Odi Roso
Odi Iroso
«Con mis propias manos me hice Rey».
Rezo de Odi Roso
ODI ROSO AWO ASHE MOWE ADIFAFUN OLOGBO ADIFAFUN OMA OSA ADIFO EKUTE AYAYU KORO ADAFE AYA.
Súyere de Odi Roso
«ADE LOWO, ADE NI ORISHA, ADE NI OBA»
En este odu nace
- Nació: la respiración.
- Nació: los hemisferios cerebrales.
- Nació: que la caraira le coma los ojos a los muertos.
- Nació: la confusión del sexo opuesto.
- Nació: que la hierba seca se doble.
- Nació: ponerle frijoles carita al Ángel de la Guarda.
- Aquí: todo el cuerpo duerme menos la nariz.
- Aquí: es un Ifá de inmoralidades y de manchas.
- Aquí: no se puede comer frijoles carita.
- Aquí: se cree que todo lo que brilla es oro.
- Aquí: habla de misticismo y espiritualidad.
- Aquí: es un Ifá de amarre.
- Aquí: se padece de los testículos.
- Aquí: se prohíbe cortarse el pelo.
- Aquí: se puede ser afeminado por vicio.
- Aquí: habla Oshun Ibu Awayemi.
Descripción del odu Odi Roso
Odi Roso es el odu número 65 del orden señorial de Ifá. Advierte una enfermedad en la cintura o en las sentaderas y, al mismo tiempo, anuncia un incremento en los negocios. Cuando quien se consulta es una mujer, se presentan problemas de menstruación o dificultades vaginales, además de conflictos en su matrimonio.
Es un odu de inmoralidades y de manchas: la persona es de malos sentimientos y trae un Egun apegado. Aquí, mientras la persona duerme, su enemigo trabaja. Desde la niñez la persona se desequilibra por haber visto a mayores realizando el acto sexual, y existe además un Egun que viene de noche a hacer vida con ella. Por este odu no se pueden tratar locos ni enfermos mentales. Nadie es hábil para mantener dominio de poder sobre el Awo Odi Roson: es un Ifá de autodidactas en todas sus cosas.
Este Ifá prohíbe comer frijoles caritas; se le ponen en adimú al Ángel de la Guarda, sea el Osha que sea. Aquí nace la confusión del sexo opuesto y aquí se cree que todo lo que brilla es oro. El iré de este odu es vivir con hijo o hija de Oshun y adorar a Azojuano (San Lázaro). Hay padecimiento de los testículos. Odi Roson no conoció a su mamá. Es un Ifá del Pilón y hay que recibir a Osanyin completo. En este odu nació que las hierbas secas se doblen: la persona, antes de morirse, ve cómo se le engarrotan las manos. Por este Ifá no se brincan mangueras ni tubos; si es necesario cruzarlos, se pisan, para que no merme el potencial viril. Por este odu se hace ebó con cualquier cosa y con eso se resuelve.
En este odu habla Oshun Ibu Awayemi, dueña de las fosas nasales. Lleva dos adanes largos que, cuando se le da el chivo, se le meten en la nariz de éste; ese chivo se capa desde chiquito y se cría desde pequeño. Lleva además un hacha y dos coronas largas, y también una corona con flecos de caracoles que se pone encima de la sopera. Esta Oshun nace en el odu Oshe Iroso.
Este Ifá prohíbe cortarse el pelo, ya que la tijera y la navaja no van a su cabeza. Se interpreta que la mujer, recibiendo Ikofafun, no tiene necesidad de hacer Santo, y que en Ita de Awofakan el hombre no tiene necesidad de hacer Santo ni Ifá. Aquí se puede ser afeminado por vicio. La persona de este odu está predominada más por los espíritus que por los Santos; ha caminado en el espiritismo y nació para ser espiritista. El odu marca desobediencia. A los padres, los hijos ya mayorcitos les estorban en la casa. Es un odu de pasar trabajo en la vida, y la persona, después de hacer Santo, lo abandona.
Aquí se tienen muchos enemigos. Shango protege a la persona, pues fue quien la crió, y siempre hay que cumplir con él. Este odu, en Atefa, Ita, Iyoye, Awofakan o Ikofafun, y en Ita de cualquier Osha u Orisha que se reciba, dice que esta persona siempre será calumniada. No se tiene asiento ni seguridad en nada. Las hijas de este odu tienen que amarrar a sus maridos para no perderlos. La falta de alteración del hombre puede deberse a haber tenido relaciones sexuales con afeminados y a que alguien le trabajara la naturaleza, por lo que no se altera con las mujeres. En este odu habla también Agayu, y hay que contar con él para buscar cabeza y firmeza.
Odi Iroso posee un Egun que todo se lo revela en sueños, y aquí se dice que las madres, aun después de muertas, velan por sus hijos. Es un Ifá donde Osun se desploma: la persona lucha por llegar arriba y, cuando está en la cima, de pronto todo lo pierde; para levantarse de nuevo tiene que acudir a Osha y a Orunmila. Habla de misticismo y espiritualidad: el misticismo es el estado de quien se dedica mucho a las cosas espirituales de tipo religioso, la doctrina que hace consistir la perfección en una especie de contemplación estática que une el alma con su Dios por mediación del amor. Es un Ifá de amarres, y Odi Roson posiblemente sea hijo de Olokun.
Las enfermedades que aquejan a este odu son: padecimiento de los oídos, testículos, sistema nervioso, traumatismo, impotencia, padrejón, insomnio y sistema respiratorio. Odi Iroso es la onomatopeya o rugido del mar embravecido. Por este Ifá hay que darle de comer a la palma real. El odu representa el ocaso, el atardecer en que el sol cae por debajo del horizonte y está entre rojizo y amarillento: ése es el color del alma de Odi Roso. Este odu domina el poder mental en esa hora, pues en ella comienza la comunicación con los Eguns; por eso se debe saludar el ocaso.
