Oyeku Ogbe
Oyeku Nilogbe
«En los ojos del joven, arde la llama; en los del viejo, brilla».
Rezo de Oyeku Ogbe
OYEKU NILOGBE BABA OMOLU OBAKABA BABA EDAN ADAFUN SHEBO OKO ADEINDA IGI BO OSHORI KAKARAKA OKO KOBORU OBE OLOLA TOKO AUN KOYE KONIN ADIFAFUN WENWU TIOLO BA IYE LOWO ERANKU OLUBERE LOBI GBOGBO ERANKO.
Súyere de Oyeku Ogbe
«OROKIDI KUADE OMU DUDU DESHESHI OROKIDI KUADE OMU DUDU DESHESHI, AWO»
En este odu nace
- El bastón de Egun (Pagogu).
- La petición de Osanyin.
- La letra del año.
- El porqué los tambores no tocan gratis.
- La noche.
Aquí
- Los Awoses enseñan los caminos trocados.
- Fue donde Olofin mandó a hacer el registro del año y le cambiaron la letra del año.
- La Tierra y el Cielo no hicieron ebó ni le pagaron tributo a Osanyin.
- Habla Agbani y Orisha Alashe, el hijo de Oduduwa (Dios de la tierra).
- Marca pérdida de un órgano interno.
- Habla la Caña Brava.
- Se adora a Orishaoko y Oduduwa.
- Eshu tranca los caminos, hay que hacer Ebó.
- Con este Odu se reorganizan los signos en el tablero.
- La gente de este mundo no se ajustan con los del otro mundo.
- Fue donde Olokun dijo que Olofin sería más famoso pero no más rico que él.
- Es donde para arreglar las cosas hay que hacer Ebó.
- Es donde se le da de comer a Eshu para que venga el dinero para comer y vestirse.
Descripción del odu Oyeku Ogbe
Este signo ocupa el lugar número 32 en el orden señorial de Ifá. Su cometido principal es guiar y probar el camino por donde descienden del cielo todas las cosas, entregándoselo a Oshe-Paure, que es quien ejecuta el trabajo. También reorganiza los odus que se ponen en el tablero y no permite que se liguen entre sí, al contrario de su contraparte Ogbe-Yeku, que no se pone en el tablero porque distorsiona los odus; por ese motivo, en el ebó este signo figura en el tablero entre los cinco odus principales del ebó. En realidad su función es de guía, después de que Oshe-Turá cumple la función de dar el ashé.
Aquí fue donde Olofin mandó a hacer el registro del primer día del año: salió este Ifá y los Awoses le cambiaron la letra, pero Eshu se lo comunicó a Olofin por medio de un chiflido. Aquel año hubo mucha hambre en la Tierra. Por este Ifá los Awoses enseñan los caminos trocados. También fue aquí donde la Tierra y el Cielo no hicieron ebó ni le pagaron tributo a Osanyin, y la miseria vino al mundo.
Hablan Agbani y Orisha Alashé, el hijo de Oduduwa, Dios de la Tierra; por eso en este odu se adora a Orishaoko y a Oduduwa, y el Awó de este signo debe recibir esos dos Santos. El nombre de este odu es Alari, el sirviente de Orúnmila. Por este Ifá no se come hígado de ningún animal, y aquí a Eshu se le ponen tres silbatos. Antes de andar con Olofin, el Awó se baña los tres días previos con omiero fresco de Orúnmila, vino seco y agua bendita. Este Ifá es Kaferefun Orúnmila, Eshu, Shangó e Ibejis.
Para que los eboses den resultado, hay que llevarlos a su destino cinco minutos antes de las doce del día. El odu habla de algo que a la persona le quitaron hace años —trabajo, herencia, hijos, dinero, etc.— y que para recuperarlo debe hacer ebó. Hay que cuidar los órganos internos, pues el signo habla de la pérdida de uno de ellos (bazo, riñones, útero, pulmón, etc.). Por este Ifá la persona tiene el corazón hueco, o seco: no ha amado a nadie en la vida y es insensible ante el dolor ajeno. Habla la mata de caña brava.
Aquí la mujer no debe subirse encima del hombre en el acto sexual, porque se perjudica. Se prohíbe montar a caballo y también pasarle cerca por detrás a ninguno, para no ser pateado. Por este Ifá se pasa mucho trabajo, pero con el correr del tiempo Olofin concede una gran suerte. El Awó debe estar dándole de comer a Elegba-Eshu para que no le tranque los caminos.
Aquí el mundo estuvo a punto de terminarse, pues Oyeku, que era la oscuridad, quiso matar a Ogbe, la luz; Olofin le dijo a Orúnmila que lo arreglara y este mandó a hacer ebó. Aquí la persona llora por dinero, y el odu la manda a tener casa propia.
En este signo nació la petición de Osanyin: para que Osanyin conceda lo que se le pide, primero hay que rezarle Oyeku-Nilogbe, hacerle la petición y después volver a rezar.
OYEKU NILOGBE OGBE OKO OYEKU OGUN OLOROSHE EYANKA ELULU OYIESA EIYE LODAFUN OSANYIN KAFEREFUN ORUNMILA.
Este Ifá prohíbe chiflar dentro de la casa y donde esté Eshu-Elegba. La persona tiene que ser legal con los demás y cuidarse de las trampas que le pueden hacer: quieren quitarle algo que le corresponde. Es envidiada por su forma de ser, y un enemigo fuerte la está trabajando con prenda de palos (Mayombe). Hay que tener cuidado, pues puede haber cambio de cabeza. Aquí se les dio ashé a los Awoses chicos para que marcaran ebó.
