Okana Sa
Okana Osa · Okana Sa Bilari · Okana Sa Kobilari
«La muerte no es lo suficientemente fuerte para estar en la casa de un sacerdote de Ifá».
Rezo de Okana Sa
OKANA SA SHONSHON WERE WERE UNLO OTONIGORO ILE OBATALA IFA OSI LORUN ASHIBILORI TO IBAN ESHU BOBO RUBO BOBO ARAYE OTO LORU BOBO ABO SHEKUEKUE AOBILARI LORUBO.
Súyere de Okana Sa
«ELERI IKU ELERI, IKU OPOLOPO LERI, IKU AUYA AUYA ERE.»
En este odu nace
- Que este Odu es mensajero al Cielo de sacrificios y Eboses.
- Mencionar a Eshu Agbirari para que se manifieste el sacrificio.
- Obara kekute Oluo y Añagui Elufe. (lleva flecha en la cabeza).
- El no mojarse las cosas.
- Cumplir sus compromisos con EGUN.
- El porque se pone en el Ebó OKANA SA.
- La mata de cardón en Dahomey.
- Que OKANA SA no sabe, pero marca lo necesario.
- Que OLOFIN dio el ashé y literatura de Odu.
- Que la muerte de unos es beneficio de otros.
- La lepra.
- La tela Blanca como Jirón (blasón) emblema de la inmortalidad de DIOS.
- Adivinar para la prosperidad.
- Que SHANGO golpeó accidentalmente la vista de uno de sus seguidores.
- Agbirari el amigo de ESHU.
- Aquí ESHU puso los dientes y veneno en la serpiente.
- ELEGBA salió a recorrer el mundo y todo escaseaba.
- Habla la sepultura y la muerte.
- Se prohíbe comer ajonjolí.
- Los hijos de OBATALA no cumplieron su promesa.
- OGUN y OSHAOSI trataron de engañar a ORUNMILA.
- SHANGO fue el único que dijo la verdad.
- El hombre olvidó su compromiso con EGUN.
- OKANA SA le dijo a OLOFIN que no sabía, porque él no le había enseñado nada.
- El Oluo semi-ciego erróneamente increpó a su hijo.
- ESHU trajo la lluvia a la tierra con OBATALA.
- OKANA SA por apuro se le mojaron y borraron los Odus.
- SHANGO grita en la Tierra, tiene corona de Rey.
- Habla la familia de Azojuano.
- Vino la hecatombe, enfermedad, muerte, y el Diluvio Universal.
- Se enfrentaron el hijo de ORUNMILA … e de Ikú. (línea truncada en el texto original)
- Se debe recibir a ODUDUWA.
- OLORDUMARE buscó los medios de inmortalidad.
- Existe algo que ocluye la vista.
- Aquí las enfermedades son: Sistema digestivo, (vómitos), la vista, Lepra, mal de ojo, (línea truncada en el texto original)
- Se le da venado, a OGUN, a ELEGBA jutía y a SHANGO ratón.
Descripción del odu Okana Osa
Este es el Odu número ciento treinta del Orden Señorial de Ifá. Su enseñanza central es aprender a evitar la confrontación: los conflictos y las acciones deben enfrentarse por la vía pacífica. Solo tomando las cosas con calma y analizándolas bien la persona sale victoriosa de ellas, y siempre se le recomienda hacer sacrificio.
En este signo Shangó se puso bravo y se subió al penacho de la palma real, mientras las ancianas de aquella tierra le suplicaban que bajara. Aquí también Elegba salió a recorrer el mundo.
La muerte de uno es beneficio de otros. Hay que cuidarse de los malos ojos y también del robo. Se sopla cascarilla en la casa. En este odu hablan la Sepultura y la Muerte: la muerte de uno es la alegría de otros, y por eso aquí se tuvo que hacer Ebó para el bien y para el mal.
Para mujer: está enferma del estómago y no está bien de su costumbre, debe ponerse tratamiento urgente.
Cuando Shangó vino del Cielo a esta Tierra para ayudar a Orunmila a componerla, hizo Ebó con carnero y gallo. Y cuando quiso casarse con Oyá, todos los Santos se opusieron; él hizo Ebó y les ganó a los Santos.
Aquí no puede haber dos que manden en la casa, porque Shangó es uno solo. Tampoco se pueden hacer favores a los amigos.
Cuando el bosque echa flores, los animales y aves florecen, cuando las casas florecen, los seres humanos prosperan, si los ríos están pródigos, los peces se multiplican. No se preocupe por su pobreza, porque antes del atardecer de su vida, florecerá, multiplicará y prosperará.
Este odu marca hambre, escasez, calamidades, enfermedades y triunfo final. Okana Sa debe estar reluciente y evitar que las obligaciones lo lleven a estar sucio, tanto él como su casa, y no debe pelear, pues todo lo que se depura será Foré por bendición de Obatalá y Olofin. Con el tiempo, Okana Sa se convierte en indispensable y próspero.
