Oyeku Okana (Oyeku Pelekan) – Odu de Ifá

Odu de Ifá · Familia de Oyekun

Oyeku Okana

Oyeku Pelekan · Oyeku Foloko Kana

«El que no oye consejo, no llega a viejo».
II II · II II · II II · II I
Palabra sagrada

Rezo de Oyeku Okana

Rezo

OYEKU FOLOKO KANA IDI FORISHE AWO MOLOGU BABA LEWO AUN MODUA NI EIFE KUAKADE KARI MIO LERI META ATONI BABARE LAKA DANOMUSHI YUDEDE JAWA LOWUA KOKURIRE OLEDAO OBINI LOKUN LOGUN ORUBO.

Canto del signo

Súyere de Oyeku Okana

Súyere

“AWA BAYERE OBINI MAYERE AWA BAYERE OBINI MAYE OBINI OBOÑU”

Fundamento

En este odu nace

  • Orisha Aye, que vive al lado de Oshún.
  • La inversión de los seres humanos en la tierra por la maldición de Aye.
  • La preparación religiosa de la pintura.
  • El espíritu.
La voz del signo

Aquí habla

  • Habla Olofin, Egun, mujer (obini) y Oshún.
  • Habla de llagas en los pies.
  • Hay que respetar a los mayores.
  • No se puede tener nada de muertos en la casa.
  • Habla de afeminados y lesbianas.
El carácter del signo

Descripción del odu Oyeku Okana

Oyeku Okana ocupa el lugar número 38 en el orden señorial de Ifá. Cuando llega con Iré, anuncia que el cierre de un ciclo abre paso a oportunidades nuevas, y pide ebó para alcanzar larga vida y buena salud. Cuando se presenta con Osobo, ese mismo final de ciclo conduce a un aislamiento que no hace falta, y advierte el riesgo de un apagamiento físico y de pérdidas de dinero.

La persona regida por este signo suele ser demasiado intransigente: no escucha consejos, y por ese poco discernimiento entre lo que conviene y lo que daña puede verse en peligro de prisión o de otras adversidades, convencida de que su manera de vivir es la correcta. Aquí la persona se siente presa o encerrada. Cuando el Awó se ve este Ifá, su hijo debe permanecer siete días sin salir a la calle, porque corre peligro de muerte.

En este odu hablan Olofin, Egun, la mujer (obini) y Oshún. Aquí se forra un güiro pequeño en forma de maraca (asheré) con caracoles, para tocarle a Oshún todos los días y pedirle; así el bien es seguro, Maferefun Oshún. A Egun se le da sangre de dos palomas. La persona es hija de Obatalá y debe asentarlo para su bien. Este Ifá es Kaferefun Osanyin, Obatalá, Oduduwa, Olokun, Eshu y Adifafun Aye.

En lo material y en el cuerpo, el signo habla de llagas en los pies por trastornos de la circulación sanguínea que, desatendidos, pueden derivar en algo grave. También señala enfermedades de la sangre, del estómago, problemas renales, padecimientos sexuales y circulatorios. Por eso manda chequeos médicos periódicos para adelantarse a los quebrantos de salud, y prohíbe por completo las bebidas alcohólicas, para evitar un mal desenlace de salud o de justicia. Tampoco se come ni se bebe nada que le brinden si no conoce su procedencia. Y hay una advertencia mayor: cuidado con atentar contra la propia vida; no se logrará, y después quedarán las secuelas físicas de esa acción imprudente.

En la casa y la familia, este odu ordena respetar a los mayores, tanto de religión como de sangre, y oír sus consejos. Manda deshacerse de todo objeto de muertos que se guarde en la casa, porque la muerte se pasea por ella y desea bailar con la persona; por eso los niños gritan mucho de noche: ven a la muerte rondando. A los familiares difuntos se les dan misas por la Iglesia. Los asuntos están atrasados y hay que hacer ebó para salir adelante. Se deben evitar las peleas con el cónyuge, pues las situaciones no se aclaran peleando: se puede llegar a la falta de respeto y a levantar la mano. No se debe discutir con nadie, porque eso atrasa y trae problemas.

Aquí se traiciona sin pensarlo, y la mujer quiere irse con otro hombre. A Egun se le pone una cachimba encendida con picadura de tabaco. Los enemigos echan brujería para desbaratar la casa, y una mujer ha hecho un trabajo que ha perjudicado mucho. En este signo se llega a saber de alguien que no es hijo legítimo de su mujer.

Para la mujer: su amante le ha dicho algo acerca de su marido y es mentira. Tuvo un amante que le daba mucho dinero, pero ya no le da nada. Si no se ha casado, deberá recibir el Ikofafun para poder casarse o para tener firmeza en sus relaciones matrimoniales. En este Ifá se recibe Orisha Aye, que vive al lado de Oshún y come lo mismo que ella; se recibe para que la persona pueda vivir estable en su matrimonio.

Aquí nació la inversión de los seres en la Tierra por la maldición de Aye, pues por esa maldición los niños se volvieron afeminados y lesbianas. Cuando este Ifá se le ve por ese camino a un niño o a una niña, se le hace el Ebó Paraldo con su ceremonia señalada. Para librarse de las lenguas de los enemigos —porque sus cosas, sean buenas, regulares o malas, despiertan el apetito de los demás— se hace ebó y se le da carnero con dos gallos a Shangó. También se le da carnero a Yemajá, para contar con todas las fuerzas que ella posee y librarse de todo lo malo. Y cuenta el signo que aquí el hombre de buen corazón se arruinó, hizo ebó con un saco vacío, gallo y paloma, lo llevó a una estancia y le vino la felicidad.

