Osa Roso
Osa Iroso
«Lo mismo vivirá en lo ancho que en lo estrecho, sólo deseo tener felicidad».
Rezo de Osa Roso
Adifafun Osa Roso Oshun Iya Mi Ikobosi Iya Niwasi Iya Ni Yalode Oguiodo Obatala Abe Deba Omi Male Ado Ewe Kikiriso Kede Toshe Kuele Kuele Yeye Moro.
Súyere de Osa Roso
«Ari Dale Oñi Eko Ayiloda Eko Dale Oshun Eko Ayiloda».
En este odu nace
- Nació: Determinar el Ángel de la guarda de las personas por Orunmila.
- Nació: Que Orunmila y Oshun coman gallinas negras juntos.
- Nació: La infelicidad matrimonial.
- Aquí: Se le ponen cuatro cascabeles a Osun.
- Aquí: No se puede dejar las lozas sucias de un día para otro.
- Aquí: Fue donde los afeminados cuidaban a Obatala cuando estuvo enfermo y los bendijo.
- Aquí: A Shango se le pone harina con quimbombó, para prosperar.
- Aquí: Se le pone una muñeca bonita con trenzas a Oya para la salud.
- Aquí: A Shango se le pone una Oshé Yemolá (muñeca tetona).
- Aquí: El Ebó hay que hacerlo con Oshun y Shango a cada lado del tablero.
- Aquí: Yemajá sorprendió a su marido Orunmila Ofikale con Oshun en un pozo cubierto con guías de calabazas.
- Aquí: Se le da comida a Orunmila, Yemajá, Oshun, Shango y Eshu y después se le pone plaza a Orunmila y Oshun.
- Aquí: Hay que darle carnero a Shango para cubrir el camino.
- Aquí: La mujer padece de su interior a consecuencia de un aborto.
- Aquí: Hay un clavo enterrado o se lo pueden enterrar en la puerta de la casa.
- Aquí: Shango con la ayuda de Oya pudo vencer a Ogun y llegar ante Olofin y éste le dio el ashé del comercio.
- Aquí: Ogun quiere ver el interior del ser humano.
- Aquí: El carnero fue a la guerra y regresó preso.
Descripción del odu Osa Roso
Osa Roso ocupa el lugar número 156 dentro del Orden Señorial de Ifá. Es un signo que pone sobre la mesa dos cosas que caminan juntas: la paz y el dinero, entendidas aquí como los ingredientes esenciales para alcanzar el éxito y la prosperidad. Quien se ve reflejado en este odu está frente a un cambio repentino, tanto en el terreno de los negocios como dentro del propio hogar. Por este signo hay que darle un carnero a Shango para que los caminos se abran.
En este odu nació que sea Orunmila, a través de Ifá, quien determine el Ángel de la Guarda de las personas. La razón está en que Obatala aspiraba a ser el dueño de todas las cabezas de la Tierra y para conseguirlo hacía trampas a los demás Santos. También por este Ifá se le ponen cascabeles a Osun.
El Awó de Osa Roso no puede dejar la loza sucia de un día para otro dentro de su casa, para evitar que la enfermedad (Arun) coma allí y se quede viviendo en el lugar. Esta prohibición no es solo del Awó: alcanza a todos los hijos de Obatala, sin importar el Odu que tengan.
Aquí fue donde los afeminados cuidaron a Obatala mientras estuvo enfermo, y él, agradecido, los bendijo.
A Shango se le pone harina con quimbombó y después esa ofrenda se bota para la manigua. Ese trabajo se hace para prosperar. El Awó de Osa Roso le coloca a Oya una muñeca bien bonita, con trenzas, buscando su salud; y cuando se le da una chiva a Oya se le pone una trenza de cintas de colores, también para la salud, y luego se hace Ebó con esas trenzas. A Shango, por su parte, se le pone una Oshé Yemolá, es decir, una muñeca tetona.
