Osa Meji (Babá Osa Meji) – Odu de Ifá

Odu de Ifá · Nº 10 del Orden Señorial

Osa Meji

Babá Osa Meji

«Osa Meji Babá buru buru, Babá foshe foshe, adifafun Ewé Sarayeye. Babá buru buru, Babá foshe foshe, adifafun Orúnmila Onibara Baniregun are unlo ni Shangó, kaferefún Eshu. Alaki Eboru, Alaki Eboya, Alaki Eboshishé».
II II · I I · I I · I I
Palabra sagrada

Rezos y súyere de Osa Meji

Rezo

OSA MEJI BABA BURU BURU BABA FOSHE FOSHE ADIFAFUN EWE SARAYEYE. BABA BURU BURU BABA FOSHE FOSHE ADIFAFUN ORUNMILA ONIBARA BANIREGUN ARE UNLO NI SHANGO KAFEREFUN ESHU ALAKI EBORU ALAKI EBOYA ALAKI EBOSHISHE.

Súyere

«SARAYEYE BAKUNO SARAYEYE BAKUNO EBO ARENU». (Se mentarán los elementos del Ebó).

Fundamento

En este odu nace

  • La sinusitis, las adenoides y las amígdalas.
  • Los muslos.
  • Las aberturas de los ojos.
  • Los intestinos y órganos internos.
  • Los pólipos en el útero.
  • La artritis y la hidropesía.
  • El veneno de las arañas peludas (tarántulas).
  • El comercio.
  • El saludo entre las personas.
  • El tarro en los rumiantes.
  • La posesión de los Orishas sobre las personas.
  • El secreto de la canela.
  • Oshe: que simboliza la virtud de Shangó.
  • El bastón ritual (Opa Oreré).
  • El machete ritual de Orúnmila (Adá Osha).
  • El glóbulo rojo en la sangre.
  • El olor de la vulva en la mujer.
  • El Ashé de Shangó.
  • Nacieron los Alcaldes.

Aquí habla

  • Shangó decide adornar su collar con cuentas blancas en honor a Orishanlá.
  • Se debe recibir la Deidad Orí.
  • Se revela una de las ceremonias del Ituto.
  • Este Odu rige las dos orejas, las dos fosas nasales, los ojos, los brazos y las piernas.
  • Se hicieron el Sol y las Estrellas, y rige las relaciones existentes entre la Tierra y el Sol y entre la Tierra y la Luna.
  • Orishanlá ayuda inconscientemente a la persona.
  • Habla la Magia Negra.
  • Oshún le entregó su hijo a Yemajá para que se lo salvara.
  • Fue donde el carnero no podía comer manteca de corojo, la comió, le salió una pelota en el estómago y se murió.
  • La injusticia contra el Sacerdote de Ifá se vuelve contra la persona.
  • Es el Odu Isalaye de Iyami Oshoronga (Aje).
  • Las enfermedades son: debilidad en todas las defensas del organismo, parásitos vaginales, tuberculosis, trombos, ceguera, hemorragias, afecciones en la garganta, problemas en las vísceras, picazón en la piel, problemas en la sangre: diabetes, leucemia, problema en hemoglobina; enfermedades en los huesos: artritis, parálisis, reuma y artrosis; pólipos en el útero, debilidad cerebral, neurastenia, afecciones en el pecho, adenoides, sinusitis, retención de la menstruación, hemorroides y úlcera.
  • Las hierbas son: algodón, jazmín de cabo, cundeamor seco, malva cochinera, hojas de matas de Ikín, corojo, maíz, melón, hoja y tallo de plátano, caoba, espanta muerto y canela.
El signo por dentro

Descripción del odu Osa Meji

Osa Meji ocupa el décimo lugar del orden señorial de Ifá. Es un odu femenino cuyo signo es el Aire; es hija de Euje y Ogue. Su día de la semana es Oju-Oti, el viernes; su planeta regente es Olare (Venus); su metal, el cobre, y los colores para vestir de sus hijos son el verde y el carmelita. Su nombre significa «Aire», «Cosa Vana», y bajo su dominio quedan las relaciones que existen entre el Sol y la Tierra y entre la Tierra y la Luna: aquí se hicieron el Sol y las Estrellas.

Este signo encierra un significado especial del tiempo y del espacio dentro del contexto del Universo, y por eso se dice que representa el tiempo. Es el reino de los Espíritus: en él se creó el más allá y el quehacer de las almas una vez destruida la materia en la que habitaron. Aquí habla la Magia Negra y se manifiesta el dominio femenino, incluso el dominio de la mujer sobre el hombre. Osa Meji es, además, el odu facultado para llamar a los demás odus en el tablero de Ifá cuando se hace sacrificio. No reconoce pobres ni ricos, viejos ni jóvenes, príncipes ni esclavos: para él todos los seres humanos son iguales. Este Ifá devuelve el mal y castiga a quien siembra la discordia; su dueño sobrevive y entierra a sus hermanos. Es un odu que da dinero, pero la pobreza persigue a la persona.

De manera general marca traición, viajes, prisión, falsedad y envidia familiar: la familia llega a ser el peor enemigo de la persona. Habla del cambio de sitio, del que se marcha y abandona el lugar donde se encuentra. Se relaciona con la adopción de los niños, con la incapacidad de los padres para educar a sus hijos, con los malos ejemplos a la niñez y con el sufrimiento de las criaturas por causa de sus mayores: aquí Oshún le entregó su hijo a Yemajá para que se lo salvara, y por eso la madre, para que su hijo no pase los trabajos que ella está pasando, se lo entrega a otra persona para que se lo críe. En este odu se establece contarles las penas a los Orishas sin pedirles nada: ellos saben lo que padece cada cual, pero prefieren escuchar el tono en que se les habla y comprobar si la humildad humana es sincera o pasajera, interesada o desinteresada. Sus pruebas pueden llegar a ser duras, para medir la solidez de la fe. De ahí la costumbre de este signo: la persona va a la orilla del mar con un ramo de flores, le cuenta sus penas a Yemajá sin pedirle nada, deja allí las flores y espera su ayuda.

Cuando Osa Meji aparece en una adivinación anuncia cambios muy próximos, tanto personales como de trabajo o de relaciones, y posibles mudanzas de casa. Se le dice a la persona que tiene enemigos planeando hacerle daño: si le realiza sacrificios a Shangó, la deidad que siempre vela por ella, tendrá mayor fuerza y los derrotará. El signo insiste en la necesidad de la ayuda espiritual contra los malos sueños y contra las brujas al dormir: hay que hacer los sacrificios apropiados para apaciguarlas y asegurar la protección, y aplacar a las Ayés con ofrendas propias de ellas: frutas dulces, tabacos, aguardiente, huevos. Si el cuadro de la persona está mal, tendrá influencias negativas y su sueño no será tranquilo ni reparador.

Los hijos de este odu han nacido para dirigir: tienen una capacidad innata para los negocios y para ser la mano derecha de un patrón, y se convierten en buenos jefes cuando administran los negocios de otras personas, porque son sumamente asustados y temen arriesgar lo propio. Viajarán mucho, por negocios o por placer, y conocerán distintas tierras y filosofías. Son personas muy preocupadas y, quizás por sus propias inquietudes, muy temerosas y altamente impresionables; tienden a abandonar los proyectos ante las dificultades, y eso casi siempre los perjudica: un Osa Meji bien controlado pone toda su tenacidad en llevar sus capacidades hasta el final. Tienden también a perder el control de la vida diaria, y se requiere mucho esfuerzo para que se concentren en lo que hacen y en su trabajo. Gustan de inmiscuirse en asuntos ajenos, inventan cosas fuera de lo normal y son como el viento: lo tienen todo y lo pierden todo. Son espiritualistas, soberbios, creen tener siempre la razón, no oyen consejos, son imperativos, dominantes y caprichosos, quieren que los sigan solamente a ellos, dejan de tratar a las amistades por suposiciones, tienen delirio de grandeza y son engañadores en todos los sentidos. Aquí hablan el descrédito y la muerte por soberbia o por herida punzante; son autosuficientes, revoltosos y dados a la tragedia. Este odu implica coraje, pero también la huida de las luchas.

En Osa Meji nació el comercio, el intercambio de mercancías y valores, porque se acabó el dinero. Nació el veneno de las tarántulas. Habla la hecatombe: la matanza que deja huellas indelebles, el asesinato indiscriminado que se ampara en la necesidad, y surgen los razonamientos por acciones que le quitan a otros sus privilegios o costumbres. Nacieron los alcaldes, el saludo entre las personas y los tarros de los rumiantes; nació la posesión de los Orishas sobre las personas y el secreto de la canela. El espíritu de Osun de este odu se llama Agagani Gagalo, el que manda en el reino animal. Habla el espíritu que inspiró a los hombres: por eso se les da de comer a los árboles y se les ponen las vísceras como ofrenda. Nació el olor de la vulva en la mujer, y la tentación del hombre que se deleita con ese olor y baja a lamer. Nacieron el Opa Oreré, bastón ritual, y el Adá Osha, machete ritual de Orúnmila provisto de un sonajero interior, y también la deidad Oshe, que simboliza la virtud de Shangó.

Aquí la paloma enfermó a Shangó, y desde entonces Ogue las come por él, pues tiene poder contra la hechicería y nada puede hacerle daño: por eso en este signo no se comen palomas. Fue aquí donde el carnero, que no podía comer manteca de corojo, la comió, le salió una pelota en el estómago y murió: no se come manteca de corojo. Hay que cuidarse de hincadas o de objetos extraños en la vista, porque la persona puede quedar ciega. La injusticia que se comete con el Sacerdote de Ifá se vuelve contra quien la realiza. El Awó de este odu no debe comer comida cocinada por cualquier persona: debe ponérsela a Eshu-Elegba pidiéndole que, si tiene algo malo, se vuelva contra quien le desea el mal, pues puede morir por algo que le echen en la comida.

Para la mujer de este signo hay avisos precisos: puede morir por la prostitución o por coquetería; padece de parásitos vaginales que se comen los espermatozoides, y por eso no sale embarazada; y se le dice que ha tenido o tendrá tres maridos, uno de ellos del campo y de buena posición, al que por celos perdió o perderá. En la salud, el odu marca neurastenia, enfermedades de los huesos, de la sangre y del pecho, picazón en los pies, parálisis, artrosis, retención del menstruo, tisis, hemorragias, afecciones de la garganta, úlceras y hemorroides. Este odu manda a organizarse en la vida para prosperar, y advierte: no se confabule con nadie, porque perderá siempre usted. Orishanlá ayuda inconscientemente a la persona.

Para aplacar la brujería

Se marca este odu en la bandeja de adivinación con los polvos de adivinación y las hojas de ajekobale, y se pronuncia el siguiente encantamiento:

La brujería no nos puede provocar Ni esposarse aquí Usted no puede darle oportunidad De que se pose en mi cuerpo Vieja mujer dueña del pájaro Usted no puede darle oportunidad De colgarse en ajekobale

Osa Meji es el odu que acompañó en su viaje a la Tierra a Iyami Oshoronga y constituye su Odu Isalaye.

La letra aconseja

  • Sacrificar un chivo a Eshu, carbón y manteca de corojo, una escoba de millo a Orishanlá y un gallo a Shangó para mejorar la situación económica. No debe quejarse de su suerte: a pesar de los obstáculos alcanzará la prosperidad con la ayuda de alguna persona que le estima y vive lejos de usted.
  • Sacrificar un chivo a Eshu y dos gallinas a Ifá, y servir su cabeza con nuez de kolá, para no perder todo lo que tiene y poder recibir una herencia que está prevista para usted.
  • Escuchar siempre los consejos de su padre y no negarse a sacrificar, pues su testarudez lo puede perder.
  • Sacrificar seis palomas, seis nueces de kolá y seis ñames a Orúnmila para salir airoso de una guerra en la que está inmerso o que se le avecina. No debe confiarse en su posición o fortaleza, pues el enemigo puede vencerlo si no realiza sacrificio.
  • Sacrificar un chivo, un gallo y una bola de dinero a Eshu, y dos gallinas a Ifá, para resolver su problema: es posible que pase por una prueba de la que salga avergonzado y pierda su prestigio por no haber realizado la ofrenda, y cuando se decida a realizarla pierda en ella más dinero del que pensaba.
  • Escuchar a las personas que aconsejan por su bien, aunque sean niños, pues puede perder un bien solo por su prepotencia.
  • Recibir la deidad Orí-Inú, la deidad personal, para poder encaminarse hacia el éxito; consultar a Ifá con regularidad y cumplir lo que se prescribe.
  • La mujer deseosa de tener hijos debe realizar el sacrificio que Ifá prescriba para lograrlos con vida, y sacrificar antes y después del parto para concebirlos y verlos crecer hasta edad madura.
  • La persona enferma deberá sacrificar una chiva a Ifá: de esa chiva cocinará las vísceras y comerá de ellas para salvar su salud; la carne debe regalarla y no comer de ella. Además debe servir a Egun y recibir a Oduduwa.
  • Sacrificar a Eshu un gallo, una paloma, distintos tipos de granos y una bolsa de dinero para obtener prosperidad; pero una vez alcanzada, no volverse vanidoso ni tratar a las personas con superioridad, pues puede perderlo todo de la noche a la mañana y verse involucrado en situaciones de justicia que lo lleven a la cárcel. No separarse de Ifá ni negarse a sacrificar, pues su dinero puede perderlo en abogados para evitar la prisión.
  • Sacrificar dos gallos blancos y un mazo de mariwó a Shangó y una paloma a Ogue para evitar la muerte provocada por algo que le echen en la comida; no comer comidas cocinadas por personas extrañas.
  • Al Awó este odu le vaticina diabetes e insuficiencia en los glóbulos rojos que pueden deteriorar el organismo. Para evitarlo deberá sacrificar una paloma blanca a Olorin (espíritu de la cabeza), a Ipori (espíritu que rige las extremidades) y a Ipejun (espíritu que rige las vísceras); beber la sangre de otra paloma mezclada con polvo divino del odu y el zumo de la hoja de la mata de Ikín; poner los cuerpos de ambas palomas encima de una fogata y aspirar el humo que emana de ellas; y ofrecerle además un chivo negro a Eshu.
  • El hombre hijo de Shangó que se dedique a las ceremonias religiosas las realizará con frecuencia y con éxito, pues sus conocimientos serán puestos a prueba, siempre que le sacrifique a Shangó lo que Orúnmila determine en la adivinación. Para una persona enferma, la letra advierte que sus días en la Tierra pueden estar contados.
  • Aquí nace el secreto de cómo se le encienden las velas a Egun, el porqué Ikú come carnero y cómo se prepara la mesa de los tres meses de un difunto religioso.
  • Usted tiene muchos enemigos que no lo dejan prosperar: haga el sacrificio que Orúnmila determine, y no sea terco, para eliminar el peligro de muerte que lo amenaza por la gran cantidad de enemigos que genera.
  • Hacer sacrificio con dos palomas, siete agujas, ceniza de algodón y una bolsa de dinero para librarse en su negocio de tres enemigos poderosos que tratarán de obstaculizar sus planes.
  • Sacrificar un chivo a Eshu y una chiva a Orúnmila para salir airoso de una prueba donde se medirán sus conocimientos y su destreza. No apresurarse en buscar pareja o en casarse, pues en el desenfreno de esa búsqueda estará en juego su vida. Usar una gorra roja en la cabeza.
La deidad del signo

Iyami Oshoronga, reina del culto de la hechicería

Esta divinidad dirige el culto de la hechicería, y sus seguidoras son conocidas como Las Brujas o Aje. El poder que ejercen los integrantes de ese culto se lo dio el propio Olodumare en los tiempos en que vivía libre y físicamente entre las divinidades: a Las Brujas les fue concedida en exclusiva la autoridad de montar la vigilia cada vez que Olodumare tomaba su baño, exactamente antes del canto del gallo, porque estaba prohibido verlo desnudo. En ocasiones era la divinidad bruja quien le daba la señal al gallo de que Olodumare ya se había bañado, y solo entonces el gallo cantaba por primera vez en la mañana.

Una poderosa doctora bruja del Cielo, llamada Eye To Yu Oke To Qu Orun, se comprometió en la destrucción de las divinidades terrenales como consecuencia del comportamiento malvado de estas en la Tierra. Pero Olodumare no dejó al resto de la creación sin esperanza a merced de Las Brujas: proclamó que el suelo, Otá Olé, sería la única fuerza capaz de destruir a cualquier bruja o divinidad que transgrediera las leyes naturales.

Orúnmila ha revelado que, en el origen, las hechiceras eran más consideradas que los mortales profanos: fueron los seres humanos quienes primero las ofendieron, matándole a su único hijo. Las Brujas no matan a ningún hombre que actúe realmente de acuerdo con los caracteres distintivos y los tabúes proclamados por Olodumare el Todopoderoso. La protección más segura del hombre contra ellas es su Orí, Orúnmila, Olodumare y la divinidad de la Tierra o suelo, Otá Olé, siempre que estemos dispuestos a pagar nuestras deudas con la humanidad.

