Ogbe Kana
Ogbe Okana · Ogbe Okonron
«El que la avaricia lo llevó a la muerte, el que la deformidad fue una bendición, y su prosperidad la obtuvo en otra tierra. Se lanzó Ifá para el que buscaba esposa».
Rezo de Ogbe Kana
Ogbe Kana lordafun Obatalá lordafun Shangó ni miti alamoni alakosi moni yeun. Ogún babaré. Orúnmila lorubo.
Ogbe Kana es Ifá de Menosprecio.
En este odu nace
- El Tablero (Atepón de Ifá) y sus secretos, y el Irofá.
- Donde le quitaron el poder a Yemajá.
- Donde sacrificaron a Oduduwa.
Este odu marca
Envoltura de espíritus que lo quieren llevar antes de tiempo y contra su voluntad.
Maíz, muchos granos, 1 gallina, ropa sudada y mucho dinero; se va al cementerio y con la gallina se hace Paraldo.
En este odu habla
- Obatalá, Oduduwa y Shangó.
- Oduduwa, que por dejarse dominar por Ejiogbe fue crucificado.
- De congestión pulmonar que termina con la persona.
- De guerra grande, que para acabarla hay que sacar a Shangó para el patio 6 días, ponerle una bandera roja, soplarle aguardiente y tocarle asheré.
- La corriente está en el cuerpo de la persona.
- De que la montaña se creía muy fuerte, pero el mar le estaba comiendo por debajo hasta que la derrumbó.
- De enfermedades ocultas que salen de momento.
- De enemigos ocultos que trabajan bajo.
- De que a la persona le gusta masturbarse.
- Ogbe Kana es Babalawo nato: trabaja solo Ifá.
- Este odu es para resolver problemas laborales.
- De hincadas y de tétanos.
Este odu prohíbe
- No se deje dominar por nadie para que no lo desacrediten.
- No se recogen animales enfermos en la calle.
- No se recoge a nadie en su casa para que usted no se perjudique.
- No vaya a paseos ni a bailes de máscaras.
- No porfíe con nadie.
Este odu recomienda
- Vístase de blanco, pues su felicidad es la ropa blanca.
- Cuídese de las corrientes de aire y de una congestión pulmonar.
- Báñese con Sasafrás, Almácigo, Ceiba y Rompe Zaragüey, y después ruéguese la cabeza con frutas distintas.
- Darle un pescado fresco a Shangó para resolver, al pie de una Ceiba.
- Poner un pedacito de arrecife en el ebó.
- Para la mujer: tiene que hacer ebó para que el daño no la alcance ni le perjudique su matriz, y pueda tener hijos.
- Para el hombre: si se le va la mujer, no la salga a buscar.
- Reciba Ifá, porque aquí nacen los secretos del Atepón de Ifá.
- Dé comida a un difunto.
- Dé comida a su cabeza.
- Atienda su casa y a los santos.
- Ponga una tuna detrás de la puerta.
- Ponga un caballo de juguete al ángel de su guardia.
Refranes de Ogbe Kana
- Toca el cuerpo.
- La corriente está en el cuerpo.
- El hombre desaprueba lo que pueda realizar.
- La muerte no puede, después de comerse la comida de una persona, matarla.
Hierbas del odu
- Tuna Espinosa
- Cardón
- Añil
Ogbe Kana en osobo y en iré
- Enfermedades ocultas que salen de pronto y terminan con la persona.
- La montaña se creía muy fuerte y el mar la trabajó por debajo hasta que la derribó.
- Hay muertos envueltos que se lo quieren llevar. El ebó va al cementerio y la adié para Paraldo.
- Habla de enfermedades ocultas.
- Congestión pulmonar que termina con la persona.
- Cuídese de hincadas, pues habla de tétano.
- Cuídese de las corrientes de aire.
- Darle de comer a su cabeza.
- Habla de guerra grande, que para acabarla hay que sacar a Shangó para el patio con bandera roja, soplarle aguardiente y tocarle asheré durante 6 días.
- Habla de enemigos ocultos que trabajan bajo para perjudicarlo.
- No recoja a nadie de la calle ni animales enfermos, para que no se perjudique.
- Cuidado con paseos o bailes de máscaras.
- No porfíe con nadie.
- Ponga una tuna detrás de la puerta.
- Atienda a los santos y no meta a nadie en su casa, para que no pierda.
- Cuidado no pierda su trabajo.
- Habla de guerra y de enemigos ocultos que trabajan bajo.
- Habla de espíritus que se lo quieren llevar. Haga ebó con maíz, muchas miniestras, gallina, ropa sudada y mucho dinero.
- A la mujer se le enferma la matriz por daños que le hacen.
- Apóyese en Obatalá, Shangó y Orúnmila.
- Vístase de blanco, pues ahí estará su felicidad.
- Cuídese de las corrientes de aire.
- Ebó Misí con Sasafrás, Almácigo, Ceiba y Rompe Zaragüey; después, rogación de cabeza con 8 frutas distintas.
- Recibir Ifá, Awofakan o Ikofafun.
- Dé comida a un difunto.
- Dé comida a su cabeza.
- Atienda su casa y a los santos.
- Tenga cuidado con enfermedades interiores.
- Habla de guerra.
- Habla de problemas laborales.
- No se deje dominar ni influenciar por nadie.
- No recoger a nadie en su casa, para que no se perjudique.
- No porfiar con nadie.
- La mujer debe hacer ebó para que evite un daño.
- Reciba Ifá.
Relación de obras del odu Ogbe Kana
Un adán (murciélago) vivo, uno muerto, tela blanca y negra, 7 pelos de rabo de zorra. Todo hecho polvo en dos bolsitas, una blanca y una negra. Come codorniz. Por el día se usa la bolsita blanca y por la noche la negra.
Elementos: un chivo, un pollo, un pollo para Paraldo, seis velas, dos cocos, ramo, vela, jutía y pescado ahumado, maíz tostado, cascarilla, miel de abejas, una botella de aguardiente, cazuela de Omiero, dos libras de harina de Castilla, comida cocinada, café, tabaco, etcétera.
Para Egun: arroz, frijoles dulces, refresco, caramelos, juguetes para los muchachos, una jícara grande.
Hierbas: Añil, Albahaca Morada, Espanta Muerto, Sargazo, Algarrobo, Almácigo, Mar Pacífico, Escoba Amarga, Canutillo Morado.
Procedimiento:
1. Se hace un Omiero.
2. Se le da coco (obí omí tuto) a Egun.
3. Colocar a Elegba en posición de ponerle a cada lado 60 montoncitos de harina de Castilla en línea recta.
4. Se le da coco a Elegba y se procede a la matanza del chivo y del pollo, dándole sangre a Elegba y a los 120 montoncitos de harina de Castilla.
