Okana Sode
Okana Ogbe · Okana Jun Jun
«Lo que se sabe no se pregunta».
Rezo de Okana Sode
OKANA SODE OLE MEYILA TIFI EFON MALBILE NI OLE YALOGUN OBA SHON SHON OLE UN SOBETINA ORUNMILA OPALAYE OKANA JUN.
Súyere de Okana Sode
«OKANA JUN JUN JUN OPALAYE UNLO ASHELU UNLO GBOGBO ASHELU UNLO».
En este odu nace
- Nació: Inle Abata.
- Nació: Burunakuon Omo Olukan. El roció que cuando sale el sol se seca.
- Nació: El refrán: «Lo que se sabe no se pregunta».
- Nació: El porque se entrega el Dilogun de Ogún y Oshosi al hijo de Elegba cuando hace Santo.
- Nació: El policía de Ifá.
- Nació: El gran secreto de Obani Olukan.
- Nació: El rey de los Duendes y las Hadas.
- Nació: El secreto de dejarse las uñas largas.
- Nació: Oshún Iyumu, La Amazona. Es invertida.
- Aquí: En este Odu Maferefun Egun.
- Aquí: Hay que recibir a Dada e Igbaña.
- Aquí: Cuando sale este Odu en Untefa, se entierran las orejas del chivo de Eshu.
- Aquí: Se monta Eshu Betima.
- Aquí: Se le dice a Oyá Orepoponla.
- Aquí: Se le ponen 5 uñas de tigre a cada mano de Ifá y a Eshu se le pone 10 uñas de metal.
- Aquí: Por este Odu: Se pondrá el Dilogún de Ogún y de Oshosi, una en cada mano de Ifá.
- Aquí: No hay Oyá sin Oshún y viceversa.
- Aquí: Shangó pierde la virtud de Orisha.
- Aquí: Se pone el Idefá como protector multipropósito.
- Aquí: A Eshu le pusieron 101 caracoles.
- Aquí: Eshu tiró al piso a Elegba.
- Aquí: Elegba era mensajero de Olofin.
- Aquí: No se oye consejo, es sordo.
- Aquí: No se hace favores.
- Aquí: El rey del camino es Ogún.
- Aquí: Elegba era comerciante.
- Aquí: Eshu Betima miente para dañar.
- Aquí: Olofin dio la tierra a Egun y a Eshu.
- Aquí: Eshu-Elegba era el barbero del rey orejudo.
- Aquí: El tigre cañonea al perro y al venado.
- Aquí: Es un Ifá de Tigre, Sodomía y Carroa.
- Aquí: Hay que tener perro.
- Aquí: Habla el reinado de Obatalá.
- Aquí: Obatalá coronó a Dada.
- Aquí: Habla Igbaña rey del dilogún.
- Aquí: La mujer joven es la perdición del hombre.
- Aquí: Las hierbas son: Bejuco montacilla, salvadera, algodón, llamao, verdolaga de mar, junco marino, romero de costa.
- Aquí: Las enfermedades son: Infecundidad, Impotencia, sistema circulatorio, enfermedades contagiosa, problemas en el sistema auditivo.
- Aquí: La persona o su hijo es ave de paso.
Descripción del odu Okana Sode
Este Odu ocupa el número ciento veintidós del Orden señorial de Ifá. Okana Sode anuncia el vencimiento de enemigos y de competidores para alcanzar una posición prominente: en su predicción figuran un nuevo trabajo, una promoción o un ascenso.
Aquí nació Inle Abata y hay que recibirlo. A la persona las cosas le entran por un oído y le salen por el otro. Por su carácter se busca la enemistad y la antipatía de los demás, aunque no sea de malos sentimientos: al tigre también le temían por su carácter.
Es un Ifá de accidentes de transporte, en el que un perro puede salvarlo de la muerte. El dueño de este Odu tiene que contarlo todo con Orúnmila. Al hijo de Elegba que asienta Osha hay que entregarle Ogún y Oshosi aparte y completos, lo que incluye el dilogún, porque Elegba no pudo sostener el Mundo él solo.
Hay que tener cuidado con la candela, pues la casa se le puede quemar y la persona también. Este es un Ifá de erotismo, de abusos deshonestos, de cañona y de impotencia; hay que cuidarse de los bochornos. Un amigo de su misma profesión llega a odiarlo y a hacerle trampas por envidia, para llevarse su parte.
Aquí la persona se pone a llorar a solas por su mala situación y llega a pedirse la muerte, y de ahí le viene el relámpago y los truenos, con infartos o cosas semejantes. Cuando el signo se ve en una consulta ordinaria, la persona deberá recibir Awafakan o Ikofafun; si es un hombre, deberá hacer Ifá.
Hay que tener cuidado con las relaciones ocultas. No se puede desconfiar de Orúnmila, porque entonces se cae en trampas y se termina envuelto en problemas de justicia.
Cuando las divinidades bajaron del Cielo venían desnudas, excepto Orúnmila, que trajo la prosperidad, porque fue el único que creyó en Ifá y le dio a Elinini tortas de maíz, miel y pudín de frijoles. Por eso ellas no triunfaron, pues no sabían. Si no se hace sacrificio, los obstáculos impedirán el destino de la persona a través de Elinini, que es la divinidad de los obstáculos y del infortunio.
Aquí hay que mudarse del lugar donde se vive desde el nacimiento, para dar un nuevo comienzo a una vida de prosperidad, pero nunca debe faltarle el Idefá. En este Odu hasta Olofin fue ignorante, por pensar que la almohadilla de la menstruación produciría un niño, y los Awoses no pudieron describir la situación, pues no sabían.
Debe hacerle fiesta a los seguidores del Cielo para no morir antes de tiempo. Al levantarse debe ponerse el Idefá, y no quitárselo nunca. Aquí la persona vencerá a sus enemigos y ocupará posiciones prominentes si cumple con Ifá y hace los sacrificios necesarios, además de dedicarse a fondo a su profesión.
Cuando un Awó se ve este Odu, se hala las orejas con las manos cruzadas sobre el pecho y se mira qué cosa quiere Eshu, para dárselo enseguida. Aquí hay que usar un collar de Obatalá. Este Odu predice: «Lo que se sabe no se pregunta».
Aquí habla Borunakuon Omo Olukan, que es el rocío que se seca cuando sale el sol. Por este Ifá Oshún come chiva junto con Orúnmila. El signo habla también de un Muerto resentido por el incumplimiento de un pacto que se hizo en una cazuela, y por eso la persona lleva mucho tiempo pasando trabajos: hay que tener una cazuela de Egun, pero montada por la propia persona, con sus manos y su inspiración.
En este Ifá habla: ESHU-ELEGBA, OBATALA, ELININI, INLE ABATA, IGBAÑA, OGUN, OSHOSI, OSHUN, OLOFIN, ORUNMILA, SHANGO, EGUN, OYA, YEWA, DADA.
Aquí se hace Ebó con un perro chiquito, se le dedica a Oshún y se cría en la casa, cuidándolo mucho. En la casa de la persona existen grandes problemas y pérdidas por causa de su mujer, y situaciones de desbarate de casa por enemigos que ella misma conoce.
Quien se rija por este Odu no puede regalar su sombrero ni adornos de cabeza, para que no pierda su corona ni su cabeza: se puede volver loco o loca. Hay que recibir a Dada Igbañi.
El secreto de este Ifá es dejarse largas las uñas de las manos, tener un Inshe-Osanyin con hueso de cerdo y darle un chivo a Eshu. También se le ponen cinco uñas de tigre en cada mano de Ifá. Se lleva comida al cementerio y se deja debajo de un árbol.
