Odi Ogunda
Idi Ogunda · Idi Ogunrere
«La sabiduría del carácter balancea la fuerza física».
Rezo de Odi Ogunda
ODI OGUNDA BARALELE AWO OMI OYE BARALELE AWO AWO ABITI ABARANILE YEWE IFA MOTORILAYE SHANGO OMO ALARA AWALADE NI SHANGO BABINO BORIBO AWO, AWO ABITI MOYARE BINI BEYEKOFUN BURO BOBO BURE BEYE AWO ABITI IFA KAFEREFUN ESHU MOYEBI WA ALARAMO ABITI.
Súyere de Odi Ogunda
«OMO LADEO BARANILA AWO LERI IFA LADEO».
En este odu nace
- El tambor Ilú o tambor mensajero de los Reyes.
- La trampa y la mentira.
- El gran espíritu del tambor de Dahomey, que simboliza el Teghesu Sama.
- El despiste de la vista y el paso de las nubes.
- La grabación y el espionaje.
- La prohibición del aceite de semilla de maíz, adín, a las Deidades, excepto Osanyin.
- El quirófano médico.
- A la mujer la vacían: le extirpan los órganos genitales internos (histerectomía).
- Hay que tener cuidado con los muertos y las fiestas espirituales.
- Aquí se le pide a Yemaya para cambiar de casa.
- Aquí fue donde Obatala recorrió el mundo para ver si los Babalawos tenían buen corazón.
- Aquí habla la impotencia de los hombres.
- Aquí se le da de comer a los cuatro puntos cardinales.
- Aquí la persona tiene mal carácter.
- Aquí la mata de Ikin fue por adivinación para bajar a la tierra.
- Hay que tener cuidado no tenga que compartir la casa con otra persona.
- La persona hace Ifá sin permiso del Ángel de la Guarda.
- Ogun le tapó la vista a los Mayomberos.
- Es utilizado este odu para pelear contra el faltón.
- Yemaya comía carnero capado para arreglar sus desarreglos.
- Se dice que el Awo no debe hacer más de dos Ifá.
- Hay tragedias con los hijos.
- Cuando se ve este odu se sopla desde la barriga hacia afuera.
- Aquí Ogun fabricó el arado de hierro.
Descripción del odu Odi Ogunda
Odi Ogunda ocupa el lugar número 69 dentro del orden señorial de Ifá y es el odu auxiliar de Baba Ogunda Meji. Su enseñanza central es que la sabiduría y el carácter son los que equilibran la fuerza física, y advierte que la promiscuidad sexual termina conduciendo al desastre.
En este signo el ashé de la persona reside en la boca: suele ser orador, locutor, cantante o maestro. Por eso mismo debe cuidarse mucho la boca y procurar hablar siempre bien de los demás; incluso se manda a la persona a cantar para que la suerte le llegue. Aquí vio la luz el gran tambor Ilú, el tambor mensajero de los Reyes.
Es un Ifá de inestabilidad y también de división, pues en él se dividió la sopera de Ifá. Se le llama además el Ifá de la luna, porque se prohíbe tomar el resplandor lunar, y el Ifá del agricultor, ya que aquí Ogun fabricó el arado de hierro. La suerte llega a la casa, pero si encuentra discusión dentro de ella, se marcha.
Este odu manda a hacer misa espiritual a los eguns protectores y previene contra un egun obsesor que puede acoplarse a la persona y tirarla al suelo, con el riesgo de morir del golpe. Señala igualmente discusiones y problemas con los hijos por haberse perdido la autoridad sobre ellos, y advierte que no se debe andar con personas que tengan este odu, porque acarrean problemas de sangre y de justicia.
Aquí nació el quirófano médico y por eso a la mujer la vacían: se le extirpan los órganos genitales internos, la histerectomía. Por este signo se le colocan a Ogun instrumentos quirúrgicos. Entre las enfermedades que hablan están el hígado, la presión arterial —alta y en algunos casos baja—, las operaciones quirúrgicas, los nódulos, los desarreglos menstruales, la garganta y las cuerdas vocales. La persona debe cuidarse, pues puede llegar a echar sangre por la boca o por el ano. También se habla del abandono material y moral en que la tiene su cónyuge.
Se recomienda darse baños con hierbas, limpiar la casa y usar la cadena de Ogun, atendiendo a Elegba y a Orunmila. Cuando el odu viene osorbo por Iku, Arun u Ofo, hay que actuar de inmediato con las obras, porque a la persona le queda poco tiempo de vida: la muerte la tiene encima y el hueco está abierto. Cuando el Awo ve este odu, sopla desde la barriga hacia afuera, limpia su casa, cocina temprano y no debe salir, porque le vienen trabajo y dinero.