Cuando se hace Ebó por este Odu, hay que hacerlo colocando a Oshun y a Shango, uno a cada lado del tablero.
Aquí fue donde Yemajá sorprendió a su marido Orunmila haciendo Ofikale con Oshun dentro de un pozo que estaba cubierto con las guías de las calabazas. También aquí se le da comida a Orunmila, Yemajá, Oshun, Shango y Eshu, y después se le pone plaza a Orunmila y a Oshun; además, a Oshun se le echa fresco con un abanico de yarey.
Este signo advierte que donde la persona vive hay alguien, posiblemente una mujer, que tiene prenda de Mayombe, y esa persona puede ser su enemiga. Por eso hay que cuidar la puerta de la casa, porque pueden enterrarle un clavo para hacerle daño. Cuidado con los enemigos.
Aquí dice Orunmila que lo mismo se vive en lo ancho que en lo estrecho: lo que hace falta es adaptarse para poder ser feliz. Osa Roso vive igual de bien en lo amplio que en lo apretado, porque está acostumbrado a pasar trabajo. Aun así, si vive estrecho, Orunmila manda que agrande la casa.
Si en la casa hay una paloma, se deja que ensucie, porque eso es señal de suerte. Hay que tener cuidado con que la mujer tome bebidas alcohólicas, pues puede volverse loca; y si está embarazada, tiene que hacer Ebó. La persona de este Odu que vaya al campo deberá hacer Ebó antes, para que no tenga contratiempos.
Por este Odu no se puede ser testarudo, no se puede maldecir ni coger lo que no es suyo. Aquí fue donde Shango, con la ayuda de Oya, logró vencer a Ogun y llegar ante Olofin, y éste le entregó el ashé del comercio.
Tampoco se pueden romper espejos. Se hace Ebó y después se juega a la lotería. Este Ifá manda a tapar todos los agujeros que haya en la casa. Osa Roso es caminante: debe ir a un lugar lejano, porque allá le irá bien. Si este Odu sale para una mujer, ella viene padeciendo de su interior a causa de un aborto provocado; y por este signo la mujer no se puede hacer abortos, porque perdería la salud para siempre.
Por este Odu hay que tener cuidado con las hijas hembras, pues pueden desviarse en la vida y parar en invertidas. Aquí también se padece de insomnio.
Aquí habla
- Obatala
- Shango
- Eshu
- Yemajá
- Ogun
- Olofin
- Oshun
- Orunmila
- Oya
- Oshe Yemola
- Osanyin
Padecimientos de este odu
- Flojedad sexual.
- Problemas en los huesos.
- Calambres en los miembros inferiores.
- Sistema circulatorio y del corazón.
- Insomnio.
Dice Ifá
- Que en la casa donde Ud. vive, hay una mujer que tiene prenda de mayombe.
- Cuide la puerta de la casa no vayan a ponerle un clavo enterrado o ya se lo han puesto.
- Ud. tiene que estar viviendo muy estrecho.
- Si en su casa hay palomas deje que ensucien la casa, que ahí está su suerte.
- A su mujer le gusta beber mucho y ella está embarazada, dígale que no siga bebiendo más porque puede parar en loca.
- A su casa llegará una mujer para provocarlo, no le haga caso.
- No le levante la mano a nadie y con palos menos.
- Ud. le debe a Shango por eso tiene los atrasos y cuando Ud. cumpla con él, compre billetes de la lotería.
- En su casa hay una mujer que quiere estar con usted y esa mujer será una revolución, tenga cuidado no lo maten.
- Tape los agujeros que hay en su casa.
- Ud. quiere ir a un punto lejos, le irá bien, también allá hay una mujer enferma, la enfermedad que tiene es de los huesos, tenga cuidado no se muera.
- Dele un carnero a Shango para que le abra los caminos.
- Ud. tiene flojedad calambres en la pierna izquierda.
- A usted nada que le hagan le hará daño por que Olodumare lo acompaña.
