Okana Meji (Okoron Meji) – Odu de Ifá

Odu de Ifá · Nº 8 del Orden Señorial

Okana Meji

Okoron Meji

«OKANA IRE IFA, OKANA IRE AWO, OKANA IRE SHANGÓ, OKANA IRE ESHUBI OKAN NI OKANA UMBATI OSODE BAYALOKUN UNLO».
II II · II II · II II · I I
Palabra sagrada

Rezos y súyere de Okana Meji

Rezo

OKANA MEJI ONI KANA NI OKUTE OKANA MEJI NI ESHU BI EBO ADA ESHU BI ADIE PAKIKO ADIE ONADERE OKANA MEJI. OKANA IRE IFA, OKANA IRE AWO, OKANA IRE SHANGÓ, OKANA IRE ESHUBI OKAN NI OKANA UMBATI OSODE BAYALOKUN UNLO.

Súyere

«ESHUBI AWADA SHUREO, ESHU BI AWADA SHUREO IRO BARORO ADIE BARORA, ESHU BI AWADA SHUREO».

Fundamento

En este odu nace

  • El exterior de la rueda, su desprendimiento.
  • Que Eshu-Elegba comiera gallo por primera vez.
  • La virtud del mono.
  • Eshu-Elegba Eluasama, que vuelve al revés a la gente.
  • Las piedras porosas para filtrar el agua.
  • La entrega de Awofakan y la entrega del Ikofafun Osha Nile.
  • El vampiro negro.
  • Que el gallo es el rey de las mujeres.
  • El Grillo (bajó al mundo).
  • Entregar la pata izquierda del animal que mata el Awó en los sacrificios (la mano libre que le dieron para prosperar).
  • Los perros, los coyotes y los lobos.
  • La vesícula biliar.
  • La palabra humana sobre la tierra (Oshalufón le puso la lengua al feto).
  • Los trillizos.
  • Que bajaran las hormigas del Cielo para la Tierra.
  • La Palma Real (el único árbol seguro contra el ataque de los vientos fuertes).
  • El proceso de cicatrización de las heridas.
  • Las casas en el pueblo.
  • Los pueblos nómadas.
  • Afeke (la defensa de Shangó preparada por Orúnmila).
  • La soga (cosas encadenadas).

Aquí fue donde

  • Fue el odu donde bajó Shangó a la Tierra (por eso es su odu Isalayé).
  • Osun, representado por el gallo, era el hombre de confianza de Olofin.
  • Ogún pagó doble el Ifá.
  • Oyá no podía parir.
  • Eshu-Elegba Okana Meji fue el que acompañó a este odu y a Shangó a la Tierra.
  • Okana Meji es el jefe de los Ibejis y nacen sus misterios y secretos.
  • El Awó mata a su caballo blanco en el pantano.
  • Eshu-Elegba se transforma en perro.
  • Hablan los colores rojo, negro, blanco y azul.
  • Mueren tres personas de repente.
  • Los hombres no le reconocieron a Orúnmila el bien que les hizo; en igual forma le harán al Awó.
  • Los hombres aprendieron a cocinar con combustible (minerales); no cocinar con carbón.
  • Eshu-Elegba consciente a los Babalawos; se perdonan las faltas.
  • Ifá indica quiénes son Sacerdotes.
  • En Awofakan la persona tiene que pasar a Ifá urgente para librarse de la muerte.
  • Eshu-Elegba concede lo contrario que usted pide.
  • No se puede tener gatos.
  • No se puede revelar secretos, para conservar la vida.
  • Eshu-Elegba abrió las llaves del agua del Cielo.
  • Una mujer que tuvo o tiene es una bruja, que no puede parir.
  • Siempre se reparten los animales del sacrificio, pues este pierde su validez.
  • Se usa el llantén para ofrendar a Orúnmila y pedirle.
  • Los muertos le hacen trampa a los vivos.
  • A la persona la tildan de loca.
  • Habla Obatalá Yekú Yekú.
  • Habla el espíritu de Osun, que se llama Iyá Agba.
  • Se dice que la piedra de antimonio son los ojos de Shangó.
  • Los Awoses tienden a no hacer las cosas completas.
  • Las hierbas del odu son: llantén, ajonjolí, malanga, Iroko, Ceiba, yagua, mejorana, alacrancillo, hierba luisa.
  • Las enfermedades son: deformidad física, enfermedades contagiosas, adicciones a drogas o estupefacientes, falta de aire, dolencia en la columna vertebral, sordera, dolencia en el estómago, problemas renales, hipertensión arterial, derrame cerebral, dolencias en el vientre con posible intervención quirúrgica, problemas en las piernas, impotencia sexual, dolores en los brazos.
  • Olofin vino a la Tierra.
Estudio del signo

Descripción del odu Babá Okana Meji (Okonron Meji)

Okana Meji ocupa el octavo lugar del Orden Señorial de Ifá. Es un signo que anuncia problemas de justicia, sufrimientos y vibraciones malignas. Sus hijos tienen la costumbre de golpearse la cabeza con las uñas para acertar a decir lo correcto, y con frecuencia la gente los ve como personas agresivas y dominantes, porque intentan que su desprecio prevalezca a toda costa; en la mayoría de las situaciones se rebelan contra las convenciones de la sociedad, y con ello se fabrican sus propios problemas.

Es el odu del granero, de la labranza y de la agricultura. Quienes lo tienen son propensos a las infecciones, por lo que deben vigilar su salud para no caer en enfermedades crónicas, y la persona deberá adquirir compromisos que le permitan mitigar sus problemáticas. Cuando este signo sale, el Sacerdote de Ifá se hala la oreja izquierda, pues aquí se quedó sordo por no oír los consejos de Orúnmila. Si aparece en un Ikofafun, la persona tiene que hacer Santo y después Ifá, ya que esto último es lo que la salvará de la muerte.

Este odu de Ifá es femenino, hija de Sedikorú y de Ajantakú. Su día de la semana es Oyé Shegun, «el día de la victoria», que es el martes; su planeta regente es Irawologun; su metal, el hierro; y su hierba, el llantén. Anuncia la muerte de repente de tres personas. Representa la soga, la rogación, las enfermedades y las cosas encadenadas. Aquí nacieron las enfermedades contagiosas, las piedras porosas para filtrar el agua, la vesícula biliar, el proceso de cicatrización de las heridas, la palabra en los seres humanos, la virtud del mono, Eshu-Elegba Eluasama, la Awofakan y la entrega del Ikofafun, el vampiro negro, el que el gallo sea el rey de las mujeres y el grillo, que bajó al mundo. Nació entregar la pata izquierda del animal que mata el Awó en los sacrificios, nacieron los perros, los coyotes y los lobos, y las hormigas, que bajaron a la tierra.

Aquí fue donde Eshu-Elegba se transforma en perro y donde Oshalufón le puso la lengua al feto humano. En este signo hablan los colores amarillo, blanco, negro y rojo. Nacieron los trillizos por primera vez en la tierra, y aquí hablan los Ibejis: Okana Meji simboliza sus secretos y misterios, pues en él nacen. Aquí fue donde Olofin bajó a la Tierra.

Por este odu la persona no se puede mojar con agua de lluvia, y cuando salga para la calle nunca debe decir para dónde va: ha de ofrecer la información al revés. Este signo es el responsable del exceso de palabras, y enseña que el agua no se puede atar con una soga. Aquí los hombres no le reconocieron a Orúnmila el bien que les hizo, y en igual forma le harán al Awó.

Este odu prohíbe
  • Comer gallo.
  • Comer carne de res cocinada de vuelta y vuelta.
  • Comer frijoles negros ni colorados.
  • No se amarra nada.
  • No se debe cocinar con carbón vegetal, porque aquí los humanos aprendieron a cocinar con combustible mineral.
Nota

Por la carne de res se hizo rico, y con los frijoles se hizo ekru, olele y ekru-aro para que Eshu-Elegba comiera en forma de perro, porque la boa se lo iba a comer.

Este odu le asegura al Awó la invulnerabilidad contra la brujería, lo que se logra con una obra en la que se pinta el signo sobre una hoja de malanga (véase la relación de obras). Aquí se perdonan las faltas y Eshu-Elegba consciente a los Awoses. Este odu trabaja de noche.

Orishas que hablan en este odu

Eshu-Elegba, los Dignatarios de la Noche, Egun, Olodumare, Shangó, Oyá, Oduduwa, Obatalá Yekú Yekú, Oshún, Osun, Orun, Azajuano, Yewá, Osanyin, Obá y los Ibejis.

Es donde Ifá indica quiénes son sus Sacerdotes, y donde hay que trabajar Ifá. Cuando este odu sale en Awofakan, la persona debe hacer Ifá lo antes posible, si no hay causa mayor que lo impida, pues es lo único que la salva de la muerte; antes debe hacer Santo. Es un odu de transición. Este Ifá prescribe que todo lo que la persona posee debe estar bien claro, porque aquí es muy fácil hacerse osobo. En este signo, lo que se sabe no se pregunta.

Es un odu de soberbia y de desencanto o descontento, de mal agradecimiento y altanería: sus hijos creen tenerlo todo, son pícaros y negociantes, pero pierden por su mala cabeza. No deben ingerir bebidas alcohólicas, y si la bebida es blanca, mucho menos. Es un odu de fuerzas y de trampas: no permiten que nadie los mande, se creen saberlo todo, no oyen consejos y nada les parece imposible. Son de temperamento fogoso, no sacian su sed hasta que no ven lo que desean, y dan hasta la vida por destruir a quien les haya hecho algo, aunque sea sencillo, sin quedarse tranquilos. Son orgullosos, desean que todo se haga a su manera y forma, y solo creen en ellos mismos; por eso les retiran su protección. La soberbia los pierde: se creen grandes y poderosos, pero hacen cosas indignas, difíciles de perdonar; discuten y porfían, y siempre están descontentos. Es odu de maldición y de guerra entre familia religiosa y de sangre, donde se recurre a las armas y al hierro cuando se incomodan.

Nota

Analice el comportamiento del Gorila, la Boa Constrictora, los coyotes, los lobos, la vesícula biliar, el gato, la soga, la cadena, el rayo y la lengua.

Aquí es donde los muertos le hacen trampa a los vivos. La mujer puede abortar y desea tener hijos. Lo que pida Eshu-Elegba se le da a Shangó, y viceversa. La gente dice que estas personas son mentirosas. La justicia entra por un triángulo amoroso. Por este odu se pone una cadena del tamaño del Awó dentro de Olokun, y hay que rendirles tributo a los ancestros.

