa en el mar y al embarcadero del río Osa. Se le advirtió que hiciera sacrificio con una paloma. Él lo hizo y emprendió el viaje.
Al llegar a aquellos lugares tuvo mucho trabajo y fue recompensado con largueza. Su éxito dio tanto que hablar que sus colegas de allí sintieron envidia y se pusieron de acuerdo para impedir que regresara a su casa con los regalos. Cuando él oyó los alardes de sus detractores, recogió todo lo que había ganado y, con todo descaro, se marchó a su casa mientras los otros dormían profundamente.
Al llegar a su casa se regocijó y empezó a cantar:
Que significa: llegué a mi casa descarada y seguramente con mis regalos. Ese es el sonido del Agbe hasta nuestros días.
En un registro ordinario, se le dirá a la persona que debe hacer sacrificio antes de realizar un viaje programado, para evitar entrar en dificultades con otras personas que él eclipsará en ese lugar.
6.Él hizo adivinación antes de abandonar el Cielo
Esos fueron los dos Awoses que hicieron adivinación para este odu cuando venía del Cielo. Se le advirtió que hiciera sacrificio para tener éxito en cuanto emprendiera en la Tierra y para evitar una muerte repentina a través de una mujer. Se le dijo que sirviera a Eshu con tres chivos: uno en la casa, otro en la manigua y el tercero en el río; que sirviera también a Ogún con un gallo, un perro y una jicotea, después de haber regado hojas de palma en el altar; y, por último, que se acercara al Dios Todopoderoso a pedir su bendición con tela blanca, kolanuts blancas, cascarilla y plumas de loro antes de abandonar el Cielo.
Cuando escuchó todo lo que debía conseguir para el sacrificio levantó las manos, pues se consideraba demasiado pobre para afrontarlo. De todos modos decidió acercarse a Dios a buscar su bendición antes de asentarse en el mundo. Su Ángel de la Guarda le advirtió entonces que no culpara a nadie de las consecuencias de bajar a la Tierra sin haber hecho el sacrificio prescrito.
Bajó después a la Tierra y llegó a la tierra de Ilara, en el reinado de Alara-Isa. No trabajó en la práctica de Ifá, sino que comerciaba y trabajaba la tierra al mismo tiempo. Cuando empezaba a ver señales positivas en lo que hacía, Eshu le hizo saber que nada se obtiene sin haber realizado el sacrificio necesario, y lo llevó a enamorarse de la hermosa hija de una bruja. La esposa pronto quedó embarazada y dio a luz un niño. Los negocios también le iban bien y no tuvo que pedirle dinero a nadie.
Así fue que de pronto enfermó. La enfermedad no respondía a ningún tratamiento y pronto quedó demasiado débil para cumplir con sus actividades de rutina. Había cogido el mal a través de su esposa y de su suegra, con el concurso de los Ancianos de la Noche. Cuando ya estaba postrado en cama y sin ayuda, Eshu fue a su casa, porque le simpatizaba, y le preguntó por qué no iba a mirarse. Él respondió que no tenía tiempo para idolatrías de fetiches, pues solo sabía rogarle a Dios por ayuda. Eshu le explicó que Dios creó a los hombres y les dio la posibilidad de protegerse de los designios diabólicos de sus malhechores asignándole a cada persona alguna divinidad. Él estuvo de acuerdo en que estaba asignado a Orunmila, pero insistió en que si Dios había creado a Orunmila como su sirviente, era mejor reverenciar al Creador que a su criatura. Eshu lo escuchó y se marchó, no sin advertirle antes que fuera a mirarse por adivinación, antes de encontrarse entre el diablo y el fondo del precipicio.
Él reflexionó con claridad sobre el paraíso de tontos en el que vivía. A la noche siguiente tuvo un sueño en el que su Ángel de la Guarda le proyectó una escena: su esposa, con la ayuda de su madre, empacaba y trasladaba sus posesiones al mundo de las brujas. Recordó el diálogo del día anterior con quien lo había querido ayudar, pero siguió empecinado en su camino y tomó el sueño por una fantasía.
La noche siguiente tuvo el mismo sueño y entonces comprendió que era real. Reaccionó estúpidamente: llamó a su suegra y a su esposa y las acusó abiertamente de haberlo embrujado. Siguió discutiendo y, empujado por Ogún, que le dio fuerza física, llegó a golpear a su suegra.