Este Ifá es muy envidiado y tiene un Egun protector que siempre lo ayuda a vencer. Hay que tener mucho cuidado con mantener relaciones de amistad o de negocios con personas imperfectas, pues en determinado momento pueden revelar sus secretos y comprometerlo. Aquí la persona sabe mucho de una cosa, pero olvida que otros conocen de otras. No se puede llorar por dinero ni por la miseria que se pueda estar pasando. La persona va a tener un hijo y, cuando llegue, cambiará su suerte. No debe pelear con su cónyuge y debe oír los consejos que éste le dé. Hay que cumplir con Obatala, pagarle lo que se le debe, limpiar la casa y la cama, y no fiarse de nadie, ni de los de la propia casa.
Cuando la persona de este odu se ve mal, blasfema y se desea la muerte; pero cuando se ve ante el peligro se acuerda de los Santos y les pide ayuda, porque Odi Roso le tiene apego a la vida. En este odu es imprescindible montar el secreto de Alawana Ashegon Oba, para poder destruir a todos los enemigos que siempre tiene Odi Roso en su contra; Alawana fue el primero que recibió la carga de Azojuano y es el portero del cementerio. Odi Iroso siempre ve sucumbir a sus enemigos, y el que se ríe de él se muere. Con su misma mano se hizo Rey.
Hierbas del odu
- Peonía.
- Verdolaga.
- Platanillo de Cuba.
- Vicaria.
- Espantillo.
Relación de obras del odu Odi Roso
Siempre se debe usar encima un capullo seco de algodón, para recoger las malas influencias de los enemigos y las brujerías.
Dice Ifá
- Que Ud. no duerme de noche bien, sueña con cosas malas y ve a sus enemigos.
- Ud. ha perdido dos suertes, haga ebó si quiere recuperarlas.
- A Ud. lo han de mandar a buscar o lo van a mandar a un lugar para un negocio, pero antes de ir, hágase una rogación para que tenga suerte y salga bien.
- Ud. se asusta por la noche y no puede dormir.
- Ud. no tiene asiento ni seguridad en sus asuntos.
- Cuide a su cónyuge y no pelee con él.
- A Ud. la está enamorando un hombre y si le es infiel a su marido le puede costar la vida.
- Un Santero le hizo Osanyin y ese Santero la enamoró.
- Si lo mandan a buscar de algún lugar, que se haga el enfermo.
- Ud., para que se ponga bien de su cerebro, tiene que hacer ebó.
- Ud. va a tener un familiar preso, pero no le conviene la averiguación de chismes por sus fatales desenlaces.
- Ud. deberá respetar a sus mayores, y principalmente a sus padres.
- Ud. debe saludar el ocaso (atardecer).
- Ud. tiene que dominar su poder mental.
- Ud. debe tener cuidado de mantener relaciones con afeminados, pues en un momento determinado pueden revelar un secreto que a Ud. lo comprometerá sobremanera.
- Ud. tiene un Egun que hace vida con Ud. por la noche.
- Ud. no puede comer frijoles de carita.
- Ud. deberá vivir con hijas de Oshun, que serán su suerte.
- Ud. tiene que recibir a Osanyin.
- Ud. no puede cortarse el pelo, ya que la tijera y la navaja no van a su cabeza.
- Ud. padece de padrejón.
- Ud. tiene muchos enemigos.
- Ud. deberá atender a Shango, ya que él lo protege.
- Ud. no tiene asiento ni seguridad en los negocios ni en su casa.
- Ud. nació para ser espiritista.
Refranes de Odi Roso
- Mientras el cuerpo duerme, la nariz respira.
- Con mis propias manos me hice Rey.
- No sabe lo que es amor, el que no está enamorado.
- Uno es el mejor guardián de su negocio.
- El sueño, es el aliento que Olorun da al hombre.
- Buena ayuda recibe, quien se ayuda a sí mismo.
- Luchar por sí mismo es la mejor medicina.
- Nuestra opción antes del nacimiento, es nuestra experiencia de la vida.
- Todo lo que brilla no es oro.
- Lo que une el alma con Olordumare, es el amor.
Eshu-Elegba del odu Odi Roso
Eshu Alufama es el Eshu que acompaña al odu Odi Roso. Su montaje y su carga pertenecen al secreto de los mayores de Ifá y no se publican.
Patakíes del odu Odi Roso
1.El tigre, la babosa y las aves
Los animales y las aves celebraban reuniones conjuntas para discutir su bienestar común. En ellas se escuchaban con frecuencia las insinuaciones que el tigre dejaba caer de manera indirecta, proponiendo hacer las paces con los más indefensos y con aquellos que no tenían pies ni manos. Durante mucho tiempo la babosa no comprendió que aquella metáfora se refería a ella, mientras muchos otros animales, temerosos de las dudosas intenciones del tigre, iban desertando de las reuniones.
Fue entonces cuando la babosa se consultó en casa de Orunmila, quien le aconsejó sacrificar a Eshu y dejar de asistir a las reuniones, pues un poderoso compañero suyo estaba en su propia casa. En la última reunión a la que asistió, cuando volvió a tocarse el punto de hacer las paces con los que se arrastraban por el suelo, la babosa respondió que se podía no tener pies ni manos, pero que eso no significaba carecer de inteligencia. Todos se miraron unos a otros y, desde ese día, la babosa no volvió, porque comprendió que era el único animal sin miembros.
