Iwori Ogbe
Iwori Bogbe
«Hojas de árbol caído, juguetes del viento son».
Rezo de Iwori Ogbe
IWORI BOGBE IFA SHE OMO LERI IFA BEYAWE AFEFELORUN IRE ABEYEBI LORI IFA. IWORI BOGBE ASHE BI ASHE ALEYO BI ASHE IWORI BOGBE LORI IFA ABEYERI LODE IFA AWA MAYARAWA IFA KAFEREFUN ESHU, SHANGO ATI OBINI MEYORA IFA ASHE KAYEGBE ASHE IFA LORI IFA. IFA ASHEGUN OTA MOLALA AGBERE NI LORUN ISORI MEJI ORUNMILA ASHE BO, ASHE TO ARIKU BABAWA IFA SHE LORI IFA.
Súyere de Iwori Ogbe
Guía: IKU ORUN LEYUN BARALA KUALE LUALAYE Coro: ONI KUARE LOKUSHIN EYELE
En este odu nace
- Nació la hormiga.
- Nacieron las injurias y las afrentas.
- Nació la mata de Atori (pasiflora).
- Nació el tornado marino.
- Nacieron las transformaciones de Olokun y las distintas figuras del ser humano.
- Nació la necesidad ineludible de estudiar Ifá.
- Aquí marca descontrol del Gran Simpático y la alteración del sistema nervioso.
- Aquí marca grandes problemas con la vesícula biliar.
- Aquí se habla de enfermedades producidas por desenfreno nervioso.
- Aquí habla de enfermedad mental.
- Aquí las mujeres pagaron las deudas de los hombres y ellos, abochornados, se fueron de su lado.
- Aquí fue donde Orunmila y su mujer se fueron a vivir a la copa de la Ceiba.
- Aquí se tienen faltas con Shangó.
- Aquí el padre abandona al hijo.
- Aquí habla el palomo viajero que deja el palomar vacío.
- Aquí es donde se manda hacer ebó para tener casa y no morir en la calle.
- Aquí no se puede prestar dinero, ni ropa.
- Aquí se prohíbe ingerir bebidas alcohólicas.
- Aquí Olofin le concedió a Yemajá el dominio del mar y a Oshún el del río.
- Aquí el chivo se salvó por hacer ebó.
Descripción del odu Iwori Ogbe
Este es el odu número 47 del orden señorial de Ifá.
Este odu en Iré: el conflicto es resuelto, llevando a un camino abierto. Este odu habla de la necesidad de ser honesto en la resolución de una disputa.
Este odu en Osobo: el conflicto lleva a la arrogancia e inestabilidad. Este odu habla de la posibilidad de conflicto, llevando a estrés y enfermedad.
Iwori Ogbe señala un descontrol del Gran Simpático que altera por completo el sistema nervioso de la persona, al punto de hacerla parecer loca. También se presentan serios problemas de la vesícula biliar, con grandes trastornos en el sistema digestivo. Los males que aquejan en este signo suelen tener origen en el desenfreno nervioso: úlceras estomacales, ataques de asma, esquizofrenia y locuras transitorias que pueden llevar a la persona a atentar contra sí misma o contra otros. Todo radica en la enfermedad mental, y hay que hacer ebó para no cometer actos anormales en los que se pueda perder la vida o destruir la felicidad de la familia. La mujer de este odu padece de desarreglo menstrual provocado por los nervios, y existen desarreglos estomacales causados por los nervios o por un daño que le dieron a beber o a comer hace tiempo.
Por este odu se le da de comer una chiva al hormiguero: «Aquí nacieron las hormigas». Es un Ifá de avaros y pícaros, de gente a la que no le gusta pagar sus deudas. Aquí las mujeres pagaron las deudas de los hombres y ellos, abochornados, se apartaron de su lado; por eso habla de separación de matrimonios. Es también un Ifá de mujeres de la vida.
El Awó Iwori Bogbe nunca deberá dudar de la verdad de Ifá. Es un odu de comidas y bebidas; hay que vestirse con telas de franjas y no se puede andar con fango. Por este signo se manda al Awó a estudiar Ifá: aquí nació esa necesidad ineludible, porque al principio del mundo los hombres sabían poco y hacían de todo. No se come corojo ni ninguna clase de palomas.
El hijo de este Ifá tendrá su vida en constante tormento y vivirá una existencia tormentosa. Aquí nacieron las injurias y las afrentas: la persona está destinada a vivir una aflicción diaria, pues es un Ifá de infelicidad. Con este signo se tarda mucho en prosperar, aunque la persona es resistente a las adversidades de la vida. Se vive en sigilo; es odu de alternativa y de carácter. Aquí fue donde Orunmila y su mujer se fueron a vivir a la copa de la Ceiba, y aquí nació la mata de Atori (pasiflora). Es un odu de auxilio, guardián del ebó.
El Awó Iwori Bogbe no debe trabajar Ifá cuando haya tormenta o tempestad de aire; en ese caso marcará su odu en el suelo, se arrodillará, lo rezará y pondrá su cabeza sobre la marca. Aquí nació el tornado marino y las grandes transformaciones de Olokun. Este Ifá predice que la Tierra se va a desbaratar con guerras, que el mundo se está destruyendo, y manda a los Babalawos a hacer ebó para que Orunmila lo componga. Por este Ifá se hace ebó con la ropa que se tiene puesta y se entierra a la orilla del mar.
Es un Ifá de falta con Shangó: cuando se ve este signo se le dice a la persona que le ofreció una promesa a Shangó y no la ha cumplido, y que por eso Shangó está bravo con ella. Aquí a Shangó se le da un carnero y a Orunmila dos gallinas negras para evitar la enfermedad. Por este Ifá el padre abandona al hijo, y habla el palomo viajero que deja el palomar vacío.
Hay que tomar precauciones con los niños, porque pueden ahogarse en el mar. Cuando el Awó desee resolver un problema, manda a la Apetebí a ponerse un collar rojo y a llevar cargado sobre su espalda un chivo chiquito para dárselo a Eshu.
