Osalo Fobeyo
Osa Ogbe · Osa Lafobeyo
«Cuando se conocen los conocimientos espirituales, se aprecian los regocijos de la vida».
Rezo de Osalo Fobeyo
OSALO FOBEYO LAMINAGADA TORI YAMPO BE LAMPE SHANGO KAWO KABIO SILE LAMINAGADA ADIFAFUN ESHU YELU OBARONA OBA ESHU YELU YENYE NI ONA NI OLOKUN ENI IFA ESHU YELU PIRITI OMODE ALARA LAMPE SHANGO LAMINAGADA.
Súyere de Osalo Fobeyo
«PIRITI PIRITI OMODE ALARA PIRITI PIRITI OMODE ALARA PIRITI PIRITI OMODE ALARA LAMINAGADA»
En este odu nace
- Nació: la hipocresía.
- Nació: la tentación y lo ilícito.
- Nacieron: los aparatos de música.
- Nacieron: los libros de magia.
- Nacieron: los pezones en los senos.
- Nació: el poder de la hierba farolito o espanta muerto (Aberikunló).
- Nació: la separación de lo malo y lo bueno.
- Nació: que el Ókpele engañe al Awó Osala Fobeyo.
- Nació: el Paraldo en la casa.
- Nació: la virtud de que los Oshas bajen a cabeza de los humanos.
- Nació: Osanyin Adebore.
- Nació: que el hombre succione los pezones de las mujeres.
- Nació: los colores de los collares de los Orishas.
- Nació: el por qué a las personas, cuando se mueren, se envuelven en tela blanca.
- Nació: cuando Abita comió por primera vez, junto con Olofin.
- Nació: Oba Kolaba.
- Nació: el por qué a Agayu y Azojuano cuando se hacen directo se le afeita el primer día la mitad izquierda.
- Nació: el Eshu de dos caras (Agriyelú).
- Nació: el mal agradecimiento del Aleyo al Awó.
- Aquí: las mujeres perdieron la supremacía en la religión.
- Aquí: Azojuano preparó su cazuela de brujo, que se llamó Ibako.
- Aquí: hablan las dos caras.
- Aquí: hay que recibir a Azojuano.
- Aquí: marca separación del ahijado de al lado del padrino por falta de atención.
- Aquí: prohíbe comer huevos, calabazas, chocolates, acelga, cerdo, frijoles blancos.
- Aquí: se padece de presión arterial alta, del corazón, de intoxicaciones, de erupciones cutáneas, impotencia, debilidad cerebral, acumulación de líquido, fibromas, quistes.
- Aquí: se jura en Osanyin y se le pone marfil.
- Aquí: es donde el Awó que tenga Olofin se puede montar todos los Oshas.
- Aquí: no puede faltar en los Eboses tela de araña.
- Aquí: habla la mata de plátano y el alacrán.
- Aquí: no se hace negocios con homosexuales.
- Aquí: hay que tener cuidado con la violación de un menor.
- Aquí: a Eshu se le dan 101 palomas blancas.
- Aquí: hay que hacerle fiesta a los Ibejis.
- Aquí: Osala Fobeyo es Alañé, servidor de Oduduwa.
- Aquí: se le da de comer gato a Abita.
- Aquí: habla Orí-Okán, que es la conciencia, el cerebro crea y las manos hacen.
- Aquí: se determinan las piedras de los Santos.
- Aquí: Eshu le descubrió el dinero a Osala Fobeyo.
- Aquí: se abrió el vientre Oya.
Descripción del odu Osalo Fobeyo
Este es el odu número 152 del Orden Señorial de Ifá. Su mensaje central habla de la reserva: de tomarse el tiempo necesario y de usar el conocimiento espiritual para poder apreciar los regocijos de la vida. Aquí la persona lo arriesga todo en muy poco tiempo y termina perdiendo su balance espiritual.
Aquí las mujeres perdieron la supremacía en la religión. Aquí nació la virtud de que los Oshas bajen a la cabeza humana, es decir, que las personas puedan ser caballos de santo. Aquí Azojuano, San Lázaro, preparó una cazuela de brujería a la que llamó Ibako: la envolvió en un paño negro y blanco y le dio de comer gato, camaleón, águila y tiñosa.
En este signo nació la hipocresía, de modo que aunque la persona hable bien, lo que dice no es verdad. Nació también la tentación de todo aquello que no es legal, lo ilícito. Nacieron los aparatos musicales y los libros de magia: quien tiene este Ifá posee una habilidad especial en los dedos y en las manos, y vive de ellos, pudiendo ser mago, ilusionista, carterista o artesano.
Aquí nacieron los pezones en los senos de las mujeres. Nació el poder de la hierba Aberikunló, el espanta muerto, que sirve para espantar a Ikú, es decir, a Egun y a la muerte. Nació el Paraldo a la casa y la separación de lo malo y de lo bueno.
En este Ifá hay que recibir a Azojuano, porque en este odu existe un compromiso muy grande con él. Marca además separación del Awó con su padrino por falta de atención del padrino hacia el ahijado: aunque diga que lo quiere mucho, después viene el desengaño.
En este odu se padece de presión arterial alta, del corazón, de intoxicaciones y de erupciones cutáneas como soriasis o impétigo. También de impotencia, debilidad cerebral, acumulación de líquido, fibromas y quistes. Se prohíbe comer huevo, calabaza, chocolate, acelga, carne de cerdo y frijoles blancos, ni ningún alimento que lo intoxique.
La hierba principal de este Ifá es la acelga, razón por la cual Osala Fobeyo no debe comerla, pues es con ella con la que se salva haciéndose rogación de cabeza, baños y limpiezas de la casa. Otras hierbas del signo: espantamuerto, plátano y carolina punzó.
Nació que el Ókpele engañe a Osala Fobeyo. El día que él está influenciado por los Egun de luz, por los Oshas, los Orishas, los astros y Olofin, ese día adivina; pero el día que está influenciado por los Egun obsesores y oscuros y por Abita, el Diablo, ese día no le adivina nada a nadie. Esto ocurre porque en este Ifá el peludo y el pelado, Olofin y Abita, se sentaron juntos a comer a la mesa: en este odu se está con Dios y con el Diablo. Aquí nació también Osanyin Adebore.
En este odu no se puede tener ningún tipo de negocio ni relación con homosexuales. En cambio, sí puede tener relaciones con prostitutas, pashangaras, y la felicidad del Awó de este signo es vivir con una mujer de la vida. Aquí es donde el Awó que tenga Igba-Odu, Olofin, se puede montar todos los Oshas que conozca.
Aquí nació el Eshu de dos caras, y hablan las dos caras. Al ebó de este odu nunca le puede faltar tela de araña. La persona padece de la memoria, por lo cual deberá recibir a Oduduwa, que es el Santo que la restablece. Por este Ifá la felicidad que se busca siempre llegará en la vejez, o sea, al final de la vida. El Awó de este odu, así como el que solo tiene una mano de Ifá, Awafakan, es Alañé, servidor de Oduduwa, y tiene poder lo mismo en la tierra que en el cielo; por eso es necesario recibir a Oduduwa.
En este Ifá se le ponen a Orunmila dos manillas dentro. En este odu le abrieron el vientre a Oya. Aquí habla el cachumbambé en el matrimonio, como el gallo y la gallina en la horqueta, y por ello se marca una obra de estabilidad matrimonial sobre una horqueta. Cuando cualquier Awó se ve este Ifá en un registro, debe dormir siete días en la estera delante de su Ifá.
Este Ifá habla de impotencia: la persona, cuando está haciendo el acto sexual, no puede concentrarse en lo que hace porque está débil de la mente y le vienen otros pensamientos; durmiendo se puede derramar en la cama.
Por este Ifá hay que cuidar mucho a los hijos para que no se pierdan. Hay que hacerle fiesta a los Jimaguas con piñatas e invitar a niños jimaguas para limpiar la casa. Hay que poner un espejo frente a su puerta. Aquí se usa sombrero, gorra o cachucha.
Por este odu no se puede tener sociedad con otras personas. Si le dan dinero a guardar, no lo gaste, pues si cuando se lo pidan no lo tiene pasará un gran bochorno; póngale un coco y seis centavos a Eshu para que no gaste ese dinero. Hay que hacerle misa a los familiares difuntos, encenderles velas y atenderlos para su tranquilidad espiritual.
El Awó Osala Fobeyo deberá tener mucha atención con Eshu y revisarlo, porque puede estar rajado o roto. Hay que cuidarse de sufrir caídas. No se come paloma. Uno de sus hijos tiene un lunar en una nalga y es hijo de Obatala: para salvarlo deberán hacerle santo o ponerle el collar de Obatala, collar que en este signo debe llegarle al ombligo y llevar en el cierre una cuenta roja.
En este odu hay que tener cuidado de no caer en trampas, pues los enemigos siempre se las están preparando. Deberá vestirse de blanco, limpio, y no puede usar ropas manchadas. No deberá inmiscuirse en cosas ilícitas, para que no tenga problemas de justicia ni pierda su moral.
Hay que tener cuidado con la violación de un menor de edad o con el amaneramiento de un niño. Hay que trabajar el Santo y poner música en la casa. Hay que hacer Paraldo a la casa, pues en ella hay un Egun apegado, y hay que cuidar la casa porque pueden ir personas a llevarle algo malo. Cuando este Ifá viene osobo, Eshu lo está esperando en el cementerio, Ilé Ikú. Si este odu sale en un Itá, señala que antes del año muere un familiar de esa persona.
Cuando cualquier persona que sea caballo de santo se monte con un Osha fuerte y furioso, se le dice tres veces: ERO BABA KALILE, y si es santo de verdad enseguida se tranquiliza.
En este odu se le da de comer una onza, un felino, a Abita. En Cuba se le da gato porque no hay onzas, pues la onza es un felino de Asia. Esto se hace para que salga a poner malas las cosas del mundo y que los aleyos, los clientes, vayan a casa del Awó Osala Fobeyo a resolver sus problemas. Por eso Osala Fobeyo no le puede resolver nada completo a nadie: debe tenerlos haciéndole distintas obras para poder vivir, porque cuando le resuelve el problema al cliente, este no vuelve más a su casa.
