Ogbe Roso (Ogbe Irosun) – Odu de Ifá

Odu de Ifá · Familia de Ogbe

Ogbe Roso

Ogbe Irosun · Ogbe Maasun

«El que conocía la forma de librar al pobre de sus afecciones, el que le dio a conocer cómo ganar la insignia de autoridad, el que tuvo paciencia para resistir a la desgracia y se liberó de los planes hechiceros. Se lanzó Ifá para la medicina de los niños».
I I · I I · I II · I II
Fundamento

En este odu nace

Ogbe-Roso es el Ifá de la verdad y de la mentira; es el Ifá de la vigilancia.

  • Que las personas se vistieran con plumas de las aves.
  • Que cuando se matan animales de plumas, antes de tapar la sangre se reza Ogbe-Roso.
  • Que aquí fue donde Ogún le enseñó a los hombres el arte de las herramientas.
  • El ojo de la providencia.

Aquí habla

  • De que a la persona no le crió su padre sino otro; el verdadero es muerto.
  • La maldición de Obatalá, que dijo: «El que me haga un daño a mí, que nada malo he hecho a nadie, se quedará ciego».
  • De un familiar que se ahorcó.

Señala

  • Que antes de morir Ogbe-Roso, el Egun viene a pasar por su cabeza.
  • Que el Awó de este Ifá adivina por el poder de los Egun.
  • Que cuando se ve este Ifá, la persona está presa para el Santo.
Tabúes del signo

Este odu prohíbe

  • No trate de hacerle mal a nadie para que no sea su desgracia.
  • Cuidado al bañarse en el mar, no vaya a ser atacado por un pez grande.
  • No sea impaciente.
  • No se puede incomodar, no sea que usted misma ponga fin a su vida.
  • No puede apartar a nadie que esté en una bronca, ni estar entre la tragedia.
Consejos del signo

Este odu recomienda

  • Ruéguese la cabeza con Pargo.
  • Darle a Eshu-Elegba lo que desea para que no le haga trampas.
  • Darle gracias al espíritu de su padre; y si es vivo, dé gracias también por todo lo que ha hecho por usted. Si es difunto, hay que darle Eya Bo Tuto (un Pargo grande y fresco) a su espíritu, y hacerle Ebó al hijo para que no lo tumbe.
  • Cuidarse mucho la vista.
  • Darle gracias a Shangó, a Eshu y a Orúnmila.
  • Hay que hacer paraldo o una investigación espiritual a la persona.
  • Gallo a Egun enseguida y un Pargo grande a Orúnmila para vencer.
  • Usar un collar de Orúnmila con 16 cuentas verdes y 16 amarillas en cada tramo, y se pone en su Ifá.
  • No se confíe de nadie.
Avisos del signo

Advertencias de Ogbe-Roso

  • Cuando en atefá sale este Ifá, los Awoses deben limpiarse con Eku, Eya y Awado, y echarlo en un joro-joro.
  • Usted es muy incrédulo y eso puede costarle la vida.
  • Eshu-Elegba está parado en la esquina riéndose de su problema.
  • Hay quien por hacerle un daño, lo que está es haciendo un bien.
  • En su casa hay una gran revolución.
  • Es hijo de un Santo varón, pero de varón no tiene nada.
  • Si es mujer puede ser lesbiana (invertida), o tener dos maridos; si se descubre, su marido la mata por infiel.
  • Usted es adivino.
  • Lo están vigilando para traicionarlo.
  • Tenga cuidado con sus enemigos.
  • No tenga miedo, que con el tiempo sus enemigos tendrán que llorar.
  • Sus enemigos no duermen de noche porque lo vigilan.
  • No trabaje de noche, ni siquiera con una luz, porque con el tiempo puede quedarse ciego.
  • Aquí se le soplan polvos a la persona por la espalda.
Sabiduría del signo

Refranes de Ogbe-Roso

  • Lanza el sueño al camino: Ogbe ve el Osun, Ogbe saca el Osun.
  • Las mentiras viajan por 20 años y jamás llegan.
  • Un mentiroso huyó a un viaje por 6 meses y jamás volvió.
  • El padre nunca niega la ayuda al hijo.
  • La verdad dice: que es verdad mejorar la verdad o morir.
  • El ojo del hombre va a Dios solamente entre las lágrimas.
  • El hacer el padre por el hijo, es hacer por sí mismo.
Ewe del signo

Hierbas del odu

  • Cucaracha
  • Cordobán
  • Piñón Africano
  • Ojo de Buey
Trabajos del signo

Obras con Ogbe-Roso

Para resolver problemas de trabajo

Un pollito pequeño. Se va a la esquina y se echa jutía y pescado ahumado, maíz tostado, manteca de corojo, aguardiente, agua y caramelos, y se le da el pollito. La cabeza del pollito se deja ahí con todos los ingredientes.

Obra para mujer

Se le limpia a la mujer la vista con una moneda de plata; después se le lava la cara con omiero y con Iyefá del Odu, y la bota en el río. Con esto encuentra suerte de hombre propio, pues ella tiene su hombre, pero hace tiempo están separados en lo material.

Para quitar hechicería en la puerta de la casa

Se hacen tres cruces debajo de la puerta de la casa y se escribe Ogbe-Roso; se pone un vaso de agua encima de cada cruz y se va botando uno a uno cada día. Al tercer día se pone jutía y pescado ahumado, maíz tostado y manteca de corojo; se limpia el Awó con paloma blanca y se da sobre los signos Ogbe-Roso que están debajo de las cruces; se hace con la sangre de la paloma una cruz detrás de la puerta de la casa, se le echa miel y se cubre con plumas, y así se deja durante tres días. Después se limpia todo y se bota.

Para alejar policía

Se coloca a Oshosi en un plato y, detrás de la puerta cerrada, se coloca una vela encendida; se pinta en el piso Ogbe-Roso y se le da coco (obi omí tuto) a Oshosi. Se le da una paloma a Oshosi, la que después se raja con un cuchillo desde el buche hacia abajo y se pone abierta sobre Oshosi; se pregunta dónde va y cómo la quiere.

El guardiero del signo

Eshu Wonké, el Eshu del odu Ogbe-Roso

Eshu Wonké

Este es el Eshu de la mentira: lleva tres caras y una carga por cada cara.

Carga de la primera cara: marfil, eru, obi kolá, osun naború, Ologbo, colmillo de tigre, espuela de gallo, Iyefá.

Carga de la segunda cara: eru, obi kolá, osun naború, Ologbo, 7 frijoles caballeros, 7 pimientas de guinea, 7 pimientas chinas, hojas de copey.

Carga de la tercera cara: azogue, arena de mar, tierra de cangrejo consagrada, tierra de cuatro esquinas.

Este Eshu se monta o moldea sobre una piedra de río, y la base es un pecho de jicotea (Ayapá). Antes de lavarlo se le dan tres gorriones; las cabezas de los gorriones se le ponen secas y se forra en cuentas de Eshu-Elegba.

A este Eshu-Elegba se le encienden tres mechas o lámparas, una por cada cara.

Cada vez que se le vaya a dar de comer sangre de cualquier animal, primero hay que darle de comer tres pollitos chiquitos, uno por cada cara.

Sacrificios del signo

Ebó-misi, ebboses e Inshé-Osanyin del odu

Ebó-misi

Con hierba eran (pata de gallina), para problemas de celos.

Ebó

Gallina, 9 cabezas de pescado fresco de distintos colores, una cinta de distintos colores en cada una de estas cabezas, trampa, jutía y pescado ahumado, manteca de corojo y mucho dinero.

Ebó

Gallo, chivo, carnero, uñas de las manos, una paleta, un pargo (se le da a Orúnmila), jutía y pescado ahumado, maíz tostado, mucho dinero.

Ebó

Gallo, mazorca de maíz, un machete, una guataca, jutía y pescado ahumado, maíz tostado, mucho dinero.

Ebó

Ratón, paloma, un gancho, un machete, una guataca vieja, taparrabo con bolsillo, frijoles de carita, demás ingredientes, mucho dinero.

Ebó

Gallo, paloma, pescado fresco, tres piedras, jutía y pescado ahumado, mucho dinero.

Inshé-Osanyin de Awó Ogbe-Roso

Un pescado chiquito fresco; un pollo blanco que se le da al espíritu del padre, si es difunto, o a otro Egun familiar; se tuestan la cabeza, los ojos y el corazón y se hacen polvo. Además: 3 pimientas de guinea, de maravilla, 3 caracoles ayé o un ámbar en polvo, una pluma de loro o del ala de una guinea chiquita, jutía y pescado ahumado, azufre, hierba dormidera. Palos: amansa guapo, cambia voz, paramí, llamao. Tres cochinillas, limallas, 7 tierras distintas, polvo de palo podrido, bichos de distintas clases de palos podridos. Se reza Ogbe-Roso; come sangre de pescado fresco.

