Obara Rete
Obara Irete
«Cuando la verdad llega, la mentira se abochorna y se va».
Rezo de Obara Rete
Obara Irete Ifá Omi Retewa Adifafun Ashiwita Intori Awa Shuba Okurin Sini Olokun.
Irofa Boroki Boroki, Iru Boya Boroya Orúnmila dumi aku shon shon umbati akofa totomio olowashe werire.
Súyere de Obara Rete
«Olokun Bawao Bawa Orisha Bawao».
«Irun Alaboshe Birire, Irun Lafikaye erio Irun».
«Umbelere Awó Abure Oshún, Umbelere Awó Abebe Oshún». En la relación de obras el mismo canto aparece escrito así: «Umbelere Awó Abebe Oshún, Umbelere Awó Abebe Oshún».
En este odu nace
- Nació: La ceremonia del Irofá.
- Nació: El respeto mutuo que debe existir de uno para el otro, entre los hijos de Shangó y Oshún.
- Nació: El cantarle en la caja al muerto para aplacar a su Orisha.
- Nació: Purificar el agua dulce para hacerla potable.
- Aquí: Se prohíbe ripiar hierbas.
- Aquí: Ogún no le pierde ni pie ni pisada al Awó.
- Aquí: Se saca a Ogún a vivir junto con Osanyin.
- Aquí: Orúnmila ripiaba hierba y Osanyin lo enfermaba.
- Aquí: Habla el Ifá del abanico.
- Aquí: Las enfermedades son: Impotencia, cancel en la garganta o esófago, trastorno en el sistema digestivo, úlcera, gastritis, infección bucal (piorrea).
- Aquí: Marca podredumbre física y moral de la persona.
- Aquí: Hay que usar camiseta amarilla con ribete azul.
- Aquí: Habla Obaniyegun, que es el espíritu del mar que siempre bota la basura de este.
- Aquí: Habla de adulterio.
- Aquí: Hay que recibir a Osanyin y Oduduwa.
- Aquí: Hay que recibir a Olokun para la salud.
- Aquí: Fue donde Azojuano enfermó a Dada.
- Aquí: Se dice: Cuando la verdad llega, la mentira se abochorna y se va.
- Aquí: Las hierbas del Odu son: Pierde rumbo, yaya, jocuma, moruro, ayúa, grosella, atiponlá, laurel, canutillo azul, Iroko, himo de río y güira.
- Aquí: Se pondrá una piedra de rayo Odu-Ará en el Ifá, para la salud.
Descripción del odu Obara Rete
Obara Irete ocupa el número 119 dentro del Orden Señorial de Ifá. Es un signo que anuncia éxito y estabilidad, pero siempre condicionados a que se cumpla el sacrificio que Ifá indique. Quien lo trae tiene buenos prospectos por delante para un empleo o para un negocio nuevo.
El Awó de este odu está obligado a una atención especial hacia Ogún, porque este Santo no le pierde ni pie ni pisada: se le vuelve sombra, y esa sombra lo protege o lo destruye según el signo esté viviendo en Iré o en Osobo. Por eso se saca a Ogún para el patio y se le pone a vivir junto con Osanyin, y se le coloca un asheré.
Aquí nació la ceremonia del Irofá, una de las armas que se entrega al Alawo en la ceremonia de iniciación. En nuestro país se emplea el tarro de venado en sustitución del original que usaban los Yoruba, que es un objeto tallado en forma de maza, de ocho a dieciséis pulgadas de largo, confeccionado en madera o en marfil y en algunos casos en madera y marfil a la vez; la empuñadura lleva distintos tallados, representados por una mujer embarazada arrodillada, un loro, la cabeza de un Orisha y otras figuras. Ese objeto lo utiliza el sacerdote de Ifá para invocar al espíritu de Ifá durante el proceso de adivinación: golpea con él el tablero, el Opón-Ifá, para producir un sonido sonoro y cadencioso mientras entona al mismo tiempo un rezo o una alabanza a Ifá. El rezo y el súyere que acompañan la entrega del Irofá quedan recogidos en las secciones de rezo y de súyere de esta página.