Cada odu de Ifá enseña la forma particular en que su hijo debe hacerles sacrificios u ofrendas a las brujas para librarse de sus influencias; pero la forma universal de hacerlo se revela precisamente en Osa Meji, y es la siguiente. El encantamiento con que se realiza está prohibido revelarlo, porque evoca una gran destrucción; se basa en recordarles que la ofrenda pertenece a Orúnmila y que ellas no deben olvidar el juramento que realizó su madre el funesto día en que estuvo a punto de desaparecer.

La ofrenda universal a las Aje

El sacrificio se deposita en una cazuela de barro colocada encima de un incinerador en un entronque de caminos, por su costado; el tablero de Ifá, lleno de polvo divino, se reza marcando el odu Osa Meji y después se deposita encima de la comida ofrecida.

La comida a ofrecer consiste en: ocho huevos crudos y ocho salcochados; abundante manteca de corojo, arroz, frijoles, carne de res, chivo, cerdo, carnero, conejo, pescado, gallina, todo cocinado; viandas, ensaladas, frutas, dulces, vino, ginebra, aguardiente, miel de abejas y nueces de kolá.

El animal para el sacrificio puede ser chivo, chiva, carnero, oveja, cerdo, pargo, gallina, guineo, gallo, etc. La especificidad del animal se precisa en la adivinación. Antes es aconsejable darle dos gallinas negras a Ifá y un chivo a Eshu. El animal predilecto de Iyami Oshoronga es el conejo blanco, y gusta mucho de comer el hígado, el corazón y los intestinos de los animales que se le sacrifican.

La planta fundamental de esta Orisha es la tea o caoba africana, cuyo nombre en yoruba es Iroko. Este árbol tiene numerosas aplicaciones: su corteza se usa en cocimientos para el catarro, contra el pasmo o tétanos, en baños para enfermedades de la piel, para la pulmonía y para la cura de heridas y hemorragias traumáticas capilares; es un astringente poderoso en las afecciones atónicas de las membranas, y su resina sustituye a la goma arábiga de segunda clase, con propiedades emolientes. En sus copas, se cree, el culto de la hechicería efectúa sus reuniones nocturnas. Está considerado un árbol sagrado: cuando se utiliza su madera para construir muebles o sillones, estos siempre producen un sonido muy peculiar, que es el canto de Iroko. Su madera se emplea en la preparación de trabajos de hechicería y amuletos, y hay quien considera a Iroko un poderoso espíritu personificado en árbol, según la creencia yoruba.

Para Las Brujas constituye un tabú la harina o puré de ñame, pues se dice que les tranca las mandíbulas.

Fuerzas del odu

Orishas que hablan en Osa Meji

  • Eshu
  • Olokun
  • Orishanlá
  • Ogún
  • Otá Olé
  • Ikú
  • Egun
  • Shangó
  • Olodumare
  • Ogue
  • Oduduwa
  • Orí
  • Yemajá
  • Agani Gagalo
  • Ipejun
  • Eje Oruko Bale
  • Iyami Oshoronga
Avisos del cuerpo

Enfermedades que aquejan a los hijos de Osa Meji

  • Debilidad en todas las defensas del organismo.
  • Parásitos vaginales.
  • Tuberculosis.
  • Ceguera.
  • Hemorragias y afecciones en la garganta.
  • Problemas con las vísceras.
  • Picazón en la piel.
  • Problemas en la sangre: diabetes, leucemia, trombos, hemoglobina.
  • Debilidades en los huesos: artritis, parálisis, reuma, artrosis.
  • Pólipos en el útero.
  • Debilidad cerebral: neurastenia.
  • Afecciones en el pecho, adenoides y sinusitis.
  • Retención de la menstruación.
  • Hemorroides y úlcera.
El monte del signo

Las plantas del odu Osa Meji

  • Algodón
  • Jazmín de cabo
  • Cundeamor seco
  • Malva cochinera
  • Hojas de Ikín
  • Corojo
  • Maíz
  • Melón
  • Hojas y tallo de plátano
  • Caoba
  • Espanta muerto
  • Canela
Lo que anuncia la letra

Predicciones del odu Osa Meji

Cuando este odu aparece en la adivinación de ókpele o de Ikín, en la consulta ordinaria, se le debe aconsejar al consultado lo siguiente:

  • Para una mujer: se le dirá que, después de tener varios hijos, dará a luz un albino que demandará respeto de todos y cada uno.
  • Cuando Osa Meji se presenta en la adivinación de iniciación de Igbodun, se le dice al iniciado que se ha consagrado como Sacerdote de Ifá, pero tendrá problemas con las brujas, por lo que deberá sacrificar un chivo a Eshu, un guineo a su Ifá y una paloma a su cabeza.
  • Nunca le niegue a Eshu su comida favorita, el chivo, porque tropezará con todo tipo de dificultades.
  • Para evitar problemas serios en el estómago, el hígado, el corazón y los intestinos, causados por las brujas, debe sacrificarle a Iyami Oshoronga, reina del culto de la hechicería, una chiva, una botella de aceite y tela blanca, y ofrecerle cocinados el corazón, el hígado y los intestinos de la chiva. Debe hacer una tienda con la tela blanca y depositar la comida dentro de esta.
  • Debe sacrificar una chiva para servir la cabeza de su padre, con cazuela de barro, aceite, restos de carne de la chiva, sal y polvo divino, y se le da candela en una fogata a favor de Las Brujas, para que su padre mejore de una enfermedad.
  • Su madre es una bruja que practica el culto de la hechicería. Ofrezca un chivo a Eshu y con hojas del bosque lave su cabeza. También ofrezca una chiva a Orúnmila y otro chivo a Eshu en agradecimiento por venir a rescatarlo en un momento crítico.
  • Cuando la muerte le merodee, debe ofrecer un chivo a Eshu, un cerdo y una chiva a Ifá, un gallo y una paloma a Olokun, e invitar a varios Sacerdotes de Ifá y hacerles celebraciones.
  • Cuando este odu venga osobo por Ikú, debe sacrificar una chiva, una gallina, un conejo y un tallo de plátano preparado como ataúd, para poder vivir hasta la vejez.
  • Alguien mentirá en su contra y lo acusarán por falsos testimonios o por otras personas inculpadas. Debe sacrificar para ello un carnero padre, diez caracoles, un conejo y un pescado a Ifá. Cuídese de los hijos de Ofun-Meji y de Irete-Meji, pues son sus enemigos acérrimos.
  • Su mujer planea traicionarlo con hechicería y crearle todo tipo de problemas, para lo cual usted debe sacrificarle un chivo a Eshu, un cerdo a Ifá, y ocho huevos y un chivo castrado a Las Brujas, y evitará todo problema con la hechicería.
  • Para quitarse para siempre la amenaza de los brujos, debe sacrificar un chivo a Eshu, dos gallinas negras a Ifá, y ofrecerles a Las Brujas un conejo, huevos, gallina, aceite de palma, sal y polvo divino marcando el odu Osa Meji en una cazuela de barro, pronunciando el siguiente encantamiento.
Encantamiento

«Les recuerdo que la ofrenda pertenece a Orúnmila y que ustedes deben recordar el juramento que le administraron a su madre aquel día funesto, que la salvó de toda extinción.»

Esta ofrenda, que deben efectuar invariablemente los hijos de Osa Meji, constituye la forma universal de sacrificio a Las Brujas, o culto de la hechicería.

Trabajos del signo

Relación de obras de Osa Meji

Osanyin de Osa Meji

El Osanyin de Osa Meji se monta en una cabeza de carnero. En la cruz del carnero lleva un ojo, el derecho, una aguja, alfileres, 9 pimientas de guinea, 9 pimientas chinas, la medida del Awó, una maraña de hilos, tierras de las cuatro esquinas y de la puerta; entre los palos que coja no pueden faltarle los siguientes: sacú sacú, yo puedo más que tú, amansa guapo, cambia voz y paramí.

Por este odu, lo que pida Shangó, ya sea carnero, dos gallos, etc., se le pone en el patio antes de las nueve de la mañana.

Para los enemigos

Cuando el Awó tenga muchos ojos malos encima, pone una jícara con una mano de plátanos dentro delante de Shangó o de Ogún y reza este odu; según esos plátanos se vayan destruyendo, se irán destruyendo sus enemigos.

Inshé Osanyin

Un capullo de algodón: se abre y se carga con polvo de cabeza de lagarto, 3 semillas de maravilla, hierba celestina azul y blanca (oriye y kotoriye), pierde rumbo, miel de abejas, pluma de tiñosa, 101 pimientas de guinea, polvo de palo cuaba negra, jutía y pescado ahumado, maíz tostado y cabeza de ratón. Todo se entiza en hilo blanco y cuentas de Obatalá. Además lleva tierra de las doce del día y de las doce de la noche de la puerta de la casa. Se pregunta si come paloma macho.

Para casarse

Se hará Ebó con: un gallo, una gallina, un pollo a Eshu, dos muñecos (macho y hembra), una corona de quimbombó, un machete de metal, miel de abejas y demás ingredientes del Ebó.

El corazón del gallo con las generales de la mujer; el de la gallina con las generales del hombre, en alcohol de 90º. Después se hacen polvos por separado para cargar los muñecos: el polvo del corazón del gallo para la carga del muñeco masculino, y el de la gallina para el muñeco femenino.

El gallo del Ebó se le da a Shangó; la gallina, para Oshún con la corona; el pollo, para Eshu. Dos piedras, una de Shangó y una de Oshún. Después, al hombre o a la mujer que hace la obra se le entregan los dos muñecos y las dos piedras.

Contra la hechicería

Se coge un bastón de madera y en el mango se le inserta una bandeja de madera donde se pinta Osa Meji; se le echa aguardiente, se le ponen 101 pimientas de guinea, se cubre con algodón y encima se le pone harina con manteca de corojo. Se coloca detrás de la puerta de la casa.

Paraldo especial de Osa Meji

Este paraldo se hace para alejar al Egun obsesor de detrás de la persona. Lleva: una cazuela de barro, 9 pedacitos de coco con manteca de corojo y pimienta de guinea, aguardiente, una jutía, dos pollos, telas rituales de paraldo, hierbas rituales de paraldo y alguna otra más si las coge, y velas.

En el patio de la casa se hace el círculo de paraldo; sobre este se pone lo sabido y se para al interesado en el lugar sabido. Se va limpiando al interesado con los distintos artículos del paraldo en el orden sabido. Se le sacrifica la jutía a la cazuela, y de inmediato se le quita el cuero, para con el cuero cubrir la cazuela. Se le da Obi Omi Tutu a la cazuela y se manda para su destino (se pregunta).

Seguidamente se le hace sarayeye con uno de los pollos, con el que el interesado tiene en las manos, pues el otro se mantiene enjaulado y lejos de esta ceremonia. Este pollo se mata en la espalda del interesado sobre la atena de Egun. Obi Omi Tutu para preguntar si guarda y el camino que coge. Se termina la ceremonia como de costumbre.

Después de terminada la ceremonia y de llevar el paraldo a su destino, que lo lleva el interesado, el Awó manda a asar el cuerpo de la jutía y se pone en el Igbo Egun (lugar donde se atiende Egun). Al tercer día se levanta, se envuelve en un paño rojo al que se le pintó Osa Meji y se lleva al pie de un árbol (el que haya escogido), que puede ser Ceiba, Palma, Algodón, etc. El Awó la lleva a ese lugar, llevando el pollo que quedó de la ceremonia y demás cosas necesarias, para allí depositar el cuerpo de la jutía, y él mismo se hace paraldo con el pollo.

Ebó para que el hombre tenga paradero fijo

Dos gallinas blancas y demás artículos que coja.

Ebó para que la mujer tenga paradero fijo

Dos gallos blancos y demás artículos que coja.

Ebó para la enfermedad

El animal que coja, ropa sudada, telas de colores, tierra de los zapatos, tierra de la casa, su medida, medida de la cabeza y del vientre, muchas ministras, muñeco mujer y hombre, un pescado fresco, dos palomas blancas, hierba bledo blanco, algodón, aguja, hilo de gasa, jutía y pescado ahumado, manteca de corojo, mucho dinero.

La cabeza del pescado, para el Ebó. Las palomas blancas: se pregunta si se le dan a su cabeza sobre Obatalá (esto, si se le puede dar). El Ebó se pone debajo de la cabecera de la cama del enfermo los días que coja, y después va para el río.

Para que no le quiten el marido

Hacer Ebó con: 1 gallo, 2 palomas blancas, algodón, manteca de cacao que tiene Obatalá para untársela en su cuerpo, cenizas y ropa de su cuerpo, demás ingredientes y mucho dinero.

Para la prosperidad

Se hace Ebó con: 1 gallo, ropa sudada de sus hijos, tierra de sus zapatos, trampa, flecha, cuchillo, demás ingredientes y mucho dinero.

La voz del oráculo

Dice Ifá en Osa Meji

Que usted vino aquí porque quiere ir a un lugar; por el camino le viene un dinero, puede ser una herencia: sacrifique para que le llegue. Usted tiene que recibir a Shangó y a Obatalá. A usted le corren detrás. En su casa hay una persona enferma: dígale que haga Ebó si no quiere morirse. También hay otra persona que se roba la comida. No sea envidioso, ni pelee con su mujer, ni eche maldiciones, si es que usted quiere lograr una gran suerte que le viene; pero antes tiene que pasar tres contratiempos: no proteste, tenga calma para que lo logre. Dele de comer a su cabeza. Usted pelea con dos, se verá envuelto y tiene que hacer Ebó para evitar un pleito, que lo perderá aunque lo crea ganado. Usted está cansada de caminar y de trabajar: tenga paciencia, y cuando vaya a hacer algo, prepárelo primero. Usted tiene un hijo lejano de aquí que lo va a favorecer. En la puerta de su casa hay una cosa mala. Dele gracias a Shangó y a Obatalá.

A usted lo van a meter en un lío o enredo, pero no le haga caso a nadie para que no se le aleje la suerte. Usted no puede comer manteca de corojo. A usted se le ha perdido un dinero o una prenda. En su casa hay una persona que está mala del pecho. En su casa hay un perro: cuídelo y dele de comer. A su hijo, que reciba a Orúnmila. No deje que nadie le robe, porque es malo para usted y se atrasa. Usted se ha de sacar la lotería: la suerte le está dando vueltas. Sus enemigos le ponen lazos para que usted caiga. Si es mujer la que se mira, su marido está herido o padece de hernia. Dele de comer a los Santos. No recoja a nadie. A su marido se le ha perdido una prenda o dinero. En su casa hay una persona a la que maltratan: no la maltraten más. Usted va a sufrir tres bochornos o adversidades y después le va a venir una suerte de dinero: haga Ebó. Su suerte no está aquí, sino en otra parte, y usted tiene que hacer viajes por el mar o por la tierra. Usted piensa mucho y está pasando muchas penas y trabajos, pero si se ocupa de los muertos y de los Santos estará bien.

Usted desea acomodarse o ya lo está, y a su lado hay una persona muy avariciosa, pues todo lo quiere para ella: no se vaya de allí, para que no bote su suerte ni pierda lo que se le ha de presentar. Mujer: hay quien quiere quitarle el marido; haga Ebó para que eso no suceda y para que no se le muera ninguno de sus hijos, si los tiene. Su marido tiene o tuvo otra mujer, y por causa suya la dejó o la va a dejar. Su marido está enfermo: que haga Ebó para que no se muera. Si es hombre y tiene dos mujeres, una de ellas se le va; tenga cuidado con esa situación, no sea cosa que la que se le vaya sea la buena y solo usted pierda. Una mujer por celos le va a dar un escándalo y lo va a regar por todas partes: haga Ebó para que no le alcance lo malo que le están haciendo. Usted está buscando quien lo ampare y lo favorezca, y después que se tope con esa persona no se va a acordar de ella. Si es mujer, vive con el jefe o con un allegado de su jefe. Cuídese de un bochorno.

Sabiduría del signo

Refranes del odu Osa Meji

  • Ningún vestido es más largo que el que usan las Brujas (Aje).
  • Hombre blanco como el albino, no hay.
  • El hombre es libre como el pájaro en la jaula.
  • Me tildan de brujo.
  • Hay que saber nadar y guardar la ropa.
  • Mis sueños me revelan mis noches y mis días.
  • Aquel que va a atrapar un caballo, que no se meta en el camino sin llevar millo.
  • El viento y las Brujas.
  • Dormiré tranquilo siempre que sacrifique.
  • En cualquier país seré rey.
  • No hay errante más omnipotente que el viento.
  • El goloso que roba la comida de otro será penado.
  • Los ciegos llegaron y los cojos se fueron.
  • El ciervo veloz es el orgullo de los animales del monte.
  • El Arco Iris es el orgullo del Cielo.
  • Así como la Tierra gira, hace girar a la Luna.
  • La mujer hermosa es el orgullo del marido.
  • Pájaros de una pluma, vuelan todos juntos.
  • La Luna y las Estrellas son el orgullo del Sol.
  • Amigo mismo mata a su amigo.
  • Los hijos son el orgullo de la madre.
  • Yo lucho solo contra el mundo.
  • Las plumas rojas son el orgullo de la cotorra.
  • El día llegó, la noche llegó y el rey se graduó.
  • La saliva prepara la lengua para hablar mejor.
  • La pelvis encontró refugio y se metió entre las piernas.
  • Si duermes bien sobre la Tierra, esta te revelará sus secretos.
  • Los párpados del ojo del elefante no son juguetes para los niños.
  • Si tú no das tu sangre, me darás tu carne.
  • El accidente irá al encuentro de una mujer vestida de paño rojo en el largo camino.
  • La paloma hija única separa la Tierra del mar y regresará sola a su casa.
  • El aire no puede batir como una estera a una piedra.
  • Las hojas nuevas son orgullo de la palmera.
  • El árbol esbelto es el orgullo del mono.
  • Las flores blancas son el orgullo de las hojas.
  • La galería abastecida es el orgullo del patrón.
El guardián del camino

Eshu-Elegba en el odu Osa Meji

En el tratado de este odu no está especificado un Eshu propio del signo. Aun así, Eshu-Elegba atraviesa toda la letra: es quien cobra su chivo, quien guarda la puerta contra lo que llega envenenado en la comida, y a quien se le pone todo alimento enviado por manos ajenas, pidiéndole que, si algo malo trae, se vuelva contra quien lo mandó.