Trabajos del signo

Más obras de Ogbe-Roso

Para resolver problemas de mujer

Una copa de cristal con agua clara en la repisa, con cortina blanca. Esto representa a Olofin y se reza:

Obá Ipa Komi Oroko Ala Laye Kori Yana Kere-Kere Lamishe Orúnmila Lawao Omo Titun Lamishe Omo Orisha Ashe Awashe Orisha Kobu Bawao Omo Titun Lamishe Omorisha Olofin.

Obra para resolver situaciones

3 pescados frescos a Elegba, Ogún y Oshosi; se escaman encima de los guerreros como si fueran plumas y se dice:

Ogbe Roso Untele Hurun Mole Pin Bobo bo Mi Eshu bobo bo mi Ejá.

Después se asan los tres pescados y se hacen Iyé para resolver situaciones.

Obra para problemas de cáncer

Un hígado de res al que, con osun naború, polvo de Guabina (ejá-oro), Ofun y polvo de palo de Moruro, se le pintan Ogbe-Roso, Okana-Yeku, Otura-Niko, Oshe-Tura y Otura-She; se hace Ebó con los demás ingredientes que haya marcado Ifá. El hígado se corta de la tetilla superior y, después del Ebó, se deja pudrir en el patio de la casa del interesado; después se lleva al cementerio y se pone encima de una tumba donde alguno de los sepultados allí tenga las mismas iniciales del interesado, y de espalda se sacrifica un pollito chiquito. En la casa todos se bañan con las hierbas que marque Orúnmila.

Para quitar el vicio de la masturbación

Se ponen juntos un gallo y una gallina, y cuando el gallo monte a la gallina, rápidamente se desmonta y con un algodón se recoge el semen, y se hace Ebó con plumas de ambos. Los animales se dejan sin darles comida ni agua hasta que se mueran. Al gallo se le cogen las espuelas, que se cargan con: Iyefá del Ebó, eru, obi, kolá, obi mogatiguao, obi Edun, osun naború. Una se le pone a Elegba y la otra la usa en el bolsillo.

Obra para potencia sexual

Se coge un clavo de línea férrea o de los que tenga Ogún, se le amarran 7 ariques al pene del interesado y se le da de comer la sangre del animal que haya determinado Ifá sobre Ogún.

Obra para resolver problemas y quitar la maldición de Ogbe-Roso

Se va a dos palmas reales jimaguas con una gandinga, tres varas de tela roja, virutas, alcohol y un gallo. A las 12 de la noche comienza la obra amarrando un palo o un alambre entre las dos palmas; se le pone la cortina de tela roja y se cuelga la gandinga; debajo, en el suelo, se echa la viruta, se rocía alcohol y se le da candela. El interesado estará parado dentro de un círculo de cascarilla con el gallo en la mano; se reza Ogbe-Roso y se comienza a dar vueltas alrededor del círculo (las palmas jimaguas tienen que estar dentro del círculo), llamando a Abita, y cuando se dé la vuelta 16 alrededor de la palma llamando a Abita, se sacrifica el gallo sobre la candela para que la sangre la vaya apagando. El interesado entonces sale del círculo, regresa a su casa y se baña con hierbas de Obatalá.

Obra para obtener el poder

Un gallo, una odu-ará y todo lo que se come. Se va al pie de una palma real y en la tierra se marcan: Oshe-Tura, Ogbe-Roso y Otura-She; se amarra el gallo, que queda colgando por las patas del tronco de la palma; se pone la odu-ará sobre la tierra marcada; se da coco (obi omí tuto) a Shangó; se sacrifica el gallo sin separarle la cabeza del cuerpo, echando sangre a la atena y a la odu-ará; se deja el gallo colgado del tronco de la palma; se encienden dos velas; se recoge la odu-ará, que se envuelve en hilo y tela blanca, y se regresa a la casa. Hay que hacerle paraldo en la orilla del río para apartarle al cabecilla de los Egun obsesores que le perturban.

Obra para problemas de salud

Se le da de comer a la tierra. La atena: Oshe-Tura, Ogbe-Roso, Okana-Yeku y Otura-She.

Obra para la vista

Se toma un real de plata, se limpia la vista y después se lava la cara en una palangana con Iyefá rezado por el Odu, y después la bota en el río.

Las historias del signo

Patakíes del odu Ogbe-Roso

1.Ogbe-Irosun revela cómo Orúnmila ganó el Ude

ABINU ERIN, AMU OWORE DA SAN ABINU OGBO MOMO AMU ORIRE KON OGIRI ABINU OKPE LUJU KON YA GBUDE KOMI AWO ME TELA LON DIFAFUN ORÚNMILA NIJO TE FE GBA UDE LOWO OLORDUMARE Ude: insignia de autoridad de parte de Dios. El que se molestó con el elefante pero se comió su carne en su sopa. El que se enojó con el carnero padre y golpeó su cabeza contra la pared antes de matarlo para comer. El que se molestó por causa del vino de palma en el bosque y lanzó el medallón de autoridad (Ude) al agua.

Estos fueron los Awoses que adivinaron para Orúnmila cuando iba a heredar el instrumento de autoridad de manos de Olodumare. Después de la creación de los seres humanos, los Cielos se poblaron en exceso, y al Todopoderoso le resultaba ya engorroso sentarse junto a sus criaturas, como tradicionalmente hacía, para escuchar sus quejas de cada día. Anunció entonces a sus deidades servidoras y a los hombres que deseaba evaporarse en el vacío, y proclamó que escogería a una de sus 200 divinidades para que actuara en su lugar en el Cielo y en la Tierra, invitándolas a todas a demostrar cuál de ellas podía asumir semejante tarea. Antes de acudir al llamado, Orúnmila consultó a Ifá, que le mandó darle un chivo a Eshu-Elegba; hizo el sacrificio y partió.

Reunidas todas las deidades, Dios sacó su gallardete de autoridad (Ude en yoruba, Egbeda en Benín), y todas se adelantaron fanfarroneando. Entretanto, Eshu-Elegba se transfiguró en un señor, un dignatario celestial, y le aconsejó a Dios que aquella deidad perezosa que entraba vestida de blanco era la única que poseía el potencial para llevar a cabo esa tarea en el Cielo y en la Tierra. Dios mismo se preguntó si sería capaz, pero siguió el consejo y decidió someter a prueba a Orúnmila durante 7 días, entregándole el gallardete. Al llegar a su casa, Orúnmila lo colgó en el santuario de su Ángel Guardián. Osanyin (Osun en Benín), la deidad de la medicina, era amigo de Orúnmila y ambos obraban como uña y carne: era la única divinidad que podía entrar libremente a su casa.

La deidad de la hechicería reunió a su rebaño y conspiró para persuadir a Osanyin de robar el Ude de la casa de Orúnmila, porque se creía el candidato justo para custodiar la insignia de Dios: argumentaba que había sido el principal de los cuatro agentes que velaban por el pendiente siempre que Dios tomaba su baño antes del canto del gallo. Las brujas lograron convencer a Osanyin, quien fue al dormitorio de Orúnmila, lo hipnotizó sumiéndolo en un delicioso sueño, robó el pendiente y se lo envió a la divinidad de la noche, las tinieblas. En cuanto tomaron posesión de él, cavaron un hueco en la chimenea del hogar de Orúnmila (Aryewu en Benín, Ori Ikano en yoruba) y allí lo guardaron. Al despertar y descubrir la desaparición, Orúnmila invitó a sus Awoses, los de la apertura, quienes le aconsejaron sacrificar ñame machacado mezclado con carne de rata y de pescado, lanzarlo por los alrededores de la parte trasera de su casa y ponerlo en la chimenea de la cocina. Así lo hizo, y las aves y las cabras acudieron a alimentarse de la ofrenda, incluida la de la chimenea. Ese mismo día su esposa Akpetebí fue a la cocina, vio el pendiente de autoridad y alertó a su esposo, que lo recogió, lo limpió y se lo puso alrededor del cuello, pues debía llevarlo puesto a su regreso a los 7 días para poder ocupar la silla en las reuniones diarias de las divinidades. Cuando asistió a la reunión con su pendiente, dijo al llegar a la entrada principal las palabras usuales para abrir la puerta: «Salama alaikun», y todos respondieron: «Salauku Baba-o». Aquello bastó para que las divinidades, principalmente Osanyin y la deidad de las tinieblas, supieran que Orúnmila había recuperado el pendiente, y todos se postraron para saludarle.

