Oyekun Meji
Babá Oyeku Meji
«Oyeku Yeku Mayoko: nosotros estamos compuestos de la vida y de la muerte». Su Orikí es Alagba Babá Maliwo, y su voz anuncia: «Oyiyi Meji Iroko Ayeku Kambowa» — la enfermedad viene para la ciudad.
Rezos y súyere de Oyekun Meji
BABA OYEKU MEJI ARIKU MADAWA AYORIN MASHOOKO EYO OGUN SIGUN MOLE PORORO YARUN ONI PO BABALAWO ADIFAFUN OBE OLUO AGOGO.
IKU YEMILO IKU YEMILO OYERE IKU YEMILO ARUN YEMILO ARUN YEMILO OYERE ARUN YEMILO OFO YEMILO OFO YEMILO OYERE OFO YEMILO
OYEKU YEKU MAYOKO. (Nosotros estamos compuestos de la vida y de la muerte). Su Orikí: ALAGBA BABA MALIWO.
En este odu nace
- Ikú (la muerte).
- El esculpir ceramista en el desarrollo de la humanidad.
- Los Jimaguas.
- Las Abejas.
- Los Cítricos y el Mango.
- El color rojo.
- El salto en la boca del estómago (el Padrejón y el mal de Madre).
- El que se le ponga pimienta (ataré) a Egun.
- Eshu.
- El sentido del pudor.
- Que los difuntos no puedan enterrarse con ninguna prenda de vestir roja.
- La ceremonia de Atemoletá.
- El adivinar con un vaso de agua.
- La tinta, para que los hombres pudieran escribir (la Sagrada Escritura).
- Darle de comer a Ikú y a Egun.
- La osteoporosis.
- Los tobillos y las fracturas.
- Los riñones.
- El Manatí (Efé).
- El conocimiento del pescado en el Mundo.
- El secreto de darle pescado (Ejá Tuto) a Shangó.
- La Sagrada Palabra de Orúnmila.
- Este es el odu donde Egun bajó a la Tierra (Isalayé de Egun).
- El Tambor a Egun.
- Las honras fúnebres.
- Por qué se viste la mesa de Ifá con la tela blanca.
- El reino de las mujeres.
- La agricultura como cualidad y disciplina de la naturaleza, y el aprendizaje de sus leyes por los seres humanos.
- La contaminación por la maldad y, en contraposición, el castigo divino en masa.
- El secreto de Oduduwa.
- El cuerpo del rinoceronte.
- Los pueblos, los ancestros y los difuntos.
Aquí
- Las plantas del odu son: jobo, marpacífico, heno, algarrobo, tamarindo, plátano, naranjo, mango, osun, sangre de dragón, agracejo, guacalote, pendejera, maravilla, berro, bejuco batalla, galán de noche, flor de agua, verdolaga, papasamí, escoba amarga, abre camino y vencedor.
- Habla la debilidad en el cerebro o la cabeza (nada debe ir encima de esta), el paludismo, la filaria sanguínea, los trastornos digestivos, las úlceras en el estómago, la tisis, los problemas en los huesos (osteoporosis), el aumento de los leucocitos por infección en la sangre y en la piel, y el sistema nervioso central.
- Se hacen sacrificios con pájaros vivos para alcanzar la suerte.
- No se come carne de cerdo ni pollona negra.
- Se prohíbe la ingestión de bebidas alcohólicas.
- Se recibe la deidad Albaña.
Descripción del odu Babá Oyekun Meji
Oyekun Meji ocupa el segundo lugar del Orden Señorial de Ifá y simboliza el principio femenino: junto con Ejiogbe, que encarna el principio masculino, engendró a los restantes odu principales. Es, sin embargo, el más viejo de todos los signos de Ifá, pues nació antes que los demás. Su significado es la oscuridad y la infelicidad: alerta sobre la muerte, la enfermedad, las preocupaciones y el mal augurio, pero con los sacrificios da solución a los problemas. A la persona de mala fortuna le anuncia que encuentra todos los caminos cerrados; a la de buena fortuna, que cuenta con un fuerte respaldo de sus ancestros.
Quien tenga este odu debe convertir en hábito el sacrificio y la alimentación periódica de su cabeza para no caer en depresión, respetar lo que dicen sus mayores y rendir honores a sus antepasados. Ifá advierte aquí sobre el peligro de mantener relaciones con muchas mujeres: ellas serán celosas y los conflictos que generen destruirán el progreso de la persona, de modo que en este signo hay que aprender a tener una sola esposa.
Oyekun Meji es un odu femenino: es hijo de dos mujeres, Oyantaro y Omilogbe, aunque se desconoce la forma en que ellas lo concibieron. Representa la noche, la penumbra, la oscuridad y la superficie de la Tierra como mundo habitado por las criaturas de Olodumare. Pronostica la muerte de dos grandes, uno distante del otro: uno del campo (Ara Okó) y otro de la ciudad o capital. Habla del desastre y la destrucción de civilizaciones anteriores por la avaricia de los seres humanos y por mandato divino; es el juicio de la maldad, el castigo de los transgresores y el fin de todo el que abandona el camino del bien.
Babá Oyekun Meji fue quien introdujo a Ikú, la muerte, en este mundo, y de él dependen las almas en su tránsito por la muerte y la resurrección. Representa a Lisayú, el Occidente, la noche y la muerte; se ocupa de los cultos fúnebres (Ituto) y tiene como ayudante a su hija, el odu Oyekun Ika. También tiene que ver con la agricultura: aunque Korokoto (Orishaoko) se dio a conocer en Otura Meji, nace de Marikoto, su padre, que fue rey del Continente Perdido, hoy Tierra de los Muertos, donde rige Oyekun Meji.
Este odu gobierna la litosfera, la porción incandescente que yace bajo la corteza terrestre. En él se establece la reencarnación sucesiva de las almas por mandato de Olodumare, con el fin de alcanzar la perfección espiritual y material de una creación todavía imperfecta. Es la búsqueda de los objetivos, el camino hacia lo desconocido, el sendero de los nuevos procesos y cambios existenciales: la muerte de lo viejo y gastado y el nacimiento de lo nuevo perfeccionado. Aquí nace la dependencia de las almas y de los espíritus respecto a las leyes de Olodumare.
En Oyekun Meji habla la vejez. Marca larga vida, con la condición de que la persona nunca deje de hacer Ebó. Se crearon los tobillos, los riñones, las abejas, los pájaros cantores, los plátanos, las grasas de los animales y todos los animales de pelo y de pluma de la vida nocturna. Nacieron la escultura, los Jimaguas, los cítricos, el mango, el color rojo, el Padrejón, el mal de Madre y el ponerle ataré a los Egun. Aquí hablan los espíritus de los Jimaguas, que son un solo espíritu encarnado en dos cuerpos distintos; también hablan el secreto de Oduduwa, los nudos en las maderas y la escama del Caimán.
El espíritu que trabaja con Oyekun Meji se llama Alokosi y vive en el agua. Su metal es el plomo; su día propicio, Ojo Oba Meta (el sábado); su planeta regente, Bawao (Saturno); y su color para vestir, el verde pálido. Su Orikí es Alagba Babá Maliwo. Los Eshu de este odu llevan dos cuchillas orientadas en direcciones contrarias. Se dice que Eshu nació en este signo, porque Eshu partió de la oscuridad: él es el mal, que florece en las tinieblas y en las confusiones. Es un odu semi-favorable, y es el padrino de Iroso Osa, el dueño del caracol.
En este odu los hombres aprendieron a comer pescado y comprendieron el poder nutritivo que este tenía para el desarrollo del ser humano. Oyekun Meji fue quien trajo al mundo el gran secreto de Orun y su adoración. Aquí hablan Egun, Osanyin, Oduduwa, Shangó, Olokun, Azojuano y Daijuero. El hijo de este Ifá escapa de las enfermedades y de los accidentes, y nunca es vencido por los arayé, sus enemigos; pero por este odu se muere de una disputa.
Por este signo no se puede comer carne de cerdo, pues la virtud de Oyekun Meji es ofrecerle esa carne (Eran Elede) a su guía espiritual. Se hace Ebó con hierbas espinosas, especialmente con la rosa francesa. No se puede vestir de rojo, ni tener en la casa gatos, perros, aves rapaces ni animales salvajes. Se le dan 6 carneros a Egun, uno cada seis meses, para poder alcanzar el gran poder del Egun del padre (Babare).
A Oyekun Meji se le sincretiza con la araña peluda: cuando la araña peluda canta, se dice que reina la muerte, y es entonces cuando este odu se manifiesta. Hay que cuidarse de la ponzoña y del veneno de los enemigos, y de las malas lenguas de quienes se agazapan detrás de una falsa amistad. El Espíritu Mayor de Egun vive en este odu, en las profundidades del mar junto a Olokun: es Alagba Babá Egun, a quien se invoca para vencer. Como el signo se relaciona con la morada de Olokun en el fondo del océano, allí pueden ir a parar los secretos y de allí puede venir la sabiduría nueva. Nace aquí el que los conocimientos de los antepasados se transmitan de generación en generación, pero también el egoísmo de no enseñar a quienes deben heredarlos; la sapiencia debe ser legada, porque ella determina el progreso de la civilización y de la vida.
Oyekun Meji dice: «Oyiyi Meji Iroko Ayeku Kambowa» — la enfermedad viene para la ciudad. Este odu, aunque no lo diga, es Onire Lese Egun: el bien está al pie de Egun. Kaferefun Shangó, Orishaoko y Orúnmila. En Awofakan predice que la persona tiene que hacer Ifá, y marca distanciamiento entre padrino y ahijado. El Awó Oyekun Meji solo debe hacer un Ifá, pues nunca deberá tener Ifás pares consagrados, solo nones; y en este Ifá siempre tendrá que hacer Ebó para no perder la suerte.
Aquí nació el sentido del pudor: los seres humanos comenzaron a cubrirse las partes púdicas con hierbas, después con pieles, hasta llegar a la ropa. Nació también que los difuntos no puedan enterrarse con ninguna prenda de vestir de color rojo. El signo señala la unión de los pueblos, las asambleas, los ancestros muertos, la sombra de los árboles y la selva; indica la dirección de los movimientos sociales, la realeza y la plenitud. Aquí nació la ceremonia de Atemoletá.
La medicina de Oyekun Meji es la miel de la tierra (Oñí Aro): para prepararla se le reza este odu, se pone 7 días al sol, se guarda en un lugar fresco y se toma en ayunas por cucharaditas. Por osobo, se limpian rápidamente el padrino y el ahijado o aleyo con jutía y pescado ahumado, manteca de corojo, maíz tostado, carne de res, manteca de cacao, cascarilla, miel y aguardiente; esto se le pone a Eshu-Elegba y por la noche se bota para la calle diciendo «Batisode».
Este es un Ifá de tinieblas, de destrucción y de concepto de poder. El Awó Oyekun Meji es una persona que nació para estar en la cúspide, pero el poder que Olodumare le otorgó tiene que utilizarlo para el bien: si lo utiliza para el mal, lo pierde todo. Aquí es donde todo lo que se pisa está podrido. Por este odu se vive entre las intrigas, los dolores, las lágrimas y la ingratitud; su vida puede ser un desastre y sus familiares poco legales con usted. Pero si vive en la honradez, el amor, la legalidad y la lealtad, será grande y amado por el prójimo.
Este odu habla de tres enemigos que desean destruir a la persona: una mujer, un hombre blanco y uno colorado. Los tres se han unido, y conocen de esta Religión y del Palo; hay que tener cuidado, porque esos personajes pueden llevarlo a la muerte, y debe determinarse lo que hay que hacer para evitarlo.
En Oyekun Meji nació el adivinar con un vaso de agua, y lo instituyó Oshún Agbeyami. Este Oshún lleva en su sopera una otá de mina en la que se vean las partículas de níquel o cobre, un coral, un ámbar, una corona chiquita y un bastón de cedro cargado con ero, obi, kolá, osun naború, obi motiwao, polvo de cabeza de gallina y tierra de la casa. También se le pone una copa grande con agua de río, agua bendita y agua de pozo —que es la clarividencia espiritual— con una piedra de alumbre dentro.
Aquí nació la tinta, para que los hombres pudieran escribir y así dejar constancia de su vida, escribir la Atena de Ifá y registrar sus vivencias a través de la vida de Ifá. Aquí Olodumare bendijo a Shangó, y aquí Eshu previno la extinción de los peces por el voraz apetito del hombre. Nació darle de comer a Egun. También fue aquí donde el Agua y la Tierra se negaron a hacer Ebó ante los requerimientos de Orúnmila, y desde entonces el hombre le da candela a la tierra y aprisiona el agua en recipientes o presas.
Con este odu hay que tener cuidado con las enfermedades del pecho y vigilar no adquirir la lepra, pues pueden salir manchas y granos en la piel. No se puede abusar del caído que se encuentre en el camino, y hay que respetar y querer a los padres, hijos y hermanos, tanto de sangre como de religión. Por este Ifá se le levanta la mano a la madre y se traiciona al hermano enamorándole la mujer; si es mujer, enamorará al marido de la hermana. Aquí se le pide perdón a la madre para que lo despoje de los arayé y de la maldición que está sobre él. Hay que darle una chiva a Orúnmila para que le limpie todo el mal del cuerpo, hacerse baños (Ebó Misí) con hierba quita maldición y maloja, y darle de comer a Ogún.
Este odu dice que la persona está enferma del estómago y perseguida por Ikú, pero que Shangó no quiere que se muera. Aquí nacieron todas las esculturas ceramistas en el desarrollo de la humanidad: este odu fue del grupo que, por encargo de Olodumare, contribuyó al desarrollo del género humano. Marca tempestad de agua y de viento. Determina además que en un Itá debe llegarse a un consenso, sometiendo todos los planteamientos a la consideración de Orúnmila, para que sea él quien decida lo que hay que hacer y así evitar responsabilidades.
Dentro de las enfermedades, este Ifá señala descalcificación, tisis y úlceras por deficiencia de aminoácidos; habla de piorrea, infecciones estomacales y de la sangre, paludismo, filaria sanguínea y alteraciones del sistema nervioso central, simpático y parasimpático. Por este odu no se debe entrar solo en lugares boscosos, y se prohíbe tener colmenas de abejas.
Aquí nació el Manatí (Efé): de este animal el hombre utiliza las carnes para comerlas, y sus huesos se emplean únicamente para la consagración de Olokun. Nació también la Palabra Sagrada de Orúnmila, pronunciada por Ela, el hijo de Olodumare y Aiyé, quien dijo como conversación de Ifá que los 16 hijos e hijas serían los 16 Reyes de Ifá y hablarían a través de los frutos de la mata de ikines, la palmera. A partir de ese momento, a través de Ela, sirvió para revelar los secretos de la vida, prediciendo el pasado, el presente y el futuro.
En este Ifá nació que los viejos (Orubo) autoricen a los más jóvenes o ayudantes para que puedan pasar a ser operarios. Nació el secreto de darle pescado (Ejá Tuto) a Shangó, ceremonia que tiene Itá. La persona no debe pedir a las deidades cosas imposibles con el fin de satisfacer su avaricia. El odu revela que el pargo (Ejá Bo) es una comida especial que va a la mesa de Ifá el día de Iyoyé, mientras que la guabina (Ejá Oro) se utiliza en las consagraciones de las pinturas: esto sucede porque el pargo y la guabina contienen los secretos arcanos de la sabiduría primitiva de los seres humanos.