Al descubrir su ausencia, el tigre cambió de estilo: invitó a las aves a buscar leña para preparar un fuego en el que «asarían el agua». Para entonces solo quedaban cuatro miembros: el tigre, las aves, la tortuga y el agua. Las aves no entendieron al principio la propuesta, pero al llegar a casa quisieron comprobar si en realidad el agua no podía asarse y fueron a ver a Orunmila. Éste les dijo que rociaran agua sobre el fuego: al instante el agua apagó el fuego, prueba clara de que no podía ser asada. Les indicó después que se arrancaran algunas de sus alas y las echaran a la llama: ardieron totalmente apenas hicieron contacto con el fuego. Así comprendieron que aquella alusión a asar no era más que un presagio contra ellas, y dejaron de asistir a las reuniones con este poema:
Solo ya con la tortuga y el agua, la tortuga, que tradicionalmente confía en su ingenio, sugirió mudar el lugar de la reunión hacia la selva, pues así tendría mayor oportunidad de escapar. Como al agua no podía hacerle nada, el tigre se molestó muchísimo, le entró hambre y quedó obligado a volverse un solitario. Desde aquel día decidió atacar a cualquier animal o ave que se le cruzara por delante, y por eso el tigre no perdona a animal alguno que encuentre en su camino.
Cuando este odu sale en el ogbodu, se aconseja a la persona dejar de asistir a las reuniones sociales o de otro tipo; en cualquier caso debería sacrificar tres babosas, carne de tigre y cualquier tipo de ave que vuele, agasajar su cabeza con la carne de tigre y a Eshu con las babosas y las aves. Cuando aparece en la adivinación, la persona debe agasajar su cabeza y a Eshu para sobrevivir a intrigas secretas para matarla, y dejar de asistir a todo tipo de reuniones.
2.El tigre, el perro, el chivo y el pájaro en el río
Éstos fueron los Awoses que adivinaron para el tigre, el perro, el chivo y las aves cuando iban a sacar el agua del río para capturar peces. El chivo y el pájaro hicieron sacrificio; el perro y el tigre, no. Ya en el río, estuvieron sacando agua durante mucho tiempo sin apenas capturar un solo pez; el contratiempo los cansó y les dio hambre, y los otros tres enviaron al pájaro a casa en busca de fuego.
De regreso, el pájaro se detuvo a comprobar cómo podía asarse el agua al fuego: dejó caer unas gotas sobre la llama y vio que no se apagaba. Pero cuando se arrancó una de sus plumas para asarla, ardió casi al instante. Con aquel experimento quedó convencido de que en realidad el juego era asarlo a él, así que botó el fuego bien lejos y se alejó de allí volando, sin siquiera regresar al río. Los demás lo esperaban en vano; viendo que no volvía, el chivo dejó caer a propósito el güiro con el que sacaba agua y fingió nadar en su búsqueda; después de nadar un buen rato, decidió escaparse.
Le llegó el turno al perro, que corrió tan veloz como pudo hasta llegar a una encrucijada, donde encontró algo de comer. Cuando el tigre descubrió que todos aquellos a los que podía haber utilizado como comida habían huido, decidió ir tras ellos: pronto capturó al perro allí donde aún se encontraba, lo mató y lo devoró; después buscó en vano al pájaro y al chivo.
Cuando sale en la adivinación, se le dice a la persona que se propone embarcarse en un proyecto con otros tres socios: debe sacrificar para evitar resultar asesinada por esas otras tres personas o socios, y conservar siempre su ingenio y su chispa.
3.La madre inválida y la chiva amarrada
Éstos fueron los dos Awoses que adivinaron para una madre inválida que a menudo se quejaba de dolores, sobre todo por la noche, y molestaba a otras personas que dormían. Se le indicó hacer sacrificio con un chivo, una gallina y un conejo para que se curara. Por eso, cuando este odu sale en una consulta, se le dice a la persona que hay alguien enfermo en su casa que se queja por las noches, y al inválido se le aconseja sacrificar para que se cure.
En la consulta se le dice también a la persona que en su casa hay una chiva amarrada en espera de ser sacrificada: no debe comer de la parte de afuera de la carne de esa chiva cuando la maten, porque antes del amanecer los ancianos de la noche cambiarían su sangre por sangre humana, y aquellos que coman de esa parte se enfermarán.
4.La adivinación que hizo antes de dejar el cielo
Éstos fueron los dos Awoses que adivinaron para él cuando dejaba el cielo para venir al mundo. Se le aconsejó agasajar a Eshu con un chivo para prevenir el riesgo de una enfermedad severa en la tierra, y a Ogun con un gallo. Hizo los sacrificios y bajó al mundo, donde se dedicó al comercio, olvidando por completo la práctica de Ifá.
Poco tiempo después se le desarrolló un mal catarro que lo sometió a tratamiento durante un largo período; fue a varios lugares para tratar de curarse, pero no mejoraba. Ya muy desesperado, decidió consultarse, y se le dijo que agasajara a Eshu con un chivo, y también que había abandonado torpemente la senda de su destino, pues se suponía que fuera un sacerdote de Ifá en ejercicio. Hizo los sacrificios y se restableció. En la consulta se le recordó la advertencia que se le había hecho en el cielo por negar dos pájaros: la gallina de manigua (Oyele en yoruba y Ukorobozo en Benin) y el cuchillo o cuco (Akoilo en yoruba y Erigoin en Benin).
Desde entonces comenzó a practicar el arte de Ifá además de su comercio, prosperó inmensamente y disfrutó el resto de su vida con buena salud. Cuando este odu sale en la consulta, se le dice a la persona que haga sacrificio para evitar su muerte y la de sus hijos: debe agasajar a Ifá con gallinas y a Eshu con un chivo.
