Oyeku Irete (Oyeku Birete) – Odu de Ifá

Odu de Ifá · Familia de Oyekun

Oyeku Irete

Oyeku Birete

«Donde ronde la enfermedad, está la muerte».
II I · II I · II II · II I
Palabra sagrada

Rezo de Oyeku Irete

Rezo

OYEKU BIRETE YANA YANA IFA ABERELE YEBE IFA ADA ODEBI OSHOSI AYEBI OTA AWA YEBE NI ARA ARA OYEKU LORUN OBA NI SHANGO AWO OSA YERI AWO OYEKU BIRETE KAYAGBA WARA BA BARA ABEYEKU OLUOPOPO. OYEKU BIRETE OMO WE LODE OYEKU BIRETE WA WA IFA OBA OBARI BORU TENTA ORUN ABEYEKU NI SHANGO AINA.

Canto del signo

Súyere de Oyeku Irete

Súyere

“ODARA, ODARA ENI ODARA ABEYEKU OLUOPOPO OMO ABERENI LAYE AWA YEBE NI AWO”

Fundamento

En este odu nace

  • Nació: Ode.
  • Aquí: Se manda a tapar todos los huecos de la casa.
  • Señala sodomía.
  • Se le prende lámpara a Egun y Shangó.
  • Hay que dormir con luz.
  • Señala separación de matrimonio.
  • Hay que recibir Azojuano en Arará.
Naturaleza del signo

Descripción del odu Oyeku Irete

Oyeku Irete, también llamado Oyeku Birete, es el odu número 44 del Orden Señorial de Ifá.

Este Ifá señala que el Awó se prende siete días en su casa y tiene que limpiarse con: jutía y pescado ahumado, manteca de corojo, maíz tostado, coco, carne de res, miel de abejas, aguardiente y cascarilla; esa limpieza la bota a las cuatro esquinas y le enciende velas a Oshún y Azojuano durante 3 días.

Cuando se ve este Ifá, se hace Ebó para amarrar la suerte, para que no se vaya. El Ebó se hace con fuelle; si no lo hay, se hace con una soga, y cuando se hace con soga se le ponen dos pedazos de leña.

Aquí, cuando hay que asentar a Oshún, se coge un huevo de gallina, 2 palomas, manteca de corojo, maíz tostado, manteca de cacao y algodón. Se coloca en una taza blanca el huevo y se le echa manteca de cacao, Iyefá rezado del odu Oyeku Birete y plumas de las palomas, para ponérsela delante de Oshún antes de asentarlo.

Por este Ifá no se puede recibir Azojuano en Yoruba: debe ser en Arará, que son los que lo dan sellado y así guardan la enfermedad. Por eso también se manda a tapar todos los huecos que haya en la casa, para evitar que se aloje la enfermedad, el arun.

El signo señala sodomía: cuidado con afeminados que visiten su casa. Habla igualmente de frialdad en los huesos, artritis, impotencia por abuso sexual, y de padecimientos en las piernas. Aquí se padece de hernia izquierda, hay que cuidarse de contagios de enfermedades y hay que chequearse la sangre constantemente, pues en este odu se padece de leucemia.

Se usa el collar de Azojuano, San Lázaro, con un Inshe-Osanyin colgado. Se le prenden lámparas a Egun y a Shangó, y hay que dormir con luz. Aquí se usa gorro blanco y rojo.

A Oshún se le ponen cinco palanquetas, Ado marun, y dentro se le ponen los nombres de los enemigos y una munición. Siempre que se vea este Ifá se le enciende a Oshún y Azojuano.

Ifá ni Kaferefun Shangó, Adifafun Orúnmila, Obatalá y Azojuano. A Shangó se le pone quimbombó con jutía y pescado ahumado; a Ogún se le pone aguardiente; a los Ibejis se les ponen frutas, y se debe atender a Egun. El signo también señala separación de matrimonio.

En este odu nació Ode, por lo que el Awó que tenga este Ifá deberá recibirlo. Es un Ifá duro: la persona está en guerra con alguien que antes fue su amigo, hoy es su enemigo y conoce todas sus cosas.

Se manda a arreglarse la dentadura y a no comer maní ni ajonjolí, ni tenerlos en la casa. Hay que tener cuidado porque están regando brujería en el suelo para amarrar a la persona de los pies, para que no pueda caminar, y matarla. También hay que cuidarse de revoluciones y escándalos en la casa. Aquí la persona no tiene asiento y porfía, y ese es su gran atraso. Hay que mirar qué cosa quiere Azojuano, San Lázaro, con la persona.

Cuando sale este odu en adivinación se aconseja recibir a Olokun. El hombre debe recibir también su propio Ifá, y a la mujer se le advierte que se case con un hombre que tenga su propio Ifá y tendrá un hijo que le traerá prosperidad.

Cuando sale este odu en Igbodun se le dice a la persona que debe cuidar bien a sus tres hijos, porque pasarán momentos críticos en la vida. Si aún no tiene hijos, debe buscar uno de su familia y quedarse con él o ella. No recibirá apoyo de sus hermanos: los más pudientes lo abandonarán en el momento de necesidad. Debe tener una piedra de rayo en su Ifá, porque Shangó lo ayudará a luchar contra sus enemigos en el futuro, y también debe ponerle un machete a su Ifá. A quien le salga este odu en Igbodun, además, debe preparársele su Olokun e introducírsele la piedra de rayo en su Ifá, y así podrá triunfar en las muchas batallas que tendrá que enfrentar en su larga vida: tendrá larga prosperidad, varios hijos y suficiente vida para echar a cuestas su avanzada edad. Solo se le debe prohibir comer conejo y cualquier alimento con vísceras.

En una adivinación ordinaria, debe darle un chivo a Eshu para prevenirse de una enfermedad y desviarse de los locos, porque estos le harán una injuria. También se advierte a la persona de que su hermano mayor está planificando hacerle algo: no debe mantenerle los brazos extendidos, pues el vil de su hermano actuará en su contra. Por eso aquí se dice que existe un alma buena en contra de cosas maléficas. Igualmente se le advertirá que un amigo mayor le tiene preparada una trampa maléfica; antes de actuar con él debe hacer sacrificio a Eshu y a su cabeza, porque así va a prosperar.

