Oyeku Otura
Oyeku Tesia · Oyeku Be Etula
«Lo que está escrito, no se borra».
Rezo de Oyeku Otura
OYEKU TESIA AKIKI OLORUN OBI LOLUN MATI BIBI KONGUN AWO APIGUMI WATA ORUNMILA AKINE ADILE SARA AKUKO ABELOWO ELEBO NIBUNI ADIFAFUN ARONI MEYELE TINTATE OMO OLOKUN NIFA.
Súyere de Oyeku Otura
OSANYIN OGOROYE BA AEE OSANYIN OGOROYE BA AEE ODUDUWA ATE WORO OSANYIN OGOROYE BA AEE
En este odu nace
- Los tres cerebros del hombre.
- Que los hijos de Obatalá no beban.
- La transfiguración en las personas.
- Lo que está escrito no se puede borrar.
- Es un Ifá de Anima Sola y Oduduwa.
- Aroni era borracho y se interpuso entre Orúnmila y Olokun.
- Obatalá encontró a sus hijos enfermos.
- Es donde se le cambió el cerebro a algunas personas.
- El orgullo no permite aceptar la realidad.
Este odu señala
Oyeku Tesia ocupa el lugar número 43 en el orden señorial de Ifá. Es un signo de transfiguración, donde lo escrito no se borra.
- El Awó de este odu siempre deberá tener dos guineas chicas en su casa para criarlas.
- Es Ifá de Anima Sola y Oduduwa.
- Aquí no se come malanga; se le pone a Egun.
- Shangó hace todas las cosas marcadas y por eso planta bandera. Quiere decir: nunca cante victoria.
- Páguele a Shangó para que lo saque de las perdiciones y de la vida corrupta que lleva, porque hay personas que le dicen que lo van a hacer pero no tienen el poder para hacerlo.
- Aquí Aroni era borracho y se interpuso entre Orúnmila y Olokun, para que Orúnmila no le hiciera Ifá al hijo de Olokun. Eshu descubrió la maquinación.
- Alguien se interpone entre usted y la persona que le va a hacer Ifá.
- Aquí Obatalá, al llegar al mundo, encontró a sus hijos enfermos y les prohibió que continuaran ingiriendo bebidas alcohólicas y que se lavaran donde les doliera.
- Este Ifá osobo señala que la persona ha hecho algo grave y por eso tiene los caminos cerrados.
- Aquí se padece de los nervios por causa de problemas materiales y morales que lo agobian; la persona no duerme bien y brinca en la cama, por lo perturbado que se encuentra.
- Aquí los hijos no respetan a los padres, ni los consideran, ni oyen sus consejos.
- Este Ifá osobo Ikú o Arun Otonowa (muerte o enfermedad): se puede hacer algo para que el enfermo se mejore, pero en definitiva se muere.
- Las personas a las que se les ve este odu tienen la costumbre de no hacer nada de lo que les dicen, porque se consideran saber más que los demás o ser más Awó que los otros, pues tienen complejo de superioridad.
- Este Ifá señala transmisión por vía oral de gérmenes que le afectarán la boca, el estómago o los intestinos por succionar los órganos genitales femeninos (mamú obo). Si es mujer, por succionar los órganos genitales del hombre (mamú okó).
- Aquí, en la boca, las muelas se pudrieron por andar ésta en contacto con bocas que realizaban el acto sexual oral. Orúnmila le hizo ebbó, pero el daño había cogido fuerza y había invadido el estómago y los intestinos, que no habían hecho ebbó. El daño pasó de la boca a los conductos digestivos, que afectan el estado físico del cuerpo.
- Se manda a la persona a dejar ese modo de realizar el acto sexual y a ver un dentista y un especialista en vías digestivas.
- Aquí se padece de trastornos cerebrales, donde puede haber retraso o, lo contrario, ser personas pródigas mentalmente.
- El orgullo de la persona no le permite aceptar la realidad de lo que está viviendo y por eso perderá, pues nunca oirá consejos.
- Si la persona es médium de posesión, tiene un Egun que cuando lo irradia lo transforma como si fuera Shangó en persona.
- La persona de este odu tiene un carácter fuerte y con mucho genio; ese es el motivo por el que lo rechazan.
- Aquí no se puede negar la comida a nadie que llegue a su casa vestido de blanco, o sea, religioso.
- Se le pone bandera a Shangó para resolver problemas, tanto de trabajo como de negocios, y se le saluda todos los días.
- Para que la persona pueda operarse deberá hacer ebbó, no vaya a morir en la operación.
- Aquí se le da gracias a Oshún y a los muertos.
- Para el Awó: este Ifá prescribe que debe recibir a Osanyin de tres piezas para poder vencer y alcanzar lo que se desea obtener.