Después de la reunión decidió guardar el pendiente dentro de su almohada. Esa misma noche Osanyin regresó a felicitarlo por el éxito, esperó a que se durmiera y de nuevo lo hipnotizó: levantó su cabeza de la almohada, sacó el pendiente y lo entregó a los Ancianos de la Noche, que lo enterraron en los terrenos del vertedero de basura (Otitan en yoruba, Otiku en Benín). Al despertar, Orúnmila descubrió el robo y mandó a buscar a sus Awoses; en la adivinación apareció Ogbe-Irosun. Le aconsejaron hacer sacrificio con ñame machacado y pedazos de carne de rata y pescado, botar los desperdicios en el vertedero y darle un chivo a Eshu-Elegba. Uno de los sustitutos que vino con los Awoses sugirió que quien llevara el sacrificio al vertedero fuera con un machete: allí vería una cueva de rata, y debía cavarla para atrapar a la rata antes de depositar el sacrificio. Como fue el autor de la idea, le dijeron que él mismo lo depositara. Al llegar vio la cueva; mientras cavaba, la rata salió y entró por una segunda cueva bajo la raíz de un árbol del vertedero, y al seguir cavando en su busca golpeó un objeto metálico: era el pendiente robado. Mató a la rata y trajo ambos a la casa, ante los Awoses. Lavado y limpio el pendiente, Orúnmila volvió a ponérselo en el cuello y asistió esa noche a la reunión de las deidades, donde tras los saludos tomó la silla del medio, cortesía tradicional para la cabeza de la gran mesa. Los conspiradores comprobaron que lo había recuperado.

Al terminar la reunión, los Ancianos Dignatarios de la Noche planearon arrojar el pendiente al río. Osanyin volvió a robarlo con la misma operación y, cuando se lo entregó, los brujos lo lanzaron al río llamado Okun Osa. El pendiente brillaba como un diamante y todos los peces se sintieron atraídos por sus rayos: un pez pequeño llegó primero y se lo tragó; un pez más grande, que iba en busca del pendiente, se tragó al pequeño; y cuando Amiegho, el rey de los peces, vio lo sucedido, se tragó al segundo. Al regresar a su cueva cayó en una red y quedó atrapado. Llegó la víspera del día anunciado en que Orúnmila debía devolver el pendiente a Dios; asombrado al no encontrarlo, invitó una vez más a sus Awoses favoritos. Tras la adivinación le dijeron que hiciera sacrificio al río Okun Osa con un macho cabrío para Eshu-Elegba, y un guineo y tres pescados frescos obtenidos del río para Ifá. El joven que había hallado el pendiente en la ocasión anterior propuso que primero se lanzara al río un sacrificio preparado con ñame machacado mezclado con pescado y rata, después de obtener «tres pescados en uno» desde una canoa anclada. Todos dudaban de aquel acertijo y le propusieron que él mismo lo desenredara. Pidió una bolsa de dinero, equivalente a 65K en aquella época (Oke Owo en yoruba, Ebi gno en Benín), y explicó que quien fuera al río vería a un pescador llevando a tierra su canoa con dos pescados que vendería por 65K. De nuevo se le ordenó realizar la obra: al llegar vio al pescador en su canoa con dos peces, uno grande de gran abdomen y otro pequeño; preguntó el precio del mayor, que era 65K, lo compró, tiró el sacrificio al río y regresó con el pez a casa. Al cortarlo vieron en su interior otro más pequeño, y al abrir el estómago de este apareció otro pez, y dentro de él, para asombro de todos, el pendiente. Así lo recuperó.

Temeroso de que se lo robaran de nuevo durante la noche, Orúnmila imploró a sus 3 Awoses y a sus sustitutos que mantuvieran vigilia hasta el amanecer bailando, comiendo y bebiendo; ellos aceptaron a condición de que los rociara con regalos y dinero mientras bailaban. Preparó una lámpara de aceite gigante en cinco sitios: el vertedero, el santuario de Eshu-Elegba, la parte delantera de su casa, la trasera y su santuario de Ifá. Se dieron banquete con los tres pescados y el guineo y bebieron abundante vino hasta el amanecer; por la mañana ofreció el chivo a Eshu-Elegba, y los Awoses compartieron la carne y partieron a sus hogares. Aquel era el día esperado para la presentación: congregada la asamblea, Orúnmila se puso el pendiente y, con Dios sentado en su silla, se lo quitó del cuello y se lo ofreció arrodillado al Gran Padre. Olodumare le dijo que lo dejara en su cuello y lo llevara siempre como su herencia divina, y con esa proclamación le aseguró que muchos enemigos tratarían de arruinarlo robándole el pendiente, pero que después de aquel día nadie volvería a tener éxito.

Osanyin fue nombrado por Orisha-Nla en el Cielo para convertirse en su médico, profesión que ejercía honorablemente. Un día fue invitado a preparar una medicina para una de las esposas de Orisha-Nla y, realizada la tarea, empezó a cohabitar con la mujer; Orúnmila, por su parte, había usado su instrumento de autoridad para maldecir a todos los que le causaron tantos problemas. Una noche, Orisha-Nla oyó una voz amortiguada que venía de su harén —era Osanyin hablando a través de sus fosas nasales— y comenzó a abrir todas las puertas; al llegar a la habitación de su esposa favorita tocó, y Osanyin, sin dónde esconderse, se transfiguró en una serpiente y se arrastró hasta una cueva que estaba en la chimenea de la esposa. Orisha-Nla preguntó por el intruso y, aunque no vio a nadie, mandó a buscar a Orúnmila, quien a través del espejo de su pendiente vio a Osanyin dentro de la cueva de la chimenea. Osanyin empezó a rogarle por telepatía que no lo traicionara, y por la vieja unión que existía entre ambos, Orúnmila no entregó a su amigo: aconsejó a Orisha-Nla hacer sacrificio con una rata, pescado, gallina, la cabra y la leña que estaba en la chimenea de su esposa. Orisha-Nla presentó los materiales insistiendo en que el sacrificio se realizara allí mismo, pero Orúnmila rebatió que tenía que hacerse en su propio santuario de Ifá; así, todos los materiales, incluida la leña que contenía a Osanyin convertido en serpiente, fueron llevados a casa de Orúnmila, quien al llegar ordenó a los mensajeros que regresaran. Osanyin salió entonces a agradecerle, y Orúnmila le dijo que sabía que él había cooperado en el robo del pendiente y que la experiencia que acababa de sufrir era la paga de sus pecados. Osanyin se desahogó, confesó su confabulación y rogó reparar sus fechorías ofreciéndose a convertirse en siervo de Orúnmila por la eternidad, realizando todos sus deseos. Orúnmila estuvo de acuerdo.

Nota: Esta es la razón por la que, hasta el día de hoy, antes de que nazca un niño es Osanyin quien prepara todas las medicinas para su cuidado prenatal, justamente hasta la hora del nacimiento, mientras que Orúnmila se atribuye el mérito final. En Igbodun se le debe decir a la persona que prepare el sacrificio especial mencionado antes para ganar tiempo: a él se le hará una prueba o debate para obtener un puesto de alta autoridad. Debe cuidarse de su hermano menor, familiar o amigo cercano; y si el hermano o familiar lo traiciona, no debe reaccionar demasiado, porque la ley de justicia distributiva lo pondrá sin dudas de rodillas. Él siempre debe ser paciente y vigilante.

2.Ogbe-Irosun sale del Cielo para venir al mundo

Cuando Ogbe-Irosun llegó al mundo empezó a practicar el arte de Ifá igual que lo hacía en el Cielo, y al principio tuvo contrariedades: aunque era un sacerdote hábil y compasivo, obtenía tenues beneficios de su trabajo, porque la gente explotaba su magnanimidad. Los dos Awoses que se convirtieron en sus adivinos fueron Uroke mi lawo ligorin y Uruke milawo le turuye. Le aconsejaron darle un chivo a Eshu-Elegba, un conejo a los Ancianos de las Tinieblas y un gallo a su cabeza; también debía sacrificar una campana (cascabel) que, después de preparada con las hojas apropiadas, colocaría en su santuario de Ifá; y debía tener mucha paciencia, porque iba a tener muchos cambios, tribulaciones y experiencias. Realizó el sacrificio en la forma indicada.

