Okana Bara
Okana Obara · Okonron Obara
«Es reina por un día».
Rezo de Okana Bara
OKANA OBARA LODAFUN ORUNMILA NI PATAKI KODOFA ESHU IFE LEDOYA ELEGBARA LARILE MIATILE AWO ANOTIWO ATELE ESE NITASE ADIFAFUN ONI BARANANIREGUN AMBATELE YOLAI BENEKU AWADO AKUKO LEBO KAFEREFUN SHANGO ATI OYA.
El tratado abre el apartado del súyere, pero lo deja sin texto: no viene especificado.
En este odu nace
- Nació: Que la rosa brilla por un día.
- Nació: Hacer Ebó en la plaza para prosperar.
- Nació: El Tocoloro como ave del Odu.
- Nació: Que cuando Obatalá le da la espalda, no hay Santo que lo salva más que Orúnmila.
- Nació: Kanepó, Santo de la tierra Mina Popo.
- Nació: La liberación de los esclavos.
- Nació: Donde se probaron las habilidades de cada cual.
- Nació: Que Obatalá era portero de Olofin.
- Nació: Que el Tocoloro nunca viene a la ciudad.
- Nació: La traición a Shangó por Elegbara y Osanyin.
- Nació: Que el que trabaja Dios lo ayuda.
- Nació: La bajada del ñame y del barro-cemento del Cielo.
- Aquí: Orúnmila fue a la plaza de Obatalá.
- Aquí: Por belicista no querían al Rey.
- Aquí: Obatalá reconoce su error.
- Aquí: Hay que recibir a Eshu Laroye.
- Aquí: Shangó lloró por la traición de la gente.
- Aquí: A las mujeres las enamoran los viejos.
- Aquí: La persona es Awó desde el otro mundo.
- Aquí: A la persona le gusta levantar la mano.
- Aquí: El rey fue tirano con los esclavos.
- Aquí: El Carpintero y el Tocororo discutían una mujer.
- Aquí: Le declararon la guerra a los hijos de Orúnmila.
- Aquí: El Rayo cae en la casa. El desastre natural.
- Aquí: La muerte (Ikú) persigue a un parlanchín.
- Aquí: Elegbara le echaba los animales a las flores para comer.
- Aquí: Las Hierbas son: Jiquí, ñame, vence guerra, algodón, moruro, cenizo, daguila y diame.
- Aquí: Cuando el Awó se ve este Odu tiene que lavarse su cabeza con lo que marque Ifá.
- Aquí: La madre aún después de muerta lo cuida.
Descripción del odu Okana Bara
Okana Obara ocupa el lugar número 128 dentro del Orden Señorial de Ifá.
Este signo trata de cómo evitar la muerte prematura y de cómo prevenir los desastres naturales capaces de destruir la casa. Indica además una posibilidad muy fuerte de problemas con los hijos o con los padres.
Por este odu, para alcanzar lo que se desea, hay que entrar al monte con siete hierbas y, al salir, limpiarse en sarayeye con un gallo que después se tira hacia atrás sin volver a mirar.
Se debe resistir la tentación de ser alardoso. Aquí una persona fuerte está planeando matarlo por su desempeño ejemplar en el trabajo.
La calabaza y el melón son un renglón alimentario favorito de los seres humanos.
Aquí a Ola-Ogún lo perseguía la muerte prematura y los desastres naturales en su casa. Hay que tener cuidado con las tormentas y con los rayos. En este odu hay que cuidarse de la muerte prematura, y la muerte también estaba detrás del parlanchín.
Aquí a la mujer de Olofin la acusaron de infiel y terminó siendo víctima de una falsedad viciosa. El trabajo de Okana Bara fue ridiculizado y él fue objeto de burlas.
Aquí el barro o el cemento con que se construyen las casas fue atrapado y machacado por los seres humanos: hay que cuidarse de que la humanidad no quiera hacer lo mismo con usted. El ñame, por su parte, fue cortado en pedazos antes de ser aporreado en la vasija, cocinado al fuego, y terminó en la boca de los seres humanos.
Aquí a los hijos de Orúnmila los enemigos los trabajan en cadena para tenerlos maniatados. Aquí Shangó lloró y terminó hecho un pordiosero, y a Obatalá lo consideraron como un perro.
Aquí la persona debe hacer sacrificio para evitar el sufrimiento en manos de sus enemigos, y debe sacar sus propias conclusiones. Aquí la persona se queda sola y su casa puede coger candela y destruirse.