Descripción de enfermedades

Apuntes de salud del odu

El tratado de Osa Meji dedica un espacio a describir dos de los males que la letra señala en el cuerpo: la tuberculosis y la artritis.

Tuberculosis pulmonar

Es conocida desde la más remota antigüedad, antes del año 1000 antes de nuestra era, cuando se le llamaba tisis; su agente transmisor fue descubierto por la bacteriología europea en el siglo XIX. Es una enfermedad infectocontagiosa causada por el Mycobacterium humano (bacilo tuberculoso), en la que generalmente se encuentran comprometidos los pulmones, aunque puede incluir otros órganos y tejidos; existe también el Mycobacterium ulcerans, que causa úlceras de la piel en los humanos. Las micobacterias son gérmenes inmóviles y aerobios que miden de 3 a 4 micrones de largo; la exposición a la luz solar durante algunas horas las destruye, pero pueden vivir largo tiempo fuera del organismo, de 6 a 8 meses. Se distingue la infección, cuando el hombre entra en contacto con el bacilo y desarrolla la alergia que revela la prueba de la tuberculina, de la enfermedad propiamente dicha, cuando aparece el cortejo de síntomas y se comprueba el bacilo en el esputo. La transmisión se produce mediante partículas diminutas suspendidas en el aire que se derivan de la evaporación de las pequeñas gotas expulsadas al toser o hablar, y el enfermo se vuelve infeccioso para otras personas; el período de incubación es de 3 a 8 semanas. Otras formas de contagio, menos frecuentes, son la vía digestiva, por ingestión de alimentos contaminados, y el contacto directo a través de la piel lesionada.

Artritis

La artritis piógena es una infección aguda con supuración que llega a la articulación por tres vías: por vía hematógena, por herida penetrante o desde un foco de osteomielitis adyacente al hueso, que es lo más frecuente. El codo se hincha por el derrame sinovial y el engrosamiento, hay toma del estado general y fiebre, la piel aumenta de calor local y los movimientos se limitan.

La artritis reumatoide es una inflamación crónica, no bacteriana y sistémica, del joven y del adulto de mediana edad, caracterizada por cambios proliferativos y destructivos de la membrana sinovial, las estructuras periarticulares y musculares y las vainas perineurales. Frecuentemente las articulaciones se destruyen, se anquilosan y se deforman; evoluciona por brotes dolorosos y se observan anormalidades pulmonares, cardiovasculares, hematológicas y neurológicas. Aparece principalmente entre los 20 y los 60 años. Se asocia a infecciones locales o generales sin relación con un germen en particular, aunque se considera la posible causa viral y las alteraciones del sistema inmunológico; los agentes atmosféricos, la exposición al frío, a la humedad y al agua por largo tiempo son precipitantes de la enfermedad, y la herencia juega un papel importante en la génesis del proceso.

Las historias del signo

Patakíes del odu Osa Meji

1.Nacimiento del odu Osa Meji

Huyendo de Iyami Oshoronga, Osa Meji corrió a refugiarse en el útero de la primera mujer que encontró. No sabía que evadía la sartén para caer en el fuego, porque la que iba a ser su madre pertenecía al culto de la hechicería. Él llegaba para salvar a un hombre cuya esposa ya tenía hechos los preparativos para ofrecerlo en sacrificio a las Aje. Desde que nació, el niño lloraba siempre tarde en la noche, y nadie sabía a qué se debían aquellos llantos: el padre era un lego que ignoraba lo que estaba sucediendo, y en cuanto el pequeño rompía a llorar, los padres se despertaban para tranquilizarlo. Solo la madre conocía la razón: el niño lloraba para interrumpir el proceso ritual que preparaba al padre como comida para el culto de los hechiceros.

Así siguió hasta que el niño tuvo edad para hablar. Entonces, en lugar de llorar, gritaba en plena noche la palabra Iyami Oshoronga, y aquel grito despertaba al instante a la madre y la obligaba a apartarse bruscamente de la ceremonia nocturna en que intentaba sacrificar al esposo. Ella acostumbraba a convertirlo en un chivo antes de tratar de matarlo, porque los hechiceros no daban muerte a un ser humano sin antes transformarlo en animal, y esto ocurría un día fijo de cada semana. Una noche, los hechiceros citaron a la madre para que explicara por qué abandonaba la reunión de golpe cada vez que estaba rezando con el chivo. Ella contó que su hijo, en ese preciso instante, gritaba el nombre de la madre hechicera, y se le ordenó que viniera con el niño a la siguiente reunión, que sería la asamblea general y el día del banquete: todos los hechiceros habían aportado dinero para servir sus cabezas esa noche.

Llegado el día, fueron sirviéndose una tras otra las cabezas de todos los miembros. Al llegar adonde estaba sentado Osa Meji, también sirvieron su cabeza, pero él no comió del chivo utilizado, porque no había contribuido a comprarlo ni había sido iniciado en el culto. A la mañana siguiente, Osa Meji fue a aconsejarle al padre que sirviera su cabeza con un chivo, por causa de un sueño que había tenido: así podría curarse, pues llevaba mucho tiempo enfermo. El padre aceptó el consejo del pequeño y compró un chivo para servir su cabeza.

Hecho el sacrificio, Osa Meji le pidió a la madre una olla abierta de barro y aceite abundante. Recolectó partes del chivo y todos los restos de la carne que no se habían comido, los puso en la olla, agregó aceite y sal, y también arena del suelo, que hoy representa el polvo de la adivinación. Entonces fue a depositar la olla en el incinerador. Esa fue la primera ofrenda hecha por un ser humano a las Aje, y así quedó revelado cómo se les hacen las ofrendas hasta el día de hoy. Después del sacrificio todos se acostaron a dormir, pero al día siguiente la madre no despertó. A partir de entonces el padre sanó, las cosas se aclararon para Osa Meji, y con el tiempo le contó al padre que la madre había sido la responsable de su mal y cómo él solía verla en sueños.

Por esta razón algunos Sacerdotes de Ifá se refieren a Osa Meji como un brujo, pero él nunca lo fue. Desde entonces las personas empezaron a respetarlo, y cualquiera que quisiera servir a su cabeza lo invitaba a que realizara el sacrificio por él o por ella. Podía reunirse con los brujos desde el momento en que su madre tocó su cabeza con la vara, lo que hizo posible que la acompañara a las reuniones de las brujas; sin embargo, no podía comer con ellos, porque no fue iniciado formalmente. Hasta hoy es posible que un neófito se reúna con las brujas con la ayuda de preparativos similares, sin iniciarse en su culto.

2.Osa Meji en el Cielo

No se conoce mucho de la obra de Osa Meji en el Cielo. Se dice que adivinó para el hombre blanco cuando este venía al mundo, y lo aconsejó con el siguiente poema:

OYI ODADE OWO OYI OWEWU OKUN OYI ROGUN-OYI BOGUN OYI ROGBUN-OYI BOGBON ADIFA FUN OYIBO NIGBATI OYIBO MAA GUNLE SIKOLE AYE.

Se le aconsejó al hombre blanco que hiciera sacrificio para que pudiera crear, inventar, desarrollar, lograr grandes objetivos y ser respetado y honorable universalmente, y él hizo el sacrificio. Cuando este odu sale en adivinación, se le dice a la persona que dará a luz un hijo que demandará respeto de todos y cada uno.

Cuando una mujer llamada Ogodó-yaya se disponía a dejar el Cielo, fue ante los Sacerdotes de Ifá mencionados para que adivinaran para ella, con el fin de tener un hijo que cambiara el curso de los acontecimientos en el mundo. Le aconsejaron sacrificar con algodón, jutía y pescado, gallo y gallina; ella lo hizo y vino al mundo. Al llegar no tuvo hijos, de manera que fue a ver a unos Sacerdotes de Ifá de la Tierra llamados Ukaporo-Balli y Aila Baalli, que le indicaron el mismo sacrificio: algodón, jutía, pescado, gallo y gallina. Lo hizo y empezó a tener hijos. Quiso tener más y volvió por adivinación: le dijeron que sacrificara 40 huevos de gallina y un macho cabrío a Eshu. Después del sacrificio tuvo un hijo de piel pálida y pelo rizado, y temerosa de aquel niño corrió adonde los Sacerdotes de Ifá para que le explicaran qué significaba. Ellos le dijeron que, como había dejado el Cielo con el deseo de dar a luz un hijo que cambiara el aspecto de la Tierra, su deseo se había manifestado: ese hijo iba a comenzar una nueva generación de hombres blancos en la Tierra.

3.Adivinó para la planta de algodón

Osa Meji también adivinó en el Cielo para la planta de algodón (Oú) cuando venía al mundo. Por aquellos tiempos, los pueblos del mundo solo llevaban puestas hojas de árboles para cubrirse. Al algodón le dijeron que hiciera sacrificio, porque había jurado venir al mundo a suministrarle túnicas y ropas a la humanidad: el sacrificio consistía en un macho cabrío a Eshu y abundante tiza blanca. El algodón era de color carmelita, pero cuando tuvo descendientes en la Tierra, estos nacieron rodeados de pelo blanco, de lana, porque Eshu convirtió en él la tiza blanca con la que el algodón hizo el sacrificio. Fue también Eshu quien aconsejó a la humanidad que hilara y tejiera el algodón para hacer ropas, en lugar de vestirse con hojas de los árboles.

4.Osa Meji se prepara para venir al mundo

Cuando Osa Meji descubrió que la mayoría de las divinidades se habían marchado hacia la Tierra, decidió ir a ver cómo era aquel lugar, y acudió a tres Sacerdotes de Ifá llamados:

AJE ENI JE, EE MO ODUN ALA RA RA IJE EEMAAGBE OGBOLOGBO EKUTELE, EEJE ERIN OGINI NINU ULE. -Cualquier cosa que lo muerda a uno no sabe cuándo termina el año. -El que coma alimentos cocinados no se preocupa por conocer al agricultor que los produjo. -La jutía doméstica grande no le permite al gato que se quede en la casa.

Le aconsejaron que hiciera sacrificio, porque iba a practicar el arte de Ifá entre los hechiceros: debía dar un macho cabrío a Eshu, una guinea a su Ifá y una paloma a su cabeza. Pero estaba tan apurado por venir al mundo que la ofrenda quedó trunca: el macho cabrío nunca llegó a manos de Eshu, y por eso Eshu no le abrió el camino en el momento adecuado; su Ángel de la Guarda no lo pudo guiar, porque a él tampoco le sacrificó, y su cabeza tampoco lo pudo salvar, porque a ella tampoco le ofreció nada. Fue uno de los dieciséis hijos de Orúnmila que decidieron venir al mundo por la misma fecha, y anduvo vagando por el camino hasta llegar al último río del Cielo antes de cruzar hacia el mundo.

En la orilla se encontró con la madre de los hechiceros, Iyami Oshoronga, que llevaba allí mucho tiempo porque nadie la ayudaba a cruzar. Ella también venía hacia el mundo, pero estaba demasiado débil para atravesar el pequeño y estrecho puente sobre el río, que se llamaba Ekoko. Le rogó que la ayudara, y él le explicó que el puente no soportaría a dos personas a la vez. Entonces ella le propuso que abriera la boca para meterse dentro; él accedió, y ella buscó acomodo en su estómago.

Al llegar al otro lado del puente, él le pidió que saliera, pero ella se negó: su estómago le parecía una morada adecuada. Habían comenzado los problemas de Osa Meji con la hechicería. Pensó que podía convencerla diciéndole que moriría de hambre allí dentro, pero ella respondió que no pasaría hambre mientras él tuviera hígado, corazón e intestinos, pues esas eran sus comidas predilectas. Osa Meji comprendió la gravedad del aprieto cuando la mujer le mordió el hígado. Entonces sacó sus instrumentos de adivinación y llamó a Ifá, que le mandó sacrificar de inmediato un chivo, una botella de aceite y tela blanca, todo lo cual extrajo rápidamente de su bolso divino.

Enseguida cocinó el hígado, el corazón y los intestinos del chivo y le anunció a Iyami Oshoronga que había comida lista para ella. Cuando la mujer olió el delicioso aroma, salió de su estómago; no obstante, le advirtió que tenía prohibido comer delante de cualquier persona. Él levantó entonces una tienda con la tela blanca, y ella se metió dentro a disfrutar la comida. Mientras comía, Osa Meji se alejó velozmente, halló un útero donde introducirse y vino al mundo.

5.Finalmente Eshu obtiene su macho cabrío

Su primera hazaña como Sacerdote de Ifá fue asistir el parto de una mujer embarazada. Desde el principio, Eshu había estado esperando a que comenzara su ministerio para tomarlo como rehén y cobrarse su macho cabrío. En cuanto creció y se hizo hombre, se casó con una joven hermosa que también era bruja, y el pueblo entero donde vivía era un lugar infestado de brujas: Eshu lo empujó hacia allí como castigo por haberse negado torpemente a darle su chivo. Al llegar descubrió que todo el mundo había salido para la finca, y esperó hasta el día siguiente, cuando el lugar seguía desolado: solo había una mujer embarazada trabajando. Como era la única persona en los alrededores, él la ayudó a parir a su hijo.

Estaba hambriento, pues no probaba alimento desde el día anterior, y buscando algo de comer se acercó al mostrador elevado donde se almacenaba la comida. Allí dejó caer sin querer un huevo, que se rompió en pedazos, y lo siguiente que tocó le cambió de inmediato la pigmentación de las dos manos, que se volvieron blancas como las de un albino. El incidente lo asustó tanto que corrió hacia la manigua. Cuando los habitantes regresaron de la finca, la recién parida les contó que había un visitante en el pueblo, y al saberlo empezaron a buscarlo, porque él sería la próxima víctima del sacrificio del culto de la hechicería.

Mientras tanto, en el bosque se encontró con un cazador que le advirtió que el pueblo al que había llegado estaba habitado por brujos, que ya lo buscaban, y que su vida peligraba: para librarse debía entregarle un macho cabrío a Eshu enseguida. Él extrajo el chivo de su bolso de adivinación y se lo dio a Eshu. Después del sacrificio, el cazador consiguió hojas en el bosque y le lavó la cabeza con ellas, sin que Osa Meji supiera de dónde habían salido el agua y la olla para lavarlas: comprendió entonces que Eshu probablemente se había transfigurado en aquel cazador. Con el lavatorio, su cuerpo entero y sus dos manos recobraron la pigmentación, y su piel quedó incluso más oscura que antes.

Entretanto, el recién nacido, que hablaba desde el día en que nació, contó cómo Osa Meji había llegado al pueblo y cómo se le había cambiado el color de las manos. Las gentes pensaban que sería fácil apresarlo con esa señal, pero después del lavatorio la marca había desaparecido. Cuando intentaba escapar, Eshu le explicó que huir era inútil: ya era un objetivo señalado, y una vez que los brujos marcan a alguien no hay manera de vencerlos, excepto con sacrificio. Por eso aceptó seguir a Eshu de regreso al pueblo.

Al llegar, la mujer lo identificó como el hombre que había dejado caer el huevo y ensuciado su medicina. Él lo negó. Le pidieron que extendiera las manos y descubrieron que ambas tenían el mismo color del resto del cuerpo, oscuras como carbón de leña. Entonces todos se volvieron contra la mujer para que explicara cómo supo que había sido el forastero, y ella reveló que se lo había dicho su niño. Como para ellos quedó claro que la mujer había mentido, la acusaron de torpe ingratitud por tratar de destruir al hombre que la había socorrido para lograr un parto seguro cuando no había nadie. Las brujas dictaron enseguida veredicto de muerte contra la mujer y su hijo. Osa Meji intercedió en vano: le respondieron que no gastara palabras, porque en su antigua tradición no existía nada parecido al perdón, y madre e hijo fueron ejecutados, pues mentirle al pueblo estaba prohibido bajo pena de muerte.

Para agradecerle la ayuda prestada en ausencia de todos, lo recompensaron con regalos: un hombre, una mujer y una cabra, todos brujos. Al llegar a casa ofreció la cabra a Ifá y entregó otro macho cabrío a Eshu, en agradecimiento por haberlo rescatado en un momento crítico, e hizo una fiesta en alabanza a Orúnmila.