Aquí se le ponen flores silvestres y todo lo que se come en un vaso a Egun. Hay que respetar a la Tiñosa, que salva, y ofrecerle comida con manteca de corojo. En este signo quien defiende es Elegba.
Okana Osa se volvió tan famoso que en el encuentro del Concilio Divino Terrestre fue señalado por Arone para que llevara los sacrificios ofrecidos al Cielo.
Por este odu se puede sufrir un accidente en una fiesta, sobre todo en la vista. Para tener hijos hay que hacer sacrificio con: una gallina, rata, pescado, akara y ekó.
Cuando este odu aparece en un registro ordinario se le dice a la persona que no se preocupe por su pobreza, porque antes del atardecer de su vida florecerá, se multiplicará y prosperará, siempre y cuando haga sacrificio con un gallo, una guinea, una gallina y huevos. También se le dice que debe hacer sacrificio para que sea temido por sus enemigos.
Aquí se debe saber que Agbirari es amigo de Eshu y que siempre tiene hambre; si no lo mientan antes de darle de comer a cualquier Divinidad, incluyendo al propio Eshu, éste detiene el sacrificio y no se lograría, pues Eshu así lo determinó.
Aquí fue donde se hundió la Atlántida.
Relación de obras del odu Okana Sa
El Aleyo debe hacer obras con tela blanca como emblema de la inmortalidad de Dios.
Nota: Para el Aleyo se le deben hacer obras donde la tela blanca debe ser expandida sobre él para que el mal de ojo de la muerte no lo alcance.
Dice Ifá
- No se pare en la ventana que habrá muerto.
- Usted desea hacer una cosa buena y alguien no desea que lo haga, cuando la realice estará bien.
- Usted piensa mudarse o ya se mudó de donde vivía.
- Desea hacer un viaje, haga Ebó para que pueda estar bien en ese lugar.
- Haga Ebó con tela blanca, para que se quite los malos ojos de encima y de los envidiosos.
- Para mujer: está enferma del estómago y no está bien de sus costumbres, debe ponerse un tratamiento a tiempo.
- Cuídese de trampas.
- No le escondas ni le robe el dinero a su hermano.
- No diga mentiras.
- Usted está enfermo pero se curará.
- Usted ha de hacer una cosa que pronto lo verán.
- Sea franco.
- Le han andado buscando para que cure un enfermo o para que realice un trabajo.
- Por causa de una mujer le puede venir la muerte.
- Su enemigo vive cerca de usted.
- Por poco hay muerto en su casa por causa de tragedias.
- Usted tiene que atender a Egun para que vaya saliendo adelante.
- El día que se olvide de los Muertos todo lo perderá.
- Póngale a sus muertos una jícara con ajiaco en su casa, una en la esquina más cercana y una detrás del cementerio y después reciba a ORUNMILA.
- Nunca abuse de las mujeres y quiera y considere a su compañera.
Refranes de Okana Sa
- La muerte de uno, es alegría de otros.
- Con la verdad se gana.
- La tela blanca solo envejece en jirones.
- Ikú no está en la casa del Awó.
- Los viejos jamás han escuchado que OLORDUMARE está muerto.
- Cuando el bosque echa flores, los animales florecerán.
- Si evito confrontación no tendré problemas.
- Cuando actuó pacíficamente no tendré conflictos.
Eshu-Elegba del odu Okana Sa
ESHU AORKIU
En este odu hablan además Eshu Agbirari y Obarakekute.
La historia de Agbirari explica su presencia en el signo: era amigo de Eshu y vivía siempre hambriento, hasta que se acogió a él. Eshu, reconociendo el valor de su amigo, determinó que desde aquel día ningún sacrificio llegaría a su destino si antes no se mencionaba el nombre de Agbirari, incluidos los sacrificios ofrecidos al propio Eshu. Por eso este odu es mensajero al Cielo de los sacrificios y por eso se menciona a Eshu Agbirari para que el sacrificio se manifieste.
Patakíes del odu Okana Sa
1.La adivinación de la guinea
En el Cielo se le hizo adivinación a la guinea porque deseaba tener hijos. El Awó le advirtió que hiciera sacrificio y ella cumplió; a partir de entonces empezó a tener descendencia. Sin embargo, cuando sintió que el peligro se le acercaba, gritó el nombre del Awó que había adivinado para ella: «moti shebo Okonron kan ron ron ron-kan kan kan».
2.La adivinación para Oyá, Obalifon, el Halcón y Awodi
En el Cielo se hizo adivinación para Oyá cuando iba a ejercer las prácticas divinas en Ata, y también para Obalifon cuando marchaba a las prácticas de Awó en la tierra de Iyendin. Al mismo tiempo se adivinó para el Halcón y para Awodi. A todos se les indicó hacer sacrificio y todos lo hicieron. Por eso el proyectil que cada uno de ellos lanza nunca falla su objetivo.