Cuando sale esta adivinación para un hombre que desea tener hijos, debe hacer el sacrificio para su miembro viril, y si es mujer, para su ovario. En esta adivinación la persona debe ser advertida de que nació para líder: debe servir a Eshu con un chivo y darle una paloma a su cabeza para que se manifieste su destino.

Trabajos del signo

Relación de obras del odu Oyeku Irete

Limpieza para el Awó

Se limpiará con: jutía y pescado ahumado, manteca de corojo, maíz tostado, coco, carne de res, miel de abejas, aguardiente, cascarilla, y lo bota para las cuatro esquinas y durante 3 días enciende a Oshún y Azojuano, San Lázaro.

La voz del oráculo

Dice Ifá en Oyeku Irete

  • Que Ud. le dé gracias a San Lázaro y que mire a ver qué es lo que quiere.
  • Allá en su casa, por cualquier simpleza se forma un escándalo o revolución.
  • Ud. no para en ningún lugar, no tiene asiento; no porfíe con nadie y mucho menos con su mujer, porque Ud. le ha de levantar la mano y luego le pesará; si en algo lo contradice, se calla la boca y no le haga caso.
  • Ud. quiere saber mucho y Ud. mismo se engaña.
  • En su casa hay un enfermo y está muy malo, y no hay seguridad de salvación; padece de la hernia izquierda y es el causante de la revolución.
  • Ud. tiene suerte, pero en una cosa se va a meter que habrá un enredo, donde Ud. se verá con los pies en la cabeza.
  • Respete a los mayores.
  • Ud. tiene una herida que le duele mucho cuando llueve; tiene que tener cuidado no se le abra de nuevo.
  • Ud. es muy violento y, desde hoy, tenga calma.
  • Atienda a los Santos y muy especial a Oshún y San Lázaro.
  • Ud. no debe comer ajonjolí ni maní, como no lo debe tener en su casa.
  • Ud. debe arreglarse su dentadura.
  • No pelee más con esa persona que antes era su amiga y hoy es su enemigo.
  • Cuidado con brujería que le han echado en el suelo para enfermarlo de los pies, para que no pueda caminar, y matarlo de pesar.
  • Ud. tiene los pies enfermos, con llagas y granos; haga Ebó.
  • Tenga cuidado donde pisa.
  • No vaya a ver enfermos contagiosos, pues se le puede pegar la enfermedad.
  • No sea entrometido y no haga lo que otros hacen, no sea que se encuentre con una desgracia y vaya preso o se enferme, porque el que imita, fracasa.
  • Si habla bien: ha de venir una persona del campo para hacer Santo. Tiene que atenderla; tiene que encenderle una lámpara a un muerto o a Shangó, y darle quimbombó, jutía y pescado ahumado, manteca de corojo y aguardiente a Ogún, y frutas a los Jimaguas.
  • No beba ni coja nada que no sea suyo; tiene que recibir a Eshu, y una hija de Yemajá será quien lo salvará.
  • Tenga cuidado con afeminados que visiten su casa.
  • Ud. tiene que tener cuidado con su matrimonio, pues puede haber separación.
  • Ud. debe dormir con luz.
  • Tenga cuidado con frialdad en los huesos, artritis, impotencia por abuso sexual.
  • Cuidado con sodomía.
Sabiduría del signo

Refranes de Oyeku Irete

  • El que imita, fracasa.
  • Cosa porfiada es cosa perdida.
  • Aquel que sea libre de pecado, que tire la primera piedra.
  • Donde ronde la enfermedad, está la muerte.
  • Aunque seas Rey, considera al que está sentenciado.
  • Hay quien pone el corazón donde hay intereses.
Los guardieros del signo

Eshu-Elegba del odu Oyeku Irete

Este odu no tiene un Eshu-Elegba en específico.

Las historias del signo

Patakíes del odu Oyeku Irete

1.El nacimiento de Ode

En la Tierra Kentú vivía Okute, Yemajá, que era mujer de Ogún Alaguede y madre de tres hijos: Añaqui, Akoro e Igbo. Igbo llevaba los cabellos largos, con vuelos como los de un carnero, y su pasión era la cacería. Añaqui habitaba en los arrecifes, siempre con dos cocos, y Yemajá lo dejaba allí porque él no quería salir de ese lugar. Akoro, el mayor, trabajaba en la herrería junto a su padre Ogún.

Un día Yemajá fue a casa de Orúnmila para conocer la suerte de sus hijos. En el osode salió este odu, Oyeku Irete, e Ifá le advirtió que uno de ellos sería cazador, pero que si salía a cazar en noche de luna llena, Osanyin lo encontraría, lo consagraría y jamás volvería a su casa. Al regresar, Yemajá reunió a sus hijos y les transmitió la palabra de Orúnmila, pero Igbo no hizo caso y salió de cacería justamente en luna llena. Los cazadores se reunieron en el monte alrededor de una gran mata llamada Iroko y desde allí partieron en direcciones distintas.

Internado en el monte, cuando trataba de darle caza a un venado, Igbo se topó con Osanyin, que lo enredó con sus hojas. Igbo quedó adormecido durante toda la cacería, sin saber dónde se encontraba, y al despertar ya se había convertido en Ode, el hechicero, sin conocer nada de lo que había pasado en el mundo de los vivos. Terminada la caza, los demás se reunieron junto a la mata de Iroko y, al ver que Igbo no regresaba, comprendieron que algo había sucedido y fueron a avisarle a Okute. Yemajá supo enseguida lo que había ocurrido.

