Obara Bogbe
Obara Ogbe · Obara Bo Ogbe
«OBARA comió y bebió para proteger al hijo de OGBE de la muerte».
Rezo de Obara Bogbe
OBARA BOGBE LANTOSI OMO ODU SHEREGUN SHERE KE OBOARDA LEBO, OBARA BOGBE LANTOSI OMO ODU SHEREGUN SHERE TINSHOMO ELEGBA KE EBOADA FELEBO. OBARA BOGBE LANTOSI OMO DU SHAEREGUN SHERE TINSHOMO ELEGBA OKI LANFERUN, OKI LANFERUN ARUN, OKI LANFERUN OFO, OKI LANFERUN EYO, OKI LANFERUN OGU TINSHOMO ELEGBA ORUNMILA LORUGBO.
Súyere de Obara Bogbe
«OBARA BOGBE IFA TIMODASHE OBARA BOGBE IFA TIMODASHE».
En este odu nace
- Nació: Apayerú.
- Nació: El tambor de Ifá.
- Nació: El abanico que es el símbolo de los Awoses muertos.
- Nació: El Ebó del Santo.
- Nació: El fenómeno por el ser humano vivir con animales.
- Nació: Rociar a OSUN con aguardiente.
- Aquí: Señala el paso del Santísimo a las doce del día.
- Aquí: Las paredes tienen oídos.
- Aquí: Hay que hacer dos Ebó seguidos.
- Aquí: Hay que darle de comer a ESHU y a los demás Santos guerreros.
- Aquí: Se pintaron los Odus en la Atena para consagrar Ifá.
- Aquí: Los Santos fiscalizan los actos y no perdonan.
- Aquí: ORUNMILA está bravo.
- Aquí: La mujer no se puede montar en el acto sexual porque se perjudica.
- Aquí: La persona tiene problema con el vecino y vive rodeada de enemigos.
- Aquí: No se busca la mujer que se le vaya.
- Aquí: Calumniaron a Shangó y a Obatalá de afeminados.
- Aquí: La persona no sabe lo que quiere.
- Aquí: Habla de encubrimiento.
- Aquí: La persona deberá viajar al extranjero para no sufrir prisión.
- Aquí: Fue la guerra entre Shangó y Oshún y el porque los hijos de Shangó no pueden coronar a Oshún y viceversa.
- Aquí: Habla de encubrimientos.
Descripción del odu Obara Bogbe
Este es el Odu # 107 del Orden Señorial de Ifá.
Obara-Bogbe anuncia gran respeto y gran poder para quien se consulta, pero habla igualmente de alguien que no siguió lo que Ifá le predijo. La incredulidad general del consultado es lo que le traba el progreso. Ifá deja sentado que las predicciones de un Babalawo nunca deben desoírse.
En este signo nació el Apayerú, y aquí se señala el paso del Santísimo a las doce del día. Aquí las paredes tienen oídos: se tienen problemas con los vecinos y se vive rodeado de enemigos.
Nació también el Gran Tambor de Ifá y el abanico, que es el símbolo de todos los Awoses difuntos. Por eso hay que darle Tambor a Ifá. Aquí hay que darle comida a Eshu y a todos los Santos Guerreros, y la persona tendrá que hacer un Ebó detrás del otro para poder resolver.
En este Odu, Olofin sentó a Obara-Bogbe en la estera y le ordenó pintar los Odus en la Atena para consagrar Ifá. Aquí se dice que los Santos son sus peores enemigos, porque fiscalizan sus actos y no perdonan. Aquí Orunmila está bravo.
La persona de este signo recibe dinero de manos de una mujer. Aquí la mujer no se monta en el acto sexual, porque se lesiona su interior y eso le traerá después grandes desajustes menstruales y enfermedad interna. A Orunmila se le ponen cascabeles.
Aquí la persona deberá irse para otra tierra o para el extranjero, para que no sufra en esta tierra una prisión, pues la justicia lo acecha.
Para el hombre: desea separarse de su mujer sin que ella le haya hecho nada malo; deberá pensarlo bien, porque hoy tiene una mujer buena y mañana no la tendrá. Para la mujer: su marido se ha peleado con ella y se ha ido de la casa, y debe hacer Ebó para que vuelva. Y cuando una mujer se le vaya de la casa, que no pelee por recuperarla.
Hay que cuidar lo que se habla dentro de la casa, no sea que los vecinos lo embarquen: las paredes tienen oídos. Aquí nadie sabe lo que tiene hasta que no lo pierde. Este Odu habla además de la guerra entre Shangó y Oshún, y de por qué los hijos de Shangó no pueden coronar a Oshún ni al revés.
Cuando este Odu sale en un registro ordinario a una persona que está luchando por una posición alta o que aspira a ella, se le debe indicar hacer sacrificio sin demora para obtenerla; si no lo hace, puede perder esa posición en manos de alguien joven o de algún subordinado.
Cuando este Odu sale en un Igbodun, se le dice a la persona que debe servir a Eshu con un chivo y kolanuts que debía adquirir con créditos. La persona siempre tendrá cosas nuevas y muchos regalos. Después de prepararle el Eshu de este Ifá, la persona debe darle otro chivo, y tan pronto como sea posible deberá servir también a Ifá con gran cantidad de productos agrícolas.
Cuando este Odu sale en un registro ordinario, se le dice a la persona que puede ser arrestada por una ofensa involuntaria, pero que eso puede convertirse en bendición si le sirve a Eshu con un chivo.
Dice Ifá
- Que usted lo van a mandar a buscar de un lugar por causa de una mujer; no vaya porque va a padecer; tenga cuidado con su marido que la anda persiguiendo.
- Ud. son tres hermanos.
- Ud. hizo Ebó para que las cosas anden bien; tendrá que hacer otro.
- Ud. ha de hacer una cosa que le saldrá bien.
- A usted le viene una suerte, dele gracias a Orúnmila, Eshu y Osanyin.
