Otura Tiku
Otura Okana
«El desobediente y el porfiado se encuentran con la muerte».
Rezo de Otura Tiku
OTURA KANA MOLU SHONSHE MOSHE ETU TINSHOWO OLOBO MOLU SHONSHE ADO AKARAN SHAWO MOLOKO MUODO MULAN SHESHE LODA FESHI TINSHOWO UMBO TIO BAYE. ADIFAFUN OYA, SHANGO, ATI AZOJUANO.
Súyere de Otura Tiku
“MOÑAÑA INA INLE BELELE MOÑAÑA INTORI ONA OBA IKU LOFOYE”
MOÑAÑA ABOLULOYE MEKU MEKU IKU AGUYE MOÑAÑA IWA INLE ABALELE MOÑAÑA IWA INLE BELEYA INTORI OMA OBA IKU LAREYE.
En este odu nace
- Nació: El Kasheoro.
- Nació: La muerte de repente de los mayores.
- Nació: Ogueday, el espíritu intranquilo.
- Aquí: No se puede tocar la puerta de Igbodun.
- Aquí: La madre de Otura Tikú se convirtió en chiva.
- Aquí: Siempre hay que llamar a la madre para todo.
- Aquí: Habla de mordidas de perro y arañazos de gatos, que enferman al hombre y pueden causar la muerte.
- Aquí: Cuando se ve este Odu, se abre y se cierra la puerta de la calle tres veces y los tres primeros que lleguen tienen que hacer Ebó.
- Aquí: Es un Ifá de la tierra Ilufa.
- Aquí: Señala el comienzo de la creencia en Olofin.
- Aquí: Las madres sufrían por la posibilidad de morirse a edad temprana y dejar sin amparo a los hijos.
- Aquí: La persona tiene la muerte (IKU) detrás.
- Aquí: Se padece de intoxicaciones (indigestiones).
- Aquí: Habla de impotencia.
- Aquí: Se le da de comer un pollón negro a la muerte (IKU).
- Aquí: Marca muerte de repente en mayores y el enfermo no se salva.
- Aquí: La mujer es adúltera.
- Aquí: Hay guerra de Santos.
Descripción del odu Otura Tiku
Este signo ocupa el lugar número 204 dentro del Orden Señorial de Ifá.
Es un odu que enseña a evitar las consecuencias de una mala conducta: la actitud fanfarrona y abusadora de quien lo tiene termina costándole pérdidas.
Cuando este Odu aparece en el registro, se abre y se cierra tres veces la puerta de la calle, y los tres primeros que lleguen tienen que hacerse Ebó. Cuando un Awó se ve este Ifá, quiere decir que otro también se lo ha visto y que ambos se han mirado.
Es un Ifá de la tierra ALUFA (Atiponlá) y señala el momento en que comenzó la creencia en OLOFIN.
Habla de una persona mordida o arañada por un animal, y esa herida le puede provocar la muerte.
Cuando sale este Ifá, el primero que entre a la casa tiene que limpiarse con una paloma, manteca de corojo y aguardiente, y todo se manda a botar a la manigua.
Este Ifá marca la muerte repentina de las personas mayores.
Cuando el Awó se ve este Ifá, se hace Ebó con tres muñecos vestidos de tela roja, blanca, negra y azul.
El Awó que tenga este Odu no podrá tener por cónyuge a una hija de SHANGO. El Awó de OTURA TIKU debe recibir cuanto antes OSANYIN y ODE para quitarse a IKU de encima.
En este Ifá hay que dominar la curiosidad y no pararse en las esquinas.
Aquí las madres sufrían ante la posibilidad de morir a edad temprana y dejar huérfanos a sus hijos. Ocurría porque en aquella tierra no se creía en OLOFIN ni se atendía lo que decían los hijos menores, que tenían la virtud de ver lo que los mayores no veían. La persona puede morirse antes de estar cumplido su tiempo.
Por este Ifá hay que hacer EBO con dos escaleras para no caerse; a las escaleras se les da sangre de paloma.
Cuando sale este Odu, la persona trae la muerte (IKU) detrás y esa muerte se quedó parada en la puerta. Por eso se manda a abrir y cerrar la puerta tres veces seguidas, para que se retire. Y cuando el consultado se marche, no debe irse por el mismo camino por donde vino, porque la muerte lo está esperando en la esquina.
Por este Ifá, cuando el Awó OTURA TIKU va a recibir KAKUANARDO, se le pone en el hueco (kutú) un mamey, Shepé IGUI y los Odu de EGUNS.
Cuando este Ifá le sale a un niño o a una niña, se le debe dar a IKU una gallina negra en la tierra, cantando el súyere que aparece más arriba, en la sección del canto del signo.
El Awó con este Odu no puede tocar puertas.
El Osobo de este Odu es la obsesión por poseer algo que no ha podido conseguir, o que solo ha conseguido a medias.
