Obara Ojuani
Obara Owonrin
«Solo con la calma obtendré la prosperidad».
Rezo de Obara Ojuani
OBARA OJUANI OBARA NIFE JUJU OMO OLUWO ATOPOLO OBARA KEYELE NI OBARA NI WANI ALEYO OTORI LAYE OSOBO. OMI WANI KEYEBEKUN ELEGBA KEBEYEKUN OBARA NI WANI LETEKUN ALEYO INTORI ARAYE ARA NILE ILEKUN INTORI LONI OBIFUN SHANGO OUN LO ALEYO ONIFUN OBARA ONI WANI JUJU OMOLOGU ATOPOLO OBA FUN OLE FUN LASHIREO OFETI OYU MOFE OBATALA NI WANI.
En este odu nace
- Nació: El Exilio. (destierro)
- Nació: El Pararrayo.
- Nació: El Ñame volador.
- Aquí: Obatalá despreció a la tierra, por culpa del ñame.
- Aquí: Se le pone ñame a Eshu-Elegba.
- Aquí: Se convive con personas que lo tienen ahogado.
- Aquí: Para vencer se le da Tambor al Ángel de la guarda o a Shangó.
- Aquí: Es un Ifá de proceso.
- Aquí: Cuando sale este Odu a una persona blanca es malo. Es un Odu de fracaso.
- Aquí: Los Diablitos se reunieron para matar a Orúnmila.
- Aquí: Habla de robo o guardar algo robado.
- Aquí: La mujer tiene amante.
- Aquí: Le dan a la persona brujería para matarlo.
- Aquí: Hay que cuidarse de bochorno.
- Aquí: Hay que ser útil a los demás y aprender Ifá.
- Aquí: Las enfermedades son: Sistema respiratorio, cardiopatía, asma, convulsiones, impotencia.
- Aquí: La salud se pierde por culpa de un Egun.
- Aquí: El que se va no vuelve.
- Aquí: Habla de sectas religiosas.
- Aquí: Habla el árbol de los Anís, (el galán de noche)
- Aquí: Habla de hacer obra, para que todo quede tapado.
- Aquí: Se consagraron los Pachanes.
- Aquí: Se le ponen 11 Odu-Ará a Shangó para dos dentro de la batea.
- Aquí: Cuando se ve este Odu, se le da coco a Shangó y antes de tres días se le da un pollo a Eshu-Elegba.
- Aquí: La persona se va a vivir al extranjero y allí muere, pues no regresa a su tierra.
Descripción del odu Obara Ojuani
Obara Ojuani ocupa el lugar número 112 dentro del Orden Señorial de Ifá.
Cuando llega en mala fortuna, este odu retrata a la persona que actúa de manera irracional, sin medir sus pasos. Cuando llega en buena fortuna, anuncia un potencial real de prosperidad. La condición es una sola: la persona tiene que calmarse para poder alcanzar el éxito.
En este signo nació el exilio. Aquí Shangó se vio obligado a asilarse en otra tierra, y quienes lo seguían pagaron esa caída con vejaciones y toda clase de adversidades.
Este Ifá anuncia que a la persona le mataron un hijo. Cuando un médium acopla a ese difunto, se le cubre con un paño blanco para que pueda decir todo lo que tenga que hablar, porque de otro modo no hablará a causa del envuelto que trae encima.
Aunque este odu venga hablando bien, siempre hay que andar con cuidado.
Aquí se consagraron por primera vez los pachanes de Egun.
Estos cujes son nueve. Se pueden utilizar ocho de Mar Pacífico y uno de Tamarindo. El de Tamarindo va en el medio, se entiza con una tira de tela roja, negra y blanca. También los cujes pueden ser de Rasca Barriga.
Estos cujes se llevan a un platanar que esté campo adentro y al pie de una mata de plátano se le da cuenta a Egun de lo que se va a hacer, llamando a Orun. Los cujes se llevan para la casa y ya se tiene preparado un Omiero de hierbas de Ifá. Se lavan y se les dan dos palomas. Las palomas van al pie de una Araba, donde se entierran.
A los cujes se les ponen jutía y pescado ahumado, manteca de corojo, aguardiente, cascarilla, manteca de cacao. Se les echa lo anterior y se dejan al sereno. Al otro día se llevan a la misma mata de plátano y se les da dos palomas, una blanca y la otra negra, y se le da cuenta a Ikú y a Orun de lo que se está haciendo.
