Ogbe Juani (Ogbe Wale) – Odu de Ifá

Odu de Ifá · Familia de Ogbe

Ogbe Juani

Ogbe Ojuani · Ogbe Owanrin · Ogbe Wale

«El que pudo engañar a la Muerte, y además forjaba los metales, el que tomó el trono de su padre contra medidas diabólicas, el que prefirió la piel obscura. Se lanzó Ifá para la invitación de comer».
I II · I II · I I · I I
Palabra sagrada

Rezo de Ogbe Juani

Rezo

OGBE WALE AGÓ ENI IBEBORÚ KE OKUNI PAWO AYAWALE AYAWALE OTO AYAWALE OSI MOKUNLO MOKUNLO ALE TOKO WALE TO OUN BALENO OTÓ, OTÓ.

Ifá de

Vicios. El perro antes de montar le lame la vulva a la perra. El chivo antes de montar le huele la vulva a la chiva.

Fundamento

En este odu nace

  • La Teja de Egun. Por eso se escribe en la Atena de Egun y en el Paraldo. Hay que darle de comer a todos los Ebora-Egun (difuntos).
  • Que aquí Orun recibió a Ifá.
  • Que Elegba comió Biajaca (Ejá-osun).
  • Que en toda piedra de Eshu-Elegba al partirla, en cada pedazo no puede montar un Eshu-Elegba.
  • Que Oshún comiera gallina por primera vez.
  • El origen de la creación.
Advertencias del signo

Este odu marca

  • Guerra dentro de su propia casa.
  • Advertencia.
  • Ardentía y dolores en la planta de los pies.
  • Padecimiento de la vista.
  • Cáncer en los huesos.
  • Padecimientos del corazón.
  • Enfermedad del pecho: echa sangre por la boca (Tisis).
Lo que habla el signo

Este odu habla

  • De falsos testimonios: cuídese de ello.
  • De debilidades ocultas: trate que nadie lo sepa para que no se divulgue.
  • De sufrimientos por los hijos, pues no son lo que usted esperaba de ellos.
  • De prostitución en la mujer: cuidarse de eso.
  • De engaño conyugal, fundamentalmente del hombre.
Lo que señala el signo

Este odu señala

  • Que los proyectos de la persona están siempre en el aire: se hace ilusiones vanas.
  • Que la persona vive a su manera y no oye consejos, y hay que dejarla para que adquiera experiencia en la vida, dado que en este Ifá no se considera a nadie: él solo se cree importante.
  • Que se queda solo en la vida social y religiosa.
  • Que todas sus consagraciones son flojas.
Tabúes del signo

Este odu prohíbe

  • Ni debilidades ni secretos serán divulgados jamás.
  • No trabajará después de las seis de la tarde, pues sacará agua en canasta.
  • No caer en problemas de prostitución.
Consejos del signo

Este odu recomienda

  • Por este Ifá, cuando se le da chiva a Orúnmila, se coge un pedazo de hígado y se le da a comer a un perro.
  • Dé comida al Ángel de su Guardia para que la gente beba y coma, que ahí estará su suerte.
  • Debe ser obediente y oír consejos.
  • Darle de comer a menudo a todos los Ebora-Egun (a todos los difuntos).
  • El Awó de este Ifá tiene que recibir: Ashikuelu, Osanyin, jurarse en Orun, recibir Oduduwa y Olofin, para afirmarse la tierra (camino de las 5 piedras de la corona).
Sabiduría del signo

Refranes de Ogbe Juani

  • Se habla en la casa, respeta la casa, entra en la casa, es hábil en la casa.
  • El momento de la creación ha llegado.
  • Usted es candil de la calle y oscuridad de su casa.
  • El camino más largo se hace corto cuando se regresa a la casa.
  • El amor mata al amor.
  • Al Este o al Oeste, mi casa es mejor.
Ewe del signo

Hierbas del odu

  • Malanga (Yemajá)
  • Trepadora
  • Coralina
  • Girasol (Oshún)
  • Tua-Tua
  • Hierba Buena
  • Zarzaparrilla
  • Chamico (Eshu)
  • Campana Blanca (Obatalá)
  • Malva Blanca
Trabajos del signo

Relación de obras del odu Ogbe Wale

Fricciones

Resina de Copal, Girasol, Romero, Coralina y alcohol de 90 grados.

Para tomar

Tua-Tua y tres capullos de Zarzafrán. A Elegba se le pone una hoja de malanga y 7 huevos de gallina; se pregunta cuántos se toman, y al restante el camino que cojan. Comer perejil con tuétano de hueso de res. Tomar infusión de hojas de guama como agua común. Tomar zarzaparrilla y Giba con azúcar después de tenerlo tres días al sereno.

Ebó especial

Gallo jabado, clavo de comer, manteca de corojo con 9 centavos, pan, trampa, pescado, telas de 9 colores, 5 naranjas de china, demás ingredientes y mucho dinero.

Distribución: el gallo jabado para Olúo-Popo, el cual se asa con manteca de corojo y se lleva para el monte. El pan embarrado con manteca de corojo, detrás de la puerta. Las 5 naranjas de china con los 9 centavos embarrados en miel se le ponen a Oshún y van para el río cuando ella lo disponga.

Obra para la casa

Paloma blanca: se hace limpieza a la casa y después se guarda tres días; si al cabo de ellos se muere, se pone detrás de la puerta los días que coja y después va al lugar indicado. Si a los tres días no muere, se le da a la casa y a la tierra lo que pidan.

Obra para cuando una mujer desea destruir al Awó

Se hace un círculo de cascarilla y se le hace la Atena, la cual se cubre con hojas de peonía; el Awó brinca el círculo con Orúnmila y se acuesta a dormir en la estera con las dos velas encendidas. Al día siguiente brinca afuera del círculo, se baña con omiero de Zazafrán y se le dan dos gallinas negras a Orúnmila; al tercer día se hace itá para ver cómo queda.

Nota

En este Odu no se come pescado; comer perejil con tuétano de hueso, tomar guama como agua común, baños de hierba escoba amarga, un pollo a Eshu-Elegba y dos gallinas a Oshún.

Para el estómago: tomar raíz de Agrimonia.

Para la próstata: mamu de cocimiento de capullo de Marilope.

Un pedacito de pan con manteca de corojo detrás de la puerta de la casa con miniestras, vino seco para San Lázaro.

Obra para tuberculoso

Se hace una muñequita (o muñequito, según el sexo del interesado) de cera y se le pone a Obatalá, y come con Obatalá todo lo que se le dé.

Obra para asegurar la casa

Ebó: carnero, gallo directo a Eshu-Elegba, tierra de la casa, trampa, ropa sudada de ambos cónyuges, jutía y pescado ahumado (el carnero a Shangó), demás ingredientes y mucho dinero.

Ebó

Gallo, 2 palomas, coco, todo lo que se come, 3 muñecos varón, una jaba, ropa sudada, tierra de dos caminos y del cementerio, 3 garabatos, tela de 7 colores, velas, jutía y pescado ahumado, maíz tostado, manteca de corojo, aguardiente, miel, mucho dinero.

Ebó para el vencimiento de la lerí

Gallo, hojas de malanga, 2 palomas, jutía y pescado ahumado, manteca de corojo y cacao, cascarilla, mucho dinero. Se hace rogación de cabeza con las palomas.

Ebó

Gallo, una jícara, retazos de telas, comida cruda y cocinada, 3 flechas, hierbas: Malva Blanca, Botija, Ayo; collar de azabache, una cruz de cuero de buey, una escalera, demás ingredientes, mucho dinero.

Ebó

Gallo, 2 gallinas, chiva, 2 majá, pescado, maíz tostado, ñame, muchos palos, velas, coco, aguardiente, miel, tela blanca y negra, demás ingredientes, mucho dinero.

Ebó

3 pollos, trampa, 3 flechas, muñeco, muchas hierbas, muchos palos, velas, coco, aguardiente, miel, tela blanca y negra, tierra del monte, playa y casa, todo lo que se come, jutía y pescado ahumado, cascarilla, mucho dinero.

Obra para derrotar a los enemigos

Se cogen dos vasos de aguardiente y a cada uno se le pone un ala igui agogo funfun; se pone detrás de la puerta y se le reza Ogbe Wale. Además, se baña con hierba baiyeku y se hace Ebó con 7 talegas pequeñas de cuero de venado y arena aurífera.

Paraldo-Omiero para destruir toda hechicería

Se prepara un omiero con tres hierbas: piñón de botija, quita maldición y malva blanca. Después se busca una mata de Caimitillo y al pie de la mata se abre un hueco, y se le pone una jícara con los Odus de rigor. Se ponen los Ibeyis recostados al Caimitillo y se hace Paraldo limpiándose con muchas telas de distintos colores; también se limpia con todo lo que se come, y todo se tira en el hueco. Se ejecuta el Paraldo metiendo el gallo en el hueco y se tapa, dándole coco (obi omí tuto); se cogen los Ibeyis, se llevan para la casa y se les dan 6 palomas blancas, y se baña con el omiero durante 3 días.