- Se prohíbe beber, pues la bebida llevará a la persona a la perdición, tanto moral como física.
- Se debe tener cuidado en la crianza de los hijos y, si son hembras, mucho más. Debe haber comprensión en sus relaciones y no imponerles las cosas a la fuerza, porque al final harán lo que ellas deseen.
- Este odu predice problemas de impotencia, producto de desajustes mentales y nerviosos; deberá hacer ebbó.
- Aquí nació que el hombre tiene tres cerebros que lo dominan, que son: el cerebelo, el estómago y las partes sexuales. Cuando los segundos dominan sobre el primero, el hombre avanza hacia la destrucción por los excesos que comete.
Cuando este Odu sale en adivinación, para una persona con cierto poder e influencia, se le dice que se convertirá en rico usando cierto artificio o trampa, que va a ignorar a su benefactor dejando atrás a sus seguidores. Debe hacer sacrificio con un chivo, tres pimientas de guinea y tres tubérculos de jengibre.
Cuando esta adivinación sale para alguien que va a una guerra o alguna misión, cargado de algo, con tremendo riesgo para su vida, debe ser advertido de hacer sacrificio con todo lo que se come (gbogbo tenu nje) y todos los utensilios de casa metidos en una jícara y lo lleva adentro del río, para que regrese a salvo, esto es si está Iré. Si sale osobo se le advierte que no debe ir a esa guerra o misión.
Cuando este Odu sale en adivinación, se le dice a la persona que no debe ir de compras. Si es una mujer se le dirá que en los próximos meses caerá embarazada y para evitar cualquier anomalía no debe comprar nueces de kolá a ninguna persona o en algún lugar en específico para que no se pierda su embarazo. Debe ofrecer un pato como sacrificio.
Cuando este Odu sale para un hombre que se propone casarse, debe decírsele que su esposa proviene del reino de Olokun y que debe realizar el sacrificio mencionado, puesto que esta mujer le proporcionará gran riqueza y prosperidad. Él, por tanto, procederá a firmar contrato de matrimonio después de haber realizado el sacrificio.
Cuando esta adivinación sale para un hombre, se le advierte que debe realizar sacrificio para que su esposa no tenga problemas en el embarazo, por calores generados en las trompas. Lo mismo se le dice a una mujer.
Cuando sale este Odu en adivinación se le advierte a la persona que si está a punto de recibir un legado, deberá hacer sacrificio para que no sufra una deformación física.
Cuando sale este Odu en Igbodu, la persona va a ser músico o artista y su padre no quiere ayudarlo con el éxito. Si no hace sacrificio su padre no durará tres años después de la iniciación. Se le debe sacrificar un carnero a Ifá. Él debe dar un banquete u ofrecer un sacrificio al culto secreto al cual pertenece. En una adivinación ordinaria se le hace un sacrificio a Awon Aje y un chivo a Eshu para evitar la pérdida de un hijo pero no a través de la muerte sino de las cosas cotidianas de la vida.
Relación de obras del odu Oyeku Otura
Se prepara un pañuelo rojo, el cual se usará para limpiarse la cara y, cuando alguien se lo pida, se lo regala. Puede hacer Ebó con el pañuelo.
Eshu-Elegba del odu Oyeku Otura
El guardiero de este odu es Eshu Añagui Elufe, un Eshu de tierra Dahomey, de origen arará, al que se le dice Epola.
Es un Eshu muy poderoso y de doble naturaleza: es seis meses bueno y seis meses malo. Es bueno los seis primeros meses del año y malo desde julio a diciembre.
Refranes de Oyeku Otura
- El que no sabe es como el que no ve.
- Lo que está escrito, no se borra.
- Ningún matador le gusta que le pasen el cuchillo por el pescuezo.
- No ofrezcas lo que no puedas cumplir.
Patakíes del odu Oyeku Otura
1.Cuando la jicotea quiso gobernar el mundo
Ayapa, la jicotea, vivía en una tierra donde ambicionaba ocupar el lugar de la serpiente y que todos vinieran a rendirle moforibale. Dándole vueltas a cómo conseguirlo, un día se dijo que si le quitaba el cerebro a todo el mundo y lo guardaba en su poder, ella sería la sabia y todos tendrían que arrodillarse a sus pies.
Buscó entonces un güiro, se lo colgó del cuello con un cordel y salió a la calle: a cada uno que encontraba le sacaba el cerebro y lo echaba dentro. Cuando el güiro estuvo lleno, quiso esconderlo donde nadie lo viera y decidió subirlo a la copa de una palma. Pero al intentar trepar no podía avanzar, porque el güiro colgado al cuello le estorbaba por delante. Ella no se daba cuenta y seguía forcejeando, sudando y sofocándose, sin saber que un muchacho la estaba observando. El muchacho le dijo que se pasara el güiro hacia la espalda y vería cómo podía subir. Al comprender que aquel niño tenía razón, la jicotea se llenó de rabia: todavía había quien supiera más que ella, y encima un muchacho. Nerviosa, tiró el güiro y se marchó.