6.Las brujas descubren la verdad

Durante la siguiente reunión, las brujas descubrieron que había sido Eshu quien ayudó a Osa Meji a desmentir el relato de la mujer y el niño ejecutados, y decidieron que Osa Meji debía morir antes de que terminara aquel año. Él lo vio en sueños y fue por adivinación a casa de los siguientes Sacerdotes de Ifá:

AJIBOLA NI SAWO KI MAAKI, OPOLO MI KO YONGIDI LEWA, AKIDARA MI ATA MODE, OJO KO BAMO NI UN ONI MONI DEDE.

Cuando sonaron Ifá para él, se manifestó su propio odu. Le dijeron que la muerte estaba reservada para él antes del fin de año y que nada podía hacerse para detenerla. Tras estas sórdidas noticias se encerró y empezó a sollozar. Al ver que el final de su marido estaba cerca, la esposa empaquetó sus pertenencias y se marchó de la casa. Al llegar al mercado se encontró con dos Sacerdotes de Ifá, llamados Olou Ken Bi Aja y Olurinkurin Oma Erunkese Soro Soro, que le preguntaron si no era la esposa de Osa Meji. Ella lo confirmó, y añadió que las brujas lo habían sentenciado a muerte, que la adivinación lo había confirmado, y que por esa desesperada situación había partido.

Ellos la convencieron de regresar con ellos a la casa, asegurándole que habría remedio, porque Orúnmila no se rinde ante lo imposible. Encontraron a Osa Meji todavía llorando, y cuando les dijo el odu que se había manifestado, se preguntaron por qué lloraba: el significado era que aquel era el año en que la prosperidad vendría a su camino si hacía el sacrificio necesario. Le anunciaron que ese mismo año tendría un nuevo hijo, que construiría su propia casa y que tendría dinero en abundancia si daba un macho cabrío a Eshu, un cerdo a Ifá y una paloma a Olokun. Él sacó rápidamente las cosas, lo ayudaron a sacrificar, indemnizó a los visitantes y estos volvieron a su casa.

Al final de ese mes su esposa perdió la menstruación y quedó embarazada; no mucho después su popularidad se difundió, su trabajo se hizo prolífero y le llegaba dinero de todas las direcciones. En cuanto reunió lo suficiente construyó la casa, y al terminarla su esposa dio a luz. Llegó al año nuevo con una abundancia y una satisfacción sin precedentes. Para agradecer a las divinidades que le trajeron la prosperidad, dio un cerdo y una cabra a Ifá, un macho cabrío y un gallo a Eshu y una paloma a Olokun; invitó a la celebración a los dos grupos de Sacerdotes de Ifá que habían adivinado para él, y después de comer y beber vino cantó alabanzas a los sacerdotes y a las divinidades, y todos se alegraron con él por haber sobrevivido a las dificultades.

7.Osa Meji adivina para dieciséis reyes

OFUU FUU LERE OODO YIRI, ODULE ALARA ISA OMO OJIBOLU, OWOLE SAKA SAKA, OWOLE SAKA SAKA: -«El vagabundo omnipotente viento, que hace lo que le gusta y hace lo que se propone.» Era el apodo de Osa Meji.

Osa Meji fue al palacio de Alara, un Obá muy poderoso, famoso por destruir a voluntad a fuertes Sacerdotes de Ifá. Le dijo que la muerte había terminado los preparativos para enterrar a alguien en su casa, y que aquel destino estaba marcado para él, el Alara, porque las brujas lo habían juzgado y condenado a muerte; nada iba a salvarlo excepto el sacrificio con una cabra, una gallina, un conejo y un tallo de plátano. Alara se negó a tomar en serio al joven sacerdote, y Osa Meji, viendo ignorado su consejo, dejó el palacio.

Fue también al ajero, al olowo de Owo, al illa de Oragun, al owa obokun de Ijesa, al ewi de Ado, al Obá ado ajuwaleke y al resto de los dieciséis reyes del mundo conocido en aquel tiempo. Uno tras otro, todos lo ignoraron: no sabían mucho de brujos ni de sus influencias en el mundo, y por eso no supieron qué crédito ni qué peso concederle al consejo de Osa Meji. Él sintió que estaba bajo la obligación divina de alertar a los Obases de sus muertes inminentes, y que había cumplido con su deber.

Entonces regresó a casa, y al llegar también fue a ver a sus propios Sacerdotes de Ifá en busca de adivinación. Le dijeron que la muerte estaba igualmente en su camino y que las brujas habían preparado un sepulcro en su casa: debía sacrificar una cabra, una gallina, un conejo y un tallo de plátano preparado como ataúd. Hizo el sacrificio de inmediato.

Un mes después se anunció la muerte súbita de Alara Isa, y uno tras otro los dieciséis reyes que él había prevenido se reunieron con sus antepasados. Cuando los agentes de la noche que estaban consumiendo a los reyes llegaron a la casa de Osa Meji, vieron que había construido fortificaciones alrededor de ella y lo dejaron sano y salvo. Celebraron con el banquete que él les había preparado por medio del sacrificio; y como habían dispuesto una tumba en su casa, enterraron en ella el cráneo de la cabra y el ataúd de tallo de plátano, y se marcharon. Él vivió hasta edad avanzada.

8.Osa Meji es acusado de ser bruja

Una noche soñó que era procesado ante la conferencia de las divinidades, acusado de una ofensa secreta. A la mañana siguiente fue por adivinación a casa de un Sacerdote de Ifá llamado Asare Lo Awa Ajoyo, quien le indicó sacrificar un carnero padre, diez caracoles, un conejo y un pescado a Ifá, para que nadie pudiera levantar una falsa acusación en su contra. Hizo el sacrificio. Mientras tanto, hubo confusión entre los dieciséis Olodus de Orúnmila, porque Oragun acusó a Osa Meji de ser una bruja que estaba matando a los hijos de Irete Meji. La acusación creó tal furor que los dieciséis Olodus convocaron una conferencia para resolver el asunto, y allí se descubrió que los hijos de Irete Meji estaban siendo asesinados por sus propias esposas. Osa Meji salió victorioso, y a Oragun le ordenaron disculparse con él por haber mentido en su contra.

9.Osa Meji descubre la causa de sus problemas

Estaba preocupado porque tenía que resolver un problema tras otro, y fue a ver a un Sacerdote de Ifá llamado Esi Saara Esi Jasón, quien le dijo que diera un macho cabrío a Eshu, un cerdo a Ifá, y ocho huevos y un macho cabrío a Las Brujas. Hizo el sacrificio rápidamente. Poco después, una noche, su esposa mayor cayó de bruces y empezó a confesar cómo había estado creándole un problema tras otro por medio de la brujería. La mujer confesó todo lo que había hecho, prometió que desde entonces él no tendría más dificultades y que disfrutaría de buenaventura perpetua por el resto de su vida; le rogó que la perdonara, y él la perdonó de buena gana. Después de eso, Osa Meji no tuvo más problemas de brujas.

10.Osa Meji salva al mundo de la extinción por los hechiceros

Fue Osa Meji quien trajo a los hechiceros a la Tierra, y fue también quien los salvó de su total extinción de la faz del planeta. Al inicio, el asunto concernía a Orishanlá, quien, como representante del propio Olodumare en la Tierra, encabezaba a todas las divinidades, incluida la comunidad de los hechiceros. Orishanlá tenía dos lagos al fondo de su casa: uno solía quedarse sin agua durante la temporada de seca, mientras el otro suministraba agua todo el año, y ambos eran de uso común. Pero las esposas de los Orishas se mofaban de él por permitir que los hechiceros, entre otros, usaran su lago, y él reaccionó reservando el lago de todas las estaciones para uso exclusivo de su hogar, mientras dejaba a los hechiceros el que se secaba en el verano.

Los hechiceros sabían que su lago no podría abastecerlos en la seca, y fueron por adivinación para saber qué hacer. Se les aconsejó dar un macho cabrío a Eshu. Después de comérselo, Eshu se zambulló en el lago exclusivo de Orishanlá, removió la piedra con la que estaba represado el manantial y la trasladó al lago de los hechiceros: el efecto de aquella piedra era impedir que el agua se perdiera bajo tierra. Seguros ya de que su lago no se secaría más, los hechiceros designaron a dos pájaros para protegerlo de intrusos, llamados Ikaare y Otuutu.

Llegó la seca; el lago de Orishanlá se agotó rápidamente, mientras el de los hechiceros permanecía lleno. Cuando la familia de Orishanlá empezó a quedarse sin agua, acudió al lago de los hechiceros. Los pájaros les permitieron tomar agua, pero las esposas se metieron además a bañarse, y en ese momento los guardianes dieron la alarma: Ikaare fue el primero en anunciar «Aya Orisha Weee», y Otuutu gritó «Aya Orisha Ponmi Tu Tu Tu». Los intrusos comprendieron que había guardias cuidando el lago y huyeron a su casa. Cuando los hechiceros llegaron y preguntaron por la identidad de los intrusos, los pájaros respondieron que eran miembros de la familia de Orishanlá, y ellos juraron castigarlo por contravenir su propio decreto al permitir que su familia usara el lago ajeno.

El canto de marcha de los hechiceros era:

«ENI ASORO, OMO ERONKO AAFOBO ONIYAN TO ORISHA TAAYARE, AARIYE, AARIMU». Hoy se desató la barahúnda, todos los pájaros del bosque hablarán como seres humanos. Hoy destruiremos a Orishanlá y sus esposas.

Cuando Orishanlá escuchó en la distancia el canto de guerra, huyó de su casa a buscar refugio junto a Ogún. Ogún se preparó para batallar y se sentó a la entrada de su casa a esperar a los invasores; en cuanto llegaron, sacó un machete que despedía fuego, pero ellos se tragaron a Ogún con todos sus instrumentos de pelea, y Orishanlá escapó por la puerta de atrás. Se refugió en la morada de Shangó, que corrió igual suerte, y así recorrió las casas de todas las demás divinidades, que fueron tragadas una a una por los hechiceros invasores. Finalmente corrió a casa de Orúnmila, quien le preparó un escondite en su santuario: lo ocultó debajo de este y lo cubrió con una tela blanca por la que sobresalía la cabeza. Esto se representa hoy con la elevación que sobresale bajo una cubierta blanca en el santuario de Orúnmila y recibe el nombre de Orite.

Osa Meji sacó entonces su bandeja de adivinación, preparó el polvo de adivinación con las marcas de su propio Ifá y, con el iruke, lo esparció sobre la casa gritando: Ero, Ero, Ero (paz, paz y paz). Cuando los hechiceros llegaron al cruce de caminos cercano se desorientaron y quedaron confundidos, pero enviaron a sus dos rastreadores para dirigir el avance hacia dondequiera que estuviese Orishanlá. Los rastreadores hallaron a Orúnmila a la entrada de su casa y le dijeron que habían llegado siguiendo las huellas de Orishanlá. Él les confirmó que, en efecto, lo tenía retenido, pero les argumentó que estaba tan deteriorado y falto de vida que, si le daban muerte en ese estado, no habría carne en él; los convenció de que le dieran siete días para engordarlo antes de matarlo, y les ofreció compartir la carne. Les habló con un encantamiento que está prohibido mencionar o recitar, porque llama a la destrucción: su esencia es que los hechizó para que aceptaran cualquier explicación que les ofreciera, y así retener a Orishanlá. Bajo aquel influjo, ellos accedieron y se retiraron.

A la mañana siguiente Osa Meji se hizo adivinación, y le indicaron dar una gallina negra a Ifá y un macho cabrío a Eshu. Lo hizo enseguida, porque sabía que los hechiceros acortarían la duración de los días y las noches siguientes. También le mandaron preparar un banquete con conejo para los hechiceros, y vino de palma envenenado con polvo divino y el encantamiento que no puede ser mencionado. Además, levantó un recinto cercado frente a su casa y obtuvo una especie de goma adhesiva llamada Ate para embadurnar la cerca; dispuso dieciséis asientos de madera, igualmente untados con la goma, y los colocó dentro del lugar de recepción.

Llegó el día fijado. Osa Meji sirvió la comida y la bebida en el recinto; los hechiceros se sentaron, comieron y bebieron, y al terminar exigieron que les trajera a Orishanlá. Antes de que pudiera responder, uno lo divisó en el santuario y gritó que Orishanlá estaba debajo del santuario de Orúnmila. Pero cuando se dispusieron a atacar, Eshu ya los había pegado firmemente a sus puestos y no podían levantarse; y cuando intentaron hacer rodar sus asientos, la goma del cercado les inmovilizó las alas, y quedaron completamente dominados. En ese punto, Osa Meji le dio su cuchillo de Ifá a Orishanlá, quien se aferró también al iruke, y comenzaron a destruir a los hechiceros uno tras otro. Mientras los aniquilaban cantaban:

«OTA MI PO YEE OKON KON NU UKU SAAN PAA YEYE» Mis atacantes son muchos, yo los mataré uno tras otro.

Cuando acabaron con todos exhalaron un suspiro de alivio. No sabían que uno había logrado arrastrarse hasta refugiarse debajo del santuario de Orúnmila, en el mismo lugar donde Orishanlá se había ocultado antes del ataque. Al avistarlo, Orishanlá quiso darle muerte igualmente, pero Osa Meji se lo impidió: no podía destruir a quien se refugiara bajo su santuario de Ifá, de la misma manera en que la vida de Orishanlá había sido respetada al esconderse bajo él. Sacaron entonces al hechicero, que era una mujer, y le quitaron la goma del cuerpo; al examinarla descubrieron que estaba embarazada, y Osa Meji señaló que estaba prohibido dar muerte a una mujer sabiéndola embarazada; en Benín esto se dice Aigbozi Gbekem.

Orishanlá insistió en que, si permitían que la mujer sobreviviera, ella produciría más hechiceros que intentarían destruir al mundo como lo había intentado la primera generación. Se cree con toda firmeza que, si a aquella mujer se le hubiera dado muerte esa noche, habría significado el fin de la genealogía de los hechiceros sobre la faz de la Tierra. No obstante, Orishanlá sugirió obligarla a jurar que no destruiría a personas inocentes. Osa Meji propuso entonces que el suelo era la única divinidad capaz de destruir a los hechiceros si se portaban mal, ya que es la única potencia que sobrevive a todas las fuerzas de la Tierra. Cavó un hueco en el suelo, lo llenó de comida y lo cubrió con nueces de kolá; le hicieron jurar que el suelo le daría muerte a ella o a cualquiera de sus descendientes, de generación en generación, si alguna vez mataban a un hijo de Olodumare o de Orúnmila sin justa causa. Ella hizo el juramento y comió la kolá que estaba sobre el montón.

Pero preguntó cómo iba a alimentarse si no podía dar muerte a ninguno de los hijos de Olodumare o de Orúnmila. Orishanlá replicó que, si él o cualquiera de sus hijos los ofendía, o su problema les era presentado, compensaría la ofensa matando un animal, ya fuera carnero, chivo o ave, y regaría la sangre en el exterior de su casa, como señal de que el transgresor había pagado la falta cometida: entonces deberían dejarlo tranquilo. Ese es el significado de la Saara que los hijos de Olodumare hacen hasta el día de hoy: una señal de que el ofrecimiento viene de parte de un hijo de Olodumare, y los hechiceros lo aceptarán y concederán sus deseos.

Por otro lado, Osa Meji le dijo que, si veía cualquier alimento confeccionado en una olla y depositado en un cruce de caminos, junto a la orilla o sobre un horno, debía saber que era de un hijo de Orúnmila, aceptar la comida y dejar tranquilo a quien se la ofrecía. Este es el Etutu que Orúnmila aconseja con frecuencia a sus seguidores realizar por la noche cuando tienen problemas con los hechiceros, y esta es la razón por la cual las marcas de polvo divino de Osa Meji se hacen frecuentemente en la bandeja de adivinación cuando se realizan ofrendas nocturnas. El encantamiento que no puede mencionarse aquí, y que los Sacerdotes de Ifá repiten al hacer una ofrenda de noche, sirve para recordarles que quienes la hacen pertenecen a Orúnmila, y que ellas deben recordar el juramento que hiciera su madre en el día predestinado.

El significado de esta revelación es que ninguna divinidad es capaz de hacerles frente a los hechiceros cuando estos se deciden a pelear: pueden vencerlos a todos, con excepción de Olodumare y de Orúnmila, por la forma en que actuaron aquella noche predestinada. Cualquiera que crea que los amuletos u otras preparaciones diabólicas pueden vencer a la hechicería se está engañando a sí mismo, a no ser que los hechiceros transgredan el concordato realizado por su madre aquella noche que los salvó de la total extinción.

11.El despreciable

REZO: KORO DE OJU OROKUN OPIN, ONA DE ORIAPATA PORURU YEWERE NOJOTI O MAWA IJEGBE ATI EJEGBO NWON NI KI O MAWA NWON ONI ON YIO NAWON OSI NAWON. Traducción: -«El nudo llega para ponerse frente a la rodilla y la remata». -«El camino llega hasta encima de la roca y se pierde».

Fueron los Awoses que hicieron adivinación a Yewere, el despreciable, el día en que estaba azotando a Ijegbe y a Ejegbo; ellos le dijeron que no debía azotar a más nadie, pero él dijo que continuaría azotando, y los azotó.