Debe usar una sortija de oro blanco preparado. Osala Fobeyo tiene además que usar un bastón de madera de moruro o de cocuyo, con dos caras talladas en la empuñadura, una de hombre y por detrás una de mujer, bastón que lleva su carga y sus comidas rituales por cada cara.
Cuando el odu Osalo Fobeyo sale en un Itutu se hace omiero de hierba aberikunló, espanta muerto. Se muelen 16 caracoles de babosa, Igbín, y con ese polvo se marca Osalo Fobeyo y se reza; después se echa en el omiero y se sazona con manteca de corojo. Con ese omiero se lavan las manos, la cara y las articulaciones de brazos y piernas todos los presentes, después hacen lo mismo con aguardiente y por último con cascarilla. Luego el Obá salpica con ese omiero a todos los presentes y lo riega por toda la casa. Esto se hace después del Paraldo. Mientras todos se lavan, y cuando el Obá salpica y riega la casa, se canta:
Por este Ifá se le dan 101 palomas a Eshu, y cuando no se pueda, se le da una paloma y se le ponen 101 plumas de paloma. Cuando este Ifá viene osobo se pinta la casa de blanco y se le pone a Eshu una casita blanca, a la que también se le da de comer, repartiéndose después las carnes en la manigua y colgadas de una mata. Se cubre a Obatala con tela blanca y se le pone una jícara de Ekó Fifo bien espeso, sarao de ekó con aguardiente. Se pone detrás de la puerta un plato con esponja enchambada en agua y un vaso con príncipes negros.
Se tuesta espina de peregún o de aroma y se hace iyé; se reza en el tablero con OSHE TURA, OSALO FOBEYO y OTURA SHE, y se sopla en shilikún de ilé, en su puerta, untándose además en los brazos y en la cara para que ningún arayé, ningún enemigo, tropiece con usted en la calle. Esto también lo hace cualquier Awó cuando al abrir el día se ve este Ifá.
Cuando se le ve este odu a una mujer, ella viene a saber de su marido, que está como loco porque perdió mucho dinero por tener buen corazón. Se le debe decir que se cuide su interior, pues tiene tendencia a padecer de fibromas. También se le recomienda que en el acto sexual le muerdan los senos, para evitar procesos cancerosos en los mismos.
Para el Awó: deberá tener un muñeco negro y blanco y usar un resguardo, un Inshé-Osanyin del signo. Aquí hay que rogarse la cabeza al pie de Obatala. A Olofin y a Orunmila se les pone ñame, y al Egun de su padre se le da un gallo tuerto.
Si la persona a la que se le ve este odu está enferma, señala pérdida; si es Intori Ikú, el ebó lleva un pedacito de cepa de plátano. Se pone al lado de Eshu una cazuelita con agua de mar y un huevo de gallina, y a Ogun se le pone una jícara con agua.
Este odu habla de la gran dificultad en cuanto a la formación de la familia. Es un Ifá de investigación, de espiritismo, de magia. Trata además de dos personas que no logran lo que desean, porque necesitan el concurso de otras personas. El Awó de este odu deberá tener un mono y, cuando este se muera, cogerá las uñas y la cabeza para un Inshé-Osanyin. Aquí Eshu le quitó el ashó a Abita para que el mundo lo tuviera.
Cuando el Awó canta SHORO SHORO se contesta: OMODE ALARA LAMINAGADDA. Se tendrá preparado un hilo blanco embarrado en manteca de cacao y cascarilla, que se le coloca a la cabeza, y encima se le pone el algodón y el paño blanco. Hay que sacudir el latón de la basura en la calle, porque sus enemigos le echan basuras en el mismo, es decir, brujerías.
Hay una leyenda que dice que Osala Fobeyo es hijo de Oshun desde los pies hasta los hombros, y de ahí hacia arriba todo le pertenece a Shango. Tiene cicatriz o marca en el cuerpo o en el cielo de la boca.
Aquí habla la mata de plátanos: cuando la mata de plátanos pare, muere. Osalo Fobeyo mata a la madre, la mata a disgustos. También se padece de retención de líquidos, pues la mata de plátano es casi en un noventa por ciento agua; en la mujer se presentan fibromas, que no son más que acumulación de líquido.
Aquí habla el alacrán: cuando los alacranes nacen, se suben encima de la madre y se la comen. Osalo Fobeyo no tiene felicidad en su casa y sale a buscarla a la calle. En este Ifá nació que el Babalawo no puede resolverle a los humanos sus problemas de un golpe, porque no se lo agradecen; hay que irles resolviendo las cosas a la gente poco a poco. Aquí fue donde Abita, el Diablo, comió por primera vez junto con Olofin.
Este es el camino de los alacranes, camino de pederastia activa y pasiva; si se trata de mujeres, son lesbianas. Póngale carácter a su cónyuge, para que ustedes no se pierdan y sus hijos no les pierdan el respeto ni la consideración. La mujer hace sacrificio por su hombre y este no se lo agradece: Ifá de mal agradecidos.
Aquí fue donde Olofin mandó a Orunmila a la Tierra para que, después de arreglarla, regresara al Cielo. Orunmila estuvo conforme, pero se enamoró de la Tierra y no regresó al Cielo. La persona de este signo no cumple la palabra empeñada.
La persona puede ser jimagua. Espiritualmente es jimagua: tiene un Egun que lo induce a hacer el bien y otro que lo induce a hacer el mal, y uno de esos Egun es idéntico a usted, aunque de color opuesto. Atiéndalos con misas, comidas y oraciones. Aquí nació también el secreto de Oba Kolagba, al que se llama cantando al pie de una ceiba:
Para mujer: que se cuide los senos y que no permita que se los lesionen en el acto sexual, para que no se enferme de cuidado de los mismos. Puede que esté loca, y entonces hay que hacerle Paraldo; es Ifá osobo. Maltrata a la madre y la tiene abandonada, pues no se preocupa por ninguno de sus problemas. El marido está loco. Debe cuidarse de estar en paños menores dentro de la casa, pues hay un vecino que la observa a través de una ventana. Tiene que desarrollarse espiritualmente para poder resolver todos sus problemas, y tiene que hacer santo, pero después de ese desarrollo. Apártese de las malas compañías, que la inducirán al mal y a todo lo ilícito, para que no tenga problemas morales con la familia ni con las amistades, ni problemas con la justicia.
En este Ifá nació el por qué Eshu, Ogun y Oshosi se consagran en el trono fuera del Igbodun Osha. Nació también el por qué el Awó es el que debe pelar con magayi, la tijera, y abe, la navaja, en las consagraciones de los Oshas a sus ahijados, porque al que se consagra en Osha no puede faltarle la sombra ni la bendición del Awó para que su consagración sea iré. Aquí nació Eshu Grivelu.
Este odu recomienda
- Cuando alguien le convide a comer, si no sabes la comida que le servirán, deberá hartarse del primero que le sirvan.
- Cuando se siente en un lugar, hágalo de tal forma que nadie tenga el derecho de levantarlo.
- Nunca te metas a dar consejos si no te lo han pedido.
- Cuando esté muy enojado, nada haga ni nada diga hasta conocer la verdad.
Relación de obras del odu Osalo Fobeyo
Osala Fobeyo se tiene que bañar de vez en cuando con omiero de las siguientes hierbas: espanta muerto, albahaca mondonguera y sargazo macho. Estas malas influencias las adquirió o se le pegaron en el espacio del alma del mismo durante el viaje a la tierra al tiempo de nacer.
Se preparan dos cazuelas con omiero de sargazo, artemisa, almácigo y aguardiente. Una se pone detrás de la puerta de la casa y se marca, pues con esta se tiene que bañar al final de la obra. La otra se pone detrás de la puerta del patio. Durante dieciséis días ambas cazuelas se van cambiando de lugar y se les echará agua y aguardiente según se vayan secando. A los dieciséis días se baña con el omiero de la cazuela que el primer día puso detrás de la puerta de la calle, y la otra la bota para la calle.
Se debe baldear la casa con agua jabonosa, sal y cenizas, como también se baldea la casa con acelga. Se baldea el portal de la casa con agua jabonosa, sal y ceniza. Se baldea el portal con omiero de acelga.
Dice Ifá
- Que usted tuvo un perro y desde que se separó de ese animal perdió, y todas sus cosas le han ido mal.
- Usted está medio trastornado porque tiene un muerto muy cerca de usted que no lo deja tranquilo.
- Usted no tiene sosiego, ni para en ningún lado, por eso usted quiere irse lejos.
- Usted tuvo un dinero guardado y lo malgastó y ahora está en la miseria.
- Cuide bien a su hijo.
- Tenga cuidado con una persona que lo va a venir a buscar para hacer una cosa mala.
- Usted va a tener un hijo con un lunar en la barriga o en la nalga que será hijo de Obatala.
- A usted le van a dar un dinero a guardar, respételo y no gaste ni un solo centavo, porque ese dinero es de las Ánimas.
- Usted vino aquí para registrar a uno de sus maridos que está como loco porque ha perdido mucho dinero.
- Usted piensa mudarse de donde vive; allá hay una mujer embarazada que tiene un hierro guardado.
- Usted tiene un animal con el que tendrá que hacer rogación por una guerra que usted tiene con otra persona, y si usted hace la rogación Shango le va a ayudar a ganar esa guerra.
- Usted tiene que ponerle el collar de Obatala a su hijo.
- A usted le han dado un resguardo con mucha fama para conseguir dinero y para que todas las cosas le salgan bien; usted anda con él encima, pero cuando tiene cien pesos necesita mil, porque se le van.
- Usted tiene que hacer ebó con ese resguardo y una piedra de imán.
- Usted tiene que recibir a Eshu, y si ya lo tiene, aquí dice que usted no se ocupa o no lo atiende bien.
- Cuando usted vaya a una diligencia y se encuentre por la calle a alguna persona que lo venga a entretener, usted le dice, sea quien sea, que se tiene que esperar, que usted hablará con él o ella al día siguiente, que usted no lo puede atender, que lo dispense.
- Usted estuvo aprendiendo algo de magia de movimientos en los dedos.