Por este odu, las personas y los Awoses deben recibir las deidades Olokun y Osanyin para poder desarrollar sus actividades tranquilamente en la Tierra. Aquí se le da de comer a la Tierra (Inle Oguere), Otá Ole u Oriole, y se le da de comer curiel a Eshu para resolver problemas de salud o situaciones muy delicadas. Este odu marca destrucción de culturas y tradiciones: hay que creer para no perder la propia identidad y el verdadero sentido de la vida. Es el reino de Eshu, donde la gente se aleja de la espiritualidad y cae en la trampa de las falsas percepciones a través de sus imperfectos órganos de los sentidos.
Predicciones del odu Babá Oyekun Meji
Cuando este odu aparece en la adivinación con ókpele o con Ikín, en consulta ordinaria o diaria, al adivinado se le aconseja lo siguiente:
- Debe comenzar una nueva vida.
- Habla de enfermedad de cuidado: dislocación del pie, quebrantamiento de la cintura, postración y parálisis. Si viene osobo, no hay seguridad de salvación para el enfermo.
- Se deben botar todas las imágenes de yeso.
- Cuando este odu aparece en el tablero, hay que levantarse, dar una vuelta y volverse a sentar. Se le advierte al interesado que la muerte lo está merodeando y que debe ofrecerle a Eshu un sacrificio de puré de ñame mezclado con sal y aceite de palma, cargado con guijarros; también debe haber una gallina negra viva en el altar de Eshu para ahuyentar a la muerte. Este odu reveló que Ikú no come guijarros y que tiene prohibido el grito de la gallina negra (Uku Yee).
- Si aparece para un recién nacido, se les dice a los padres que hagan el mismo sacrificio que hizo la Lluvia antes de venir al mundo: un chivo a Eshu, tela negra y un haz de estacas, de modo que el niño pueda erguirse por encima de los distintos enemigos poderosos que tendrá que enfrentar en el curso de la vida. Este tipo de sacrificio exige encantamientos especiales que solo pueden hacer los sacerdotes de Ifá.
- Para tener hijos, debe ofrecer en sacrificio una chiva, una gallina y una paloma.
- Los niños no deben usar sombrillas para protegerse de la lluvia.
- Este fue el odu que enseñó a la humanidad cómo Orúnmila logró detener la amenaza de la muerte prematura.
- Cuando aparece para una mujer que desea tener un hijo, debe decírsele que ella es la responsable de su infecundidad, porque no solo es más fuerte que su marido, sino que tiene mayor visión que él.
- Si aparece para un hombre que desea tener hijos, debe decírsele que su esposa no está tan deseosa de tenerlos como él. Para que su mujer tenga un hijo, debe utilizar una boa y hacer sacrificio a Ifá si lo tiene, o hacer los preparativos para recibir el suyo propio, con el fin de contener los poderes diabólicos superiores de su mujer.
- Cuando aparece para un niño, se les dice a los padres que su hijo viene como reformador; pero, a menos que se hagan sacrificios especiales en su nombre —como le dijeron a Odo Agutan en el Cielo—, no vivirá para cumplir su tarea, y su popularidad solo la obtendrá después de muerto. El sacrificio consiste en un chivo a Eshu y un pedazo de tela roja.
- Es probable que, al aparecer este odu para una mujer, esté embarazada o tenga la menstruación. Si ambas posibilidades quedan descartadas, se le aconseja ofrecer un gallo a Ogún para impedir cualquier incidente que le pueda provocar derramamiento de sangre entre los próximos tres y cinco días. Debe decírsele además que hay una anciana cercana a ella que le está haciendo brujería, por lo que deberá ofrecer una gallina y 9 huevos a la noche (Etutu) para neutralizar las malvadas intenciones de la anciana.
- Al adivinado, hombre o mujer, se le dice que si no ha perdido dinero, pronto sucederá; pero no debe preocuparse desmedidamente, ya que esa pérdida compensa calamidades mayores o peores.
- En consulta de Ikín (Awofakan o Ikofafun), el hombre debe ofrecerle una chiva muerta a Ifá, porque Orúnmila desea hacerle una revelación secreta.
Cuando el odu Oyekun Meji se presenta en las ceremonias de iniciación del Igbodun, al iniciado se le debe decir que Oyekun Meji es conocido también con el sobrenombre de Edidu Kpere Oyumung. Era hijo de un ateo y una bruja, y su nombre significa «el que escapó de la muerte»; aquí nace el homenaje póstumo. Será rico y próspero en la vida si prepara cuidadosamente su Ono, su camino, sobre la base del sacrificio a Ifá. Si tiene la suerte de casarse a edad temprana con la mujer adecuada, su prosperidad será positivamente influenciada por ella. La persona no debe dedicarse a las consagraciones religiosas, puesto que esa no es su actividad fundamental.
Para evitar la muerte cuando disfrute de la prosperidad, debe sacrificar 4 gallinas, 4 jutías y 4 pescados: así podrá gozar de las riquezas de su trabajo sin molestias ni riesgo de regresar a la penuria. Debe ofrecer además una jutía y un pescado para evitar la muerte y la enfermedad, un cerdo a Ifá y una chiva a su cabeza por segunda vez.
Este odu fue el que realizó la adivinación para la Lluvia, y nos revela que Olokun y Orúnmila se sirven en manteles blancos y se les sacrifica dentro de la casa, porque cuando venían bajando al mundo no se protegieron del aguacero que había desatado Eshu y siguieron su camino hasta el lugar de destino; el resto de las deidades se sirven en el lugar que cada una escogió cuando venía al mundo por segunda vez: Shangó en la palma real, Oshún en el río, Sankpana en la entrada de los pueblos, Oke en la loma. Orisha-Nla, que fue una de las últimas deidades en bajar a la Tierra, también se sirve dentro del hogar, porque no bajó con el resto de las deidades. Por eso se aconseja: nunca se detenga ante la lluvia cuando esté realizando cualquier labor; tenga o no sombrilla, siga adelante.
También debe decírsele al iniciado que su cabeza no es fuerte, que es un Fae o Abikú —que viene de pasada a la Tierra—, y que sacerdotes de Ifá conocedores deben llevarlo a la intersección de una carretera o camino y prepararle un sacrificio especial con el cual se bañará. El sacrificio consiste en aceite de palma, 3 pedazos de semilla seca de nuez de kolá, hojas secas de la mata de Ikín y un gallo. El gallo se sacrifica en la intersección del camino; el corojo, las semillas secas de nuez de kolá y las hojas secas de la mata de Ikín se trituran, y con ese omiero se bañará y se frotará bien su cabeza. Para esta obra, los sacerdotes de Ifá pronuncian el siguiente encantamiento:
Enfermedades que aquejan a los hijos de Oyekun Meji
Este odu muestra como debilidad la cabeza: es superficial y nada debe ir encima de ella.
- Paludismo.
- Filaria sanguínea.
- Parálisis.
- Dislocación de un pie.
- Quebrantamiento de la cintura.
- Postración.
- Infecundidad.
- Trastornos digestivos.
- Úlceras en el estómago.
- Tisis.
- Osteoporosis (problemas en los huesos).
- Aumento de leucocitos por infección en la sangre y la piel (lepra).
- Piorrea.
- Ceguera.
- Cólera.
Egungun o Egun: la divinidad de los antepasados
Hay que aclarar que Egungun o Egun es una divinidad, un Orisha, igual que Shangó, Oshún u Olokun, y no la muerte, como muchos piensan. Es el Orisha conocido como el espíritu de los antepasados: los padres difuntos, el muerto, la mojiganga o gungajingue, y Ara Orun, «el ciudadano del Cielo».
El espíritu de los antepasados se materializa en Egun: la encarnación del espíritu de una persona muerta de quien se cree que ha venido de Orun, el mundo espiritual, a visitar a sus hijos. En esa forma materializada, el Egun viste el Ago, un vestuario cosido con telas de diferentes colores que cubre a la persona de la cabeza a los pies, sin que ninguna parte del cuerpo quede visible: lleva unos zapatos improvisados que le cubren los pies y un velo de malla en la cara que le facilita la visión y a la vez oculta su identidad. Se le atribuyen un tambor característico, el aberón (machete de los sacrificios) y Alapata y Alate Orun, símbolos del culto de Egun. El Egun habla con voz gutural, y muchos utilizan máscaras o amuletos ennegrecidos por los muchos años de contacto con la sangre de los sacrificios.
Se cree que la persona viva que se pone el traje de Egun de la familia adquiere también los poderes espirituales de los antepasados que representa. Así materializado, el Egun puede hablarles a los vivos y rogar por ellos, y se le rinde todo el honor y el respeto que merece tan majestuoso visitante del Cielo. A las mujeres y a los no iniciados les está prohibido acercársele, y los hombres que se le enfrentan deben quitarse el sombrero y los zapatos y postrarse; en tiempos pasados, tocar al Egun significaba la muerte para los no iniciados.
El espíritu de un antepasado en particular puede invocarse para que asuma forma material, aparezca solo y les hable a los hijos vivos y a las viudas, asegurándoles la atención espiritual y las bendiciones que deseen. En las ocasiones festivas se puede llamar a los espíritus de todos los antepasados: entonces se ven muchos Egun por las calles de ciudades, pueblos y aldeas, pasando de casa en casa y de calle en calle, bendiciendo a los vivos y recibiendo ofrendas. Esta fiesta anual de los Egun bien puede describirse como la fiesta de «todos los difuntos» de los yorubas. En las calles aparecen distintos tipos de Egun: el Egun Mayor, el Egun Travieso, los hijos del Egun y el Egun Alago, que lleva puesto el «sudario» de una familia en particular; todos reciben los regalos de las personas y, a cambio, las bendicen. En muchos lugares esta fiesta es el acontecimiento más importante del año y señala el inicio de la nueva temporada del ñame —en algunos sitios, la temporada de siembra—, pues los antepasados que trabajaron exitosamente la tierra deben recibir los productos agrícolas antes que cualquier otra persona.
Las ceremonias de la sociedad Egun se realizan entre mayo y junio en un festival llamado Ikenle, una de las festividades más importantes de la cultura yoruba, respetada por los demás territorios por el poder místico que representa. Dura ocho días y comienza con ceremoniales secretos en los que solo participan los sacerdotes de Egun, cuyo máximo representante recibe el nombre de Alagba, asistido por otros de menor rango llamados Alaran, Ejorun y Aken.
Siempre que en un pueblo o aldea se producen calamidades terribles y existe la necesidad de ofrecer un sacrificio propiciatorio, la práctica común es que un Egun lleve el sacrificio prescrito al lugar adecuado en medio de la noche. La idea es que los antepasados están cerca de las divinidades por un lado, y de sus hijos vivos por el otro: por eso pueden interceder fácilmente ante los Orishas enfadados en nombre de sus descarriados y arrepentidos hijos. Para algunas personas el culto a los antepasados puede parecer burda superstición, pero no es así: los yorubas, como otros pueblos africanos, lo utilizaron como una forma de protestar contra la muerte. Este culto responde al rechazo humano a reconocer que con la muerte termina todo, al deseo de sobrevivir; responde a algo que está arraigado en la naturaleza humana.
Este Orisha prohíbe la ropa roja. La arboleda sagrada dedicada a su culto se llama Igbo Igbale, Igbo Opa o Igbo Egun (bosque).
Al Orisha Egun se le ofrecen: nueces de kolá, ginebra, carnero, carnera, chivos, chivas, gallos, gallinas, palomas, aceite de palma, panes fríos de maíz, resupo de frijoles, maíz cocido, vino de palma y pimienta de guinea.
La planta que le corresponde a Egun es la conocida vulgarmente como marpacífico, cuyo nombre en yoruba es Atorí (hibiscus rosa sinensis). Se encuentra en cualquier jardín común y su origen es asiático. Esta flor se emplea en cocimientos con azúcar y goma arábiga para la tos y la ronquera, y con ella se prepara un refresco para brindar y agasajar a Egun.
Eshu: divinidad del bien y del mal
Comúnmente se habla de Eshu como si fuera el Diablo, y de otras religiones hemos oído que fue el ángel de Olodumare que perdió la gracia y fue desterrado del Paraíso. En el mejor de los casos, Eshu puede describirse como la deidad mágica. Con frecuencia se le señala como jefe de las fuerzas del mal en la Tierra, aunque existen deidades más devastadoras que él: el Rey de la Muerte destruye masivamente, y Ogún, Shangó y Azojuano no perdonan cuando son ofendidos y destruyen despiadadamente; ellos son deidades por derecho propio y no agentes de Eshu, y el castigo por ofenderlos es la muerte. Eshu, en cambio, crea obstáculos en el camino de uno para darle a su víctima la oportunidad de reconocerlo, después de lo cual puede transformar la desgracia en suerte. Es un embustero, sí, pero solo con quienes lo minimizan: es la divinidad de la confusión y del oscurantismo.
Ha habido un esfuerzo consciente por aproximar a Eshu, la divinidad del mal, con el bélico Lucifer, de quien se dice que perdió la gracia en el Cielo. La diferencia entre ellos es que uno existió autónomamente, codo con codo con Dios, mientras que el otro fue creado por Dios e infiltrado por Eshu. Se revela que la oscuridad existió antes que la luz: la oscuridad —todo aquello a través de lo cual no podemos ver ni comprender fácilmente— representa la fuerza del mal y anunció la existencia de Eshu, de la misma manera que la luz anunció el advenimiento de Dios. La luz representa la verdad, la bondad, la objetividad, la honestidad y el positivismo. El bien y el mal existen codo con codo, en una lucha constante y sin final; uno no es creación del otro, porque el bien no puede engendrar el mal, como el mal no puede engendrar el bien.
A la luz de lo anterior, la divinidad llamada Eshu debe verse como una entidad independiente de Dios, que surgió alrededor del mismo tiempo que Él. La superioridad de Dios descansa en el hecho de que Eshu no puede crear: Dios es la única autoridad que crea. Pero Eshu puede mutilar, transformar y dañar cuando quiere, y también puede ser constructivo y hasta objetivo cuando se le persuade a serlo. Dios es el único que puede ser bueno y dispensar el bien, objetivo desde el principio hasta el final, sin necesidad de ser sobornado para conceder favores a sus criaturas. Eshu, por el contrario, aprovecha cada oportunidad para demostrar que, si uno no reconoce su autoridad, él lo obligará a hacerlo creándole problemas deliberadamente. En su capacidad de distribuidor del mal, puede conquistar las mentes más grandiosas, tomarlas y manipularlas.
Fue este Eshu quien invadió la mente de Lucifer y lo viró contra Dios; quien invadió la mente de Judas y lo viró contra Jesucristo. Es el mismo Eshu que ha virado al hijo contra su padre, a la esposa contra su marido, al amigo contra el amigo, a hermanos contra hermanos, a hombres contra hombres y a naciones contra naciones. Se dice que tiene la mayor cantidad de seguidores dentro de cualquier comunidad de criaturas vivientes, y que no hay nada creado por Dios que él no pueda manipular, comenzando por las divinidades que Dios creó primero para que lo ayudaran en la administración del Universo: Eshu les creó tantos problemas que las usa a su voluntad. Cuando las divinidades perpetran el mal, sea una contra otra o contra los mortales indefensos, actúan bajo la influencia de Eshu y no como siervas de Dios.
Cuando se creó el mundo, Dios envió a las 200 divinidades favorecidas, pero Eshu vino con ellas como la divinidad 201. Todas las demás vinieron con los instrumentos que recogieron de la cámara interna de Dios, excepto Eshu, que es un fenómeno independiente. Esos instrumentos y avíos constituyen los materiales con los cuales los seguidores de cada divinidad se inician en el sacerdocio de sus diferentes fes y órdenes hasta el presente. La diferencia es que Eshu no tiene religión propia y nadie se inicia en su culto: aparte de la piedra con que se prepara su altar y de su favorito, el chivo macho, no existe otro instrumento con el cual pueda ser asociado. Su altar lo preparan en ocasiones quienes prefieren recurrir a su ayuda antes que a su antagonismo.
