Oyeku Ojuani (Oyeku Wani) – Odu de Ifá

Odu de Ifá · Familia de Oyekun

Oyeku Ojuani

Oyeku Wani

«Cuando el chivo nuevo crezca, se le enfrentará al viejo».
II II · II II · II I · II I
Palabra sagrada

Rezo de Oyeku Ojuani

Rezo

OYEKU WANI BADAWA IFA OBA MAYIRE ESHU BADAWA IFA AYERE LEKUN OBA YERE OBA LEKUN ESHU IFA LAYE BEIFA IKE ASHEGUN OTA LESE ESHU KUNBATI AWO GBOGBO OUN BAYE OLUWO FARE.

Canto del signo

Súyere de Oyeku Ojuani

Súyere

«EBO LASHE EJE KARO ANGBE OKA EBO LASHE. EBO LASHE. OMI GBA OMO EKUN EBO BASHE OJUKOKO ANGBE OKA»

Fundamento

En este odu fue

  • Aquí: Fue donde Eshu comió chivo (ounko) y gallo (akuko) por primera vez.
  • Hay que darle tambor a Egun.
  • Orúnmila le hizo Ebó en la Plaza a todo el pueblo de Ife.
  • Fue el sufrimiento de Obatalá porque Awó Fare no atendía a Eshu.
  • Elegba quiere algo.
  • Se tiene anhelo de tener hijos.
  • Se duda de la paternidad del hijo.
  • Por abandonar los Santos se pierde todo.
  • Su mejor amigo es su enemigo más fuerte.
  • Habla el chivo viejo y el chivo nuevo.
Naturaleza del signo

Descripción del odu Oyeku Ojuani

Oyeku Ojuani ocupa el lugar número 36 en el orden señorial de Ifá. Cuando llega con Iré, el cierre de un ciclo prepara a la persona para un cambio que no espera, y el signo aconseja resolver las disputas dentro de la familia antes de que se vuelvan perturbadoras. Cuando llega con Osobo, cortar los ciclos antes de tiempo desemboca en el caos, y el odu advierte de cargas ancestrales capaces de despertar tendencias suicidas.

En este signo Eshu probó por primera vez el chivo y el gallo. A quien le salga este odu se le indica refrescar su Eshu con Omiero y darle de comer un chivo y un gallo antes de siete días; con un pedazo del cuero de ese chivo, una piedra y los demás ingredientes se monta un Inshé-Osanyin para la tranquilidad. Si le sale a un iniciado, cada año deberá ofrecer un chivo y un gallo a su Eshu para llegar a ser grande en la vida, y tendrá un cuero de chivo donde esté su Ifá, de manera que Eshu no se sienta abandonado.

Aquí se vivió el gran sufrimiento de Obatalá, porque en la tierra Ayoré Lekún el Awó Faré, despreocupado de cuanto ocurría, tampoco se ocupaba de su Eshu. Por eso, quien no tenga Eshu debe recibirlo con urgencia; la mujer debe recibir además Ikofafun y el hombre hacer Ifá rápidamente.

La persona de este odu tiene un único anhelo en la vida: tener hijos. Para que ese deseo no le cause la muerte, debe hacer Ebó.

Existe una situación con Shangó, que quiere entrar en su casa. Hay que averiguar si se trata de hacer Santo, de alguna prenda de Siete Rayos o de un Egun Oní Shangó, y resolverlo con rapidez; de lo contrario, será la causa de su destrucción o de su atraso en todo.

Por este Ifá se duda de la paternidad de un hijo: físicamente no se parece al padre y, en cambio, se parece demasiado a la madre. Es una duda sin fundamento. A raíz de ella el padre abandona a la familia y, cuando los años lo obligan a volver, ya no es bien recibido.

La persona no debe abandonar a los Santos para no perderlo todo, y debe cuidarse de los amigos, porque entre ellos está su enemigo más fuerte. El Awó de este odu, antes de hacer Ebó, se hace rogación de cabeza (Kobo-Orí) y se baña con hierba jagüey.