- Usted tuvo unos amigos cuando era joven que siempre andaban juntos, tanto en el trabajo como en las fiestas y parrandas; esos amigos ya son muertos.
- Cumpla con lo que usted le debe a Yemaya, Shango y Eshu.
- Si este odu habla mal, Eshu lo está esperando en el Inle de Yanza, y si habla de enfermedad, esa persona está mala de la sangre o tiene venérea.
- A usted lo quieren hundir y tiene que hacer ebó con los efectos conocidos y una jícara con su tapa con mocolle dentro, que se lleva al río; abajo se pone miel, y este odu es para ganar.
- No le diga sus secretos a nadie.
- Su suerte es peregrina.
- No desperdicie nada que le den, porque esa será su suerte.
- Si es hombre es mal agradecido, todo lo quiere para sí, habla mal de su familia; y si es mujer, hay líos de hombres por causa de ella.
- Tenga cuidado, que hay un muerto en su casa que se la quiere llevar, y con brujería.
- Usted tiene una navaja vieja en su casa.
- Cuide que su hijo no se le vaya a perder.
- Tenga cuidado de no tener muertos en la familia antes de que se termine el año, por una traición.
- Usted ha tenido o tiene granos en el cuerpo, no duerme bien de noche.
- Usted debe dinero de una prenda.
- Tiene que hacer ebó.
Refranes de Osalo Fobeyo
- La mosca sobre el tigre, no atemoriza al tigre.
- Después de fritas la manteca, vamos a ver los chicharrones que quedan.
- La babosa que baila, no falta de su casa.
- Sabe el precio de todas las cosas y no sabe el valor de ninguna.
- Cuando se conocen los conocimientos espirituales, se aprecian los regocijos de la vida.
- Para arriesgarse en la vida, hay que tener control espiritual.
Eshu-Elegba del odu Osalo Fobeyo
Es el Eshu propio del odu Osala Fobeyo. A este Eshu se le encienden velas grandes y siempre tiene que estar detrás de la puerta de la calle.
Este Eshu es hijo de Nanu y Olofin, hermano de Azue. Nanu, por tenerlo, se abrió el vientre con una espina de aroma, y Olofin, creyéndola enferma, la desterró a la tierra Odo Nile, donde vivió entre los alacranes machos, en la orilla del río. Es el Eshu de dos caras que nació en este signo, también llamado Agriyelú, y se dice de su muñeco que es el espíritu que creó el mundo después del diluvio. Una segunda versión del mismo camino lo da como hijo de Nanu y de Akekeojogon Omo Atidiya, que era el Rey de los Alacranes.
Este Eshu es Arara, trabaja de noche y es cazador de Egun. Se dice que lo mismo vive como perro, gato, cangrejo o ave. Es acróbata, es como el Shishirikú de Eshu. Come de noche gallo y jutía, y lleva un farolito en la mano que se enciende cuando se le va a llamar a las doce de la noche.
En este signo se nombran además Eshu Mandunbela, el Eshu de dos caras que se usa para quitar Egun obsesores, y Eshu Alañó Nibe, que el capítulo señala como el Elegba del camino donde Osalo Fobeyo se hizo verdugo de sus propias víctimas. Aquí nació también Eshu Grivelu.
Patakíes del odu Osalo Fobeyo
1.El camino donde hablan las dos caras
Olofin le puso una condición a Eshu: si cuando él chiflara en el monte lograba encontrarlo, lo mandaría a casa de Orunmila para que le hiciera Ifá. Olofin chiflaba y se escondía detrás de la mata de plátanos, de manera que Eshu nunca conseguía verlo.
Eshu ya estaba molesto y empezaba a descontrolarse cuando Shango acertó a pasar por allí y, al verlo así, le preguntó qué le sucedía. Eshu le contó lo que estaba pasando y Shango le dijo que se pusiera detrás de él, uno mirando hacia un lado y el otro hacia el lado contrario. Cuando Olofin volvió a chiflar, Shango habló de inmediato: le dijo que era un pícaro, que estaba detrás de aquella mata de plátanos y que ahora tenía que pagarles el Ifá a los dos. Aquí hablan las dos caras.
2.El perro y el cazador
El perro vivía en el monte y cada vez que llegaba el cazador les avisaba a los pájaros, que se iban volando, de modo que el cazador nunca podía atraparlos. Cansado de aquella situación, un día el cazador se llevó el perro para su casa y lo fue amansando. Algunas veces salía al monte solo y otras veces salía acompañado por el perro, hasta que en una ocasión el perro empezó a ladrar en el monte para enseñarle al cazador dónde estaban los escondites de los pájaros. Desde entonces el cazador hace buena presa y los pájaros andan errantes, huyendo.
3.El camino donde Orunmila decidió quedarse en la Tierra
Olofin mandó a Orunmila a la tierra para que la arreglara. Orunmila comenzó a mandarle a Olofin animales de los que se usan en las rogaciones, con el compromiso de regresar cuando terminara. Cumplía con todo lo indicado, pero también hubo de dedicarle tiempo a una mujer con la que llegó a tener hijos.
Cuando Olofin, contando ya el tiempo que llevaba en la tierra, lo mandó a regresar, Orunmila le mandó a decir que volvería por no desobedecerlo, pero que no podía abandonar a sus hijos, y le suplicó que le concediera un tiempo más para acabar de arreglarlo todo bien. Siguió mandando los animales, hasta que Olofin le mandó a decir que se quedara en la tierra para bien de todos.
4.Cuando los Arara guerreaban con los Igere
Cuando los Arara estaban guerreando con los Igere, estos últimos fueron a casa de Orunmila, quien les mandó a hacer ebó y a darle después las guineas a Shango en el medio del patio. Los Igere lo hicieron tal como se les indicó y, después de aquella ceremonia, Shango se presentó en casa de Orunmila, donde recibió la orden de ir a la guerra junto con Eshu para ayudar a los Igere. Así lo hicieron, y los Igere triunfaron venciendo a todos sus enemigos.
5.El secreto de la tierra Lodo Nile
Olofin vivía con una gran preocupación, porque en la tierra Lodo Nile todos los Egun que había salían por la noche. Mandó a todos los Orishas a Lodo Nile y ninguno pudo darle cuenta de lo que allí ocurría, hasta que un día, aun no queriendo separarse de Shango, le dijo que tenía que ir él. Shango le advirtió que, cuando llegara allí, quizás tuviera que quedarse.
Shango emprendió viaje y empezó a cantar a las doce de la noche:
Griyelú lo oyó y comenzó a rogarle. Se abrazaron y Shango le contó la misión que traía, diciéndole que tenía para él un gran secreto que debía conocer, pues su vida era desesperante por la falta de ese secreto. Griyelú se metió en su casa, que era el ilé de Yewa, y se cubría con alacranes machos, mientras Shango le anunciaba que se iba de camino y regresaría en tres días.
Shango llegó a la tierra de Ole Nile, donde vivían las alacranas hembras, que se encontraban desesperadas. Llevaba tres jícaras con mantecas distintas, de puerco, de corojo y adí; se las untó en el cuerpo, se puso un antifaz de cuero y se echó a dormir. Todas las alacranas se le subieron encima y él comenzó a arrastrarse para poder llegar a la tierra de Lodo Nile, llevando en las manos y en los pies madera carcomida, con todas las alacranas detrás. Cuando llegó, empezó a cantar:
Griyelú empezó a decir LA NU NAGADO por la cabeza de Shango. Todos los alacranes machos que tenía Griyelú y las alacranas hembras que traía Shango se juntaron y se metieron en la casa donde Griyelú dormía. Este se asustó y le preguntó a Shango qué era lo que había hecho, y Shango le respondió que a las doce de la noche sabría el secreto que le faltaba, para lo cual hacía falta un gallo rojo, que Griyelú tenía. Llegada la hora, Shango cogió los alacranes, los echó en manteca de corojo con pimienta de guinea, le cubrió la boca a Griyelú y le dio de comer sangre de gallo rojo.
Después le dijo que fueran a donde estaba Olofin. Al llegar, Shango declaró que allí estaba Griyelú, el que tenía el poder y el secreto, y el por qué la gente de Lodo Nile se moría de repente. Griyelú se tiró delante de Olofin y le dijo que en Lodo Nile ya nadie se enfermaba, que Ikú no iba a buscar a nadie, y que era una tierra muy pequeña, porque allí solo vivían Yewa, Oduduwa y él, y que Olokun, que los visitaba, se había ido y lo había dejado a él, saliendo él a hacer esa obra como secreto y fundamento para:
Olofin les echó la bendición a Griyelú y a Shango, y le dijo a Griyelú que él lo defendería de todo lo malo. Griyelú abrió la boca y Olofin le dijo «To Iban Eshu». Los mandó de regreso a Lodo Nile advirtiéndoles que, al llegar, verían que los alacranes se comerían a la madre. Griyelú preguntó por qué era eso, y Olofin le preguntó a su vez si sabía quién era su madre. Griyelú contestó que no lo sabía.
Entonces Olofin le reveló que cuando su madre lo tenía en el vientre, a los siete meses se abrió la barriga con una espina de aroma y así nació él; que a su madre se la comió una tiñosa y el perro la arrastró y la metió en el hueco y la tapó con tierra, y que por eso el lugar donde él vivía y donde su madre estaba enterrada se llamaba Lodo Nile, y su madre se llamaba Odo Irosi. Griyelú se echó a llorar y lo único que pidió fue que no le quitaran la virtud de seguir haciendo siempre lo que siempre había hecho.
6.El secreto de la guerra entre Shango y Ogun
En la tierra Abeye Beye Ifá vivía Awanilorun, siempre preocupado porque sus hijos Shango y Ogun andaban en riñas continuas sin que él supiera el motivo. Un día salió para la tierra de Ni Lola, donde vivía la madre de ambos, y al preguntarle por sus hijos ella le contestó que estaban de lo más bien, que se llevaban de lo mejor y que se querían mucho. Awanilorun quedó complacido y se marchó para la tierra de Obe Yeni Ifá, a mirarse con Awo Beni Boye, quien le vio este Ifá.
