Obara Sa
Obara Osa
«Repitiendo la tonada, vino la prosperidad».
Rezo de Obara Sa
OBARA SA KUKUTE KUKO ADIFAYOKO KUNLE ADIFAYOKO KOMI NIBO GUELE ARERE LEURE SIKOTA AIKORDIE EYELE MEJI INTORI IKU ETU LEBO. KAFEREFUN OLOFIN AWO FI ADIFAFUN ORUNMILA UMBATI LOMBA ERI LOWO BIKU EYELE ITANA MEDILOGUN EYELE MEDILOGUN ETU LEBO.
En este odu nace
- Nació: El pacto de Agayú y Shangó.
- Nació: Egun Merilaye.
- Nació: Hacer Agayú directo.
- Aquí: Señala escándalo y descrédito público.
- Aquí: Manda a que se corra.
- Aquí: Es el Ifá de la porfía.
- Aquí: Marca lágrimas, tristeza, calumnias y bochorno.
- Aquí: La persona se hace el muerto para ver el entierro que le hacen.
- Aquí: Hay que tener a Osanyin o Inshe-Osanyin.
- Aquí: Es un Ifá de indecisión.
- Aquí: El hombre maltrata a la mujer y ella se va.
- Aquí: Las hierbas del Odu son: fruta bomba, crotón, artemisa, Ceiba, guayaba, jagüey y algarrobo.
- Aquí: Habla del niño enfermo.
- Aquí: Las enfermedades son: problemas en la garganta, esófago, sistema digestivo, problemas traumático cerebral, sistema circulatorio y sistema nervioso.
- Aquí: Se le debe hacer trabajos al aleyo y no Ebó.
- Aquí: Se cubre a Orúnmila con tela blanca y se le da un venado a Eshu y se le pone agua.
- Aquí: La persona tiene un muerto atrás. (hacer paraldo).
- Aquí: No se puede comer los alimentos calientes.
- Aquí: El secreto es poner una cazuela de agua en el patio de la casa para siempre.
- Aquí: Cuando viene este Ifá Osobo hay que hacer paraldo.
- Aquí: Despojan a la persona de la casa y del trabajo.
Descripción del odu Obara Sa
Obara Sa ocupa el lugar número 115 dentro del Orden Señorial de Ifá. Es un signo que pone sobre aviso frente a clientes fraudulentos y que exige, por encima de todo, estabilidad emocional: si la persona se deja gobernar por la inestabilidad, cometerá errores que después ya no tendrán arreglo.
Este Ifá señala escándalo y descrédito en público, y manda a que se corra. Aquí hablan los Egun Merilaye, que son los Eguns de todas las partes del mundo. Este es el Ifá de la porfía.
Cuando se hace el Ebó de este Odu, se pregunta si se realiza en una cazuela de barro que luego se entierra en el patio, para que llegue la suerte. Por este Ifá se cubre a Orúnmila con tela blanca y se le da un venado, y a Eshu-Elegba se le pone una cazuelita con agua. El secreto de este Odu para ganar la guerra consiste en colocar en el patio una cazuela con agua, cazuela que siempre tiene que permanecer con agua.
Por este Odu la persona no puede porfiar: mientras lo haga, todo le irá de mal en peor. También debe cuidarse de amistades que llevan mala vida, aunque en apariencia se muestren de buenas costumbres y buena conducta.
El signo predice que la persona deberá hacer algo en el Santo o en otra religión, y hacerlo pronto, porque después puede ser tarde. Igualmente hay que cuidarse de los lugares que se visitan, porque por una imprudencia se puede pasar un bochorno.
Para el Awó: tiene que hacerle trabajos al aleyo y no Ebó. Aquí la palabra de la persona, dicha con dulzura y gentileza, esconde su secreto en la trampa. Es suspicaz, y lo que le sucede lo cuenta a su manera, sin decir la verdad; hay que saber atraparlo para que no se ría del Awó que lo mira.
Este Odu marca lágrimas, tristeza, calumnias y bochornos. La persona se hace el muerto para ver el entierro que le hacen. Habla mucho espíritu, de prenda. Hay que tener a Osanyin o Inshe-Osanyin.