Para una mujer, puede terminar con un hombre que no haga más que darle golpes; y el hombre puede sufrir una gran ingratitud. Se puede ser víctima de una falsedad maliciosa y viciosa, y se puede caer en falta de unidad en la familia.
Se debe hacer sacrificio para poder tener hijos y para evitar ser despojado de ellos por brujería u otra cosa. Aquí Eshu mandó a destruir todas las flores de los jardines y todas las plantas comestibles. Se debe usar gorro de colores.
Cuando este odu aparece en un registro ordinario, se le dice a la persona que debe hacer sacrificio para evitar sufrir en las manos de un enemigo. El sacrificio debe hacerse con un chivo, tela blanca, un garrote y velas para Eshu, y un conejo para la Noche.
Cuando este odu aparece en un registro ordinario para una mujer, se le advierte que debe servir a Eshu con un chivo para evitar casarse con un hombre que siempre le estará pegando y del cual no podrá escapar. Si es para un hombre, se le avisa que debe recibir su propio Ifá después de haber servido a Eshu con un chivo, para evitar las consecuencias de una gran ingratitud.
Cuando este Ifá aparece en Igbodu, se le advierte a la persona que debe servir a Ifá con un carnero y dos gallinas, a Eshu con un chivo, y regar ramas de palma en su altar. Después de sacrificar el chivo a Eshu, la persona debe cortar las ramas de palma para salir del altar y marcar así su salida del Cielo. Se le debe prohibir la planta y las hojas llamadas Malekpo. En un registro ordinario la persona debe ofrecerle un chivo a Eshu por la envidia en su lugar de trabajo, porque una persona fuerte está planeando matarlo por su desempeño ejemplar en el trabajo, y debe resistir la tentación de ser alardoso.
Cuando este odu aparece en un registro ordinario, también se le dirá a la persona que debe realizar los sacrificios señalados para evitar que sus hijos le sean arrebatados por el Culto de la Brujería; que debe hacer sacrificio para no convertirse en víctima de una falsedad maliciosa; y que no hay unidad en su familia, por lo que todos deben hacer sacrificio para que esa unidad regrese entre ellos.
Ifá Okana-Obara anuncia y prevé lo siguiente. Que se deben hacer los respectivos eboses que Orúnmila aconseje, de manera que con la realización de los mismos se logre eludir la muerte prematura, es decir, la que llega a una edad aún relativamente joven.
Se recomienda a las personas con este odu de Ifá tratar de no vivir en regiones o ciudades que la ciencia pronostique como lugares con peligro de desastres naturales, porque en este odu la casa de la persona podría ser objeto de ese tipo de situaciones.
Bajo el sistema astral de este odu, la persona podría estar una parte del tiempo bajo la presión de que el iré de crecimiento en general, el iré omó en su acepción más generalizada, sea relativamente limitado; o sea, hay que hacer con frecuencia eboses destinados a allanar el camino de todo lo concerniente al necesario crecimiento material.
Las personas con este odu de Ifá en su Itefa, y no en su isefa, deberán estar siempre muy pendientes de mantenerse dispuestas a limar asperezas con sus mayores de religión y de familia, así como con los hijos y con los ahijados menores o nuevos en la religión.
Por lo que este odu manda, hay que estar muy al tanto de eludir conflictos de todo tipo. La inteligencia deberá ser superior a las contracciones reinantes en este odu que conducen a los conflictos, ya que en su traslación este odu es agresivo en un setenta y cinco por ciento aproximadamente, mientras que solamente resulta expandible o viabilizado en un veinticinco por ciento más o menos. Sin embargo, si la persona con este odu tuviera a Orisha-nla por su Orisha, existe la posibilidad de sobrellevar mejor el atunwa que el mismo anuncia.
Bajo este odu de Ifá, en el momento de bautizar o congratular a la persona con el nombre religioso, se deberá preguntar primero a Orúnmila si se llamará olasoni u olaogun, en honor o moforibale a dos ancestralidades que, según Ifá, se relacionan con el odu en cuestión.
En este odu de Ifá hay que hacer obras frecuentes por el bienestar de la salud. Previendo ese tipo de problemas, se deberá preguntar al Orí del interesado a través de Ifá si es conveniente en sumo grado el pase a sacerdote de Ifá en un tiempo relativamente acelerado.
Existe la probabilidad de que el individuo con este odu, ya sea de isefa o incluso de itefa, en ocasiones se niegue a hacer el Ebó que le haya sido aconsejado, o que lo posponga y lo vuelva a posponer. Eso sería malo para su salud y propiciaría el desarrollo de las adversidades ya tratadas en los párrafos anteriores.
