Obara Kasika
Obara Ika · Obara Eka
«Oigo el ruido de la guerra, pero no me afectará».
Rezo de Obara Kasika
OBARA IKA ORUNMILA ADIFAYOKO KANFUN OYUORO EKU LEBO KERUEYA EBO KURE OYUORO ORUGBO AIKORDIE ELEBO EYELE LEBO.
Súyere de Obara Kasika
«EWE FIN EWA FA OMO ALAWO KIKATE».
En este odu nace
- Nació: Obaloke los Ogue de tarro de carnero.
- Nació: Que la hierba la consagre el Babalawo.
- Nació: Que se escupa la hierba por el Awó para que tenga el ashé de OLOFIN y ORUNMILA.
- Nació: Que Orúnmila determine la hierba secreta de la madrina o padrino de Osha.
- Nacen: Los Polos Terrenales.
- Aquí: Señala que la presencia de Igba-Odu en la consagración de un Alawo, no puede faltar.
- Aquí: Eshu-Elegba estaba bravo pues no lo querían considerar ni oír.
- Aquí: Obara Kasiká reveló a la gente lo que les iba a pasar y creó un desastre, y su padre Shangó lo castigó.
- Aquí: Osha Abuken subió a la mata de Yagruma para salvarse.
- Aquí: Es donde la gente habla malo de los Babalawos.
- Aquí: Marca traición del ahijado hacia el padrino y de los hijos a los padres.
- Aquí: Que los hombres siempre buscan el auxilio de Ifá.
- Aquí: La persona traiciona la confianza depositada.
- Aquí: El Ebó de este Odu siempre lleva carne de res y cerdo.
- Aquí: Hay que tener cuidado con líos pasionales.
- Aquí: Las apariencias engañan.
- Aquí: Las Hierbas son: Yagruma, yaya, algodón, meloncillo y flor de agua.
- Aquí: Orúnmila le entregó el poder de la tiza y la cascarilla a los Hechiceros para que hicieran sus trazados.
- Aquí: Faltaba la virtud de Osanyin e Ifá a las hierbas para las consagraciones.
Descripción del odu Obara Kasika
Obara Ika ocupa el número 116 dentro del Orden Señorial de Ifá. Su discurso gira alrededor de la conservación del poder y de la influencia. Quien lo trae puede atravesar dificultades pasajeras, provocadas por experiencias emocionales o espirituales que le resultan nuevas.
De este odu proviene el Ogue de tarro de carnero conocido por el nombre de Obaloke. Esos Ogueses corresponden tanto al Awó Obara Kasiká como al Oni Shangó, y ambos tarros se cargan con una misma carga.
Aquí Eshu se encontraba molesto, porque no se le tomaba en cuenta ni se le escuchaba, y resolvió deformar la Tierra creando los Polos. Desde entonces la Tierra dejó de ser redonda y quedó achatada por los polos. De ahí nacen los Polos terrenales y la deformación.
Obara Kasiká fue quien fijó las hierbas para el lavatorio de Ifá y del Santo en el orden en que hoy se emplean. También estableció cuáles son las hierbas fundamentales de cada madrina de Santo y la manera de darle el ashé de Olofin y de Ifá antes de cualquier consagración.
En el Palacio Divino los seres humanos pedían su destino, pero no conocían el resultado ni los inconvenientes y demás problemas que tendrían que enfrentar. Por facultad de Olofin, Obara Kasiká sabía todo cuanto le ocurriría a cada uno, con la advertencia de que jamás lo revelara. Sin embargo se fue de lengua y se lo contó a la gente, provocando un desastre: al conocer de antemano su muerte y la de otros allegados se formó la debacle. Shangó, su padre, lo castigó. Así traicionó la confianza que Olofin había depositado en él. Por eso este odu marca traición de los hijos y de los ahijados.
El signo señala que la presencia de Igba-Odu (Olofin) resulta imprescindible para efectuar una ceremonia de consagración de Ifá.