Aquí la persona no puede meter a nadie en problemas, porque puede terminar metida ella misma. No tiene sentido fijo de lo que hace ni de lo que desea: es un Ifá de indecisión. Se vive además con un trauma provocado por el abandono al que fue sometida por sus padres, por familiares o por el jefe de su trabajo. Hay que rogarse la cabeza para refrescarla.
Por lo regular, aquí el hombre maltrata a la mujer y ella termina yéndose. A la mujer se le deberá decir que reciba su Ikofafun para que tenga estabilidad matrimonial.
Este Odu por Intori Ikú marca muerte, y entonces hay que hacer Ebó urgente. Predice también que van a hacer salir a la persona de donde vive o trabaja; y si tiene algún hijo abandonado, que se ocupe de él, no sea cosa que en el futuro tenga que llorar y avergonzarse de la vida que ese hijo lleve. Hay que estar registrando la casa, y en especial la cama, porque pueden estar soplando polvos malos.
A quien le salga este Odu se le aconsejará que durante siete días sea muy prudente, para evitarse problemas. Que se limpie con una paloma blanca y la suelte en lo alto de una loma. Que refresque la puerta de la casa con omiero de hierbas de Obatalá.
El signo advierte que pueden herir a la persona en la calle sin que llegue a saber quién fue el agresor: puede ser obra de un loco o de un enemigo. Debe además evitar participar donde se reúnen muchas personas, y cuidarse de un escándalo que lo desacredite y en el que intervenga la justicia.
Aquí se habla de robo, y el ladrón será alguien de la propia casa. Además hay un familiar con problemas en la piel, y para que se ponga bien debe pagarle lo que le debe a Azojuano. Habla de un niño enfermo.
Por este Odu la persona se levanta sobresaltada y no duerme bien de noche; cuando se despierta lo hace con deseos de correr, y durmiendo da brincos en la cama. Hay que tratarse los nervios.
Este Ifá marca enfermedad de la garganta, del esófago, del sistema digestivo, del sistema nervioso y traumatismo cerebral. Hay que tener cuidado al comer, para no lesionarse la garganta o el esófago y enfermar de cuidado. No se pueden comer los alimentos muy calientes, para no provocar lesiones en esos órganos del cuerpo.
Cuando este Odu aparece en IGBODU se le dice a la persona que debe seguir con su profesión, pero que debe aprender Ifá, y que debe resistir la tentación de estar viajando mucho fuera de su hogar. Cuando aparece en IGBODU, la persona debe además ofrecer de inmediato un sacrificio a la Noche. Se le advierte que nunca debe tener un sirviente. Si su madre está viva, se le debe dar una gallina a la cabeza; si está muerta, le debe dar una gallina y un pescado. En un registro ordinario, la persona se debe dar un gallo a la cabeza y darle otro a Ogún.
En un registro ordinario, la persona debe hacer sacrificio con: una paloma para la salud, un gallo para el matrimonio, jutía y una gallina que esté empezando a poner para los niños, una chiva para llenar la casa de prosperidad, un carnero para el desenvolvimiento y una carnera para la longevidad. Para disfrutar de larga vida y prosperidad.
Relación de obras del odu Obara Sa
Se prepara una cazuela de barro con omiero, las hierbas se preguntan, se pone debajo de la cama y todos los días se moja el dedo del medio de la mano derecha y se toca su cabeza, las hoyitas de las sienes, la frente y las articulaciones de los brazos, llamando a los Eguns Merilaye, diciendo: «Que los Eguns de todas las partes del mundo me ayuden a vencer a mis enemigos».
Es la hierba garro. Cuando la madre de Agayú (la tierra), lo parió, lo lavó con Omiero de hierba garro, curujey y hojas de mamey Santo Domingo.
Dice Ifá
- Que usted tenga cuidado con un escándalo.
- A usted lo están desacreditando en todo.
- En su casa ha habido robo y lo robado a de aparecer, porque el ladrón está en la misma casa.