Aquí fue donde Obatala salió a recorrer el mundo para comprobar si los Babalawos tenían buen corazón, y se arrepintió de su recorrido. El signo pide cuidarse de no tener que compartir la casa u otra cosa con otra persona, y señala que la persona ha hecho Ifá sin el permiso de su Ángel de la Guarda. El Awo de este odu no debe hacer más de dos Ifá, y a quien le salga en Ikofafun o Awafakan se le indica hacer Santo y cumplir con su Ángel de la Guarda.
En Odi Ogunda Ogun le tapó la vista a los mayomberos con sahumerio de cabeza de gallina grifa, sacú sacú e incienso, y este odu les sirve a los Babalawos para pelear contra el faltón. Aquí Yemaya comía carnero capón para arreglar los desarreglos interiores que no la dejaban vivir, y Ogun puede actuar como una sombra mala sobre la persona.
La persona de este signo vino al mundo maldecida, por lo que sufrirá trastornos a lo largo de su vida y deberá hacer sacrificio. Aquí nació la trampa: para poder vivir bien, la persona tiene que decirle mentiras al mundo. También nacieron el espionaje y la grabación de la voz, y por eso se debe tener en la casa una perrita negra y blanca, cuyo nombre es Ayafa.
Por este odu se le da de comer a los cuatro puntos cardinales para controlar a los enemigos y alcanzar la victoria, y se le da de comer a la puerta de la casa. Fue aquí donde la manteca de corojo y el aceite de maíz fueron por adivinación antes de bajar a la tierra. El signo describe a una persona muy cicatera y de mal carácter, que anda con personas invertidas, motivo de murmuraciones, y a la que se le pierde una prenda.
Por este odu se hace además una procesión dentro de la casa con la persona cubierta con una sábana blanca, donde se baja a Obatala y luego se le ruega la cabeza al interesado. Habla también de tres personas que vigilan a la persona para traicionarla; por eso, cuando la llamen, no debe salir a la esquina. El egoísmo de dos mujeres puede llegar a costarle la vida al Awo de este signo, y hay que estar haciéndole obras constantemente a Shango.
Dice Ifá en Odi Ogunda
- Que mientras haya brujería en el mundo, no levantará cabeza.
- Ud. no tiene ni sosiego, no tiene prendas y las que tiene las tiene empeñadas y no tiene dinero con que sacarlas.
- Ud. tiene que contarle al Ángel de su Guarda.
- A su casa ha de ir una persona, que ya Ud. no se acuerda de ella.
- Ud. tiene que mandarle a hacer una misa a su madre o familiar.
- Cuando Ud. sienta que lo llamen, no salga de pronto, porque allí está su enemigo.
- Uds. son varios hermanos o amigos que se comunican sus secretos; hay uno que sabe más que Uds., ese tiene tres mujeres y las mujeres se parecen unas a otras; dígale que no deje a ninguna de las mujeres. Y si es mujer la que se registra, se le dice que está embarazada y se sopla la barriga para afuera tres veces.
- A Ud. una persona le ha hecho un favor.
- En su casa hay una persona que siempre está llorando porque no quiere parir, ella ha parido ya dos muchachos y tuvo que hacer ebó para que uno de sus hijos no muriera. Dice ella que ya está cansada de lavar tanto tiempo.
- A Ud. le han echado polvos.
- Hay una persona que se ha de morir de una enfermedad contagiosa, entiérrela que ahí está su suerte.
- Ud. tiene que tener cuidado no se vuelva loca.
- Ud. tiene deudas en el otro mundo.
- Hay tres personas que están arriba de Ud.
- Ud. no tiene manejos y los Santos lo oyen, ponga su corazón en ellos.
- En su casa hay una gallina o paloma echada o perra parida, tiene que hacer rogación para que Ud. pueda prosperar (los animales que tenga en la casa, para que según ellos crezcan, así Ud. prosperará).
- Agárrese de Ogun y atiéndalo, y al Ángel de su Guarda.
- Ud. piensa casarse o comprometerse; pero dos mujeres están peleando por Ud. porque ellas lo quieren solo para ellas, no se descuide que lo quieren matar.
- Haga ebó para que no se enferme de la garganta, pues puede perder la voz.
- No oiga chismes para que no se vea en problemas.
- Haga ebó para que se saque la lotería o coja el dinero de una herencia y pueda pagar sus deudas.
- Ud. tiene que hacer Santo.
- Ud. ha perdido muchas barrigas o ha perdido muchos hijos.