- Ud. tendrá que recibir Ifá.
- Ud. anda con tres amigos, que a usted no lo pueden ver, porque le tienen mucha roña.
- Juegue billetes, no mande a su hijo a que sea el que lo compre, con ese dinero que usted se saque pueda hacer Ifá.
- A usted le están haciendo trampas.
- No hable de los Babalawos, porque ESHU le va a cerrar las puertas.
- A Ud. le persigue un hombre.
- Tenga cuidado no vaya a salir embarazada.
- No tenga trato con nadie porque se perjudica.
- Ud. hizo una rogación para que sus negocios anduvieren bien y ahora tiene que hacer otra.
- Tenga cuidado con la justicia, porque usted puede perder.
- Ud. tiene tres mujeres Orúnmila bravo con usted, porque le falta a sus hijos.
- No coja lo que no es suyo, porque lo van a acusar de ladrón.
- Ud. tiene una tragedia con un hombre, pero todo se arreglará y ustedes han de volver.
- Ud. está mala de la barriga.
- Ud. deberá irse para otra tierra para que no sufra prisión en esta.
- Ud. tiene que hacer Ebó para que Eshu abra los caminos.
- Ud. tiene que darle de comer al espíritu de su padre.
- Ud. coge el dinero por una mano y se le va por la otra.
- Ud. tiene que atender a Eshu.
- A usted le han robado dinero o prendas y son los mismos que visitan su casa.
- Los favores que usted hace se lo pagan con maldad.
- Para hombre: desea separarse de su mujer sin que ella le haya hecho nada malo, piénselo bien, pues hoy tiene una mujer buena y mañana no la tendrá.
- Para mujer: que su marido se ha peleado con usted y se ha ido de la casa; que haga Ebó para que vuelva.
- Ud. no puede recuperar a ninguna mujer que se le vaya.
- Nadie sabe lo que tiene hasta que no lo pierde.
- Ud. no sabe lo que quiere.
- Este es un Ifá de encubrimiento.
Refranes de Obara Bogbe
- El Rey no dice mentiras.
- El respeto trae respeto.
- Las paredes tienen oídos.
- El grande no debe comer fuera de las manos del pequeño.
- Una persona que no quiera heredar lo malo, que no procree lo malo.
- El no oír los consejos de los Babalawos, trae malas consecuencias.
Eshu-Elegba del odu Obara Bogbe
No está especificado.
Patakíes del odu Obara Bogbe
1.El maíz que bajó a la Tierra
Se adivinó para el maíz, para que tuviera hijos. Cuando el maíz aún vivía en el Cielo fue a mirarse con Obara-Bo-Ogbe, buscando cómo prosperar en la Tierra. Allí se le advirtió que tenía que hacer sacrificio si quería tener muchos hijos, y se le indicó servir a Eshu con un chivo y otros materiales que debía adquirir con créditos. El maíz cumplió al pie de la letra y, hecho el sacrificio, bajó a la Tierra.
Ya en la Tierra, una mañana el maíz llegó desnudo a la granja y el campesino, que era su esposo, lo sembró allí. Cuando el maíz empezó a producir trajo de una sola vez cuatro mil doscientos hijos, y cada uno de ellos venía vestido con lujo. De ahí viene que se diga que el maíz va desnudo a la granja y regresa completamente vestido. De vuelta a su casa el maíz estaba lleno de alegría y le daba gracias a Orunmila por haberle ayudado a tener tantos hijos y tanta ropa.
Cuando este Odu aparece en un Igbodun, a la persona se le dice que debe servir a Eshu con un chivo y kolanuts que debía adquirir con créditos. La persona siempre tendrá cosas nuevas y muchos regalos. Después de prepararle el Eshu de este Ifá, la persona debe darle otro chivo, y tan pronto como sea posible deberá servir también a Ifá con gran cantidad de productos de la agricultura. Y cuando este Odun aparece en una vista, la persona debe ser advertida de servirle a Eshu para que le llegue una suerte que está en camino, y también de no revelarle a nadie el secreto de sus éxitos.
2.El deudor que compraba en nombre de Ifá
Se adivinó para Obara-Ogbe antes de que abandonara el Cielo. Se le dijo que sirviera a Eshu con un chivo, y a Ifá con una gallina, un pescado y kolanuts, porque en la Tierra iba a ser un deudor crónico, aun siendo un sacerdote practicante de Ifá.
Vino al mundo convertido en un deudor famoso, que casi siempre ponía objeciones para pagar cualquier cosa que hubiera adquirido en nombre de Ifá. Un día fue al mercado a comprar ñames y, cuando el vendedor le reclamó el pago, respondió que no pagaría porque lo había comprado en nombre de Ifá. A cambio del precio del ñame le ofreció hacerle adivinación cuando quisiera, y acto seguido comenzó a cantar este poema:
Al día siguiente volvió al mercado y compró una gallina de la misma manera. Así adquirió gran cantidad de materiales sin pagarlos; sin embargo, llegaba con frecuencia a su casa para compartir todas esas cosas con Eshu, y en ese proceso prosperaba.
Cuando este Odu aparece en Igbodu, la persona debe ser advertida de que tiene que comprar con créditos todos los materiales de la ceremonia de iniciación. Y en un registro ordinario se le debe decir que compre con créditos una gallina y un ñame y se los ofrezca a Ifá, para que así pueda prosperar.
3.La epidemia del pueblo de Iya Orangun
Ese era el nombre del Awó que hizo adivinación para el pueblo de Iya Orangun cuando allí padecían de una dolorosa epidemia. Él les advirtió que debían servir a Eshu con un chivo. Ellos hicieron el sacrificio y la epidemia cesó.