Este signo prescribe inmovilidad en las piernas y en los brazos, y es donde la enfermedad invade los hogares. Habla de deformación física, enfermedades contagiosas, adicción a drogas y estupefacientes, falta de aire, dolencia en la columna vertebral, sordera, dolencia en el estómago, problemas renales, hipertensión arterial, derrame cerebral, dolencias del vientre con intervención quirúrgica, problemas en las piernas, impotencia sexual, dolores en los brazos y operación en una pierna.

Predice enemigos altos y fuertes que quieren destruir a la persona; para evitarlo, deberá sacrificar a Eshu-Elegba un chivo, un gallo y un machete. Por este odu se debe dar tambor a los Santos. Aquí el hombre es muy mujeriego, y a la mujer le gustan mucho los hombres. No se deben matar las hormigas, pues vivirán en su casa como prueba de su desenvolvimiento.

Las cosas se les deben pedir a las Deidades al revés. Hay que atender bien a Eshu-Elegba, pues este castiga a los Sacerdotes de Ifá por desobedientes. Lo que usted ve, no lo comunique, para no perder la gracia. No se debe gastar dinero por gusto. Déjese las uñas largas. Un viaje le traerá fortuna. El daño se convierte en bien, y el mal que le hacen le sirve de bien. Se debe criar un pollito hasta que sea gallo, para la suerte.

Este odu aclara que Shangó es el vocero que convoca al Consejo Divino y el «Gran testigo» en las consagraciones del Ifismo. Cuando se realizan ceremonias a Egun, hay que sacrificarle u ofrendarle algo a Shangó. En este signo la mujer se impone y es adivina, pero permite que se violen reglas religiosas, y el hombre no ocupa el lugar que le corresponde.

Hay que cuidarse de la candela, que puede producirle deformaciones en el cuerpo y llevarlo a ser la burla de todos, todo por no oír consejos. Aquí, por su esfuerzo e inteligencia, la persona obtiene lo que desea, y debe procurar recibir su propio Ifá. Los hijos de este odu deben ponerle al Idefá algunas cuentas de Oyá, y no deben disentir ni porfiar. Este signo habla de robo de propiedades; hay que cuidarse de los reptiles; su enemigo es la lluvia, y no se deben hacer favores.

La voz del oráculo

Predicciones del odu Okana Meji

Cuando este odu aparece en la adivinación, al adivinado se le aconseja lo siguiente:

  • Cuando sale en la adivinación de Ikín, se le debe preguntar al adivinado si hay un miembro fallecido en la familia al cual aún no se le ha concedido un entierro final. También se le debe preguntar si hay una mujer en la familia que no tiene hijos; si el hombre tiene esposa sin hijos, se le debe decir que la mujer lo dejará seguramente, porque el casamiento no fue autorizado por su Ángel de la Guarda.
  • Se le debe decir al adivinado que tiene un enemigo alto y fuerte que va en busca de su caída. Para vencer los problemas creados por este, debe sacrificar a Eshu-Elegba un chivo, un gallo, un hacha y un machete.
  • Si viene con Iré, normalmente se le dirá que su madre acaba de hacer sacrificio por él o por ella. Y si el odu se ha manifestado por osobo, se le debe aconsejar a la persona que le diga a la madre que haga sacrificio por él o por ella, contra peligro inminente de muerte.
  • Para una persona que se estaba planificando para un nuevo cargo: se le debe decir que el éxito la está aguardando, pero que la muerte se interpone entre ella y el logro del éxito. Por lo tanto, debe hacer un sacrificio a las Brujas y a Eshu-Elegba con el fin de quitar el peligro de muerte de su camino.
  • Para que nunca le escaseen las cosas materiales, y sobre todo la comida, debe sacrificar dos palomas, dos ratas y dos pescados a Eshu-Elegba.
  • Si la persona va a viajar, deberá sacrificar un chivo a Eshu-Elegba y, con dos perros, un cerdo a Ifá, un garrote, dieciséis paquetes de panes fríos de maíz y resupo de frijoles, para evitar perder la vida cuando se interne en un bosque.
  • Cuando Okana Meji aparece en el Igbodun, se le debe aconsejar al iniciado que, para obtener una larga vida, debe sacrificar un chivo a Eshu-Elegba y rogar su cabeza con un gallo y nueces de kolá; darle a Ogún un gallo, una tortuga, una jícara de vino y boniato asado; y a Shangó un gallo, nueces de kolá amarga y vino, pues puede ser víctima de una tempestad, un trueno o un relámpago.
  • Este odu predice que la persona debe aficionarse a la labranza, pues tendrá éxito en la agricultura y será un hacendado o un granjero, por lo cual debe ofrecer en sacrificio una túnica blanca con muchos bolsillos rellenos de nuez de kolá, limpiarse con un pollo y usar un bastón, y recoger materiales de la cima de dos colinas cercanas una de otra, así como de dos aleros del techo de su casa; todos estos materiales se usarán para invocar a Eshu-Elegba.
  • Para que la persona reciba un título o cargo importante, debe sacrificar un chivo a Eshu-Elegba, una chiva a Ifá, un conejo a las Brujas y un gallo para honrar su cabeza.
Trabajos del signo

Relación de obras del odu Babá Okana Meji

Para resolver

Se le pone arroz con manteca de puerco a Eshu-Elegba Laroye y a todos los Santos.

Para los riñones

Baños de asiento de romero y verbena cimarrona.

Para tomar

Mastuerzo y hojas de platanillo de Cuba; se toman tres tazas al día.

Para vencer dificultades

Rogación de cabeza con un pollo al pie de los Guerreros. Después se lleva a la manigua.

A Shangó

Se le pone un racimo de plátano con un machete pequeño detrás de la puerta.

Para obtener una posición

Se cogen frutas, se rezan en el Tablero, se pelan y se machacan, y se ponen a macerar en una tinaja con agua. Se le da un pollo a Eshu-Elegba y a la tinaja y a Osun, y además a un güiro vacío. Durante 16 días tiene que bañarse con esa agua y llamar a Okana Meji, rezándole delante del güiro vacío. Esto se hace por la mañana, antes de hablar con alguien. Cumplidos los 16 días, se le da camino a todo al pie de una mata frondosa.

Para resolver situaciones

Se coge un gallo, se le presenta a Eshu-Elegba y se le pide que conceda lo contrario de lo que se desea. Se hace la ceremonia para dárselo y no se le da, y así se le engaña. Eshu-Elegba se pone furioso y concede lo contrario de lo que se le pidió.

Para apaciguar a Eshu-Elegba

Se hace Ebó con una sábana blanca y siete bollitos de carita. El Awó come un bollito fuera de la casa después del Ebó y pone uno dentro de la casa. Pone uno delante de Eshu-Elegba y se come uno. Se pone otro bollito en la esquina y se come uno. Con la sábana blanca se tapa todas las noches, hasta que se rompa.

Para alejar la enfermedad

El Awó se hace Ebó para alejar la enfermedad, y debe hacerlo una vez al año. Se coge una jícara con harina de maíz cocinada, una rama de mariwó, dos pollos chiquitos (jio jio) y once caracoles, 9 pedazos de coco, jutía y pescado ahumado, manteca de corojo, maíz tostado y una jícara grande. Después del Ebó, la rama de mariwó se corta en dos partes y se pone en la jícara grande delante de Eshu-Elegba. Se le dan los dos pollos chiquitos (jio jio) a Eshu-Elegba, echándole sangre de ambos sobre cada pedazo de la penca cortada. Sobre todo esto se coloca la harina cocinada en cuatro porciones y se les echa jutía y pescado ahumado, manteca de corojo, maíz tostado, los once caracoles y los nueve pedazos de coco. Se lleva a un lugar lejos de la casa.

Para la hechicería

Se coge una hoja de malanga en la que se pinta Okana Meji y se echa en un depósito con agua. Después la persona se lavará la cara y las manos y no se secará: se deja evaporar. Después esa hoja se les pone a los Ibejis y se hace polvo, para soplar en la puerta de la casa.

Para los muertos

Se ponen asistencias de agua de lluvia y agua normal de la casa.

Para Olokun

Se pone una cadena del tamaño del Awó dentro de él.

Cuando habla osobo

Se coge una jícara grande pintada de blanco con nueve pedacitos de coco y 9 pimientas de guinea, jutía y pescado ahumado, maíz tostado y 9 pedacitos de vela. Se coge otra jícara pintada de negro con: 1 ekó, jutía y pescado ahumado, maíz tostado, miel, y la cabeza y el corazón de un gallo blanco que se le da a Eshu-Elegba. La jícara negra va a la puerta de una Iglesia y la jícara blanca a la orilla de un río.

A las dos jícaras se les pinta una Atena con arena de río y de mar con los siguientes odu: Oshé-Turá, Okana Meji, Otura-Shé, Okana-Sa y Ojuani-Shobe, y a cada una se le echan 16 hojas de llantén.

Ebó

1 carnera, una raja de leña, maíz tostado, ñame, gallo, manteca de corojo, mucho ashé, Idefá, demás ingredientes, mucho dinero.

Ebó para tener hijos

1 gallo, 2 palomas, jícara con agua de lluvia, un mazo de leña, su medida, jutía y pescado ahumado, manteca de corojo, mucho dinero.

Ebó

3 pollitos, 3 cocos, 3 tipos de tela (amarilla, blanca y negra), 3 pedazos de pan, mucho ashé, demás ingredientes, mucho dinero.

Para prevenir abortos

2 sacos, uno grande y otro chiquito, 16 granos de millo negro para el saco chiquito, 16 granos de coralitos, 1 gallina negra. Se echa Iyefá en el tablero y se marca tres veces Okana Meji, con Oshé-Turá y Otura-Shé. Ahí arriba se presentan todos los ingredientes y se rezan los odu. Después se coge un poco de Iyefá, los 16 granitos de coralito y plumas de la gallina y se meten en el saco grande; se cierra con una soga y se suspende en el cuarto de la mujer. Al saco chiquito le echa el millo, Iyefá y plumas de gallina. Si el hombre que hace esto es Awó, lo pone sobre su Ifá. Si la mujer no tiene Ikofafun ni el marido Awofakan, el Awó pone una jícara con los odu Oshé-Turá, Okana Meji y Otura-Shé, y coloca el saco sobre su Ifá hasta que dé a luz. Después se pregunta para dónde va. El niño debe recibir el nombre de Awosun.

Contra los enemigos

Se le dará un perro a Ogún con una cadenita de su tamaño.

