Osa Bara (Osa Obara)

Odu de Ifá · Familia de Osa

Osa Bara

Osa Obara

«Con inteligencia, se domina el poder de la fuerza».
II I · I II · I II · I II
Palabra sagrada

Rezo de Osa Bara

Rezo

OSA SHEPE OBARA OBARA OSA YEREKUN OBANI SHANGO OBAYIRE AWO AWO OBANI LAYE SHEREGUN OSA NIBA SHEPE OBA LARA OBARA LARA OSA BEYEKUN KEYERUN LOYE LOKUN OBA SHEPE OSA SHEPE OGUN MAYIRE OBA YERI OGUN OMA OWO LAYE SHANGO OBA OSA SHEPE.

Canto del signo

Súyere de Osa Bara

Súyere

«OGUN BELEKUN LERI AYE BELEKUN YERE EJE BELEKUN YERE».

Fundamento

En este odu nace

  • Nació: Que la inteligencia domine el poder de la fuerza.
  • Nació: Hacer Agayú directo.
  • Nació: Que Oyá comiera chiva obscura.
  • Nacieron: Los aguijones.
  • Aquí: La enfermedad está encima de la persona.
  • Aquí: La persona es mal agradecida.
  • Aquí: El que salva es Egun.
  • Aquí: Hablan dos espíritu en la persona.
  • Aquí: Se prohíbe ir a la plaza.
  • Aquí: Marca falta con Yemajá.
  • Aquí: Habla los zombis.
  • Aquí: Es un Ifá de tierra Filaní (china).
  • Aquí: Habla de afeminado.
  • Aquí: Ogún se creía el más poderoso del mundo.
  • Aquí: Determina que los hijos de Ogún son fuertes pero sin inteligencia.
  • Aquí: El oficio es zapatero, talabartero o sastre.
  • Aquí: Eshu tenía esclavizado a la gente por medio de un brebaje.
  • Aquí: Fue donde por primera vez corrió Shangó.
Naturaleza del signo

Descripción del odu Osa Bara

Osa Bara ocupa el número 157 dentro del Odu Señorial de Ifá. Su primera advertencia es directa: quien no cuenta con una buena defensa termina perdiendo. Se trata de un Ifá de maldiciones, y en él la enfermedad se encuentra encima de la persona.

Por este Ifá la persona guarda un arma porque tiene intención de matar a alguien. Quien la salva es un Egun: aquí se es espiritista y hablan dos espíritus dentro del interesado. Para resolver se le pone ñame asado a Shangó. El signo predice que el enfermo se salva y se cura, y para vencer hay que usar ropas de rayas atravesadas.

El odu anuncia una guerra grande que el interesado da por terminada, cuando en realidad va a resurgir con más fuerza que antes. Se prohíbe botar personas de la casa, porque son los aleyos quienes lo levantan a uno, y también se prohíbe ir a la plaza. Por su carácter variable, la persona llega a ser lo más malo y a la vez lo mejor. Cerca de su casa vive un Babalawo que lo envidia y no desea que viva allí: lo trata con falsedad y espera que le ocurra algo malo para burlarse.

El signo marca faltas cometidas con Yemajá. Para que ella perdone se hace Ebó con: 1 carnero, 2 gallos, 2 palomas, hierbas y palos de Yemajá, ekrú, demás ingredientes, y se lleva al mar o al río según ella lo pida. Cuando el Ebó llega a su destino, se coloca a Shangó al lado de Yemajá y se le encienden dos velas. A Yemajá también se le ponen siete pelotas de gofio con melado de caña, preguntándole con coco (Obi Omi Tutu) cuántos días permanecen y qué camino cogen.

Este odu concede habilidad para trabajar con pieles o telas. Aquí hablan los zombis: la persona anda como media atontada y no percibe lo que ocurre a su lado. En este signo nació el aguijón de la abeja y de la avispa, para que ambas tuvieran con qué defenderse de sus enemigos; se les indicó hacer Ebó, y como la abeja no lo hizo, cada vez que intenta defenderse con su aguijón se le salen los intestinos y muere.

Es un odu de tierra Filaní (china): la persona tiene ancestros chinos. Aquí al interesado no lo crió su padre. Para que lleguen la felicidad y la dicha se pone a comer juntos a Shangó y a Oyá.

Aquí Ogún se creía el más poderoso del mundo. El odu habla de afeminados. También habla de una joven que tiene dos enamorados y que, si sale a pasear con uno de ellos, puede ser seducida o violada. Habla asimismo de una mujer que desea amarrar a un hombre con dinero o con un alto cargo. Aquí nació que la inteligencia domine el poder de la fuerza.

A Olokun se le dan 9 palomas y también se le da Tambor. Por este odu, cuando la persona está pobre la gente la desprecia, y cuando tiene dinero la adula. Cuando el Awó se hace Ebó por este signo, se echa fresco con su Irukere. La suerte la da una hija de Oyá, a la que no se puede maltratar.