3.La adivinación para la prosperidad
Su traducción dice: «Cuando el bosque echa flores, los animales florecerán. Cuando las casas florecen, los seres humanos prosperarán. Cuando los ríos están pródigos, los peces se multiplicarán».
Por eso, cuando este odu sale en un registro ordinario, se le dice a la persona que no se preocupe por su pobreza, porque antes del atardecer de su vida florecerá, se multiplicará y prosperará, siempre y cuando haga sacrificio.
4.Cuando Eshu puso los dientes y el veneno en la serpiente
En el Cielo, el Awó Okonron shale, sha okuta elasara hizo adivinación para la serpiente y le advirtió que hiciera sacrificio para evitar que la intimidaran. Ella cumplió y se le indicó que llevara el sacrificio a Eshu. Eshu le mandó abrir la boca y le alineó las mandíbulas con las agujas; después escupió dentro de su boca y le dijo que, cada vez que esas agujas tocaran a una persona o a un animal, el veneno no solo pincharía a la víctima, sino que entraría en su torrente sanguíneo con toxicidad mórbida. Desde entonces la serpiente se convirtió en el reptil diabólico que es en nuestros días.
Cuando este odu aparece en un registro ordinario, se le dice a la persona que debe hacer sacrificio para que sea temida por sus enemigos.
5.La adivinación antes de abandonar el Cielo
Su traducción dice: «La muerte no es lo suficientemente fuerte para estar en la casa de un sacerdote de Ifá. Este es el viento fuerte que limpia las calles del Cielo. Ningún viento es lo suficientemente fuerte para detener los hijos de Udo preparando un fuego».
Estos fueron los tres Awoses que hicieron adivinación para Okonron Osa cuando iba a abandonar el Cielo. Se le advirtió que hiciera sacrificio para evitar el riesgo de una muerte prematura y para disfrutar de una prosperidad asegurada, y que usara el chivo para hacerle una fiesta a la policía y a los jóvenes del Cielo. Él cumplió con todo antes de salir para el Mundo.
Ya en la Tierra se convirtió en sacerdote de Ifá y, después de andar bien un tiempo, comenzó a tener dificultades. Fue por adivinación y le dijeron que repitiera el sacrificio que había hecho en el Cielo. Hizo entonces la fiesta para los jóvenes y para los ancianos, y todos pidieron por él. En el encuentro siguiente de todos los sacerdotes de Ifá fue señalado como el encargado de llevar a cabo todos los sacrificios a las fuerzas desconocidas de la Tierra, tales como la Noche y Eshu. Con el tiempo se volvió indispensable y próspero.
6.El seguidor de Shangó que quedó ciego
Se hizo adivinación para Shangó cuando viajaba con su esposa a bailar a Omuwo. Se le advirtió que sirviera a su padre con un carnero, pero no hizo el sacrificio. Bailando en Omuwo golpeó accidentalmente con los dedos los ojos de uno de sus seguidores y el hombre quedó ciego. Aquel era precisamente el que siempre le preparaba los bailes y lo acompañaba a todas partes, pero al quedar ciego Shangó lo despidió.
El ciego fue entonces por adivinación a casa de Okonron Osa, y se le advirtió que sirviera a su cabeza con un gallo, de forma tan privada que ni su propia esposa estuviera presente. Mientras le rogaba a su cabeza con el gallo, el animal batió las patas y con las uñas lo golpeó en los ojos, removiendo la telaraña que le ocluía la visión y devolviéndole el uso de sus ojos. Después de este hecho Okonron Osa se volvió tan famoso que, en el encuentro posterior del Concilio Divino Terrestre, fue señalado por Arone para que llevara los sacrificios ofrecidos al Cielo.
7.Agbirari, el amigo de Eshu
Estos fueron los tres Awoses que hicieron adivinación para Agbirari, el amigo de Eshu, cuando estaba hambriento. Se le aconsejó que fuera y se agarrara de su amigo Eshu. Cuando lo hizo, Eshu le preguntó cuál era su problema y él le explicó que siempre tenía hambre. Teniendo en cuenta el valor real de su amigo, Eshu proclamó que a partir de ese día, si alguien hacía un sacrificio sin mencionar el nombre de Agbirari, éste debía agarrar el sacrificio y detenerlo hasta extenderlo a su destino, incluyendo los sacrificios realizados al propio Eshu. En otras palabras, ningún sacrificio se manifestaría si no se mencionaba el nombre de Agbirari.
Antes de poner el sacrificio sobre Okonron Osa, el sacerdote oficiante de Ifá debe decir:
Agregándole el Iyerosun.
8.Cuando no se cumplió la promesa
Elegba, Ogún y Shangó eran hijos de Obatalá y vivían junto a él. Al crecer decidieron hacerse cazadores y así se lo comunicaron a su padre; antes de salir le prometieron que la primera pieza que cobraran se la traerían de regalo.
