Oyeku Oshe (Oyeku Pakioshe) – Odu de Ifá

Odu de Ifá · Familia de Oyekun

Oyeku Oshe

Oyeku Pakioshe · Oyeku Pa Koshe

«Vinimos a este mundo uno a uno, y uno a uno tiene que irse».
II I · II II · II I · II II
Palabra sagrada

Rezo de Oyeku Oshe

Rezo

Oyeku Pakioshe ni mori aye Pakioshe apawo otun meyo opotari mobo Oshe oshupa ondeni agban omo yumu Orun Ikú loditu oun baikú bomo yanu.

Canto del signo

Súyere de Oyeku Oshe

Súyere

«Agba yeku yeku Osanyin oriwa Agba yeku yeku Osanyin oriwa Olomo atewore» Agba yeku yeku Osanyin oriwa

Fundamento

En este odu nace

  • Nació la creación de la familia.
  • Aquí es donde los grandes Obá y Omokolagba ruegan a Olofin.
  • Es donde, después de muerta la persona, se encarna en otra.
  • No se usan ni flores ni perfumes.
  • No se zurce nada en casa del Awó.
  • Se ve la muerte en sueños.
  • Habla el Pacto de los Compadres.
  • Se rigen las personas Asieres, locas.
  • Fue donde Olodumare mandó a Orúnmila a poblar la Tierra.
Estudio del signo

Descripción del odu Oyeku Pakioshe

Oyeku Pakioshe ocupa el lugar número 45 del Orden Señorial de Ifá. Es el signo donde los grandes Obá y Omokolagba elevan sus ruegos a Olodumare por los grandes que han caído, y donde quedó establecida la familia: Olodumare le encomendó a Orúnmila la tarea de crearla.

Aquí, cuando una persona muere, vuelve a encarnar en otra. Por esa razón, al hacerse el Ituto, este odu debe ponerse siempre, pues representa a todos los difuntos, tanto a los de la propia familia como a los semejantes.

En este signo se le ruega a Shangó con caña de azúcar. A Oshanlá se le coloca, dentro de su sopera, caña de azúcar con manteca de cacao, agua y cascarilla. A Shangó se le pone caña de azúcar con coco rayado para resolver problemas; después se le da coco y se le preguntan los días y el camino. Por este Ifá no se usan flores ni perfumes, y tampoco se ponen flores dentro de la casa. El Osanyin de este odu es de muñeco (Agbona) de tela.

En casa del Awó de este signo no se zurce nada, y no se prestan agujas: cosiendo con esa aguja pueden hacerle una obra a la persona y hacerle perder su suerte, dándoles ventaja a sus enemigos. Quien tiene este odu ve la muerte en sueños, y por ello deberá hacer ebó rápidamente.

EbóCarnero, gallo, tela blanca, negra y roja, pluma de Loro, demás ingredientes.

Aquí se dio el Pacto de los Compadres, donde Yemajá tiró el Ókpele. Este odu rige a las personas Asieres, es decir, a los locos. Fue también donde Olodumare mandó a Orúnmila a visitar una tierra en la que no quedaba nadie con vida, pero que era el lugar de descanso de todos los Reyes Difuntos de la tierra de Ife.

El signo ordena atender a los muertos: si los padres de la persona son difuntos, debe darles de comer, y debe ocuparse de todos sus difuntos, porque ellos entran y salen de su casa. No puede ir a velorios ni visitar enfermos. No puede guardar ropas ni su dinero, porque terminarían sirviendo para su propio entierro, y debe cuidarse de no estar preparando la ropa para emprender el último viaje. La persona de este odu llega a desearse la muerte: no debe hacerlo, porque se le puede cumplir. Cuando enferma de cuidado, sueña que la muerte se le presenta acompañada de sus familiares difuntos. Aquí, por desobediencia, se puede perder la vida.

Es un odu de pasar trabajo, pero no se puede perder la paciencia, porque la persona piensa entonces en hacer locuras. Aquí no le pagan su trabajo como es debido. Hay que cuidar mucho a los hijos para evitar problemas, cuidarse de enfermedades secretas y tener cuidado con los vicios. Tampoco se debe dejar una cosa buena para coger una mala: «Sarna con gusto no pica».

En la casa no se puede usar ningún tipo de ropa ni cortinas de flores; si se tiene alguna, hay que hacer ebó con ella. No se puede tener losa rota en la casa. Aquí se le da de comer a Oyá, que está esperando una ofrenda.

En el amor, a la mujer se le prohíbe tener dos hombres o un amante, porque la pueden matar. Habla de una mujer que lleva relaciones mientras la familia de él está en su contra; hay otro hombre que la pretende, y debe cuidarse de que no la golpeen con un hierro. Aquí no se puede entregar con egoísmo al amor para no perder, pues el exceso sexual destruye a la persona. Dice este signo que el semen del afeminado engendra con el del hombre. Hay que tener cuidado con comprometerse con personas de las que no se sabe quiénes son sus padres, porque pudieran resultar familiares. Y no se puede olvidar a la propia familia.

La persona de este odu es devota de Yemajá y se encuentra un Odu-Ara, una piedra de rayo, con la punta partida. Por este odu hay que recibir a Olokun, atender a los Jimaguas haciéndoles muchas ofrendas, y se debe recibir Osanyin, Oduduwa y Olokun, y jurarse en Orun. La persona a la que le salga este odu le debe a Eshu y a Olokun un sacrificio: de no hacerlo, su mujer morirá; si lo hace, tendrá mucha prosperidad a través de ella.