Este odu determina que, cuando se hace Agayú directo, a la hora de raspar la cabeza se hace solamente del lado derecho, y ahí se pinta el Osun del Leri en forma de Arco-Iris, de delante hacia atrás, es decir, de la frente al occipucio. Esto es así porque en este odu era donde Agayú llevaba en la frente la sombra de la corona de su padre. Además, al Iyawó el día del medio se le pone una túnica o manta por los hombros, blanca por una cara y azul por la otra. El Omiero para lavar la piedra y las herramientas lleva solamente agua de coco y las hierbas correspondientes. Aquí está también el porqué hay que hacerle Oro a Agayú.

En estos momentos existe una gran polémica con Agayú, pues hay quienes no lo quieren hacer directo y cada cual expone su teoría. Este odu lo explica bien; lo único es que hay que realizar todas las ceremonias pertinentes. Si no se hace directo, la Madrina o el Padrino quedan en libertad de hacerle Shangó u Oshún al ahijado, porque esos dos Oshas tienen el mismo derecho sobre Agayú. En este Ifá fue donde Agayú bajó a la tierra, por lo que representa su Odu Isalaye.

Este Ifá determina el porqué los hijos de Ogún son de constitución física fuerte pero sin inteligencia. Por este odu se hace Paraldo con 9 palomas y con un muñeco de madera con nueve cabezas distintas, vestido con telas de colores y cascabeles.

El signo señala que cuando la persona está borracha puede cometer actos contra la moral y las buenas costumbres. Señala además que dos personas ejercen un poder de dominación sobre el interesado. Habla también de un niño o niña que tiene media unidad espiritual y que en cualquier momento es montado por el Egun: hay que oír lo que diga.

Osa Obara, en una ocasión, tiró una flecha que fue a clavarse en el vientre de su madre, que estaba en estado de gestación. La noticia se regó por todas partes. Cuando todo se calmó, el hijo del Rey que estaba por nacer vino al mundo con la Corona en la mano. Aquí el padre hizo Ebó, e igualmente lo hizo quien tiró la flecha.

Este es un Ifá de malagradecido. También marca descrédito en público: a la persona la velan para abochornarla delante de los demás. Por este odu es fundamental recibir a Orisha-oko con Itá.

Trabajos del signo

Relación de obras del odu Osa Bara

Lavatorio para resolver situaciones

Se lava la cara y los brazos con Omiero de 16 hierbas de Orúnmila pidiéndole a los Eguns Merin Laye y a todos los Eguns de Ará-Onú que lo ayuden a resolver sus problemas.

La voz del oráculo

Dice Ifá

  • Que usted soñó con muchos Santos y bastante dinero, usted ha de estar bien y tendrá mucha suerte, haga Ebó para que ese dinero le acabe de llegar con toda felicidad.
  • Usted tiene una ropa de lista y sus enemigos quieren verle pasar un bochorno, para reírse de usted, tenga cuidado porque puede hasta caer preso.
  • Si usted no se hace Ebó no entre en la plaza.
  • La gente dice que usted está muy orgulloso desde que tiene casa y usted siempre ha sido de ese modo, y es la envidia que le tienen.
  • Usted hoy está pobre.
  • En su casa hay una mujer embarazada que no hace caso de lo que se le dice, dígale que haga Ebó si ella quiere salir bien de su parto, el niño que va a dar a luz trae una marca en su cuerpo.
  • El enfermo que hay en su casa se va a poner bien.
  • No hable más de sus asuntos.
  • Usted tiene una guerra muy grande y se ha creído que ya se ha terminado, pero ahora es cuando más fuerte está.
  • Cuando usted está bien la gente ha de hacerle confianza en usted, pero cuando está mal, la gente lo rechaza.
  • Póngale un ñame asado a SHANGO.
  • Usted siempre habla de lo que piensa hacer.
  • Usted siempre está apurado.
  • A usted nadie le cree, al extremo que usted dijo una cosa y no se la creyeron y sucedió.
  • No vote a nadie de su casa.
  • Usted tiene un dinero guardado, cuidado no se lo roben.
  • Usted tiene que recibir a ORISHAOKO, pues quiere hablar con usted.
  • Usted no puede maltratar a su mujer y menos si es hija de OYA.
  • Cuidado no lo abochornen en público.
  • Usted tiene como oficio zapatero, talabartero o sastre.
  • Usted tiene familiares chinos.
Sabiduría del signo

Refranes de Osa Bara

  • Dos carneros no beben agua en una misma fuente.
  • Dos leopardos no viven en la misma cueva.
  • La perdida llega cuando defendemos sin conocer.
  • Por defenderme con mi cuerpo, perdí la vida.
  • Con inteligencia, se domina el poder de la fuerza.
  • Con la flecha que lancé, maté mi madre.
Los guardieros del signo

Eshu-Elegba del odu Osa Bara

Eshu del odu

No está especificado.