La voz del oráculo

Dice Ifá en Oyeku Okana

Dice Ifá

Que Ud. está malo de la sangre y tiene que tomar hierba para curarse. Si es hombre, tiene venérea. Y si es mujer: que no tome y que tenga cuidado donde está trabajando; la muerte anda detrás de Ud. Está peleando con su marido y él se le ha de correr con otra mujer. Ud. quiere quitarse la vida o irse con otro hombre. Una mujer le está haciendo brujería o daño. Ud. tiene llagas en los pies. Ud. tiene guardada una cosa que es de un difunto, deshágase de ella. Hay quién la está velando cuando Ud. entra y sale. Y también hay un chiquito que grita por las noches, porque ve muertos en la casa. A Ud. se le ha trastornado todo. Ud. no respeta a los mayores. Ud. ha perdido tres suertes de juegos. Ud. está viendo sombra en la casa. Ud. tiene una bebida, la que más le gusta: déjela. Cuidado con tener interés con un allegado. Ud. mire bien, no le vaya a pasar algo y después pesarle.

En su casa hay una persona embarazada, que la barriga no es de su legítimo esposo. Tenga cuidado no encuentre a uno dentro de la casa; ese que está recogido, es el padre de la criatura. Ud. tiene una cosa enterrada en la puerta de su casa o en la calle. Si alguien trata de discutir con Ud., déjelo y váyase. Ud. padece de la circulación sanguínea, sobre todo en las piernas, y puede llegar a padecer algo malo. Cuidado, no atente contra su vida, no lo va a lograr, y después padecerá las secuelas físicas de esa acción imprudente. Chequéese con el médico por su salud, que está quebrantada. Para que la mujer se pueda casar y mantener estabilidad matrimonial, deberá recibir a Orúnmila. Ud. deberá hacer Santo por salud.

Sabiduría del signo

Refranes de Oyeku Okana

  • La suerte llegó, hay que aprovecharla.
  • La vida de los muertos está en la memoria de Ifá.
  • El que no oye consejo, no llega a viejo.
  • La maldición de Aye toca a la humanidad.
  • El que no cuida lo que tiene, a pedir se queda.
Los guardieros del signo

Eshu-Elegba del odu Oyeku Okana

Este odu no tiene un Eshu en específico.

Las historias del signo

Patakíes del odu Oyeku Okana

1.La maldición de Aye

REZO: OYEKU POLOKANA ADIFAFUN OKANA OYEKU OBARA YIRE WA OBINI AYE OLOÑO OGU TITUN LARIFUN LODI IKU OYEKU PELEKA ADIFAFUN OLOKUN OMO WARAYA OKANA YEKU OYEKU PELEKA EGUN EFUN OBARA DADARE NI OLOKUN OBA YEKU LARA LARA LAYE BA ISE SELERE OYEKU PELEKA OKANA YEKU MODAWA WAYARE YOYATUN LOKUN OLOKUN OMO LORIFUN ORDIFUN EBO.

Aye vivía en casa de Olokun, que conocía todos sus secretos y la trataba con cierta desconfianza a raíz de un problema que ella había tenido con Orishaoko, suceso que corresponde al odu Ogbe-Di. Por eso Aye cargaba con mucha pena y resentimiento. Un día salieron juntos de paseo, Olokun muy contento, y decidieron ir a la tierra Obá Dadare, donde vivía Awó Obara Yeré. Allí Aye entonó su canto:

“AWA BAYERE OBINI MAYERE AWA BAYERE OBINI MAYERE OBINI OBONU”

Al oírla, Olokun le advirtió: «Ya verás lo que saldrá de ahí, y yo no quiero que vaya a salir como tú». Después le repitió a Awó Obara Yeré que no deseaba que aquel hijo saliera como su madre. El Awó quiso saber qué tenía la madre para que él hablara así, y Olokun respondió que ella reunía todos los defectos que una mujer puede tener en la vida, que por eso la tenía como esclava, pero que su hijo no heredaría ninguno. Entonces Olokun cantó:

“BABA OMO YEKUN LORUN OMO EJA YEKUN FUN LORIFUN OBAYE BI OKUN EGUN MOWA LORAYADE IKU OBAYIRE EGUN ODARA”

Aquel súyere molestó a Awó Obara Yeré, que le reclamó a Olokun la razón de su conducta. Olokun le anunció que ya se lo explicaría; que además Aye iba a maldecir, y de esa maldición se formaría algo peor que nacería en el mundo, un fenómeno que el propio Awó vería con sus ojos y viviría en carne propia. Olokun decidió quedarse en aquella tierra hasta el nacimiento de su hijo.

Pasado el tiempo, Aye dio a luz una niña muy linda y hermosa que, según crecía, mostraba un conocimiento prodigioso, pues era Lerifun Olodikú. Con ello Olokun le demostró al Awó que su hija no sería como la madre. Pero Aye, disgustada por cómo había nacido su hija y después de mucho llorar, comenzó un día a maldecir la tierra Obá Dadaré. Awó Obá Yeré tenía con su mujer, llamada Laye Beisé, siete hijos menores, y en el instante de la maldición de Aye aquellos muchachos se volvieron homosexuales (adodi) unos con otros. La madre lo advirtió enseguida, pero calló y no le dijo nada a su marido.

Un día Awó Obá Yeré fue a visitar a Olokun para criticarlo por lo que había hecho con su hija Lorifun Olodikú. Olokun lo escuchó y le respondió que iría con él a su tierra, para que viera en qué se habían transformado sus propios hijos por causa de la maldición de Aye. Cuando llegaron a la casa, el Awó sorprendió a sus hijos en lo que estaban haciendo entre ellos, y de la vergüenza sufrida se murió. Con el tiempo, la hija de Aye se separó de su madre y de su padre, y Olokun se fue a vivir a la tierra de Ara-Onú, donde fue grande y poderoso.

Nota: aquí nació la inversión de los seres en la Tierra por la maldición de Aye. Habla de afeminados y lesbianas. Cuando este Ifá, por este camino, se le ve a un niño o a una niña, se le hace el Ebó paraldo con la ceremonia señalada.