- En su casa hay una persona con los pies reventados, esa persona debe pagar una promesa a Azojuano.
- También en la casa hay un niño enfermo se puede morir.
- A usted le gusta la porfiar.
- Usted no puede andar con personas que lleven mala vida.
- Cuídese donde visita porque por una imprudencia cometida le puede hacer sufrir un bochorno.
- Que este Ifá marca lágrimas, tristeza, calumnia y bochorno.
- No meta a nadie en la candela, no sea cosa que usted también se queme.
- Usted no puede vivir sin sentido fijo en lo que hace en la vida.
- Para una mujer: deberá recibir Ikofafun para que tenga estabilidad matrimonial.
- Atienda a los muertos y a los Santos para que tenga salud y suerte.
- Usted tiene que adorar a Obatalá, Shangó y Oshún.
- Usted tiene que cuidar su casa que sus enemigos se la quieren desbaratar por envidia.
- Usted tiene una piedra, que lo tiene atrasado, determine que hay que hacer con esa piedra.
- Que a usted lo van hacer salir de donde vive o trabaja, si tiene algún hijo abandonado, ocúpese del mismo; no sea cosa que en un futuro tenga que llorar o avergonzarse de la vida que él mismo lleva.
- Durante siete días deberá ser muy prudente, para evitar problemas.
- Límpiese con una paloma blanca y suéltela en lo alto de una loma.
- Usted debe refrescar la puerta de su casa.
- Tenga cuidado no lo hieran y no sepa quien fue el agresor.
- No puede ir a lugares donde se reúnan mucha personas.
- Cuídese de escándalos que lo van a desacreditar y habrá líos de justicia.
- Tiene que ver que un muerto le está pidiendo misa.
- Para salir de sus atrasos, deberá hacer lo que Ifá le indique.
- Usted se levanta asustado y no duerme bien, cuando se despierta lo hace con deseos de correr. Usted da brincos en la cama; trátese los nervios.
- Si usted tiene un hermano menor, dele gracias a su ángel de la guarda que es muy grande y lo ha ayudado mucho a usted.
- Cuídese la garganta, como también su esófago pues su problema de enfermedad puede estar ahí.
- Ud. no puede comer los alimentos muy calientes, como tampoco ser muy glotón.
Refranes de Obara Sa
- Usted es loco o se hace el loco.
- Repugnancia con el dulce.
- Por porfiado, lo perdí todo.
- Por viajar mucho, toda mi prosperidad se perdió.
- Cuando un esclavo escapa, el dueño lo buscará, cuando un niño se pierde, los padres también lo buscarán.
- Si no corro, no podré vivir.
- Repitiendo la tonada, vino la prosperidad.
- El hijo de Obara-Osa no corre; el hijo de Obara-Osa nunca muere; nunca está enfermo; el hijo de Obara-Osa nunca se desprestigia.
Eshu-Elegba del odu Obara Sa
ESHU BARAYA. Este Eshu-Elegba vive junto a Shangó.
Patakíes del odu Obara Sa
1.El sacrificio que hizo antes de salir corriendo del Cielo
Este Odu salió corriendo del Cielo. Fue su propio Ángel de la Guarda quien le advirtió que debía hacer sacrificio antes de emprender esa carrera. Se le indicó darse un gallo a su cabeza y darle una guinea a su Ángel de la Guarda; también le dio un chivo a Eshu y una jicotea a la tierra del Cielo.
Cumplido esto, partió hacia la Tierra sin avisarle a nadie. Al llegar tomó el oficio de viajante y vivía yendo de un lugar a otro. Cuando se dio cuenta de que no lograba asentar cabeza, fue por adivinación y allí se le dijo que, además de viajante, debía practicar el Ifismo, y que tenía que repetir el sacrificio: a su Ifá con una guinea, a su cabeza con una guinea, porque el gallo ya le había quedado prohibido, a Eshu con un chivo y a la tierra con una jicotea. Tan pronto empezó a trabajar como sacerdote de Ifá, encontró para sí mismo un poco de prosperidad.