Aquí nació también la purificación de las aguas dulces, para hacerlas potables y aptas para el consumo. Y aquí, cuando la verdad llega, la mentira se abochorna y se va.
Este odu marca adulterio. La persona deberá tener a Osanyin y a Oduduwa. Quien se rige por este signo debe, de vez en cuando, tomar omiero y bañarse con él. Se le prohíbe además ripiar hierbas, porque esa operación lo puede enfermar: en este odu Orúnmila ripiaba hierbas y Osanyin lo enfermaba con dolencias extrañas.
Aquí se le pone a Olokun un búcaro con rosas matizadas, lirios y azucenas, y una cazuela de barro con maíz cocinado con harina, que se coloca en una canasta adornada con cintas de color azul Prusia. La persona se limpia con un pato chiquito, adornado también con cintas azul Prusia y azul celeste, y este se echa vivo en el mar. Por este odu se lava una cadena de plata y se le da de comer un pato chiquito, para usarla después.
Por este Ifá, la mujer deberá usar durante siete días una sayuela azul prusia con siete franjas blancas, y encima saya azul celeste y blusa blanca.
Este es el Ifá del abanico: se le echa fresco a Oshún con un abanico mientras se le canta su súyere.
El signo habla de una persona alabanciosa, y por esa causa puede llegar a tener problemas de derramamiento de sangre. En el hombre, señala a quien no se conforma con una sola mujer y abandona sexualmente a su esposa; producto de eso ella lo abandona o puede llegar a serle infiel.
En este odu habla el güiro que se fue al fondo del río por desobediente. El Osobo de este Ifá es vivir con hijas de Oshún cuando el Ángel de la guarda de la persona es Shangó, porque por sentencia de Olofin solo pueden ser amigos. De ahí que aquí naciera el respeto mutuo que debe existir de uno hacia el otro entre los hijos de Shangó y los de Oshún.
Para la mujer: si tiene hijos, uno de ellos le ha echado en cara su mal vivir. Para el progreso de este Ifá hay que atender a Obatalá, a Yemajá, a Ogún y a Oshún.
Hay que cuidarse de bochornos y de la cuchilla del médico. La persona no hace nada de lo que le manda el Santo, y aquí el mal es más serio de lo que ella piensa: puede estar afectada en la garganta y en el esófago, y también el estómago por cáncer. Existe la posibilidad de una enfermedad en la boca, como piorrea o infección bucal, que le produzca grandes problemas en el sistema digestivo.
Dice Ifá en Obara Rete
- Que usted es infiel a su esposo, tenga cuidado porque hay una persona que se lo hará llegar a su pareja y la va querer matar.
- Si es un hombre el que se mira, se le dice que él no se conforma con una sola mujer y que no se lleve de cuento, para que no tenga problemas de brujería.
- Usted es hija de Oshún y cuando salió de su casa tropezó con el pie izquierdo.
- En su casa hay un enfermo.
- Ud. siempre está peleando, y por esa causa sus negocios no marchan bien.
- No se ponga con indirectas para que se evite líos de justicia.
- Donde usted vive hay un hoyo, tenga cuidado no se caiga dentro.
- Usted tiene una guerra con Oshún porque ella le mandó hacer una cosa y usted no la cumplió.
- Ud. tiene una mujer de color pardo, que el Ángel de su guarda es el mismo que el de usted, por eso no se llevan bien.
- Atienda a Oshún y a Obatalá para que evite los atrasos que tiene.
- Ud. tiene que dejar a su querida y vivir en su casa con su mujer.
- Ud. tiene problema de escasez de comida, debe almorzar y comer a sus horas.
- Tenga cuidado que en su casa no se forme una pelea.
- Ud. tiene una dolencia en su cuerpo, tenga cuidado con la cuchilla del médico.
- Si usted quiere adelantar tiene que hacer Santo.
- En su casa todos están disgustados, porque uno quiere una cosa y otros quieren otra.
- Evite una tragedia, aún le van a pedir la casa.
- A usted no le gusta hacer nada que le mande el Santo.
- Tenga cuidado que el mal que tiene es más serio de lo que piensa. Ud. tiene que cuidarse la garganta, el esófago y el estómago, como también una infección bucal o piorrea.
