Oyeku Otrupon
Oyeku Batrupon
«Fue Eshu quien me mostró el lugar. Ifá se convirtió en un bienestar para el Awó».
Rezo de Oyeku Otrupon
Oyeku Batrupon leri oko lorido lodafun Ogún anishe alafe atola deladela ilitan loyo adifafun Orunmila.
Súyere de Osanyin
«Bodomi bodola Osanyin bodola kinta».
En este odu nace
- Nació el cocinar por primera vez en parrilla.
- Nació la fiebre amarilla.
- Aquí el cerdo salvó a la humanidad de la muerte.
- Aquí habla de viaje.
- Aquí se padece de sofocaciones.
- Aquí hablan los Egun chinos (Filani).
- Aquí se habla de las destrucciones de la Tierra Carabalí y Yoruba (Lukumí) por guerras continuas.
- Aquí se le da cerdo a Eshu.
Descripción del odu Oyeku Batrupon
Este es el odu donde el Eledé, el cerdo, salvó a la humanidad de la muerte, cuando Ikú salió a matar a todos los seres vivientes. Por haber dado ese aviso, Olofin lo maldijo a no volver a hablar jamás. Por eso aquí se da cerdo a la sombra y también se le da cerdo a Eshu, que en este signo pide además jutía y pescado ahumado.
Aquí Ifá se va de viaje. Habla Azojuano Afreson. Fue en este odu donde se cocinó por primera vez en parrilla, y por eso habla la tortura del fuego. Es un Ifá de afeminados: hay que tener cuidado con ellos, porque levantaron falsos testimonios contra la persona y la botaron del lugar adonde pretendía ir.
Con este odu no se puede comer carne de cerdo. Hay que criar un cerdito, pero no se puede matar, ni vender, ni regalar; cuando muera, se hace ebó con su cabeza. Tampoco se comen garbanzos, y se prohíbe ingerir bebidas alcohólicas.
El signo marca padecimiento del vientre y parálisis intestinal, y habla de enfermedad del estómago. Se padece de sofocaciones, por lo que la persona no puede incomodarse. Hay que cuidarse de la fiebre, pues aquí nació la fiebre amarilla, y también cuidarse el cerebro, porque en la familia hay quien está loco o murió loco. La persona se siente débil y, al oscurecer, se siente mal.
Este Ifá es Kaferefun Eshu, Orúnmila, Ogún y Oshún. Aquí se usa el collar de Oshún, el Idefá de Orúnmila y la cadena de Ogún, y el Idefá se pone rápidamente. A Orúnmila se le pone un pedazo de marfil; a Oshún se le dan dos palomas y se le pone Oshinshin. En este odu se hace ebó con la comida que quedó del día anterior, y no se debe comer nada atrasado.
En lo matrimonial, la unión se puede desbaratar por celos y chismes. Aquí el novio quiere comer adelantado: cuidado, que puede perder. Hay que tratar de comprender y sobrellevar al cónyuge para evitar la separación, y moderar la forma de ser con él. La mujer debe cuidar a su marido, que se puede ir con otra; para eso debe hacer ebó. Ifá dice que la mujer encinta es alegría del hijo de Orúnmila: si se le ve este signo a una mujer en estado, el hijo que trae será adivino y le traerá suerte y felicidad.
La persona de este odu nació porque rogaron mucho por ella, y está en el mundo por un milagro que concedió un Santo. Cuando el signo viene por tragedia (intori eyó), se pregunta si esa tragedia llega por castigo de un Osha, por castigo de Orúnmila o por la propia cabeza del interesado, y hay que hacer obras para contentar a Orúnmila o al Santo que sea, para que lo perdone y lo deje vivir tranquilo. Habla de una persona que le está faltando el respeto a Orúnmila: debe agasajarlo y pedirle perdón para que no lo castigue, pues de lo contrario puede enfermarse por mucho tiempo antes de morir. Tampoco se puede ser despreciativo, porque un desprecio a un Santo o a un mayor de sangre o de religión puede ser fatal.