Cuando sale a un iniciado

Se debe ofrecer en Igbodun una gallina negra y nueve huevos como sacrificio a la noche. Aquí se prepara brujería en la noche. Se debe ofrecer un sacrificio rápido a la noche. Hay ratas que destruyen cosas en su casa: se debe preparar un veneno con un acurí y el polvo de adivinación de Oyeku Oshe, y las ratas morirán. En este relato es donde el odu adopta el nombre de Oyeku Pa Eku Oshe.

Características: la divinidad del miedo

Oyeku Oshe fue el odu que reveló la fuerza de la divinidad del miedo, que tenía fama de ser la más temida de las divinidades creadas por Olodumare, aun sin tener altar ni seguidores: la temían todas las demás divinidades mortales y las criaturas animadas por Dios. Es la divinidad que influye en la mente de las demás criaturas de Olodumare frente a cualquier divinidad atacante. Quien se sienta amenazado por un incidente como la muerte, la enfermedad, el fracaso, una gran impresión o cualquier acción desconocida, será víctima de la divinidad del miedo. Cuando la persona está ante algo que puede o no suceder y siente miedo, está ante la fuerza más poderosa de la naturaleza. Su acción quedó demostrada en la revelación hecha por Oyeku Oshe.

Habla el oráculo

Dice Ifá

  • Que Ud. está preparando su ropa para su muerte.
  • Y que los muertos la vienen a buscar, porque Ud. se ha deseado la muerte.
  • Ud. soñó con ella y se le presenta en sueños.
  • Ud. se despidió de su familia y ellos lo lloraron.
  • Ud. está pasando trabajo y está muy aburrido, y por ese motivo se ha pedido la muerte.
  • No vaya donde haya velorios, ni donde hay enfermos.
  • Ud. trabaja y no le pagan.
  • Tiene que tener cuidado con su hija, no le peligre.
  • Su mujer está embarazada y tiene que hacer rogación antes que ella vaya a dar a luz; y hacer Santo para que ella salga bien de su parto.
  • Ud. está muy pobre.
  • Ud. se ha de encontrar una Piedra de Rayo o se la van a regalar.
  • Ud. tiene una manta que tiene flecos, tiene que hacer ebó con ella; a la manta le faltan flecos.
  • Algunas veces Ud. se pone a decir «Dios mío, qué aburrido estoy»; dele gracias a Shangó.
  • A Ud. le viene un dinero del campo.
  • Ud. lleva relaciones y hay otro hombre que la pretende; la familia está en contra de Ud.; tenga cuidado no le den con un hierro.
  • No preste agujas para que no pase trastornos ni disgustos.
  • Ud. no puede tener ropa remendada.
  • Ud. es devoto de Yemajá; no se puede entregar con egoísmo al amor para que no pierda.
  • Cuidado no se comprometa con personas que no sepa quiénes son sus padres, no vayan a ser medio hermanos.
  • No tenga losa rota en la casa.
  • Si sus padres son difuntos, deles de comer.
  • Ud. no puede usar perfumes ni poner flores en la casa.
Sabiduría del signo

Refranes de Oyeku Oshe

  • Revolución por Santo.
  • Vinimos a este mundo uno a uno, y uno a uno tiene que irse.
  • El enfermo tiene empaquetada su ropa.
  • Nosotros no tenemos nada en común con cada otro.
  • Sarna con gusto, no pica.
Los guardieros del signo

Eshu-Elegba del odu Oyeku Oshe

El tratado señala que este odu no tiene un Eshu especificado.

No obstante, en el primer camino del signo actúa Eshu-Bode, el Eshu que vive entre los muertos y es su guardiero y acompañante: cuando todos los habitantes de un pueblo murieron, él fue quien se quedó velando por ellos como su fiel vigilante.

Las historias del signo

Patakíes del odu Oyeku Oshe

1.Osun, el trofeo de los grandes reyes caídos

En este camino, Orúnmila llegó a un pueblo donde no había nadie con vida. No podía conversar con hombre ni mujer alguna, porque todos estaban muertos. Al encontrarse con Eshu, le preguntó qué había sido de los habitantes de aquel lugar, y Eshu le respondió que todos habían muerto y que él se había quedado allí para velar por ellos, como su fiel vigilante. Ese Eshu era Eshu-Bode, el que vive entre los muertos y es su guardiero y acompañante.

Eshu-Bode le pidió a Orúnmila que mirara hacia lo alto de la loma. Al hacerlo, Orúnmila vio el reflejo de Osun y preguntó asombrado cómo era posible que aquel estuviera vivo. Eshu le contestó que ese era el Poderoso Trofeo de los Grandes Reyes Caídos, y que él nunca podría caerse.

Nota: aquí es donde Osun tiene muchos hijos y es el nacimiento del nuevo pueblo. Nadie puede asentarlo; él se asienta sobre la cabeza de todos, ordenado por Olodumare.

2.Cuando Orúnmila curó al Rey

Rezo: Oyeku Pakioshe maferefun Orúnmila, Osanyin adifafun Azojuano.