Este es el Ifá del Tigre, de Sodomía y de cañona, y hay que tener cuidado con los bochornos. Aquí la persona hace Ebó con un perro de pinta, después lo lleva para su casa y lo cuida bien, y cuando ese perro se pierda o se muera, no debe tener más perros en su casa. Esto es aplicable a Ikofafun, Awafakan e Ifá.
Aquí la mujer joven es la perdición del hombre. Hay que cuidarse de la impotencia, que puede producirse por aberraciones sexuales o por enfermedades venéreas.
A Eshu-Elegba se le ponen diez garras o uñas de metal, cuero de tigre, jutía y pescado ahumado. De esas uñas la persona usará una en el dedo meñique de su mano derecha cada vez que tenga problemas, y le dará cuenta a su Eshu-Elegba.
Este Odu, en adivinación para una mujer, señala que ella tiene relaciones ocultas desde antes de casarse. También puede ser su esposo quien la esté engañando; para evitarlo se le da un chivo chiquito sin tarros a Eshu-Elegba, después la cabeza se seca y se hace polvo, se unta con talcos en el cuerpo y con eso mismo se le hace Ebó, para que el esposo no la engañe más.
Cuando este Odu se ve en Igbodu, se cogen las orejas del chivo de los guerreros y se llevan a un hueco, se entierran dándole un jio jio, jutía y pescado ahumado, manteca de corojo y maíz tostado. Esto lo hará después el Awó siempre que le dé un chivo a Eshu.
En este Odu habla Egun Betime, y para atenderlo se busca una piedra del monte, cabeza de chivo, de gato, muchos granos y tierra de la casa, y se monta en el Igba Egun. Aquí Oyá se llama Orepoponla: la mujer que lubrica su cuerpo.
Este Odu habla del reinado de Obatalá y de Agbañi, rey del Dilogún. Aquí fue donde Obatalá coronó a Dada Igbañi en la tierra de Egbadó y la vistió de caracoles. Ella vive en alto porque pertenece a uno de los caminos de Obatalá, sobre todo con Ayaguna y con Ayé Mole.
Este es un Ifá de erotismo y de abusos deshonestos. Aquí a la mujer le gusta tener perros para hacer cosas feas y se puede enfermar.
Cuando este Odu aparece en Igbodu, se le dice a la persona que si no hace sacrificio los obstáculos impedirán su destino y los deseos que expresó en el Cielo para realizarlos en la Tierra. En un registro ordinario, si es un hombre debe hacer Ifá, y si es una mujer debe casarse con un Babalawo o persuadir a su marido de que haga Ifá para tener prosperidad.
Cuando este Ifá aparece en Igbodu, se le advierte a la persona que tenga cuidado con el galanteo. Un amigo, sin embargo, lo salvará de un problema que de todas formas tendrá por culpa de una mujer. Una viuda se ofrecerá para casarse con él, pero tendrá que rehusarla.
Cuando este Odu aparece para un hombre o una mujer ansiosos por tener un hijo, se advierte que un sacerdote de Ifá debe prepararle un Idefá. Si el hombre ya tiene Ifá debe aprenderlo, y si no lo tiene, debe acogerlo. Para una mujer se dice que debe casarse con un Babalawo. La persona es un ave de paso (Imere o Igbakjuan), pero Orúnmila tiene capacidad para cambiar su fortuna de vivir en la Tierra.
Cuando este Odu aparece en un registro ordinario para una mujer, se le advierte que debe casarse con un Babalawo o que su esposo tenga su propio Ifá, si ella quiere tener larga vida. Si a quien se le adivina es un hombre, debe coger su propio Ifá. Para estar del lado de la seguridad, debe hacer fiesta a sus seguidores.
Dice Ifá en Okana Sode
- Que lo que usted viene a buscar o ver ya lo sabe, y lo que se sabe no se pregunta.
- Usted tiene un perro, cuídelo bien que ese animal sabe mucho.
- Lo que escuche no lo hable.
- Reciba Ikofafun o Awafakan.
- No sea desobediente.
- Usted es algo recogido y eso le trae problemas o comentarios.
- Su perro es su suerte.
- No maltrate a su cónyuge, que pierde.
- No deje su mujer sola.
- Evite la avaricia y comparta lo suyo.
- Su poder radica en los poderes astrales, participe en espiritismo.
- Hay un muerto resentido con usted.
- No reniegue a los sacrificios o Eboses que le manden.
- No sea mentiroso.
- No sea dormilón y trabaje más para que no pase necesidad.
- Por sus mentiras le crecieron sus orejas, como la nariz a Pinocho.
- No se pida la muerte por muy mal que se encuentre, porque viene.
- Alguien de dinero o posición aparecerá en su vida, dele de comer a Oshún y a Orúnmila.
- Evite el triángulo amoroso.
- Recuerde que Orúnmila adivina sus pensamientos, no dude de él.
- Evite un complot contra usted por adulterio.
- Si es mujer debe ser más limpia y ordenada en su casa, preocúpese por la higiene, el orden y la limpieza.
- Puede tener un hijo que es un ave de paso.
- Cuídese de una persona que tiene el pelo rojizo y uñas largas.
- Usted padece de sordera o puede ser sordo.
- Usted tiene dinero escondido y es el único que sabe dónde está, cuidado no se muera y un extraño sea el que lo disfrute.
- Usted desea separarse de su padrino o madrina.
- Tiene que hacer Santo para evitar locuras y afianzar la salud y la suerte.
- Mientras no haga Ebó, no podrá realizar lo que tiene en mente.
- Dele de comer una chiva y palomas a Obatalá para que no siga atrasado.
- Le ponen basura en la puerta de la calle y en las esquinas.
- Eshu está bravo con usted, porque es desobediente y no lo atiende.
- Tenga cuidado con una mujer viuda, pues ella quiere casarse con usted y no le conviene.
- Se va a encontrar con un dinero que está enterrado; tenga cuidado con ese dinero y con la lengua de la mujer, pues lo puede perjudicar.
Refranes de Okana Sode
- Lo que se sabe no se pregunta.
- Los elefantes no se cazan en trampas de arcillas.
- Cuando un relámpago encuentra obstáculos en su camino, el impacto es más violento.
- La violencia sin causa siempre destruye.
- La fuerza se usa para construir.
- Rey del tablero, perro del espacio.
- No espié secretos, pues mata.
- Una mentira que le digan, puede salvarlo de la muerte.
- Un puerco espín que grita como un hombre; desde dentro de la colina de las hormigas.
- Él es felizmente ignorante, pero pobre de él cuando se vayan sus sentidos.
- Mira, oye y calla.
- En el mundo si no hay bueno, no hay malo.
Eshu-Elegba del odu Okana Sode
ESHU BETIMA, ESHU KEKITE, ESHU ELUFE.
Eshu Betima es el Eshu que se monta en este signo, y el propio Odu advierte que miente para dañar. Su historia aparece en la segunda versión del camino del rey del camino, dentro de la relación de patakíes.
Eshu Elufe tiene su historia propia en este Odu: es el Eshu al que Orúnmila le puso los ciento un caracoles alrededor de su piedra, porque sus ojos eran glorias. Ese relato también se recoge entre los patakíes.
Eshu Kekite es de tierra Ilessa y come perro junto con Ogún.
Hierbas del odu
Bejuco montacilla, salvadera, algodón, llamao, verdolaga de mar, junco marino, romero de costa.
Salvadera (Hura crepita). Es un árbol copudo y de gran altura, de la familia de las Euforbiáceas, que se emplea en parques, paseos y carreteras para dar sombra. También se le llama haba y habilla. Es una planta lechosa y lampiña, de hojas biglandulosas en la base, redondeadas, por lo común acorazonadas y puntiagudas. Su fruto se abre de golpe y lanza las semillas a distancia con una pequeña detonación, y de ahí le viene el nombre vulgar.