- Usted padece de una enfermedad y no se pone tratamiento.
- A usted le han dado a tomar brujería, eso fue una mujer que tuvo y la abandonó y ella lo maldice mucho.
- Ud. es muy enamorado y le gustan todas las mujeres, tengan esposo o no.
- Ud. sufre mucho actualmente por causa de impotencia sexual.
- Ud. no puede oír chismes para que evite disgustos.
Refranes de Obara Rete
- Cuando la verdad llega, la mentira se abochorna y se va.
- Respete para ser respetado.
- Esta es la tierra donde usan la guataca para afeitarse la cabeza.
- Este es el filo del azadón que usa su boca para golpear la tierra con impunidad.
- Mi Irofá golpea para llamar la atención a Ifá.
- Por desobediente me convertí en jícara.
Eshu-Elegba del odu Obara Rete
No está especificado.
Patakíes del odu Obara Rete
1.La adivinación para las plantas que iban a ser árboles
Ese era el nombre del Awó que hizo adivinación para las cuatrocientas ochenta plantas del bosque cuando ellas venían al mundo para convertirse en árboles. A todas se les indicó que hicieran sacrificio. Todas lo cumplieron, con la única excepción de Igi-eshin, que se negó. Por esa negativa no pudo crecer ni llegar a ser árbol, y quedó siendo la más pequeña de todas las plantas.
2.La adivinación que hizo antes de abandonar el Cielo
Mi garrote de adivinación se toma con cuidado, mi escobilla es tan preciosa como un abalorio y mi tablero de adivinación son de oro: así se llamaban los Awoses que hicieron adivinación para este odu cuando venía camino a la Tierra. Se le advirtió que sirviera a Ogún con una jicotea, a su cabeza con un gallo, a Eshu con un chivito y a Ifá con una chiva, para evitar problemas con las mujeres en la Tierra. Cumplió el sacrificio y bajó al mundo.
Se casó con una mujer difícil, cuyos hijos morían con frecuencia de convulsión. Buscó entonces a unos Awoses para que hicieran adivinación en su casa, y se le advirtió que debía servir a Ifá con una chiva, a Eshu con un chivito, pero de modo que Eshu se lo comiera solo, a su cabeza con un gallo y a Ogún con una jicotea. Hizo el sacrificio y no perdió más hijos. Empezó a prosperar, aunque aquel éxito modesto le fue creando enemigos.
Mientras tanto, Egbere, la esposa del Oloba de Oba, comenzó a mostrar por él un interés irresistible. Él intentó contentarla, pero no logró detenerla. Preguntó a Ifá qué hacer y se le ordenó servir a Eshu con un chivo. Después del sacrificio inició una relación con aquella mujer, y el Oloba no solo se la cedió sin ponerle impedimento alguno, sino que además lo convirtió en un gran jefe.
3.La adivinación para Onitiide
Esta es la tierra donde usan la guataca para afeitarse la cabeza. Este es el filo del azadón que usa su boca para golpear la tierra con impunidad. Con esos nombres se conocía a los Awoses que hicieron adivinación para Onitiide cuando iba a vivir largo tiempo en la Tierra. Se le indicó hacer sacrificio con una carnera y un chivo. Al llegar al mundo enfrentó innumerables problemas: sus enemigos lo vapulearon a diestra y siniestra, pero no solo los sobrevivió a todos, sino que además vivió muchísimos años.
4.Eshu y las doscientas divinidades disputan la supremacía
Cuando las doscientas divinidades llegaron al mundo, decidieron determinar cuál de ellas sería la suprema. Orisha-Nla, el representante de Dios, era mientras tanto aceptado como cabeza de todas las divinidades en la Tierra. Sin embargo, Eshu les dijo que ninguna de ellas le era superior, porque ni siquiera Dios, su padre, podía reclamar supremacía sobre él. En el primer encuentro del concilio divino de la Tierra acordaron hacer fiestas por turnos, empezando por Orisha-Nla, y como aquella primera fiesta transcurrió sin dificultades ni impedimentos, lo proclamaron su generalísimo. Eshu volvió a advertirles que si no era invitado a comenzar las fiestas, ninguna tendría éxito. Lo acallaron, a él no le importó, y con esa decisión abandonó la conferencia.