5. El chivo se prepara para comer.
6. En una jícara grande se echa arroz congrí, se le echa la cabeza del chivo cruda, de todas las confituras y el pollo del Paraldo, más 120 montoncitos de harina de Castilla. Esta jícara se lleva al monte tupido y se llama a una deidad que se llama Oloshe, dándole cuentas a esta de lo que se ha hecho y de que todos los años se le va a llevar su comida.
Después de esto se saca un plato de todo lo que se ha comido y de todos los dulces, y se llevan a todos los muchachos para el fondo de la casa; se le da el plato al niño enfermo en la mano y se hace una procesión con los niños, de atrás para delante, con el niño enfermo delante, los niños exhortando y alabando al niño, que se llamará Apati, para que coma. Después se reparte todo a los niños y a los mayores, y cuando se acabe la fiesta se baldea la casa con Omiero.
Se coge una mata de yuca y en la raíz principal se le entizan hilos de 7 colores hacia dentro, y se le pone a Yemajá pidiéndole que resuelva lo que uno desea; se le canta:
Esto es para llamar a Efe, que es el espíritu que protege a Yemajá y es el alma del Manatí; además se le ponen 4 pescados toritos del mar a Yemajá.
En este Ifá se lava la cara con agua con azúcar para que le entre el bienestar y la prosperidad.
En este Ifá a Yemajá le quitaron el poder de gobernar la tierra y ella tuvo que regresar al mar, donde volvió a ser poderosa, porque los arrecifes donde vivía la protegieron de los enemigos de la tierra. El Awó de este Ifá tiene que ponerle siempre un pedacito de arrecife al ebó, y para poder darle el poder a su Yemajá y a su Olokun no le puede faltar un pedazo de arrecife dentro.
Si es para atraer a un hombre: el nombre, tierra del zapato del pie izquierdo, hilo negro y rojo, 1 pollito recién nacido, manteca de corojo, miel de abejas y una aguja, 1 vela, 1 coco, al pie de un Elegba.
Si es para atraer a una mujer: tierra del zapato derecho, hilo negro y rojo, el nombre, 1 pollito recién nacido, manteca de corojo, miel de abejas, 1 aguja, 1 vela, 1 coco, al pie de Elegba.
En un papel se escriben las generales completas de los interesados; se le pone pelo de gata ruina y los palos Llamao, Álamo y Amansa Guapo; se envuelve bien y se entiza en hilo amarillo y rojo. Se pone dentro de una jícara y se le echa azogue, vino dulce, miel, precipitado amarillo, polvo de valeriana y aceite de comer, y se enciende 5 días al pie de Oshún. Se lleva al río y allí se dice:
«Oshún, madre mía: que así como corren tus aguas, así mismo fulano corra detrás de mí». Después que Oshún se lo conceda, se le dan dos gallinas amarillas.
Por este Ifá la obra hay que hacerla al pie de Ogún, pues aquí Ogún es el más fuerte de todos los demás Oshas.
Una hoja de tuna se trata de introducir en un papelito con las generales de los enemigos y se forra en tela blanca y roja, pero antes se les sacrifica a Elegba y a la tuna un pollito chiquito. Después la lengua y los ojos del pollito son prendidos con alfileres en la tuna. Se deja al pie de Elegba hasta que resuelva la situación.
Awó Ogbe Kana debe sembrar una tuna alrededor de la casa. También se le pone un erizo de mar dentro de una jícara delante de Elegba, y se le pide que los enemigos no puedan llegar a la casa.
Dos tornillos de hierro; entre uno y otro se pone, con tinta, el nombre de las dos personas en una hoja de Peregún; se encasquillan los dos tornillos con la hoja de Peregún, con un cordel o cáñamo se entiza y se le da paloma sobre Ogún. Se pregunta cuántos días tiene que estar allí; después se le entrega a la persona, para que lo entierre en una maceta de flores.
Se coge hígado y corazón, se coge una copa de esto y otra de aceite de hígado de bacalao y se une todo; se le echa una yema de huevo de gallina, se bate y se toma una vez al día.
Patakíes del odu Ogbe Kana
1.Se adivinó para Ogbe Okonron cuando dejaba el Cielo para venir al Mundo
Estos fueron los Awoses que adivinaron para Ogbe Okonron cuando este dejaba el Cielo para venir al Mundo. Ellos le dijeron que hiciera sacrificio para poder vivir mucho tiempo en la Tierra y evitar así el riesgo de arruinarse a sí mismo. Él se negó rotundamente, y hasta llegó a jurar que sacudiría y refrescaría al Mundo, que por aquella época se reportaba como muy caliente.
Al llegar al Mundo, realmente le hizo la vida muy difícil a las personas. Las personas de su localidad se reunieron y fueron a ver al médico hechicero para que les dijera qué hacer con Ogbe Okonron. Este les dijo que el Awó viviría 30 años y, no satisfechos con esto, fueron a ver al sacerdote adivino, que les dijo que por lo menos viviría 20 años.
Puesto que aquel era el único sacerdote de Ifá que había por los alrededores, ellos decidieron ir a él por adivinación para saber cómo acabar con Ogbe Okonron. Le pidieron que les dijera cómo hacer para acabar con su enemigo. Él les dijo que aquel hombre estaba preparado para la muerte, aconsejándoles que hicieran sacrificio con una gallina, y así lo hicieron. Al poco tiempo, Ogbe Okonron murió, para reencarnar en Ifé, donde le habían dicho que hiciera un banquete con cabra y le diera un macho cabrío a Eshu.
Oni Maatee Ifa mi, Kutu Oworo Ouni maa, Gbigbo Re, fueron los sacerdotes que adivinaron para Ogbe Okonron cuando vino a la tierra de Ifé. Le dijeron que hiciera fiesta a los Ancianos de Ifé con una cabra. Él hizo la fiesta y los Ancianos oraron por él. Le aclararon el camino para practicar su arte de Ifá, y él se hizo famoso.
Si este odu sale en adivinación para alguien que está comenzando una nueva empresa o está cambiando de residencia, se le debe decir que haga banquete a los Ancianos con una cabra y que le dé un macho cabrío a Eshu.
2.Ogbe Okonron parte hacia el Mundo
Eja un Ubu Ati Oniji Male Odo fueron los Awós que adivinaron para Ogbe Okonron cuando venía al Mundo. Se le aconsejó que no viviera en casas abandonadas (Ati Kporo le en yoruba y Owa Nevbo Nasikpaa en Beni). También se le dijo que no jugara bolas con nadie mientras estuviera en el mundo, para disfrutar su suerte hasta el fin, y que sirviera a su cabeza con cuatro caracoles, una paloma y una cabra para recibir honores de la gente. Él hizo el sacrificio.