Aquí no se puede andar descalzo, y hay que abrigarse siempre los pies, porque se tiene tendencia a los resfriados. También se deben comer los granos y las viandas bien cocinados, para evitar indigestiones. Hay que cuidarse de traiciones.
Marca problemas de impotencia.
Aquí OBATALA dice que nadie come con su dinero, solo él; y se cuida lo que OBATALA le da, para que la persona llegue a estar bien.
Se manda hacer Ebó con un bate o tronco que la persona guarda para golpear a alguien, y así evitar problemas con la justicia y problemas de sangre.
Este Ifá predice que la persona se ha querido quitar la vida. Aquí la persona lleva una sombra detrás de ella.
Hay que cuidar a la hija, que puede ser maniática: no duerme bien y se levanta de noche a dar vueltas por la casa, sonambulismo.
Aquí se convive con una persona tramposa; hay que cuidarse de que no lo traten con dos caras. Este Ifá habla de cuatro hijos que son hermanos por parte del mismo padre.
Hay que cuidarse para conservar la salud y la vida, porque se tiene la muerte detrás.
Este Odu en mujer indica que ella guarda algo en su mente contra su cónyuge, porque no está conforme con la forma en que está viviendo.
Aquí no se puede maldecir ni permitir que se maldiga dentro de la casa.
Este Ifá predice que en la puerta de la casa está lo malo, pero también lo bueno; hay que limpiarla para sacar lo malo y que entre lo bueno.
Hay que dominar la curiosidad, evitar pararse en las esquinas y cuidar mucho a la madre, porque la muerte la está acechando.
Aquí hay que ser obediente, oír consejos y evitar las luchas con las mujeres en el exceso sexual. Y hay que hacer Ifá, porque solo ORUNMILA lo salva; si es mujer, recibir IKOFAFUN.
Aquí fue cuando el sabio dijo delante de los demás Awoses que él sabía mucho, y todos lo dejaron solo para que demostrara su sabiduría. Por eso aquí no se puede decir «yo sé», porque la persona se perjudica.
Aquí los hijos de OYA y de OSHUN no comen melón de castilla, por orden de OBATALA.
En este Ifá, el primero que traicione dentro de la pareja perece. Aquí hay guerra de Santo.
Aquí se padece de la vista. Para esa situación se le da a OBATALA una paloma blanca, se deja caer una gota de sangre en los ojos y después se lavan con hierba lechuguilla. También hay que tomar cocimiento de hierba corazón de paloma.
Aquí se ruega la cabeza (KOBO-ORI) con un pescado que tenga los ojos blancos. Hay que cuidarse los intestinos y se deberá recibir a OBA KOLABA.
Aquí se tiene que hacer periódicamente PARALDO con gallina negra.
Hierbas del odu
- Paraíso
- Salvia
- Canutillo
- Espanta muerto
- Romerillo
- Albahaca
- Quita maldición
Aquí habla
Santos que hablan en este Odu:
- ORUNMILA
- OBATALA
- YEMAJA
- SHANGO
- ODUDUWA
- OSANYIN
- ODE
- IKU
- AZOJUANO
Dice Ifá en el odu Otura Tiku
- Que hay guerra con los Santos.
- A Ud. le están echando polvos y, si no hace Ebó, le han de sacar muerta de su casa.
- Ud. soñó con la muerte y, si es Babalawo, también tiene que hacer Ebó con: gallo, cuje y coger la sombra mala.
- Si su mujer es hija de SHANGO, tiene que hacer rogación con el camisón que tiene puesto.
- Ud. no puede comer ekó, ni podrá regresar por el mismo camino que vino, porque la muerte está detrás de ella.
- El Babalawo tiene que darle de comer a YEMAYA y el aleyo tiene que traer tres flechas y 3 gallos; las flechas deben tener las puntas de negro, para quitarse la muerte de encima.
- Ud. oyó que la llamaban y cuando fue a ver, no encontró a nadie.
- Ud. está asustado, tiene deuda con el Anima sola.
- Ud. quiere de cualquier manera vengarse de su marido, porque él le echó una cosa, por eso quiere hacerle daño, para que él vuelva.
- También ha pensado darle con un hierro y se lo ha entregado a AZOJUANO.
- Ud. quiere volver con él para después despreciarlo.
- Ud. está atrasada por sus mismas culpas.
- Dele gracias al Ángel de su Guarda.
- Si Ud. no hace Ebó, han de haber tres muertos en su casa.
- Si dice IRE, tendrá tres negocios.
- Tenga cuidado no se encuentre con tres hombres con el mismo objetivo.
- Uds. no se pueden separar ni hacerse traiciones en el matrimonio, el primero que lo haga se morirá.
- En su casa se quemó una persona, o se ha de quemar.
- Ud. no se puede poner ropas de rayas, ni de pintas, como la guinea.
- SHANGO y AZOJUANO están en su puerta.
- Ud. no puede tocar puerta.
- Ud. tiene una obsesión por poseer algo que se le ha imposibilitado tener.
- Ud. no puede poner los pies descalzos porque se resfría.