Los guardieros del signo

Eshu-Elegba del odu Ogbe Juani

Eshu-Elegba Arerebi Oke

La piedra de este Eshu-Elegba es de la loma: se busca de una forma alargada, se cementa en una cazuela tipo freidora y se adorna con cuentas de Elegba, y la corona con cuentas de Orúnmila.

Carga: cabeza de pescado, de jutía, de gallo; palos: vencedor, amansa guapo, palo santo; hierbas: hierba buena, pica-pica, hoja de malanga; jutía y pescado ahumado, manteca de corojo, maíz tostado, aguardiente, erú, kolá, obí, osun naború. Y se adorna con 41 caracoles.

Eshu-Elegba Obiwe

Este Eshu-Elegba se hace todo de bronce, con la cabeza desmontable, con una rosca; va sentado en una silla de bronce, con un bastón, y todo va sobre un peto de jicotea. El chivo que se le sacrifica se ahúma y se lleva al monte. Este Eshu-Elegba no come gallo.

Carga: cabeza de chivo, de paloma, de jutía, 4 pimientas de guinea, raíz de Bledo Blanco, algodón, coco, prodigiosa, obi motiguao, eru, kolá, azogue, tierra de cangrejo consagrada, tierra de río, del monte, 21 palos fuertes.

Carga del bastón: cabeza de gallo, de pescado, de jicotea, colmillo de perro y de tigre.

Las historias del signo

Patakíes del odu Ogbe Juani

1.Cómo llegaron al mundo las cosechas de alimentos

FOWO LO TUN, FOSHE LOSIN ADIFAFUN LESU ABUFUN AGBADO ATUN BUFUN OGEDE ATI LAAKPA.

Estos fueron los Awoses que adivinaron para el ñame, el maíz, el plátano y el cocoyan cuando dejaban el Cielo para venir a la Tierra. Les aconsejaron que hicieran sacrificio y que evitaran viajar muy temprano, para alejar el riesgo de muerte súbita; el sacrificio debían hacerlo con el machete con el que iban a la granja. Todos, menos laakpa —el cocoyan—, consideraron que sus machetes eran demasiado necesarios para entregarlos en sacrificio; solo el cocoyan lo hizo como se le indicó.

A la mañana siguiente partieron para la Tierra, y en el camino decidieron buscar palillos de dientes para limpiárselos. Los demás cortaron sus palitos de mascar con sus propios machetes y continuaron viaje; el cocoyan les rogó que le prestaran uno, pero rehusaron con el argumento de que, por haber usado neciamente el suyo para el sacrificio, ellos no tenían la obligación moral de prestarle el machete. Mientras el cocoyan usaba sus manos y sus dientes para cortar los palillos del arbusto, los otros siguieron hacia la Tierra. Eshu, que era el beneficiario de su sacrificio, hizo casi imposible que pudiera cortarlos: estaba a punto de abandonar cuando logró cortar un palillo, y para entonces el sol ya había aparecido bailando con fuerza y el rocío se había evaporado. Entonces continuó su viaje.

Mientras tanto, los que se habían adelantado llegaron a la frontera del Cielo y la Tierra, donde se encontraron con el Rey de la Muerte, irritado por su fracaso de no haber podido capturar víctimas en la Tierra, que regresaba con las manos vacías al Cielo. En cuanto los encontró, les quitó el machete, los decapitó y regresó con sus cadáveres al Cielo, antes de la salida del sol. En aquel instante pasaba el cocoyan: cuando llegó a los confines del Cielo y la Tierra, la gente le preguntó cómo pudo engañar al Rey de la Muerte, y al explicar las dificultades por las que tuvo que pasar, exclamaron «eni tuku eko», lo cual le ganó el nombre terrenal de «Ekoko», esto es, el que pudo engañar a la Muerte. Esa es la razón por la que, hasta nuestros días, el ñame, el maíz y el plátano son generalmente decapitados con machetes para sacar sus frutos, mientras que los frutos que produce el cocoyan se arrancan sin cortarlos.

Nota: en adivinación se le debe decir a la persona que haga sacrificio con los materiales usuales, incluyendo su único machete, y aconsejarle que evite viajar muy temprano por la mañana para alejar el riesgo de muerte accidental.

2.Ogbe Owanrin hizo sacrificio por prosperidad

ORÚNMILA NI ERIN, MONI ASHO OBA MOKUN ONI OFUN ERIN LI ASO YI, KO MO RO A FUN EFON, KO MO LO A FUN ERANKO MERIN DILIJO WOO FI NWO ILE GERE-GERE-GERE ORÚNMILA GBA LI OWO WON O SI FUN ADIYE MO RIRY EBO OGBE ENU ATUKERU OTU OUN NIKAN NIO MO ASO YI LO ONI FINI GAGA NI ADIYE NBO NINU ENU MO

Cuando Ogbe Owanrin dejaba el Cielo, fue donde estaba Orúnmila por adivinación para prosperar en la Tierra. Orúnmila le dijo que hiciera sacrificio con la piel del elefante, la de un búfalo y la piel de cuanto animal pudiera encontrar, y que debía utilizar una gallina para servir a su Ifá. Él hizo el sacrificio y salió hacia la Tierra. Los pedazos de animales con que hizo sacrificio se prepararon en forma de medicina y se marcaron sobre su cabeza con la oración que decía que todas las cosas buenas del Cielo lo acompañarían hasta la Tierra, y que él nunca sería pobre ni estaría necesitado.

Nota: cuando este Odu sale en Igbodun, se le debe decir a la persona que, desde el mismo momento en que tome su propio Ifá, su prosperidad empezará a consolidarse y podrá hacer buen uso de ella, sin echarla a perder.

3.Otros sacrificios realizados por Ogbe Owanrin antes de dejar el Cielo

Antes de dejar el Cielo, consultó a Orúnmila en busca de consejo antes de ir al mundo. Orúnmila le dijo que tenía un sacrificio más por hacer en su camino a la Tierra: debía hacerse en una bifurcación de tres caminos, con tres botellas de aceite de palma y tres nueces de kolá, una de las cuales debía ser una unidad de tres piezas. Le aconsejaron que, después de depositar el sacrificio en la bifurcación, caminara un poco, entrara en la manigua cercana y recogiera la primera cosa que viera. Él fue a casa a preparar su viaje.

Cuando salió para el mundo se detuvo en la primera bifurcación de tres caminos, llamada Orita Ijaloko, donde realizó el sacrificio; después entró en la manigua y se encontró una piedra descansando sobre un pedazo de hierro, así como un horno de bronce. Cogió las tres cosas y salió para el mundo. No es de sorprender, por consiguiente, que desde una temprana edad en la vida Ogbe Owanrin empezara a trabajar como forjador de bronce, negocio en el que prosperó.

Nota: la persona para la cual sale este Odu en Igbodu prosperará en la Tierra si se dedica a alguna profesión que esté basada en la metalurgia. Debe dedicarse a la ingeniería, y su prosperidad estará segura.

4.Lo que Ogbe Owanrin no debía hacer en la Tierra

El único tabú que se le dio a Ogbe Owanrin en el Cielo fue que se cuidara de bailar y de ir a fiestas donde hubiera bailes, para evitar el peligro de recibir una acusación falsa. Cuando preguntó qué debía hacer para evitar ese peligro, porque en la Tierra no recordaría lo que le habían dicho en el Cielo, le dijeron que comprara un pedazo de tela y se lo diera a su esposa. Él realizó aquel simple sacrificio.

Al llegar al mundo y convertirse en hombre, fue invitado a un bailable que se celebraba en aquel pueblo, y como no tenía en la memoria la advertencia que se le hizo en el Cielo, cuando llegó a la fiesta bailó. La mayoría de las mujeres lo preferían porque era diferente, de tez clara y atractivo; los hijos de Ogbe Owanrin son a menudo de piel clara y bien parecidos, y deben evitar ir a fiestas bailables. Mientras seguía la fiesta, llegó la noticia de que alguien había robado una botella de aceite en la cocina, y al mismo tiempo alguien salió de ella diciendo que había visto al ladrón llevarse el aceite y que el delincuente era un hombre de tez clara. Ogbe Owanrin era el único hombre de piel clara en la multitud: en cuanto oyó la acusación salió de la fiesta y, mientras corría a casa, se encontró en un entronque de tres caminos y cogió por uno de ellos en dirección a su casa.