- Ud. desea casarse pero tiene a una persona atravesada.
Refranes de Odi Ogunda
- La deuda con muertos, es mala comida.
- La guerra con muertos, termina mal.
- Al que velan no escapa.
- La sabiduría del carácter, balancea la fuerza física.
- La promiscuidad sexual conduce al desastre.
- Dime con quien andas, y te diré quien eres.
Eshu-Elegba del odu Odi Ogunda
Este es el Eshu de Odi Ogunda. Es un Eshu arará dahometano y es el que guarda los grandes secretos de los tambores, especialmente el de Teghesu Sama.
Patakíes del odu Odi Ogunda
1.Asikolokolo y la ingratitud
Estos fueron los awoses que registraron a Asikolokolo, que es el osan agbalumo o etien. Le indicaron sacrificio para alcanzar la prosperidad, pero le hicieron una advertencia: después de lograrla, no podía pagar con desprecio e ingratitud a quienes lo habían ayudado.
Asikolokolo cumplió con el sacrificio y prosperó de manera extraordinaria. Sin embargo, cuando estaba en lo más alto de su suerte, se volvió jactancioso y arrogante, y despreció a sus benefactores diciéndoles que le estaban agrietando su orificio, que es precisamente lo que la gente le sigue haciendo al osan agbalumo hasta el día de hoy.
Cuando este odu sale en consulta, se le dice a la persona que haga sacrificio porque va a prosperar, pero que debe cuidarse de convertirse en alguien jactancioso y arrogante en la cumbre de su suerte.
2.Dun Dun, el sacerdote adivino
Dun dun gustan hizo adivinación para Dun Dun cuando este iba a recibir muchos honores en diferentes países, y le aconsejó hacer sacrificio. Dun Dun cumplió con todo lo indicado.
Tan pronto llegó al palacio de Olofin comenzó a bailar, y la melodía y el ritmo de su música atrajeron a todos los miembros de la casa real, incluido el propio rey, que le fueron entregando muchos regalos. Repitió la misma actuación en los palacios de los dieciséis reyes y finalmente regresó a su casa convertido en un hombre muy rico.
Cuando este odu sale en consulta, se le dice a la persona que el Oba le dará un cargo de jefe, siempre que haga los sacrificios pertinentes.
3.Akoko, el árbol de la vida
«Cuando alguien consigue un amplio terreno, deberá rezar ansiosa y fervientemente por sí mismo». Ese era el nombre del sacerdote de Ifá que registró al árbol de la vida —Igi Akoko en yoruba, Ikhinmwin en Benin— cuando venía al mundo. Le advirtió que se preparara para ejercer una paciencia inagotable, porque su prosperidad estaría precedida de errores y sufrimientos; pero que si era paciente, disfrutaría de un final feliz en la vida y sería reverenciado y respetado por todos.
Akoko hizo los sacrificios y bajó al mundo, pero cayó en un vertedero de basura —Etitan en yoruba, Oliku en Benin—. La gente le arrojaba encima toda clase de desperdicios, incluidos los desechos humanos, y muchos hasta usaban sus tallos y hojas para limpiarse después de evacuar el vientre.
Finalmente, Eshu recordó que Akoko había hecho su sacrificio. Cuando un hombre quiso construir una casa, Eshu le aconsejó que, para vivir mucho tiempo en la tierra, debía levantarla cerca del árbol Akoko. El hombre comenzó por limpiar el basurero que había estado cercando al árbol antes de edificar junto a él. Terminada la construcción, la gente comenzó a servir a Olordumare al pie del árbol, y la tiza o yeso blanco, la tela blanca, el carbón, las plumas de loro o cotorra y las plumas de gallo se convirtieron en ofrendas comunes a su pie. Con el tiempo, aquel acto llegó a ser el símbolo tradicional para servir a Dios, y Akoko disfrutó en sacrosantidad hasta el término de sus días, porque el árbol de la vida dura aún más que la persona que lo siembra.
Cuando este odu sale en consulta o en el Ugbodu, se le aconseja a la persona esforzarse por soportar todos los sufrimientos del comienzo de su vida, ya que con sacrificio disfrutará de un final feliz y durará más que todos aquellos que la maltrataron y despreciaron.
4.El cambio de esposas y la prohibición del adín
Antes de abandonar el cielo, a Orunmila se le aconsejó enviar obsequios a Olokun y suplicarle que lo acompañara al mundo; también agasajar a Obalufón —Ake en Benin— con gallina, akará y eko, y darle un chivo a Eshu. Él hizo todos los sacrificios y además registró a Ogun, quien estuvo de acuerdo en acompañarlo al mundo.