Las historias del signo

Patakíes del odu Osa Bara

1.La maldición de Shangó en la tierra Osha Shepé

OSA SHEPE OBARA OSA BARA OSA YEREGUN OBANI SHANGO OBA YIRE AWO OBANI LAYE SHEREGUN OSA NIBA SHEPE OBA LARA OBARA LARA LARA OSA BEYEKU KEYERUN LOYE LOKUN OBA SHEPE OSA SHEPE OGUN MAYIRE OBA YERI OGUN OMA OWA LAYE SHANGO OBA OSA SHEPE.

En este camino Ogún estaba convencido de ser el más poderoso del mundo y gobernaba la tierra Awa Nilaye, donde había puesto de jefe a un Awó hijo suyo llamado Obarayiré. El muchacho disfrutaba de los grandes poderes de su padre y eso le daba un enorme dominio sobre aquella tierra. Al caer la tarde, cuando empezaba a oscurecer, se ponía a cantar:

«OBALAYEKUN LAYE MO BEYELEKUN LAYE KAYERE GBOGBO ONI OMO KAYERE GBOGBO ONI»

Toda la gente de Awa Nilaye se asustaba y, en lugar de irse a dormir, se iba a trabajar, de manera que nunca descansaba. Ogún, por su parte, para reforzar a su hijo con su fuerza, se levantaba a las cuatro de la mañana y comenzaba a hacer ruido con los pies, dando fuertes pisadas en la tierra y llamando a todo el mundo mientras cantaba:

«OMO LADIRE DIDE OMO LADIRE OWA KEUN OMO ABADISHE OMO LADIRE».

Los que aún estaban dormidos se levantaban a trabajar. Así, en la tierra Awa Nilaye nadie descansaba y todos vivían preocupados, porque casi no tenían tiempo ni de comer lo que Ogún y su hijo les daban, que era solamente carne de res y pescado, para que tuvieran fuerzas y trabajaran más. Aquella alimentación terminó haciéndoles daño: los hombres estaban flojos e intoxicados y todo el mundo estaba enfermo.

Un día Osanyin fue a visitar la tierra Awa Nilaye para ver a Ogún y a su hijo y comprobar cómo gobernaban. Lo primero que encontró al llegar fue a todo el pueblo enfermo y, aun así, obligado a trabajar. Enseguida fue a hablar con Ogún y con su hijo, que se disgustaron al escucharlo. Osanyin se calló y no les contestó nada, pero traía dos jabas llenas de hierbas y palos, y empezó a visitar a la gente y a repartirles aquello para que se curaran, advirtiéndoles que tenían que hacerlo a escondidas.

Un día el Awó Obarayiré salió de recorrido y vio lo que la gente estaba haciendo y lo que tomaba, y les preguntó. Le contestaron que eran cosas que se encontraban por ahí; y mientras el tiempo pasaba, la gente se iba fortaleciendo.

Ante aquellas circunstancias, Osanyin se marchó a la tierra Awa Tilaye, donde vivía Shangó, y le contó todo. Shangó se incomodó y mandó a buscar a Ogún con Osanyin. Cuando ambos salieron de Awa Nilaye rumbo a donde estaba Shangó, Osanyin iba cantando por el camino y así le avisaba a Shangó que Ogún venía:

«OGUN BARANIRE AWO ALELE OGUN LOKUN LORUN OGUN BARANIRE AWO ALELE OGUN LOKUN LORUN».

De pronto empezaron a salir Eguns por todas partes, y era lo único que Ogún alcanzaba a ver, por lo que iba muy asustado. Al llegar donde estaba Shangó, Ogún comenzó a suplicarle que le quitara aquello de encima, que no lo podía soportar. Shangó le respondió que todo lo que tenía era consecuencia del daño que su hijo Obarayiré estaba haciendo en su tierra, apoyándose en él y en su fuerza; y le puso una condición: si quería que le quitara aquello, tenía que jurarle que iría con él a quitarle el mando que le había dado a su hijo. Ogún se lo prometió, tomó el machete (agada) en la mano y se lo pasó por la cabeza. Shangó le echó maldición y le dijo que desde ese día tenía que cumplir lo prometido y hacer lo que él dijera, y que la fuerza que le había dado solamente a su hijo tendría que compartirla con todos los hijos de la tierra Awa Nilaye.

Ogún salió con Shangó hacia Awa Nilaye y, desde que entraron, llamó a su hijo. Pero Shangó lo detuvo: le dijo que esperara, que el que tenía que buscarlo era él, y que castigarlo le tocaba al padre, pero que había que dar tiempo para que Osanyin trabajara. Osanyin comenzó a darle hierbas y palos a la gente, y todos empezaron a coger la salud que les faltaba. A los siete días ya el pueblo entero estaba fuerte y contento, y a las doce del día todos se hincaron de rodillas para darle Mo-Foribale a Shangó y a Osanyin por los beneficios tan grandes que habían recibido.