Se marcan los Odus siguientes, al pie de la mata de plátano: OYEKUN MEJI, OBARA JUANI, OTURA NIKO, IRETE YERO, OGUNDA FUN, OGUNDA BIODE. Y se le canta a Egun.
Estos cujes o pachanes, tres o nueve, pueden ser de pasiflora, guayaba, rasca barriga, Mar Pacífico, Tamarindo, etc., pero nunca de Algarrobo.
Se ponen delante de Shangó y de Ogún y se les dice para qué se quieren. Entonces se les raspa la parte más gruesa y se le marcan los siguientes signos: OYEKUN MEJI, OTURA NIKO, IRETE YERO, ORAGUN, OGUNDA FUN, OGUNDA BIODE, OGBE FUN, OJUANI MEJI, OBARA OJUANI. Cuando se van a usar, a cada uno se le marca: OTURA NIKO, IRETE YERO y OGUNDA FUN.
A los cujes se les amarran cintas negras, rojas y blancas, entrelazadas, y se les rocía bastante aguardiente.
Se les da de comer huevo, miel, picadillo, una paloma llamando a Orun y a Olorun, diciéndole lo que se está haciendo y poniéndole una flor al agua encima con la que se limpiarán los cujes bien. Entonces se levantarán éstos y se ponen delante de una mata de plátano. Se tienen dos pollitos de una libra y dando las 12 M., se le dará un pollito a Okun Olorun y Orun sobre los cujes. Con el otro pollito se presenta al Cielo, diciéndole que cada vez que uno lo llame, él le corresponda y entonces se le da a la Sombra de uno.
Se busca una hija de Oshún para que le cocine una cazuela de Oshinshin de acelga, otra con caldo de malanga amarilla y otra de ñame. A esto se le echa bastante manteca de corojo, también se preparan nueve bollitos de malanga amarilla, 9 ololé, 9 ekrú-aro, 9 adalú.
El Awó prepara una cazuelita de quimbombó, otra de harina que con todo lo demás cocinado se le pone al pie de la mata de plátano y se le prende una vela por nueve días, rezando:
PASHAN TAFINO IYALE BELEKO AJAFUN AWO.
Entonces se coge ashé de los Odus, hecho de Mar Pacífico. Se le echa encima de los cujes parados al pie de la mata de plátano y se le da un gallo blanco llamando a Egun. El Awó tendrá en la casa preparado un Omiero de todas clases de hierbas para bañarse. Terminada la ceremonia se hace una rogación de cabeza (Ko-Bori Eleda) con palomas blancas, coco, manteca de cacao y cascarilla. Se dará coco, y se recogen los cujes.
Cuando los cujes se retiran, se rompe todo y se les dará un pollito negro en el mismo lugar de la ceremonia, o si no en la mata de plátano, diciendo: Usted que siempre esté conmigo y que me salve la vida. Y se pasará manteca de cacao, cascarilla, manteca de corojo, aguardiente, pescado fresco, diciendo lo mismo que dijo anteriormente.
Este odu enseña también que, cuando llueva, la persona deberá salir al patio, mirar al Cielo y abrir la boca hasta que se le llene de agua; después la bota hacia arriba tres veces y pide lo que desee resolver.
Aquí la persona convive con gente que la tiene ahogada, porque no la dejan vivir con tranquilidad y ya le han cogido todo lo que tenía.
Este es un Ifá de proceso. Cuando el Awó se ve este odu, le da coco (Obi Omi Tutu) a Shangó y, antes de tres días, le da un gallo a Eshu-Elegba. Si el odu le sale a una persona blanca, resulta todavía más malo.
En este Ifá los Diablitos quisieron matar a Orúnmila apostando Eguns por todos los caminos. Por eso es un signo que marca trampa y traición.
Hay que cuidarse de que lo roben o de que le lleven algo robado a la casa, porque eso le traería problemas con la justicia; se hace Ebó para librarse de esa situación. También hay que tener cuidado en fiestas o reuniones, no vayan a darle muerto de comer. No se come nada que le regalen, porque hay enemigos ocultos que desean matarlo.
Si este odu se le ve a un hombre, es posible que su mujer tenga un amante. Si se le ve a una mujer, ella piensa mudarse, tiene dos enamorados y debe mirar bien para que no la engañen.