Para el Awó: debe hacer su Eshu para estar bien, ganarle la guerra a sus enemigos y evitar que Eshu le provoque la guerra dentro de la casa. Cuidado con que un familiar se robe un Santo. Debe atender a los muertos, porque le viene una herencia; si no lo hace, se le desbaratará todo y habrá muerto. Aquí el Awó se despreocupa de Ifá y por eso no lo consideran como Babalawo. A la Apetebí se le pone un ayudante, porque está cansada. El secreto de este Ifá es con un Egun Filani, un muerto chino.
Otras advertencias del signo: aquí no se puede robar, pues la justicia puede acoger a la persona y esta perderá su suerte. No se le niega la comida a nadie. La persona piensa ir a un lugar: cuidado, que de allí la pueden botar. Cuidado con oír malos consejos, que va a perder; si no oye consejos, perderá su suerte y todo lo que tiene. Cuidado con problemas en el trabajo, pues sus enemigos la pueden vencer; debe mudarse de donde vive antes de que sus enemigos la destruyan. Por hablar lo que no le interesa, se va a buscar una guerra grande. Aquí hay que hacer ebó para no matar. Este Ifá habla, además, de las destrucciones de la Tierra Carabalí y Yoruba (Lukumí) por causa de las guerras continuas: esa guerra fue bacteriológica.
Relación de obras del odu Oyeku Batrupon
Al sillón donde se sienta se le unta manteca de corojo y se tendrá una escoba de palmiche, de la cual se le echa ceniza para barrer la puerta de la casa todos los días.
Dice Ifá
- Que Ud. va a ir a un lugar, que tenga cuidado porque de allí lo van a botar.
- A quién le duele el estómago en su casa; Orúnmila anda detrás, cuidado con los malos consejos.
- Ud. está atrasado y tiene falta de dinero.
- Ayer Ud. no tenía ni para comer en su casa.
- A Ud. lo van a botar de su trabajo.
- Ud. tiene enemigos que lo van a vender.
- Ud. ha de recibir una herencia y tendrá que hacer Ebó para que no lo boten de ese lugar donde Ud. va a ir.
- No coma nada atrasado.
- Ud. vino aquí para ver a su casa porque cree que le han echado brujería.
- Ud. se siente mal y su cuerpo, cuando llega la noche, se siente débil.
- Si es Babalawo el que se mira: en su casa donde vive, nadie lo calcula como Babalawo.
- Ud. se muda para después enseñarles a todos ellos si lo es o no, porque va a desbaratar la casa de sus gentes.
- La Apetebí está cansada y el Awó tiene que buscarle a una persona que la ayude para que descanse un poco.
- No le niegue comida a nadie, cuídese el estómago.
- Si se le ve a una mujer en estado, se le dice que trae un hijo que será adivino y le traerá suerte y felicidad.
- Modere su genio y las malas formas con su cónyuge, para que no se separen.
- Su marido se puede ir con otra, haga Ebó.
- No le falte el respeto a los Santos y menos a Orúnmila, para que no se enferme.
Refranes de Oyeku Otrupon
- Libre de culpa y pena.
- El ano busca el taburete y el taburete al ano.
- Por los malos consejos se hunde a un pueblo.
- Si los de su casa no lo consideran, los vecinos mucho menos.
Eshu-Elegba del odu Oyeku Otrupon
Eshu Marimaye es el Eshu-Elegba que acompaña a este odu. Su preparación y su carga son materia reservada del Awó y no se publican.
Patakíes del odu Oyeku Otrupon
1.La mujer embarazada y el pájaro de Yere Oko
Orúnmila salió de camino hacia la tierra de Yere Oko. En el trayecto se encontró con una mujer embarazada y enferma del estómago, que lo saludó y le dijo: «Señor, tengo hambre y ando sin rumbo fijo, ayúdame». Orúnmila le respondió que lo siguiera, pues pronto llegarían a Yere Oko, donde él tenía la comida asegurada; allí comerían y después vería qué debía hacerle para curarla.
Pero un pajarito que estaba posado en una rama lo escuchó todo y, emprendiendo el vuelo, llegó rápidamente a Yere Oko. Allí le dijo a la gente que por el camino venía un mentiroso, les contó cuanto había oído y los atemorizó, asegurándoles que, si le daban albergue, en aquel pueblo sucederían cosas malas.