5.La vieja que obstruía el imperio de Olofin
Agutan Ipopo mejo ihin oko era el Awo que había adivinado para Orunmila cuando fue invitado a solucionar los problemas en el reino de Ifá. Desde hacía mucho tiempo las cosas marchaban muy mal en el reino y nadie era capaz de determinar la causa. Olofin había invitado a sacerdotes divinos de varios lugares para que averiguaran por qué los sacrificios no se manifestaban, por qué las embarazadas abortaban, por qué las mujeres no salían en estado, por qué las cosechas de las granjas eran cada vez más pobres y por qué él mismo sufría esporádicamente de impotencia sexual.
Nadie sabía que una mujer mayor, pariente suya que vivía en su casa, era quien causaba todos aquellos problemas, pues Olofin había sido advertido previamente de no permitir que ningún pariente suyo viviera con él por tiempo indefinido. Aquella mujer tenía el diabólico poder de embobar a cualquier sacerdote divino que entrara al palacio. Después de que todos los adivinos conocidos trataran infructuosamente de resolver el problema, Olofin preguntó si quedaba algún otro divino o profeta por llamar, y le informaron de un tal Orunmila, el sacerdote de Oke-jetti (Babadudu Oke-jetti). Sin pérdida de tiempo envió por él.
Antes de partir, Orunmila consultó a sus adivinos, que le indicaron hacer un sacrificio con un huevo. Después de la ceremonia se le entregó el huevo para que lo llevara al palacio, con esta indicación: cuando completara lo que pensaba hacer en el palacio de Olofin, vería a su salida una bola gigante de llamas cerca de la puerta; debía lanzar el huevo dentro del fuego, y después de eso vería a la mujer responsable de todos los problemas del imperio, pues a ella le estaba prohibido ver un huevo.
Cuando Orunmila llegó al palacio realizó la consulta y le dijo a Olofin que una vieja de tez hermosa era la responsable de todos los problemas, aunque obtendría la confirmación cuando regresara a casa. Todo el mundo quedó perplejo. Tras indicarle los requisitos del sacrificio, le dijo a Olofin que él volvía a casa para conseguir las hojas del sacrificio. En cuanto dejaba atrás los muros del palacio vio un gran fuego ardiendo y tiró el huevo hacia él. El fuego se extinguió inmediatamente y bajo él pudo verse el cadáver quemado de un ser humano: al acercarse a examinarlo, se comprobó que correspondía a la vieja de tez clara que vivía con Olofin.
Orunmila confirmó que todos los problemas de Olofin habían concluido y fue bien recompensado. De allí en adelante, todas las desgracias que habían abatido al Rey y al país comenzaron a apaciguarse. Cuando este odu sale en la consulta, se le dice a la persona que una vieja de tez clara está obstruyendo su progreso en la vida. Debe hacer sacrificio con un simple huevo: los sacerdotes de Ifá ruegan con el huevo y se lo dan al consultado para que lo rompa en una encrucijada; después de eso verá el fin de sus problemas y derrotará al enemigo.
6.Cuando Alawana ensuciaba la casa de Oshun
En la tierra Iyebu Teyun Lashe Lenu vivía Azojuano junto con Yalorde Oshun Okere; ambos eran los dueños de la región y tenían muchos hijos, siempre pendientes de todo lo que ellos pedían para mantener la felicidad en aquella tierra. Antes de ponerse a vivir con Oshun, Azojuano había tenido gobierno en otra tierra, en la que tuvo un ayudante llamado Eshu Alawana. Como ese Eshu comía de todo lo podrido, Oshun no lo toleraba en la casa, y Alawana tuvo que irse a vivir al cementerio, donde era el que acarreaba la comida de Yewa y de aquella tierra. Él quería mucho a Azojuano, que había sido su maestro, y siempre iba a su casa a buscarlo, pero no podía entrar porque Oshun, por su peste, no lo quería.
Producto de todo esto, Alawana vigilaba a Oshun y, cuando ella se descuidaba, entraba a la casa y la ensuciaba. Cuando lo iban a buscar, se escondía en el latón de la basura y se transformaba en basura; entonces, en forma de basura, entraba en la casa sin que nadie pudiera verlo, creando dificultades dentro de ella y trayendo la enfermedad y la tragedia.
Un día Oshun le dijo a Azojuano: «De un tiempo a esta parte pasamos muchos trabajos», y lo convenció de ir a ver a Orunmila. Éste le hizo osode, le vio este odu Odi Iroso y le dijo que él tenía un personaje que siempre había andado con él y que últimamente había relegado al olvido por andar con su mujer; que ese personaje, en su búsqueda incesante, perjudicaba la casa, porque no era comprendido como era necesario. Entonces le marcó ebó, y junto con Oshun tenía que barrer la casa cantando este súyere:
Cuando barrieron la basura de su casa se la llevaron a Orunmila, pero antes cogieron un poco de ella y le echaron jutía y pescado ahumado, maíz tostado, aguardiente y miel de abejas, y la pusieron en la puerta, dándole obi omi tuto y dándole un gallo y una paloma. Después, con esa basura hicieron Akuayerú y la pusieron en el latón de basura, donde Azojuano cantaba:
Entonces Alawana se incorporó de dentro de la basura, y Azojuano y Oshun, al verlo, supieron quién era el que ensuciaba la casa y causaba tantos trastornos. Cuando se paró del latón de basura, Alawana cantaba:
Azojuano le dijo: «No puedo negar que tú y yo tenemos que andar juntos por designios de Olofin. Vivirás en mi casa, que es la casa de Odi Iroso y de Osun; pero como tu visita es repugnante y ya te has acostumbrado al cementerio, vas a vivir en una fosa detrás de la puerta». Le hicieron entrega de su secreto para jurarlo, y le cantaban:
Entonces Alawana se quedó para siempre cuidando la puerta de Odi Iroso contra todas las enviaciones y hechicerías que los enemigos de la tierra enviaban sobre aquella casa, que era de Azojuano y de Oshun.