Bajo el imperativo de este odu de Ifá, la casa de la persona deberá ser resguardada a través de un fuerte inshé de Shangó, el cual deberá ser aconsejado por el referido Orisha, escuchadas también las añadiduras que aconseje Orúnmila a manera de resumen del inshé, de manera que la casa quede debidamente protegida de truenos, rayos, descargas eléctricas de todo tipo, cortos circuitos por derrumbes y demás.
Relación de obras del odu Okana Bara
Se deberá lavar su cabeza con lo que indique Orúnmila.
Dice Ifá en Okana Bara
- Que usted está muy pobre y no podrá ir a la plaza hasta que no haga Ebó.
- Ha de adelantar.
- Debe un dinero y también le deben, cuidado con las tasaciones.
- Haga Ebó para que Eshu lo ayude.
- A usted le gusta levantar la mano.
- Cuidado con un viaje no le traiga problemas de justicia.
- Un Alejo blanco le puede traer problemas de justicia.
- Cuídese del trabajo y los vecinos.
- Habrá un hueco, se baña con omiero y se le da candela a la ropa y le da vuelta al hueco cogiendo ese humo.
- Debe recibir a Eshu Laroye.
- Vaya a la plaza y al regresar le da dos palomas a Shangó.
- Cuidado con fiestas y tragedias en la casa.
- Atienda a su mamá que aun después de muerta lo cuida.
- No preste dinero, pues le costará trabajo cobrarlo.
- Usted nació para ser adivino.
- Use gorro de dos colores.
Refranes de Okana Bara
- No subestime al pequeño.
- La suerte y la desgracia en la calle tiene quien los cuide.
- El que la hace la paga.
- El capricho es la perdición.
- El que trabaja, Dios lo ayuda.
- El caballo no puede encontrar el camino en la manigua.
- La roca no tiene lugar en el Sol.
- El maíz sale unido.
Eshu-Elegba del odu Okana Bara
El Eshu de este odu no está especificado en el tratado.
La persona debe montarse un Eshu Laroye.
Kanepó, el Tocororo y el Carpintero
Kanepó es un Santo que queda enmarcado dentro del panteón de Azojuano. Es un enviado de la candela y se identifica con San Hilarión.
El Tocoloro o Tocororo es el ave nacional de Cuba. Se le encuentra en los bosques tupidos y en las sierras calizas, sobre árboles altos. Este pájaro permanece largo rato posado, con el pescuezo encogido, lanzando su reclamo monótono de tocororo, y come con la cola abierta.
Pone de tres a cuatro huevos en huecos abiertos por los pájaros carpinteros: espera cerca de un árbol hueco de tronco de yagruma y lo ocupa apenas el carpintero lo abandona, pues su pico débil lo hace incapaz de construir su propio nido. Sus colores son los de la bandera cubana.
El quetzal, ave nacional de Guatemala, el ave del Paraíso y el tocororo son las aves de mayor belleza del mundo. No tienen dimorfismo sexual: ambos sexos incuban los huevos y alimentan a las crías. De sus dedos, el primero y el segundo van hacia atrás, y el tercero y el cuarto hacia adelante.
Es una especie sin gracia, pues salta de rama en rama. Se posa cerca de las personas y no es arisco, moviéndose con la cola tambaleante. Vuela de vez en cuando hacia las frutas, que arranca al vuelo, y regresa a posarse. Posee un fuerte olor a azmicle que se usa en el amor. Su vuelo es pronto, corto y ruidoso. No admite jaulas, pues muere pronto.
Sus plumas se le caen fácilmente con solo tocar las ramas, y parece siempre estar dormido. En la pata tiene una hinchazón y dentro de ella vive un lombricito de una pulgada de largo, un parásito que se alimenta de él. Los machos miden 280 milímetros de longitud y las hembras 285 milímetros.
Del carpintero existen trescientas cincuenta especies. El carpintero churroso es endémico, tiene hábitos terrestres, no es arisco y deja que el hombre se le acerque; no tiene nada de rojo. El carpintero verde es endémico, luce colores rojo, verde y amarillo, y las plumas de su cabeza parecen un moño; da fuertes picotazos que lo delatan. El carpintero escapulario o rivero anda por el suelo buscando comida, es de color carmelita y tiene rojo debajo de las alas. El carpintero jabado es endémico y el más común: anaranjado, rojo en la cabeza y jabado en el lomo, se oye a mucha distancia y resulta atractivo por su plumaje blanco y negro.