Orisha-Nla preparó la primera fiesta y la mesa quedó dispuesta para beber y comer. Cuando se comenzaban a decir las plegarias iniciales para romper los kolanuts, Eshu entró en el harén y les guiñó los ojos a dos de los hijos de Orisha-Nla. Los dos niños empezaron a convulsionar y se armó el caos. Aquel pandemonio inusual atrajo la atención de las divinidades, pero antes de que llegara auxilio los dos ya habían muerto. La fiesta no pudo continuar.
De nuevo Eshu asistió a la reunión del concilio para insistir en que él era el designado para comenzar las fiestas, y de nuevo le ordenaron desaparecer de la habitación. Tocaba el turno de Ogún: también él perdió dos hijos antes de que la fiesta llegara a materializarse. La misma suerte corrieron las demás divinidades, hasta que llegó el turno de la divinidad de la sabiduría. Orúnmila consultó con su Okeponrin y se le indicó darle un chivo a Eshu y agregar las imágenes en madera de un conejo y una serpiente. Cumplido esto, siguió adelante preparando su fiesta. Eshu prometió sorprenderlo placenteramente, teniendo en cuenta la comida y la reverencia que le había dado.
Tan pronto como Orisha-Nla tiró los cocos para dar comienzo a la fiesta, Eshu dio vida a las imágenes de la serpiente y el conejo que Orúnmila había usado en el sacrificio y las llevó al basurero de su casa. La serpiente y el conejo se pusieron a bailar. Lo asombroso del espectáculo levantó tal gritería que la fiesta quedó interrumpida, porque todas las divinidades salieron a ver aquel hecho extraño. La fiesta no se realizó, pero gracias al sacrificio hecho Orúnmila no perdió un alma.
En ese punto Eshu fue invitado a hacer su propia fiesta, y la celebró con éxito y sin ningún disturbio. Después todas las divinidades pudieron hacer las suyas exitosamente. Así quedó establecida la eterna supremacía de Eshu, como una fuerza para apaciguar y no para rivalizar.
5.La adivinación para Shangó cuando estaba indispuesto
Obara-o-rote-nle era amigo de Shangó, que era comerciante. Un día, antes de regresar del mercado, le avisaron que Shangó se había enfermado y que lo habían hospitalizado. Viajó hasta la casa de descanso adonde lo habían llevado por una fatiga mental, y al llegar allí él también enfermó. El mismo médico que atendía a Shangó lo cuidó a él. Se mejoró y tenía dinero suficiente para pagar su propio tratamiento, pero no para pagar el de Shangó.
Cuando regresó a su casa, Shangó le pidió que hablara con sus amistades para que contribuyeran con dinero y así costear su tratamiento. Uno tras otro, todos se negaron a ayudarlo. También sus hermanos se negaron, todos menos su hermana Camwood, el árbol de Osun, del que sale el polvo rojo, que decidió usarse a sí misma para pagarle al médico que había cuidado a Shangó. Se dispuso además que ella se ocuparía de Shangó en su casa y que debía limpiar y barrer todo bien. Cuando Shangó retornó a su casa, destruyó la casa de todos sus hermanos, pero con Osún continúa viviendo hasta nuestros días.
6.La adivinación para Agbonniregún
Obara-Rete, cosas buenas vendrían a mis manos. Eso fue lo que se le adivinó a Agbonniregún: se le dijo que algo bueno iba a ser tomado por sus manos y que debía sacrificar una babosa, una paloma y hojas de Ifá. Él oyó y sacrificó.
7.Obara Rete hizo adivinación para Orúnmila
Obara-Rete hizo adivinación para Orúnmila y le dijo que debía sacrificar para no verse en un gran problema y poder mantenerse en la cima, como siempre ha estado. El sacrificio consistía en una babosa, tela blanca, tres mil doscientos cauris y hojas de Ifá. Él oyó y sacrificó. Entonces quedó decretado que nada demasiado dificultoso vendría a su camino. Orúnmila se inició él mismo en Ifá, y desde entonces siempre podría iniciar a todos los estudiantes de Ifá.