El asunto fue llevado ante el Concilio de las Brujas. Sin él saberlo, su suegra era la Reina de ese Concilio, y él había tenido la audacia no solo de llamarla bruja, sino de atacarla físicamente, por lo que los miembros del concilio lo juzgaron abominable. Decidieron ayudarlo a terminar su vida sin dolor, y antes agravar su enfermedad. El mal se le exacerbó y su esposa lo abandonó. Después de gastar todo su dinero tratando de curarse, se suicidó.
Cuando llegó al Cielo, su Ángel de la Guarda le recordó la necesidad de hacer sacrificio antes de abandonarlo. Como no había empleado toda su vida en la Tierra, le dijo que hiciera sacrificio antes de volver a bajar. Regresó después a la Tierra y a él vino la misma esposa. Cuando fue por adivinación se le dijo que preparara su propio Ogún, y así lo hizo. También tuvo su propio Ifá y se convirtió en sacerdote de Ifá.
De nuevo su esposa comenzó a transferir sus pertenencias al mundo de las brujas. En consecuencia, Ifá le dijo que fuera a la tierra divina con una carnera, pues era la única tierra efectiva contra las transgresiones de las brujas. Él sirvió a la tierra con una carnera.
Tres meses después, Ogún provocó un cataclismo en el Concilio de las Brujas y las indujo a hacer confesiones abiertas. Olofin ordenó que las enviaran a todas a juicio, y durante el juicio murieron todas, incluida su esposa. A partir de ahí él tuvo una vida próspera y feliz hasta la ancianidad.
Cuando este Ifá aparece en IGBODU, se le dice a la persona que debe hacer sacrificio. Probablemente era cristiano antes de coger su Ifá. Su cristiandad no le obstruyó su linaje de Ifá, y al buscar una mujer debe encontrar sus antecedentes en la adivinación para después casarse. Debe tener cuidado y no discutir con su suegra. En un registro ordinario, se le dice a la persona que debe tener su propio Ifá y si lo tiene que no lo bote si decide abrazar otra fe. Debe hacerle sacrificio a los Ancianos de la Noche.
7.Su trabajo como sacerdote de Ifá en su segunda vida: él restauró los ojos de un ciego
Hizo adivinación para el pueblo de Ilú-Omi, la tierra donde muchas personas eran ciegas. Cuando llegó al pueblo se miró y prometió hacer su mayor esfuerzo con la población ciega, siempre que ellos hicieran sacrificio a Eshu. Explicó que ese sacrificio era necesario porque solamente con la ayuda de Eshu podrían encontrar las dos yerbas que se requerían para el tratamiento de la ceguera. Ellos aceptaron hacerlo sin demora.
Después les dijo que buscaran las hojas con las cuales un pájaro llamado Elulu en yorubá y Erumohi en Benin abre los ojos de los pichones después de nacer. Enseguida debían buscar las yerbas con las cuales la serpiente macho revive a su pareja hembra después de hacer el amor: ninguna serpiente puede tener sexo con otra si antes no le inocula un veneno que la deja en estado de coma, y después del acto el macho mastica unas hojas específicas y se las pone en los ojos a la hembra para que recobre la conciencia.
El Rey mandó a los cazadores más expertos del pueblo al bosque a buscar las dos yerbas. Las consiguieron tres días después. Él mezcló las yerbas con el polvo de adivinación (Iyerosun) del odu opuesto y se las aplicó en los ojos a los invidentes antes de dormir. A la mañana siguiente todos amanecieron con la vista restaurada. Aquello se consideró un milagro trascendental, su fama se esparció por los alrededores, fue recompensado con regalos materiales y humanos y quedó en eterna abundancia.
Cuando este Ifá aparece en IGBODU, se le advierte a la persona que debe servir a ESHU al momento y que se debe asentar con una nueva vida cerca del mar para convertirse en próspero. En un registro ordinario, la persona debe servir a ESHU con un chivo y a OGUN con un gallo para recibir un beneficio material que no llega.
8.Cuando se adivinó para la jicotea
Peleando por delante, peleando por detrás, si esto no resulta en la muerte de alguien, ese alguien frecuentemente se convierte en un bravo compañero, quien a través de la lucha adquiere honor y riquezas. Eso fue lo que se adivinó para la jicotea, a la que se le pidió que sacrificara para no morir como consecuencia de una pelea. Ella oyó y sacrificó.
Las hojas de Ifá se prepararon para darle la seguridad de que nunca sería muerta durante las batallas, y se dijo que aquel que nunca fuera muerto en las batallas sería conocido a través del mundo. El carnero nunca ha muerto en las batallas.
