Okana Trupon
Okana Otrupon · Okana Tutu
«Ayer maravilla fuí, hoy sombra de mí no soy».
Rezo de Okana Trupon
OKANA TRUPON IKANOFORE IKANIYU NI MUSUKU LOGUE NI OLORUN OBINI. ATARE BAMBA BILE ARARAGUYO KARA AKORI ADIFAFUN AYAGUNA AKUKO LEBO IDA OMITI INTORI ARAYE EURE AKUKO LEBO.
Súyere de Okana Trupon
«OMO OSOLEYEKUN KINI KINI OSANYIN, OMO OSOLEYRKUN KINI KINI ELEGBA KINI KINI».
En este odu nace
- Nació: Darle al Iyawo de Osha ashé cuando se monte con su Angel de la guardia.
- Nació: Que ELEGBA sea el portero de todas las casas.
- Aquí: ELEGBA perdió su bienestar por causa de sus enemigos.
- Aquí: Fue la persecución del caballo del lunar en la frente.
- Aquí: OLOFIN nombró a ORUNMILA su secretario.
- Aquí: SHANGO logró dominar el caballo.
- Aquí: Hablan SHANGO y ELEGBA.
- Aquí: ELEGBA es el dueño de los caminos y esquinas.
- Aquí: SHANGO es el dueño de la candela.
- Aquí: La persona siempre está llorando por dinero.
- Aquí: Es un Ifá de traiciones, falsedades, de abuso de confianza, de trampas, de calumnias, desesperación.
- Aquí: La persona nació para gobernar.
- Aquí: Habla de comercio o negocios.
- Aquí: Las cosas están calientes como el sol.
- Aquí: Para triunfar hay que tener OSANYIN.
- Aquí: ELEGBA era rey, pero por sus maldades perdió la corona.
- Aquí: El caballo por no hacer sacrificio se convirtió en bestia de carga.
- Aquí: Habla de infidelidad de la mujer.
- Aquí: Se adivinó para la prosperidad.
- Aquí: Se prohibe cuidar hijos ajenos.
Descripción del odu Okana Trupon
Este signo ocupa el lugar número 132 dentro del Orden Señorial de Ifá.
Okana Trupon trata del saber completo de Orunmila sobre todas las cosas, y ese saber incluye el arte de la curación tradicional. En este odu el consultado no se comporta con honestidad frente al babalawo.
Aquí toman la palabra Elegbá y Shangó. Es un Ifá de traiciones y de falsedades. La persona vive quejándose de que no tiene dinero, y mientras más reúne, más ambiciona; por esa razón Olofin se encuentra molesto con ella. Debe cuidarse de que le llegue un dinero que termine sirviendo para pagar su propio entierro.
Quien tiene este odu carga con todos sus asuntos muy calientes, de modo que necesita hacer ebó para poder refrescarlos.
En este signo Elegbá era el dueño de los caminos y de las esquinas, y Shangó el dueño de la candela. También fue aquí donde Elegbá perdió su corona por las maldades que cometía; por eso la persona de este odu no debe ser maldita.
Cuando el odu sale en un registro ordinario, se le advierte al consultado que haga sacrificio para librarse del peligro de criar hijos de otros sin poder criar los suyos propios. Si se trata de una mujer, no debe cargar hijos ajenos mientras no haya salido embarazada.
Si el registro ordinario es para una mujer, se le advierte que no le sea infiel a su esposo, para que no caiga sobre ella una maldición. Si se le adivina a un hombre, se le advierte que resista la tentación de serle infiel a su pareja, porque al final terminará convertido en un pálido reflejo de sí mismo.
Cuando este odu aparece en Igbodu, la persona debe recibir Olokun. Si aún no está casada, la próxima mujer que llegue a su vida es su esposa destinada; si ya lo está, se encontrará con una hija de Olokun después de su iniciación en Ifá. En registro ordinario debe servir a Eshu con un chivo y enviar los obsequios tradicionales junto con una paloma al mar o al río, por un regalo que Olokun quiere hacerle.