Nota: este camino indica que es imprescindible el montaje del secreto de Alawana Ashegun Oba para tener éxito y el poder de destruir a todos los enemigos que siempre tiene Odi Iroso en su contra; además, Alawana es el primero que recibe la carga de Azojuano y es el portero del cementerio. Indica también que la felicidad de Odi Iroso, independientemente del Santo de quien sea hijo, es vivir maritalmente con una hija de Yalorde, y que la fuerza central de este odu es la atención que se le dé a Oshun y a Azojuano.
7.La hija de Inle Oba
El primer esposo de Oba fue Inle, que era un hombre bello; de esos amores nació una hija a la que pusieron por nombre Osia. Pasado cierto tiempo, cada vez que Inle llegaba a la casa quería hacer el amor con Oba, pero ella decía que se sentía mal y no aceptaba. Cansado de que esto sucediera, Inle fue a casa de Orunmila a pedirle consejo, y éste le dijo: «Si eso es así, deja a esa mujer, pues contigo no es feliz, y quizás encuentre a otro que la haga feliz». Preocupado por su hija, Inle le preguntó qué hacía con Osia, y Orunmila le contestó que la dejara con su madre.
En esos tiempos Oba conoció a Shango y, antes de casarse con él, hacía vida marital. Una noche Osia, que no dormía bien, se levantó y fue a llamar a su madre, y vio a un hombre que estaba con ella: le estaba haciendo Laba Oko y después le hacía la intimidad por el ano. Desesperada y horrorizada, la niña dio un grito de terror. Oba se casó con Shango para quitarle la vergüenza a su hija, pero el mal ya estaba hecho: a la niña le quedó un trauma mental que la hacía ver fantasmas, y los enemigos llegaban de noche y le provocaban pesadillas.
La niña creció y se casó con un rico comerciante que además era hechicero. Ella pensó que su vida había cambiado, pero ese hombre empezó a hacer con ella lo que Shango, en tiempos pasados, hacía con su madre, y el trauma olvidado comenzó de nuevo a renacer con más fuerza; los enemigos dominaron su mente, al punto de volverla frígida. Su esposo, con deseos de dominarla, le untaba polvos de brujería por sus partes y el vientre.
Abata, la hermana de su padre Inle, que era además hechicera, al ver a Osia tan demacrada le preguntó: «Osia, ¿qué te pasa?», y ella le contó todo a su tía. Ésta, envuelta en un vaporoso velo azul, salió con la muchacha de la laguna y la llevó a casa de Orunmila para que le hiciera osode; le vio este odu y le dijo que todos esos males le provenían de una impresión de su niñez, que era necesario separarla de su marido, que era un vicioso y malvado hechicero, y que debía hacer ebó para borrar de su mente el trauma que le quedó de lo que vio hacer a su madre. Además, Osanyin Eweyele, que andaba junto con Orunmila, le preparó un inshé para alejar a los enemigos de su mente.
Entonces Osia fue a vivir junto con su padre Inle y su tía Abata, volvió a ser una mujer completa y venció así todos sus males gracias a Orunmila y a Osanyin.
Nota: los enemigos eran Eguns que la perturbaban.
En el ebó se abre un kutun (hueco) y se echa el ebó dentro; se cubre el hueco con arena, se pone una Atena de Egun recostada verticalmente dentro del hueco y el muñeco recostado a ésta (si es hombre se hace muñeco hembra y si es mujer se hace el muñeco hombre; en cualquiera de los casos lleva sus órganos genitales bien marcados). Entonces se pone a Oba junto al hueco, y al muñeco se le da sangre del chivo que primero se le da a Oba; la paloma negra se le da primero al muñeco y después a Oba; la paloma carmelita se hace al revés, y después se tapa todo.
8.La Caraira y la Tiñosa
La Caraira vivía separada de todos los pájaros y estaba pasando mucho trabajo, hasta hambre, porque le costaba trabajo encontrar su comida. Decidió ir a verse con Orunmila, el cual le hizo osode, le vio este odu y le dijo: «Tienes que hacer ebó para librarte de todo ese mal». La Caraira hizo el ebó indicado, y Orunmila le dijo que fuera para su casa, que él le iba a mandar a alguien que le resolvería su problema.
Por otra parte la Tiñosa, que buscaba comida, vio una res acostada en el suelo y, creyendo que estaba muerta, bajó a comer y le metió la cabeza por el ano. La res, al sentir aquello, apretó, y la Tiñosa creyó morirse; luchó hasta que pudo sacar la cabeza, totalmente raspada y sin plumas. La Tiñosa fue entonces a casa de Orunmila, que le vio el mismo odu que a la Caraira, le marcó el mismo ebó y le dijo: «Ve a casa de la Caraira y habla con ella, para que te examine lo que te vayas a comer».
Así fue como la Caraira y la Tiñosa resolvieron el problema de la comida, y por eso la Caraira nada más come el ano y los ojos, y la Tiñosa los demás órganos.
9.El gato, el ratón, el camaleón y el pescado
El pescado, el camaleón, el ratón y el gato eran amigos y todo lo compartían, pero el pescado, por los poderes que tenía, se creía superior a todos los demás y siempre se burlaba de ellos, principalmente del gato. El camaleón y el ratón también le tenían envidia al gato y se burlaban de él, por los desprecios que le hacía el pescado.
Un día el gato, cansado de esta situación, fue a ver a Orunmila, que le vio el odu y le marcó ebó, que tenía que poner al borde de la laguna. Cuando llegó allí estaban el pescado, el camaleón y el ratón hablando sobre él; el pescado comenzó a burlarse del gato y éste se abalanzó sobre él, pero se metió en el agua y el gato no lo pudo coger. Entonces el camaleón y el ratón comenzaron a reírse del gato, y éste se viró y dijo: «El que se ría de mí, lo mato».