Cuando sale el signo

Dice Ifá

  • Que usted está malo por dentro de una pierna; tenga cuidado, no tenga que operarla.
  • En su casa hay una mujer a la que le gusta beber.
  • Usted misma va a desbaratar su casa.
  • Usted piensa engañar al Awó y quiere irse para el mismo lugar de donde usted vino.
  • Usted quiere tener hijos y dinero.
  • En su casa hay una persona que habla mal de usted en su ausencia y tiene malas intenciones con usted; tenga cuidado con esa persona, porque puede llegar a matarla. Esa persona siempre está diciendo que usted se va a morir; no se preocupe, que no le va a pasar nada.
  • Usted ha de tener una tragedia que le traerá líos de justicia; si no la ha tenido ya, usted va a ganar.
  • Usted quiere ir a un lugar donde todo es discordia y no hay tranquilidad.
  • Hay un viaje que le ofrecerá fortuna.
  • Usted será jefe de una casa.
  • Usted se ha de enterar de la muerte de tres personas de repente.
  • Hay una mujer que tiene tres hijos.
  • Dentro de tres días va a llover muy fuerte; no se moje con agua de lluvia, para que así pueda ganar.
  • En su casa hay mucha escasez de todo.
  • Nunca diga dónde va cuando salga para la calle, y todo lo dice al revés.
  • Al hombre le gustan mucho las mujeres, y viceversa.
  • Usted quiere saber si le conviene ir a ese punto que desea; allí hay alguien que desea lo malo para usted, tenga cuidado.
  • Cumpla con Oshún lo que usted le debe.
  • Tiene que tener cuidado con el río o el mar.
  • Hace cuatro días usted tuvo un dolor de estómago y se asustó.
  • ¿Qué cosa de hierro o cabilla tiene usted en su casa, a la que cuando se incomoda enseguida le echa mano para dar con ella? No lo siga haciendo.
  • A usted le van a hacer un daño que le será un bien.
  • No le haga favores a nadie, que no se los van a agradecer.
  • Están hablando mal de usted.
  • La gente dice que usted es un mentiroso.
  • Confórmese con lo que tiene; no quiera más de lo que pueda obtener.
  • Si es mujer, la enamora un hombre con compromiso, y por ahí le puede venir la justicia.
  • Usted tiene que hacer Santo.
  • Usted padece de dolencia en la espalda y sordera, y debe cuidarse los riñones.
  • Usted tiene que atender a sus ancestros; póngales una asistencia de agua de lluvia y otra de agua de la pluma.
  • Uno de sus hijos es Oni Shangó y tendrá que asentarlo.
  • Su trabajo es fuerte y le duelen los brazos.
  • Usted deberá criar un pollito hasta que sea gallo.
  • Usted no puede tener gato.
  • La soberbia lo pierde.
  • La desobediencia cuesta la vida.
Sabiduría del signo

Refranes de Okana Meji

  • El que come alimentos cocinados no se preocupa del agricultor que los produjo.
  • El agua no se puede atar con una soga.
  • La tarraja de pescar no atrapa a un hipopótamo.
  • El agua con que uno se lava las manos, después que cae a la tierra, no se puede recoger.
  • La batalla del calor nunca conquista a la cucaracha, y la cucaracha nunca entra en la sopa.
  • Cinco yemas de dedos nunca chocan entre sí.
  • El perro, de tanto husmear, tiene el hocico húmedo.
  • La boca que yo alimento jamás daré mi sentencia.
  • En la basura a veces se encuentra la felicidad.
  • La cabeza de un hombre tiene dos contrarios: la cólera del corazón y el deseo del amor.
  • De un saco bien amarrado nada caerá si se vira.
  • El camino del granjero.
  • En el mundo hay bueno y malo.
  • Critica todo lo que lo rodea; prueba a mirar por fuera.
  • Un árbol abatido caerá debajo de la puerta de su tronco.
  • El monte tiene una hierba buena y una mala.
  • Si se sueldan dos pedazos de hierro, no se pueden después separar.
El guardiero del signo

Eshu-Elegba del odu Okana Meji

Eshu-Elegba Eluasama

Este Eshu-Elegba es masculino. Vive metido debajo de una horma de azúcar; no se le mira, solamente cuando se le da de comer. Los lunes se le pone o se le echa encima un poco de manteca de la bodega. Vuelve al revés a la gente.

Carga: hierba bastillo, carapacho de cangrejo, aceite de alacrán, 7 agujas, vainas de pica pica, hueso de muerto (mujer o hombre, según el sexo de la persona), tierra del cementerio, 21 pimientas de guinea, 21 pimientas de china, 21 pimientas de maravilla, 21 pionías, carbón de piedra, tierra de cangrejo, jutía y pescado ahumado, 21 palos fuertes (se preguntan). Carga secreta.

Se forra por dentro con 101 caracoles (la forma de este Eshu-Elegba es redonda); en el frente se le pone un cerco de cuentas de Elegba, y ojos y boca de caracoles. El cerco de cuentas le enmarca la cara hecha con los caracoles: dos para los ojos y uno para la boca. En la base de esta cabeza, en lo que vendría a ser el cuello, se enreda con una cadenita de plata.

Deidad de este odu

Shangó: Okana Meji, su odu Isalayé

Okana Meji es el odu de Ifá que acompañó en su viaje a la Tierra a Shangó Olufinran, rey de Koso, y constituye así su odu Isalayé. Shangó es la Divinidad de los rayos y de la electricidad.

Otros nombres de Shangó

  • Oranfe: nombre con el cual se conoce a Shangó en Ile-Ife.
  • Jakuta: otro nombre con el que se conoce al Orisha en diferentes lugares, y que significa «el que tira o pelea con piedras».
  • San Jerónimo: con este nombre se conoce a Shangó en Bahía, Brasil.
  • Santa Bárbara: nombre que se le atribuye a Shangó en Cuba y en otras partes de América, producto del sincretismo católico.

Los mitos de Shangó

La leyenda popular entre los yorubas cuenta que Shangó fue un ser humano que reinó como cuarto Alaafin de Oyó. Existen muchas leyendas asociadas a él, y cada una intenta explicar cómo fue deificado y asociado con la deidad solar.

Una versión relata que Shangó descubrió un hechizo con el que podía hacer caer los relámpagos del Cielo. Un día subió a una loma en las afueras de la ciudad para probar su descubrimiento, y el hechizo funcionó tan bien que los relámpagos cayeron sobre su propio palacio y lo destruyeron junto con su esposa y sus hijos. Horrorizado por semejante calamidad, salió y se ahorcó.

Otra versión dice que sus esposas —Oyá, Oshún y Obá— eran muy peleonas y le daban infinidad de problemas, a lo que se sumaban las quejas de sus súbditos por su tiranía. Cansado de la inestabilidad del hogar y del gobierno, Shangó montó su caballo y, colérico, se internó en el bosque. Su gente lo buscó en vano, y cuando lo llamaban pidiéndole que regresara, lo escucharon decir en la distancia: «No regresaré a ustedes; ahora los gobernaré oculto». La leyenda agrega que Shangó subió al Cielo mediante una cadena, y que desde entonces manifiesta su majestuoso poder a través de rayos y truenos.

La más popular de las leyendas —que los devotos de Shangó detestan— lo presenta como un gobernante tiránico y poderoso, con mucha habilidad en diferentes artes de magia: cuando hablaba a sus súbditos, de su boca y de sus fosas nasales brotaban fuego y humo, lo que les provocaba miedo. Tenía dos cortesanos, Timi y Gbonkaa Eberi, que se estaban haciendo demasiado poderosos para ser controlados, por lo que astutamente planificó deshacerse de ellos echándolos a pelear entre sí, con la esperanza de que ambos murieran en el encuentro. Timi murió, pero Gbonkaa siguió viviendo y siendo una irritación para el rey; Shangó ordenó entonces que fuera arrojado al fuego, y para su desconcierto, Gbonkaa salió de las llamas sano y salvo. Como resultado, Shangó abdicó y huyó de su reino. En el camino hacia su exilio voluntario descubrió que hasta los más íntimos miembros de su familia lo abandonaban, y decidió quitarse la vida colgándose de un árbol.

La noticia corrió con rapidez. Los oponentes del rey, encantados, comenzaron a ridiculizar y a insultar a sus seguidores. Estos, en respuesta, fueron al clan de Nupe —el hogar materno de Shangó— y obtuvieron un preparado con el cual podían atraer el rayo, que emplearon para hacer caer el desastre sobre mucha gente de Oyó y sus alrededores: con frecuencia las casas y los caseríos se incendiaban. Al consultar el Oráculo, se descubrió que la calamidad la enviaba Shangó, irritado porque se decía que él se había ahorcado. La única forma de evitar que siguieran cayendo rayos era declarar abiertamente que el rey no se había ahorcado, y llevarle un sacrificio propiciatorio de aves, ovejas, aceite de palma y nueces de kolá amarga (orogbo). La gente acudió al lugar donde se decía que se había ahorcado y declaró «Obá Ko So» —«el rey no se ahorcó»—. Ese lugar se convirtió desde entonces en un santuario muy popular de Shangó en las afueras del actual Oyó, y es donde tradicionalmente se coronan los reyes de Oyó que reclaman a Shangó como su antepasado. Así fue como Shangó, que era un ser humano, llegó a ser deificado y adorado.

Lo más interesante es que los devotos no recuerdan a Shangó por su tiranía ni por sus actos de magia: lo recuerdan y lo reverencian por representar la justicia y el juego limpio, y creen fielmente que odia y prohíbe el robo, la mentira, la brujería y la hechicería. La verdad del asunto es que entre los yorubas existía una deidad solar llamada Jakuta —«el que tira o pelea con piedras»—, guardián de la moralidad social, que odiaba la inmoralidad en cualquiera de sus formas y era «demasiado bueno para ver las injusticias»: cada vez que alguien obraba mal o hacía cosas contrarias a los deseos de Olodumare, Jakuta lanzaba piedras de fuego. Es decir, antes de que Shangó naciera ya existían el trueno y el rayo, y ya había una divinidad asociada a ese fenómeno. Lo que sucedió fue que los seguidores de Shangó, convertidos en sus primeros devotos, llegaron a ver en él atributos similares a los de Jakuta, la divinidad solar tradicional, y tuvo lugar una forma de euhemerismo: Shangó, el hombre, vino a asumir los atributos de Jakuta, la deidad original, que era una manifestación de «la ira» de Olodumare. Actualmente, los devotos de Shangó lo adoran en el día sagrado de Jakuta, y si se les pregunta la razón, no pueden ofrecer una respuesta satisfactoria: descartan la pregunta diciendo que Shangó es la misma divinidad que Jakuta.

El trueno y el rayo se saludan habitualmente con «Kabiyesi» —«¡Saludo a su majestad!»—, que es la forma en que se saluda a los jefes supremos entre los yorubas. Esto es así porque la gente cree que, cuando truena, el antiguo Alaafin de Oyó, ahora deificado, ha venido en son de visita.