El muchacho recogió el güiro, vio que dentro había cerebros humanos y comprendió que el único que podía resolver aquello era Orúnmila, así que corrió a su casa. Orúnmila le hizo osode, le vio este Ifá y le ordenó salir a la calle y devolverle el cerebro a todo el que estuviera sin él, cuidando de no equivocarse. El muchacho, que era Eshu, salió a cumplir la misión, pero fue colocando los cerebros trocados: el del hombre se lo puso a la mujer y el de la mujer al hombre; el de los niños a los mayores y el de los mayores a los niños.
Nota: Es un Ifá de personas invertidas, y de cuando una persona mayor tiene el cerebro infantil, como también vemos a un niño con la mentalidad de una persona mayor, o sea, un niño prodigio. Señala que Eshu le tiene los caminos trocados; hay que romper el que tiene y hacerle uno de su camino.
2.El organillero
Había una vez un rey que tenía una hija a la que cuidaba con tanto esmero que llegó a celarla hasta el punto de ponerle rejas al palacio. La muchacha se enamoró de un hombre del pueblo, pero el rey, que conocía la vida y milagros de toda su gente, se opuso a esas relaciones porque el individuo era un chulo al que no le gustaba trabajar y llevaba una vida alegre y libertina.
En aquel pueblo vivía una vieja organillera que solía tocarle a la hija del rey, y ésta se quedaba extasiada oyendo la música. El rey, contento de que su hija se distrajera, le daba dinero a la vieja. El enamorado, que siempre se quedaba mirando a la princesa diciéndole con la vista todo su amor, un día habló con la organillera y le ofreció pagarle por prestarle el órgano. La vieja se negó, porque de eso vivía, pero él insistió: se lo pidió por un mes a cambio de mil pesos, y además la ropa, los atavíos y hasta el pelo cortado de la vieja. Ella terminó accediendo.
Vestido con las ropas y el pelo de la organillera, el enamorado fue al palacio y comenzó a tocar. La muchacha se extasiaba con la música y él le hablaba cambiando la voz, hasta que un día le habló con su voz natural. Ella se sorprendió, él la tranquilizó y enseguida empezó a hablarle de amor, llegando el momento en que tuvieron relaciones y la princesa quedó en estado. Empezaron los dolores y las quejas; el rey le preguntaba qué le pasaba y ella no decía nada, mientras extrañaba a su novio, que ya no venía.
El rey mandó a buscar a un curandero que, al examinar a la joven, le dijo que estaba embarazada. El rey lo creyó imposible: su hija no tenía novio, y la única persona que visitaba el palacio era la organillera. El curandero le aconsejó mandarla a buscar, y la vieja le contó la verdad. Trajeron al novio ante el rey, que lo mandó a matar, pero la hija le suplicó que no lo hiciera y el rey, que la quería mucho, accedió por complacerla. Le preguntó a su hija si lo quería y ella respondió que sí; el novio, interrogado, contestó que se había alejado porque conocía la situación, pero que su amor era tan grande que tuvo que arriesgarse. Entonces el rey ordenó que se casaran. To Iban Eshu.
En esta historia, la vieja se clasifica como Eshu, el novio como Shangó y la hija como Oshún.
3.Orúnmila y la capa roja
Por mandato de Olofin, Orúnmila llegó una vez a un pueblo transfigurado en Shangó y colocó una bandera roja en la puerta de la casa donde se alojó. Al enterarse, el rey de aquella tierra lo mandó a buscar y le preguntó si era nuevo allí; Orúnmila respondió que sí. El rey le advirtió que en esa tierra el único que podía poner bandera en su puerta era él, y que por haberlo hecho quedaba preso. Orúnmila explicó que había llegado por orden de Olofin y que la bandera era para anunciarse como adivino. Entonces el rey lo retó: si era adivino, que le adivinara.
Orúnmila le hizo osode, le vio este Ifá y le habló sin rodeos: a pesar de ser rey y de ser sumamente rico, no era feliz, pues cargaba un gran vacío espiritual por la forma en que su hija lo trataba; ella llevaba una vida disipada, no oía sus consejos, y por eso él padecía de los nervios, le costaba conciliar el sueño y, cuando dormía, brincaba en la cama. El rey, al oír tantas verdades, se abochornó y mandó llevar a Orúnmila a la cárcel para matarlo de madrugada.