Awanilorun se disgustó mucho por lo que le vieron, pero aquel Awó le empezó a adivinar todo lo que él había venido a saber. Entonces preguntó cuál era el disgusto que había entre Shango y Ogun. Hizo el ebó y, cuando lo fue a llevar, soltó los gallos blancos, se lo presentó a Egun Oba Ni Oba, empezó a limpiarse y después se lo dio a comer, y mientras Egun Oba Ni Oba comía se cantaba:
Awanilorun tuvo entonces una revelación: vio a Shango y a Ogun cuando eran muchachos, fajándose. Ogun salió corriendo y se escondió detrás de una loma, mientras Shango se puso al sol gritándole que era un tramposo y un chismoso, que todo se lo contaba a la madre de ambos, Oro-Iña, y que quería más a su madre que a su padre; y comenzó a mandarle rayos y Odu-Ará por encima.
Ogun, asustado y sofocado, comenzó a gritarle a su padre, pero Awanilorun no podía acercarse a ellos porque Shango estaba muy molesto. Tuvo que valerse de Awo Abeye Beye Ifá, quien le dijo que había que llamar a Eshu y le entregó un agogo para que interviniera. Cuando Eshu llegó, le dieron maíz tostado, miel, aguardiente y un pollón, y se empezó a cantar:
Eshu, repitiendo el canto, se fue acercando a donde estaban Shango y Ogun con una jícara en la mano llena de harina y pescado. Cuando ellos vieron aquello, enseguida se aplacaron y vinieron a donde estaba Eshu, quien les dijo que tenían que ir a ver a su padre, que estaba muy disgustado con ellos. Comieron y salieron para donde estaba Awanilorun, y por el camino Ogun tocaba el agogo y cantaba:
Awanilorun estaba sentado en casa de Awo Abeye Beye Ifá cuando ellos llegaron. Cogió a Shango, se lo sentó en las piernas y dijo que aquel era su hijo, el que más lo quería, y que por eso tendría todas las virtudes del mundo. Ogun le respondió que él se convertiría en hierro y que sin él en el mundo no se podría hacer nada, que serviría para el trabajo y para todas las cosas. Awanilorun dijo «To Iban Eshu» y Ogun se volvió hierro.
Muy contento, el padre les dijo que los dos serían los más útiles en la tierra y que, cuando él fuera a comer, ambos estarían junto a él, y que desde ese día tenían que acabarse las tragedias entre ellos. Cogió dieciséis palomas y se puso a comer junto con Ogun y Shango, y no hubo más guerra entre ellos.
7.La virtud del espanta muerto (Aberikunló)
Al principio de la creación del mundo todas las hierbas recibieron la gracia de poseer cada cual sus propiedades: unas servían para curar, otras para trabajos de distintas clases, y otras ejercían el poder de la vida y de la muerte junto con el álamo, ewe adan. De ese modo Olofin le dio su virtud a cada clase de hierba.
En este camino había un poblado cuyos habitantes no podían vivir tranquilos por la cantidad de Egun diabólicos que allí había. A la caída del sol, aquellos espíritus comenzaban a salir de sus escondites para realizar sus fechorías entre la gente aterrada, y eran dirigidos por una mujer que se dedicaba a las prácticas de hechicería y vivía en las afueras del poblado.
Cansados de aquella situación, los habitantes determinaron ir a casa de Orunmila para que les indicara qué hacer, y designaron a uno de ellos para que fuera en representación de todos, pues habían notado que Orunmila, que vivía en aquel mismo poblado, era el único a quien los espíritus no molestaban, y salía a cualquier hora del día o de la noche sin ser importunado.
Cuando el designado llegó, Orunmila le hizo Osode, le vio este Ifá y le dijo que todos ellos tenían que hacerse Paraldo para quitarse las malas influencias de los espíritus malignos. Así lo hicieron, y al terminar el ebó Paraldo, Orunmila le dio a cada uno un poco de omiero de Aberikunló para que se lavaran la cara, los brazos y la nuca, y les indicó que siempre procuraran tener a mano una rama de espanta muerto.
Desde ese día la tranquilidad, la salud y la prosperidad volvieron a aquel poblado, por la destrucción de los poderes infernales de los Egun malos y de los hechiceros, pues al no poder aquellos Egun destruir al pueblo, se viraron contra la mujer que los dirigía.
8.Adabora encuentra compañía
En este camino Adobora se encontraba desesperada y pasando trabajo. No tenía felicidad en su casa y la buscaba en el mundo; andaba mal vestida y sin ilusión por nada. Un día salió al camino, encontró dos codornices, fue al río y se las dio a Oshun. Allí habló con ella, cogió cinco piedras que preguntó con coco y le dejó oshinshin orubo, quejándose de su suerte. Oshun le respondió «Agbonenifa Aborinawa» y le aconsejó que se pintara, Awo Ni Lode Ifá Fobeyo, cabeza grande en Ifá, diciéndole que estaba pasando trabajo por caprichosa, que estaba aburrida en su casa y no tenía lo que quería, que allí no tenía cariño y salía a caminar trastornada por sus preocupaciones. Y se puso a cantar:
Había una casa donde vivía una mujer huérfana de padre en compañía de su madre. Ella tenía una gran fe en Osanyin, tenía una jícara con agua con la que se ponía a consultar, y tenía un bastón al que se le quejaba de estar en la vida sola y sin padre.
La madre haría una fiesta a la que ella iría, pero no sabía bailar; y cuando llegó el día, sin saber bailar, se puso a bailar. Adidora se puso a pensar que iba a encaminar su vida y comenzó a relacionarse, y así se encontró con Awo Ni Lode, que le dio un consejo. Ella lo oyó con atención: le dijo que se pintara y que siempre anduviera bonita, porque se iba a encontrar con alguien que se enamoraría de su pintura.
Awo Ni Lode le hizo un juramento en el cual ella creyó, aunque con gran trabajo, pues ella le contó su problema y lo que estaba pasando. No creyendo todavía, fue a casa de Orunmila y este le trabajó su pensamiento, y aunque Adiborá hablaba entre dientes, ONI ONI EBORA, ya pensaba distinto y le juró a Oshun y a Orunmila cumplir con ella. Puso su corazón en esto, ya que estaba por el mundo pasando trabajo para ayudar a su mamá, y le dijo a Awo Ni Lode que quería tener un hijo para que, si él le faltaba, tuviera un amparo en la vida. En este camino se nombra el bastón Ñaña Oqui Yenya Egun, al que ella tenía fe y que la ayudó mucho, y al que llamaba Yanilorun Ñaña Iya Bebe Ni Lorun.
9.El secreto del ókpele
En la tierra Oni Mawo Inle mandaba Shango, pero allí se confrontaban problemas porque el adivino de confianza, llamado Ókpele Oyu Otito Maye Ifá, a veces no quería trabajar para Awo Ibarola y le decía las cosas al revés, de manera que la gente no resolvía sus problemas y comenzaron a dudar del Awó. Desesperado y sin saber qué hacer, Awo Ibarola se puso en camino hacia casa de Shango cantando:
Shango le salió al encuentro y le dijo que ya sabía a lo que venía: que él era Awo Ibarola Omo Osalo Fobeyo y estaba resentido porque el adivino que Olofin le dio en la tierra de Alara lo engañaba, y que como hacía mucho tiempo que había salido de aquella tierra se había olvidado del secreto que le dio Awo Mobi Oyo cuando le entregó su ókpele.
Entonces Shango sacó un huevo de gallina que tenía marcado Osalo Fobeyo y Obetua Nialara y le limpió la cabeza mientras cantaba:
Le indicó que con aquello fuera a limpiar a su adivino y se lo llevara a Elegba, que él le diría lo que tenía que hacer. Awo Ibarola llegó a su casa de noche, limpió su ókpele y le llevó el huevo a Elegba, quien le dijo que fueran a casa de Osanyin para que le completara el secreto y sus ókpeles no lo engañaran. Al salir, Elegba le mandó a romper el huevo en la esquina y a llamarlo. Después se fueron a ver a Osanyin, que era Olokuraye, tocando un agogo y cantando:
Osanyin le salió al encuentro y Awo Ibarola le rezó:
Osanyin le dijo que tenía que ir a preparar el gran secreto del ókpele para que nunca lo engañara. Se pusieron en camino y llegaron al pie de Opefá, donde había una enredadera; Osanyin cogió de ella un güiro largo y le explicó que aquel era un secreto llamado Awe Yolo, que lo preparara con el ókpele y a lo que le quedara le echara jutía y pescado ahumado, maíz tostado, miel de abejas y aguardiente, le diera un jio jio okán y lo dejara en el monte.
Awo Ibarola preparó el ókpele, y entonces Osanyin le mandó a coger todos sus ókpeles y enterrarlos al pie de Opefá, echándoles jutía y pescado ahumado, miel de abejas, aguardiente y dieciséis pimientas de guinea. Mientras Ibarola los iba enterrando, Osanyin cantaba:
Le indicó que los dejara siete días y que a los siete días los viniera a buscar con dos palomas para sacarlos. Así lo hizo, y al sacar los ókpeles les dio dos palomas de su cabeza mientras cantaba:
Entonces llegó Shango con Osanyin y le dijo que iban a terminar de consagrarlo en aquel secreto. Osanyin traía hierba paramí y le mandó a lavarlos todos con ella, a llevarlos a su casa y darles allí dos gallinas negras con su Ifá. Cuando Awo Ibarola estaba dándole de comer a su Ifá con los ókpeles, llegó Shango y le dijo que lo que le faltaba para tener todo el poder era el Inshé que cada uno tiene que llevar.
Awo Ibarola le dio tres codornices a Shango junto con los ókpeles, y Shango le indicó que les diera candela hasta hacerlo polvo junto con hierba ayo negro, tres espigas de maíz, tres pimientas de guinea y hierba paramí, y que lo pusiera en la pata izquierda, y que con eso siempre se cumpliría lo que dijera el ókpele.