4.El cazador que no acertaba
Ese era el nombre del sacerdote de Ifá que hizo adivinación para el joven cazador cuando iba a salir a una expedición de cacería. Se le conocía por su mala suerte, pues no era capaz de disparar contra un animal con éxito. Se le dijo entonces que hiciera sacrificio para mejorar su fortuna, con un gallo y unas tijeras de herrero. El sacerdote de Ifá traería las hojas apropiadas de Ifá de un árbol al que se le da la sangre del gallo, y esas hojas se cortan con dichas tijeras. La preparación hecha con las hojas se le unta al cazador en las muñecas, mientras él sostiene las tijeras en sus manos. Después del sacrificio empezó a cazar con éxito.
5.Orunmila en el pueblo de Udo
Así se llamaban los tres Awoses que hicieron adivinación para Orunmila cuando viajaba hacia el pueblo de Udo a practicar Ifá, donde terminó casándose con la princesa mayor del Rey de Udo, que era divorciada.
Al llegar a Udo se alojó al principio en casa de cualquier persona. A la mañana siguiente tomó su daga en la mano izquierda y salió a comprar ekó. Al mismo tiempo, la princesa de Udo iba a comprar ekó donde el mismo vendedor. Cuando Orunmila se inclinó para recoger el ekó, la daga cortó accidentalmente a la princesa en la cabeza, pues ella se había inclinado al mismo tiempo. La princesa quedó herida y sangraba en abundancia.
Rápidamente la princesa lo agarró, mientras él se disculpaba por el accidente. A pesar de las disculpas, ella insistía en que la siguiera hasta su casa para explicarle lo ocurrido a su padre, y Orunmila no tuvo más opción que ir con ella. Cuando estuvo frente al padre, este le preguntó cómo se había atrevido a herir a su hija. Orunmila se disculpó otra vez y le explicó que había sido un accidente. Al pedirle el Rey que se identificara, dijo que era un sacerdote de Ifá y que se llamaba Obara-Bo-Ogbe. Aun así, el Rey ordenó que quedara bajo arresto en el palacio para atender la herida de la cabeza de su hija, y que no podría marcharse hasta que la herida estuviera curada.
Orunmila hervía agua todas las mañanas y todas las noches para curar aquella herida. Para eso la princesa recostaba la cabeza sobre las piernas de él, y así se fueron enamorando y comenzaron a copular. La princesa, que no había tenido hijos en su primer matrimonio, pronto quedó embarazada. Aunque la herida ya había sanado, Orunmila se sentía moralmente comprometido a quedarse en el palacio y verla pasar el embarazo.
Las mujeres del harén no tardaron en notar que la princesa estaba embarazada y le informaron al Rey de la conducta seductora de Orunmila. El Rey los mandó a llamar a los dos para que le explicaran, y la princesa confirmó que estaba embarazada del hombre que él había detenido para curarle la herida. Orunmila no fue capaz de esgrimir defensa alguna y solo pedía clemencia. Pero el Rey estaba secretamente feliz, porque al fin su hija esperaba un hijo, y hasta invitó a otra muchacha muy hermosa a su casa para unirla a su hija y que ambas se casaran con Orunmila.
Aquella generosidad desmedida del Rey extrañó a los Awoses de Udo, que empezaron a planear la eliminación de Orunmila para quedarse ellos con el espectáculo. Primero prepararon una medicina para provocarle una enfermedad en la piel. Después prepararon un cuchillo con una medicina para envenenarle la planta de los pies y causarle elefantiasis. Por último prepararon un tercer encantamiento para provocarle lepra.
Mientras tanto, Orunmila tuvo un sueño espeluznante que lo llevó a mirarse esa misma noche. Ifá le aconsejó escapar del pueblo antes de que amaneciera. Despertó a sus esposas, las puso al corriente, empacó rápido y escapó con ellas antes de que nadie se levantara. En cuanto notaron la huida, los conspiradores decidieron perseguirlos con sus preparaciones letales. Después de caminar una gran distancia, Orunmila se miró otra vez y Ifá le dijo que sus enemigos estaban empeñados en darle alcance. Eshu le dijo que no se preocupara, porque él ya había trabajado por el sacrificio que había hecho antes.
Eshu esperaba a la entrada del corazón del bosque. Tan pronto los conspiradores dejaron atrás las casas del pueblo y todas las villas, y no quedaba lugar donde guarecerse, Eshu hizo que comenzara a caer una fuerte lluvia. Como llevaban sus preparados venenosos en las bolsas y se las pusieron sobre la cabeza para taparse del agua, la lluvia empezó a diluir el veneno sobre sus cuerpos y quedaron inmediatamente infectados por las mismas enfermedades que habían preparado contra Orunmila.
Orunmila, por su parte, estaba en un punto del río por donde lo cruzó con sus esposas, y allí se guareció de la lluvia. El hombre que llevaba el cuchillo envenenado seguía decidido a avanzar hasta el río para usarlo contra él; pero al llegar comprobó que todo estaba inundado, que no había huellas alrededor y que tampoco podía cruzar a la otra ribera. Totalmente desilusionado, decidió regresar a Udo.
Cuando cesó la lluvia, Orunmila volvió a preguntarle a Ifá, que le aseguró que el peligro ya había pasado. Entonces se regocijó muchísimo y comenzó a cantar unos elogios a los sacerdotes de Ifá que le habían hecho adivinación y sacrificio, con este poema:
Y regresó seguro a su casa con sus dos esposas. Cuando este Odu aparece en un registro ordinario se le dice a la persona que puede ser arrestada por una ofensa involuntaria, pero que eso puede convertirse en una bendición si le sirve a Eshu con un chivo.
6.Ekolo, el amigo con corazón de enemigo
Ebara baba, Ebara bobo era el Awó que hizo adivinación para Orunmila cuando sus compañeros llevaban cara de amigos y tenían corazón de enemigos. Ansioso por conocer el secreto del éxito de Orunmila, Ekolo le profesaba amistad, y eso lo mantenía tan cerca que sabía lo que hacía en cada momento. Pero Ekolo era un brujo que se transfiguraba en un gusano de tierra para conocer los trabajos y designios de Orunmila. Por eso los trabajos de Orunmila no andaban derechos por mucho tiempo y se le perdían en cada movimiento que hacía.