El signo marca que hay que estar siempre dándole de comer a Eshu-Elegba para que abra los caminos, y cuidar la salud del padre; si está muerto, darle de comer. La persona no debe envidiarle nada a nadie, para que Olofin le mande una suerte, y debe cuidarse de que su enemigo no la mate en la calle con un cuchillo. No se come hígado de ningún animal, y hay que tratar de llevarse bien con los hermanos.
Cuando este odu augura el peligro de la muerte Ayeo (osobo), la persona debe sacrificar un chivo al Rey de la muerte en la encrucijada.
Cuando este odu sale en adivinación para una persona desamparada, se le dice que debe hacer un sacrificio especial con un chivo, el cual debe ser enterrado en la tierra para que venga la afluencia, y se le advierte que no desprecie a ningún pobre. El sacrificio se prepara poniendo la cabeza del chivo, dos palomas, dos partes de la cabeza de un puerco y mucha manteca de cacao dentro de un pote o cazuela con las hojas apropiadas, en el suelo de la casa donde vive, antes de enterrarlo con la siguiente encantación:
Si la adivinación es Iré, la persona debe ser advertida de realizar sacrificios de acuerdo a la problemática. Si la adivinación es Osobo, debe ser advertida de no actuar con prepotencia ni desafiar a altas autoridades, porque será su desgracia.
Relación de obras del odu Oyeku Ogbe
Aquí se hacen dos limpiezas, una va para un matadero y la otra a un camino.
Se hace con hojas de ciruela amarilla, agua de la sopera de Oshún y vino seco.
Se bañará tres días antes con omiero fresco de Orúnmila, vino seco y agua bendita.
Dice Ifá
- Que a Ud. se le perdió una prenda hace años y dentro de unos días la va a encontrar.
- Ud. tiene un amigo nuevo, que se quieren mucho, procure no engañarlo para que él tampoco lo engañe a Ud.; no hable mentiras y dele de comer a su Ángel Guardián.
- Ud. es hijo de los Ibejis.
- Ud. no duerme bien de noche, cuando Ud. se duerme siente ruidos, sonidos como de tambores.
- Ud. y su hermano no se llevan bien, porque el uno quiere ser más que el otro, y ese es el motivo por lo que él está pasando trabajos.
- A Ud. la mandaron hacer Ebó, y no lo hizo.
- Ud. tiene que recibir a Orúnmila.
- Ud. botó una barriga, no porfíe, porque aquí sale que hay dos personas que están peleando con su hermano, póngale un silbato a Eshu-Elegba, y a cada rato tóquelo, para que venza a sus enemigos.
- Ud. está muy atrasada, no regale ni preste su ropa.
- Ud. tiene un hijo fuera de su lado que se le puede morir.
- Tenga cuidado con una nueva relación porque de una u otra parte hay engaño, no se fíe de nadie y cuide siempre a Eshu-Elegba.
- Ud. tiene una cosa en mente que no la ha hecho.
- Ud. no debe montar a caballo ni pasarle por detrás, no vaya a tener un accidente.
- Cuide su casa, que Ud. mañana o pasado va a ser el dueño de la misma.
- Ud. no debe llorar por dinero ni por nada, haga Ebó.
- Ud. está peleando con una persona que es menor que Ud. y le ha levantado la mano, y si no se cuida la pueden matar con un cuchillo.
- Cuídese los órganos internos para que no los pierda.
Refranes de Oyeku Ogbe
- Flecha entre hermanos.
- Un rey lo quiere quitar a flechazos.
- Nada de lo que Ud. haga en la ciudad le será beneficioso.
- En los ojos del joven, arde la llama; en los del viejo, brilla.
- La gente de este Mundo no se ajustan con la del otro Mundo.
Eshu-Elegba del odu Oyeku Ogbe
Este odu no tiene un Eshu en específico.
Patakíes del odu Oyeku Ogbe
1.Cuando le fueron a dar Ifá a Olofin
Surgió una gran necesidad de darle Ifá a Olofin y, por ser él la primera figura, ordenó que se lo llevaran. Sus ministros Awoses dieron curso a la orden, y Olofin envió a Eshu-Elegba para que observara lo que hacían.
Al ver el signo que había salido, los Awoses se dijeron entre ellos: «Ya Olofin es Rey, ¿para qué quiere más corona?», y decidieron cambiar la letra. Pero detrás de todo estaba Eshu-Elegba, que vio y escuchó cuanto hacían y decían.
Cuando los ministros marchaban hacia el Cielo a llevar el Ifá, Eshu se les adelantó chiflando el odu que había salido: FO-FI-FON FUFE-YE. Olofin le pidió a Eshu que se retirara antes de que llegaran los ministros, pues este ya le había hecho saber todo lo que ocurría y que el odu salido era Oyeku-Nilogbe. Al presentarse los ministros se vieron en gran apuro, porque todo quedó al descubierto, y tuvieron que rendirle Mo-Foribale a Olofin y pedirle perdón. Entonces Olofin les dijo que si ellos no eran legales con él, con quién lo serían entonces.
2.La trampa a Olofin
Iba a sacarse la letra del año y Olofin mandó a Eshu a presenciar el registro. Los adivinos le cambiaron la letra a Olofin: unos dijeron que era Iroso-Ogbe y otros que era Iroso-Ofun. En realidad, lo que Olofin quería saber era la enfermedad (Intori Arun) que padecía su hija.
La letra que verdaderamente había salido era Oyeku-Nilogbe. Eshu fue a darle cuenta a Olofin del engaño que estaba ocurriendo, y este ordenó que pusieran ebó; Eshu señaló el ebó indicado. Entonces Olofin le dijo a Eshu: «Ve, que ellos piensan engañarme y yo los voy a engañar a ellos; cuando hagan el ebó, tú lo llevas y lo entierras sin que se den cuenta». Así lo hizo Eshu, y aquel año hubo muchos muertos y mucha miseria.