Cuando Orúnmila llegó a Yere Oko junto con la mujer, no pudieron entrar, porque los amenazaron con golpearlos. Al retirarse, se encontraron con Ogún, que precisamente iba hacia Yere Oko a llevar la guerra. Enterado de lo que aquella gente le había hecho a Orúnmila, Ogún cambió su ruta, entró en Yere Oko matando a todos los que hallaba a su paso e hizo grandes estragos.
Alarmado por lo que ocurría en su tierra, el Rey de Yere Oko mandó a investigar, y Ogún le hizo saber lo que allí le habían hecho a Orúnmila: que a todos los culpables él los estaba castigando y que, para terminar con la matanza, exigía que le entregaran al responsable de aquellos hechos. Siguieron investigando, apresaron al pájaro Akampala junto con toda su familia y se los entregaron a Ogún, quien a su vez se los dio a Orúnmila como esclavos.
2.Limpio de culpa y pena
Olofin decidió hacer un reparto de víveres y ropas entre los más pobres, y mandó publicar un bando para que estos se presentaran ante él limpios de culpas y penas.
Entre los pobres de aquella tierra había uno que era el más necesitado de todos, porque pasaba mucha hambre y desnudez. Cuando llegó a casa de Orúnmila, en el osode le salió este odu, y Orúnmila le indicó el ebó. Pero como el hombre no tenía dinero para adquirir lo necesario, Orúnmila lo limpió con jutía y pescado ahumado, maíz tostado, manteca de corojo, manteca de cacao y cascarilla, para que pudiera presentarse ante Olofin limpio de culpas y penas.
Después de la limpieza, Orúnmila le advirtió: «Ya estás limpio; cuando recibas el obsequio de Olofin, al regresar a tu casa no te puedes desviar del camino ni entrar en ningún lugar, pues si lo haces perderás lo que Olofin te dio. El ebó queda pendiente y debes hacerlo cuando empieces a prosperar».
El hombre se presentó ante Olofin y recibió de manos del Poder Eterno una canasta llena de cosas. Pero de regreso a su casa sintió hambre por el camino y, olvidando el consejo de Orúnmila, dejó la canasta a la entrada de una casa y entró en ella a robar. Lo descubrieron y lo persiguieron, de modo que tuvo que salir huyendo, abandonando la canasta que poco antes le había dado Olofin. Y así, por olvidadizo, desobediente y ladrón, lo perdió todo.
3.La separación de Yemajá Mayelewo y Orishaoko
Orishaoko y Yemajá Mayelewo eran marido y mujer. Mayelewo era polvera, y Orishaoko tenía en la casa una gallina negra que utilizaba para trabajar.
Un día, mientras Mayelewo preparaba unos polvos para una cliente, la gallina de Orishaoko revoloteó cerca y los esparció. Mayelewo, que ya estaba cansada de aquella gallina, se molestó y la mató.
Cuando Orishaoko regresó a la casa y no vio a la gallina, le preguntó por ella a Mayelewo. Ella le respondió: «Con su aleteo me botó los polvos que estaba preparando, y la maté». Orishaoko se molestó y le levantó la mano. Entonces ella le dijo: «Vete, no voy a tener más marido», y él le contestó: «Ni yo más mujer».
Olofin, que los oyó, sentenció: «Pues desde hoy vivirán separados». To Iban Eshu.
4.Las tres virtudes de Olofin al herrero
Había un herrero que atravesaba una mala situación y le imploraba a Olofin por su suerte. Olofin envió a Eshu para que le concediera tres virtudes. Eshu llegó donde el herrero y le dijo: «Estoy aquí por mandato de Olofin. Él mandó que te concediera tres virtudes; dime cuáles son tus tres deseos».
El herrero quedó inmóvil de asombro, pero se repuso y pidió lo siguiente: primero, que toda persona que subiera sin su consentimiento a la mata de cerezo que tenía en su patio no pudiera bajarse de ella; segundo, que todo el que entrara a su casa sin permiso no pudiera salir; y tercero, que todo el que se sentara en su silla sin su permiso no pudiera levantarse. Eshu se asombró, pues no le encontraba lógica a ninguna de las peticiones, pero aun así se las concedió.