El hombre de este signo tiene que hacer Santo, posiblemente Shangó, y después hacer Ifá; la mujer deberá recibir Ikofafún y hacer Santo. Aquí no se puede prestar ni ropa ni dinero, para que no se vaya la suerte. Se dice que el Ángel de la Guarda se ha ido y hay que traerlo para que la persona no se muera. Cuando se ve este Ifá, va a morir un Babalawo o un Olosha en término de siete días. El Awó Iwori Bogbe se queda solo en la vida; por este odu hay que ser obediente para no perderse. Para la prosperidad deberá criar en su casa una paloma del campo y otra de la ciudad, y fomentar la cría. No se deben ingerir bebidas alcohólicas, pues serán su destrucción física y moral.
Hay que hacer paraldo para apartar un Egun mujer que se interpone entre la persona y su cónyuge y le trae grandes problemas matrimoniales: en el instante en que está irradiada por ese Egun, rechaza las atenciones y caricias de su pareja, y otras veces es la pareja quien la rechaza. La persona no se puede mojar con agua de lluvia, porque se destruye.
Por este odu el Awó deberá cambiar de tierra y siempre tendrá que contar con sus Eguns y con Ifá. Aquí hay que recibir Oduduwa, Osanyin y Olokun, jurarse en Orún, recibir Oyá y recibir a Olofin. Cuando en un Plante salga este Ifá, ya sea en Atefá, Itá, Iyoyé, Ikofafún o Awafakán, el padrino se hará ebó con toda la ropa que tenga puesta, un gallo, jutía, pescado ahumado y maíz tostado, lo llevará al mar y allí lo enterrará.
Este Ifá habla de Santo cambiado o de ceremonias de Santo mal hechas: la persona es hija de un Santo y le hicieron otro. Cuando el dueño de este Ifá es obediente, tiene la facultad de deshacerse rápidamente de todo lo que le perjudica, ya sean personas o vicios. Aquí se salva haciendo ebó.
Al hombre le dice que tiene una mujer muy majadera: cuando ella le hace algo, él la deja, y cuando se le pasa la bravura la vuelve a llamar, y entonces ella le dice lo que a él no le gusta oír. A la mujer: cuidado con abortos; hacer ebó para lograr embarazo; pagarle lo que le debe a Shangó; y cuidado con tener hijos de distintos hombres.
Relación de obras del odu Iwori Ogbe
Agua de río, de la sopera de Oshún, 12 flores de campana blanca, manteca de cacao y cascarilla. Esto se hace a las doce del día.
Dice Ifá Iwori Ogbe
- Que Ud. tenga cuidado, que dentro de siete días se ha de morir un muchacho, porque hay vientos malos.
- Dos mujeres están peleando con Ud.
- Tenga cuidado con la puerta de su casa, porque le pueden estar echando unos polvos malos.
- Dele gracias al sueño que tuvo anoche con Oshún.
- A Ud. se le ha de presentar una mujer muy majadera, no le haga caso y sobrellévela.
- Dele de comer a Olokun.
- Ud. no puede prestar dinero ni prestar su ropa, pues esto lo atrasa.
- Tenga cuidado, que dentro de siete días Ud. va a tener una tragedia con una persona.
- Dele gracias a Shangó y páguele lo que Ud. le prometió.
- Shangó no dejó que su contrario lo haya vencido con regla Mayombe.
- No juegue de manos, porque Ud. le ha de pegar a una persona que no le conviene.
- Ud. no puede matar hormigas, aunque en su casa existan.
- Tiene que tener cuidado porque puede perder su casa.
- Si su mujer está embarazada, tenga cuidado no pierda la barriga.
- Ud. no puede abandonar a su hijo y tiene que atenderlo bien.
- Tenga cuidado, no le cambien el Ángel de la Guarda o le hagan el Santo mal hecho.
- Si Ud. es obediente, tiene la facultad de deshacerse rápidamente de todo lo que lo perjudica.
- Ud. tiene que tener cuidado con vicios pues lo pueden perder en la vida.
- Ud. no puede ingerir bebidas alcohólicas pues se puede alcoholizar.
- Ud. padece de desarreglo estomacal, producido por los nervios o por un daño que le dieron a tomar o a comer.
- Ud. tiene un muerto que se interpone entre Ud. y su cónyuge.
- Ud. no puede mojarse con agua de lluvia.
Refranes de Iwori Ogbe
- Hojas de árbol caído, juguetes del viento son.
- Lava cabezas, para que te salgan tiñosas.
- Ud. no es perro que sigue a su amo.
- Todo no se sabe, todo lo que se sabe, es una parte de lo que no se sabe.
- Doy todo lo que sé por saber lo que ignoro.
- Es preferible la muerte que la humillación.
- Se puede oír pero no se puede ver lo que sucede detrás de la pared.
- La sabiduría de otros previene al jefe de ser llamado tonto.
- El que estudia Ifá sin pensar, es vago. El pensar en Ifá sin estudiarlo es peligroso.
- La ignorancia de consultar Ifá, les hace mirar para arriba, pero no hay oráculo en el techo.
- Lo que el viento se llevó.
Patakíes del odu Iwori Ogbe
1.Cuando Osun y Eshu salvaron a Iwori Bogbe
Hubo una época en que Osun y Orunmila eran buenos amigos y se querían mucho. Osun siempre le daba consejos a Orunmila, pero este nunca le hacía caso, pues se creía superior por la confianza y el ashé que Olofin le había concedido. Cada día estaba peor, y aunque Osun no se cansaba de aconsejarlo, Orunmila seguía sin escucharlo, convencido de poder resolver cualquier asunto, ya que todos contaban con él.
Cansado, Osun fue a ver a Olofin y le dio las quejas de cómo estaba Orunmila. Olofin lo mandó a buscar, lo regañó y lo aconsejó, y por un tiempo el consejo fue acatado. Pero después Orunmila volvió a hacer las cosas como le daba la gana y se fue perdiendo. Sus enemigos aprovecharon esos momentos para cercarlo y arrancarle la cabeza, cosa que no lograron porque Eshu se metió por el medio y salvó a Orunmila, que se perdía por porfiado y desobediente.