Aquí hablan el chivo viejo y el chivo joven: cuando el joven crezca, se enfrentará al viejo. Por eso hay que respetar a los mayores, tanto de sangre como religiosos, y no enfrentarse a ellos cuando se adquieran conocimientos. También se advierte de una riña en la que pueden golpear a la persona con madera hasta matarla; no debe confiarse de nadie, ni en su casa ni en la calle. Debe tener cuidado con las prendas judías, porque llegará el momento en que tendrá que abandonarlas.

Por este Ifá se le da tambor a Egun y se manda decir misa a los padres, si son difuntos, y a los ancestros difuntos.

El signo habla de quien mantiene relaciones amorosas con una persona comprometida: el cónyuge de esa persona irá a su casa a formarle un escándalo, o bien la mujer que se consulta piensa ir a casa de la amante de su esposo a armar el escándalo. Habrá una gran revolución que traerá quebrantos, faltas de respeto y hasta sangre y justicia. No debe permitir que nadie se siente en su puerta, y una mujer mucho menos. La mujer sufre porque su cónyuge no la atiende como debiera, ni se ocupa de los problemas de la casa ni de los hijos.

Hay que atender bien a Eshu y a Ogún. La persona no puede incomodarse acabada de comer. Se padece del estómago, de dolores de cabeza y de una pierna que se hincha; antes de acudir al médico, debe hacer Ebó. Aunque el cónyuge la quiere mucho, debe cuidarse de las discusiones, que pueden acabar en problemas de justicia y hasta en separación.

Aquí se paga a Azojuano (San Lázaro) lo que se le debe. No se cuentan los secretos a nadie, para no ser traicionado. La persona se viste de blanco. Nunca debe intentar separar a los hijos del calor de la madre o del padre, porque con el paso del tiempo solo ella saldrá perdiendo. En este odu se constituyó el primer Kiti de Azojuano, destinado a guardar a sus hijos malvados, llamados Yebu.

En adivinación para una mujer que busca un hijo, se le indica hacer sacrificio, porque el hijo que nazca de ella alcanzará una fama por encima de cualquiera en la tierra, removerá las comunidades donde viva y en el otro mundo, y estará agradecido a los suyos. Si la adivinación es para un enfermo, se le dice que sirva a Ogún con un gallo y nuez de kolá, y que le dé un chivo a Eshu para su mejoría.

Cuando este odu sale en adivinación, se advierte a la persona que nunca viva cerca del banco o la ribera de un río; que dondequiera que viva haga los sacrificios a Ogún con un gallo y a Eshu con un chivo, al menos una vez al año. Se le prohíbe comer conejo, paloma y melón, y solo debe dedicarse a una profesión relacionada con la ingeniería, pues cualquier otra puede llevarla al fracaso.

Cuando sale en Igbodun, al iniciado se le advierte no comer carne de antílope y contenerse de disfrutar de cualquier reunión o contribución en desarrollo (Esusu) con otras personas o pueblos, para que las brujas no tengan oportunidad de involucrarlo y llevarlo a la ruina. En una adivinación ordinaria, se advierte a la persona que tenga su propio Ogún; existe un título de nobleza en su familia que fallará a su favor, como un legado, y debe hacer sacrificio antes de obtenerlo.

Ifá dice, además, que la mujer a la que se le está adivinando está cometiendo adulterio.

Trabajos del signo

Relación de obras del odu Oyeku Ojuani

Para Awó

Antes de hacerse Ebó se deberá rogar la cabeza y bañarse con hierba jagüey. Si los padres son difuntos, hacerle misa, o a sus ancestros. Preguntar qué cosa quiere Eshu.