Sus problemas venían de que sus Awoses celestiales estaban molestos con la generosidad con que él dispensaba su benevolencia a la ingrata humanidad de la Tierra: él conocía la forma de librar al pobre de sus aflicciones sin recibir honorarios a cambio, y aquel trabajo suyo en la Tierra no les dejaba a ellos nada que hacer en el Cielo. Sus enemigos del Cielo le enviaron un problema tras otro y comenzaron a mandarle incontables deudas (Igbese en yoruba, Oseka en Benín) para que asolaran la Tierra; luego fueron a ver a la divinidad de la Muerte para que lo trajera de nuevo al Cielo, y también a la divinidad de la Enfermedad con el mismo encargo. Pero los tres agentes de la destrucción —la deuda, la muerte y la enfermedad— se negaron, porque él los reconocería. La Muerte dijo que solo iría si antes enviaban riquezas y dinero, creyendo que, como Ogbe-Irosun era pobre, caería fácilmente por el dinero; la Enfermedad, que solo iría si antes le enviaban una esposa, pues él no tenía esposa en la Tierra; y la Deuda, que solo iría si antes le enviaban un hijo, pues él no tenía hijos en la Tierra.

Entretanto, los conspiradores del Cielo tramaron enviar primero a la perseverancia (Suuro en yoruba, Iziengbe en Benín) para que lo cansara hasta rendirlo: su misión era tenerlos informados de hasta qué punto él sería vulnerable como para recibir a las otras visitas celestiales. Siendo la paciencia la hermana mayor de la riqueza, se requería por tradición inicial que ella visitara a los Ángeles Guardianes de todos los habitantes de la Tierra; y cuando llegó a casa del Ángel Guardián de Ogbe-Irosun, este le rogó que protegiera a su pupilo en la Tierra y lo preparara contra todos los peligros. Ella estuvo de acuerdo, y con ese pacto decidió dirigirse a casa de Ogbe-Irosun, a quien se le dijo que recordara mantener siempre mucha paciencia. Los visitantes decidieron partir hacia su casa, y mientras tanto los 2 Awoses que vivían con él le aconsejaron sacrificar un macho cabrío a Eshu-Elegba y 3 estacas.

Esa noche su Ángel de la Guarda se le presentó en un sueño y le dijo que hacia su casa venía una cantidad de dinero; entonces la campana de su Ifá comenzó a llamar y lo alertó. Al despertar vio la gran cantidad de dinero que venía, y detrás, escondidos, a los mensajeros de la muerte: si hubiera permitido la entrada del dinero en su casa, la muerte lo habría alcanzado. Gracias a la paciencia cerró los ojos y le dijo al dinero que, antes de abrirlos, debía desaparecer de su casa, y que de no haber sido por las maquinaciones de sus enemigos lo habría recibido con los brazos abiertos. El dinero se fue rápidamente. Le llegó el turno a la enfermedad, que mandó delante a la esposa y venía escondida detrás; nuevamente su Ángel Guardián lo avisó con la campana de su Ifá. Al abrir la puerta vio a una bella muchacha con la enfermedad oculta a su espalda, y otra vez la paciencia le dio fuerzas para decir: «Bella damisela, yo hubiera sido muy feliz a tu lado, pero ¿por qué tuviste que permitirle a la enfermedad que te siguiera hasta mi casa? Me temo que no puedo darte alojamiento». La muchacha se fue espantada, y la enfermedad junto con ella. Entonces salió la deuda con un niño delante, y de nuevo su Ángel tocó la campana y le avisó con esta canción:

Ogbe-Maasun on Alukereje Ogbe-Maasun Alukereje

Cuando despertó vio un grupo de niños y, con la ayuda de la paciencia, los rechazó, porque vio la deuda escondida detrás de ellos. Los niños se fueron, y la deuda tras ellos. Al reunirse en el Cielo, los mensajeros se quejaron: el dinero, de que por culpa de la muerte no pudo asentarse con un hombre honrado; la muchacha, de que por culpa de la enfermedad no pudo casarse con aquel hombre cariñoso; y los niños, con la deuda, de no haber podido quedarse con aquel padre que les hubiera dado tan buena educación. Lamentaron que su hermana mayor, la paciencia, viviera con Ogbe-Irosun en la Tierra, y decidieron quedarse en la Tierra con ella, sin ninguna escolta. Por la tarde, el primero en entrar a casa de Ogbe-Irosun fue el dinero, y se hizo excesivamente rico; siguió un grupo de muchachas, y se casó con todas; y como los últimos en llegar fueron los niños, tuvo un montón de hijos simultáneamente. Decidió agradecer a los Awoses y a su Ángel Guardián por los sacrificios y realizó una fiesta matando vacas, cerdos, carneros padres y cabras, con abundante bebida. Mientras la fiesta continuaba, él cantó:

Ogbe-Maa-sun-o Alukereje Ogbe Maasun-o Alukereje, Ogbe-Mosun Alukereje Suru wole mi o Alukereje Mogbalejoo Alukereje Owó-de-lemi-o Alukereje Uku lele eyin o Alukereje mowa le won-lo-o Alukereje won kpada leyin mio Alukereje aya de lemio Alukereje, Ogbe-Mosun Alukereje Arun lele yin o Alukereje mowa le won lo-o Alukereje won kpada leyin min o Alukereje omo wale mio Alukereje gbese le le yin-o Alukereje mowa le won lo-o Alukereje won kpade leyin min o Alukereje Ogbe maaama sun-o Alukereje Ola-wa sile min o Alukereje Omo le yin o Alukereje, Ogbe-Mosun Alukereje aya kpadewa o Alukereje Obebe sile min o Alukereje Opmo wa sile min o Alukereje Won joko sile min o Alukereje Awon bamin jo o Alukereje Awon bamin jo o Alukereje.

Nota: Esta canción relataba la visita de los mensajeros de las desgracias, a las cuales pudo resistir gracias a la paciencia. Resistió con éxito la tentación y, gracias a la paciencia y a los sacrificios, todos los bienes regresaron a él sin ninguna desgracia escondida, y así pudieron vivir felices por siempre.

Nota: Cuando este Ifá sale en Igbodun se le dice a la persona que enemigos poderosos conspiran contra él y que, si realiza los sacrificios necesarios, tendrá paciencia para resistir y vencer. También se le dice que la perseverancia es la panacea necesaria para lograr la felicidad permanente y la prosperidad: aunque las cosas le vayan mal, con mucha paciencia logrará todo lo que el dinero puede comprar (no el dinero que se obtiene ilegalmente).

3.Cómo Ogbe-Irosun perdió a su primera esposa

Al llegar al mundo se casó con una mujer llamada Moriyeke, que significa «una madre reencarnó para convertirse en su hijo». Ella era una pilluela corrompida. Por aquellos tiempos, los Awoses acostumbraban a hacer reuniones semanales en casa de Ogbe-Irosun, y desde que ella empezó a vivir con él se condujo mal, por lo que él fue muy infeliz. Un día, después de una pelea, ella empacó sus cosas y se fue con su madre. Un hechicero llamado Ojigbona comenzó a cortejarla; ella le advirtió que estaba casada con un hombre muy fuerte, pero tanto insistió Ojigbona que terminó casándose con ella. Y no satisfecho con seducir a su esposa, comenzó a lanzarle dardos misteriosos a Ogbe-Irosun, quien, gracias a un amuleto mágico que siempre llevaba colgado del cuello, pudo ver los malignos propósitos de su enemigo y cantó así:

Ogbe-Maasun-o Alukereje Ogbe-Maasun-o Alukereje aya kpadewa o Alukereje Obebe sile min o Alukereje Opmo wa sile min o Aluke Ogbe-Maasun-o Alukereje

Aquello quería decir que se aproximaban enfermedades y muerte, y que debía permanecer despierto: es por eso que el apodo de este odu es Ogbe-Maasun. Con estas advertencias pudo neutralizar las malignas maquinaciones de Ojigbona. Un día llegó Shangó desafiándolo, preguntándole si no vengaría a su mujer, que se fue con otro hombre, y si no se avergonzaba. Él respondió preguntando por qué debía avergonzarle que su mujer lo abandonara: no estaba molesto, y solo lo estaría si las divinidades, incluyendo a Shangó, se molestaban con la acción de su esposa. Con ese reto, Eshu-Elegba, Sakpana, Shangó y Ogún le dijeron que estaban molestos y que habían decidido visitar con ira a la mujer. Le preguntaron qué les daría si lograban castigarla, y él prometió un gallo para cada uno y un chivo para Eshu-Elegba. Ellos le prometieron traerle a la mujer encadenada en 7 días.