9.Cuando se adivinó para la roca
No hay nadie cuya casa no se pueda convertir en una granja. No hay nadie cuya granja no pueda convertirse en una hacienda. Mi honestidad no permitirá que mi casa se convierta en una manigua. No hay nadie que pueda matar su muerte, y no hay nadie que pueda matar la muerte de su hijo, excepto ORUNMILA mi Señor, que ha luchado con la Muerte, y aquellos entre los hijos de OLODUMARE que son honestos.
Con esas palabras se adivinó Ifá para Apata, la roca, a la que se le dijo que sacrificara para no morir cuando crecieran las yerbas. Ella oyó y sacrificó.
10.Cuando el Omofá le rindió tributo a Orishaoko (Iyoye)
Okana Ka era un Omofá que siempre andaba descontento con los ritos de Ifá, porque decía que le faltaba algo, que no se había hecho lo que Orunmila había marcado. Al salir a recorrer el mundo, que era rendirle tributo a la tierra Ile Ife para dar a conocer el ashé del nuevo año, se encontró con Orishaoko, que era el Obá de Oshoko Nile. Lo registró, le vio su odu patrón y le mandó el ebó indicado.
Después que Orishaoko realizó el ebó prosperó tanto que decidió hacer Ifá. Entonces Okana Ka se puso de acuerdo con su padrino y le hizo homenaje a Ifá el último día con los instrumentos de Orishaoko, rememorando los beneficios del ashé que el Awó obtiene en la tierra. Aquí nace la ceremonia de la siembra del Iyoye.
11.Okana Ika, el traicionero y mal agradecido
En Okanla, tierra de las Montañas, vivía Awó Biya Kaiyeke, a quien un día fue a visitarlo un hermano de religión llamado Okana Ika Awó Osologue. En la otra versión del camino, a esa tierra de Ka, es decir de montaña, llegó un pájaro muy inteligente y fino llamado Okana Kana, y el rey del lugar se llamaba Eiyekeiye. Apenas llegó y vio aquella tierra, al recién llegado le entró la ambición y el deseo de traicionar, y entró cantando:
Todo el pueblo salió a verlo y a mirarlo desde su puerta. Él se dirigió al rey, se identificó y alegó que ambos eran oriundos del mismo pueblo y se conocían desde muy pequeños; en la segunda versión, además, le cantó y le recordó los tiempos de cuando eran chicos y le habló de sus antepasados. El rey, muy contento, le dio albergue y le brindó de todo lo que tenía, y le dijo: -Mira, mi palacio está en ruinas, cayéndose por la sequía, sin embargo puedes servirte de él para todo lo que desees, pues tú eres de mi tierra y conoces a mi familia, ¿a quién mejor que a ti puedo brindarlo?
El palacio del rey venía a ser como un gran árbol dentro de la religión, y se llamaba Oshe. Después de verlo todo, el visitante le dijo: -Yo puedo arreglar este palacio, pero con una condición: que me dejes vivir mucho tiempo en él y que me presentes ante tus súbditos, en la primera fiesta que des, como el más inteligente del palacio. En la otra versión llegó a decirle incluso que se lo compraba así, en ruinas, pero que tendría que abandonar el territorio. El rey accedió a lo pedido.
Valiéndose de aquello, el recién llegado, por su inteligencia y su fineza, comenzó a crearse buen ambiente en todo el reino y en toda la vecindad. Decía que el rey lo había mandado a buscar para que arreglara la mala situación que ellos tenían, ya que el propio rey no podía hacerlo, y que si ellos querían, él podía quedarse allí definitivamente.
Un día, uno de los fieles del rey fue y le contó todo lo que aquel hombre estaba haciendo a sus espaldas. El rey no solo no le creyó, sino que lo mandó a castigar por mentiroso. Pasaron días y el rey mandó a buscar a su amigo y le dijo: -Mi hermano, tú llevas mucho tiempo disfrutando de todo aquí y aún no has cumplido tu palabra; hazlo por la memoria de nuestros padres. Él contestó: -Está bien, pero tú tienes que abandonar estas tierras. El rey le dijo: -Bueno, dame unos días para pensarlo mejor y arreglar todos mis asuntos. Y el otro le respondió: -Si antes de tres días usted no decide, yo me marcho.