- Ud. deberá comer las cosas bien cocinadas para que no le hagan daño.
- Ud. tiene una piedra y collar de OBATALA.
- Ud. se ha querido quitar la vida.
- Ud. no puede maldecir ni permitirlo en su casa.
- Ud. debe dominar la curiosidad, ni se deberá parar en las esquinas.
- Ud. tiene que tener cuidado, no lo muerdan o arañen los animales, esto le puede costar la vida.
- Su mujer no puede ser hija de SHANGO.
- Si es Babalawo, deberá recibir rápidamente OSANYIN y ODE, para neutralizar la muerte.
- Ud. deberá hacer Ebó con escalera, para no caerse de ellas.
- Ud. tiene que hacer Paraldo con una gallina negra.
- Ud. va a tener problemas con la vista.
- Ud. tiene que tomar cocimiento de hierba corazón de paloma.
- También deberá recibir a OBA KOLABA.
- Ud. no puede decir que sabe, porque se perjudica.
Refranes de Otura Tiku
- El perro del hortelano, ni come ni deja comer.
- El desobediente y el porfiado se encuentran con la muerte.
- Sólo una madre se sacrifica por un hijo.
- La guerra con los Santos, muerte segura.
Eshu-Elegba del odu Otura Tiku
ESHU LAROYE.
La carga y la preparación de este Eshu son materia reservada del cuarto de Ifá y no se publican en esta página.
Patakíes del odu Otura Tiku
1.El perro del hortelano
Otura Tiku era una mujer casada con un hombre que conocía de Santo, pero que trataba mal a las mujeres y, al mismo tiempo, era muy mujeriego. Ese hombre no respetaba ni a las amistades de su esposa: llegó a tener relaciones con una conocida de ella, y de ahí salieron varias disputas entre los dos.
Como ya Otura Tiku tenía tres hijos de él, le reclamaba constantemente, y entre disgustos y reclamaciones el hombre llegó un día a levantarle la mano. Por eso, en cuanto él le propuso el divorcio, ella lo aceptó y se divorció.
Aun estando divorciados, él no la dejaba tranquila. Otura Tiku, sabiendo que él ya tenía otra mujer, no se atrevía a aceptar a ningún hombre por miedo a que volviera a golpearla.
Cansada de aquella situación, fue a casa del Awó del pueblo, que le hizo Osode y le vio este Odu. El Awó le dijo que tenía que hacer Ebó para que aquel hombre la dejara tranquila. Así lo hizo, y pudo vivir en paz y aceptar a otro hombre.
2.Ogueday, el espíritu intranquilo
En la tierra OBI IKU ORUN nació Ogueday, hijo de Obatala. Vino al mundo deformado y le daba vergüenza salir a la calle, así que no se dejaba ver de nadie y se apropiaba de todo lo que Obatala tenía en la casa. Obatala, al verlo de aquella manera, le tenía lástima y se lo permitía.
Cuando Ogueday cumplió catorce años, Obatala le dijo: tú eres igual que los demás, ¿por qué no sales a la calle? El muchacho siempre respondía que iba a salir, pero nunca lo hacía. Viendo que su hijo no salía, Obatala construyó fuera de aquella tierra una casa hecha con todos los tipos de palos. También cogió una piedra, la untó de manteca de corojo y la colocó en el centro de la población. Durante siete días Obatala fue hasta allí, le untaba manteca de corojo y a la vez fregaba la casa con algodón. Al séptimo día, dadas las doce del día, se puso a cantar:
Ogueday oyó el canto de su padre y salió a ver qué ocurría. Cogió un garrote y, corriendo, cantaba:
Desde ese momento aquella tierra perdió la tranquilidad. Obatala se asustó al ver lo que había hecho, cómo había puesto a su hijo y lo que este estaba haciendo.
Elegba, que había regresado a la tierra OBI IKU ORUN, preguntó qué pasaba allí y por qué no había tranquilidad. Cuando llegaron las doce del día y vio lo que hacía Ogueday, exclamó: ay, mi hermano, voy a estar junto contigo. Y desde que se juntaron los dos, hacían y deshacían, desbaratando todo lo que les daba la gana.
Obatala sufría viendo todo aquello. Salió al camino diciéndose: voy a ver a quién encuentro que me dé amparo para mi tranquilidad y la de esta tierra. Y mientras caminaba, cantaba:
Caminando llegó a la tierra de ORI KOYE, que era la tierra de Osanyin. Este lo oyó y empezó a cantar:
Obatala y Osanyin se abrazaron, y Obatala le contó todo lo ocurrido desde que Ogueday había nacido. Osanyin le respondió: voy a pedirle permiso a mi padre Shango, para ver si él puede resolver el problema de esa tierra.
Osanyin llegó ante Shango y se lo contó todo. Shango le dijo: ¿por qué no ha venido Obatala? Tráelo. Osanyin y Obatala se presentaron, y Shango sentenció: el responsable de todo esto es usted, pues tenía que haberlo dejado como era y mirar bien qué había que hacerle a Ogueday.