Esa noche, Ogún le dio en la cabeza con su mandarria mientras dormía. Cuando el fuerte dolor la agravó, su esposo decidió consultar a su oráculo, que le dijo que el dolor solo cesaría si ella regresaba a su anterior esposo. Ojigbona fue descaradamente donde Ogbe-Iroso y le pidió que curara a su esposa; este le contestó que él no era médico y que, como Sacerdote de Ifá, solo sabía de sacrificios: lo que debía hacer era darle un gallo a Ogún. Ojigbona mostró enseguida el gallo, con el que Ogbe-Iroso pagó su promesa a Ogún; el dolor de cabeza desapareció, pero ella siguió viviendo con Ojigbona. Al otro día, Shangó le metió a la mujer un tambor en el pecho y comenzó a tocarlo: ella se quejó de dolor en el pecho y, cuando estaba a punto de morir, fue llevada donde Ogbe-Iroso, que pidió un gallo en sacrificio, con el cual compensó a Shangó por sus esfuerzos. La mujer se alivió momentáneamente, pero siguió con Ojigbona. Al llegar el turno de Sakpana, este le lanzó maíz y ella se levantó con una fiebre muy alta; llevada ante su antiguo esposo, pidió un gallo con el que gratificó a Sakpana. Mejoró, pero siguió junto a Ojigbona. Eshu-Elegba, por su parte, esperó a que pasara el tiempo, y cuando ella ya se consideraba totalmente curada, le amarró los pies, las manos, la garganta, el estómago y la cintura. Al otro día, al verla en ese estado, su esposo se rindió y se fue de la casa, dejándola sola con la madre. La madre la llevó donde Ogbe-Iroso y le pidió que la curara: él pidió un chivo para Eshu-Elegba y un carnero para su propio Ifá. Ella mejoró, pero él no quiso volver a aceptarla como esposa.

Es importante advertir en estos acontecimientos, y sacar la conclusión, que Orúnmila normalmente no toma venganza contra sus ofensores. Si las deidades hubieran sido más violentas, habrían destruido a la esposa de una sola abatida; pero él esperó hasta que los demás comenzaron a ridiculizarlo y, aun cuando tuvo que reaccionar, se abstuvo de hacerlo directamente y permitió que otros hicieran el trabajo sucio. En ninguna ocasión la mujer fue castigada por Orúnmila en persona: él dejó esa tarea a otros. Se sabe que tiene el poder y la fuerza para hacer y deshacer, pero en esa ocasión se negó. Es así como él espera que sus hijos y seguidores se comporten, es decir, que mantengan la perseverancia como una virtud perpetua.

Nota: Si este odu se manifiesta en Igbodun en una iniciación de Ifá, se le dice a la persona que sirva rápidamente a su cabeza y a la de su esposa con un guineo en el santuario de Ifá; de otro modo, la mujer lo dejará y después regresará cuando esté entre la vida y la muerte. Está prohibido seducir a la mujer de un Sacerdote de Ifá, porque el criminal puede volverse loco o morir. Se le aconseja al Sacerdote de Ifá que no debe seducir a la mujer de otro hombre, para evitar el dolor de estómago.

4.Adivinó para el nacimiento de un hijo

MORU WERE, MOTU WERE BABALAWO IKAN ADIFAFUN IKAN, MORU WERE, MOTU WERE, AWO ORERE ADIFAFUN ORERE MORU KAN KPO MOTU IKAN PO, AWO AGOGO ADIFAFUN AGOGO.

Agogo y sus amigos Ikan y Orere querían tener hijos y fueron a ver a los Babalawos mencionados en el verso. Se les aconsejó sacrificar con todo tipo de comestible que tuvieran a mano: Agogo solo sacrificó con un producto, mientras que sus amigos recolectaron varios alimentos. Hay un dicho de Ifá que dice: «De cada cual según su habilidad, a cada cual según el peso del sacrificio». Orere e Ikan dieron a luz varios hijos, mientras que Agogo solo dio a luz uno. Por eso Orere e Ikan andan cantando alabanzas a los Awoses que adivinaron para ellos, de esta forma:

MORU WERE, MOBI WERE.

Por otra parte, Agogo (la campana) solo da a luz un hijo o, cuando más, gemelos, y canta alabando al Awó que adivinó para él así:

MORU KANKPO, MOTU KANKPO, MOBI KANKPO.

Nota: Cuando este odu se manifiesta para un neófito en Igbodun, se le aconseja que sacrifique varios tipos de comida para desviar el riesgo de solo tener un hijo.

5.Adivinó para Mangalaja

OGBEDA WOSUN TILE NOSO OLORUN MANGALAJA MANGALAJA LO OLORUN ARASES ENI GBU KPA SO ODU LADAN KORUN KARARE TILE SHE

Ogbe Masun adivinó para Mangalaja cuando este venía al mundo y quería saber qué debía hacer para prosperar en la Tierra. Orúnmila le aconsejó servir a su cabeza con un gallo y darle un chivo a Eshu-Elegba, y le advirtieron que, a menos que hiciera el sacrificio, correría el riesgo de volverse inválido en la Tierra, lo cual terminaría con su vida de forma prematura. Prometió hacer el sacrificio y partió para su casa; pero al llegar se quejó de que Orúnmila simplemente quería la carne de un chivo a su costa, y juró que no lo haría. Después razonó que, si la cabeza era el rey del cuerpo, simplemente apelaría a ella para que lo guiara lejos del peligro, y también se negó a ofrecerle el gallo a su cabeza.

Vino al mundo y nació en el seno de una familia rica; en la adolescencia desarrolló en hiena (Eve en Benín, Ikpaa en yoruba), lo que le impidió ejercitar todos los atributos de la naturaleza humana. Sus padres hicieron todo lo posible para ayudarlo, pero como no eran dados a la adivinación, no pudieron descubrir la causa de su mal. Mientras tanto, desarrolló un tumor en la garganta. Su familia era notable por el servicio a una deidad dada a las oraciones y al uso de túnicas blancas; en cuanto le aquejó el tumor, llegaron a la conclusión de que él era un caso de mala suerte y de que no era bueno para la comunidad, y posteriormente fue condenado a ser usado para la unción en los sacrificios hechos a la deidad del suelo.

Nota: Cuando este odu sale en Igbodun, se le debe decir a la persona que él o alguien de su familia tiene un tumor en la garganta; que debe cuidarse de una tal persona, y que ofrezca un gallo a su cabeza y un chivo a Eshu-Elegba para que no haga contacto con una enfermedad incurable. En una adivinación ordinaria, se le debe decir a la persona que haga un sacrificio similar para evitar caer en infortunios o desdichas.

6.Las obras de Ogbe-Irosun en la Tierra

ALUKU RINJIN AWO ILE ORÚNMILA ADIFAFUN BABA AGBONIMIREGUN NIJOTI OLARE DUROSONO.

Alukunrinjin fue el primer Awó que adivinó para Ogbe-Irosun cuando llegó al mundo. Aunque había hecho los sacrificios necesarios, las cosas no le iban bien, y en la adivinación le dijeron que la prosperidad que él había adquirido en el Cielo se había detenido en algún lugar del camino entre la Tierra y el Cielo. Para liberar a la prosperidad del cautiverio se necesitaba hacer sacrificio con un gallo, una paloma y una gallina, y así lo realizó. Se le entregaron los preparativos con los que debía encender un farol durante 7 noches. El patrón de la prosperidad, que se encontraba atrapado en una nube, encontró en aquella iluminación la señal que le mostró el camino a la casa de Ogbe-Irosun: antes del 7mo día la riqueza empezó a entrar en su casa, se hizo acaudalado, se casó con varias esposas y tuvo varios hijos. Y cantó en alabanza de Alukunrinjin, el Awó que adivinó e hizo sacrificio para él.

Mientras él se alegraba, el Awó le dijo que, para poder acoger con agrado a la prosperidad en su casa, se requería que hiciera dos sacrificios más: debía velar la primera lluvia que cayera después de la llegada de la prosperidad y usar un gallo para hacer sacrificio en el lugar en que el agua de lluvia tocaba el piso desde el techo de su casa; y también se le aconsejó servir la cabeza de su padre con otro gallo. Después de esto, su prosperidad se consolidó adecuadamente.

Nota: Cuando este odu sale en adivinación, se le debe decir a la persona que tuvo un sueño la noche anterior y que debe seguir el consejo recibido en el sueño. Si se manifiesta en Igbodun, se le debe decir al iniciado que no use ninguna ropa, particularmente ashó oke, o sea, con bordes o filos sueltos o destejidos (flecos).