El rey comprendió entonces lo ambicioso que era aquel a quien tenía por hermano y por amigo, y decidió ir a buscar consejo. En una versión fue a ver a Orunmila; en la otra, se puso en camino hacia un pueblo cercano preguntando por un viejo sabio, y al llegar a la casa el viejo le dijo: -Entra y siéntate; tú quieres un consejo, hijo. Él le preguntó cuál era su verdadero nombre, y recibió esta respuesta: -Yo soy la representación de tres personajes aquí en la Tierra, y el más chico soy yo: Awó Orun, Awó Nifa y Awó Inle Osanyin, es decir Aworun, Awonifa y Awonile.
Entonces le hizo Osode, le vio este Ifá y le dijo: -Hijo, tú eres de buen corazón y de muy buenos sentimientos, y no deben tratarte así. Y le marcó ebó: que limpiara bien toda la casa con una paloma y con las hojas caídas de su palacio, que después la amarrara durante tres días sin darle agua a beber y al Sol, y que el último día, a las doce del día, la presentara al Sol y rezara:
Acto seguido debía soltar la paloma, coger el ebó y seguirla; donde ella se posara, allí debía depositar el ebó, y donde viera hierbas verdes tenía que escarbar, porque encontraría un arroyo con bastante agua fresca. Esa es la causa de que, cuando hay seca y se ven muchos pájaros en un lugar, se anuncie que el agua está cerca de allí.
El rey regresó muy contento a su palacio. Cuando el ambicioso lo vio llegar pensó que había ganado, y le preguntó: -¿Ya te decidiste? -Sí -le respondió el rey-, pero antes voy a dar una fiesta para ti, que eras mi mejor amigo, y allí mismo te entregaré el mando del reinado.
Llegó el día de la fiesta y, cuando todos estaban reunidos, el rey cantó:
El pueblo, que estaba reunido alrededor de los dos, le cayó encima al recién llegado, que salió casi muerto y destruido de aquella escaramuza, por mal agradecido, traicionero y ambicioso sin escrúpulo.
NOTA: Se limpia toda la casa con el pájaro y las hojas, se amarra el pájaro durante tres días sin darle agua en el Sol, y a las 12 del día del tercer día, se safará el pájaro y se presentará al Sol y se reza el rezo anterior.
12.El camino del gran poder
En la tierra Osadi Inle vivía Awó Atinza Shelu Awó, que se dedicaba a trabajar en el campo y además a la adivinación. Tenía muchos enemigos, y entre ellos a su propio hermano, a quien los enemigos captaron para valerse de él y que le echara el polvo osobo en la casa. A consecuencia de aquello, Atinza Shelu comenzó a perder la suerte, sus hijos y su mujer se le enfermaron y él mismo empezó a sufrir frecuentes dolores de cabeza que no lo dejaban dedicarse a sus labores de Ifá.
Apenas veía ya cuando le imploró al Egun de su Babá Tobi que lo ayudara a librarse de aquellas dificultades, y al tirar el ókpele se vio este Ifá, que era su odu patrón. Entonces le dio gracias al Egun de su Babá Tobi, que era Awó Oduduwa, cantando:
En eso pasaban por allí Elegba y Osanyin y se preguntaron: «Qué extraño que Atinza Shelu no esté en el campo dándole de comer a Orishaoko». Al oír el canto se dijeron: Atinza Shelu necesita ayuda, y fueron hacia su casa. Cuando llegaron, él se estaba haciendo ebó casi sin ver lo que hacía, y Elegba le dijo: -«Déjame eso y dame ese guineo que tienes para el Ebó que me lo voy a comer para ayudarte a vencer a tus enemigos».
Elegba se sentó en la puerta de la casa, sobre la hierba fina que allí estaba sembrada, y como había llegado envuelto en hierba meloncillo que había recogido en el campo, con esa hierba embarrada de la sangre del guineo que se comió preparó un polvo y lo sopló en la puerta. Los enemigos se asustaron, y el mayor enemigo de Okana Ika, que era su propio hermano, iba a echarle más polvo malo, afoshé ogú, cuando alcanzó el polvo preparado por Elegba y murió. Desde entonces empezó a levantarse la salud de Okana Ika, la de sus hijos y la de su mujer, y volvió a prosperar. Entonces Osanyin lo juró en sus secretos y, junto con el Egun de su Babá Tobi, le juraron su gran Shobruji Oshude, que es la gran cazuela de brujo de Okana Ika Awó, de la tierra Odesi Inle.