2.La prosperidad de Iwori Bogbe
Distribución: El gallo se le da a Shangó, con harina y quimbombó bien caliente. Las hojas y la basura son para hacer Inshé-Osanyin. La gallina es para Orunmila y a los tres días es cuando se barre la casa con todas esas plumas y se vuelve a hacer ebó. El Inshé lleva un zunzún y el pico de éste sobresale, porque es por donde come.
La tierra de Abeyoni era pobre. Allí vivía un Awó llamado Ifá Foré, que andaba muy preocupado porque su tierra no prosperaba en nada. Un día su hijo, llamado Ifá Shé, le dijo que necesitaba salir a caminar para buscar la suerte de su padre, la suya propia y la de aquella tierra. El padre se enfureció y lo castigó. El muchacho se puso a llorar, se quedó dormido y soñó con Orunmila, quien le decía en el sueño que le diera una gallina blanca y una negra junto con su cabeza, que las pelara bien delante de él y le cantara:
De aquellas plumas que iba arrancando se formaría una tormenta, que después él encontraría, y ahí estaría su suerte y la de su tierra, a donde tendría que ir a vivir; esa tierra se llamaría Ifá Bi Ashé.
El Awó despertó asustado y fue al patio a coger las gallinas; su padre lo vio y volvió a ponerse bravo. Ifá Shé le contó lo que había soñado y el padre le respondió que todo aquello era mentira suya, se acostó al pie de una mata de álamo que había en el patio y se quedó dormido. En ese momento Ifá Shé tomó las gallinas y se las dio a Orunmila y a su cabeza. Entonces entró Eshu, le dijo que no podía irse en esos momentos y se puso a cantar:
Se formó la tormenta, que agarró a Ifá en la mano, y el muchacho salió junto con Eshu, mientras el padre quedó muerto. Siguió con su Ifá, porque la tormenta no se podía aguantar, y Eshu iba cantando por el camino:
Siguieron caminando y Eshu le advirtió: no mires para atrás, que la tormenta limpió esa tierra. Llegaron donde estaba Shangó; Ifá Shé se hincó delante de él y lo saludó, y Shangó le dijo que pusiera su Ifá y el tablero en el suelo, pues dentro de tres días debía hacerle una ceremonia, y lo invitó a comer amalá, ilá e ishú, que era lo que tenía para brindarle. Se sentaron a comer, pero Ifá Shé no hacía más que pensar en su padre, y Shangó lo calmó: que estuviera tranquilo, que su suerte estaba definida, y que para que él trajera la suerte a la tierra aquello tenía que suceder.
A los tres días, ya convencido Ifá Shé, Shangó le anunció que lo pondría con la suerte que su padre debía haberle dejado, para que siempre estuviera con él. Lo envolvió en hojas de álamo, llamó al Egun de su padre y le dio un gallo blanco. Vino el Egun y le dijo que toda su suerte la tendría junto con la de Orunmila, Shangó y Eshu, y que para tenerla tendría que aclarar mucho con Orunmila. Mientras hacía esta ceremonia, Shangó llamaba cantando:
Cuando terminaron de darle de comer al Egun, cogieron el gallo y lo metieron en una tinaja, le pusieron cuatro piedras de mar, cuatro piedras de río y una de la manigua, una mano de caracol y cebo; le echaron guacalote y ojo de buey, le dieron de comer junto con Ifá una gallina blanca y una negra, y la enterraron. Así se domó la tormenta grande, y las plumas salieron volando y cayeron en la tierra de Inle Toká.
En aquella tierra estaban los Oshas, principalmente Olokun, que esperaba a un Awó para que la gobernase. Shangó mandó a Ifá Shé a que fuera con Eshu camino de aquella tierra, donde iba a vivir bien; después iría a visitarlo, y allí encontraría a su madre, llamada Abeyoni, que lo ayudaría y tenía fuerza en esa tierra. Olokun ya le había avisado a Abeyoni que venía un Awó que era su hijo, para que ella lo ayudara al llegar.
El primero que entró fue Eshu. Abeyoni, que tenía una calabaza en la mano, le anunció a Olokun que por ahí venía Eshu, y Olokun le respondió que también venía su hijo. Como ella no lo veía, Olokun y Abeyoni se pusieron a cantar:
De pronto apareció Ifá Shé. Se hincó delante de su madre, y Olokun vio que estaban regadas todas las plumas. El muchacho le entregó su Ifá a la madre, y Eshu y Olokun empezaron a recoger todas las plumas para que hiciera ebó.
Abeyoni lo paró en el centro de la tierra que iba a gobernar, con toda la gente aglomerada, pero le advirtió que hasta que no llegara Shangó no tendría voz ni mando, y mandó a Eshu a buscar a Shangó para que fuera testigo, porque él le había dado la suerte de encontrarla. Le dijo además que gobernaría muchas tierras, porque tendría que caminar, pero que esa era su tierra. Eshu fue por Shangó, y la gente de aquella tierra hizo una casa para que viviera Ifá.
Shangó vino con Eshu y le ordenó hacerle ebó a todo el mundo con tierra. Se formó un viento y empezaron a recoger la tierra y las hojas que estaban en el aire, e Ifá Shé hizo el ebó. Después Abeyoni llamó a Shangó, Eshu y Olokun, y fueron para debajo de una mata de álamo, donde le confesó a su hijo que sabía que él guardaba sentimiento contra ella por haberse peleado con su padre, y le contó todo lo que pasó: tuvo que irse a caminar y siempre quiso tenerlo a su lado, pero el padre no lo permitió, para que él pasara trabajos. Aquella tierra en que ella estaba, llena de riquezas, a donde venían todos los Oshas que ella gobernaba y que tenían gran fe en ella, había sido la de su padre, que la despreció y se fue a morir a otra tierra; ahora era suya. En el momento en que tronaba, se sintió un viento y una voz que decía: perdón; mi suerte es la tuya.
Shangó lo consagró: cogió un guineo, lo cocinó y comió, le echó obí kolá, le dio a comer el corazón a Ifá Shé y con la lengua del guineo le hizo un Inshé con el obí kolá. Desde ese momento vino la prosperidad de Ifá Shé, Iwori Bogbe.