Cuando entró en el Mundo, le dijeron que viviera en una morada abandonada. No recordando lo aconsejado, fue a vivir en el lugar. La casa estaba deteriorada y el techo goteaba cuando llovía. Él fue un afamado sacerdote y consultaba a todos en aquel desvencijado lugar. Consultó a su Ifá, y este le aconsejó que hiciera sacrificio con un macho cabrío a Eshu, y una paloma, una cabra y un caracol a su cabeza. Él realizó todo.
Después de esto, Eshu desafió a la gente del pueblo diciéndoles si no sentían vergüenza de consultarse en un lugar tan destartalado. Todos se reunieron y construyeron una casa apropiada para él.
El encantamiento que usó Eshu para atraer a las gentes del pueblo fue:
Después de esto, él vivió feliz y prosperó.
3.Ogbe Okonron adivinó para el elefante y Orúnmila
Uranke, un sustituto de Orúnmila, adivinó para el elefante y para Orúnmila en el Cielo, cuando ellos fueron a la tierra de Owan para la práctica de Awó. A ambos se les aconsejó que hicieran sacrificio para evitar el riesgo de muerte a uno de ellos, el cual podía ser asesinado por codicia o por palabras de la boca.
Orúnmila trató de persuadir al elefante para que hiciera el sacrificio, pero él rehusó. Orúnmila procedió a hacer el sacrificio solo, con una cabra a Eshu y un perro para Ogún.
Cuando llegaron a Owan, el arte de Orúnmila impresionó a todos, teniendo una amplia clientela. El elefante era el tesorero de los regalos y compensaciones que tuvieron: él guardaba las cosas en la bolsa que estaba dentro de su estómago. A los 17 días era hora de que regresaran a su casa; Orúnmila pidió al elefante que mostrara las recompensas para compartirlas y el elefante se negó. Le dijo que todo lo que entrara en su bolsa no salía a menos que él muriera, y que ni Ogún, el dueño del bosque, era capaz de hacerle nada. Orúnmila le deseó buena suerte y se despidió.
Ogún había oído la conversación: le apuntó con su instrumento principal de caza y le disparó. Él luchó un rato y al final murió. Ogún llamó a Orúnmila y le dijo que tomara su recompensa. Orúnmila agradeció a Ogún y le dio la recompensa adecuada por su ayuda. Orúnmila regresó a casa en busca de ayuda para cortar la carne del elefante.
Cuando este odu aparece en Igbodun, se aconseja al iniciado que, si quiere vivir mucho tiempo, debe abstenerse de ser mal hablado, avaricioso y alardoso. La codicia le ganaría enemistad mortal y la locuacidad le traería la muerte. En la adivinación, se le debe preguntar a la persona si él o ella está preparado para lanzarse a una aventura lejos de casa. Si es así, se le debe aconsejar que evite la codicia y el alarde, para que no corra el riesgo de perderlo todo, incluyendo su vida.
4.Adivinó para el pozo (manantial) en el Cielo
El pozo perdió su cabeza para Ogongohiahia Olori eye igbo y se convirtió en una criatura sin cabeza. Él vivía en la casa como cualquier otra persona. Después de perder su cabeza ante la misteriosa criatura, decidió vivir fuera de la casa. Entonces fue en busca de adivinación a Orúnmila, para saber qué hacer para poder tomar alimento a pesar de su deformidad.
Las hojas pequeñas adivinaron para el pozo cuando iba a vivir en la manigua; le dijeron que hiciera sacrificio con una paloma y una gallina. Él realizó el sacrificio, y después empezaron a caer hojas de los árboles, animales y otras cosas dentro del pozo, y una vez dentro nunca subieron a la superficie. Así fue como empezó a recibir donaciones, a pesar de su deformidad.
Cuando este odu aparece en la adivinación, se le debe decir a la persona que es probable que sufra una deformidad durante su vida, pero que se convertirá en bendición disfrazada, porque marcará el comienzo de su prosperidad.
5.Adivinó para Meeriye
Estos fueron los Awós que adivinaron para Meeriye cuando iba a hacer una nueva hacienda a principio de año. Le dijeron que debía hacer su hacienda lejos de su tierra natal y que, tan pronto llegara al lugar, debía hacer otra adivinación para saber qué hacer para realizar una buena cosecha. Le dijeron que le diera un macho cabrío a Eshu.
Él viajó al pueblo de Okpoti. Al llegar, fue donde el rey y le pidió permiso para quedarse y hacer una hacienda. Obtuvo el permiso y se le encargó que construyera en un tramo prohibido del bosque llamado Ugbo Umale. El bosque estaba habitado por animales peligrosos que comían a los hombres, y por los reptiles. Al llegar al bosque, él frotó una porción de este y sacó sus Ikines para adivinar en el piso raso. Ifá le aconsejó que comprara una tortuga, que hiciera abundante ñame machacado (obobo a ewo) y que lo rociara con el Iyerosun de este odu en el bosque, antes de pasarle el cepillo a la hacienda.
Él hizo el sacrificio y empezó la construcción. En la época de la cosecha, todas sus recolecciones de maíz (planta y grano), ñame, llantén, plátano y melón produjeron de tal manera que asombraron a todos. Al final del año metió en un establo varios tubérculos de ñame y granos, y envió al rey parte de sus cosechas y un antílope entero. Su éxito como tendedor de trampas hizo que la gente hablara y deseara dejar vacía esa parte del bosque. Al año siguiente se le condujo a un valle pantanoso, donde le dijeron que hiciera su granja. Él no sabía que ese tramo de bosque estaba inundado en tiempo de lluvias y siempre estaba hundido, por lo que la gente del pueblo hacía sus casas en lugares secos.
Antes de empezar a dar cepillo a la tierra para construir la casa, decidió adivinar, y el Ifá que apareció fue Ogbe Okonron. Se le aconsejó que diera un macho cabrío a Eshu de nuevo, lo cual hizo con rapidez. Posteriormente cepilló la tierra, taló los árboles y, en cuanto se secó el follaje, quemó la hacienda. Plantó camellones de ñame y otras plantas tradicionales como maíz, melón, plátanos, pimienta y vegetales. Luego de la estación de siembra vino la época de las lluvias.
Sin embargo, después de disfrutar su sacrificio, Eshu se aseguró de estar regulando la pila de agua en el Cielo para soltar solo pequeñas gotas de agua. Todos los indígenas del pueblo que tenían granjas en terrenos secos no tenían agua para cosechar sus plantas: Eshu cerró la llave y no hubo agua el resto de la temporada. Las cosechas de Meeriye prosperaron con la poca lluvia y el beneficio de sembrar en pantanos. Por otra parte, las cosechas de los indígenas se perdieron y esto causó una hambruna general en todo el pueblo. Los demás pueblos debieron comprarle a Meeriye alimentos por todo el año.