En ese momento el pescado ya se había comido lo que contenía el ebó que había hecho el gato; vio otra cosa y se le tiró para comérsela, pero era una carnada de los pescadores y no otro ebó: cayó en el anzuelo, lo sacaron y, cuando estuvo fuera, le cortaron la cabeza y se la dieron a comer al gato. Éste dijo entonces: «EBORU, EBOYA, EBOSHESHE; la paciencia corona Reyes; siempre mis enemigos vivirán a mis pies por el poder de Ifá». Desde entonces los gatos cazan ratones y lagartijas y comen pescado.
Nota: Odi Iroso siempre ve sucumbir a sus enemigos, y el que se ríe de él muere.
10.El camino de la muerte (Ikú)
Había un hombre que trabajaba sin descanso y en ocasiones tenía que llevar cierta cantidad de leña a una gran distancia. En ocasiones anteriores, estando muy disgustado por su trabajo, había exclamado: «¡Por qué no vendrá la muerte a llevarme!», pero la muerte no aparecía.
En cierta ocasión, fatigado por el peso, hizo la misma exclamación de siempre, pero en esta oportunidad la muerte se le apareció y le preguntó: «¿Por qué motivo tú me llamas?». Y el hombre respondió, asustado: «Sólo te llamé para que me ayudaras a levantar esta leña».
Nota: este camino explica que Odi Iroso le tiene mucho apego a la vida, hasta en los momentos de infortunio y soledad.
11.El puerco espín y la bibijagua
El puerco espín (Iwowo) había tenido dos padrinos y ninguno le había resuelto el problema que él quería resolver, que era entrar al nido de las bibijaguas. Entonces se enteró de que en la tierra Adifa había un hombre que, dormido y untado en Osun, adivinaba, pues ese hombre era Odi Oroso, a quien el espíritu de Ifá le hablaba Ifa Inu (la telepatía).
Iwowo llegó a casa de este adivino, que lo hizo entrar, le hizo osode y le vio este odu Odi Iroso: tenía que hacer ebó con dos palomas, dos gallos y mucho dinero. Le hizo el ebó; uno de los gallos se lo dio a Eshu y las palomas se las dio a Osun, y con el otro gallo, le pintó a Iwowo con Osun Naburu en la frente el odu de Odi Iroso y le dio el gallo blanco, cantándole este súyere:
Enseguida Iwowo abrió todos sus caminos y tuvo fuerza para romper el bibijagüero y comerse las bibijaguas, que eran sus enemigas. Desde entonces, Iwowo fue el guardián de Odi Iroso.
Nota: el secreto de Odi Iroso es la obra con el gallo; además es el inshé Osanyin que lleva la cabeza de ese gallo y siete espinas o púas de puerco espín.
12.El perro, la jutía y la porfía
Aboku era Oba de la tierra Yesa, un hombre al que todos temían, pues era muy severo. Nunca nadie había podido ver su secreto, porque tenía un Osanyin Aberi Eweyele que había preparado para él su padrino, llamado Odi Roso Odi Awo, y ese Osanyin despistaba a todos los enemigos.
Por aquel tiempo el perro y la jutía tenían porfía y ambos eran enemigos de la tierra Yesa; los dos eran hechiceros y mayomberos. El perro había pactado con el Diablo, y azotaba toda aquella tierra con su disfraz de diablo, con dos tarros en la cabeza y todo el cuerpo lleno de cascabeles; toda la tierra Yesa vivía encerrada en sus casas.
Aboku acudió a Awe Agba Ego y Awo Obere, que se distinguían por ser Awoses que vestían muy bien, siempre de blanco, y eran buenos adivinos. Ellos le hicieron osode y le vieron este Ifá, que era el odu de su padrino, y le marcaron el ebó y rogación de cabeza con dos palomas blancas, que después tenía que poner al pie de una mata de algarrobo a las doce de la noche.
Así lo hizo Aboku, y al llegar a la mata de algarrobo se encontró con el perro, quien al ver a Aboku con su ala roja sobre su caballo se asustó, pues había visto todo el ejército de muertos que venía a comer con Odi Iroso y que estaba con Aboku, y le dijo: «No me mates, no soy el diablo, solo soy un perro. Vamos a hacer un pacto: no descubras mi secreto y te seré fiel a ti, a tus hijos y a todos los hombres; además, te enseñaré el secreto para dominar a todas las mujeres que quieras, con este palo Igi Wundian (sangre de doncella)».
Aboku, que era un hombre muy severo y además muy casto, le quitó el disfraz al perro y le dijo: «Yo no necesito eso que dices, pero quisiera hacerle un presente a mi padrino Odi Iroso, y le daré ese secreto». Entonces el perro le dijo: «Está bien, seré tu más fiel amigo y servidor», y se fue con Aboku para la casa de Odi Roso Odi Awo, a quien le enseñó el secreto de hechizar y anular la voluntad de las mujeres para cautivarlas, embobecerlas y hacerlas suyas.
13.Cuando el pájaro delató al asesino
Eran tres hermanos, hijos de Yemaya (Ashiba Mina). El más chiquito tenía la admiración del pueblo y un negocio de algodón; los otros dos hermanos le tenían envidia y decidieron matarlo. Un día, creyendo que nadie los veía, mataron a su hermano menor. El asesino fue el hermano mayor, quien le exigió a su otro hermano que no lo delatara, pues le había quitado del medio al envidiado hermano. Pero resultó que no solo él lo había visto cometer el crimen: también lo había visto un pájaro que, en ese momento, estaba posado en un árbol cercano al lugar del hecho.