Orúnmila entró en la prisión abrigado con su valiosa capa roja. Poco después llegó la hija del rey que, como siempre, andaba borracha y tenía acceso a la cárcel. Al ver al preso con aquella capa, la deseó y se la pidió, y tanto insistió e importunó que Orúnmila se la dio. Ella se la puso y se quedó dormida entre los presos. A la hora de la ejecución, los carceleros entraron buscando al reo de la capa roja, pues era la única seña que tenían. Llegaron hasta la hija del rey, la levantaron y, como estaba completamente transfigurada, no la reconocieron: la sacaron de la prisión y la ajusticiaron creyendo que era el preso.
Al día siguiente, enterado de la suerte de su hija, el rey lloró desconsoladamente y ordenó que le llevaran al reo. Cuando Orúnmila estuvo ante él, el rey le pidió que le explicara cómo era que ella vestía su capa, y Orúnmila se lo contó todo. El rey reconoció avergonzado la forma grosera en que su hija había obtenido la capa, pues la declaración coincidía con lo que él mismo había averiguado, y admitió que su orgullo no había querido aceptar como verdad el alcance de aquella adivinación. Le devolvió la capa, lo declaró libre y le dijo que, si deseaba quedarse en aquella tierra, podía poner en su puerta cuantas banderas quisiera.
Nota: Este camino señala que el orgullo no le permite a la persona aceptar la realidad de lo que está viviendo y por eso perderá.
4.Donde Aroni se le atravesó a Orúnmila
Olokun quería hacerle Ifá a su hijo y había escogido a Orúnmila como padrino, pero Aroni se interpuso para hacérselo él. Por aquellos días, Eshu, que tenía hambre, fue a casa de Orúnmila a pedirle de comer, y éste le respondió que no tenía nada que ofrecerle: el único que había pasado por allí era el hijo de Olokun para hacerse Ifá, pero con Aroni de por medio no había entrado nada a la casa.
Eshu sacó su tarro de bebida, Oda Eshuli, y emborrachó a Aroni; después fue a comprobar si de verdad estaba borracho y regresó a casa de Orúnmila a contarle que Aroni estaba tirado en la calle. Orúnmila fue enseguida a casa de Olokun y le planteó si el olúo borracho que estaba tirado en la calle era el escogido para hacerle Ifá a su hijo. Olokun reaccionó y decidió que debía ser Orúnmila, diciéndole que preparara las cosas, que él le asentaría Ifá a su hijo. A los pocos días, Orúnmila pudo darle de comer a Eshu, que con su ayuda le había quitado del medio a Aroni.
Nota: Alguien se interpone entre usted y su padrino.
5.Los tres cerebros del hombre
Awó Obayani Aum tenía por odu Oyeku Tesia y su padre se llamaba Awó Aum. Ellos eran quienes conocían los secretos de Awó Akikin Otun Olo Orun Abibo y de Osin Olo Abibo Gongo Orun, los dos poderes que gobernaban el cuerpo humano a través de Orí.
Awó Aum pensaba que no había nadie como él en el mundo, por el secreto que poseía de la dominación del cuerpo por el cerebro. Si alguien de la tierra Yoda Orí iba a verlo y él no lograba dominarle el cerebro, se ponía a pelear, y por eso vivía siempre molesto. Él alimentaba constantemente los secretos de Akinkin Otun Olo Orun Abibo y de Osin Olo Abibo Gongo Orun dándoles palomas con este canto:
Con esa ceremonia dominaba a la gente de aquella tierra. Pero su hijo, Awó Obayani Aum, era dueño del secreto de Aroni Mayeye, que era la fuerza de la inteligencia que Osanyin daba a los hijos de Olokun, y no estaba de acuerdo con lo que su padre hacía, así que determinó acabar con aquello. Se puso en camino hacia la tierra Yoda Orí y, al llegar, encontró al rey de aquella tierra, que era hijo de Olokun, entretenido y embotado por el brebaje que le había dado Awó Aum. Le hizo osode, le vio Oyeku Tesia y mandó a darle de comer a los tres puntos del cuerpo donde vivía el secreto; así le fue devolviendo al rey el dominio del cerebro, y éste se dio cuenta de todas las trampas que Awó Aum había hecho.
Olokun sentenció que Awó Aum nunca más podría vivir en su casa, y mandó recoger todas las jicoteas chiquitas para dárselas a Osanyin y a los secretos de Akinkin Otun Olo Orun Abibo y Osin Olo Orun Abibo Gongo Orun. Con los carapachos, Awó Obayani Aum fomentó el secreto de esa tierra, para que el cerebro fuera el que mandara sobre el cuerpo. Entonces Ifá le dio un Aweru a Olokun y le dijo que, cada vez que se les diera de comer a aquellos secretos, el Awó de esa tierra le daría de comer a su cabeza palomas con ese Aweru, para que su cerebro no sufriera desviaciones, cantando:
Así el cerebro se fortalecía aún más y pensaba mejor en los secretos de Olokun y de Ifá.