Yewere era quien recogía los tributos del pueblo de Ile Ife para el rey de Ife. Un día en que iba a Ijegbe y Ejegbo a recogerlos, pasó a visitar a los Babalawos de aquella tierra: Koro de Oju Orokun Opin, «el nudo llega para ponerse frente a la rodilla y la remata», y Ona de Ori Apata Poruru, «el camino llega hasta encima de la roca y se pierde». Fueron esos los Awoses que consultaron a Yewere y le advirtieron que no debía azotar a los pueblos de Ijegbe y Ejegbo; pero él respondió que los azotaría, y finalmente lo hizo. Cuando regresó a su casa, encontró a toda su familia tirada en la tierra, víctima de una enfermedad.

Volvió entonces adonde los Babalawos, y ellos le preguntaron: «Tani Yewere Baja», ¿qué es lo despreciable que va a combatir? Le dijeron que, a menos que hiciera Ebó, no sería capaz de vencer aquella dificultad. Yewere realizó el Ebó, y para hacerlo los Babalawos vinieron y recitaron Ifá para él de la siguiente manera:

A LE IKU LO LODE ILE YI YEWERE IWO LONA IJEGBE NA EJEGBO RE PELU, A LE ARUN LO LODE ILE YI LONI YEWERE IWO LONA IJEGBE NA EJEGBO RE MO YEWERE. Traducción: Nosotros ahuyentaremos la muerte para que se vaya de estas tierras; el que lo desprecia a usted es alguien que está azotando a Ijegbe y también a Ejegbo con su desprecio. Nosotros ahuyentaremos la epidemia para que se vaya de estas tierras hoy; el que lo desprecia a usted es alguien que está azotando a Ijegbe y a Ejegbo con su desprecio a sabiendas.

Después de hecho el Ebó, Yewere fue a ver a los dos esclavos y les dijo que no les pegaría más: eran ellos quienes, cuando los azotaba, les pedían a la muerte y a la enfermedad, que eran las que estaban visitando su casa. Así fue como pudo quitarse el mal de encima.

Ebó2 palomas, 9 kolá, 1 gallina, 1 gallo, mucho dinero.

12.Consagración de Orúnmila en Kakuanardo (Obe)

REZO: ADA OSHA ADIFAFUN ORUNMILA LODAFUN TALABI OMODE OSHAGRIÑAN ASHEGUN AYE UMBO WASIYE ORUNMILA KAKUANARDO IYASI MIMO KAFEREFUN OGUN. SUYERE: «IFA ODARA EMI ODARA MOYUKAYO MAMA ÑANKEREPO, MOYUKAYO MAMA ÑANKEREPO».

En los comienzos de los Orishas, Oshagriñán era el encargado de las inspecciones en las labores de los Alaguede, en las funciones del cuchillo (Obe). Había creado, en unión de Ogún, una sociedad secreta llamada Balogún, cuyos miembros eran los únicos llamados a usar el cuchillo; allí se hacían ceremonias secretas y muy fuertes, donde se ponían a prueba el valor y la resistencia de los neófitos para ganar el derecho a llamarse Omo Agadá, hijos del cuchillo fuerte.

Oshagriñán tenía un hijo llamado Talabi, que era hijo de Obe. Este sostuvo una disputa con Iyalashé, que era Ayaba Aye, del reino de los espíritus infernales, y utilizando un Obe mató a uno de sus hijos; ella le declaró entonces la guerra a muerte, y Talabi tuvo que refugiarse en la casa de Orúnmila, que aquí se llamaba Osa Meji y en esos tiempos no era hijo Agadá. Orúnmila lo protegió, lo cuidó, lo alimentó y lo hizo invisible por medio del Ebó que le hizo. Al verle el Adá a Talabi, le dijo: «Tú debes darme el Adá en recuerdo de nuestra amistad». Pero Talabi le respondió: «Eso no puede ser, ya que es la insignia de Egbe Balogún, la sociedad del cuchillo; para dártelo hay que ver a Ogún, a Oshagriñán y a Obatalá, para que te juren como hijo Agadá».

Orúnmila consultó con su Ifá y se vio su odu, Osa Meji, e Ifá le decía que hiciera kuana Odu Paraya Nawa, apagar el fuego de Odu, que era el fuego de la guerra que traía detrás Adá Osha por su trifulca con la brujería. Orúnmila llamó a Ogún, a Obatalá y a Oshagriñán para que le hicieran la ceremonia, y ellos, al enterarse de lo que Orúnmila había hecho por Talabi, lo prepararon todo y lavaron Agadá para Orúnmila. Lo llevaron a un hueco (kutún) que habían abierto, con el torso desnudo; en el hueco, Ogún avivaba con su fragua los tizones prendidos, Obatalá encendió 16 velas y arrodillaron a Orúnmila delante del hueco. El jefe de Egbe Balufon, que era Olofin, llegó con toda su comitiva, que eran los 16 Mejis de Ifá, y cada uno, con una vela, comenzó a cantar y hacer la ceremonia:

EMI TEMBELERE OKUN EMI TEMBELERE OKUN EJIOGBE IFA BIOTITI EMI TEMBELERE OKUN.

Entonces se acercó Babá Ejiogbe, rezó su oriki y comenzó a echarle esperma de vela sobre la espalda a Orúnmila mientras cantaba:

«IFA ODARA EMI ODARA OYUKAYO MAMA ÑANGUEREPO».

Y así, sucesivamente, fueron pasando uno a uno los 16 odus reyes. Cuando Ofun Meji terminó su ceremonia, levantaron a Orúnmila, que había resistido con fuerza y valor la prueba suprema, demostrando ser digno hijo Agadá; lo llevaron a bañarse con omiero de hierbas de Ifá, echaron su ropa en el hueco, e Irete Kutan cerró la sepultura. Ogún cogió su Agadá y retó a Orúnmila a fajarse; este al principio no quería, pero tuvo que aceptar, y al empezar la pelea todos cantaron:

«AGADA MONSARAO, AGADA MONSARAO ORUNMILA LODE OBE AGADA MONSARAO».

Orúnmila dejó caer su Agadá en señal de respeto a Ogún y a Obatalá, que eran los verdaderos dueños de Agadá Osha, y desde entonces también fue de Orúnmila, y él y sus hijos son desde entonces Omo Agadá. Después todos se abrazaron e hicieron el banquete, donde comieron Ogún, Orúnmila y Obatalá. Así quedó Orúnmila iniciado en Egbe Balogún, y desde entonces jura a todos sus hijos en igual forma y allí les entrega su Agadá.

Nota: Siempre que se haga esta ceremonia hay que darle de comer a Obatalá, ya que Olofin en la ceremonia está representado por Obatalá.

Ebó1 cuchillo, 2 palomas, 2 gallos, 16 velas, todo lo que se come, demás ingredientes que coja, mucho dinero.

13.Nacimiento del glóbulo rojo

Al principio de la creación, por mandato de Olodumare, se había formado Ará Ikuo, el espíritu del esqueleto, sostén del cuerpo. Cuando el cuerpo estuvo terminado, descendieron sobre él tres espíritus principales, comandados por Ogunda Meji: Olori, el espíritu de la cabeza; Ipari, el que regía las extremidades, e Ipejeun, el que regía las vísceras. Pero resultó que el cuerpo, aunque tenía sangre, no tenía fuerza para moverse.

Fue entonces cuando Olodumare le encomendó al siguiente odu, o sea, a Osa Meji, que terminara la obra. Este creó una esfera que llamó Eje Oruko Bale y se la introdujo al cuerpo (ará) en su sangre; esta al instante se tiñó de rojo, y el cuerpo tuvo fuerzas para moverse. Y desde entonces es Eye, la sangre, todo lo que vivifica, tanto a los seres vivientes como a los Oshas y Orishas.

Nota: Este odu de Ifá por enfermedad (osobo Intorí Arun) puede hablar de problemas en la sangre más o menos graves, desde anemia, diabetes e hipoglucemia hasta leucemia.

14.Donde las palomas enfermaron a Shangó

Shangó se llamaba Alufina Akakamasia, vivía en la tierra Onibú Odé y era temido y respetado por todos, pero tenía muchos enemigos ocultos que trataban de eliminarlo. Entre ellos estaba uno de sus íntimos, llamado Gbonko, que deseaba suplantarlo en el gobierno de la tierra Onibú Odé; y como sabía que Shangó se volvía loco por las palomas, preparó un afoshé, se lo sopló a las palomas y las hechizó.

Cuando Shangó se comió una paloma, enfermó de gravedad, y ordenó a sus criados que lo llevaran ante Orúnmila. En el osode le salió este Ifá, y Orúnmila le dijo: «Dice Ifá que usted comió una comida que le cayó mal por causa de un polvo (afoshé) que le echaron. No coma más ese tipo de comida y ponga un guardián para que la coma por usted; además tiene que hacer Ebó con dos gallos blancos y un mazo de mariwó». El Ebó era para ponerlo en el camino por donde tenía que pasar su enemigo.

Shangó lo hizo todo como se le indicó, y al pasar Gbonko, pisó el Ebó y se murió. Entonces Alufina Akakamasia llamó a su fiel servidor, que era Ogue, y lo puso de portero para que se comiera las palomas que a él le mandaran, dado que Ogue tenía el poder contra las hechicerías y nada podía hacerle daño. Y desde entonces Ogue come las palomas por Shangó.

Nota: El Awó de este odu nunca debe comer las comidas que le envíen personas ajenas; debe ponérselas a Eshu diciéndole que, si algo malo tienen, se vuelva contra quien se lo envió. A usted lo quieren matar echándole algo malo en la comida. Este camino determina que Shangó no come palomas: estas se le dan a Ogue, los tarros que viven sobre la sopera de Shangó.

15.La vergüenza del rey

Un rey visitaba a Ogue y lo mandaba a hacer mandados para así robarle los mejores productos que cosechaba, pues las siembras de Ogue, levantadas en las tierras que el propio rey le había cedido, habían llegado a ser las mejores del reino. Ogue notaba los desfalcos sin saber de dónde podían venir. Un día se decidió y fue a ver a Orúnmila, quien le hizo osode, y en él Ifá le dijo que le diera a Eshu jutía, pescado ahumado, manteca de corojo y maíz tostado.

Ogue se fue tranquilo, pensando que iba a atrapar al ladrón. Esa noche Eshu lo visitó y le contó todo lo que pasaba. Al otro día, cuando vino el rey y lo mandó al mandado, Ogue fingió cumplirlo, dio la vuelta y se escondió al acecho; y cuando el rey estaba cogiendo las mazorcas de maíz, le tiró un lazo y lo amarró. El rey, viéndose abochornado, le cedió su corona a Ogue.

Otra vertiente de este mismo camino nombra al trabajador Oke, que estaba muy perdido y con mucho atraso hasta que hizo Ebó, y al rey ladrón Kodiworo, que le había dado un terreno para sembrar y terminó entregándole la corona por no verse abochornado, pues en aquella tierra el robo era un delito muy grave.

Ebó2 gallos, jutía y pescado ahumado, manteca de corojo, maíz tostado y demás ingredientes, mucho dinero.

16.Los tres obstáculos

Esta historia revela cuando Obatalá hizo un viaje y se le presentaron tres obstáculos en el camino, y en el último pudo perder la vida. Primer obstáculo: Eshu, disfrazado de viejo vendedor de manteca de corojo, hizo el simulacro de no poder cargar el tablero y le derramó la manteca de corojo sobre la ropa, y tuvo que regresar a cambiarse. Segundo obstáculo: después de cambiarse, Obatalá continuó camino y vio a un niño parado en una pasarela bajo la cual había mucho lodo, con miedo de seguir adelante; fue a asistirlo y lo cargó, el niño se balanceó y los dos cayeron al fango, ensuciándose la ropa, y tuvo que regresar otra vez a cambiarse. Tercer obstáculo: al llegar cerca de la tierra de Alafia, donde su hijo era rey, vio un caballo blanco enredado y fue a prestarle ayuda; en eso llegaron los soldados y querían matarlo, porque existía esa orden contra quien había robado el caballo del rey. Cuando fue llevado a presencia del rey, este dictó que lo soltaran: aquel que habían traído era su padre.

La historia completa

Orishanlá, la madre de Shangó, estaba muy mal y pasando mucho trabajo, y se decidió a ver a Orúnmila. Este le dijo: «¿Por qué usted no va para casa de su hijo, que es el rey de la tierra de Alafia? Pero antes debe hacer Ebó con shireba, que es la espiga del millo, y después de terminado el Ebó, vaya para casa de su hijo». Le aclaró que antes de llegar pasaría por tres obstáculos, pero que siguiera adelante y no protestara ni dijera nada.

Orishanlá emprendió la marcha y por el camino se encontró con Eshu disfrazado de vendedor de manteca de corojo, que le pidió que lo ayudara a levantar el tablero; y cuando fue a ayudarlo, le viró encima el tablero de manteca de corojo y la ensució. Iba a protestar, pero se acordó del consejo de Orúnmila y se calló la boca, se cambió la ropa y siguió su camino llevando la espiga de millo debajo del brazo. Más adelante encontró al niño parado en la pasarela sobre el lodo, con miedo de avanzar; fue a asistirlo y lo cargó, este se balanceó y los dos cayeron en el fango. Fue a protestar, se acordó del consejo, y siguió camino.

En ese tiempo había una escasez muy grande a consecuencia de la sequía, pues no llovía hacía más de doce años. En esos días se le había perdido el caballo a Shangó, que se había internado en el monte. Cuando Orishanlá pasaba por dicho monte, el caballo vio que llevaba el millo debajo del brazo y la siguió con la intención de comérselo; tanto la siguió que llegaron adonde estaban estacionados los soldados de Shangó, que al ver a su lado el caballo perdido la prendieron, la amarraron y se la llevaron presa a presencia de Shangó. Este estaba sentado en su trono y, al ver a su madre, se levantó y fue dando vueltas de carnero hasta llegar a los pies de Orishanlá; entonces dijo a los guardianes que la soltaran, que era su madre, a la que hacía muchos años que no veía.

Nota: Shangó le mandó a fabricar una casa, y desde ese momento Orishanlá tiene riquezas, y el collar de Shangó es matizado de rojo y blanco, pues antes era rojo solamente.

Ebó1 gallo, 3 mudas de ropa, millo, jutía y pescado ahumado, manteca de corojo, carbón, demás ingredientes, mucho dinero. (En el viaje tiene que cambiarse la ropa).

17.La gracia del rey

Orúnmila estaba en un pueblo donde acudían muchas personas a consultarse, y aquello le llamó la atención al rey, que mandó a averiguar quién era ese hombre. Sus consejeros le informaron que se trataba de Orúnmila, el más grande adivino, el Patriarca de Ifá. El rey lo mandó a buscar para probarlo: escondió en distintas canastas seis cocos, seis palomas, seis gallinas y seis ñames, y las guardó en un cuarto. Al llegar, Orúnmila le hizo osode y le vio este odu, y le dijo que se le acercaba una gran guerra donde podía perder su corona; para que eso no sucediera, tenía que hacer Ebó con lo mismo que había puesto en las canastas, y además el derecho. El rey contestó que no haría nada, y que él era un vividor.

Al poco tiempo se le presentó al rey la amenaza de una gran guerra contra un enemigo bastante poderoso, y se asustó notablemente. Una mujer del palacio, que había visto el registro que Orúnmila le había hecho, le llamó la atención para que se acordara de lo que el adivino le había dicho. El rey dio órdenes de que le trajeran otra vez a Orúnmila, y este le contestó que ahora el Ebó era el doble: tenía que hacerlo con cien palomas, cien gallinas, cien cocos, cien ñames y cien pesos para no perder su corona.

El rey hizo el Ebó, y a los pocos días todo se aplacó: el rey de la otra nación, pensando que se enfrentaba a un enemigo poderoso, le mandó un mensaje diciéndole que lo que quería era que ambos pueblos vivieran en paz. El rey fue a casa de Orúnmila muy alegre y le dijo: «Yo soy rey, pero tú también lo eres; sin ti no había nada ni nadie que pudiera». Y mandó a anunciar por todo el reino que, si él era el rey, en su reino había otro rey que se llamaba Orúnmila, rey de todos los Babalawos.

18.El algodón y el surco

El algodón y el surco estaban pasando trabajo porque sus enemigos no los dejaban levantar cabeza. Entonces el surco fue a verse con Orúnmila; este le hizo osode, le vio este odu y le marcó Ebó con dos palomas, siete agujas, cenizas, algodón y mucho dinero.

Ellos empezaron a prosperar, y sus enemigos, queriendo atrasarlos, fueron adonde estaba la madre Agua y le pidieron que a partir de ese momento lloviera flojito, para que el surco no progresara. No les dio resultado: tanto el surco como el algodón seguían prosperando. Volvieron los enemigos adonde la madre Agua para que lloviera fuerte, pero el agua les hizo bien. Viendo su fracaso, fueron adonde estaba el Sol para que los destruyera con sus rayos calientes, y tampoco les hizo daño.

Entonces, desesperados, fueron a ver a los pájaros. Pero como el surco y la mata de algodón habían hecho Ebó con las agujas, al algodón le habían salido espinas en el tallo; y cuando los pájaros llegaron a picarlos, las agujas les sacaron los ojos y salieron todos arañados y sangrando. No pudieron vencerlos, sus enemigos quedaron derrotados, y así el algodón pudo prosperar y mantenerse hasta el día de hoy.