Ya en la tierra, Ogun se le unió para ejercer sus prácticas de awo, aunque muy pronto Orunmila se disgustó con él, pues Ogun no había servido a Eshu antes de bajar del cielo. En una ocasión viajaron juntos hasta Ogbehe para trabajar el arte de Ifá, cada uno con su esposa. La mujer de Orunmila se llamaba Adin y era de tez oscura; la de Ogun se llamaba Ekpo y era de tez clara. A todos los hospedaron en una sala abierta, donde tendieron alfombras en el suelo para dormir.
Muy entrada la noche, Adin salió de la habitación hacia la parte trasera de la casa, y Ogun se levantó furtivamente, la siguió y la poseyó. Orunmila supuso que Adin había facilitado las cosas y, cuando ella regresó a la cama, le dijo que no volviera a acercársele. Ella explicó que se había entregado a Ogun creyendo que era su esposo, y a la mañana siguiente la excusa de Ogun fue que él también pensó que le hacía el amor a su propia mujer. Orunmila resolvió el desacuerdo proponiendo que, ya que ambos creyeron estar con sus cónyuges, se efectuara en ese mismo instante un cambio de parejas: él tomó a Ekpo, la mujer de tez clara, y Ogun quedó comprometido con Adin, su antigua esposa de tez oscura.
Completado el cambio, Orunmila se fue a casa con Ekpo y desde entonces prohibió el uso del adín —el aceite de la semilla de maíz o de almendra— a causa de la infidelidad y deslealtad de Adin. Después Ogun también la rechazó, con el pretexto de que, si la tomaba como esposa, probablemente le sería infiel a él como ya lo había sido con Orunmila. El adín quedó igualmente prohibido para todas las demás deidades, a excepción de Osanyin, la deidad de las plantas medicinales, quien solamente lo mantiene como una concubina —ale en yoruba, agbakhian en Benin— pero no como esposa. Por esa razón Osanyin lo utiliza para preparar algunas medicinas, pero nunca para otra gestión; mucha gente lo usa como pomada para fricciones en la piel, pero a los sacerdotes de Ifá y a quienes tienen su propio Ifá se les prohíbe usarlo.
Orunmila también adivinó para Ogbesse, en Edo y en Ondo, para que se convirtiera en un gran río. Por eso, cuando este odu sale en el Ugbodu, el sacerdote de Ifá le aconseja a la persona conseguir una chiva chiquita, un pollo, una jicotea y las hierbas apropiadas para bañarse en el río Ogbesse o en algún otro río caudaloso cercano. También se le dice que tenga cuidado con su esposa, que está pensando en serle infiel: ella debe ser advertida de que desista, porque en el peor de los casos eso puede acabar con su vida y, en el mejor, la convertiría en objeto de un natural desprecio. Los hijos de este odu son propensos a casarse con esposas infieles.
5.Mooye, la mujer infiel de Orunmila
«Coge quimbombó si te gusta, coge más si tú quieres, ya que un niño no comienza el día mirando fijamente la cara de un cadáver». Ese es el nombre del awo que adivinó para Mooye, la segunda esposa que tomó Orunmila después de desechar a Adin y quedarse con Ekpo, cuando ella tuvo un amante camino de la granja.
Mooye le había dicho a su amante que la única forma de abandonar a su esposo para casarse con él era fingirse enferma y muerta, sin sentir nada en absoluto por los hijos que abandonaba. Le explicó que, tras fingir su muerte, su cuerpo sería empaquetado por completo, como era costumbre, y llevado al pie del árbol Iroko como lugar de descanso final; su amante debía ir allí a desatarla y llevarla a su casa para vivir como marido y mujer. Así se acordó el plan: al llegar a su casa fingió estar enferma, dos días más tarde se fingió muerta, fue amortajada y llevada al pie del Iroko, y después su amante la desató y se la llevó.
Un día, algunos de sus hijos fueron enviados por Orunmila al mercado a comprar quimbombó, y les llamó la atención que la vendedora se pareciera muchísimo a su madre. Compraron el quimbombó y se quedaron observándola desde un lugar apartado; mientras más la miraban, más convencidos estaban de que era ella. La mirada de los muchachos comenzó a incomodarla, y les dijo que si querían más quimbombó lo cogieran y se fueran, porque un muchacho no se levanta por la mañana para mirarle la cara a un cadáver. Los hijos volvieron a casa y le contaron a su padre que la vendedora del mercado era su madre.