Shangó, mientras tanto, mantenía oculto al hijo, el Awó Obarayiré. Pasado un tiempo, los hijos de la tierra Awa Nilaye llamaron a Shangó y a Osanyin y les manifestaron que, a pesar de estar muy contentos con ellos y muy agradecidos, ya no los querían más allí. Shangó, asombrado, les preguntó qué era lo que estaban diciendo, y ellos le respondieron lo mismo. Entonces Shangó, furioso, dio tres vueltas de carnera y empezó a echar maldición (shepé); alzó la voz y cantó:

«OGUN BELEKUN LERI EJE BELEKUN YERE OGUN BELEKUN LERI EJE BELEKUN YERE».

Cuando Ogún oyó lo que decían, salió con el machete y empezó a matar a los suyos. Shangó y Osanyin se abalanzaron para evitar la matanza y le dijeron que se estuviera quieto, que su hijo Obarayiré seguiría gobernando aquella tierra porque era el único que entendía a esa gente, pero que él se iría con ellos. Shangó salió, llamó al Awó Obarayiré, le mandó abrir la boca y le echó ashé, añadiendo que tendría el poder de llamar a esa tierra Osa Bara, para que todo el mundo viviera bajo su ashé, Osa Shepé.

Otra versión de este mismo camino cuenta que había un pueblo gobernado con mano férrea por un hijo de Ogún, donde todo el mundo estaba mal, porque solamente se alimentaban con manteca de cacao y de corojo mientras trabajaban muchísimo. Eshu, al notar aquella situación, fue junto con Osanyin a ver a Shangó para ponerlo al corriente de todo. Enterado del problema, Shangó se encolerizó y propuso ir a ver a Ogún. Cuando se encontraron con él, le preguntaron si no sabía lo que su hijo estaba haciendo con el gobierno de aquel pueblo, y Ogún les respondió que hacía tiempo que no veía a su hijo y que por tanto desconocía cómo estaba gobernando aquella tierra.

Como Shangó continuaba molesto, mandó una hondonada de muertos para dicha tierra y les dijo a Eshu y a Osanyin que fueran para allá a ajustarle cuentas al hijo de Ogún. Sucedió que este, enterado del asunto, se escondió para que no lo cogieran, y cuando Shangó, Eshu y Osanyin llegaron, por más que lo buscaron no lo encontraron. Entonces Shangó ordenó a Eshu y a Osanyin que alimentaran a la gente, y así lo hicieron, dándoles jutía y pescado ahumado, manteca de corojo y maíz tostado; Osanyin les dio distintas hierbas y todos comenzaron rápidamente a revivir.

Al cabo de un tiempo fue encontrado el hijo de Ogún. Shangó se paró en la plaza del pueblo y le preguntó a la gente si querían que lo matara, y le contestaron que no, porque el gobierno que aquel había tenido les gustaba más que el que ellos estaban manteniendo. Al oír esto, Shangó, muy molesto, les dijo que ahí se los dejaba para que siguiera gobernando ese pueblo y que nunca más saldría en ayuda de ellos, que no habían sabido agradecer lo que habían hecho por ellos. Y Shangó se retiró muy bravo de aquel pueblo.

EbóGallo chiquito (no se mata, se suelta después de echarle Iyefá en la cabeza), 7 jio-jio, 3 pollones, machete, hierbas de Ifá: bleo blanco, Ceiba, algodón, guacalote, farolito, alacrancillo, 3 cabezas de pescado frescas, 3 cabezas de ratón, 3 flecha, muñeco, muchas miniestras, muchos palos, ekún, muchas tierras, jutía y pescado ahumado, maíz tostado, manteca de corojo, miel de abejas, manteca de cacao, cascarilla, mucho dinero.

NOTA: El machete y el muñeco se van en el Ebó. Antes del Ebó se dará tres baños con las hierbas de Ifá.

NOTA: El canto que aparece cuando SHANGO estaba furioso, se hace mientras se realiza el Ebó; el propio sujeto tiene que matar el pollo y darle sangre al Ebó, mientras el Awó golpea continuamente el tablero con el Irofá, la cabeza del pollo va para el Ebó.

2.Donde Shangó corrió por primera vez

Había dos pueblos chinos que sostenían una guerra a muerte. Unos y otros cometían muchas atrocidades, de ambas partes, pero los guerreros no querían perder la batalla. En eso, Shangó estaba muy aburrido y quería viajar, y fue donde estaba Orunmila para que lo registrara. Orunmila le hizo osode y le vio este odu, donde Ifá le decía que para viajar tenía que hacer Ebó: con una Odu-ará en una jícara, 1 codorniz, 1 jicotea y una bola de cristal, echarlo todo en una bolsa y llevarlo encima, porque iba a llegar a un pueblo donde había una gran guerra. Además, le advirtió que del lugar donde llegara, cuando se fuera, no debía regresar.