Señala igualmente que los hombres siempre necesitarán del auxilio de Ifá para salir adelante, y que a los Babalawos les pagarán con traiciones y desprecios, y a la larga hablarán mal de ellos. La persona traicionará la confianza que en ella se ha puesto.
En este odu Orúnmila le entregó a los Hechiceros el poder de la tiza (yeso) o la cascarilla para efectuar sus trazos.
La hierba del Odu es la Yagruma (baiyekú).
El Ebó de este Odu siempre debe llevar carne de res y de cerdo.
Aquí hay que cuidarse de los líos pasionales para no perderse, y también moderar la forma de hablar, de modo que los enemigos no escuchen ni lleguen a enterarse de los asuntos propios.
La persona se halla amarrada y vive como si estuviera presa. Debe además tratar mejor a su cónyuge y sacarla a pasear, sin dejar de dormir con ella, pues es legal y la quiere.
Aquí comienzan los trastornos por conservar pertenencias de Eguns. Ese muerto era persona de dinero.
Se recomienda que, cuando la persona vaya a tomar una determinación, esté bien segura de las cosas, porque una decisión equivocada le puede costar la vida. «Las apariencias engañan». Lo que la persona piensa no es.
Para la mujer este odu predice que está en estado o lo estará muy pronto. También predice que a la persona la pueden calumniar de gratis.
Dice Ifá en Obara Kasika
- Que usted haga Ebó, porque piensa ir a un lugar que de allí lo han de botar, ya que otra persona ha hablado mal de usted, esa persona es un mentiroso y un ladrón, no se ponga bravo, que esa persona ha de quedar mal y en ridículo, al final lo han de mandar a buscar.
- A usted le ha hablado una mujer, ella le dijo que tenía hambre y usted le contestó que no tenía, cuando ustedes hablaban había otra persona que lo estaba escuchando a los dos.
- Por el camino le viene una suerte.
- Dele gracias a Ogún y a Orúnmila.
- Su mujer está llorando.
- Usted quiere irse para un lugar o pueblo que jamás ha pisado y en ese pueblo lo van a querer matar.
- A usted le están haciendo una guerra que es más grande que usted y si quiere vencer, haga Ebó.
- A usted le han hecho un amarre y se encuentra como preso.
- Su hijo el más chico es el mejor de la casa y el que mejor cabeza tiene, cuídelo bien para que pueda adelantar.
- Usted tiene que hacer rogación.
- A usted un hombre de dinero le ha de ofrecer un trabajo.
- Usted tiene algo de un muerto guardado, y tiene que hacer Ebó con: Una vara de su tamaño, una cachimba, una palangana de agua y las cosas del muerto.
- Su casa está revuelta y caliente.
- Hay una mujer enferma o embarazada, que usted tiene mucha confianza depositada en ella y sin embargo se encuentra entre sus enemigos, que usted tiene muchos.
- Usted debe acabar con la tragedia que tiene en la casa o sino se va enfermar, a morir o irá preso por escándalo.
- Usted está peleando con su cónyuge o con persona colorada que lo /a ha engañado /a, por causa de una casa, dinero o prendas.
- Mire a ver que cosa quiere Eshu.
- Hay una mujer en estado y tiene que hacer Ebó, para que pueda dar a luz.
- Cuídese de líos pasionales para que no se pierda.
- Modere su forma de hablar, para que sus enemigos no oigan y así no sepan sus cosas.
- Trate mejor a su mujer y sáquela a pasear pero no se deje dominar por ella, pues usted la trata mal, pero hace lo que ella le ordena. Recuerde que las apariencias engañan.
Refranes de Obara Kasika
- Las apariencias engañan.
- En la tierra no hay justicia divina.
- La maldición llegó, cuando negué la comida.
- Solo el Awó, puedo darle el ashé a la hierba.
- Fue mi hijo el que indicó la rebelión, y todos lo siguieron.