Obatala se echó a llorar. Shango le limpió las lágrimas con su lengua y le dijo a Osanyin: te voy a dar una virtud, te voy a convertir en un pájaro plumífero. Y así lo hizo. Osanyin salió volando rumbo a la tierra OBI IKU ORUN. Eran las doce del día y Ogueday y Elegba estaban haciendo de las suyas. Al ver aquel pájaro se asustaron, porque el pájaro les decía: yo soy Osanyin, el que tiene el dominio del mundo. Separó a Elegba de Ogueday y le dijo: Elegba, tú tienes ashé mío. Lo soltó, y este salió corriendo de aquella tierra.
Osanyin cogió entonces a Ogueday y lo juró en su secreto. Y desde ese momento volvió la tranquilidad.
3.El hombre desobediente, porfiado y curioso
En este camino había un hombre muy desobediente, porfiado y curioso al que le decían Enfeloyu, porque todo lo quería saber: leía mucho, estudiaba y por eso mismo pretendía entenderlo todo. Tenía una industria o comercio que le servía para su desenvolvimiento en la tierra ILUFA, donde vivía.
El negocio empezó a irle mal por las maldades de sus enemigos envidiosos. Decidió irse a la tierra de Oya y, al llegar, buscó al Awó de aquella tierra para que le hiciera Osode. Aquel Awó lo registró, le vio este Odu, Otura Tiku, le marcó el Ebó y le advirtió que, cuando se diera una reunión de antifaz, no se arrimara allí, que se fuera para otro lado. Además le dijo que no se pusiera la careta que le había dado del Ebó, porque tenía que consultar con su Ifá para ver qué le mandaba a hacer.
El hombre no hizo caso. Para enterarse de lo que conversaban aquellas personas, se puso la careta igual que ellos y se metió en la reunión. Aquella gente traía malos espíritus detrás y encima, y estaban celebrando esa reunión para hacer sus oraciones, tal como les había mandado Oya, para quitárselos de arriba.
Después de salir de allí, Enfeloyu empezó a enfermarse y se puso muy mal, con un estado de salud difícil y con atraso en su industria. Decidió volver a ver al Awó de la tierra de Oya, le contó lo sucedido y este le dijo: tienes que recibir inmediatamente Awafakan y después hacer Ifá, para salvarte del mal de salud, arreglar la situación de tu comercio y estabilizar además la situación con tu mujer, porque a pesar de todo has sido muy enamorado.
También le dijo que debía oír los consejos y dejar de ser desobediente, porfiado y curioso. Así lo hizo, y entonces le llegó el estado de prosperidad y tranquilidad que tanto deseaba.
4.El sacrificio de la madre de Otura Tiku
En la tierra de ORULE IKU MOÑAÑA vivía el Awó Otura Tikun, en quien su pueblo tenía mucha fe. Pero últimamente ya no resolvía las cosas con la misma rapidez de antes, y eso lo tenía preocupado. Siempre se lo contaba a su madre, que se llamaba Iya Ni Toshe, y ella no dejaba de rogarle a Olofin por su hijo.
Un día la madre le dijo: tú necesitas otro poder, que te va a ayudar a vencerlo todo en la Tierra. Entonces Iya Ni Toshe se puso en camino a casa del padre de Otura Tiku, que era el Awó Obon Laye Orifa, hijo de Oshagriñan, y que había consagrado a su hijo desde pequeño. Ella iba cantando:
Al verla, él le salió al paso, se abrazaron y le preguntó por su hijo. Ella respondió: por él vengo, a pedirte que le completes el poder que tiene, para que pueda gobernar a su pueblo con seguridad y firmeza.
El Awó Obon Laye Orifa le dijo: el dueño de ese poder es Bara Aboniregun, y voy a verlo para jurar al Awó Otura Tiku. Cuando llegó, Bara Aboniregun estaba jurando en el secreto a Obakolaba por mandato de Shango; allí estaban Shango, Oshagriñan y Bara Aboniregun en plena ceremonia, y él se hincó ante ellos.
Entonces les pidió que a su hijo, el Awó Otura Tikun, lo juraran en los secretos de Obeke Kakuanado, para que tuviera firmeza en la Tierra. Bara Aboniregun le contestó: está bien, pero para yo jurarlo en ese secreto tienes que darme parte de tu vida. Iya Ni Toshe, que lo estaba oyendo, dijo: la vida de él no, la mía. Y se convirtió en una chiva. Todos se asustaron y Bara Aboniregun empezó a rezar:
Obakolaba y el Awó Obon Laye Orifa se pusieron en camino a buscar al Awó Otura Tikun para jurarlo en el secreto de Obeke Kakuanado, y por el camino iban rezando:
Cuando llegaron a la tierra ORULE IKU MOÑAÑA, el Awó Otura Tikun estaba llamando en Silekun Igbodun para hablar con Olofin; se le nubló la vista y le entraron convulsiones. Su padre, al verlo, le echó mucho aguardiente en la cabeza y le volvió el conocimiento. Al ver a su padre y a Obakolaba, se hincó y les pidió la bendición. Ellos venían con gallo, gallina, paloma y mucha carne de res, y le dijeron: tienes que hacer Ebó con esto, para ir con nosotros a la tierra del secreto de Obeke Kakuanado, a jurarte. Entonces Iya Ni Toshe, ya convertida en chiva, le entregó un pescado y le dijo: pon esto en el Ebó.