3.Cuando Iwori Bogbe se quedó solo
Cierta vez Orunmila le hizo osode al rey de una tierra, le vio Iwori Bogbe y le advirtió que, para no quedarse solo, tenía que hacer ebó. Pero el rey era muy testarudo y no le hizo caso. La familia del rey acostumbraba a pasear todos los domingos por la orilla del mar, y el rey, además de no hacer el ebó, pasó una revista militar para demostrarle a Orunmila que él nunca se quedaría solo.
Pasó el tiempo, y uno de esos domingos en que la familia paseaba junto al mar se formó de pronto una tromba marina que se la llevó entera. Enterado de lo ocurrido, el rey no quiso creerlo y fue a la orilla en busca de los suyos, pero no los encontró: solo halló algunas cosas de las que llevaban al paseo. Al oír de los que estaban cerca la narración de lo sucedido, el rey se sentó a llorar encima de una piedra. Allí estuvo tres días y tres noches, al cabo de los cuales se convirtió en un pájaro que solo decía: Iwori Bogbe… Iwori Bogbe.
4.Cuando Elegbara era Awó
Elegba tenía un hijo que debía hacer Ifá. La madre del muchacho, llamada Moni Boshe, antes de morir le pidió a su esposo Elegba que le hiciera Ifá a su hijo, pero él no lo hizo, y ella murió con ese sentimiento y maldiciéndolo. Elegba le respondió que su madre, Oyá, lo había traído al mundo así, y que si ella lo maldecía sería doble su intranquilidad; pero que a su hijo no le hacía Ifá porque en aquella tierra nada más mandaba él.
Shangó, sabiendo lo que la madre del muchacho quería, se fue con Oshún a donde estaba Orunmila para que le hiciera Ifá al hijo de Elegba. Orunmila se negó, pues no quería líos con Elegba. Entonces Shangó y Oshún salieron decididos a prepararlo todo de todas maneras, y así lo hicieron.
Pasó el tiempo y Oshún fue a buscar a Shangó, quien ya lo tenía todo listo: al día siguiente traería al hijo de Elegba para que Orunmila le hiciera la primera consagración, y ella debía pasar siete días en casa de Elegba entreteniéndolo. Salieron ambos para la casa de Elegba llevando jutía y pescado ahumado, mucho aguardiente y un pollo, e iban cantando:
Entonces se apareció Osanyin, le dio a Shangó una mata de Atiponlá y le indicó que, al llegar a casa de Elegba, le preguntara qué hierba era aquella, que él se lo iba a decir. Oshún llevaba todo asado: pollo, jutía y pescado ahumado, y bastante aguardiente. Cuando llegaron, Shangó hizo la pregunta y Elegba respondió: esta hierba es Atiponlá, Ifá-Uro, la segunda hierba con la que lo hicieron a él. Oshún le dio de comer jutía y pescado ahumado, y le dio aguardiente.
Entre tanto, Shangó llevó al hijo de Elegba, y por el camino cogió una gallina y le hizo paraldo, llamando al espíritu de la madre, Moni Boshe, para darle cuenta de que su hijo iba a hacer Ifá. Mientras hacía el paraldo, Shangó cantaba:
Después lo enterró. El Egun de la madre se puso contento y recibió la gallina. Elegba estuvo siete días borracho, y a los siete días Orunmila le hizo Ifá al muchacho, no quedándole más remedio que consagrarlo. Entonces Shangó se fue con Oshún a buscar a Osun, pues hacía falta hablar con él. Oshún sacó el agogo y se lo dio a Shangó para que lo tocara. Cuando llegaron, Osun estaba recostado entre una mata de Ceiba y un cedro, y empezaron a cantar:
Osun se sacudió, Shangó le contó lo que se iba a hacer, y Osun aceptó hacerse cargo de llevar a Elegba, pero pidió que buscaran un chivo bien bonito. Oshún trajo el chivo y Osun lo llevó junto con ella a la puerta del Igbodun, que ya estaba preparado; lo único que faltaba era Elegba. Cuando este entró con Osun, todos los Babalawos empezaron a cantar:
Elegba se puso muy contento y declaró que únicamente ellos lo habían convencido, que estaba muy contento porque le iban a hacer Ifá a su hijo y que siempre lo cuidaría de todas las cosas. Se hincó delante de Orunmila y le dio moforibale, y Orunmila le indicó que, como padre, le rogara la cabeza a su hijo.
Le hicieron Ifá. Elegba y su hijo se pusieron a comer y se comieron el chivo, y Oshún le dijo a Orunmila: este es Iwori Bogbe Ifá Shé Moni Boshe; tendrá suerte en la tierra y se llamará Ifá Toshé. A los tres días, Elegba le entregó todo su ashé a su hijo, que quedó en la puerta del Igbodun, y se cubrió. Su hijo tuvo una gran suerte en la vida como Awó y fue grande. Shangó se quedó los siete días junto con Oshún atendiendo todas las cosas del hijo de Elegba; Oshún comió dos gallinas y Shangó dos codornices.
5.Cuando Olokun quiso apoderarse de la Tierra
Olokun se estaba cogiendo casi toda la Tierra, y Obatalá le advirtió que eso no podía ser. Entonces Obatalá le mandó algunos camaleones, y Olokun vio cómo ellos cambiaban de colores. Cuando Obatalá y Olokun se encontraron, este último vio que Obatalá también cambiaba de color como los camaleones y pensó: si esto es así, cómo será el ejército de Obatalá. Entonces pactó con él: Olokun se quedaría donde estaba, pero, a menudo, tendrían que darle una persona.
6.Los hijos desobedientes
Había un rey que tenía dos hijos muy desobedientes. Un día Orunmila le hizo osode, le salió este Ifá, Iwori Bogbe, e Ifá le advirtió que no dejara que sus hijos se bañaran en el río. Ellos no hicieron caso, y a los pocos días los hijos del rey fueron a bañarse al río, fueron arrastrados por la corriente y se ahogaron. Para mayor tristeza, el rey estaba presente y no pudo salvarlos, pues no sabía nadar.