- No se puede ser testarudo y tiene que tener calma.
- Ud. está entrando en lo ajeno a coger algo que no es suyo, cuidado no lo sorprendan y lo maten.
- Cuídese la circulación sanguínea.
- Ud. no puede romper espejos.
- Póngale plátanos a Shango.
- Donde usted vive hay muchos mosquitos, debe usar mosquitero, para que esas picadas no lo puedan infestar y traerle malas consecuencias.
- No se eche fresco con abanico de guano, el guano lo usa para el dolor de cabeza, quema un trocito y reciba el humo.
- Ocúpese de su hija para que mañana no sea invertida.
Refranes de Osa Roso
- Lo que se ofrece, constituye deuda.
- Mire hacia delante y hacia atrás.
- Lo que se escribe no se borra.
- Cuando llega la paz, todo es un éxito.
- Lo mismo vivirá en lo ancho que en lo estrecho, sólo deseo tener felicidad.
Eshu-Elegba del odu Osa Roso
No está especificado.
Patakíes del odu Osa Roso
1.Los consejos de la mujer se oyen
Orunmila le había ofrecido un carnero a Shango. Tenía el animal en su poder, pero pasaba el tiempo y no terminaba de cumplir con la promesa. Shango, al ver aquella demora, tomó álamo y con él cerró el camino que llevaba a la casa de Orunmila. Cuando Orunmila notó que ya nadie llegaba a su puerta, se puso a investigar qué estaba pasando, y fue su mujer quien le habló claro: le dijo que cumpliera de una vez con el carnero que le debía a Shango. Orunmila hizo lo que ella le aconsejó y de inmediato sus aleyos volvieron a llegar a su casa.
Otra versión de este mismo camino cuenta que Shango se enamoró de los huevos del carnero que Orunmila tenía. Habló entonces con Ogun y con Eshu, y entre ellos le cerraron los caminos. Fue Oshun quien aconsejó a Orunmila, éste le entregó el carnero a Shango y los caminos se abrieron.
2.La infelicidad matrimonial
En la tierra de Eru Oba vivía una muchacha llamada Oshun, que compartía su vida con un hombre llamado Shango. Aquel hombre era déspota con ella y la maltrataba tanto que Oshun, siendo joven, vivía en un sufrimiento enorme que le había cambiado el carácter y la iba acabando poco a poco.
Obatala, que era el padre de Oshun, fue un día a visitarla y se dio cuenta de lo que estaba pasando con su hija. Le dijo: «¿Por qué tú no vas a donde está Orunmila para que él te arregle tu situación?». Ella le respondió que si Shango la veía entrar en casa de Orunmila iba a pensar que había ido a buscar algo para hacerle daño a él, y entonces la abandonaría, como ya había hecho otras veces.
Obatala no le contestó nada, pero se marchó preocupado. A los pocos días Oshun cayó enferma de gravedad, y como Shango llevaba varios días sin aparecer por la casa, ni se enteró. Cuando Obatala supo que su hija estaba enferma en cama, corrió a casa de Orunmila, que le hizo Osode, le vio este Odu y mandó hacerle Ebó a la hija de Obatala.
Obatala consiguió todo lo que Orunmila había marcado y éste le hizo el Ebó a su hija. Al terminar, Orunmila le dijo a Obatala: «Ahora le llevas a Oshun el gallo y las gallinas y le dices que duerma toda la noche con las gallinas para que coja el calor de estas y a su vez estas cojan su calor; después las coges y las pones junto al gallo para que haga cría».
Y añadió: «Cuando Shango regrese a la casa, coges un plato con miel de abejas y se la das a comer, y mientras éste come tú cantas».
Cuando llegó Shango, así lo hizo Obatala. Shango quedó embrujado con el canto y con la danza, hasta que le dijo a Oshun: «Vamos a hacer Ofikale Trupon», cosa que era necesaria para Oshun. Cuando terminaron, Shango le dijo: «Siempre va a ser una mujer respetada por mí».