Su padre le explicó: vamos a hacerte el Ebó, que es por el Odu Ogunda Meji. Y añadió: lleva el Ebó al río, y allí le das cuenta a Oshun del secreto en el que te vamos a jurar. Después le dijeron: tienes que cerrar los ojos para llevarte a la tierra de Obeke Kakuanado. Y también: vamos a volver a lavar a tu Ifá.
En eso apareció Ogun con los cuchillos, una cazuela y tres hierbas: cucaracha, albahaca morada y quiebra hacha, y empezaron a jurarlo. Llegó Oshagriñan junto con su padre, le dieron un chivo a Ogun y lo llevaron para el hueco, donde estaban Iku y Shango con muchos palos y candela.
Entonces cogieron a la chiva, que era Iya Ni Toshe, para dársela al Ifá del Awó Otura Tikun. Pero antes de matarla, Oshagriñan dijo: tapa todo con hoja de malanga y tela blanca, para que Ifá no vea que es a su madre a quien están matando. Así lo hicieron, y mientras la mataban cantaban:
Le dieron la sangre al Ifá del Awó Otura Tikun. Entonces el Awó Obon Laye Orifa lo cogió de la mano y, acompañado de los demás, lo llevó para jurarlo. Iban cantando:
Allí lo estaba esperando Bara Aboniregun, que al verlo llegar le echó su bendición y le dijo:
Lo hincaron delante del hueco donde estaba Ina, la candela, que tenía adentro parado a Shango. Detrás del Awó Otura Tikun estaba Obakolaba, y a su lado el Awó Obon Laye Orifa y Oshagriñan. Entonces su padre le lavó la cabeza con Omiero mientras rezaba:
Iya Ni Toshe, que era la chiva Iku Moñaña, se puso contenta. Obakolaba cogió la cazuela, la levantó y la rompió dentro del hueco (kutún) mientras cantaba:
Todos tenían la candela en la mano y empezaron a zafarle las manos con el fuego (Ina), cantándole:
Y le iban rezando los dieciséis Mejis. Cada uno de los presentes cogió los platos, iba echando en el hueco (kutún) y rompía el plato, mientras cantaban:
Entonces Bara Aboniregun le dijo al Awó Otura Tikun: híncate delante de tu padre, el Awó Obon Laye Orifa, y acuérdate de lo que tu madre hizo por ti para que tú pudieras tener este poder. Oshagriñan cogió el cuchillo (Obe) junto con la mano del Awó Obon Laye Orifa y le dijo: vamos a librarte, para que tengas la firmeza y la seguridad que tu madre quería. Le dieron con el cuchillo en las manos mientras le cantaban:
Allí le tumbaron las manos, la sombra de Iya Ni Toshe Eure Iku Moñaña lo cubrió, y él se levantó después de que le entregaron el secreto. Llegó el Awó Ojuani Amosun y lo abrazó junto con Bara Aboniregun, diciéndole: ahora tienes el poder que tu madre quería, para que puedas resolver todo en tu tierra ORULE IKU MOÑAÑA y vivir con firmeza.
Entonces Shango le dio una piedra Odu-Ara y le dijo: mientras el mundo sea mundo y tú vivas en esta tierra, tienes que tener esta piedra dentro de tu Ifá y darle de comer a Ifá con la sombra de Iya Ni Toshe, para que la bendición de tu madre y la de Ifá siempre te acompañen. Y Bara Aboniregun añadió: quiero que nunca toques la puerta de Igbodun, para que no tengas problemas con tu vista y para que el sacrificio de tu madre no sea en vano.
5.Nació el Kasheoro y por qué siempre hay que llamar a la madre para todo
En la tierra de IYA AYANLA LODE ENI LAYERU EBO KASHEORO vivía un Awó llamado Orun Laye, nombre que le había puesto su madre. Ella, todos los días, cogía tres Kashetuto, lo limpiaba y lo ponía al pie de Elegba diciendo: EBO KASHERU, EBO IYA AYANLA ENI BABALAWO KASHEORO OLORDUMARE EBO LAWENI EBO IFA KASHEORO. Y Elegba salía corriendo y lo llevaba al pie de Orunmila.
Cuando Orunmila terminaba de hacer el Kasheoro, Elegba salía chiflando: KASHEORO ENI IFA ENI BABALAWO IYA AYANLA. Elegba ponía el Ebó en distintas partes y después le daba cuenta a la madre de Orun Laye; entonces él se arrodillaba al pie de Elegba y le pedía la bendición a su madre, porque ella sufría al ver que a su hijo le hacían desprecio.