Partieron para el monte y, después de recorrer un gran territorio, no cazaron nada, porque Obatalá les había retirado la caza para probar sus condiciones. Ya casi de regreso, muy cansados, cazaron un chivito y, como tenían mucha hambre, decidieron comérselo. Shangó dijo que no, que a él no le gustaba el chivo y que se lo comieran ellos, y así lo hicieron Elegba y Ogún. Ya alimentados siguieron camino a casa y en el trayecto encontraron una jutía. Elegba y Ogún dijeron que se la llevarían al padre, pero Shangó les respondió: «Ustedes dicen eso porque ya han comido». Entonces cogió la jutía y se la comió.
Al llegar, Obatalá les preguntó qué habían cazado. Elegba y Ogún contestaron rápidamente que nada, por lo que Obatalá dijo que debían de tener mucha hambre y que iba a mandar a hacerles comida. Shangó, que había sido el último en comer, dijo que él no tenía hambre porque había comido jutía. Obatalá les preguntó cómo era posible que, estando juntos, solo uno hubiera comido, o si acaso se habían separado en la caza; Elegba y Ogún siguieron negando. Obatalá les dijo entonces que estaba bien, que les prepararía un cocimiento para el estómago y después comerían algo. Les hizo tomar un cocimiento de lirio blanco, que es vomitivo, y al momento empezaron a vomitar y quedó al descubierto lo que habían comido. Obatalá botó de la casa a Elegba y a Ogún, y por eso ellos dos se crían pasando trabajo y rompiendo monte, mientras Shangó se cría feliz al lado de Obatalá.
Nota: Es un Odu de mentiras y además de no cumplir las promesas.
Otra versión. En la Tierra se estaba pasando una gran escasez de alimento, pero los Aleyos se las ingeniaban para llevarle a Orunmila gallos, gallinas, guineos y demás, de modo que él tenía la comida segura. Shangó, Ogún y Oshosi se pusieron de acuerdo y le propusieron a Orunmila formar una sociedad en la que ellos se encargarían de buscar la comida de la casa. Después de hablar y de comer en casa de Orunmila, se fueron al monte a buscar la parte que les tocaba aportar. Al momento Shangó se encontró una jutía y se la comió, Ogún encontró un gallo y se lo comió, y Oshosi encontró un guineo y también se lo comió, todos con la esperanza de llevarle a Orunmila lo demás que hallaran.
Sucedió que, después de mucho andar, no consiguieron ninguna otra pieza y tuvieron que regresar con las manos vacías. Al enfrentarse a Orunmila, Ogún y Oshosi lo engañaron diciendo que no habían cazado nada; solo Shangó dijo la verdad, que se había encontrado una jutía, la había cazado y se la había comido porque tenía hambre, y que después no consiguió más piezas para llevarle. Orunmila, con su virtud, conjuró e hizo que los tres vomitaran lo que habían comido, comprobando así el engaño de Ogún y de Oshosi y la verdad de Shangó. Entonces dijo: «TO IBAN ESHU». Y desde entonces Shangó grita en el Cielo y en la Tierra y tiene Corona de Rey, por haber sido el único que dijo la verdad.
9.El hombre que se olvidó del Egun
Había un hombre al que todo le salía mal y que vivía una situación desesperada, así que se fue al campo a buscar trabajo. Se encontró con un individuo que lo empleó para hacer zanjas. Comenzó a trabajar de mala gana, pensando que después de todo lo que había pasado lo único que había conseguido era un mal trabajo.
A los primeros golpes de pico tropezó con algo y, al mirar qué era, se encontró con un Muerto. Dijo entonces: «Y ahora también un Muerto». El Muerto le contestó: «No me maltrates, que tú no sabes lo que yo puedo ayudarte en el futuro». Al oírlo, el hombre lo sacó, lo puso a un lado y siguió trabajando. Desde aquel día atendió a aquel Muerto y comenzó a prosperar, hasta llegar a ser dueño de aquellas tierras; pero con la prosperidad hizo dejación del Muerto y le vino el descenso. Cuando se vio de nuevo en la miseria acudió a él, y el Muerto le dijo: «Ya es muy tarde, yo te dije a ti que no me maltrataras y tú todo lo que has hecho es eso». Y añadió: «TO IBAN ESHU». El hombre murió en la minería por haber desatendido al Muerto que le había proporcionado todo en la vida.
Otra versión: cumpla sus compromisos con Egun. Cierta vez había un hombre que pasaba mucho trabajo y que, por donde quiera que se metía y por mucho que luchaba, nunca lograba salir de la miseria. Por intuición propia decidió ir a casa de Orunmila, quien le hizo adivinación, le vio este odu de Ifá y le mandó a hacer Ebó. Sabiendo la situación en que estaba, Orunmila le dijo: «Tráeme solo para el Ebó un chivo, un pico y una pala, que los demás ingredientes los pondré yo».