19.Donde Oyá salva a Agayú

Cuando Agayú era perseguido por sus enemigos y estaba casi perdido, al pasar por el lado de Oyá, esta le tiró encima una manta de nueve colores. Cuando los enemigos de Agayú cruzaron cerca de él, lo confundieron con Oyá, pararon de correr y se preguntaron: «¿Dónde se escondió Agayú?». Y entonces, por agradecimiento a lo que Oyá hizo por él, Agayú usa una manta de nueve colores.

Nota: Una mujer lo salvará de un gran peligro.

20.El algodón y los pájaros

Olodumare creó el universo y a Obatalá, y este creó al hombre, al que le transmitió un poco de su influencia y le dio la voluntad y la inteligencia. Cuando Obatalá llegó a la Tierra, que es uno y dieciséis a la vez, al algodón (Oú) le tocó la gloria de vestirlo, por su suavidad y blancura, y Obatalá lo nombró en su casa. El algodón, cumpliendo a cabalidad su misión, lo envolvía constantemente, ya que Obatalá no podía exponerse a la intemperie ni sufrir el calor y el deslumbramiento de la luz solar.

Shenuggo, el cardenal, que deseaba autoproclamarse rey de los pájaros apoyado en su belleza, hubiese cedido su corona y una de sus bellísimas plumas —con las que creía deslucir a Agbeyamí, el pavo real, al quetzal y a otros muchos pájaros de hermoso plumaje— con tal de gozar de la gloria que gozaba el algodón al vestir a Obatalá. Como no lograba alcanzar tan alta distinción, reunió a los demás pájaros para buscar la forma de destruir para siempre al algodón, y fueron a hablar con el Sol, con la Luna, con el Viento y con las Aguas para que lo destruyeran.

El algodón vio con asombro cómo el gusano Locaré punzaba sus raíces; por el día, el intenso calor del Sol no dejaba de molestarlo; después, la intensa lluvia trataba de destruirlo; el viento violento (afefé) trató de arrancarlo de cuajo de la tierra, y por la noche la helada Luna trató de matarlo de frío. Al día siguiente el algodón fue a casa de Orúnmila, quien le hizo osode y le vio este Ifá, y le dijo: «Tienes enemigos que tratan de destruirte por envidia; tienes que hacer Ebó con tu traje blanco y dos palomas blancas, y ponerlo como ofrenda en la loma, lugar por donde camina Obatalá».

Al mediodía, cuando Obatalá bajaba de la loma, tropezó con el Ebó y se manchó su ropa, y molesto decía: «¿Qué osado se atrevió a poner esta suciedad en mi camino?». Eshu, que estaba cerca, le dijo: «Padre, eso es un Ebó». En ese instante pasaron los pájaros y le dijeron a Obatalá: «Fue el algodón». Obatalá, molesto, se dirigió en busca del algodón; pero este, que había sido advertido por Orúnmila de la gran traición de sus enemigos, le salió al paso, se arrodilló delante de él y le dijo: «Padre, he sido yo el que puso el Ebó en el camino, por mandato de Orúnmila, para librarme de mis enemigos». Obatalá le respondió: «Tú no tienes necesidad de hacer Ebó; tú no tienes enemigos; tú eres noble, bueno y honesto». Y el algodón le contestó: «Por ser la capa blanca y suave de mi dueño y de todo lo creado, los pájaros se unieron para acabar con mi vida», y le contó todo lo que habían hecho en su contra: «Además, esos pájaros malvados tuvieron la osadía de devorar a todos mis hijos».

Obatalá le dijo: «Por eso ayer sentí tanto calor, después cayó mucha lluvia sobre la tierra, el viento rugió severamente y sentí tanto frío por la noche. Yo te bendigo, hijo; hiciste bien en ir a casa de Orúnmila, y nunca más volverán los pájaros a ofenderte ni a causarte el menor daño sin sufrir duramente mi castigo». Viendo los pájaros que en poco tiempo el algodón estaba nuevamente florecido, fueron a picar a sus hijos, y según lo intentaban caían ciegos a tierra, pues las espinas que le habían salido les lesionaban la vista.

Nota: Este Ifá determina que la persona tiene muchos enemigos por envidia, y tiene la ayuda incondicional de Obatalá.

21.Ogue y la casa de Olodiguona

SUYERE: «NI OGUE AGUA NIGUE BAGUO AGUA NI OPON MPRI YEYE LONO NIRE NI OPON MONI YEYE».

La familia de Ogue estaba muy pobre y lo empeñó en casa de Olodiguona. Ogue llevaba allí mucho tiempo y su familia nunca iba a verlo, hasta que, cansado ya, fue a verse con Orúnmila, quien le hizo osode, le vio este odu y le dijo: «Tienes que hacer Ebó con un gallo, seis palomas, ministras y mucho dinero». Después de hacerle el Ebó, Orúnmila le dio a Ogue las ministras y le dijo: «Ve para tu casa y siembra estos granos en un pedacito de tierra de Olodiguona; cuando cojas el producto de esos granos, guárdalos para volverlos a sembrar, y así harás sucesivamente hasta que obtengas una gran cosecha».

Ogue le pidió un pedazo de tierra a Olodiguona, y este le dijo: «Coge lo que necesites». Como los granos eran poquitos, solo pudo sembrar un canterito; allí nacieron, después los volvió a sembrar, y así sucesivamente. Un día Olodiguona, al ver la siembra de Ogue, abrió los ojos llenos de envidia y fue a robarle. Ogue se dio cuenta de que le estaban robando y volvió a ver a Orúnmila, quien volvió a verle este odu y le dijo: «Te están robando, pero vas a sorprender al ladrón, que es de la propia casa», y le marcó el Ebó.

Ogue realizó el Ebó, y a los pocos días Olodiguona lo mandó a un mandado; entonces Ogue salió y regresó de improviso, sorprendiendo a Olodiguona robándole las siembras. Este, al verse sorprendido, le dijo: «Cállate, no me descubras, que te va a convenir: te daré dos sacos llenos de dinero». Ogue le dijo: «Déjame pensarlo, ya te contestaré», y se fue de nuevo a ver a Orúnmila, quien le dijo: «Ese dinero ofrecido es poco; dile que tiene que triplicarlo». Olodiguona accedió, porque en África el robo es un delito muy grave.

Poco después Ogue volvió a plantearle que no estaba de acuerdo con lo que le había dado, pues su silencio valía mucho más, y Olodiguona le ofreció más dinero. Ogue contestó que no estaba conforme, y Olodiguona le preguntó: «¿Qué otra cosa deseas?». Ogue le contestó: «La mano de tu hija». Y como ellos se gustaban, se la dio y se casaron. Pero Ogue todavía no estaba conforme y le hizo otra reclamación, a lo que Olodiguona respondió: «Para que no me reclames más nada, te dejo esta propiedad: adminístrala tú».

Ogue pensó que de esta forma había logrado su felicidad, pero poco después se envaneció, porque se consideraba rico y poderoso, y dejó de ir a casa de Orúnmila y de hacer las cosas que le mandaba Ifá. Al poco tiempo, por causa de su carácter, comenzó a crearse muchos problemas y enemigos, y un día estos se confabularon, mataron a un hombre y se lo tiraron dentro de sus propiedades para perjudicarlo. Ogue fue preso, y para aclarar su situación tuvo que gastar todo el dinero que tenía, quedándose otra vez en la miseria.

Nota: Cuando prospere no se envanezca ni se olvide de Orúnmila, para que no pierda su suerte y vuelva de nuevo para atrás.

22.Cuando los aprendices marcaron Ebó

En una ocasión mandaron a buscar a Orúnmila de un punto lejano para componer aquel lugar, y cuando se hizo osode se vio este odu como toyale. Llamó a sus hijos aprendices para que le hablaran; estos eran muchachos, y le dijeron que tenía que hacer Ebó para poder resolver los problemas que había en aquel lugar adonde iba. Orúnmila, molesto, les dijo: «Yo los estoy enseñando a ustedes, ¿y ahora me quieren poner Ebó?». No les hizo caso y salió para aquella tierra, a la que llegó muy bien, y comenzó a componerla.

Cuando Eshu llegó adonde estaban los muchachos, les preguntó si Orúnmila, antes de partir, había dejado algo para él, y ellos tuvieron que decirle que no. Entonces Eshu sacó una cosa de su güiro y sopló. En esos momentos Orúnmila se encontraba en la casa del rey de aquella tierra, examinándolo, y de pronto este le preguntó que le dijera quién era su padre y dónde había nacido. Orúnmila, sorprendido, comprendió que aquello era cosa de Eshu, y se puso en marcha de regreso a su tierra para que sus hijos aprendices le hicieran Ebó. Por el camino lo agarró un temporal, y pasó muchos trabajos para poder llegar.

Cuando Orúnmila llegó, llamó a sus hijos para que le hicieran el Ebó, pero estos le dijeron: «Padre, eso le cuesta el doble». Orúnmila hizo el Ebó y regresó después a aquella tierra, y cuando llegó le dijo al rey: «Usted quería saber quién fue su padre y dónde había nacido». El rey le dijo: «Eso era una broma que yo le hice». Entonces Orúnmila le respondió: «En este pueblo todos tienen que hacer rogación». Todos hicieron rogación, y el pueblo prosperó.

Ebó1 chivo, 1 gallo, 2 gallinas y mucho dinero.

23.El secreto de las velas de Egun, el porqué Ikú come carnero y cómo se prepara la comida a Egun

REZO: OSA BERE LERI, OSA BERE LERI BAYEKUN IKU EGUA NI SHANGO ERAN ABO MAMARA EUNYEN OUKU, IKU KI ABEREMI AGUARA GUARA LA LERI ABEYI LODA OLU BERUN BERUN OLOKUN UNYEN OUNKO GUARA GUARA YENI OSA OGBORI OSA MEYI EGUERE OBI EWE BABA EGUN EJA TUTU YEYEKUN IKU BABA ORISHA ORUNMILA EYENI LAYE OSHA UNYEN EJA TUTU DE AWA GUAYE IKU FUMI ABEREMI LAYE EJA ORO SHANGO KEREKE LEABEYE OSA BI OSA MEJI OSA EJA.

Nota: En este Ifá nació el secreto de cómo se le encienden las velas a Egun, el porqué Ikú come carnera y carnero, y cómo se prepara la comida de Egun y la mesa.

En este camino, Olofin quería saber si era verdad que Shangó era el rey de Egun y si tenía el gran conocimiento sobre el rompimiento de platos de la muerte. Ikú andaba por el mundo y lo único que comía era pescado fresco: cada vez que iba a buscar a un Egun le hacía sarayeye con un pescado fresco y luego se lo comía. Un día salió al camino cantando:

«OBAY BIKU OBA YERENI LAWAO».

Se le presentó Olokun. Ikú llevaba un pescado fresco (ejá tuto) en la mano y empezó a discutir con Olokun, quien le contestó: «El pescado es el que más sabe y el que más te gusta a ti comer; por eso tú eres Ikú, el secreto más grande del mundo. Pero yo quiero que tú sepas que el que tiene la fuerza de este pescado fresco es Shangó, que es el rey de todos los poderes. Olofin hace rato que desea hacer una prueba para conocer los grandes conocimientos de Shangó, así como los tuyos».

Shangó, que estaba escondido al pie de una mata, escuchó toda esa conversación entre Olokun e Ikú. Allí había un chivo amarrado y Shangó lo soltó; Ikú y Olokun, que tenían hambre, se lo comieron; pero cuando acabaron de comerse el chivo, Olokun, que estaba asustado, le cogió miedo a Ikú y se puso a cantar:

«BERELE IKU IKU LA YERE BERE IKU LA YERE AGUA YOKUN OBARI BAYE NI SHANGO OMO YALAGUA YARE».

Ikú, al oír esto, miró para la cabeza del chivo, se asustó y salió corriendo, y dijo: «Ya no puedo llevarme la gente de la Tierra Mamara», y se fue muy disgustada a quejarse ante Olofin. Olofin la escuchó en silencio y después le contestó: «Yo voy a buscar la forma de que tú sepas algunos secretos más, pues a pesar de todos los poderes que tienes, los desconoces; pero siempre tendrás que contar con Shangó».

Todos los días Ikú trataba de encontrar a Shangó, pero este se le escondía en la mata de plátano, y junto a ella encendía nueve velas y se ponía a romper nueve platos, por lo que cada vez que Ikú veía a Shangó haciendo esto, salía huyendo. Olofin, que observaba a Shangó romper los platos y hacer esta ceremonia, se ponía contento; pero aun así mandó a buscarlo, y este, obedeciendo, fue a su presencia y le dio moforibale. Olofin le dijo: «He estado observando todo lo que estás haciendo con Ikú y veo que la tienes trastornada y sofocada; pero tienes que saber que todas esas ceremonias tienen que servir para que Ikú me dé cuenta a mí cada vez que haya un Egun (muerto)». Shangó, que tenía la dominación de Ikú, se echó a llorar. Olofin le dio la bendición y le dijo: «Pon tu mano izquierda», y le entregó la guabina (Ejá Orun), diciéndole: «Eso es para que tú llames a Egun y se lo entregues a Ikú, y este me dará cuenta. Voy a preparar tres mesas y voy a invitar a todos los Orishas para que asistan a esa comida; el primer invitado será Ikú, y veré, probándote, si es verdad que tú sabes. Prepararé la mesa, y tú mismo, Shangó, serás el cocinero».

Llegó el día de la ceremonia y llegaron todos los Orishas y la gente de la Tierra Mamara. Antes de servir la comida, Shangó había hecho un hueco (kutún), dentro del cual echó todo lo que come Egun. Después preparó la comida de las tres mesas y se sentaron todos los invitados. Una de las mesas estaba presidida por Olokun, y Shangó le sirvió carne de cabeza de puerco bien sazonada; en la otra puso una jutía, y en la tercera puso tres jícaras: una con oshinshin, otra con quimbombó que tenía pan, nueve pelotas de ñame y cabezas de carnero. Ikú llegó, observó la comida y vio que allí también estaba Olofin; este dijo: «Aquí tienen, para que mis hijos coman». Shangó tenía escondidas aparte la sangre del carnero y del puerco, un pescado y nueve hierbas con distintas cosas.

Cuando Ikú quiso demostrar sus poderes y sus grandes conocimientos, ya todo el mundo estaba sentado a la mesa, por lo que aclaró: «Ya no puedo sentarme porque todos los asientos están ocupados». Shangó, al oír esta expresión, se levantó de repente y comenzó a cantar:

«IBA IKU ORUN OBA YERE IKU IKU EGUN OBA YIRE SHANGO YEMAJA IKU».

Entonces el aleyo que estaba sentado a la cabeza de la mesa, frente a Olokun, se murió, y enseguida Shangó le puso toda la comida delante a Ikú. Cogieron al muerto y se lo llevaron para el hueco, y Shangó le dijo a Ikú: «Aquí es donde tú tienes que comer». Ikú miró y vio que ya toda la comida estaba puesta alrededor del muerto, hasta el pescado fresco, y lo último que le dio fue la sangre del carnero. Shangó le dijo: «Lo voy a encender para que tú les des luz a todos los que tú vengas a buscar al mundo, y así los muertos tengan poderes para que los Awoses, las Iyaloshas y los Babaloshas los llamen como protecciones y no me cojan más miedo a mí, y tú tengas la luz que nunca antes habías tenido, para que puedas darle a los demás». Shangó cogió nueve tallos de plátano y en el centro de cada uno puso una vela y una flor.

Ikú, que estaba comiendo muy contenta, le dijo a Shangó: «Cumpliré todos tus mandatos para darle cuenta a Olofin sobre los muertos, así como también para darles los poderes a estos». Olofin, que estaba presente, les echó la bendición a Shangó y a Ikú. Entonces Shangó le dijo a Ikú, delante de Olofin: «Todavía me falta algo que hacer, porque tú eres capaz de no dejar nada vivo sobre la Tierra, y tú tienes que ser respetuosa de la vida». Enseguida empezó a romper los collares y los platos y a cantar:

«OMO ALAGUO OYERE FIEDENO ABUFO ABUFO IKU».

Ikú se puso muy contenta, y Shangó le dijo: «Ahora tú tienes que irte, porque ya comiste y bebiste, y tienes que dejar el mundo para que no se termine». Shangó le pidió permiso a Olofin y empezó a cantar:

«OBARI BIKULA LELELE OBARI BIKU LAN LELELE UNLO BEYERI IKU OBARI BIKU LAN LELELE IKU BAIYE UNLO IKU BAIYE UNLO».

Entonces Ikú se asustó, porque Shangó empezó a limpiar a todo el mundo con el pollo, hizo paraldo y se lo soltó detrás a Ikú, y mandó a que todos se lavaran la cara con espanta muerto (aberikunló) y los demás ingredientes, y que lo botaran para la calle (el agua).

Nota: En el Ebó no pueden faltar el oshinshin, el ñame, la cabeza de jutía y el quimbombó. Los animales se le dan de comer a Shangó con Egun, dándole la sangre del carnero antes de cerrarlo.

Súyere para echar las cosas dentro del hueco (kutún): «GBOGBO OJUANI OSHE GBOGBO OJUANI OSHE FULANO DE TAL LESE OLODUMARE GBOGBO OJUANI OSHE.» Y así se van mencionando todas las cosas que se van echando en el hueco.
EbóCarne de carnero, carne de chivo, un pescado fresco, nueve pedazos de tallos de plátano, 9 velas, oshinshin, todo lo que se come, muchas telas, jutía y pescado ahumado, manteca de corojo, 9 hierbas, un gallo, un pollo, una gallina, una paloma, mucho dinero.