Cuando notaron su desaparición en la fiesta, se envió un grupo de personas a perseguirlo. Después de que él pasó la bifurcación del camino, Eshu echó abundante aceite para desordenar el camino, y cuando los perseguidores llegaron al entronque y vieron el aceite fluyendo del piso, concluyeron que los niños de la casa debían haberlo derramado; regresaron a la fiesta a informar que el aceite había sido derramado por algunos niños en el entronque del camino.

Como él creía que todavía era acusado por el robo, llegó a casa rápidamente y se puso la vestidura de un hombre de piel oscura, puesto que había sido su tez lo que le causó problemas en la fiesta. Cuando sus amigos regresaron, se asombraron al verle la tez oscura, y al preguntarle por qué había cambiado, explicó que habían sido su tez clara y su elegancia lo que le ganó la enemistad de los que quisieron avergonzarlo trayendo una falsa acusación en su contra. Ellos le explicaron cómo el aceite había sido descubierto en la bifurcación de los caminos. Ogbe Owanrin replicó que vio cómo sus perseguidores venían a defenderlo después de descubrir el aceite derramado, pero cuando salió de su escondite no vio el entronque ni el aceite. Es razonable imaginar, de esa experiencia, que la turbación y las dificultades que sufrió fueron el precio por desafiar el consejo que se le dio en el Cielo. Eshu vino a su rescate por motivo del sacrificio que él había hecho en la bifurcación cuando venía del Cielo. Sin embargo, él prefirió su nueva tez oscura.

Nota: cuando este Odu sale en Igbodun, la persona debe ir a un cruce de tres caminos con tres botellas de aceite de palma, una estaca, un pedazo de piedra y un hierro desecho, para evitar el riesgo de ser acusada falsamente de una ofensa que no cometió. El mismo sacrificio debe hacerse si este Odu sale en adivinación, por las mismas razones. Ya sea en Igbodun o en la adivinación, se le debe aconsejar a la persona que se abstenga de ir a cualquier fiesta bailable.

Cuando se manifiesta en Igbodun para una persona de piel clara, tarde o temprano sufrirá una enfermedad que cambiará el color de su piel. Inmediatamente debe proseguir la ceremonia de iniciación comprando un pedazo de tela para su esposa.

5.Adivinó para Orisha-Nla cuando iba a visitar a la gente de Obaa

Ukoko eti aso seke Ejeji gburodo elere Oun lon Adifafun ORISHA-NLA Nijo ti onlo shawo Lode Obá Akoko

Debe recordarse que Orisha-Nla fue una de las últimas divinidades enviadas por Dios a la Tierra. Al llegar fue nombrado el cabecilla de todas las divinidades, por causa de su capacidad como representante del propio Dios en la Tierra; y aunque hizo de Ifé su base de operaciones, tenía el hábito de visitar de vez en cuando a todas las deidades en sus respectivas casas. En una ocasión fue a visitar al pueblo de Obaa y a sus deidades existentes allí, y antes de ir fue donde estaba Orúnmila por adivinación.

Después de la adivinación, Orúnmila le aconsejó a Orisha-Nla que hiciera sacrificio para evitar dificultades durante su viaje a Obaa. El pueblo de Obaa, en la división de Akoko de la provincia de Ekiti del estado de Ondo, fue nombrado según la deidad llamada Obá, a la cual ellos servían. A Orisha-Nla se le dijo que hiciera sacrificio con una cabra gris y 16 caracoles, dos palomas, un pedazo de tela blanca y una pluma roja de cotorra. Él hizo el sacrificio y salió hacia Obaa. Orúnmila le aconsejó además que se abstuviera de vestir harapos y que hiciera sacrificios tan pronto llegara a su destino.

Fue recibido con hospitalidad en Obaa, lo alojaron en un edificio adecuado y después fue recibido por todas las deidades del pueblo y de las aldeas vecinas. El poblado de Obaa ofrecía tradicionalmente sacrificios a todas las divinidades anualmente; después de la llegada de Orisha-Nla era la hora del festival, y él había sido designado para dirigir las festividades. Antes del festival, era costumbre que todos los varones sanos y forzudos limpiaran los estorbos del sendero que conducía al santuario de Ifá. Desde su llegada, Orisha-Nla olvidó hacer el sacrificio del macho cabrío a Eshu. Una mañana se vistió de harapos para cazar y salió con su arma al hombro, aparentemente a cazar; tan pronto entró en el bosque se encontró con la gente del pueblo que despejaba el camino hacia el santuario de Ifá. Sin reconocerlo, lo confundieron con un provocador que se atrevía a salir de cacería cuando debía unirse a ellos: uno de la multitud lo abofeteó y el resto le dio una golpiza, dejándolo tendido en el suelo, con magulladuras en su cuerpo.

Tan pronto recobró sus fuerzas se dirigió al palacio a informar lo que le habían hecho. El Obá de Obaa se disculpó, preguntándose a sí mismo qué había salido mal, y cuando estaba por convocar al pueblo para reunirse y darle una satisfacción a Orisha-Nla, este recordó el consejo de partida: no había ofrecido el macho cabrío a Eshu y se había vestido de harapos. Le dijo al Obá que no se preocupara, que él era el culpable de la situación. Sin embargo, como acosar o molestar a cualquier divinidad era contra la ley divina, el castigo sería como el día y la noche: le dijo al Obá que el festival que se realizaría sería de mal augurio para la gente durante el año. El festival se realizó, pero después el pueblo completo se vio envuelto en tribulaciones durante todo el año: hubo sequías, hambre, falta de partos y pobres cosechas a todo lo largo del año.

Posteriormente, Orisha-Nla realizó el sacrificio a Eshu y dejó de vestirse de esa forma, usando solamente vestiduras divinas. Al año siguiente, cuando llegó el momento de despejar el sendero al santuario de Ifá, se vistió de ropas blancas, frotó su rostro con tiza blanca, se puso una pluma de loro en la cabeza y sostuvo su bastón de mando divino en su mano derecha. Cuando más tarde se encontró con el grupo que despejaba el camino, ellos le rindieron homenaje y se postraron ante él clamando: «Baba o, Obatalá». Le dijeron que despejaban el camino para recibirle en el santuario del festival; él les recordó cómo lo habían magullado el año anterior, ellos negaron haberlo hecho y él les enseñó las cicatrices, pero proclamó que no era culpa de ellos, porque lo ocurrido fue por su propia culpa. Y les dijo el refrán que dice: «Es la manera en que se viste y se comporta un visitante lo que hace que su anfitrión lo invite a participar en tareas domésticas».

Orisha-Nla sacó una vara de autoridad (Ashé) y oró para que el rey y el pueblo se llenaran de prosperidad y abundancia durante los años siguientes. Hubo abundantes cosechas, casamientos y partos para todo el mundo; pero, por causa de la forma en que ellos lo habían tratado, no volverían a regresar a sus casas colectivamente, sino separados desde el santuario. Esa es la razón por la que, hasta hoy, la gente que se amontona para hacer un trabajo comunal usualmente regresa a casa en unidades dispersas de dos o tres personas, pero nunca en grupo. La ceremonia de aquel año tuvo éxito y se dio en la paz que reinó para siempre en Obaa.

Nota: cuando este Odu se manifiesta en Igbodun, debe decírsele a la persona que no se vista con harapos o de forma desaseada, para evitar dificultades. En la adivinación se le debe decir a quien se proponga llevar a cabo un viaje lejos de su casa que haga sacrificio, para evitar las perturbaciones o el riesgo de ser atacado durante el viaje.

6.Adivinó para Nugbuke cuando este iba al trono de su padre

Cuando murió el Obá de Obaa en Akoko, le llegó el turno a su hijo mayor, Nugbuke, de sucederle en el trono. El pueblo de Obaa no estaba dispuesto a aceptarlo como gobernador, aunque la tradición le favorecía porque todos los demás hijos eran mujeres, y los otros eran niños pequeños. Cuando los coronadores descubrieron que no podían hacer nada para evitar que él tomara el poder, fraguaron otras medidas diabólicas para detenerlo.

Entonces Nugbuke invitó a un sustituto de Ogbe Owanrin para que adivinara para él y así saber qué hacer para empuñar el cetro sin estorbo; el nombre del Awó era Okiki Bababa nimeru Okpokpo. En el pueblo había un santuario secreto llamado Otu Ife, que era el cónclave secreto en el cual empezaban las ceremonias de coronación: el Obá venidero tenía que caminar con los ojos vendados desde su casa hasta el santuario. Nugbuke no sabía que los conspiradores, decididos a pararse entre él y la corona, tramaban poner a lo largo de la ruta todo tipo de instalaciones peligrosas, sembrando erizos, insectos peligrosos y animales, serpientes y escorpiones por todo el camino hasta el santuario. Las instalaciones peligrosas fueron ocultadas con cuidado y plantadas en los escalones a lo largo del camino.