Akoro decidió ir de inmediato a buscar a su hermano: pasó por la herrería de su padre y forjó siete herramientas —pico, pala, hacha, lanza, cuchillo, guadaña y machete—, se las echó a la espalda y entró al monte cantando:

“OGUN NIKOTO BOWALO AKORO NIKOTO BOWALO MARIWO LEASE”

En ese momento encontró a Ode cubierto de plumas de los animales cazados, se lo echó sobre las espaldas y volvió con él a donde estaba Okute. Ella no quiso recibirlo por desobediente: ya no era signo del amor de su padre ni de su madre. Entonces Akoro respondió que, si no podían recibir a Igbo, tampoco lo recibieran a él, que se iba para el monte con su hermano, y cantaba:

«AWA OBGBEE NI TEGUN ONILO LOÑA NI ALAGUEDE AWA SIBA OMORODE AWA NIKERE SHUN KORO NIAO MARIWO O BOGDE BOGDE MARIWO O BOGDO OGGDA O MARIWO BOGDO BOGDO»

Y así se quedó a dormir en el monte con su hermano Igbo-Ode.

2.El niño enfermo

REZO: OYEKU IRETE AFINJUYELE, OKUNRUN, KOJE KEWFUYI AWOWOSAN. Fueron los Awoses que adivinaron para Kuseru.

Había un matrimonio que tenía un niño muy esbelto, admiración de toda la familia. Al llegar a cierta edad, al niño lo atacó una enfermedad que le hinchaba los brazos, los pies, la cara y las manos, y sus padres vivían angustiados porque aquella dolencia no se conocía en ese pueblo.

Su padre, Kuseru, fue en busca de los sacerdotes de Ifá para adivinación. Le hicieron osode y le vieron este Ifá, Oyeku Irete, donde Ifá dijo que el niño sanaría si el padre hacía el Ebó indicado, y que con las hojas de Ifá, la corteza del árbol Aye, bastante sal y pimienta se cocinara, y aquello se le diera a tomar al niño y se le dieran baños. Kuseru hizo el Ebó para su hijo y, al poco tiempo, el niño sanó de aquella enfermedad.

Ebó4 palomas, hojas de Ifá, corteza del árbol Aye, hojas de Asunrun, pimienta, sal, mucho dinero.

Nota: Se hará un cocimiento con las hojas de Ifá, la corteza del árbol Aye y las hojas de Asunrun; se le echará bastante sal y pimienta. Eso se le dará a tomar y baños.

3.El mejor acero del mundo

REZO: OYEKU BIRETE YANA YANA IFA, ABERELE YEBE IFA ODA ODEBI OSHOSI AYEBI OTA AWA YEBE NI ARA OYEKU LORUN OBA NI SHANGO. AWO OBA YERI AWO OYEKU BIRETE KAYAGBA WARA BA BARA ABEYEKU OLUOPOPO OYEKU IRETE OMO WE LODE OYEKU BIRETE WA WA IFA OBA OBAKI BORU TENTA ORUN ABEYEKU NI SHANGO AINA.

La Tierra Yana Yana Ifá, gobernada por Azojuano, Olúo Popo, tenía el control de otras tierras porque Azojuano le había hecho grandes consagraciones a su hijo, llamado Awa Yebe Ni Awó, y lo había convertido en el acero del mundo: era más fuerte que nadie y resolvía todos los problemas de una forma u otra, pues su padre le había enseñado un gran secreto al que llamaba en sus momentos de apuro para aumentar sus fuerzas, de la siguiente forma:

«ODARA ODARA ENI ODARA ABE YEKU AZOJUANO OMO ABERENI LAYE AWA YEBE NI AWO»

Así lo destruía todo a su manera y mantenía la dominación sobre aquella tierra.

Oshosi estaba preocupado, porque cada vez que Obatalá y Ogún visitaban la Tierra Yana Yana Ifá lo encontraban todo bien, y decidió ir personalmente a comprobar qué pasaba en realidad. Por el camino cantaba:

«BARAIKU LAYE IKU LOYEO BARALA ENI SHANGO»

Shangó, que escuchó aquel canto, se le presentó y le aconsejó entrar de noche, sin que nadie lo viera, para poder ver y oír lo que allí sucedía y luego contárselo, porque en aquella tierra se vivía la mentira y se engañaba a todos sus hijos y al mundo: Azojuano sabía mucho y había querido hacer de su hijo el más grande del mundo, «pero aquí estoy yo», dijo Shangó.

Oshosi se disfrazó de mendigo y entró de madrugada sin ser visto. Lo oyó y lo vio todo: la vida de pérdidas, de ofo, que todos estaban llevando. Cuando Azojuano advirtió su presencia —pues Oshosi ya se había quitado el disfraz—, llamó a su hijo, lo puso al corriente y le ordenó reunir a su gente de confianza para ofrecerle a Oshosi un banquete de homenaje y una gran fiesta. Awa Yebe Ni Awó localizó a Oshosi, lo saludó y lamentó que no hubiera anunciado su llegada para rendirle los honores merecidos. Oshosi se excusó diciendo que no era un viaje premeditado, que salió a caminar y, cuando vino a darse cuenta, ya estaba en aquella tierra. Le prometieron un gran homenaje para el día siguiente y lo llevaron a descansar al mejor lugar, pero Oshosi rehusó la atención: prefería seguir andando a pie, viendo cómo se encontraba la población.

Aquellas palabras molestaron a Awa Yebe Ni Awó, que trató de enfrentársele para destruirlo. Pero Oshosi, por su virtud, sacó una paloma y se dio la sangre y, mientras todos miraban la operación, volvió a convertirse en mendigo y desapareció. Enseguida buscó a Awó Aberele Yebe Ifá y le dijo que lo tenían engañado, que no lo dejaban ver lo que estaba pasando y que debían ir de inmediato a donde estaba Shangó, lo que lograron disfrazando también de mendigo a Awó Aberele Yebe Ifá.