Cuando Eshu llegó a la Tierra con las otras divinidades, todas lo condenaron al ostracismo y rehusaron reconocer sus poderes y su autoridad; por eso fueron penetradas por Eshu y tuvieron que reconocer el gran poder que tenía. Esto ilustra claramente que nadie puede ganar una contienda con Eshu: hasta el mismo Dios, que se supone tiene el poder de eliminarlo de la faz de la Tierra, le permite morar libremente entre los profanos e indefensos mortales.
Orúnmila es, hasta el presente, la única de las divinidades que sabe cómo tratar a Eshu —como se ve en Ogbe Odi, donde Eshu se convirtió en su cercano asociado—: es el único que sabe apaciguarlo y obtener lo mejor de él. Por eso Orúnmila, sabiendo que Eshu es el arquitecto de la desgracia, aconseja con frecuencia a sus seguidores hacerle sacrificios; y a cualquiera que desee tener éxito en la agricultura, el comercio, la caza u otras actividades, le aconseja comenzar por ofrecerle un chivo macho a Eshu.
Relación de obras del odu Oyekun Meji
Al pie de una mata de coco se pinta este odu y se le da de comer un gallo, pidiendo que llueva.
A Orúnmila se le pone un machete tipo alfanje.
Para volver a encauzar a los Egun de un cuadro espiritual: una gallina, una cazuela de barro chiquita con los odu de Egun pintados, 9 pedacitos de coco con manteca de corojo y una pimienta de maravilla sobre ellos, tela blanca, negra y roja, y 2 velas. Se va a la orilla del río, se marca con manteca de corojo Oyekun Meji y encima se pone la cazuela; se hace Mo-Juba y se rezan los odu de Egun, se les da cuenta y se sacrifica la gallina. Después se pasan las velas desde un lado hacia el otro, mirando el agua del río.
Se coge una flor de marpacífico a las cuatro de la madrugada, con el rocío, y se le pone a Egun con dos velas encendidas; se pasa el rocío por la frente y los ojos y se les ruega a sus Egun.
Con hierbas quita maldición y maloja.
Si no hace lo que Ifá indique, sufrirá prisión por largo tiempo.
Se hace una talla en forma de pescado, cargada con: cabeza de guabina (Ejá Oro), pargo (Ejá Bo), palo moruro, ero, obi, kolá, osun naború, aira, jutía y pescado ahumado. Se lava, come y vive con Shangó, que fue quien tuvo el ashé de dar a conocer el pescado (Ejá Tuto) en el mundo, para salvar a la humanidad del hambre y la desnutrición junto con Eshu.
Se pone un pescado (Ejá Tuto) en una jícara untada de manteca de corojo frente a Osanyin. Se hace Sarayeye con un pollo jabado, se descuartiza vivo y se echa en la jícara. Se le da coco a Osanyin y se lleva al monte.
Se le pone cerdo asado a Egun y después bañarse con agua de rosas.
Se cogen dos palomas, una del campo y otra de la ciudad o pueblo; se hace Ebó con ellas y demás ingredientes. Se le da una paloma a Ogún y una a Oshosi. Se asan y se les echa cascarilla y manteca de corojo. La paloma de Ogún va para una línea férrea y la de Oshosi para el cementerio.
Ebó: un pedazo de nudo de árbol, una soga con un nudo, 1 plato de barro, 1 gallo y 1 gallina.
Procedimiento: el pedazo de nudo del árbol y la soga se colocan sobre el plato, en el cual el Awó ha echado agua y plumas de animales. Después hace Sarayeye (despoja) a la persona. La persona se lleva el plato para la casa y con el agua hace abluciones. El Awó guarda los animales y el dinero. Esto se hace para que los enemigos no lo derroten.
Ebó: un pedazo de jícara o mitad, un pescado, 1 pollo jabado, manteca de corojo.
Procedimiento: el pescado se mete dentro de la jícara con manteca de corojo; el pollo, descuartizado vivo, se echa por pedazos en la jícara. Todo se deja en el monte, pues el Ebó se hace lejos de la casa.
Ebó: una canasta, 1 vela de arcilla, 1 chivo.
Procedimiento: la vela de arcilla se mete en la canasta colocada delante del Ifá del Awó; al chivo se le corta la cabeza encima de la canasta, echándole la sangre dentro de esta. Enseguida se saca para afuera de la casa, se mete en un hueco y se tapa. Este Ebó se realiza en la casa del Awó.
Ebó: una cazuelita llena de negro de humo, un metro de tela blanca, un metro de tela negra, una tinaja mediana pintada de negro, una tinajita carmelita llena de cascarilla, un paño de tela de saco, una gallina negra y una blanca, una pluma de loro.
Procedimiento: el Awó pinta dentro de la tinaja negra el odu Oyekun Meji, y así con todos los ingredientes del Ebó de rigor en el tablero. Después coge la tinaja negra, la mete dentro de la cazuelita de negro de humo y la envuelve con la tela negra. La cazuelita carmelita con cascarilla la coloca dentro del paño de saco y la envuelve con la tela blanca: esto se llama Soovi, y la pluma de loro lo remata todo. La gallina negra se mata sobre el bulto negro y la gallina blanca sobre el bulto blanco.
En un sendero del campo se abre un hueco, se entierra primero la tinaja negra, se rellena con harina de maíz y se deposita sobre él la tinaja carmelita envuelta con el paño blanco. Al lado se pone el tablero y se echa Iyefá; se parte al medio: en el lado derecho del tablero se pone Ejiogbe y en el izquierdo Oyekun Meji. Se rezan ambos signos. El Iyefá de Ejiogbe se echa primero y el de Oyekun Meji al último. Este Ebó sirve también para Ejiogbe, pero se tendrá que hacer al revés: permite enviar a Ikú al Cielo, representado por Oyekun Meji, y mandar a su sustituto, que es Ejiogbe, a la Tierra.
Ingredientes: un pollo negro, 9 velas, 1 canastita, los ashé rituales —blanco, rojo y negro—, un estropajo negro y blanco, coco, jutía y pescado ahumado, manteca de corojo y cacao, miel, aguardiente, cascarilla, flores, tabaco, arena de mar, alcohol, las hierbas rituales y seis más que se preguntan para completar nueve, y una muda de ropa negra.
Ceremonia: con las hierbas se hace omiero, preparado en una cazuela de barro o palangana, y se le echa colonia y cascarilla. Se coge la canasta y se le abre un hueco en el medio: ahí se pone una vela y alrededor de ella las ocho velas restantes. Delante de la canasta se pone la arena de mar, donde se atefan todos los Mejis de Ifá; estos se rezan y se borran con el Irofá, y después solo se escribe Oyekun Meji, que no se borra. Al lado se hace un círculo con cascarilla donde se ponen los paños blanco, rojo y negro. Sobre el paño negro se pone la siguiente Atena de Ifá: Otura Niko, Oyekun Meji y Odi Ofun.
A la persona se le manda a parar sobre el paño negro, y detrás, dentro del círculo, se ponen las flores, el tabaco, jutía y pescado ahumado, maíz tostado, miel y manteca de corojo, y se le prende una vela. Se le da coco a Oduduwa y posteriormente se le desgarra la ropa negra a la persona, echándole colonia en la nuca. Después se coge el pollo negro y se le pone en la frente con una cinta roja, blanca y negra y las hierbas rituales (espanta muerto, albahaca morada, algarrobo, marpacífico). Se hace Mo-Juba y se rezan los odu de la Atena: Otura Niko, Oyekun Meji y Odi Ofun. Acto seguido se le hace Sarayeye circular, cantando este súyere:
“ONILE NILE… IKU PARALDO ALADO” “ONILE NILE… IKU PARALDO SOMO”
Se mata el pollo en la sombra de la persona, con el siguiente súyere:
“IKU YERE IKU YERE… EWE EYE IKU YERE EWE EYE. EYE MANKIO IKU EYE MANKIO EYE EYE MANKIO NI EGUN ODARA”
Se procede a preguntar si el paraldo cierra (Eboada). Se envuelve el pollo en los paños con la arena, las flores, el tabaco, jutía y pescado ahumado, maíz tostado, manteca de cacao, cascarilla, miel, aguardiente y las ropas ripiadas; el pollo y la canasta se mandan al cementerio a enterrar. Se echa alcohol donde se realizó el paraldo y se prende candela. Acto seguido, todos se lavan la cara, la nuca y las manos en el omiero, en orden de jerarquía, cantando el siguiente súyere:
“ABERIKUNLO MAREO FOTEWAO ABERIKUNLO IKU MAREO FOTEWAO. ABERIKUNLO MAREO FOTEWAO ABERIKUNLO”
Como acto final, la persona se debe bañar del cuello para abajo con ese omiero y se vestirá de blanco; el Awó la estará esperando para Ko-Borí solamente con coco y demás ingredientes. Posteriormente, en su casa, deberá darse varios baños con hierbas aromáticas y otros con flores blancas.
Este paraldo se hace con: gallina negra, un muñeco de trapo, un pescado pequeño, carne de res, hierba pata de gallina, marpacífico, algarrobo y espanta muerto, un huevo, aguardiente, algodón (con el capullo) y vela.
Se hace el paraldo como se realiza tradicionalmente y, terminado, se rocía la gallina negra con aguardiente y se le da candela. Acto seguido se le echa agua y se canta el siguiente súyere:
“IKU YEMILO IKU YEMILO OYERE, IKU YEMILO IKU YEMILO OYERE”
Este paraldo a veces se entierra, o va a la manigua o al camino.
Se tomará una botella de Oñí Aro (miel de la tierra): se le reza este odu, se pone 7 días al sol y se toma en cucharaditas en ayunas.
Materiales: 2 pescados (Ejá Tuto), pintura de cascarilla, cabeza de guabina (Ejá Oro), osun naború, polvo de palo moruro, arena de mar, hojas de siempreviva, gallo, manteca de corojo, miel, aguardiente, ñame, maíz tostado, calabaza, aira, harina, olelé, ekrú y ekrú aro.
Procedimiento: se pone a Shangó en el suelo y dentro de la batea se pone Oyekun Meji, y se reza:
BABA AGBA LODE OLOFIN ODUPE BABA SHANGO YERE FOBAE OLOFIN AGBA NI SHANGO AKAKAMASIOLUO AGANTU AÑA ABAÑA ELUFINA AKANLIOKE OBA ORI OBA NI SHANGO OUNYEN MAFUN EJA LIRE NI SHANGO EJA NIRE EJA EYE OBA EKUN NI SHANGO OBADI LODO SHANGO.
Se pone Oyekun Meji en el suelo y se cubre con arena; a esto se le da sangre también. Se cubre a Shangó con 16 hojas de siempreviva y después se comienza a darle el gallo a Shangó y los dos pescados (Ejá Tuto); se le echa manteca de corojo y miel, las escamas de los pescados y las plumas del gallo, rezando Ogbe Roso. Después se le ponen los 16 adimú de: ñame, maíz tostado, jutía y pescado ahumado, oshinshin, calabaza, aira, harina, ekrú, ekrú aro, olelé y adón. El ñame para estos adimú debe estar hecho de distintas formas. Las cabezas de los pescados no se separan del cuerpo: estas, junto con la del gallo y sus iñales y los de los pescados, se ponen dentro de Shangó, pero el cuerpo del gallo va sobre Oyekun Meji, que está cubierto de arena.
A los tres días se recoge todo, también la arena, y se hace Ebó, el cual va para el río, menos el gallo, que va enterrado al pie de una mata de caña brava.
Nota: esta ceremonia con Shangó tiene Itá —en ella se le dan dos gallinas negras a Orúnmila, que se pueden comer— y siempre hay que darle 2 pescados (Ejá Tuto) a Shangó.
Súyere: “EJA NIRE SHANGO OGBA LODEO, EJA NIRE NI SHANGO”.
Limpiarse con jutía y pescado ahumado y carne de res, y ponérselo a Eshu-Elegba; por la noche se bota a la calle diciendo «Batiesode».
Un güiro que tiene que llevar puesto en la cintura por la parte de alante, gallo, 2 palomas, demás ingredientes, mucho dinero.
5 palomas, 5 pedazos de pan, 5 adó yalode, caracol ayé, jutía y pescado ahumado, maíz tostado, miel, aguardiente, mucho dinero.
Un carnero a Shangó, gallos, la ropa que tenga puesta, tierra de los zapatos, ajonjolí (se hace polvo y se liga con Iyefá); se ponen en un papel los odu Mejis y después se sopla donde está la situación.
3 guineos, 9 calabazas, mandarrias (van después en Ifá); según se gasten las mandarrias, así se alarga la vida de la persona.
Paloma, una canastita de frutas, un tabaco, 1 pollo directo a Eshu-Elegba, jutía y pescado ahumado, maíz tostado, mucho dinero.
Un pedazo de nudo de árbol, una soga con nudo, un plato de barro, gallo, gallina, jutía y pescado ahumado, maíz tostado, mucho dinero.
Gallo, gallina, ñame, manteca de corojo y cacao, todo lo que se come, jutía y pescado ahumado, maíz tostado, mucho dinero.
1 carnero, jutía, 16 maderas secas, careta, tela blanca, tela de araña, un machete, todo lo que se come, manteca de corojo, maíz tostado, aguardiente, mucho dinero.
Tinajitas de distintos tamaños, 2 gallinas amarillas, 2 gallinas negras, 2 gallos, 2 palomas, un bastón, una casita, todo lo que se come, jutía y pescado ahumado, maíz tostado, mucho dinero.
Debe realizar un sacrificio con la planta llamada ibuje, que le servirá para pintarse todo el cuerpo de negro, y ofrendar un tambor a su Ángel Guardián o a Ogún, para desviar la perspectiva de muerte.
Sacrifique a Eshu un chivo, tela roja y una bolsita de dinero. Esto se lo debe sacrificar el mayor de los varones de su casa junto con él (para evitar morir durante ese año).
Sacrifique un chivo a Eshu, un paño negro y una bolsita de dinero.
Sacrificar un chivo adulto a Eshu-Elegba, paño de tela roja que cubra su cuerpo y una bolsa de dinero.
Sacrificar 4 palomas, una bolsa de dinero y la ropa que lleva puesta. El sacrificio se hará a la deidad que Orúnmila indique.
Sacrificar a Orúnmila un chivo, la cola de un caballo, la ropa interior que ella use y una bolsita de dinero.
Se toman hojas de flor de agua (aro), se pulverizan y se ligan con ashé de Orúnmila. Se echan sobre el tablero de Ifá, se pone Oyekun Meji y se reza este odu. Esto se ingiere con caldo de almidón de maíz. Además, se sacrifica una jutía, pescado y carne de res, todo cocinado, y se le pone a Eshu.
Se debe sacrificar un carnero, la cabeza de un puerco asada, huevos, distintos tipos de granos, pescado, gallo, jutía ahumada, maíz tostado, miel y cascarilla. Si el padre no está muerto, debe realizar este sacrificio a Egun y con posterioridad ofrecerle un tambor, pues Oyekun Meji es el odu Isalayé de Egun.
Para Eshu-Elegba: un gallo, ginebra, miel de abeja, jutía ahumada, pescado ahumado, maíz tostado, coco, velas, manteca de corojo y agua fresca.
Para Ogún: un gallo, dos palomas, aguardiente, jutía ahumada, pescado ahumado, maíz tostado, miel de abeja, coco, velas y manteca de corojo.
Para Shangó: dos gallos, dos palomas, coco, miel de abeja, vino tinto, velas, jutía ahumada, maíz tostado, pescado ahumado y dinero.
Sacrifique un gallo a Sankpana (Azojuano), dos gallinas a Ifá, dos gallinas amarillas a Oshún y un chivo a Eshu-Elegba.