En la próxima temporada de cosecha, los indígenas decidieron sembrar en pantanos y deltas de ríos, pero al preguntar Meeriye por el lugar que debía sembrar, le dieron un trozo de tierra firme. Antes de sembrar y talar decidió adivinar nuevamente, y le salió darle otro chivo a Eshu. Después del sacrificio taló, sembró y cosechó. Cuando vinieron los tiempos de lluvia, Eshu, que siempre estaba de parte de los que sacrificaban, abrió la pila del agua del Cielo y comenzó a llover cada 5 días torrencialmente. La cosecha de Meeriye fue muy buena, pero las que estaban en los pantanos, valles o deltas de los ríos se perdieron.
Al final del año todos pasaban hambre, y los que pudieron le tuvieron que comprar a Meeriye de su cosecha fructífera. Esto le ganó enemigos y lo tildaron de brujo. Algunos decidieron conspirar para ponerlo en el sendero de la muerte. Al venir la próxima etapa de siembra, Meeriye preguntó dónde debía hacer su granja de labranza. Le dieron un tramo del bosque que estaba prohibido pisar porque pertenecía a Ogún. Es por eso que se dice que el extranjero no sabe cuál es el tramo de bosque prohibido si no se le da a conocer. Como nadie lo alertó, Meeriye se fue a hacer su granja en aquel sitio.
Ogún se había marchado a la guerra hacía 3 años. Antes de comenzar a cosechar, Meeriye se miró otra vez y se le dijo que debía sacrificarle otro macho cabrío a Eshu, pero antes de sembrar debía sacrificarle a Ogún en la granja una tortuga y un gallo. Debía sacrificar además en el rancho para Ogún aceite de palma. Meeriye sacrificó el chivo a Eshu y, después de preparar para sembrar, sacrificó en la casa de Ogún. Para el sacrificio en la granja preparó una ceremonia, a la que invitó a los Ancianos del pueblo.
Cuando él estaba talando los árboles, hubo uno que no pudo cortar a pesar de todos los intentos. Decidió entonces hacer la casa al pie de ese árbol, sin saber que allí era donde Ogún limpiaba para hacer su festival anual siempre que estaba en casa. Sin embargo, en la adivinación se le dijo que no matara los animales hasta que no llegaran los invitados. Meeriye trató de invitarlos, pero le daban excusas porque sabían que estaba prohibida la entrada a Ugbo Olore.
Mientras tanto, él mantenía a los animales y día a día los alimentaba. Cansado de enviar invitaciones, decidió consultar a Ifá. Se le dijo que criara los animales en la choza y que le pusiera al perro Okpe-Ogún. Debía tostar muchos ñames (boniatos) y prepararlos para comer todos los días en la granja, dejándolos en la choza por la noche. Debía guardar una botella de vino de palma fresco en la choza cada mañana y dejarla sin consumir hasta el otro día. También se le aconsejó que les cambiara el nombre y les pusiera apodos a sus hijos y sirvientes relacionados con Ogún, como: Ogunhimi, Ogunbeja, Ogunfemi, Oguntoye, Ogundarijimi, Ogunbamila, Ogunbushorire, Oguniyi, Ogundamilehin, etcétera.
Conforme a esto, él cambió los nombres de los miembros de su casa para que tuvieran prefijos Ogún y sufijos que hicieran alusión a Ogún, elogiando a este. Siguió haciendo las tareas normales de la granja. Hasta ese momento no tenía indicio para conocer por qué Ifá le dijo que nombrara a su casa según Ogún, ni tampoco las relaciones de Ogún con su granja. Ya era hora de recolectar ñame: Meeriye y toda su casa hicieron escala temporal en la casa de la granja, con el propósito de arrancar y guardar en el granero la cosecha de ñame.
Así estaban las cosas cuando Ogún y su ejército estaban regresando. Cuando llegó a su bosque, él descubrió que había sido limpiado y que una hacienda prosperaba allí. Deliró con rabia y se preguntaba quién era el atrevido que labraba en su propiedad. Directamente, y como si Ogún regresara a la batalla, arremetió contra la granja. Cuando Meeriye vio la gente agrupándose frente a su casa, se sintió aliviado, porque pensó que por fin aceptarían su invitación de servir a Ogún. Rápidamente reunió todos los animales y materiales con los que tenía que servir a Ogún, colocándose al pie del árbol sin derribar, que era el lugar donde Ogún realizaba su festival anual.
Mientras el grupo se acercaba a la casa, Meeriye empezó a llamar a los miembros de su casa: a su hijo mayor Oguniyi para que trajera el perro Okpe, a Ogunshorire para que trajera agua y a la menor Ogundarijim para que buscara la botella de vino. El proceso de llamado por nombres continuó con aquel orden de sucesión hasta que hubo reunido a todos los miembros de la casa. En ese momento fue que Ogún llegó al santuario. Él se postró para darle la bienvenida a los visitantes, que él consideraba los Ancianos del pueblo.
Ogún, que había atacado, empezó a preguntarse quién era aquel extraño que mostraba tales respetos hacia él, nombrando a todos los suyos con su nombre sin conocerlo, y comenzó a bajar el tono. Aún postrado, Meeriye le dijo: «Mi señor y amo, te doy las gracias en nombre de Olodumare por venir a honrar mi invitación, porque he estado aguardándote durante meses. Tú me autorizaste a cultivar en esta tierra; día a día me he preparado para recibirte, para que ayudes a servir a Ogún, la deidad más poderosa del mundo». En ese momento se levantó y empezó a usar los materiales de sacrificio para rezar en el improvisado santuario de Ogún, pidiendo que los protegiera a todos y que les ayudara a disfrutar del año, que prometía cosecha exitosa.
Cuando oraba, miró hacia arriba y vio al líder de la delegación en plena disposición de combate, y se dio cuenta de que él nunca había visto a este hombre en el pueblo. Ogún permaneció inmóvil. Meeriye y su familia empezaron a temblar. Sin decir nada, Ogún cogió el gallo, le cortó la cabeza con la mano y puso la garganta en su boca para beber su sangre; después le tiró el cuerpo a sus hombres para que se lo comieran. Cogió la tortuga y realizó la misma operación. Capturó el perro, bebió su sangre y arrojó el cuerpo a su ejército. Meeriye temblaba. Ogún cogió el ñame tostado, lo despedazó y se comió la parte del medio, lanzando el resto a sus seguidores. Rompió la corteza del caracol, bebió su líquido y lanzó la carne a los hombres, que estaban hambrientos del largo viaje. Después de beber toda aquella sangre, los ojos y el cuerpo de Ogún se sonrojaron y se fue tranquilizando; bebió vino y dio el resto a sus seguidores.