En la adivinación se le dijo a Orunmila que debía hacer sacrificio, porque sus amigos enemigos habían marcado cada una de sus ropas de colores distintos y brillantes. Esa marca era la luz con la que el enemigo se guiaba para llegar hasta su casa y dañarle los trabajos. Se le indicó hacer sacrificio con un gallo, una paloma, una babosa y un plato de asheses, además de la ropa o el traje marcado. Él hizo el sacrificio, después de lo cual el plato de asheses fue depositado fuera de la casa de Orunmila, mientras el sacerdote de Ifá que realizó el sacrificio se llevó para su casa la ropa marcada.
Cuando el brujo amigo regresó la noche siguiente se confundió, porque ya no estaba la luz que usaba para ver dentro de la casa de Orunmila. Eshu vio al gusano de tierra buscando alrededor y le preguntó cuál era su misión. Él respondió que era amigo de Orunmila pero que había perdido la dirección. Eshu le prometió ayudarlo si en realidad no venía como amigo, sino como enemigo, porque estaba allí para destruir a Orunmila. Ante esa confesión, el gusano de tierra le explicó que venía a destruir el último trabajo de Orunmila.
Eshu le dijo entonces que se metiera en el plato del polvo de la adivinación, el que Orunmila usaba para realizar todos sus milagros. Creyendo que el plato de los asheses tenía de verdad el polvo de la adivinación (Iyerosun), pues Eshu había hecho que lo pareciera, el gusano de tierra se metió en el plato y los asheses lo cortaron en tres pedazos; y como el gusano de tierra tenía prohibido comer asheses, murió al instante. Cuando Orunmila salió a la mañana siguiente, se encontró a Ekolo, su supuesto amigo, muerto dentro del plato de los asheses, y fue entonces cuando se percató de que Ekolo había sido su enemigo todo el tiempo. Entonces cantó:
Cuando este Odu aparece en adivinación se le dice a la persona que tiene un amigo alto que es ladino y que tiene intereses malévolos en todo lo que ella hace; que ese amigo es brujo y es su enemigo. Debe revisar alguna de sus ropas de muchos colores, o parecida, que tiene una marca. Debe hacer sacrificio con la ropa, un gallo, una paloma, una babosa y un envase con asheses, y las generales del amigo-enemigo.
7.El árbol en el altar de Osanyin del Alaafin de Oyo
Adifaku, Adifatosi y Adifala-Adifase fueron los tres Awoses que hicieron adivinación para el Alaafin de Oyo cuando su ancestro Osanyin se enojó porque su templo había quedado en el olvido. Desde que subió al trono, el Alaafin se había olvidado de servirle al Osanyin de su padre. A los siete años de haber asumido el trono, un árbol creció en el altar de Osanyin, y con los años creció tanto que llegó a afectar los cimientos del palacio. El Alaafin reaccionó, convocó a sus consejeros y decidieron invitar a los tres adivinos famosos del reino, a quienes se les encomendó la tarea de sugerir cómo tumbar el árbol sin causarle daño al palacio.
Adifaku se ofreció primero para tumbarlo en siete días, y el Alaafin decidió darle la mitad del reino para que la administrara si lo lograba, pero ejecutarlo si fallaba. Pasaron los siete días sin que pudiera cortar el árbol y fue ejecutado. Adifatosi hizo el mismo acuerdo y también fue ejecutado tras fallar en los siete días. Le tocaba entonces el turno a Adifala-Adifase. Antes de salir de su casa hacia el palacio, sus esposas le advirtieron que no bebiera, para no arriesgarse a comprometerse con algo que no podía cumplir.
En los terrenos del palacio vio un carnero blanco y hermoso y deseó que el Alaafin se lo diera. Ya dentro del palacio bebió en exceso, contra el consejo de sus esposas, y en pleno delirio alardeó de que, si el rey le daba aquel carnero que había visto afuera, él podría cortar el árbol en siete días bajo pena de muerte si fallaba. Al instante le entregaron el carnero, pero estaba tan bebido que hubo que llevarlo a su casa junto con el animal. Cuando despertó a la mañana siguiente vio el carnero y preguntó a sus esposas de dónde había salido; ellas le explicaron lo sucedido la tarde anterior. Sabiendo que no había manera de cortar aquel árbol, decidió buscarse una muerte rápida encerrándose en su habitación.
Mientras tanto, Shangó se dio cuenta de que hacía tres años que no veía a su amigo Obara-Bo-Ogbe y decidió visitarlo. Al llegar a la casa quedó encantado con el carnero blanco y deseó en secreto que su amigo se lo diera para hacer un horno nuevo, pues el suyo se le había dañado hacía poco. Cuando preguntó por su amigo, las esposas le dijeron que se había recluido esperando que pasaran los tres días, porque quería morir de hambre a causa de los alardes que había hecho ante el Alaafin.
Cuando Adifala-Adifase, también conocido como Obara-Bo-Ogbe, oyó la voz de Shangó, salió pálido y miserable. Al preguntarle Shangó por qué se veía tan anémico, le explicó que estaba borracho cuando alardeó de que podía cortar el árbol del altar de Osanyin en el palacio del Alaafin. Shangó le dijo que no se preocupara y que le entregara el carnero blanco. Él estuvo de acuerdo, se lo dio, y Shangó regresó feliz a su casa con la promesa de destruir el árbol el día señalado.
Shangó mató el carnero blanco y con su piel preparó el horno nuevo. La víspera del día señalado encendió el horno y lanzó dentro todos los equipos que necesitaba para la operación. Entonces le dijo a Adifala-Adifase que anunciara públicamente lo que iba a suceder y que nadie debía salir de su casa hasta que la operación de cortar el árbol estuviera terminada; también le avisó que debía tocar los agogos de su Ifá. El pueblo no tomó en serio el anuncio y hasta le hacían jaranas, porque no podían creer que él pudiera realizar semejante tarea ni con pies ni con manos; incluso sus propias esposas se burlaban.