8.La adivinación para Akintelú
Obara-Rete hizo adivinación para Akintelú, a quien se le dijo que debía sacrificar para que el pueblo que él fundó pudiera prosperar. El sacrificio era de ocho babosas, un carnero, dieciséis mil cauris y hojas de Ifá. Él oyó y sacrificó.
9.El güiro desobediente
En un viaje que hizo Orúnmila para pasear por el campo, se encontró con el güiro y le hizo osode, diciéndole que tenía que hacer ebó. El güiro le contestó que hacía ya mucho tiempo que vivía feliz y que por tanto no tenía que hacer nada.
Pasó el tiempo y apareció el dueño del terreno, que al ver tantos güiros sacó su machete y los empezó a tumbar. Orúnmila, que había seguido camino por el campo, se encontró con la jícara, la miró y le mandó hacer ebó. Esta obedeció. Cuando tiraron a la jícara al río, quedó a flote, y desde entonces la jícara le sirvió a todo el mundo. El güiro, al ver la utilidad que ella tenía, se abochornó y se tiró al río, pero no flotó y se fue para el fondo.
10.La hija de Olokun
Yemajá, la hija de Olokun, salió muy temprano y muy elegante para una entrevista con Obatalá, pero al pasar por la casa de Obara entró, y como se gustaban se entendieron; por la tarde salió y se dirigió al lugar adonde iba en un principio.
Estaban conversando Obara, Obatalá y Ogún cuando Yemajá pasó, y al verla a Obatalá se le ocurrió decir que ella había salido del mar tan coqueta para entrevistarse con él. Obara replicó entonces que por la mañana ella había tenido relaciones sexuales, Ofikale, con él. En eso Ogún protestó diciendo que él era el legítimo dueño de esa mujer, y tanto se indignó que, sin que nadie lo pudiera evitar, mató a Yemajá de un machetazo.
Producto de aquello se formó un gran escándalo, y por consiguiente fueron a casa de Orúnmila para que registrara con Ifá, saliendo este odu. Él dijo que había que hacer el ebó indicado para poder contener la ira de Olokun.
Para poder hacer este ebó tuvieron que llevar muchos Awoses hasta la casa de Olokun, y todos juntos marcharon al lugar indicado. Cuando Olokun tocó tierra le dieron un pato encintado de azul y le cantaron así:
Cuando Olokun comió el pato y vio a su hija muerta delante de tanta concurrencia y con aquellos cantos que le hacían, se aplacó su ira.
Nota: Aquí nació el cantarle en la caja a Egun para aplacar a su Ángel de la Guarda.
11.Cuando la verdad llega, la mentira agacha la cabeza
El abuelo y el bisabuelo de Obara Rete murieron, y a los once años vinieron y le dijeron: «Tus antepasados te dejaron una herencia, la cual consiste en que tú tienes que hacer Ifá». Con hierba Iroko, cuatro gallinas negras, dos chivas y un chivito, le hicieron Ifá.
Después de que lo tenía hecho, los Babalawos le dijeron: «Bobo, te hemos hecho Ifá, pero jamás te llamaremos a ninguna reunión que tengamos». Tuvieron la primera reunión y cumplieron su palabra, pero se vieron en la necesidad de tener que llamarlo, y Obara Irete fue, siendo el único que adivinó lo que el hombre deseaba, con lo que se resolvió el problema. No obstante aquella actitud, le cogieron mala voluntad y dijeron: «Mira este bobo, cómo adivinó lo que nosotros no pudimos adivinar; vamos a ver si en la próxima reunión que Olofin nos mande a llamar no lo invitamos».
Llegó el día de la reunión con Olofin y no lo invitaron, pero se repitió el caso: no adivinaron lo que Olofin quería y entonces Obara Irete fue llamado. Acto seguido resolvió el problema, y Olofin les dijo a los demás Babalawos: «Ustedes quedan presos».