Pasó el tiempo sin novedad, hasta que un día el hijo del Rey pasó frente a la casa y, llamándole mucho la atención la mata de cerezo del patio, entró y se subió a ella. Pasaron las horas y no podía bajarse. El Rey, preocupado por la demora de su hijo, mandó a sus guardianes a buscarlo por todo el pueblo, y estos lo encontraron encima de la mata de cerezo del herrero. Los guardias entraron en la casa para ver qué sucedía, pero como entraron sin permiso del dueño, quedaron atrapados sin poder salir.
Aún más preocupado por la tardanza de su hijo y de sus guardias, el Rey decidió ir personalmente a buscarlos. Después de recorrer el pueblo los vio a todos en casa del herrero, entró también y, viendo que el dueño demoraba en aparecer, se sentó en su silla sin permiso.
Cuando el herrero apareció, el Rey le preguntó qué le pasaba a su hijo, que no podía bajarse de la mata. El herrero le explicó que todo hombre que subiera a su mata sin permiso no podía bajarse de ella, y que a cambio quería que el Rey le concediera tierras fértiles para cosechar. «Así será», dijo el Rey, y preguntó entonces por sus guardias, que no podían salir de la casa. Con respeto, el herrero le contestó que todo el que entrara a su casa sin permiso no podía salir de ella, y que a cambio solo pedía una pequeña fortuna para vivir de ella el resto de su vida. El Rey aceptó de nuevo y, al disponerse a marcharse, descubrió que no podía levantarse de la silla.
El Rey se asustó mucho y le reclamó al herrero: si ya le había concedido todo lo pedido, por qué no le permitía levantarse. El herrero respondió: «Usted se sentó en mi silla sin mi consentimiento, y para poder levantarse de ella solo quiero su corona y su reinado». En eso se oyó una voz que venía del cielo, que dijo: To Iban Eshu.
5.La guerra de las cazuelas
Existía una tierra que los Bofutes, los congos, llamaban Solomone, cuyos habitantes pasaban la mayor parte del tiempo en revoluciones (eyó) con otros pueblos, y aun entre ellos mismos, por la codicia del poder. Se valían de todo tipo de hechicería y, sin embargo, no adelantaban en la vida, pues la existencia que llevaban era un atraso general. Por las distintas luchas hubo pérdidas de vidas a las que no daban sepultura, y esto trajo como consecuencia una gran epidemia que alcanzó a los pueblos colindantes.
Uno de esos pueblos era la tierra Yobú, donde hubo quejas ante el gobernador contra uno de los grupos prenderos; pero como estos presumían de guapos y de brujos, no se ocuparon de nada y, al contrario, le declararon la guerra a la tierra Yobú.
El jefe de los Yobú mandó entonces a un emisario llamado Osanyin, que siempre andaba acompañado de un chivito que cuidaba la puerta de la casa del jefe. Osanyin fue a casa de Orúnmila, y este le indicó que tenía que hacer ebó al pie de una loma. Osanyin así lo hizo.
El mandadero, cuando bajó la loma, vio el gran ebó que estaba allí y llamó a Shangó; pero el que bajó fue Obatalá, quien ordenó: «Busquen a Ogún», y que avisaran a los Bofiete que frenaran la lucha, que Shangó sería quien gobernaría aquella tierra y que todos sus habitantes limpiaran su casa con lo que Orúnmila mandara. Cuando Shangó se lo dijo a Ogún, este fue a comunicárselo a los congos, anunciándoles que él se marchaba de allí hacia otras tierras y que dejaran un poco la hechicería para evitar males mayores. Ellos no le hicieron caso a Ogún.
Una noche pasó por allí Osanyin y sintió un fuerte olor a carbón y azufre quemándose a la vez, junto con un murmullo de personas. Al acercarse a la puerta, como estaba oscuro, metió el pie en el hueco que había en ella y pisó al chivito que se encontraba allí escondido. El animal dio un grito, y Osanyin lo cargó consigo para seguir camino. La gente que estaba dentro cerró la puerta, diciendo que aquello era el grito de un muerto. A partir de ese momento acordaron terminar la guerra y vivir en paz, y con ello terminó también la epidemia.