El ruido que los carpinteros producen en los troncos sirve para la comunicación entre los sexos, define su territorio y señala su presencia. En los agujeros se les pegan los insectos con la savia, y eso es lo que les sirve de alimento. Fabrican sus nidos en el tronco de las palmas y en la yagruma. Su alimento son insectos, frutas y plátanos maduros. No permiten a nadie cerca de sus crías. En marzo ponen de cinco a seis huevos muy blancos, en el fondo del hueco y sin haber formado nido.
Nota: los carpinteros tienen una lengua muy larga, de punta dura y con espinitas hacia atrás en su borde, cubierta además de un líquido pegajoso. Rompen el agujero donde está el gusano y con la lengua lo atraen hacia afuera.
Este parece ser el carpintero de la historia que se relaciona con el odu. Conviene recordar que en esa historia él se ponía a trabajar con el pico en la yagruma, pero detrás de esa fachada se escondía la expresión de su sexo y de su aspecto sexual. Aquí el tocororo le ofrecía casa a la mujer, pero no era capaz de construirla, sino que se valía de la que le cogía al carpintero.
Patakíes del odu Okana Bara
1.La adivinación para el ñame
Al ñame se le indicó que hiciera sacrificio con un gallo, tela blanca, un machete, velas y un garrote, para evitar sufrir en manos de sus enemigos en la Tierra. Vino al mundo sin hacer aquel sacrificio.
Cuando el ñame llegó a su casa de la granja se encontró con el mismo machete con el cual no había querido hacer sacrificio, y fue ese machete el que sirvió para cortarlo en pedazos antes de ser aporreado en la vasija y cocinado al fuego. Después fue sometido al mazo y al mortero, hasta terminar en la boca de los seres humanos, es decir, del enemigo que debía haber evitado.
2.La adivinación para el barro (Atebo)
Se le hizo adivinación al barro con que se construyen las casas cuando venía del Cielo. Se le dijo que sirviera a Eshu con un chivo para evitar dificultades con los seres humanos, pero él rehusó hacer el sacrificio.
Al llegar al mundo fue atrapado y machacado con ambas manos por los seres humanos antes de ser usado en la construcción de las casas.
3.La adivinación antes de abandonar el Cielo
Okiki ba ba ba ni merun okpokpo fue el Awó que hizo adivinación para este odu cuando venía del Cielo. Se le dijo que hiciera sacrificio para evitar un comportamiento deshonroso en la Tierra, y que sirviera a Eshu con un chivo, frutas de la palma y el instrumento que se usa en el culto secreto de los heraldos en el toque de queda. También se le indicó servir a su Ifá con una guinea. Él realizó el sacrificio antes de llegar a la Tierra.
Al llegar al mundo, su trabajo fue ridiculizado y él fue víctima de las burlas. Se sintió tan defraudado que decidió ir por adivinación, y allí le dijeron que repitiera el sacrificio que ya había hecho en el Cielo. Lo hizo, y su fortuna cambió para mejorar, hasta que finalmente llegó a ser próspero y popular.
4.Oro, la esposa de Olofin
La esposa favorita de Olofin, llamada Oro, se convirtió en víctima de una falsedad viciosa. A su esposo le dijeron que ella le era infiel, y él creyó aquella acusación sin darle a ella la oportunidad de confirmarla ni de negarla. Olofin ordenó que la desnudaran y la pasearan por las afueras del palacio. Ella se refugió entonces en casa de Orúnmila para buscar adivinación.
Él le dio ropas para que se vistiera y después fue a ver a Olofin para protestar por la manera en que había castigado a su esposa favorita sin investigar antes las acusaciones que pesaban en su contra. Orúnmila le dijo que ella era inocente y le pidió que la llevara de regreso, pero Olofin insistió en que, fuera inocente o no, la tradición establecía que una mujer sacada desnuda del palacio no podía volver a él. Con esa respuesta, Okonron-Obara regresó a su casa.
En una adivinación posterior se le dijo a Oro que debía hacer sacrificio para tener una vida mejor, con un chivo para Eshu. Sabiendo que ella no tenía dinero, pues había sido expulsada del palacio con las manos vacías, Orúnmila le consiguió todos los materiales e hizo el sacrificio por ella. Mientras tanto, ambos se fueron enamorando uno del otro y empezaron a vivir como marido y mujer.
Poco tiempo después hubo una catástrofe en el palacio de Olofin, y todos los que habían conspirado contra Oro fueron forzados a confesarlo todo abiertamente. El cataclismo llegó a tal grado que los ciudadanos comenzaron a decir que Olofin no estaba acreditado para aplicar las reglas del trono. Ante los acontecimientos negativos que se desarrollaban, invitó a Orúnmila para que lo asistiera.