El hombre trajo lo pedido e hizo Ebó. Al poco tiempo fue a un lugar a conseguir trabajo y se lo dieron: se trataba de hacer zanjas. Enseguida pensó: «Qué casualidad, hice Ebó con pico y pala y vengo aquí y consigo trabajo dando pico y pala», y creyó que nunca saldría de la miseria. Al pasar los días, trabajando en la zanja, su pico tropezó con una cosa dura; comenzó a cavar con más cuidado para ver qué era y descubrió con asombro un cadáver convertido en esqueleto. Dijo: «Mira si yo tengo desgracia, ahora encuentro un Muerto», y de pronto oyó una voz: «No te lamentes, recógeme y atiéndeme, que tú no sabes para qué yo puedo servirte en el futuro». El hombre quedó atónito, pero el Muerto añadió: «No te asustes, soy yo quien habla». Él contestó: «¿Qué quieres que haga?». Y el Muerto respondió: «Sácame del camino y hazme una tumba correcta, atiéndeme y yo te ayudaré».
Así lo hizo, y todos los días le ponía al Muerto flores silvestres, comida de la suya y agua en un vaso. A los días los jefes del trabajo hicieron una inspección y el jefe principal preguntó en cuántos días aquel hombre había hecho ese tramo. Su inmediato respondió que el hombre había sido de los últimos en entrar, que llevaba seis días. El jefe se admiró de que en tan poco tiempo hubiera trabajado tanto: ayudado por el Muerto, y buscando siempre algo mejor en el tramo, había hecho el doble que los demás. Entonces el jefe ordenó: «De mañana en lo adelante me lo haces capataz, para que le enseñe a los otros a trabajar».
Desde ese momento, Okana Sa, que era el odu de aquel hombre, empezó a desatender al Muerto y se vio en serios problemas. Cuando fue a la tumba y le pidió perdón por su abandono, el Muerto le dijo: «Por esta vez voy a perdonarte, pero no quedes mal conmigo, pues tú sin mí no eres nadie». Él juró atenderlo siempre. Al salir de allí resolvió todos sus problemas, siguió atendiendo al Muerto y siguió subiendo en los negocios, hasta llegar a ser uno de los ricos de aquella tierra. Pero Okana Sa volvió a desatenderlo, y cuando fue allí el Muerto le dijo: «Te has burlado de mí, por lo tanto te voy a dejar solo, para que veas que sin mí no eres nadie». Por mucho que le imploró, no quiso seguir ayudándolo. Okana Sa lo perdió todo, cayó en la pobreza y murió.
Nota: Por este camino la persona tiene que recibir a ODUDUWA y si es hijo de ODUDUWA u OBATALA, debe lavar Santo y hacer Ifá. Esta historia es por Ikú, y se pregunta si Ikú o Egun es Oniré.
10.Por qué se pone Okana Sa en el Ebó
Olofin citó a todos los Babalawos a una reunión para hacer un Ebó, pero los mayores no le avisaron a Okana Osa por ser el más chico y un trabajador de campo. Después de hecho el Ebó, éste no cerraba, y Olofin preguntó por Okana Osa, pero nadie contestó. Entonces lo mandó a buscar para que dijera algo.
Al llegar, él respondió: qué cosa puedo decir, si usted no me ha enseñado nada; así que nada puedo decir porque nada sé. Pero tanta fue la insistencia y el ruego para que hablara, porque el Ebó no cerraba, que finalmente dijo: «Hay que ponerle un ramo de flores bien grande a los Muertos y rogarles a ellos mucho, para después botar el Ebó en el cementerio». Dicho esto, el Ebó cerró, y él regresó para el campo a trabajar.
Cuando metió el arado en la tierra notó que se trababa; fue a ver qué era y encontró una carabela. Se dijo: «Hasta aquí me persiguen los Muertos». La carabela le contestó: «Tú lo único que tienes que hacer es tratar de trasladarme de aquí para otro sitio, donde nadie me maltrate ni me pisotee, y yo seré tu guía protector toda la vida», lo que quiere decir que lo pusiera en un caldero. Okana Sa así lo hizo y llegó a ser rey. Por ese motivo siempre hay que ponerlo en el tablero para poder botar el Ebó, por una orden de Olofin, ya que sin su firma Olofin no reconocería ningún Ebó que se haga.
11.El camino de las mujeres
Arosiyén era un comerciante muy inteligente, de buen desenvolvimiento, y tenía varias mujeres. Una vez que tuvo que ir a otra tierra por asuntos de negocios le pidió a su amigo Elo-Iré que se las cuidara, pues estaría ausente tres meses. Elo-Iré aceptó y comenzó a cuidarlas.