Ofrendas a Shangó

A Shangó se le ofrece como alimento principal el carnero; además se le ofrecen kolá amarga (orogbo), plátanos indios o manzanos y frutas, chivo, novillo, manteca de corojo, jicotea, codorniz, toro, pavo, guineo, pollos, gallos, harina de maíz y quimbombó, cangrejo, ñame en distintas formas, pargo, guanajo y perro.

Las historias del signo

Patakíes del odu Okana Meji

1.El nacimiento del odu Okana Meji

Cuando comprendió que sus colegas ya habían salido para la Tierra, Okana Meji decidió obtener la tolerancia de Olodumare para emigrar del Cielo. Acudió a un Sacerdote de Ifá llamado Asokon Deji, quien le aconsejó hacer sacrificio antes de ir a recibir los instrumentos de autoridad de manos de Olodumare: debía sacrificar una jutía, un pescado, una gallina, una chiva, un chivo y una paloma. Hizo los sacrificios y fue al Palacio Divino a pedir sus deseos de venir a la Tierra. Su plan original era viajar en compañía de la calabaza, el melón y el jarro de arcilla, pero el Sacerdote de Ifá le indicó que bajara solo, por una ruta diferente.

En su camino al mundo se encontró con un rancho. A la orilla del rancho había una trampa que había atrapado a un antílope que ya empezaba a descomponerse; él lo sacó de la trampa, lo descuartizó y se dispuso a preparar fuego en la granja para secar la carne. Mientras la preparaba en el disecador, llegó el dueño de la granja y lo desafió; él le explicó que lo había hecho por generosidad, para impedir que la carne se descompusiera del todo. Cuando el hacendado comprendió el gesto de amabilidad de Okana Meji, le agradeció lo que había hecho y le entregó una pierna del antílope, que es la parte de cualquier animal que el Sacerdote de Ifá toma hasta el día de hoy cuando mata a un animal para hacer sacrificio. Esa es la razón por la que Okana Meji es descrito como el Ifá al que se le dio una mano libre para que prosperara en la vida, y por la cual a sus hijos se les aconseja aficionarse a la labranza, porque él tuvo éxito en la agricultura.

Al nacer en el mundo y crecer se convirtió en hacendado, pero en sus inicios fue muy desafortunado: sembraba principalmente ñame y maíz, y los animales le devoraban las cosechas a menudo. Decidió ir por adivinación, y le dijeron que se hiciera una túnica con bolsillos por todas partes y los llenara con nueces de kolá y kolá amarga; que ungiera su cuerpo con un pollo y sostuviera un bastón llamado Okparere en yoruba y osogan en Benin; y que recogiera materiales de la cima de dos colinas cercanas una de otra, así como de los dos aleros de su casa. Todo sería usado para invocar a Eshu-Elegba, para que ahuyentara a los animales entrometidos de su granja. Hizo el sacrificio y, ya apaciguado, Eshu-Elegba plantó trampas invisibles alrededor de la granja, que fueron atrapando a los animales uno tras otro. Libre de los intrusos, Okana Meji comenzó a prosperar, e hizo además abundante dinero vendiendo la carne de los animales que caían en las trampas de Eshu-Elegba.

Con el dinero ganado decidió casarse, pero su esposa no tuvo hijos por largo tiempo. Una noche, la mujer soñó que veía a Okana Meji bailando en torno al pueblo con una multitud que lo seguía, y fue por adivinación para averiguar el significado del sueño. El Sacerdote de Ifá le indicó preparar dos palos con las puntas afiladas y conseguir un manojo de ají pimiento —otawewe en yoruba, akpoko en Benin— para usarlos como sacrificio a Eshu-Elegba, y suplicarle que transformara su difícil suerte en buena fortuna. Ella hizo el sacrificio con rapidez y las cosas empezaron a mejorar en todas las facetas, pero la mujer seguía sin quedar embarazada.

Él no sabía que su mujer no era más que una Bruja destructora y despiadada. Estos hechos le fueron revelados después en un sueño por su Ángel de la Guarda, quien le comunicó que era él, su Ángel de la Guarda, el responsable de que su mujer no tuviera hijos, y se lo dijo en un poema:

«Una serpiente es como una Bruja en el vientre de su madre: la serpiente hereda la bolsa de veneno, así como la Bruja chupa la hechicería de las entrañas de la madre».

Finalmente la mujer lo dejó, y pronto sus padres también murieron. Por eso, cuando este odu sale en la adivinación de Ikín, se pregunta por un miembro fallecido de la familia al que no se le ha dado entierro final, y por la mujer de la familia que no tiene hijos.

Después de perder a su esposa y a sus padres, decidió cambiar de residencia por un tiempo, y fue a ver a un Sacerdote de Ifá llamado Kponrikpon abidi tirigi, quien le dijo por adivinación que hiciera sacrificio para evitar perderse en el bosque: debía darle un chivo a Eshu-Elegba y un cerdo a su Ifá, obtener 16 paquetes de panes fríos de maíz y resupo de frijol para el viaje, y viajar con dos perros. Hizo el sacrificio y abandonó Ilaye Ule, su residencia permanente, para trasladarse a Ilaye Oko, donde procuraba retirarse temporalmente. Sin que él lo supiera, el viaje entre los dos lugares era desde hacía tiempo una pesadilla: los que viajaban entre ambos pueblos, de manera misteriosa, nunca llegaban a su destino, y nadie sabía con exactitud qué les sucedía.

A mitad de camino hacia Ilaye Oko, sus dos perros tuvieron hambre y él les dio parte del pan frío de maíz y del resupo de frijol. Mientras comían, apareció una misteriosa serpiente boa constrictora que atacó bruscamente a los perros y se los tragó. Después la boa quedó débil y desvalida, y Okana Meji consiguió una estaca fuerte y la mató. Dejó la serpiente allí y siguió hasta Ilaye Oko. Cuando contó a las personas lo que había experimentado, todos comprendieron que era la boa la que se estaba tragando a los viajeros en el trayecto entre los dos pueblos. Lo siguieron hasta el lugar para masacrar a la boa, y él tomó solamente la pequeña piedra encontrada en el estómago del animal (iyin osumale) y el aceite, dejándole la carne a la gente del pueblo. Esa experiencia singular lo lanzó a la fama y a la prosperidad como Sacerdote de Ifá, y en el pueblo le entregaron varias mujeres en matrimonio.

2.Aragba e Iroko: las obras de Okana Meji en el Cielo

Okana Meji hizo algunas obras importantes en el Cielo. Antes de partir hacia la Tierra se llamaba Okonron kon lounb, Okonron kon nihin. Hizo adivinación para Aragba (Obadan en Benin) y para Iroko (Uloko en Benin) antes de que ellos partieran para el mundo. Araba e Iroko siempre fueron como el perro y el gato, y nunca estuvieron enteramente de acuerdo en ningún asunto; por esa época Iroko era tan fuerte y poderoso que todo el mundo le temía.

El adivino les aconsejó a ambos rendir homenaje a Eshu-Elegba con un chivo, un gallo, un hacha y un machete. Aragba hizo el sacrificio, pero Iroko lo rehusó, porque se consideraba lo suficientemente fuerte como para ser invulnerable. Después de festejar con las ofrendas hechas a Eshu-Elegba, este llamó la atención de los seres humanos sobre la fortaleza de Iroko, que podían aprovechar para construir útiles con él. Hasta entonces, el árbol de Iroko lucía tan feroz que nadie se atrevía siquiera a pensar en atacarlo: en primer lugar, porque es físicamente muy fuerte y enorme, y en segundo, porque su casa es el punto de reunión de los Ancianos de la Noche. La intervención de Eshu-Elegba buscaba destruir el mito que abrigaba la imagen de Iroko y hacerle ver que era tan ordinario como cualquier otro árbol.

Eshu-Elegba hasta se ofreció para guiar a los seres humanos a la casa de Iroko, y les dio un hacha con la que podían derribarlo. Al principio todos estaban renuentes a usar el hacha sobre Iroko, pero con el estímulo que Eshu-Elegba les dio, lo atacaron con furia. La caída de Iroko fue tan grandiosa que el eco resonó por todo el bosque. Cuando Aragba escuchó la caída y preguntó qué sucedía, le dijeron que el gran Iroko había caído bajo la fuerza del hacha humana. Sabiendo que el destino de Iroko era el resultado de su negación a hacer sacrificio, Aragba se felicitó por haber seguido el consejo de Okana Meji, y cantó alabanzas al adivino que le hizo superar la amenaza de Iroko, quien era, de otro modo, una espina en su carne.

3.La adivinación para la Hormiga (Erira)

Okana Meji también hizo adivinación para la hormiga antes de dejar el Cielo por la Tierra. La hormiga era tan pequeña que se preguntaba de qué manera podría trabajar para vivir en la Tierra. Fue entonces a ver a Okana Meji, conocido de otro modo como Okon Feere y Eji Feere, quien le dijo que le daría poder sobre todo alimento en la casa si era capaz de hacer sacrificio con dos palomas, dos jutías y dos pescados, para ganar el control eterno sobre todos los materiales de las casas del mundo. Después del sacrificio, la hormiga salió para la Tierra. Esto explica por qué la hormiga, hasta el día de hoy, pisa y se alimenta libremente de todo tipo de comida que hay en las casas, y se mueve por ellas sin obstáculos: esa es la manifestación del sacrificio que hizo en el Cielo.

4.La adivinación para la familia de los árboles

La última obra de importancia asociada a Okana Meji antes de salir para la Tierra fue realizada en su nombre por uno de sus seguidores, llamado Efun fun Zele (el viento fuerte). En esa época, todos los árboles se estaban preparando para venir al mundo, y antes de partir fueron a ver a Okana Meji para saber qué hacer para tener una misión exitosa. Como él también estaba haciendo sus propios preparativos para el viaje, le pidió a su subordinado Efun fun Zele que adivinara para los árboles.

Efun fun Zele adivinó para todos ellos y les aconsejó hacer sacrificio a Eshu-Elegba con un chivo; servir sus cabezas con un gallo, una paloma y nueces de kolá; darle a Ogún un gallo, una jicotea, un barrilito de vino y ñame asado; y a Shangó un gallo, kolá amarga y vino. Todos los árboles rehusaron hacer el sacrificio, excepto Agbon (Urua en Benin), la palma real. Después de esto, todos salieron para el mundo.