El látex de esta planta es muy venenoso: aplicado sobre la piel produce una erupción de forma erisipelatosa y hasta herida completa, debido a la burina, principio soluble en éter sulfúrico, en alcohol y en grasas, insoluble en agua, que se funde a cien grados. Su savia se usa para matar peces en el agua y a su jugo se le llama veneno vegetal.
Las semillas son eméticas, es decir vomitivas, y drásticas, es decir purgantes; bastan dos para provocar síntomas disentéricos coleriformes, y con dosis fuerte peligra la vida de la persona. Aun así, ese medicamento heroico por su violencia se usa cuando es necesario provocar vómitos y deposiciones repentinas, y con vino, canela, nuez moscada y ron se opaca su efecto. Se aconseja en la lepra, el jugo por vía externa, y contra las lombrices intestinales, pero siempre con mucho cuidado.
Dada e Igbaña
Son dos Santos con el mismo aspecto, uno masculino y otro femenino: Dada es el masculino e Igbaña es la femenina, y ella es la patrona del vientre. Shangó es el hermano menor de ambos.
Como Orisha son los Ibejis e Ideú, y el Ideú representa a Shangó. Los Ibejis se desdoblan en los Ibejis propiamente dichos y en el otro Ibejis, que son Dada e Ibaña.
Como Oshas son Santos u Orishas que se entregan con mucha meticulosidad, porque hacen papel de corona. La corona se puede vender, y por eso hay que saber el secreto para no dar la propia corona a otro.
Patakíes del odu Okana Sode
1.Las doscientas divinidades y el guardián Elenini
Después de que Dios creó la Tierra, las divinidades descubrieron que estaban desnudas y que les faltaban las cosas buenas de la vida para que el mundo fuera habitable. Todas corrieron al Cielo a pedir los instrumentos de una vida feliz, y antes de partir fueron por adivinación ante los Awoses de este signo.
Dios les abrió las puertas de su tesorería para que recogieran lo que desearan. Pero en la adivinación se les había advertido que antes debían hacer sacrificio con torta de maíz (Elekute o Adidan en yoruba y Uloka en Benin), caña de azúcar, pudín de frijoles (moyin moyin) y Oroke, que es la escobilla. Al salir de casa de los adivinadores se pusieron a conferenciar y se admiraban de qué fuerza podía merecer un sacrificio de ellos, si Dios ya había accedido gustoso a darles los regalos que necesitaban. Concluyeron que el sacrificio sobraba, y ni siquiera repararon en que los materiales eran vulgares y comunes.
Orúnmila, en cambio, dijo que él sí lo haría, porque hacía muy poco Dios les había demostrado que las fuerzas destructivas podían privarlos de sus fortunas si no las apaciguaban. Los demás se burlaron de él llamándolo el padre del sacrificio e insistieron en no hacerlo.
Orúnmila reunió los materiales y cumplió. Añadió un chivo a Eshu, porque sabía que necesitaba su apoyo. Los Awoses, después del sacrificio, le entregaron la torta de maíz, la caña de azúcar, la miel y el pudín de frijoles para que los llevara en su bolsa durante el viaje, y le advirtieron que se los diera a Elenini, a quien forzosamente tendría que dirigirse en el viaje de regreso. Con la piel del chivo sacrificado a Eshu le fabricaron un tambor pequeño que también debía viajar en su bolsa.
Dios les aclaró que podían llevarse de la tesorería cuanto pudieran cargar. Siguiendo lo que le habían advertido los adivinadores, Orúnmila fue el último en llegar al tesoro celestial. Elenini, el guardián, se había transfigurado en un inválido furioso para salir al paso de cada divinidad en su viaje de regreso a la Tierra. Uno tras otro les fue quitando todos los materiales recogidos y los devolvió al tesoro. Orúnmila, igualmente por consejo de los adivinadores, fue el último en emprender el regreso.
Cuando por fin se encontró con el inválido, se detuvo en la puerta y le dijo a la espantosa criatura que traía unos regalos para él. Primero le dio la miel, después la caña de azúcar, el pan de maíz y el pudín de frijoles. Mientras el inválido comía, Eshu emergió y le dijo a Orúnmila que empezara a tocar el tambor acompañando el canto:
Aquello significaba que él iba para la Tierra con las cosas buenas necesarias para una vida feliz. Mientras cantaba y tocaba, el inválido cogió la escobilla (Oroke) para Orúnmila y se puso a bailar. Cuando Eshu lo vio bailando, le quitó el tambor a Orúnmila, y tan pronto lo tocó más alto, el inválido se volvió en dirección al Cielo mientras Orúnmila continuaba su viaje hacia la Tierra. Así fue como Orúnmila terminó siendo la única divinidad que logró enriquecer la Tierra con los instrumentos de prosperidad recogidos en el Cielo.
2.La adivinación antes de abandonar el Cielo
Esos eran los dos Awoses que hicieron adivinación para Okonron-ro-Ode cuando iba a abandonar el Cielo. Se le advirtió que hiciera sacrificio con un chivo a Eshu. Él lo hizo y, al llegar a la Tierra, se convirtió en sacerdote de Ifá. También se le advirtió en la adivinación que tuviera cuidado con el galanteo en la Tierra.
Tuvo dos amigos en la Tierra: Sasagele-Ule y Sasagele-Oko. En una ocasión viajó a un lugar llamado Egbe para ejercer Ifá. Una mujer que fue a él por adivinación se enamoró de él y, sin saber que era casada, él correspondió a ese amor. Después de estar juntos, algunos informantes se lo contaron al esposo, que reaccionó preparando su asesinato.
Cuando su amigo Sasagele-Ule supo del complot, fue a ver a Sasagele-Oko para que le llevara el mensaje de que debía regresar a su casa porque su padre estaba a punto de morir. Sasagele-Oko cumplió el encargo y Okonron-Sode hizo enseguida sus maletas y se marchó. Sus dos amigos planearon reencontrarse con él en el último cruce del camino a Egbe, y allí le dijeron que a su padre no le pasaba nada, pero que habían usado esa historia para persuadirlo de abandonar el pueblo, porque esa misma noche pensaban asesinarlo por haber seducido a la mujer de otro. Él salió rápidamente para su casa.
3.Cómo resolvió el problema de tener hijos
Estos eran los tres Awoses que hicieron adivinación para Okonron-So-Ode cuando en su juventud no tenía hijos. Se le dijo que sirviera a Ifá con una gallina y a Eshu con un chivo. Él hizo el sacrificio y el sacerdote de Ifá preparó las medicinas para su esposa. Poco tiempo después ella estaba embarazada. También le dijeron que su esposa debía barrer y limpiar la casa con regularidad, pues Ifá estaba enojada con ella. Ella parió un niño y después tuvo otros más.
4.Elekole y el perro perdido
Estos eran los tres Awoses que hicieron adivinación para Elekole de Ikole-Ekití cuando se le perdió su perro favorito. Los dos primeros, el de Ado-Ekití y el de Offa, le dijeron que se olvidara del animal, que con seguridad estaba muerto o en una trampa.
El tercer Awó, en cambio, le indicó que hiciera sacrificio y que antes de mucho tiempo el perro regresaría a la casa. El sacrificio se hizo enseguida, y cuando la persona que lo llevó a Eshu venía de regreso, vio al perro corriendo hacia la casa. Elekole se regocijó y le dio las gracias a Okan gologolo.
5.Eda Lausa, el vendedor de leña que descifró el tablero
Esos eran los tres Awoses que hicieron adivinación para Eda Lausa cuando estaba muy pobre. Le dijeron que tenía que tener su propio Ifá para salir de la pobreza, y los tres se pusieron de acuerdo en prepararlo. Además le hicieron un brazalete de Ifá (Ude) para que lo usara en la muñeca. Para darle un nuevo comienzo a su vida, se le advirtió que abandonara su pueblo natal y se asentara en otro pueblo, y que usara ese brazalete de forma regular, de noche y de día. Él aceptó irse a vivir a un pueblo nuevo, donde se ganaría la vida recogiendo leña para vender.