- Sin la presencia de Olofin, no hay consagración de Awó.
- Oigo el ruido de la guerra, pero no me afectará.
Eshu-Elegba del odu Obara Kasika
No está especificado.
Patakíes del odu Obara Kasika
1.Su infancia horripilante
Siendo niño se le desarrolló una enfermedad que le tomó el cuerpo entero. Su madre acabó cansándose de los efectos engorrosos de aquel mal y un día tomó a sus otros dos hijos y dejó a Obara Ika abandonado en la casa. Como no podía valerse por sí mismo, anduvo de pueblo en pueblo buscando a su madre, y en cada lugar al que llegaba le decían que una mujer con dos niños acababa de marcharse de allí. Terminó en el patio de la casa de un Rey, donde se instaló escondido dentro de una cueva.
Todos los días revisaba el basurero del fondo de la casa del Rey en busca de restos de comida. Un día el carpintero lo vio desde lo alto de una palma y dio aviso al Rey. Avisaron a la guardia real, que fue por él y lo apresó. Puesto delante del Rey, contó cómo su madre lo había abandonado y cómo había sobrevivido recogiendo comida de los incineradores y los basureros. El Rey ordenó a una de sus esposas que lo cuidara y lo alimentara. Así creció y llegó a ser sacerdote de Ifá.
El Rey no tardó en advertir su importancia y le permitió practicar el Ifismo junto a los sacerdotes más ancianos. Se destacó en la práctica y llegó a ser un adivino famoso. Cierto día llevaron ante el Rey a una mujer que fue juzgada, hallada culpable de asesinato y sentenciada a morir ejecutada. Al reconocer en ella a su madre, no pudo resistir el impulso de identificarse. Pidió y obtuvo un aparte con el Rey, y allí le dijo que la condenada era su madre.
El Rey le preguntó entonces a la mujer cuántos hijos había tenido y qué había sido de ellos. Ella respondió que tuvo tres, que uno había muerto hacía muchos años y que los otros dos habían tomado caminos separados. Obara Ika se llamaba originalmente Gbala y más tarde había cambiado su nombre por el de Boripe. El Rey le preguntó si había tenido un hijo llamado Boripe y ella dijo que no. Pero el hijo le explicó al Rey que su nombre primero había sido Gbala, y cuando el Rey interrogó a la madre por ese nombre, ella contestó que ese era el hijo que había muerto. En ese punto el hijo se identificó como aquel al que ella había abandonado a la muerte por causa de su enfermedad. La mujer se puso histérica y rompió a llorar.
El Rey cambió el veredicto y le perdonó la vida, y ordenó que una chiva y una gallina fueran sacrificadas en el lugar donde la mujer iba a ser ejecutada. A ella se le permitió regresar a su casa con su hijo.
2.Se hizo adivinación para Olofin para evitar la guerra
Yo miré a la derecha y escuché a la batalla llorar por la guerra. También oí la mutilación de la batalla a mi izquierda, al frente y detrás. Pero no vi la acción, ni vi a mis padres. Si hubiera visto a mis padres asediados por la guerra, Yo hubiera usado mi Irofá para matar veinte personas y hubiera usado mi escobilla para matar treinta personas, y mi tablero de adivinación para saquear el resto del pueblo de Odori. Yo solamente vi el viento de la guerra y no a la guerra.
3.Se hizo adivinación para la puesta del Sol
Hizo adivinación para la puesta del sol cuando esta fue a la orilla del mar a comprar un esclavo. Se le indicó hacer sacrificio y lo hizo, y después de ello compró el esclavo y regresó a la casa.
4.Se hizo adivinación para Olofin
Obara el grande no era suficiente en la interpretación de la adivinación de Ifá. Cuando sale este Odu, los Awoses lo dejan donde está, pues nadie lo puede interpretar; y eso ocurre únicamente porque el sacerdote de Ifá no entiende lo que Orúnmila está diciendo. Este era el Awó que hizo adivinación para Olofin cuando este fundó un pueblo nuevo que dio continuidad al florecimiento de su reinado y lo eternizaba. Se le dijo que hiciera sacrificio con un chivo y lo hizo.