Un día, Iku Matiku Iku, viendo cómo la madre sufría por su hijo, se apareció trayendo un tablero y el secreto del Kasheoro, junto con una piedra que era una Odu-Ara, y le dijo: cuando algún día venga Obatala por aquí, le das esta piedra. La madre de Orun Laye se puso muy contenta, e Iku Matiku Iku le dijo a Iya Ayanla: vamos a jurarlo, vamos a ver a Orunmila. Salieron al camino con Orun Laye, e Iku iba cantando este súyere:
Cuando llegaron donde estaba Orunmila, la muerte se colocó a su lado. Le dieron dos gallinas a Orunmila junto con Iku, y Orunmila lo consagró en Orun con el mismo súyere del camino. La muerte le besó la frente a Orun Laye y él le pidió la bendición. Ella le dijo: desde ahora irás a todas partes y tendrás mi bendición y éxito en todo.
Orunmila e Iya Ayanla se pusieron muy contentos, e Iku anunció: voy a salir a dar un recorrido. Y cada vez que Iku llegaba a un poblado, la gente se moría de repente y había que buscar al Awó Orun Laye para que se salvaran y no se siguieran muriendo. Iya Ayanla, viendo lo que estaba pasando, fue a casa de Orunmila y le dieron dos gallinas, una jabada y otra negra. Con esas dos gallinas, Orunmila empezó a llamar a Iku con este súyere:
Ella llegó enseguida y Orunmila le dio primero la gallina jabada y después la otra, diciéndole: deja que la gente viva. Iku le contestó: está bien, pero yo siempre tocaré las puertas de la gente para que respeten y consideren a Orun Laye. Cuando Iku dijo esto, Orunmila e Iya Ayanla empezaron a cantar este súyere:
Después de esto, la muerte se aplacó. Ifá le dijo a Orun Laye: todos los días, con este tablero que yo te entregué, tendrás que hacer Kasheoro y darle cuenta a Elegba, para que te lleve por el buen camino.
6.La muerte de repente de los mayores
En este camino, en la tierra IBAÑE INLE se vivía con gran sufrimiento. Los mayores que allí vivían pensaban que iban a dejar a sus hijos sin criar, porque aquella tierra estaba maldecida: no se creía en los Orishas ni existía fe alguna en ellos, y de tiempo en tiempo la tierra se abría a causa de los terremotos.
Los niños, que eran los únicos que creían y tenían fe, comenzaron a llorar y a rezar, diciendo:
En ese momento le daban una gallina negra a la muerte (Iku), la tierra se cerraba e Iku se retiraba, al ver la fe tan grande que tenían aquellos niños. Pero cada vez que los niños hacían esta operación, las madres, en lugar de ponerse contentas, empezaban a renegar y les decían a sus hijos que no hicieran nada más, que Iku los estaba engañando, y que lo único que la muerte quería era que cada vez que sucediera aquello le dieran una gallina negra para comérsela.
Un día la muerte se escondió y oyó lo que hablaban de ella. Se puso furiosa y pensó acabar con todo, pero en esos momentos venía Elegba y lo llamó así:
La muerte viró la cara y vio que Elegba siguió caminando. Iku trató de convencerlo hasta llegar a la casa de Orunmila, que tenía puesto en la parte de afuera Otura Tiku. Cuando Iku vio aquello, se tiró en el suelo, dio tres golpes y le dijo a Elegba: entra tú, que yo me quedo afuera. En ese momento Orunmila estaba haciendo el Paraldo de este Ifá; cuando terminó, le tiró las cosas a Iku y esta empezó a comer. Acto seguido Orunmila la mandó a parar y, después de que Iku terminó de comer, le dijo: tú tienes toda la razón, pero algunas veces, cuando hagas esta operación, tienes que perdonar.
Iku se quedó callada, pensando siempre en la tierra de IBAÑE INLE, donde las madres no respetaban a los Orishas. Orunmila, viéndola callada, le dijo: yo sé lo que tú estás pensando. Antes, Orunmila le había dado una gallina a Elegba, para que cuando llegara a la tierra de IBAÑE INLE la guardara y se la diera a Iku a su llegada, ganando así tiempo para ver si podía salvar a las madres de aquella tierra.
Con el propósito de llegar antes que Iku, Orunmila le dio de comer y acto seguido cogió una cazuela con el Omiero del Paraldo de este Ifá y empezó a regar antes de que ella llegara, haciéndoles Paraldo a todas las madres.
Cuando Iku se dio cuenta de la estratagema de Orunmila, salió corriendo, y las madres ya estaban rogándole a Olofin y a todos los Santos que las dejaran vivir y ver a sus hijos hacerse hombres y mujeres.