Pasaba el tiempo y Arosiyén no regresaba a su tierra, de modo que Elo-Iré se cansó de cuidarlas y las maltrató a tal punto que ellas se fueron de la casa sin rumbo fijo y fueron a parar precisamente a la tierra donde estaba Arosiyén. Él ya tenía noticias de los abusos cometidos, porque se había corrido la voz de que Elo-Iré decía que las iba a matar. Cuando en el pueblo notaron la ausencia de las mujeres de Arosiyén fueron a preguntarle a Elo-Iré si ya las había matado, y él, de la furia, les contestó que sí. La gente se enfureció y lo mató.
Elo-Iré, por no decir la verdad, perdió la vida.
12.La siembra de ñame
Había un hombre que tenía una siembra de ñame, pero pasaban los días y las semanas y el ñame no prosperaba. Viendo la situación, decidió ir a casa de Orunmila a buscar adivinación. Orunmila le hizo Osode, le vio este odu y le marcó Ebó, y le explicó que lo que pasaba era que de noche había alguien que le pasaba la mano a la siembra para que no creciera y él se arruinara. En este odu Elegba defiende la causa.
El hombre hizo el Ebó y esa misma noche sintió unos gritos en la puerta: era su enemigo, que se había pinchado una mano al pasarla por los ñames, porque Elegba había preparado una trampa con unos pinchos. Así supo el hombre quién era su enemigo.
Nota: Por este Odu, si la persona que se mira es mujer, está embarazada y le están haciendo hechicería para que no tenga la criatura.
13.El nacimiento del cardón en Dahomey
En el pueblo de Ilodo vivía un Awó llamado Oñi Laye, que vivía muy bien y tenía amigos, pero todos falsos. Un día se enteró en el mercado, por una mujer, de que en una fiesta pensaban eliminarlo. Se hizo Osode, se vio su odu Okana Sa e Ifá le marcó el Ebó indicado.
En el Ebó le dio un gallo a Shangó y el otro a Azojuano, tapó con una jícara el cardón junto con la piedra de rayo y a todo le puso por encima la tela blanca; así lo tuvo durante dieciséis días. Cuando todo estuvo seco lo hizo polvo, lo echó sobre su tablero de Ifá y lo rezó. Después tomó esos polvos rezados y los regó en la puerta de la fiesta. El día de la fiesta, todo el mundo se quedó y se murieron.
14.Cuando Okana Sa sin saber marcó lluvia
Okana Sa era un Awó muy trabajador, pero no se ocupaba de Ifá: todo su problema era el trabajo. Un día Olofin se enfermó y llamó a todos sus hijos para que lo miraran. Se presentaron todos menos Okana Sa, que andaba sucio en sus tareas del campo. Viendo que no llegaba, Olofin lo mandó a buscar con Elegba.
Al llegar, Olofin le preguntó por qué no había venido, y él contestó que no sabía nada, que solamente se ocupaba de su trabajo. Pero al momento le vino algo a la mente y le dijo: «Su enfermedad se debe a la gran preocupación por la falta de lluvia, pues hace tiempo que no llueve; lo que tiene que hacer es un gran Ebó por salud y para que llueva». Después de que Olofin hizo el Ebó, se fue mejorando de su enfermedad.
15.Shebola Shebola
Había un rey que, cuando deseaba comer algo, aunque estuviera fuera de época, recurría a Elegba. Éste iba al monte y se ponía a cantar:
Así Elegba le traía al rey lo que había pedido.
16.El hijo del destino
Elegba salió de recorrido y llegó a un pueblo que estaba muy mal: había seca, los árboles no tenían frutos, la tierra no producía y los ríos, arroyos y lagunas estaban secos. Los pobladores padecían enfermedades, hambre y penurias. Elegba se compadeció de ellos y comenzó a averiguar cuáles eran las causas de aquel mal. Cuando él preguntaba, los pobladores le preguntaban a su vez quién era, y él respondía: «Yo soy el hijo del destino».
Entonces les dijo que iría a hablar con Olodumare para ver qué se podía hacer por ellos. Se encaminó adonde estaba Olodumare, le contó la situación de aquel pueblo y éste le dijo: «Ve donde está Obatalá». Cuando Elegba llegó ante Obatalá y le contó lo que ocurría, éste respondió: «Vamos para allá». Para llegar a aquel pueblo había que cruzar una enorme montaña, y al verla Obatalá le dijo a Elegba: «Mira, las nubes chocan con las lomas y no pueden cruzarlas. Esa es la razón por la que no tienen lluvia ni agua para su sustento, ni para que la tierra dé sus frutos».
Obatalá le dio la espalda al pueblo de Okana Sa Bilari y dijo estas palabras:
Dichas esas palabras mágicas tres veces, empezó a llover y las nubes franquearon la montaña. Los ríos empezaron a tomar agua, la tierra se humedeció, los árboles volvieron a producir y todo el polvo se aplacó. Todas las cosas tomaron vida y hubo gran alegría en todo el pueblo. Entonces los hombres y las mujeres miraron para la loma y dijeron: «Gracias a ti, Elegba».