7.Adivinó para los dos hermanos, la Mano y la Boca

OKON KPORI BABALAWO OWO ADIFAFUN OWO ABUKUN ENU.

Él adivinó para la Mano y la Boca cuando salían del Cielo para venir a la Tierra. La Mano y la Boca eran dos hermanos inseparables que no podían viajar el uno sin el otro: la Mano era una persona muy laboriosa, mientras que la Boca tenía una voz muy buena con la que podía cantar muy bien. Un día ambos fueron a buscar adivinación a un pueblo donde se acababa de cometer un crimen. Cuando llegaron, los asesinos vinieron a la Mano y a la Boca para que les prepararan maléficos que impidieran que se revelara la verdad. Los dos hermanos les pidieron seis cauries, que presentaron rápidamente; prepararon la medicina necesaria para los asesinos y partieron a casa. Después de salir, la Boca, que era el mayor de los dos, le dio dos cauries a la Mano y se quedó con cuatro, argumentando que estaba autorizado a llevarse la parte del león por ser el mayor y el adivino principal. La Mano no quedó contenta y decidió arruinar a la Boca. Tanto la Mano como la Boca siguieron a los asesinos hasta el sepulcro de sus víctimas para enterrar el preparado medicinal.

La Mano corrió al palacio a informar que había sido la Boca quien asesinó a la persona desaparecida, y que él sabía dónde estaba enterrada. Cuando la Mano se retiró del palacio, Eshu-Elegba se transfiguró en un amigo de buenos deseos y fue a alertar a la Boca. La Boca sacó su instrumento de adivinación y consultó a Ifá, que le aconsejó hacer sacrificio a Eshu-Elegba con huevos de jardín (berenjenas) con espinas prendidas en todo su cuerpo, una botella de agua y una botella de vino, añadiéndole hollejos del aceite de la almendra de palma. Debía dar vino a Eshu-Elegba y hacer contingencia contra el enemigo que tenía en su contra, maldiciéndolo para que no tuviera boca con que plantear contra él. Debía encender el aceite de palma sobre el santuario de Eshu-Elegba y, mientras quemaba, moverse hacia atrás y echarle el vino diciendo: «Eshu, acabo de ver a alguien (el nombre del enemigo) encender fuego sobre tu cabeza y después darte vino, lo cual tú prohíbes. Esa es la razón por la que he traído esta botella de agua para apagar el fuego».

Siguiendo lo informado por la Mano en palacio, el rey envió por la Boca (Enu) para que viniera a defenderse. Enu negó tener algo que ver con la muerte de la víctima; desdichadamente, su hermano la Mano (Owo) estaba a la mano para desafiarlo, diciendo que él conocía dónde estaba el sepulcro. El rey envió policías al sepulcro a verificar la existencia del cadáver. Pero Eshu-Elegba se puso a trabajar el sacrificio que Enu había hecho para él, haciendo que una serie de berenjenas de jardín crecieran alrededor del área donde se había cavado la tumba. Cuando Owo llegó con la policía, se quedó sin habla al ver la espesura del arbusto que rodeaba el lugar; cuando se le pidió que apuntara el sitio del sepulcro, se quedó mudo y empezó a usar su mano para indicar en varias direcciones. Al no haber señales de una tumba recién cavada, los policías lo arrestaron por dar falsos testimonios. Así fue como la Mano, Owo, se quedó muda y nunca más ha hablado.

De regreso al palacio, los policías contaron al rey lo sucedido, y entonces el rey proclamó que los Cielos habían tomado la decisión de castigar a la Mano: liberó a Enu proclamando que la Mano (Owo) nunca podría abrir la boca, mientras que la Boca siempre encontraría las palabras para defenderse contra las falsas acusaciones. Antes de salir para el palacio, Enu había usado un gallo para rezarle a su cabeza, prometiendo matarlo si regresaba a casa victorioso; al regresar, le dio las gracias a su cabeza con el gallo y lo mató por la noche.

Nota: Cuando este odu sale en adivinación a una persona que tiene un caso pendiente contra ella, se le debe decir que el caso fue presentado en su contra por un familiar o amigo cercano. Si sale Iré, se le debe decir a la persona que alguien cercano está tramando mentirle. En cualquier caso, se le debe aconsejar que sirva a Eshu con berenjenas (huevos de jardín) con espinas clavadas sobre ellas, hollejos de aceite de almendra de palma, vino y agua. Debe servir su cabeza con nuez de kolá por la mañana y por la tarde, sin cuartearla o partirla, añadiendo un gallo al anochecer del mismo día para servir a la cabeza formalmente.

8.Adivinó contra la enemistad

ATAA RATA OFIFE-WA ADIFAFUN GBIRI A BATI OMO ELE SHE EBO ORIKU OGBE DAWO OSUN TILE ODURO GBAIN GBAIN ADIFAFUN AKE OMBE LE ERIRIN IBIYE OMO ARAYE EBO ASHEGBERE AKEREGBE OMI AKIKO ADIYE LE BO.

Fue el forzudo en hechizos y medicina quien adivinó para Ake cuando su éxito, logrado con honestidad, lo rodeó de enemigos: los que lo envidiaban por su prosperidad conspiraron para destruir su éxito y quitarle la vida. El Awó le aconsejó hacer sacrificio con una botella de agua y un gallo; él lo realizó, y después de esto siguió prosperando en su negocio.

Nota: En la adivinación se le deberá decir a la persona que tendrá éxito en cualquier profesión que emprenda, pero que su éxito le ha rodeado de enemigos, y debe hacer sacrificio para poder impedir las malignas maquinaciones de sus enemigos.

9.Adivinó para Olofin, Obá de Ifé

Olofin era dictatorial en su estilo de gobierno, y sus súbditos empezaron a fraguar un plan para incapacitarlo: congregaron a todos los médicos para ocasionarle una enfermedad incurable. Él tuvo un sueño espantoso que lo hizo invitar a Orúnmila para que adivinara para él. Orúnmila le dijo que hiciera sacrificio para evitar adquirir una enfermedad incurable que le imposibilitara gobernar eficazmente, y que lo hiciera con una chiva y con cualquier ropa que tuviera bordes toscos. Él hizo el sacrificio, y los planes de los hechiceros se redujeron a nada.

10.Adivinó para Onigode

Cuando el dinero (Aje o Igho) salió del Cielo para la Tierra, solo se detenía en las casas de la gente que tenía un ambiente conducente al hospedaje y al alojamiento eficiente. Cuando Onigode vio que el dinero estaba entrando en varias casas y a la suya no, invitó a Orúnmila por adivinación. Se le dijo que sacrificara tela blanca, paloma blanca y ñame blanco machacado (Ewo u Obobo). El sacrificio se hizo desplegando las plumas de la paloma y el ñame alrededor del patio exterior de la casa, y clavando una bandera blanca sobre un poste largo frente a la casa. Cuando Aje volvió al mundo, vio en casa de Onigode todas las cosas que le gustaban y se quedó a vivir con él.

Nota: En la adivinación se le dice a la persona que el dinero le huye porque su casa está regada. Si tiene Ifá, le sirve con una chiva; si no lo tiene, debe pintar su casa con pintura blanca y hacer sacrificio para obtener dinero con tela blanca y ñame de pantano con paloma blanca. Él seguramente prosperará después de esto.

11.El Obá de los Egun

Rezo: Opa eri apo oba aneshe ni orun agbo nawo osa obasho eri peri awo oda yje bu adafun Olofin tinshe oko abutun wo nigui olole lojun parugo ki ayere wundia ifá naba ecuci bogbo ishe ati wanala eleri leyi obini nonaba be iguiripa punko lebo ada lepen caruso keloso aya coigba ede orico odolofo kosi cojo mesan ni awo irun omote ati awon Egun nitu urumbowasiye igba bu oni emi ojan ninu awon Egun woyiti Egun nosi omu omiti obí nigbe ibani polu titi bogbo igba tio omó bisin nigbe omó sirin omifun Egun oba agba beyin bebe yale refun Orúnmila. Súyere: Ogbatun omoca odara ishe omó lodé igba figba ishe koni ashé omolode ashé omolode. Súyere (para darle agua a Egun): Oba fi omó ishe omí komi oshe omolode ashe omolode towo towo burugudu ashe omolode (se repite). Súyere (para despertar Egun): Oyile igbe omó nije omó ije Oragun.