En ese pueblo, la esposa favorita de Olofin era infecunda. Numerosos sacerdotes le prepararon medicinas para que tuviera un hijo, pero todo fue en vano. Cuando ella vio su menstruación ese mes, se lo informó al Rey, quien le dijo que trajera su almohadilla menstrual empapada en una vasija.
El propio Olofin hizo adivinación de Ifá creyendo que la sangre de la almohadilla produciría un niño, y en la adivinación apareció Okonron-mi-sode. Invitó a todos sus sacerdotes de Ifá para que lo interpretaran y uno tras otro lo intentaron y fallaron. Después mandó invitaciones a otros Babalawos:
Eran los famosos sacerdotes de Ifá de Alara, de Ajero y de la aristocracia. Todos ellos vinieron, pero tampoco pudieron traducir el Ifá del tablero. Entonces el Rey preguntó si quedaba en el reino de Ife algún otro Awó por invitar. Le dijeron que había uno que vendía leña y usaba un brazalete en la mano, pero que no sabían dónde vivía. Ordenó inmediatamente que lo buscaran y lo trajeran.
Cuando lo encontraron, venía del bosque con una carga de leña. Los mensajeros le dieron el recado y él decidió acompañarlos al palacio al instante. Allí, Olofin le mostró el Odu que estaba en el tablero y le pidió que lo interpretara. Él respondió que ese Ifá era su propio Odu, pero que no sabía interpretarlo. Le preguntaron entonces por qué usaba el brazalete de Ifá, y él comenzó a mencionar los nombres de los sacerdotes que se lo habían preparado. Al pronunciar el nombre del tercer Awó, Olofin exclamó que ya estaba resuelto el acertijo, y que si otros lo hubieran mencionado no habría hecho falta buscarlo.
Le preguntaron si conocía el sacrificio necesario. Al instante Eshu tomó su mente como si estuviera poseído y él lo dijo. Se buscaron los materiales y él hizo el sacrificio. Olofin entró y trajo su ASHE para pronunciar orden de muerte contra cualquiera que tratara de destruir a este Awó inocente. Al mes siguiente, la esposa favorita de Olofin quedó embarazada y con el tiempo dio a luz un niño. Aquello marcó también el inicio de la prosperidad de Eda Lausa, que dejó de vender leña y se convirtió en un sacerdote de Ifá próspero.
6.Ololo, el rey de los Duendes y las Hadas
Esos eran los Awoses que hicieron adivinación para el Rey de los Duendes (Imere en yoruba e Igbakhuan en Benin). Le dijeron que debía demorar su estancia en la Tierra porque sus seguidores en el Cielo estaban esperando por él. Mientras él disfrutaba cada vez más su vida en la Tierra y no deseaba volver al Cielo, sus seguidores acometieron un plan para dañar sus pertenencias y sus actividades.
Él fue por adivinación para saber por qué sus cosas salían mal. Se le dijo que hiciera sacrificio y que festejara a sus seguidores haciendo un Sarah con un chivo, y también que recibiera su propio Ifá después de hacer la fiesta. Cumplió a cabalidad las advertencias, y sólo entonces sus seguidores lo dejaron con Orúnmila para vivir en la Tierra.
7.Orúnmila declara al Idefá protector multipropósito
Orúnmila recomienda que debemos levantarnos y ponernos nuestro amuleto, porque los hijos de las ratas, los pescados, las aves y los animales se levantan por la mañana y usan los amuletos protectores preparados por sus padres. Los seres humanos también deben usar los suyos, y deben llevar sus brazaletes protectores (Ide) en las muñecas cuando se levantan por la mañana, para protegerse del peligro de la muerte.
Cuando se le preguntó con qué se preparaba ese amuleto, él enumeró ratas, pescados, una gallina para coger sus huevos y cuentas especiales de Ifá usadas por los jefes. Y concluyó que cualquier persona que cree el hábito de ponerse el Ude tan pronto se levanta por la mañana nunca será víctima de una muerte repentina.
Cuando este Odu aparece en un registro ordinario, se le dice a la persona que pronto tendrá un hijo y que, tan pronto nazca, se le debe poner un Ude de Ifá en su muñeca para que no muera. Esta es la razón por la cual este Odu se ganó el sobrenombre de OKONRON-OHUN-OLODE.
8.El hijo del rey de Ado vence a sus enemigos
Pandere-folu-omi-likiti adivinó en Ifá para Olitikun, el mayor de los hijos del Rey de Ado. Se le dijo que debía distribuir ciento ochenta pudines de frijoles para obtener una victoria sobre sus enemigos, y que también debía sacrificar un chivo y tres mil doscientos cauris. Olitikun realizó el sacrificio.
9.El hijo del rey de Ado alcanza una buena posición
Pandere-folu-omi-likiti adivinó en Ifá para Olikitin, el mayor de los hijos del Rey de Ado. Se debían ofrecer en sacrificio seis gallos y doce mil cauris. Olitikun realizó el sacrificio y fue ubicado como el vocero del Rey.
10.Cuando Eshu agarró a Elegba
Cierta vez Olofin mandó a Elegba a un recado, como mensajero que era, y Eshu, que siempre trataba de estorbar los trabajos de Elegba, lo agarró por el camino y lo tiró al suelo. Pero Elegba, que estaba advertido por un Egun, no se levantó.
Olofin empezó a preocuparse por la tardanza y mandó a buscarlo. Al saber lo que Eshu había hecho, le dijo: «Si no traes inmediatamente a Elegba te castigaré severamente». Eshu, asustado, fue donde estaba Elegba y le pidió que se levantara, y este le contestó: «De aquí no me levanto hasta que no me des ciento una palomas», porque sabía que Eshu basaba su riqueza en las palomas.
Eshu fue y trajo las ciento una palomas, diciéndole: «Bueno, Elegba, ven conmigo». Y entonces Elegba le volvió a decir que para irse con él tenía que traerle otras ciento una palomas más. Eshu volvió a traerlas, pidiéndole que lo defendiera en el palacio, y Elegba le pidió de nuevo la misma cantidad. Eshu se la concedió y quedó arruinado, pero salvó así su situación ante Olofin.
11.Eshu Elufe y los ciento un caracoles
Eshu sólo tenía ojos para mirar los senos de las mujeres, se olvidó del mundo y dejó de alertar a la humanidad. Aquello produjo un gran desastre y el ser humano empezó a tener grandes problemas en la vida. Sus ojos no le bastaban, y entonces Orúnmila, dándose cuenta de lo que pasaba, le puso ciento un caracoles chiquitos alrededor de su piedra, pues sus ojos eran glorias. Así se formó Eshu Alufe.
12.El camino de las mujeres y Arrosiyen
Arrosiyen era un comerciante muy inteligente y de buen desenvolvimiento. Cierta vez tuvo que ausentarse por sus negocios y le encargó a su amigo Eloire que cuidara de sus tres mujeres durante tres meses, y el amigo aceptó.
Pasó el tiempo, y mucho más, y Arrosiyen no regresaba. Entonces Eloire empezó a maltratar a las mujeres, hasta tal punto que ellas huyeron en la primera oportunidad que tuvieron. Dio la casualidad de que en el pueblo al que fueron se encontraba Arrosiyen, a quien ya le habían llegado noticias de los abusos de su amigo, que incluso llegó a decir que les iba a dar candela.
La gente, al oír que Eloire iba a darles candela a las mujeres, fue a ver si era verdad, y cuando le preguntaron, él contestó que así era. A los pocos días la gente del pueblo se enteró de que las mujeres estaban con Arrosiyen, fueron a la casa donde estaba Eloire y lo mataron por no haber dicho la verdad.