3.La petición de Osanyin
Ogbe era el marido de Oyeku, pero tenía un rival llamado Olekoshe que deseaba tomar a Oyeku por mujer. Olekoshe era hechicero y trabajaba con prendas de brujo —Elulu Oyiesa—. Los hechiceros comenzaron a trabajar contra Ogbe Awó, quien tenía una hija llamada Oyeku-Nilogbe que nunca había tenido regla y era hija de Osanyin. Ella le dijo a su padre: «Yo voy a luchar junto a ti para vencer a nuestros enemigos». Las luchas fueron terribles y poblaron de muertos la Tierra.
Pasado largo tiempo de combates, Oyeku-Nilogbe pronunció una petición a Osanyin para vencer los designios malignos de los hechiceros. Osanyin se presentó y le dijo: «Ellos no estarán más entre los vivos cuando se metan contigo o con los que tú protejas». Los hechiceros se convirtieron en pájaros, como son las hechicerías hoy en día. To Iban Eshu.
Nota: Es por eso que se pone la petición de Osanyin en su fundamento rezando Oyeku-Nilogbe.
4.Cuando los aprendices marcaron ebó a Orúnmila
A Orúnmila lo mandaron a buscar de un lugar para que compusiera aquel punto. Antes de salir se hizo osode y se vio el odu Toyale Oyeku-Nilogbe; llamó entonces a sus hijos aprendices para que le hablaran. Estos, que eran jóvenes, le dijeron que tenía que hacer ebó para poder regresar del sitio adonde iba. Orúnmila les respondió: «Yo les he enseñado a ustedes y ahora me quieren poner ebó». No lo hizo, partió hacia la tierra que lo reclamaba, llegó muy bien y empezó a componer todo aquel lugar.
Estando Orúnmila en esa tierra, Eshu llegó a su casa y preguntó a los muchachos aprendices si Orúnmila le había dejado algo; ellos contestaron que no. Entonces Eshu sacó una cosa de un güiro y la sopló. En ese mismo momento Orúnmila estaba en casa del Obá —el Rey de aquella tierra—, y este le pidió que le dijera dónde había nacido su padre. Orúnmila, sorprendido, comprendió que aquello era cosa de Eshu.
Decidió al momento volver a su tierra y en el camino lo alcanzó un temporal. Al llegar, llamó a sus aprendices para que le hicieran el ebó, pero ellos le dijeron que ahora le costaba el doble. Orúnmila lo hizo y regresó a aquella tierra. Cuando llegó ante el Obá le dijo: «Usted quería saber quién era su padre y dónde nació». El Obá contestó que aquello había sido una broma suya. Entonces Orúnmila dispuso que todos los del pueblo tenían que hacer ebó. Lo hicieron, y desde entonces todo mejoró.
Nota: Aquí hay que darle chivo a Eshu. Y que los Awoses de poco tiempo tienen ashé para marcar Ebó.
5.Cuando la Tierra se privó de luz
Babá Nuku Obá Ounko Nile no tenía hijos y vivía en la miseria, a pesar del poder que poseía por ser el custodio de la puerta de la luz, aclarando el día e iluminando la noche con la Luna (Oshupa). Fue a mirarse con los adivinos Awoses llamados Aiye Filogbe Awó y Orún Yemiló Awó, quienes le vieron este Ifá y le marcaron ebó. Él obedeció y se lo hizo; pero aquellos dos Awoses, que representaban a la Tierra y al Cielo, tenían su mismo signo y habían dejado de hacer su propio ebó. Orun Yemiló Awó, que representaba el Cielo, debía hacerlo con un chivo y un pollo a Osanyin, más una jícara de agua y una jícara de aguardiente; y Awó Aiye Filogbe, que representaba la Tierra, debía hacerlo con una jicotea a Osanyin, una escoba y 16 bibijaguas. En aquel tiempo el Cielo y la Tierra estaban unidos por un camino infranqueable que no tenía luz. Ninguno de los dos tenía hecho su ebó y, aun así, osadamente se lo hicieron a Babá Nuku.
Eshu, que lo vio todo, se dijo: «Esto no sucederá nunca más», y rechazó el ebó de Babá Nuku Obá Ounko Nile, quien no llegó a tener ni hijos ni dinero. Muy descontento por el fracaso, pensó que los culpables eran los Awoses que le hicieron el ebó e, ignorando la verdadera causa, decidió encerrarse y privó al mundo de la luz. Sin luz, la Tierra se oscureció, los hombres no sabían dónde estaban, Olorun no asomaba por el horizonte y nadie conocía la causa del fenómeno. Al cabo de tres meses de oscuridad completa, la Tierra estaba en crisis total por los crímenes, robos y accidentes que crecían cada día, y Olofin estaba muy preocupado.
La madre de Olofin le dijo: «Hijo mío, tengo una idea para resolver el problema de la Tierra: iré a casa de Babá Nuku Obá Ounko Nile para convencerlo de que abra la puerta de la luz hacia la Tierra». Llegó a su casa, la encontró iluminada y habló con él. Babá Nuku le contestó: «Pídele a Eshu que sea él quien dé la luz de Olorun a la Tierra, pues yo hice ebó para tener hijos y dinero y no me lo concedió». La madre de Olofin le suplicó tanto que al fin él dejó que la luz de Olorun llegara a la Tierra; la vida comenzó a renacer y todo se arregló.