Muchos años más tarde, cuando todos habían prosperado y embellecido la Tierra, las divinidades le encargaron a Shangó que fuera al mundo a averiguar qué estaba sucediendo, y a Efun fun Zele, quien había hecho la adivinación para los árboles, se le dijo que lo acompañara en su misión. Al llegar, los comisionados celestiales descubrieron que muchos árboles habían sido contaminados por las iniquidades de este mundo, y a través del trueno y de la fuerza del viento los destruyeron a todos. Cuando llegaron a la morada de la palma real, esta empezó a cantar alabanzas al adivino que le hizo adivinación en el Cielo, para recordar el sacrificio que había hecho y agradecerle el éxito alcanzado en la Tierra. Por lo tanto, la palma real fue el único árbol cuya vida fue perdonada. Esa es la razón por la que, hasta el día de hoy, Agbon (Urua) es el único árbol que está seguro contra cualquier ataque de los truenos o de los vientos fuertes.

5.Okana Meji se convirtió en jefe principal de Ilaye Oko

Al llegar a Ilaye Oko, Okana Meji desarrolló pronto una estrecha alianza con los mayores adivinos, para hacer por el pueblo lo que ellos no habían podido lograr después de varios años de tentativas. Uno de los Sacerdotes de Ifá se llamaba Ojikutu Ogbere Sorun-Orin gbere gbere Kaaye. Este hombre le aconsejó que hiciera sacrificio con un chivo para Eshu-Elegba, una chiva para Ifá, un conejo para la Noche y un gallo para su cabeza, porque era probable que recibiera un ascenso, y le dijo que tocara un tambor y bailara fuera de su casa. Era la víspera del nombramiento del Jefe Principal del Pueblo y, como visitante, él nunca había aspirado a la dirección del pueblo, pero de todas maneras hizo los sacrificios.

Después consiguió quien golpeara el gongo y los tambores, les dio el uroke a sus esposas, y todas bailaron hasta el alba; todos los sacerdotes adivinos del pueblo vinieron a participar del baile. A la mañana siguiente, temprano, se determinó que él sería el próximo jefe principal de Ilaye Oko, y hubo alegría y gran júbilo. Luego reclutó a un número de Sacerdotes de Ifá subordinados a él, que practicaron el arte de Ifá en su nombre.

6.La adivinación que trajo la lluvia y la paz a Ifé

Una vez, Ifé estaba sufriendo una fuerte hambruna: hubo una larga sequía, y todos los hacedores de agua de los alrededores habían intentado en vano obtener lluvia. Entonces oyeron hablar de Okana Meji y enviaron por él a un campesino que no dominaba ampliamente el arte de Ifá. Antes de responder a la invitación, Okana Meji fue por adivinación, y le dijeron que hiciera sacrificio antes de partir para Ifé.

Al llegar vio la devastación ya causada por la sequía. Al conseguir su porción de los sacrificios, Eshu-Elegba, que era el responsable de las dificultades, rápidamente destornilló el tapón de la lluvia en el Cielo, y desde la misma noche de su llegada, después de usar solo polvo divino y el encantamiento apropiado, la lluvia comenzó a caer. Llovió ininterrumpidamente tres días, y los habitantes de Ifé comenzaron a regocijarse en alabanzas a Okana Meji, quien realizó el milagro. El sortilegio o encantamiento utilizado por Okana Meji fue como sigue:

«La batalla del calor (animosidad, odio) nunca conquista a la cuchara, y la cuchara nunca rompe en la sopa».

7.La salvación de Akeriwaye

Dos de los sacerdotes subalternos de Okana Meji eran Shekutu molagua, ojo okpa akiko iyare re ododi, quienes hicieron adivinación para la madre de Akeriwaye cuando los enemigos deseaban la muerte de la mujer. Le dijeron a la madre que hiciera sacrificio con dos gallos, y ella lo hizo con rapidez; los gallos fueron usados para hacer sacrificio a Ogún y a Eshu-Elegba. Una noche, mientras Akeriwaye dormía, un espíritu maligno vino a ella en forma de serpiente para entrar en el cuarto donde descansaba. La serpiente estaba casi por penetrar cuando Eshu-Elegba quitó rápidamente la barra de hierro que aguantaba la puerta, la cual cayó sobre la serpiente y la aplastó hasta matarla. El sonido producido por la caída del pesado objeto de hierro despertó a la madre, y cuando vio lo que había sucedido, se arrodilló y cantó en alabanza a Okana Meji, por cuyo consejo había hecho sacrificio. Por este camino, cuando el odu viene con Iré se dice que la madre del adivinado acaba de hacer sacrificio por él; y si viene osobo, se le aconseja pedirle a la madre que haga sacrificio por él, contra peligro inminente de muerte.

8.La funesta coronación de Adeguoye

Los Sacerdotes de Ifá que hicieron adivinación para Adeguoye, el único hijo del Rey, fueron Eti Lawo Moruge, Ita Aare Nige Ata Ono. Adeguoye nació cuando su padre ya estaba muy viejo. Poco después de la muerte del padre, los Sacerdotes de Ifá le aconsejaron hacer sacrificio a los Ancianos de la Noche con un chivo, y ofrecerle un macho cabrío a Eshu-Elegba, de modo que pudiera vivir durante las ceremonias de coronación. Por ser un hombre joven, no comprendía la significación de las ofrendas de sacrificio, y no podía entender por qué tenía que sacrificar por algo que era simplemente una ceremonia tradicional.

Tras el entierro de su padre, los coronadores lo invitaron a hacer los preparativos para sustituirlo en el trono. La ceremonia comenzaba con un retiro en un cónclave secreto durante catorce días. Una noche, las Brujas —que normalmente no atacaban sin antes avisarle a la víctima— lo visitaron y le frotaron el cuerpo con sus manos. A la mañana siguiente se enfermó, y a pesar de su indisposición, todavía no estaba convencido de que debía realizar el sacrificio. Su madre, la única que podía haberlo aconsejado, ya estaba demasiado vieja para hacer algo por él. Al séptimo día de hallarse en el cónclave, murió.

Su muerte no se anunció formalmente: bajo el pretexto de un toque de queda (Oro), su cuerpo fue llevado a la casa, y la ceremonia de coronación se completó póstumamente por su hijo pequeño, quien fue hecho Rey. De aquí que, cuando este odu sale para una persona que se planifica para un nuevo cargo, se le diga que el éxito la aguarda, pero que la muerte se interpone en su camino, y que debe sacrificar a las Brujas y a Eshu-Elegba para apartar ese peligro.

9.Los seis hijos del bandolero

Había un bandido en un pueblo, y todos los moradores le tenían respeto por su valentía y por sus fechorías. Este bandido tenía seis hijos que estaban pasando muchos trabajos, pues dondequiera que llegaban la gente se atemorizaba mucho y no se reunía con ellos; ante esa situación, tenían que irse.

Un día, cansados de lo que les sucedía con la gente, fueron a casa de Orúnmila, quien les hizo Osode, les vio este odu y les dijo que cada uno de ellos cogiera una yagua y, por la parte del lomo, fueran dando golpes por toda la ciudad. Ellos, extrañados, lo hicieron, y un grupo de enemigos que estaban escondidos para tomar la ciudad se asustaron al oír aquellos ruidos y salieron huyendo; la gente, al verlos, los persiguió, pero no pudo detenerlos.

El rey mandó a indagar el porqué de la huida de los enemigos, y le dijeron que había sido por unos locos, y que si no hubiera sido por ellos, el enemigo hubiese tomado la ciudad. El Rey entonces insistió en que le llevaran a esos locos a su presencia, dando por resultado que eran los seis hijos del temible bandolero. Fueron agasajados por el Rey y la Corte, y después pudieron vivir tranquilos en la ciudad.

10.El gobierno de los pobres

Había seis pobres que fueron a casa de Orúnmila por los problemas que había en aquella tierra, de asaltos y malversaciones de los enemigos. Orúnmila les dijo que cogieran cuatro yaguas y que, por la parte del lomo, les fueran dando hasta formar una algarabía que pareciera una sublevación. Los enemigos se asustaron y se fueron huyendo. El rey mandó a preguntar, y le dijeron que eran unos locos, y que si no hubiera sido por esos locos, el enemigo habría tomado la ciudad.

El Rey les dio el valor que requerían, y desde entonces gobiernan pobres y no ricos.

Nota

Las yaguas representan la parte exterior de las ruedas. Aquí tildan de loco a la persona. En el mundo hay buenos y malos.

11.Cuando el Gallo deseaba tener mujeres

El gallo deseaba tener muchas mujeres y partió para la tierra donde ellas abundaban, pero sabía que en aquella tierra hacía mucho tiempo que no llovía, y que por eso nadie deseaba ir a la misma. Por el camino se encontró con Eshu-Elegba Eluasama, que le preguntó: «¿Gallo, para dónde vas tan apurado?». El gallo comprendió que Eshu-Elegba lo podía perjudicar si se enteraba de lo que deseaba, y le informó todo al revés: «Voy a una tierra donde llueve mucho, para evitar que continúe lloviendo».

Eshu-Elegba se molestó porque el gallo no le dio nada de comer y, para perjudicarlo e ir en su contra, hizo uso de su ashé y mandó mucha lluvia para la tierra a donde el gallo se dirigía. Cuando el gallo llegó a aquella tierra llovía torrencialmente, y les dijo a las gentes: «Yo soy el que trajo la lluvia». Entonces aquella gente le concedió lo que él quería, que era tener muchas mujeres. Y desde entonces el gallo es el rey de las mujeres. El gallo comprendió que no le podía decir toda la verdad a Eshu-Elegba Eluasama, pues este lo vuelve todo al revés.

Nota

Por este odu, Eshu-Elegba concede lo contrario de lo que la persona pida.

12.Osun, representado por el gallo, hombre de confianza de Olofin

El gallo era el hombre de confianza de Olofin, por cuya razón sabía todos los secretos de este. Pero Eshu-Elegba, que siempre quería saberlo todo, vivía intrigado y quería conocer cómo era la vida de Olofin. Un día vio salir al gallo de la habitación de Olofin y se dio cuenta de que aquel poseía un privilegio que no tenía nadie en el mundo. Sucedía que el gallo veía a Eshu-Elegba como a otro Santo cualquiera y le restregaba ese privilegio, hasta que un día Eshu-Elegba se propuso destruirlo.

Pasaron los días y Eshu-Elegba fue a casa de Olofin. Cuando llegó, el primero en salir fue el gallo, que le preguntó: «¿Qué deseas?». Y Eshu-Elegba le dijo: «Ver a Olofin». A lo que el gallo respondió que era imposible: «Nadie que no sea yo puede verlo, así que cualquier cosa, dímela a mí». Eshu-Elegba le contestó: «¿Por qué te pones con esas payasadas, si yo sé cómo vive Olofin?». Entonces empezaron a discutir, y Eshu-Elegba aprovechó para hipnotizarlo con su ashé, al extremo de que el gallo le dijo que Olofin se encontraba en paños menores, ocupado con sus mujeres. Al enterarse de esto, Eshu-Elegba se fue corriendo del lugar.