En el siguiente día de mercado, Orunmila envió gente para averiguar y verificar la identidad de la mujer que sus hijos habían descrito con tanta exactitud. En cuanto llegaron, la vieron de nuevo vendiendo quimbombó y no les quedó duda de que era Mooye. Al notar que la miraban fijamente, ella repitió lo mismo que les había dicho a sus hijos, pero el mandadero no era ningún tonto al que se pudiera engañar: le respondió que ella no era ni fantasma ni cadáver, la apresaron y la devolvieron a Orunmila y a sus hijos.
Cuando este odu sale en la adivinación para una mujer, se le dice que está siendo infiel a su esposo, pero que no debe pensar en abandonarlo, ya que él volvería por ella. Si sale para un hombre, se le dice que su esposa le está siendo infiel, pero que puede hacer sacrificio para que no muera.
6.Nació la trampa y la mentira
Shango tenía un hijo con Oshanla al que le había hecho grandes consagraciones. Además, Oshanla, a espaldas de Shango, le hizo al muchacho un gran juramento para que viviera bien e hiciera con los demás todo lo que quisiera.
Un día, Oshanla, a escondidas de Shango, llevó al hijo a la tierra Obara Nile, donde vivía Orunmila, para que este le hiciera Ifá. Por el camino iba cantando:
Shango, que andaba por aquellos lugares, se escondió y no dijo nada. Regresó a su casa, llegó hasta donde estaban los secretos y descubrió entre ellos los que Oshanla le había hecho a su hijo a espaldas suyas. Aquello lo puso muy molesto, y se quedó esperando a que regresaran.
Mientras tanto, Oshanla llegaba ante Orunmila para que le hicieran Ifá a su hijo. Orunmila, al ver que era hijo de Shango, se puso muy contento y enseguida reunió a todos los awoses. Shango, viendo que Oshanla y el muchacho se demoraban, salió también hacia la tierra Obara Nile y, mientras allá se preparaban para la consagración, iba rezando por el camino:
Le hicieron Ifá al hijo de Shango, pero al sacar el odu en Untefa los awoses presentes se disgustaron y le dijeron a Orunmila: «Este será legal contigo en algunas ocasiones, pero en otras tratará de hacerte trampas». En ese momento entró Shango en la casa de Orunmila y dijo: «Yo lo saludaré, pero este, que es mi hijo, será la trampa del mundo y se llamará Awo Abiti». Todos los awoses se quedaron asombrados mirando a Shango.
Shango se dirigió entonces a Oshanla y le dijo: «Yo lo sé todo, y no quería jurar a nuestro hijo en ese otro secreto en el que tú lo acabas de jurar. ¡Oshanla, tú no sabes lo que has hecho! Tú has jurado a nuestro hijo en el secreto de Abiti y, desde este momento, con el perdón de Orunmila, acaba de nacer la trampa. En este mundo, para poder vivir bien, tienes que decir mentiras: a ti, a mí y al mundo».
7.La madre y los eguns
En este camino había una mujer que tenía a su madre viva, y a la madre le gustaba cantar y bailar con un tamborcito que poseía. Todos los días la hija le advertía que no tocara más aquel tamborcito, pero la madre no le hacía caso: para que la hija no la viera, se iba al placer con los muchachos que invitaba y celebraba allí sus fiestas sin que ella se enterara.
Un día la hija tuvo un mal sueño con su madre y con los muertos, y se lo contó, pero la madre tampoco le hizo caso. En vista de eso, la muchacha fue a casa del awo del pueblo, quien le hizo osode, le vio este odu Odi Ogunda y le mandó a hacer ebó.
La muchacha reunió todas las cosas y fue a hacer el ebó. La madre aprovechó ese momento, cogió el tamborcito y se marchó al placer, y allí los muertos le cayeron a golpes. Empezó a llamar a su hija, pero esta no la oyó, y los muertos la mataron.
8.Teghesu Sama, el espíritu del tambor
En este camino, Noranjo y Ñonufo eran grandes dioses del tambor sagrado de Dambala Laken Mali. El primero, Noranjo, era el encargado de transmitir los mensajes a los muertos, y el segundo, Ñonufo, era el mensajero de los orishas. Ambos tenían un hijo llamado Teghesu, muy aguerrido y por eso muy temido en toda la región de Weme.
Un día, el genio de las Amazonas se enamoró de él y fue a ver a Aseka Tereka, que era un omologu, para que le preparara una brujería con la que tenerlo rendido a sus pies. En esos días Teghesu tenía un combate, en el que se sintió mal y estuvo a punto de ser vencido por sus enemigos. Al ver que aquella situación no era normal en él, fue a registrarse con el awo llamado Afaata, quien le vio este odu Odi Ogunda, le marcó ebó y le indicó que, después de hacerlo, le regalara el tambor gohne a su madre. Así lo hizo Teghesu, y salió a combatir.