La gente comprobó que era mejor como sacerdote de Ifá que como viajante. Prosperó todavía más y pudo asentarse, llevando una vida más hogareña.
2.Su encuentro con el culto de la brujería
Mientras vivía ocupado en sus viajes, no tenía tiempo para su familia. Cuando su hijo Sheyi creció, se lo entregó a Shangó para que viviera con él como sirviente. Shangó tenía con frecuencia reuniones en el Cielo, y en las ocasiones en que no podía asistir enviaba a Sheyi para que lo representara. Shangó contaba además con otros dos sirvientes: uno era cazador y el otro mecánico, capaz de reparar todo lo dañado y los objetos defectuosos.
Cierta vez hubo hambre en la Tierra, porque no había llovido en la estación de lluvias. La gente fue a preguntarle a Shangó por qué no llovía, si él acostumbraba a comunicarse con el Cielo. Él aceptó buscar la respuesta en su próximo viaje.
En el siguiente encuentro del Concilio Divino en el Cielo se le informó a Shangó que el Culto a la Brujería (Awon-Iyami Oshooronga) había dejado tres huevos en el cielo, y que esos huevos tenían el efecto de suspender la caída de la lluvia. Dios explicó que, si él se enojaba, los huevos se romperían y sobrevendría el caos. El Concilio le explicó que si era posible encontrar a alguien capaz de vaciar el contenido de uno de los huevos y devolver a su lugar la cáscara vaciada, entonces llovería durante tres días.
De regreso a la Tierra, Shangó le preguntó a su sirviente cazador si era capaz de dispararle a uno de los huevos sin tocar a los otros dos. El cazador se vistió con sus ropas de cacería, tomó su arma y disparó: el huevo cayó a la tierra sin romperse. Entonces se llamó al mecánico para abrirlo y vaciar su contenido en la Oropéndola de OBARA-OSA, el altar de la Divinidad de la Tierra. Después rearmaron el huevo, y Sheyi, que estaba acostumbrado a subir al Cielo, aceptó reponerlo en el lugar donde estaba. El Culto de la Brujería no supo lo que ocurría, porque todo se hizo de día.
Al llegar la noche, las brujas descubrieron que uno de sus huevos estaba vacío. Reaccionaron enviando un mensaje desde el Cielo en el que decían que la Divinidad de la Muerte estaba enferma y que querían Awoses voluntarios de la Tierra para curarla. Agregaron otro mensaje diciendo que, por otra parte, si aparecía el contenido de su huevo, la Divinidad de la Muerte se pondría bien. Todos concluyeron que OBARA-OSA era el único Awó capaz de curar a la Divinidad de la Muerte. Cuando él consultó su Okeponrin, descubrió que a la Muerte no le pasaba nada y que los Ancianos de la Noche estaban buscando una víctima para sacrificar. Desde ese momento OBARA-OSA decidió que el objetivo de su vida sería luchar contra el Culto de la Brujería.
Aquella noche salió de su casa llevando el tablero de adivinación, en el que tenía escritos los signos OSA-MEJI y OSA-OGBE, y comenzó a decir:
Cuando las brujas lo retaron diciéndole que él era quien tenía el contenido de los huevos, él respondió que no podía tenerlo, pues no había ido al Cielo. Entonces puso su tablero con los signos dentro de la Oropéndola. Las brujas le dijeron que lo arrestarían, y él contestó que no podían arrestarlo. Cuando estaban a punto de empezar a luchar, OBARA-OSA las invitó a disfrutar de una comida de babosas antes del combate. Tan pronto terminaron de comer, todas las brujas cayeron dormidas y, por primera vez en el año, la lluvia comenzó a caer. Las brujas durmieron hasta la mañana siguiente y llovió toda la noche. Hubo regocijo general en toda la Tierra.
3.Se hizo adivinación para el padre de Ojulewa
«Cuando un esclavo escapa, el dueño lo buscará, cuando un niño se pierde, los padres también lo buscarán». Esos eran los Awoses que hicieron adivinación para el padre de Ojulewa cuando ella huyó de la casa. Se le indicó hacer sacrificio con un chivo y lo hizo; por eso encontraron a la muchacha.