En eso, Iku se puso a comer la gallina que había llevado Elegba y, cuando terminó, vio una mano que le tiraba los ingredientes de los Paraldos. Iku cogió la tela y se la puso, cogió la carne y el pescado y se los comió, tomando aguardiente. De momento salió Orunmila y le dijo: tú tienes razón, pero todo el que comete una falta, yo lo haré sufrir. Y en eso, la madre de Otura Tiku era la única que no estaba rogando, así que Iku salió corriendo y se la llevó de repente.
7.El tabú en las comidas (ewe)
En este camino, Obatala fue probando la comida de todos los Santos y fue comprobando qué le hacía daño a cada uno. Y a cada cual le ordenó que no volviera a comer aquello que le hacía daño.
8.Se adivinó para Alafura
Otura Kana, el pueblo está quieto, fue el adivinador que se consultó para Alafura. Ellos dijeron: los animales de la selva nunca discuten con el leopardo; los pájaros de la selva nunca discuten con el halcón; los seres humanos nunca discutirán conmigo acerca de mi carácter, ni tampoco sobre mi trabajo. La gente nunca mata a los perros por su ladrido, ni mata a los carneros padres por su embestida. La gente nunca entra en litigio conmigo.
9.Se adivinó para Otu
Oriji, el adivinador de las buenas cosas, adivinó para Otu, que quería casarse con Okoran, la hija de Olofin.
La gente decía que aquello iba a ocasionar una pelea, porque el hombre a quien Okoran había sido prometida como esposa había gastado mucho en ella. Pero Oriji, el adivinador de las buenas cosas, dijo que Otu sí podía casarse con Okoran, aunque debía sacrificar: ocho caracoles, una paloma, 1600 cauries y hojas de Ifá.
Él escuchó e hizo el sacrificio. Y Otun se casó con la hija de Olofin.
10.Cuando no hicieron Ebó
La chiva fue a verse con Orunmila porque se sentía mal. En el Osode le salió este Ifá y Orunmila le marcó Ebó para que se librara de la muerte (Iku) que traía detrás. Ella no volvió a hacerse el Ebó.
Más tarde se presentó el tigre en casa de Orunmila, porque deseaba cazar a la chiva y no lo había logrado. Orunmila le hizo Osode, le vio este Ifá y le mandó el mismo Ebó para que se quitara la muerte de encima. El tigre tampoco hizo el Ebó.
A continuación se presentó el cazador, porque quería cazar al tigre y no lo conseguía. También le vio Orunmila este Odu y le marcó Ebó. Tampoco lo hizo.
Al otro día, la chiva iba por el camino; el tigre la olfateó, la siguió con cautela, se le tiró encima y le dio muerte. En ese instante apareció el cazador, que al ver al tigre le disparó su flecha y lo hirió de gravedad, aunque el animal logró escapar. El cazador le siguió el rastro por la sangre que iba derramando y, por la obsesión de matarlo, no se percató de que cada vez se internaba más profundo en la selva. De pronto, una culebra venenosa lo mordió y le inoculó su veneno.
11.El pato
El pato solo tenía un traje y sus hermanos lo despreciaban por eso. Fue a mirarse con Orunmila, le salió este Odu y se hizo Ebó, poniéndolo al pie de una loma.
Había un cazador encima de aquella loma y, en el momento en que el pato ponía el Ebó, el cazador mató una paloma torcaza que le cayó encima al pato y le transformó el color del plumaje. Y desde entonces el pato vive feliz.
12.La mujer del mariwó
En este camino había una mujer que tenía varios hijos, y cada uno era de distinto padre. Esa mujer decidió unirse a otro hombre, que era Mariwó.
El matrimonio convocó una reunión con los hijos, porque como ella trabajaba, tenían que quedarse al cuidado de la suegra.
En su trabajo la mujer conoció a un hombre y empezó a vivir con él un amor clandestino; pero aquel hombre estaba impotente, ella se aburrió y no quiso seguir con él.
Aquel hombre la perseguía y hasta la chantajeaba con contarle a su marido el adulterio. Las cosas llegaron al extremo de que, cuando el querido se emborrachaba, iba hasta la puerta de la casa de ella a ofenderla y maltratarla.
Ante esa situación, la mujer, desesperada, fue a casa de Orunmila para que le resolviera el problema, porque aquel hombre perjudicaba su moral y su marido podía enterarse; ella ya había sido acusada por otra mujer de adulterio y su marido lo sabía, de modo que no quería que se enterara de este nuevo amor.
Orunmila la miró, le vio este Odu, Otura Kana, y le mandó a hacer Ebó. Así fue como la mujer pudo librarse de aquel hombre y de la falta cometida.
13.Cuando Ikú diezmaba a los hombres
Cuenta una leyenda yoruba que la muerte, Ikú, bajaba a la tierra cada cinco días y mataba a decenas de personas en plena juventud. Existía entonces un caos: nadie sabía, ni siquiera suponía, cuál sería su día señalado para morir. A aquella jornada se le puso por nombre «el día del terror».