5.Sacrificó contra la enemistad
Orúnmila dijo que siempre que este Odu saliera en IGBODU la persona tendría muchos enemigos entre sus propios parientes. Recomienda que en el sacrificio se incluyan tres figuras de arena moldeada (Esisu eru meta), tres paquetes de sal, pedazos de calabaza rota y tres figuras de barro moldeado (Oko epipu meta).
Mientras preparaba el sacrificio cantaba el siguiente poema:
La guerra del polvo comenzó de pronto. La guerra de la sal ocurre suavemente. La calabaza no se rompe de forma coherente. Los fragmentos de barro roto se dispersan.
6.Adivinación antes que él dejara el Cielo
Antes de abandonar el Cielo se le indicó hacer sacrificio por los problemas que tendría en sus relaciones. Había nacido de los mismos padres que los sacerdotes de Ogún, Olokun y Osanyin. Se le advirtió que debía servir a Eshu con un chivo y a Ifá con un carnero padre, y cumplió el sacrificio antes de partir del Cielo.
Al llegar a la Tierra empezó a viajar y a practicar el Ifismo. Apenas comenzó a dar muestras de modestos éxitos, sus amistades se levantaron en armas contra él. Finalmente fue por adivinación y se le dijo que sirviera a Eshu con un gallo y un chivo, y a Ifá con un carnero padre. Después de esos sacrificios no volvió a tener problemas con sus amistades y su prosperidad comenzó a florecer. Más tarde inició las prácticas de Ifá e hizo repetidas visitas de adivinación a los reyes de los reinados conocidos en el mundo, lo que lo convirtió en alguien exageradamente rico y famoso.
7.Se hizo adivinación para Alara-Isa, Omo Ajigbolu
Alara-Isa era un Rey muy poderoso. Aun así, Eshu decidió crearle problemas porque sus súbditos habían dejado de rendirle homenaje. Después, Eshu le aconsejó al Alara que invitara a Obara Ika para que hiciera adivinación. El Obá estuvo de acuerdo y mandó a buscar al sacerdote de Ifá.
En la adivinación le dijo al Alara-Isa que Eshu había atravesado sus piernas en el camino que llevaba a su casa, y que cualquiera que tropezara con ellas estaba destinado a morir. Por esa razón la gente del pueblo tenía tanto miedo de acudir a las visitas tradicionales y de homenaje al palacio. Le advirtió al Obá que debía servir a sus divinidades (Osanyin) con un carnero y hacer una fiesta con él, después de haberle dado un chivo grande a Eshu. Hizo el sacrificio, tras lo cual Eshu retiró sus piernas del camino y la prosperidad regresó al palacio una vez más. El Rey compensó a Obara Ika con regalos humanos y materiales.
8.Se hizo adivinación para el Owa de Ijesha
Después de sus asuntos con el Alara, Eshu comenzó a crearle dificultades al Owa-Obokun de Ijesha, deteniéndole la prosperidad para obligarlo a acudir a él. El Owa invitó a Obara Ika para que hiciera adivinación, y de ella salió que debía servir a Eshu con un chivo grande y hacer una fiesta con un carnero padre después de habérselo dado a su Ifá. Cumplió el sacrificio y Eshu le despejó el camino para que la prosperidad llegara a su palacio. Obara Ika fue compensado con muchísimos regalos humanos y materiales.
9.Adivinaciones para el Olowo de Owo, el Ewi de Ado y el Ajero de Ijero
Eshu les creó problemas a estos Reyes porque quiso ayudar a Obara Ika, a quien se conocía como Obara Alayoka y que después se convirtió en adivinador real y adivinador de la aristocracia. Fue aclamado y reconocido por no menos de 60 Reyes del mundo conocido, y llegó a ser alguien muy rico y famoso.