Después de completar el ritual del sacrificio, le preguntó a Meeriye si lo conocía. Meeriye le contestó que no. Él le preguntó quién le había dirigido y autorizado a cultivar aquellas tierras donde él servía a su Ángel de la Guarda, porque el dueño de aquel bosque era Ogún. Meeriye le explicó que él era extranjero, y que el rey y los ancianos le habían pedido que cultivara aquel sitio. Ogún exclamó que era cierto que un extraño no conocía un bosque divino si no se le decía dónde estaba. En ese momento Ogún le dijo que no temiera más y que siguiera su labranza con seriedad, y ofreció su mano a Meeriye en señal de compañerismo.
Ogún ordenó a sus soldados la marcha hacia el pueblo. Al llegar, acusó a la gente de mostrar ingratitud para con él, ya que entregaron a un forastero inocente sus tierras mientras él combatía en tierras lejanas. Al entrar, masacró a 200 personas a la izquierda y 200 a la derecha. Cuando se disponía a atacar a una de sus 4 esposas, Eleghalogho, ella se arrodilló para recordarle que no había estado en casa todo el tiempo, porque lo había acompañado a la guerra. Él le perdonó la vida y ella cantó:
Esto es lo que canta el sacerdote de Ogún hoy en nuestros días, y esta es la razón por la que un nuevo sacerdote de Ogún comienza su ceremonia de iniciación sirviendo a Ogún en el bosque con los materiales y animales mencionados.
Ogún había mandado a Meeriye que lo acompañara al pueblo, y fue testigo de la matanza. Después se trasladó al palacio e indagó por qué el rey le permitió a sus jefes entregar sus propiedades. El rey le dijo que ese forastero había superado a todo el pueblo en la agricultura durante los 3 años anteriores; por eso fue tentado para que labrara esas tierras, para que Ogún, cuando regresara, pusiera fin a su vida.
Ogún decapitó al rey y a los jefes importantes, y coronó a Meeriye como rey de Okpoti con el nombre de Ajoji Godogbo Obá oun gbile doo, que significa: «El forastero que vino al pueblo, disfrutó las propiedades de la tierra con los hijos de la región, la ganó y también la corona de ellos». Actualmente la tierra de Okpoti existe en el estado de Ondo, de Nigeria, y solo los extranjeros sobreviven como reyes del pueblo.
Cuando este odu sale en adivinación, se le aconseja a la persona que deje su casa actual para instalarse en otro pueblo, porque es allí donde está su prosperidad. Cuando se manifiesta en Igbodun, se aconseja que se inicie como sacerdote de Ogún junto con Ifá.
6.Adivinó para Ekunkun
Irin fue la esposa de Erin, el elefante. Ekunkun, por otra parte, estaba enamorado de Irin y decidió apartarla de Erin. La relación secreta entre Irin y Ekunkun fue revelada a Erin. Cuando el elefante desafió a su mujer, ella huyó de la casa para vivir con Ekunkun. Erin mandó un mensaje a Ekunkun de que, si no le devolvía a su esposa, los aplastaría a ambos. Ekunkun sintió miedo y fue donde Orúnmila para que le aconsejara. Él le aconsejó que hiciera sacrificio con 200 agujas, 2 gallos y un tenedor de palo. Él realizó el sacrificio. Después, Orúnmila le dijo que construyera su casa en el pantano y viviera allí con su nueva esposa. Debía servir su cabeza y la de su esposa en la nueva morada, sobre la ciénaga.
Al ver que su mujer no regresaba, el elefante mandó otro mensaje. Al séptimo día, el elefante se puso en camino hacia la casa de Ekunkun. Al llegar, el elefante rugió para avisar que había llegado y que desaparecieran de su vista. Ekunkun contestó que él no haría nada de eso y que esperaba cualquier cosa. El elefante lo insultó, introdujo sus patas delanteras en el pantano y comenzó a hundirse. Al introducir las traseras le ocurrió lo mismo: todo su cuerpo se hundía en la ciénaga. Eshu intervino, cosiéndolo con las 200 agujas con que Ekunkun hizo el sacrificio. El elefante se hundió en el pantano, entregando el espíritu. Así fue como el elefante perdió la vida, y como Ekunkun tomó la esposa del elefante y salvó su vida.
Ekunkun es una planta que pertenece a la familia del coco y su raíz, Irin, crece en el pantano. Las 200 agujas constituyen garfios espinosos alineados en todos los lados de sus hojas. Se llama Ebó en Beni.
Cuando Ogbe Kana sale en adivinación, se le aconseja a la persona que no seduzca a la esposa de un hombre más poderoso que él, porque de lo contrario le costaría la vida. Sin embargo, si ya lo hizo, debe hacer sacrificio rápidamente para salir airoso del problema. Si es mujer, que no deje a su esposo influyente por otro inconsecuente; si ya se entregó a otro hombre, debe hacer sacrificio para evitar la ira del esposo anterior y no causar problemas.
7.Cómo Araka perdió a su esposa
Araka estaba ansioso por tener esposa y fue donde Ogbe Kana por adivinación. Araka buscó en vano mujer para casarse; le dijeron que hiciera sacrificio para que, después de que encontrara esposa, no la perdiera. Hizo el sacrificio para tener esposa, con una gallina; pero el segundo, con un carnero padre, para no perderla, no lo hizo.
Tiempo después se casó con Erin, una muchacha bella que se transformaba en elefante. Cierto día ella, transformada en elefante, fue al mercado, pero se le olvidó comprar aceite de palma y se quitó la piel de elefante para comprar los víveres olvidados. Ella no se dio cuenta de que el guardia forestal, escondido, la miraba. Cuando regresó del mercado, buscó en vano su piel de elefante. Entonces el guardia salió y le dijo que, si no quería que todos se enteraran de su secreto, debía casarse con él. Ella no quería que su anterior esposo supiera de su entidad animal y aceptó ser la esposa del guardia forestal, siempre y cuando este no la llamara animal. Así quedó sellado el pacto.
Erin vivía feliz con su nuevo esposo y le dio 4 hijos. El guardia, antes de casarse, había rehusado el consejo de hacer sacrificio para que sus palabras no espantaran a su nueva esposa. Ella seguía transformándose en elefante, puesto que cada vez que lo hacía cambiaba sus colmillos por otros nuevos y le traía a su esposo los anteriores para vender. Así, la familia se hizo excesivamente rica.