Shangó hizo el Ebó, compró un caballo y empezó a andar hasta llegar al pueblo Filaní. Cuando los guerreros lo vieron, notaron que él no era chino porque no tenía trenzas; entonces lo llevaron dentro del campamento y le dijeron que no querían que nadie se metiera en aquella contienda. En homenaje a él le iban a dar un banquete, y el jefe de los chinos ordenó que le cocinaran carnero. Se sentaron a la mesa y Shangó comía con desesperación y se saboreaba. Cuando terminó la comida, los chinos le dieron otro caballo y lo despidieron con luces, haciéndole reverencia.

Shangó siguió su camino y los chinos reanudaron el combate. Después de muchas horas de lucha pidieron tregua para recuperar a los heridos y preparar su comida correspondiente, que era carnero. Shangó, que se encontraba cerca de allí, percibió el olor de aquel plato que tanto le gustaba y, olvidando las palabras de Orunmila, decidió regresar a aquel lugar. Para que los chinos no lo reconocieran, le arrancó las trenzas a uno de los chinos que estaba muerto allí y se las amarró, pero no se dio cuenta de que el combate ya se había reanudado. Cuando se disponía a pasar al otro lado lo vieron y pensaron que era uno de los contrarios; le salieron al paso y lo cogieron por las trenzas para cortarle la cabeza. Shangó echó a correr y les dejó las trenzas en las manos a los chinos, quienes, al ver que era Shangó, no le hicieron caso. Aquí fue donde Shangó corrió por primera vez.

Ebó2 gallos, 6 piedras, 1 tranza, Odu-ara, plumas de codornices, 1 muñequito chino, demás ingredientes, mucho dinero.

3.El hombre orgulloso

Osa Bara era un hombre orgulloso por su suerte en los negocios y en las mujeres. No le hacía caso a los mayores, porque decía que lo que Dios le había dado nadie se lo podía quitar.

Un día se encontró con una hija de Oyá, con la que quiso hacer de las suyas, abusar de ella y darle muchos maltratos. Osa Bara era muy celoso y peleaba por gusto; a veces le pegaba a la mujer.

Una noche tuvo un sueño en el que se veía en el espacio y el viento se lo llevaba a otro mundo desconocido. En el sueño, muy asustado, gritaba. Su madre, al escuchar a su hijo en aquel arrebato, acudió a ver qué le sucedía; ella sabía que algo raro le pasaba, y como le había pedido a su Ángel de la Guardia que no le pasara nada a su hijo, sabiendo lo desobediente que era, resultó que ese Ángel de la Guarda era Yemajá. Entonces lo llamó por otro nombre y él despertó de la pesadilla y le contó a su madre todo lo sucedido en el sueño.

La madre le pidió que le concediera una cosa: ir a casa de Ogbani-Isin. Él, muy asustado, le contestó que sí y salieron juntos. Llegaron a casa de aquel señor, que resultó ser Orunmila. Al comenzar el osode le salió este odu y le dijo que él era hijo de Shangó, pero que Yemajá lo amparaba mucho, y Obatalá también, aunque su suerte estaba en las manos de una hija de Oyá. Le explicó que Shangó respeta mucho a Oyá, porque ella es su señora y vela por su hijo, y que los hijos de Shangó, como él, nunca pueden maltratar a las hijas de Oyá, porque se fatalizan y pueden hasta perder su propia vida; porque Oyá es el mismo viento y lo puede dejar sordo o incluso inválido de una mala corriente, empezando por una mala corriente que luego le repercute en calambres o reuma en las piernas hasta quedarse paralítico. Le indicó que le rogara a Oyá y a Shangó para que tuviera suerte en todo.

Ebó2 Gallinas, tela blanca, cola de gallo, anillo de acero, pamela de YEMAYA, 7 bolitas de gofio con melado, mucho dinero.

NOTA: Preguntarle a ORUNMILA, los días y echarlos al mar.

4.El heredero

Había dos Reyes que se disputaban el reinado por el camino de uno solo. Vivían entre intrigas, trampas y las peores condiciones.

El primero, en un recorrido por su territorio, tuvo un hijo con una linda muchacha que vivía en una cueva y se llamaba Orilona. Ella oyó y aceptó los amores y las promesas de aquel señor, que no le dijo que era Rey. Ella se le entregó y quedó en estado de gestación. Una noche soñó que el hombre de sus amores era Rey y lo vio en su reinado, con la corona puesta. Le contó el sueño y esa fue su perdición: el Rey, sorprendido con visión tan clara, fingió una cacería y la abandonó. Ella se entristeció, tuvo su hijo, lo crió y a los nueve años murió.