NOTA: Aquí nació el que ELEGBA coma guineo para librar al Awó de sus enemigos y donde Egun y OSANYIN pactaron para salvar a OKANA IKA. Para darle el guineo a ELEGBA, se pone OKANA IKA detrás de la puerta de la calle, se cubre con un colchón de hierba fina, y encima se pone a ELEGBA y éste se cubre con hierba meloncillo, se le da coco y se le da el guineo echándole la sangre alrededor, y las últimas gotas sobre la hierba meloncillo que lo cubre. Después la hierba meloncillo se pone a secar y se hace polvo para soplar en la puerta de la casa del enemigo.
13.Cuando el guineo no hizo ebó
Los guineos fueron a casa de Orunmila porque los estaban cazando, y él les marcó ebó.
Cuando el guineo que se había consultado salió, los demás estaban esperándolo y le preguntaron qué había dicho Orunmila. Él les contó que les había marcado ebó, y todos dijeron que no harían nada, porque no eran bobos. El que se había registrado les preguntó por qué no lo harían, y respondieron que porque donde vieran maíz no irían.
El cazador fue a casa de Orunmila porque no cazaba, y también a él le marcó ebó. El cazador realizó el ebó, clavó las estacas, puso la malla encima, regó los granos de maíz por todo el terreno y puso otra cantidad de granos debajo de la malla. Cuando los guineos vieron el maíz no pudieron contener la tentación y empezaron a comer hasta meterse debajo de la malla. Entonces apareció el cazador; al verse sorprendidos fueron a levantar el vuelo, se encontraron con la malla y cayeron presos, y el cazador con el arique los fue amarrando.
14.El pájaro negro
El pájaro negro era el Obá de todas las aves y, por descuido suyo, lo indispusieron tanto que le quitaron el gobierno y pusieron en su lugar a uno de los suyos.
Al cabo de mucho tiempo murió el Obá de las aves y quedaron sin jefe y sin gobierno. Al poco tiempo pasó por allí el pájaro negro que había sido Obá de esa tierra; la gente lo llamó y le dijo que quién mejor que él para gobernarlos como los había gobernado antes, y lo nombraron Obá de las aves otra vez.
15.Cuando el hijo quiso arañar al padre
Un día el Ologbo, el gato, llegó a casa de Orunmila y poco a poco se fue ganando su confianza, hasta que un día Orunmila lo consagró en Ifá y le salió este odu Okana Ika. Después que Orunmila lo enseñó, lo dejaba a cargo de la casa cada vez que salía, y le indicaba qué personas esperaba ese día, qué había que hacerle a cada una y cuánto cobrarle.
Según pasaba el tiempo, el gato iba aprendiendo más y más, hasta que llegó el momento en que se creyó tan sabio como su maestro y padrino. Una vez Orunmila salió y lo dejó al cuidado de la casa con las recomendaciones de siempre, y cuando aquel salió el gato dijo: «Ya éste me tiene cansado con tantas recomendaciones, se cree que yo no sé nada, pero cuando sus clientes comiencen a llegar les voy a hacer las obras que me vengan en ganas, que para eso soy Awó».
Un día en que Orunmila regresaba a su casa se encontró con Eshu, y éste le contó todo lo que el gato decía y había hecho en su ausencia. Orunmila, en reconocimiento, le dio a Eshu en el río el gallo que llevaba debajo del brazo, y después recogió la piedra. Cuando llegó a su casa le pidió explicaciones a su ahijado por su mal proceder. El gato se le engrifó, le sacó las uñas y lo amenazó con írsele encima. Orunmila cogió rápidamente un cuchillo y con la otra mano puso la piedra debajo del filo, y cuando el gato se le tiró para arañarlo le cortó las garras, porque el cuchillo le dio en las patas contra la piedra.
Entonces Orunmila le dijo: «-El padre tiene que cortarle las garras al hijo cuando éste trate de arañarlo, porque el hijo nunca debe de arañar al padre». To iban Eshu.
16.El que bien hace y el mal hace para sí hace
Había un rey que tenía una hija llamada Shika, la cual estaba enferma, y ese rey llamó a Orunmila para que se la salvara. Orunmila le hizo Osode, le vio este odu y le dijo: para salvarla hay que darle Ikofafun. El rey estuvo de acuerdo, y en la ceremonia volvió a salir este mismo odu Okana Ika. Shika se curó y creció sin problemas; se casó con un gran guerrero y tuvo un hijo que llegó a ser un gran cazador. Shika era una mujer de malos sentimientos.