Ebó Oparaldo del camino2 gallos, 1 gallina, 1 pollo, cabeza de tres pescados frescos, un crucifijo, una jícara con agua de mar y dos muñecos, uno hembra y otro macho, hechos de palo de aroma, hierba Jobo, cascarilla de huevo de gallina sacada, muchos granos, todo lo que se come, las telas rituales del Oparaldo, jutía y pescado ahumado, manteca de corojo, velas, aguardiente, coco, manteca de cacao, ceniza osun naború, 3 ekó —tamal de maíz— y las hierbas rituales de Oparaldo: algarrobo, albahaca morada, espanta muerto y mar pacífico, mucho dinero.

2.El niño majadero

Había una vez un niño muy malo y de cabeza dura, famoso por lo travieso que era. Aun así, contaba con la protección de varios Santos, entre ellos Oduduwa, Obatalá y Oshún. El muchacho hacía exactamente todo lo que se le prohibía: los consejos le entraban por un oído y le salían por el otro.

Un día el pilluelo se encaminó al monte, cosa que sus padres le tenían prohibida por el gran peligro que allí corría. En el monte le llamó la atención un arbusto, que resultaba ser el preferido de Osanyin, el dueño del monte, y con gran esfuerzo logró derribarlo. El dueño del monte, al contemplar semejante acto, lo encantó y lo dejó encerrado.

Eshu, viendo lo sucedido, mandó al chivo a proteger al niño. Cuando el chivo llegó ante el arbusto, Eshu, valiéndose de su ashé, hizo que el animal atacara con sus tarros el otro lado de la mata. Al regresar el dueño del monte y encontrar destrozada también esa parte, pensó que el causante había sido el muchacho, que se había escapado de su encierro. Cuando se disponía a ir a buscarlo, se le presentó Ayaguna, la representación de Oduduwa, y le dijo: «No fue el niño, sino el chivo, quien destruyó tu árbol». Y así, acusando al chivo, salvaron al niño.

Ebó del camino1 gallo blanco, 2 pollos, telas rituales de paraldo, hierbas rituales de paraldo, 1 muñequito, 1 trampa, jutía y pescado ahumado, manteca de corojo, manteca de cacao, velas, cocos, aguardiente, soga, cascarilla, mucho dinero (si es osobo, se da un chivo chiquito y se reparte a Eshu en tres lugares distintos). Distribución: 1 gallo blanco con sus ingredientes para Oduduwa. 1 pollo con sus ingredientes para Eshu. 1 pollo con sus ingredientes para paraldo. Si es osobo, el chivo pequeño a Eshu.

3.Leri Ofo, la niña prestada

Leri Ofo era una niña a la que, desde su nacimiento, había que hacerle una gran ceremonia o rogación, porque había venido al mundo en calidad de prestada aquí en la Tierra. Esa ceremonia debía hacerse antes de que cumpliera los tres años, pero sus padres no se la hicieron, y la niña creció aparentemente sin problemas. Sin embargo, un espíritu maligno la celaba como si fuera su padre, aunque en realidad aquel espíritu, en su etapa anterior de vida, había sido mujer.

Ya doncella, Leri Ofo se casó con un hombre de su agrado, pero que no era del gusto del espíritu materializado. Desde entonces la joven llevó una vida mala: aquel Egun la sedujo, ella comenzó a sentirse incómoda al lado de su marido y a fijarse en otros hombres, hasta llegar a hacer vida con uno de los amigos de su esposo, de quien quedó embarazada. Al espíritu materializado sí le agradaba ese hombre, pero lo que en verdad buscaba era que Leri Ofo viviera en los vicios y el desenfreno sexual, tal como él había vivido cuando animaba carne, con un marido hoy, otro mañana y otro pasado mañana; y así le sucedió a Leri Ofo.

El espíritu le indicó tomar brebajes para abortar y ocultarle la falta a su marido. Pero como aquel engendro venía a la Tierra como Omo Shakuana —San Lázaro—, nació con marcas y granos por todo el cuerpecito, y Leri Ofo quedó enferma por dentro. Como consecuencia de su desenfreno, contrajo una enfermedad mala: la misma que en vida había padecido el espíritu materializado que la acompañaba, antes de dar su caída.

Nota: la rogación que hay que hacer a los tres años es un baño de Efun, para quitar ese espíritu antes de que se materialice; de lo contrario, perturbará a la persona para siempre, haciéndole llevar una vida libertina y sin estabilidad matrimonial. Si es mujer, deberá coger el Ikofafun urgente y, además, un güiro de Osanyin forrado en cuentas.

Ebó del camino Lery Ofo1 gallo, 8 capullos de algodón, 8 lagartijas, un muñeco varón o hembra, según el caso, con las piernas y los brazos forrados con carne de res, atada con hilo blanco, rojo y negro, su ropa sudada, 3 ratones, jutía y pescado ahumado, vela, coco, miel de abejas, maíz tostado, manteca de corojo, mucho dinero. Después de hacerle el Ebó con el gallo, se le hace sarayeye al niño o niña y se lleva al pie de una Ceiba, donde se deja amarrado por la pata izquierda. Después a ese niño o niña se le da un baño de efun con el animal que coja, para apartarle al muerto que se materialice; de lo contrario lo perjudicará de por vida.

4.El bochorno le costó la vida

Existía un matrimonio con varios hijos, y entre ellos una muchacha próxima a cumplir los quince años. La joven tenía varios pretendientes, y entre ellos uno que le gustaba y del que estaba enamorada. Varias veces habló con sus padres para que autorizaran la entrada del novio a la casa, pero ellos siempre se negaron, pues entendían que era demasiado joven para tener novio.

La madre, al notar la actitud de su hija y el cambio que había dado, fue a mirarse con Orúnmila, quien le hizo Osode, le vio este Ifá y le marcó Ebó. Pero no hubo tiempo de hacerlo: la muchacha, enamorada, ya se había entregado al joven y había salido en estado de él, y a consecuencia del bochorno se dio candela y se mató.

Nota: el que no cuida lo que tiene, a pedir se queda.