Ogún, que tenía necesidad de ver a Olofin para mejorar su situación, se encontró con Eshu-Elegba y le contó sus problemas; este le dijo que lo iba a ayudar, y que al otro día irían a ver a Olofin. Al día siguiente, cuando llegaron a casa de Olofin, el gallo pasó por delante de Eshu-Elegba y de Ogún con su orgullo de siempre, y entonces fue cuando Eshu-Elegba más se empeñó en su proyecto. Estando en la puerta, Eshu-Elegba la empujó y entró, sorprendiendo a Olofin en aquella situación. Olofin, molesto, le preguntó: «¿Quién eres?». Y Eshu-Elegba, así como tuvo el valor de entrar en su casa, le respondió: «Yo soy Eshu y vengo a hablar contigo». Entonces Olofin le dijo: «¿Tú no sabes que hay que hablar con el gallo primero?». A lo que Eshu-Elegba respondió: «Bueno, padre, ¿para qué tantos requisitos, si yo sé cómo vive usted?». Esto sorprendió a Olofin, que dijo: «¿Quién te ha dicho cómo vivo yo? Si el único que lo sabe es el gallo, porque aparte nadie lo puede saber, y solo él pudo habértelo dicho».

En ese momento hacía su entrada el gallo, llegada que Eshu-Elegba se encargó de anunciarle a Olofin. Este lo mandó a detener y le dijo: «Durante mucho tiempo tú has sido mi hombre de confianza y yo confiaba plenamente en ti, pero no has sabido guardar mi secreto. Por lo tanto, mientras el mundo sea mundo, Eshu, ese a quien tú le has revelado mis secretos, él mismo te comerá. To Iban Eshu».

Nota

Aquí fue donde Eshu-Elegba por primera vez comió gallo. Este odu explica que hay que guardar los secretos para conservar la vida. Aquí habla Iyá Agba, que es el espíritu de Osun, que representa a la madre de Orúnmila.

13.El Awó Akukó (gallo) y Eshu-Elegba

REZO: OKANA MEJI ADA ASHUREO ESHU AWO AKUKO ADIE PAKUKO SHUKUTO MAYAKUALA ADIE ANADORE OKANA IRE BELELE OYURO INLE MOGBA OKANA IRE ESHU SHEPE ESHU ISOKUN OSODE OLORE BO ASHE AWO AKUKO IBA FUN FUN LODAFUN ESHU IFA KAFEREFUN ORUNMILA.
Ebó

Gallo, una tablita, un güiro, agua de lluvia, agua de río, tierra de la casa, jutía y pescado ahumado, manteca de corojo, maíz tostado, ekó, mucho dinero.

Nota

Aquí se piden las cosas al revés, para obtener beneficios de la petición negativa de sus enemigos.

El Awó gallo y Eshu-Elegba no se llevaban bien, debido a que el Awó gallo siempre adivinaba y Eshu-Elegba siempre le iba a la contraria. Un día, el Awó gallo decidió irse a caminar por otras tierras y llegó a la tierra Mogba, donde la gente se estaba lamentando porque nunca llovía: había una gran falta de agua, la tierra estaba completamente seca y no existía el preciado líquido en ese territorio. Cuando el Awó gallo llegó y se enteró de lo que allí sucedía, les dijo a los de esa tierra: «Yo les traeré el agua. ¿Qué me darán ustedes a cambio?». Ellos le respondieron: «Si tú nos traes el agua, le diremos a Olofin que seas tú quien gobierne estas tierras».

Entonces el Awó gallo salió para donde estaba Orúnmila, que le vio este odu Okana Meji, le marcó el Ebó indicado arriba y le dijo: «Después que hagas Ebó, introdúcelo en un saco y llévatelo, que por el camino te vas a encontrar con Eshu; le dices lo que vas a hacer, pero al revés, y niégale lo que llevas en el saco cuando te lo pida. Él te echará una maldición que te será de beneficio».

El Awó gallo hizo el Ebó, lo echó todo en un saco y salió camino de la tierra Mogba. Se encontró con Eshu-Elegba, y este le dijo: «¿Para dónde vas? Dame lo que llevas en el saco, que tengo hambre». El Awó gallo le respondió: «No puedo darte nada, pues ahí llevo todo lo que necesito para hacerle Ebó a la tierra Mogba, que tiene mucha lluvia y se está ahogando la gente; el Ebó servirá para que venga la seca y se remedie su tragedia». Eshu-Elegba se sonrió y se dijo: «Todo te va a salir al revés de lo que pretendes», y sacó su Ado Ashuré (güiro de virtud) y le rezó:

AFEFE YERE AFEFE LONA OMI OYURO AFEFE LELE MOGBA INLE.

Entonces, por virtud de la maldición (shepé) que Eshu-Elegba echó, comenzó un torrencial aguacero en la tierra Mogba, y los ríos se llenaron de agua a tal punto que todo se inundó. La corriente se fue llevando al Awó gallo, pero este sacó del saco la tablita del Ebó y sobre ella se sostuvo; así la corriente lo llevó hasta la tierra Mogba, que ya estaba con agua y con la gente contenta. En virtud de lo que había cumplido, al Awó gallo lo hicieron el gobernador de aquellas tierras, gracias a Orúnmila y a la maldición de Eshu-Elegba.

14.Por su lengua se pierde

En este camino había una seca muy grande, y la enfermedad invadía los hogares, ocasionando por ello muchas muertes. El gallo fue entonces a casa de Olokun y, después de contarle sus penas, Olokun le dijo que eso él lo arreglaba, y que se vistiera de blanco. El gallo así lo hizo, y cuando se encontró con Eshu-Elegba en la calle, este, al verlo tan elegante, se sorprendió y le dijo: «¿Tú tan elegante? ¿A qué se debe esto?». El gallo le contestó: «Sí, estoy de lo más contento, pues con esta seca puedo andar más fresco y limpio», y sin esperar más despidió a Eshu-Elegba. Esta actitud incitó tanto a Eshu-Elegba que enseguida fue al Cielo y abrió las llaves del agua.

El gallo fue corriendo a la casa de Olofin y le dijo: «Gané esta». Olofin le preguntó qué era lo que él quería, y el gallo dijo que quería tener muchas mujeres, tener fuerzas para mantenerlas y ser rey, para tener corona. Olofin se lo concedió.

Al día siguiente se apareció Eshu-Elegba en el palacio y vio al gallo muy contento con sus mujeres. Eshu-Elegba se asomó y le dijo: «¿Tú aquí?». Y él le respondió: «Cómo no, si soy el favorito de Olofin». Eshu-Elegba enseguida lo contradijo, hasta tal punto que el gallo, para convencerlo, le dijo: «Mira si es verdad, que yo ando con las joyas de Olofin, le llevo el desayuno a la cama, y él anda desnudo por toda la casa».

Eshu-Elegba fue para donde estaba Olofin, le tocó a la puerta y, como no le abrían, empezó a gritar: «Sí, yo sé que tú andas desnudo, que el gallo te alcanza el desayuno a la cama y que anda con tus joyas». Olofin, sorprendido, le preguntó cómo sabía él eso, y este le contestó que el gallo se lo había dicho. Olofin mandó a buscar al gallo y lo castigó por conversador, entregándoselo a Eshu-Elegba para que se lo comiera. Y desde ese día Eshu-Elegba come gallo.

Nota

Por este odu la persona muere por su propia lengua.

15.Oyá no podía parir

Todos los Santos tenían hijos y vivían muy felices, pero Oyá era la única que no tenía hijos ni podía parir, y por eso se sentía muy triste, porque no era como los demás Santos. Por mucho que hacía por tener hijos, no lo lograba.

Un día decidió ir a ver a Orúnmila, quien le hizo adivinación y le vio este odu; le hizo Ebó, le puso el Idefá, y con esto logró tener 9 hijos. Por eso la marca de Oyá es nueve, en gratitud a que fue Orúnmila quien hizo que ella pudiera tener 9 hijos.

Nota

El Ebó para que la mujer pueda tener hijos: carnera, 1 raja de leña, maíz tostado, ñame, gallo, manteca de corojo. Ponerle el Idefá con cuentas de Oyá.

Otro Ebó: 2 jutías a Eshu-Elegba, 2 pescados, una bolsa de dinero a Orúnmila, el Idefá con cuentas de Oyá.

16.El nacimiento de la Awofakan y la entrega del Ikofafun

REZO: ORUNMILA ABIODUN LOWO OLODUMARE OBA GEGEBIO AWOFAKAN OKANA MEJI AWO UNYEN AJA NI OMIGERE ODURO LEÑIN ESORTITO AGBABAN NILE OKUNI EGUN BAN INU IYENI KUN KUN ORUNMILA AWELEJE ASHEBO LITA ILEKAN ADIFAFUN EGUN IFA. SUYERE: «LEGAN ILEGAN ABODO UN PORI UN KASHOSHO TONTE UNLO TONTI OYUGBONA».
Ebó

2 gallinas, arena, manteca de corojo, jutía y pescado ahumado, todo lo que se come, mucho dinero.

En la tierra Ifanyin cada persona quería hacer lo que le daba la gana, y los supuestos Awoses consagraban Ifá al igual que los musulmanes y consultaban con piedras. Enterado de esto, Orúnmila se fue para esa tierra y se dirigió al palacio del rey, al cual él había iniciado en Ifá hacía muchos años. Al encontrárselo le preguntó: «¿Por qué permites esto?», a lo que el rey respondió: «Yo sé que Ifá nació de manos de Olodumare, pero no he podido hacer nada, pues mi mujer es adivina y dirige y permite todo ese desprestigio y maldad».

Orúnmila le dijo al Rey: «Yo voy a acabar con esto». Entonces convocó a una reunión a los supuestos Awoses, y cuando todos estuvieron reunidos les dijo: «Ustedes saben que he sido encomendado por Olodumare para arreglar todo lo mal hecho, y ustedes lo hacen todo mal». Orúnmila hizo adivinación con los Ikines y vino el odu Okana Meji, y les dijo: «Este es el odu», el cual era el que marcaba la división central de los odu de Ifá. Todos quedaron mudos ante la sabiduría de Orúnmila, y dijeron: «Son mejores los Ikines que las piedras para atefar», y todos querían que Orúnmila les diera Ikines. Orúnmila les dijo: «Antes de iniciarles, es imprescindible que tengan Awofakan, que es el rey justo como la mano de Ifá». La mujer del rey dijo: «Bueno, si esa es la voluntad de Orun, está bien; pero nosotras las mujeres también debemos tener lo nuestro». Entonces Orúnmila les dijo que ellas tendrían su título, que se llamaría Ikofafun Osha Nile (la casa de Ifá).