Cuando le contaron todo a Shangó, este indicó que se hiciera el primer Ebó con Oshosi, según él lo señalaba, y que el segundo Ebó lo llevaría él mismo. Así se hizo, y Shangó partió con el Ebó hacia la Tierra Yana Yana Ifá. Al llegar mató el pollo en la entrada, lo cocinó bien, lo sazonó y lo puso muy sabroso. Azojuano, que hacía tiempo tenía ganas de comer aquello, se entretuvo comiendo, y Shangó aprovechó para presentarse ante Awa Yebe Ni Awó envuelto en candela, prendiéndoles fuego a todos los palos. Al acercarse Shangó, Awa Yebe Ni Awó perdió la fuerza y fue vencido, y el pueblo se botó a la calle.

Azojuano, al ver aquello, corrió hacia allá y se encontró con Shangó, que estaba molesto y ya le había quitado todos los poderes a su hijo. Shangó le dijo que, para quedar bien con Obatalá y Olofin, a quienes había venido engañando, y para que él no volviera a ponerse bravo, tenía que arreglar todo lo malo que su hijo había hecho.

Ebó1 gallo, un pedazo de acero destemplado, una jicotea chiquita, 1 pollo jabado, toda clase de granos, tres flechas de hierro, un pedazo de hueso con carne de res, un collar con todas las cuentas, ajonjolí -este no puede faltar-, mucho dinero.

Distribución: La jicotea se le da a Shangó, a Oshosi y al pedazo de acero destemplado. Después se le saca la carne y los huesos a la jicotea para ponerlos dentro del Ebó, según la nota que sigue: el hueso con carne de res se ensarta en el collar de toda clase de cuentas y se enreda con él la carne y huesos de la jicotea y el pedazo de hierro destemplado. A todo esto se le prende candela y después se refresca y se pone dentro del Ebó. Con el pollo jabado y los granos se limpia delante de San Lázaro, a quien también se le ponen granos. El pollo, después del Ebó, va cargado con los granos para una manigua. El pollo no va dentro del Ebó: este se le da a Azojuano, San Lázaro, después que se limpie la persona. Todo lo demás va dentro del Ebó. Las tres flechas de hierro van dentro del Ebó. Después que se termine el Ebó y antes de cerrarlo, el Awó tiene que limpiarse con una paloma y darle la sangre al Ebó. Este Ebó va en un hueco al pie de una mata de Ceiba, en donde se llamará bien a Shangó y a Oshosi, dándole sangre de guineo.

Segundo EbóEste se realiza a los pocos días después del anterior. Tres flechas, otro pedazo de acero destemplado, pluma de tiñosa, muchas cuentas de Santo, muchas tierras, hierba maravilla, muchos palos, raspadura de las piezas de Ogún, tres palomas y siete huevos, un pollo, mucho dinero.

Distribución: Antes de empezar el Ebó, se ponen las tres flechas y el pedazo de acero destemplado encima de Shangó y se le dará un pollo y tres palomas. El acero destemplado se junta con los palos, las plumas de tiñosa y la hierba de maravilla, y se queman, introduciéndolo después dentro del Ebó. Las flechas van dentro del Ebó. Las raspaduras de las piezas de Ogún van dentro del Ebó. Terminado el Ebó se le da una paloma a Ogún y se le ponen 7 huevos. La paloma se entierra en Ogún con el pescuezo para abajo y los 7 huevos se rompen en distintos lugares. Hay que preguntar si este Ebó va para el río o para la manigua.

NotaCuando se termina de hacer todas las obras de este odu, el Babalawo limpia a todos con un pollo y muchas telas y hará un Paraldo con el mismo, el que se colgará y se le dará candela.

4.Donde Azojuano salvó al pueblo

En un pueblo imperaban las enfermedades contagiosas, y sus habitantes acudieron a quejarse ante Olofin para salvarse. Olofin, al escuchar sus quejas, mandó a Azojuano. Cuando este llegó, la gente se asombró al ver que el hombre enviado por Olofin también estaba enfermo.

Pensaron que se trataba de una burla y volvieron a protestar ante Olofin: ¿cómo, en semejante situación, les mandaba a un enfermo como aquel? Olofin les respondió que precisamente les mandaba a ese hombre porque era quien conocía la enfermedad que ellos tenían: la padecía él mismo, y nadie como él sabía resolverla.

Después de eso, Azojuano salvó al pueblo.

Ebó1 chivo, 1 pollo, aguardiente, berro, una babosa, 1 saquito con miniestras y maíz tostado, manteca de corojo, vela, coco, miel de abejas, mucho dinero.
NotaEste Ifá habla de contagio. Si el que se mira es Santero, viene una persona del campo para que le haga Santo. Póngale a Shangó harina de maíz, jutía y pescado ahumado, maíz tostado, aguardiente, y frutas a los Ibejis, y atienda a Egun.

5.La herencia de un Orisha

Oyeku Irete era un gran personaje que recibió por herencia un Orisha llamado Shapana, Azojuano, que representaba la enfermedad contagiosa.

Un día se enfermó gravemente y sus mayores fueron a casa de un adivino consejero. Este lo registró y le salió su propio Ifá, Oyeku Irete, y le dijo que se salvaría, aunque quedaría con algunas deficiencias, como dolor en las piernas, cansancio, agitación y dolor en el pecho, pero que hiciera Ebó. Le indicó que las miniestras, el gallo, el maíz tostado, el jabón, el estropajo y las hierbas los guardara; que la sobra de la comida se la pasara por el cuerpo y la botara en una manigua donde hubiera sombra; que además se fijara si en el lugar había una piedra brocada, la recogiera, la pusiera en un rincón de la casa con el bejuco de estropajo alrededor y la escondiera. Pasados 7 días debía recogerla con el bejuco y llevarla como si fuera una honda; al salir de la casa la arrastraría por el suelo contando 7 pasos, y en ese lugar encontraría al causante de su enfermedad, que no lo dejaba tranquilo.

Así lo hizo, y de pronto salió un ruido de una cueva que había debajo de su casa y que él desconocía, y apareció un animalito. Al lado de su casa vivía un caballo, que le dijo que él no conocía a aquel animal, pero que todos los días se comía su comida y no podía agarrarlo porque corría más que él. Oyeku Irete le propuso montarlo para atraparlo, y el caballo aceptó.