Okiki Bababa le aconsejó a Nugbuke que ofreciera un chivo a Eshu y que hiciera preparativos de sacrificio con 3 ramas de palma, como las que se usaban para reforzar el piso de un nuevo edificio o un pozo en construcción, llamadas Ugbogbo egho en yoruba. El Awó preparó una marmita especial con gallina, gallo y las hojas apropiadas usadas como antídoto para el terreno envenenado; las tres ramas de palma se pintaron con tiza y camwood (madera roja de Angola). Ogbe Owanrin y Okiki Bababa se ofrecieron para acompañar a Nugbuke hasta el santuario.

Era tradición que los hacedores de reyes fueran al santuario antes que el príncipe de la corona. El heredero salía del pueblo hacia el santuario y era declarado el toque de queda; tan pronto como fue declarado el heredero, comenzó su viaje al santuario, ya al anochecer. Nugbuke y uno de su escolta sostenían una rama de palma, mientras Okiki Bababa sostenía la marmita con el antídoto. Aunque era tradicional que el heredero fuera solo al santuario, los dos Awoses desafiaron la costumbre, porque ninguna crónica secreta (oro) puede detener a ningún sacerdote de Ifá. El Awó sostenía la marmita y rociaba el líquido, mientras los otros golpeaban el piso con las ramas de palma; durante todo el camino, el ejercicio estuvo acompañado por la siguiente canción:

Ela ooo Elamosin ki awari babalawo Nugbuke mura yajoye abare Oni oo Orúnmila dafa fun Nugbuke Ogboo oni oru lutu Eshu Orere dami dami looni Orere Dami lowo uku Orere dami dami looni Orere Dami lowo ojojo Orere dami dami orere Dami lowo otao Orere dami dami lonio Orere Dami lowo Osika Orere dami dami lonio Orere Dami lowo Ogún baleje Orere dami dami lonio Orere Ugbogbo kpaa o omoren kpao Ejirin omoran lale Ejirin jino Irete motee omorenla le itete teeo
Significa: El sacrificio se manifiesta para aquellos que lo realizan Nugbuke el heredero del trono está comenzando hoy Sus ceremonias de coronación Todos los peligros por delante y por detrás A la derecha y a la izquierda del camino que conduce al conclave de la corona deben derretirse y evaporarse porque desde la salida hasta la puesta del sol ningún peligro acontece al sol que yo he neutralizado Todos los peligros y venenos que yacen en el camino al conclave de la coronación muerte enfermedad infortunio Todos deben apartarse del camino

Con estas operaciones pudieron neutralizar los peligros en la ruta al santuario. Cuando el viaje llegaba a su fin, le dijeron a Nugbuke que guiara la procesión. Cuando los coronadores lo vieron en la puerta, se pararon y le dieron una ovación, asombrados de que estuviera allí y hubiera podido sobrevivir a la difícil prueba; no tuvieron otra alternativa que comenzar la ceremonia de coronación. Después de concluir las ceremonias del santuario, los Ancianos lo guiaron en procesión para completar la instalación en el palacio, y fue coronado con éxito como Obá de Obaa Akoto.

Nota: cuando este Odu se manifiesta en adivinación, se le debe decir a la persona que el piso o suelo de su casa ha sido dañado y que debe ofrecer un macho cabrío a Eshu; la misma operación que hizo Nugbuke debe hacerse para la persona, untando el suelo en el tramo que va desde el santuario de Ifá al santuario de Eshu, y el agua de la marmita debe rociarse en derredor de la casa. Si se manifiesta en Igbodun, debe decírsele a la persona que hay un título de jefatura hereditaria esperando por ella, y que cuando llegue el turno de ocupar el puesto debe realizar la ceremonia, que implica neutralizar la inevitable conspiración destinada contra ella por sus enemigos, quienes intentarán hacer cualquier cosa por anular sus aspiraciones.

7.Ogbe Owanrin se convierte en el Balogun Fefe Obaa Akoko

Bi iwaju anjujo Urele si miomon biejin Leyin lajinjo Urele si miomon Adifafun Ogbe-Owanrin nijoti o lo gba oye Lowo Obá Akoko

Poco después de que Nugbuke se convirtiera en el Obá de Akoko, mandó a buscar a Ogbe Owanrin un día en la mañana. Antes de partir, este adivinó para saber qué hacer para el éxito de su viaje, e hizo sacrificio con una paloma, una gallina, un caracol y dos yardas de tela blanca. Aunque debía hacer sacrificio, no pudo completarlo por la premura de los mensajeros, que le dijeron que debía ser rápido, y partió hacia el palacio rápidamente.

En el camino encontró una pareja que peleaba (marido y mujer), y se detuvo para pedirles que dejaran de pelear. Considerando que él era un intruso, ambos dejaron de pelear y juntos lo lanzaron al suelo. Él se incomodó, pero su sustituto Okiki Bababa, que lo acompañaba en el viaje, le recordó que debía tomar el incidente con calma y ecuanimidad, porque era el precio que debía pagar por no hacer el sacrificio señalado antes de partir. Inmediatamente interrumpió el viaje y regresó a casa para hacer el sacrificio; después retomó nuevamente su viaje. Al llegar fue aclamado como adivino real y se le dio el título de Balogun de Obaa; luego regresó a su casa rodeado de gran pompa.

Cuando la procesión pasó por la casa donde anteriormente la pareja peleaba, estos salieron a ver qué pasaba, y al ver que el hombre que ellos habían tirado al suelo unas horas antes era quien conducía la triunfante procesión, se postraron y le imploraron que los perdonara por la injuria cometida. Él les pidió que se pararan, porque Orúnmila no estaba dado a perder los estribos en ninguna circunstancia, y admitió que tenía culpa por la suerte que cayó en sus manos. El sitio donde cayó al tirarlo la pareja fue untado con la sangre de una cabra. Este acontecimiento ilustra lo que cualquier persona puede sufrir como resultado de no hacer los sacrificios señalados.

8.Adivinó para una mujer estéril, el guerrero y el rey

Owu didu kolse ikururan Owo igbake ko se ikurobo Aso taafun oku eegben Adifafun ologun erun Abufun Oloji Olofa Abufun Aganribi ile Ife Ton bowa fowo alasorin.

En su nueva capacidad como caudillo titulado, Ogbe Owanrin se convirtió en el adivino de la clase aristocrática de la sociedad. Estos fueron los tres Awoses que adivinaron para la estéril adinerada de Ile Ifé, para el caudillo guerrero de Offa, así como para el Olofa de Offa.

A la mujer se le dijo que hiciera sacrificio con una cabra, rata y pescado para poder tener hijo; al Ologun y al Olofa de Offa también se les dijo que hicieran sacrificios similares para poder satisfacer sus deseos. Todos hicieron los sacrificios: la mujer se curó y empezó a tener hijos; el guerrero de Offa fue invitado a combatir contra un ejército invasor y fue ganador, y el botín de la guerra lo volvió rico y poderoso; y el Olofa pudo traer paz a su dominio, y su reinado se caracterizó por ser tranquilo y próspero.

9.Él jugó el Ayo con el Olofen

Cuando el rey de Ifé empezó a oír hablar de la fama de Ogbe Owanrin en Aruko, lo mandó a buscar. Él se pasó un día entero con el rey, y después de completar la tarea para la cual fue llamado, el rey sacó un juego llamado Ayo. Ya él tenía mucha hambre, y delante de él le trajeron comida a Olofen, que comió sin invitarlo. Poco después salió hacia su casa, y antes de llegar, un hijo del rey tuvo convulsiones y murió. Lo mismo ocurrió los 7 días que estuvo en Ifé, durante los cuales Olofen comía y no lo invitaba.

Después de que Olofen perdió a su séptimo hijo, invitó a su propio sacerdote de Ifá a averiguar la causa, y cuando este le preguntó con quién estaba jugando Ayo, él contestó que con Ogbe Owanrin. El sacerdote de Ifá le preguntó si no recordaba que en presencia de ningún Awó se puede comer si antes no se le invita, y le dijo que diera una cabra, vino, gallina y kolanut como reparación por el hambre que le hizo pasar a Ogbe Owanrin, y que diera un macho cabrío a Eshu, que era el responsable de la muerte de sus hijos. Después de hechos los sacrificios, el rey no perdió más hijos.

Fue esta experiencia la que estableció invitar a los visitantes a la mesa: aun cuando el invitado rechace la oferta, el anfitrión debe ser el primero en proponerlo. En la adivinación se le aconseja a la persona invitar a comer a los visitantes, para evitar problemas con sus hijos.