Le dijo además que, cuando los fuera a usar, tenía que preguntar cuál de ellos le serviría en el día, y que eso se lo preguntara a Olorun y a Tikantari diciendo:
Entonces ve la letra, coge otro y hace lo mismo, y el que tenga mayor es el que Olofin nombra para que le sirva ese día. De vez en cuando debe poner a comer sus ókpeles con Shango, y uno de ellos vivirá siempre con él para que nunca más engañe a ninguno de los hijos de Orunmila y su tierra sea próspera; solo usará para sí el que le consagre Awo Yolo, que nunca lo va a engañar. Desde entonces, la tierra de Onimawa Inle Omo Osalo Fobeyo comenzó a tener prosperidad y seguridad.
10.Donde Abita, el Diablo, come con Olofin
En la tierra Oma Yeni Bele Bele vivía Abita, que se hacía pasar por un gran personaje. Todo el mundo le tenía gran aprecio, respeto y consideración, pues todos los días iba a donde Olofin comía y se sentaba en la otra cabecera de la mesa.
Elegba era el cocinero de Olofin y quien servía la mesa. Después que Abita se marchaba, Elegba le preguntaba a Olofin por qué Abita podía sentarse en la otra punta de la mesa. Siempre lo miraba con disgusto y le servía la comida de mala gana y deprisa, y Olofin, que lo estaba observando, le decía «Kuele Kuele», mientras Elegba lo miraba y se hacía el que no oía. Elegba estaba pensando en una maldad que quería hacerle a Abita, y por eso Olofin siempre lo requería.
Un día Elegba salió a la calle a las doce del día, cogió Abalakana, la encendió y empezó a llamar a Abita con una paloma negra, cantando y llamando a Egun, a quien le daría tres palomas para buscar la confirmación entre Egun y Abita. Elegba repetía siempre la misma ceremonia a esa hora, pero Abita se mantenía escondido y a esa hora no salía a la calle.
Un día Elegba cogió un huevo de gallina cargado, a las doce del día le dio una paloma negra, comenzó a tocar el agogo y le dio sangre de tres palomas a Egun. Abita no salía, pero observaba, y al ver aquello se asustó, comenzó a ver sombras y salió para la calle mientras Elegba cantaba:
Entonces salieron todos los Egun, que confundieron a Abita; este enseguida cogió Abalakana Ina y la paloma negra, se puso a bailar alrededor de la paloma y después se la comió. Elegba, viendo a todos los Egun y a Abita sofocados de susto, comenzó a tirar agua limpiándose con un pollón que tenía en la mano y cantaba:
Los Egun se fueron retirando, Abita se fue aplacando y Elegba se dirigió a casa de Olofin, quien le dijo que había visto todo lo que había hecho, pero que lo iba a perdonar porque él también había pasado un buen susto; que quería saber el secreto por el cual sentaba a Abita en la cabecera de su mesa, pero que no se lo iba a decir.
Abita seguía viniendo a comer y Elegba le servía aparentemente contento, aunque Olofin comprendía que no era así, y Abita suponía que todo lo que estaba ocurriendo era por cuenta de Elegba. Por eso venía disfrazado de distintas formas para que no lo conociera; tenía la sospecha, pero no podía acusarlo por falta de pruebas. Un día en que Abita vino a comer, a Elegba se le olvidó hacer la ceremonia del huevo, y cuando Abita llegó se sentó en la cabecera como de costumbre, con Olofin al otro lado.
Elegba no pudo aguantar más y le exigió a Olofin que le dijera la verdad sobre por qué Abita se sentaba a la otra cabecera delante de él. Olofin le respondió que aquello que estaba allí era la representación de todo lo malo que hay en el mundo, ya que el mundo, para existir, tiene que tener lo bueno y lo malo. Y le dijo que él, Elegba, por la falta que había cometido, serviría para lo bueno y lo tomaría a partir de ese momento. To Iban Eshu.
Le recordó que le había hecho una maldad a Abita queriendo confundirlo con Egun, y le anunció que serviría en el mundo, que haría su propia voluntad, que confeccionaría a todos los que vivieran en la tierra, en lo bueno y en lo malo, y que eso lo tendría que compartir con Abita; que desde ese día no sería más su cocinero ni le serviría en la mesa, sino que sería Olofin quien le sirviera la comida para que él hiciera su voluntad, porque sin querer le había tenido que dar parte de su secreto. Entonces Olofin cogió una jícara con todo lo que se come y se la dio a Elegba y a Abita juntos, después les roció aguardiente y les encendió una vela, diciendo que aquella vela representaba la vida de sus hijos en la Tierra y que, según durara la vela, así sería de duradera la vida de todos ellos.
11.Donde Osalo Fobeyo se hizo verdugo de sus propias víctimas
En este camino Alaño recibió el cargo que le dio Olofin y lo mismo podía estar en el Cielo que en la Tierra cuando así lo deseaba, pues este era Osalo Fobeyo, y señalaba que lo mismo vive aquí que en el otro mundo.
En los primeros tiempos Odu hacía el servicio para los vivos y los muertos simultáneamente, por no haber aparecido hasta entonces un buen corazón para estar al lado de Olofin; y cada vez que Odu iba a hacer los sacrificios prioritarios había problemas, pues los Egun que amparaban a esas víctimas quedaban penando y se armaba una gran revolución en el mundo.
Alaño era un ser de buen corazón y de muy buenos sentimientos, pero aun así la gente abusaba de él y no le pagaba las hortalizas. Por ese motivo contrajo deudas que tuvo que pagar entregando la siembra a las personas que no le pagaban y a las que le robaban, y tuvo que vender la finca para terminar de pagar, poniéndose a trabajar a las órdenes del Rey como su verdugo. En ese trabajo se sintió muy mal y fue a casa de Orunmila, quien, al verle las marcas del cuerpo, enseguida reconoció a Osalo Fobeyo.
Orunmila le marcó ebó para sentarle su Egun protector, le rogó la cabeza y le mandó a poner el ebó en alto; al tercer día de presentado al Cielo, por la mañana, Olorun le dijo que lo llevara al pie de una loma y que a los tres días lo llevara a una manigua. Orunmila mató el gallo y las palomas, embarrando su cuerpo con la sangre, echó la cabeza del gallo en el ebó y puso el cuerpo con la jícara de ñame tres días a Egun, mandándolo después a la manigua con la rogación de cabeza.
Cuando Alaño puso su jícara en el monte, vino Elegba, que lo estaba mirando, y le preguntó si sabía tratar con los Egun y los Orishas. Alaño respondió que sí, y ante la pregunta de por qué andaba embarrado de sangre, contestó que su oficio era el de verdugo. Entonces Elegba lo llevó a casa de Oduduwa, quien al ver las marcas de su cuerpo y la sangre pegada reconoció a su Omofá Osalo Fobeyo y comprendió que era el hombre que necesitaba para arreglar su problema. Así entró Alaño en el templo de Oduduwa.
Oduduwa lo arrodilló delante del secreto de Orun Lala, le quitó la rogación de cabeza y la puso sobre la teja de Orun, le dio de comer a Egun y a Orun y le daba odara a la consagración de Alaño como Kande de Oduduwa. Con eso terminó el problema de los Egun que perturbaban las ceremonias de Oduduwa, y quedó Osala Fobeyo como sacrificador de las víctimas de Oduduwa.
Este es el motivo por el cual se le da sangre a la persona que recibe Oduduwa, se le canta Osalo Fobeyo y se le da a la rogación de la cabeza encima de las piezas de Orun, las cuales se llevan al hueco. El Elegba de este signo se llama Eshu Alaño Nibe.
12.El caballo
Había un hombre que tenía un caballo muy hermoso, como el que montaba Obatala, y dondequiera que llegaba hacía alarde de poder y de gran sabiduría. Un día, yendo por el camino, se encontró con un muchacho que quiso aconsejarle la forma de cuidar su caballo, pero él le respondió con desprecio: qué cosa le iba a enseñar a él, que era Osalo Fobeyo, el hombre de mayor conocimiento en aquella comarca. Aquel muchacho era Eshu, que se disgustó por el trato recibido y se dijo que le prepararía una trampa para enseñarle quién era.
Un buen día Osalo Fobeyo tuvo que ir a la tierra Arara. Sacó su caballo del potrero y lo amarró a una mata que estaba cerca de una laguna, con pasto alrededor, y allí lo dejó. Mientras él estaba en el campo Arara, el caballo, amarrado, fue dando vueltas a la mata y se fue apretando; fueron tantas las vueltas que llegó un momento en que no podía moverse ni apenas respirar y, como no tenía inteligencia, terminó estrangulándose y ahogándose.
Las tiñosas comenzaron a rondar el lugar, denunciando así la muerte del caballo, y la gente de aquel pueblo vio que ese hombre no supo cuidar lo suyo, por abandonado y desobediente. Cuando llegó a donde estaba su caballo, vio todo cuanto había perdido, que era lo que más apreciaba, por no haber oído consejos.
13.El secreto de la guerra entre Oshun y Oba
Shango tenía numerosas mujeres, a cuyas casas iba sucesivamente a pasar sus días y sus noches, pero amaba particularmente a Oshun, que sabía complacerlo con ademanes amables y temperamento voluptuoso, usando todas las armas de que dispone la mujer bonita y coqueta para retener a un hombre. Aquello excitaba a sus compañeras, y una de ellas vino un día a preguntarle cuál era el secreto que le aseguraba tantos favores del esposo común.
Oshun le explicó que a los hombres se les retiene por el estómago y que su secreto consistía en servirle sus manjares favoritos; alegando que se lo decía sin malicia, como buena compañera, le prometió enseñarle a preparar cierta sopa que haría maravillas con Shango, y la invitó a regresar algunas horas más tarde.
Oba regresó en el momento indicado. Oshun se había anudado alrededor de la cabeza un pañuelo que le escondía las orejas y estaba haciendo una sopa en la que nadaban dos setas. Se las enseñó a Oba diciéndole que eran sus orejas, que se las había cortado y puesto en la caldera, y agregó que Shango estaría encantado con tan deliciosa atención. En ese mismo instante apareció Shango, probó la sopa, la encontró exquisita y se retiró con Oshun.