Orunmila continuó en ese tiempo su peregrinaje por distintas tierras, haciendo su obra de adivinación. Al cabo de los años volvió a la tierra de Shika, y todos los días, cuando él llegaba a la puerta de su palacio, ella no recordaba que aquel hombre era su salvador, pero le daba un pan (oka), y él le respondía: -«El que bien hace y mal hace para sí hace». Y se marchaba a seguir su labor de beneficio a la humanidad.
Shika ya estaba cansada de aquella sentencia y un día decidió echarle ogú al pan de Orunmila. Él lo tomó y se marchó con su pan para su casa, que estaba dentro del monte. El hijo de Shika había ido a cazar y lo cogió la noche en el monte sin tener dónde quedarse; vio una luz y acudió allí a buscar refugio, y resultó ser la casa de Orunmila. Al llegar, Orunmila lo recibió y le dio albergue. El cazador dijo: -Tengo hambre, ¿no tienes nada de comer? Él le respondió que lo único que tenía era pan, jutía y pescado ahumado y manteca de corojo. Entonces el cazador cogió el pan y se lo comió; le hizo efecto el ogú que tenía el pan y murió.
Orunmila, al ver caer fulminado al cazador, se sorprendió y se inclinó a prestarle auxilio, y al hacerlo se le cayó el ókpele de la chaqueta y marcó el odu Okana Ika. Al ver el cadáver, reconoció en él el tatuaje real de aquella tierra y recordó a aquel rey a cuya hija, tantos años atrás, él le había salvado la vida y que tenía ese mismo odu. Entonces hizo el ebó de ese odu, recogió los restos del pan con ogú y el cadáver del cazador, lo llevó todo a casa de Shika y se lo mostró. Ella, al ver a su hijo muerto y el pan que traía Orunmila, se dio cuenta de todo, y Orunmila le dijo: ahora sabes el porqué de mi sentencia. Ella reconoció a su padrino y se arrodilló delante de él, pero él le dijo: -«El que bien hace y mal hace para sí hace».
17.La abeja y la carcoma
La carcoma tenía que hacer su casa y empezó a buscar miel. Se encontró con la abeja, que le dio el secreto, pero no le dijo la verdad. La carcoma tenía problemas con sus hijos y con su mujer.
La abeja le dijo que tenía que tomar el néctar de las flores y beber agua limpia para poder hacer una casa como la suya. La carcoma empezó a tomar agua de los charcos y se apretó la cintura de tal manera que le saliera el pecho y hacerse fuerte como los demás animales, para robarle la miel a su amiga la abeja.
Pero como no tenía el secreto de la abeja, fabricó su casa con la mujer, y al pelear con ella, ésta le dejó los hijos y se fue con otro, que con el tiempo también se le iría. Él se quedó con sus hijos padeciendo del estómago por estar tomando agua sucia, y la casa se le desbarató convirtiéndose en una casa de fango.
NOTA: Por este Odu se padece del vientre de males interiores, como el hígado, los riñones.
EBOMISI: Estropajo, bledo blanco (ewe tete aye) y morado (ewe tete iwi).
NOTA: La persona se baña con el bledo morado hervido y después se enjuaga con el bledo blanco y bastante miel y agua de lluvia.
18.El atrevido y abusador
Oshún se internó en una ocasión en el monte, despreocupada de todo peligro y pensando que nada le podía pasar. Cuando ya estaba bien adentro se le presentó Ogún, quien al verla sola planeó forzarla y con ese fin se escondió detrás de unos matorrales a esperar que ella pasara. Cuando Oshún llegó a los matorrales, Ogún se le tiró; ella, asustada, luchó como una fiera, pero sus fuerzas eran pocas para semejante luchador, y Ogún poco a poco la iba venciendo, hasta que no le quedó más remedio que gritar.
Oshosi, que andaba cazando por la zona, oyó los gritos de Oshún y acudió, encontrándose con la lucha entre ella y Ogún. Le gritó enseguida a Ogún que la soltara, pero éste no le hizo caso. Oshosi se metió en medio de los dos repitiéndole que la soltara, y Ogún le dijo: ¿tú quién eres para meterte en esto? Y él le contestó: yo soy la justicia divina, y en el nombre de Olofin recibirás tu castigo.
Oshosi le preguntó a Oshún quién era su marido, y ella le contestó que Orunmila. Entonces Oshosi los llevó a los dos ante Orunmila y le contó lo sucedido, y Orunmila le dio las gracias a Oshosi. Después le dijo a Ogún: «Mientras el mundo sea Mundo tendrás que trabajar todo el día, por abusador y atrevido».
Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.
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Los 16 odù de la familia de Okana
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