Iba ganando cuando recibió de nuevo el embrujo, y tuvo que retirarse perseguido por sus enemigos hasta el templo de su madre. Allí se escondió dentro del tambor gohne, y cuando llegaron sus enemigos creyeron que aquel era Ñonufo y se arrodillaron ante él. Teghesu aprovechó la ocasión para matarlos a todos con su alfanje, al grito de «¡Teghesu Sama!», el espíritu del tambor. Desde entonces guerreó siempre así, metido dentro del tambor gohne.
9.El chivo de cuatro ojos y los cuatro puntos cardinales
Olofin era el Rey de Ife y tenía un chivo sagrado con cuatro ojos: dos delante, llamados Akole, guarda de las cosas, y dos detrás, llamados Akode, guarda de afuera. Ese chivo, simbólicamente, no es otro que el sol, que guarda al mundo por mandato de Olofin, y se llama Baba Ñu Kusi, el chivo celeste.
Un día Olofin convocó a todos sus súbditos y les dijo: «¿Ven ustedes ese chivo? Es mío, y él será quien los mande. Nada podrán hacer contra él: cualquier cosa que hagan, él me la dirá, pues para eso tiene dos ojos delante y dos detrás que le permiten verlo todo a la vez».
Eshu, al oír aquellas palabras, se dijo que ya sabía lo que tenía que hacer sin que el chivo lo supiera. Enseguida tuvo una serie de decepciones con Olofin y su interceptor, pues todos le daban la razón a Olofin, y antes de partir pronunció estas palabras: «Yo soy Eshu, el que puede hacer cualquier cosa delante o detrás de tu chivo sin que él lo sepa, aunque posea dos ojos delante y dos detrás y Olofin pretenda que puede verlo todo».
Eshu fue a mirarse con su amigo Orunmila, quien lo registró, le vio Odi Ogunda y le marcó ebó con telas de cuatro colores —blanca, negra, roja y azul— para hacerse un sombrero con ellas, cuatro cabezas de tierra, cuatro gallinas y cuatro chivos; los animales había que sacrificarlos a los cuatro puntos cardinales, y con las telas se hacía el gorro de cuatro colores. Eshu hizo el ebó, se colgó un inshe Osanyin del odu Odi Ogunda y ató las cuatro cabezas con las piezas de tela: el color blanco al Este, el negro al Oeste, el azul al Sur y el rojo al Norte. Entonces le preguntó a Ifá qué debía hacer para comprobar que aquello servía y que Olofin no se enterara de nada, e Ifá le respondió: «Vas a matar a la primera mujer de Olofin; ponte el gorro y vete».
Eshu se lo puso, salió a caminar y se encontró con el chivo sagrado, que vio delante de él una gorra blanca, detrás una negra, a la izquierda una roja y a la derecha una azul, y creyó que se trataba de cuatro personas distintas. Eshu descubrió a la primera mujer de Olofin en el monte, cortando hierba para envolver eko, y le cortó la cabeza. El chivo vio el crimen y corrió a contárselo a Olofin, diciéndole que un hombre colorado con un gorro blanco había matado a su primera mujer. Olofin confió la búsqueda a sus guardias, pero los que estaban por los lados y por detrás habían visto el gorro de otros colores e insistían en que no era Eshu y en que no era culpable. El propio chivo llegó a reconocer su error, pero los que habían visto el gorro blanco, igual que él, mantenían con fuerza la acusación. Surgieron discusiones tan fuertes que degeneraron en una guerra de acusadores y defensores y, en medio de aquella batalla, Eshu, de un fuerte golpe, mató al primer ministro de Olofin. Los que estaban a su derecha lo vieron de una manera, y los otros no pudieron ver la escena desde el mismo ángulo, de modo que la discusión siguió girando sobre el color de la gorra y sobre quién había matado a la primera mujer de Olofin y a su primer ministro.
Eshu se alejó, fue adonde estaba Olofin y le dijo que convocara a todos a la mañana siguiente. Olofin reunió a todo el pueblo a esa hora, y Eshu tomó la palabra: «El otro día yo hablé de la ignorancia del chivo de los dos pares de ojos, y en efecto él no supo decir que fue Eshu quien hizo esto. Ahora bien: yo maté a tu mujer principal y a tu ministro, y nadie se puso de acuerdo sobre el sombrero que yo llevaba ni sobre si había sido yo o no; tus guardias pueden asegurar lo que te digo. Este chivo sagrado puede aportarte grandes enseñanzas y consejos, mas en esta aventura te fue inútil».