El muchacho, casi salvaje, trabajaba en el seno de la tierra donde vivía, haciendo su labor alejado del mundo. La naturaleza lo dotó de una fuerza sobrenatural, sin comparación con la de los demás hombres. Había nacido marcado en la frente: tenía la sombra de la corona del reinado de su padre. De tanto trabajar llegó a la superficie, y quedó asombrado porque nunca se había visto entre aquellos seres; igual de asombrados quedaron los habitantes, que veían a un rey por la sombra de la corona en la frente y por su corpulencia y su fuerza. La gente decía: «Un gigante», y aclamaba a aquel hombre como rey. Él huía espantado y destruía lo que encontraba a su paso: si se recostaba a una mata, la tumbaba.

Llegó a un gran monte donde un gran río dividía en dos las lomas, y allí solo vivían una mujer y un niño, que al verlo lo saludaron con cortesía. La mujer, machete en mano y sin temor, avanzó y lo abrazó. Él se enamoró de ella. Un viejo le dio agua de coco para que recuperara la serenidad, y él se quedó viviendo allí.

El rey de aquellas tierras, sintiéndose morir, mandó a los soldados a buscar por la comarca a un hombre que fuera como él. Los soldados creían que estaba loco, pues tal parecido sería difícil de encontrar. En su búsqueda se alejaron y se encontraron con el gran hombre que se parecía al rey. Tuvieron una gran lucha para convencerlo, y le decían: «Venga, usted es nuestro rey, pues es hijo del rey». Él les contestó que sí, que era rey de la tierra, pues no conocía más padre que la entraña de la tierra.

El viejo que le había dado agua de coco fue quien pudo convencerlo. Cuando fueron a partir trataron de cubrirlo de la mejor manera posible: su mujer le hizo una túnica espesa y el viejo le regaló una manta blanca con bordes azules. Desconfiado, afiló una azada de su trabajo y partió hacia donde estaba su padre y el pueblo que lo esperaba. Cuando llegó, el rey le dijo: «Tú eres mi hijo; eres rey de todo mi reinado», y en eso vio la sombra con que había nacido y añadió: «Rey, mi hijo, te corono y te conozco». Él respondió: «La tierra es mi madre». Cuando dijo esto, la tierra se estremeció y el volcán echó fuego para demostrar que ese era rey del calor de sus entrañas. Su padre murió y él fue rey del trono y de todas las tierras que lo criaron.

5.Porqué Oyá come chiva negra

Cierta vez Oyá se encontró a Yemajá comiendo con su marido Shangó, y con su machete le arrancó la cabeza al carnero que ella llevaba. Desde ese día dejó de comer carnero y pasó mucha hambre, porque ya todos los animales estaban destinados a los distintos Santos.

Un día en que ella estaba en casa de Obatalá, a este le ofrecieron una chiva obscura. Él la vio y dijo: «No la quiero, está muy fea, yo eso no lo como». Oyá, al oír esas palabras de Obatalá, le dijo: «Mi padre, démela a mí, que yo sí me la comeré». Y desde entonces Oyá come chiva oscura.

6.El rey de los cazadores

OSA BARA NI BARA ADIFAFUN OLOFIN ORUNMILA, OSHOSI ATI IYA. OLOFIN UNSORO ORUNMILA UMBO WA ILE AKUARO ORUNMILA UNLONI LONA UNSO OSHOSI ODE MIAKUARE IYA OSHOSI ELE AKUARO UNYEN OSHOSI OFA TOKU IYA.

Aconteció que Olofin quiso probar a Orunmila en una cosa muy difícil y le mandó a que le consiguiera una codorniz. A pesar de las súplicas de Orunmila por lo difícil que era el encargo, Olofin no lo oyó y mantuvo su exigencia. Al ver que no había manera de convencerlo, Orunmila salió a caminar por el monte sin obtener resultados, y recorrió todos los pueblos colindantes sin ningún resultado.

Orunmila le preguntaba a la gente quién era capaz de cazar una codorniz, y todos le respondían que nadie. De regreso pasó por la casa de Oshún y le hizo la misma pregunta. Oshún le dijo que fuera al pueblo colindante, llamado Yelede Inle, y preguntara por Oshosi de Mata. Orunmila fue adonde Oshún le indicó y vio a Oshosi holgazaneando con los amigos, pues después de cazar se entregaba a la holgazanería y a vagar. Orunmila le preguntó si era capaz de cazar una codorniz, y él le respondió que seguro, que viniera al día siguiente y la tendría.

Oshosi fue para el monte, atrapó una codorniz viva, se la llevó para su casa, la metió en una jaula y volvió con sus amigos. Su madre, cuando regresó, vio la codorniz, la cogió, la cocinó y se la comió. A la mañana siguiente Orunmila fue a buscar la codorniz y le preguntó a Oshosi si la tenía; él dijo que sí, pero cuando fue a la jaula la encontró vacía. Le preguntó a su madre qué se había hecho de la codorniz que él tenía en la jaula, y la madre no le respondió y siguió en lo que estaba haciendo. Orunmila le dijo entonces que si no lo estaba engañando, y Oshosi contestó que luego le conseguiría otra.