7.Lo que el viento se llevó
Era un rey que tenía un gran palacio, muy bonito. Un día fue a que Orunmila le hiciera osode, y este le vio este Ifá y le dijo que tenía que hacer el ebó marcado, pues se esperaba una tormenta y peligraban su palacio y sus hijos. El rey, que era muy orgulloso, no le hizo caso: le respondió que su palacio era una fortaleza y que no había viento que lo tumbara.
Al poco tiempo llegó la tormenta, se llevó el castillo y a los hijos, y el rey se quedó en la calle. Eso es lo que el viento se llevó, por no hacerle caso a Orunmila.
8.Las gallinas
Una vez Shangó andaba corriendo detrás de las gallinas para llevárselas a la plaza y venderlas, pero no podía coger ninguna porque eran jíbaras y volaban mucho. Entonces fue donde estaba Orunmila, que le vio este Ifá y le marcó ebó, en el cual debía tener una trampa, bichos, gusanos y maíz. Shangó hizo lo que le indicó Orunmila y cayeron las gallinas. Desde entonces son caseras y mansas.
9.La sofocación de Awó Adiyoko
Se le da la gallina blanca a la mano menor de Ifá, procediendo de igual forma. Después de presentada, se reza:
Cuando se están dando estas gallinas, se canta:
Después, el Awó tiene que quitarle las plumas a las gallinas delante de Ifá, dejando que estas vuelen dentro del cuarto. Mientras las esté pelando, debe cantar continuamente lo siguiente:
Se cocinarán los iñales de ambas gallinas. Los iñales de la gallina negra se le ponen a la mano mayor y se le echa manteca de corojo, jutía y pescado ahumado; y el Awó tiene que probarla antes de ponerlas. Los iñales de la gallina blanca se le ponen a la mano menor, en nombre de Oduduwa, y se le echa ñame machacado, manteca de cacao, cascarilla y cuatro pedazos de Ekó o pan, y tiene que probarlo. Si tiene Olokun, este comerá junto con Orunmila a los tres días después.
En la tierra Ewaye Ni Ifá vivía un Awó llamado Adiyoko, que se sentaba en una piedra al pie de una mata de Ceiba, Aragba, que estaba deshojada. Este Awó padecía de sofocación y siempre les pedía a Shangó y a Olokun, pero vivía muy preocupado porque creía que ellos no oían su ruego; y estaba equivocado, pues sí lo oían.
En aquella tierra los árboles no tenían hojas y el viento no llegaba. El Awó, que no estaba bautizado, un día se quedó dormido recostado al árbol y soñó con Oduduwa, que le decía: la piedra en que te sientas es Eshu Lawana; tienes que bautizarla, y para ello tienes que hablar con tu padre Onibaraniregun, que vive en la tierra Añañakun Orún, para que vaya a buscar a Oyá y ella sea tu madrina de bautizo. En el sueño oyó un canto que decía:
Cuando despertó, llegó un viento muy fuerte y los árboles comenzaron a llenarse de hojas; la primera fue la Ceiba, Aragba, donde él estaba recostado. Comenzó a sentirse mejor y vio una sombra que le dijo: guarda esto en este güiro, que algún día te hará falta. Awó Adiyoko cogió el güiro, lo enterró al pie de la Ceiba y después salió a camino, cantando:
Llegó a la tierra Añañakun Orún, donde vivía su padre; se arrodilló, le dio moforibale y le pidió la bendición. El padre lo abrazó y le dijo que tenía una suerte muy grande. Awó Adiyoko le contó el sueño, y el padre, muy contento, propuso ir a donde estaban Oyá y Olokun para que lo bautizaran al pie de Oduduwa y este lo consagrara; pero había que llevar una campana de la mata llamada Framboyán.
Salieron a camino para la tierra Eni Boshe Inle, y allí se encontraron con Oyá y Olokun, que estaban hablando de las dificultades del mundo y de a quién le iban a dar la suerte. Por el camino iban cantando:
Y por el camino se les volvió a presentar la sombra del sueño, que era Osanyin, y les dijo: allí lo encontrarán todo. Saludaron a Oyá y a Olokun, y estos, enterados del problema de Awó Adiyoko, dijeron que había que buscar a Oduduwa. Olokun le dijo: yo seré tu padrino y Oduduwa será quien te consagre. Y así lo hicieron.
Llegó Shangó y lo bañó con hierba de Ceiba, Framboyán, orozuz, canutillo y guacalote, y después le rogaron la cabeza al pie de Oyá con dos gallinas. Le dijeron: ya tu vida está hecha y tendrás suerte si no tienes ambición. Después Oduduwa lo consagró y lo mandó con su padre a la tierra Beyeni Ifá, anunciándole que habría un tiempo en la Tierra en que los árboles estarían florecidos y otro en que se les caerían las hojas. De pronto se formó un viento con remolino y se cayeron las hojas de los árboles. Awó Adiyoko y su padre recogieron las hojas, principalmente las de Ceiba, y Oyá les indicó echarlas dentro del güiro y llevarlas al mar. Cuando recogían las hojas y la tierra del remolino, cantaban:
Después lo metieron todo en el güiro, y se les volvió a presentar la sombra, que es un Egun que va dentro del güiro, y echó dentro un colibrí y un zunzún. Llegó Shangó, le dio una piedra y le dijo: ponla dentro del güiro y dale de comer con Egun un pollo shashará; sácale el corazón, la lengua y los dos ojos y ponlos dentro del güiro, junto con este collar negro y blanco, y ponle también muchos palos fuertes.
Así lo hicieron, y desde entonces por todo el mundo comenzaron a formarse los vientos que salen de los mares y de los ríos hacia la tierra firme, y con ello vino la prosperidad de toda la Tierra.
10.Las transformaciones de Olokun
Olokun salió a visitar la tierra, y unas veces se presentaba en forma de Egun, otras en forma de mujer, y así en distintas figuras. Orishaoko quería saber las formas en que Olokun se presentaba, porque cada vez que salía a la tierra traía una cosa distinta: a veces la muerte, otras la enfermedad, el atraso o el mal tiempo, y la tierra siempre se quejaba.