La voz del oráculo

Dice Ifá

  • Que Ud. no tiene dinero y está sentada arriba de él.
  • Ud. vino aquí para saber de un hombre que Ud. dejó, que le debe dinero, que tiene bastante y ahora no le da nada.
  • Dele gracias a Shangó y a Eshu.
  • En su casa hay mucha revolución y los vecinos se han de quejar al dueño porque dicen que Uds. son muy revoltosos.
  • En la casa que Ud. vive hay una mujer, que su marido tiene querida en la calle, y ella va a formar una tragedia que correrá la sangre.
  • Si sus padres están muertos, mándele a decir una misa.
  • No se incomode, porque le puede costar la vida.
  • Ande pronto y no pierda tiempo, que le debe una promesa a los Santos.
  • Ud. padece de dolores de barriga y no le ha puesto atención.
  • No cuente sus secretos.
  • Su hijo todos los días le pide una cosa distinta, désela.
  • Ud. tiene tres negocios entre manos que le saldrán bien.
  • Dele de comer a Eshu, para que esté contento con Ud.
  • Dele gracias a un perro que tiene Ud. en su casa.
  • Ud. tiene una pierna hinchada, haga Ebó antes de ir al médico.
  • Ud. tiene santo en la casa y con el tiempo tendrá que asentar el Ángel de su Guarda.
  • No piense tanto ni persista en saber eso que Ud. tiene tanto empeño en enterarse, no le conviene.
  • Ud. tiene un niño en su casa que dice que no es su hijo, atiéndalo o le pesará.
  • No le entregue su corazón a nadie, ni a sus amigos, porque nadie es legal con Ud.
  • Todo el bien que Ud. haga será para su atraso, pero no se lo diga a nadie.
  • A Ud. le quedan dos o tres reales encima, no lo gaste y juegue a la lotería.
Sabiduría del signo

Refranes de Oyeku Ojuani

  • El que me ensucia, no me puede limpiar.
  • Cuando el chivo nuevo crezca, se le enfrentará al viejo.
  • A veces la Enfermedad se llama incumplimiento.
  • Su mejor amigo es su peor enemigo.
  • La cabeza salva y la cabeza pierde.
Los guardieros del signo

Eshu-Elegba del odu Oyeku Ojuani

Eshu de este odu

No tiene especificado.

Las historias del signo

Patakíes del odu Oyeku Ojuani

1.El camino de Shangó

Shangó emprendió viaje hacia una tierra que no conocía, buscando a una persona. Al llegar dio con la casa donde esa persona se hallaba y se puso a tocar la puerta para entrar, pero por mucho que llamó nadie le abrió, pues la casa estaba cerrada herméticamente. Lleno de ira, Shangó rompió el techo con un rayo y entró por él.

NotaLa persona a la que salga este Odu, debe de ver qué es lo que quiere Shangó, pues quiere entrar en su cabeza.

2.El sufrimiento de Obatalá

REZO: BADAWA IFA OBA MAYIRE ESHU BADAWA IFA OYERE LEKUN OBA YERE OBA LEKUN ESHU IFA LAYE BEIFA IRE ASHEGUN OTA LESE ESHU OUN BATI AYE AUN BATI AWO GBOGBO AUN LAYE OLUO FARE.

Obatalá sufría porque en la tierra de Ayere Lokun vivía Awó Faré, que no se ocupaba de Eshu ni de lo que allí pasaba. Por ese abandono, Eshu se había marchado a otra tierra, la de Badawa Ifa, quien siempre lo atendió y le daba de comer cuanto quería; y desde que Eshu llegó a esa tierra, allí sobraba de todo.

Un día Obatalá salió al camino llevando su Agogo y cantando:

«BABA IFA NANIRE OSHA BI OSHA IFA NANIRE.»

Orúnmila lo oyó, salió a abrazarlo y le preguntó qué le pasaba. Obatalá respondió que estaba así por los trabajos que pasaba Awó Faré y por la miseria que reinaba en su tierra. Orúnmila, que llevaba un chivo, un gallo, jutía y pescado ahumado y maíz tostado, le aseguró que iban a triunfar, porque Eshu nunca había comido chivo ni gallo, y con eso vencerían a Omó Badawa Ifá.

Llegaron adonde estaba Awó Faré, quien a pesar de su tristeza se alegró mucho al verlos. Le anunciaron que desde ese día su tierra sería grande y nada le faltaría, pero que allí nunca podrían faltar el chivo ni el gallo. Awó Faré le rindió Mo-Foribale a Orúnmila, y todos partieron hacia la tierra de Badawa Ifá, cada uno con su Agogo, cantando:

«AWO FARE NIYERE UMBO BADAWA EBOSHIRE ESHU BADAWA»

Eshu, al oír aquel canto, le dio Mo-Foribale a Orúnmila y le comentó el olor tan sabroso que traía. Orúnmila le explicó que era una comida que él nunca había probado, y cuando Eshu preguntó dónde estaba, Obatalá contestó que en la tierra que él había abandonado. Eshu decidió al momento irse con ellos.