Olofin se iba a casar con una bella muchacha, la doncella más pura que había en aquellas tierras, hija de una de las mejores tejedoras del pueblo. Temeroso de fracasar en ese matrimonio, mandó a buscar al Awó más famoso de las tierras de los Iyesá y al más mentado de la tierra de Iyebú; estos Awoses le bajaron Ifá, donde salió este odu, y le marcaron Ebó para evitar que su prometida se muriera sin llegar a ser su esposa y que el dinero que él le diera como dote fuera dado en vano. Pero él, como era un individuo indeciso, no se decidió a hacer el Ebó, y lo que hizo fue apresurar la fecha de la boda.

La víspera de la boda, su novia fue con una jícara a lavar la ropa, sin saber que ese era el día en que los Egun bajaban a caminar con el Obá de los Egun, que la devoró dejándola deshuesada, y continuó su camino. Elegba, que estaba escondido y lo vio todo, corrió a casa de la madre de la muchacha y se lo contó; esta, que era hechicera, cogió el hueso de su telar y salió a buscar a los Egun, y cuando les dio alcance comenzó a cantar:

Eyile igbe omó nije omoniye omó ije omó Oragun.

Los Egun le contestaron que ellos no habían sido quienes devoraron a su hija, y ella comenzó a destruirlos a todos, hasta que llegó frente al Obá de los Egun y este le dijo: «Yo fui quien devoró a tu hija». La madre comenzó a luchar con él hasta que lo hubo destruido con sus 200 cabezas coronadas, y el Obá de los Egun cayó a la tierra. Pero cuando lo desbarató, ya la muchacha estaba muerta, y así se cumplió la palabra de Orúnmila y de Ifá.

Nota: Dice Ifá que el Awó de este signo debe darle un chivo a Eshu-Elegba para que no pierda la mujer ni el dinero; además, manda a mantener siempre una jícara con agua fresca en la jícara de Egun para el Obá de los Egun.

12.La Cucaracha

Rezo: Adifafun Ayan ashe asho lodun asheko shebo aje un lafa amayo adodi nile lordafun olode.
EbóGallo, 2 gallinas, pollo, muñeco hombre y mujer, todo lo que se come, jutía y pescado ahumado, maíz tostado, manteca de corojo, 2 velas, mucho dinero.

Cuando se creó el mundo, Olofin le dio a la Cucaracha (Ayan) un vestido llamado Odu, que era carmelita, y las puso a vivir en la casa. Pero lo mismo el Ayan macho que el Ayan hembra se vestían igual: no se sabía cuál era el macho y cuál la hembra, y fueron a la casa de Ogbe-Roso para que este les arreglara su problema. Cuando llegaron las cucarachas hembras a la casa de Ogbe-Roso, él no estaba, y su mujer les dijo que había ido a otro pueblo. Ellas explicaron su problema y la mujer les respondió: «En casa de Ogbe-Roso lo mismo vale un hombre que una mujer; yo les arreglo su problema». Las mandó a quitarse las ropas y, cuando las estaba limpiando con un pollo, llegó Ogbe-Roso, quien al ver eso se puso furioso con su mujer. Ella le explicó lo que sucedía y él le dijo: «Ni tú ni yo podemos cambiar lo que Olofin ha creado en el mundo, y no se sabrá cuál es el macho ni cuál es la hembra, pues en apariencia tienen el mismo sexo. Y así será para siempre. To Iban Eshu».

Y Ayan se quedó con esa maldición para siempre.

13.Cuando Yemajá fue a ver a Olofin para que le hiciera Ifá a su hijo

Yemajá fue a ver a Olofin para que le hicieran Ifá a su hijo, y Olofin le dijo que no podía ser. Yemajá se fue muy disgustada, pensando en qué forma convencería a Olofin para que le hicieran Ifá a su hijo. Enterada Yemajá de que Orishaoko era quien le vendía los ñames a Olofin, y de que aquel tenía el secreto de cómo sembrarlos, fue a verlo con el propósito de robarse el secreto. Ideó la forma de llevar a cabo sus planes y se le presentó desnuda a Orishaoko y lo enamoró, pero este no le hizo caso. Volvió a hacerlo de nuevo sin obtener resultado alguno; pero lo hizo por tercera vez, y Orishaoko se dejó seducir por Yemajá, llegando esta a enterarse del secreto que tenía Orishaoko.

Después de obtener el secreto se fue de su lado y se puso a sembrar ñames por su cuenta, y la siembra de sus frutos salió más grande y hermosa que la de Orishaoko. Yemajá volvió a ver a Olofin para proponerle los más hermosos y mejores ñames que ella había sembrado, superiores en tamaño y calidad a los de Orishaoko, y se los propuso a cambio de que le hicieran Ifá a su hijo. Olofin accedió al ver aquellos ñames, que eran mejores si se comparaban con los que sembraba Orishaoko.

14.Por qué el Ebó se pone abierto delante de Elegba

Olofin estaba enfermo y mandó a buscar a tres Awoses para que lo consultaran; ellos le vieron Ogbe-Roso y le marcaron Ebó con: chiva, chivo, pollo, carne de res, tela blanca y negra, 3 pashanes, demás ingredientes y mucho dinero. Cuando la mujer de Olofin vio a los animales para el Ebó, dijo: «Pobrecitos los animales; hagan el Ebó con los pelos y las plumas de los mismos y déjenlos vivir». Los Babalawos le preguntaron a la mujer: «¿Usted desea ver todas las cosas?», y ella contestó que sí.

Los tres Babalawos hicieron el Ebó con los animales y los 3 pashanes, y con estos golpearon la tierra, que se abrió; la mujer de Olofin vio dentro del profundo hueco a todos los animales del Ebó y las demás cosas. Los Babalawos le dijeron que los cogiera, pero ella no podía tomarlos. Entonces le preguntaron a Olofin: «Padre, ¿usted desea bajar para que se pueda cerrar la tierra?», y Olofin les dijo: «No, que baje mi mujer, pues ella fue la que habló». La mujer se negó a bajar, y los Babalawos la cogieron y la tiraron dentro del profundo hueco, y la tierra se cerró.

15.Donde se resuelve lo imposible

Ebó2 gallos, una guataca, un machete, maíz tostado, maíz crudo, un delantal con dos bolsillos, maloja, agua, aguardiente, manteca de corojo, jutía y pescado ahumado, maíz tostado, mucho dinero.

En un pueblo vivía un Rey poderoso, el cual oía hablar de un famoso Awó que residía en sus dominios y resolvía lo imposible. Por tales razones preconcibió una prueba con dicho Awó: mandó a cercar un lote de terreno con dos puertas juntas, arando la tierra y sembrándola de maíz tostado. En tales condiciones lo mandó a buscar, expresándole: «Awó, ya que usted es tan poderoso que resuelve lo imposible, tiene que demostrármelo en esta prueba». Acto seguido lo llevó al lote de terreno, le enseñó una llave de cada puerta y le dijo que cogiera una y abriera con ella una puerta, lo cual le fue imposible al Awó al tratar de hacerlo, pues no pudo con esa; tomó la otra, y sucedió lo mismo. Entonces el Rey le dijo: «En un plazo de 72 horas usted, Awó, tiene que hacerme crecer el maíz tostado que tengo sembrado ahí». Ante tal mandato, el Awó se responsabilizó de hacerlo; el Rey le entregó una llave y, guardando la otra, le dijo: «Awó, al cumplirse las 72 horas, los dos abriremos las puertas en las mismas condiciones anteriores, para ver si usted ha podido cumplir mi mandato».

El Rey fue para su palacio y el Awó se marchó para su casa, y tuvo la suerte de encontrarse a Elegba por el camino, el cual le preguntó qué pesar lo agobiaba. El Awó le contó el compromiso en que lo había metido el Rey, y Elegba le manifestó: «Esa situación yo te la resuelvo si tú me das dos gallos». El Awó le respondió de inmediato que estaba de acuerdo con el trato, haciendo entrega enseguida de los gallos. «Márchese tranquilo —dijo Elegba—, eso ya está resuelto». Inmediatamente Elegba buscó a Shangó, le contó la situación que tenía Orúnmila y le pidió su ayuda, por la cual le dio gallo a Shangó, y este convino en ayudarlo: su ayuda consistiría en relampaguear cuando él se lo solicitara. Seguidamente Elegba se marchó para su casa y se puso un delantal con dos bolsillos, uno lleno de maíz crudo y el otro vacío.