Yemaya, la madre, impaciente por la falta de su hijo e ignorando lo que había ocurrido, fue a casa de Orunmila; éste le hizo osode y le vio este odu Odi Iroso. Le dijo que tenía que hacer ebó para poder encontrar la causa de la desaparición de su hijo, y que se iba a encontrar con un hombre viejo y canoso que iba a ayudar a sus pesquisas. Yemaya hizo lo indicado por Orunmila y, al salir llorando por el camino, se encontró con Obatala, que le preguntó por la causa de su llanto. Ella le contestó que presumía, por lo que Orunmila le había dicho, que su hijo estaba muerto, pero que ignoraba el lugar donde se encontraba su cadáver y, al mismo tiempo, quién era el culpable.
Mientras tanto, el pájaro que había visto el crimen no dejaba ni un momento de seguir al asesino a dondequiera que éste iba. Obatala llamó a los dos hermanos, y el pájaro se posó en un árbol, muy excitado. Obatala mandó al hermano del medio a donde se encontraba el cadáver, pero el pájaro no lo siguió; entonces mandó al hermano mayor, y el pájaro lo siguió gritando «¡Krok, Krok!». Obatala se dio cuenta de lo sucedido. Mandó a uno y a otro a buscar agua al río, y el pájaro al único que seguía era al hermano mayor, y seguía gritando «¡Krok, Krok!». Obatala dijo: «Yo creía que solamente el Loro era quien hablaba».
Nota: en los tiempos primitivos los muertos no se enterraban, y había un pájaro que en el Cielo se llamaba Eribato; hasta que este pájaro no bajaba y le sacaba los ojos al cadáver, ningún otro pájaro lo tocaba.
14.Orunmila y el Mayombero
Orunmila vivía en una tierra donde no tenía enemigos. Un día, un mayombero puso una cabeza de Egun y acusaron a Orunmila de ser el que la puso. Los guardias lo llevaron preso ante el Rey, el cual lo interrogó, y él le dijo: «Lo que se ve no se hace, no se dice». Le pidió permiso al Rey para hacerse ebó con aquella cabeza para poder descubrir al que la puso, y el Rey se lo concedió.
Después de que Orunmila se hizo el ebó, le dijo al Rey: «Majestad, hágame el favor de mandarla a poner en un lugar bien visible: el que vaya a cambiarla de lugar es el culpable». Los vigilantes del Rey cogieron al mayombero cuando trataba de cambiar la cabeza de lugar, y Orunmila le dijo: «Todo lo que se ve no se habla». El mayombero le contestó: «Yo perdí».
15.El hombre que resucitaba a los muertos
Era un hombre muy famoso porque resucitaba a los muertos y curaba a los enfermos, y su virtud era un güiro de Osanyin. Ese hombre tenía muchos enemigos que deseaban destruirlo, y le hicieron una brujería: cuando salió en su recorrido diario se le perdió el güiro, y desde entonces empezó a pasar trabajo en su vida.
16.Cuando el cuerpo duerme, la nariz vela
Okoriko era un pájaro que le pidió a Olofin que le concediera ser su mensajero. Olofin le dijo: «Baja a la tierra y examina a aquel que está tirado en la hierba, y regresa y dime si está vivo o muerto». Okoriko bajó a la tierra y, cuando llegó al lado del hombre, le introdujo el pico por el ano, después la cabeza y el cuello. El hombre que estaba tirado en la hierba, al darse cuenta del problema, en vez de protestar apretó el ano, y Okoriko comenzó a forcejear tratando de sacar su cabeza, y en el empeño perdió todas las plumas de la cabeza.
Okoriko regresó al cielo y le dijo a Olofin: «Mire, padre, he perdido todas las plumas de mi cabeza, y aquello tenía una peste irrespirable». Olofin le contestó: «Tú no sabes y no puedes ser mi mensajero». Entonces Olofin mandó a Eribote, y cuando éste llegó revoloteó sobre la nariz de la persona: si ésta se movía, él se retiraba, y si no se movía, le picaba los ojos, porque ése estaba muerto.
17.El camino de Awe y Osanyin
En este camino, Osanyin triunfaba por el mundo con mucha dificultad, porque le faltaban Awe y Osun; cada vez que se ponía a trabajar no podía y se ponía desesperado. Soñó que tenía que salir a camino, se levantó temprano en la mañana y, cuando llegó la noche, se puso a cantar:
Cuando eran las nueve de la noche, sintió una voz que cantaba:
Y vio en una mata grande la forma de un Osun; se formó un viento y Osanyin cogió fuerza, y la mata soplaba, y era de Awe, y empezó a cantar:
Todos aquellos güiros empezaron a hablar con Osanyin y le dijeron: «Trae tu cazuela de Obu (Kobelefo) para que la consagres con nosotros, para que tengas tu fuerza, para que yo te avise y tú seas el guardián en el mundo; tienes que darme el secreto de tu cabeza». Osanyin salió y trajo su cazuela al pie de Awe (el güiro) y de Osun, y éstos sacaron el secreto de ellos y se lo dieron a la cazuela de Osanyin, y cantaron todos:
Nota: en este Ifá es necesario tener las tres piezas de Osanyin, a saber: el muñeco (Agboran), la cazuela de barro (Ikoko Ogu) y el güiro (Awe), además de un Osun bien cargado y con su ceremonia de ritual. Este odu indica que se deberá tener Osanyin completo con su Osun. Se recomienda por este Ifá darle dos gallinas a Orunmila.
18.El hijo y la madre
Había un hombre en la tierra Shere Inle que vivía con su mujer, que por la edad podía ser su hija; ellos eran felices, pero pasado algún tiempo el hombre ya no podía satisfacer sexualmente a su mujer. Cerca vivía un afeminado que siempre estaba pretendiéndola. Aquel matrimonio había tenido un hijo.