Hay que tener cuidado con un bochorno, por lo que no se debe ir a donde no lo inviten.
Por este Ifá la persona se va a vivir al extranjero y allí muere, pues no regresa más a su tierra.
Aquí no se pueden llevar amigos a la casa, porque la mujer puede enamorarse de alguno de ellos, o alguno de ellos de ella. Para su propio bien, nada de esto se le comenta a la mujer, pues no lo entenderá y se sentirá ofendida. Son cosas astrales que a la persona le toca vivir.
Por este odu la persona se vestirá con ropas llamativas, roja si es posible, para llamar mucho la atención de los demás; y después de andar bastante por la calle con esas ropas, se vestirá de blanco para que Obatalá lo vea y le otorgue lo que desea darle en distinción y suerte.
Cuando este Ifá aparece en Igbodu, se le dice a la persona que su fortuna está en los cultivos, especialmente de ñames y maíz, y en el mercadeo. Se enriquecerá a través de la fortuna de otros de forma legal. Debe ponerle colmillo de elefante en su altar de Ifá. En un registro ordinario, la persona debe hacer Ifá si es hombre, y si es mujer debe casarse con un Babalawo.
Cuando este Ifá aparece en Igbodu, también se le advierte que debe servir a Eshu-Elegba con un chivo y a Ifá con dos gallinas, para eliminar el riesgo de verse envuelto en una disputa por dinero; además debe criar un perro. Si es en un registro ordinario, la persona debe servir a Eshu-Elegba con un chivo para que obtenga algún dinero cuando le pidan que haga una colecta.
Y cuando este odu aparece en un registro ordinario, se le dice a la persona que debe ofrecer sacrificio a Ifá en familia, para que los sufrimientos se le tornen en regocijo y prosperidad.
Súyere de Obara Ojuani
EYE MAKEO EYE MAKEO EYE MAKEO EYE MAKEO ERU REPE ODARA EYE MAKEO ASHIKUELU ELEGBA EYE MAKEO.
ATORI LONI OTORO EGUN NIKU ATORI PASHAN (Puede asegurar sus órdenes en la memoria del muerto) BUKO OOO MOPE OOO BI MO BI ISAN YI BI ILE KI OYALE KUA OO (Yo te llamo OH si yo golpeo la Tierra, preséntate)
Cuando se toca en el piso tres puñetazos, se dice:
BABA BABA BABA DA MI LOJO (Padre Padre Padre respóndame)
El PASHAN se pone en un rincón, cubierto con telas rojas, negras y blancas.
Nota: El primero en usar el PASHAN para Egun fue el Awó OPOLONSHO ALAPINI, que era Ojuani-Bara y vivía en Oyó.
Dice Ifá
- Que usted se ponga una ropa colorada para que todo el mundo se fije en usted, y que después se la cambie por otra blanca para que Obatalá lo vea, esto es porque siempre están matándolo.
- Tenga cuidado con dos mujeres donde usted quiere ir o piensa ir, porque puede haber tragedia.
- A usted le faltó muy poco para sacarse la lotería, era el premio gordo.
- Usted tiene deseos de tener dinero y un hijo, pronto usted verá sus aspiraciones.
- Usted no tiene dinero y quiere mudarse de donde vive.
- Usted está celoso.
- A usted le conviene ir a ese punto que tiene pensado ir, la suerte la tiene cerca.
- Usted se siente con una sofocación que le sale del cuerpo, y lo que usted tiene es un fuerte catarro.
- Dice Ifá que usted siga aprendiendo, que el que le dio la prenda sabe más que usted.
- Ruéguese la cabeza con dos cocos, para que pueda vencer.
- No le haga daño a nadie y estese tranquilo en su casa.
- En su casa hay dos mujeres peleando.
- Nunca diga que usted sabe.
- Cuide mucho a su Eshu-Elegba y no se apoye a lo que sabe.
- Nunca engañe a nadie porque puede ser usted el engañado.
- Tenga cuidado que le pueden meter un fogonazo para ver si usted de verdad sabe.
- Su mujer está enamorada de un amigo suyo, al que usted le ha hecho favores, pero él no está enamorado de ella; no diga nada a ninguno de los dos.
- Usted está muy atareado y saldrá de todos sus compromisos.