Cuando salió el sol a la mañana siguiente, Shangó se levantó y fue a vestirse. Mientras se vestía, el sol desapareció del horizonte y empezaron a juntarse muchas nubes; cuando terminó de vestirse ya había oscuridad total. Oyá, su esposa, le dio comida y él desayunó. Mientras decidía si usaba el hacha o el machete, ella recogió la bandeja y comenzó a soplar un viento fuerte. Oyá le dio el rayo para que Shangó pudiera identificar el árbol, y cuando lo vio se dio cuenta de que no era pequeño para cortarlo con hacha ni con machete. Entonces le pidió a su esposa que creara un tornado capaz de sacarlo de raíz; ella lo arrancó del palacio y se lo llevó bien lejos. Después empezó a caer una fuerte lluvia y Shangó regresó a su casa a dormir y descansar.
Cuando Orunmila vio que el árbol ya no estaba en su lugar se regocijó y comenzó a bailar al son de las campanas y los agogos del altar de Ifá que llegaban desde el palacio, y cantaba esta canción:
Estaba regocijado porque el sacrificio lo capacitó para tumbar el árbol que había desafiado los esfuerzos de sus dos colegas. Cuando le dijeron al Alaafin que Adifala-Adifase estaba bailando, cantando y regocijado en su casa, el rey deseó que estuviera celebrando no haber fracasado en la tarea a la que se había comprometido. Al mirar hacia donde estaba el árbol y ver que ya no estaba, casi se desmaya. Trataba de adivinar cuándo y cómo había sucedido; decidió reunirse con sus jefes y mandó a buscar a Orunmila, que respondió a la invitación mandando a decir que lo vería más tarde, pues aún estaba bailando para su Ifá.
Poco después el Rey envió a cuatro hombres a buscarlo. Le agradeció la destrucción del árbol sin causar daños y, en agradecimiento, lo nombró Primer Ministro del reino de Oyo. Cuando el Rey quiso compartir con él su harén, lo rehusó con delicadeza. Cuando este Ifá aparece en Igbodu, la persona debe darle un carnero a Shangó para triunfar en un problema en el que se verá envuelta.
8.El Rey de Benin y el fin de la sequía
La fama de Obara-Bo-Ogbe empezó pronto a extenderse por los cuatro confines del mundo conocido. Había sequía y hambre en Eziagbon (Ibere-aiye, Ile-Ibinu o Benin) y, cuando el Rey oyó hablar de él, lo mandó a buscar. Sus admiradores en Oyo le habían puesto el nuevo sobrenombre de Urule Ameru gugugu.
Al llegar a Benin hizo adivinación y le dijo al Rey que debía buscar dos personas de mucha edad que se ofrecieran voluntariamente para, junto con un chivo y 16 vejigas de agua, hacer sacrificio y apaciguar a Eshu, de modo que terminara la sequía y volviera la prosperidad al reino. Una de las dos personas sería dada a la divinidad del Sol y la otra a la divinidad del agua. Los sacrificios se hicieron sin demora.
Casi de inmediato las cosas comenzaron a cambiar en Ile-Ibinu. Aparecieron dos ríos en Benin, que fueron bautizados con los nombres de las dos personas que se brindaron voluntarias para el sacrificio: el anciano se llamaba Ikpoba y la anciana Ogba. Esos dos ríos existen hoy en día y aún conservan sus nombres. Comenzaron a caer las lluvias, las cosechas fueron buenas y los benineses, muy felices, compensaron al sacerdote de Ifá con largueza.
De camino a su casa se detuvo en Usen para hacer sacrificios semejantes, y como resultado nació el río Erede y la calidad de vida empezó a mejorar de manera notable. Por último se detuvo en Ukere, donde el Obá lo persuadió para que los ayudara; hizo adivinación y sacrificio para ellos y la prosperidad regresó al pueblo. Allí nació el río Olo, que se convirtió en una divinidad joven a la que se le sirve todavía hoy.
9.Los hijos del Ewi de Ado-Ekiti
En su viaje de regreso de Ibere-aiye, Obara-Bo-Ogbe fue invitado al pueblo de Ado-Ekiti, donde el Ewi (Rey) se había unido a sus ancestros.
Ese fue el poema con el que Obara-Bo-Ogbe hizo adivinación a Lakola, el segundo hijo del Ewi de Ado, antes de que ascendiera al trono de su padre. También hizo adivinación para el hijo mayor, Tawose, y su aparente desplazamiento del trono, con este otro poema:
A cada uno de los hermanos le avisó que hiciera sacrificio con un carnero, un pedazo de tela blanca y dos bolsas de dinero. Lakola, el segundo hijo, hizo el sacrificio al pie de la letra, porque sabía que por tradición el trono le pertenecía a Tawose, su hermano mayor, y también porque Orunmila le había predicho que podía convertirse en el beneficiario de la negligencia y la complacencia de su hermano; al recordar esas palabras procedió de inmediato a hacerlo.
Tawose, en cambio, alardeaba de que el trono era suyo por derecho de tradición. Decía que ya tenía preparados el traje y los demás ornamentos del Rey y que todo era cuestión de días. Y seguía diciendo: quién se atreverá a quitarme el trono, cuando mi nombre es el único que aparece en los registros reales de Ado; el Babalawo lo único que quiere es cogerse el dinero, la ropa y un carnero para nada; es un ladrón, y no haré un sacrificio superfluo.
Cuando Eshu se enteró por Ighoroko de que Tawose se negaba a hacer el sacrificio, decidió armar una estrategia para privarlo de la corona. En la víspera del comienzo de las ceremonias de coronación, Eshu, transfigurado en tamborero, entró con su tambor a la casa de Tawose y comenzó a cantar tocando. Cantaba que Tawose era el único conocido de todos y le decía: «Tú eres el único conocido del mundo y reverenciado por los hombres y mujeres de Ado. Se supone que bailes y te regocijes y así demuestres a todos que estás completamente preparado para tu coronación». Con esa extraña invitación, Tawose salió de su casa y comenzó a bailar y a cantar al ritmo de la música.