De este mismo camino se conserva una versión resumida: había un marido que era un poco déspota con su mujer, la maltrataba de palabra y hasta de obras, y aquella mujer se enfermó de sufrimiento.
3.La tierra de los Adodi
Hubo una vez en que Obatala estaba muy enfermo y se encontraba en la tierra de los Adodi, los afeminados. Ellos, viendo la gravedad en que se hallaba, empezaron a cuidarlo con el mayor esmero. Estuvieron de día y de noche junto al lecho donde él reposaba e hicieron todo lo que estuvo a su alcance para que mejorara de aquella enfermedad.
Pasado un tiempo, la enfermedad había desaparecido. Obatala, viendo cómo se habían portado con él, en recompensa les dio su bendición.
4.El clavo
Orunmila estaba atravesando una situación un poco mala y, por más obras que se hacía, aquello no mejoraba. Tenía dos guineas metidas en una jaula y, cuando fue a hacerse con ellas una obra que Ifá le había mandado, se le soltaron. Las guineas se fueron directamente a la puerta de la casa y allí empezaron a escarbar hasta que abrieron un hueco.
Orunmila se acercó a mirar y quedó asombrado: sus enemigos le habían enterrado un clavo para perjudicarlo.
5.Cuando Osanyin hizo las paces con Orunmila
En cierta ocasión Orunmila estaba pasando mucho trabajo y no tenía ni para comer. Se hizo un Osode, se vio este Odu Osa Roso e hizo Ebó con carnero, chivo, gallos, huevo de gallina, cuchilla y tierra de la casa, y se le indicó que lo llevara a una manigua.
Al poco rato de botar el Ebó, la manigua cogió candela, y más tarde llegó a su casa un hombre pidiéndole albergue y que lo curara. Orunmila así lo hizo. Entonces el hombre le pidió perdón y le confesó: «Yo soy Osanyin, el que te ha hecho tanto daño». Orunmila lo perdonó, y desde ese día Osanyin se volvió su mejor amigo.
6.Por qué Oshun y Orunmila comen gallinas negras juntos
Shango le dio fuego a la casa donde vivía Orunmila, porque todos los que allí habitaban le debían un carnero. Orunmila, que estaba inválido, del susto se incorporó y salió saltando por la ventana.
En aquella casa vivían también otros Santos, y entre ellos Oshun. Todos se pusieron a salvo olvidándose de Orunmila, que no podía valerse. Pero cuando Oshun ya estaba fuera de la casa se acordó de él y, arriesgando su propia vida, volvió a entrar para tratar de salvarlo. Al no encontrarlo, saltó por la ventana y allí se topó con Orunmila.
Orunmila, al verla, le dijo: «Hija mía, siendo tú la pecadora, fuiste la única que arriesgó su vida por salvarme; desde hoy comes junto conmigo». Y desde entonces Orunmila y Oshun comen juntos gallinas negras.
7.Donde Olofin le entregó a Shango el ashé del comercio
Shango mantenía una guerra terrible con Ogun cuando Olofin lo mandó a buscar para entregarle el ashé del comercio. Al enterarse, Ogun se apostó justo por donde Shango tenía que cruzar. Shango iba montado en su brioso corcel y, al ver a Ogun esperándolo en el camino, dio un fuerte tirón de rienda y cambió la dirección de la marcha; pero al poco trecho el caballo se desbocó y lo tumbó.
En eso llegó Oya. Cuando supo que Shango iba a ver a Olofin y que Ogun le cerraba el paso, se cortó las trenzas y lo vistió con sus propias ropas. Así Shango pasó por delante de Ogun, que creyó que era Oya, y llegó hasta Olofin, quien le entregó el ashé del comercio.
8.Ekulambe, la sociedad secreta de los hijos del leopardo
Hubo un tiempo en que Shango era el jefe de la Sociedad de los hijos del Leopardo. Sus hijos se alimentaban de los rebaños de carneros y de chivos, y eran el terror de todos los animales.