Sacrifique a Sankpana (Azojuano): dos gallos, una guinea, una canasta, dos velas, diferentes tipos de granos, diferentes tipos de hierbas, jutía ahumada, pescado ahumado, maíz tostado, manteca de corojo, ginebra, miel de abeja y dinero.
Sacrifique un chivo a Eshu-Elegba.
Sacrifique a Shangó un gallo, manteca de corojo, un pescado y dinero. Esta ofrenda deberá llevarla después a una construcción en ruinas y dejarla al pie de un árbol.
Se cogen vainas de tamarindo y se pasan por la bandeja de adivinación, donde debe estar marcado Oyekun Meji, con el siguiente encantamiento:
«PRESTAMISTA NEGRO O TERCIOPELO, PRÉSTAME DINERO. PRESTAMISTA, PRÉSTAME DINERO».
Sacrifique un curiel a Eshu-Elegba.
Esto es para resolver problemas grandes de guerra o de salud.
Ingredientes: un curiel, un gallo, todo lo que se come, velas, jutía y pescado ahumado, manteca de corojo, aguardiente, miel, maíz tostado, coco.
Procedimiento: el curiel se lava con un omiero preparado con hierba quita maldición (ewe ayo) y prodigiosa (ewe dun dun). En el piso se pone la siguiente Atena de Ifá: Oshe Turá, Babá Oyekun Meji y Otura She. Sobre esto se pone a Eshu-Elegba, al cual se le ha untado manteca de cacao. Se le da coco (obi omi tuto) a Eshu, dándole cuenta de lo que se va a hacer. A continuación se le sacrifica el curiel, cantando el siguiente súyere:
“ESHU PARAMAO MOFORIBALE OKETE PARAMAO MOFORIBALE”.
Se le echa bastante agua encima a Eshu-Elegba y a continuación se le da el gallo. Después el curiel se descuera, se abre, se ahúma y se le pone untado con manteca de corojo. Los iñales del curiel y del gallo también se le ponen. Al tercer día se hace Ebó con esos iñales.
Dice Ifá
- Que habrá distanciamiento del ahijado respecto del Awó, del Babalorisha y de la Iyalorisha, o de la casa religiosa, por razones de incomprensión y porque los primeros creen que pueden volar antes de tiempo y muestran su desagradecimiento a quienes les enseñaron lo que no sabían.
- Que donde usted vive hay dos personas que están enfermas del estómago.
- Uno ha soñado con un Santo.
- Tiene una ropa con la que tendrá que hacer rogación para quitarse la muerte de encima.
- Dele gracias a Shangó.
- Marca plaga, epidemia, enfermedad que llega y destruye a través de la sangre, cuyo nombre es «Alagba Babá Maliwo», que significa «el Padre castiga a la civilización irrespetuosa y altanera».
- Ustedes son tres hermanos y un amigo.
- No se ponga ropa de listados.
- Ese amigo suyo se viste igual que usted; no se siga vistiendo igual, porque la muerte está detrás de su amigo y lo puede confundir.
- Tenga cuidado con un niño que hay en su casa, no vayan a tener contratiempos.
- Oiga los consejos que le dan, porque a veces usted no hace caso.
- Usted tiene un disgusto: haga Ebó.
- En su casa hay otra persona que está enferma, y si no hace rogación se puede morir.
- En el disgusto que usted tuvo, quiso que se dieran una satisfacción.
- Usted tiene que hacer rogación con la manta que le regalaron o con el vestido nuevo, para que la muerte se aleje, porque Shangó no quiere que usted se muera.
- Tenga cuidado con una caída, no sea que se le afecte un miembro.
- Usted tendrá que estar siempre haciendo Ebó, y tendrá que hacerlo doble.
- Siempre haga el bien, para que pueda prosperar en la vida.
- Usted tiene tres enemigos que lo quieren destruir: haga Ebó para que los pueda vencer.
- Usted no puede entrar solo en lugares boscosos.
- Usted no puede tener colmenas de abejas.
- Usted tiene que darle de comer a Egun.
- Cuídese de una enfermedad del pecho, como también tiene que cuidarse de enfermarse de la piel.
- Usted no puede abusar del caído que se encuentre en su camino.
- Tiene que respetar a sus padres y a sus hermanos, tanto de sangre como de religión.
- Debe pedirle perdón a su madre, para que lo despoje de sus enemigos y se quite la maldición que tiene.
- Dele de comer a Orúnmila y recíbalo.
- Usted nació para Babalawo.
- Dele de comer a Ogún.
- Cuidado con problemas en el estómago: haga Ebó.
- Usted tiene que recibir un Santo que se llama Olokun.
- Los jóvenes no respetan a los mayores, y viene el castigo sobre ellos.
- Habrá pérdida de la memoria, del conocimiento y de la sabiduría.
- La Naturaleza se presentará agresiva y destruirá las cosechas; traerá enfermedades, desolación y llanto, temporales, desastres ecológicos, aguas contaminadas y males estomacales.
- Habrá destrucción de culturas y tradiciones, donde la gente tendrá que creer para no perder la propia identidad y el verdadero sentido de la vida.
Recomendaciones de Oyekun Meji
- No debe vestirse igual a otra persona.
- Tratar de usar lo menos posible ropas rayadas.
- Hacer baños lustrales con frecuencia, para descargar la negatividad que recoge con mucha facilidad.
- No hable sus secretos con nadie.
- Mantenga su casa limpia y en buen estado.
- Escuchar los consejos de los que deseen ayudarlo de corazón.
- Rendirle mucha pleitesía a Shangó.
- No entrar solo al monte, y mucho menos sin pedirle permiso a Osanyin.
- Hacerse rogaciones y limpiezas con plantas espinosas, especialmente con rosas.
- Cuidarse de fracturas de tobillos y brazos.
Eshu de Oyekun Meji: Eshu Bode
Eshu Bode es el Eshu de Egun: es su guardiero y el Eshu que acompaña a los Egun.
Sobre un espejito se pone la masa de la carga, que se prepara con: tierra del cementerio, azogue, 9 hierbas de Egun (marpacífico, algarrobo, albahaca morada, artemisa, maravilla, salvadera, rompe camisa, quita maldición y espanta muerto); lleva también palos: rompehueso, palo ramón, palo bobo, raíz de Ceiba, moruro y pino; 9 pimientas de guinea, 9 peonías, 9 pimientas de maravilla, tierra de las cuatro esquinas, polvo de cabeza y canillas de Egun niño, un Ikín Ofo, polvo de cabeza de gallo y de paloma que se les den a Egun. Esto se envuelve en tela blanca y negra y se cubre con cemento.
Lleva tres cuchillas con tres plumas de tiñosa. Los ojos y la boca son de caracoles (dilogunes) virados al revés.
Su cazuela de barro lleva: si es para Babalawo, una Atena de Egun pintada; si es para Iworo, lleva una firma pintada, que es para llamarlo.
Refranes del odu Oyekun Meji
- Jamás el camino de Ikú está cerrado al perro, igual que a la Tiñosa en los aires.
- El hueco abre su boca. El hueco no abre su boca por gusto.
- La Tiñosa se posa sobre un cuerpo sin vida y dice: «Yo estoy sobre un cadáver gracias a Ejiogbe».
- Al árbol Iroko, un viejo parásito trepado lo trepa igual, y entonces ambos son viejos.
- La piedra preciosa no cae más de una vez de la misma montaña.
- El huevo no puede declararle la guerra a la piedra.
- Jamás el rayo puede fulminar a la jutía en el corazón de la montaña.
- Las cuentas blancas del color de Obatalá no pueden nunca querer casarse con él.
- La cola del pescado no cesa de moverse.
- El ojo no puede ver a través de un paño negro cuando la noche es negra.
- El ser humano está compuesto de vida y de muerte.
- Si el Sol se esconde en el país de Ifá, todos los niños gritan: «¡Es la Muerte, es la Muerte!». Pero Ifá les responde: «No se asusten, solo es la noche que llega; el Sol no muere».
- Cuando abajo te pones, abajo te quedas.
- Es la cólera del río la que provoca las sinusoides.
- El elefante es muy fuerte, pero no lo suficiente para derrotar al viento.
- La pequeña capa de agua se convierte en el mar.
- El Awó que no sea humano, un día tendrá que rendir cuentas.
- El quimbombó no puede crecer más alto que aquel que lo sembró; si crece así, lo arrancaremos y lo cortaremos.
- Los ojos no pueden salir de la cabeza.
Símbolos de Oyekun Meji
- Una nudosidad contigua a un árbol no puede matar a este.
- Un nudo hecho en una soga no le quita su solidez.
- Las escamas del Caimán no matan a ese Caimán.
Otros refranes
- El que nació derecho está jorobado.
- Un solo hombre salva a un pueblo.
- El que anda bien, acaba bien.
- Se salvó de la guerra y el disgusto lo mató.
- Flecha entre hermanos.
- Acuérdese de la medicina que curó.
La osteoporosis, enfermedad que nace en Oyekun Meji
Aunque los huesos parecen duros y estables, viven en constante renovación. En ese proceso intervienen dos tipos de células: los osteoblastos, que forman el hueso, y los osteoclastos, que lo descomponen en un proceso llamado reabsorción. Normalmente ambas funciones están en equilibrio y mantienen estables la densidad y la fuerza ósea; pero después de los 40 años el proceso tiende a desequilibrarse y la reabsorción supera a la formación. La osteoporosis es el estado que aparece con ese desequilibrio: un adelgazamiento progresivo de los huesos —pérdida de masa ósea— que puede llevar a fracturas e incapacidad física. Algunos especialistas prefieren llamar osteopenia al proceso de pérdida de masa ósea y reservar el término osteoporosis para cuando, a consecuencia de este fenómeno, aparecen las fracturas.
Millones de personas en el mundo sufren esta enfermedad. Puede darse en ambos sexos, pero es mucho más común en las mujeres que ya pasaron la menopausia: entre la tercera parte y la mitad de las mujeres posmenopáusicas la padecen. Afecta a todos los huesos, y de un modo especial a la cadera, la columna vertebral y las muñecas: la osteoporosis seria los vuelve vulnerables a fracturas a la más mínima presión, y las fracturas y compresiones de la columna disminuyen la estatura y producen la típica apariencia encorvada de los ancianos.
La causa principal está en el estrógeno, hormona femenina con un papel importante en la absorción del calcio para la formación ósea: al disminuir marcadamente después de la menopausia, ocasiona una rápida pérdida de masa ósea. Otros factores que impiden la formación del hueso son el tabaco, el abuso del alcohol, la poca actividad física, el uso de ciertas drogas (esteroides, diuréticos, antiácidos y suplementos de tiroides), el consumo insuficiente de calcio y el uso excesivo de la sal y del café. Ciertas enfermedades pueden causar osteoporosis secundaria: hipertiroidismo, hiperparatiroidismo y mieloma múltiple. Sus principales síntomas durante la menopausia son el dolor en la parte superior de la espalda y otras deformaciones de la columna.
Historias y eses del odu Oyekun Meji
1.Cuando los árboles no hicieron Ebó
Orúnmila avisó a los árboles de que venía una cosa mala y les mandó a hacer Ebó. La mayoría desoyó la advertencia; solamente el jobo, el marpacífico y el heno obedecieron y lo hicieron. Al poco tiempo se desató un gran temporal de agua que fue arrancando los árboles de raíz, y únicamente quedaron en pie los que habían hecho Ebó: los que le hicieron caso a Orúnmila.
Nota: marca tempestad de agua y viento, y que solo se salvan los que hacen Ebó; por eso en este odu es muy importante estarse haciendo Ebó para vencer las dificultades.
2.Donde los viejos autorizaron a los jóvenes como operarios
En un tiempo, los muchachos trabajaban de ayudantes de los viejos en la construcción de las casas. Llegó el día en que creyeron saber lo suficiente y, como ganaban poco, decidieron separarse y trabajar por su cuenta, cobrando más barato. Pero cada vez que llovía, sus obras se venían al suelo, y fueron tantas las protestas que llegaron a oídos de Olofin, quien convocó a una reunión a jóvenes y viejos. Olofin ordenó que cada bando fabricara una casa, y los muchachos quedaron mal. Cuando Olofin preguntó a los viejos en qué consistía el problema, estos respondieron que los muchachos colocaban todas las tejas boca arriba, en vez de poner una boca arriba y otra boca abajo para formar el canal. Al oír la respuesta certera de los viejos, Olofin sentenció: «Desde ahora en adelante, los viejos son los que autorizan a los muchachos como operarios». To Iban Eshu.
3.El hijo de Shangó enfermo del estómago
Un hijo de Shangó vivía siempre enfermo del estómago; estaba muy débil y la muerte lo perseguía constantemente. Un día decidió ir a ver a Orúnmila, quien le hizo Osode y le vio este Ifá, Oyekun Meji. Orúnmila le indicó el Ebó y le advirtió que, además de ese, tenía que hacerse Ebó cada cierto tiempo para no caer de nuevo en la misma situación.
El hijo de Shangó hizo el Ebó y lo llevó a un lugar donde había un palacio en ruinas. Al colocarlo pasó un gran susto, porque se desplomó el árbol donde iba a ponerlo; pero su sorpresa fue mayor cuando, debajo del árbol, encontró un tesoro. Repartió aquel tesoro entre su familia, pero olvidó lo que Orúnmila le había dicho: que debía seguir haciendo Ebó. Volvió a la miseria, se enfermó, y la muerte terminó apoderándose de él.
Nota: por este Ifá la persona tiene que estar constantemente haciéndose Ebó, tanto para la salud como para prosperar.
4.Los dos amigos
Había dos amigos con tanta afinidad que se vestían iguales, andaban juntos de fiestas y borracheras y hasta dormían en el mismo lecho. Un día salieron de parranda, se emborracharon, se acostaron juntos, y uno de ellos murió a causa de la borrachera. Mandaron a buscar a Ogún, que era el enterrador, para que lo sepultara; pero ese día Ogún también estaba borracho, y al llegar a aquella casa y ver a dos personas acostadas y vestidas iguales, se llevó al que estaba dormido y lo enterró, dejando al muerto.
5.Por qué en un Itá el consenso queda a consideración de Orúnmila
Orúnmila les dijo a la tela roja (ashó pupua), a la tela blanca (ashó fun fun) y a la tela negra (ashó dun dun) que hicieran Ebó para no tener contratiempos en la Tierra. Solo la tela roja lo hizo. Ya en la Tierra, como las tres eran Awoses, un día el Rey las mandó a llamar para que miraran a su hijo, que estaba enfermo. Le hicieron Osode, le vieron este Ifá, Oyekun Meji, y le marcaron Ebó con el animal que Ifá determinó.
Hecho el Ebó al hijo del Rey, la tela roja advirtió: «Estos animales de cuatro patas no se pueden sacrificar; si lo hacemos, el enfermo se muere». La tela blanca la criticó y sostuvo que había que sacrificarlos para curar al príncipe. La tela negra se calló la boca, sin apoyar a ninguno de sus hermanos. Ante la discusión, el Rey ordenó sacrificar los animales, por entender que era lo correcto. Pocos días después murió su hijo, y el Rey prendió a los tres Awoses: «Los mandé a buscar para que curaran a mi hijo, y lo mataron».
La tela roja se defendió: «Majestad, yo dije que si se sacrificaban esos animales su hijo moriría; mis hermanos no me apoyaron, y fue usted quien ordenó el sacrificio: no soy responsable de esa muerte». El Rey, sintiéndose aludido y comprometido porque aquella le decía la verdad, la mandó a soltar; acto seguido ordenó que la tela blanca fuese sepultada junto con su hijo, y a la tela negra la mandó para la cárcel por haberse callado.