4.Se hizo adivinación para Orúnmila para que saliera victorioso en la guerra
Ese era el nombre del Awó, de corazón tan fuerte como el del búfalo, que hizo adivinación para Orúnmila cuando este se embarcó en una guerra de la que saldría victorioso. Se le indicó hacer sacrificio con un chivo, un conejo y manteca de corojo, y lo hizo. Partió entonces hacia el frente de guerra con las otras ciento noventa y nueve divinidades. Ifá le advirtió a Orúnmila que no saliera junto con ellas, sino que las enviara delante para que lo precedieran.
Cuando el resto llegó al frente de guerra, pelearon con fuerza bajo las órdenes de Ogún y cada uno capturó cuatrocientos prisioneros. Al venir de regreso, Eshu le avisó a Orúnmila que saliera a encontrarlos en el camino. Orúnmila se topó primero con Ogún y lo felicitó, diciéndole que había jugado bien su papel en la guerra, y le puso plumas rojas de Aluko en la cabeza para adornarlo y marcar su victoria; en reconocimiento, Ogún le entregó cien prisioneros de guerra. Después se encontró con Orisha-Nla y lo felicitó decorándole la cabeza con dos plumas de cotorra, y este le regaló cien prisioneros de guerra. También se encontró con Olokun, quien tras ser felicitado y decorado le regaló cien prisioneros de guerra. Y cuando se encontró con Olofin, le entregó Iyere Okin, las plumas del Rey de las Aves, las que el Rey usaba para decorar su corona; en agradecimiento, Olofin le dio doscientos prisioneros de guerra. Así se convirtió en el mayor beneficiado de la guerra sin haber participado físicamente en ella.
5.Adivinación para larga vida y prosperidad
Orúnmila le dijo a OBARA-OSA que cantara la tonada. Yo le dije a OBARA-OSA que repitiera la tonada. Orúnmila explicó que cada vez que OBARA-OSA canta su tonada, repitiéndosela a cualquier persona, una gran prosperidad llega para ella y la buena fortuna entra en su casa.
Yo le pregunté a Orúnmila por el sacrificio que había que realizar, y él recomendó emplear una paloma para la salud, un gallo para el matrimonio, jutía y una gallina que esté empezando a poner para los niños, una chiva para llenar la casa de prosperidad, un carnero para el desenvolvimiento y una carnera para la longevidad.
Cuando se realiza el sacrificio, la prosperidad viene con seguridad, porque la paloma usa sus dos alas para traer la salud a la casa; el gallo no presenta el vino y los ñames antes de tomar esposa; el conejo nunca viene al mundo sin haber tenido hijos; la gallina no sufre por trabajos dolorosos; la casa está llena (Ilekun-ke-ke) es el grito tradicional de la chiva; un carnero de tres años no sufre antes de coger su corona; una carnera vieja con pelos blancos en todo su cuerpo, son sus pelos grises, y yo viviré mucho (temipe-temipe) es el grito habitual de la carnera cuando está en una tierra dura.
6.Se hizo adivinación para que los deudores le pagaran
Eta hizo adivinación para Obara-Osa y le explicó que uno de sus deudores estaba planeando irse con su dinero. Se le orientó que debía hacer sacrificio para que sus deudores siempre le pagaran sus deudas. Él oyó y sacrificó.
7.Baños contra la brujería, la muerte y la enfermedad
Macere las hojas de jasoke junto con un jabón prieto. Ponga la mezcla en una calabaza limpia y riéguela con polvo de la mata de erun seca. Pinte el Odu Obara-Osa en ella y recite el siguiente encantamiento:
8.Cuando Shangó no hizo Ebó
Cierta vez Shangó fue a verse con Orúnmila, y este, en el Osode, le vio este Odu Obara Sa. Ifá le indicó que debía hacer Ebó para librarse de una cosa mala que tenía en su camino. Shangó salió de casa de Orúnmila y no realizó el Ebó.