Salieron al camino; Orúnmila iba reprimiendo a Eshu, mientras este, muy contento, le pasaba la mano y lo olía. Al llegar a la tierra de Awó Faré, este le dio el chivo y un gallo a Eshu, quien, después de comérselos, le dijo que se quedaría con él en esa tierra para que fuera muy grande, pero que siempre tendría que atenderlo y darle de comer lo que ese día le había dado. To Iban Eshu.

Ebó1 chivito, un gallo, bandera, 3 gallinas, jutía y pescado ahumado, maíz tostado, tierra de la casa, mucha tela, tela de su cuerpo, mucho dinero.
NotaA los 7 días, hay que darle 1 chivo y un gallo a Eshu. Se tiene siempre un pedazo de cuero de chivo. Se le dará todo lo que Eshu come y se reparten en distintas partes. Debe refrescarse a Eshu con 7 hierbas de él y rogarse la cabeza con coco, cascarilla y manteca de cacao.

3.Los hijos malignos de Azojuano

Azojuano no paraba en domicilio fijo, y así llegó a mirarse a casa del Awó de aquel lugar, llamado Oyeku. Este, en el osode, le vio el signo Oyeku Ojuani y le marcó Ebó. Azojuano lo hizo y, como no tenía un lugar secreto donde comer (kiti), el Awó le indicó dejarlo expuesto a la entrada del pueblo.

Cuando llegó al sitio idóneo y se disponía a poner el Ebó sobre la tierra, Azojuano sintió a sus espaldas la voz de Eshu, que le explicó que aquel Ebó portaría el poder sobre todos sus hijos malos de allí, para poder llamarlos cada vez que quisiera, y le dictó cómo hacerlo:

Secreto del kitiAbre un hueco, le sacrificarás un lechón, un gallo, se echan dentro y se le echa arena de mar y río, tierra de laguna, monte, plaza, calle, de la casa de Iroko, lucero, hierba de todos los Orishas, haciendo una lomita en una encrucijada con 16 hojas de Ifá; encima se le pone una mata de Cardón y una piedra tachonada en un plato e Iyefá con los 16 Mejis. Después lo consagras con un pollo jabado, echándole la sangre a la piedra; colgarás dos paños blancos, rojos y negros en el Cardón; el pollo lo cocinas y te lo comerás.

Desde entonces quedó instituido el primer kiti de Azojuano, destinado a guardar a sus hijos malvados, llamados Yebu.

Ebó2 lechones, 16 Ja, 2 potes de manteca de corojo, 1 sombrero y demás ingredientes, mucho dinero.

4.La serpiente (Oka)

REZO: OYEKU JUANI EREGBE INU TEGA EYE EREGBE PAKURO GA ORUN AYE OSHUMARE GBOGBO OYU OLORUN KE YARA YARA ADIFAFUN OBA IBA IFE KIRI BITI NIGBATI AIYE IA OYU DEBI IGBA.
SUYERE: “EBO LASHE EJE KARO ANGLE OKA EBO LASHE, EBO LASHE OMI GBA OMO EKUN EBO BASHE OJUKORO ANGBE OKA”

La serpiente Oka, que es igual a Yueui, vivía en el agua y aspiraba a ser jefa de todos los Eguns que vivían cubiertos de jícaras en la plaza, frente al Palacio de Onide Ife. Orúnmila le vio este Ifá y le marcó Ebó, que todo el pueblo de Ife realizó. Entonces, en la plaza, los Eguns comenzaron a tocar los tambores, y la serpiente Cobra fue coronada Obá de Ife y de los secretos de Oduduwa.

Ebó1 carnera, 6 gallinas, 6 tambores, jutía y pescado ahumado, manteca de corojo, 6 jícaras y tela de 6 colores, mucho dinero.

5.El padre que no reconocía a su hija

REZO: OYEKU OJUANI IFA NI KAFEREFUN SHANGO NI KAFEREFUN ESHU ADIFAFUN IYA.