Orúnmila cogió dos jícaras y les pintó Oshé-Turá, Okana Meji, Ogbe-Osa y Otura-Shé; a una le echó tierra de cangrejo (ilekán) y a la otra no. Después, a ambas les echó lo del Ebó del Obá: arena, jutía y pescado ahumado, manteca de corojo, sal, manteca de cerdo, tierra de la casa, dieciséis pimientas de guinea, distintas tierras y un caracol (igbin). En la que tenía tierra de cangrejo metió diecinueve, y en la que no tenía metió veintiuno; les echó kolá, ero, osun naború e Iyefá rezado, y después rezó los dieciséis odu Meji y los odu de la Atena puesta en las jícaras. Lo llevó todo para el techo del palacio, cantando allí:

«TENTE NANIO ATEMOLETA LERI EGUN BINU TENTE NANIO».

Ese día llovió. A los siete días llamó de nuevo a todos y les dio 2 gallinas negras a todo; les dijo a los hombres, sacando los Ikines del ilekán: «Aquí tienen Awofakan», y a las mujeres, con la otra: «Aquí tienen Ikofafun Osha Nile». Los arrodilló a todos y empezó por las mujeres, entregándoles los asheses mientras les decía:

FORO FORSILE AKUA TIKUA FOROFOSILE AKUA TIKUA ASHELEDEMI BABA IKOFAFUN AWAFAKAN AWO LADE IFA.

Y les dijo: «Desde hoy, esto será lo primero que se reciba y que antecede a Ifá; por conocer la tierra Ifayeni, los Oluos son Obá, y las Awofakan e Ikofafun son vasallos de Ifá». Y desde entonces es que se da Awofakan a los hombres e Ikofafun Osha Nile a las mujeres.

17.Ogún pagó doble su Ifá

Ebó

1 gallo, 3 palomas, una cazuela, una botella de aguardiente, una piedra embarrada en manteca de corojo, tres pedazos de género de rayas, demás ingredientes, mucho dinero.

Un día, Eshu-Elegba fue a casa de Orúnmila a pedirle el favor de que le hiciera Ifá, y Orúnmila le preguntó si tenía dinero para hacerlo. Eshu-Elegba le contestó que no, y entonces Orúnmila le respondió que sin dinero no le podía hacer Ifá. Eshu-Elegba dio un salto y llegó hasta el techo, rompiéndose la cabeza y echando por este motivo mucha sangre. La mujer de Orúnmila, al ver esto, dijo: «Ahora ha de venir la justicia y nos van a prender». Orúnmila, al ver a su mujer tan asustada, llamó a Eshu-Elegba y le hizo Ifá. Cuando hubo terminado de hacérselo, le dijo: «Ya te puedes ir».

Eshu-Elegba se fue y se paró en la esquina. En eso vino Ogún, y él le dijo que lo saludara, pues tenía hecho Ifá. Ogún le dijo: «Bueno, si tú tienes hecho Ifá, regístrame». Eshu-Elegba lo registró y le dijo: «En tu casa hay muchas gallinas, y estas por la noche se encaraman». Ogún le contestó: «Eres un mentiroso, pues eso tú lo sabías». Eshu-Elegba le dijo: «Bueno, está bien, espérate: esta mañana tu mamá te regañó porque la tocaste por atrás y su marido la vio». Entonces Ogún le dijo: «Eso sí es verdad, porque tú no estabas allí», y se fue.

Cuando Ogún llegó a su casa, le contó a su mamá lo que Eshu-Elegba le había dicho, y agregó: «Yo quiero ser Babalawo». La madre le contestó: «Pregúntale a Eshu cuánto cuesta hacer Ifá». Cuando Ogún le preguntó a Eshu-Elegba cuánto costaba hacerse Ifá, este le contestó que una carreta de dinero. Cuando Ogún se fue, Eshu-Elegba fue para la casa de Orúnmila y le dijo que Ogún vendría a que le hiciera Ifá, que le había preguntado cuánto le costaba y que él le había dicho que una carreta de dinero. Y así fue como Ogún pagó doble su Ifá.

18.La virtud del Mono

REZO: ORUNMILA UNSODE ALIKIN OPOLOPO EDUN UMBO WAIYE BELESE SHON SHON LODAFUN ORUNMILA KAFEREFUN LEDA OLOFIN. SUYERE: «EMINIFA BORUNGANGA OJO KINIBA OKANA MEJI OJO KINIBA». SUYERE: «EDUN WE EDUN WE OKANA WE OKANA MEJI LODAFUN OKANA MEJI».
Primer Ebó

2 gallos, 2 güiros, 2 tinajas chicas, 2 osun de gallo, todo lo que se come, demás ingredientes, mucho dinero.

Segundo Ebó

Todas clases de frutas, 2 gallos, demás ingredientes, mucho dinero.

Leyenda: 1- El ojo del cazador se fija sobre los animales salvajes. 2- El ojo de los animales salvajes se fija sobre el cazador. 3- Okana Meji no puede huir y dejar caer a tierra la palabra de Olofin.

Orúnmila consultó a toda clase de Monos que vinieron a nacer en el mundo. Sus piernas no les permitían entonces moverse: se arrastraban por el suelo y no podían subir a los árboles. Los Monos se reunieron y analizaron su mala situación; sabían por leyendas que sus ancestros habían sido más robustos que ellos, y decidieron ir a verse con Orúnmila. Este les vio este odu y les marcó Ebó con todas las clases de frutas que pudieran conseguir, 2 güiros, 2 gallos, 2 tinajitas y 2 Osun, pues tenían que rendir tributo a sus ancestros para que los ayudaran en el Ebó y pudieran ser iguales a los hombres.

Los Monos lo prepararon todo y se lo llevaron a Orúnmila. Este puso las frutas a macerar en agua, metidas en las tinajas, y les dijo: «Ustedes harán sus abluciones con esta agua durante 16 días, y llamarán a sus ancestros en la boca del güiro. El día 16 les harán ceremonias a los Eguns de sus antepasados; así encontrarán todo lo que les falta para ser como los hombres, y sus músculos les crecerán normalmente». Los Monos empezaron a cumplir las indicaciones de Orúnmila, y a los tres días ya podían subirse a los árboles del monte y reírse de los hombres.

Los hombres, inquietos por la nueva virtud del Mono, fueron a verse con Orúnmila, y este les vio Okana Meji y les mandó el mismo Ebó que a los Monos. Orúnmila les dijo: «Yo les voy a hacer un Inshe con el Ebó; este Inshe lo llevarán 2 personas». Los güiros se rompieron en 16 pedazos, donde pondrían los frutos más apetitosos. Deberían colocarlos de la siguiente forma: uno al Oeste, otro al Este, otro al Norte y otro al Sur, y los restantes 12 pedazos simétricamente puestos, en número de tres, entre los cuatro puntos cardinales indicados. Se encenderían 2 velas en el centro, y un hombre habría de esconderse cerca de cada pedazo, sin hablar.

Orúnmila había advertido a los Monos que nunca les hablaran del trabajo a los hombres, y que jamás se levantaran antes que ellos hasta cumplir los 16 días del Ebó, para no perder la guerra. Los Monos se levantaban tarde y salían a caminar por el monte, y cuando veían gente se escondían. Así fueron pasando los días, hasta que faltaba uno solo para completar los 16 del Ebó con la ablución final. Todos los Monos se mantuvieron en el bosque y encontraron los pedazos de güiro con las frutas; los hombres estaban invisibles debajo de los árboles.

Entonces el Gorila llamó al Chimpancé y le dijo: «¿Viste lo que Orúnmila nos dijo que encontraríamos para ser iguales al hombre?». El Chimpancé llamó al Mandril, y este al Mono Araña, y así fueron llegando todas las clases de Monos del monte. Ellos decían: «No queda más que un solo día de baño para hacer la obra a nuestros ancestros Eguns y obtener el poder ante todo el mundo; debemos seguir levantándonos tarde hasta mañana». Pero el Gorila se rebeló contra cumplir a cabalidad el mandato de Ifá; el Chimpancé le hizo un reproche, y el Gorila dijo: «Esto ya se acabó: nosotros nos levantaremos a la hora que nos dé la gana». Y todos los Monos lo siguieron, y iban cantando por el monte.

Entonces los hombres, que lo oyeron todo, se levantaron súbitamente y les dijeron a los Monos: «¡Así que eso era lo que ustedes querían! Pues por voluntad de Olofin, ustedes nunca serán iguales a nosotros». Ellos dijeron: «Debemos volver a casa de Orúnmila», pero este estaba cerca y les dijo: «Ustedes quedarán mitad hombres, con las nalgas al aire, las piernas encorvadas, el cuerpo peludo y los brazos largos. Su imagen será lo que ustedes quisieron: un hombre a medio hacer. El Chimpancé podrá imitar a los hombres, por haber sido el único que obedeció mi palabra; pero tus hermanos se perdieron, pues Eda Olofin era el mismo de ellos».

Nota

Desde entonces el Chimpancé es el único Mono que hace todo imitando al hombre, siendo entre los Monos el más inteligente.

Obra para posición

3 frutas pasadas por el Tablero: se pelan y machacan y van a una tinaja. Se le da sangre a Eshu-Elegba, a la tinaja y a Osun. Lleva un güiro vacío. Bañarse por 16 días con el contenido; se reza en el güiro a primera hora, sin que nadie lo vea.

19.Shangó vino al Mundo

REZO: OLOFINA UMBO WAIYE AKUKO KIE OWUNKO KIO UMBO SODE NIFA ILE AFEKE AWO OLUFINA GODO GODO BAO KABIYESI OKANLE LOGORUN OTA LEBO AKUKO LEBO OWUNKO KEKE OKAN ABO LEBO OKAN GURO LEBO LODAFUN ARA KAFEREFUN OLORUN. SUYERE: «OLUFINA MOFIN KARE OLUFINA MOFI KARE OKANA MEJI EDAD IFA MEFIN KARE KAWO KABIOSILE».
Ebó

101 piedras chiquitas, 1 saco, 1 chivo, 2 gallinas, 2 gallos, una horqueta de moruro, demás ingredientes, mucho dinero.

Nota

Las 101 piedras chiquitas van a un agujero en el patio de la casa, se les siembra la pértiga en forma de horqueta y se cubre de tierra; ahí, cuando come Shangó, se le da un gallo. Cuando no se tiene patio de tierra, las piedras van en el saquito dentro de una tinaja con la horqueta sembrada, y se procede igual. Los animales son: chivo a Eshu-Elegba, chiva y gallinas a Orúnmila, y el gallo a Shangó.