Nota: Este Odu marca hambre, escasez, calamidad y enfermedad y el triunfo lo tiene al pie de ELEGBA y OBATALA.
17.Donde no se pueden mojar las cosas
Había dos hermanos Babalawos que fueron adonde Olofin a pedirle ashé, porque se les había acabado el que les habían dado. Olofin no solo les dio ashé, sino también la literatura de los Odus y Adimú.
Después de recoger lo que Olofin les entregó, vieron que iba a llover y, apurados, pusieron los Adimú y las demás cosas como quiera y decidieron marcharse. Olofin les llamó la atención advirtiéndoles que se iban a mojar, pero ellos se marcharon igual. En medio del camino los agarró un gran aguacero y se les mojó todo el material entregado, desvaneciéndose varios Adimú. Como llegaron estropeados y mojados, se recogieron y dejaron todo amarrado. Al día siguiente fueron a coger las cosas y vieron que la literatura estaba mojada y borrosa, y todo ligado en confusión; por eso no pudieron aprender los caminos de los Odus. Esta es la razón por la que los Babalawos no pueden dejar que se mojen las cosas.
18.El Diluvio Universal
La Tierra se quejó a Orunmila de que Egun no le daba de comer; Ogún se quejó a Oyá y ésta a Oro-Iña, y le dijo:
Yewa Agona cantó:
En aquel tiempo nadie se moría ni se enfermaba, y por eso la Muerte (Ikú) y la Enfermedad (Arún) se quejaban. Entonces Olofin dio una fiesta para poder reunir a todos los Santos. El primero en llegar fue Elegba, amigo inseparable de Eshu, y Olofin les dijo que tenían que trabajar. Después llamó a Azojuano, el dueño de la viruela, que anda junto con sus cuatro hermanos, que son Babalu-Ayé, Aloa, Afimaye o Abimayo y Fordey, además de Ano-Yiwe, Suniwene y Bayajana. Después de unirlos, llamaron a Ogún, Yewa, Shangó, Oro-Iña y Osanyin, y a todos los demás Santos.
Olofin los mandó a trabajar a todos. Cuando empezaron sus respectivos trabajos, el río creció y la mar se desbordó y se juntó con la tierra; también se desataron el viento, la lluvia, los truenos, la candela y la centella. Después de esta hecatombe vinieron la enfermedad y la muerte, y a ese fenómeno natural se le llamó Diluvio. Así se produjeron muchos muertos, y los cadáveres sirvieron de abono para el fortalecimiento de las plantas y para más vidas de los que lograron salvarse. De ese modo existen hoy en el Mundo las distintas enfermedades, la guerra, la epidemia, la lepra y todas las clases de males y de bienes. La muerte de uno es la vida y el bienestar de otros; en lo adelante hay que hacer Ebó por el bien y por el mal.
Nota: En este Odu se produjo el Diluvio Universal.
- SHAKUANA: Es el verdadero Dios de la viruela. El vocablo significa enfermedad o plaga larga que mata a una persona. Se le identifica con San Roque.
- ALOA: Es masculino. No tiene manos, es manco, es un ser que deambula de noche. Su collar es todo azabache, es doble. Se manifiesta los viernes Santos. Se identifica con San Blas.
- AFIMAYE: Es masculino, también se nombra Abidmaye. Se dice que vive en las matas de calabaza. Su collar es rayadito de azul. Se dice el Abogado, se le pone una pluma. Es el encargado de venir a buscar los VODUNCI de AZOJUANO a la hora de la muerte. Se identifica con San Luis Bertrán.
- ANO YIWE: Es masculino. Es el espíritu de todos los ritos. Vive en el Cielo; es Elemere (Irete Meji). Se identifica con San Jorge.
- SUBINEGUE: Es una tiñosa con cabeza de hombre. Su collar es azul rayadito y azabache. Se le pone un boniato adornado con cinco plumas de tiñosa. Se identifica con San Ignacio.
- BAYAHANA: Es femenina. Es señorita, adivina y hechicera. Se dice que es patrona de los KENESI. Es el que conoce todos los secretos y todo lo anuncia.
19.Nació la lepra
Había una vez un hombre de buena posición económica que miraba con desprecio a las personas de posición inferior y trataba con dureza a los pobres.
Un día se apareció a las puertas de su palacio un hombre que padecía de una enfermedad llamada lepra. Aquel que se creía poderoso por la suerte de poseer riquezas lo vio llegar justo en el momento en que daba una de sus acostumbradas fiestas, y llamó a uno de sus criados para que echara de su presencia a aquel hombre que le repugnaba por su enfermedad. Cuando el criado salió a cumplir la orden, se conmovió al ver que los perros le lamían las llagas y que él solamente quería las sobras que las personas dejaban. A espaldas de su señor, el criado le dio comida, agua y vino, y además agua de coco para lavarle las llagas.