Algunos días después llegó el tiempo en que Oba debía hacerse cargo de Shango, y ella puso en práctica el consejo recibido: se cortó una oreja y la hizo cocinar en una sopa destinada a él. Shango no mostró ningún placer al ver a Oba desfigurada y cubierta de sangre, y encontró repugnante el plato que ella le servía. Oshun regresó en ese instante, se retiró el pañuelo mostrando las orejas intactas y se burló de Oba. Esta, furiosa, se precipitó sobre su rival y hubo una batalla entre ambas. Shango montó en cólera y echó fuego por la boca, aunque no contra las mujeres, que asustadas huyeron y se transformaron en dos ríos que hoy llevan sus nombres.
Al cruzar el río Oshun no se debe pronunciar el nombre de Oba, pues esta, furiosa, ahoga inmediatamente a quien lo hace; y recíprocamente no se debe hablar de Oshun al pasar el río de Oba. Esos dos ríos desembocan el uno en el otro, y en su confluencia las aguas son extremadamente agitadas y se entrecortan furiosamente en recuerdo de aquella vieja aventura.
Otra versión de este mismo camino cuenta que Shango iba por el monte y allí se encontró con Oya; se gustaron y comenzaron un romance a espaldas de Ogun, que era el marido de ella. El romance llegó a oídos de Ogun, que le declaró la guerra a muerte a Shango, y Oya se quedó definitivamente con Shango. Aquella guerra fue larga y encarnizada, en ella murieron muchos guerreros de ambas partes y la comida empezó a escasear.
Un día Shango fue a casa de su mujer Oba, que era quien le cocinaba, y ella, al no tener carne para darle, decidió cortarse una oreja y cocinarla en una rica harina. Terminada la comida, Shango se fue para la guerra, en el día en que se definía quién sería el vencedor; Ogun, sabedor de esto, le puso clavos de línea para que no pudiera seguir su ruta.
Shango ganó la guerra y fue a casa de Oba a festejarlo y a que le cocinara otra vez aquella harina. Notó que ella llevaba un pañuelo amarrado a la cabeza que le cubría las orejas, se lo quitó y quedó asombrado al verla sin una oreja. Le pidió explicaciones y ella le contó que se la había cortado para cocinársela con harina, ya que no tenía carne en esos días. Shango montó en cólera, se fue para casa de Oya y dejó abandonada a Oba.
Oba, muy adolorida, se fue para el monte y allí se puso a llorar sentada sobre una piedra. Al poco rato llegó Oshun, le preguntó qué le sucedía y ella le contó lo que había hecho para alimentar a Shango; Oshun hubo de consolarla en su desgracia. Pero Oba no paraba de llorar, y fue tanto el llanto que allí se formó un río al que pusieron el nombre de Oba, y desde entonces Oba vive llorando en la piedra donde nace el río.
14.Camino donde nació el afeite a la mitad de la cabeza para el bordun de Orisha
En la tierra de Ashanti, hace muchos años, vivía un Rey llamado Akanaba, que era Agayu, el cual tenía muchas mujeres e hijos. Entre ellos había un varón llamado Aban, viajante al que le gustaba andar por los bosques. Un día, paseando por un bosque, fue muerto por equivocación por un guerrero de su padre llamado Aliño, que era Oluo en la tierra Mina.
Aliño se hizo un Osode donde se vio este Ifá, que le mandó a echar el cadáver del Príncipe en un saco y llevarlo a la puerta del harén de Akanaba, echar un poco de miel en la puerta y poner allí el bulto. Así lo hizo y se marchó. Akanaba sintió los pasos, pero como era de noche no pudo verlo: solo vio el bulto con figura de hombre y, cogiendo su azagaya, la lanzó con fuerza diciendo quién se atrevía a entrar de noche en la casa de la mujer de un Rey tan grande como él.
El bulto cayó en la puerta atravesado por la terrible azagaya. A la mañana siguiente el propio Rey bajó a ver a quién había matado y vio con horror que era su propio hijo, y comenzó a lamentarse por haber dado muerte a su hijo favorito. Entonces toda la gente de aquella tierra decía que Akanaba había matado a su hijo Aban y que ya nadie estaba seguro de su vida.
En la ciudad había un muchacho llamado Afelu, que era Eshu, y le dijo al Rey que escuchara, que no había sido él quien mató a su hijo, que otro lo había matado y que se lo demostraría, pero que antes tenía que meter sus armas en el río durante nueve días para purificarlas, y que cuando las sacara le diría cómo encontrar al asesino.
Así lo hizo el Rey. Entonces Afelu sacó una navaja, le echó Iyefá rezado y la lanzó al aire; esta voló hasta el Palacio y les afeitó la cabeza en la parte izquierda a todos los hijos varones. Todos tuvieron que ir al salón, y Afelu dijo que aquel que tuviera la mitad de la cabeza afeitada era el asesino; pero se llevó tremenda sorpresa cuando mandó a quitarse los gorros y observó que todos tenían afeitada la parte izquierda de la cabeza, hasta el propio Akanaba.
Entonces Afelu sacó la navaja, le echó Iyefá, por la noche le rezó y la lanzó al aire, y esta vez voló hasta Aliño y le afeitó la mitad derecha de la cabeza; este cogió la navaja, le echó Iyefá y la lanzó al aire, y voló hasta el Palacio y le afeitó la cabeza al Rey y a todos sus hijos. Al tercer día se reunieron todos, Afelu mandó a quitarse los gorros y fue una sorpresa grandísima ver todas las cabezas afeitadas.
Akanaba dijo entonces que no hiciera más pruebas, que ya estaba seguro de que él no había matado a su hijo, que cuando lanzó la azagaya ya estaba muerto, y que si seguía haciendo aquellas pruebas acabarían con todos; por eso ordenó que desde ese día, al consagrarse los Reyes de su casa, el primer día se afeitara la mitad izquierda y al tercer día la otra mitad derecha, y se coronaran con sami.
Aquí nace el por qué a Agayu y a Azojuano, cuando se hacen directo, se les afeita el primer día la mitad izquierda y al tercer día, el de Itá, la mitad derecha de la cabeza. El tercer día lo afeita el Babalawo, y esto es usual en los Arara porque los Oluos son los que hacen el Itá.
15.El camino de Awo Mosawere
En la tierra Adajun Orun vivía Awo Mosawere, hombre muy violento que muchas veces se descuidaba de lo que Shango y Orunmila le decían, pues tenía muchos problemas con la gente de aquellas tierras, hasta el punto de que muchos creían que no estaba bien de la cabeza. Un día tuvo un problema con un hombre y lo mató.
Awo Mosawere escapó para la casa de su amigo Awo Orekuya, que vivía en aquella tierra pero era muy distinto a él y era amigo del Obá. Awo Orekuya le hizo Osode, le vio Osa Lofobeyo y le dijo que le harían una ceremonia para que pudiera escapar de la justicia, pero que primero enterrarían y taparían bien el cuerpo, y que fueran a ver a Shango para que los ayudara. Se pusieron en camino con un gallo jabado y una paloma, cantando:
En el camino se encontraron con Eshu, que estaba conversando con Shango al pie de una mata de jobo, y cuando llegaron estaba lloviendo. Cogieron una jícara con hierba lechuguilla para Shango y otra con mucha manteca de corojo para Eshu, y les dieron paloma a los dos; después Shango le dio su jícara a Eshu y este le dio de la suya a Shango. Shango cogió un huevo de paloma que tenía escrito Osalo Fobeyo, se lo pasó por la cabeza y cantaba:
Y le dijo que fuera entonces a ver al Rey. Cuando iban por el camino, Awo Orekuya le preguntó quién era más grande, su madre o su mejor amigo, y él contestó sin vacilar que su madre. Le preguntó entonces si no le había contado a su madre lo sucedido, y al responder que no, le indicó que fuera a verla y se lo contara. Ella, al saber los hechos, se asustó mucho y fue corriendo a ver al Obá en vez de ayudarlo, y el Rey mandó a encerrar a Awo Mosawere.
Al verse en tal situación empezó a llorar, se acordó de su amigo Awo Orekuya y comenzó a llamarlo a él y a llamar a Eshu y a Shango:
Entonces Eshu le dijo que lo iba a sacar de allí, pero que ya sabía que un amigo fiel, aunque es muy raro encontrarlo, es más grande que la misma madre, y que sus amigos fieles eran Shango y Orunmila. Eshu lo bañó con hierba algodón, ceiba y mucho aguardiente y lo sacó de prisión.
Awo Mosawere y Eshu fueron para casa de Awo Orekuya, quien le hizo nuevamente Osode, le vio Osa Lafobeyo y le explicó que todo lo que tenía era un Egun que lo perseguía: que él creía poder tener tapada la muerte de aquel hombre, pero que la sombra de un Egun siempre iba a estar encima de él. Entonces cogió una jícara, le untó manteca de corojo, le escribió Osa Lafobeyo, le echó agua bendita y le puso dentro un palito de hierba mar pacífico; después de hacerle sarayeye con ella, escribió Osa Lafobeyo en la tierra, lo cubrió con hierba jobo y empezó a limpiarlo cantando:
Mataron al gallo, se le dio sangre a la jícara y a la hierba sin mirar el odu, y después cogió la jícara, la hierba y el gallo y lo llevó al pie de la palma, donde llamó a Shango:
En eso llegó Shango y le dijo que, para que pudiera vivir con tranquilidad, lo iba a jurar con su gran secreto, Bebe Ore Iku, y que así nunca más podrían destruirlo todos los enemigos que lo rodeaban.
16.Los senos: el camino donde se succionaron por primera vez los pezones
Por este camino, en la tierra Emu Ile vivía Iya Ile, una bella mujer que tenía unos senos que parecían joyas. Todos los hombres deseaban tener la dicha de casarse con ella, pero era frígida y no tenía sensaciones, por lo tanto no le interesaba ninguno de los que la pretendían, aunque entre ellos había grandes guerreros y Reyes. Dirigía su reino con la misma fuerza que un hombre, y todo el mundo lloraba por aquella situación, al ver que semejante belleza era dura y fría.