Orúnmila, en su recorrido habitual por la Tierra, entró a un pueblo y le llamó la atención que toda la población caminara triste y cabizbaja rumbo al Palacio. Preguntando por aquella situación tan extraña, tuvo la suerte de dar con uno de los cocineros del Rey, quien le contó que el monarca llevaba mucho tiempo enfermo, que los mejores médicos de la comarca no habían hallado cura para su mal, y que, ya agonizante, había pedido que todos los súbditos que quisieran verlo pasaran al Palacio a despedirse de él por última vez.

Orúnmila decidió ir también. Encontró al Rey acostado en una gran habitación lujosa, rodeado de sus médicos de cabecera, mientras el pueblo entraba por una puerta y salía por otra sin poder detenerse, por la enorme afluencia de gente. Al pasar frente al lecho, Orúnmila se detuvo y dijo en voz alta, para que todos lo oyeran, que aquel hombre tenía salvación y que, si se lo permitían, él lo curaba. El Rey, pese a su gravedad, intentó incorporarse al escucharlo, pero no pudo, y los médicos hicieron sacar a Orúnmila de la habitación.

El Rey preguntó quién era aquel hombre. Los médicos respondieron que un loco desconocido, un forastero del que no se sabía ni el domicilio. Pero el monarca insistió con vehemencia y ordenó que lo buscaran y lo trajeran como fuese. Los soldados detuvieron a Orúnmila en una esquina, mientras recorría el pueblo, y lo condujeron ante el Rey. Orúnmila pidió que los dejaran solos, le hizo Osode y le salió este odu, Oyeku Pakioshe, diciéndole que, si quería curarse, tenía que permanecer a solas con él en esa habitación durante tres días. El Rey aceptó y ordenó que se hiciera todo lo que Orúnmila mandara.

Orúnmila se puso a trabajar de inmediato: le hizo el ebó, no se separó un momento del monarca, y le preparó la medicina con las hojas de malva y el alimento necesario. Al tercer día el Rey ya se sentaba en la cama y comía por sí solo, y en el Palacio y en la población reinaba el júbilo; todos se alegraban menos los médicos, que se vieron ridiculizados por un desconocido y acordaron eliminar físicamente a Orúnmila.

Con la mejoría del Rey, Orúnmila pidió permiso para dar una vuelta por el pueblo, con la condición de volver. En su recorrido captó algo extraño en torno a su persona, se hizo Osode y descubrió el complot en su contra. Temeroso de que algo le sucediera en la calle, decidió regresar al Palacio, dar las últimas instrucciones y marcharse de la ciudad. Como allí se celebraba una fiesta por la curación del monarca, entró por la puerta de atrás para no ser visto, y fue a dar a la cocina, donde se topó por azar con el mismo cocinero que lo había informado al llegar. Este le preguntó qué hacía allí en vez de estar disfrutando de la fiesta al lado del Rey, y Orúnmila, sin revelarle el motivo por temor a que estuviera vinculado al complot, le contestó que se conformaba con la comida que él pudiera darle. El cocinero lo atendió como merecía y, sin que Orúnmila se percatara, le pasó un recado al Rey.

El Rey se presentó de inmediato en la cocina y Orúnmila se vio obligado a contarle lo que estaba pasando. Entonces el monarca, pasándole el brazo por los hombros, entró con él al salón de la fiesta, donde estaban desde el más humilde del pueblo hasta las figuras más destacadas del reino, incluidos los médicos. Mandó suspender por un momento la celebración y anunció que aquella fiesta se debía a su curación, que había sido posible gracias a Orúnmila; ordenó a los médicos marcharse y abandonar la región, advirtiéndoles que si los volvía a ver perderían la cabeza, y nombró a Orúnmila médico de la corte.

En otra versión de este camino, el enfermo era Olokun, Rey de Reyes, a quien ningún médico del pueblo podía curar. Un viejo recién llegado, que era Orúnmila, se presentó en el Palacio y, ante la mirada de duda de todos, sacó de su jorongo unas hojas de malva, hizo ciertas ceremonias, se las puso en la frente al Rey y le dio a tomar un cocimiento. A los pocos días el Rey estaba bien, pero el viejo no quiso cobrar, así que el monarca ideó una comida en agradecimiento y llamó a Ogún para que lo avisara. Los médicos, envidiosos y empequeñecidos por lo que Orúnmila había hecho, agarraron a Ogún y lo intimidaron para que no fuera a buscarlo. Orúnmila, por su parte, se hizo Osode, se vio este Ifá y quedó advertido de una trampa o traición. El día del banquete, viendo el Rey que su invitado no llegaba y que todos contestaban con evasivas, ordenó que se lo trajeran de inmediato; al llegar Orúnmila mandó a servirle la comida y, comprendiendo lo que habían hecho, se enfureció, botó a todos los médicos y otorgó a Orúnmila el cargo de médico de cabecera, por su modestia, desinterés, bondad y humanidad.

Nota: este Ifá habla de tuberculosis (Arun intori tuberculosis).

Ebó del camino1 pollo, 2 gallinas negras, hojas de malva, jutía y pescado ahumado, manteca de corojo, todo lo que se come, trampa, machete, tierra de la casa, tierra de los zapatos, ropa sudada, vela, coco, aguardiente, maíz tostado, hierba berro, mucho dinero.
Ebó de la otra versión1 gallo directo a Eshu, 2 gallinas negras, hojas de malva, jutía y pescado ahumado, maíz tostado, todo lo que se come, vela, coco, miel de abejas, mucho dinero.