10.Se hizo adivinación para Olubolaji
Obara Ka hizo adivinación para Olubolaji y le anunció que sería una persona consecuente y amada por muchos, pero que debía hacer sacrificios para evitar la pérdida de sus propiedades. Él escuchó el consejo y sacrificó.
Después del sacrificio él cantó: Yo soy feliz Obara-Ika. Estamos bailando y regocijándonos Obara-Ika.
11.Encantamiento contra los enemigos
Kowee, el adivinador de la Tierra; Ogbigbi, el adivinador de los Cielos. Si Kowee llora, indica que ha muerto un anciano del pueblo. Si Ogbigbi llora, indica la llegada de un niño a la Tierra. El pie del Rey está disperso; el pie del Rey está en todo el Mundo. Ellos usan encantación para Orúnmila que está rodeado de enemigos. Él está seguro de la victoria sobre ellos. Fue decretado que las hojas de ewo podrían arrastrar a sus enemigos al Cielo, y las hojas de eeru podrían acarrear infortunios a sus enemigos. Obara-Ika le mantendrá las manos en la espalda.
12.Las apariencias engañan
Había un hombre pobre que trabajaba en la hacienda de un rico y tenía una mujer muy bonita. Aquel hombre era muy celoso y celaba sin descanso a su joven y hermosa esposa.
Un día el hombre pobre fue a mirarse con Orúnmila y le salió este Odu. Ifá le dijo: «Usted es celoso y piensa que su mujer lo engaña y no olvide que las apariencias engañan». En realidad su esposa era muy buena y honesta. Pero tenía que hacer Ebó para no perder la vida en problemas pasionales. El hombre se marchó y no realizó el Ebó.
Sucedió que el hombre rico, que además era el amo, se enamoró de la mujer de su empleado y le envió una nota diciéndole que esa noche iría a visitarla. Ella leyó la carta e, insultada por semejante descaro del amo de su esposo, escribió por detrás: «Si usted viene lo mato», y se la devolvió al mensajero para que la llevara de regreso al rico.
Al mensajero se le cayó la carta por el camino y fue a parar al fango, porque había llovido mucho, de modo que el rico nunca recibió la respuesta de la mujer. La esposa del pobre buscó un cuchillo afilado y lo escondió, para tener con qué defenderse en caso de que el rico se atreviera a presentarse en su casa.
Al día siguiente el marido encontró la carta en el camino y la leyó por el frente, pero no pudo leer el dorso porque estaba manchado de fango. Furioso y celoso, empezó a vigilar a su amo.
Una noche, cuando el hombre rico decidió ir a visitar a la mujer, el celoso lo vio dirigirse a su casa, le salió al paso y lo mató. Entró violentamente en la vivienda y su mujer, creyendo que era el rico, tomó el cuchillo y en la oscuridad se lo clavó en el estómago. Al ver que había herido a su marido rompió a llorar. Él la acusó de infiel diciéndole: «Leí la carta que mi amo te mandó». Ella entonces le preguntó: «¿Leíste acaso lo que le contesté, que lo mataría si se atrevía a venir?». Comprendiendo su enorme error, el hombre le dijo: «No llores más, pues muero tranquilo al saber de tu fidelidad, y lo que me ha pasado es un castigo, pues Orúnmila me dijo que tú eras una buena mujer y leal, pero las apariencias engañan, y por no creer en su palabra y no hacer Ebó fue que me perdí».
13.Cuando no le dieron a comer a Orúnmila
Un día Orúnmila estaba solo en su casa y, sintiendo hambre, fue a visitar a su ahijado Obara Kasiká pensando que allí comería. Llegó y fue bien recibido por su ahijado; se pusieron a conversar y debatieron distintos caminos de Ifá, pero la mujer de Obara Kasiká no ponía la mesa para comer.