Tan pronto empezó a bailar, Eshu cambió el canto por otro que lo embrujaría:
Así fue como Eshu encantó a Tawose para que bailara desde su casa hasta el palacio, atravesando el pueblo y saliendo fuera de él. Estaba tan encantado que bailó fuera del pueblo durante tres días, sin comer ni beber. Al tercer día cayó exhausto y fatigado y entró en estado comatoso, y en ese estado lo abandonó Eshu en medio de un lugar desconocido.
Mientras tanto, todo estaba preparado para la coronación, pero el príncipe Tawose no aparecía. Después de esperar en vano hasta la caída del sol del día de la coronación, los consejeros reales invocaron a las divinidades reales para que dijeran qué se debía hacer. La adivinación reveló que los ancestros habían marcado a Lakola para la corona. Lakola fue invitado a las ceremonias y fue coronado como el nuevo Ewi de Ado.
Exactamente tres días después Tawose volvió en sí. Tras investigar en vano por el misterioso tambor que lo había sacado de la realidad, decidió buscar el camino de regreso a su casa. Cuando por fin llegó, encontró al pueblo en el éxtasis de la ceremonia. Al preguntar qué pasaba, no podía creer lo que oía: que su hermano menor Lakola había sido coronado como nuevo rey de Ado. Fue entonces cuando recordó el poema que le había cantado el sacerdote de Ifá al alertarlo para que hiciera sacrificio. Tardíamente procedió a hacerlo, y finalmente lo nombraron Aremo de Ifaki, lo que le daba poder absoluto sobre la colonia de Adi-Ekiti; su hermano hizo ese nombramiento para hacerlo feliz.
Cuando este Odu aparece en un registro ordinario a una persona que está luchando por una alta posición o que aspira a ella, se le debe indicar hacer sacrificio sin demora para obtener la posición deseada; de no hacerlo, puede perderla en manos de una persona joven o de algún subordinado.
10.Ekó, el hijo de Ajalorun
Obarabobo era el Awó que adivinó para Ekó, el hijo de Ajalorun. Se predijo que las palabras de Ekó serían siempre seguidas hasta el final. Se debe ofrecer un carnero en sacrificio. Ifá dice que cualquier persona a quien le salga este Odu tendrá una gran influencia en el mundo, y que vivirá mucho tiempo.
11.Osin y la predicción desoída
Irofa-Abeenijigini, adivinador de Orunmila, fue quien le hizo Ifá a Adifala, y este a su vez hizo adivinación para Osin. Adifala le dijo a Osin que debía hacer sacrificio para evitar la muerte súbita durante los siguientes siete días, y que debía sacrificar siete carneros y mil cauris. Osin no hizo el sacrificio; al contrario, agarró a Adifala y lo ató. Entonces Adifala comenzó a cantar esta canción:
El Babalawo cantó esa canción todos los días, hasta que llegó el día en que le traían a Osin una novia nueva desde un lugar lejano. Osin dijo que limpiaría rápido la casa antes de que llegara la novia: cogió una escoba y la limpió. Tan pronto terminó decidió subir al techo para espiarlos; tomó una escalera, subió y se puso a ver a la novia acercarse desde lejos. Se cayó, y las paredes cayeron sobre él. Entonces mandaron gente a liberar a Adifala y a traerlo. Adifala dijo que había que hacer el sacrificio con rapidez, con diez ovejas, diez gallos, diez vacas y la novia nueva que venía para Osin. Osin despertó mientras ellos hacían el sacrificio. Ifá dice que nunca se deben desoír las predicciones de un Babalawo.
12.Los dos Ebó
Eshu, Ogun y Oshosi se encontraron una vez, y Eshu acordó que fueran a la ciudad más próxima. Fueron, y al llegar mandaron a la gente a que hiciera Ebó. Todo el mundo se sorprendió, porque momentos antes Orunmila había hecho Ebó; pero ante la mucha insistencia de Eshu, la gente obedeció. Cuando estaban haciendo el Ebó apareció Orunmila y preguntó: ¿Quién mandó hacer Ebó, acabando yo de hacerlo? Contestó Eshu que era él quien lo hacía: soy yo. A lo que Orunmila respondió: entonces está bien, ese sí lo puede hacer. Y desde entonces, desde ese día, arriba de un Ebó se hace otro Ebó.
13.Nació el Ebó de Santo
En la tierra Ambi Ikú todos vivían cómodos: tenían salud, dinero y poder, lo mismo el Obá que el último de los súbditos. Orunmila era peregrino y caminaba por todas las tierras; cuando llegó a esa tierra y plantó bandera, enseguida sus habitantes fueron a mirarse, y a todos les vio este Odu Obara-Ogbe. Les dijo que tenían que hacer Ebó para no perder todo su bienestar en un abrir y cerrar de ojos, pero como estaban bien no le hicieron caso. Cada vez que uno de ellos se miraba le salía este mismo Odu y Orunmila les decía lo mismo, tanto que se cansaron y decidieron hacer el Ebó marcado solo por salir de él.
Cuando lo hicieron, hablaron con Orunmila y él les dijo: ustedes hicieron Ebó, pero para que las cosas les salgan bien tienen que hacer otro Ebó, pues cuando mejor se está, peor se encuentra. Ellos le contestaron: este lo hicimos para que nos dejaras tranquilos y te fueras de esta tierra, así que el otro no lo haremos. Entonces Orunmila se marchó de la tierra Ambi Ikú.