Nota: Akinkin Otun Olo Orun Abibo es el poder que gobierna la parte derecha del cerebro humano. Osin Olo Orun Abibo Gongo Orun es el poder que gobierna la parte izquierda del cerebro humano. Abibo es la deidad, Orisha, que le enseñó al ser humano a trabajar y a mover los miembros; vive dentro del cerebro y es familia de Orí.
Nota: Aquí nació que el hombre tiene tres cerebros que lo dominan, que son: el cerebelo, el estómago y las partes sexuales. Cuando los segundos dominan sobre el primero, el hombre avanza hacia la destrucción por los excesos que comete.
6.El precio de una ingratitud
Cuando Oyeku Otura salió hacia el mundo, tuvo éxito como sacerdote, aunque no reunió riqueza suficiente ni para comprarse un caballo. Tuvo seis discípulos que estudiaron con él para aprender el arte y la práctica del Ifismo y que, después de aventajarse y perfeccionarse, recibieron el título de sacerdotes de Ifá. Ellos alcanzaron éxito y riquezas rápidamente, pero solo manipulando la práctica de Ifá para su provecho personal: es fácil hacerse rico bajo la práctica de Ifá si el sacerdote usa su autoridad para cobrar grandes honorarios y propinas o abusa de su poder, pero Orúnmila nunca estará contento con tales sacerdotes.
Olofin invitó a Oyeku Otura y a sus seis discípulos a hacerle adivinación, para que la prosperidad regresara a su reinado. Los seis Awoses jóvenes llegaron al palacio vestidos elegantemente y en carruajes de caballos, mientras su benefactor y maestro vino vestido con modestia y a pie. En la adivinación, uno de los seis recomendó sacrificar una vaca, cantidad de chivos, carneros y cerdos, tela blanca y cien sacos de moneda para que la prosperidad retornara al pueblo. Mientras los jóvenes trataban de lucir su modo de adivinar, el experimentado Oyeku Otura esperaba el momento preciso para intervenir, y declaró que la prosperidad se había ido del pueblo porque hacía mucho tiempo no se le realizaba a cierta divinidad el ofrecimiento tradicional que requería, y esa divinidad estaba impidiendo que los hijos de la prosperidad visitaran el pueblo.
Proclamó entonces que los seis Awoses debían unirse como uno solo para el sacrificio a esa divinidad, mientras él iba al bosque en busca de hojas especiales. Tan pronto se marchó, Olofin dio la orden de encadenar a los seis Awoses en espera del sacrificio. Cuando Oyeku Otura regresó y preguntó por sus discípulos, Olofin respondió que estaban atados para ser sacrificados. Asombrado, Oyeku Otura aclaró que lo prescrito eran seis guineas, y que había habido un error en la traducción de la metáfora de Ifá, pues la palabra empleada significa a la vez sacerdote de Ifá y guinea.
Ordenó soltar de inmediato a los Awoses y prohibió que los sacerdotes estuvieran encadenados; Olofin debía darle a cada uno un chivo para quedar a bien con Ifá por el maltrato a sacerdotes de Ifá. También explicó la razón del mal rato que pasaron los seis: Orúnmila había decidido castigarlos por prostituirse y hacer mal uso de su sabiduría, usando el Ifismo para beneficio propio en contradicción con los postulados de Ifá. Les advirtió que no se convirtieran en materialistas del propio Ifismo, y que tendrían larga vida si se alejaban de ese riesgo. Los seis Awoses, desencadenados, agradecieron a Oyeku Otura y prometieron respeto a Orúnmila, ofreciéndole sus oraciones matinales y su religiosidad.
7.La guerra de los utensilios contra el río
Oyeku Be Etula hizo adivinación para todos los utensilios de la casa de la familia cuando éstos declararon la guerra al río: el mortero o pilón, los platos, las soperas, las copas, el tablero, la cuchara, el cuchillo, todo lo necesario, y la güira. A todos se les advirtió hacer el sacrificio para obtener éxito en su expedición, y todos se negaron, excepto la güira, Igba.
Cuando llegaron al río e hicieron la guerra dentro del agua, la corriente les creó vórtices que se los fueron tragando a todos, con la excepción de Igba, que se mantuvo a flote sobre el río. Al descubrir que todos sus compañeros de armas habían sido tragados por el agua, Igba comenzó a regocijarse con este súyere:
Así celebró haber sobrevivido, dándole gracias a las divinidades del río y a su adivino.