10.Tun-Tun, cómo baila mi Oso

Rezo: Agonikoko oba Enigbe fawo ayawale tiya-tiya ayapá okuni mawa layere oni mokunlo erú laye bata bogbo nishe atenibo agbani aya bogbo kowo umbelebo toto akukó lebo magua lebo, lordafun Shangó.
EbóGallo, pelo de Oso, tambor, jutía y pescado ahumado, maíz tostado, todo lo que se come, aguardiente, agua de río, cadena, mucho dinero.

El Oso era rey en una tierra, y el hombre siempre había querido cazarlo por lo bonito de su piel, pero le tenía miedo. Un día el Oso tuvo porfía con la jicotea, pues esta le dijo que a los animales que iban al río a buscar agua ella los entretenía con un secreto que tenía, y el Oso le respondió: «Ni a mí ni a los míos tú lo puedes lograr». La jicotea tenía un tambor que le había preparado Shangó, y con eso dominaba todo lo que quería.

El Oso fue a casa de Orúnmila, que le vio este Ifá y le marcó Ebó con gallo y tambor, y el Oso le dijo a Orúnmila que a él no le hacía falta hacer Ebó, porque él era el rey. Entonces el Oso, que tenía a todos los animales reunidos en la casa, dijo: «El Rey tiene sed», y el Venado dijo: «yo voy a traer el agua». Cuando el Venado llegó al río, la jicotea le dijo: «Anda, toma agua», y cuando la estaba tomando, la jicotea empezó a tocar con su tambor y a cantarle al son de la música:

Ala Odo Omo Mayo Made Ibere ni Mayo.

Entonces el Venado se entretuvo bailando y no le llevó el agua al Oso. El Oso, preocupado, mandó al caballo, y cuando este llegó al río le pasó lo mismo. Entonces el Perro dijo: «yo voy a ir», y le pasó lo mismo. Al ver que no regresaban, el Oso dijo: «¿Qué se habrán hecho los animales? No puedo aguantar la sed, no me queda más remedio que ir yo». Cuando llegó al río vio a todos los animales bailando y les dijo: «¿Qué es esto?». Los animales le dijeron, sin dejar de bailar: «anda, toma agua», y como el Oso tenía sed, empezó a tomar agua, y la jicotea empezó a tocar su tambor y a cantar:

Ala Odo Mayo Made Ibere ni Mayo.

Entonces el Oso dijo: «me doy por vencido, a bailar». Y en eso, el hombre, que acertaba a pasar por la orilla del río y llevaba una cadena, se la puso al Oso y dijo: «este ya es mío». Le compró a la jicotea su tambor, y como no sabía el canto que ella cantaba, comenzó a tocar el tambor y le decía al Oso: «Tun-Tun baila, baila mi Oso», y se lo llevó como esclavo para enseñarlo a los demás hombres y ganar mucho dinero.

11.Por qué Eshu vive con todos los Orishas a la entrada del Ilé

En este camino, Olodumare y Orisha Igbewuji (Orisha-Nla) estaban sentados creando hombres, y así crearon a Elegba. Olodumare entonces dijo: «este hombre que hemos creado será una deidad, se llamará Elegba y tendrá la virtud de vivir en la casa de los Orishas, a la entrada». Orisha-Nla enviaba a Elegba a cumplir distintos cometidos, y este los cumplía, regresaba y se ponía en su sitio. Un día se apareció Orúnmila en casa de Orisha-Nla y le pidió que le entregara al niño, a lo que este le respondió que no había ningún niño, y que si él quería uno tenía que esperar un mes para hacerlo. Orúnmila insistió y le dijo que era muy tarde y que necesitaba al niño que ellos tenían; le dijeron que no, que esperara un mes, pero Orúnmila siguió insistiendo y pidió que le dieran al niño que tenían sentado en la puerta. Cansado ya de todo esto, Orisha-Nla mandó a Orúnmila a ponerle las manos sobre el niño que estaba en la puerta y a volver a la tierra. Orúnmila así lo hizo, y cuando regresó a la tierra tuvo contacto con su esposa Ybebila, que quedó en estado; a los 9 meses parió un varón, y Orúnmila se dijo: «Este es el niño que Orisha-Nla me dijo, este es el que me dijeron que sería el poder», y le puso por nombre Elegba, que significa dueño del poder. No era más que la contrapartida de Eshu.

El niño le dijo a la madre: «quiero comer ratas del monte»; la madre le consiguió las ratas y le dijo: «come, hijo mío». Al poco tiempo el niño dijo: «yo quiero comer pescado, madre», y ella se lo consiguió y le dijo: «come, niño, come». Orúnmila, ante esta situación, compró todos los pescados secos que había en el pueblo y los guardó en su casa; pero al otro día el niño dijo: «Padre, yo quiero comer pájaros», y él le dio pollo y gallina; al cuarto día le pidió perro, después puerco, chivo, ovejas, toro, caballo, y así comió todos los animales de cuatro patas. Pero un día le dijo a la madre: «yo quiero comerte», y se la comió.

Orúnmila, al ver la situación, fue donde un Obá para preguntarle qué debía hacer; entonces el Babalawo le dijo que tenía que hacer ofrendas, comprar una espada, un chivo y demás ingredientes, y hacer Ebó con eso. Al regresar Orúnmila, el niño le dijo: «padre, yo quiero comerte», y él le repitió lo de la madre: «come, hijo, come». Elegba se puso de pie frente a Orúnmila, y este sacó la espada y se la puso frente al niño, que huyó despavorido; Orúnmila le cayó atrás hasta alcanzarlo y lo cortó en pedazos hasta que fueron 200, y el resto huyó. Los 200 pedazos se convirtieron en piedras (Otá), y así sucesivamente hasta que fueron completados 9 Orun. Entonces Elegba le dijo a Orúnmila que ya no lo siguiera cortando, ya que todas las piezas de su cuerpo eran una, y Orúnmila dijo: «Puedes ir a los pies de todos los hombres, niños y mujeres que yo mande, y les contestarás sin comértelos». Entonces Orúnmila le preguntó por su madre, y él le dijo: «Aquí está», y la devolvió, y así devolvió cuantas casas había comido de esa forma. Orúnmila regresó al pueblo y llevó consigo a su esposa, la cual empezó a parir muchos niños de ambos sexos.

Entonces empezó una guerra con los adoradores de santos (Iworos), y Orúnmila, su mujer y sus hijos tuvieron que irse para la tierra de Ketú, y allí Orúnmila fue hecho prisionero; pero este logró mandarle un recado a Elegba, donde le pedía que lo viniera a rescatar de manos de los guerreros. Elegba se puso en camino, llegó a la tierra de Ketú y les dijo a los guerreros que su padre tenía que regresar a la tierra de Iworo, y decidieron soltarlo. Así Orúnmila regresó a su tierra, donde Elegba le dijo: «aquí tienes un Yanguí; si vienes de nuevo a la guerra, debías mandar a este Yanguí a ejecutar cualquier trabajo que hiciera falta». Y les dijo a sus hermanos que el que quisiera usar el Yanguí debía decir: «Yo pago propiedad a Ifá, yo reconozco la autoridad de Ifá, yo pago propiedad a Elegba (Igba Ifá Eshu)». Y el tipo de hierba que se usa para lavar el Yanguí debe ser destruida; el cual poseerá el poder de Elegba (Agba Eshu) y permanecerá con él. Luego de lavarlo, su poder entrará en él y hará cualquier trabajo que se le mande.

12.El perro y el chivo Mamu Obó

Rezo: Ogbe unle waninu cuako korira abiniku eyá aberia onko eke ifá mora ifá paka sa esu ajuu idi laaro kotoruo adifafun ekuté.

Nota: el chivo, antes de montar a la chiva, le huele la vulva y después le pasa la lengua, levantando sus ojos al cielo y enseñando sus dientes, tratando de escupir para el cielo en señal de disculpa por lo que acaba de hacer; pero resulta que la saliva que expele le cae en la cara, porque todo el que critica una cosa, más tarde o más temprano hace lo mismo que había criticado.

Una vez Olofin citó a una reunión a todos los animales, con el fin de darle a cada uno su posición según su género. Estando Olofin impartiendo el deber de cada uno y la moral que debían tener, por lo que todos los animales estaban atentos a su palabra, en eso se apareció la perra, y el perro, que hacía rato que estaba en la reunión, la abandonó para seguir a la perra; y cuando la alcanzó, lo primero que hizo fue olerle la vulva y pasarle la lengua, tocando la casualidad de que la perra estaba con la menstruación. En ese momento Olofin miró y lo sorprendió; indignado, lo increpó diciéndole que era un antihigiénico e inmoral, y lo condenó a ser siempre un pordiosero, a que por mucho cuidado que con él tuvieran siempre padecería enfermedades pestilentes, y a que para poder hacer vida con la perra, esta tuviera que caer con la menstruación. El chivo, que sin saberlo el perro era su enemigo, lo acusó y lo ultrajó duramente; Olofin, que ignoraba los sentimientos de este hacia el perro, lo felicitó por su comportamiento sobre la moral, y el perro fue expulsado de la reunión.