5.La desobediencia

Un día el Rey se vio esta letra y dio la orden de que nadie saliera de noche a la calle, apostando guardias por toda la ciudad para hacer cumplir su mandato: al que lo incumpliera, lo mataban. El hijo del Rey tenía que salir, y su padre le advirtió del toque de queda. Él respondió que todos los guardias lo conocían, y salió. Pero Ogún lo encontró y lo mató.

Nota: por este odu, si la persona es hija de Obatalá, tiene que recibirlo para su bien.

6.Nació el Espíritu

REZO: ADIFAFUN OKANA YEKU AGRIA BIENERE IFA EGUN AJUANI LOKUN LERI FIFESHU LERI EGUN OKUA AKUARI EGUN FIFESHU AOBANI OLOKUN OBANIRE ALAKUARA YALE OJUANI IFA OLOKUN IFA KAFEREFUN OLOKUN AYE.

Aye tenía muchos hijos y sentía preferencia por Egun Lery Fifeshu. Su hija, que se llamaba Aye igual que ella, no respetaba a su padre, que era Olokun, y este vivía llamándole la atención. Aye madre tenía gran influencia y poder, pues había ido ante Osanyin, quien le entregó un gran secreto; y todos los días, de madrugada y a las doce del día, iba ante él, lo llamaba y le decía:

“ABELEKUN OMI MOWALE TENI EGUN MAZARON EGUN MAZAO”

La hija de Olokun tenía algo que no era natural, y él se lo señalaba mucho: la requería, pero eso a ella la molestaba, igual que a la madre, que tenía el mismo defecto. Olokun, ya cansado, salió a caminar y llegó muy preocupado a casa de Yewa. Oduduwa le preguntó qué le ocurría, y él se lo contó todo. Entonces Oduduwa tomó dos palomas y empezó a limpiar a Olokun mientras decía este súyere:

“EGUN YARE IKU EGUN LERI OMO FIFESHU”

Olokun delegó en el poder de Oduduwa, quien le dijo: «Yo me voy a hacer cargo de que Aye te respete y te considere, pero con la condición de que viva separada de ti, para que ande por el mundo siempre apenada. Te voy a dar una cosa para que la eches en el secreto de Aye madre, para que ese poder perezca y muera». Y le entregó una botella con agua, ero, raíz de algarrobo, añil y orine de gato y de perro: «Al llegar a tu casa, viertes esto en el secreto de Aye y verás que a todos sus hijos los voy a convertir en invertidos, pues te están engañando, no han sido francos contigo y los voy a castigar».

Olokun realizó la operación, y los Egun Fifeshu empezaron a comer leri de ejá tutu y palomas negras, que echaban en un hueco mientras cantaban:

“SEBELE EGUN ORI OBA SEBELE EGUN OMO FIFESHU ORI ABA”

Cuando Olokun fue a ver a Aye después de hacer la operación en su secreto, encontró que todos los hijos de ella se habían vuelto Alakuata. Asombrado, salió corriendo con una campana y un asheré, y le contó a Oduduwa la condición en que había visto a los Egun Fifeshu y la pena tan grande que sentía: «He pensado no volver a casa de Aye», le dijo. Oduduwa le respondió que debía regresar, para que supiera lo último que iba a pasar: «Yo cumpliré contigo, pero has de saber que no puedes vivir más con Aye». Olokun pidió perdón por lo realizado, pero dijo que nunca quisiera abandonar a Aye, aunque sí que lo respetara.

Cuando Olokun regresó, encontró a la hija de Aye como loca, repitiendo: «Egun Lery Fifeshu». Aye madre se asustó y se tiró delante de Olokun; al levantarse e ir al cuarto, vio que sus demás hijos eran Alakuata. Olokun sentenció: «Me quedaré en la casa, pero no viviré más contigo». Alakuata: homosexuales.

Ebó del camino1 gallina, muñeco, carne de res, 1 pollón, 2 pescados frescos, pluma de tiñosa, mucho ashé, cuentas de los Santos, Aye, jutía y pescado ahumado, manteca de corojo, manteca de cacao, coco, vela, mucho dinero.

7.Nació la preparación religiosa de la pintura

REZO: ODARA BI OSHA OYE AWO OSHA KUNODA, OMO OSHA TIRO OFIN TOKUN AGAB ENI OSHA EYE EKUN SHINA YAKUA BABA ERIN, EFUN KAFUN TOLE AYE, EKUN OBANI BOSHE OSUN KAFUN TOLE AYE, EKUN OBANI BOSHE OSUN KAFUN TOLE ILEKE AWO LAYE EKUN, NIYE BABA ERIN OKE ENIFA OSHA BABA OSUN ASHE ORI BEWA, BABA NILEFUN OSAH ORI AGBANI BOSHE, BABA NIFA OLORUN EFUN LOWA, ORUN LOWA, OSUN AYEGBE ENI OSHA, BABA OLOFIN LOWA AYEGBE ENI OBOLOYO, YEMAYA LANIRE SHANGO BI OSUN BABANI IRAWO OBATALA, BABA IRUKE BOWAO OMO ONI AYE OSHA IFA NI KAFEREFUN OBATALA KAFEREFUN SHANGO, YEMAJA, OSUN, LODAFUN ORUNMILA.

En la tierra Odara Bi Osha, donde vivían los hijos de los Oshas, había ocurrido una desgracia: a Awó Osha Ekun Oda le habían robado la pintura que Obatalá y Shangó, por mandato de Olofin, le habían entregado para las consagraciones de esa tierra. Las ladronas eran Yemajá y Oshún, los Oshas con más hijos en aquella tierra, que no estaban conformes con los colores que se pintaban; metieron la pintura en un güiro y lo ocultaron en el monte.