Obara Kasiká fue a la cocina y le dijo a su mujer que sirviera la mesa. Ella le contestó en voz alta: «Hasta que tu padrino no se vaya yo no pongo la mesa, porque yo no le doy comida a él».
Como Obara Kasiká hacía lo que su mujer le decía, volvió a la sala y le dijo a su padrino: «Padrino, me da mucha pena pero tienes que marcharte porque mi mujer no quiere que usted coma aquí». Orúnmila lo maldijo diciéndole: Obara Kasiká, desde hoy no podrás reunirte más con tus hermanos. To Iban Eshu.
Y Obara Kasiká se quedó solo.
14.La insignia, los tarros del carnero
Había un pueblo donde ocurrían muchas desavenencias, y en él se encontraban juntos Ogún y Oyá. Gobernaba allí un rey muy disciplinario, y por eso ambos acordaron darle una fiesta, para que no se enterara de los problemas del pueblo, ya que, de saberlo, tomaría medidas drásticas por lo exigente que era con la disciplina.
Surgió entonces un gran inconveniente con la fiesta: Oyá y Ogún no querían invitar a Shangó. Pero como el homenaje era para el rey, había que matar un carnero con tarro, tomar la cabeza y adornarla bien bonita para presentársela, pues al rey le gustaban las cosas bonitas y atrayentes. Y los carneros eran de Shangó.
Shangó ya se había enterado de la fiesta y de que no lo querían invitar, por lo que decidió recoger todos los carneros y marcharse para el monte. Oyá y Ogún empezaron a preocuparse, y Oyá resolvió ir a casa de Orúnmila a mirarse para buscar una solución. Orúnmila le hizo Osode y le vio este Odu Obara Kasiká, y le dijo: «Usted junto con otra persona quieren hacer una cosa y tiene obstáculos». Eso que querían hacer era una fiesta para beneficio de todos, y el obstáculo era que había una persona a la que no querían invitar, pero de la cual tenían que recibir un beneficio para poder hacerla. Si querían la fiesta, tenían que ir a verlo.
Oyá fue donde estaba Ogún y le informó lo que dijo Ifá, pero Ogún se negó, porque ella sabía que él estaba disgustado con Shangó.
Pasaron los días y la fiesta había que darla. Oyá, que sabe mucho, decidió ir a ver a Shangó. Se arregló muy bien y partió para el monte, y al llegar se puso a cantar:
Shangó oyó el canto y, como Oyá siempre fue la mujer que le gustaba, se puso contento, olvidó el disgusto y le preguntó qué quería. Ella le dijo que le hacía falta un carnero. Shangó le respondió que cogiera cualquiera de los que allí estaban, pero Oyá le aclaró que el que necesitaba era el de los tarros, y él le contestó que no, que ese era suyo y no se lo podía dar. Tanto insistió Oyá que lo convenció, y Shangó le preguntó: «¿Por qué no me invitaron a la fiesta?». Ella le contestó: «Porque yo sé que tú no ibas a ir a ella».
Al fin se llevó a efecto la fiesta y le presentaron la cabeza del carnero al rey, que era Olofin. Este preguntó quién había dado aquel animal tan lindo y Oyá respondió que había sido Shangó. Entonces Olofin mandó a buscarlo, y cuando llegó le dijo: «Tú serás el que gobernarás este pueblo a partir de hoy y estos tarros serán tu insignias, pues yo como rey te los doy para que te reconozcan todos». Olofin cogió los tarros y se los entregó para que los usara como la insignia de su reinado.
15.La rebelión de los hijos de Olofin
En los comienzos de la creación de Ifá, para preparar en sus conocimientos a las mentes humanas, Olofin entregó los secretos del poder Astral, de manera que cada Odu pudiera dar a sus hijos en la Tierra el poder necesario para resolver por sí mismos sus problemas.