Días después fue invitado a una fiesta, cosa de la que él era muy amante. Ya en la fiesta empezó una discusión en la que Shangó quedó envuelto, se formó una gran tragedia, él entró a golpes como una fiera, y a él también le dieron.
9.El secreto de las Abejas
Existía una tierra donde las Abejas llevaban una vida modesta y tranquila, trabajando para los suyos. Las Avispas, que observaban aquella manera de vivir, comenzaron a tenerles envidia y mala voluntad, y además difamaban de todo lo que las Abejas hacían, tratando de dañarlas por esa vía.
Las Abejas se percataron de esa situación con las Avispas y fueron a casa de Orúnmila, quien las registró y les vio este Odu Obara Sa. Les dijo: «Tienen que hacer Ebó y además no hagan favores, pues pueden tener pérdidas». Ellas no hicieron Ebó.
Al poco tiempo de aquel Osode con Orúnmila, las Avispas se reunieron, se armaron de fango y fueron a pedirles a las Abejas que les enseñaran a fabricar la miel y que les dijeran dónde conseguían los productos para elaborarla. Las Abejas accedieron; y cuando las Avispas apenas habían aprendido un poco, mandaron a buscar algunas Abejas y después se llevaron a su Zángano. Creyendo que ya tenían todos los secretos, atacaron a las Abejas y les dieron muerte al Zángano y a las Abejas que estaban allí.
Por ese motivo las Avispas se quedaron sin saber cómo se fabricaba la miel dulce como la de las Abejas. Y las Abejas tuvieron pérdidas por no obedecer a Orúnmila.
Por su buena fe, y desde entonces, las Abejas hicieron las colmenas para guardar en el más absoluto secreto la forma en que fabrican esa dulce miel, misterio que aún hoy nadie ha podido descubrir. Además tuvieron que armarse del aguijón para poder defender ese secreto, aun a costa de su propia vida.
10.La hija de Obatalá
Obatalá tenía una hija de singular belleza que contaba con innumerables enamorados, tanto de su propia tribu como de tribus distantes, los cuales la iban a visitar en cuanto tenían oportunidad. Llegó el momento en que varios de esos enamorados coincidieron en casa de Obatalá, y por ese motivo se produjeron en varias ocasiones tragedias entre ellos.
El padre, viendo que aquella situación no podía continuar, se dedicó a buscar una solución al problema de los enamorados de su hija y se puso a pensar; pero por mucho que pensó, no la encontraba. Un día se dijo: «La única solución que tengo es aparentar que mi hija se ha muerto». Aferrado a esa idea, le explicó a su hija lo que había pensado para decidir cuál de aquellos pretendientes quería de verdad casarse con ella, pues ese sería su verdadero esposo.
La hija, fiel a su padre, aceptó sin vacilación lo que él había decidido, porque sabía que era un gran sabio. Desde ese mismo momento Obatalá se dio a la tarea de preparar la simulación del mortuorio de su hija, y la noticia de la muerte se difundió por mediación de Eshu, que se prestó gustoso a ayudarlo. La falsa muerte de la hija de Obatalá corrió de boca en boca. Cuando la gente llegaba y la veía tendida, le daba el pésame al padre; pero los distintos enamorados, que acostumbraban a llevarle regalos, al dar el pésame manifestaban su pesar y decían que traían un presente para ella, y como había muerto, se llevaban de vuelta el presente.
Después de recibir explicaciones como esa de parte de los enamorados de su hija, llegó un hombre que le traía flores de regalo. Al ver lo sucedido con su enamorada, le dio el pésame al padre, se lamentó de lo ocurrido y le dijo a Obatalá: «Mire, yo le traía flores a ella, pero en vista de que ha fallecido, póngasela sobre su pecho». Obatalá, al ver aquel gesto, pensó que ese era el esposo que su hija necesitaba, y le dijo: «No, mi hija no está muerta, ella vive. Tú serás su esposo». To Iban Eshu.
Obatalá le explicó la causa de aquella simulación, y así fue como aquel hombre, por su modestia y sus buenos sentimientos, se convirtió en el esposo de la hija de Obatalá.