En la adivinación se le dijo a Olofin que debía servir a Eshu con dos chivos, frutas de palma y el instrumento usado en el culto a Oro para declarar el estado de queda, porque Eshu estaba molesto por la severidad del castigo empleado contra ella a partir de una acusación que probablemente era falsa y viciosa. También debía servir a Ifá con un carnero. Orúnmila hizo el sacrificio, y después de ello todos los problemas que rodeaban a Olofin por la situación con Oro quedaron completamente compensados, al tiempo que la paz y la tranquilidad regresaron al palacio y al pueblo.
5.El Awó que iba al Cielo a adivinar
Se hizo adivinación para el Awó que acostumbraba ir al Cielo a hacer adivinaciones, donde su madre lo asistía. Cada cierto tiempo su madre venía al mercado desde el Cielo y él la acompañaba en su viaje de regreso. Ella le indicaba dónde esconderse para no ser visto por sus hermanos, que también estaban en el Cielo y estaban complotados para matarlo.
En una de esas ocasiones, al llegar al Cielo, su madre le dijo que se escondiera detrás del mortero. Poco después llegaron sus hermanos a la casa y, apenas se habían sentado, sintieron la presencia del aura de un humano terrestre. Cuando le pidieron explicación a su madre, ella atribuyó aquel extraño aroma terrestre a su propia interacción física con los seres humanos en el mercado de la Tierra, de donde acababa de llegar.
Al día siguiente él hizo sus adivinaciones y después retornó a la Tierra. Tenía la costumbre de alardear de ser el único Awó capaz de ir al Cielo a adivinar. Su volubilidad atrajo pronto la atención de la divinidad de la Muerte, que empezó a averiguar quién era el que colectaba ofrendas en el Cielo para después alardear en la Tierra. La divinidad de la Muerte decidió finalmente encontrarse con el parlanchín en la Tierra: peinó el mundo entero, pero no pudo dar con el Awó.
Cuando el Awó se enteró de que la Muerte lo estaba buscando, hizo adivinación y se le dijo que debía servir a Ifá con un carnero, a Eshu con un chivo, y que debía dejar de ir al Cielo. Él hizo los sacrificios. Después de haberse comido su chivo, Eshu visitó a la Muerte y le preguntó qué quería hacer con el hombre que buscaba; ella respondió que quería matarlo. Eshu le criticó su ingratitud por querer matar a un hombre que siempre estaba cantando sus súyeres, y agregó que ese hombre siempre decía que el Cielo era mucho más pacífico que la Tierra. Con esas palabras, la Muerte fue persuadida de dejarlo tranquilo y regresar al Cielo.
6.La adivinación para el pueblo de Otumoba
Esos eran los Awoses que hicieron adivinación para el pueblo de Otumoba cuando allí faltaba la unidad. Se les dijo que hicieran sacrificio con dieciocho murciélagos y dieciocho conejos para que volvieran a estar unidos, y ellos lo hicieron. Cuando el sacrificio estuvo hecho, Orúnmila recitó el siguiente encantamiento.
Después del sacrificio, la unidad retornó al pueblo de Otumoba.
7.La calabaza y el melón
Okonron-Bakata hizo adivinación para la calabaza y el melón, que habían nacido de los mismos padres, cuando iban para la granja al principio del año. Les dijeron que debían hacer sacrificio para poder tener hijos, y se les advirtió además que debían hacer un segundo sacrificio para evitar que los enemigos devoraran a esos hijos.
Ellos hicieron el primer sacrificio pero no el segundo. Tan pronto comenzaron a tener hijos, los seres humanos y los animales se los comían. La calabaza regresó entonces donde Orúnmila para que le hiciera otra adivinación y detener así a los enemigos que devoraban a sus hijos. Se le dijo que tenía que hacer sacrificio con un cuchillo, un bate y palos de verdura, llamados Obo en yoruba e Iyin en Benin. Ella hizo el sacrificio y las preparaciones médicas, el Ayajo, para impregnar su cuerpo, y después regresó a la granja.
Cuando la calabaza dio a luz su nuevo grupo de hijos, Eshu advirtió a sus consumidores potenciales que no la comieran porque tenía sustancias tóxicas. Todavía hoy, cuando la gente la prueba, se la saca de la boca por ser muy amarga. Así fue como los frutos y las semillas de la calabaza dejaron de ser sustancias comestibles y su madre les llevó la salvación. En cambio, las frutas y las semillas del melón, que no hizo el segundo sacrificio, siguen siendo un renglón alimentario favorito de los seres humanos y de los animales.