3.El pelador de caballos

Había una vez un muchacho que vivía con sus padres y que, aun teniendo varios hermanos, era la adoración de su padre, como el padre lo era de él. El padre se ganaba la vida con una especie de herrería donde, además, se pelaban caballos, oficio que entusiasmó al muchacho hasta aprenderlo. Con el tiempo el joven se hizo hombre, decidió aventurarse, abandonó su pueblo natal y se marchó a una ciudad lejana, donde empezó a luchar contra las vicisitudes y necesidades de la vida.

Al poco tiempo conoció a una mujer con la que entabló relaciones amistosas; pero, pese a la intimidad de esa relación, ella se volvió egoísta y él decidió abandonarla. Más tarde conoció a una muchacha doncella con quien, con el paso del tiempo, decidió casarse. La mujer anterior, al saberlo, no se opuso, pero le juró que su matrimonio sería un desastre, porque se consideraba burlada. Y así fue: al celebrarse la boda comenzaron los problemas y los obstáculos, que el hombre fue superando milagrosamente, sin olvidar los juramentos de aquella mujer.

Cuando su esposa salió en estado, el primer embarazo transcurrió sin problemas; pero en el segundo parto, que era de una hembra, la criatura estuvo todo el tiempo en peligro de muerte. El hombre, viendo tantas adversidades en su vida, fue a casa de Orúnmila, quien le hizo Osode y le vio este Ifá, Oyeku Oshe. Le dijo lo que le había sucedido, lo que le estaba sucediendo y lo que tenía que hacer para que no le sucediera más, y le marcó ebó con sus propias herramientas de trabajo. El hombre lo hizo y salió contento y satisfecho, pues comprendió que todo le había pasado porque no creía en los Santos.

Nota: se le debe dar de comer al espíritu del padre o de la madre (Egun Babare o Iyare). Lo profetizado por Orúnmila para el padre: Orúnmila, Eshu, Oshún y Egun.

Ebó del camino1 gallo directo a Eshu, tijera, peine, cepillo, máquina de pelar, tierra del trabajo, tierra de 4 esquinas, 2 palomas, jutía y pescado ahumado, miel de abejas, coco, vela, maíz tostado, manteca de corojo, mucho dinero.

4.El pájaro loco que era Rey

En este camino, el Obá de Ife se llamaba Shebi Shoguiña, que quiere decir hijo del pájaro tuerto. Y había un pájaro loco que decía ser Rey, amparándose en aquel nombre para cantar de la mañana a la tarde. El Rey, muy inquieto por esa situación, fue a casa de Orúnmila y se hizo Osode, saliéndole este Ifá. Orúnmila le mandó a hacer ebó y a que lo llevaran al monte.

El Rey hizo el ebó y mandó a Eshu con él. Eshu, al llegar al monte, se escondió en el lugar donde el pájaro loco acostumbraba a aparecerse para cantar todo el día proclamándose Rey. Cuando el pájaro pasó cantando y diciendo que era Rey, Eshu le lanzó el ebó desde su escondite, le dio y lo derribó al suelo. Cuando el pájaro loco se recuperó, Eshu ya había huido, y el pájaro empezó a preguntarse qué había sido aquello, quién le había lanzado algo, quién había roto aquel paquete, dónde estaba la carga que oyó caer a tierra. Con ese monólogo, sus palabras adquirieron una nueva cadencia y se volvieron cantos en su boca, y así, gracias al ebó, se le olvidó el nombre del Rey.

Nota: este odu rige a los locos.

5.La creación de la familia

Orúnmila y Eshu llegaron a una tierra donde no encontraron a ningún ser viviente. Orúnmila se hizo Osode y se vio este Ifá, que le decía que, por voluntad de Olofin, debía quedarse en esa tierra para poblarla, y que eso sería su bien. Orúnmila quedó pensativo: si allí no había hombres ni mujeres, ¿cómo iba a poblarla? Se hizo ebó y se lo entregó a Eshu para que lo llevara a un lugar bien lejos de allí.

Pasaron los días y, cuando Eshu regresó, le contó a Orúnmila que había visto dos mujeres en el lugar donde colocó el ebó. Orúnmila lo mandó a buscarlas. Cuando Eshu las encontró, les dijo que no debían seguir viviendo solas ni pasando tanto trabajo, y las convenció de acompañarlo a ver a Orúnmila. Aquellas mujeres eran hermanas gemelas. Al llegar ante Orúnmila, este les preguntó si estaban dispuestas a ayudarlo a poblar aquella tierra. Ellas, asombradas, se enamoraron de Orúnmila y aceptaron. Entonces Orúnmila les explicó que él solo podía comprometerse con una de ellas, y que la otra lo haría con Eshu. Se unieron las dos parejas, comenzaron a tener hijos e hijas, y así se pobló aquella tierra.

Ebó del camino1 gallo directo a Eshu, 2 gallinas negras, 2 palomas blancas, jutía y pescado ahumado, maíz tostado, manteca de corojo, vela, coco, aguardiente, mucho dinero.