También en Igbodu la persona debe hacer sacrificio para evitar que una mujer sea la causa de que lo destierren de su pueblo: servir a Ifá con un carnero, una gallina y cuatro babosas, y servir a Eshu con un chivo. En registro ordinario debe servir a Ifá con una gallina y a Eshu con un chivo, para evitar problemas por causa de una mujer.
Por este odu se realiza además un sacrificio especial para prosperar, que se encuentra recogido dentro de la historia del camino de la prosperidad.
Dice Ifá en Okana Trupon
- Que usted siempre está llorando dinero, mientras más tiene más quiere, por eso Dios está bravo con usted, tenga cuidado no le manden un dinero y le sirva para su entierro.
- Ud. siempre está renegando.
- Está enfermo y no quiere curarse.
- Sus enemigos comen y beben con usted.
- Ud. tiene muchos malos ojos encima.
- Ud. piensa ir a un lugar, pero antes de ir haga Ebó.
- A usted le viene una desgracia.
- Ud. quiere mudarse de donde vive.
- Ud. ha nacido para gobernar, por eso es Rey.
- Dele gracias a Dios.
- En su casa hay una pintura de caballo y uno de ellos tiene un lunar en la frente.
- Para ir al lugar que usted quiere tiene que llevar un Inshé Osanyin encima.
- A usted lo están vigilando, para hacerle un daño para que pierda el trabajo que tiene y se vea atrasado.
- No coma en casa de nadie.
- Habla de comercio o negocio.
- La gente por envidia no lo dejan prosperar.
- Debe ofrendar un caballo blanco con un lunar en la frente y cuidar no se lo roben.
- El ofrecimiento puede ser otro animal que tenga esas características.
- Ud. siempre está manejando dinero.
- Bañese con hierba maravilla de vez en cuando.
- Dele dos gallos a SHANGO para que se levante.
Refranes de Okana Trupon
- Ayer maravilla fuí, hoy sombra de mí no soy.
- Cuando más tiene más quiere.
- Cuando un gobernador sale, otro entra.
- Falsedad y maldad se unen a la calumnia.
- Por no hacer Ebó, me convertí en bestia de carga.
Eshu-Elegba del odu Okana Trupon
No está especificado.
Patakíes del odu Okana Trupon
1.Él hizo adivinación para el caballo
La adivinación se le hizo al caballo cuando todavía estaba en el Cielo. Se le avisó que debía hacer sacrificio para librarse del trabajo indigno de tener que cargar sobre su lomo a los hijos de los hombres. El sacrificio indicado fue una gallina, un conejo y sus aparejos, pero el caballo se negó a hacerlo. De ahí viene que todos los caballos quedaran convertidos en bestias de carga, obligados a llevar en sus espaldas a los hijos de los humanos y nunca a los suyos propios.
Cuando este odu sale en un registro ordinario, se le advierte a la persona que haga sacrificio para librarse del peligro de cuidar los hijos de otros sin poder criar los suyos. Si es una mujer, no debe cargar hijos ajenos hasta tanto no salga embarazada.
2.Él hizo adivinación para Onidiro en el Cielo
La consulta se hizo para Onidiro, la esposa de Orunmila, en el tiempo en que ella vivía junto a su marido. Onidiro coqueteaba con otros hombres y Orunmila conocía su infidelidad. Cuando él la interrogó, ella mintió y aseguró que jamás se había comportado de esa manera.
Entonces Orunmila le fue enumerando uno por uno los hombres con los que ella había cohabitado, le impuso su autoridad y la maldijo de tal forma que desde ese momento tendría que servir su cabeza de tiempo en tiempo. Onidiro es el nombre celestial de la gallina, que antes de convertirse en gallina fue originalmente la esposa de Orunmila.