8.La adivinación para Olasoni
Okanran-Obara adivinó para Olasoni y le advirtió que debía hacer sacrificio con una carnera y cuarenta y cuatro mil caurís para que pudiera tener una larga y saludable vida en la Tierra. Él no hizo el sacrificio.
9.La adivinación para Ola-Ogún
Okanran-Bara hizo adivinación para Ola-Ogún y le dijo que debía hacer sacrificio para que el rayo no cayera en su casa.
10.Orúnmila fue a la plaza de Obatalá
Una vez Orúnmila quiso ir a la plaza y Obatalá buscó a Eshu para que lo acompañara. Eshu le pidió a Orúnmila que hiciera Ebó y le diera de comer. Así lo hizo Orúnmila, y Eshu llevó el Ebó a la plaza.
Al día siguiente, muy temprano, llegó la gente a la plaza y vieron salir por un callejón a un hombre que se alejaba rápidamente. La gente lo siguió y, al entrar en el callejón, encontraron un tinajón y varios sacos de ñame.
Eshu, que estaba entre aquella gente, hizo por medio de su virtud que se presentaran cargadores y les ordenó que lo llevaran todo para la casa de Orúnmila. El tinajón estaba lleno de dinero.
11.Camino del cargo
Había una persona a la que iban a hacer rey de un pueblo, y nadie lo quería porque todos estaban en contra de él.
En aquel lugar se acostumbraba que, cuando se iba a nombrar un rey, lo vendaban, lo metían en un cuarto y lo ponían a escoger entre distintos objetos que allí se encontraban. Resultó que, cuando le hicieron la prueba, el hombre escogió cuchillo y machete. Entonces los enemigos se pusieron a gritar que ese lo que venía a buscar era guerra, y no lo aprobaron para ser rey.
12.Obatalá, el portero de Olofin
En una ocasión Obatalá era el portero de Olofin, y todos los que iban a visitarlo no lo saludaban, porque pensaban que Obatalá era un simple criado.
Un día Obatalá se cansó de recibir tantos desprecios de los visitantes y decidió no dejar pasar a ninguno, diciéndoles que Olofin no se encontraba en la casa. Pasaban los días y él se mantenía en aquella actitud.
Sucedió que Orúnmila necesitaba ver a Olofin y, al enterarse de que unos decían que no estaba en su casa y otros afirmaban que estaba enfermo, se hizo un Osode y le vio este odu, comprobando que todos aquellos dichos eran mentira. Comprendió entonces que debía ser el portero Obatalá quien había dado inicio a las habladurías.
Orúnmila cogió dos palomas blancas y se encaminó a la casa de Olofin. Al llegar se dirigió al portero, lo saludó y le preguntó por qué razón estaba triste. Obatalá le respondió que porque todos los que venían a visitar a Olofin se creían que, por ser él portero del Padre Eterno, era un perro, y lo trataban con desprecio. Orúnmila le entregó entonces las dos palomas blancas diciéndole que eran para él. Obatalá lo dejó pasar y le aseguró que siempre lo obtendría todo de Olofin y de él mismo.
Otra versión de este mismo camino cuenta que Obatalá, siendo portero de Olofin, estaba bravo porque nadie lo consideraba y todo el mundo hablaba mal de él, y por esa razón llegó al punto de no dejar pasar a nadie a presencia de Olofin.
El comentario llegó a oídos de Olofin, quien inmediatamente fue a casa de Orúnmila. Este le hizo Osode y le vio este odu, Okana Bara, y le dijo que había una persona disgustada muy cerca de él. Le marcó Ebó con dos palomas blancas, para que se las diera a Obatalá.
Cuando le dieron las palomas a Obatalá, este se sentó, reconoció sus errores y además expresó que estaba equivocado. Después de recibirlas cambió totalmente su actitud, y a partir de ese momento cambió también su carácter: se alegró y la gente comenzó a hablar bien de él. Y desde entonces, sin ningún interés de por medio, dejaba pasar a todos hasta donde estaba Olofin.
13.Los dueños de esclavos
Todos los dueños de esclavos sabían que con el tiempo la situación cambiaría, que todos perderían a sus esclavos y que la represalia no iba a ser buena, por todo el daño que ellos como amos habían infligido sobre la vida de aquellos hombres.
Todos los amos acudieron a Orúnmila buscando su salvación.