Nota: aquí se prepara en la puerta de la casa un secreto de Osanyin con cabeza de Egun chino.
6.La guerra de la cabeza y el conducto anal
Hubo una vez en que el conducto anal, Olo, era despreciado por todos y nadie lo consideraba. Orí, la cabeza, decía a todos que él era el Obá del cuerpo humano y que nadie más que él mandaría. Al oír las palabras del vanidoso, Olo empezó a decir que él era el verdadero rey del cuerpo humano y que lo demostraría para que la gente viera que tenía la razón. Y así, el orificio anal se cerró.
Fueron pasando los días. Ni el primero, ni el segundo, ni el tercero ocurrió nada; pero al cuarto día Orí se sintió algo pesado, y el estómago y el intestino comenzaron a sentirse incómodos. Al sexto día, el vientre, Inú, estaba muy inflamado, y el hígado, Odosu, se puso duro como un palo, mientras Orí empezaba a sentirse mal. Apareció la fiebre, Elugo, y la situación empeoró. Al décimo día ya todo funcionaba mal: ni la cabeza, ni los brazos, ni los pies podían moverse, y la cabeza no era capaz de levantar el cuerpo de la estera.
Entonces todos se pusieron de acuerdo y le pidieron de favor al orificio anal que abriera, quedando así demostrado lo importante que él era.
Nota: aquí habla de interrupción intestinal.
7.Cómo Oyeku Batrupon logró vivir en paz y tranquilidad
Oyeku Batrupon ofreció un banquete espléndido. Después de haber comido y bebido, el jefe de los Awoses expresó que todos ellos debían orar por él, para que sobreviviera a las maquinaciones maléficas de sus enemigos y para que estas terminaran tan pronto acabara el banquete: sus enemigos debían pagar con el precio de su vida. Le aconsejaron además continuar con sus prácticas de Ifá por el bien de la humanidad, pues su principal arte de benevolencia era ayudar a los hijos de las demás personas y desatarlos del poder de las brujas para que no los eliminaran.
Él continuó haciendo el bien, pero seguía teniendo problemas, así que decidió consultarse con Ifá, quien le indicó darle un chivo a Eshu. Después de comerse el chivo, Eshu creó confusión entre sus enemigos, que comenzaron a acusarse unos a otros en franca confesión. Así fue como comenzaron las confesiones abiertas de los brujos. Después de esto, Oyeku Batrupon vivió en paz y tranquilidad.
8.Cómo Oyeku Batrupon resolvió el problema de la brujería
Cuando este odu aparece en una iniciación de Igbodun, la persona debe ser advertida de que las brujas estarán detrás de ella durante toda la vida. Para poder manejar esas tormentas debe realizar un Ono Ifá: se cava el suelo de su habitación y dentro del hueco van la cabeza de un chivo, un huevo, dos babosas y las hojas apropiadas. Este fue el sacrificio que el sacerdote llamó Ogbomu gbomuja ijaja, y que le fue advertido a Oyeku Batrupon para cuando las brujas estuvieran detrás de él.
Después debía atender a dos pájaros o lechuzas que lloraban sobre el techo de su casa todas las noches: uno de los pájaros murió y el otro voló y nunca más volvió. Este fue el odu que eliminó el culto de la brujería y logró la salvación del mundo, cuando los brujos se unieron para destruir a las divinidades. Aquí la persona debe lavarse la cabeza con agua de lluvia y las hojas apropiadas.
9.La adivinación para el nacimiento de un hijo
Vivía una solterona de edad avanzada llamada Omojuola, que era estéril. Durante un tiempo viajó a la tierra de Ilú Imolé y fue por su propia cuenta a ver a un médico. Al llegar, le dijeron que había sido invitada porque, según se expresó en la adivinación, ella era la única capacitada para ayudarlos a restaurar la paz y la prosperidad de aquel pueblo, y porque se le había revelado que aquel era el único lugar donde podría vivir y tener un hijo.