Cuando este odu aparece en un registro ordinario para una mujer, se le advierte no serle infiel a su esposo para que no sea maldecida. Si se le adivina a un hombre, se le advierte que debe resistir la tentación de serle infiel a su pareja, pues al final terminará siendo un pálido reflejo de él mismo.
3.La adivinación hecha antes de abandonar el Cielo
Le habían puesto el sobrenombre de Okana Tutu el comerciante, y también deseaba venir al Mundo con ese mismo oficio. En la adivinación que se le hizo antes de bajar a la Tierra se le indicaron los siguientes sacrificios:
Se le explicó que lo primero era servir a Eshu, para que este lo ayudara a conseguir el águila y el aura que hacían falta en el sacrificio siguiente, y que después de servir a Eshu debía servir también a Ogún con un perro. Eshu convenció al águila de que volara bajo, donde era más fácil encontrar comida, y persuadió a Ogún para que le disparara. Mientras el águila comía plátanos en una granja, el cazador la abatió y se la llevó a Okana Tutu. Eshu convenció además al cazador de que matara el aura a la orilla del mar, y también se la entregó. Después de aquello, Ogún el cazador cogió gripe, pues no estaba acostumbrado a trabajar en la orilla del mar; Orunmila le preparó un fuego y le dio una jicotea, y con eso se puso bien.
Con el águila y el aura en su poder, Okana Tutu añadió la rata e hizo el sacrificio a su cabeza y a su Angel de la Guarda. Luego cumplió los demás sacrificios y le pidió a Olokun que lo acompañara al Mundo. Olokun declinó la invitación, pero le prometió enviar a una persona que iría con él, advirtiéndole que no la olvidara en la Tierra. Finalmente partió hacia la Tierra con la representación de Olokun.
Al llegar, cada uno tomó un camino distinto y ya no lograban reconocerse. Okana Otrupon se hizo comerciante, pero no tenía mucho éxito en ese oficio y todavía no lograba casarse. La representación de Olokun, apartada del camino que el destino le había señalado, también andaba holgazaneando con descuido.
Fue entonces cuando Okana Tutu decidió ir a mirarse, y allí se le dijo que debía hacer sacrificio a Eshu, a Ifá y a su cabeza. Los awoses le prepararon una medicina en una calabaza y lo bañaron en el río. Después continuó con su comercio.
Él comerciaba con cuentas de coral en el mercado. Cuando hizo el sacrificio y fue a vender, la representación de Olokun se sintió atraída por las cuentas que él ofrecía, pero no tenía dinero para comprarlas. Ella también había ido por adivinación, para saber qué hacer y conseguir un hombre con quien casarse. Se le advirtió que debía hacer sacrificio con un chivo, cuentas y una paloma para poder encontrarlo, y que su esposo tenía que ser un awó. Ella ya había servido a Eshu con un chivo antes de ir al mercado a buscar las cuentas y la paloma y servir su cabeza, y justamente eran las cuentas que Okana Tutu vendía.
Apenas él la vio quedó encantado, y ella también se sintió atraída. Cuando Orunmila le dijo el precio de las cuentas, ella le respondió que no tenía dinero para pagarlas. Aun así, Orunmila la persuadió de que fuera con él a su casa para hacer el sacrificio. Ya en la casa, él trajo una paloma y las cuentas para servirle la cabeza. Por tradición, quien sirve su cabeza no puede salir, y por esa razón ella tuvo que pasar la noche con Orunmila. Durmieron juntos y copularon.
Esa noche Orunmila tuvo un sueño en el que Olokun lo reprendía por no haberse unido antes a la representación que ella había mandado para acompañarlo a la Tierra. La divinidad del agua le confirmó que la mujer que dormía con él era precisamente la que había enviado, y que era la mujer destinada a ser su esposa, pero que debía hacerle un sacrificio a él, a Olokun, con una paloma, cascarilla, caurís, plumas de loro y todos los materiales que se le ofrecen en el mar.