24.En la unión está la fuerza, y en la fuerza la victoria

REZO: ORUNMILA ADIFAFUN OGUE UMBA TONLO PABASOFA EQUIBIO MENARE LEYE OLOYURE KOKOKO BANGUNO OQUENI PORMARE YEYE ABISODIO OGUN ADIFAFUN OPOLOPO AYAKUA ADIFAFUN OLOFIN. SUYERE: «MALA MALA QUE OGUE BIO POMARE OGUE BIO NANEREYEYE OLOYU ONIREO OLOYU RONI KOKO OLOYU EWE NIFA EYENIBAWE OGUE KOMAREYEYE OGUE ABANA LADE OGUE ABISODIO.»

Olofin bajaba a la tierra para inspeccionarla y ver qué estaban haciendo los Santos, y se trasladaba de un sitio a otro sentado en la cabeza de un elefante blanco. El elefante, por tal motivo, se fue engriendo y se consideraba superior a los demás; abusaba de los otros animales, a los que esclavizaba y mataba si se reviraban, y esto sucedía sin el conocimiento de Olofin.

Cuando el elefante llegaba a la tierra de las jicoteas, cada vez que veía una la aplastaba con sus enormes patas. Ante aquella situación, estas se mudaron para el río, y el jefe de las jicoteas fue a ver a Orúnmila, que le dijo: «Para luchar contra el elefante tienen que unirse y combatirlo juntos», y además le marcó el Ebó.

Las jicoteas hicieron el Ebó y se prepararon para la lucha. Fueron todas al pie de un precipicio, y allí, en el sendero que lo bordeaba, echaron bastante grasa, pusieron mucha comida de la preferida por el elefante, colocaron el Ebó y se escondieron en los alrededores con las enredaderas y la soga. Corrieron la voz de que en aquel sitio estaba la comida preferida del elefante; cuando este se enteró se dispuso a ir para allá, y al llegar y ponerse a comer, las jicoteas cogieron las enredaderas y las sogas y se las tiraron encima, utilizando como palancas las ramas de los árboles más altos. El elefante, enredado como estaba y perdido el equilibrio a causa de la grasa, se cayó por el precipicio. Así las jicoteas vencieron al elefante; fueron entonces a darle cuenta a Olofin de lo que habían hecho y de las razones por las cuales lo hicieron, y Olofin nombró a las jicoteas mensajeras en la Tierra.

Ebó1 gallo blanco, 3 jicoteas (amarradas entre sí por una pata), flecha, tierra de una loma, grasa, soga, gajos de enredadera, polvo de marfil, ñame, cabeza de jutía, jutía y pescado ahumado, maíz tostado, manteca de corojo, miel de abejas, aguardiente, dos cocos, dos velas, demás ingredientes, mucho dinero.
Inshé OsanyinVarias uñas de jicotea, polvo de marfil, pimienta de maravilla, capullo de algodón y agujas, demás ingredientes de un Inshé.

25.Oshún, dueña de la sangre y el estómago

Hubo un tiempo en que, cuando la muerte llegaba a cumplir el mandato del día, la gente, al verla, comenzaba a lanzarle palos, piedras y todo lo que tenía a mano, y la muerte tenía que salir huyendo. Tanta fue la protesta, que ella alegaba cómo era posible que, si la gente tenía que morir y enfermarse, y todos aceptaban estos mandatos de Olofin, no quisieran morirse, siendo también un mandato de Olofin.

Ante esta situación, Olofin convocó a todos sus súbditos y anunció que el primer día daría un banquete, que consistía en una mesa con chivo y otra con carnero. Al llegar el día señalado, y ya prestos a sentarse, se sentó Olofin con los demás Santos hombres; se sentó Orúnmila, que venía con su mujer, la Apetebí; Oduduwa fue a sentarse, pero dijo que en la mesa donde se sentaba Oyá él no comía. Shangó estaba enemistado con Oyá, y fue para la mesa donde se serviría el carnero; antes de empezar cogió un pedazo de carne y lo echó para afuera, y dijo que era por un muerto que le pedía comida y no lo dejaba tranquilo.

Al otro día todo fue fiesta y diversión, pero al tercer día del festejo se reunió el jurado, y allí la muerte dijo: todo el mundo tiene derecho a vivir, porque es la ley de Olodumare la que así lo ordena; también tienen que enfermarse para cumplir el mandato de Olofin, y luego tienen que morir para cumplimentar el mandato, y todo el mundo lo aceptó. Pero cuando la muerte llegaba a cumplir su misión, también por mandato de Olofin, la caían a palos y le tiraban piedras, y así ella no podía vivir ni cumplir con su misión.

El gran jurado deliberó y dijo: «La muerte tiene toda la razón». Entonces nombraron a Oshún y a Oyá dueñas de la muerte; pero, como entre la vida y la muerte debe existir un intervalo para que esta pueda cumplir su mandato, hacía falta un intermediario, que sería la enfermedad. Nombraron entonces a Oshún dueña de la sangre y del estómago; y esa es la enfermedad: la persona vive, se enferma y luego se cumple la ley de Olofin.

Nota: El hijo de este odu tan pronto goza de buena salud como tan pronto enferma, y hasta se pone grave o en artículo mortis.

26.El encantador de serpientes

REZO: ILE IFE OKURIN MEJIS AWA DANGABE ODARA AWO IÑAFA AWA NABURUKU OLEKE INKA BURURU EROPAGA AWO ASHENISHE ERONI ARARE NI OMODE AWA NABURUKU TOKU OLOFIN ODARA YIRE FAGBARA KONI LODAFUN OLOFIN KAFEREFUN IFA. SUYERE: «ASHENISHE BURUKU ARARE NI ORUNMILA.»

Había en Ile Ife dos hermanos: uno se llamaba Awa Dangabe Odara, «aquel que hace bien tendrá la fruta», y era Awó de Orúnmila; el otro era Awa Naburuku, «aquel que hace dolor tendrá la fruta del dolor», y era agricultor y hechicero. El Awó de Orúnmila vivía en las afueras de la ciudad, y cada día, por sus conocimientos, iba a interpretarle el osode diario a Olofin. Cuando hacía su recorrido por las calles del pueblo, todos los niños le hacían coro a su alrededor, lo saludaban y lo querían mucho; él llevaba al hombro un saco lleno de mucha comida, ero, obi y kolá, y lo repartía entre los niños. Así ocurría diariamente, ya que él era la confianza de Olofin y todos los días tenía que realizar aquel recorrido.

Su hermano Awa Naburuku le tenía mucha envidia por esto y, lleno de odio, resolvió darle muerte. Como no tenía medios para lograrlo, se basó en la perfidia: siendo agricultor y encantador de serpientes, arte que había aprendido con los Imale, le prometió a su hermano un ekrú muy sabroso, y aprovechó para meter dentro una pequeña víbora de veneno mortal llamada Ejó Paramale.

Ese día, antes de dirigirse a la casa de Olofin, Awa Dangabe Odara había tenido un sueño muy raro y se hizo osode en su casa, viéndose este odu, donde Ifá le decía que hiciera Ebó con todo lo que llevara para el viaje. Cogió lo que llevaba en el saco, donde ya había puesto los ekrú, se hizo el Ebó, lo echó en el saco y partió rumbo a la casa de Olofin. Awa Naburuku, su mujer y sus hijos habían salido a trabajar al campo; los muchachos estaban ansiosos de que terminara la faena para encontrarse con Awa Dangabe Odara, y cuando terminaron y lo vieron, le cayeron atrás preguntándole qué cosa buena tenía para ellos. Entonces él sacó todo el saco y lo comenzó a repartir, hasta los ekrú que le había dado su hermano. Tan pronto como los muchachos empezaron a desenvolver los regalos de comida, las víboras saltaron del paquete y picaron en el cuello a los hijos de Awa Naburuku, que saltaron presos de enormes convulsiones y cayeron muertos al suelo.

Awa Naburuku regresaba con su mujer del campo y, al oír los gritos, corrieron y vieron a sus tres hijos muertos. Entonces Awa Naburuku fue adonde Olofin a acusar a Awa Dangabe de haber matado a sus hijos. Olofin enseguida mandó a buscar al Awó, que llegó encadenado y con fuerte escolta, y le preguntó: «¿Es verdad que tú mataste a tus sobrinos?». El Awó respondió: «Usted me conoce muy bien, y bien sabe que nunca he matado a nadie. Pregúntele a él, porque me dio los ekrú con las víboras dentro». Awa Naburuku no pudo responder, y Olofin levantó su cetro, la vara de autoridad, y lo hizo hablar a palos. Awa Dangabe Odara le dijo a Olofin: «Padre, no le pegue: él mismo lleva por dentro la justicia y el castigo por el daño que a mí me quiso hacer; él mismo creó su propio castigo». En la otra vertiente de este camino, Olofin sentenció al culpable a ser sacrificado a Eshu.

Nota: Lo que le manden de comer al Awó, no lo coma: póngaselo a Eshu.

Ebó3 palomas, todo lo que se come, ekrú, obi, kolá, demás ingredientes, mucho dinero.

27.La colocación del órgano sexual de la mujer

REZO: OBATALA ODARA OBO OKURIN OBINI EBO ATI APA EBO LORUN PELURE INDOKO OFIKALE OKUNI MINONA OGUEDE MEJI LEBO LORDAFUN OKALOPUA OKUNI KAFEREFUN ORUNMILA.

Obatalá fue distribuyendo en el cuerpo humano sus distintos componentes, y dejó para lo último el órgano reproductor (obo) de la mujer, por el olor peculiar que tenía; no hallando sitio más apropiado, lo puso en las axilas de la mujer. Lo quiso poner en el sitio de las orejas, pero resultaba que entonces la mujer quedaba sorda y no oía; luego lo puso en la nariz, pero no podía respirar ni percibir los distintos olores. Por eso decidió ponerlo en las axilas hasta encontrar un lugar adecuado.

Las mujeres levantaban los brazos a propósito para que el olor llegara hasta los hombres. Entonces fue que Eshu, que era defensor del sexo masculino, fue a ver a Orúnmila para pedirle consejo y decirle que Obatalá había dejado muchas cosas imperfectas, entre ellas el órgano sexual femenino, que había puesto en las axilas, y que cuando una mujer alzaba los brazos volvía loco al hombre que tuviera a su lado. Orúnmila le hizo osode a Eshu, le vio este odu y le dijo: «Tienes que hacer Ebó». Eshu lo realizó, y entonces Orúnmila lo mandó a ver a Minoma, que es un Orisha hembra de la fecundación, llevando dos plátanos por orden de Orúnmila.

Minoma cogió un plátano y se lo puso a Eshu en el centro de las piernas como órgano sexual masculino, y ella se comió el otro plátano: por eso la satisfacción sexual llega primero al hombre que a la mujer. Entonces Minoma buscó a todas las mujeres y les colocó el órgano sexual en el centro de las piernas, y mandó a Eshu a que con su órgano sexual se lo dividiera en dos, haciendo relaciones sexuales (ofikale trupon) con ella; y así Eshu dejó apto el órgano reproductor femenino para que todos los hombres pudieran disfrutar de él. Minoma y Eshu se casaron, y Eshu dijo: «Gracias a nosotros dos, tanto los hombres como las mujeres tienen sus órganos genitales y sexuales en el lugar correcto para las relaciones sexuales y la procreación».

La vertiente antigua de este camino lo cuenta con Oduduwa como el ordenador del cuerpo:

SEGBO BA TE NU WUTU BI, BO NA TO WA JE TO. El gran Oduduwa tuvo que buscar acomodo a cada parte del cuerpo, pero a Na, la vagina, la encontró de último.

Allí el órgano se llamaba Koto y pasó por las orejas, la nariz y los sobacos sin hallar sitio; Eshu-Elegba, que en ese tiempo no tenía sexo, consultó a Ifá, y Osa Meji pidió en sacrificio dos plátanos y un akotó, una pequeña olla, que se le ofrecieron a Minona. Ella comió el segundo plátano, y por esto el hambre sexual les viene a los hombres más rápidamente que a las mujeres; el primer plátano se les dejó a los hombres, y Eshu-Elegba dijo: «Está bien el sacrificio que se hizo: yo me quedaré con el plátano y así lo usaré de aquí en adelante». Es gracias a Eshu-Elegba que la cosa de las mujeres encontró su sitio: Na halló por fin su lugar entre las dos piernas de la mujer, y partida en dos.

Ebó2 gallinas, 2 palomas, 2 calabazas, 1 tinajita, todo lo que se come, 2 cocos, 2 velas, jutía y pescado ahumado, maíz tostado, demás ingredientes, mucho dinero.

28.La suerte

El Babalawo Gato tenía como odu patrón a Babá Osa Meji, e iba a adivinar a otras tierras colindantes. Un día, cuando se preparaba para hacer el recorrido por esas tierras, se hizo osode, viéndose su mismo odu, donde Ifá le mandó hacer Ebó para que, cuando tropezara con la Suerte, no fuera a perderla por causa de un susto. El sacrificio consistía en 1 gallo, 2 palomas blancas, un porrón de agua, manteca de cacao, velas, cocos, demás ingredientes y mucho dinero. Gato realizó el sacrificio, en su viaje se encontró con la Suerte, y su vida fue próspera.

29.Cuando Obatalá tuvo problemas

Al principio del mundo, los vecinos de Obatalá cometieron un robo. La justicia lo supo y comenzó a investigar, llegando a detectar a los ladrones, y cuando empezaron a perseguirlos, estos involucraron a Obatalá en el problema. Obatalá, al tener conocimiento del asunto, fue a ver a Orúnmila, quien le hizo osode, le vio este odu, Babá Osa Meji, y le dijo: «Usted tiene que hacer Ebó con 1 gallo, 1 paloma, una trampa, ropa de su cuerpo sudada, tela blanca, demás ingredientes y mucho dinero». Obatalá realizó el Ebó y salió bien del problema.

30.El padre que le deseaba cosas buenas a su hija

Era un padre que tenía una hija y deseaba muchas cosas buenas para ella. Tenía muchas tierras, adquiridas con gran sacrificio para dejárselas a su hija. Ella se pasaba todos los días en el balcón de la casa contemplando las tierras del padre, que se extendían hasta donde alcanzaba la vista. El padre le decía que, a su muerte, oyera los consejos de los que mantenían las tierras produciendo, para que no fuera a fracasar. A la muerte del padre, la hija, que era cabeza dura y porfiada, hizo solo su voluntad, sin oír los consejos de los que sabían más que ella, y en poco tiempo perdió todas las propiedades dejadas por su padre.

Nota: Sacrifíquese por los hijos solo hasta un límite, pues a su muerte ellos harán su voluntad y no se acordarán de su sacrificio por dejarles algunas propiedades.

31.Se le adivinó Ifá a Orúnmila para casarse

Okan-Ategun y Kose Irodele adivinaron Ifá para Orúnmila cuando se propuso casarse con Oluyemi, la hija de Olofin. Ellos le dijeron que, si se casaba con Oluyemi, su honor solamente sería mayor; además debía sacrificar 2 gallinas, 2 chivos y 3200 cauríes. Orúnmila realizó el sacrificio, se casó con Oluyemi, y fue su mujer para toda la vida.

Nota: Es aconsejable, para quien se le adivine este odu, casarse con una sola mujer.

32.Se le adivinó a Aja para la salud

Oliyenmeyenme adivinó Ifá para Aja, y le aconsejó sacrificar 2 babosas y hojas de Ifá: triturar las hojas de Ifá Teteregún en agua, romper la parte superior de las conchas y echarles agua que penetre dentro de la concha, y bañarse con esa medicina. Aja rehusó el sacrificio y dijo: «Mi saliva es suficiente para curar su sed». Ifá dijo que, para quien se le adivine este odu, su salud no es buena y deberá sacrificar.

33.Se adivinó para Eji Osa

Kasa Kaja y Katetesa adivinaron Ifá para Eji Osa cuando iba para la ciudad de Ife a presentar un proyecto: en la bandeja de adivinación apareció Osa Meji. Le dijeron que estaba asustada por algo que evitaría que el proyecto tuviera éxito, y le mandaron sacrificar un carnero padre y un rayo. Ella se negó a sacrificar. Cuando Eji Osa llegó a Ife, se armó una lucha; trató de pararla, pero no pudo y tuvo que huir. Desde entonces, ese día se dijo: «A las personas que huyen se les llama Osa Meji».

La letra enseña además que la persona jamás estará sola: si sacrifica para tal propósito, su casa estará llena de hijos y de felicidad, y quien salga con este odu en su Ifá tendrá muchos hijos. Se recomienda ser fiel a la pareja, y es posible la unión con una persona religiosa. Se recomienda la medicina de Ifá, bajo la prescripción de un Babalawo. El hijo de este odu debe cuidar mucho de su salud, y es primordial que atienda su Orí para controlar sus impulsos: Obatalá les confiere calma y sosiego.