Entre ellos había uno que sobresalía por su inteligencia y por su deseo de lucir sus facultades: se llamaba Obara Kasiká Ashé Toluwa Olofin, y era quien, por mandato de Olofin, realizaba los preparativos de cada uno de los Odus que bajaban e iban a bajar, con las facultades y los problemas que enfrentarían con cada uno de los seres humanos que encontrarían en la tierra.
Aquella confianza que Olofin le fue dando terminó creando en él una autosuficiencia que lo llevaba a renegar a diario de las funciones que Olofin le encomendaba entre los Odus, hasta el punto de preparar una reunión a la que asistieran todos los Odus, otorgándoles los atributos que cada uno tenía en el Ifismo de Ifá, que es la consagración de Untefa Igbodun de Awó en Isalaye.
Ignoró a Olofin en aquella reunión, pero Eshu, que había estado observando todas las maniobras ocultas de Obara Kasiká, le avisó y se lo contó todo a Shangó, que era el padre de Obara Kasiká.
Shangó, indignado, marchó rumbo a Ilé Orun y se lo contó todo a Olofin, y entonces se prepararon para asistir a aquella reunión famosa. Cuando Obara Kasiká estaba desarrollando su brillante disertación sobre los secretos de Ifá, aparecieron Eshu, Shangó y Olofin en la puerta de Igbodun.
Al ver a aquellas Deidades, que además venían acompañadas de Baba Orumale Ayalorun, todos se tiraron de bruces en el piso. Olofin los fue levantando uno a uno y les dijo: «Se dejaron guiar por aquel a quién otorgue mi confianza y poderes de inteligencia, pero se rebelaron contra lo que OLODUMARE tenía designado para el bien en la Tierra (Isalayé), trataron de ignorarme, pero sepan que para Iyesimimo Igbodun de Ifá en la Tierra, tendrá siempre que, irremediablemente, contar con mi presencia».
Después se dirigió a Obara Kasiká y le dijo: «El título que te di, donde tú eras mi hijo preferido de ASHETOLUWO OLOFIN (el que hace la voluntad de Dios) como castigo, será repartido a partes iguales entre todos los Odus de Ifá y tú conservará la inteligencia, pero serás como los demás, sin ningún privilegio, tanto en Ode-Orun como en Isalayé (Tierra)».
Tras las palabras de Olofin, agregó Shangó: «Como fue mi hijo el que inició la rebelión que todos siguieron sin excepción, yo deseo que Ud., Olofin, permita que se cumplan mis palabras: Que cada uno de los Odus que bajen a Isalayé y los hijos que amaren todos los humanos, siempre tengan que recurrir a ellos y sean siempre sus enemigos».
Entonces, para que tanto Obara Kasiká como todos los demás presentes pudieran bajar a Isalayé libres del pecado original que habían cometido, Shangó les hizo el Ebó Ewa y les permitió bajar junto con Orúnmila a Isalayé.
16.Cuando la Yagruma salvó a Orúnmila
Cierta vez Orúnmila salió de recorrido hacia una tierra que no conocía. Yendo por el camino se le presentaron muchos puercos espín que, al verlo, se lanzaron contra él para comérselo.
Viéndose perdido y en aquel apuro, Orúnmila miró hacia el frente y vio una mata de Yagruma. Corrió hacia ella, se trepó y se escondió en su follaje. Los puercos espín intentaron alcanzarlo, pero les fue imposible.
Así Orúnmila pudo salvarse de que los puercos espín lo devoraran, gracias a la Yagruma. Maferefun Yagruma.
17.Cuando el ratón y el pescado no hicieron Ebó
Cierta vez el ratón y el pez fueron a mirarse con Orúnmila, y a los dos les dijo que hicieran Ebó para tener una vida mejor en la tierra. El ratón le contestó que él no hacía Ebó, pues se encontraba muy bien y feliz en su cueva. El pescado no dijo nada, pero tampoco lo hizo.
Y desde entonces el ratón cae en la trampa y el pez en el jamo.
Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.
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