Entonces Eshu apareció por el Cielo, como de costumbre, preguntándole a su amigo Ighoroko quiénes debían hacer y no hicieron el sacrificio aconsejado. Su amigo le respondió que era Airowoshebo, el guardia forestal. Entonces Eshu se disfrazó de informante y fue a casa de Araka a contarle que su esposa vivía casada con un guardia forestal en el medio del bosque. Araka le pidió que lo llevara allí y Eshu se ofreció rápidamente. Al verlo llegar, Erin lo abrazó alegre y confusa. Airowoshebo, celoso, preguntó quién era el intruso; Erin le dijo que ese era su anterior esposo, antes de que él la chantajeara. Airowoshebo, insultado, le gritó que era una ingrata, porque él la había sacado de la vida animal. Ella entró a la casa, recogió su manto de elefante y corrió al bosque. Su anterior esposo, que al parecer aún la amaba, corrió tras ella cantándole este poema:
Erin miró hacia atrás y replicó:
Con esa canción, volvió a la eterna vida animal en el bosque. Si este odu sale en la adivinación para un hombre que busca mujer, se le dirá que sacrifique una gallina, un chivo y un carnero padre, para evitar que ella le abandone o muera prematuramente después de haberse casado.
8.Consejo de Orúnmila a los hijos de Ogbe Kana
Aquellos hijos de Ogbe Kana para los que aparece este odu en la adivinación de nacimiento o en una ceremonia de iniciación de Igbodun son aconsejados por Orúnmila de la manera siguiente:
Cuando no se hacen los sacrificios requeridos a Eshu, este pone sus pies en el camino para que la gente no pueda ir a sus asuntos diarios; entonces estas personas comienzan a sentir hambre y van donde Orúnmila, que les aconseja servir con akika (puerco espín) a Eshu para apaciguar su ira. Después de hecho el sacrificio, Eshu retira sus pies del camino diciendo:
Si este odu sale en la adivinación para una persona que se propone viajar, se le aconseja que sacrifique la cabeza de un puerco espín para Eshu, con bastante akara. Pero no puede viajar hasta después de 7 días de hecho el sacrificio.
9.Cuando la salud viene
Ifá dice que él ve una bendición de salud. Dos palomas, dos gallinas y dinero es el sacrificio. Ifá dice que la salud viene.
10.Se adivinó para el pueblo de More Agbada
«No mucho tiempo antes que las hojas de ekikun pertenezcan al elefante», «No mucho tiempo antes que el lodo pertenezca al búfalo» y «No mucho tiempo antes que la calle pertenezca a la muchacha de la aldea de Ilaun» eran los que adivinaron Ifá para el pueblo del guardia More Agbada, el día en que algo diabólico los forzaba desde el Cielo contra sus deseos. Ellos dijeron que debían sacrificar una olla de frijoles y maíz hirviendo, una gallina y dinero. Dijeron que cada persona debía cocinar su propia olla de frijoles y maíz.
Ifá dice que algo le está causando a alguien pérdidas, pero que el Dios del Cielo lo detendrá. Alguien debe hacer un sacrificio para que algo que viene del Cielo no se lo lleve a él y a su familia. Un grupo de personas debe hacer sacrificio por causa de espíritus malignos.
Hubo un tiempo en que los espíritus malignos venían del Cielo y se llevaban al pueblo del guardia More con ellos de regreso. Ellos consultaron a los adivinos, les dijeron que debían hacer sacrificios, y ellos sacrificaron. Cogieron los pollos y los sacrificaron, matándolos, y los cocinaron con maíz y frijoles hirviendo en una olla. Además, les dijeron que debían llevar el sacrificio dentro del monte que estaba frente a sus casas, y al que llamamos el Monte de Oloshe.
Cuando los espíritus malignos llegaron al monte y vieron la comida, comenzaron a comérsela. Cuando terminaron de comerla, Eshu les dijo que el pueblo de More fue el que había cocinado la comida y se las había ofrecido, por lo que tenían que regresar al Cielo. Ellos replicaron: «La muerte no come la comida de las personas, entonces los mata».
Ifá dice que se debe preparar comida para los espíritus malignos. Desde entonces, la muerte no se llevó a ningún otro miembro del pueblo de More, y todos los años el pueblo de More cocina esta comida y la lleva al Monte de Oloshe. Ifá dice que este es un grupo de personas que viven en comunidad: ellos deben sacrificar para que los espíritus malignos no entren en su comunidad.
11.Se adivinó cuando iba a comprar a los Ikines como esclavos
«El agua del bosque es color índigo, el agua de la manigua es como aceite de palma; los Ikines enterrados en el camino son como los Ikines de Ifá, pero ellos no beben sangre como los Ikines de Ifá» fue el que adivinó Ifá para «Él sacude los Ikines y conoce el futuro», cuando él iba a comprar a Eda como su esclavo. Ellos dijeron que él debía servir su Eda; él dijo que debía servirlo. Eda es lo que nosotros llamamos las nueces de palma de Ifá. «Él sacude los Ikines y conoce el futuro» es a quien nosotros llamamos Orúnmila.
Ifá dice que es un muchacho, que es un adivino, que estaba sirviendo a Ifá cuando vino del Cielo. La salida o puesta del sol no debe encontrarlo en el campo, y sus pies no deben pisar el rocío del camino al campo.
Ifá dice que nosotros queremos comprar algo. La persona en cuestión no debe temer comprarlo; si no hay suficiente dinero, él debe agregarlo. Estas cosas que él quiere comprar lo beneficiarán. Este es el día en que él está comprando su juego de nueces de palma.
Ifá dice que el destino de una persona nada más que es hacer Ifá: no debe trabajar en el campo, sino en la ciudad. Esta persona debe regresar a lo que estaba haciendo y adivinar para Ifá. Debe sacrificar una chiva y dinero, no menos, y también debe sacrificar una chiva a su propio Ifá.
12.Se adivinó para Cactus porque no tenía hijos
«La plaza abierta pertenece a los extranjeros» fue el que adivinó Ifá para Cactus, cuando ella se iba a mudar para el campo de Igango porque no tenía hijos. Le dijeron que una chiva y dinero era el sacrificio. Ellos dijeron que las brujas no podrían tomar su sangre menstrual y así podría tener hijos. Cactus sacrificó una chiva, dinero y hojas de Ifá.
Le hicieron pequeñas incisiones en el cuerpo de Cactus y esparcieron la medicina en ellas. Las cicatrices de estos cortes son las espinas que tienen los cactus hasta nuestros días. Desde entonces, la sangre o savia de los cactus no puede ser tomada.
Ifá dice que una mujer debe sacrificar para que las brujas no entren en su vientre y destruyan el embrión, y así no menstruará todos los meses.
13.Se adivinó para que el pueblo de More Agbada tuviera hijos
«No mucho tiempo antes el río pertenece a las hojas de ekikun», «No mucho tiempo antes el campo pertenece al leopardo» y «No mucho tiempo antes la calle pertenece a la muchacha de la aldea de Ilaun» fueron los que adivinaron Ifá para el pueblo del guardia More Agbada, donde habían pedido adivinación porque no tenían hijos. Ellos dijeron que ellos cargarían niños. Diez calabazas de frijoles y maíz hervido, diez gallinas y dinero era el sacrificio.