34.Cuando Osa vagaba

Se le adivinó Ifá a una mujer cuando estaba vagando por el mundo, y se vio en la bandeja de adivinación Osa Meji. Se le dijo que encontraría compañero y tendría hijos si realizaba sacrificio con 2 palomas, 2 babosas y medicina de Ifá: triturar hojas de Biyenme y cocinarlas con huevo de ave para comérsela. Ella realizó el sacrificio.

Nota: Quien se mire y le salga este odu tendrá compañero y muchos hijos, si realiza este sacrificio.

35.Nace donde se le hace Agayú a las personas poniéndoles a Shangó en la cabeza y a Agayú en el hombro

Era un pueblo donde todos sus habitantes le rendían tributo al volcán, porque era el que gobernaba. Este confrontaba muchos problemas, porque no poseía lo fundamental, que era cabeza (eledá), trayendo como consecuencia que, cada vez que quería hablar para explicar sus razones, empezaba a vibrar y la gente se espantaba. Cuando Shangó hizo su aparición en ese pueblo, la gente le dijo que se fuera junto con ellos, ya que su rey estaba furioso. Shangó, que no entendía lo que sucedía, se quedó solo en el pueblo junto al volcán. Este, al verlo, le preguntó por qué el pueblo le temía; le explicó lo que sucedía y celebró que al fin alguien quisiera saber por qué se quejaba, y le confesó que así no podía ser rey. Entonces Shangó le dijo: «Tú seguirás gobernando, y yo con mi cabeza te ayudaré». Y así fue como Agayú pudo seguir gobernando con un cuerpo sin cabeza.

36.Ayanaku y Apolo querían casarse con la hija de Olofin

Ayanaku, el elefante, y Apolo querían casarse con la hija de Olofin, y este les dijo: «Está bien, pero se hará un torneo donde los dos competirán, y el que llegue primero se casará con mi hija». Apolo, viendo lo poderoso que era Ayanaku, decidió ir a verse con Orúnmila, el cual le realizó osode, saliéndole este odu, y le mandó hacer Ebó con muchos gorros rojos, que debía repartir a su familia; además, todos debían estar presentes en el torneo. Por su parte, Ayanaku, considerándose superior a Apolo, no realizó ningún sacrificio.

Cuando llegó el torneo, Apolo fue poniendo a cada uno de los suyos en hilera, hasta la misma casa de Olofin, y cada uno de ellos con un gorro rojo en la cabeza, como lo había mandado Ifá. Comenzaron ambos a correr, pero Ayanaku siempre veía a Apolo delante de él; y tanto corrió que, cuando llegó, se murió, por el ogú (brujería) que le echaron y por no sacrificar.

Nota: Usar gorro rojo en su cabeza.

37.El sacrificio para la riqueza

El odu Osa Meji dice que a la Tierra se le previno abandonar los sacrificios relacionados con la riqueza y, en cambio, realizar sacrificios por causa de sus enemigos. Existen muchos enemigos de la Tierra, especialmente en las sociedades occidentales: pensar en la Tierra como un lugar para ser explotado es como robar las cosas preciosas que pertenecen a este Orisha, ya que creemos que la Tierra es un Orisha, y no concebimos su explotación descarada. Un proverbio yoruba dice:

«El hijo del dueño de un pedazo de tierra camina mansamente por la cima del terreno, mientras que un visitante corre cansado, enfurecido sobre ella.»

El planeta Tierra ha sido terriblemente explotado. Ese es el porqué el verso de Ifá previno hace mucho tiempo: «No hagas sacrificios para conseguir más riquezas; haz sacrificios para salir victoriosa sobre tus enemigos».

38.La apuesta de la rana y el carnero

OSA MEJI BESE KPO AGBO KPA WE DO NU; BESE TO E WU GA AGBO TO. La rana hizo una apuesta con el carnero: que la rana era más fuerte que el carnero.

La hija de Olofin, Oba de Ife, se llamaba Hwedeu, y Bese, la rana, y Agbo, el carnero, querían tenerla por mujer. El Oba les dijo: «Le daré mi muchacha al primero que me traiga paja para cubrir la hendidura pequeña que está en mi corte. Es necesario que este trabajo esté hecho al tercer día». Agbo exclamó: «¡Muy bien! ¡Es verdaderamente demasiado fácil! Bese es demasiado pequeño para llevar toda esa carga: voy a ser el primero». Y Bese exclamó: «¡Él no llegará! Yo seré el primero».

Bese fue a ver a Ifá y preguntó: «¿Cómo triunfaré en esta prueba?». Ifá descubrió Osa Meji y recomendó que Bese, en manera de sacrificio, trajera tres monedas. Bese lo hizo; Ifá se quedó con una y media y le devolvió el resto: «Bese, con esta suma prepara una comida e invita a tus hermanos a comer, porque tus hermanos deben ayudarte en este negocio». Bese obedeció a Ifá, y en el curso de la fiesta les expuso a sus hermanos la meta de la reunión. Sus hermanos contestaron: «¡No te asustes! Te daremos una mano».

El día fijado, Agbo pasó por donde Bese y dijo: «¿Está usted allí? Tengo que buscar algo que se me quedó en la casa». Y una rana contestó: «¡Entendido!». Agbo preparó su salida, pasó por la puerta de Bese y gritó: «¿Está usted allí? ¡Yo estoy en camino!». Una voz contestó: «Sí, yo estoy aquí». Y Agbo siguió su camino con su paja en la cabeza. Al cabo de unos minutos de marcha exclamó: «¡Bese!», y un hermano de Bese, que estaba al lado del camino, contestó: «¡KPAAAA!». Agbo se sorprendió, creyó que su competidor le estaba ganando y redobló su esfuerzo. Un poco más allá llamó de nuevo: «¡Bese!», y otro «¡KPAAAA!» le contestó. Angustiado, precipitó su marcha; pero un poco más tarde, cuando llamó de nuevo, ya sin respiración de tanto correr, oyó otra vez: «¡KPAAAA!». Y una vez más, a las puertas de la ciudad, llamó a Bese: «¡KPAAAA!».

Entró en la ciudad, penetró en la corte del Oba, y allí encontró los montones de paja que los hermanos de su rival habían puesto antes de su salida. De rencor, Agbo golpeó su cabeza contra la tierra y se mató. Y las personas dijeron: «La rana tiene una confrontación con el carnero. La rana es más fuerte que el carnero».

Se termina la historia diciendo: OSA MEJI BESE HU SO MA MO HWI DO JA. La rana mata al carnero sin cuchillo.

39.La mujer del águila fue envuelta por el Osha

¡OSA MEJI! OSHA SI HU JE NUKO, HO KO WA SA TO. VODUSI HUJENUKO. El tambor está en la corte del Osha.

Vodu Si Hu Je Nuko, la mujer del águila, fue jalada por el Osha por primera vez: conquistada, montada por él. El águila quería saber con qué Osha bailaba su mujer en las ceremonias habituales, y una vez que tuvo la información precisa se fue a un árbol a vigilar a su esposa. El Osha salió del convento para ir al lado del río en búsqueda del agua de la purificación, y la mujer del águila entró otra vez en la cabeza del Osha; otra vez bailaron rítmicamente. El águila, parado en su rama, lo vio todo. El Osha huyó al darse cuenta de que el águila estaba ahí y se fue a su casa; y aquel día el Osha pasó una gran vergüenza.

Entonces el Osha comenzó a trazar con sus amigos una segunda conquista de la mujer del águila, buscando tener éxito. El águila se informó de nuevo para saber cuándo iba a hacerse la ceremonia; al día fijado se emperchó en el mismo árbol, el Osha se apareció de nuevo al lado del río, y a su retorno el águila le quitó a su esposa. El Osha trató varias veces de llamar la atención de la esposa del águila, y todos se mofaban de él, hasta que fue a mirarse con Ifá, que le dijo que buscara dos horquillas para cuando se montara el águila. Así lo hizo, y cuando salió a otra ceremonia y el águila quiso abochornarlo de nuevo, cogió las horquillas y lo mató a bastonazos. Y así el Osha se quedó con la mujer del águila.

40.El secreto y la discreción

El hombre no debería resbalar en el barro del pantano si tiene un bastón (AHLAKPO) en la mano.

El padre del cazador murió, y el cazador no tenía cauríes ni podía hacer la ceremonia del entierro de su padre. Antes no se enterraba a los muertos como ahora: se ponían cuatro palos con una madera arriba y se ahumaban los cadáveres por tres lunas, para evitar la descomposición y el mal olor; entretanto, los parientes del muerto procuraban reunir bastantes cauríes para celebrar con dignidad su ceremonia de entierro. Ahora bien, el cazador no tenía amigos en ninguna parte, porque a cada ceremonia de entierro él solo iba a comer; y ahora le tocaba celebrar la de su padre. Empezó a ahumar a su padre por tres lunas menos siete días. ¡Pero no tenía cauríes!

Inteligente, decidió salir a cazar, y en su camino vio un río de aguas oscuras; en la otra orilla, animales numerosos. ¿Cuándo aclararía aquel río para poder pasar? Se sentó a pensar bajo un kpejreti, un árbol, y cansado terminó por dormirse. En su sueño oyó una voz que decía: «¡Párese! Más arriba del río. Allí puede matar muchos animales». Las palabras se repetían constantemente. Finalmente despertó y oyó las mismas palabras de nuevo; miró sobre su cabeza, entre las ramas del kpejreti: nada, no había nadie. Entonces el árbol dijo: «Soy yo, el árbol, quien habla con usted. Le dije que se levantara, pues del otro lado del río hay muchos animales». «¿Cómo es posible que un árbol hable?», exclamó el cazador. «Oiga bien», respondió el árbol. «¡Pero el agua de este río es tan oscura! No puedo darme cuenta de su profundidad». «No es hondo en absoluto. Para que se asegure, córteme unas ramas y vaya midiendo la profundidad». Actuó así y cruzó el río.

A su llegada a la orilla opuesta, el sol estaba en el cenit, la hora en que todos los animales están en calma. Los apuntó con su arco (da) y sus flechas (ga) y mató tres o cuatro. Volvió a cruzar el río, se refugió de nuevo bajo el árbol y le dijo: «Guárdeme la caza aquí, que voy a buscar unos ayudantes para que lleven los animales a mi casa». Y el árbol dijo: «Deme las entrañas de los animales, pues a mí me gustan». Abrió los animales, puso las entrañas encima del árbol y transportó el botín. Empezó a celebrar la ceremonia del entierro de su padre, y cada uno lo felicitó por la celebración bien hecha.

A los pocos días murió la madre del leñador, y el leñador no tenía medios de hacer el entierro. «¿Cómo haré para enterrar a mi madre?». Él también empezó a ahumar el cuerpo, por dos lunas y media; quedaban más de quince días. El leñador afiló su hacha y fue a buscar más madera para la hoguera; caminó y caminó, y llegó al lado del río de las aguas oscuras. El río, que aquí tiene carácter masculino, habló: «¡Leñador!». Contestó: «¿Qué desea?». «¿Qué busca?». «Busco madera de calefacción». «Vaya a aquel árbol, que le dará muy buena madera». Pero dijo el leñador: «Mi hacha es muy pequeña para ese árbol». Así, poco a poco, le fue dando al árbol y fue haciendo pequeños fajos, y vendió toda la madera por mil cien cauríes. Encantado, pudo hacer la ceremonia de su madre, y todos quedaron muy felices.

¿Pero por qué el río actuó así? Antes del episodio del cazador, todos los animales dejaban anualmente sus crías en el río. Cuando el cazador pasó e hizo la matanza, todos los animales huyeron del río, y así este perdió su tributo. Y así la naturaleza cobra el mal que se le hace.

KPEJELEKU E DO: MI NA DE DO NU TO. TO KA DO: EMI DE DO NI O, DO TO NA JE WE. El Kpejeleku dijo: Voy a decirles a todos el secreto del río. El río dijo: Si dices mi secreto, todas tus raíces saldrán, se secarán y solo el árbol quedará, seco. El consultado debe guardar los secretos y ser discreto.

41.El algodón y la araña

XE WA ADA MO NE XO AVO KA FU (AVO KA FU): Tela enhebrada de algodón. Un pájaro furioso nunca pica el algodón. (Los pájaros no se alimentan de algodón).

Cuando Jihweyehwe creó el mundo, el primer árbol que se plantó fue el algodón. Una vez plantado, el árbol dio su fruto, y la fruta abrió para dar el algodón. Dios confió su guarda a los pájaros, pero los pájaros vieron que la fruta era sabrosa y dijeron: «Estas frutas deben ser buenas para comer. Ahora tenemos hambre. ¿Vamos a quedarnos con hambre viendo esta fruta ahí?».

Dios emplazó a los dieciséis Ifá y dijo: «Tuve que confiar la guarda del algodón a los pájaros, de manera que lo protegieran; pero comen de las frutas. De aquí en adelante quisiera confiárselo a ustedes». Pero los Ifá Mejis dijeron que no a la proposición. Entre todos los Ifá, Osa Meji era el último; aunque el más pequeño, fue ante su padre, Dios, y dijo: «Mi padre, soy su hijo. Todo lo que usted pida, yo lo haré».

Mientras volvía a su hogar, Osa Meji pensó de nuevo: «Esto será imposible para mí, y le dije a mi padre que lo lograría. Es necesario que yo haga esto». Y consultó a Ifá, que le contestó que llegaría fácilmente a sostener su promesa: era necesario que invitara a su amigo Oye, la araña (Yegedede). Osa Meji corrió adonde su amigo, y Oye dijo: «No se asuste, estoy con usted». Osa Meji le expuso su problema: «Mi padre me confió el algodón. ¿Cómo me ayudaría a protegerlo contra los pájaros?». Oye le dijo: «Muéstreme el algodón». Entonces Oye fue por sus amigos e hilaron alrededor del algodón.

Al día siguiente por la mañana, temprano, Osa Meji fue a los arbustos, vio a los pájaros que habían quedado capturados en las telas y los metió en un saco; fue a casa de su padre y le dijo: «¡Mire, padre, lo que le traje!», y sacó los pájaros y se los entregó: «Así cumplo mi palabra». Y Dios felicitó a Osa Meji, que se volvió amo de la tierra. En el momento en que Dios le dio la Tierra a Osa Meji, el Osha Sakpata no existía: vino al mundo bajo el signo Ojuani Meji.

Nota: El consultado tendrá éxito en su existencia; sus enemigos no podrán nada contra él.

42.El inválido y el ciego

El inválido de las piernas no sabía cómo manejar un rifle, y su amigo ciego le enseñaba a disparar cuando iban a cazar. Cuando el inválido veía un animal y le disparaba, nunca fallaba: así lo mataba, y luego se recogía la presa. Un día el inválido fue a ver a un Babalawo y le preguntó: «¿Qué debo hacer para poder pararme?». El Babalawo dijo: «Es necesario un sacrificio a Ifá», y le pidió al paralítico dieciséis palos, dieciséis palomas y ciento sesenta y cinco monedas, y se hizo. Un tiempo poco después fue el ciego a buscar al Babalawo y le preguntó: «¿Qué debo hacer para recuperar la vista?». El Babalawo dijo: «Es necesario hacer un sacrificio a Ifá». El consultado aceptó, y el sacerdote le pidió dieciséis palos, dieciséis palomas y ciento sesenta y cinco monedas, y el ciego los trajo.

Una vez cumplidos los sacrificios, los palos les fueron devueltos a los consultados para que les sirvieran de almohada, y volvieron a cazar. El inválido vio un antílope y le dijo al ciego, que portaba el rifle: «Es un antílope, vamos a cazarlo». Volvieron con él a la cabaña que habían hecho en el bosque y que les servía de resguardo durante sus cacerías, y el ciego dijo: «Este animal es muy grande; antes de cortarlo todo, voy a asar sus entrañas y me las voy a comer. Les agrego pimienta y me servirán de aperitivo, antes del resto de la carne».

Ahora bien, el inválido vio saltar un sapo; lo capturó y lo mató, lo hizo tostar, lo condimentó abundantemente con especias y se lo presentó al ciego. El ciego tomó el sapo en su mano, se lo llevó a la boca y comenzó a tirar con fuerza; y de tanto tirar y tirar, finalmente arrancó un muslo. Con el traqueteo, la salsa de pimiento y la sal le cayeron en los ojos y se quemó. ¡Y así recuperó la vista! Lo primero que vio fue el sapo en su mano, y como pensaba que lo que estaba comiendo eran las entrañas del antílope, se molestó tanto que tomó los chicotes y le cayó a palos al inválido; y le dio tanto y tanto, que este se paró y salió corriendo.

43.Eshu e Ifá lo impiden

Yo despierto y veo a la tiñosa sobre el muro de la casa del cazador. Yo despierto y veo al mono sagrado, el cual está haciendo Liwa-Liwa. Él dice que la muerte, la cual iba a visitar la casa del Babalawo, no puede llegar, porque Eshu e Ifá se lo impiden.

44.El sagrado odu Osa Meji dice

Estoy en mi casa y con mis ojos veo tu mal proceder. Esto es lo que causa la muerte de los incoherentes. Es la doble intención lo que he visto en ti. Esto es lo que causa la muerte de los incoherentes. Esto es lo que causa la muerte de un veterano verbalista. Esta fue la advertencia que Ifá le declaró a Orúnmila antes de viajar al pueblo de las Hienas (conspiradores).

Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.

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