Orúnmila consultó con su grupo de discípulos para ver cómo frenar aquella situación, pues ya se le había hecho costumbre a Ikú venir y llevarse grandes cantidades de personas cada cinco días. Se acordó agasajar a Ifá con dos nueces de kolá y dos orogbo, es decir, kolá amargo, agua y una botella de bebida, bien temprano en la mañana señalada en que Ikú vendría por su ración humana. También, antes de eso, debían ofrecerle alimentos de todo tipo a Eshu Odara. Y se le advirtió a Orúnmila que tampoco saliera ese día.
Ese día Orúnmila permanecería dentro de su casa, y cuando la muerte bajara se encontraría con Eshu afuera.
En la fecha fijada, como de costumbre, Ikú descendió y venía directa hacia la casa de Orúnmila. Allí se encontró con Eshu Odara, que le preguntó qué se le ofrecía. Ikú respondió que ese día venía a llevarse a Orúnmila y a algunos de sus seguidores. Eshu le contestó: es fácil, quédate aquí, reconocerás a sus discípulos por el Ide; mientras llega, comparte conmigo esto que yo te ofrezco en señal de bienvenida.
Después de persuadirla, Ikú comenzó a comer todo lo que Eshu Odara le iba ofreciendo. Inmediatamente después de haber consumido de todo, Ikú se disculpó diciendo que tenía que continuar su camino y cumplir la tarea que se había propuesto para ese día.
Eshu le preguntó entonces: Ikú, ¿puede una persona matar a quien le ha dado de comer? Ikú respondió: claro que no, eso es desagradecimiento y es castigado por la ley de Olodumare. Eshu continuó: entonces, ¿qué dirías si te dijese que la comida, las nueces de kolá, los orogbos, la bebida y el agua que has tomado fueron obsequiados para ti por Orúnmila y sus seguidores? Ikú respondió que no sabía de quién era esa comida, que pensaba que era de él. Y Eshu le dijo: no, no es mía, y antes de sentarte a comer hubieses preguntado.
Ikú sintió entonces que ya no tenía moral para dañar a Orúnmila ni a sus seguidores, y que no le quedaba otra opción que regresar a su reino. Cuando Ikú se marchó con las manos vacías, Orúnmila determinó que se cambiaría el nombre de ese día por el «Día de Ifá», y que ese día sería observado por todos sus seguidores. Orúnmila quedó también como «eni ye ijo iku da», o sea, «quien pospone el día de la muerte». Estaba tan alegre que comenzó a alabar a aquellos que habían lanzado Ifá para todos ese día:
Este es el origen de la errada costumbre, en la diáspora, de atender a Eshu-Elegba el primer día de la semana, o sea, el lunes. Esto se estuvo haciendo así durante muchísimo tiempo por desconocimiento de la existencia del propio dato o por no contar con esta información. La semana yoruba, a diferencia de la semana cristiana de siete días, solo tiene cinco días.
Si se analiza la historia relatada, se comprende que cada cinco días Ikú desciende, y que se debe agasajar a Eshu Odara, hacerle ofrecimientos a Orúnmila y tomar ese día como jornada de recogimiento en los templos y en las casas; hacerlo el lunes de cada semana sería un error significativo.
El calendario yoruba incluye los días en que deben ser adoradas las diferentes deidades. Aquellas que no aparezcan incluidas en él pueden ser adoradas sin distinción de días. No obstante, las secuencias de adoración a las deidades principales son por espacios de cinco días, contando siempre como primero y último ese mismo día. Ifá, específicamente, tiene tres fases o periodos de adoración con estos nombres: Orun Ifá, espacios de cinco días; Isan Ifá, espacios de nueve días; e Itadogun Ifá, espacios de dieciséis días.
Orun Ifá es la ceremonia habitual de dar obi kolá a Orúnmila y a Eshu y de ofrecerles, por supuesto, lo de rigor, eso que equivocadamente se hace los lunes de cada semana. El Awó, de ser posible, no saldrá ese día. Isan Ifá e Itadogun ya contemplan ceremonias quizá más elaboradas y de mayor recogimiento y dedicación espiritual a Ifá.
Orúnmila, Eshu y Oshún siempre estarán los tres incluidos en un mismo grupo y serán adorados en esas mismas tres fases; los Isan Ifá y los Itadogun Ifá serán siempre también Orun Ifá. Después del Orun Ifá, donde se deben realizar los ritos que cotidianamente se hacían los lunes para Elegba y el registro habitual con Orúnmila, se harán libaciones también ese día para Oshún.
Después del Orun Ifá viene el día llamado «Ose Ogun», en el que se le realizan ritos a Ogún y a Oshosi. Después del día de Ogún viene el «Jakuta», en el que se atiende a Shangó, a Oyá y a los Ibejis. Posterior al Jakuta viene el «Ose Obatala», realizándose dichos ritos a Obatalá, Iyami, Obaluaiye y Egungun. Los ceremoniales a Olokun y a Yemajá se realizan indistintamente, siguiendo un orden de nueve días según el calendario yoruba.
Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.
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