- Usted tiene una persona que lo tiene muy ahogado, pues no lo deja vivir con tranquilidad y todo se lo ha cogido.
- Usted vive solo o sola porque su cónyuge se le fue o porque nunca se ha casado. Si el cónyuge se murió, hace vida con la persona y ese es el malestar que se siente; hágale misa en la Iglesia y después espiritual, y atiéndalo con oraciones, comidas, flores, velas, etc.
- Usted se puede quedar solo o sola en la vida.
- No tiene salud por causa de la influencia de un difunto.
- Usted se irá a vivir al extranjero y allí muere, pues nunca regresará a su tierra.
- Trate de no llevar a ningún amigo a su casa, pues su mujer se puede enamorar de uno de ellos.
- Usted tiene que darle de comer a su cabeza.
- Aquí se padece de sofocación, falta de aire; deberá ir al médico y chequearse.
Refranes de Obara Ojuani
- El que dejó su tierra y nunca volvió.
- Con el sonido del tambor Baatá vencí a mis enemigos.
- Por engañar, salí engañado.
- Yo prosperaré a través de la fortuna de otro.
- Solo con la calma obtendré la prosperidad.
Eshu-Elegba del odu Obara Ojuani
No está especificado.
Patakíes del odu Obara Ojuani
1.La adivinación antes de abandonar el Cielo
«Una donación libre no pronostica peligro en las manos del recipiente. Yo prosperaré a través de la fortuna de otros». Con esas palabras adivinaron los dos Awoses para Obara-Lila cuando este se disponía a dejar el Cielo para venir a la Tierra.
Cumplió con todos los sacrificios y bajó a la Tierra después de obtener claridad de su Ángel de la Guarda. Ya en el mundo se hizo mercader y granjero, pero sus éxitos rápidos le levantaron enemistades: sus relaciones empezaron a complicarle la vida y sus negocios comenzaron a decaer. Volvió entonces a mirarse, y se le indicó de nuevo servir a Ifá con una chiva, a Eshu con un chivo y a la cabeza de su madre con una gallina. Su propio sacerdote de Ifá le hizo los sacrificios y se le aseguró que la fortuna lo esperaba en sus negocios.
Un día, un grupo de bandidos escondió su botín cerca de la granja de él. Cuando fue a trabajar, encontró aquel montón de tesoros: jabas de tela, camas, colmillos de elefante, dinero, plumas de águila y plumas de loro. No tocó nada, lo dejó todo tal como estaba. Al llegar a su casa consultó a Ifá, y el oráculo le dijo que los bandidos que habían dejado esos tesoros junto a su granja ya habían sido capturados y ejecutados. Al día siguiente trasladó todo a su casa. Aquel hallazgo lo hizo muy rico, y fue a dar gracias a los sacerdotes de Ifá con una bolsa de dinero, una chiva y piezas de tela. Ifá le anunció que todavía recogería otro botín.
Él acostumbraba a trabajar como mercader en Oja-Ajigbomekon Akira. Un día, al llegar al mercado, encontró sobre su tarima una cantidad de colmillos de elefante y otras vajillas preciosas. Después supo que esa misma mañana habían apresado a un ladrón. Cuando el mercado se despejó, nadie reclamó aquellas pertenencias. Volvió a preguntarle a Ifá si podía llevárselas, y con eso su riqueza se multiplicó y su prosperidad alcanzó proporciones superlativas. Otra vez fue a agradecer a los Awoses que habían adivinado y sacrificado por él, entregándole a cada uno un colmillo de elefante, una pieza de tela blanca y una jaba de dinero. Así se manifestó su destino: beneficiarse indirectamente a través de la fortuna de otros.
2.El nombramiento de Shasere del pueblo
El Obá del pueblo empezó a oír hablar de aquella riqueza y de aquella prosperidad. Un día lo mandó a buscar para que le hiciera adivinación, pero él respondió que no estaba ejerciendo el sacerdocio de Ifá. El Rey guardaba en sus habitaciones privadas tres recipientes que contenían, respectivamente, cascarilla, caracoles y pimienta de caimán, y le pidió que le dijera qué había dentro de cada uno. Él se fue a su casa a prepararse para aquella prueba.