6.Los cuatro Babalawos que adivinaron para Eniyan

Un colectivo invitó a cuatro Babalawos para que resolvieran el problema de la muerte: querían saber por qué la muerte había matado sin dejar a nadie sin matar. Los Babalawos respondieron que Ifá indicaba que Orishanlá había proporcionado la muerte por el bien del ser humano. Explicaron que el agua estancada nace de la charca, la charca del agua podrida, y la charca de agua de la enfermedad; que el agua se lleva las cosas libremente y las retorna libremente, hace regresar al enfermo a casa para curarlo, y trae la renovación del cuerpo, y lo malo sirve para la renovación del carácter. La familia del loco se preocupa por el loco.

Los Babalawos preguntaron entonces qué había tenido aquello de desagradable. Los sabios saludaron por Ifá diciendo: «Orúnmila Iboru, Ibuye, Ibosheshe», partieron, y no volvieron a tomar en serio los pensamientos sobre la muerte.

Orishanlá es llamada Amunimaye.

7.Cuando Ikú fue a cazar al país de Olofin

En este camino, Ikú vivía entre la gente. Iba a cazar al país de Olofin y quiso hacerse Osode para saber si la caza sería buena; le salió este Ifá y se le marcó el primer ebó. Ikú lo hizo y partió al país de Olofin. Tres días después salió de cacería y se encontró con un elefante, al que dio muerte. Ya muerto el animal, Ikú le cortó la cola y fue a casa de Olofin a buscar ayuda para descuartizarlo. Muchos hombres fueron con él, unos con machetes y otros con canastas; pero, al llegar al lugar donde Ikú había dejado al animal, este ya no estaba: se había convertido en una montaña.

Ikú les enseñó a todos la cola del elefante para que no pensaran que lo había inventado, pero nadie sabía qué había pasado. Entonces Eshu se acercó a Ikú y le explicó que, como no lo había desangrado, el elefante se había transformado increíblemente con su magia. A partir de ahí todo se secó: dejó de llover, las mujeres dejaron de parir y las hierbas no salieron más. Olofin, alarmado por lo que sucedía en su país, se hizo Osode y se vio este Ifá, que le decía a Ikú que, para que todo volviera a ser como antes, había que encontrar al elefante. Ikú dijo que no sabía dónde hallarlo, y Olofin le marcó el segundo ebó.

Ikú tomó cuatro unidades de cada una de las cosas del ebó y se puso en camino, y todo el mundo se dispuso a seguirlo. Caminando así llegaron al pie de una loma; una vez allí, todos empezaron a rezar y a levantar oraciones, y la Tierra recobró su fertilidad: volvió a llover y todo se comportó como antes.

Nota: este ebó se bota al pie de una loma.

Primer ebóCuatro pollos, ocho palomas, demás ingredientes.
Segundo ebóCiento un pollos, ciento una palomas, ciento un chivos, ciento un paños, ciento una canastas, demás ingredientes.

8.El deseo de la muerte

En este camino había un hombre que, por los grandes problemas de enfermedad que atravesaba, empezó a pedirse la muerte. La muerte lo oyó y vino a buscarlo, presentándose junto con sus familiares difuntos. En ese momento el hombre cayó al suelo como si estuviera muerto, y sus familiares comenzaron a llorarlo, creyendo que iba a morir.

Su Ángel de la Guarda, al ver aquella situación, habló con la muerte y le pidió que le diera al hombre la oportunidad de seguir viviendo, y la muerte se la concedió. Entonces su Ángel Guardián le advirtió que no volviera a desearse la muerte, porque la próxima vez no intercedería por él, y sí moriría.

9.Cómo Orúnmila se casó con Iré, la hija de Olodumare

Iré, que significa las buenas noticias creadas por Olodumare, fue la única hija de Olodumare, y ninguna de las divinidades sabía qué hacer con ella. Fue Eshu quien reveló que había sido creada para el propósito de la procreación. Olodumare no reveló esto a los hombres, y a eso se refiere mitológicamente la tentación del hombre. El primer libro sobre Ifismo cuenta cómo Eshu insertó los genitales entre las piernas de los seres humanos. Tan pronto las divinidades conocieron el significado sensual y conyugal de Iré, comenzaron a postrarse ante Olodumare para pedir su mano.

Para entonces la tierra ya había sido creada, y en el cielo se había reportado la debilidad de los habitantes del mundo. Olodumare decidió anunciar a todas las divinidades que quien pudiera traer las 200 cabezas de los seres humanos seguidores del Mal (Ibi) recibiría a Iré para casarse. La Muerte y Ogún, las dos únicas divinidades capaces de matar de frente a los seres humanos, alardeaban convencidas de que la disputa era solo entre ellas dos, y prometieron traer en tres días los 200 cráneos de los maléficos seguidores de la divinidad Ibi. Orúnmila, que no tenía la habilidad física de matar, decidió preguntarle a su Ifá cómo podía obtener la mano de Iré. Se le advirtió ofrecer un chivo a Eshu y darle a la divinidad del Miedo 201 babosas, y así lo hizo. Ifá también le indicó abandonar el lugar a la mañana siguiente del sacrificio y esconderse en los límites entre el cielo y la tierra.