8.La mujer embarazada y las nueces de kolá
Se hizo adivinación para una mujer llamada Oye cuando estaba embarazada. Al verse a punto de abortar, fue donde Orúnmila por adivinación, sin saber que otra mujer llamada Etura, que vivía cerca de ella y solía acompañarla a comprar las nueces de kolá, venía observando el desarrollo de su embarazo. Cuando el embarazo de Oye se conoció, aun pensando que todavía no era visible, Etura comenzó a tramar estrategias para destruirlo.
Después de la adivinación, Orúnmila le preguntó a Oye si acostumbraba a comprar nueces de kolá, y ella le explicó que en esas compras siempre la acompañaba su amiga Etura. Él le advirtió que suspendiera las compras y que observara detenidamente a esa amiga, pues estaba haciendo brujería contra su embarazo. Le indicó sacrificar con un pato, porque el hijo nunca conoce dónde el pato duerme; ese sacrificio era para neutralizar el daño ya hecho por la bruja y contrarrestar el trabajo de aborto. Ella lo hizo, su embarazo se solidificó y parió con éxito y seguridad.
9.El matrimonio con la hija de Olokun
Cuando Orúnmila fue a tomar en matrimonio la mano de la hija de Olokun, le pidió a uno de sus súbditos, llamado Mayileki, que adivinara para él. Se le indicó hacer sacrificio con un chivo, una jutía, pescado, ekó y pan, y él lo hizo. Enseguida la muchacha le fue entregada como esposa.
Después de vivir juntos un tiempo, la novia le propuso que ya era hora de visitar a su padre, y él estuvo de acuerdo. Mientras viajaban en canoa sobre el agua, Orúnmila vio un pez gigantesco lleno de manchas, de gran cabeza, que llevaba una pluma de loro en la boca. Creyendo que aquel pez era su suegro, le rindió moforibale, pero su esposa le aclaró que no: aquel pez era uno de sus esclavos. Más adelante, Orúnmila encontró a Olokun en su morada y se postró a saludar a su suegro. Fue recibido con gran hospitalidad y, cuando llegó el momento de regresar a casa, Olokun ordenó entregarle a la esposa toda una serie de riquezas y tesoros. Ellos vivieron con prosperidad e influencia.
10.Olokoshe, el indigente de Ifá
Éste fue el nombre del Awó que hizo adivinación para Olokoshe, el indigente de Ifá, cuando su esposa estaba en estado. Olokoshe era tan pobre y estaba tan preocupado por conseguir alimento para su esposa e hijos que, tomando su último dinero, fue a casa de Orúnmila por adivinación. Orúnmila vio su desgracia y decidió adivinarle gratis: le advirtió que con ese dinero comprara una simple rata y un simple pescado para el sacrificio. Olokoshe fue de prisa al mercado por los materiales y Orúnmila le hizo también el sacrificio sin cobrarle, diciéndole que ya habría tiempo de pagar después del nacimiento del hijo que venía en camino; era su manera de decirle que la llave de su prosperidad llegaba a través de ese hijo. Finalmente le indicó ir al bosque a la mañana siguiente, porque todo lo que pudiera alcanzar con sus manos y vender haría crecer su dinero.
A la mañana siguiente salió al bosque en busca de babosas para vender, sin saber que Eshu había ordenado a todas las babosas y tortugas del cielo y de la tierra esconderse de las personas. Después de recorrer el bosque, con hambre y cansancio, se sentó al pie de un roble a descansar, le dio sueño y cayó en un letargo. Mientras dormía, una gota de miel cayó en su boca y, al probarla, despertó. Al abrir los ojos vio un bulto de babosas al frente y una tonga de tortugas a sus espaldas. Agradeció a Olodumare por haber escuchado su súplica y su sacrificio, y mientras recogía babosas y jicoteas cantaba en honor del Awó que le había adivinado:
Un amigo corrió desde su casa a avisarle que su esposa había parido gemelos y que debía regresar, quedándose él a continuar la recolección. Ese amigo aprendió por accidente la canción con que Olokoshe honraba el favor que Aiye le había hecho aquel día, un favor mayor del que un rey podía recibir. El amigo fue al palacio y le dijo al rey que Olokoshe, el indigente de Ifá, blasfemaba diciendo que el favor que él recibía de Aiye era más de lo que Aiye podía darle al rey. El rey, molesto, ordenó arrestarlo y llevarlo ante la corte real. Cuando le preguntaron por la blasfemia, Olokoshe explicó todo lo sucedido y el rey le prestó atención: estuvo de acuerdo en que aquel agradecimiento a Aiye superaba a su reinado, pues él no podía dormir en el bosque para que la miel le cayera en la boca. Declaró no proceder, le retiró los cargos y lo dejó regresar a su casa con la alegría y la bendición de Aiye. Aquel incidente le permitió a Olokoshe darse cuenta de qué clase de amigos tenía.