El chivo decidió entonces ir a mirarse con Orunmila, y éste le marcó Ebó con piel de leopardo y demás ingredientes. El chivo lo hizo y marchó con aquellos objetos rumbo a la casa del Leopardo. El Leopardo estaba sentado con su mujer y, al ver venir al chivo, le dijo: «Eso no es lo que comen nuestros hijos». La mujer le contestó: «Creo que no, pues si lo fuera no vendría aquí, ya sabes el miedo que nos tienen». Entonces el leopardo dijo: «Si es de otra tierra, salgamos a recibirlo y se lo damos a nuestros hijos para comer».
Cuando el chivo llegó, hizo como que no los veía, sacó el pedazo de adofá y empezó a comérselo diciendo: «Vamos a ver cómo está este hígado de leopardo que conseguí ayer». Después lo escupió y añadió: «Mira, a los leopardos los mataré y les sacaré el hígado para comer». El leopardo y su mujer, al ver y oír aquello, se aterrorizaron, cerraron la puerta del templo y no la volvieron a abrir por mucho tiempo.
Después veían a los chivos cerca de la puerta del templo y no lograban distinguir si entre ellos venía aquel guerrero. Los chivos y los carneros andaban ya campeando por su respeto. Fue entonces cuando el carnero le preguntó al chivo cómo había logrado semejante cosa, y el chivo se lo contó todo. El carnero dijo: «Si tú lo hiciste, yo lo puedo hacer igual».
El carnero se buscó los mismos objetos, pero no fue al templo de Ifá a ver a Orunmila, sino que partió derecho para la puerta del templo de Ekumlape. Al verlo llegar, aseguraron todavía más el templo; pero el carnero tocó la puerta, sacó el pedazo de hígado, dijo lo mismo que había dicho el chivo, se lo comió y agregó que necesitaba más. Al ver aquello, el leopardo de un salto abrió la puerta, cayó sobre el carnero y lo degolló, dándoselo a sus hijos y a su mujer.
Los chivos y las chivas que estaban afuera comenzaron a huir despavoridos, mientras los hijos del leopardo salían persiguiendo a los carneros y matándolos a todos. Desde entonces la puerta del templo de Ekumlape se encuentra abierta por motivo del carnero.
9.Por qué Orunmila es quien define el Ángel de la Guarda
En una tierra donde vivían todos los Santos y donde Obatala era el Gobernador, los demás Santos se reviraron contra él. Ocurría que en aquella tierra todos los Santos determinaban el Ángel de la Guarda con caracoles, cada uno con el suyo, y así iba pasando el tiempo.
Un día Shango empezó a notar que había muchos más hijos de Obatala que de cualquier otro Santo. Reunió entonces a los demás, les contó lo que estaba pensando y les pidió su parecer. Todos le dieron la razón y se pusieron de acuerdo para ir a casa de Obatala a reclamarle, porque en su casa nunca salía un hijo de otro Santo que no fuera él. Obatala miraba a los aleyos con su caracol y era el Obá de aquellas tierras.
Acordaron ir todos juntos, pero entre ellos había temor de que Obatala los castigara y ninguno quería hablar personalmente. Entonces Shango dijo: «Yo le voy a hablar a Obatala». Acto seguido respaldaron a Shango, Oshun y Ogun.
Cuando llegaron a casa de Obatala, él sintió el alboroto. Estaba en su Palacio, salió y les preguntó a qué venían. Shango se adelantó y le dijo: «Mire, Babá, nosotros estamos aquí porque queremos saber por qué cuando Ud. registra un aleyo y le determina el Ángel de su Guarda, no salimos como dueño de ninguna cabeza ninguno de nosotros». Obatala le respondió: «Lo que pasa es que en mi casa yo lo determino así». Y Shango replicó: «Bueno, Babá, eso no es legal, mejor vamos para la casa de Orunmila, para que nos diga cómo resolver este problema».