La Muerte partió a la tierra en compañía de su esposa Arun para buscar las 200 cabezas, y al mismo tiempo partió Ogún. Ikú solo llevó a su esposa, esperanzado en hacer un trabajo rápido atacando a una persona a la vez con su cetro, mientras Arun podía seleccionar a varias y matarlas al mismo tiempo; Ogún, por su parte, tenía la capacidad de matar simultáneamente. Después de comerse su chivo, Eshu fue a ver a la divinidad del Miedo y le pidió que trabajara a favor de Orúnmila por las babosas ya ofrecidas. La divinidad cosió los caracoles de las 201 babosas sobre un tenedor de madera y se apostó entre el cielo y la tierra. Tan pronto supo que la Muerte y Ogún se acercaban a la frontera, tomó el tenedor de madera y comenzó a cantar:

«Bi maruku mabaja Iworiwo iworiwo ji wowo Bi marogun ma gbe de iworiwo ji iworiwo ji wowo Bi mori arun mabaja Iworiwo ji iworiwo ji wowo».

Con esa canción de guerra, el Miedo alardeaba con bravura de que, dondequiera que llegaran o se le acercaran la Muerte, Ogún y Arun, él los enfrentaría hasta exterminarlos. Orúnmila, que estaba tomando posesión de Erebus, la zona entre el cielo y la tierra por donde todo el mundo pasa a la otra vida, escuchó aquella canción de combate sin saber de quién provenía. Ogún, Ikú y Arun se aproximaron a Erebus oyendo aquel extraño llanto de guerra y preguntándose quién los trataba con tanta ferocidad e impunidad. Ogún, que iba al frente y se sentía seguro de poder amarrarlo con cadenas con cualquiera de sus fuerzas, lanzó de inmediato su equipaje con las cabezas humanas, y Arun e Ikú, tras escuchar la canción alardosa, reaccionaron de la misma manera. Desde su escondrijo, sugerido por Eshu, Orúnmila fue recolectando el equipaje lanzado por Ikú y Ogún, y lo llevó al palacio de Olodumare.

Hasta el día de hoy, nadie ha visto la cara de la divinidad del Miedo, pero Orúnmila quedó satisfecho porque su sacrificio se manifestó. Cuando llegó al palacio de Olodumare y reportó que había traído las cabezas humanas pedidas para poder desposarse con Iré, Olodumare cumplió de inmediato lo prometido y le dio a Iré como esposa. No fue hasta el día siguiente que Ogún regresó con sus 200 cabezas, y Olodumare le dijo que Orúnmila se le había adelantado; Ikú se reportó también y recibió la misma respuesta. Así fue como Orúnmila, con el apoyo de la oculta divinidad del Miedo, logró vencer a Ogún e Ikú y casarse con Iré, la hija de Olodumare.

10.Se hizo adivinación para el Roble

«Egungun okeere Odun wiwo bi aba di idi re Sisun ni Isun ni Odifafun Egungun Ona Oja».

«El roble es hermoso cuando se observa desde la distancia, y se engrandece a medida que uno se acerca a él»: ese fue el nombre del sacerdote que hizo adivinación para el Roble cuando este iba camino del mercado, lamentándose de no tener seguidores.

Al Roble se le advirtió hacer sacrificio con una gallina, babosas, paloma y ropa de algodón, y él lo hizo. Cuando el sol alumbraba con intensidad y la gente regresaba del mercado, comenzaron a guarecerse tomando la sombra del Roble. De esta forma, él empezó a recibir muchos visitantes.

11.Se hizo adivinación para Orishanlá Oshere Igbo

Uno de los hijos de Orishanlá era muy problemático. Orishanlá fue por adivinación, y se le advirtió lavar su cabeza en dirección al mercado para obtener beneficios en su vida. Hizo el sacrificio, y su hijo comenzó a progresar.

12.La rata carmelita (Ekú Omo)

«Omo lakoko gun mori ga ade Odifafun Eku Omo tabi Eku Olose Nijo tonfi omi oju shubere omo tuurutu».

La rata carmelita estaba ansiosa por tener hijos y fue por adivinación. Se le advirtió hacer sacrificio; lo hizo, y comenzó a tener hijos. Más tarde ella cantaba con alegría:

«eku loshe are mo te te te o Aremo».

Ese es su llanto después de haber tenido hijos.

13.Oyeku Oshe partió para la Tierra

Antes de dejar el cielo, Oyeku Oshe fue por adivinación y apareció su propio odu. Se le dijo que hiciera sacrificio con un chivo a Eshu para evitar casarse en la tierra con una mujer más fuerte que él. No se molestó en hacerlo y partió. En la tierra aprendió y practicó el arte de Ifá, y un día viajó al pueblo de Yode a ejercerlo; como era buen adivino, recibió allí muchos clientes y prosperó resolviendo todos sus problemas.

Dos días antes de regresar a su casa, una joven vino a verlo para saber qué podía hacer para encontrar el esposo idóneo: las noticias de sus éxitos ayudando a otros la habían llevado hasta él. Lo que él no sabía era que aquella muchacha era hija de Olokun y había venido al mercado desde el cielo. En la adivinación le salió a ella el propio odu de él, y le indicó ofrecerle un chivo a Eshu; con eso él recordó el sacrificio que no había hecho antes de partir del cielo, y lo volvió a ignorar. Ella prometió realizar su sacrificio el próximo día de mercado. Como atardecía, la mujer le pidió alojamiento por esa noche y él la acomodó. Ella le preguntó dónde podría encontrarlo al otro día de mercado para hacer el sacrificio, y él, que también le había dicho que la prosperidad de su vida estaba en casarse con un sacerdote de Ifá, le dio la descripción de su casa en Oke Mesi antes de que ella regresara a la suya.