Tanto dio el afeminado que al fin consiguió a la mujer y, como era brujo, acordaron hacer una obra para que ella pudiera fingirse muerta. Así lo hicieron y, como en aquella tierra no se enterraban los muertos, la depositaron al pie de una Ceiba, donde fue a recogerla el afeminado, que se la llevó para su casa. Cuando pasó un tiempo, dado que ella no le interesaba, la metió en la prostitución, y fue pasando de mano en mano.
Por otra parte, el hijo fue creciendo, siempre recordando a su madre, porque su padre siempre hablaba de ella ponderando sus virtudes. Pasado algún tiempo, el muchacho tuvo necesidad sexual y se lo dijo a su padre, el cual le dio dinero para que fuera a ver a una ramera; él fue y se encontró con aquella mujer, que era su madre, sin saberlo. Cuando ellos iban a la intimidad, él se desesperaba y no podía tener erección (Adasile Kosile Oko) y no podía hacer el acto sexual. Esto le pasó tres veces.
Por esta razón el muchacho fue a ver a Orunmila, que le vio este odu Odi Iroso y le dijo: «Usted tiene un muerto de mujer pegado, que se acuesta con usted por las noches, y en el momento en que va a hacer relaciones sexuales con mujeres, no puede; además, la imagen de su madre le impide hacerlo». Orunmila le marcó paraldo, koborí y ebó. El muchacho no le hizo caso, volvió a casa de aquella ramera y, cuando intentó de nuevo y no pudo, al mirar el rostro de la mujer le dijo: «Tú eres mi madre». Ella se lo negó, y entonces él fue corriendo a donde estaba el padre.
Al llegar, el padre no quería creerlo y lo acompañó; al ver a la mujer la reconoció y comenzó a llamar a la gente, y como ya ella había recibido el ritual de la muerte, acordaron que debía morir. Abrieron un hueco al pie de la Ceiba, y en ese momento pasaban por allí Orunmila y Osanyin, que al ver aquello se acordaron de Odi Iroso, que era el hijo de aquella mujer. Entonces Osanyin le dijo a Orunmila: «Tu palabra se ha cumplido». Ellos cogieron al hijo, que era Odi Iroso, le hicieron las obras marcadas y cerraron el hueco, y con eso el muchacho pudo recuperar su fuerza vital.
Nota: este camino explica el gran mal de Odi Iroso: cuando va a realizar el coito se afloja, por problemas mentales que le provoca un Egun obsesor que realiza con él actos sexuales por las noches. Para quitarlo, Ifá marca paraldo, rogación de cabeza y ebó.
19.Con mis manos me hice Rey
Eye Kile era un hijo de Orisha, hijo de Obatala, el cual era su preferido, y era reconocido en la tierra como un hombre de gran sabiduría; era además ahijado de Orunmila. Tenía dos hermanos que vivían con él, pero que secretamente lo envidiaban. Cada dieciséis días se miraba con Orunmila, y un día éste le vio este odu y le pidió su machete para hacerle ebó; era un machete muy hermoso que Obatala le había regalado como una distinción.
Al día siguiente, Obatala lo mandó a cortar pencas de guano para embellecer el cobijón, la casa donde guarecía Osanyin, a quien tenía como hechicero de su reino. Ellos partieron, y Eye Kile, como había hecho ebó con su machete, tenía que arrancar las pencas con las manos, mientras que sus hermanos, como tenían machetes, terminaron primero que él y no lo esperaron. Ellos fueron a donde Obatala, y cuando éste les preguntó por Eye Kile, le dijeron que se demoraba porque había botado el machete que él le había regalado. Obatala, indignado, le dijo a Ogun: «Cuando llegue Eye Kile, arráncale la cabeza».
Eye Kile fue llenando su cesto de mariwó y, cuando ya se disponía a retirarse al palacio de Obatala, llenó la canasta de babosas; entonces encontró un elefante (ayanakú) muerto en el monte y cogió sus colmillos de marfil y los puso en la cesta, y más adelante vio un nido de loro forrado con bellas plumas, cogió dieciséis plumas grandes y se las puso también a la cesta, y se encaminó hacia el palacio.
Ogun, que lo vio, esperaba la orden de Obatala para matarlo; pero cuando Obatala vio la cesta de Eye Kile, le preguntó por su machete, y él le dijo: «Orunmila lo tiene para hacerme ebó; por eso me demoré, porque tenía que arrancarlas con las manos. Mira lo que te he traído». Obatala llevaba tiempo buscando las babosas, las plumas de loro y el marfil, y cuando vio todo eso se puso muy contento y, mirando a Ogun, le dijo: «Mata un chivo y cómetelo». A los hermanos de Eye Kile los hizo esclavos por traidores y, volviéndose a Eye Kile, le dijo: «Desde ahora será tu defensa y salvación: sal para la calle y grita»:
20.El chivo y el tigre
En este camino el chivo iba al velorio del tigre, pero antes fue a mirarse con Orunmila, quien le hizo osode, le vio este odu y le dijo: «No te acerques al féretro; mantente alejado del mismo, porque hay trampa». El chivo fue al velorio y, cuando llegó, se dirigió al féretro y notó que la nariz del tigre respiraba: se dio cuenta de la trampa y se fue del velorio, gracias a que Orunmila le había dicho que mientras el cuerpo duerme, la nariz respira.
21.Agba Kuoni adivinó para el anciano enfermo
Era un anciano que se pasaba el día gritando: «Me dan punzadas, me duelen». Sus familiares decidieron llevárselo al Awo del pueblo, llamado Agba Kuoni, el cual lo registró y le vio este odu. Éste dijo que tenía una enfermedad en sus nalgas y que, si hacía el sacrificio y recibía a Ifá, se curaría. El sacrificio se realizó y el anciano fue curado.
Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.
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