La madre de Olofin regresó con Babá Nuku a casa de Olofin, quien oyó todo lo que aquel le contó y respondió: «Todo se arreglará, pues Eshu tendrá esa tarea, ya que los responsables son los Awoses; mas mantente en el Cielo y tendrás mujer e hijos». Olofin llamó a Eshu, que aceptó el cobro de Babá Nuku, y este se elevó junto con Olorun, tuvo mujer e hijos, y la luz se repartió por el mundo. Para sustituir a Babá Nile fue creado el chivo, que se le parece mucho aunque es menor, y para que no desapareciera le pusieron la condición de que él eligiera a su mujer y, antes de tener relaciones sexuales (Ofikale Trupón), besara la tierra y le pidiera la bendición a la Tierra (Aiye), y después mirara a Olorun y le pidiera la bendición.
Nota: Por eso es que cada vez que el chivo (Ounko) anda con la chiva (Eure) le huele la vulva y toca con el hocico la tierra, después eleva su cabeza al Cielo y muestra sus dientes.
6.José el Awó Egun
Había un Babalawo llamado José que tenía a su padre muy enfermo. No sabía qué hacer, pues además de la enfermedad de su padre atravesaba una situación económica muy mala. Un día salió a caminar y a lo lejos encontró a un Awó Egun (espíritu), al que empezó a contarle todos sus pesares. El Egun Awó, después de oír el relato, le dijo: «Mañana, a las 12:00 del día, tráeme a este lugar un gallo y un coco, que voy a hacer algo por ti».
Al otro día, cuando José se disponía a salir para encontrarse con el Egun, todos le pidieron que no saliera porque su padre estaba cada vez peor; pero José alegó que tenía que ir, pues había dado su palabra al Egun. Mientras tanto, el Egun Awó se había reunido con los demás Egun, les explicó lo que le sucedía a José y entre todos recogieron una bolsa de dinero para aliviar su precaria situación.
A la hora señalada y en el lugar previsto se encontraron José y el Egun. José le dijo: «Aquí te traigo lo que me pediste», y el Egun respondió: «Ponlo en el suelo, pues yo no puedo tomar nada directamente de tus manos». José así lo hizo, y el Egun le entregó la bolsa con el dinero diciéndole: «En cuanto llegues a tu casa, enseguida compras un chivo y se lo das a Eshu; después haz una hoguera y echas al chivo, luego coges todas las pelusas que queden, las mezclas con orine y se lo untas en el cuerpo a tu padre, y verás que se curará».
Nota: Cuando sale este Odu, puede haber cambio de cabeza; también hay que darle un gallo a Egun. Averiguar cuál es. Cuando el padre está enfermo.
7.La riqueza de Olokun
Olokun, dueño de las grandes riquezas del mar, oía hablar de la fama de Olofin y se dijo: «Será famoso, pero no tan rico como yo». Con esa idea dio una gran fiesta e invitó a Olofin. Cuando la invitación llegó a manos de Olofin, este, que conocía los pensamientos malsanos de Olokun, decidió enviar en su representación a uno de sus criados, llamado Alaguema.
A la orden de Olofin, Alaguema emprendió el camino hacia el palacio de Olokun, donde se celebraba la fiesta, y por el trayecto fue recogiendo todos los colores que veía. Cuando ya estaba por llegar, los criados de Olokun lo divisaron y le dijeron a su señor: «El señor Olofin no viene a su fiesta, pues ha mandado a un criado suyo muy rico». Olokun se asomó a observar el camino y comprobó que era verdad.
Nota: Aquí Olofin le da una suerte a la persona.
8.Cuando Eshu no quería dejar comer
Eshu no tenía dónde comer ni dónde ganar dinero, y veía cómo Orúnmila consultaba a la gente y así obtenía dinero y comida. Decidió entonces hacer una de sus trastadas, y la gente dejó de acudir a casa de Orúnmila.
Orúnmila, al ver la situación, se hizo osode y se vio este Ifá, Oyeku-Nilogbe, que le indicaba hacer ebó y darle de comer a Eshu, que era quien le tenía los caminos cerrados. Orúnmila hizo el ebó y le dio de comer a Eshu, quien, después de tener la barriga llena, dejó que la gente pasara de nuevo hacia la casa de Orúnmila.
Nota: Por este Ifá hay que darle de comer a Eshu para que abra los caminos. La persona no debe llorar por dinero.
9.Cuando Oyeku mató a Ogbe
Oyeku mató a Ogbe y, ante este hecho, todos los Santos se reviraron, de modo que el mundo estaba a punto de terminarse. Olodumare, al ver aquello, mandó a buscar a Orúnmila y le planteó si podía arreglarse la situación creada en la Tierra.
Al momento Orúnmila hizo osode, vio este Ifá, Oyeku-Nilogbe, y respondió rápidamente a Olodumare que para arreglar la situación había que hacer ebó. Y así se pudo salvar la situación.
Nota: Aquí la persona está peleando con otra y esta la puede matar; cuidado no la maten con arma blanca —cuchillo— en la calle. Haga Ebó rápidamente.
10.Cuando le quitaron el habla a la Tierra
La Muerte se quedó azorada cuando vio a Orúnmila, y este le preguntó quién la había mandado; ella contestó que nadie, y Orúnmila le dijo que se fuera. Iba la Muerte por el camino, en dirección a la plaza, llorando, cuando la mujer de Orúnmila —que era la Tierra, y en aquel tiempo la Tierra hablaba— le preguntó qué le pasaba. Ella respondió: «Fui a ver a Orúnmila y me botó».
Entonces la mujer de Orúnmila le hizo ebó y la Muerte se salvó. Cuando Orúnmila lo supo, le quitó el ashé a su mujer y le dijo que nunca más volvería a hablar.