Al día siguiente él volvió con todos los regalos de Yode. Cuatro días más tarde, la mujer encontró la dirección descrita y, después de hacer el sacrificio, él le profesó amor y decidió casarse con ella, comenzando a vivir juntos en su casa sin preocuparse por averiguar de dónde venía. Pero tan pronto descubrió que ella no sabía hacer nada, se desilusionó sin saber qué hacer, y ella, al verse descubierta, se insubordinó. Una noche se le apareció el Ángel de su Guarda cantándole esta canción:

«Ka ibi emi maa gbe yi ri Amebo Olokun yei yei Epe o ariro».

Así fue como el Ángel de su Guarda le reveló que estaba lidiando con la hija de Olokun. Al otro día lo visitó Eshu disfrazado de sacerdote para adivinarle, y le recordó que debía hacer la ofrenda del chivo, insistiéndole en realizarla de inmediato. Él consiguió el chivo, y el sacerdote usó su sangre y la cabeza para lavarle la cabeza encima del santuario de Eshu. Realizado el sacrificio, el sacerdote de Ifá se marchó con el chivo: aquí comenzó la tradición por la cual, a la persona que ofrece un chivo a su cabeza sobre Eshu, no se le permite comer de su carne, porque el sacerdote de Ifá que realiza el sacrificio se lo lleva a su casa, tal como hizo Eshu con el chivo de Oyeku Oshe.

Después de comerse su chivo, Eshu regresó al cielo para persuadir a las otras divinidades de prevenir a Olokun sobre lo que su hija estaba haciendo en la tierra, en casa de Orúnmila. Olokun se disculpó y prometió enviarle un mensaje a su hija para que dejara de comportarse así, y todas las divinidades acordaron interceder en favor de Orúnmila, por la salvación que él hacía de los hijos del mundo. Olokun llamó entonces a su hija de regreso al cielo durante siete días por sus faltas con el esposo y por haberse escapado del cielo y casado sin su bendición. Cumplida la retención, ella pidió perdón a su padre y le rogó que la dejara volver con su esposo, pues estaba enamorada, y que la enviara con un séquito de prosperidad para vivir bien en la tierra. Tuvo siete hijos, y todos se convirtieron en hombres y mujeres responsables.

La persona a la que le salga este odu le debe a Eshu y a Olokun un sacrificio: de no hacerlo, su mujer morirá; si lo hace, tendrá mucha prosperidad a través de ella.

14.Él hizo adivinación para la mujer embarazada

Un día, después de que Oyeku Oshe comenzó a tener hijos, lo visitó en busca de adivinación una mujer embarazada que, además, era muy rica. En la adivinación, antes de hablar con ella, Oyeku Oshe cantó el siguiente poema:

«Ifá Oyeku Oshe Ishe ni la nshe Ki a to le ko Ifá Ki a to le mo ibogbi gba Ti a ba she ishe tan ti ba fi ko Ifá A o wa di eni nla Ti a ba mo Ibo gbi gba tan Won a wa ki eni ni pele omo Awo». Significa: Gracias a Ifá Oyekushe, nosotros tenemos que esforzarnos en el estudio del arte de Ifá. Encontraremos algunas dificultades en el arte de realizar sacrificios; después de días de trabajo, y después de haber utilizado estos para el estudio de Ifá, entonces nos convertiremos en grandes y prósperos. Al fin de haber entendido el arte de realizar sacrificios, existirán oraciones y el llamado del nombre de Omó Awó.

Orúnmila le descifró a la mujer su ansiedad por tener hijos y le aseguró que los tendría si hacía la promesa de compensar a Ifá. La mujer respondió que su riqueza era tanta que podía comprar cualquier cosa, excepto tener un hijo, y prometió que, si Orúnmila lograba ayudarla, dividiría su riqueza con él. Orúnmila le indicó buscar una oveja embarazada y las hojas apropiadas para el sacrificio. Este se realizó, y al mes siguiente la mujer salió embarazada, dando luego a luz un hijo varón. Antes de llegar a la vejez tuvo dos hijos más.

15.El campesino y Las Brujas

Había un campesino al que le gustaba reunirse con Las Brujas, y que sembraba melones Ogiri en su hacienda. Cuando los melones maduraban, una manada de roedores bajaba al campo a comérselos. El campesino les contó el hecho a Las Brujas, quienes le sugirieron preparar un pote especial con las hojas de la planta de papel de arena (Ewe Ipin); se le ordenó colocar un cauri dentro del pote y ponerlo en el campo.

Nadie sabía que aquellas ratas venían de parte de Orúnmila. Al día siguiente, cuando las ratas bajaron a arrasar el campo, se entretuvieron bebiendo agua del pote, y tan pronto la bebieron comenzaron a morir. Cuando Orúnmila descubrió que la mayoría de sus ratas estaban muertas, fue a la granja a preguntar qué les habían dado. El campesino le explicó lo que había hecho y que había apelado a Las Brujas. Orúnmila se enfureció y, a la otra noche, salió de su casa y, con la rodilla izquierda en el suelo, repitió este encantamiento:

«Ebubu Ewara Aboju boge Apa maa pekun Otoro mo fi Iyo Oruko ton peye Oba lu gbagba lo otun Oba lu gbagba lo osi Koye ko peku Koye ko pe eja ire la ani Koo ko».