Se reunieron la tierra y Orishaoko, sin contar con Orunmila, y decidieron hacer una gran fiesta a la orilla del mar (Oniká). Llamaron a todo el mundo en la tierra Inle Beyeni. Olokun se presentó como si fuera Shangó, y cuando la fiesta estaba tocando, el mar voló hacia afuera y se llevó a toda la gente de esa tierra. Cuando Olokun se presentó, empezó a cantar:
Arrancó y se llevó a la gente, y la tierra se quedó sin habla.
Pasó el tiempo y Olokun estaba tranquilo. Eshu fue a visitarlo y lo saludó: Babá, ¿cómo está? Olokun le contestó que bien, y Eshu se quejó: él vivía en la tierra Bayeni Lodé, donde nadie lo respetaba ni lo consideraba; decía una cosa y hacían otra, y ya estaba cansado. Olokun le respondió: tú tienes la culpa, porque no obras bien, pues te pasas el tiempo echando a pelear a la gente; por eso la gente no te considera, pero no te vayas a asustar. Eshu salió con su tambor, llamando y cantando lo que Olokun le había dicho:
De pronto se formó una cosa: la gente empezó a caer enferma, se formó una tormenta, las cosechas se caían y Eshu también se caía. Eshu fue donde estaba Olokun y le reclamó: tú vas siempre a respetarme a mí y trabajarás conmigo. Todo el mundo lo empezó a respetar, pero Eshu no estaba contento: ya tenía a la gente desnuda, separaba los matrimonios, todo el mundo andaba mal. Olokun decidió ir a ver cómo estaba funcionando Eshu, y se lo encontró con Orishaoko, enterrando a la gente y alborotando.
Olokun llegó disfrazado de mujer, y Eshu y Orishaoko no lo conocieron y comenzaron a enamorarla. Se la disputaban, y en la discusión se sacaron las cosas que habían hecho, con lo que Olokun se enteró de todo. Cuando terminaron, Olokun los llamó y les dijo: vengan acá, porque esta tierra tiene que ir adelante; todo lo malo se acabará y vendrá la tranquilidad. A Eshu le ordenó coger un gallo, limpiar a todo el mundo y matarlo en la manigua, pidiendo que todo el mundo prosperara y lo malo se fuera; a Orishaoko, que ya no quería trabajar, le mandó seguir cavando la tierra, con Eshu de ayudante. Olokun se quitó el disfraz y se asustaron. Todos empezaron a trabajar y a prosperar.
Pero Eshu estaba muy cansado y se decía: yo nunca he trabajado, me fui de casa de Orunmila; cómo voy a estar de esclavo ayudando a este a sembrar. Que cargue con lo suyo y siga sembrando, que yo me voy al camino a ver si puedo llegar donde está Orunmila, para que me tenga a su lado. Cuando iba por el camino se encontró con Olokun, que venía vestido de Egun y cantaba:
Eshu, al oír aquello, se preguntó quién se habría muerto, y le preguntó a Olokun de dónde venía. Este le contestó: vengo de casa de Orunmila, que se murió. Eshu empezó a llorar y a lamentarse, y Olokun le dijo: ven conmigo. Por el camino, de momento, Olokun desapareció y Eshu siguió conversando solo. Cuando se dio cuenta, se preguntó qué cosa era aquello y siguió caminando muy triste. Pero por el camino venía Shangó cantándole a Olofin:
Eshu lo oyó y fue a su encuentro. Le contó todo lo que estaba pasando, y Shangó le respondió: tú nada más haces el mal, nunca haces el bien; mira, coge por ahí, que dentro de tres días yo te veo. Cuando Eshu iba por el camino, Olokun se quitó el disfraz y fomentó candela y viento fuerte, y Eshu se lamentaba: ¡hasta cuándo estaré pasando cosas! De pronto se presentaron Olokun y Shangó. Eshu les dio moforibale y les contó todo. Olokun y Shangó llevaron a Eshu a casa de Orunmila, donde ese día estaba de visita Olofin. Olokun dio las quejas del comportamiento de Eshu y le hicieron jurar que él también iba a ayudar a hacer el bien en el mundo. Olofin, Orunmila, Olokun y Shangó consagraron a Eshu. Por este camino se conoce que Eshu hace el bien en el mundo.
11.Donde el chivo se salvó por hacer ebó
El chivo traficaba junto con el perro en el mercado, y tenía que ir a un mercado lejano atravesando una comarca peligrosa. Decidió, acompañado por el perro, ir a casa de Orunmila, que le hizo osode. En el registro salió este odu, Iwori Bogbe, y Orunmila les mandó a hacer ebó. El chivo lo hizo, pero el perro no hizo nada.
Al día siguiente salieron para el mercado lejano, y a mitad de camino se presentó una tormenta. Encontraron en medio del monte una casucha en ruinas, con una sola entrada, y entraron. Resultó que, huyendo de la tormenta, también se metió allí la hiena, que al verlos les preguntó qué hacían allí. El chivo le contestó que se guarecían de la tormenta, y sacó de su saco un pedazo de carne de res con miel de abejas. Al verlo, la hiena le pidió de comer, pues tenía hambre. El chivo se lo dio, y la hiena, después de comérselo, le preguntó qué cosa era aquello. El chivo respondió: carne de perro, aprovechando que el perro se había alejado un poco. La hiena pidió más, y el chivo contestó que lo sentía, que nada más le quedaba miel de abejas.
En eso se acercó el perro, y la hiena, al reconocerlo, se le tiró y se lo comenzó a comer, aprovechando el chivo la oportunidad para huir de los colmillos de la hiena.
12.Donde los Awoses deben aprender Ifá
Nota: Antes de terminar el ebó, se le echa al aleyo ashé en la cabeza y se le da sangre de la gallina a la cabeza y al ebó, poniéndole la cabeza de la gallina en la cabeza del aleyo.
En la tierra de Abeyebi vivía Awó Larifá, que no tenía conocimiento de nada, pero sí una gran ambición por llegar a ser algo en la vida. Obatalá le había dado su ashé, pero siempre le aconsejaba adquirir conocimientos para que algún día no fuera a perder la suerte que él le había dado.