Ellos dijeron que cada uno tendría un niño: en el año en curso, todos ellos cargarían un niño. Desde ese día, en el pueblo del guardia More no han vuelto a comer frijoles y maíz hervido, y lo ofrecían cada año, y al siguiente año bailaban y cantaban:
Ifá dice que una mujer tiene problemas porque desea tener hijos. Ella debe sacrificar diez calabazas de frijoles y maíz hervido, diez gallinas y dinero. Si ella es capaz de hacer el sacrificio, el próximo año cargará un niño en sus espaldas.
14.Se adivinó para el niño de brazos que no comía
«No mucho tiempo antes el río pertenece a las hojas de ekikun», «No mucho tiempo antes el campo pertenece al leopardo» y «No mucho tiempo antes la calle pertenece a la muchacha de la aldea de Ilaun» fueron los que adivinaron Ifá para el pueblo del guardia More Agbada, donde ellos estaban bailando el egemopati porque no tuvieron hijos. Ifá dijo que alguien no estaba bien y debía hacer un sacrificio para que fuera capaz de comer; o un niño de brazos está enfermo y no puede comer: debemos sacrificar para que pueda comer. El sacrificio es un chivo, 120 bollos de maicena y dinero.
Cuando hayan terminado el sacrificio, llevarán los bollos detrás de la casa donde está el niño enfermo; sus condiscípulos los comerán y regresarán cantando:
Tan pronto sus condiscípulos terminen de comer, el niño que no está bien comerá algo.
15.El mal agradecido: a la Tuna le salieron espinas
Había una época en que la Tuna brava no tenía espinas y vivía entre los árboles grandes y pequeños, y no progresaba, porque los animales, al pasar junto a ella, se recostaban para rascarse y la tumbaban, y también a los hijos. Ante esta situación fue a casa de Orúnmila, lamentándose de lo que le estaba sucediendo.
Orúnmila le hizo Osode y le vio este Ifá, y le marcó rogación de inmediato. Le empezó a practicar una serie de incisiones, en las que posteriormente le dio sangre, y con un preparado que tenía le fue poniendo púas en esas incisiones. Al transcurrir el tiempo, cuando nacían sus hijos ya tenían esas espinas, por lo que los enemigos ya no se les acercaban, y la familia pudo prosperar. Pero ellos fueron abandonados por sus propias familias y se fueron a vivir al desierto, donde nadie los molestaba.
Una vez Orúnmila se vio envuelto en una gran guerra en la que se veía aventajado por el adversario, y en tales circunstancias se acordó del favor que años antes le había hecho a la Tuna brava, y a ella se dirigió, ya que de su ayuda dependía la victoria. La Tuna, por su parte, se mostraba indiferente a los ruegos de Orúnmila y le contestó: «No me es posible ayudarlo». Orúnmila, ante tal ingratitud, dijo: «En verdad que usted es una mal agradecida», y le recordó el favor que tiempos atrás le había hecho. La Tuna, al oír la recriminación que Orúnmila le expresaba con razón, aceptó ir con él para apoyarlo en su problema.
Nota: la persona que se mira es mala y no agradece nada, y cuando sale del apuro se olvida del favor que le hicieron.
16.La apoderación de Egun cuando nacen los niños
Había un niño raquítico por su poco comer, y un día le dieron una fiesta; el niño estaba en su cuarto, acostado. En la sala se reunió un grupo de amiguitos, a los cuales se brindó una comida. Antes de comer, empezaron a dar palmadas cantando: «Queremos que coma nuestro amiguito». Después de que terminaron de comer, fueron donde estaba su amiguito en el cuarto y, dando palmadas, cantaban: «Fulano de tal, queremos que comas; que coma nuestro amiguito». Antes se le había dado un gallo a Elegba.
Gallo a Elegba, todo lo que se come, darle una comida a los niños, y que antes y después de comer den palmadas y canten.
17.La herencia
Gallo, 2 palomas, 9 babosas, un cuerno de búfalo, un pedazo de marfil, un poco de algarrobo, tela de distintos colores, manteca de cacao, cascarilla, jutía y pescado ahumado, maíz tostado, mucho dinero.
Vivía en un pueblo un padre con su hijo, que era soltero, y sucedió que el padre, viendo que se iba a morir, llamó al hijo y le dijo: «Soy pobre y nada puedo dejarte, pero yo quisiera que te casaras lo más pronto posible, que yo te aseguro que serás feliz si haces lo que te voy a decir: cuando hayan pasado siete días de mi muerte, tú verás que de mi tumba sale un gusano; tómalo, que ese gusano se transformará en un Elefante, a quien alimentarás hasta que pueda valerse por sí mismo; después déjalo escapar al monte.
Con este cuerno de búfalo que te entrego, y estas hierbas, pasados los siete primeros meses de cada año llamarás tocando el cuerno al Elefante; este acudirá a tu llamada y así verás cómo va creciendo. Al cabo de los cinco años, con las hierbas que te doy, vuelves a llamar al Elefante, y le dirás: vete al bosque en busca de otros Elefantes y tráemelos. Cuando hayas reunido gran número de Elefantes en el sitio que te digo, harás una gran empalizada, de modo que no puedan escapar de allí; luego entierras el cuerno en un hoyo profundo, que luego taparás con tierra. Cazarás uno por uno de estos Elefantes, y de sus carnes y colmillos tendrás riquezas. Y el último que quede es mi carne: podrás matarlo, pero sus despojos los repartirás entre tus amistades; tú no comerás de ella, porque sería como comerte a ti mismo.
Esta es la herencia que te puedo dejar». Y diciendo esto, murió. El hijo siguió sus consejos y tuvo riquezas en abundancia.
18.La mujer del Elefante
Ate era la mujer del Elefante, y un día Orúnmila se la robó. Al saberlo, el Elefante se indignó de tal manera que se puso furioso y salió con el ánimo de darle muerte a Orúnmila. Este, que se enteró, hizo ebó con tuna y cargó toda su casa con bastante tuna. El Elefante venía tumbando árboles y, cuando llegó a casa de Orúnmila, la acometió tan fuerte que se enterró las espinas en el cuerpo, empezando a dar manotazos para quitárselas del cuerpo, y mientras más esfuerzo hacía, más se las enterraba, hasta que cayó muerto. Orúnmila salió y se percató de que estaba muerto; le cortó el rabo y los colmillos para hacer Irofá, y se puso a cantar.
19.Awó Moni Boshe era infeliz porque no oía los consejos de Shangó
Pescado fresco, codorniz, granos, palo Aragba, una piedra, aguardiente, 3 pimientas de guinea, miel de abejas, mucha manteca de cacao, maíz tostado, dinero.
Nota: el dueño de este signo no se puede separar de Shangó nunca, para vencer las dificultades; por este Ifá siempre hay que darle pescado fresco a Shangó.