Cuando Omado vio al caballo no quiso huir, pues siempre le sacaba ventaja; pero al ver a Oyeku Irete montado echó a correr. Ya era tarde: este le lanzó la piedra con el bejuco que llevaba en la mano y lo alcanzó en el pecho y en la pata, y el animal, quejándose de los calambres en la pata, murió después.

Ebó1 gallo, miniestras, maíz tostado, jabón, estropajo, hierba mastuerzo, bejuco de estropajo, sobra de la comida, mucho dinero.
NotaLa persona a la que le salga este Ifá tiene que tapar todos los huecos que tiene en su casa, para que no entre la enfermedad, y recibir a Shapana, Azojuano, San Lázaro. En Arará son los que dan este Orisha tapado y guardan la enfermedad. Arréglese la boca y no coma ajonjolí.

6.Cuando le quitaron el poder al hijo de Azojuano

REZO: OYEKU BIRETE MOLALA AWO TOLALA AWO ARUN MOLALA OBA OYULAYE TINSORO IFA OLUO-POPO MOLALA AWO TINSORO IFA MOYARE BA IFA ASAULA MOLALA NI YABE OTORUN IFA MOYARE NOLAYE MOLALA NI SHANGO YORUBO FUNBERI BOKUN INTORI AWO MOLALA INTORI ARUN GUNGUN

Había un Awó llamado Bori Bokun, hijo de otro Awó llamado Molala. El padre vivía orgulloso de la inteligencia y la fuerza de su hijo, y todos los días le daba consejos, que este obedecía.

Molala Awó estaba confrontando problemas con Awó Tinsoro Ifá, que era hijo de Azojuano. Tinsoro vivía en la Tierra Moyabo Niyabo, acostumbraba a pasar mucho tiempo sin visitar a su padre y tenía además el defecto de pasarse la vida maldiciendo, blasfemando y renegando de lo suyo, mientras cantaba:

«SOPOBI LELEO INTORI BAWA SOPOBI LELEO INTORI BAWA»

Obatalá, que también vivía en aquella tierra, estaba muy descontento y disgustado con Tinsoro Awó, pues sabía que ni siquiera se ocupaba de su padre. Un día, cansado de la situación, fue a ver a Shangó, que acababa de llegar de la Tierra Lalebo Aya Layo. Shangó se alegró de verlo y le contó que en la tierra donde había estado vio a Orúnmila, se examinó con Ifá, e Ifá le mandaba un recado. Después de dárselo, Shangó le prometió vencer todos los problemas suyos y los de Molala Awó, y darle además un escarmiento a Tinsoro Awó. Obatalá le preguntó cómo lo haría, y Shangó le contestó con este rezo:

«MOLALA AWO MOLALA, AWO TINSORO IFA MOYANA IFA BEYE IFA ARDA MOYE BARAYU INTORI ARUN MOYA BEREKUN»

Azojuano, que andaba cerca porque iba a visitar a Obatalá en compañía de Arun, escuchó el rezo de Shangó y le preguntó a su compañero de viaje si lo había oído. Arun respondió que sí, y Azojuano se acercó a Shangó para averiguar qué pasaba. Shangó le contó lo que hacía Tinsoro Awó, y Arun sentenció que había que darle su merecido, pero que antes había que quitarle el secreto que llevaba colgado al cuello. Así lo acordaron, y Arun y Shangó se pusieron en camino, no sin que antes Obatalá le pidiera a Shangó que no lo fuera a matar, a lo que este accedió.

Al llegar a donde estaba Awó Tinsoro, Shangó le quitó el Inshe donde guardaba su secreto y se lo llevó a Awó Molala para que se lo pusiera a su hijo Bori Bokun Awó. Obatalá y Arun, que venían detrás, le quitaron a Tinsoro el collar de Azojuano, que quedó en poder de Obatalá. Así Arun pudo apoderarse de Tinsoro Awó, y le dijo que siempre sería una persona con suerte, pero que nunca más se separaría de él. Tinsoro empezó a sentirse mal y a pedir misericordia, y Arun le respondió que aquello le pasaba por no respetar a su padre Azojuano: Shangó le había quitado del cuello su gran secreto y jamás se lo devolvería, pues ese secreto pertenecía ahora a Bori Bokun Awó, el hijo de Molala Awó.

Bori Bokun Awó, en posesión del secreto, se sintió bien y su vida floreció, y les dio de comer a Obatalá y a Shangó en agradecimiento por lo que habían hecho.

Ebó1 gallo, pollo, collar de Azojuano, muchos granos, cuero de tigre, muñeco, hierbas de Ifá, tela de su cuerpo, plumas de tiñosa, jutía y pescado ahumado, maíz tostado, vela, miel de abejas, vino seco, mucho dinero.

Distribución: 1 gallo para Shangó. 1 pollo para Azojuano, San Lázaro. Cuerpo de tiñosa y plumas, cuero de tigre para Inshe-Osanyin, que junto con el collar de Azojuano serán sus armas más preciadas.

NotaEste Ifá manda a recibir una cazuela de Azojuano.

7.El sable

REZO: OYEKU BIRETE OGOO ADA ADIFAFUN ILINE MIRABO IFA TARE ADIFAFUN ADA EYE MEYI MAFEREFUN AZOJUANO KAFEREFUN OGUN ATI OBATALA.

En una tierra, el Rey tenía en su Palacio un General muy estricto y recio para sus cosas, experto en la guerra y en el manejo del sable. Este, viendo el mal funcionamiento del Palacio, se retiró a vivir a un lugar apartado y solitario, lejos de allí.

Al poco tiempo, al Rey se le presentó una guerra y no contaba con personal capacitado para ganarla. Entonces se acordó del General y lo mandó a buscar con un emisario. El General se presentó de inmediato en el Palacio, donde el Rey le explicó para qué lo había llamado; el General preguntó con qué autoridad podría actuar, y el Rey le concedió todo lo que deseaba, las armas necesarias y el ejército que pidiera.