Agradecido de las atenciones de aquel criado, que desobedeciendo las órdenes recibidas lo atendía sin escrúpulos, el enfermo le dijo: «A partir de este momento lo único que yo puedo darte es mi bendición y que tanto tú como tu familia nunca padezcan del mal que yo padezco, pero fíjate, a partir de hoy en adelante, lo que va a suceder en esta casa». Diciendo estas palabras metió la mano en una bolsa que llevaba al hombro y, cuando la sacó, sopló un polvo que se esparció en el aire. Terminada esa operación, se marchó seguido de los perros.
No había acabado de irse aquel hombre extraño cuando el dueño del palacio empezó a sentirse mal, al extremo de cambiar de color y sentir picazón; su piel se despellejaba y le producía unas llagas iguales a las de aquel hombre cuya presencia le había repugnado. Los invitados a la fiesta, al ver lo que estaba sucediendo, empezaron a irse, e incluso los propios criados y los familiares más cercanos, temerosos de contraer aquel mal tan extraño y repentino. Cuando aquel hombre que momentos antes se creía tan poderoso se vio en esa situación y abandonado hasta por sus propios familiares, empezó a pedir perdón por lo mal que se había comportado. Pero todo fue inútil: no le valieron ni su dinero ni sus súplicas, pues había contraído la terrible enfermedad que aquel hombre tenía, que era la lepra.
Nota: No mire con desprecio al que Ud. crea inferior. No se puede comer ajonjolí, pues esto fue lo que el hombre sopló. El hombre era SHAKUANA.
20.Donde Obatalá se va del pueblo
Había un pueblo bastante próspero, pero sus habitantes comenzaron a quemar mucha basura y producían mucha humareda. Obatalá vivía también allí, y la prosperidad de aquel lugar se debía a que él estaba contento; sin embargo, a Obatalá no le gustaban el humo, ni los malos olores, ni la bulla. Viendo que ya no podía soportar más el humo y el mal olor, se fue de aquel pueblo. Acto seguido comenzó la escasez: los comerciantes se quejaban porque no vendían lo suficiente, y así todo por igual.
Sucedió que uno del pueblo fue a ver a Orunmila para investigar qué estaba pasando. Orunmila le hizo Osode, le vio este odu Okana Sa y le dijo que todo lo que allí ocurría era porque se quemaba mucha basura y el humo era el causante del atraso; que tenían que evitar eso y hacer Ebó para que volviera la prosperidad.
Obediente, hizo el Ebó y lo botó en un camino grande y ancho. No hizo más que botarlo y se presentó un aguacero; la cascarilla que llevaba el Ebó se esparció e hizo el camino blanco y bonito. Obatalá, que había salido a pasear, pasó por aquel lugar del que ya ni se acordaba, porque de allí había salido y no había vuelto más. Al ver ese camino tan limpio, blanquito y bonito, lo cogió y llegó de nuevo al pueblo del que había tenido que salir por tantos inconvenientes. Se percató de que los fieles lo estaban esperando y que habían limpiado su casa; Obatalá se puso muy contento y de esa manera volvió la prosperidad, siendo Foré todo lo que se había depurado.
21.La tela blanca solo envejece en jirones
A Olordumare su cabeza se le volvió excesivamente blanca y se volvió inmortal. El pelo blanco es la gloria de la edad avanzada y exige respeto; Olodumare, como el Mayor Eterno, es descrito entonces llevando la señal y la gloria de la edad avanzada.
Olordumare fue el que buscó los medios de inmortalidad. A él se le dijo que hiciera sacrificio y que se buscara un pedazo de tela blanca larga. Cuando los ritos necesarios fueron hechos, la tela blanca se extendió sobre él para que quedara cubierto totalmente. Desde entonces se convirtió en inmortal y también en invisible. La gente solo puede oír de él y de su majestuosidad, y así él se mantiene en honor, temor y reverencia. Es decir, se le conoce como Oba Airi, el Rey invisible.
Nota: Jirones significa desgarrón. Es la figura triangular del blasón, que es un conjunto de signos que en este caso se convierte en un símbolo. El arte del blasón data de la época de las cruzadas, con sus leyes, hacia el siglo doce; las figuras pintadas en los escudos de los caballeros permitían reconocerlos por su armadura, y se convirtió en un emblema solo transmisible por herencia. Sus colores eran oro y plata y esmaltes de varios colores, y las piezas ilustradas eran honorables. En nuestro caso la tela blanca se convierte en el símbolo o emblema de la inmortalidad de Dios, transmisible al Aleyo, incrustada en la tela las cruzadas de Dios ante Ikú, respondiendo a una ley inequívoca de triunfo.
Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.
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Los 16 odù de la familia de Okana
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