Yoko Yardi era hijo de Shangó, pero Eshu lo acompañaba mucho y lo ayudaba, y él se pasaba la vida haciendo ofrendas a ambos. Un día se enamoró y se casó, y tras el matrimonio empezó a desatender a los Santos. Del matrimonio nacieron tres hijos: dos varones, que se parecían mucho a él, y una hembra, la menor, que se parecía a la madre.

Yoko Yardi llegó a afirmar que la niña no era hija suya, y se lo repitió tantas veces a su mujer que ella decidió abandonarlo. Antes de dar ese paso, la mujer fue a casa de Orúnmila, quien le hizo osode y le vio este Ifá, Oyeku Ojuani. Ifá le reveló la forma de pensar de su esposo y otras cosas más, y todo lo que Orúnmila decía coincidía con lo que ella sabía. Eshu salió en defensa de la niña: dijo que si su padre no la quería, él la adoptaría desde ese momento y le daría todo su apoyo y la suerte que una buena hija necesitara.

Pasó el tiempo y, como Yoko Yardi seguía con sus dudas, abandonó la casa llevándose a los dos varones y dejando atrás a su esposa y a su hija. La madre, al verse abandonada, buscó trabajo por todas partes hasta encontrarlo en casa del Rey de aquella tierra, y al castillo se fue a vivir con la niña. Allí la muchacha fue creciendo, cada día más hermosa, despertando la admiración de cuantos la veían; muchos incluso pensaban que era la Princesa del Palacio.

Eshu sabía que el Rey tenía un solo hijo, que andaba explorando tierras lejanas. Se disfrazó y propagó por aquellos parajes que el Rey estaba gravemente enfermo y que en su lecho clamaba por su hijo. El Príncipe, en cuanto lo supo, partió hacia el Palacio de su padre. Al llegar e intentar entrar, fue apresado por unos guardias nuevos que no lo conocían; ya en prisión, lo reconoció un viejo carcelero que lo había visto nacer y atestiguó a su favor. Aclarado todo, corrió a ver a su padre y se sorprendió de hallarlo con perfecta salud, contándole entonces lo ocurrido.

Después de comer y beber largo rato, el Príncipe se dispuso a regresar a las tierras lejanas para continuar su exploración. Al despedirse y abandonar el Palacio, vio en un balcón a una muchacha cuya belleza lo deslumbró. Volvió de inmediato ante su padre para preguntar por ella y, cuando este le hubo explicado todo, regresó a buscar a quien lo había cautivado, encontrándola a unos pasos de allí. Ambos se enamoraron y se casaron poco tiempo después.

Por su parte, Yoko Yardi fue abandonado por sus dos hijos varones, que al crecer supieron que su padre no se había portado bien con su madre, a quien había maltratado injustamente, y se marcharon a otras tierras. Viejo y enfermo, Yoko Yardi decidió volver a su tierra. Al llegar indagó por el paradero de su mujer y de su hija, y unos vecinos le contaron todo lo sucedido en esos años, incluida la noticia de que su hija era ahora Princesa del Palacio.

Asombrado, se dirigió al Palacio; los guardias, al saber quién era, lo dejaron pasar. Dentro, le dijo a una sirvienta que él era el padre de la Princesa y que deseaba verla. La Princesa acudió al momento, se plantó ante él y le preguntó quién decía ser. Él respondió que era su padre y que venía a ella porque sus hermanos lo habían abandonado.

La Princesa le contestó que ella no podía ser su hija, porque cuando era niña él la había abandonado; que cuando uno siembra una planta y esta nace, hay que seguir cuidándola y asegurándola con buenos cuidados para poder recoger algún día sus frutos, y que él nunca había hecho nada de eso con ella. Y volviéndose a su criada, pidió que le trajera bastante agua para quitar el fango asqueroso que aquel hombre había traído con sus zapatos hasta su puerta, añadiendo que no le importaba lo que hablaran de ella, porque siempre habría quien supiera todo lo que él había hecho con ella.

Yoko Yardi se retiró del Palacio muy abochornado y murió poco después, triste y solo, pagando de esa forma su mala crianza para con sus hijos.