Al levantarse le preguntó a Ifá, que le confirmó que el sueño era realidad y que debía cumplir con las orientaciones recibidas. Sin demora tomó a la mujer por esposa, y ella pronto quedó embarazada. Después de eso la prosperidad floreció en sus negocios y vivieron por siempre felices y saludables.
Cuando este odu aparece en Igbodu, la persona debe recibir Olokun. Si no está casado, la próxima mujer que llegue a él es su esposa destinada. Si está casado, se encontrará con una hija de Olokun después de su iniciación de Ifá. En un registro ordinario la persona debe servir a Eshu con un chivo y enviar los tradicionales obsequios junto a una paloma al mar o al río, por un regalo que le quiere hacer Olokun.
4.Él hizo adivinación para un tejedor de cestos seductivo
Una mujer llamada Beje mandó un día a su hija a comprar un cesto en casa del tejedor. Él le preguntó quién la enviaba y la muchacha respondió que su madre. El tejedor insistió en que, si de verdad era su madre quien la mandaba, entonces ella misma debía venir a escoger el cesto y a negociar el precio.
Al final la mujer fue y compró el cesto a crédito. Cuando más tarde él se presentó a reclamar el pago de la deuda, surgieron discusiones que terminaron en una relación amorosa, y esa relación acabó en matrimonio entre Beje y el tejedor de cestos.
Ya comprometido a casarse con ella, el tejedor fue a casa de Okana Trupon por adivinación. Se le advirtió que no se casara con esa mujer, porque el esposo de ella, que era un lisiado, le crearía tremendos problemas. Y si aun así estaba decidido a seguir adelante con el matrimonio, Ifá le señalaba que antes debía sacrificar un carnero. Sin hacer el sacrificio, procedió a consumar el matrimonio, pues no creía que un lisiado pudiera causarle problema alguno.
Beje no vivía con su esposo lisiado, pero acostumbraba a enviarle comida con regularidad al lugar donde él vivía. Cuando se mudó a vivir con Dehinde, el tejedor de cestos, llegó el tiempo en que debía mandarle la comida y esta no llegó. El lisiado estuvo largo rato pensando qué habría ocurrido y fue hasta la casa de su esposa, donde la hija le explicó que su madre había empacado sus cosas y se había ido a vivir con el tejedor. Entonces el lisiado le pidió a la muchacha que lo llevara hasta la casa del tejedor.
Cuando llegó a la casa del seductor y reclamó que le devolvieran a su esposa, Dehinde reaccionó mandándolo al quinto infierno y a restregarse en las cenizas, después de decirle: «Tú, lisiado cochino, tú tienes esposa?, fuera de mi casa». Beje estaba en la casa, pero no se enteró de lo que pasaba. Cuando después supo lo ocurrido, Dehinde quedó atónito al confirmar que aquel lisiado era su esposo.
El lisiado salió de la casa del tejedor y fue a presentar una demanda en el palacio del Obá. Llegó de tal manera que parecía que iba a suicidarse por lo que Dehinde le había hecho. El Obá lo persuadió de que no cometiera ninguna estupidez y de que le diera la oportunidad de reparar el daño. Después de que él llegara al palacio, el Obá dio órdenes de traer a Dehinde encadenado.
En el juicio que siguió fue acusado de comportamiento inhumano con una persona necesitada y sentenciado a morir ejecutado. Mientras esperaba preso la ejecución, recordó el sacrificio que no había hecho. Le suplicó a la muchacha que le llevaba la comida que fuera a su casa y le dijera a su familia que acudieran donde Orunmila e hicieran el sacrificio pendiente, aunque ya fuera tarde.
El sacrificio se hizo y Orunmila les entregó la cabeza del carnero sacrificado para que le frotaran la cabeza con la sangre en la prisión. Mientras tanto, Beje había regresado con su esposo lisiado.