14.El que la hace la paga
Era un rey muy malo, un tirano, que comprendía que su situación se iba tornando adversa y fue a verse con el Awó de su reino. Este le hizo Osode y le dijo que todo lo suyo estaba bien.
El Awó le dijo aquello porque él también se había visto ese odu, donde Orúnmila decía que todos los dueños de esclavos sabían que con el tiempo pagarían todo el mal que hasta ese momento estaban haciendo.
15.El Pájaro Carpintero
Había un rey que tenía una hija muy linda y hermosa, y todos los de aquella zona se querían casar con ella. Viendo esto, el rey anunció un certamen para reunir a todos los pájaros y que su hija escogiera al que más le gustara para casarse.
Los primeros en enterarse fueron el Tocororo y el Carpintero. Este último fue a casa de Orúnmila a registrarse y le vio este odu, e Ifá le dijo que tendría una disputa y que, si quería triunfar, hiciera Ebó con toda la ropa que llevaba puesta y fuera al certamen con ropa de trabajo. El Carpintero así lo hizo. El Tocororo, por su parte, se compró un traje muy hermoso y el mejor perfume.
Llegó el día de la reunión y el Tocororo se puso tan elegante que nadie podía superarlo. El Carpintero fue, como le había indicado Orúnmila, con ropa de trabajo y con una boina puesta. Cuando todos los pájaros estaban en el palacio, el Tocororo se arrimó a la princesa y le prometió que, cuando se casaran, ella tendría el mejor juego de cuarto que existía y todo lo mejor que hubiera en el mundo. Pero en ese mismo momento el Carpintero le dijo al rey que no podía estar sin hacer nada, que necesitaba trabajar hasta que llegara el momento en que su hija eligiera al preferido. Entonces el rey lo llevó al patio, donde había una mata de jiquí, y le mostró allí su trabajo. El Carpintero empezó su faena.
Cuando llegó la hora del almuerzo, vino el rey y lo convidó a comer, diciéndole que debía tener mucha hambre. El Carpintero almorzó con el rey, después siguió su labor, y cuando llegó la hora de la comida el rey volvió a buscarlo y comió con él en la mesa. Mientras tanto, el Tocororo hablaba con la princesa, se limpiaba los zapatos con el pañuelo y le ofrecía lo mejor de la tierra.
Llegó el momento de elegir al esposo de la princesa y el rey le pidió a su hija que escogiera. Ella le respondió rápidamente que fuera él quien eligiera a su esposo. El rey tomó entonces la palabra y dijo que se casaría con el Carpintero, porque era un hombre muy trabajador y honrado. El Tocororo, rabioso, dijo que aquello era una infamia y que desde ese momento se iba para el campo y jamás volvería a la ciudad. Y así es como el Tocororo nunca viene a la ciudad.
16.Cuando Eshu, en unión de Osanyin, traicionó a Shangó
En este camino Shangó era un rey que tenía un palacio en Takua. Entre sus conciudadanos estaban Oshosi, Abata, Oshún, Obá, Obatalá y los Ibeyis, pero en el palacio de Shangó no vivía Eshu.
Al ver que Shangó no lo empleaba en su palacio ni lo invitaba a las fiestas que daba todos los días, Eshu quiso vengarse: estaba pasando hambre porque Shangó no lo atendía. Se unió entonces con Osanyin para hacerle daño. Osanyin preparaba los polvos y se los daba a Eshu para que este los soplara en la puerta del palacio, de modo que cada vez que había una fiesta siempre se formaba una tragedia.
Shangó se volvía loco pensando en la intranquilidad que había en su palacio, pero no calculaba lo que en verdad estaba pasando. Cuando salía a la calle y se encontraba con Eshu, este le demostraba una amistad tan sincera que no podía sospechar que fuera él quien le estuviera proporcionando aquellos disgustos.
Dondequiera que Eshu se encontrara con alguna persona que conociera a Shangó y esta virara la espalda, le soplaba los polvos preparados por Osanyin. Cuando esas personas llegaban a casa de Shangó se formaba la gran revolución. Así estuvo la casa de Shangó, llena de grandes tragedias, hasta que uno a uno se fueron alejando y lo dejaron solo. Shangó estaba desesperado al verse solo y enfermo dentro de su palacio, sin visitas, sin fiestas y sin entrada de dinero.