Al llegar a su casa tomó las babosas y las tortugas y fue al mercado a venderlas. Ese momento coincidió con las dificultades de parto que tenía la hija de Olokun en el cielo: sus adivinos recomendaron sacrificar una tortuga y una babosa, pero los mensajeros que recorrieron los bosques del cielo y de la tierra no hallaron ninguna, por el conjuro de Eshu que las había mandado a esconderse. Al no localizar los animales, los mensajeros vieron a Olokoshe cargando una cesta de ellos camino al mercado. Lo interceptaron y le preguntaron el precio. Al instante, Eshu se transfiguró en un jefe autoritario y ordenó a Olokoshe mantenerse callado; le dijo al mensajero del cielo que el que cargaba el cesto era su sirviente y que solo él, como su jefe, podía negociar el precio: por las babosas pidió 16 hombres, 16 mujeres, 16 vacas, 16 chivos, 16 aves y 16 sacos de dinero, y por las tortugas un saco de cuentas, cientos de ropas y cientos de sacos de dinero.
El mensajero divino le pidió a Eshu que lo esperara y al instante regresó con el pago de dos babosas y dos tortugas, volviendo al cielo. Olokoshe estaba confundido por lo que habían pagado, y más se asombró cuando el supuesto jefe le ordenó llevarlo todo a su casa, le reveló su identidad y le dijo que aquello era la recompensa por su sacrificio. Olokoshe le ofreció a Eshu que tomara lo que le gustara; él solo tomó un chivo y desapareció. Antes de llegar a su casa, Olokoshe le mandó a Orúnmila dos de cada una de las cosas, por la adivinación y el sacrificio que le hizo gratis. La verdad de la predicción se cumplió: el nacimiento de los jimaguas les trajo la prosperidad a sus padres, y Olokoshe fue designado más tarde segundo del rey, cargo que se conoce como Shashere de Ifé. Al mismo tiempo, Orúnmila multiplicó su recompensa por aquella temprana adivinación.
11.La mandarria y la cuchara de madera
Estos fueron los Awoses que hicieron adivinación para la mandarria de Ogún, Oowu, y para la cuchara de madera que agarra y revuelve la sopa, Igi Sibi, cuando ambas vinieron del cielo. A la mandarria se le advirtió sacrificar ñame tostado, melón amarillo, elegedé, y corojo para servir al Ángel de su Guarda y librarse de caer en un embarazo; ella nunca lo pensó y dejó de hacer el sacrificio. A la cuchara, por su parte, se le advirtió sacrificar la cáscara de la fruta de palma que se usa para el fuego, para vencer la batalla del calor, y ella sí lo hizo.
Cuando la mandarria vino al mundo se casó con Ogún, quien le pidió que lo asistiera en la fabricación de sus herramientas. Su figura era muy delgada; más tarde quedó embarazada y no pudo deshacerse del feto, y por eso hasta estos días carga el recuerdo de aquel embarazo, ya que no realizó el sacrificio prescrito. La cuchara de madera, en cambio, se casó con el caldero de barro, y el mundo la encontró muy útil para revolver la sopa sobre el fuego: a pesar del calor que generaba la cazuela, sobrevivió a grandes temperaturas sin quemarse, gracias al sacrificio que realizó en el cielo.
12.Arigbonron y la herencia
Oyeku Be Etula hizo adivinación para Arigbonron, quien se convirtió en lisiado cuando iba a heredar el legado de su padre. Se le advirtió hacer sacrificio a Eshu con un chivo, a Ogún con un gallo y a Shangó con un gallo, para disfrutar esa herencia con buena salud y larga vida. Sus padres acababan de morir y él era el único hijo que los sobrevivió; no hizo el sacrificio y obtuvo la herencia de la casa de su padre y sus reliquias.
Tiempo después, Eshu se detuvo una mañana en la frontera entre el cielo y la tierra y preguntó:
Este odu muestra, a través del amigo Igboroko, el peligro de renegar de cualquier sacrificio prescrito en la adivinación. A Eshu le es permitido marcar a toda persona que se niega a realizar los sacrificios después de una adivinación; Igboroko, el amigo de secretos de Eshu, es quien le marca el sendero, pues es el único que da sentido e identificación a todos los ciudadanos del cielo y de la tierra a quienes se les ha dicho en su adivinación que sacrifiquen. Tan pronto el gallo canta cada mañana, Eshu Obadara toma posesión de Orita Ijaloko, la frontera del cielo y la tierra, para preguntar a sus amigos a quién se le indicó sacrificio y se negó a hacerlo; Igboroko identifica de inmediato el nombre y la localidad de esos renegados, y Eshu les crea problemas y los pone en circunstancias difíciles hasta que realicen los sacrificios.