El General tomó todas las precauciones, salió a la guerra y resultó victorioso, enviando por delante a un mensajero con la noticia. El Rey mandó a construir una casa de campo junto al Palacio y puso cuatro soldados a cuidar la entrada, con la idea de entrevistarse a solas con el General victorioso.

Cuando el General se acercaba, comenzó a tocar la trompeta desde muy lejos en alabanza de la victoria. Al llegar lo recibieron y lo llevaron a la casa de campo para que contara la historia del triunfo. Mientras relataba lo sucedido se fue emocionando, tomó el sable en sus manos y actuó como si estuviera en pleno combate, explicando cómo le había dado muerte al jefe de las tropas enemigas. Gesticulando con el sable alcanzó la cabeza del Rey y lo mató; y al ver aquello, los soldados lo mataron a él también.

Primer Ebó2 pollos blancos, 1 gallo, harina, tomate de guinea, ropa blanca, telas rituales para Paraldo, hierbas para Paraldo, hierba granada, un sable, un caballo, una corneta, 2 muñecos, 4 estacas, hierba cundeamor, jobo, almácigo, jutía y pescado ahumado, maíz tostado, vela, coco, aguardiente, mucho dinero.

8.La mujer incrédula

Había un matrimonio en el que el marido era un hombre muy creyente, pero la mujer, en cambio, era muy incrédula: se pasaba el día entero renegando y hablando mal de los Santos.

Aquel matrimonio atravesaba muchas necesidades y vicisitudes, y la mujer, exigiéndole al marido y culpándolo de la situación, lo tenía al borde de la locura. Cuando no faltaba una cosa, faltaba la otra, y ella le reprochaba a diario que, con la situación que estaban pasando, él siguiera enfrascado en pedirles a los Santos. Por más que él le pedía calma y le aseguraba que todo se resolvería, ella continuaba igual.

Pasó el tiempo y nada cambiaba. Entonces Azojuano, viendo que la mujer seguía hostigando a su marido y hablando mal de los Santos, quiso darle una limosna al hombre, pero de forma tal que ella no la disfrutara. Se le presentó al hombre y le dijo que le daría esa limosna con la condición de que la mujer, bajo ningún concepto, la disfrutara; le anunció además que le daría un escarmiento a ella, que él también se sentiría afectado, pero que lo soportara.

La situación del hombre mejoró y tuvieron una niña muy linda. Todos estaban contentos hasta que, a los 41 días de nacida, la niña se enfermó y empezaron a salirle muchos granos y manchas en la piel. Todos pensaron que iba a morir, y el matrimonio estaba muy afligido.

Una noche, en sueños, la mujer vio a Azojuano, quien le dijo que él había puesto así a su hija, y que lo había hecho por ser ella tan incrédula. Al despertar, la mujer empezó a pedirle a Azojuano desesperadamente, rogando que todo lo que fuera a sucederle a la niña le sucediera a ella, pues ella era la incrédula y la culpable. Azojuano volvió a visitarla en sueños y le dijo que, para salvar a su hija, tenía que buscar su imagen. La mujer cumplió su promesa, y de esta forma la niña se salvó y les vino la suerte.

Ebó1 gallo jabado, un saquito de yute, una mazorca de maíz quemada, tela roja, 17 centavos, jutía y pescado ahumado, maíz tostado, mucho dinero.

Nota: El gallo se le da a Azojuano; la mazorca de maíz se entiza con la tela roja y demás ingredientes, se mete en el saquito y se pone en la cabecera de la cama. Se prohíbe comer coco.

NotaHay que recibir a Azojuano.

9.El cumplimiento con los Santos

Existía una muchacha que tenía 8 Santos, pero no se ocupaba de ellos ni del espíritu, a pesar de que su madre era Santera. La madre le llamaba la atención por su dejadez con los Santos y le advertía que fuera al pie de Orúnmila para que le diera consejos para su vida, pero ella no hacía caso y continuaba en un abandono total de los Santos y de los Espíritus.

Un día la muchacha empezó a hincharse y a tener erupciones por todo el cuerpo. Viéndose así, decidió oír el consejo de su madre y fue a casa de Orúnmila. Este le hizo osode y le salió este Ifá, Oyeku Irete, donde Ifá le dijo que todo aquello era producto de su abandono de los Santos y que tenía que cumplimentar con Azojuano, San Lázaro. Que no se hiciera más abortos, pues había abusado de ellos, y que tuviera cuidado con los acontecimientos: ella pasaba por señorita, pero no era así; al contrario, había sido engañada por los hombres. Y que debía hacer Ebó para recuperar su salud. To Iban Eshu.

10.La hija de Olokun viene al mundo

Cuando la hija de Olokun estaba por venir al mundo, fue a casa de Teetee por adivinación, para saber qué debía hacer para prosperar en la tierra. Se le advirtió realizar sacrificio con una paloma a su cabeza y una guinea a su Eleda, su Ángel de la Guarda. Ella no solo hizo el sacrificio para que la acompañara la prosperidad en el mundo, sino también para encontrar el esposo idóneo en la tierra: de lograrlo, podría tener un hijo que vendría con mayor prosperidad y sería más famoso que sus padres y popularmente conocido. Ella hizo el sacrificio.

Por otra parte, en la tierra, a Orúnmila se le advirtió realizar también un sacrificio: un chivo a Eshu, una paloma a su cabeza y una guinea a su Ifá, para encontrarse con la esposa idónea, que le traería grandeza y prosperidad. Mientras tanto, la hija de Olokun salió de viaje hacia la tierra y se aposentó en Oja Ejigbomekun Akira, el mercado mítico que se encontraba en las fronteras del cielo y la tierra.