Al poco tiempo los Babalawos estaban reunidos de nuevo y Obara Irete se retrasó; al llegar y tocar la puerta dijo: «Ago Nileo», y los de adentro contestaron con mala voluntad: «Agoya». Acto seguido entró un hombre con dos Irofá en las manos y, al ver a Obara Irete, le preguntó: «¿Eres Awó?». Él se quedó callado. Y después fue el muchacho quien adivinó. Los demás Babalawos, por tener mal corazón, tuvieron que agachar la cabeza del bochorno. Esto dice: «Cuando la verdad llega, la mentira agacha la cabeza».
12.Obara Rete, las hijas de Oshún y la calabaza
Obara Rete era un Awó que vivía sin ninguna organización, porque poseído por su suerte en los amores quería abusar de todas las mujeres y las engañaba. En su caminar por la vida se encontró con una hija de Oshún y quiso abusar de ella, es decir, de su generosidad, y llegó a tenerla tan seducida que ya no le hacía caso a su madre Oshún.
Un día Oshún salió como de costumbre al río a hacer sus ceremonias, las que hacía cada cinco días, y al tirar sus conchas vio que le indicaban que su hija estaba envuelta en las manos de un hombre que no la iba a hacer feliz. Para estar más segura fue a casa de Orúnmila a consultar con Ifá. Orúnmila le dijo: «Obara Rete piensa que puede burlarse de todas las mujeres, pero no sabe que tú eres hija de Olofin. Tú coges una calabaza, le abres una boca por arriba, le echas miel y hierba himo Oshún, se la presentas a Olofin y le das quejas de lo que está sucediendo». Ella así lo hizo.
Aconteció que todas las mujeres que Obara Rete tenía se enteraron y comenzaron a despreciarlo. Viéndose así, no le quedó más remedio que ir a buscar a la hija de Oshún y rogarle que le perdonara todo el mal que le había hecho, pues quería estar a su lado. Ella lo perdonó y le contestó que sí, pero con la condición de que todo lo que a él le pasara tenía que contárselo.
Así fue como Obara Rete se quedó sin poder dominar a ninguna hija de Oshún, y desde entonces todos los hijos de Shangó no pueden pegarle ni maltratar a ninguna hija de Oshún, porque se atrasan o se fatalizan, ya que Oshún vela por todas sus hijas para que las respeten, pues ellas son hijas legítimas de Olofin, igual que Shangó.
Nota: Al que tenga o le salga este odu, tiene que usar una camiseta amarilla con ribetes rojos. Aquí nació el respeto mutuo que debe existir de uno para el otro entre los hijos de Oshún y Shangó.
13.Cuando las aguas se purificaron
Por este camino, lo primero que vino al mundo fue el pozo, y allí vivía Olokun. Viendo él que el mundo era tan grande, quiso mejorar la situación y mandó a la tierra de Ofun Yebu a Obaniyegun, echándole la bendición para que se fomentara el agua en la depresión terrestre; y así se formó el mar. En esa depresión vivía Ayalua, que metía la candela, ainá, y secaba el agua.
Obaniyegun fue a quejarse a Ayalua de que la candela que ella producía secaba la depresión y no dejaba que se creara el mar, y le explicó que Olokun lo había mandado a la tierra para que almacenara el agua y los seres humanos pudieran utilizarla y vivir. Ayalua cogió su agogo, que era de tarro de buey, y comenzó a tocarlo y a cantar:
Entonces la candela comenzó a meterse debajo de la tierra y vino el agua corrompida, llena de bichos y bacterias. Obaniyegun se puso muy triste, porque sabía que los seres humanos que utilizaran esa agua se enfermarían, y se fue a la orilla de la depresión que ya estaba llena de agua, que era el mar. Allí se encontró con Aye, y cuando esta lo vio triste y llorando le preguntó qué le pasaba. Obaniyegun se lo contó y ella dijo: «Vamos». Salieron a camino y llegaron a la tierra donde estaba Baraleye, quien les dio comida; y cuando estaban comiendo llegó Obatalá y les preguntó qué les sucedía. Ellos le contaron lo ocurrido y Obatalá les dijo: «Vengan conmigo los tres». Por el camino Obatalá iba cantando:
Entonces se presentó Eshu y Obatalá le dijo: «Quiero que lleves a Obaniyegun, a Aye y a Baralaye a presencia de Olokun». Salieron a camino y Obaraleye iba cantando:
Olokun, al oír aquello, salió del pozo y se paró a su lado; ellos, al verlo, le dieron Mo-Foribale, y Olokun le clavó la vista a Aye. Obaniyegun le contó: «Usted me mandó a la tierra para fomentar el agua, pero el agua sale podrida». Olokun miró a Baraleye y le dijo: «Vamos para tu casa; coge esta canasta y póntela en la cabeza, y fíjense en lo que voy a sacar de mi casa Odo». Olokun sacó una piedra del pozo y la echó en la canasta. Después de esto ellos partieron y Olokun les dijo: «Yo iré detrás de ustedes».