Nota: por este Ifá se les prohíbe a los difuntos vestirse de rojo: deben vestirse de blanco, y los familiares se visten de negro, que es la ropa de luto. Aquí también se determina que en un Itá debe llegarse a un consenso, sometiendo todos los planteamientos a la consideración de Orúnmila, para que él determine lo que hay que hacer.
6.La creación de Lucifer
Después de creada la Tierra, Olodumare creó a Lucifer y le otorgó los poderes y el gobierno del Universo, pensando que gobernaría como él le había ordenado. Pero Olodumare no se percató de que Eshu se infiltraría en todas las divinidades que él creara, y así lo hizo con Lucifer: lo llevó a sembrar la discordia y el mal, creando grandes conflictos y desastres. Al ver aquella situación, Olodumare lo despojó de todo el poder que le había dado y lo hizo bajar a la Tierra junto con Orúnmila, donde representa el mal hasta este momento.
Nota: por esto, el Awó Oyekun Meji tiene que hacer mucho bien en la Tierra, para no caer en la tentación en que cayó Lucifer y no perder el poder.
7.La traición del hermano
Eyide y Bareoko eran hermanos; Bareoko, el menor, llevó a casa de su hermano a una mujer que era señorita, con la que pensaba casarse. Como necesitaba dinero para la boda, la dejó allí durante seis meses mientras lo arreglaba todo. Cuando fue a buscarla, Eyide le dijo que ella ya no quería casarse con él, que así se lo había confesado. Bareoko no se conformó con aquella respuesta y fue a casa de Orúnmila para que le hiciera Osode, le aclarara el misterio y le dijera qué hacer. Orúnmila le vio este Ifá, Oyekun Meji, y le mandó Ebó con 2 palomas, que él le dio a Shangó.
Al poco tiempo hubo un fuego en la casa de Eyide, y la que fuera novia de Bareoko tuvo que salir huyendo con un niño que había dado a luz de Eyide, pues este había tenido relaciones con la muchacha y lo estaba ocultando todo. Shangó descubrió el misterio: Bareoko se enteró de todo y se casó con otra. Tiempo después, Eyide botó a la mujer con el niño, y acabó teniendo que ir al pie de Bareoko porque se vio muy mal.
Nota: este camino habla de traición de hermano en cuanto a mujer (siempre que sea osobo); puede haber trampa de una mujer.
8.Nació la Sagrada Escritura
Olofin buscaba la manera de que existiera una escritura que permitiera hacer las consagraciones y que, a su vez, los hombres aprendieran a escribir en el mundo, para que existieran los testamentos y quedaran escritas sus vivencias y realidades. Aquello lo tenía muy preocupado. Le contaron que en la tierra Obá Nujerun, dirigida por un Awó llamado Akuelele, existía lo que él buscaba, y se puso en camino; pero al llegar encontró todo lo contrario: la gente de aquel lugar se entendía por señas, hablaba muy poco y escribía en la tierra, y aquella escritura no servía para nada, porque venía el viento y se la llevaba. Muy disgustado, salió de allí cantando:
Llegó a la tierra Obá Egun, habitada por Egun que tenían la costumbre de hacer sus escrituras en las piedras; pero venía el agua y se las borraba. Olofin siguió su camino y regresó a su casa, cada vez más contrariado. Un día, siendo las doce del día, cogió unas hojas de palma, se limpió con ellas y se hizo rogación de cabeza (Ko-Borí); después se acostó a dormir, triste y preocupado porque en el mundo no existían ni la escritura, ni los testamentos, ni la confirmación de nada. Soñó entonces que debía ir a la tierra Begua Oyeku, donde encontraría el Gran Secreto que buscaba para poder hacer los fundamentos de Ifá y de todo. Al levantarse partió hacia allá, y, desconfiado por lo que le venía sucediendo, llevó consigo al Awó Medilogun para que lo acompañara. Por el camino iba tocando agogó y rezaba:
Shangó, que estaba en la tierra Begua Oyeku, escuchó a Olofin, comenzó enseguida a tocar ashere, preparó una jícara con agua y cantaba:
Cuando Olofin llegó, Shangó le rindió Mo-Foribale y le preguntó: «Mi padre, dígame lo que usted quiere». Olofin le contestó: «Lo que yo quiero no lo he podido encontrar ni en el camino ni en el mundo». Y Shangó le dijo: «Quédese a dormir aquí esta noche, que mañana usted lo tendrá todo». Olofin accedió. Por la mañana temprano, Shangó tumbó una palma, sacó de ella un pedazo de tabla, la limpió y la escondió en la casa; también tomó lo que la palma tenía. Cuando Olofin se levantó, Shangó se hincó ante él y le dijo: «Aquí tiene una de las cosas que usted necesita para el fundamento de su Gran Secreto», y le enseñó la tabla de palma. «En la otra mano traigo lo demás que usted necesita, pero debemos consagrarlo». Y Olofin y Shangó lo consagraron todo.
Lo que Shangó hacía tenía a Olofin preocupado y a la vez emocionado. «Esto, Babá Olofin —dijo Shangó—, servirá para las grandes consagraciones de Untefá, y sin esto usted no podrá estar. Este es su Gran Secreto». Olofin escuchaba, pero aún no estaba contento. Entonces Shangó empezó a llamar:
Se hincó de rodillas ante Olofin sosteniendo en la mano un palito de mariwó y le dijo: «Usted va a comprobar ahora por qué va a tener todo lo que necesita, y esto que voy a escribir aquí tendrá el significado de usted mismo». Acto seguido hizo 16 cruces a lo largo de la tabla con cascarilla y anunció: «Ahora voy a hacer la Escritura Sagrada». Empezó a atefar, y cada vez que sacaba un odu lo pintaba debajo de una de las cruces; al llamado de cada odu iba saliendo un Awó de la palma, y Shangó le ponía el nombre. Así se empezó a escribir en el mundo, con firmeza y seguridad para lo bueno y lo malo.
Olofin le echó la bendición a Shangó y le dijo: «Tú siempre tendrás que estar junto conmigo». Y Shangó le contestó: «Quiero que usted, para confirmación, me conceda una cosa: en la parte derecha y en el centro de la Atena se escribirá Oshe Turá, y en la parte izquierda y al final, Okana Sa. Esta escritura deberá pintarse con cascarilla y osun naború, y los palitos se rellenarán en su centro». Olofin le preguntó qué quería decir aquello, y Shangó respondió: «Para nosotros será un secreto, pero para la humanidad significará que la primera escritura fue roja (pupua)». Olofin aceptó. Entonces Shangó le dio sangre a la cascarilla y al osun naború, que se fueron poniendo negros: así nació la tinta negra. Y Olofin añadió: «Esta será la más correcta para los seres humanos; la otra será para nosotros». Así nació la escritura en el mundo. To Iban Eshu.
9.El poder de Oranniyan (Atemoletá)
Olofin mandó a Oranniyan a venir a la Tierra, porque ya habían venido 15 de sus hermanos sin haber podido formarla. Su padre, Oloyo, le dio para bajar una igba adó (güiro) donde había mezclado tierra de cangrejo (Ilekán) con manteca de corojo, jutía y pescado ahumado, maíz tostado y miel, diciéndole que aquello le sería útil para lo que tenía que hacer; le entregó además 21 ikines y una gallina cinqueña. Oranniyan fue a ver a Orúnmila, que le hizo Osode, le vio Oyekun Meji y le dijo que tenía que llamar a Oquejan, que era el aleyo de la tierra (Aiyé). Se puso en camino tocando agogó y cantando este súyere:
En aquel tiempo la Tierra era solo agua. Cuando Oranniyan llegó, se hincó, tocó su agogó y rezó:
Sacó entonces un poco de la mezcla del güiro y la tiró al agua, y enseguida esta se asentó; soltó la gallina, que se puso a escarbar, y la tierra empezó a crecer. El camaleón (Aguema), que lo había seguido desde la casa de Orúnmila, saltó a la tierra y le dijo: «Ya la Tierra está firme, puedes bajar por aquí». Oranniyan bajó por una cadena con su jícara (igba), su agogó, su bastón y sus ikines. Al llegar cogió una piedra grande, la plantó y dijo: «Aquí haremos el centro de la Tierra, y se llamará Inle Ife Odaiye».
Entonces empezaron a bajar los Orishas; los primeros fueron Oduduwa, Oshagriñán y Shangó. Oranniyan los consagró en el centro de la Tierra y llamó: a Shangó, Ayalorun; a Oshagriñán, Obatalá; a Oduduwa, Osha Beji. Ellos, a su vez, lo coronaron y le dieron el nombre de Obá Alaiyeluwa, dueño de la Tierra. Oranniyan era cazador y hombre valiente, y decidió extenderse por la Tierra; cogió sus ikines, se hizo Osode y se puso en camino cantando:
En el camino se encontró con un grupo de hormigas que le cerró el paso, y tuvo que cambiar el rumbo y llegar a la tierra Yanga, donde todos los hermanos lo abandonaron; pero siguió por toda la Tierra. Cogió el camino de Tapa, mas la gente de allí no lo dejó pasar. Llegó entonces a la tierra Bariba, y allí preparó un Inshe-Osanyin que se llamó Tougun, con forma de cabeza de camaleón, y lo puso en la cabeza de una paloma. Cuando Oranniyan siguió al majá y llegó a una tierra firme, la llamó Oyó; allí puso a Shangó, y volvió a partir para Ilé Ife y redondeó la Tierra. A la gente de Ilé Ife le dijo: «Yo me voy. Cada vez que vayan a consagrar a alguien en el secreto de Ikín-Ifá tienen que llamarme a mí y a Okejan, y cuando sobrevenga una guerra con la que no puedan, llámenme en su defensa así:
Pasó un tiempo y vino la guerra. Ellos lo llamaron, y Oranniyan, que era una sombra, salió y llegó a Ife cuando estaban consagrando al Rey (Oní). Cogió los Ikín-Ifá y los pasó a la derecha diciendo «WARA WARA ADELE NIFA OROKANSHORO NILE», y después a la izquierda: «WARA WARA ADELE NIFA OROKANSHOKO NILA». Lo enceró todo y se lo entregó a Ogbe Sa para que lo consagrara a los hijos de Orúnmila. Después de la consagración, a los 7 días cogió los restos y se los dio a Irete Kutan para que los enterrara, y entregó el gallo que él tenía, que se lo comieron Okejan y Ogún, mientras les cantaba:
Después que taparon el hueco (kutún), cogió omiero de hierba papasamí y marpacífico y les lavó las manos a todos mientras cantaba:
Así ninguna de las cabezas se perdió, por el secreto de la Tierra.
10.Cuando las Oshunes vivían juntas
En un tiempo, todas las Oshunes vivían juntas y sin virtud. Una de ellas era ciega y, por tal motivo, tenía muchos resabios: se apartaba de las demás hermanas y optaba por estar recogida en su habitación, que conocía de memoria, sabiendo el lugar de cada una de sus cosas; usaba un bastón como guía para trasladarse. En varias ocasiones notó que sus pertenencias no estaban donde las había dejado, y aquello la disgustaba mucho. Una vez dejó ciertas cosas para recogerlas más tarde y se las sustrajeron; al darse cuenta, cansada ya de la situación, optó por irse de la casa y vivir sola, apartada de la humanidad. Solo la visitaba Azojuano: él era el único que sabía dónde residía.
Olofin mandó a buscar a todas las Oshunes para darle a cada una su virtud. Asistieron todas, menos la que vivía sola, que no acudió por considerar que era un engaño más de la humanidad. Olofin, al notar que faltaba una, preguntó por ella, y las demás no supieron informarle del motivo de su ausencia ni de dónde se encontraba. Ante tal situación, Olofin recurrió a Orúnmila, quien le hizo Osode, le salió este odu y le dijo que, para darle solución al caso, era necesaria la ayuda de Azojuano.
Olofin aprobó las palabras de Orúnmila. Localizado Azojuano por medio de Orúnmila, ambos se presentaron ante ella y le hicieron saber que el llamado de Olofin era verídico y que debía presentarse para ser coronada con la virtud que le estaba reservada. Al oírlos, Oshún contestó: «De la única manera que yo voy a coronarme es que sea conducida por ustedes dos». Y así fue como entró en la casa de Olofin, apoyada en un brazo de Orúnmila y en el otro de Azojuano; así llegó ante Olofin y fue coronada, recibiendo su virtud.
Nota: por este camino se le pone bastón a Oshún.
11.Los secretos de la alfarería
Al principio del mundo, los hombres no tenían ningún recipiente donde recoger el agua. Pensaban que sus manos no eran suficientes; probaron con un árbol, pero el agua no se contenía allí y lo podría; las hojas de los árboles eran igualmente incómodas. Como no conocían nada, fueron a ver a Orúnmila, que les hizo Osode, les vio este Ifá y les marcó Ebó, que ellos hicieron. Orúnmila les dijo: «Lleven el Ebó a la orilla del río. Allí, a 25 pasos de la orilla, abrirán un kutún (hueco) proporcional a nuestra talla». Lo hicieron todo al pie de la letra, y mientras cavaban cantaban este súyere:
Hicieron el hueco con la profundidad requerida para que cupiera un hombre, y en el fondo hallaron una tierra muy húmeda que no conocían: era la arcilla. «¿Qué clase de tierra será?», se preguntaron. Elaboraron con ella una vasija, la dejaron secar y la llenaron de agua, viendo que no se salía. Entonces dijeron: «La Palabra de Ifá es Sagrada y Santa». Cogieron mucha arcilla e hicieron los muros de sus casas y vasijas para recoger agua; pero notaron que, con el tiempo, las vasijas chupaban el agua, y se las llevaron a Orúnmila. Este les dijo: «Les falta un secreto; tráiganme paja seca y déjenme una de las vasijas».
Orúnmila amontonó la paja, metió la tinaja dentro y le encendió fuego, diciéndoles que volvieran dentro de tres días para enseñarles el secreto. El fuego fue cocinando el barro. Cuando llegaron, Orúnmila cogió la tinaja y la golpeó con los dedos para que vieran que estaba dura y sonaba bien; la llenó de agua, y el agua quedó intacta. Así instruyó a los hombres en el secreto de la alfarería. Eshu-Elegba dijo: «Esto pasó porque el agua no ha hecho Ebó; por eso ellas tienen que pasar por el fuego para que sirvan». Y este es el gran secreto de Oyekun Meji. Entonces los hombres le cantaban a Ifá:
Nota: quien les dio a los hombres el ingenio fue Oyekun Meji, «el Padre del Mundo». Este odu fue del grupo que, por encargo de Olodumare, contribuyó al desarrollo del ser humano.
12.Por qué Oyekun Meji se ocupa de la noche
Cuando Ofun Meji (Oragun) creó el mundo entre tinieblas, llamó a Oyekun Meji y le dijo: «Tú abrirás las puertas de la luz y las dejarás abiertas, para que la luz llegue a todas las criaturas de la Tierra». Oyekun Meji andaba en sus ocupaciones con su hermano Ejiogbe. Un día organizó un festín para celebrar que Olofin le iba a dar el poder absoluto: invitó a todos a beber, y él mismo bebió hasta emborracharse; se caló la gorra hasta las orejas y se quedó dormido. Ejiogbe se valió de aquello para ir a donde Olofin y, aprovechando que este no veía bien, se hizo dueño absoluto del poder. Oyekun Meji, por su dejadez y por olvidar las advertencias de Oragun, quedó como sirviente de Ejiogbe.