Eshu se transfiguró de inmediato en una niña que llevaba varias cosas en las manos y le entregó una cascarilla, un caracol y una pimienta de caimán. Al llegar a su casa preguntó a Ifá el significado de aquellos regalos, e Ifá le confirmó que eso era exactamente lo que el Rey guardaba en los tres recipientes. Llevó las tres muestras al palacio y le dijo al Rey lo que contenía cada uno. El Rey le preguntó por qué rehuía practicar el sacerdocio de Ifá, y él le explicó que no estaba destinado para eso. Al instante se le dio el cargo de Shasere del pueblo, con el ruego del Obá de que lo ayudara a administrar su reinado.
3.La adivinación de la precaución
Ese fue el Awó que hizo adivinación para Orúnmila cuando se le advirtió que actuara con precaución y que nunca hiciera las cosas apurado.
Se realizó el sacrificio, y el cuchillo y la horqueta se prepararon para que los llevara consigo cuando viajara. Un día, andando por el bosque, pasó entre unos árboles de kolanuts cuyos frutos estaban listos para la recogida. Los dueños de aquellos árboles no tenían con qué bajarlos. Él les entregó la horqueta, y con ella recogieron toda la cosecha; más tarde también les dio el cuchillo para que partieran las frutas. Cuando terminaron de preparar las kolanuts, las dividieron en tres partes y le entregaron una. Él cargó con las kolanuts hasta su casa y las vendió obteniendo buen dinero.
4.El hombre que capturó el pájaro de la fortuna
Esta adivinación se hizo para el hombre que limpiaba las calles después de llover. Terminado su trabajo, y habiendo hecho antes el sacrificio, capturó un pájaro que tenía la virtud de traerle la prosperidad a su dueño. Aquel pájaro lo convirtió en una persona muy rica.
5.El cazador, los perros y la cotorra
Un cazador tenía tres perros entrenados para ayudarlo de distintas maneras, entre ellas la caza. Los perros se llamaban Ugbo ngbo lo ju ode, Amomimau y Ajorijawe. Cuando fue por adivinación, se le indicó hacer sacrificio para evitar problemas con su cacería; pero como en esos días tenía planeado un viaje, decidió que haría el sacrificio a su regreso.
Mientras él estaba de viaje, su esposa salió de cacería con los perros sin conocer la forma en que él los trataba. Como no sabía alimentarlos, los tres perros murieron. Después de aquella pérdida, ella ideó una nueva manera de ganar dinero: hizo un trato con la cotorra para subir al árbol sagrado que estaba en el camino del mercado y desde allí hacer adivinación. Cuando la gente del pueblo la vio dando instrucciones desde el árbol sagrado, empezó a obedecerla, y así ella pudo recoger una gran suma de dinero.
Terminada la operación, se quedó con todo el dinero sin darle nada a la cotorra. La cotorra reaccionó yéndose a vivir con ella, negándose a abandonar la casa mientras no le pagara. Así estaban las cosas cuando el esposo regresó. Antes incluso de llegar ya corría el rumor de que ella estaba cohabitando con la cotorra. Como la mujer no fue capaz de dar una explicación satisfactoria por la muerte de los perros ni por la presencia de la cotorra en la casa, el esposo la botó y se quedó con la cotorra para que lo asistiera como su informante.
6.Olobara y el ñame sin sopa
Esos eran los Awoses que hicieron adivinación para Olobara, a quien le tocaba comer una libra de ñames sin sopa. Se le advirtió que hiciera sacrificio para que siempre pudiera comer el ñame acompañado de su sopa; dicho de otro modo, debía sacrificar para que los sufrimientos del amanecer de su vida terminaran en el regocijo de la opulencia en el atardecer de sus días.
Él hizo el sacrificio, y después de eso quedó capacitado para casarse, tener hijos, tener sirvientes y levantar su casa. Llegó a ser tan próspero que cuando llamaba a una persona, muchas le respondían.
7.El bailarín y el veneno del caballo
Agbe tiene la voz de juego, Aluko tiene la voz del veneno, Obara-Wonrin tiene la voz de masoromasoro (yo haré diablo, yo haré diablo). Con esas palabras se hizo adivinación para Egbin-olorun-gogoro, que iba a una competencia de baile.