Entonces Obatala dijo: «Está bien, ustedes tienen la razón porque Orunmila no hace Santo a nadie, y ustedes desconfían de mí pero yo también desconfío de ustedes; por eso, mientras exista el mundo, Orunmila determinará el Ángel de la guarda de cada uno, ya que él es imparcial». To Iban Eshu.
Otra versión. Orúnmila es el único Irúnmòle que puede determinar el Ángel de la guarda. Òsá Ìrosùn.
En una tierra donde vivían todos los Orishas y los Irúnmòles, gobernada por Obatalá, surgió un desacuerdo porque allí todos los Orishas determinaban el ángel de la guarda con su érìndínlógún. Un día Shangó empezó a notar que había más hijos de Obatalá que de otros Orishas. Decidió reunir a todos los demás Orishas, les contó su preocupación por lo que estaba sucediendo y les pidió que cada uno diera su opinión. Todos estuvieron de acuerdo con él y le dieron la razón, y quedaron en ir a casa de Obatalá para pedirle una explicación de por qué en aquella tierra nunca salían hijos de los demás Orishas y solamente hijos de él. Obatalá lanzaba su érìndínlógún a todos los aleyos que llegaban a esa tierra, porque él era el Obá de esas tierras, y eso traía como consecuencia que todos resultaran sus hijos.
Los Orishas salieron para la casa de Obatalá, pero entre ellos existía el temor de que Baba los castigara, por eso ninguno quería ser el que le hablara. Shangó les dijo: «Yo le hablaré a Baba». Acto seguido respaldaron a Shangó, Ogún y Osun. Al llegar al palacio, Obatalá sintió el alboroto, salió a ver qué sucedía y les preguntó a qué se debía la visita de todos. Shangó se adelantó y le dijo: «Mire Baba, nosotros hemos venido a hablar con usted porque queremos saber por qué usted cada vez que mira a un Aleyo nosotros no salimos como su ángel de la guarda». Obatalá respondió: «Lo que sucede es que en mi casa yo lo determino así». Shangó insistió: «Baba, eso no es legal. Mejor vamos a casa de Orúnmila para que él nos diga cómo resolvemos este dilema». Entonces Obatalá dijo: «Está bien. Ustedes tienen razón porque Orúnmila no asienta Orisha. Y como ustedes desconfían de mí y yo de ustedes, por eso mientras exista el mundo Orúnmila será el único que podrá determinar el ángel de la guarda de los aleyos, ya que él es imparcial». Too aban Eshu.
Esta es la razón y el argumento recogido en el Odu Osa Irosun del porqué no se debe usar el érìndínlógún para determinar el ángel de la guarda (Òrìsà Alagbatori) de las personas. Solo los Babalawos mediante el oráculo del Ikin podrán hacerlo.
10.La necesidad
Orunmila estaba atravesando una situación pésima y Shango lo estaba observando. Un día Shango le dijo: «Dame un poco de harina con quimbombó y después lo botas en la manigua que está media seca, y tú verás cómo vas a prosperar». Así lo hizo Orunmila y de esa manera prosperó.
11.Se adivinó para Alaguemo
La perfecta paz. El caracol vive una vida pacífica. Osa Roso presagió Ifá para Alaguemo. Alaguemo pidió vivir una vida quieta y pacífica, y que la vida se le alargara. Se le dijo que para lograr lo que quería debía sacrificar: aceite de palma, un pescado grande y 18,000 cauries. Él realizó el sacrificio y su petición se cumplió.
12.Se le adivinó a Eeka-Alaje para la prosperidad
Alguien quien tiene dinero es capaz de comprar buenas cosas. Ifá adivinó para Eeka-Alaje. A él se le aseguró que llegaría a ser próspero y que tendría muchos niños, pero tenía que sacrificar: 4 gallinas y 32,000 cauries. Él oyó y sacrificó.