En aquellos tiempos, atraído por la noticia de la Reina de tan singular belleza y carácter, llegó un día un personaje que era Oluo Osanyin, hijo de Obakoso, llamado Osa Shewere. Cuando llegó a esa tierra y vio la infinita belleza de aquella mujer, de la cual no se había hablado lo suficiente, y que tenía los senos más perfectos que pudieran verse, sintió deseos de casarse con ella; pero al ver que ella no le hacía caso a nadie, decidió llamar a su padre Osanyin para que lo ayudara. Hizo una obra que dejó asombrado a todo el mundo y su fama de adivino llegó a oídos de ella.
Ella preparaba una expedición para ir a conquistar otra tierra, y entonces llamó a aquel individuo para saber si su expedición tendría éxito. Cuando él la miró le salió Osala Fobeyo y le dijo que, para triunfar, tenía que hacerle homenaje a Shango, Elegba y Osanyin. Pero la Reina, que no era adicta a los Orishas sino a Egun, que era su único acompañante, no hizo el ebó y preparó su ejército para salir a la conquista.
Ella acostumbraba a combatir con el pecho desnudo, y cuando preparó la salida, por virtud de Osanyin llegó un insecto y le picó los senos. Ante el estado de gravedad en que quedó a consecuencia de la picada, decidió hacer todo lo orientado por Orunmila. Osa Shewere echó ashé en el emú, se paró frente a emu meji, le rezó a Osa Lafobeyo, y cuando comenzó a mamú emu meji de Iya Ilé, por ashé de Olofin y de Osanyin, aquellos manchones se sanaron y se convirtieron en lo que hoy son los pezones.
Iya Ile sintió entonces una sensación de placer que nunca antes había experimentado y su frigidez quedó rota por aquel hechizo de Osanyin. Después de aquello realizaron ofikale trupon, Osa Shewere con Iya Ile, por lo cual se casaron y compartieron su reino, la gran sensación amorosa y a la vez materna, para lograr el comienzo del amor. De este camino procede también el Bastón Opa Egun, de dos caras, que se lava con omiero, lleva por fuera los odus Oshe Tura, Otura Niko, Eyiogbe y Ojuani Boshe, vive al lado de Orun y para llamarlo se reza:
17.La jicotea y el venado
Aquí fue donde el venado estaba enorgullecido por sus lindos cuernos y su bonito cuerpo, y porque era el que más corría. Por esa causa siempre sofocaba al sapo, al elefante y a la jicotea: al sapo le decía que cómo era posible que en vez de caminar saltara; al elefante, que cómo era posible que siendo tan grande no pudiera correr; y a la jicotea le decía otro tanto.
Esta, ya cansada, fue a donde Orunmila, quien le vio este Ifá y le mandó a hacer ebó, a llevarlo al río y entregárselo a Oshun, y le dijo que buscara a tres de su familia. Así lo hizo, y le mandó a concertar una carrera con el venado, repartiéndose los tres el camino: una al comienzo, otra a la mitad y otra en la meta, de modo que cuando arrancaran se quedara la primera allí.
La del medio, cuando viera salir al venado, le diría que ya estaba allí, compadre, y cuando él siguiera, ella se escondería; y al llegar a la meta se encontraría con la otra esperándolo con la bandera. Al regreso repetirían la misma operación. De esta manera lo hicieron, venciendo la jicotea gracias al consejo seguido de Orunmila y derrotando al venado, que más tarde cayó vencido y muerto, pues ya se había reventado de tantas carreras.
18.El vendedor de consejos
En cierto pueblo de África vivía un sabio que no tenía oficio alguno, salvo el de vender consejos a quien entrara en su tiendecilla. Sus consejos eran de mayor o menor cuantía según el dinero que le entregaran. Un comerciante que estaba de paso por aquel pueblo fue y le pidió un consejo. El sabio accedió con mucho gusto, pero advirtió que necesitaba saber de qué precio lo quería, y el comerciante le pidió uno de una moneda.
Primer consejo: cuando alguien os convide a comer, si no sabéis los manjares que os servirán, hartaos del primero que os sirvan. El comerciante objetó que no le había dado un gran consejo, y el sabio le respondió que tampoco él había dado un gran pago. Entonces le pidió un consejo de dos monedas, y el sabio, después de embolsárselas, dio el segundo consejo: cuando os sentéis, hacedlo en tal asiento que nadie tenga derecho a deciros que os levantéis de él.
Al comerciante tampoco le pareció gran cosa, y el sabio le contestó que guardaba relación con la cantidad pagada. Entonces, gravemente, le pidió uno de cien monedas. Tercer consejo: nunca te metas a dar consejos si no te lo han pedido. Tampoco quedó satisfecho, y solicitó otro de ciento diez monedas. Cuarto consejo: cuando estéis muy enojado, nada hagáis ni nada digáis hasta conocer la verdad. Tampoco se contentó el comerciante, pero juzgando que si seguía pidiendo consejos se quedaría sin dinero, se despidió del sabio y siguió su camino.
El comerciante se embarcó para lejanas tierras, donde anduvo muchos años sin volver a su tierra natal, sin ocuparse de su mujer ni enviarle noticias. Ella, muy triste por no tener noticias suyas, se pasaba la vida cuidando al hijo que le había nacido pocos meses después de la partida. Tantos años pasaron que ya el hijo estaba hecho un hombre, con una barba negra y brillosa que le adornaba el rostro.
Un día el comerciante se vio tan rico que decidió dejar la vida de viajero y retirarse a gozar del bienestar alcanzado al lado de su mujer, allá en su pueblo. Embarcó en un velero rumbo a su tierra y, al desembarcar sin ser visto por nadie, se dirigió solo a su casa, entró sin hacer ruido y se escondió en un cuarto oscuro y deshabitado para ver cómo vivía su mujer en su ausencia.
Mirando por un hueco de la puerta la vio coser afanosamente al pie de una ventana, pero no llevaba mucho tiempo en aquella dulce contemplación cuando lo invadió un repentino enojo al ver que su mujer cosía con tanto afán una camisa de hombre. A punto estuvo de salir de su escondite y mostrarle su cólera preguntándole para quién cosía con tanto esmero, pero le vino a la mente el consejo del sabio: cuando estés enojado, no hagas ni digas nada hasta saber toda la verdad. Y resolvió esperar.
Esperando estaba cuando tocaron a la puerta y la mujer acudió presurosa, entrando acompañada de un apuesto joven al que abrazaba tiernamente. El comerciante creyó que su mujer, dándolo por muerto, se había unido a aquel hombre, y le saltaron celos tan furiosos que sintió el impulso de matarlos, pero volvió a recordar el consejo: hasta que no sepas toda la verdad. Esperó, pues, gracias a aquel consejo recibido hacía veinte años.
Con creciente enojo vio cómo la mujer ponía dos platos en la mesa y se sentaba frente al gentil joven. Apenas podía dominarse y ya apretaba la empuñadura de su cuchillo cuando supo por boca de su mujer que el joven era su hijo. Loco de contento salió y abrazó a sus seres queridos. Después solía decir que nunca gastó dinero mejor empleado. Maferefun Orunmila.
19.Cuando Eshu le quitó la tela a Abita
En la tierra Obayire, Obatala Ayaguna vivía muy preocupado porque la gente de esa tierra no podía salir más que de noche, pues no tenían telas: Abita era el único que las tenía y las guardaba en un gran secreto, y cada vez que salía se ponía una tela distinta. Obatala estaba asustado y no salía ni a la calle, sufriendo además por las burlas y las cosas que hacía Abita, que tenía a esa tierra en un estado de intranquilidad muy grande, porque cada vez que salía cogía su agogo, se paraba en medio de la ciudad y se ponía a cantar:
Y la gente, del susto, algunos se morían, y él venía, los recogía y los ponía en huecos. Un día Obatala dijo que tenía que ir a casa de Orunmila, porque aquel iba a acabar con la población y con él también. Salió al camino con su agogo envuelto en hierba farolito y una paloma que aguantaba sobre su cabeza, e iba cantando:
Salieron todos los Egun y le limpiaron el camino a Obatala; Abita se asustó y se escondió en su secreto, y así Obatala pudo llegar a casa de Orunmila, que lo miró, le vio Osalo Fobeyo y rezó:
En eso se presentó Eshu, que oyó a Orunmila rezando, y le preguntó qué quería; Orunmila le contestó que ya se lo diría. Le explicó a Obatala a lo que venía, le hizo ebó y le dio a Eshu una tela blanca para que se tapara con ella y un crucifijo de Obatala para que lo llevara escondido. Después le dio de comer tres jio jio con sus panes y todos los ingredientes, y lo mandó a poner en tres caminos distintos. Le indicó además que se fuera junto con Obatala para la tierra Obayire, que saliera por la noche y que, cuando se presentara Abita, se rompiera aquel huevo en la cabeza para que triunfara.
Eshu fue para la tierra Obayire junto con Obatala y, cuando se hizo de noche, salió a la calle, se tapó con la tela blanca y se escondió para que Abita no lo viera. Cuando Abita se paró en medio de la ciudad, Eshu se rompió el huevo en la cabeza como le había dicho Orunmila y salió corriendo con el crucifijo en la mano; al verlo, Abita se asustó, ocasión que aprovechó Eshu para abalanzarse sobre él, quitarle la tela y exigirle que lo llevara a su secreto, donde guardaba todas las telas.
Así lo hizo Abita, y Eshu le dijo que tenía que ayudarlo a regar todas aquellas telas en la tierra Obayire. Salió Abita junto con Eshu, que iba tapado con la tela blanca, vino el viento y empezó a regar las telas por todas las tierras del mundo. Después Eshu le ordenó ir a donde estaba Obatala Ayaguna y pedirle perdón, todo esto haciéndolo tapado con la tela blanca y con el crucifijo en la mano.
Así lo hizo Abita, y Obatala Ayaguna le echó maldición y le dio de comer un huevo que tenía preparado con carne de res y ataré. Cuando Abita se lo comió empezó a saltar, a brincar, a hacer muecas y a ponerse soberbio, pero Eshu volvió a sacar el crucifijo y lo tranquilizó. Obatala tapó a Abita con tela blanca y Eshu se la quitó y se la echó encima, y le dijo a Obatala que de aquellos dos colores sería su verdadero collar; que Abita siempre andaría desnudo y, por mucho que se tapara, siempre se le quedaría el rabo afuera, y que saldría cuando ellos lo necesitaran, todos los días a una sola hora, que serían las doce del día, para no quitarle todo el mando, porque también les hacía falta.