Olofin aprendió la lección en buena parte y le dijo a Eshu: «Tú has dicho la verdad; tienes el derecho de comerte el chivo de cuatro ojos que todo lo ve». Dicho esto, las nubes cubrieron el sol, y desde entonces se le da chivo a Eshu.
10.Nace el espionaje y la grabación de la voz
En la ciudad de Asojano Ode reinaba un rey llamado Oditela, muy poderoso, que gobernaba tierras extensas y tenía muchos vasallos que lo querían. Tenía un hijo llamado Adebeole, dueño de una perra negra y blanca que era como su sombra en el pueblo y se llamaba Ayafa. Aquel pueblo quería mucho a su rey, pues era un awo muy apreciado por Olofin; pero dentro del pueblo había un grupo que quería destruir el reinado. Conspiraban en una choza muy apartada, dentro del bosque, a orillas del río, y allí fraguaban todos sus planes para derrocarlo.
Una noche Oditela soñó con una conspiración y, a la mañana siguiente, se hizo osode y le salió su odu, Odi Ogunda, que hablaba precisamente de esa conjura. Ifá le marcó ebó: debía hacerlo todo dentro de una tinaja, taparla y llevarla a la orilla del río; hacerle también ebó a su hijo Adebeole con la perra Ayafa, y a los siete días buscar la tinaja y zafarle la tapa para conocer sus secretos. Oditela lo cumplió todo tal como Ifá lo indicó, y resultó que la tinaja quedó colocada junto a las paredes de la choza abandonada que, en realidad, era la guarida de los conspiradores.
Sucedió que por esos días los conspiradores tenían preparado su plan final: secuestraron a Adebeole para que el rey mandara a sus guardias en su busca, el palacio quedara desamparado y ellos pudieran atacar y vencer fácilmente. Ese mismo día se cumplía el séptimo día del ebó. Oditela recogió la tinaja y, al golpearla para sacarle la tapa, la magia de su interior repitió las conversaciones de los conspiradores. Así se enteró de todo y mandó a reforzar la guardia del palacio, de modo que, cuando los conspiradores llegaron, fueron sorprendidos y muertos.
Mientras tanto, al secuestrar al muchacho no habían podido capturar a la perra, que se escapó y apareció ladrando en el palacio cuando aquellos conspiradores ya habían muerto. Entonces Oditela, al frente de una parte de sus guerreros, salió detrás de la perra, que los llevó hasta donde tenían preso a su hijo el resto de los conspiradores. Lo liberaron y acabaron con los que quedaban. Entonces Oditela nombró a la perra blanca y negra, Ayafa, guardiana de su hijo.
11.El castillo que Yemaya le construyó a Shango
En este camino, Yemaya vivía con Shango en un castillo cuya construcción tenía una torre, al igual que los castillos de los demás awoses. En ese pueblo había tres awoses que le tenían envidia a Shango y le mandaban brujerías para acabar con él, pues decían que, mientras hubiera brujería en el mundo, no levantaría cabeza. Yemaya, al ver esta situación, le construyó un castillo frente al mar con cuatro torres, y así Shango pudo vencer a sus enemigos.
12.La discusión de Eshu y Ejiogbe
En este camino, Eshu y Ejiogbe tenían una gran discusión, pues los dos querían una misma posición en la casa. La pelea llegó a oídos de Olofin, quien los mandó a buscar a su presencia para acabar con la disputa.
Cuando llegaron, Olofin le preguntó a Eshu cuál era su posición en la casa, y este contestó: «La sala». Le hizo la misma pregunta a Ejiogbe, y también respondió: «La sala». Entonces Olofin sentenció: «Desde hoy, los dos estarán en la sala; Eshu estará detrás de la puerta». To Iban Eshu.
13.Donde Obatala recorrió el mundo
En este camino, Obatala le pedía criterio a Orunmila sobre los Babalawos, sobre si tenían buen corazón, y este, apenado, no le contestó. Entonces Obatala dijo: «Saldré para verlo con mis propios ojos». Después de hacer el recorrido, Obatala se arrepintió de haberlo hecho.
14.La traición
A Shango se le perdió su hijo y, cansado de buscarlo, llegó a casa de Orunmila. Allí se estaba celebrando una consagración de Ifá. Shango entró y, al ver a su hijo perdido, les dijo a los awoses presentes: «Ese es al que yo estaba buscando. Ya él me traicionó a mí; los traicionará a ustedes y traicionará al mundo. Que siga Ifá».