Un día Ejiogbe le dijo a Olofin: «Oyeku es mi hermano y, producto de la falta cometida, lo has reducido a sirviente. ¿No podría usted tener compasión y darle una ocupación?», pues Ejiogbe no quería darles órdenes a sus hijos ni a sus hermanos por conveniencia. Olofin le contestó: «Ya que tú eres el guardián del día, él será el guardián de la noche». Por eso, desde ese día, Oyekun Meji comanda y se ocupa de la noche.
13.Donde nació darle de comer a la Muerte
La primera mujer de Ifá, Agbo, mandó al mercado a su hija pequeña, Aleuba, con la misión de comprarle un pescado para la cena. Al llegar, la muchacha se percató de que solo quedaba un pescado, y de que delante de la vendedora había una vieja —la madre de Kukuté, la Muerte—, a quien su hija también había mandado al mercado a comprar un pescado. Aleuba le arrebató de las manos a la vieja el pescado que esta había comprado y escapó en forma revoltosa para su casa. Al llegar, fue a ver a su padre y le contó lo que había hecho para satisfacer a su madre. «Malcriada —dijo Ifá—, hoy tú has roto mi casa, porque has disputado con la madre de la Muerte».
Ante esa situación, Orúnmila se hizo Osode, se vio Oyekun Meji y marcó el Ebó. Degolló al chivo echando la sangre en la jícara junto con algunos pelos arrancados del animal, y preparó una pasta de harina y manteca de corojo; mezcló la pasta y un poco de carne cocinada con la sangre, y enseguida colocó la jícara delante del portal. Kukuté no demoró en llegar a la casa de Orúnmila para vengar el insulto hecho a su madre, y al encontrarse con él le contó lo ocurrido en la plaza. Pero el aspecto del contenido de la jícara la conquistó: comió opíparamente hasta hartarse, y así Kukuté, ya llena, se alejó de la casa de Orúnmila olvidándose de la venganza.
14.Nacimiento de Efé, el Manatí
En el río de Oye vivía un gran animal que tenía medio cuerpo de hombre y medio cuerpo de pez, y recibía el nombre de Efé. Cuando la gente se enteró, fue aterrorizada a mirarse con Orúnmila, quien les hizo Osode y les vio el odu Oyekun Meji. Orúnmila les dijo que, para capturar a aquel ser fantasmal, había que esperar a que subiera del fondo a la superficie a comer hierba, y que a sus ofá (arpones) había que atarles un Osanyin, una magia, para poder capturarlo. Les dijo también que su carne se comiera, pero que sus huesos se utilizarían para los objetos de adoración de Olokun. Reveló que aquel era un hombre nacido en Injiyó que había sido rey de Lobón, donde vivían sus hijos; que era el dueño de Akaro y Somugaga, y que era el mismo Olokun, pues era el dueño de los Guolodi, a los que los Mandingas llamaban Ma y los Haussa, Adjon. Así lo hicieron los Aguado, y prepararon la corona (Adé) de Olokun.
15.Oyekun Meji, el Babalawo de la tierra de los Egun
Osheiwomo era hijo de un gran Babalawo difunto que fue jefe de los Agboni. El hijo decidió que, cuando se cumpliera el aniversario de la muerte de su padre, le haría las honras fúnebres que deben hacérseles a los Egun de los Babalawos difuntos, y para esto fue a mirarse con Orúnmila, quien le hizo Osode y le vio este Ifá, Oyekun Meji. En la conversación, Orúnmila le dijo: «Tú piensas hacerle las honras fúnebres al espíritu de tu padre; pero, como él era jefe de los Agboni, tienes que sacrificarle 16 carneros, comenzando 16 días antes del aniversario de su muerte y dándole al espíritu uno por uno durante los 16 días». Osheiwomo, al oírlo, se dijo a sí mismo: «¿Que voy a hacer eso? El dinero que mi padre me dejó es para mí, no para gastarlo en eso. ¿Qué se cree Orúnmila?». Y no hizo el Ebó.
Llegó el día del aniversario y comenzó el baile de las caretas de los Egun. El padre de Osheiwomo montó en un Egun y bailó al son del tambor sobre un tablado sostenido por dos postes de marañón, uno de ellos cubierto por una extraña rama de mariwó. Al bajar de la tarima y pasar cerca de la columna, al Egun se le enredó en la rama el paño que le cubría la cabeza: por más esfuerzos que hacía no podía liberarse; saltaba, brincaba, y cayó sobre muchas telarañas. Osheiwomo, al ver aquello, cogió un machete y cortó la rama que lo apresaba, levantando todas las telarañas que caían sobre el Egun que encarnaba a su padre.
Cuando Osheiwomo se levantó para volver a tocar su ilú, el Egun de su padre lo tomó por el brazo y le dijo: «Hijo mío, tú has visto la muerte. Esa rama que cortaste era la metamorfosis que realizó Ashikuelú para vengar a Ifá por tu falta de respeto. Y yo, antes de verte humillado, prefiero que vengas conmigo al reino de los Egun». Y tomándolo por un brazo se lo llevó consigo al reino de los Egun, donde el Obá era Ikú Alasho Ona y el adivino era Oyekun Meji. El padre Egun, mientras se lo llevaba, cantaba así:
Y entonces le dijo: «Tú no comprendes que, si tocas a un Egun y no eres obediente, te tienes que ir con él».
16.Oshún Aweyemi Ayaba, la que adivinaba por el Egun
En la tierra Orun Nile vivía Aweyemi, una mujer muy bella que tenía muchos pretendientes; trabajaba la obra espiritual y curaba a todos los habitantes de aquella tierra. No aceptaba los requerimientos de ninguno de sus enamorados, a pesar de ser estos muy poderosos. Un día fue a casa de Orúnmila porque sus pretendientes eran muy impertinentes; Orúnmila la miró, le salió este Ifá y le dijo que tenía que hacerle un sacrificio a Eshu para no sufrir accidentes en su vida. Oshún le respondió: «Eshu es mi enemigo; yo no quiero ni tratarlo». No hizo el sacrificio y se casó con Shangó. Eshu, para vengarse, preparó polvo de brujería (afoshé Ogú), y cuando ella pasaba se lo tiró a la vista y la dejó ciega.
Oshún había tenido muchos hijos con Shangó, tantos que ya no cabían en la casa, y estos la sacaron fuera. Al verla ciega, Shangó la abandonó, y ella tuvo que ir de nuevo a casa de Orúnmila. Cuando llegó, estaba allí Azojuano, y Orúnmila le dijo: «Por no hacerme caso te pasó toda esta desgracia. Tienes que ponerle Ebó Shuré a Eshu». Entonces ella obedeció y fue mejorando, pero ya no recuperó su visión: solo veía en espíritus.
Tomada por los brazos de Orúnmila y de Azojuano, la llevaron a su casa. Cuando sus hijos la vieron llegar así, entre dos poderosos, se arrepintieron y se le tiraron pidiéndole perdón. Ella los perdonó, pero les dijo: «Como tengo que trabajar la obra espiritual y andar con este bastón de cobre a causa de mi vista, no quiero vivir con ustedes. Voy a vivir aparte, donde siempre Azojuano y Orúnmila serán mi compañía, con mis cinco criados». Orúnmila y Azojuano le echaron su bendición y le dijeron: «Desde ahora serás Oshún Aweyemi Ayaba Aboni, Oshún la que adivina por el Egun». Y desde entonces, aunque ciega, Oshún ve a través de un vaso de agua, adivinándole a la gente como antes.
Nota: aquí nació adivinar o mirar con un vaso de agua. Esta Oshún lleva en las tinajitas una piedra de la Caridad del Cobre (piedra mineral), 1 coral, 1 ámbar, 1 azabache y 1 machete pequeño; además, el bastón de cedro, que se carga con: ero, obi, kolá, osun naború, obi motiwao, cabeza de gallina y tierra de la casa. Vive entre Orúnmila y Azojuano; se le pone frente a ella una copa con agua de río, agua bendita y agua de pozo —que es la clarividencia espiritual— con una piedra de alumbre dentro. Los animales del Ebó son: gallo para Eshu y Azojuano, las gallinas negras para Orúnmila y las gallinas amarillas para Oshún. Se le pone Ebó Shuré a Eshu.
17.El vendedor de herramientas
Un hombre, hijo de Shangó, se dedicaba a fabricar piezas y herramientas de los Santos —los Santos eran Olokun, Dadá y Abañí—. Era muy divertido, andaba siempre de fiesta en fiesta y, por esa razón, era muy informal con las personas que le encargaban los trabajos. La gente le entregaba el dinero adelantado porque le tenía confianza, ya que era un verdadero maestro haciendo herramientas; él vivía confiado, y los trabajos se le iban acumulando. Cuando se ponía a trabajar para cumplir los compromisos atrasados, le cogía la noche, recogía sin terminar y se iba para las fiestas, donde las hubiera esa noche, regresando al amanecer para acostarse a dormir.
Se fue corriendo la voz de su informalidad por el pueblo, hasta que llegó a sus oídos. Decidió entonces poner un aprendiz que lo ayudara, pero la gente se seguía quejando. Un día llegó una persona que tenía fecha fijada para recoger a Abañí, y las herramientas no estaban terminadas. El aprendiz recibía los recados y, al mismo tiempo, los regaños de las personas, y no podía despertar al hijo de Shangó por las mañanas. Llegó el día en que el aprendiz se cansó de la lucha con la gente por culpa de su amo y le dijo que no estaba dispuesto a soportar más regaños; el maestro lo despidió, y el aprendiz se fue y puso su propio negocio de herramientas, sin ser operario, y el negocio le fue muy bien.
Al hijo de Shangó, en cambio, empezó a irle mal: por su informalidad ya nadie le mandaba a hacer nada. Enfermó y fue a ver a Orúnmila, pensando que le estaban echando brujería. Orúnmila le hizo Osode, le vio este Ifá y le dijo: «Todo lo que está pasando es por la mala propaganda que te has hecho, unida a las malas lenguas y a los malos pensamientos sobre ti. Haz Ebó para que te sientas bien de salud, pero no para prosperar en el negocio de las herramientas de Santo, pues todo lo perdiste por tu cabeza».
18.El conocimiento del pescado en el Mundo
La humanidad pasaba grandes problemas y trabajos en el mundo: no tenía salud ni comida. La tisis hacía estragos en la población, y la gastroenteritis y todas las deficiencias intestinales no dejaban progresar a los niños (omo kekere y omo titun) de la Tierra. Los huesos no tenían fortaleza. En aquella época los seres humanos vivían congregados cerca de las grandes masas de agua, dulces y saladas, pues grandes monstruos poblaban las tierras interiores y les hacían la vida imposible. Todo su padecer venía de la falta de un alimento lo suficientemente nutritivo para sostener sus necesidades.
Dirigidos por los Imoles, que después pasaron a ser los Orishas, comenzaron a suplicarle a Olofin que tuviera clemencia de sus hijos. Shangó tuvo la virtud de ser escuchado en sus ruegos, y Olofin le dijo que le ofreciera a la humanidad un alimento que aún no se conocía en la Tierra, el río y el mar: el pescado (Ejá Tuto). Olofin le entregó a Shangó un muñeco (agborán) de una criatura para que lo conservara con él y pudiera lograr la perpetuación del sustento de la humanidad, de los hijos de Olofin.
Entonces vinieron a la Tierra, en forma de lluvia, todas las clases de pescado (Ejá Tuto), y la humanidad tuvo la oportunidad de probar sus carnes, que con el tiempo contribuyeron a fortalecer sus huesos y cerebros; así pudieron ir progresando en sus vidas y alcanzar los puestos que Olofin designaba a los seres humanos en la Creación. Entre estos peces hubo dos que se distinguieron por ser los contenedores de los secretos arcanos de la religión primitiva de los seres humanos: Ejá Bo, el pargo, y Ejá Oro, la guabina. A la vez, todos los demás peces se fueron multiplicando en las distintas aguas, saladas y dulces, creando con ello, por voluntad de Olofin y gracias a Shangó, una fuente de alimentación importantísima para la humanidad.
Nota: en este Ifá se señalan descalcificación, tisis y úlceras por deficiencia de aminoácidos; habla también de piorrea y de infecciones estomacales y de la sangre. Recomienda tomar sopa de pescado y gallina y comer ñame como alimento de orden general. En este Ifá fue donde se conoció el pescado en el mundo.
19.Donde Eshu previno la completa aniquilación de los peces en la Tierra
Awó Oyé se llamaba Orúnmila en la tierra Lale Ode, y siempre, cuando salía la luz del día, hacía ceremonias en aquella tierra, que era la tierra de los peces; estos decían que para ellos salía la luz del día antes que para nadie. Awó Oyé le vio este odu al Obá de los peces, que era dueño del lecho del mar y del río. El Obá y sus súbditos hicieron el Ebó que Orúnmila marcó, tuvieron muchos hijos y se regaron por todos los mares y ríos. Pero la mujer del Obá de los peces no quiso hacer el otro Ebó que Orúnmila mandó para prevenir el ataque de los seres humanos.
Ella no lo hizo porque decía que no era posible que tuvieran enemigos, pues veía a sus hijos seguros en el fondo de los ríos y de los mares. Tomó a Awó Oyé por un estafador y a Eshu por un mentiroso, y miró al cielo llena de orgullo, como si ella y sus hijos nunca fueran a morir; se hizo sorda a todo lo que dijeron Awó Oyé y Eshu. Cuando los seres humanos se desarrollaron, tomaron guatacas, machetes, redes y un güiro ovalado, embalsaron el río y comenzaron a desaguar el lecho de los ríos y mares; cogieron a los peces y los pusieron encima de ñame hervido, y Shangó y Eshu les dijeron: «Cómanselos, que son un gran alimento». Y esto fue un mandamiento para los seres humanos.
20.El secreto del pescado fresco (Ejá Tuto) a Shangó
Con este rezo se realiza la gran ceremonia de darle pescado fresco (Ejá Tuto) a Shangó, cuyo desarrollo completo —materiales, escritura del odu bajo la arena, las 16 hojas de siempreviva, el gallo, los 2 pescados y los 16 adimú— quedó detallado en la relación de obras de este odu. Cuando se trata de Shangó, las cabezas de los pescados no se separan del cuerpo: estas, junto con el gallo y sus iñales y los iñales del pescado, se ponen dentro de Shangó, pero el cuerpo del gallo va sobre Oyekun Meji, que está cubierto con arena. A los tres días se recoge todo, también la arena, y se hace Ebó, que va para el río, menos el gallo, que va enterrado al pie de una mata de caña brava.
Nota: esta ceremonia para Shangó tiene Itá; en ella se le dan dos gallinas negras a Orúnmila, que se pueden comer. Y siempre hay que darle 2 pescados (Ejá Tuto) a Shangó.
21.Cómo Orúnmila reveló la forma de protegerse de la Muerte
Fue Oyekun Meji quien reveló cómo Orúnmila le enseñó a la humanidad la manera de protegerse de la muerte prematura. Cuando el hombre fue creado, la Muerte consideró a la nueva criatura su comida preferida: fue la única divinidad que se alegró de que Dios creara al hombre. Mientras las otras lo veían como un ser inferior creado para servirlas, la Muerte lo veía como provisión de alimento. Esperó a que el hombre se multiplicara y, después, se dirigió a capricho a sus moradas a escogerlos para comérselos. Careciendo de medios de defensa propia, y sin poder siquiera responder a la lucha, el hombre se resignó al ataque incesante de la Muerte: no tenía a quién apelar, pues por la misma lógica con que él consideraba a los animales inferiores comida para alimentarse, la Muerte lo consideraba a él carne para comer.