Y era verdad lo que estaba predestinado: cuando ella regresó al pueblo, el mercado comenzó a prosperar. Más tarde perdió su período, y no supo que estaba embarazada hasta pasados tres meses, cuando sus senos empezaron a abultarse. Ella se cohibió con la visita del sacerdote llamado Oyeku Batrupon, y acudió a él para que le hiciera adivinación. Él le dijo inicialmente la siguiente encantación, que provocó que ambos se sintieran atraídos el uno por el otro:
A ella se le advirtió hacer sacrificio con dos conejos y dos sacos de 50k. El sacerdote le anunció que tendría un hijo varón que se llamaría Ifajiré, y le indicó preparar un tambor para la venida de ese hijo. Nació más tarde el varón, que se convirtió en músico, y ella fue ante Ifá, agradecida, con la siguiente canción:
El hijo creció hasta convertirse en un músico, a través del cual los padres se enriquecieron.
Cuando este odu sale en Igbodun, a la persona se le dice que inicialmente tendrá problemas para tener hijos. Debe ofrecer a Ifá una chiva negra, un chivo negro a Eshu y una paloma a su cabeza. Si es un hombre, se le dirá que existe a su alrededor una persona embarazada que todavía no se ha descubierto; para el desarrollo del embarazo se debe preparar un tambor para el hijo que viene, porque será un gran músico. En una adivinación ordinaria, la persona debe servir a Eshu con un chivo, y se trata de una persona ingrata, que no agradecerá al Awó que la ayude.
10.Cómo Oyeku Batrupon se convirtió en próspero
Aunque estaba muy adelantado como orador de Ifá, Oyeku Batrupon trataba de arreglárselas para terminar con los encuentros que padecía. Una mañana se consultó con Ifá y se le advirtió que no subestimara la habilidad de las brujas, que querían asesinarlo a él o a alguno de sus hijos y que le habían amarrado su fortuna. Se le indicó hacer sacrificio con un pato a Ifá, del cual no debía comer ninguna carne a excepción de la molleja, y ofrecer además un conejo y un melón (Elegede) a las brujas.
Hizo el sacrificio a Ifá, pero buscó en vano el melón y el conejo. Cuando le preguntó a Ifá qué hacer, se le dijo que usara un pollo y prometiera un chivo a Eshu, para ver si Eshu lograba la aparición del melón y el conejo. Él le dio el pollo a Eshu. A la mañana siguiente estaba en el bosque buscando las hojas que necesitaba para su trabajo cuando encontró en el camino el melón, que recogió; más adelante se le atravesó un conejo, que también agarró.
Acto seguido se le atravesaron dos hombres que, sin él saberlo, eran mensajeros del cielo. Le pidieron que dejara ir al conejo y soltara el melón. Él se negó y explicó que había venido al bosque en busca de un conejo y un melón para un sacrificio especial que le habían ordenado para su prosperidad. Los hombres le dijeron entonces que pusiera precio a esos dos materiales, porque ellos habían venido del cielo buscando lo mismo.
Sucedía que, allá en el cielo, la hija de Orishanlá tenía dificultades laborales, y en su adivinación se le dijo que a los Aje Osho se les debía sacrificar un conejo y un melón. Pero Eshu, deseando ansiosamente comer el chivo que Oyeku Batrupon le había prometido en la tierra, ordenó a todos los conejos y melones del cielo ocultarse antes de venir a la tierra. Los seguidores de Orishanlá lucharon por encontrar esas dos cosas en el mercado y en el bosque del cielo, y finalmente fueron enviados a la tierra, porque por su telescopio telepático vieron que Oyeku Batrupon las tenía.
Entonces Eshu tomó influencia sobre él, y Oyeku Batrupon les dijo que el precio era de cien hombres, cien mujeres, cien chivas, cien vacas, cien pedazos de tela, cien sacos de cuentas y cien sacos de dinero. Como los mensajeros del cielo no tenían dinero, le pidieron que les entregara las cosas, asegurándole que, antes de que él llegara a su casa, el precio mencionado estaría allí. Él les dio el conejo y el melón bajo confianza y regresó a su casa.