Ebó1 chivo, 3 gallos, algodón, manteca de cacao, tela blanca, coco, velas, aguardiente, demás ingredientes, dinero. Distribución: 1 chivo y un gallo para Eshu, dos gallos para Shangó, Rogación de cabeza y lo demás se pregunta.
NotaAquí el Awó tiene que preguntarle a Eshu qué es lo que quiere. También en este Ifá hay situaciones con Shangó o con una prenda de 7 Rayos, o con un muerto del cual la persona se ha olvidado y eso le puede traer la destrucción. No puede haber abandono de Santo.

6.Los escandalosos vecinos de Obatalá

REZO: ADIFAFUN OBATALA LERI OMO ESHU INTORI ARAYE LATI ILE OYEKU JUANI OBATALA UNLO ILE IÑA LOFE KEBA YOKO SHILEKUN ILE ARAYE IÑA KURUMA, SHANGO OGUN ATI OSHOSI IFA NI KAFEREFUN ORUNMILA.

Obatalá vivía con sus hijos, pero junto a su casa habitaban unos vecinos muy escandalosos, y no había tranquilidad ni sosiego en su hogar. Un día se quejó ante ellos por la forma de vida que llevaban, y los vecinos, creyéndose con plenitud de derecho, lo insultaron. Cansado de tantos problemas, Obatalá optó por irse a otro pueblo con la única intención de mudarse.

Los vecinos, al ver salir a Obatalá, creyeron que había ido a buscar a la policía (Ashelú), y por eso acudieron a casa de Orúnmila, quien les vio este Ifá y les dijo que Obatalá no había ido a buscar a la policía, pero que debían hacer Ebó, pues de lo contrario esta tocaría a sus puertas por su comportamiento. Los escandalosos vecinos no hicieron caso a Orúnmila, porque lo único que querían era perjudicar a Obatalá. Orúnmila, además, les advirtió que no dejaran que nadie se les sentara en la puerta de la calle; pero ellos, con su escasa capacidad, no lo dejaron seguir hablando y lo dejaron con el verbo de adivinar a medias, con la palabra en la boca.

Mientras tanto, Obatalá llegó al nuevo pueblo y se encontró con Eshu, Oshosi y Shangó, quienes le preguntaron qué hacía por allí. Él les contó todo lo acontecido y lo que había tenido que hacer para evitar problemas con sus vecinos. Entonces Eshu, Oshosi y Shangó decidieron ir a casa de Obatalá a altas horas de la noche; vieron gente sentada en la puerta, y allí mismo se formó el problema (ikan araye), de modo que la policía cargó con los vecinos que motivaban los escándalos. Shangó fue a buscar a Obatalá y lo llevó de nuevo a su casa, donde vivió con tranquilidad.

Ebó1 gallo, 1 paloma blanca, 1 paloma negra, tierra de la casa, cazuela de barro, ropa sudada, jutía y pescado ahumado, maíz tostado, manteca de corojo, miel de abejas, aguardiente, coco, vela, mucho dinero.

7.La madre de la lluvia

«Ifá Oye Won rin mi, Oye won rin mi Oye won rin je, Oye bi o bale won rin mi Ki o won irin mi Bi o ba le won, Irin sinu ki o won irin inu A kole tori wi pe o won irin mi A kole so wi pe o won irin si inu ki a ma pe o ni eji oye.»

Se hizo adivinación en el cielo para A fi dudu pa oju, la madre de la lluvia, que en aquel tiempo estaba desesperada por tener un hijo. Se le advirtió hacer sacrificio con un carnero negro, ropas negras, suficiente jabón y suficientes garrotes, y darle un chivo a Eshu. Después de hacerlo, quedó embarazada. Por ese motivo, cuando este odu sale en Igbodun, se le indica a la persona hacer un sacrificio similar para alejar el riesgo de perder un hijo o de quedarse estéril.