11.El hombre que se convirtió en Obá gracias a Yemajá
Había un hombre cansado de trabajar que decidió irse para otro pueblo, con la idea de hacerse adivino. Cuando llegó al pueblo se puso a consultar y le decía a la gente que al día siguiente encontrarían tesoros por las calles. Lo decía de una forma tal que el pueblo entero empezó a creerle.
Esa noche el mar se remolinó, sacó y regó por las calles del pueblo los tesoros de viejos barcos que yacían en el fondo. Al otro día, cuando las gentes se levantaron, vieron que era verdad lo que aquel hombre había dicho y lo proclamaron Obá del pueblo. Todo ocurrió gracias a las indicaciones de YEMAYA, que protegía a ese hombre.
12.Cuando Oshosi mató sin querer a su madre
Oshosi fue a registrarse a casa de Orúnmila y le salió este Ifá, que le marcó Ebó con ciento una ave. Oshosi se fue y a los pocos días volvió con todo lo marcado para el Ebó. Orúnmila, al ver lo responsable que era, se puso de inmediato a hacerle el Ebó.
Mientras se lo hacía, le iba presentando en el cuerpo todos los elementos que había traído y se los ponía encima; pero cuando fue a presentarle las aves, faltaba una: donde tenía que haber ciento una, solo había cien. Orúnmila se lo dijo a Oshosi, y este le contestó que él había traído las ciento una aves, alegando que entonces alguien se la había robado.
Oshosi salió a la carrera, trajo el ave que faltaba y se hizo el Ebó. Cuando Orúnmila acabó, Oshosi le dijo: «Yo le voy a demostrar a usted que yo tengo una sola palabra y que cacé ciento una aves; voy a tirar esta flecha a quien me robó dicha ave». La flecha fue en dirección de su casa y se clavó en el pecho de su madre, atravesándole el corazón, pues había sido ella quien había cogido el ave que faltaba.
Cuando Oshosi supo que había matado sin querer a su madre, se internó en el monte y se apartó de todo el mundo. Los distintos Santos lo fueron a buscar para que coronara, pero él siempre se negaba. Tanto insistieron los Santos, que él pidió que fuera Orúnmila quien lo fuera a buscar. Este fue en busca de Oshosi y al llegar le preguntó por qué no quería ir con los Santos para coronarse, y Oshosi le contestó: «¿Usted cree que la humanidad me pueda ver bien después de saber que yo maté a mi madre? Yo no puedo ir, a mí nadie me quiere». Orúnmila le respondió: «Tú estás equivocado, ellos saben que fue sin querer y además ellos te quieren, y yo te lo voy a demostrar».
Orúnmila lo convenció de que fuera con él y le dijo: «Ahora vamos a un comercio y bebamos, y cuando pagues no recojas el vuelto, déjaselo de regalo, y aunque te llame no le escuches y sigue». Así lo hicieron. Cuando Oshosi entró, invitó a todos a un trago, y cuando pagó dio dinero de más y se marchó sin esperar el vuelto. El camarero lo llamó varias veces, pero él se hizo el que no lo oía. Entonces el camarero y las personas empezaron a decir: «Qué buena gente es, mira, nos invitó y cuando pagó no recogió el vuelto, qué bondadoso es Oshosi».
OSHOSI, que se retiraba con Orúnmila, iba oyendo lo que la gente decía de él, se puso muy contento y le dijo a Orúnmila: «Gracias a ti he vuelto a ser feliz, porque ahora es que me quieren».
13.El pacto de Agayú, Shangó y Oshún
Shangó iba pregonando por todos los pueblos de la tierra, pero nunca podía acercarse a una tierra que tronaba y temblaba y que siempre estaba cubierta por gases incandescentes. Él tenía deseos de entrar en esa tierra para pregonar la religión de Osha.
Al ver la situación, fue a casa de Orúnmila, donde este le hizo Osode y le vio el Odu Obara-Sa. Le marcó Ebó y le dijo que, después de hacerlo, debía llevarlo a la orilla de un río. Él hizo el Ebó y lo llevó al lugar indicado.