Los dos mensajeros volvieron al cielo y realizaron el sacrificio de la hija de Orishanlá, hecho bajo aquel compromiso. Cuando narraron el precio que habían prometido pagar, Orishanlá ordenó que todo aquello apareciera inmediatamente en la casa de Oyeku Batrupon, en la tierra. La aparición de esos materiales en su casa, coincidiendo con su llegada a la misma, se tradujo de inmediato en prosperidad. Él le ofreció entonces dos chivos a Eshu, en lugar del uno prometido, y realizó un gran banquete para la gente del pueblo, donde cantó la canción que había cantado Omojuola.
11.La adivinación de Oyeku Batrupon para Olofin
Este fue el Awó que le hizo adivinación a Olofin cuando el festival de las seis divinidades fue preparado para que él lo celebrara simultáneamente: se requería hacer algo a cada uno de los seis cultos al mismo tiempo. Cuando su jefe le preguntó cómo iba a realizarlos, respondió: «Orúnmila me hará competir con esta situación». Se le advirtió hacer sacrificio para obtener el apoyo de Orúnmila y, acto seguido, realizó la ceremonia sin ningún tipo de obstáculo.
Cuando sale este odu, a la persona se le debe advertir que sirva a Orúnmila para que este la ayude a resolver seis problemas que tiene en sus manos.
12.La adivinación para Ifá Shemoyin
Estos fueron los Awoses que hicieron adivinación para Ifá Shemoyín antes de que esta se asentara a vivir en el pueblo de Ode. Aunque sus padres no hicieron el saludo de la tierra de Ode, ella nació, creció, vivió y felizmente se casó allí. Esto ocurrió porque realizó el sacrificio ordenado para vivir y prosperar en la tierra de Ode.
En esta adivinación se le dice a la persona que no es nativa del pueblo donde vive. Cualesquiera que sean las razones, debe hacer sacrificio para que su prosperidad se asiente en ese pueblo.
13.El poema de la prosperidad
Así fue como Orúnmila dio a sus seguidores esta indicación: cualquier sacerdote de Ifá que siga el camino de la amabilidad y la pureza será altamente compensado por él. El sacerdote que se esconda detrás de Orúnmila para extorsionar dinero haciendo sufrir a la humanidad, nunca obtendrá prosperidad. En cambio, si el sacerdote de Ifá sigue las instrucciones de Orúnmila y, haciendo uso de su modestia, gasta su propio dinero para realizar el sacrificio que requiere el cliente, será compensado diez veces al doble, y Orúnmila hará que la prosperidad llegue gradualmente a su casa.
Cuando este odu aparece en la adivinación de un joven que está desesperado por conocer la profesión que le ha sido destinada, se le debe decir que siga la práctica del Ifismo: que es categóricamente un sacerdote de Ifá y que solo logrará la prosperidad a través de la honestidad y del seguimiento con dedicación de Orúnmila.
14.La adivinación para desviar y detener a la Muerte
Estos fueron los dos Awoses que hicieron adivinación para Oyeku cuando la muerte revoloteaba sobre él. Se le dijo que hiciera sacrificio con trapos de harapos, los cuales debía usar sobre el cuerpo, y que al mismo tiempo cosiera caracoles de babosas en esas ropas, para que, cuando la muerte viniera por él, pudiera intentar, con su permiso, bailarle a la muerte antes de ser asesinado.
Cuando la muerte apareció, Oyeku pidió y obtuvo permiso para bailar y entretenerla. Usó los harapos y los caracoles, bailando al unísono del parpadear de sus manos mientras cantaba:
Cuando la muerte lo vio bailando, reventó de risa y le permitió continuar viviendo en la tierra.
Cuando este odu sale por osobo, se advierte de un peligro: se le debe decir a la persona que la muerte está en su camino y que, si cae enferma, morirá si no hace sacrificio con una carnera, babosas y harapos. Debe buscar una semejanza con aquella escena, con los harapos y los caracoles de las babosas, bailando y parpadeando con los miembros de su casa desde la sopera de Ifá hasta el altar de Eshu, donde la vestimenta debe ser removida. Si en la adivinación sale iré, la persona debe hacer sacrificio de un chivo a Eshu.
Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.
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Los 16 odù de la familia de Oyeku
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