Siempre que comprendamos la filosofía de la existencia de las plantas y los animales, creados para servir un propósito en el sistema planetario, no debemos angustiarnos indebidamente ante la inevitabilidad de la muerte: tal como utilizamos las plantas y los animales inferiores para satisfacer nuestros hábitos y deseos, así nos encontramos nosotros a merced de las divinidades más poderosas. Pero, habiéndonos dado un papel en el sistema planetario —que incluye la provisión de comida para los altos poderes—, Dios nos otorgó el intelecto para defendernos como mejor podamos, sea apaciguando o mediante la distracción. Esto queda claramente ilustrado en la siguiente revelación de Oyekun Meji:
Cuando el hombre finalmente se acercó a Orúnmila en busca de adivinación sobre cómo detener la amenaza, este le dijo que no había sacrificio capaz de desviar de él la atención de la Muerte: su carne era lo único que satisfacía aquel divino apetito. Les preguntó si había algo que pudiera impedirles a ellos comer sus propias comidas preferidas —ratas, pescados, aves, chivos, carneros y hasta vacas, predilectas de los sacerdotes de las divinidades—. No obstante, les dijo que la mejor forma de protegerse de una divinidad malvada era hacer sacrificio con lo que ella tiene prohibido; y Orúnmila, en su capacidad de Eleri Ukpin, testigo de Dios en la creación, es el único que sabe lo que cada divinidad prohíbe.
Les aconsejó entonces preparar ñame machacado o revuelto (obobo en Benín; ewo o elo en yoruba), al cual debían agregarle pequeñas guijas, y buscar además un pollo pequeño vivo. Reunidos todos los hombres en el salón de conferencias donde la Muerte acostumbraba a escogerlos uno tras otro, Orúnmila les indicó comerse el ñame machacado botando las guijas, y atar el pollo a la entrada de la casa de Eshu, sin matarlo. Cuando la Muerte se acercó para asestar otro ataque, halló las guijas que los hombres desechaban de sus comidas; se las puso en la boca para probar lo que comían, y no pudo masticarlas. Pensó entonces que quienes eran capaces de comer objetos tan duros debían de ser criaturas aterradoras, capaces de luchar si se las provocaba demasiado. Y mientras meditaba su próximo paso, el pollo atado a la entrada de la casa de Eshu comenzó a gritar «¡UKU YEE!»; al escucharlo, la Muerte salió corriendo, porque tiene prohibido el sonido del pollo. Dejó a los hombres en paz, y ellos se alegraron y le dieron las gracias a Orúnmila por mostrarles su secreto.
Desde esa fecha, la Muerte diseñó otras formas de llegar al hombre, a través de terceros, pues por sí misma es una divinidad medrosa y ya no pudo matarlo directamente. Se apoya desde entonces en sus hermanos más agresivos y vengadores: Ogún, divinidad del hierro, que mata mediante accidentes fatales; Shangó, divinidad del trueno, que mata mediante el rayo; Sankpana (Azojuano), que mata mediante epidemias como la viruela, la varicela y el sarampión; y la divinidad de la Noche, que mata mediante la brujería. Y cuando estas divinidades mortales se muestran lentas en la búsqueda de comida para la Muerte, el Rey de la Muerte utiliza a su esposa, la Enfermedad, para que busque comida para la familia. Por eso, cuando Oyekun Meji aparece en la adivinación, a la persona se le puede decir que la Muerte la está acechando, pero que debe hacer sacrificio a Eshu con ñame machacado mezclado con sal y aceite de palma, cargado todo con guijas, y atar un pollo vivo en el lugar sagrado de Eshu para espantarla.
22.Él hizo adivinación para la Lluvia
Con el sobrenombre de Edidu Kpere Kpere Ojumuna, Oyekun Meji hizo adivinación para la Lluvia en el Cielo, antes de que esta viniera hacia el mundo. La Lluvia se llamaba Ojogidigidi Tiinshe Omo Okurin Orun. Le aconsejó hacer sacrificio, porque iba a presentarse en el mundo en medio de enemigos: un macho cabrío, tela negra y un montón de garrotes. La Lluvia hizo el sacrificio antes de partir hacia la Tierra.
Cuando estaba a punto de nacer, sus mayores más agresivos ya se encontraban en la Tierra: el Sol, la Claridad y la Sequía, que habían jurado que no habría lugar para la Lluvia en este mundo. Mientras tanto, la Lluvia comenzó a amenazar. Como ya había sacrificado a Eshu, se dispuso a salir en su viaje; Eshu sacó entonces la tela oscura del sacrificio y la desplegó en lo alto formando una gruesa capa de nubes, y se produjo una oscuridad total en la Tierra. Después le entregó a la Lluvia muchos de los garrotes del sacrificio y le aconsejó usarlos para golpear a cualquiera que se atreviera a pararse en su camino. Esos garrotes son los aguaceros con que la Lluvia castiga, hasta el día de hoy, tanto a reyes como a esclavos, a los de arriba igual que a los de abajo. Fue así como pudo someter al rocío, la sequía, el calor, el polvo y los árboles, que eran sus enemigos.
23.Cómo el pescado llegó a multiplicarse
Oyekun Meji hizo adivinación para el Pescado cuando estaba llegando procedente del Cielo. El Pescado era la hija del Río en el Cielo. Oyekun Meji le aconsejó hacer sacrificio con el fin de que pudiera tener muchos hijos en la Tierra: un chivo, una gallina y una paloma. Ella hizo el sacrificio y vino al mundo, donde comenzó a tener hijos en múltiplos de cientos a la vez.
24.Oyekun Meji revela el regreso de las divinidades al Mundo
Estos eran los nombres de los Awoses que hicieron adivinación para Oyekun Meji cuando venía hacia el mundo. Le aconsejaron sacrificar un macho cabrío a Eshu y ofrecer chivo, gallo, paloma, tela blanca y cauris a Olokun, la divinidad del agua. Él hizo los sacrificios.
Las 200 divinidades (Ugba run mole en yoruba; Ihenuri en Benín) decidieron visitar la Tierra para ver cómo la estaban pasando sus habitantes. Al llegar a la frontera entre el Cielo y la Tierra, en Ojá Ajigbomekon, se encontraron con dos mujeres llamadas Ojá y Ajé, que personificaban el dinero y la prosperidad. Casi ninguna de las 200 divinidades hizo sacrificio antes de abandonar el Cielo, ni se molestó en obtener el permiso de Eshu, a quien todas despreciaban por oscurantista. Apenas partieron, Eshu desató el cordón de la Lluvia: pronto comenzó a llover pesadamente y todas las divinidades buscaron refugio en un lugar u otro. Orúnmila, a quien su adivinador le había aconsejado no detenerse hasta llegar a la Tierra sin importar cuán fuerte lloviera, continuó solo su viaje, acompañado por las dos mujeres. Cuando llegaron, sus hijos les dieron trajes blancos para vestirse.
La lluvia cayó de manera continuada durante tres años. Orúnmila, mientras tanto, vivió en matrimonio con las dos mujeres, Ajé y Ojá, que le dieron hijos; pero las otras divinidades no llegaban. Cansados de esperar, sus hijos y seguidores en la Tierra salieron a buscarlas, y cuando las encontraron y las persuadieron de seguirlos a la casa, ellas declinaron la oferta, alegando que estaban bastante cómodas en sus nuevas moradas y ambientes. Por su parte, Orúnmila practicaba con éxito el arte de Ifá en la Tierra y había reclutado varios conversos; también se dedicó al comercio con la ayuda de Ajé y Ojá, convertidas en sus esposas, y ambas lo hicieron excesivamente rico.
Esta revelación explica por qué los lugares sagrados de la mayor parte de las divinidades se mantienen fuera de la casa hasta el día de hoy, con excepción de Orúnmila junto con Ajé y Ojá (Olokun), quienes lo siguieron al mundo: el resto permanece en los distintos lugares donde se refugió de la lluvia cuando venía llegando. También explica por qué a Olokun y a Orúnmila se les sirve con ropas blancas: esos fueron los trajes que usaron cuando llegaron a la Tierra, empapados por la lluvia del viaje. Y explica por qué de los hijos de Oyekun Meji no se espera que utilicen paraguas, ya que su divinidad patrona no se protegió de la lluvia que lo mojó en su viaje desde el Cielo.
Si el Ono Ifá se prepara con cuidado para los hijos de Oyekun Meji —aquellos para los cuales este odu sale en el Igbodun—, serán muy ricos y prósperos en la vida, siempre que sean capaces de desechar el uso de paraguas y nunca permitan que la lluvia les impida realizar lo que estén proyectando hacer. Su prosperidad suele estar influida por las esposas, si tienen la suerte de casarse temprano con la mujer adecuada. La mejor profesión para los hijos de Oyekun Meji es la cría de animales de granja o el comercio: ese fue el consejo dado a Oyekun Meji antes de abandonar el Cielo, debiendo comerciar con ovejas, aves, cerdos, chivos, vacas o lo que fuere. Esto le daría un buen inicio en la vida, para desde ahí graduarse hacia lugares más altos del empeño económico.
25.El nacimiento de Oyekun Meji
El padre de Oyekun Meji era tan paciente como el vertedero de escombros (Otiton en yoruba; Otiku en Benín), mientras que su madre era tan fuerte como el cruce de tres caminos. En otras palabras: el padre era un lego, y la madre era una bruja que solía transfigurarse en el mundo astral y psíquico para asistir a las reuniones de los Ancianos de la Noche. Cuando los poderes de la esposa se hicieron demasiado dominantes, el padre fue por adivinación, y se le dijo que hiciera sacrificio con una boa (Okaa en yoruba; Arumoto en Benín). Lo hizo, y la esposa pronto quedó embarazada.
La noche en que iba a parir, ella volvió a transformarse para pasar al mundo de la brujería. Cuando despertó, Eshu había colocado la boa del sacrificio en el fondo de la casa. Sintió entonces deseos de hacer sus necesidades y se dirigió al fondo, donde tradicionalmente se hallaba el servicio, alejado de la vivienda; al ver la serpiente, corrió atemorizada, alejándose de la casa hasta llegar al cruce de los tres caminos. Allí, de repente, se le presentaron los dolores y parió un varón sin que nadie la ayudara. Estaba tan contenta por la doble salvación y alegría de aquella noche —había escapado de la muerte sobreviviendo al ataque de la boa y, al mismo tiempo, tuvo el hijo que llevaba años deseando— que al niño se le llamó Oyekun Meji.
Cuando este odu sale en la adivinación para una mujer que desea un hijo, se le debe decir que ella es la responsable de su infecundidad, ya que no solamente es más fuerte que su esposo, sino que ve más de lo que él ve; se le aconseja subordinarse a la autoridad del esposo si verdaderamente desea parir. Si sale para un hombre ansioso de que su esposa tenga un hijo, se le dice que ella no está tan deseosa como él; para lograrlo, el hombre deberá utilizar una boa para hacer sacrificio a su Ifá, si lo tiene, o hacer los preparativos para recibir el suyo propio, y así contener los poderes diabólicos superiores de su mujer.
26.La venida de Jewesun a la Tierra
También fue Oyekun Meji quien reveló cómo Jewesun vino a este mundo. El Awó que hizo adivinación para él antes de que abandonara el Cielo se llamaba:
Al hijo de Dios, que en el Cielo se llamaba Jewesun, se le dijo que hiciera sacrificio con una oveja y tela roja para poder sobrevivir a la conspiración que los seres humanos iban a organizar contra él en la Tierra. Se le dijo también que le diera un macho cabrío a Eshu, lo cual rechazó bruscamente, porque había jurado venir al mundo a destruir las fuerzas del mal representadas por Eshu; sin embargo, accedió a sacrificar la oveja y la tela roja. El Awó le advirtió que, si no hacía el sacrificio a Eshu, serían los agentes de este quienes lo matarían, acortando el término de su vida y de sus obras misioneras en la Tierra; no obstante, como ya había sacrificado la oveja, despertaría pasados tres días, y su fama lo sobreviviría después de su regreso al Cielo. Cuando llegó al mundo y se disponía a predicar la objetividad de la verdad, la forma en que se vivía en el Cielo y el amor de Dios por sus criaturas, Eshu se le apareció en un sueño y le advirtió que ni siquiera Dios mismo había podido eliminar sus influencias del sistema planetario, y que si no le daba el macho cabrío, tendría que echarse la culpa a sí mismo, pues influiría sobre sus seguidores para que lo destruyeran. Jewesun volvió a negarse a servir a Eshu, sosteniendo que el bien nunca podría rendirse ante el mal. Y a Jewesun realmente lo mataron tres años después de haber iniciado su trabajo en la Tierra.
27.Cómo fue que lo llamaron Jewesun
Su madre había ido en secreto a ver a Orúnmila la víspera de la partida de Odo Agutan hacia la Tierra, y lo persuadió de hacer el sacrificio a Eshu que su hijo había rehusado. Llegó a la casa de Orúnmila con el macho cabrío justo después de la puesta del sol. Orúnmila le dijo que tenía que arrancar 201 hojas diferentes en el monte para lavar con ellas la cabeza de su hijo en el lugar sagrado de Eshu; y como es imposible lavar la cabeza de una persona en su ausencia, no había modo de realizar el sacrificio. Cuando la mujer insistió en que Orúnmila improvisara algún arreglo, él replicó que las hojas del bosque ya estaban durmiendo y que no se las debía molestar. Esta expresión, en yoruba, significa «Jewesun», y por ella dijo Orúnmila que ese debía ser el nombre de Odo Agutan cuando llegara a la Tierra. Como Jewesun debía partir a la mañana siguiente, no hubo posibilidad de hacer el sacrificio a Eshu, y este nunca se realizó. Cuando este odu sale en la adivinación para un niño concebido, a los padres se les debe decir que viene al mundo como un reformador; pero, a menos que se haga el sacrificio especial por él —como se le dijo a Odo Agutan en el Cielo—, el niño no vivirá para cumplir su tarea, y su popularidad solo florecerá después de su muerte.
Los trabajos terrenales de Oyekun Meji
28.Él hizo adivinación para el Fuego (Oloba)
Se le preguntó entonces a Orúnmila qué podía hacerse para revitalizar al Fuego. Después de la adivinación, Orúnmila reveló que la única manera de traerlo de regreso a la vida era preparar, con aceite de palma, tres pedazos secos de nuez de kolá, hojas secas de palma y un gallo, un sacrificio especial para bañarlo. Preparado el sacrificio, Orúnmila lo llevó a un cruce de caminos y allí lo lavó; después del baño, Oloba fue llevado de regreso a la casa. Los tres pedazos de nuez de kolá, las hojas de palma y el aceite se molieron juntos, y con eso se le marcó la cabeza. Poco después, Shangó liberó el rayo en el cielo, que invocó a Oloba de regreso a la vida y encendió el fuego, el cual desató rápidamente una conflagración.
Por eso a Orúnmila se le alaba con el canto que expresa que fue la única divinidad que le devolvió la vida al fuego cuando estaba tan enfermo y débil que no podía quemar ninguna cosa ni persona. No obstante, Orúnmila le advirtió al fuego que nunca debía pagarle con ingratitud y que siempre debía recordar lo que había hecho por él. Por eso, hasta este día, cuando el fuego entra en una casa donde está Orúnmila, aunque la consuma, no toca el lugar sagrado de Orúnmila: siempre hace un círculo a su alrededor. Ese poema es el encantamiento que utilizan los sacerdotes de Ifá para apagar el fuego ardiente cuando amenaza con causar destrucción.
29.Por qué los hijos de Oyekun Meji no usan gorros
Estos son los nombres de los Awoses que hicieron adivinación para Oyekun Meji. Le aconsejaron hacer sacrificio de modo que pudiera multiplicarse: carnes de animales domésticos y del monte, tales como cerdos y guineas, y dos ovejas, para que sus hermanos pudieran multiplicarse. Él hizo el sacrificio. Los sacerdotes prepararon una de las ovejas con medicinas, añadiendo las hojas adecuadas y el Iyerosun de Oyekun Meji; después la llevaron al pie de la palma, donde la bañaron con las hojas preparadas, y al propio Oyekun Meji se le dijo que se bañara con las hojas al pie de la misma palma, que era una palma joven que recién comenzaba a crecer.