A Eshu se le dijo que Arigbonron se había negado al sacrificio prescrito, y optó por persuadir a Ogún y a Shangó para que le incapacitaran un pie y una mano, pues hasta entonces era una persona sana, bien conformada y sin deformación física alguna. Ogún empezó a observar a Arigbonron y, terminada su observación, le rompió la pierna derecha; Shangó, al encontrárselo, le deformó la mano izquierda. Más tarde, el ya deformado Arigbonron comenzó a cantar:
Éste es el sonido de una persona deformada cuando está coja y anda pisoteando el suelo.
13.El precio de la arrogancia y el desprecio
Éstos eran los nombres de los seis sacerdotes de Ifá educados por Baba Ilaji, quien adivinó para el rey de Ife. Baba Ilaji se convirtió en sacerdote de Ifá después de haber salido de la esclavitud, y llegó a ser un adepto en el arte de Ifá y su práctica, con muchos estudiantes del Ifismo.
Un día fue invitado por el Olofin de Ife para hacerle adivinación, y allí se encontró con seis sacerdotes más jóvenes. Al saludarlos con el saludo llamado Aboru, Aboye, ellos le respondieron Aboya, Aboshishé; pero, aunque había sido su profesor, lo miraban por encima del hombro porque había sido esclavo de sus padres. Sin mostrar molestia, él procedió a adivinar para Olofin y le dijo que la razón de su problema era no haber hecho sacrificio desde hacía tiempo, y que el sacrificio debía hacerse con seis Awoses. Tras esa declaración, Baba Ilaji salió descalzo de la habitación, como si se fuera para no regresar.
Olofin dio instrucciones inmediatas de atar a los seis Awoses a la espera del sacrificio. Después de esperar largamente a Baba Ilaji, mandó a sus mensajeros a buscarlo. Al regresar, Baba Ilaji vio a los seis Awoses encadenados e indagó con Olofin el motivo, recordándole que en cualquier lugar donde tuviesen Awoses encadenados no se conocería la paz ni la tranquilidad hasta que fueran compensados, y preguntó qué delito habían cometido. Olofin le explicó que, como el sacrificio debía hacerse con seis Awoses, había aprovechado la coincidencia de que éstos se encontraban en el lugar. Baba Ilaji le aclaró que él se refería a seis guineas y le ordenó a Olofin disculparse con ellos. Los seis quedaron muy contentos de seguir con vida y agradecieron a su profesor.
Nota: Se deben sacrificar seis guineas.
14.El hijo de Jagún, bailador de Egun
Oyeku Be Etula vino al mundo como hijo de Jagún, que era un bailador de Egun. Su padre convivió con su madre y luego partió lejos, a bailar por los pueblos: estuvo ausente durante el embarazo de su esposa, en el nacimiento de su hijo y durante todo su crecimiento hasta hacerse adulto. El padre, además, bebía demasiado y se fue debilitando. El hijo se convirtió también en bailador de Egun, como su padre, tomando su misma descendencia e itinerario.
Una vez el joven llegó a un pueblo donde su padre había dejado su máscara, y escuchó comentarios de que él bailaba mejor que aquel que había visitado el pueblo antes. Continuó su viaje hasta encontrarse con su padre en otro pueblo, sin reconocerlo. Cuando el joven bailaba, su padre oía los elogios y los comentarios sobre la superioridad del joven bailador. Aquellos comentarios despertaron la envidia y los celos de los más viejos, que juraron eliminar al joven en su temprana edad, sin saber que era hijo de Jagún. Al final, los dos bailadores se encontraron y comenzaron a bailar: el más joven bailó tan bien que el viejo no podía superarlo y se sentó a observarlo. Entonces el joven comenzó a conjurar la lluvia con esta encantación:
Tan pronto terminó de conjurar, las nubes se reunieron, comenzó a llover y la lluvia empezó a golpear. El joven, viendo lo que ocurría, comenzó a decir:
El padre hizo salir el sol en el aire y le respondió con lo siguiente:
Y el joven se aplacó. El anciano lo invitó entonces a una esquina para hablar a solas. Ya no había lluvia, pero sí un viento fuerte, y las personas comenzaron a correr tiritando. Ambos salieron corriendo de allí y se quitaron las máscaras. Jagún le preguntó al joven de dónde era, y él respondió que de la tierra Igbo Ona de Jagún, que fue donde su padre había embarazado a su madre sin ver su nacimiento. Después le preguntó el nombre de su padre y él contestó que era Jagún. Éste se reconoció en el hijo y comenzó a llorar: le explicó que no sabía que su esposa Emerogbo había parido un hijo que ya era un adulto, y le dijo que sus días de baile habían llegado a su fin y que había decidido regresar a su casa.
Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.
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Los 16 odù de la familia de Oyeku
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