Y así fue. Oshosi se internó en el monte, atrapó la codorniz viva y se la entregó a Orunmila, quien le dijo que fuera con él para que Olofin le pagara. Subieron juntos a la loma y Olofin le dijo: «Te concedo el poder de ser el Obá de los Cazadores». Entonces Oshosi dijo que, ya que le daba ese ashé, él tiraría una flecha para que se clavara en el pecho del que robó la primera codorniz. Olofin le contestó: «To. Iban. Eshu». Cuando Oshosi llegó a su casa y abrió la puerta, se encontró a su madre atravesada por la flecha y exclamó: «Madre mía, fuiste tú». Y desde entonces renunció al oficio de cazador.

7.La abeja y la avispa

La abeja y la avispa decidieron ir a ver a Olofin para pedirle que les concediera tener con qué defenderse de sus enemigos; pero la avispa le dijo a la abeja que fueran antes a casa de Orunmila, y así lo hicieron. Cuando llegaron a la casa de Orunmila, este las registró y les vio este odu, Osa Bara, y les mandó a hacer Ebó con: gallo, trampa, jutía y pescado ahumado, para que cuando recibieran la virtud de manos de Olofin no fueran a perder sus vidas al hacer uso de ella. Cuando salieron, la abeja no estuvo de acuerdo con hacer el Ebó; la avispa, en cambio, sí realizó el Ebó indicado.

Al llegar a la casa de Olofin, este, después de oírlas, les dijo que solo tenía aquellos dos aguijones. Como la avispa había hecho el Ebó y estaba limpia, cogió el aguijón bueno, y la abeja se quedó con el defectuoso. Y desde ese día, cada vez que la abeja hace uso de su aguijón se le traba, y al tratar de sacarlo se le salen las tripas y muere.

8.Cuando Osa Bara tiró la flecha

Osa Bara, en una ocasión, tiró una flecha que fue a clavarse en el vientre de su madre, que estaba preñada. La noticia se regó por todas partes. Cuando todo se calmó, el hijo del rey que estaba por nacer vino al mundo con la corona en la mano.

9.La fuerza pierde el poder

OSA SHEPE OSA OIWERE RI BORUN OYOYI MEFA AWA LODE ONI ORUN OROBI OGUN FEYERU MAGUN ABONI WAYE TINASIWE OGUN OBA MAIRE OMO OLOKUN OSA YANLALIN OBA AWA NI BORA OGUN OROFUN LANIRE INLE BOKUDA TOKUN ORUN OMODE YAREO ABESE KUNLO OGUN LERI KOFUN EGUN AWA NI LORUN OSA SHEPE ORABUYANO OSA BARA MAFEREFUN OGUN ESHU SHANGO ORUNMILA OLOFIN.

En este camino, Ogún e Ikú tenían la fuerza en el mundo. En la tierra Bokura Yorun, bajo ese dominio, tenían engañado a Olokun, que asistía a la fiesta que celebraban, y todos los que vivían en aquellas tierras estaban como locos. Ikú, Egun y Olokun iban todos los años a la fiesta, y Ogún e Ikú se vestían de cascabeles y telas de todos los colores y empezaban a cantar:

«OLOKUN ABA IKU AWANA LOKUN EGUN EGUN ABA LODEO ARAYIRE IKU EGUN TABA ABA NIBE OLOKUN BAWAO OLOKUN BAWAO IKU».

Olokun le traía de todo a Ogún y a Ikú. Pero un año fue con su hija, a quien Orunmila había bautizado con el nombre de Leri Peshi Ikú Egun, y cuando Olokun iba llegando a la tierra donde estaban Ogún e Ikú, a la hija le entró una cosa como si fuera Egun. Olokun le hacía una ceremonia con una gallina negra y cantaba:

«PAFEREN IKU OGUN ORUN ABA IKU, PAFEREN OUN ORUN LARI EGUN EGUN BANI YERO OGUN OGUN SAYEREN IKU».

Ogún e Ikú, que vieron esa ceremonia, se asustaron, y notaron que toda la gente se iba quitando las ropas y se las tiraba a Olokun hacia arriba. Olokun también se asustó, agarró a su hija y se la llevó. Ikú les salió detrás cantando:

«EGUN BALAWO EGUN BABA NIRE EGUN BABAWO EGUN BARA NIRE OFORIYE ORUN EGUN ABANIYE EGUN OBA ORUN».

Leri Peshi Ikú Egun se quitó la careta que llevaba en la cara y, cuando Ikú la vio, se sorprendió, se desprendió a correr y se perdió. La hija de Olokun llegó a una zanja, se lavó la cara y siguió con Olokun, que la regañaba, pero ella no le contestaba nada. En eso venía Eshu junto con Shangó, y Olokun los saludó, les dio Mo-Foribale y después habló en secreto con Eshu para que Shangó no lo oyera.