Cuando Shangó iba a venir al mundo era solo un niño asustadizo: se asustaba del canto del gallo y del berrido del chivo, y temblaba como una hoja. Él comprendió que así no podía bajar a la tierra, pues no podía vivir siempre escondido. Entonces fue a ver a Orúnmila, el cual le hizo Osode y le vio este odu, donde le marcó el Ebó indicado arriba.

Cuando le hizo el Ebó, las 101 piedras se las entregó después a Shangó y le dijo que esa era su defensa y se llamaba Afeke. Cuando Shangó tuvo en sus manos a Afeke, sus ojos cambiaron de color y el coraje le vino al corazón; todo el mundo huía ante su presencia, pues cuando alguien lo hacía montar en cólera, él metía la mano en Afeke y lanzaba las piedras.

Entonces, ya capacitado para bajar, Orúnmila la metió en la tierra con una horqueta como señal de que allí había bajado él: «El rey de la Valentía». Esto era para evitar su cólera y hermanarse con él; además, Afeke servía para destruir a los enemigos.

Nota: obra para evitar tragedias

Un saquito amarrado con soga, 16 piedras chicas rojas, pluma de loro y de cotorra, 1 gallina, 7 centavos. Las plumas de todo lo utilizado van con lo demás en el saquito. Se vira boca abajo y se lleva 15 días arriba. Se le da carnero a Shangó y se le pone harina con quimbombó.

20.El Grillo bajó al Mundo

Ebó

Gallina, un güiro, todo lo que se come del mercado, demás ingredientes, mucho dinero.

El Grillo, antes de venir al mundo, decidió ir a ver a Orúnmila a fin de evitar la maldad que vendría sobre su cabeza. En el registro le salió este odu Okana Meji, y le marcó el Ebó indicado arriba, con la indicación de que después lo metiera todo en el güiro y lo llevara al monte. El Grillo no hizo caso y no realizó el Ebó. Llegó el día en que tuvo que bajar al mundo en medio de un monte espeso, y enseguida las hierbas se prendieron fuego; las llamas envolvieron al maldecido insecto, que buscaba por dónde huir, mas no encontraba ni un pequeño espacio entre las llamas para salir. Sus patas, que él tenía tan bellas, y sus alas, por el calor del fuego y de tanto saltar huyendo de aquello, se volvieron largas y deformes. Cuando logró salir, la deformación de sus patas y alas dio como resultado que fuera la burla de todos.

21.Cuando Oliwo despreció a los muchachos

Oliwo era gobernador, y un día, muy temprano, salió al patio de su casa y vio con asombro que una de sus matas paría dinero, y se puso a recogerlo. Al otro día sucedió lo mismo, y volvió a recoger el dinero; no satisfecho con lo que tenía, mandó a los criados a cercar toda su casa con yaguas, para que nadie pudiera mirar hacia adentro de su propiedad.

Como a la gente le gustaba saberlo todo, fueron a casa de Orúnmila para averiguar sobre lo que había en el patio de Oliwo. Orúnmila les hizo Osode y les vio este odu Okana Meji, y les dijo: «Ese hombre por el que ustedes se interesan tiene mucho dinero en su casa». La gente entonces le preguntó a Orúnmila: «¿Cómo podemos arruinarlo?». Él contestó: «Hagan Ebó, denle de comer a Eshu y díganle: Oliwo Osulala desea tener mucho dinero, pues prefiere el dinero a los muchachos, que son muy majaderos».

Eshu-Elegba, con su virtud, hizo su trabajo por la noche, haciendo que todas las matas parieran cabezas de muchachos. Por la mañana, cuando Oliwo Osulala fue con sus criados a recoger el dinero y vio aquello, mandó a cortar todas las matas de su patio; y como Eshu-Elegba era quien le había llevado la suerte a su patio, al poco tiempo Oliwo Osulala estaba muy pobre.

Nota

Las cosas hay que hacerlas ocultas, para que su enemigo no se percate de nada. Hay que tener a Eshu-Elegba contento, para que no le vire la espalda y le trastorne todas sus cosas. No se puede botar a los muchachos de la casa.

22.Obatalá Yekú Yekú y Obatalá Aguema

Obatalá Yekú Yekú, vieja y ciega, destruía por soberbia todo lo que fabricaba Obatalá Aguema, pues ella era la que mandaba en esa tierra. Obatalá Yekú Yekú vivió con Oduduwa, y este la castigaba mucho; Orun se opuso a ese matrimonio y ordenó su separación. Ella, al verse separada, se volvió loca, y la amarraron con cadena en una cueva. Hasta entonces, ella siempre acompañaba a Oduduwa. No le dan el sol ni el aire.

Obatalá Yekú Yekú

Es una Obatalá femenina; en Arará se llama Lumeyo. Es muy vieja, ciega y encorvada; usa corona con 16 plumas de loro, 2 narigones de plata y 2 moñingas. El Osanyin va en una cajita de plata o cedro. No le pueden dar el aire ni el sol; vive envuelta en algodón. Lleva 16 piedras: de ellas, 15 van en una sopera, y una de las originales en otra sopera con el herramental. Se unen las piedras cuando van a comer, y después se separan nuevamente. Come con Oke.

Se le da un carnero, 2 gallos y 1 chivo para Yekú Yekú con sus 15 piedras; se le pasea alrededor y se le canta. Como este Santo es solo para la persona «nada más», debe entregársele Oshanlá con 1 gallo, 1 guineo, 6 palomas y una chiva blanca. Se debe buscar un perfume exquisito y una muñequita de biscuit que represente a Inu-Aye (de Oragun). Ambas Obatalá llevan su caracol Ayé.

Oshanlá

Obatalá femenina, muy vieja y encorvada; se habla muy bajito delante de ella. En la sopera van un caracol Ayé, la muñequita de biscuit, 1 bastón, 2 manillas, 1 moñinga, 16 babosas, cadena de plata, 2 esposas de metal, 8 chapitas de plata o metal blanco y 8 Ikines. La muñequita lleva un rosario blanco.

Obatalá Aguema

Hombre con cabeza de camaleón y alfanje en la mano. Come a las doce del día. Viste de verde y vive recostado en las paredes de los ríos. Acompaña a Oduduwa como un perro a su amo, con la misión de protegerlo; su piel brillante le sirve de espejo a Oduduwa. Es mensajero de Olofin. Lleva gorro de plata con 16 tramos de cadena. Marca a sus hijos con defectos o marcas en las manos; son delicados. Su fuerza está en el gorro de plata.

Nota

Parece que Obatalá Yekú Yekú no estaba de acuerdo con que Obatalá Aguema acompañara a Oduduwa.

23.El Awó, su caballo blanco y el pantano

Había un Awó que tenía un caballo blanco. Lo mandaron a buscar de otra tierra, la cual se encontraba al otro lado de un pantano. Él decidió ir y emprendió el camino. Al llegar al pantano que tenía que atravesar para alcanzar la tierra donde lo llamaban, el caballo se resistió, y por mucho que lo obligó, no pudo lograr que aquella bestia le hiciera caso. Él entonces mató a su caballo blanco, y tuvo que cruzar el pantano a pie y solo.

24.Se adivinó Ifá para la gente de la ciudad de Owa

Oshunshun igbo yi Koshe oje, Oburokos’eje, adivinaron para la gente de la ciudad de Owa. Les aconsejaron que hicieran sacrificio para que un extraño pudiera tomar posesión del reinado y les llegara la prosperidad. Los Babalawos enfatizaron que hicieran el sacrificio, y ellos lo realizaron.

25.Se adivinó Ifá para Sakoto cuando iba para la ciudad de Owa

Oshunshun igbo yi Koshe oje, Oburokos’eje, adivinaron para Sakoto cuando iba para la ciudad de Owa. Se le aconsejó que sacrificara una paloma, una carnera y tres tortas o panes de frijoles, y él hizo el sacrificio. Los Babalawos le aconsejaron que se llevara para el viaje las tortas, y que si se encontraba con Eshu, no le diera.

Sakoto emprendió el viaje y se llevó con él las tortas. Se encontró con el primer Eshu, que le dijo que si él le daba una torta, no iba a llover hasta que él no llegara al pueblo de Owa; Sakoto se comió la torta y siguió su camino. Después se encontró con el segundo Eshu, que le dijo lo mismo, y continuó su camino. Al rato se encontró con el tercer Eshu, que le dijo lo mismo, y al ver que Sakoto no le dio las tortas, se encolerizó y propició la lluvia.

Los Babalawos de la ciudad de Owa habían dicho que el próximo que entraría como rey de Owa llegaría empapado en agua, por las fuertes lluvias que con él vendrían. Cuando Sakoto entró en la ciudad de Owa venía empapado, producto del aguacero que estaba cayendo. Entonces los habitantes de Owa hicieron a este extraño empapado en agua el Rey de Owa.

26.Se adivinó Ifá para Oluwo Igbo y Oluwo Odan

Mo daa pere o se pere adivinó Ifá para Oluwo Igbo (el rey del bosque) y para Oluwo Odan, cuando fueron a seducir a Ewu, la esposa de Iná (el fuego). Dijo que debían sacrificar: un puñado de escoba, hojas de Ifá (ripiar las hojas renren en agua), una gallina y tela negra. El único que sacrificó fue Oluwo Igbo.

El sacerdote dijo: «No en presencia de Esusu oni gba-ofon, Wariwa oni gba-ida, y Iyore oni gba-itere (vara mágica)».

Un día, la esposa de Iná abandonó la casa de su esposo para ir a casa de Oluwo Odan. Iná se preparó y fue para la casa de Oluwo Odan, y cuando llegó allí gritó el nombre de su esposa: «¡Ewu, Ewu, Ewu!». Ella corrió hacia donde estaba Oluwo Igbo, el que había realizado el sacrificio, y entonces, cuando Iná llegó a casa de Oluwo Igbo, este le roció la medicina de Ifá y lo apaciguó, recitando tres veces: «Mo daa pere o se pere». El fuego, que es Iná, se extinguió, por lo que Ewu se quedó con Oluwo Igbo.

Oluwo Igbo, el bosque profundo, todavía hoy conserva la oscuridad por el sacrificio realizado, pues apagó a Iná, el fuego.

27.Se adivinó Ifá para Olú

Okitibirikiti li adivinó Ifá para Olú cuando tenía solamente un hijo. Se le aconsejó sacrificar un carnero sin ninguna mancha negra, una chiva joven y un chivo joven; con este sacrificio se le aseguró que su hijo se le convertiría en dos. Después del sacrificio tuvo otro hijo, y desde entonces este odu se llama Okana Meji. En una adivinación, a la persona se le dirá que tendrá otro hijo.

Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.

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