15.Los ladrones y las hijas de Yemaya
En este camino, unos ladrones fueron a robarle a Yemaya, vieron a sus hijas desnudas y empezaron a masturbarse. Yemaya los sorprendió y los maldijo a que fueran impotentes para siempre.
16.Los que criticaban a Orunmila
La gente se pasaba la vida criticando a Orunmila, y este se hizo osode, saliéndole este odu Odi Ogunda. Ifá le indicó darles cuatro chivos a las cuatro esquinas de la ciudad: uno blanco, uno rojo, uno azul y uno amarillo. Esto formó la tragedia entre sus enemigos, y así acabó con ellos.
17.Eshu Laberin y Orunmila
Eshu Laberin Laye no estaba de acuerdo con lo que Orunmila hacía con él, pues solo le daba tres medios de sus consultas diarias, mientras que Orunmila se llenaba los bolsillos a costa suya, ya que era Eshu quien le llevaba la gente a su casa.
Entonces Eshu Laberin Laye le trancó la casa a Orunmila. Este, al verse sin dinero, se hizo osode y se vio este odu, e Ifá le explicó la causa de su atraso y le mandó a darle a ese Eshu un pollo con eko en cada esquina de la casa. Cuando Orunmila hizo el sacrificio, se le abrieron las puertas de la prosperidad.
18.La yaguasa presa
Cuenta este camino que los guardias vieron a la yaguasa comiendo arroz y se la llevaron presa.
19.El carnero capado de Yemaya
Aquí Yemaya comía carnero capado para arreglar sus desarreglos.
20.Ogun y los mayomberos
Aquí Ogun les tapaba la vista a los mayomberos con sahumerio de cabeza de gallina grifa, sacú sacú e incienso.
21.Orunmila adivinó para Ogun
Orunmila le aconsejó a Ogun sacrificar un carnero, una paloma, 4.000 cauríes y hojas de Ifá, para que su cabeza estuviera tan bien como su trasero. Ogun escuchó el consejo y realizó el sacrificio, y todo estuvo bien para él.
22.El carácter y la casa de Ogun
La casa de Ogun estaba totalmente vacía, y decían que era porque el carácter de Ogun resultaba aterrador. Por eso debemos desear que la casa de Ogun sea nuevamente habitada. Él debía sacrificar una chiva, 20.000 cauríes y hojas de Ifá.
23.Lube Yami, el perro de Shango
En este camino, Ogun era marido de Yemaya y le cogió a esta, a crédito, una gran cantidad de vino de palma que no le pagó el día indicado; cada vez que ella le pedía el dinero, tenían una gran porfía. Shango, que quería mucho a Yemaya porque ella lo había criado, fue a pedirle el dinero a Ogun, pero este no se lo pagó y ordenó a uno de sus perros que lo atacara. Shango lo empujó con la mano y, de pronto, el perro se volvió muy chiquito. Mucha gente se acercó a ver la disputa, y Obatala, que los vio, le ordenó a Ogun pagar el dinero.
Shango dijo que el castigo era que le entregara también un perro. Ogun respondió que lo haría gustoso, pero que el animal era tan pequeño que no podría satisfacerlo, a lo que Shango contestó: «Lube Yami», el enano me satisface. Ese es el nombre del perro de Shango.
Shango tenía que viajar a un pueblo distante y se miró con Orunmila, quien le hizo osode, le vio este odu y le marcó ebó con un pequeño perro y su collar. Shango realizó el ebó cumpliéndolo todo al pie de la letra.
Durante el viaje tuvo que cruzar un gran río donde vivía Erinle con su familia. Erinle tenía una perra muy linda llamada Omi Donsi, agua dulce, que era muy buena y a la que adoraba. Junto a él vivía su sobrina Abban Dodo, hija de Abata y de Olokun, quien siempre le pedía que, cuando la perra pariera, le regalara un perrito.
Cuando Shango cruzó el río, la corriente le arrebató a Lube Yami, que fue tragado por las aguas. Shango le pidió al río que se lo devolviera, pero el río se lo negó, pues Abban Dodo lo había cogido y lo tenía oculto en una cueva del fondo, apareándolo con la perra de Erinle. Shango sentenció al río diciéndole: «Ya veremos mañana».
Al día siguiente cayó un terrible rayo que secó completamente el río, y así salió Lube Yami de la cueva donde lo tenían escondido con Omi Donsi, reuniéndose de nuevo con Shango. Omi Donsi tuvo un solo cachorro, que se llamó Ayafa y que recogió Abban Dodo, acompañándola desde entonces. Erinle, por su parte, desde entonces sacrifica a todos los perros que se le acerquen, por temor a que le ultrajen la castidad de su perra.
Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.
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