11.Cuando el camaleón ayudó a Obatalá
Obatalá se puso a sembrar icacos en el litoral de la playa y, como no le había pedido permiso a Olokun, este se puso bravo y llamó a todas las gentes del mar para hacerle la guerra.
Enterado Obatalá de lo que ocurría, llamó a todos los camaleones y les indicó que se subieran a todas las matas que había a la orilla de la playa. Cuando Olokun llegó con toda su gente y vieron a los camaleones sacando eso colorado que tienen en la garganta, se asustaron y se retiraron. Así Obatalá ganó la guerra gracias a los camaleones.
12.Cuando Oyeku curó a su padre
En cierta ocasión el padre de Oyeku se encontraba muy enfermo y, además, Oyeku estaba muy mal económicamente. Desesperado, salió a caminar y se encontró con Ogbe, que también viajaba buscando un gallo, dos gallinas y coco. Ogbe le preguntó qué le sucedía, dada su contrariedad, y Oyeku le contó lo aburrido que estaba de tratar de curar a su padre sin hallar el remedio.
Ogbe le explicó que venía de Eyite buscando un gallo, dos gallinas y coco que le hacían falta, pero que en aquella región no había. Oyeku le contestó que al día siguiente se los conseguiría. Ogbe le preguntó a qué hora sería, y Oyeku respondió que a las doce del día sin falta. Ogbe le dijo que a esa hora él le traería el remedio para curar a su padre.
Al día siguiente se encontraron a la hora convenida y Oyeku le entregó lo prometido. Ogbe le dijo: «Vete para tu casa y compra un gallo, dos gallinas y un chivo; le das la sangre del gallo a la cabeza, el chivo lo quemas y las cenizas del pelo las untas encima del cuerpo con sangre, y le adicionas acelgas y cenizas. Además, pregunta si hay que bañarlo con la sangre del gallo y del chivo». Así lo hizo Oyeku y salvó a su padre.
13.Los tambores no tocan gratis
Había un tamborero del que nadie se ocupaba. Le habían mandado a hacer dos limpiezas y no las había hecho por falta de recursos, pero se sacrificó y al fin pudo hacerlas: la primera fue para el matadero y la segunda para un camino real. Cuando concluyó de hacer los eboses, Orúnmila le dijo: «Mientras el mundo sea mundo no tocará gratis». Entonces empezó a tocar, la gente lo llamaba y ganó mucho dinero.
14.Cuando el Mar Pacífico recibió el poder de Osanyin
En un tiempo todas las hierbas tenían un camino o destino, y discriminaron al Mar Pacífico porque no tenía ashé. A causa de esto, el Mar Pacífico fue a verse con Orúnmila, quien le hizo osode, le vio este odu y le mandó a hacer ebó con una jícara. Después de hacer el ebó, le regaló la jícara a Osanyin, y este, en agradecimiento, le dijo: «Nadie más podrá curar sin tu presencia».
15.La mentira tiene alas cortas
Había un rey que quería ser más que los demás reyes y comenzó a decir que sus cosas eran mejores que las de los otros pueblos. Cierto día se organizó una competencia entre varios pueblos para ver quién tenía el pájaro que más volaba, y el rey aprovechó la ocasión: disfrazó de pájaro una máquina que le hizo un hechicero, un artefacto con plumas blancas que volaba con candela.
El día de la competencia todos los reyes soltaron sus pájaros, y el pájaro de hierro voló muy lejos, por delante de los demás, a punto de ganar. Pero Orúnmila, que se dio cuenta de las patrañas del rey, mandó que cayera la lluvia; al caer, apagó el motor del pájaro de hierro, que se desplomó al suelo. El rey perdió la competencia, se descubrió su mentira y quedó desprestigiado ante los demás reyes. Desde entonces, los reyes, antes de hacer algo, lo consultan primero con Orúnmila.
16.Aquí nace la imagen de Olofin en la tierra
Aconteció una vez que Olofin llamó a los 16 Mejis, porque todos ellos andaban por su cuenta y significaban la imagen y representación de Olofin en la tierra, en virtud de los poderes y virtudes que él había dado a cada uno. Enterado Olofin por Elegba de la disputa que existía entre ellos por el poder y el dominio sobre la tierra —pues cada uno creía que Olofin se representaba en él mismo—, determinó arreglar la situación y citó a una junta a todos los odus Mejis. En la junta, todos alegaban que Olofin ya estaba representado en cada uno de ellos propiamente. Olofin los dejó hablar y luego les dijo que eso no podía ser: «¿Se han puesto a pensar en lo que representa que sobre la tierra no puede haber solamente odus Mejis? Ustedes se han hecho la idea de que, cuando tuvieran hijos, estos serían Mejis igual que ustedes». Todos contestaron: «Es verdad, eso no puede ser». Y Olofin continuó: «Vuestros hijos se llamarán Omolú, que quiere decir hijos de rey adivino; por eso de ustedes se desprenderán los odus compuestos. Así todos me podrán tener a mí cuando yo esté representado por cualquier Babalawo en la tierra, no importa que el Awó no sea Meji, porque en mí están tanto los Mejis como los Omolús, y todos por igual representarán mi imagen y semejanza».
Cuando los Mejis oyeron esto dijeron: «Bueno, ya todos estamos aquí y no falta nadie». Y Olofin respondió: «Al que falta ya lo mandé a buscar». Al poco rato se apareció Oyekun Nilogbe acompañado por Eshu-Elegba, Ogún y Shangó, quienes rindieron Mo-Foribale a Olofin, y dijo: «Babá, ya estoy aquí a su disposición». Olofin le indicó: «Tú, que eres mi joyero, empieza a poner los Mejis en el cofre de marfil». Cuando terminó de ponerlos dentro, le preguntó: «¿En qué posición te pusiste tú?». «Yo me coloqué delante de Oragun», respondió. «¿Por qué escogiste ese signo?», preguntó Olofin. «Babá, porque lo determiné por sus propias palabras: los Mejis no son los únicos sobre la tierra, y con este signo, como se sabe, solo la desobediencia causa la pérdida».