Awó Osha Ekun Oda vivía muy preocupado, porque ya no se podía consagrar a ningún hijo de los Oshas, y estaba cansado de buscar la pintura. Un día pensó llamar a Obatalá y a Shangó para darles cuenta de lo que pasaba y pedir su ayuda. En eso llegó Babá Erin Oke, que era el nombre del Elefante (Ayanaku), hijo de Oduduwa, y vio cómo el Awó le daba un gallo a Eshu para que fuera a buscar a Obatalá y a Shangó, mientras le cantaba:

“OSHA ITA LAROYE SOKUKO, AWO ESHU AKUKO MASOKUKO”

Eshu se puso muy alegre y prometió ayudarlo a encontrar lo perdido. Todos se alegraron también de ver a Babá Erin Oke, que hacía mucho tiempo que no venía a la tierra de Odara Bi Osha. Al enterarse de lo que sucedía, el Elefante cogió el ebó y se puso en camino para llevarlo al pie de una mata de güira (Igi Awe). Al llegar, encontró un güiro (Awe) muy raro, más alto que los demás, del que salían muchos colores. Lo rompió, y de su interior brotó la pintura perdida de la tierra Odara Bi Osha.

Babá Erin Oke se puso muy contento, y Eshu, que estaba con él, salió corriendo hacia la casa de Awó Osha Ekun Oda. Pero Oshún y Yemajá le salieron al paso y le confesaron: «Las que escondimos las pinturas fuimos nosotras, porque con esos colores en esta tierra no basta y hay que poner los de nosotras». Eshu les propuso: «Vamos todos a buscar a Obatalá y a Shangó para que arreglen esto», y se pusieron en camino.

Cuando llegaron, el Awó ya conversaba con Obatalá y Shangó sobre los problemas de la pintura en esa tierra. En cuanto Obatalá vio llegar a Eshu junto con Yemajá y Oshún, se dio cuenta de todo y dijo: «Está bien, vamos a poner también los colores de ustedes en esta tierra y Oduduwa dará la sentencia, pero hay que consagrar la pintura». En eso llegó Babá Erin Oke con el güiro de la pintura, y Obatalá y Shangó pidieron a Yemajá y a Oshún que pusieran las suyas cada una por separado. Así lo hicieron sobre el piso, mientras Obatalá y Shangó cantaban:

“ORUN BAWA OSHA AGBANI BOSHE, ORUN BAWA”

Awó Osha Ekun Oda cogió una paloma y se la dio a la pintura, cantándole:

“EYE EYELE NILE EYE OSHA AGBANI BAWA EYE EYELE NILE EYE OSHA AGBANI BOFUN EYE EYELE NILE EYE OSHA AGBANI BOSHE EYE EYELE NILE EYE OSHA TOKUN AGBANI OSHA TOKUN”

A continuación, Babá Erin Oke empezó a revolver las pinturas, cada una con sus colmillos, mientras Awó Osha Ekun Oda cantaba:

“ORUN BAWA AGBANI BOSHE, ORIN ONI LAYEO, IFA ONI LAYEO. ODARA BI OSHA ONI LAYEO, ODUDUWA ONI LAYEO”

Después de esto, Obatalá anunció que las pinturas estaban listas de nuevo para consagrar aquella tierra. Había que consagrar entonces al hijo del rey, y empezaron a preparar el trono, pintando Osun en el piso mientras cantaban por cada color:

BLANCO: “INLE AYE INLE AYE LAYEO INLE AYE BABA OSHA LOFUN EFUN LADE INLE LAYEO.” ROJO: “INLE AYE INLE AYE LAYEO OSUN LAYE SHANGO OSHA PUPUA OSHA LORUN INLE LAYEO.” AZUL: “INLE AYE INLE AYE LAYEO OSHA AKOKO, AKOKO IYANA OSHA LOFUN INLE LAYEO.” AMARILLO: “INLE AYE INLE AYE LAYEO OSHA APUERI LAYE IYA LADE INLE LAYEO.”

Cuando terminaron, empezaron a cantar:

“IYA OKUO EKUARO, OSHA EKUN YOKO, OSHA EKUN KALE.”

Cogieron hojas de malanga (Ewe Ikoko) para tapar el secreto y cantaban, presentando las hojas a todos:

“OSANYIN ORUN LOLO ODARA BI OSHA EWE IROKO ORUN LOLO”

Y cubriendo el secreto:

“ODUDUWA EWE OSHA TETE LAYEO AGBA ENI OSHA EWE LAYEO.”

Entonces pusieron el Odo que trajo Shangó y le rezaron:

ODO SHANGO AGBA ENI OSHA BUYOKO OMO OSHA ODO DELE BABA NI BOSHE ODARA BI OSHA BAWAO.

Sentaron al hijo del rey y le pintaron Osun Lery Osha Lade, mientras Awó Osha Ekun Oda le iba cantando:

BLANCO: OMO YOKO LODUN OSUN OSHA EFUN BAWAO OSUN AWA ORI AWA OMA EPON LASHEO EFUN DEWAO OSUN NABORU. ROJO: OMO YOKO LODUN OSUN OSHA PUPUA BAWAO OSUN AGBA ORI, AGBA ONA EPON LASHEO EPON DEWAO OSUN NABORU. AZUL: OMO YOKO LODUN OSUN OSHA AKOKO BAWAO OSUN AGBA ORI AGBA OMA EPON LASHEO EFUN DEWAO OSUN NABORU. AMARILLO: OMO YOKO LODUN OSUN OSHA APUERI BAWAO OSUN AGBA ORI AGBA OMA EPON LASHEO EFUN DEWAO OSUN NABORU

Obatalá le dijo a Awó Osha Ekun Oda: «Ya está de nuevo el secreto para las consagraciones en la tierra Odara Bi Osha, y siempre tendrás que darle Mo-Foribale a Oduduwa y a Babá Erin Oke para las consagraciones de los hijos de esta tierra». A continuación levantaron al hijo del rey, ya consagrado, y borraron el Kale del piso, primero con aguardiente, cantando:

“OTI OSHA ELE ELE LELE IYE AYE INLE LAYEO”

Y después con Omiero:

“OMI OSHA ELE ELE LELE IYE AYE INLE LAYEO”

A partir de entonces vino la tranquilidad a la tierra Odara Bi Osha, porque Yemajá y Oshún quedaron conformes con lo que Eshu y Orúnmila habían hecho.