El día de su Santo, Shangó salió a ver a Olofin. En el camino se encontró a Eshu, que lo saludó, y Shangó le contó lo que le pasaba y hacia dónde se dirigía. Eshu le dijo que Olofin había tenido necesidad de salir, pero que en cuanto regresara fuera a verlo y le contara lo que le pasaba, pues aquello era un verdadero caos. Y agregó que él iba a llamarle la atención sobre las personas que visitaban su casa, pero que temía que Shangó se lo contara a ellos, que eran sus amigos íntimos y que a él lo tenían por malo; que estaba de más contarle todas las cosas de las que se había enterado, incluso de su propia familia. Le dijo además que Olofin le había contado que él era malo, que el día de su Santo lo iba a ver, y que por eso Olofin se había marchado ese mismo día antes de que llegara.
Shangó salió del lado de Eshu con un gran dolor de cabeza, desesperado, y estuvo varios días enfermo. Mientras tanto, Eshu le echaba los animales dentro del jardín para que le comieran las flores y le regaba agua caliente a los árboles frutales y a las plantas comestibles. De esa forma Eshu dejó a Shangó sin nada.
Cuando Shangó se levantó y fue a buscar algo para comer, se encontró sin nada, y salió para la plaza a buscar comida. Como Eshu lo vigilaba, le dio candela al palacio. Cuando Shangó oyó decir que su palacio estaba quemándose, se puso las manos en la cabeza y empezó a llorar. Entonces se vio como un pordiosero y empezó a rodar por los campos, donde llegó a quedarse sin ropa, y con las tiras de trapos que se fue encontrando se hizo un traje al cabo del tiempo.
Al verse en tan malas condiciones, se encontró un día en el monte con Orúnmila, quien no lo reconoció de momento. Shangó se arrodilló delante de él y Orúnmila le preguntó quiénes eran las personas que vivían en su casa, a las que invitaba y que lo visitaban. Lo registró y le dijo que había sido tan loco que no colocó a Eshu dentro de su casa; que en una reunión en la que él estaba, Olofin maldijo, pues se cansó de esperarlo el día de su Santo, y Eshu le dijo que Shangó decía que no quería saber nada de él; que le había aconsejado que no se peleara con Olofin, pues era el padre del mundo entero, y que Shangó había dicho que no tenía nada que buscar en su casa.
Shangó se enfureció y quería ir a buscar a Eshu para pelear con él, pero Orúnmila le dijo que no fuera tonto, que con eso no resolvía nada; que él mismo iría a buscarlo para que se pusiera a trabajar a su lado y para que buscara a Osanyin, los dos que lo habían traicionado, y que vería cómo Eshu y Osanyin le traerían de nuevo a todos sus amigos a su casa. Así lo hizo Orúnmila.
Orúnmila le prestó entonces su palacio a Shangó y, junto con Eshu y Osanyin, dieron una gran fiesta. Eshu fue el que buscó a todos los que habían botado de la casa de Shangó, y uno a uno los fue amenazando y contándoles lo que él y Osanyin le habían hecho.
Todos los amigos de antes fueron a la fiesta y, cuando esta estaba en su mejor momento, Eshu se encaramó sobre una mesa y le dijo a Orúnmila que él sabía mucho y que por su causa había salvado a Shangó, preguntándole qué quería que le diera. Orúnmila le contestó que lo que él quisiera. Eshu pidió entonces que siempre que se metiera en la tragedia de los demás pudiera arreglarla, para que de ese modo no hubiera tragedia en el mundo.
Eshu le dijo a Shangó que, para que pudiera vencer siempre todas las batallas, desde ese momento tendría que llamarse:
17.La guerra de la ciudad
En este camino les habían declarado la guerra a los hijos de Orúnmila. Uno de ellos, al mirarse, le salió Okana Obara y decidió salir de la ciudad con un gallo. Se internó en el monte para refrescarse del calor de la ciudad y, ya de regreso, se hizo una limpieza con el gallo, barrió y quitó maldición en el monte. Los contrarios trabajaban en cadena para tener maniatados a los ahijados de Orúnmila.
Se hizo sarayeye con el gallo, se limpió con las hierbas y después tiró el gallo hacia atrás y lo dejó internarse en el monte. Según el gallo engordaba y más crecía, los ahijados de Orúnmila iban mejorando su suerte y la prosperidad iba llegando a la casa.
18.La flor
La mata de rosa vivía una vida hostil para poder mantenerse en la tierra. Ella pidió y le salieron las espinas. Poco tiempo después le salió un botón y logró ver su fruto, llenándose de vanidad.
Cuando vio su fruto completamente abierto, su alegría fue inmensa; pero se dio cuenta de que al otro día empezó a marchitarse, por lo que dijo: es reina por un día.
Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.
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Los 16 odù de la familia de Okana
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