13.La tierra Eyigbo Meko
Un día Oshun invitó a Eshu a dar un paseo, y él aceptó pensando que iba a hacer Ofikale con ella. Cuando llevaban caminado un buen trecho, cruzaron por grandes plantíos de maíz, frijoles de carita, ñame, plátanos y otros frutos. Oshun le preguntó a Eshu qué tierra era aquella y él le contestó: «Es Eyigbo Meko Nile». Oshun volvió a preguntar quién era el dueño de todas esas plantaciones y de tantas riquezas, y Eshu le respondió que el dueño era Orunmila.
Ese mismo día, al abrirse la mañana, Orunmila se había visto este Odu Osa Roso y había hecho Ebó con todos los productos de sus siembras; además le había dado 2 gallinas negras a su Ifá y le tenía puesta una gran plaza.
Oshun, deseosa de conocer al dueño de Eyigbo Meko, le pidió a Eshu que la llevara a casa de Orunmila. Cuando llegaron allá, ella y Eshu lo saludaron. Oshun, que ya tenía hambre al ver la plaza que Orunmila tenía delante de su Ifá, le pidió de comer, y él le dio de aquellos manjares para que comiera. Después de haber comido, Oshun le preguntó si podía sentarse, porque venía muy cansada; Orunmila le buscó una silla y, cuando ella se sentó, le echó fresco con un abanico que tenía de yarey. Oshun entonces le dijo: «Me quedo en esta tierra, pues a ti te hace falta una mujer que te atienda». Y así Oshun se quedó en casa de Orunmila, que estaba soltero, pues hacía poco tiempo se había separado de Yemajá.
Orunmila y Oshun salían con frecuencia de paseo. Un día, debajo de una mata de malanga (ikokó), Orunmila dejó embarazada a Oshun. Pasó poco tiempo y su barriga comenzó a crecerle; ella trataba de evitar que la preñez se notara, pero el rumor ya andaba por todos lados, hasta que llegó a oídos de Yemajá, que decidió ir a Eyigbo Meko para conocer la verdad del asunto.
Cuando Yemajá llegó a casa de Orunmila, vio allí a Oshun y le preguntó si estaba embarazada (Tani Kinshé oloñú), pero Oshun no abrió la boca. Entonces Yemajá llamó a Orunmila y le reprochó aquello, diciéndole: «Yo, que soy la mujer que más te ha querido, y me abandonaste, y sin embargo preñaste a Oshun, que no te quiere tanto como yo te quiero».
Orunmila, deseoso de saber cuál de las dos mujeres lo quería más, llamó a Shango y a Eshu y les dijo: «Shango, tú estarás presente en una comida que voy a dar e invitaré a Oshun y a Yemajá; y tú, Eshu, a una seña mía, le prenderás fuego a la casa, y cuando te indique lo apagarás».
Llegó el día de la comida y, cuando los invitados estaban más embullados con la comida de Orunmila, éste le hizo la señal a Eshu y de inmediato un gran fuego surgió dentro de la casa. Eshu gritó: «Fuego, se quema la casa». Yemajá, al oír aquello, se abrazó a Shango y gritó: «Mi hijo». Oshun, al oírlo, se abrazó a Orunmila y gritó: «Orunmila, hijo mío, te quemas». Orunmila entonces le hizo la otra señal a Eshu, que de inmediato apagó el fuego.
Vuelta la calma, Orunmila dijo: «Ya sé lo que quería saber. Oshun es la que más me quiere y es mi preferida. Tú, Yemajá, por tu gesto encarnarás el amor y el sacrificio de madre, serás La Madre del Mundo».
14.El carnero derrotado
El carnero, viendo que ya no tenía con qué alimentarse, salió a buscar pasto en la pradera. Pero los tigres lo estaban vigilando y, en un abrir y cerrar de ojos, le cayeron encima. El carnero regresó en las garras de los tigres.
Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.
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