Después del baño, la olla y su contenido se pusieron boca abajo cubriendo la joven palma, de la cual se esperaba que echara la olla a un lado cuando creciera. Fue así como Oyekun Meji floreció, después de echar a un lado el gorro de la pobreza al pie de la palma; y por esto se supone que los hijos de Oyekun Meji no usen gorros en la cabeza. Oyekun Meji trajo entonces a la casa a la oveja bañada; la segunda oveja y las carnes restantes se prepararon y enterraron en el suelo de su casa, y fue así como su cabeza se hizo fuerte. Dejó que la oveja paseara por el pueblo mientras la cuidaba con esmero, y a medida que esta se multiplicaba, él tuvo varias esposas e hijos.
Cuando Oyekun Meji sale durante una iniciación en el Igbodun, a la persona se le debe decir que su cabeza no es fuerte: deberá ser llevada por un sacerdote habilidoso, que conozca el Ono Ifá (Odi Ka) adecuado, a un cruce de caminos, con un gallo, 3 pedazos de nuez de kolá y hojas secas de palma, para ser bañada allí. También se le dirá que él es unión y que debe ser bañado por Awoses en un cruce de caminos. Si es capaz de hacer sacrificio, prosperará en la Tierra; y se le debe aconsejar que comience en la vida con la cría de ovejas o cerdos, que se desarrollará a dimensiones de mayor amplitud.
30.Cómo Eji Oye solucionó el problema de la muerte
Tan pronto como Oyekun Meji comenzó a prosperar, la Muerte se puso tras su rastro, pues con frecuencia se dice que la Muerte no mata a un chivo que no tenga una existencia establecida: raramente va detrás de mendigos y vagos, y es en el momento en que una persona comienza a escalar el árbol de la prosperidad cuando la Muerte empieza a perseguirla. Por eso dice Orúnmila que el paso a la prosperidad es, con frecuencia, tortuoso y duro. En esta ocasión, Oyekun Meji comenzó a tener sueños aterradores e invitó a algunos de sus sustitutos a que hicieran adivinación para él. Los Awoses que invitó se llamaban:
Ellos le dijeron que hiciera sacrificio con 4 gallinas, 4 ratas y 4 pescados, para poder sobrevivir a las malvadas maquinaciones de la Muerte en su contra. Hizo el sacrificio, y Eji Oye vivió hasta una edad avanzada. Se ha revelado que en realidad no murió: caminó de regreso al Cielo.
31.Cómo Oyekun Meji ganó favores y regalos
Para poder disfrutar de los frutos de su trabajo sin molestias y sin riesgo de regresar a la penuria, Oyekun Meji tuvo que hacer otro sacrificio. Después de ofrecer una rata y un pescado para protegerse de la muerte y de la enfermedad, se le dijo que ofreciera un cerdo a Ifá y un segundo chivo a su cabeza. Hizo los sacrificios y se volvió tan rico que no podía creer que fuera dueño de todo lo que tenía. Los hijos de Oyekun Meji son con frecuencia muy prósperos, debido al sacrificio hecho por él al principio del tiempo. Los Awoses que hicieron esa adivinación se llamaban:
También le dio un macho cabrío a Eshu, gallo a Ogún y tortuga a Osanyin: así compró la prosperidad de todas las divinidades principales.
32.Oyekun Meji se convierte en Rey de la Noche
Las divinidades tenían el hábito de celebrar reuniones cada cinco días. En una de ellas se propuso que cada divinidad demostrara sus hazañas para que las demás las vieran. Oyekun Meji se vanaglorió de ser el único que sabía cómo impedir que los gusanos penetraran en una cosa podrida, y cómo hacer que un animal muerto fuera más famoso que su equivalente vivo. Se le dijo que en la próxima reunión debía demostrar esas capacidades.
Al día siguiente, Oyekun Meji fue al mercado, compró un chivo y lo paseó por el pueblo con una soga atada al pescuezo; durante el paseo, el chivo solo emitió sonidos inocuos en los que nadie se fijó. Al otro día sacrificó el chivo y le quitó la piel para ponerla a secar; tan pronto estuvo lista, hizo con ella un tambor. Cuando lo tocó, su sonido se escuchó en todo el pueblo, tanto que la gente comenzó a preguntarse qué se traía entre manos. El día señalado fue a la reunión con su tambor untado con un jabón negro, especialmente preparado para expulsar a las brujas del ambiente donde uno se desenvuelve.
Llamado a demostrar sus puntos, respondió preguntando si alguien había escuchado el sonido del chivo vivo que recientemente había paseado por todo el pueblo: unos pocos miembros confirmaron haber oído sus berridos, pero muchos otros dijeron no haber escuchado sonido alguno. Preguntó entonces si alguien había escuchado el tambor que había estado tocando los dos últimos días, y todos confirmaron haberlo oído, aunque se preguntaban cómo iba a demostrar su punto. Explicó entonces que el jabón pegajoso en la cara del tambor era el animal podrido que no tenía gusanos, y que el tambor era el animal muerto que sonaba más alto que uno vivo. Todos los miembros comprendieron, y al instante fue hecho Rey de la Noche.
Si Oyekun Meji sale en adivinación de Ikín para un hombre, se le debe decir que ofrezca un chivo muerto a Ifá, matándolo antes de servir a Ifá con él: es una ofrenda especial, porque Orúnmila desea hacerle una revelación secreta. Si sale para una mujer, tiene muchas posibilidades de estar embarazada o con la menstruación; si ninguna de las dos cosas aplica, se le aconseja ofrecer un gallo a Ogún para prevenir cualquier incidente que la pueda llevar a derramar su sangre en los próximos tres a cinco días. Se le dirá también que hay una mujer vieja creándole problemas con brujerías, por lo que deberá ofrecer una gallina y nueve huevos a la noche para neutralizar sus malvadas maquinaciones. Y a él o a ella se les debe advertir que, si no se les ha perdido algún dinero, esto pronto sucederá; pero no deberán molestarse, ya que esa pérdida está destinada a pagar por calamidades más dolorosas.
33.Oyekun Meji le puso Adenimi a un niño
Cuando este odu sale en la adivinación para una mujer embarazada, de seguro tendrá una hembra, a quien se le llamará Adenimi. Oyeku preguntó a sus seguidores: «¿Quién tiene un físico rollizo y corpulento?». Ellos respondieron: «Es Ejiogbe». Y él respondió: «Ejiogbe es alto, pero delgado». El diálogo continuó con respecto a otros cuatro Olodus, y para cada uno Oyeku respondió: Iwori tiene la cabeza grande y las piernas gordas, pero el abdomen pequeño; Odi tiene cabeza pequeña y piernas pequeñas, pero barriga grande; Obara tiene cabeza pequeña, pero abdomen y piernas grandes; Okana tiene cabeza grande y estómago grande, pero piernas pequeñas y desproporcionadas.
Oyekun Meji alardeó entonces de que no había ningún otro Olodu con un físico simétrico de la cabeza a los pies: solo él está dotado de un cuerpo fornido desde arriba hasta abajo. Y proclamó que a cualquiera que naciera durante ese tiempo se le debería llamar «la corona rolliza y corpulenta» (Adenimi).
La significación de este elogio egocéntrico solo puede apreciarse echándoles otra mirada a los signos de cada uno de los Olodus mencionados:
34.Se adivinó para Olasumogbe cuando no tenía hijos
Le dijeron que debía hacer sacrificio con una chiva, la cola de un caballo, su ropa interior y dinero. Olasumogbe oyó e hizo el sacrificio, y los adivinos le anunciaron que tendría un hijo y que, si realizaba un segundo sacrificio, viviría para verlo crecer hasta obtener un título. Poco después quedó embarazada y dio a luz un niño, que al crecer fue hecho jefe de los sacerdotes de Osara. El día en que iba a recibir el título comenzó a llover; él quería detener la lluvia para saludar a su madre, pero la lluvia no se lo permitió: comenzó a caer y a golpear fuerte, y él se puso a cantar:
Desde ese día, en el pueblo de More se canta esta canción en el Festival del Coco y se baila en honor de las deidades Osara y Oloshe. Ifá dice que una mujer que añore tener un hijo y sea capaz de hacer el sacrificio mencionado, tendrá un hijo y lo verá, de adulto, hacerse de un título.
35.Se adivinó para el Oso del Árbol
Le dijeron que debía hacer un sacrificio contra la enfermedad con un chivo, tela negra y dinero. El Oso del Árbol oyó el sacrificio, pero no lo realizó. Poco después cayó enfermo y estuvo a punto de morir. Consultó de nuevo a los adivinos, y le dijeron que las cosas se habían puesto peores: podía hacer el sacrificio prescrito, pero ahora tendría que hacerlo doble. El Oso lo hizo tan pronto pudo, y le anunciaron que su enfermedad había sido muy grave, pero que ahora podría ser oído por todos y que no existiría árbol, por muy alto que fuera, al que él no pudiera subir hasta la cima.
Ifá dice que la persona que se mira es un caballero, y que debe hacer sacrificio para que no se enferme y tenga hasta que vender su casa antes de curarse, y quizás hasta abandonar el pueblo, porque es una enfermedad contagiosa.
36.Se adivinó para el hijo del Rey de Oyó
Le dijeron que el dios del Cielo podría iluminarlo durante ese año con el fuego del destino, y que el sacrificio era con cuatro palomas, los pantalones que tenía puestos y dinero. El hijo del Rey de Oyó hizo el sacrificio; poco después su padre murió, y lo hicieron Rey. Ifá dice que alguien vive en la pobreza y tiene muchos problemas, pero que esa persona se convertirá en un hombre rico, lo servirá todo el mundo y obtendrá un título por herencia de su padre.
37.Se adivinó para los 165 tipos de telas y para Calicó (la zarasa)
Les dijeron a los 165 tipos de tela que debían realizar sacrificio, y Calicó también debía sacrificar, para no encontrar la muerte al mismo tiempo. Los 165 tipos de tela no hicieron sacrificio; solamente Calicó sacrificó. Poco después murió el propietario de todas las telas, y la gente de la casa decidió que todas las telas acompañaran a su propietario al Cielo: pusieron todas las telas en el piso, y a Calicó entre ellas. Pero Eshu dijo: «Oh, shoko», y el pueblo contestaba: «Van». Y él dijo: «Calicó sacrificó. ¡Oh! Calicó propició. La tela elegante no debe ser llevada al Cielo». Cuando Eshu terminó de hablar, la gente apartó a Calicó de las otras telas, con las cuales el cuerpo fue envuelto.
Desde entonces está prohibido envolver los cadáveres con tela roja o con cualquier otra tela que tenga color rojo. El sacrificio es con un chivo, tela roja y dinero. Ifá dice que la persona a la que le salga este signo debe hacer sacrificio para que ella y sus parientes no encuentren la muerte al mismo tiempo; sobre todo debe realizarlo la persona masculina mayor de la familia, para que no encuentre la muerte ese año.
38.Cuando Orúnmila regresó del mar y visitó a sus hijos
Después de esto, Orúnmila fue a casa de la divinidad de los mares para adivinar, y allí vivió 16 años antes de regresar. Cuando volvía a casa, se detuvo a visitar primeramente a la Guerra, que se alegró de saludar a su padre y le ofreció mucha comida. Cuando Orúnmila terminó de comer y de beber, dijo a su hijo que necesitaba defecar, y la Guerra le respondió que nadie podía defecar en su casa. Orúnmila siguió su rumbo y visitó a su hijo el Mercado: comió y bebió, quiso defecar, y el Mercado le dijo que no había lugar para eso. Decidió entonces visitar a la Finca, que le dijo lo mismo que sus otros hijos; después visitó al Camino, y sucedió exactamente igual.
Finalmente, Orúnmila fue a visitar a la Casa. Cuando llegó y la Casa vio a su padre, mató un chivo y le brindó mucha comida; además machacó ñames e invitó a varios de sus amigos para entretenerlo. Cuando Orúnmila terminó de comer y de beber, dijo que necesitaba defecar. La Casa corrió, abrió una habitación y le dijo: «Tú eres el propietario de mi casa; mi padre puede defecar en cualquier lugar de esta habitación». Orúnmila entró, cerró la habitación y defecó; al salir, la volvió a cerrar. Poco después dijo que necesitaba defecar de nuevo, y la Casa le abrió otra habitación, que Orúnmila también cerró al terminar.
Después, Orúnmila le dijo a la Casa que debía ir a la primera habitación a limpiar lo que él había defecado. Cuando la Casa entró, se encontró con que estaba llena de dinero; y cuando abrió la puerta de la segunda, estaba llena de piedras preciosas. Entonces Orúnmila dijo que, desde ese día, los beneficios de cualquier cosa que hicieran la Finca, el Camino, el Mercado y la Guerra los disfrutaría la Casa. Ifá dice que viene un visitante y que deberá ser tratado con amabilidad y buen servicio, porque nos traerá algo que será beneficioso.
39.Cuando se adivinó para la mujer que no tenía hijos
El sacrificio es un pescado grande, una chiva y una gallina. Ifá dice que esa persona tendrá muchos hijos.
40.Se adivinó para evitar la Muerte
Se marca Oyekun Meji en el Iyerosun del tablero; se pone un poco en la cabeza del cliente, o se toma un poco, se mezcla con potaje de maicena y se le da a beber. O se toman hojas de aro, se pulverizan, se marca Oyekun Meji en ellas y se beben con un atole de maicena.
Ellos consultaron juntos. Llamaron a Olojongbodu, que era la esposa de la Muerte, y le preguntaron qué comía la Muerte. Ella dijo que ratas, pescados y carne. Le dieron a la Muerte ratas, pescados y carne, y cuando la Muerte terminó de comer, sus manos y sus pies comenzaron a temblar y su cuerpo cayó. Sacrificaremos ratas, pescados y carnes, y llevaremos el sacrificio al pie de Eshu.
41.Se adivinó para que la casa del adivino nunca estuviera vacía
Ifá dice que no nos permite pintar de blanco las cosas para las cuales estamos adivinando. Dos gallinas y dinero es el sacrificio.
42.Se adivinó para los dos amigos, Aro de la casa y Aro del campo
Ifá dice que dos personas o dos amigos deben sacrificar un chivo padre, dinero y tela para cubrir el cuerpo de los dos, para evitar que encuentren la muerte al mismo tiempo. Aro del campo y Aro de la ciudad eran dos amigos. El adivino dijo que ambos debían hacer sacrificio para no encontrar la muerte al mismo tiempo: Aro de la ciudad rehusó hacerlo, y Aro del campo falló en servirle a Eshu. Aro de la ciudad murió en su casa, y Aro del campo murió en la finca.
Dijeron que Aro del campo debía ser llevado a la ciudad, y que sus hijos tenían que venir a realizar los rituales del funeral; pero ellos dijeron que llevaban tanto tiempo en el campo que no sabían cómo debían tocarse los tambores. Por esto, aún el pueblo de Ife dice: «Aro estuvo tanto tiempo en el campo que no sabía cómo se debían tocar los tambores». Y también por esto, cuando alguien muere, cantan como canto funeral:
43.Se adivinó para Ewe del pueblo de Ipopo
El tiempo pasó, y ella tuvo muchos hijos.
Ifá dice que esta persona tendrá muchos hijos y también tendrá muchos seguidores.
44.Se adivinó para la persona que estaba sola
Ifá dice que esta persona formará una multitud a su alrededor y nunca caminará sola. El sacrificio será de 10 ratas, 10 pescados y 10 gallinas.
Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.
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