Dicho esto, Oyekun Nilogbe se arrodilló delante de Olofin y de los Mejis que allí estaban y dijo: «Rindo Mo-Foribale a Olofin por ser yo el primer Omolú que ha de representarlo sobre la faz de la tierra». Entonces Olofin llamó a Orúnmila, puso la mesa con las palomas, prendió las mechas de azufre y se sentó entre Ogún y Shangó, diciendo a todos los Mejis: To Iban Eshu.
17.Los trabajos de Oyeku-Nilogbe en el Cielo: los tres hermanos serpientes
Cuando sale este odu de Ifá, a la persona se le aconseja que su fortuna está cerca de los mares o de los grandes ríos. Si todavía no se encuentra en esa condición, significa que deberá buscar su subsistencia en el lugar apropiado por el resto de su vida, y tan pronto le sea posible deberá preparar una imagen de las divinidades de las aguas, porque de ellas recibirá los beneficios.
Fueron a hacer adivinación para los tres hermanos: la Boa, el Pitón y la Culebra (Víbora), quienes hicieron adivinación antes de venir al mundo, y fue este odu el que les fue profetizado. La Boa era la más vieja de los hermanos (Oka en yoruba y Arumwoto en Benin); el segundo en rango era el Pitón (Ere en yoruba e Ipin en Benin); y la más joven era la Víbora, llamada Paramole en yoruba e Ibiepo en Benin. Orúnmila le dijo a cada uno que lavara su cabeza con un chivo, que diera otro a Eshu y que todos contribuyeran a comprar los ingredientes del sacrificio para ofrecérselo más tarde al padre.
El Pitón persuadió a sus hermanos de hacer los sacrificios, pero estos se negaron. Orúnmila les aconsejó que, si hacían los sacrificios encomendados por Ifá, la Boa se convertiría en la reina del bosque, el Pitón en el rey de los mares y la Víbora en la reina de los bosques abiertos (sabanas). La Boa hizo el sacrificio con una gallina a su cabeza, un gallo a Eshu, y le hizo sacrificio a su padre con nuez de kolá y vino de palma. El Pitón lavó su cabeza con un chivo y ofreció otro a Eshu; además ofreció a su padre un gallo y un chivo, por haberse negado en un principio a hacer los sacrificios encomendados por Ifá. La Víbora no realizó los sacrificios.
Los tres hermanos tenían la propiedad individual de su propio ashé, y en aquel entonces fueron a donde Orúnmila para realizar los sacrificios de una jutía, una gallina y vino de palma; todo fue comprado a crédito, a tal punto que quienes les dieron el crédito fueron a donde Orúnmila a demandarlos por el pago de las deudas. El volumen del crédito era tan inconcebible que a los tres les provocaba gran molestia, y en un instante el Pitón atacó al vendedor de chivos, la Boa al vendedor de gallinas y la Víbora al vendedor de ratas y vinos: todos murieron dejando sus deudas. Por este motivo, cuando sale este odu, a la persona se le advierte que no debe dar mucho largo a sus deudas, para que no vaya a perder la vida por ese motivo.
Después la Víbora se asentó en las sabanas, la Boa tomó lugar en la profundidad del bosque y el Pitón nadaba en los mares. La Víbora no tenía suficiente alimentación en su territorio, a excepción de insectos, y por eso no creció más de 12 pulgadas. La Boa pudo vivir de ratas, de lo que existía en la profundidad del bosque y de lo que había sacrificado a Eshu. El Pitón, por ser el mayor contribuidor en los sacrificios, tuvo suficiente comida en los pantanos y creció de tal forma que podía tragarse un chivo completo, grandes pescados y otros reptiles; por eso llega a crecer de cien a trescientos pies. Creció tanto que ocupaba todo el espacio de los pantanos y ciénagas, y decidió ir a las arenas blancas de la ribera del mar a tomar sol y baño, influyendo los rayos del sol en la formación de sus colores, que relucían bajo las tardes.
Mientras tanto, uno de los sirvientes de Olokun salió de las profundidades del mar y vio aquel largo objeto brillante en la superficie de las aguas; corrió desesperado a comentárselo a las divinidades Oshún y Olokun, diciendo que había visto a un hombre alto, elegante y brillante acostado en sus camas de arena. Olokun decidió ir en persona y, al ver aquel cuerpo elegante y atractivo, se maravilló. Lo llamó, y el Pitón hizo intento de escapar, pero Olokun lo persuadió de que la siguiera, tomándolo como esposo, dándole prosperidad y convirtiéndolo en un hombre de honor. Así fue como el Pitón recibió la compensación de los sacrificios realizados y profetizados por Ifá.
Se puede observar que los tres hermanos de la familia de las serpientes tienen iguales colores en sus escamas, y cada uno recibió hasta donde ofreció: de ahí sus responsabilidades y la diferencia de sus tamaños. Cuando este odu aparece en adivinación, a la persona se le preguntará si tiene dos hermanos, y se especificará si uno de ellos es hijo de Oshún u Olokun, que debe ser el segundo de los tres; si hace el sacrificio encomendado, le vendrá una tremenda prosperidad.