A casa de ese Awó iban aleyos de distintas tierras; él les hacía las cosas y después esos aleyos no volvían más. Pero Awó Larifá no se preocupaba, porque siempre llegaban aleyos nuevos, que se los enviaba Abeyeni Ladé Ifá. Esta era una mujer en la que todo el mundo tenía fe porque cantaba muy bonito; era hija de Shangó, y para llevarle los aleyos a Awó Larifá se ponía a rezar y a cantar lo siguiente:
A Olofin también le gustaba el canto de Abeyeni Ladé Ifá y le echaba su ashé. Lo que ella decía, la gente de la tierra Abeyeni lo hacía. Cuando hacía su ceremonia, siempre regaba muchas plumas, echándoselas por encima y por todos lados; eran plumas de gallinas blancas. En la tierra Abereni Lorún vivían Shangó, Eshu y Olofin.
Un día Olofin llamó a Eshu y a Shangó y les dijo que fueran a ver lo que estaba haciendo Awó Larifá. Shangó disfrazó a Eshu, y cuando llegaron a la tierra Abeyebi le indicó que fuera a escuchar lo que decía Awó Larifá. Este no reconoció a Eshu y comenzó a decir cosas, mientras Eshu permanecía callado. Cuando terminó de enterarse de todo, Eshu volvió donde Shangó y le contó cómo era la situación de Awó Larifá, que es ahijado de Orunmila.
Salieron para la casa de Orunmila; al entrar le dieron moforibale, y Shangó habló: venía a hablar de su hija Abeyeni Ladé Ifá, porque estaba ayudando y protegiendo a Awó Larifá, que no conocía de nada, y había que buscar la forma de que aprendiera Ifá. Orunmila les contestó que Awó Larifá tenía ashé de Olorun, a lo que Shangó respondió que eso no importaba, porque la suerte que tenía era por un tiempo, y para todas las cosas de la vida había que buscar la seguridad en la sabiduría y no en el ashé; por eso había que aprender. Orunmila reconoció que tenían razón, y Shangó añadió: para que tu ahijado pueda aprender Ifá, tenemos que tener a mi hija siete años sin salir a la calle. Así lo hizo Orunmila, y mientras tanto Eshu era quien entretenía a Abeyeni Ladé Ifá, haciéndole cuentos y hablando con ella.
Shangó salió de regreso para la tierra Abeyeni, se paró en la entrada de la población y a todo el que llegaba a ver a Awó Larifá le decía que este se había enfermado de la cabeza y no podía ocuparse de nada. Al poco tiempo, viendo Awó Larifá que las cosas no le marchaban como antes, que todo eran interrupciones y contratiempos y que no resolvía nada porque Abeyeni Ladé Ifá ya no iba a su casa, decidió ir a casa de Orunmila. Al salir, el primero con quien se encontró fue Shangó, que le dijo: figúrate, mi hija es tu esclava, y todo lo que has hecho y has tenido es por ella; tienes que aprender Ifá en casa de Orunmila. Vamos, que él te espera.
Cuando llegaron, se encontraron con Eshu y Abeyeni Ladé Ifá. Shangó y Awó Larifá le dieron moforibale a Orunmila, y este le dijo a Awó Larifá: esto te ha pasado porque no aprendiste Ifá, y todo lo que has hecho se debe al poder tan grande y al ashé que tiene Abeyeni Ladé Ifá. Awó Larifá se echó a llorar y prometió no irse de allí hasta aprender Ifá, y que cuando se fuera lo haría junto con Abeyeni Ladé Ifá. Ellos le dijeron: nosotros te acompañaremos, para que las cosas te salgan bien. En eso se formó Afefelorún, mandado por Olofin, y le dio el saber y la suerte a Awó Larifá.
13.El olvido de los Santos por su mala cabeza
Nota: El pato y el gallo se le dan a Yemajá, los cocos de agua para tomárselos, el palo negro y rojo y el ebó se botan para el arrecife.
Iwori Bogbe estaba pasando una mala vida, olvidado de los Santos por su mala cabeza. Decidió embarcarse de polizonte en un barco que, después de mucho navegar, fue abatido por una fuerte tormenta y naufragó; casi toda la tripulación se lanzó al agua y murió. Pero Iwori Bogbe, para su gran suerte, pudo agarrarse fuertemente a un madero, pues no sabía nadar, y fue impulsado por las olas, semiconsciente, hasta una isla.
En aquella isla había muchos gansos y toda clase de animales. Uno de aquellos gansos, al verlo, nadó hacia él, tomó una yagua que había cerca de la costa, lo depositó en ella y lo impulsó hasta la orilla, hasta llegar a la arena de la playa. Luego lo arrastró hacia la espesura, le fue dando agua de coco y frutas como alimento, y lo defendió con su pico de los demás animales que allí se encontraban.
Cuando Iwori Bogbe volvió en sí, el ganso se escondió por temor a la reacción del hombre. Este tuvo una reacción violentísima al comprender que estaba en un lugar desierto; pero cuando se serenó su mente, se dio a la tarea de construir una casa. Posteriormente exploró aquella tierra hasta descubrir que era una isla no muy poblada, entró en relación con aquellas gentes y, con mucho esfuerzo, al cabo de un tiempo llegó a reinar.
14.Donde Ekoló dormía por las calles
Ekoló andaba durmiendo en las calles y decidió ir a ver a Orunmila, quien le hizo osode y le dijo que hiciera ebó para tener casa donde vivir y para que, cuando le tocara morir, fuera dentro de su casa.
Ekoló, como tenía la cabeza tan dura, no hizo el ebó y siguió durmiendo en las calles. Un día sus enemigos lo encontraron dormido y lo mataron a palos. Así Ekoló, por desobediente, murió en la calle.
15.Cuando Shangó mandó a hacer ebó
Al principio del mundo salió en un osode este odu, y Shangó les dijo a todos los palos, que entonces eran personas, que cada uno diera cinco pesos para hacer ebó. Pero ninguno lo quiso dar; Orunmila fue el único que lo aportó.
Shangó le dijo a Orunmila: va a venir una guerra y un tiempo malo, con temporales y enfermedades; todos los que no dieron dinero para el ebó son mis enemigos y morirán. Manda a tus hijos a que se pongan el idefá en su mano izquierda, para que se les vea la marca de Ifá. Y así se salvaron los hijos de Orunmila.