Orúnmila ofreció el chivo a Eshu, pero se demoró en ir al mercado a comprar la paloma y la guinea para el otro sacrificio. Cuando llegó y compró las dos aves, de regreso observó a una mujer muy bonita vestida toda de blanco. Se detuvo a mirarla, ella le respondió con un guiño, se encontraron las miradas y ambos rieron. Ella le preguntó qué iba a hacer con las aves que llevaba en las manos, y Orúnmila le contestó que serían para sacrificarle a su cabeza y a su Ifá. La mujer comentó que era una feliz coincidencia, pues ella también debía usar esas mismas aves para hacer sacrificio antes de irse de casa. Ella estaba profundamente enamorada de Orúnmila, y a él le sucedía lo mismo. La muchacha se ofreció a conocer su casa; oscureció, y él no tuvo tiempo de hacer el sacrificio. Al día siguiente ella cocinó los alimentos del sacrificio, invitaron a sus amigos a disfrutar junto a ellos y pasaron la noche juntos.

Dos semanas después la mujer decidió regresar a su casa. Orúnmila la persuadía de quedarse un poco más, pero ella insistió en que debía volver, porque tenía muchos seguidores que la acompañaban tradicionalmente al mercado, y prometió regresar en cuanto cumplimentara sus asuntos domésticos. Orúnmila la escoltó hasta la mitad del camino y regresó.

No mucho después, Orúnmila tuvo un sueño en el que veía a los hijos de la prosperidad, Alá, entrando como una tropa en su casa. Al despertar escuchó la palabra de Ifá, que le indicó pintar la casa de blanco para hacerles un buen recibimiento a los visitantes que iban a llegar; esa pintura debía prepararse con cascarilla, Efun. Así lo hizo, y a los 21 días la mujer regresó acompañada de mujeres y hombres que cargaban bultos en la cabeza. Se puso muy contenta al ver la casa preparada a su gusto, y su júbilo llegó a tal punto que reveló su identidad: era la hija de Olokun y venía a casarse y a quedarse, tal como le había dicho el adivino, con el esposo idóneo. Ambos se pusieron de acuerdo, e Ifá reveló que ella era la esposa idónea. Al atardecer, la hija de Olokun le contó a Orúnmila que había perdido su menstruación a finales de mes.

Cada cinco días los seguidores de aquella mujer iban al mercado y regresaban cargando tesoros, ropas, brazaletes y otras riquezas, convirtiendo a la familia en una de las más ricas de la comarca. Nueve meses más tarde ella parió un hijo llamado Owo, Dinero. Owo se convirtió en el hijo favorito de todos y, acompañado de la verdad, como le fue advertido en la adivinación, llegó a ser más famoso que sus padres en toda la tierra.

Por eso, cuando sale este odu en adivinación, se aconseja recibir a Olokun; el hombre debe recibir su propio Ifá, y la mujer casarse con un hombre que tenga su propio Ifá, pues tendrá un hijo que le traerá prosperidad.

11.La adivinación para Shangó y sus hijos

Shangó tuvo tres hijos, llamados Ojo Akitikori, Ige Adumbi y Dada Awuru, y tenía además parientes que eran grandes y altos. Cuando Shangó se enfermó, estuvo donde Oyeku Irete por adivinación, quien le dijo que hiciera sacrificio para alejar una enfermedad seria que llegaría a su casa. Él no lo hizo. Estando alejado de su casa, tuvo problemas con los pies, y el curandero que lo curó le pidió como precio de sus servicios un pago que Shangó no podía cubrir, pues no tenía dinero.

Decidió entonces mandar un mensaje a sus hermanos, que eran los árboles más altos del bosque del cielo: Iroko, el Roble y Obeshe Agba. Ninguno de ellos contribuyó a asistirlo. Frustrado, envió un mensaje a sus hijos, y el mayor de ellos, Dada, Alaro, contribuyó con el dinero con la ayuda de sus hermanos más jóvenes, Ojo e Ige.

Shangó regresó a casa adolorido y molesto, y se convirtió en un fuerte tornado seguido de rayos, destruyendo a todos los hermanos que no habían respondido a su llamado de ayuda: partió por el medio y sacó de raíz a los grandes árboles y los encendió con fuego, descargando toda su furia. Pero cuando se aproximó a la casa de la joven Palma, Dada, Shangó dobló sus manos y le rindió tributo, y Dada le preguntó:

«To ba ron ti Ojo ke te ko ron ti Ojo ke te Ko ron ti Ojo ti ko ko Merindilogun she mu Ni ile Alaroye, omo araye lomu oo.»

Con este llanto, Shangó reconoció a sus hijos y los dejó intocables, dejando también intocables a Ige, Igbagbon, y a Ojo, Igiawegboto. Por eso, hasta hoy día, los truenos no dañan a dichas plantas.

De ahí que, cuando este odu sale en Igbodun, se le diga a la persona que cuide bien a sus tres hijos, que tenga una piedra de rayo y un machete en su Ifá, y que no espere el apoyo de sus hermanos más pudientes, pues la abandonarán en el momento de necesidad.

12.Por qué este odu se llama Oyeku Bi Irete Sile Aje

Este odu hizo adivinación para Oyeku e Irete, dos hermanos que vivían en la tierra. Oyeku era el mayor y, en una ocasión, decidió mandar a su hermano al mercado de Ejigbomekun. Irete, por un sueño que tuvo en el que se veía cayendo por un barranco, decidió hacerse adivinación, y le salió Oyeku Birete: debía hacer sacrificio con un chivo a Eshu y una paloma a su cabeza. Él hizo el sacrificio.

Al día siguiente salió para el mercado, pero Oyeku le indicó que cogiera por el camino más corto, un camino desconocido para Irete pero bien conocido por Oyeku, que sabía que allí había un cráter cubierto de hojas en el que caía, inevitablemente, todo el que pasaba.

Eshu, después de haberse almorzado su chivo, procedió a llenar el cráter con sacos de dinero y lo cubrió con suaves plumas. Mientras Irete caminaba por la ruta, cayó en el cráter y descubrió que su caída había sido sobre plumas suaves. Al intentar salir, sus pies tropezaron con el dinero, y cuando finalmente logró subir, comenzó a transportar su dinero a la casa; después le dio una parte a su maléfico hermano Oyeku. Hizo una fiesta de agradecimiento a la que invitó a todos sus seguidores, y comenzó a cantar:

«Ibi re re le ni, Eni bi ni si, Gbemi leke, gbemi leke, ibi rere Lo pe, gbemi ire, ibi rere.»