Llegado el día de la ejecución, Eshu influyó en los miembros del concilio del Obá para que le perdonaran la vida al hombre, ya que él había explicado que nunca supo que la mujer estuviera casada con otro. Argumentaron que el verdadero culpable no era el acusado, sino la mujer, que había mentido al no decir que estaba casada con un hombre con el que no vivía. El Obá estuvo de acuerdo con sus consejeros y cambió el veredicto de muerte por el de exilio perpetuo, sin poder regresar jamás al pueblo. Después fue liberado y deportado al instante.
En Igbodu, la persona debe hacer sacrificio para evitar ser desterrado de su pueblo por una mujer, servir a Ifá con un carnero, una gallina y cuatro babosas, y servir a Eshu con un chivo. En un registro ordinario, la persona debe servir a Ifá con una gallina y a Eshu con un chivo, para evitar tener problemas por una mujer.
5.Adivinación hecha para él antes de convertirse en próspero
Estos eran los dos awoses que hicieron adivinación para Orunmila cuando él andaba ansioso por prosperar. Se le indicó que hiciera sacrificio con cuatro palomas, un gallo, un conejo y cuatro babosas. Cumplió con el sacrificio y después el bienestar comenzó a florecer en su casa desde todas las direcciones. Este es el sacrificio especial que los hijos de este odu deben hacer para tener prosperidad.
La paloma es un mensajero de la prosperidad, lleva la fortuna volando a las casas, con sus alas derecha e izquierda, y con sonido Ireku-Ireku, anunciando la llegada del bienestar. El gallo no requiere ceremonias antes de casarse, ningún conejo viene al mundo para convertirse en infecundo. La babosa vive una vida fresca y no caliente.
Si este sacrificio se realiza, la persona tendrá seguramente dinero, esposa, casa e hijos, por lo que siempre tendrá las manos envueltas en un éxito constante.
6.Se hizo adivinación para Osanyin
Es a través del aprendizaje de Ifá que se entiende Ifá. Perdiendo el camino de uno es que se conocen los caminos. Uno siempre anhela aquí o allá el camino que no se ha usado antes.
Ifá adivinó para Osanyin el día en que Olodumare cubrió una calabaza e invitó a Orunmila a que viniera a descubrir su contenido por medio del oráculo. Osanyin se empeñó en acompañar a Orunmila, aunque le advirtieron que se quedara atrás porque estaba en problemas; sin embargo, siguió empecinado. Antes de que ellos llegaran, Olodumare tocó la sangre de su esposa con un rollo de tela de algodón blanca, lo puso dentro de la calabaza y la colocó sobre la estera donde Orunmila se sentaría a consultar.
Orunmila consultó Ifá y vio Okana Trupon. Terminada la adivinación, supo lo que había dentro de la calabaza blanca. Olodumare le rogó, y entonces Orunmila le dijo que debía hacer sacrificio con un perro y una chiva. Olodumare escuchó y sacrificó. Osanyin se sumó a Orunmila para buscar los materiales del sacrificio; estaba muy nervioso, y cuando salieron a sacrificar el perro, el cuchillo que llevaba se le cayó de la mano, se le clavó en la pierna y le abrió una herida enorme. Orunmila lo llevó a su casa y le curó la herida, pero Osanyin nunca más pudo usar aquella pierna para trabajos fuertes. Orunmila se compadeció de él y le entregó veinte hojas de Ifá para cada tipo de enfermedad, para proveerlo así de una fuente de recursos. Desde entonces Osanyin se convirtió en botánico.
7.Nació darle el ashé al Iyawó cuando se monta
En este Ifá, Okana Trupon se llamaba Yere Yere y vivía en la tierra de Osoloyekun, donde también vivía Elegbá. Elegbá se mantenía entretenido allí porque Osanyin lo tenía mudo.