Nota: aquí se habían perdido las pinturas para Osha, y el Elefante las encontró dentro de los güiros, las rompió con los colmillos y aparecieron de nuevo. Aquí nació la preparación religiosa de la pintura, pues esta se conoció como tal en Ogbe-Tua, pero se consagró en Oyeku-Pelekan. La pintura de consagración debe revolverse con un Irofa de marfil, o el usado en Cuba de tarro de venado, o en su defecto con un pedazo de marfil. Estas pinturas deben ser consagradas por un Babalawo durante el Ebó de Entrada. Este Ifá enseña que quien debe pintar la cabeza al Iyawó es el Babalawo.

Ebó del camino1 gallo, 2 palomas, 4 pinturas de Osha, palo moruro, Ejá-Oro (guabina), jutía y pescado ahumado, maíz tostado, coco, agua, vela, aguardiente, cascarilla, osun naború, mucho dinero. Distribución: el gallo es para Elegba; las palomas son para dárselas a la pintura, antes del Ebó.

8.Adivinación para Iroko y sus dos hermanas

Fue Oyeku Pelekan quien hizo adivinación para Iroko y sus dos hermanas cuando venían a la tierra. Iroko dio un chivo a su ángel de la guarda y otro chivo a Eshu. Oyeku Pelekan también adivinó para la madre de los adoradores y para la madre de las brujas (Iyamí Oshoronga), que tenían a Iroko como hermano mayor.

Iroko era un hombre alto y elegante; después de hacer su sacrificio anduvo por el mundo y decidió asentarse en la encrucijada del pueblo. La madre de los adoradores fue la siguiente en venir al mundo y prefirió vivir en las moradas de los humanos, donde tuvo una determinada cantidad de hijos antes de que llegara su hermana más joven, la madre de las brujas, que decidió establecerse con ella y tuvo un solo hijo.

Un día la madre de los adoradores (Ogboyi) decidió ir a Oja Ejigbomekun Akira, el único mercado donde negociaban los habitantes del cielo y de la tierra. Cuando iba al mercado dejaba a sus diez hijos al cuidado de su hermana, la madre de las brujas (Aje), que los cuidaba bien hasta su regreso, y Ogboyi le estaba muy agradecida. Después fue la madre de las brujas quien decidió ir al mercado, dejando a su único hijo al cuidado de su hermana.

Tan pronto ella se fue, los hijos de Ogboyi dijeron a su madre que deseaban comer pájaros; insistían en ello, pero tenían los ojos puestos en el hijo de Aje. Ogboyi se fue al bosque a buscar pájaros para sus hijos, y en cuanto se marchó, sus hijos atacaron al único hijo de Aje y lo tomaron como alimento. En el camino al mercado, Aje ignoraba lo que sucedía, pero tuvo una corazonada funesta, abandonó el mercado y regresó a casa, donde descubrió que su único hijo había desaparecido. Minutos después Ogboyi volvió de la manigua con algunos pájaros para sus hambrientos hijos y se percató de la muerte del hijo de Aje. Todo indicaba que sus hijos se habían comido al único hijo de su hermana. Aje le reprochó que ella sí había cuidado bien a los hijos ajenos cuando fue al mercado, mientras que Ogboyi se había descuidado del suyo, y decidió empacar sus cosas e irse de aquella casa.

Camino de la casa de su hermano Iroko, Aje iba llorando desconsoladamente. Iroko trató de apaciguarla recordándole que las leyes del cielo castigan el canibalismo, le brindó comodidades y proclamó que todos los humanos y todo lo poseído por Ogboyi quedarían a merced de la madre bruja. Aje e Iroko comenzaron entonces a alimentarse de los hijos de la madre de los adoradores: antes de romper el día, la madre bruja, con la tácita cooperación de Iroko, empezó a arrancarle los hijos a Ogboyi uno a uno.

Después de perder cinco de sus hijos, Ogboyi apeló a Orúnmila para salvarse de la venganza de sus hermanos. Orúnmila le recomendó hacer el sacrificio que no había hecho en el cielo. Finalmente lo hizo, con un chivo a Eshu y los demás atributos, que fueron llevados a casa de Iroko. Cuando llegó, su hermana la madre bruja quiso atacarla, pero ella derribó el chivo y los hermanos de Iroko intervinieron. Esta es la deuda que debía pagarse a las brujas para salvar nuestras vidas y las de nuestros hijos, a través de los sacrificios en la noche. Por eso, hasta el día de hoy, los hijos de la madre de los adoradores deben rendir culto a Iroko y a Aje.

Cuando este odu sale en adivinación, la persona debe ser advertida de que tendrá problemas con relaciones muy cercanas en el momento de ser iniciada, y debe hacer sacrificio para fortalecerse. Si está Osobo, ofrecerle un chivo a Eshu y, a las brujas a través de Ifá, un conejo o una gallina. Si está Iré, ofrecerle un pollo a Eshu y un conejo a las brujas, para apartar el riesgo de haber ofendido a alguien con poderes superiores.

9.La muerte del elefante

Erin ku sinu oko, Odija agba meji.

Al elefante le dispararon en el bosque y cayó muerto antes de entrar al pueblo: sus pies señalaban la dirección de la casa de Alara y su cabeza, la dirección de la casa de Orúnmila. Ambos se proclamaban dueños del animal, y su conflicto se fundaba en la disputa de quién sería el servidor de Olofin. Orúnmila hizo adivinación y se le advirtió realizar sacrificio con suficientes ikines de Ifá. Olofin les ordenó regresar a sus casas y presentarse luego en el palacio, con lo cual Orúnmila tuvo la oportunidad de hacer el sacrificio.