Cuando llegó a la competencia, eclipsó a todos los demás bailadores, tal como se había predicho. Sus camaradas, molestos, enviaron a Eshin a buscar una medicina con la cual pudieran matar a Egbin. Mientras Eshin regresaba comenzó a llover y la pista de los bailadores se desparramó. La lluvia introdujo aquella medicina dentro del cuerpo del caballo. El veneno enloqueció a Eshin, que se puso a correr sin parar a la redonda. Desde entonces ese veneno hace que el caballo salga en estampida, corriendo sin rumbo fijo y sin nadie que lo dirija.
8.Rezo de Obara-Wonrin
9.Los Diablitos quisieron matar a Obara Ojuani
En este camino, los Diablitos se reunieron e invitaron a Obara Ojuani a la reunión con la intención de matarlo, pues habían apostado Eguns por todos los caminos que conducían al lugar del encuentro.
Al recibir la invitación, Obara Ojuani se hizo Osode y se vio su mismo odu patrón, donde Ifá le marcaba trampa y traición.
Nota: Hay traición y trampa, no asista a reunión y haga Ebó para que pueda vencer.
10.El bochorno
Había un hombre que pasó por donde estaban cocinando un caldero de caldo. Al verlo, y como tenía hambre, decidió acercarse a pedir un poco. Cuando llegó, le dijo al que cocinaba que le sirviera un plato de aquel caldo tan sabroso, y entonces el cocinero le contestó: «Usted trajo los huesos». Aquello se dijo delante de todos los presentes, y el hombre pasó un gran bochorno.
Nota: Cuidado de no ir a donde no lo inviten.
11.El exilio
Shangó fue el cuarto Rey de Oyó y poseía el poder de hacer caer el rayo a su voluntad y de echar fuego por la boca, y así aterrorizaba a sus adversarios.
Ganó numerosas guerras y se anexaba las tierras conquistadas, pero su carácter violento le fue creando muchos enemigos a su alrededor. Entre ellos estaban dos de los principales jefes de su ejército, Tomi y Konka; para librarse de ambos los puso uno contra el otro y envió al triunfador a una expedición guerrera condenada de antemano al fracaso.
Aquel enfrentamiento provocó el descontento general del pueblo y Shangó se tuvo que asilar. Sus seguidores sufrieron vejaciones de todo tipo por parte de los adversarios, pero aun así se mantuvieron firmes para salvaguardar la memoria de su rey.
Tan pronto llegó exilado a la otra tierra, Shangó comenzó a dirigir sus rayos sobre las casas de sus enemigos, y en poco tiempo la alegría del triunfo de aquellos se transformó en terror. Pero con el afán de destruirlos a todos para poder regresar a su tierra, sin darse cuenta hizo caer un rayo sobre su propio palacio, destruyéndolo por completo y causando la muerte de su mujer y de sus hijos.
Al ver el error cometido, ensoberbecido, golpeó la tierra y se enterró con un ruido ensordecedor. Desde ese instante se convirtió en Deidad, en Orisha, y sus tres mujeres se convirtieron en ríos: Oyá en el río Niger, y Oshún y Obá en los ríos que llevan sus respectivos nombres.
Nota: Por este odu la persona se va a vivir al extranjero y allí muere, pues nunca regresa a su tierra.
12.La maldición y el hermano envidioso
Este camino se cuenta en dos versiones que se completan la una a la otra.
En la primera, había dos Awoses de gran reputación por sus predicciones en Ifá. A los dos los llamaron para hacerle adivinación a una niña enferma, y en el registro apareció el odu Obara Ojuani. Uno de los Awó marcó el Ebó con dos gallinas y el derecho. El otro dijo que el Ebó era con un gallo, una gallina, una chiva y el derecho.
El doliente fue a casa del Awó que había marcado menos animales y le preguntó si con aquello se salvaría la niña; el Awó le respondió que sí. El doliente hizo enseguida ese Ebó y la niña murió, porque el Ebó que había que hacer era el mayor.
El doliente volvió a reclamarle, y aquel Awó le respondió que la culpa era del otro Awó, que lo había maldecido, y que él era inocente. Fue entonces el doliente a casa del otro Awó a preguntarle por qué había maldecido, y este le contestó que era inocente y que si quería se lo probaría. Le mandó a llevar a la niña a la plaza, para que todo el mundo la viera.
Al llegar a la plaza cogió la sábana del Ebó, tapó a la niña muerta y con los cujes la llamó, y la niña muerta contestó: «Tú eres inocente, no tienes culpa».