Al llegar al río se encontró con Eshu, y después de saludarse se pusieron a hablar. Eshu le contó que del otro lado del río había un valle muy fértil y un pueblo, pero que allí las personas no tenían sentido fijo de lo que hacían, pues estaban distraídas fuera cual fuera el asunto a tratar; y que el rey de aquel lugar le hablaba a sus súbditos de lejos, sin dejarse ver.
Shangó quedó intrigado y le preguntó a Eshu cómo era posible que un pueblo tuviera un rey al que no conocían ni veían. Decidió ir a ver a aquel rey, y Eshu le indicó que el rey bajaba por las tardes a la orilla del río a refrescarse, y que la persona que lo esperaba era Oshún, la única de aquella tierra que sabía dónde él vivía.
Al caer la tarde, Shangó llegó al río y al poco rato de estar allí oyó un ruido muy fuerte, como un estruendo, y vio a una mujer corriendo por la margen opuesta. Poco después vio llegar a un hombre muy grande, que se sumergió de inmediato para quitarse el humo que llevaba encima; la mujer esperó a que saliera a la superficie y comenzó a echarle agua en la cabeza para refrescarlo. Shangó, que lo miraba todo, empezó a dar gritos para que lo vieran, y cuando se fijaron en él le preguntaron: «¿Usted qué desea?». Shangó respondió: «Pasar el río».
Agayú, que era aquel rey, arrancó una palma y usándola como bastón cruzó a Shangó de una orilla a la otra cargándolo en uno de sus hombros. Después de cruzarlo se produjo la presentación pertinente. Agayú le preguntó de nuevo qué cosa deseaba, y Shangó le respondió que deseaba conocer a su pueblo. Él aceptó.
Cuando Shangó llegó al pueblo observó que sus habitantes se conducían sin control, y vio también cómo Agayú no se acercaba a ninguno de ellos. Al indagar el porqué de aquella actitud, Agayú le dijo: «Ve a mi casa y sabrás». Y fue así como Shangó comprobó que este vivía en el volcán. Agayú se sorprendió al ver cómo Shangó caminaba sobre la lava sin quemarse y le preguntó cómo lo lograba. Shangó le dijo: «Yo soy el único hijo de Iyamase, y ahora yo deseo arreglar su pueblo, pues he visto que sus hijos, algunos pueden hablarle directamente, pero otros, cuando se acercan a usted, se transforman».
Entonces Agayú, Shangó y Oshún hicieron un pacto para que Shangó y Oshún tuvieran el mismo derecho de asentar la cabeza de los hijos de Agayú, siempre y cuando ellos supieran que Agayú era su padre y que no podían hablarle directamente.
Para sellar ese pacto, Agayú le sirvió a Shangó dos gallos, un guineo y dos palomas, y le pintó en la cabeza, debajo de la corona, una línea roja, una blanca y otra roja. Shangó le sirvió a Agayú un guineo, dos codornices, ekó, olele y ekrú-aro. Y para que todo el mundo supiera del pacto, cuando el volcán hace erupción primero sale la candela, que es Shangó, y después la lava, que es Agayú.
14.Cuando el gato se enfermó de la garganta
El gato (ologbo) se robó un pescado y se fue lejos para comérselo. Cuando estaba comiéndoselo vio al dueño del pescado, que venía a quitárselo; se tragó el pescado entero, se atragantó y se enfermó de la garganta.
Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.
↑Sigue estudiando
Los 16 odù de la familia de Obara
Obara Bogbe (Obara Ogbe) · Obara Dila (Obara Odi) · Obara Gu-Ofun (Obara Ofun) · Obara Guña (Obara Ogunda) · Obara Kana (Obara Okoron) · Obara Kasika (Obara Ika) · Obara Koso (Obara Iroso) · Obara Kushiyo (Obara Otura) · Obara Meji (Babá Obara Meji) · Obara Ojuani (Obara Owonrin) · Obara Rete (Obara Irete) · Obara She (Obara Oshe) · Obara Susu (Obara Iwori) · Obara Tumo (Obara Otrupon) · Obara Yekuye (Obara Oyeku)