Al día siguiente fueron al palacio de Olofin, quien preguntó a cada uno qué había utilizado para matar al elefante. Alara respondió que había usado plumas rojas de loro, Aluko y una pimienta de caimán para preparar el veneno. Orúnmila, por su parte, dijo que había utilizado muchos ikines para prepararlo. Olofin mandó picar al elefante para determinar los ingredientes del veneno que le causó la muerte, y en la observación encontraron partículas de ikín por todo el cuerpo. Olofin decidió entonces que el elefante pertenecía a Orúnmila.

Cuando este odu sale, la persona debe ser advertida de realizar sacrificios a Eshu con ikín para vencer en el contexto de sus problemas.

10.Baba Oké Odo se hace rico

Baba Oké Odo era un campesino muy pobre que trabajaba duramente en su finca y recibía una ganancia insuficiente por sus esfuerzos. Fue a casa de Orúnmila por adivinación, y se le recomendó hacer sacrificio con cuatro gallinas y cuatro palomas, porque así alcanzaría la riqueza dentro de tres meses. Él hizo el sacrificio.

Después se sentó, preocupado por los quehaceres de la finca. Era el momento de cultivar los ñames, y comenzó a cavar el surco para la siembra. De pronto su azadón golpeó un objeto, que resultó ser un potiche de tesoros: el beneficio que le daba la tierra. Su contenido eran tesoros muy apreciados, que lo convirtieron en una persona muy rica. Acto seguido, fue a dar gracias a Orúnmila.

Cuando este odu sale, es una persona que llora por tener beneficios, y debe ser advertida de que su prosperidad está al alcance de sus manos, debiendo realizar sacrificios.

11.El triunfo de Elekan sobre sus enemigos

Elekan sufría las maquinaciones que el diablo estaba tejiendo contra él, y salió en busca de adivinación para saber qué debía hacer para triunfar sobre sus enemigos.

“Oyeku Pelekan Osho Awo ilu igbo Aje Awo oye iyara.”

Se le dijo que debía ofrecerle un chivo a Eshu, y así lo hizo. Después del sacrificio, tres de sus peores enemigos preparaban una ofensa, usando a uno de los hijos nuevos para que hiciera medicina y poder asesinarlo. Cuando fueron arrestados, confesaron sus cargos y mencionaron los nombres de otros cuatro enemigos de Elekan. Los tres que ofendieron fueron ejecutados, y los otros cuatro, expulsados al exilio. Así triunfó Elekan contra sus enemigos y pudo vivir en paz el resto de su vida.

Al salir esta adivinación se le dice a la persona que recibirá un golpe duro de siete enemigos: tres preparan medicina para asesinarla y los cuatro restantes se ocupan de ella a través de la hechicería. Si hace el sacrificio, saldrá de ellos.

12.El castigo de Orúnmila a la esposa que quiso dejarlo

Se hizo adivinación para Ojiji cuando iba a casarse con Igunnigun. Ella se negó a hacer el sacrificio, pues no quería que Igunnigun fuera su esposo sobre el suelo de su calva. Mientras rehusaba el sacrificio, daba de nuevo palabra de matrimonio a Akala ma igbó, ante quien se ponía hacia abajo sobre el suelo, a todo lo ancho de su pecho. Finalmente terminó casada con Orúnmila, a quien despreció por su tez oscura, pues a ella le parecía estar con un jabón negro. En el tiempo que vivió con él, Orúnmila estaba entregado a la adivinación a través de su vara, y Ojiji se cansó de él y no podía dormir, porque el Pato o el Dragón no dormían. Ese es el motivo por el cual la sombra no descansa ni duerme.

Orúnmila preparó un sacrificio especial con parte de una escoba atada con hilo blanco y negro, y la mantuvo colgada de su sopera de Ifá; la colgó muy temprano en la mañana, con la encantación de que la mujer no dormiría ni en la tarde ni en la noche. Este fue el medicamento que Orúnmila utilizó como castigo para aquellas esposas suyas que querían irse injustificadamente, y ella pronto vino a pedirle disculpas. El encantamiento fue retirado de la sopera y puesto en la corriente de un río con bastante Ori Oyó, y días después la esposa dejó de sufrir insomnio.

13.Los tres hermanos pescadores y la gran catástrofe

Eran tres hermanos que, en orden de rango, eran respetados con los nombres de Olikatirege, Oligbonjamuko y Elesetirege. Trabajaban apartando una porción de un río para poder sacar de sus aguas gran cantidad de pescado: lo que se llamó una presa, vivero o criadero de peces (Obu).

Un día, Olikatirege sacó del estanque una porción y se fracturó las manos; al segundo hermano, Oligbonjamuko, un golpe le rompió la mandíbula; y Elesetirege, el más joven, al descubrir las desgracias de sus hermanos mayores, corrió a la casa por ayuda, pero una soga le torció los pies y le rompió las piernas. Cuando Okere, la ardilla, lo vio caer, comenzó a reír burlonamente. La boa (Oka), que por tradición corría tan pronto la ardilla empezaba a reírse, terminó metiéndose en el hueco del conejo (Ehoro). El conejo, al ver a la boa, supo que los dos no podían estar en el mismo hueco sin que a él le ocurriera una desgracia, y decidió irse. Cuando el mono (Edun) vio correr al conejo tan asustado, recordó que en los días venideros llegaría su calamidad, y decidió treparse al árbol de roble y sentarse en sus ramas. El árbol le advirtió que las ramas donde estaba sentado se habían quejado y estaban afligidas desde hacía tres años; el mono ignoró la advertencia, se balanceó, la rama se partió y cayó sobre un nido de 201 huevos de guinea pintada (Etú) que se asentaba en las cercanías del roble.

Cuando la guinea regresó a su nido y descubrió la tragedia, comenzó a gritar estas palabras:

“Ara kan mi go go go go.”