Pero como todo en esta vida se paga, pasado un tiempo el chivo se vanagloriaba de su moral en su trato con la chiva; mas, como el que critica la saliva le cae en la cara, pues no se puede escupir para arriba. Desde el día de la reunión hubo unos cuantos animales que no estuvieron de acuerdo con el chivo y juraron vigilarlo día y noche: esos animales eran la lombriz, el majá, la hormiga, la mosca y el ratón. Un día, después de una paciente vigilancia, el ratón pudo ver que este, a la hora de montar a la chiva, primero le olió la vulva y después le pasaba la lengua, tal y como lo hacía el perro. Al ver esto, el ratón reunió a todos los animales para que ellos por su propia vista lo comprobaran, siendo el chivo expulsado del pueblo y condenado por Olofin a vivir errante y a ser perseguido por el perro.

13.El sufrimiento

Rezo: Adifafun Obatalá ona suare Ogbe-Wale inlé, inlé yite keké marun omokorin keké ibinu toku lerí omode Ogbe-Wale inlé marun omó ika atepako, ifá bela obá arun asho mongbe omó dierin lordafun omana ore.

En este camino, Obatalá (Ona Suare) estaba buscando a su hijo, del que llevaba 16 años sin saber. Iba recorriendo la tierra acompañado de 5 alacranes, y llegó a un palacio donde había una mujer sentada dándole el pecho a un niño; al ver a Suare con los alacranes encima de sí mismo, se asustó y le tiró la puerta en la cara, pero no pudo evitar que uno de los alacranes picara al bebé, dejándolo paralizado. Ella empezó a gritar horrorizada, por lo que Obatalá se apiadó de ella y con su poder le devolvió la vida al bebé, viendo entonces que este tenía la insignia real de la corona blanca con una pluma de loro, que era la de su hijo desaparecido.

Entonces Obatalá Ona Suare le preguntó a aquella mujer por el padre del niño, y esta le dijo que era un hombre raro, que era adivino, que se llamaba Ogbe Wale y que vivía con mucho sufrimiento, porque pensaba una cosa de sus hijos y le salía otra muy distinta. Obatalá fue a ver a Ogbe Wale, y cuando llegó vio que era su propio hijo desaparecido; disimulando no conocerlo, le pidió que le hiciera osode, y al ver este Ifá el adivino le dijo: «Señor, usted tiene un gran sufrimiento en su vida por causa de sus hijos». Obatalá le contestó: «lo mismo que tú, que te llamas igual que este Ifá y no conoces a tu padre», y diciendo esto se ciñó su corona blanca con una pluma de loro, y entonces Ogbe Wale reconoció a su padre. Y Obatalá le dijo: «hijo mío, para ser feliz tendrás que darte cuenta de que la mano tiene cinco dedos y ninguno es igual, pues tienen nombres, formas y atributos diferentes y viven juntos en la mano; mientras no te aprendas esto, vivirás sufriendo».

Ogbe Wale, al escuchar estas palabras, le dio la razón a su padre y marcó Ebó. Y desde entonces Ogbe Wale dejó de sufrir por sus hijos.

EbóGallo, cinco alacranes, cinco pollitos chiquitos, muñeco, 5 acollos con las medidas de los dedos de la mano, telas: blanca, roja, amarilla, azul, morada, todo lo que se come, mucho dinero.

Nota: los nombres de los cinco dedos de la mano son los siguientes: Atampakó (Pulgar), Ifá Bela (Índice), Obá Orun (Medio), Ashó Mongbé (Anular), Omo Binrin (Meñique).

14.El Alacrán

El Alacrán no tenía con qué defenderse, ya que no poseía el arma necesaria: pasaba hambre y trabajo, y sufría las vejaciones de los demás animales. Un día fue a casa de Obatalá y le rogó que le diera algo con que defenderse, y Obatalá le dio el aguijón, advirtiéndole que se defendería, pero que no abusara de su poder, porque su misma soberbia podía perderlo.

Pero el Alacrán, tan pronto salió de casa de Obatalá, iba deseoso de probar su poder, y fue de casa en casa picando a todo el mundo; los demás animales, al sentirse picados, por el dolor que sentían salieron huyendo, por lo que el Alacrán se sintió rey.

Los animales, viendo aquello, se reunieron y le rodearon la casa para buscar la forma de que el Alacrán pactara con ellos y llegar a un acuerdo donde no los atacara; pero el Alacrán, soberbio, no quiso pactar, y entonces lo rodearon con un cerco de candela. Este, al verse rodeado por el fuego y no poder atacar a los animales, se mató con su misma pezuña.

15.Los tres Elegba

Rezo: Elegba meta, Eshu Laroye, Alawana, Ekuté, Okelagbana, awadó, Kikundukin Ishugara manigbe Ogu abití Abure meyi, Lodafun Orúnmila.
EbóGallo, tres ñames, maíz, boniato, guatacas, machetes, tridentes, jutía y pescado ahumado, maíz tostado, mucho dinero.

La siembra de Eshu-Ekuté era grande y bonita, de una gran producción: sus ñames eran los mejores que se vendían. Sus dos hermanos lo envidiaban y le echaban polvos para que su producción no saliera buena, ya que ellos no prosperaban, pues Eshu-Ekuté les hacía trampas a sus hermanos: el resultado de los trabajos de los hermanos de Eshu-Ekuté no se veía, porque él mismo desviaba el agua de riego de estos para su siembra.

Eshu-Ekuté le llevaba todos los días un ñame a Orúnmila, y a su vez le decía que los otros no querían darle nada, pues manifestaban que, de tanto tiempo trabajando como lo hacían ellos, no iban a regalar parte de su producción a ese viejo brujo. Orúnmila, ante las manifestaciones de Eshu-Ekuté, decidió actuar contra Eshu-Laroye y Eshu-Alawana, cerrándolos de tal manera que no les entrara nada, hasta que los dos fueron a quejarse donde Olofin, y le dijeron cómo era posible que ellos le mandaban a su hijo Orúnmila de todo, y que Orúnmila hubiera ordenado que no se les comprara nada.

Así fue como se descubrió la trampa que Ogbe Wale les tenía hecha a sus dos hermanos, y entonces Orúnmila lo castigó a que, dondequiera que fuera, llevara el desajuste y la adivinación.

16.Donde Elegba comió Biajaca (Ejá-Ose)

En tiempos pasados, en la cámara de Ijobu-Odo había un Rey llamado Alakesí, que tenía un estanque de Biajacas que apreciaba mucho. Eshu llegó a esa tierra a celarlo todo. Entonces Alakesí fue a mirarse con Orúnmila y le salió Ogbe Ojuani, y este le mandó hacer Ebó con: 2 gallos, 2 gallinas, una tarraya con cuentas y boyas, demás ingredientes y mucho dinero. Este Ebó era para obtener una fortuna próxima a llegar.

Él no lo hizo, y en eso llegó Eshu-Elegba a hospedarse, y como era costumbre, fue huésped en el palacio del Rey. A medianoche, Eshu se levantó y prendió fuego a los techos y balcones del palacio; hecho esto, comenzó a gritar inocentemente: «¡fuego, está todo perdido!», y dentro de la enorme tarraya tenía una incalculable fortuna. Los gritos despertaron a todo el pueblo y al Rey, que llegaron junto a Eshu-Elegba, y al oírlo dijeron: «¿Con qué pagaremos la fortuna de Eshu-Elegba?». Entonces los ancianos acordaron preguntarle a Eshu-Elegba qué deseaba, y este dijo que se conformaría con comer las Biajacas del estanque, y que él le daría a Alakesí, en pago de esto, «larga vida, más poder y riquezas».

Alakesí lo aceptó y ofreció sus Biajacas a Eshu-Elegba, y fue más rico y poderoso que antes, siendo mencionado en toda la Tierra Yoruba.

17.La poca consideración de sus semejantes

Ogbe Wale era un Awó que se dedicaba a estar en su casa realizando los trabajos que Orúnmila le mandaba, y era muy envidiado y poco considerado por sus semejantes, y aun por sus propios hijos. Un día, Ogbe Wale había dado de comer a Olofin y le rogó que se lo llevara de la faz de la tierra, porque estaba aburrido, ya que nadie lo consideraba, incluso ni sus propios hijos. Olofin le respondió: «¿Por qué quieres esto, si tú siempre has pedido el bien para tus semejantes?». Desde ese día se volvió Ogbe Wale Ikú, el muerto en vida, y se retiró de su casa, apartándose de todos.