Salió de la casa y se dirigió hacia el lote de terreno cercado por el Rey, y valiéndose de su poder penetró en el mismo. Ya dentro, le hizo la solicitud pertinente a Shangó, y este comenzó a relampaguear; aquella luz le facilitó a Elegba sacar el maíz tostado sembrado, que echó en el bolsillo vacío, mientras del otro bolsillo sacaba el maíz crudo, que iba sembrando. Terminada la obra, le pidió a Shangó que lloviera, lo que inmediatamente hizo. Después Elegba fue para casa de Orúnmila y le informó que todo estaba resuelto y que estuviera tranquilo. Al plazo fijado por el Rey, comparecieron ambos al lote de terreno; cada uno con su llave abrieron las puertas y pasaron. El Rey se sorprendió al ver todo sembrado y nacido el maíz, y le manifestó a Orúnmila que lo había convencido: «Es verdad que resuelves lo imposible».

16.Aquí la persona nace para instrumento de los Orishas y no para interpretar Ifá

EbóCarnero, gallo, pescado fresco, maíz tostado, cadena, manteca de cacao, mucho dinero.

En la tierra de Ibo kuo la mayoría de los habitantes eran tomados por los Egun, y solo se dedicaban a esta práctica; no se conocían los Orishas. Pero en el pueblo había uno que, aunque era tomado por los espíritus, en diferentes ocasiones se transformaba de forma distinta a los demás. Cierta vez este personaje, estando en trance, comenzó a hablar un lenguaje desconocido por los demás, y la acción que lo animaba era tan frenética que lo tiraba contra el piso. Así siguieron las cosas hasta que un día tuvo una revelación en la que se le decía que se fuera de esa tierra para que encontrara su verdadero camino. Así lo hizo, y se fue a la tierra Aragba, donde no lo conocían; estuvo deambulando porque no conocía las costumbres de allí, hasta que un día fue tomado por la acción nueva y empezó a hablar, y la gente lo entendía. Esta acción no era más que Shangó, que dijo que, cuando se retirara, llevaran a su hijo a casa de su Awó.

Lo llevaron a casa de un Awó que le hizo Osode y le vio este Ifá, y le dijo que él había nacido para ser tomado por la acción de los Inimos, por Shangó, y que, si cumplía con los requisitos, estaría bien en aquella tierra que no era la suya, por lo que tenía que hacer ofrendas a los Orishas. Él hizo lo que el Awó le dijo y se trasladó a la tierra de los hijos de los Orishas.

Al poco tiempo, aquel hombre que había llegado sin pertenencias se vio rodeado de cuanto pudiera desear; sin embargo, interiormente era ambicioso. Al tener noticias de que en el pueblo había un hombre respetado por todos y muy afable, que resolvía todos sus problemas por medio de Ifá, quiso hacer lo mismo y fue a su casa —este era Awó Orúnmila— y le dijo que le arreglara su camino. Aquel Awó le hizo Osode y le dijo: «Tú eres una persona ambiciosa y quieres tener más de lo que tienes, pero solo naciste para ser un instrumento de los Orishas y no para interpretar Ifá; confórmate con lo tuyo, que no puedes ser más que eso. To Iban Eshu».

17.No se duda de la palabra de un Awó

Un matrimonio se consultó con Orúnmila porque la mujer se sentía mal, y Orúnmila le marcó rogación; hicieron el Ebó, pero los animales quedaron para la olla. Al poco tiempo, el hombre, desconfiado, volvió a casa de Orúnmila y le dijo: «Mi mujer no ha tenido mejorías», por lo que creyó que Orúnmila lo engañaba y que había pedido los animales para él. Orúnmila le dijo que tuviera paciencia, y así pasó hasta que el hombre volvió otra vez y le dijo a Orúnmila que, como él no había visto nada, venía para que le devolviera el dinero junto con los animales. Orúnmila no tuvo inconvenientes y le dijo que sí, pero que para podérselos devolver tenía que traer a la mujer, porque él se los había entregado en presencia de ella. El hombre fue a buscar a su mujer, pero esta se negó a ir, y él la obligó.

Cuando llegaron a casa de Orúnmila, este cogió los animales y el dinero y los mandó a ellos a que se arrodillaran, y cuando les iba a hacer la entrega, se abrió la tierra delante de él, y el dinero y los animales cayeron dentro. El hombre, que vio esto, se fue a meter dentro del hoyo para sacarlos, momento en que la tierra se cierra nuevamente, dejándolo sepultado.

El que duda de la palabra de un Awó recibe un castigo.

18.Aquí Eshu le pidió un chivo a Ogbe-Roso

Rezo: Ogbe Roso efidi kue jujú osorie naberdi olelé elelé omó olelé baba bialé omó obá lelé olelé okua euré elelé okua euré elelé lakua odá aun aniyá bayekun losile elelé aun mamufukete aun malenacin orugbó.
EbóChivo, gallo, gallina, pez guabina, tamal de maíz, cadena, jutía y pescado ahumado, maíz tostado y mucho dinero.

Eshu-Elegba le había pedido un chivo a Ogbe-Roso para que no fuera a pasar un gran apuro, pero él no hizo nada. Un día el Obá lo mandó a buscar para que le hiciera una cosa de suma importancia: secar el mar, un imposible. Entonces Ogbe-Roso le dijo que él lo haría si el Obá era capaz de buscarle un hombre Obamba, maletudo y calvo. El Obá solicitó dicho hombre y le fue imposible obtenerlo; entonces Eshu se le presentó disfrazado al Rey, diciéndole que le diera un chivo y que de esa forma encontraría al hombre que buscaba. Este lo hizo, y así Ogbe-Roso perdió.

Ogbe-Roso se estaba haciendo Ebó cuando se le presentó Eshu y le dijo: «¿Ves lo que te pasó por no darme el chivo que te pedí?». Y Ogbe-Roso preguntaba y preguntaba, una y otra vez, para cerrar el Ebó, pero no cerraba, hasta que, cansado, preguntó si tenía que irse él dentro del Ebó, y le contestó que sí (Monigei): el Ebó para el mar, y él también. Por lo tanto, murió ahogado.

Al hijo de Ogbe-Roso le salió que tenía que rogarse la cabeza con un pescado grande fresco, y en la plaza no los había, sino en los viveros de la orilla del mar; fue y lo compró, y al picarlo se encontró con el espíritu de su padre, que estaba dentro del pescado, y este le dijo: «Con cuidado, hijo, que tu padre está dentro; y aunque yo sea un muerto, tenme aquí en tu casa secretamente para el mundo».

El hijo, en unión de unos amigos, ingirió bebidas alcohólicas y, olvidando la recomendación del espíritu de su padre, se fue a ver al Obá y le dijo: «Yo sí sé; a mí no me va a ocurrir lo mismo que a mi padre, porque aunque esté muerto lo tengo en casa». El Rey le dijo que iría a ver si eso era cierto, y le respondió que por 30 monedas de oro se lo demostraría. Ambos salieron juntos para la casa del hijo de Ogbe-Roso, y allí pudieron realizar la comprobación cuando el espíritu del padre salió todo cubierto de plumas de paloma blanca. Al ver esto, el Obá se quedó ciego. Esta es la razón por la cual no se puede ver a Olofin.

19.Oshún, la escogida por Orúnmila y Olofin

Rezo: Ogbe Roso adifafun obini shishé Ounko ilé odara Orúnmila molure Oyá atí Oshún obini odara lordafun Olofin.
EbóGallo, gallina, hierba bledo blanco, soga, tela de colores, jutía y pescado ahumado, maíz tostado, mucho dinero.

Oyá vivía con Orúnmila, y este no quería a Oshún por su mujer. Un día Elegba le dijo a Oshún que se hiciera Ebó para que se quitara el enemigo que tenía encima (los malos ojos), ya que todos la deseaban por su belleza. Ya Olofin le había preguntado a Orúnmila por qué no quería a Oshún por su mujer, y este le contestaba que porque era muy linda y hermosa.

Un día Orúnmila se hizo Ebó con jutía y pescado ahumado y maíz tostado; el Ebó era para limpiarse y llevarlo a la manigua. Vio un campo de bledo blanco muy bonito y se dijo: «Esto es bueno para mi casa», y cuando fue a dar un paso para recogerlo, cayó en un pozo ciego que había por el campo de bledo. Ese mismo día Oshún había hecho Ebó y, coincidentemente, lo llevaba a ese mismo lugar, y quería también recoger bledo; vio a Orúnmila y se dijo: «Pero si es Orúnmila». Este, al verla, se sintió salvado; ella se quitó las ropas, hizo una soga y sacó a Orúnmila. Al verla desnuda le causó pena: se quitó la capa y la envolvió en ella, y entonces la llevó cargada en brazos para el pueblo, donde la gente empezó a decir: «Mira, Orúnmila cargando a Oshún».

Orúnmila le preguntó a Olofin si esa mujer era la que le convenía, y este le dijo que sí. Y Orúnmila hizo lo que Olofin le dijo.

Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.

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