13.El campesino que encontró el tesoro del rey
Había un rey que enterraba sus tesoros en el bosque sin que nadie del castillo lo supiera, ni siquiera su propia mujer, porque era muy avaricioso y quería la fortuna sólo para él. Con el tiempo murió, y sus familiares quedaron sin fortuna, porque todo estaba enterrado en el bosque y nadie sabía dónde.
En ese mismo bosque trabajaba un campesino de origen muy pobre, cuyos familiares habían muerto a causa del trabajo sin llegar a tener ninguna posición económica. Cada día, al llegar cansado de la faena, le decía a su esposa que su mayor orgullo era que, si ganaba dos pesos, uno era para comer y para las cosas de la casa y el otro lo guardaba para sus hijos, para tratar de que ellos no pasaran lo mismo que él y su familia.
Este campesino siempre soñaba con muertos y con cosas malas que querían matarlo. Un día, en uno de esos sueños, se le presentó su guía protector, un negro kongo Babalawo, que lo mandó a ir a casa de Orúnmila a registrarse. Al despertar, sin decirle nada a su esposa, partió para casa del Awó que había en el pueblo.
El Awó lo registró y le salió este Odu Okana Sode. Le indicó que tenía que hacer Ebó de trampa para poder prosperar y para que la justicia no llegara hasta él de una forma u otra cuando llegara la prosperidad. También le advirtió que no podía desesperarse y que no podía engañar a su esposa, para no perder el ashé.
El campesino cumplió al pie de la letra lo encomendado por el Awó, sin contarle a su mujer las apariencias absurdas. Un día, ya cansado de dar pico y pala, se encontró con un tesoro enterrado, pero se acordó de lo que le había salido en la vista con el Awó y no se lanzó a la primera: volvió a enterrarlo y marcó el lugar para ir a buscarlo más tarde. Al llegar a su casa se lo contó a su esposa, que se puso muy contenta.
El campesino le pidió que no se lo contara a nadie, pero a ella eso le entró por un oído y le salió por el otro, y la noticia llegó a oídos del Rey, que mandó a buscarlo para que le entregara el tesoro. El campesino le dijo al rey que eso no era verdad, pero el rey, desconfiado, mandó a meterlo preso y a traer a la mujer para que lo contara todo.
Como en el registro el Awó le había dicho que le enseñara a su esposa cómo era el Ebó, ella le contó al rey aquellas cosas absurdas que su esposo hacía, y el rey, asombrado, la tomó por loca, porque ninguna mata da pan, la jutía no se caza con una red de pescar en el mar y el pescado no se pesca en una cueva de jutía. Entonces mandó a soltar al campesino y se disculpó con él.
14.El camino de Egun y el hombre que no oía consejos
Había un hombre a quien todas las cosas le salían mal. Encontrándose en esa situación, lo invitaron a una fiesta de Egun y él fue. Al regreso se sintió con mucho más ánimo que cuando salió, y a partir de ese momento las cosas cambiaron para él. Pero el hombre pensó que aquel cambio se debía a su inteligencia, a su ashé y a sus dotes personales, y se equivocó, porque todo se debía a Egun.
En otra versión de este mismo camino se cuenta que era un hombre que no oía consejos, pues lo que se le decía le entraba por un oído y le salía por el otro, y que además, como no atendía a los muertos, sus negocios y sus problemas se quedaban a medias. A él lo convidaron a una fiesta en el campo, y allí comió, bebió y se divirtió en grande, pero cuando regresó a la ciudad ya no era el mismo: notó un gran cambio en su persona y sus cosas tomaron otro camino. Se dio cuenta de la mejoría, pero no la atribuyó a los procesos astrales, que era de donde venía.
Egun, al ver que el hombre no se sentaba a meditar en que su situación en los negocios no podía depender sólo de sus cualidades personales, decidió darle una lección: las cosas volvieron a cambiar y él se vio en el atraso y en los inconvenientes. En la otra versión, la prueba fue que lo traicionó el amigo con el que hacía negocios y por poco muere.
El hombre decidió entonces ir a casa de Orúnmila y plantearle la mala situación en que se encontraba. Orúnmila le hizo Osode, le salió este Odu y le dijo que le pusiera comida a Egun con tres jícaras de ajiaco: una jícara en la casa, otra en la esquina y la otra en el cementerio, y que después hiciera Ifá. En la segunda versión Orúnmila le dijo que, para llegar a ser aquello a lo que había venido al mundo, tenía que recibir Ifá y hacer Ebó, y después ponerle comida a los muertos.
Así lo hizo, y desde ese día atendió a Egun y llegó a ser aquí en la tierra para lo que había nacido: un Awó de Orúnmila. Desde aquel día le cambió la vida.
Nota: Hay un espíritu resentido con la persona.
15.El rey del camino es Ogún
Había una persona que, por su manera de ser, resultaba indeseable para quienes lo trataban: era amigo de la discusión y se buscaba la enemistad y la antipatía de los demás. No era de malos sentimientos, pero lo parecía por sus modales, y llegó a tal extremo que se vio solo y tuvo que irse de su pueblo.
Cuando salió del pueblo se encontró con Eshu, que era comerciante y venía con un perro chiquito en una mano y la cadena en la otra. Al verlo, Eshu le preguntó cómo iban las cosas, y él le contestó, como siempre, que buenas para unos y malas para otros. Eshu le dijo: «Ten cuidado, pues el rey dice que el que no hiciera Ebó para identificarse, lo mandaba a matar». Él respondió que no iba a hacer ningún Ebó para identificarse y que, si tenía que irse a otro pueblo, saldría; y siguió su camino.
Andando, se encontró con una guerra y los soldados del rey lo prendieron y lo llevaron ante él, diciendo que era un cabecilla, y el rey lo mandó a encerrar en una jaula con tigres. Eshu, que vio aquello, les dio aguardiente con dormidera a los tigres, les cortó las uñas y se las puso en las manos al hombre, de modo que cuando los tigres despertaron no pudieron hacerle nada. Eshu le abrió la puerta a condición de que fuera a casa de Orúnmila.
Él aceptó, y allí le vieron este Odu Okana Sode. Le dijeron que tenía que hacer Ebó con una cadena y un perro chiquito y vestirse con tela de cuadros; que cuando el perro se le muriera no lo llorara y no tuviera nunca más otro perro, y que además le pusiera la cadena a Ogún cuando el perro muriera.
Cuando iba a salir de casa de Orúnmila, venía un carretón a toda carrera y mató al perro, evitando así matar al hombre, que era Okana Sode. Entonces él enterró el perro, le puso la cadena a su Ogún y le devolvió las uñas a Eshu, y así pudo vivir entre la gente a pesar de su carácter.
Nota: Se le pone uñas de metal a Eshu, se hace Ebó con: 1 perro chiquito a Ogún (debe criarlo), 10 uñas o alfileres, tuna y ceniza.
Otra versión. En la tierra Okaran Ilú vivía Eloire, a quien su manera de ser le traía muchos problemas para vivir: era amigo de la discusión y así se buscaba la enemistad de los demás. Era de buenos sentimientos, pero no lo parecía por sus modales, hasta el extremo de verse solo y tener que irse del pueblo.
Por el camino se encontró con un hombre que resultó ser Eshu Betina, quien le preguntó cómo estaban las cosas por esa tierra, y él le respondió: «Buenas para unos y malas para otros. Por eso es que me voy del pueblo». Eshu Betina le dijo: «Mira, mejor ve a donde está Orúnmila, pues el Rey se miró y dio la orden de que todo el mundo tenía que hacer Ebó, porque si no lo mataba».