Yere Yere era un awó que no tenía ningún aleyo. Pasaba mucho trabajo y solo se dedicaba a vender olele, ekó, ekrú-aro, cascarilla, manteca de corojo y cacao; eso mismo era lo que él comía, y cada vez que le vendía algo a un aleyo le echaba la bendición. Este awó jamás había pasado por la puerta ni por la esquina de la casa de Osanyin.
Un día, Yere Yere salió a vender y se encontró en una esquina a Elegbá, que se había escapado de la casa de Osanyin. Yere Yere le ofreció comida y le habló, pero Elegbá no le contestaba. Viendo aquello, se preguntó qué le pasaría y siguió su camino muy triste. Mientras caminaba, en la jaba que llevaba se le metió una guinea y dos palomas, y se asustó. De pronto sintió que algo venía corriendo detrás de él: era Elegbá, desesperado, sin poder hablar, sacando la lengua y apuntando hacia la guinea. Yere Yere, al verlo así, le arrancó la cabeza a la guinea y le dio la sangre en la lengua a Elegbá; este tragaba desesperado y en ese momento empezó a hablar. Le dijo: yo sigo contigo, y a las siete de la noche tenemos que ir al monte para decirte lo que tienes que hacer, para que vivas tranquilo, no salgas más a la calle a trabajar y todo lo recibas en tu casa. Yere Yere seguía asustado y dudaba de lo que le decía Elegbá; entonces este le respondió que no se ocupara de lo que él hacía.
Osanyin tenía un hijo llamado Kini Kini que era muy maldito y andaba siempre pregonando que su padre era el único que sabía. El hijo de Osanyin se comía lo que se encontraba en el monte y en las esquinas. Elegbá, que hablaba chiflando, llegó a la esquina donde vivía Osanyin, metió tres chiflidos y empezó a cantar:
El hijo de Osanyin salió corriendo de la casa. Elegbá había puesto guagua eja en la esquina con manteca de corojo, y Kini Kini se lo comió, se lastimó el estómago y empezó a echar sangre en la esquina, escondiéndose luego en el monte. Osanyin le había advertido a su hijo que no saliera durante dos días. Kini Kini siguió regando sangre por el monte y empezó a cantar:
El hijo de Osanyin vomitó lo que había comido y, viendo que seguía saliéndole sangre, se metió en una cueva de cangrejo, se tapó y desapareció. Elegbá salió hacia donde estaba Yere Yere y le dijo: «El que mucho sabe si no sabe el secreto, no sabe nada». «El que mucho habla siempre tiene desgracias». Yere Yere se quedó mirándolo, pero no dijo nada.
Osanyin, viendo que eran las doce de la noche y que su hijo no regresaba, salió a buscarlo como loco. En eso Elegbá había ido para la casa de Osanyin, y este entraba y salía, lo miraba y no le preguntaba nada; lo tocaba, pero Elegbá se hacía el mudo y le hacía señas hacia la esquina. Entonces Osanyin fue a la esquina y, siguiendo el rastro de sangre, llegó hasta el monte, loco y desesperado, buscando a su hijo. Mientras tanto, Elegbá arrancó todas las matas de Ogú, que eran la casa de Osanyin, y las fue llevando para la casa de Yere Yere, vistiéndola con ellas. Los aleyos que iban para la casa de Osanyin empezaron a ir a la casa de Yere Yere; él les adivinaba y llegó a tener más aceptación que Osanyin y mucho más trato.
Elegbá cogió el monte y siguió detrás de Osanyin hasta encontrarlo. Estaba como loco, entraba y salía del monte y no hallaba ni a su hijo ni a su casa. Elegbá le preguntó qué le pasaba, y Osanyin le contestó que no encontraba a su hijo, y que si supiera dónde estaba, aunque fuera enterrado, iría allí y haría un pacto. Elegbá le dijo entonces que le traería a Yere Yere, un adivino que le diría dónde estaba su hijo, y le pidió que lo esperara allí.