Cuando nació su hijo lo llamó Ojo. Sus contemporáneas la ridiculizaron por haber parido un hijo tan negro como el carbón, al que atribuían dotes de incapacidad. Eshu, entonces, se vistió de negro, se cubrió la cara con espuma de jabón y le entregó al niño algunos garrotes con los que golpearía a todos los que lo retaran. Al mismo tiempo, la lluvia comenzó a demostrar su hazaña: hubo tal oscuridad en el cielo que la gente empezó a preocuparse por lo que sucedía; las nubes se agruparon y la espuma de jabón comenzó a mostrarse en su cara, y él empezó a usar sus garrotes para golpear a todos: amigos, enemigos, viejos, ancianos, altos y bajos, árboles y animales, a todos los seres y elementos de la naturaleza que lo retaban.

La oscuridad representaba a la lluvia vestida de negro, con la cual Eshu lo cubrió. Todas las nubes se tornan oscuras antes de descargar la lluvia; al esclarecerse, representan la espuma de jabón en su cara, mientras que los golpes de la lluvia representan los garrotes del sacrificio. Ante ese escenario, su madre se regocijó de haber parido, después de todo, un gran hijo. Por eso se dice que la lluvia no tiene amigos: por la burla que sufrió en el cielo golpea a todo el mundo.

En adivinación para una mujer que busca un hijo, se le dice hacer sacrificio, porque el hijo que de ella nazca mostrará su cara en la fama por encima de cualquiera en la tierra; a los suyos estará agradecido y removerá las comunidades en las que viva y en el otro mundo.

8.Los siete hijos de Ogún

Cuando Ogún esparció a sus siete hijos por el mundo, fue a casa de Oyeku Ojuani por adivinación, y le salió este propio odu. Se le advirtió hacer un sacrificio con siete gallos y siete nueces de kolá, y darle un chivo a Eshu para no enfermarse nunca. Por eso Ogún nunca se enferma.

En esta adivinación, a una persona enferma se le debe decir que sirva a Ogún con un gallo y nuez de kolá, y que le dé un chivo a Eshu para su mejoría.

9.El pantano

Se hizo adivinación para el pantano, que estaba gravemente enfermo. Se le recomendó hacer sacrificio con su propio vestido negro, una paloma, un caracol y tres pedazos de nuez de kolá; pero él no tenía ninguna fe en el sacrificio, pues llevaba enfermo mucho tiempo. Por eso el pantano (Ira) se mantuvo permanentemente enfermo desde siempre. Después sufrió un ataque de epilepsia que lo hizo caer boca arriba y hacia ambos lados, buscando una comodidad permanente junto al río, en cuya periferia se resiste hasta estos días.

Cuando este odu sale en adivinación, se advierte a la persona que nunca viva cerca del banco o la ribera de un río; que dondequiera que viva le haga los sacrificios a Ogún con un gallo y a Eshu con un chivo, al menos una vez al año. Se le prohíbe comer conejo, paloma y melón, y solo debe ejercer una profesión relacionada con la ingeniería, pues cualquier otra puede llevarla al fracaso.

10.Nacimiento de Oyeku Bo Owonrin y el banquete del antílope

Oyeku Bo Owonrin nació en una familia de Ilere Otun, que estaba en guerra en el momento de su nacimiento; la guerra hizo que su madre regresara al cielo. Al crecer, él empezó a tratar con artículos de medicina (Iwoshi woshi) y se adentró en ese negocio, porque contaba con el gran apoyo de su madre desde el cielo. Fue un practicante de Ifá del otro lado de la línea.

Todos los animales del bosque acostumbraban a reunirse cada cinco días, y en cada reunión a cada uno le correspondía ofrecer a los demás un banquete con su propia madre. Cuando le llegó el turno al Antílope de matar a su madre para el banquete, acudió a Oyeku Bo Owonrin para realizar una obra. Deseaba comprar todas las partes del cuerpo de un antílope, incluida la cabeza, pero el dinero no le alcanzó para la cabeza. Con esa carne preparó los alimentos del banquete. Cuando el banquete estuvo listo y la carne fue disfrutada, alguien observó que la cabeza de la madre del Antílope no estaba en la sopa. El Antílope retó a todos a que confirmaran quién había matado antes a su madre y le mostraran la cabeza; nadie aceptó el reto. Él dijo que había apartado la cabeza de su madre porque nadie había disfrutado antes del cráneo de sus madres, aunque, en realidad, no había querido matar a la suya.