Eloire le contestó que él no hacía Ebó ni nada, y siguió su camino. Entonces Eshu Betina se encontró con los soldados del rey y les dijo: «Miren, aquel que va por allá lejos es el jefe de una banda de bandidos». Los soldados lo persiguieron, lo sorprendieron y se lo llevaron preso, y allí murió en la cárcel, de tristeza y de soledad. Eshu Betina es un Eshu mentiroso.
16.La tierra que Olofin le dio a Egun y a Eshu
Awó Dide vivía en una casa de altos, con ventanas de cristal, y tenía muy mal carácter. Por ese carácter tan duro vivía siempre encerrado y no oía nada de lo que pasaba afuera: la gente lo llamaba y él, encerrado, no los oía, y al ver que no les hacía caso se fue creando un gran descontento en aquella tierra contra él y su proceder.
Un día la gente le dio candela a la casa, y Awó Dide, que estaba dentro, los maldijo diciendo: «Ustedes me dan candela, pero de ahora en lo adelante tendrán detrás de ustedes nada más que candela». En ese momento Eshu estaba parado en la puerta hablando con Egun, pues aquella tierra era la que Olofin les había dado a los Eguns y a Eshu para vivir. Eshu se asustó y les cayó detrás a toda la gente de esa tierra, pues todos eran Omó Elegba, y desde entonces comenzó a formarse mucha maldad allí.
Cansada de tantas cosas malas, la gente se puso en camino a casa de Orúnmila. Cuando llegaron, él estaba sentado con su Ifá y le salió Okana Sode, y les dijo: «Ustedes son de la tierra Layeni, que es la tierra que Olofin le dio a todos los Eguns y a Eshu para vivir y gobernar, y lo que ustedes tienen es a Eshu y a Egun detrás. Ustedes se quejan de su padre Elegba, no lo oyen, pero es que ustedes están todos sordos y necesitan otro secreto para vivir». Entonces Orúnmila cogió tres jio jio, los limpió a todos y cantaba:
Se los dio a Eshu, y después cogió un pollo y le hizo paraldo a todo el mundo, y ellos se sintieron mejor. Entonces Orúnmila les dijo: «Vamos a buscar a Ogún y a Oshosi, pues ustedes necesitan esos secretos para vivir con firmeza en esa tierra», y se pusieron en camino cantando:
Cuando llegaron a aquella tierra, Ogún y Oshosi estaban arrodillados dándole de comer a sus secretos, y al ver a Orúnmila con todos aquellos hijos de Elegba se pusieron muy contentos. Orúnmila les dijo: «Aquí les traigo a todos estos hijos de Elegba, que son de la tierra Layeni y necesitan de sus secretos para vivir mejor». Entonces ellos les dieron sus secretos, que eran el dilogún, y mientras los recibían Orúnmila les rezaba:
Después le dio a Ogún y a Oshosi tres palomas, y ellos se pusieron contentos porque ya los hijos de Elegba podían vivir bien en aquella tierra de Layeni Ifá. Orúnmila les advirtió: «Ustedes se han remediado, pero no se pueden olvidar de contarlo todo con Eshu y Egun, que son los que viven y gobiernan la tierra de Layeni Ifá. Además, ese secreto que les dio Ogún y Oshosi lo untarán en manteca de corojo y lo ponen a vivir dentro de su Ifá, uno en cada mano, y sólo lo sacan para darle de comer. Así vivirán con mucha seguridad en esa tierra, y de vez en cuando le dan jutía a Elegba junto con Ogún, Oshosi y Egun».
Nota: Elegba solo no podía sostener el mundo, y le dieron a Ogún y a Oshosi para siempre.
17.Donde el perro vence al tigre
El Perro tenía recogido en su casa al Tigre, y este ya no quería trabajar, pero el Perro no lo obligaba porque le tenía miedo, por las amenazas y los conocimientos traicioneros que tenía.
Un día el Perro, cansado del Tigre, fue a donde estaba Orúnmila, que le vio este Odu y le hizo Ebó con uñas envenenadas, diciéndole que guardara esas uñas para cuando las necesitara. Al poco tiempo el Tigre obligó al Perro a que le rascara la barriga, y el Perro se acordó de las uñas guardadas: con ellas lo rascó, lo envenenó y así eliminó y se libró de su enemigo.
Nota: Ifá de malos sentimientos, erotismo y abusos deshonestos.
18.Orúnmila aconseja a Obatalá
Obatalá fue donde Orúnmila a mirarse, y este le dijo que si no hacía sacrificio iba a pasar un bochorno: que cogiera cuatro cocos, los partiera a la mitad y los llevara al pie de una palma.
El Mono, que era enemigo de Obatalá por envidia, empezó a regar calumnias y mentiras sobre él. Obatalá salió a hacer visitas y, cuando llegó a una casa, le cerraron la puerta en la cara diciéndole que aparentaba ser una persona seria y que era quien había traído la corrupción al mundo, pues había repartido el vicio, la bebida, el juego y, en fin, todos los pecados. Entonces Obatalá comprendió que había sido injuriado por desobedecer a Orúnmila.
19.Elegba, barbero del Obá orejudo
Había un Obá que tenía las orejas muy grandes, y Elegba era su barbero de confianza y lo pelaba de tal forma que la gente no podía darse cuenta de aquello.
Un día, unos muchachos se asomaron a la casa del Obá, que era Okana Sode. Él no les había dado de comer y estaban bravos, y vieron cómo Elegba lo pelaba y se dieron cuenta de que tenía las orejas grandes. Empezaron a gritarle «Orejudo», y él no tuvo más remedio que agarrarse las orejas con las manos y tapárselas.
Nota: Al Obá le crecían las orejas por mentiroso. Cuando se le da chivo a Elegba, se le cortan y se le da un jio jio en un hueco, añadiéndole jutía y pescado ahumado, maíz tostado.
20.Orúnmila y el perro
Orúnmila no trabajaba y dormía mucho. Tenía un Perro que, igual que él, estaba pasando mucho trabajo y necesidades, al extremo de que le faltaban las fuerzas para ladrar. Un día el Perro salió de la casa y en el monte se encontró un chivo, y con sus uñas pudo matarlo. Acto seguido empezó a ladrar para avisarle a Orúnmila, pero este pensó que ladraba por gusto, le tiró un palo y le partió una pata; y al ir a ver comprobó que el perro ladraba para que lo ayudara con el chivo.
Nota: El secreto de este Odu es dejarse las uñas largas.
21.El Tigre y el Venado
En este camino vivían en un mismo pueblo el Tigre y el Venado. Ambos trabajaban en el mismo oficio, la caza, pero mientras el Venado hacía enormes hoyos para apresar grandes animales, el Tigre, por no molestarse, hacía pequeñas trampas para cazar animales pequeños. Esa fue la razón por la que el Tigre empezó a odiar a su amigo el Venado.
Así, un día el Tigre puso sus trampas muy cerca de los hoyos del Venado y, levantándose muy de mañana, colocó en sus trampas los animales que habían caído en las del otro. Aquello se repitió con cierta frecuencia y dio motivo de habladurías en el poblado, pues nunca se había oído decir que un animal grande pudiera caer muerto en una trampa para animales pequeños. Pero como todos le tenían miedo al Tigre, los habladores no pasaron de las murmuraciones, mientras él hacía sus presas a cuenta del Venado.
Sucedió que una vez cayó en la trampa del Venado un enorme elefante, pero su peso era tan grande que esta vez el Tigre no pudo sacarlo de allí para colocarlo en sus pequeñas trampas. Entonces ideó una estratagema para engañar a su compañero de caza: después de no poco esfuerzo, logró colocar la trompa del elefante en su pequeña trampa, quedando el resto del cuerpo dentro del hueco que había hecho el Venado. Contento y victorioso, volvió al poblado cantando victoria para comunicar a todos su magnífica presa.