Los hijos de este, al ver la actitud de su padre ante la vida, pensaron que pronto se le pasaría; pero como a los mismos las cosas les empezaron a salir mal, se dieron cuenta de que eso se debía a que no habían considerado a su padre, y de inmediato fueron a presencia de Olofin, quien les reprochó la actitud mantenida para con su padre y les dijo: «Vayan inmediatamente a buscarlo y considérenlo como él se merece, pues siempre ha sido buen padre».

Rápidamente se dirigieron a casa del padre. Sucedió que ese día Ogbe Wale se había hecho osode, donde se vio su Odu, hizo Ebó y le dio comida a Eshu-Elegba, y después se engalanó con el ópkuele en su mano, bandera de todos los Orishas y de Eshu-Elegba. Cuando sus hijos llegaron y lo vieron así, pensaron que se trataba del mismísimo Eshu-Elegba y lo saludaron como tal, quedándose este ligado firmemente a Ogbe Wale Ikú Kotowale Ikú.

18.Las cinco piedras de la corona

Ogbe Wale era un hombre muy adicto a tener muchas mujeres y no progresaba en su reinado, pues los reyes vecinos lo aventajaban a pesar de tener menos ashé que él. Un día, Ogbe Wale salió de paseo y se encontró con un viejo que le dijo: «si quieres progresar y tener poder, debes ponerle esta piedra a tu corona», y le entregó la piedra: el viejo era Ashikuelu. Ogbe Wale siguió de paseo y se encontró con otro viejo que le dijo igual que el anterior y le dio otra piedra: ese viejo era Osanyin. Siguió de paseo, y más adelante se encontró con otro viejo que hizo y dijo lo mismo: ese viejo era Orun. Más adelante, y llegando al final del paseo, se encontró con otro viejo y sucedió la misma operación: este viejo era Oduduwa.

Cuando Ogbe Wale entró en el palacio, allí lo estaba esperando Olofin, quien le entregó la quinta piedra; las puso todas en su corona y fue consagrado en Aragba. Cuando todos los reyes vecinos vieron a Ogbe Wale con aquella corona de la cual relucían las cinco piedras, ya no pudieron llamarlo más rey sin corona, pues sabían el poder que Ogbe Wale había adquirido, y desde ese día Ogbe Wale se consagró a okan shonshon Obiní.

19.Cuando Ogbe Wale murió tuberculoso

Este era un hombre llamado Ogbe Wale que a todas las mujeres les decía algo, no respetando quién fuera. Un día enamoró a una hija de Oshún, burlándose de ella posteriormente; abochornada, no quería tomar ni comer nada, no hacía más que llorar, y tanto fue su sufrimiento que acabó enfermando de tuberculosis y murió a causa de eso.

Pero en esa tierra, cuando moría una persona, antes de enterrarla los familiares acudían a casa de Orúnmila para ver lo que el espíritu quería junto con el cuerpo. Al hacer osode salió Ogbe Wale, donde ese espíritu estaba bravo con él. Orúnmila les dijo a los dolientes que ya la pérdida estaba hecha, que vieran a Ogbe Wale y le aconsejaran, de parte de Orúnmila, que hiciera Ebó con la ropa que tenía puesta, la medida de su cuerpo, maní, maíz, jutía y pescado ahumado, que echara el Ebó junto al Egun antes de que la enterraran y que después le diera de comer a Egun y a Eshu-Elegba.

Ogbe Wale no hizo caso y siguió en las mismas, enterándose Eshu-Elegba de las correrías de este. Un día le proporcionó una mujer, y este comenzó a hacer lo mismo que con la anterior. Esta mujer, guiada por Eshu-Elegba, fue al cementerio donde estaba enterrada la mujer anterior y se quejó de él; sintió una voz lejana que le decía que cogiera un pedacito de hueso (gungun) de su cuerpo y que lo raspara para dárselo de comer y tomar a Ogbe Wale. Así lo hizo la mujer. Ogbe Wale, después de haber tomado esa bebida, empezó a sentir frío por la acción del Egun, le empezó una tos seca y se quejaba del pecho; con la tos comenzó a desgarrarse y murió tuberculoso, por no oír los consejos de Orúnmila.

Nota: por este camino hay que hacer Paraldo.

20.Donde Oshún comió gallina por primera vez

EbóGallo, 2 gallinas amarillas, hierbas: Guama, Zarzaparrilla, Escoba Amarga; jutía y pescado ahumado, manteca de corojo y de cacao, cascarilla, miel de abejas, maíz tostado, velas, mucho dinero.

Distribución: el gallo para Eshu-Elegba; dos gallinas para Oshún (se mandan al río con miel y de la forma que ella quiera). Guama: tomarlo como agua común. Zarzaparrilla: tomarla con azúcar, dejándola reposar y que se descomponga un poco. Escoba Amarga: para baños.

En este camino, la gallina no sabía dónde poner el huevo: no tenía tranquilidad ni paradero fijo y no encontraba un lugar adecuado para hacer su nido. Se dirigió a la orilla del río, vio allí un árbol de Guama y empezó a anidar, poniendo un huevo, pero se cundió de piojos; por lo mal que estaba y la picazón que sentía, decidió irse de allí. En el camino se encontró con Eshu-Elegba y ambos se rindieron Mo-foribale; le contó a este sus angustias y penas, y este le dijo: «cuando veas la hierba escoba amarga, te restregarás en ella para que se te quite la maleza (Ebo-misi)».

Después de andar, la gallina se acordó de lo que había dicho Eshu-Elegba e hizo todo lo indicado por él, y empezó a cambiar su suerte; pero al tiempo comenzó a ser prepotente y despiadada con sus semejantes. Eshu-Elegba se mantuvo todo el tiempo observándola y maquinando qué hacer para que ella lo respetara a él y a los Santos, y terminó diciéndole a Oshún: «Yo te voy a enseñar una cosa que nunca has comido». Ambos caminaron juntos, y cuando Eshu-Elegba divisó a lo lejos la gallina, le dijo a Oshún: «Ahí está lo prometido», donde Oshún tomó a la gallina, la atacó y se la comió. A partir de ese momento, Oshún comenzó a mejorar, y también todas sus cosas, gracias a Orúnmila y a Eshu-Elegba. La gallina, por malagradecida, pagó con su vida haber difamado de Eshu-Elegba.

Nota: después del Ebó deberán darse dos gallinas a Orúnmila, en virtud del agradecimiento y la ayuda conferida. Al enfermo, suministrarle abundante caldo de gallina para que se fortalezca con rapidez.

21.La desorganización

Había un individuo al que le hacían la vida imposible en su casa, pues todos estaban desorganizados, y en la casa no se atendía a los Egun ni a los Oshas: solamente ellos eran los que comían. Un día la mujer se le fue a este hombre, y luego comenzó a trabajarlo con Egun enviados y otras cosas; en poco tiempo este hombre estuvo al borde de la locura, y fue tal su desesperación que comenzó a pedirse la muerte, hasta que un día amaneció muerto.

Nota: la persona tiene necesidad de hacerse Paraldo y darle de comer a Egun y a Eshu-Elegba. Tiene dos mujeres, y una de ellas se siente despreciada. Este Ifá habla de guerra dentro de su propia casa.

22.Cuando el perro salvó a Ogbe Wale

Rezo: Ogbe Wale ktowale, Ekiní onjo, Ayá, epó, Ishaní Arun, inú, Awó Adefa Elegba kaferefun Orúnmila, Lodafun Ayá.
EbóSe busca un pedazo de hígado y se le da de comer a un perro.

Una vez Olofin le dijo a Ogbe Wale que, cada vez que fuera a comer, antes tenía que ponerle a su perro de todo lo que comiera, para que este lo probara primero. Ogbe Wale lo estuvo haciendo varios meses; mas en una ocasión, en que iba a darle la comida a su perro, pensó que esto no podía ser, y medio molesto decía: «¿Cómo va a ser que yo busque la comida, la cocine y el perro vaya a comer primero que yo?». No le puso más comida y hasta lo maltrataba, teniendo que comer las sobras que dejaba Ogbe Wale.

Un día, Ogbe Wale le dio una chiva a Orúnmila y se enfermó. El perro, al ver a su amo enfermo, a pesar de sus maltratos y sufrimientos entristeció, y un día, viendo que su amo no se curaba, fue a casa de Orúnmila, y este, al verlo llegar, le preguntó: «¿Qué haces aquí?». Y este le dijo: «vengo por Ogbe Wale, que está enfermo, echando sangre por la boca». «¿Qué fue lo que comió?», preguntó Orúnmila. «Comió chiva», respondió el perro, «y no quiso que yo comiera primero, pues la chiva estaba tuberculosa». Orúnmila le hizo Ebó con hígado, restableciéndose de nuevo Ogbe Wale.