Se regocijó, porque la muerte planificada para él lo hizo caer en una amplia prosperidad. Por eso, cuando este odu sale en adivinación, se advierte que un hermano o un amigo mayor le tiene preparada una trampa maléfica a la persona, y que antes de actuar con él debe hacer sacrificio a Eshu y a su cabeza, porque así prosperará.

13.La adivinación para los genitales humanos

«Opokun Orokun Adifafun Oko Adifafun Obo nijo ti awon mejeji Fi omí oju shu, Bere omo tuurutu.»

Él hizo adivinación para el pene, órgano reproductor masculino, y para la vulva, órgano reproductor femenino, cuando ambos lloraban porque no tenían hijos. A Obo, la vulva, se le dijo que hiciera sacrificio con una gallina, un conejo y una guinea; y a Oko, el pene, se le advirtió hacer sacrificio con un perro, un gallo y cuatro babosas.

Ambos lo realizaron. Cuando llegaron a la casa, Obo abrió la boca y Oko entró, y ambos cantaron lo que el Awó les había enseñado en la adivinación para después del sacrificio:

«Opoku Oroku Opoku Oroku.»

Ese es el sonido que hacen los genitales, hasta el día de hoy, al realizar el acto sexual. Cuando sale esta adivinación para un hombre que desea tener hijos, debe hacer el sacrificio para su miembro, y si es mujer, para su ovario.

14.El sacrificio para la larga vida

Cuando Orúnmila vino al mundo, las personas del pueblo donde entró le preguntaron cuál era la adivinación para saber lo que debía hacerse para lograr larga vida y prosperidad.

«Orúnmila ni goro; moni oye o nbi oni igbati oye nbi; o to ki ire aje wo Ile wa Orúnmila ni goro; moni oye nbi oni igbati oyen; nbi, o to ki ire aya, won ile wa Orúnmila ni goro; moni oye nbi oni igbati oye nbi, o to ki ire omo wo ile wa Orúnmila ni goro; moni oye nbi oni igbati oye nbi o to ki gbogbo ire, wo ile wa.»

Orúnmila les advirtió usar una paloma y Ekuru funfun para hacer sacrificio por la prosperidad, un gran gallo para la sabiduría, un conejo para tener hijos y una carnera para la larga vida; la carnera debe usarse con sus hojas apropiadas para espantar el peligro de muerte antes de tiempo.

Este es un sacrificio mayor llamado Ono Ifá, que debe realizarse tan pronto aparezca el odu, sobre todo si es en Igbodun, en la iniciación del Ifismo. A la persona que le salga este odu en Igbodun debe, además, preparársele su Olokun e introducírsele una piedra de rayo en su Ifá, y así podrá triunfar en las muchas batallas que enfrentará en su larga vida: tendrá larga prosperidad, varios hijos y suficiente vida para echar a cuestas su avanzada edad. Solo se le debe prohibir comer conejo y cualquier alimento con vísceras.

15.La adivinación para Olofin de Ife

Reinaba en Ife un Olofin que era muy dictador y no sabía utilizar el amor en su reinado, el amor como instrumento de gobernación. Solamente imponía el temor para crear una imagen ante su pueblo, sin conocer que uno de los métodos de gobernar es interrelacionar el amor con el respeto. Se distanció demasiado de su pueblo y comenzó a debilitarse mentalmente. Un sacerdote, en forma de canto, le dijo que debía escuchar más la verdad; pero a aquellos que tuvieron la capacidad de decírsela, él los marginó y los mantuvo a distancia. Cuando su pueblo estuvo preparando una insurrección, no tuvo a nadie que lo aconsejara. Supo con anterioridad lo que estaba sucediendo: toda la comarca estaba en su contra y el pueblo le exigía abandonar el trono. Fue en ese momento cuando invitó a Oyeku Irete por adivinación:

«Oyeku lo bi Irete si le Ajé ofi erun eshi kowon le run adifafun Olofin Ooma she ofun ton.»

Este le advirtió a Olofin hacer sacrificio con un carnero y un chivo, y darle un chivo a Eshu. El sacrificio se hizo en medio de la insurrección, que estaba planificada desde el día anterior. En la noche del sacrificio, Eshu salió con sus seguidores entonando cánticos de guerra, advirtiendo que todo aquel que atentara contra el rey no solamente perdería la vida, sino también a su primer hijo; y en medio de ese canto sugirió que mandaran un intermediario. Al mismo tiempo, Eshu le advirtió a Olofin que hiciera un sacrificio con una vaca o un carnero y un chivo para todo el pueblo, dándole la oportunidad de manifestar sus inquietudes. Nadie fue a su casa al día siguiente, y la supuesta demostración no tuvo lugar.

Al atardecer de ese día, el rey citó a todos los jerarcas para hacer una proclamación que ya tenía lista, y en un banquete la leyó a sus seguidores y al representante del pueblo. Después del banquete hubo una reconciliación entre el reino y el rey; la paz y la prosperidad regresaron, y Olofin reinó en concordancia y armonía hasta una edad avanzada.

16.La adivinación para la cabeza

«Agbagba ni da agbado sile. Abo ni won fi bo ra won loju, adifafun Ori onfi omi oju shu bere ire gbogbo. Ebo ki afi akiko, adiye ati eiyele bo Orí.»

Traducción: El anciano sembró el maíz en el suelo como si estuviera haciendo magia con ellos; estos fueron los nombres de los Awoses que le hicieron adivinación a la cabeza, cuando él fue pobre y lloraba por la prosperidad.

A la cabeza se le advirtió hacer sacrificio con un gallo y una paloma. Hizo el sacrificio, y todas las demás partes del cuerpo vinieron a recurrir a su protección y a seguirla en su liderazgo.

En esta adivinación, la persona debe ser advertida de que nació para líder. Debe servir a Eshu con un chivo y darle una paloma a su cabeza para que se manifieste su destino.

Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.

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