Resultó que en aquel tiempo Eshu, Ogun y Oshosi también andaban peregrinando por las tierras, y cuando llegaban a un lugar no les daban comida, después de que ellos trabajaban en beneficio de la humanidad. Ya habían caminado cinco tierras cuando llegaron a la tierra Ambi Ikú, que era la sexta, y dijeron: si en esta tierra nos hacen lo mismo, vamos a hacer la destrucción más grande que puedan soñar. Al entrar, los habitantes les ofrecieron comida del Ebó, pero como ya estaba mala, ellos se sintieron burlados y decidieron cumplir su palabra. Eshu dijo: yo les cerraré las puertas y ninguno podrá entrar ni salir de esta tierra. Ogun dijo: yo con mi machete le cortaré la cabeza a todo aquel que salga de esta tierra. Oshosi dijo: al que se le escape a Eshu y a Ogun, yo lo liquido. Y así aquella tierra se fue empobreciendo, y los pobladores empezaron a acordarse de lo que les había dicho Orunmila y a reclamar por él.
Un día, uno de los pobladores, que era muy decidido, dijo: yo tengo que ver a Orunmila. Llegó a la puerta del pueblo, miró al Sol, abrió sus brazos en cruz y clamó por Orunmila, y salió para afuera decidido a todo. Su cuerpo con los brazos abiertos proyectó una sombra en forma de cruz, y Eshu, Ogun y Oshosi vieron aquella sombra que nunca habían visto y se dijeron: ¿qué cosa es eso que sale de allí? Entonces se alejaron, y pudo salir el hombre y detrás de él el pueblo.
Cuando llegaron a casa de Orunmila, que era en Ife, él les dijo: de todas maneras tienen que hacer de nuevo lo primero que hicieron, pero yo no les puedo hacer Ebó; tienen que darle de comer a Eshu, a Ogun y a Oshosi, y hablen con Eshu, que es Obatero, y él les hará el Ebó. Ellos regresaron, llamaron a Eshu, a Ogun y a Oshosi y les dieron de comer, y entonces Eshu, a petición de ellos, pues Orunmila no podía venir, puso la estera, se sentó y les hizo el Ebó, y así se salvaron los de la tierra Iwaro Ambi Ikú. Desde entonces surgieron los Obateros, que son los que se llaman Oriaté, y hacen el Ebó cuando se termina el Santo, empleando el caracol de Elegba.
14.Por qué Shangó y Oshún no están juntos
En la tierra Akere había mucha miseria y necesidad, porque no había nadie que los ayudara. Un día Oshún decidió salir rumbo a aquel pueblo y, cuando llegó, comenzó a hacerles obras a los pobladores y hasta les hacía Osha.
En un pueblo cercano vivía Shangó, que no quería que aquel otro pueblo adelantara, y al ver cómo iba saliendo adelante se encolerizó y salió rumbo al pueblo vecino para acabar con él. Cuando Shangó llegó, comenzó a preguntar quiénes eran los que tenían Osha, y cuando se los señalaban, los mataba; y después, cada vez que Oshún hacía un Santo, iba Shangó detrás y mataba a la persona.
Enterado Olofin de lo que estaba pasando en esa tierra, mandó a buscar a su presencia a Oshún y a Shangó y les dijo: «Tú, Oshún, por obra mía estás haciendo caridad, y tú, Shangó, la estás destruyendo. A partir de este momento esta guerra se tiene que terminar para el bien de la humanidad. Pero tú, Oshún, en lo sucesivo no podrás hacer Shangó, y tú, Shangó, no podrás hacer más Oshún». To. Iban. Eshu.
15.El paso del Santísimo
Había un pueblo que estaba pasando necesidades, hambre y miseria, y al saberlo Obatalá mandó a Elegba con riquezas y bienestar; pero todo continuaba igual, porque era Shangó quien tenía la obstrucción y había que hacerle un trabajo para que se tranquilizara. Al no hacerlo, vinieron las enfermedades y las epidemias, que ni los mejores Babalawos ni los Osainistas pudieron combatir.
Entonces los enemigos de aquel pueblo lo cercaron, y quedó Obatalá dentro del mismo sin poder salir, pues había ido allí para saber cuál era la situación o la causa de tantos contratiempos y adversidades. Enterado Elegba del cautiverio de Obatalá, decidió ir él mismo; logró burlar a los sitiadores y lo único que hizo fue sacar a Obatalá, amparándose en una noche sin Luna, pues los enemigos de aquel pueblo decían que quien lo ayudara también era enemigo de ellos.
16.Los fenómenos
Había un agricultor que andaba aburrido porque todas las mujeres que había tenido le fallaron, y ya no quería tener más mujeres; por esa razón vivía solo en el campo. Había también una carnera blanca que estaba muy flaca, aburrida y pasando mucho trabajo, y determinó irse a mirar con Orunmila, quien le hizo Osode y le vio este Odu. Ella le contó lo cansada y aburrida que estaba de pasar trabajo, y él le mandó a hacer Ebó y a llevarlo a su destino.
La carnera hizo el Ebó y, cuando iba a llevarlo adonde Orunmila le había mandado, se encontró con el agricultor. Ella llevaba el Ebó y el agricultor empezó a pasarle la mano diciéndole: pobrecita, qué flaca está. Se la llevó para la casa y la empezó a cuidar, le daba bien de comer, hasta que se puso gorda y hermosa.
Un día, el agricultor, que vivía sin mujer, empezó a mirar a la carnera, se enamoró de ella y comenzó a vivir con la carnera. Ella quedó encinta y parió en Octubre un terrible fenómeno que tenía seis ojos: dos sobre la frente, dos detrás de la cabeza y dos sobre la espalda; tenía patas de carnero, dientes y barba de hombre, y al nacer ya podía hablar y caminar, y dijo: soy Somadendu. Horrorizado, el agricultor fue a mirarse con Orunmila y le salió Obara-Ogbe, y le marcó el Ebó.
Le dijo que a la carnera había que dársela a Egun de Korade, pues aquel fenómeno era un Tesherú, o sea, un espíritu de la corte de Eyinkuso, que se iría pronto; que mientras viviera lo vistiera de blanco y lo alimentara, pues si Egun se portaba bien con él así sería su grandeza; y que nunca más viviera con animales, pues aquí nacen los fenómenos en el mundo. Y desde entonces es que se le da carnera a los Egun mujeres.