En el patio de la casa del Antílope había dos sirvientes que no habían sido bien tratados, y entre los animales corrió la duda sobre la madre del Antílope. El Zorro (Ela) decidió ir a espiar la casa cuando el Antílope no estaba y se encontró con los sirvientes. Al preguntar por el Antílope, ellos respondieron que había ido a casa de su madre. El Zorro, asombrado, exclamó preguntando si había ido a casa de su madre en el cielo, e hizo varias preguntas sobre ella, a lo que respondieron que estaba muy bien y con vida. El Zorro contó lo que sabía en el siguiente encuentro general. Quien presidía la reunión pidió un voluntario para buscar a la madre del Antílope y traerla; el Leopardo aceptó, pues sabía dónde encontrarla: bajo un árbol llamado Omodon.

El Leopardo la halló comiendo unas frutas caídas del árbol. Cuando iba a morderla, ella suplicó que no lo hiciera. Él escuchó con atención lo que decía, pero le advirtió que jamás volviera a ese árbol. La advertencia fue oída sordamente, porque el antílope no puede resistir la tentación de comer esa fruta. Un día, ella deseó irresistiblemente las frutas y fue a buscarlas; el cazador le apuntó, disparó y logró matarla. La muerte de la madre del Antílope salió a relucir en la reunión de todos los animales.

Cuando este odu sale en Igbodun, al iniciado se le advierte no comer carne de antílope y contenerse del disfrute de cualquier reunión o contribución en desarrollo (Esusu) con otras personas o pueblos, para que las brujas no tengan oportunidad de involucrarlo y llevarlo a la ruina. En una adivinación ordinaria, se advierte a la persona que tenga su propio Ogún; existe en su familia un título de nobleza que fallará a su favor, como un legado, y debe hacer sacrificio antes de obtenerlo.

11.Los tres Awoses de Ilere Ide e Ilere Okun

«Oyeku Bo Owonrin londifafun Gbeni arin Iworiwo gbago Eyi timo ma she onbe lodo Ikumi Adafafun Oniklere Ide Otu bu owo kan ibo fun won Nilere Okun.»

Se hizo adivinación para Ilere Ide y para Ilere Okun, dos pueblos que estaban en guerra y que invitaron a Oyeku Bo Owonrin y a otros dos Awoses a realizar adivinación para ellos. Esos fueron los nombres de los tres Awoses invitados para la reunificación de ambos pueblos.

En el camino de ida hacia Ilere Ide se detuvieron por razones personales. Uno de ellos dijo que, para obtener un lugar, debía proclamarse la detención de la guerra haciendo sacrificios con sus propias esteras de dormir; el segundo sugirió sacrificar con sus máscaras anuales (Egungun) para evitar el riesgo de la guerra; y Oyeku Bo Owonrin expresó que su proclamación se determinaría a través de una adivinación. Ellos ignoraban que el vino de palma estaba en el camino, golpeando en la cima de un árbol, y que los vio y escuchó cuanto conversaban. Tan pronto abandonaron el paraje, el vino de palma que golpeaba en la cima del árbol… La historia queda incompleta en el tratado.

12.La mujer adúltera

Okitibi-aketekiitan-nidi-ope adivinó Ifá para Lawenibu. A ella se le dijo que debía confesar su adulterio si no quería morir, y que debía ofrecer una chiva en sacrificio para no morir por causa del adulterio. Ella realizó el sacrificio.

Ifá dice que la mujer a la que se le está adivinando está cometiendo adulterio.

13.El cazador y Orúnmila

Jafirijafi, Kemkejake, Agadagidiwonu-odo-efarabo-omi adivinó Ifá para el Cazador y adivinó Ifá para Orúnmila. El Cazador iba hacia el bosque de Olikorobojó, y se le dijo que debía realizar un sacrificio para no morir allí: 7 gallos y dinero. El Cazador lo realizó.

Orúnmila, por su parte, iba de viaje a un lugar muy distante, y se le indicó ofrecer un sacrificio para evitar morir en el viaje: aceite de palma, 9 gallos, 9 chivos, 9 jutías, 9 pescados y palomas. Orúnmila prestó atención al aviso y realizó el sacrificio.

Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.

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