16.El dominio de Yemajá y Oshún por Olofin
Olofin le concedió a Yemajá el dominio del mar y a Oshún el dominio del río, y ellas quedaron conformes. Poco después, como el río arrojaba en el mar todas las inmundicias que arrastraba, Yemajá se molestó y fue a reclamarle a Olofin. Este, después de oírla, le dijo: tienes razón, pero se me olvidó decirte que tienes la potestad de botar del mar todo lo que no quieras. To Iban Eshu.
17.Cuando Iwori Bogbe no hizo ebó
Iwori Bogbe fue a ver a Orunmila para que le hiciera osode, y este le indicó hacer ebó, incluyendo a toda su familia, para librarse de una cosa mala que le venía. Pero él desobedeció a Ifá y no hizo nada.
Al poco tiempo se presentó una gran tormenta que arrasó con su casa; solo tuvo tiempo de salvar a su familia, perdiendo la casa con todas las comodidades que tenía y quedándose en la miseria. Entonces fue que se acordó de los consejos de Ifá, pero ya era demasiado tarde, porque el temporal todo se lo había llevado o destruido.
18.Cuando Olofin Obeleye dormía mal
Boroyin Awó Odé, Ido Ogorombi Awó Odé y Esa Erigidudu Awó Ilú Sokún fueron los Awoses que adivinaron para Olofin Obeleye, pues él estaba durmiendo mal y se despertaba sobresaltado.
A Olofin se le recomendó que barriera toda la casa, preparara la matanza de un chivo y lo llevara todo a un campo abierto. Ellos le dijeron que, si uno lleva la maldad al campo, debe regresar a la casa con un buen presagio. Hoy las hojas giran hacia afuera para ser Oloworan-Nsansan; hoy Aladé empuja el mal para el campo abierto.
19.Oluyé, el extremadamente amargo
Esu-Perewe y Egba-Perewe fueron los Awoses que le adivinaron Ifá a Oluyé, quien es extremadamente amargo.
Ifá revela que él padece de desasosiego de mente y que, si toma esta medicina, estará bien.
20.La Divinidad del Infortunio
Iwori Ogbe reveló la importancia de la Divinidad del Infortunio en nuestras vidas. Elenini (Idoboo) es el guardián de la cámara interna del Palacio Divino de Dios, donde todos vamos de rodillas a pedir nuestros deseos para nuestra permanencia en el mundo; después de cumplir los arreglos de nuestra partida, somos guiados por nuestro Ángel de la Guarda. Cualquier cosa que pidamos, Dios nos dice: «Así sea, hijo mío».
Iwori Ogbe, al partir al mundo, pidió cambiar el aspecto de la Tierra mediante la eliminación de todos los elementos malvados y viciosos, y solicitó de Dios un poder especial sobre la vida y la muerte. Dios respondió: «Así sea, hijo mío». Su Ángel de la Guarda le recordó garantizar sus deseos con Elenini y las Divinidades más poderosas, pero él contestó que no existía fuerza más grandiosa que Dios y que, por ende, no veía justificación para recurrir a divinidad inferior alguna.
Tan pronto abandonó el Palacio Divino, Elenini volvió hacia sí mismo los deseos de Iwori Ogbe. Al llegar a la Tierra cayó en dificultades: siempre se manifestaba lo opuesto de cualquier cosa que deseara. Cuando rezaba para que la gente viviera, morían; mientras que los que él deseaba muertos, vivían. Se desilusionó, y ya nadie quería ir a su casa por adivinación, y aquellos que lo hacían pagaban muy caro.
Después de pasar hambre, decidió regresar al Cielo y se dirigió a su Ángel de la Guarda, quien le recordó el consejo que le dio antes de abandonar el Cielo. Fue por adivinación y le aconsejaron hacerle sacrificio de muchos platos a Elenini y a las Divinidades mucho más viejas. Al retornar a la Tierra, tuvo una vida más fecunda y satisfactoria.
21.Las Hadas
Si una persona escoge hacer una breve visita al mundo, virtualmente no hay nada que nadie pueda hacer para prolongar su vida, excepto en raros casos, donde su Divinidad Guía pueda cambiar el destino del sujeto.
Son las llamadas Hadas: vienen al mundo por unas pocas horas, días, semanas o meses, y mueren cuando su tiempo escogido se acaba. Solo Orunmila fue quien descubrió el secreto de cómo prolongar las vidas de estas personas en la Tierra, únicamente si los padres del niño descubren por anticipado que el niño que viene es un Hada (en el útero).
22.Se adivinó para Idaba y Otegbe cuando se iban a casar
Idaba, la tortuguita, y Otegbe se iban a casar y querían saber si iban a ser felices. Invitaron a unos Babalawos para que interpretaran Ifá. Se presentó Iwori Ogbe y se requirió un sacrificio: dieciséis calabazas llenas de diferentes comidas, dieciséis palomas, dieciséis gallinas y dieciséis veces treinta centavos. No se hizo el sacrificio, pero se casaron.
En esos días Otegbe tenía muchas deudas, e Idaba era rica en extremo. Cuando los deudores se presentaron, ella se desinteresó de todo y las pagó. Entonces Otegbe se avergonzó de ver a su esposa pagar sus deudas, tomó el vuelo y abandonó a Idaba. Idaba se paró en la rama de un árbol y empezó a cantar:
Y canta de nuevo…
Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.
↑Sigue estudiando
Los 16 odù de la familia de Iwori
Iwori Ika (Iwori Boka) · Iwori Irete (Iwori Rote) · Iwori Iroso (Iwori Koso) · Iwori Kana (Iwori Ni Kana) · Iwori Meji (Eji-Wori) · Iwori Obara (Iwori Obere) · Iwori Odi (Iwori Wode) · Iwori Ofun (Iwori Bofun) · Iwori Ogunda · Iwori Ojuani (Iwori Wani) · Iwori Osa (Iwori Bosa) · Iwori Oshe (Iwori Boshe) · Iwori Otrupon (Iwori Batrupon) · Iwori Otura (Iwori Tuanilara) · Iwori Oyeku (Iwori Yeku)