23.La guerra del guía y el padrino

Rezo: Amago amona Oragun eleda ni Awó Ogbe-Wale barade ni ifá barare ni buruku ofena ilé Ogbe-Wale besi lese igui parado eyaleri Awó kaferefun Orúnmila Lodafun Ibejis.
EbóUna jícara, un gallo, retazos de telas, comida cruda y cocinada, tres flechas, hierbas: malva blanca, piñón de botija, quita maldición; un collar de azabache con una cruz de tarro de buey, una escalera y seis palomas blancas.

Distribución: se prepara el omiero con las tres hierbas; se busca una mata de caimitillo y al lado de su tronco se abre un hueco; se coloca dentro la jícara con los signos de rigor. Los Ibejis se ponen recostados al caimitillo con una escalera, se cuelga el Ebó al caimitillo y se hace el Paraldo limpiando con los retazos y la comida, echándolo todo en el hueco; después se limpia con el gallo con el canto de Paraldo, se le da sangre al hueco y a los Ibejis, y el gallo se echa dentro del hueco. Se llevan los Ibejis para la casa y allí se les dan seis palomas blancas, y se baña con el omiero durante tres días.

En este camino, Ogbe Wale tenía un guía espiritual que era un Ebora de los altos planos espirituales, el cual siempre se reflejaba con una cruz en el pecho y una luz. Su padrino era Akreshumulei Ekirí Burukú (Brujo Diablo Malo), que tenía mucha envidia de la virtud que tenía Ogbe Wale y le hizo hechicería para cerrarle el camino.

Ogbe Wale comenzó a pasar mucho trabajo, hasta que un día su guía, que quería abrirle el camino, alejarle todo lo malo y que volviera por el gran camino de los altos preceptos espirituales, se le presentó en sueños y le dijo que le diera de comer a su Ifá. Al levantarse, dio de comer a su Ifá y se hizo osode, y se vio reflejado este signo en el tablero, donde Ifá le dijo: «La salvación tuya la tiene tu guía, que es Ibejis», y le marcó la obra del Paraldo al pie de la mata de caimitillo, y que desde ese momento usara un collar de azabache con una cruz de tarro, y que además les pusiera tres flechas a los Ibejis. Todo esto lo realizó, y su padrino tuvo que abrirle los caminos, pues Olofin así se lo había marcado, bajo pena de que perdiera la vida.

24.Los hijos de Olofin maltrataban todo

EbóGallo jabado, tela de 9 colores, clavo de comer, 1 saquito de yute con 9 centavos, 1 pan, trampa, jutía y pescado ahumado, manteca de corojo, maíz tostado, mucho dinero.

Distribución: el gallo jabado (para Olúo-Popo) se asa con manteca de corojo y se bota en la manigua; el saquito con los 9 centavos se le pone a Oshún con 5 naranjas de china y miel, y después se bota en el río.

Nota: este Odu para una persona enferma es peligroso. Tomar para el estómago cocimiento de la raíz de Agrimonia. Para nutrirse el organismo, tomar dos yemas de huevo diarias, caldo de gallina o de pollo, inyectarse calcio, dejar un poco las mujeres y acostarse temprano. No se puede tener mujeres que tengan maridos; hay que hacer Ebó para evitarse enfermedades en el estómago. La persona tiene la sangre descompuesta y está padeciendo de debilidad en el pulmón; tiene que esforzar la memoria y esto le afecta el cerebro; la persona puede quedarse baldada: hacer reposo. Después de 16 rogaciones, queda preparada para rogarse la cabeza con un Pargo.

Ceremonia para la casa: se coge una paloma blanca y se hace Sarayeye en la casa, y esa paloma se guarda tres días; si al cabo de los tres días se muere, se pone detrás de la puerta los días que coja y después se bota en la manigua. Pero si a los tres días no se ha muerto la paloma, entonces se le da a la puerta y a la tierra lo que pida.

Olofin tenía dos hijos, los cuales maltrataban y despreciaban todo, incluso a las mujeres, y de pudientes llegaron a verse en la miseria, debido a la vida equivocada que llevaban. Un día empezaron a rogarle a Oshún para que esta los ayudara, y le decían que todo el mundo tenía una madre y ella quería a sus hijos. Entonces Orúnmila intercedió a su favor y les mandó a rogarse la cabeza 16 días seguidos con diferentes cosas, y que después se dieran un Pargo, además de vestirse de blanco. Cuando se hace esta obra, se le enciende 30 días a Olúo-Popo, y así se consigue el perdón.

25.El rico de los ñames

EbóGallo, 2 gallinas amarillas, 2 palomas, ñame, traje nuevo, aguardiente, maíz tostado, tierra de la casa, jutía y pescado ahumado, manteca de corojo, velas, coco, mucho dinero.

Nota: el hijo de este Ifá, cuando tiene abundancia de algo, como dinero, prendas y otras cosas tales como objetos de vestir, con todas esas cosas debe hacer Ebó para evitar una caída total en su desenvolvimiento, y además evitar ser atacado por enfermedades contagiosas que le puedan costar la vida.

Osobo: vivir con mujeres mulatas de muchas nalgas o de ojos algo saltones. El hijo de este Ifá puede morir ciego; para protegerse la vista, deberá lavarse los ojos con hojas de Recedad y con raíces hervidas.

Distribución: el gallo debe darse a Eshu-Elegba; las gallinas y las palomas, a Oshún; los demás ingredientes se preguntan. Por este Ifá se debe recibir San Lázaro: si es mujer, una saya de saco, y si es hombre, un pañuelo amarillo. Para la desintoxicación y el estómago, tomar hojas de Llantén por agua común.

Una mujer fue a verse con Orúnmila y le salió este Ifá, donde Orúnmila le dijo que su marido era rico en ñames, que por lo tanto tenía que hacer Ebó, y que si no lo hacía iba a ser objeto de una gran contrariedad. La mujer, cuando llegó a la casa, le informó al marido lo que Orúnmila le había dicho, pero este le dijo que no tenía necesidad de hacer eso: si Orúnmila marcó 500 ñames era porque Orúnmila sabía que él los tenía, «¿y cómo Orúnmila supo que yo tenía un traje nuevo?». La mujer, viéndose acosada, solo dijo que ella no sabía, que solo había ido a casa de Orúnmila y este le había dicho eso.

Un día, el hombre tenía que hacer un negocio y se puso a recoger ñames en el granero; partió un ñame y de este brotaron unos gusanos, los cuales le picaron, y en ese momento al hombre le entraron unas convulsiones, empezó a brincar y cayó al suelo privado. La mujer, al notar que su esposo se demoraba, fue al granero a buscarlo y lo encontró en el suelo; asustada, se acordó en el acto de la advertencia de Orúnmila y quiso llevarle los 500 ñames, pero pensó que pesaban mucho y dijo: «le llevaré 2 o 3 ñames nada más y el traje nuevo». Fue a casa de Orúnmila, y este, al enterarse de la noticia, tiró el ópkuele y le volvió a salir esta letra, y le dijo a la mujer: «ya es tarde, su esposo no tiene salvación; lo que tú tienes que hacer es traer los 500 ñames y el traje nuevo, que le servirá a tu esposo para cuando se muera».

26.El leñador

En este Odu, la traición, la envidia, el carpintero y la enfermedad son hermanos. Antes piedra que ser porfiado.

Había un leñador que iba todos los días a la plaza junto con otros muchachos leñadores, pero la única madera que se vendía era la de él, por lo que los demás se reunieron y decidieron eliminar a Ogbe Wale. Lo siguieron, pero este vivía en un monte, con su casa rodeada de árboles, por lo que los ramajes la tapaban y no dejaban que los rayos del sol entraran en ella: ni el mismo Olofin sabía dónde estaba la casa. Un día salió confiado, y por un capricho los enemigos descubrieron su casa; esperaron a que se fuera para la plaza, y acto seguido, en la misma siembra de sus árboles, le echaron bichos.

El leñador llevó de nuevo sus maderas, y al picarlas vieron que tenían bichos, y perdió la venta de sus maderas. Aquí se conocieron por primera vez las polillas, carcomas y comején, o sea, los bichos que produce la madera en los árboles que se pudren por el corazón de ellos mismos. Nace el comején en los huesos.

Nota: a la persona dueña de este Ifá se le aprecia el desarrollo de la masa gris, por tanto la cabeza, y un gran desarrollo mandibular, característico de estos insectos. Cuídese de enfermedades en los huesos, producto de la humedad o de ciertos gérmenes.

Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.

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