17.Las paredes tienen oídos
Una vez Olofin se encontraba enfermo y llamó a todos los Babalawos para que le hicieran Ebó. Cuando ellos llegaron al cuarto donde estaba Olofin, no se percataron de que en el otro cuarto había unos muchachos. Los Babalawos se pusieron a hacerle el Ebó a Olofin y, mientras rezaban los Odus, los muchachos que estaban al otro lado pegaron los oídos a la pared y oyeron todo lo que allí se hacía.
Cuando los Babalawos terminaron el Ebó y se iban a retirar, se encontraron a los muchachos haciendo en la calle lo mismo que ellos habían hecho en el cuarto de Olofin, y diciendo los mismos rezos que habían oído.
18.El mal agradecido
Había una persona que era buena y sin maldad, y la familia lo mandó a cazar, pues era cazador, diciéndole que cazara solo lo necesario. Partió caminando y, cuando se internó en el monte, sintió un quejido que salía de un hueco; miró y era un tigre. Este le pidió al cazador que lo sacara de ahí, que él era un tigre bueno, y el cazador le dijo: mira, yo no te puedo sacar de ahí, porque si te saco después tú me comerás. El tigre le contestó: «no, qué va», tú estás equivocado, yo voy a quedar bien contigo, «sácame para que tú veas». Y el cazador le dijo: bueno, yo sé que si te saco de ahí tú me vas a querer comer a mí; pero vamos a hacer un trato: yo te saco, y cuando lo haga vamos a llamar a tres personas para que tú veas que un bien se paga con un bien.
Entonces el cazador sacó al tigre del hueco, y cuando lo sacó el tigre le dijo: yo siento mucho no cumplir con lo tratado, porque yo tengo mucha hambre; e hizo un gesto para atacarlo. Pero el cazador le dijo: espérate, espérate, acuérdate del pacto que nosotros hicimos. Entonces el tigre le dijo: bueno, vamos a ver a tres personas, y partieron caminando hasta que vieron una vaca y le preguntaron: oye, vaca, ¿verdad que un bien se paga con un bien? Y la vaca dijo: «un bien se paga con un mal», porque yo, cuando joven, di mucha leche y crié muchas familias, y ahora que estoy vieja me tienen tirada aquí. Pero mira, vaquita, ¿cómo tú vas a decirme eso a mí?, dijo el cazador; pero bueno, es la verdad. Y el tigre le dijo: bueno, vamos, que yo tengo hambre.
Siguió caminando el cazador y vio a un caballo, y le preguntó: ay, caballo, ¿verdad que un bien se paga con un bien? Y el caballo le dijo: «un bien se paga con un mal», porque cuando yo estaba joven sacaba a pasear a mi amo y a su hijo y arábamos la tierra para sacar el trigo, y ahora que estoy viejo me tienen tirado aquí. Pero mira, caballo, ¿cómo tú me vas a decir eso a mí? Pero bueno, es la verdad. Entonces el tigre le dijo: bueno, ya perdiste, te voy a comer. Y el cazador dijo: bueno, yo sé que perdí; pero déjame saber la opinión del tercero que falta. Bueno, que sea pronto y rápido, porque yo tengo hambre, dijo el tigre, y siguieron caminando.
Entonces el cazador llamó a un zorro y le preguntó: zorro, ¿un bien se paga con un bien? Y el zorro dijo: ¡he!, ¿qué dices?, ¿que si un bien se paga con un bien?, ¿cómo?, ¿qué dices? Y el zorro, después de hacerse el que no oía, les dijo: bueno, ¿por qué ustedes hacen esa pregunta?, explíquenme, porque si no, no les voy a decir nada. Entonces el tigre le dijo: mira, zorro, lo que pasa es que yo estaba en una loma y resbalé, pues estaba encaramado y me caí en un hueco, y una piedra cayó detrás tapando el hueco. Y el zorro dijo: qué va, eso es mentira, yo no puedo creer eso. El tigre le dijo: ¿cómo tú me vas a decir que es mentira?, tú estás equivocado. Entonces el zorro le dijo: bueno, explícame otra vez. El tigre le volvió a explicar y le contó el pacto que había hecho con el cazador. Entonces el zorro le dijo: bueno, para yo creerte, llévame y en el lugar explícame cómo fue.
El tigre lo llevó al lugar, volvió a subir la loma y se dejó caer en el hueco, y tras él cayó la piedra. Entonces el zorro y el cazador se asomaron al hueco, y el zorro le dijo al tigre: «tú ves, tigre», un bien se paga con un bien.
19.Donde quisieron matar al Omofá
Orunmila tenía un hijo que se llamaba Agborun, que se dedicaba al comercio de vender manteca de cacao y controlaba todo lo relacionado con ella, por lo que era muy envidiado. Ya le habían hecho varios atentados para matarlo, así que decidió ir a ver a su padre, y este le dijo que tenía que hacer Ifá para resolver su problema; Agborun preparó todo y se hizo Ifá.
Cuando sus enemigos lo vieron entrar en casa de Orunmila, se prepararon para ir a matarlo. Y cuando Agborun se hizo Ifá le salió este Odu, y entonces el padre le dijo: vienen aquí a Igbodun tus enemigos. Mandó a desmontarlo, cogió una sábana blanca y le pintó el Odu con manteca de cacao, la puso en la puerta y le dio ocho palomas blancas; con fango pintó la cara del Omofá y puso tres flechas detrás de la puerta.
Cuando llegaron sus enemigos y vieron la sangre en la puerta y a aquel hombre tan extraño, todo enfangado, no lo reconocieron como Agborun; y cuando preguntaron por Agborun les dijeron que estaba detrás de la puerta. Los enemigos se abalanzaron hacia allí sin ver las flechas, se las clavaron y se mataron con ellas, salvándose así Agborun de sus enemigos.
Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.
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