En la otra versión de este mismo camino, en la tierra de Atopolo vivía Obara Nifa, que tenía una gran suerte para trabajar Ifá y a quien todo le salía bien; pero su hermano Obara Nigueni le hacía mucho daño, diciendo por todas partes que nada de lo que hacía su hermano servía. Aun así, Obara Nigueni siempre era ayudado por Obara Nifa, que vivía en la tierra de Obara Kabeyekun, donde también vivía Eshu, el cual observaba siempre las acciones de Obara Nigueni contra su hermano, y por eso lo mantenía siempre en mala situación.
Obara Nifa se levantaba temprano y le cantaba a Obatalá y a Eshu-Elegba, y esos Santos lo bendecían. Obara Nigueni venía a menudo a visitarlo, y cuando se marchaba, Obara Nifa le daba coco a Shangó, se limpiaba y lo botaba.
Un día, estando Obara Nigueni en casa de su hermano, llegó el Obá de aquella tierra, que se llamaba Atopolo y tenía un hijo gravemente enfermo. Obara Nifa le hizo Osode y le marcó Ebó; pero su hermano lo oyó y le dijo a Atopolo que si hacía el Ebó marcado, su hijo moriría. Acto seguido lo mandó a su casa para hacerle el Ebó con unos cujes y mucho dinero.
Atopolo creyó lo que le dijo Obara Nigueni y fue a su casa para que le hiciera el Ebó a su hijo. Al día siguiente de haberlo hecho, el niño murió.
En aquella tierra existía la costumbre de enterrar a los muertos en la plaza. Al día siguiente del entierro, Atopolo fue a casa de Obara Nigueni a preguntarle por qué había muerto su hijo, si él le había dado seguridad de que eso no ocurriría. Obara Nigueni le respondió enseguida que había sucedido porque su hermano Obara Nifa le había echado maldición.
Eshu-Elegba, que estaba escuchando, cogió los tres cujes y se los llevó a Obara Nifa, contándole lo que estaba pasando. Atopolo fue después a casa de Obara Nifa y le preguntó por qué había maldecido a su hijo. Él lo negó y le dijo que llamara a todo el pueblo a la plaza, porque iba a llamar a su hijo para que dijera la verdad. Así lo hizo Atopolo.
Ya reunidos todos en la plaza, donde también estaba Obara Nigueni, llevado allí por Eshu-Elegba, Obara Nifa llamó al Egun del niño, el cual habló y dijo: el único responsable de mi muerte es mi padre, por haberle hecho caso a Obara Nigueni.
Nota: Este camino es de fracaso. Cuando el Awó ve en un registro este odu, le da coco a Shangó y antes de tres días le da un pollito a Eshu-Elegba.
13.El tambor
Había un hijo de Shangó que tenía muchos enemigos y fue a mirarse a casa de Orúnmila. En el registro habló su Ángel de la Guarda, que era Shangó, el cual le pedía un Tambor para que venciera a sus enemigos; pero ese Tambor tenía que darlo en casa de uno de ellos. El hombre reaccionó preguntando cómo era posible que fuera a dar el tambor en casa de un enemigo, y Orúnmila le respondió que así tenía que ser. Decidido, el hombre se preparó para dar el tambor, y además Orúnmila le advirtió que lo diera un día que estuviera lloviendo.
El hombre lo preparó todo y cumplió tal como se le había indicado. Antes de que llegara el día del Tambor, los enemigos del hijo de Shangó estaban sorprendidos al ver que los había invitado precisamente a todos ellos, y con eso comenzó un gran comentario, porque se resistían a creer aquella situación.
Pasaron los días hasta que llegó el momento del Tambor. Comenzó con una asistencia de muchos santeros, por lo que había muchos caballos de Santo, los cuales cayeron en trance. En ese mismo instante empezó a llover y a tronar, y tanta fue la lluvia y tantos los truenos que sobre aquella casa cayó una gran cantidad de rayos, y con cada rayo caía muerto un enemigo del hijo de Shangó.
La gente, al ver aquello, se desbandó, y en su pánico iban diciendo: «Esto es castigo del Santo, porque nosotros le hemos hecho mucho daño al hijo de Shangó». Y así el hijo de Shangó pudo acabar con sus enemigos y vivir en paz.
Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.
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