18.Cuando Oyeku-Nilogbe vino al mundo
Antes de venir al mundo fue conocido en el cielo como Omó oni gborogbo Orun, por hacer reformas celestiales y tener disposiciones liberales. Para continuar sus prácticas benévolas en la tierra, fue por adivinación a casa de un sacerdote llamado Oshinu apo yorun aroni maja Awó; se le determinó hacer un mundo mejor y se le indicó sacrificar una guinea grande y una paloma para rehacer un festín o banquete de Akara para los pequeños hijos del cielo, y ofrecerle un chivo a Eshu. Realizó todos los sacrificios y vino al mundo a realizar su trabajo, tal como Ifá se lo predijo.
En un tiempo llegó a la tierra una gran epidemia de cólera que quitaba la vida a los infantes. Oyeku-Nilogbe recolectó hojas que servían para curar el cólera y fue casa por casa administrándoselas a las víctimas. Sin saberse cómo, la epidemia fue abatida y todos los enfermos se curaron. No mucho después aparecieron fiebres altas y convulsiones en los niños, que él también curó. En esos tiempos se estableció como un gran físico y pediatra.
Tan pronto regresó al cielo, reportó su experiencia en la tierra ante el concilio de los adivinos: cómo se podían curar las enfermedades, cómo las embarazadas podían tener hijos y los ciegos ver. Fue llamado y renombrado Omo oni gborogbo aye, y recibió la bendición para un nuevo regreso a la tierra a continuar sus trabajos. Estuvo largo tiempo en la tierra con la ayuda de Eshu y las Brujas, y comenzó a tener seguidores de sus trabajos.
19.El trabajo de sus seguidores
Oyeku-Nilogbe les sugirió a Oye lugbada y a Oye lugbadu realizar sacrificios para la prosperidad y el matrimonio. Ogun kori y Ote koja fueron seguidores suyos que adivinaron para Alaran Oyiyi omo ageigun fara yira cuando la muerte lo rondaba: fue advertido de ofrecer un chivo al rey de los muertos para que lo dejaran tranquilo y pudiera continuar floreciendo en la tierra. Por eso, cuando este odu augura el peligro de la muerte Ayeo (osobo), la persona debe sacrificar un chivo al Rey de la muerte en la encrucijada.
Akeke ni gegi jaale fue otro de sus seguidores, al que se le adivinó e hizo sacrificios para Shaake, para que pudiera tener su propio ashé. El sacerdote tiene su manera especial de preparar el ashé de este odu: cualquiera que sea el uso que se le dé, se verá manifestado durante las veinticuatro horas. Esta fue una facultad especial que Olodumare le dio antes de su segundo viaje. Los instrumentos para la preparación de este ashé no encontraron lugar en este libro y son específicamente preservados por los sacerdotes de Ifá.
20.Él hizo adivinación para los dos hermanos
Vivieron en Ife dos hermanos llamados Kiwuru y Kuwuwu; ambos tenían taparrabos y su profesión era quemar bosques para hacer carbón y venderlo, y siempre andaban juntos. Solo uno podía salir del bosque con ropas para vender el carbón en la ciudad, quedándose el otro desnudo en la entrada del bosque.
Un día uno de ellos enfermó y se quedó en la entrada mientras el otro iba a realizar su labor; el enfermo cubrió su cuerpo con las ropas antes de que el otro regresara. El enfermo murió, y el vecindario culpó al ausente de no haber intervenido, dejando a su hermano solo. El difunto fue enterrado con la única ropa que ambos poseían. Al regresar, al otro se le informó de la muerte de su hermano y del funeral. Como los vecinos no sabían que el hermano había sido enterrado con la única ropa que ambos tenían, al atardecer el vivo fue a la tumba, exhumó el cuerpo y le quitó el taparrabos.
En eso observó un objeto brillante y, cavando y cavando, fue encontrando más objetos brillantes, hasta dar con una mina de oro y diamantes, que en aquel momento eran desconocidos: fue el primero en ver el oro y el diamante que luego el mundo conoció. Con tal descubrimiento se hizo rico, con demasiada opulencia, y comenzó a realizar esculturas de oro y diamantes para la aristocracia. Kuwuwu fue el primero en realizar coronas de oro y diamantes en el mundo.
Cuando este odu sale en adivinación para una persona desamparada, se le dice que debe hacer un sacrificio especial con un chivo, el cual debe ser enterrado en la tierra para que venga la afluencia, y se le advierte que no desprecie a ningún pobre. El sacrificio se prepara poniendo la cabeza del chivo, dos palomas, dos partes de la cabeza de un puerco y mucha manteca de cacao dentro de un pote o cazuela con las hojas apropiadas, en el suelo de la casa donde vive, antes de enterrarlo con la siguiente encantación:
21.Él hizo adivinación para el camaleón
Cuando una persona mayor desea realizar un gran proyecto para sí o para el pueblo, teniendo deudas e impuestos, debe hacer sacrificio para lograrlo.
Esta fue la adivinación que se le hizo al Camaleón cuando iba a desafiar a Olokun, siendo el Camaleón el sirviente más anciano de la casa de Olodumare. Sucedió en los días en que Olokun, la divinidad del agua, alardeaba de ser más rico que Olodumare. Olodumare le recordaba a Olokun que él había sido su creador y que, por tanto, dependía de él. Olokun refutó que las criaturas que viven en sus dominios fueron creadas por él, y admitiendo que su forma había prosperado más, agregó que existía una marca en su progreso: cuando el hijo prospera más que el padre, el padre debería al menos tener la cortesía de admitir esa realidad. Hasta este punto Olodumare estuvo de acuerdo y le dio siete días para que demostrara su riqueza.