Eshu se quitó la tela enredada y se la tiró a Abita, que salió corriendo y se escondió; y el viento, mientras Abita corría, le iba arrancando los pedazos de tela y los iba regando. Eshu y Obatala Ayaguna quedaron muy contentos, y Obatala le dijo a Elegba que así sería su collar: negro y blanco. Por este camino Eshu le quitó la tela a Abita para que el mundo la tuviera, aquí nacieron los colores de los collares de los Orishas y aquí nació el por qué las personas, cuando se mueren, se envuelven en ashó burú fun fun.
20.Eshu, el barbero de Orunmila
Cuando los comerciantes, que eran los Orishas, iban a comerciar y a vender en la plaza, Eshu se ponía en el camino a estorbar y a todo el que pasaba le pedía que lo pelara; pero cuando lo pelaban por delante, le salía pelo por detrás, y así se llegaba la noche y trastornaba a todo el mundo.
Un día, dadas las quejas de los Orishas, vino Orunmila a Eyibomorkun, pero antes se vio este Ifá. Cuando llegó, Eshu le preguntó a dónde iba, y Orunmila le dijo que a la plaza. Como Orunmila sabía y sabe cómo es Eshu, ya tenía preparado jutía y pescado ahumado, maíz tostado, un gallo y coco; se lo dio y entonces lo peló completo, siendo el único que pudo fraguar el paso para que todo el mundo pudiera entrar y vender en la plaza, y el único que pudo salir bien.
Entonces Orunmila se sentó en la silla, lo pelaron y le echó su bendición a Eshu, y por eso es que Eshu es barbero de Orunmila hasta el día de hoy, y por eso cuando se visita a Osha e Ifá hay que pelar.
21.No se pueden hacer las cosas completas
En la tierra Yaya Orun Inle vivían Orunmila y todos los Orishas, que siempre tenían trabajo y comida para darles a todos sus hijos, ya que todos los seres humanos de esa tierra y de las colindantes iban siempre a verse con Orunmila, que se llamaba Oribawa Awo. Él les veía sus problemas y los mandaba a dar de comer a todos los Orishas, y así siempre tenían comida todos los Omofá y Omó Orishas.
En aquella tierra vivían también Abita y Ogueday, los cuales, en su afán de tener sometida aquella tierra, envolvían con su sombra a todos los que allí vivían y los mantenían en grandes aprietos y disgustos. Ellos tenían sus hijos, llamados Omologu, que alimentaban a Abita y a Ogueday con la sangre de todos los que morían en las grandes guerras y pleitos que se sucedían en aquella tierra, y así siempre estaba el mal andando, mientras los Omologu cantaban delante de su secreto:
De ese modo se formaba la guerra y la envidia aun entre padres e hijos. Un día Oribawa Awo les pidió ayuda a Olofin, a Orun y a Ikú para terminar con aquellas cosas tan malas que azotaban sus tierras; reunió a todos los Orishas y acordaron jurar en los secretos de Ifá, Orisha y Orun a cada uno de los que fueran a ver a Orunmila, para poder salvar aquella tierra y a todos sus habitantes.
Así comenzaron a resolver los problemas de cada uno de los humanos que allí vivían: los Omologu comenzaron a morirse, las sombras de Abita y Ogueday se fueron retirando y ya los hombres y mujeres no tenían problemas. Las mujeres ya no perdían a sus hijos y maridos en la guerra, los niños no se morían, los padres no peleaban con los hijos; y olvidando la ayuda que les habían prestado Orunmila y todos los Orishas, ya nadie pasaba por sus casas, de modo que los Omofá y Omó Orishas fueron los que empezaron a pasar trabajo.
Como esa situación de falta de trabajo y de pobreza se extendía, Oribawa Awo citó a todos los Omofá y Omó Orishas para ver de qué forma volvían a vivir bien, les hizo Osode y les vio este Ifá, Osala Fobeyo, que les decía que el mundo lo había creado Olofin con lo bueno y con lo malo al mismo tiempo, y que las sombras de Abita y Ogueday eran necesarias en el mundo, para que de sus constantes combates ellos pudieran obtener comida, vestidos y todo lo necesario para vivir bien.
Entonces pensaron hacer regresar a aquella tierra la sombra de esas dos entidades para que nunca más les faltara la comida, y le preguntaron a Ori Bawa Awo de qué forma podían lograrlo. Él les dijo que había que darles su comida preferida, que es Ologu Toshe, la onza, animal mitad gato y mitad tigre. Ellos salieron a buscarla y, cuando lograron cazarla, se la llevaron a Orunmila, que buscó una piedra en el cementerio y la llevó para aquella tierra, junto con jio jio negro y sangre de res, muchos palos, hueso de muerto, hueso de gato, hueso de jutía y pescado y hueso de kunsun; encendió tres velas, se arrodilló y comenzó a rezarle a este secreto:
Entonces cogieron a Ologu Toshe y se lo sacrificaron a aquel secreto cantando:
Después cantaron llamando a Abita:
Todos los Omofá vieron cómo las sombras de Abita y Ogueday comenzaron de nuevo a cubrir aquellas tierras, y con ellas volvieron los conflictos, las guerras, la envidia y la destrucción. Y como los seres humanos comenzaron a pasar trabajo, tuvieron necesidad de regresar de nuevo a casa de Orunmila para que les resolviera sus males. Así tuvieron siempre comida todos los Omofá y los Omó Orishas, y se supo aquilatar que a los hombres no se les deben hacer las cosas completas, porque no se recibe de ellos un agradecimiento afectivo. En este Ifá nació que a los humanos el Babalawo no puede remediarles las cosas de un golpe, porque no se lo agradecen.
22.Omodonoy el enfermizo
En la tierra de Dahomey vivía Nyome Nannu, Princesa de aquel reino, hija de Danbayah Guedo y Bonku, que acostumbraba a permanecer mucho tiempo en las lagunas. Allí un día Eshossoy, el Rey de la laguna, tuvo amores con ella, y de esa unión nació Omadonoy, que era anormal y enfermizo, y quedó al cuidado de Adjahonto, hermano de Nannu.
Al poco tiempo la Princesa volvió a salir en estado, pero al saberlo temía por su hijo, pues pensaba que iba a salir enfermizo y anormal como el anterior. Sin decirle nada a nadie, al sentirse próxima a dar a luz se fue a la tierra de Odo Nile, que la cruza el río Oguara, y a la orilla del mismo, con una espina de aroma, se abrió el vientre y se sacó el niño, que depositó en la orilla del río con el propósito de que sobreviviera. Además, aquella Princesa sabía que estaba enferma de sus partes.
Aquella tierra de Odo Nile estaba llena de alacranes machos, los cuales enseguida se encaramaron sobre el niño, que fue creciendo con esos animales encima durante muchos años.
Sucedió que un día Olofin quiso preparar y fundar la tierra de Nkuein Vedjo y le encomendó a Jebioso Kasu de Poshe que lo realizara. Este, ante la magnitud de tal empresa, se fue a casa de Orunmila, quien le hizo Osode, le vio este odu y le dijo que en la orilla del río vivía un niño que era la encarnación de un espíritu llamado Agriyelu, el cual era cabeza de la tierra que iban a fundar; pero que para encontrarlo primero tenían que vencer a los alacranes machos. Le marcó rogación con aceite de alacranes para untárselo en todo el cuerpo, y después visitar la tierra Alankatu, la de las alacranas hembras.
Así lo hizo Jebioso Kasu de Poshe, y al llegar a la tierra de Alakantu las alacranas, al olor del aceite, se subieron sobre su cuerpo cubriéndolo completamente. Así regresó a Odo Nile, donde al llegar se sacudió, y al caer las alacranas al suelo, los alacranes machos saltaron del cuerpo de Agriyelu para fecundarlas, dejándolo libre. Aprovechó Jebioso la oportunidad para llevárselo a Olofin, quien le pidió a Agriyelu que ayudara a fundar Nkuein Vedjo.
Agriyelu le dijo a Olofin que, para fundar esas tierras y vencer todas las dificultades, tenía que dar ciento una palomas en distintos lugares para hacer factible esa fundación. Olofin lo realizó, no sin antes pensarlo mucho, pues las palomas eran parte de su vida, pero se sacrificó por el bien de la humanidad, y después comisionó a Agriyelu como consejero de la tierra Odo Nile.
23.El apoyo
Él dijo: Osa. Yo dije: Osa Ogbe.
Él dijo: la rata que vino desde Osa sería apoyada por Osa. Él dijo: el pescado que vino desde Osa sería apoyado por Osa. La gente que emanó desde Osa sería apoyada por Osa.
24.Se adivinó para el tiempo
Atiba mató un perro, pero ninguno tuvo tiempo para comerlo. Atiba mató un carnero, pero ninguno tuvo tiempo para comerlo. Atimunu mató él una cabra, pero ninguno tuvo tiempo para comerlo. Eshu Odara me permitirá tomar mi hogar de tesoro. Después de esto, todos tuvieron tiempo.
25.El hijo del Rey muerto
En este camino apareció el hijo del Rey muerto y no se sabía quién era el asesino. El Rey sacó una proclama ofreciendo una gran suma de dinero por la captura del asesino o por quien dijera su paradero. Una madre, temiendo por lo de su hijo, repetía apresuradamente que su hijo no lo había matado. El Rey, por sospecha, mandó a coger preso al hijo de aquella mujer, y este resultó ser el asesino.
26.Cuando Ogun denunció a Orishaoko de borracho
En este camino Ogun denunció a Orishaoko por tomar bebidas alcohólicas. Este, al verse en esa situación, fue a ver a Orunmila, prevenido por Eshu. Cuando llegó, Orunmila le hizo Osode, le vio este odu y le dijo que debía tomar Sará-Ekó junto con acelga. Orishaoko hizo lo que Ifá le había orientado, se presentó delante de Olofin, y este, viendo la infamia de Ogun, lo reprimió; entonces Ogun, por soberbia, terminó siendo un borracho.
Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.
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