Elegbede, el gorila, escuchó en su vecindario el grito de la guinea, que era la señal de guerra, y se preparó para combatir golpeando su pecho como un tambor: gidigidigidigidi. Aquel golpeteo hizo que el elefante (Ayanaku), creyendo que había comenzado la guerra, corriera sin descanso hacia dentro del pueblo. Cuando la vaca (Malú) y los otros cuadrúpedos vieron un elefante en el pueblo, cosa poco común, echaron a correr para salvar sus vidas. El rey de aquel pueblo tenía un solo ojo y un solo hijo, y en la estampida la vaca tropezó con el hijo del rey, que murió instantáneamente. La esposa del rey, Olori, corrió a la habitación del rey para contarle lo ocurrido, señalando hacia afuera con los cuatro dedos delanteros, y al preguntarle si no se había percatado de lo que pasaba, sin querer le introdujo en el ojo sus uñas largas, y el rey quedó completamente ciego.

En medio del pandemónium total apareció el mensajero del cielo, que intervino para calmar la situación y reunió en asamblea a todos los implicados. Los tres hermanos explicaron que, antes de ir al criadero, habían estado en casa de Orúnmila por adivinación, y que él les advirtió dar un chivo a Eshu y concluir el sacrificio con lo que cada uno trajera; el sacrificio se había hecho para evitar una catástrofe inminente. La ardilla explicó que había regresado de casa de Orúnmila con la advertencia de dar ikín a Eshu para evitar las consecuencias de la euforia, que agranda las cosas más de la cuenta; y que disfrutaba de la comida de los ikines de palma cuando vio caer al suelo a un hombre inmenso al que no podía ayudar, y se rió. La boa explicó que, al escuchar las carcajadas de la ardilla, había matado a sus parientes, pues desarrolló el hábito de correr cada vez que las oía. El conejo contó que aprendió con los años que la boa era la causa de que se tragaran a sus parientes, y que por reflejo echaba a correr cada vez que ella entraba en su casa. El mono explicó que los saltos del conejo al correr le indicaban un peligro inminente, y por eso subió a las ramas del roble. El roble declaró que le había advertido al mono la fragilidad de sus ramas. La guinea explicó que se rompieron los huevos que había producido durante 201 días antes de regresar a su casa: ese fue el tamaño de la calamidad que la dejó en la desesperación. El gorila explicó que sus parientes debían ser advertidos al escuchar los gritos de la guinea, y por eso empezó a golpear su pecho como un tambor. El elefante contó que cada vez que escuchaba el golpeteo del gorila lo entendía como señal de catástrofe, y corrió para salvar la vida. La vaca explicó que en un pueblo amistoso no existía la tradición de ver un elefante, que todos corrieron a distintos lugares y que ella fue a dar contra el único hijo del rey. Y Olori explicó que fue la muerte del único hijo del rey lo que provocó dejarlo ciego.

El mensajero del cielo declaró inocentes a todos, con excepción de los tres hermanos y de la ardilla, que se demoró en hacer el sacrificio, y proclamó la restauración de las víctimas de la catástrofe: los brazos, las quijadas y las piernas partidas fueron restablecidos; se decretó que la boa moriría en los días posteriores a asesinar al conejo y que nunca más podría entrar a hueco alguno; se restauraron los 201 huevos de la guinea, las ramas del roble, la vida del único hijo del rey y la vista del monarca, y el elefante regresó al bosque. La segunda proclamación fue que la ardilla no volvería a reírse a carcajadas de nadie que viera, con excepción de la boa, señalada tradicionalmente por Olodumare para advertir a los demás de su presencia en cualquier lugar y de su arma venenosa, con la advertencia de no usarla arbitrariamente.

Cuando este odu sale en Igbodun, se le advierte a la persona hacer sacrificio, porque fue destinada a ser un hombre de bien y a hacer grandes cosas, realizando el sacrificio con los productos que se requieren; de no hacerlo, puede causar una gran crisis a su familia o a su pueblo. Debe ofrecerle a Eshu un chivo, una ardilla, una boa, la cabeza de un conejo, plumas de guinea, ramas de roble, carne de elefante y huesos de un animal doméstico: este es el sacrificio especial que debe hacer antes de su iniciación de Ifá. En una vista ordinaria, la persona debe ser advertida de poseer su propio Ifá sin demora; si es mujer, debe casarse con un hombre que posea Ifá. Él, ella o ambos deben hacer sacrificio con un chivo, preparar un tambor con hojas de ñame y darle un gallo a Ogún para desviar el peligro de víctimas, perjurios, falsedades. Las personas nacidas bajo la influencia de este signo deben hacer un ofrecimiento especial con un chivo y una gallina para tener una larga vida sin causarse daños unos a otros. Se les prohíbe el alcohol, el ñame asado y la carne de chivo, y deben preparar su propia cazuela de Ogún.

14.El hijo del mono

Kabekukutekurolona-karibipade-ijapekipeki adivinó Ifá para Akibola cuando iba al campo para el festival anual de la muerte del hijo de Oyi, el mono, cuya piel planeaba exhibir. A Oyi se le había pedido ofrecer un sacrificio con tres lanzas, tres gallos y dinero; se negó a realizarlo, y fue muerto.

15.El esclavo de Olodumare

Atorirorayo-Ilelaba-Iroko-ngbe adivinó Ifá para Irawosasa, esclavo de Olodumare. Se le predijo que, si fallaba en seguir el camino de Oluwa, su fama se desvanecería, y debía ofrecer en sacrificio una chiva y dinero. Irawo, la estrella, rehusó hacer el sacrificio. Por eso, en las oraciones, Olodumare refleja una estrella en el cielo, pero vemos que de repente sale rápida del cielo hacia la oscuridad: la estrella fugaz.

Adifafun
  • Para Iroko y sus dos hermanas.
  • Para Orúnmila cuando castigó a sus esposas.
  • Para Elekan.
  • Para que Baba Oké Odo se convirtiera en rico.
  • Para la muerte del elefante.
Notas del odu

Observaciones

  • Rogación de Cabeza (Kobo-Orí) con 2 palomas blancas.
  • Los animales se dan con el sexo contrario.
  • La hierba (ewe Ekan) se utiliza para que un hombre se pelee con su mujer.

Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.

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