Tan pronto Olokun se fue, Olodumare le dio autoridad especial al Camaleón para desafiar a Olokun, confiriéndole los poderes para combatir en cualquiera de los escenarios; el Camaleón decidió hacer una adivinación con Orúnmila para ser aconsejado y realizó los sacrificios. En días posteriores, el Camaleón se sentó cerca del trono de Olodumare por la autoridad conferida, pues este lo consideró la criatura competente para el desafío.
Olokun vino vestido con un diseño exclusivo de blanco, usando su corona. Tan pronto se sentó, el Camaleón reflejó en sí la vestimenta de Olokun, y así ocurrió catorce veces: toda su vestimenta se reflejaba en el Camaleón. Olokun, agotado de tanto vestirse y ver su semejanza, se encolerizó, pidió disculpas a Olodumare y aceptó su condición ante el supremo.
Si la adivinación es Iré, la persona debe ser advertida de realizar sacrificios de acuerdo a la problemática. Si la adivinación es Osobo, debe ser advertida de no actuar con prepotencia ni desafiar a altas autoridades, porque será su desgracia.
22.Él hizo adivinación en contra de sus enemistades
Esta fue la adivinación del Awó para Orúnmila cuando tenía seis enemigos por distintas razones que querían hacerle la guerra. Se le dijo que hiciera un sacrificio a Eshu con un chivo, jutía, akará, pescado y ekó, y que le sirviera a Ifá con un carnero padre. Él hizo el sacrificio.
Después, cuando sus enemigos vinieron a hacerle la guerra, Eshu los hizo bailar en alabanza a Orúnmila. A esta persona se le dice que haga sacrificio para que no sea vencida por los seis enemigos, de los cuales uno planifica seducir a su esposa. En caso de una mujer, se le dice que tiene seis hombres que le harán la guerra o que la violarán, y que debe hacer sacrificios para detener sus maquinaciones.
23.Se hizo adivinación para el pájaro carpintero
Ashedere, el adivinador del Pájaro Carpintero, fue quien adivinó Ifá para el Pájaro Carpintero cuando iba a tomar a Olukori como esposa. Le dijo que las nubes de la tormenta podían ponerse más oscuras y tronar, y que la lluvia podía golpear fuerte, pero que él no podía cejar en su empeño de llevar a su esposa a la casa.
Ifá dice que ella es su esposa y que, si no se le da, ella morirá. Cuando el sacrificio esté realizado, se entregará la esposa a quien corresponde.
24.Se hizo adivinación para el niño reencarnado
«Oyeku cerca de Ogbe, Oyeku cerca de Ogbe» fue quien hizo adivinación para «El niño que no murió sino que retornó a la vida». Dijeron que cualquiera podía ser tan viejo como él. «El niño que no murió sino que retornó a la vida» es el nombre del Camino de la Vida. Ifá dice que alguien debe hacer el sacrificio para que sea capaz de llegar a viejo.
25.Se hizo adivinación para el jefe de los sacerdotes de Ifá
«Un bastón de hierro golpea la tierra» fue el que adivinó Ifá para Araba (jefe de los sacerdotes de Ifá), cuando iba a tomar el título que le pertenecía por su linaje. Ifá dice que se debe hacer el sacrificio para poder obtener el título, y que alguien que desciende de un jefe será jefe.
26.Se hizo adivinación para los dieciséis reyes y Orúnmila
Agila Awo, Agila Awo y Opa gilagila Awo adivinaron Ifá para Aladé Merindilogún (los dieciséis reyes) y para Orúnmila. Ifá predijo la llegada de unos extranjeros que pelearían los unos contra los otros; no obstante, fueron advertidos de ofrecer sacrificios para tener paz después de la salida de los extranjeros. Orúnmila fue el único que ofreció el sacrificio.
Cuando llegaron los extranjeros, entraron a la casa de Alara y comenzaron a golpear a unos y a otros, y Alara los expulsó. Fueron después a la casa de Ajero y a las de los catorce reyes restantes, y todos ellos los expulsaron. Pero cuando llegaron a casa de Orúnmila y comenzaron a pegar a todo el mundo, Orúnmila trató de pacificarlos y ellos empezaron a pelear entre sí. De aquellas peleas caían monedas y piedras preciosas, y Orúnmila estuvo muy ocupado recogiendo las monedas, las piedras preciosas y las joyas. Las peleas de los extranjeros continuaron por cuatro días, mientras la casa de Orúnmila se llenaba de dinero y cosas buenas. Después vino la tranquilidad a la tierra de Oyeku-Logbe.
Los nombres de los 16 reyes principales son: Olowu, Olibini, Alara, Ajero, Orangún, Ewi, Alaafin-Oyó, Owore, Elepe, Oba-Adada, Alaajogún, Olu-Oyinbo, Olu-Sabe, Olowo, Olu-Tapa y Oloko u Osinle. Los reyes tenían riquezas y cosas buenas, pero ausencia de paz; Orúnmila, el único que hizo el sacrificio, tenía una paz absoluta. Esta es la razón por la cual todos los reyes deben tener Babalawos como adivinadores, para que les adviertan, especialmente cuando enfrentan problemas o complicaciones.
27.Se adivinó para la casa del camaleón y la tapia
Arun pose ireke adivinó Ifá para Omo-nle (la casa del camaleón), cuando se iba a vivir con Oro (la tapia). Omo-nle fue advertido de sacrificar cuatro palomas para asegurar un lugar confortable donde vivir, y lo hizo. Oro fue advertida de realizar sacrificio con un gallo para no aceptar la amistad de alguien que querría heredarla, pero rehusó realizarlo.
Como Oro rehusó el sacrificio prescrito por Ifá, tiene que proveer de locales a Omo-nle. En otras palabras: los camaleones ahora viven en las tapias.
Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.
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Los 16 odù de la familia de Oyeku
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