Eshu, Olokun, su hija y Shangó siguieron juntos por el camino, y Olokun le iba contando cómo se vestía la gente de la tierra Sokuba Yokun. Shangó dijo que había que decírselo a Orunmila para ver qué había que hacer. Cuando vieron a Orunmila y se lo contaron, este dijo que tenían que hacer Ebó y vestir un muñeco con nueve cabezas y cascabeles antes de llegar a la ciudad, y que tenían que prender las velas por la madrugada, para quitarle el gran poder a Ogún y a Ikú con todos los hijos de este mundo. Orunmila le preguntó a Shangó y a Eshu cuándo volvería Olokun, y ellos dijeron que iban para allá.

Eshu y Shangó llegaron donde Olokun, este les hizo una comida y les contó la pena que le pasaba a su hija cuando iba a divertirse, y le advirtieron que lo que él hacía era alimentarlos y darles fuerza: «Los están engañando». A la hija enseguida le entró aquello; Olokun se fijó en lo que le volvió a pasar a su hija y dijo: «Yo voy con ellos, Osa Bara». Ustedes irán después para quitarle la fuerza a Ogún y a Ikú, y se vestirán como tienen que vestirse; nosotros iremos delante tocando el Baatá. Olokun dijo: «No, yo solo llevaré un tambor, Eshu llevará uno, tú, Shangó, el otro, y mi hija llevará el asheré». Así lo hicieron por la madrugada: prendieron una sola vela y pusieron una tinaja de bebida, cuyo olor los atraía, y todos tomaban, Ogún e Ikú incluidos.

Shangó y Eshu tocaban el tambor. Llegó el amanecer y, cuando Ogún e Ikú vieron que entró Olokun, se asustaron. Eshu y Shangó agarraron a Ogún, a Ikú y a Leri Peshi Leri Egun, les dieron a tomar más bebidas y estos quedaron medio dormidos. Shangó y Eshu les hicieron sarayeye a todas las gentes y Ebó Misi, y se iban mejorando mientras aquellos perdían la fuerza. Olokun se puso a bailar con todas las caretas que tenía.

Ogún e Ikú se asustaron y pidieron perdón. Olokun los maldijo y dijo: «Tú, Ogún, tendrás fuerza con tus hierros para recibir candela y desarrollar el mundo, serás poderoso en esto, pero a partir de ahí se te acabará la inteligencia y serás esclavo. Tú, Ikú, que me has estado engañando, no podrás comerte a ningún ser humano hasta que Olofin no te lo ordene».

Entonces Eshu trajo hierbas e hicieron Omiero, llamaron a Leri Peshi Ikú Egun, le dieron sangre de 9 palomas junto con Ogún e Ikú y todos los de esa tierra, y les quitaron la inteligencia y les dieron fuerza, y a la vez regaron la inteligencia universalmente. Eshu y Shangó le demostraron a Olokun «que la inteligencia dominaba la fuerza». Él bendijo a su hija y salió para donde estaba Ifá a darle las gracias.

10.Se adivinó para la calabaza

Se le hizo adivinación a la Calabaza y en la bandeja de Ifá apareció el odu Osa Bara. Se le dijo que los cobardes que la rodeaban la iban a adular y que dependerían de las mujeres y los niños. Se le anunció que con el sacrificio indicado iba a derrotar de pronto a sus enemigos y a mantenerse en la gloria. Ella oyó y no sacrificó.

SacrificioUna paloma, una lechuza y 6500 cauries.

11.Se adivinó para el regreso de una persona

Encantamiento: Osa regresa rápidamente si se va de forma brusca, él regresa a casa poco a poco sin detenerse. Un niño pequeño debe de correr rápidamente fuera de la granja donde está la mata de Eesin y después de coger las hojas, regresará paso a paso en forma rápida sin parar.

Lo sorprendente de este odu es que, sin tener en cuenta la distancia a la que se encuentre el que se ha ido, este oirá que lo llaman por su nombre.

Trabajo de IfáIfá dice: Coger 6 piezas de Kola-nut y 6 hojas blancas de Eesin (Eesin-wuara), se pondrá sobre el Opón-Ifá el Odu OSA BARA con Iyefá (iye-rosun), y se rezará el encantamiento usando el nombre de la persona que se ha ido, poner un poco del Iyefá rezado en una hojas de Eesin con una pieza de Kola-nut y lleve esto a donde se encuentra ESHU a la entrada del pueblo. Repita esta operación 6 veces. Esto es para atraer a la casa a la persona que se ha ido.

NOTA: Una hoja de la mata Eesin, una pieza de Kola-nut y un poco de Iyefá, rezando OSA BARA, usándolo 6 veces, es suficiente para este propósito. Cuando se termine esta operación: se le untará a ESHU manteca de corojo.

Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.

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