Este conjuro lo hizo por los encuentros del campesino con Las Brujas. Tan pronto Orúnmila terminó de repetir la encantación, ellos comenzaron a fajarse entre sí, mientras una delegación masculina y femenina iba a casa de Orúnmila a disculparse y pedirle perdón. Él estuvo de acuerdo, pero les advirtió que nunca más destruyeran algo que le perteneciera.

Nota: se debe ofrecer en Igbodun una gallina negra y nueve huevos como sacrificio a la noche. Aquí se prepara brujería en la noche. Se debe ofrecer un sacrificio rápido a la noche. Hay ratas que destruyen cosas en su casa: se debe preparar un veneno con un cauri y el polvo de adivinación de Oyeku Oshe, y las ratas morirán. En este relato es donde el odu adopta el nombre de Oyeku Pa Eku Oshe.

16.Cómo Orúnmila se casó con Aiye

«Oye lotun oye losi Adafa Orúnmila nijo ti ofe gbe Aiye shaya ni ibere igba».

Este odu revela cómo Orúnmila tuvo éxito en casarse con Aiye, la única hija de Olodumare, en el comienzo del tiempo. Cuando Olodumare creó a las divinidades, no les dijo cómo podían usar sus genitales: no conocían el significado del pene ni de la vulva. Fue Eshu quien reveló más tarde que fue Olodumare quien creó el pene y la vulva, y el motivo para el cual fueron creados. Tan pronto las divinidades conocieron los placeres de los genitales, apreciaron el significado conyugal de Aiye. Olodumare dijo que, si alguien se acercaba a ella y ella lo consentía, él no pondría objeción.

Cuando todos comenzaron a acercarse a Aiye, ella declaró que se casaría con aquel que le viera los genitales desnudos. Todas las divinidades lo intentaron y fallaron. Orúnmila hizo su esfuerzo sin saber cómo podría tener éxito donde los demás fracasaron, e invitó a todos los Awoses de su izquierda y de su derecha por adivinación. Tras la adivinación se le dijo que hiciera un sacrificio que él mismo debía realizar después de la medianoche, en el río que está en el corazón del bosque, en el cielo. Al día siguiente recolectó los materiales, que fueron preparados por los Awoses. Por la noche, cuando se aseguró de que todas las criaturas vivientes dormían, cargó su sacrificio y partió hacia el río en total oscuridad. Al llegar se arrodilló en la orilla, hizo el sacrificio con las dos manos y comenzó a orar: pedía poder ver los genitales de Aiye, la hija de Olodumare, porque quería casarse con ella. Lo que él no sabía era que, en un lugar cercano, en ese mismo instante, Aiye se daba un baño nocturno; y aunque él no la veía, mientras oraba Aiye exclamó:

«Orúnmila, oti ri ihoho mi ni gbehin iwo nikan lo ri idi Aiye Iwo nikan loma gbe Aiye shaya». Significa: Tú serás el último en ver mis genitales desnudos, pues serás la única divinidad que conocerá el secreto del mundo y, por tanto, el único que la podrás obtener como esposa.

Ella abrazó a Orúnmila y se vistió para ir con él al palacio de Olodumare, donde lo proclamó su eterno esposo. Esto explica que Orúnmila sea la única divinidad que conoce los secretos del mundo.

17.La confianza de Oke

«Igun ko gbo ohun orun Awodi ko gban omi eja». El buitre no escuchó la voz del cielo y Awodi trató de capturar peces sin tocar el agua.

Estos fueron los dos adivinos que hicieron adivinación para Oke, cuando se le advirtió despedir su Ifá porque nunca prosperaría. Oke partió llorando camino a casa, hasta que se encontró con otros Awoses llamados Abogunde, el sacerdote de Egbaland; Asagede, el sacerdote de Ijesha; y Apa koko in Koko t Onko ogban ikin lowo da ni oju opan, el Awó que hizo adivinación con el Ikín y las 16 semillas. Los tres Awoses le preguntaron por qué iba llorando, y él les explicó cómo un adivino le había dicho que se deshiciera de sus Ikines porque nunca prosperaría en la vida. Cuando le preguntaron qué odu le había salido, respondió que Oyeku Paku Oshe, y ellos le aseguraron que sí podía prosperar si hacía sacrificio con un carnero, eku omo y la ropa que llevaba puesta.

Oke hizo ahorros para realizar el sacrificio. Tres meses más tarde tuvo tal prosperidad que se casó con dos mujeres al mismo tiempo, comenzó a tener hijos, pagó sus deudas, construyó su casa, obtuvo su propio título y compró su propio caballo para su negocio. Después ofreció un banquete al que invitó a los dos Awoses que le habían hecho la adivinación contradictoria, y cantó y le pidió a su Ifá por la prosperidad de los tres Awoses que le hicieron el sacrificio, para que les llegara una eterna prosperidad.

Notas del signo

Observaciones de Oyeku Oshe

  • Hacer santo urgente.
  • La hierba Amukan se utiliza contra la picadura de insectos.
  • La hierba Ishapa se utiliza para curar las enfermedades de las piernas.
  • Odu para envenenar y crear discordias entre conocidos a través de los conjuros (adivinación para el Campesino).

Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.

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