Al ver eso el Venado, cansado de tantas burlas, presentó sus quejas ante el consejo de los animales, que se reunió para analizar el caso y falló a su favor, pero no se atrevían a hacer pública la decisión por temor a la venganza del Tigre. Entonces la jicotea les dijo a sus compañeros de asamblea que podían marcharse, que ella sola se las arreglaría para comunicar el fallo ante el pueblo congregado.
La jicotea se subió al estrado del tribunal y rompió a llorar con toda su fuerza y su dolor. Todos los presentes le preguntaron qué ocurría, por qué lloraba con tanta pena. «Que mi padre ha muerto de parto», respondió. «¡Mientes!», exclamaron todos a coro, «dónde se ha visto parir un hombre». «¿Y dónde se ha visto cazar un elefante en trampas de ardillas?», contestó la jicotea con malicia y severidad.
Al oír esto, el Tigre, avergonzado y furioso, huyó al monte evitando la compañía de cualquier otro animal, a quien desde entonces persigue y devora sin compasión.
22.No hay Oshún sin Oyá, ni Oyá sin Oshún
En la ciudad de Oshongo vivía Oshún, que era reina de la Amazona, y en Nipe vivía Oyá, su hermana, dueña de los mercados de esa ciudad.
Un día Oshún vio en sueños que su hermana Oyá se encontraba en apuros, y se fue a mirar con Orúnmila. Le salió este Odu Okana Sode, que le marcaba traición, y le mandó rogación, con la indicación de que después se vistiera con la tela de nueve colores y le mandara a su hermana la tela amarilla.
Así lo hizo Oshún, y le mandó con el Egun el vestido amarillo a su hermana. Oyá, cuando lo recibió, se vistió con él. Entonces los habitantes de Nipe se maravillaron al ver a Oyá con aquel traje amarillo de Oshún, se confundieron y dijeron: «La verdad que Oshún y Oyá son poderosas, cómo ha podido venir sin ser vista».
Entonces los cabecillas de la rebelión fueron a verse con Orúnmila, y les salió este Odu, y él les dijo: Oshún y Oyá son del mismo corazón, son invencibles, pues no se puede hacer Oshún sin Oyá ni Oyá sin Oshún. Y mandó a hacer fiesta a estos Santos femeninos.
Nota: Oyá se llama Oreponpola, la mujer que lubrica su cuerpo con manteca de corojo. La Oshún que es Amazona se viste de macho, se dice que es lesbiana, lleva un machete delante de la sopera y una tacita con manteca de corojo y otra con aguardiente. Combate montada en un avestruz. Esta Oshún es Oshún Itumu. En el agua usa como cabalgadura un cocodrilo. Come chivo entero. Habita en la Laguna. Siempre anda con Inle y Azojuano.
23.Obatalá coronó a Dada
En este camino Obatalá coronó a Dada en tierra Egbado y en su presentación lo vistió de caracoles. Por haber sido Obatalá quien lo coronó, él vive en lo alto, pues pertenece a uno de los caminos de Obatalá, sobre todo asociado a Ayaguna.
24.El relámpago
Una hija de Oshún vivía cerca de un río o cañada, según podía, siempre dependiendo más de la vida ajena que de sus propios recursos, y se dedicaba a lavarle la ropa a quien solicitara sus servicios.
Con ese trabajo recibía poco dinero, que apenas le alcanzaba para cumplir sus compromisos y cubrir sus necesidades. La situación la ponía de mal humor, y a veces pedía cosas malas para su persona, porque se aburría y se acongojaba viendo que no podía prosperar, y cuando nadie la veía se ponía a llorar. Sus padres eran pobres y no podían ayudarla porque tenían más hijos. Llegó un momento en que le pidió al cielo que viniera la muerte, Ikú, porque estaba cansada de vivir. Los padres le aconsejaban que tuviera paciencia, que algún día las cosas cambiarían, pero ella no los oía, porque nada cambiaba a su alrededor.
Un día que llovía muy fuerte la sorprendió la lluvia, acompañada de fuertes relámpagos y truenos, y no le dio tiempo de regresar a la casa: la cogió en el río, y eso ponía en peligro el compromiso de entregar la ropa a tiempo. Se puso furiosa pensando que no cumpliría su deber, y pidió lo malo para ella, pues era muy desesperada. Se guareció en una mata y de pronto el relámpago y el trueno aparecieron de repente, y el impacto la arrojó al río.
En ese momento pasaba un hombre a caballo que también se apresuraba por encontrar un lugar donde pasar la lluvia. Era un hacendado que tenía dinero y grandes extensiones de terreno. Al ver a aquella mujer en el río a punto de perecer, se tiró del caballo, se lanzó al agua y la salvó.
Pasada la lluvia y la plática de intercambio, la llevó a la casa de ella en la grupa del caballo. Después la visitaba con frecuencia, y de ahí surgió un amor que terminó en casamiento, y fueron felices en compañía de los padres de ella. Más adelante se mudaron de allí y se fueron a vivir a casa del hacendado. El hombre la llevó a casa de un Awó que le hizo Ebó y le dio Ikofafun, y él recibió Awafakan. Así ella se quitó todo el Osobo que la acompañaba.
Nota: Las palomas se preguntan si se le dan a Oshún o se le dan directa al río. El gallo a Eshu. Las hierbas se preguntan para bañarse el aleyo.
Nota: El bien no llega porque hay trastorno con Oshún. El relámpago siempre se produce con trueno, pero este se ve primero por la fuerza de la vista, que es superior al oído. Cuando un relámpago encuentra obstáculos en su camino, el impacto es más violento.
Consejo: La violencia sin causa siempre destruye. La fuerza no debe utilizarse para destruir, sino para construir.
25.Shangó pierde la virtud de Orisha
Shangó tenía ojos sólo para cuidar a Yewá, y Elegba se lo dijo a Olofin. Este, por ser ella los ojos donde él se recreaba, le quitó a Shangó la virtud de Orisha para convertirlo en Osha.
Nota: La mujer tiene relaciones ocultas. A ella la engaña la pareja.
26.El policía de Ifá
Doce ladrones se robaron un toro y lo habían encerrado en una casa que les servía de asilo. No se sentían seguros, presintiendo que los perseguirían los guerreros del Obá, y estaban desesperados por poder sacar la carne de res para venderla.
Ante tantos contratiempos decidieron implorar la ayuda de Orúnmila, y le dijeron: «Nosotros vinimos para tratar algo muy secreto». Orúnmila respondió: «Yo soy hombre que guarda secreto, entren a la casa». Le entregó al más viejo un Igbo, pues fue quien pidió el consejo en representación del grupo, tomó su ókpele y dijo: jun jun jun. «Ustedes han venido por un asunto muy importante y delicado».
Los ladrones comentaron en voz baja: «¡Orúnmila es un ignorante, pues no ha adivinado nada!». Orúnmila, que había adivinado su pensamiento, procedió a tirar el ókpele y les vio Okana Sode, diciéndoles: «Ustedes son extranjeros, han robado un toro y no saben cómo sacarlo de la casa ni de la ciudad».
Les marcó Ebó con sus esteras de colores y otros asheses: que envolvieran bien el toro en esteras, lo ataran con tres cuerdas negras y lo suspendieran de una pértiga. Tres de ellos serían los portadores y se pintarían de blanco el brazo y la pierna derecha, de negro la izquierda y la cabeza de verde. Debían partir en medio de la noche y seguir bien el consejo: se encontrarían en el camino con tres postas de guardias y les explicarían que lo que conducían era un Adete, un leproso, muerto.