Cuando iban por el camino recogieron distintas piedras, y al llegar a casa de Baraleye siguieron recogiendo las piedras que él tenía. Siguieron camino hacia el mar y al llegar le entregaron las piedras a Aye, quien se metió en el mar y fue tirándolas por distintas partes del mismo, matando así los bichos y las bacterias que había. Olokun salió de noche del pozo y, al llegar al mar y ver a Aye, la abrazó y le dijo: «Desde hoy el agua saldrá limpia». Y a las cuatro de la madrugada llamó a Obaniyegun y le dijo: «Tú, junto con este otro, recoge aquellas hierbas finas y hierbas de enredadera, que yo los voy a esperar aquí».
Así lo hicieron y regresaron a las nueve de la noche. Olokun cogió todas las hierbas y las regó en el mar, y le dijo a Baraleye: «Tú serás rico, porque esto que se ha hecho en el mar es para producir y también para que los hombres vivan; y tú, Obaniyegun, vas a poder cumplir el mandato de Olofin, de que los seres humanos puedan utilizar el agua sin que les haga daño, pero tienen que estar un año junto conmigo». Ellos respondieron: «Está bien».
Olokun todos los días iba al mar a rezar y a llevarles distintas cosas, como maíz, tortas, aguadalú y otras. Por la virtud de las piedras y de las hierbas empezaron a nacer los peces. Olokun, viendo la riqueza que tenía el mar y en agradecimiento porque Aye lo había ayudado, le dijo: «Yo me voy a casar contigo». Pero Aye le contestó: «Eso será más tarde». Olokun le echó la bendición y ella le dio las gracias. Aye también le dijo: «Aquí tengo tu asiento». Olokun miró y se asombró al ver el mar lleno de arrecifes, y dijo: «Voy a traer a los dueños de esto para que lo cuiden». Y llevó a Obaniyegun y a Baraleye. A Obaniyegun le dijo: «Tú vivirás aquí adentro, limpiando toda la basura y los desechos, para que la gente pueda utilizarla; y tú, Baraleye, serás quien cuide las riquezas, que son los peces, para que el hombre pueda alimentarse». Después de esto vino la prosperidad de ambos.
14.Cuando Babalú Ayé enfermó a Dada
Aconteció una vez, en una tierra que gobernaba Agayú, que Babalú Ayé era muy querido y respetado, ya que era un negociante muy rico, pero al mismo tiempo era extremadamente perverso y corrupto. Tanto, que no respetó a Dada, hija adoptiva de Agayú y hermana de Shangó: la convenció y, sabiendo que estaba enfermo, tuvo contacto con ella y la enfermó.
Al pasar los días ella notó que se le caía el pelo, y para suplantarlo se ponía moñingos de caballo; pero Eshu, que todo lo ve y todo lo sabe, veía cuando Dada se los ponía y después se colocaba el pañuelo. Eshu fue adonde estaba Agayú y le contó lo sucedido. Agayú llamó a Dada y le preguntó qué estaba pasando, y ella le explicó la situación. Al saber Agayú que el culpable de todo era Babalú Ayé, le perdió toda consideración y lo botó del pueblo, con lo que Babalú Ayé fue a vivir a las afueras.
Shangó, que andaba de cacería, se encontró con Babalú Ayé, que en su enfermedad solo decía Ara, tierra, porque ya estaba perdiendo el habla. Al verlo en ese estado se compadeció de él, fue al pueblo, le buscó comida y lo estuvo atendiendo por espacio de un tiempo, hasta que Eshu le comunicó lo que había pasado. Al saberlo, retiró su ayuda y lo obligó a seguir caminando por el mundo, por no haber respetado a su hermana.