En este camino, en la tierra Ganga ni Lode vivía un Awó hijo de Shangó llamado Moni Boshe. Dicho Awó pasaba mucho trabajo para dirigir la tierra, pues no se veían buenos resultados de todo lo que mandaba y decía. Su pueblo comenzó a enfermarse y los problemas entre los habitantes eran cada vez mayores. Todo esto le pasaba a Awó Moni Boshe debido a que su padre siempre le estaba aconsejando que se pegara a él y que no oyera los consejos de su madre, que en este odu se llamaba Eni Ofo Temillo, la cual no le había enseñado nada más que todo lo malo a su hijo Moni Boshe. Esta lo tenía como si fuera un esclavo, por el egoísmo de que nadie más estuviera a su lado. Él no podía tener felicidad con ninguna mujer, y cada vez que tenía una, su madre Eni Ofo Temillo iba al secreto que ella tenía, que consistía en una piedra, y lo llamaba de esta forma:
Le untaba manteca de corojo a la piedra y la tapaba con un paño negro, y la mujer que Awó Moni Boshe tenía empezaba a esquivarse y lo abandonaba. Todo este problema a Shangó lo tenía muy preocupado, al ver que su hijo no oía sus consejos y se guiaba por su madre.
Cierto día Shangó cogió un pashán, ero, y con una gallina blanca llamó el secreto de Eni Ofo Tomillo en esta forma:
Y le dio a la piedra sangre de la gallina blanca. La madre de Moni Boshe se empezó a sentir como atontada, momento que aprovechó Shangó, y se llevó a Moni Boshe para la tierra de Ganga ni Lode, a que gobernara ese pueblo y que se olvidara de su madre para que fuera alguien en la vida, y le dijo: «Tienes que aprender, aunque te cueste mucho trabajo, a dirigir esta tierra; la influencia de tu madre siempre te llegará, por eso es que tienes que pegarte a mí, que soy el único que puede salvarte».
Awó Moni Boshe no oía a Shangó y seguía con el pensamiento fijo en su madre; por eso en la tierra Ganga ni Lode todo era atraso y enfermedad. Una vez toda la población se reunió frente a la casa de Awó Moni Boshe para pedirle que los salvara de tanta epidemia y atraso. Este dijo que llamaría a Shangó, su padre; así lo hizo, y Shangó acudió enseguida a su llamado y fue con su hijo a la tierra. Al verlos llegar, la población se puso muy contenta, pensando que Shangó les podría ayudar. Awó Moni Boshe mandó a pasarle mensajes de obras y trabajos para su pueblo, pero su pueblo empeoró: comenzaron a morir los enfermos y viceversa. Todo esto se debía a la acción de Shangó, que le estaba creando problemas a su hijo por este no querer oírlo.
Viendo esta desgracia, Awó Moni Boshe se tiró a llorar a los pies de Shangó, le pidió perdón y le dijo que le obedecería en todo, y que perdonara a su madre para que le hiciera una ceremonia a él. Al llegar la madre y ver a su hijo tan destruido, le pidió perdón y le dijo que más nunca tocaría el secreto de la piedra, y que la perdonara por ser tan egoísta y dura con él. Awó Moni Boshe la perdonó y le dijo a Shangó: «¿Cuál es la ceremonia que tengo que hacer para regresar a la tierra Ganga ni Lode y salvarla?». Shangó le dijo: «Busca un pescado fresco y, junto a una Ceiba, llámame bien y dámelo junto con tu cabeza».
Cuando Awó Moni Boshe terminó la ceremonia, Shangó le puso las manos en la cabeza y le dijo: «Ahora ve para la tierra, que poco a poco irás salvando, aunque siempre existirán los problemas y las enfermedades»… To Iban Eshu.
20.El nacimiento del Irofá y el Tablero
Al principio de la creación, Orúnmila era íntimo amigo del Elefante y entraba con él al monte, y juntos hacían toda clase de labores para buscarse algún dinero y así ganarse el sustento diario; pero Orúnmila no tenía la misma fuerza que el Elefante y no podía trabajar como él. Ellos trabajaron juntos en el monte por espacio de tres meses y tres años consecutivos, pero cuando terminaron, Orúnmila tenía poco dinero y solo le alcanzó para comprarse un traje blanco; sin embargo, Ayanaku (el Elefante) había ganado mucho dinero.
En el camino hacia la ciudad, Orúnmila le dijo a Ayanaku: «Regresemos a trabajar al monte para ganar más dinero». El Elefante le contestó: «Regresa tú si lo deseas, pues yo gané bastante dinero». Como Orúnmila tenía poco dinero, que lo había gastado en su traje blanco, regresó al monte, pero antes le entregó su traje blanco a Ayanaku para que se lo llevara para su casa y se lo guardara hasta su regreso. Cuando Orúnmila regresó del monte con un poco más de dinero, se encontró con el Elefante, el cual llevaba puesto su traje blanco, y al preguntarle por el mismo, este le contestó: «Tú nunca me has dado a guardar nada». Ambos pelearon, pero Orúnmila no pudo vencer al Elefante, pues este era mucho más fuerte que Orúnmila, y a causa de eso se separaron.
Orúnmila tomó por el camino de Ado sin su traje blanco, y el Elefante cogió por el camino de Alo con el traje blanco puesto. En el camino de Ado, Orúnmila se encontró con un cazador, que le dijo que andaba a la caza de un Elefante. Orúnmila le respondió: «Acabo de ver uno vestido de blanco que tomó por el camino de Alo». El cazador se dirigió por ese camino y, al ver al Elefante, lo mató con sus flechas, lo abrió y dentro le encontró su vestido blanco; después le cortó la cabeza, el rabo y los colmillos, y se los llevó a Orúnmila de presente. Entonces Orúnmila con el rabo hizo el Iruke, con el colmillo hizo el Irofá y con el frontil hizo el Tablero.
Nota: el vestido blanco es el Alá, el manto intestinal de los animales.
21.Todo se le pregunta a Orúnmila o Ifá
Orúnmila salió a pasear y llegó a una finca donde había unas matas con frutas muy preciosas, las cuales estaban envenenadas, porque las gentes de ese pueblo estaban en guerra con otro pueblo y lo estaban esperando para ver si los envenenaban con las frutas, porque de esa manera era más fácil la lucha con los contrarios.
Orúnmila, ignorando esta situación, brincó la cerca, llegó hasta abajo de la mata, arrancó frutos de ella y empezó a comer. La gente de ese pueblo, al verlo comiendo de esos frutos, le gritó: «Oiga, no se coma esas frutas, que están envenenadas»; pero ya era tarde, porque Orúnmila había comido de las mismas y se había envenenado, por meterse en lugares ajenos sin antes preguntar.
Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.
↑