Salieron, y al llegar a la primera posta gritaron «¡Ikú Umbo!, la muerte viene, es un Adete muerto lo que llevamos», y el jefe de la guardia ordenó que los dejaran pasar. En la segunda posta hicieron lo mismo y también los dejaron pasar. Al llegar a la tercera surgió una discusión, porque el jefe quiso ver al Adete difunto. El más viejo de los ladrones le suplicó: «¡Déjenos pasar! Esto es la muerte, es un leproso que lleva tres días sin enterrar y lo llevamos para su tierra a enterrarlo». El jefe consintió en dejarlos pasar, y ellos, llenos de confianza, celebraron «El Poder de Ifá».
Continuaron su camino y de pronto se encontraron con un grupo de soldados comandados por Eshu, y como las veces anteriores repitieron el mismo cuento. Eshu ordenó cercarlos y mandó a que le enseñaran el leproso. Ellos respondieron que estaba prohibido, que ni siquiera podía enterrarse en la ciudad por medida de protección e higiene, y que lo transportaban al templo de Shakuana en medio del monte.
Eshu mandó a sus guerreros que cogieran el fardo y lo lanzaran rápidamente a tierra, y al hacerlo se escapó un mugido del toro, que se soltó, y así los doce ladrones quedaron presos. El jefe de los soldados, que era Eshu, dijo: «Es imposible simular un leproso que lleva tres días muerto». Los ladrones fueron apresados por haber dudado de Ifá, pues Okana Jun es policía en Ifá.
27.Awó Ború Obayioshé y el gran secreto de Obani Olukan
En la tierra de Okana Sode vivía un Awó llamado Ború Obayioshé que siempre estaba pasando trabajos, porque en aquella tierra sólo eran creyentes de Yewá y casi nadie creía lo que él decía, pregonaba y prescribía respecto a los demás Orishas, por lo que se veía relegado y atrasado.
Un día este Awó le dio a su cabeza, junto con su Ifá, dos gallinas jabadas, con el siguiente canto:
Se puso a asar las dos gallinas y se las fue a comer al pie de una Ceiba (Aragba). Al poner las gallinas sobre el Apo para comerlas, se asustó porque vio la cabeza de un Egun entre las hierbas. Esa cabeza tenía varias piezas de oro puro colgantes de una corona, y de pronto cantaba:
Awó Ború Obayioshé se sintió mareado y cayó delante de la cabeza de Egun, pero el ókpele se le salió del bolsillo, y cuando despertó vio marcado su Odu patrón de Ifá: Okana Sode. Entonces la cabeza del Egun dijo: «Yo soy Obani Olukan y soy el dueño de esta tierra; su gente no me conoce, vengo por mandato de Olofin a servirte y ayudarte, para que tu palabra sea siempre creída en esta tierra».
Awó Ború Obayioshé se sentó frente a la cabeza y vio llegar muchos Eguns Ará Onú junto con Yewá, que se hincaron frente a la cabeza, y le dijeron: «Tienes que preparar el secreto que lleva adentro esa cabeza».
El canto para dárselo era:
Yewá le dijo: «Coge esa cabeza y, cargada con el ashé del Ebó, la forras con cuentas blancas y los ojos del dilogún, la lavas con hierba mar pacífico en una cazuela y la guardas en secreto». Awó Ború fue a su casa y la colocó en un lugar oculto, sobre un Atepón Ifá chiquito, y la cubrió con tela blanca y mariwó, poniendo el ókpele encima de todo. Desde entonces, cada vez que atendía a la gente de aquella tierra, todos le creían su palabra, y el poder de Obani Olukan comenzó a prosperar.
Un día se le presentó Yanzan y le dijo: «Este secreto tiene que darle de comer ocho palomas junto con Ará Onú y dos gallinas con tu Ifá cada vez que cambie el año, para que así nosotros y todos los de Ará Onú podamos ayudarte. Las palomas y las gallinas las cocinas bien y van al pie de una Ceiba». Así hizo Awó Ború, y siempre tuvo el poder de Ará Onú junto con su Ifá para vivir tranquilo y seguro en la tierra de Okana Sode. Esto lleva piezas de Adé Okaran colgadas de su corona.
Traducción del rezo en español. El rey posee el secreto, quien toca el tambor ofrecido por sacrificio. El rey despierta, ejecuta, realiza el secreto. El rey del tablero, perro del espacio. No espié el secreto, pues mata. Viene conversando en la Tierra Grande el polvo de lo espiritual. Yewá golpea la casa, sorprendida ve quien posee lo profundo del secreto. Oduduwa, el gran tambor habla y viene convocando. El rey del Palacio, cabeza de espíritu está recibiendo el toque del tambor que demanda conversación, camino. Ejecuta en la manigua con facultad espiritual. Agarra, mira, dirige. Ejecuta la guinea, el mayor espíritu, cabeza de lo espiritual. El Gran Tambor. Él llega hablando, mata, corta, él llega hablando. Yewá sorprendida, gran espíritu de todos los cuerpos que están en el espacio.
28.Cuando Oshún reconoció la adivinación con el Caracol
Olodumare mandó a informar a todos los Orishas en la tierra que les iba a dar sabiduría y conocimiento acerca de lo divino, pero que ellos tenían que buscarlo. Junto con la mayor parte de los otros, Oshún, con su largo vestido, se negó a hacer sacrificio antes de la búsqueda: estaba segura de sí misma y confiada en que hallaría el conocimiento. Orúnmila fue el único de ellos que hizo sacrificio.
Todos fueron en busca de la sabiduría tangible. A medida que la búsqueda avanzaba, fue Oshún, como mujer, quien primero recogió algo del suelo. No reconoció lo que era, lo puso en el bolsillo de su vestido y aquello volvió a caer al suelo porque, sin ella saberlo, su bolsillo estaba roto. Orúnmila, que venía detrás, lo recogió y lo salvó.
Fue el no hacer sacrificio lo que le dio oportunidad a Eshu de reaccionar y traer la desventura a Oshún. Orúnmila se convirtió en el líder y compartió sus conocimientos con todos ellos: Oshún obtuvo su parte de Orúnmila, y el resto recibió lo suyo a través de ella.
Nota: Quien enseñó el conocimiento del sistema de adivinación del dilogún a los Santos fue Oshún, que se lo entregó Orúnmila.
29.El hombre que no le hizo caso a Orúnmila
Un hombre fue a mirarse donde Orúnmila, y este le dijo que tenía que hacer rogación al pie de Elegba antes de emprender un viaje. Él no hizo caso y se fue.
A la salida del pueblo se encontró con un extraño personaje que traía una cadena en la mano y un perro. Le preguntó quién era, y aquel le contestó: «OKANA; bueno para unos, malo para otros». No le hizo caso y siguió su viaje, y al llegar a un punto muy lejano fue apresado por sospechoso.
Estando en la celda, oyó hablar de un adivino y le pidió una consulta, en la cual salió Okana Sode. El adivino le dijo que tenía una deuda con Elegba, a quien debía darle un gallo, y a los guerreros una paloma; que se limpiara con coco y aguardiente, y le nombró todo lo que le habían recomendado antes de caer preso. Además le dijo que se había encontrado con Elegba a la salida del pueblo y lo había ignorado. El hombre se hizo Ebó y pudo salvarse.
Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.
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Los 16 odù de la familia de Okana
Okana Bara (Okana Obara) · Okana Di (Okana Odi) · Okana Fun (Okana Ofun) · Okana Gio (Okana Iwori) · Okana Guete (Okana Irete) · Okana Ka (Okana Ika) · Okana Kuña (Okana Ogunda) · Okana Meji (Okoron Meji) · Okana Roso (Okana Iroso) · Okana Sa (Okana Osa) · Okana She (Okana Oshe) · Okana Trupon (Okana Otrupon) · Okana Turales (Okana Otura) · Okana Yabile (Okana Ojuani) · Okana Yeku (Okana Oyeku)