15.Cuando los árboles nacían podridos
Los árboles nacían podridos y se llamaban watibaye. Esa enfermedad la producían las excretas de los animales: la tierra estaba enferma y sus hijos nacían todavía más enfermos, porque ella misma se lo producía. La tierra se pasaba la vida llorando al ver a sus hijos enfermos, y en su momento de tranquilidad, cuando llegaba el anochecer, cantaba:
Oduduwa, que oyó aquello, fue adonde estaba Olofin y le contó lo que estaba pasando en la tierra Kayabi, pero Olofin no le hizo caso. Oduduwa se puso bravo y salió camino hacia la tierra Kayebi. Cuando iba llegando era tanta la peste de los bichos y de los árboles que no podía entrar, y empezó a cantar:
Osanyin se volvió un remolino y limpió la tierra de tal manera que sonaba la candela en ella. Oduduwa, que vio esto, bajó a la tierra de Kayebi con un güiro en la mano izquierda, y venía cantando por todo el camino:
Osanyin, que oyó aquello, fue recobrando la fuerza del viento y la metió en el güiro que Oduduwa llevaba en la mano izquierda. Cuando Oduduwa llegó a la tierra Kayabi, le dio Mo-Foribale a Osanyin, y Kayabi Inle le dio Mo-Foribale a Oduduwa, y este le dijo: «Todos esos árboles son tus hijos, y junto contigo este señor llamado Osanyin te servirá para bueno y para malo, porque fue quien limpió todo lo malo que tenían».
Nota: Por este camino la persona tiene que tener Osanyin y Oduduwa completo con todas las piezas; de vez en cuando debe tomar omiero y bañarse con él también. Los árboles empezaron a coger fuerza después de los años.
16.Cuando Obara Rete entregó el Irukere y el Irofá
Obara Rete era un Awó que no se ocupaba de aprender Ifá y que siempre andaba sucio y mal vestido. Resultó que al hijo de Olofin había que hacerle Ifá y no se podía comenzar la ceremonia porque faltaba algo. Olofin prendió a los Awoses presentes y mandó a buscar a Obara Rete, que era el que faltaba. Cuando llegó le dijeron: «Ifá Lorí». Él les contestó: «Todé Lorí Shini Fika Osun Ashedá Aragba Babá Ariwo».
Como Obara Rete llegó con el Irofá y un Irukere, Olofin mandó a soltar a los Awoses presos y a que comenzara la ceremonia de Untefá. Se hizo la ceremonia y todo quedó bien, y cuando Olofin fue a pagarle a Obara Rete se sorprendió al ver que este no le aceptó nada. Olofin le dijo: «To Iban Eshu, desde hoy todo lo que tú hagas te saldrá bien».
17.Obara Rete no hace favores
Aconteció una vez que Orúnmila iba para un pueblo montado en una yegua, y en el camino se encontró con un ciego que iba a pie. Orúnmila lo saludó y le preguntó para dónde iba; el ciego se lo dijo, y Orúnmila le respondió: «Yo no voy para ese lugar, pero monte, que yo lo llevaré hasta donde pueda». Ayudó al ciego a montar en la yegua y salieron a camino.
Al llegar a un recodo le dijo: «Aquí lo dejo, porque voy a doblar por este otro lado», pero en eso el ciego empezó a dar un escándalo, diciendo que le quería robar el animal. La gente se empezó a aglomerar, y entonces Orúnmila le dijo al ciego delante de todos: «Diga si el animal es macho o hembra». El ciego, disimuladamente, empezó a pasarle la mano a la yegua, y cuando metía las manos entre las patas de atrás, los muchachos empezaron a gritar: «Mira, le está metiendo las manos entre las patas para saber si es hembra o macho». Por esa causa vieron que el ciego era un ladrón, y Orúnmila no perdió su yegua. Desde ese momento Orúnmila comprendió que no podía hacer favores, y les dio las gracias a los muchachos.
Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.
↑Sigue estudiando
Los 16 odù de la familia de Obara
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