Elegbá trajo a Yere Yere y por el camino le fue diciendo: donde yo marque con el pie, ahí es donde está enterrado el hijo de Osanyin; cuando llegues allí, matas las dos palomas. Al llegar, Osanyin le dijo a Yere Yere que si le decía dónde estaba su hijo, nunca más se iría de su lado. Yere Yere hincó a Osanyin con los ojos cerrados y mantuvo a Elegbá con los ojos abiertos, y le dijo a Osanyin que se sacara todo lo que tenía en los bolsillos y lo echara ahí; así lo hizo y echó ewe Oguma. Cuando fueron las siete de la noche, Yere Yere limpió a Osanyin y a Elegbá con dos palomas y dio sangre en la tierra a Elegbá y a Osanyin, y le dijo a Elegbá que chiflara. Este lo hizo tres veces y el hijo de Osanyin, Kini Kini, dijo: estoy aquí por desobediente y por mi desgracia; tú, mi padre, y tú, Elegbá, para hacer cualquier Osanyin tendrán que coger esta tierra donde yo vivo.
Entonces Osanyin dijo: yo me quedaré en el monte viviendo con mi hijo Kini Kini. Yere Yere le puso a Osanyin plumas de las alas y de la cola de las palomas, vistió a Elegbá con las demás plumas y lo llevó para su casa, diciéndole: te llamarás de hoy en lo adelante Elegbá. Y este le respondió que siempre estaría al mando de él y de Osanyin.
8.Cuando Shangó no hizo ebó
Shangó se encontraba en grandes problemas y fue a mirarse con Orunmila. Este le hizo osode y le vio este odu, y le dijo que tenía que hacer ebó con dos guineas, para que sus cosas, que estaban calientes como el Sol, se le tornaran frescas como el agua. Shangó se negó a hacer el ebó.
9.Cuando Elegbá perdió su bienestar por causa de sus enemigos
Elegbá era el cuidador del palacio de Olofin, y por eso vivía muy bien. Pero se volvió demasiado confianzudo, y cuando Olofin salía, él se sentaba en el trono a imitarlo. Los otros orishas, que le tenían envidia, en lugar de aconsejarlo se lo fueron a contar a Olofin, y este no les creyó.
Tantas veces le hablaron de lo que hacía Elegbá, que un día Olofin preparó un viaje y, apenas salió, regresó de improviso: encontró a Elegbá sentado en su trono, haciendo los gestos y hablando tal como le habían dicho los oshas. Olofin le quitó el cargo por atrevido, y de ayudante suyo Elegbá pasó a ser el portero del palacio.
Cuando Shangó se enteró de lo ocurrido, fue ante Olofin a pedirle que le otorgara el cargo que acababa de quitarle a Elegbá. Olofin lo miró fijamente y le dijo: -Así que tú vienes a pedirme que te conceda el cargo que disfrutaba ELEGBA:-Tú tan amigo que eras de él mientras no cayó en desgracia, porque no lo aconsejastes para que no hiciera lo que hizo y ahora tú vienes a pedirme eso?. No ese cargo no puede ser para tí y es más te condeno a vivir entre guerras y candela. To Iban Eshu.
Después Olofin mandó a buscar a Orunmila, y cuando este llegó le dijo: -Varios Oshas han venido a pedirme el cargo que le retiré a ELEGBA pero si tú lo quieres te lo doy a tí. Orunmila le respondió: -No, padre, yo no reuno condiciones ni méritos suficientes para desempeñar tal responsabilidad.
Entonces Olofin nombró a Orunmila su Secretario.
10.El caballo del lunar blanco
En la tierra Okana Trupon existía un caballo que tenía un lunar en la frente. Era un animal muy bravío y todos en aquella tierra le temían por su gran fuerza, hasta que los habitantes fueron a quejarse ante Olofin.
Olofin mandó a Shangó a que lo montara, y Shangó logró dominarlo.
Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.
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