Oyeku Odi
Oyeku Di · Oyeku Sidi
«Diga siempre la verdad, para que Dios le de la suerte».
Rezo de Oyeku Odi
OYEKU DI ORUNMILA ADIFAYOKO ORUBO AKUKO, EURE, EKO YARAKO, EKU, EJA, EPO OBEYO OWO. GBOGBO IKAN ARAYE EBEBIKAN LENLE ILE OLOFIN.
Súyere de Oyeku Odi
“OYETUMAKO OLORUN LATIKU OYEKUNDI OYETUMAKO OLORUN LATIKU OYEKUNDI OYEKUNDI OLORUN LATIKO OLORUN LATIKU” OLORUN LATIKO: El Honor inmortal de Olorun.
En este odu nace
- Que se le toque la frente a la chiva que se le da a Orúnmila.
- Que para cerrar los cantos de Osanyin se le implore a Olorun con el rezo de Oyeku Odi.
- El porque Orúnmila no baja en la cabeza de ningún Awó.
Aquí:
- Hablan los Océanos que dividieron las Tierras y con ellas los hombres.
- Desprecian al Awó.
- Se le implora a Olorun – Sol -.
- Fue donde el Mundo estaba malo y Orúnmila le dijo a Olofin que él vendría para arreglarlo.
- Es donde las mujeres eran estériles.
- Es un Ifá de conspiración y contrariedad.
- Marca que lo que se va no regresa más.
- No se habla hasta que no se mira.
- Se tocan las nalgas y se sopla para afuera.
- Fue donde la naranja cajel salvó a Orúnmila de la Impotencia.
Descripción del odu Oyeku Odi
Oyeku Odi ocupa el lugar 34 dentro del orden señorial de Ifá. En él hablan los océanos, que repartieron la tierra en distintos continentes y, al hacerlo, separaron también a los hombres. Por eso el signo marca separación de familia o de amistades. A la persona le atraen con fuerza las cosas extranjeras: el sistema de vida, la forma de vestir, las costumbres; y si llega a marcharse de su tierra, difícilmente regresará a ella. En la mujer marca esterilidad. El nombre Oyeku-Odi significa: el pene muere en las nalgas.
Por este Ifá a Ogún se le pone un machete que va al monte; con él se limpia a la persona y se entrega envuelto en tela blanca. A Ogún, además, se le tapa con tela blanca.
Los ancestros de la persona fueron extranjeros, y hay una parte de la familia que nunca llegó a conocer, por la ascendencia del padre o de la madre: abuelos, tíos, etcétera. En este signo desprecian al Awó y no le agradecen nada; el odu señala burlas o insultos hacia la persona del Awó.
Es un Ifá de conspiración y de inconformidad: los hijos no están conformes con lo que los padres les dan, pues aspiran a más, o a lo que los padres no pueden darles por su nivel económico. Oyeku-Odi siempre dirá: ponme el dinero aquí.
Quien tiene este Ifá no puede andar en grupo, ni acompañar a nadie a reclamarle nada a nadie, para no verse envuelto en problemas graves de justicia. Debe rogarle al Sol 16 días por la mañana temprano, pues este odu es la inmortalidad de Olorun – Sol -. Tiene que cerrar sus puertas temprano por causa de los espíritus errantes, decir siempre la verdad para contar con la ayuda de Olodumare, y cuidarse de que las amistades lo metan en problemas, pues hasta puede caer preso. Se le prohíbe visitar presos, porque por su mal carácter puede buscarse un problema serio y terminar él mismo en prisión.
Cuando sale este odu, el Awó se toca las nalgas y sopla hacia afuera.
En la salud: se padece de enfermedad de las piernas, se sufre un accidente en el pie y aquí se tiene un hueso menos en la columna vertebral. Marca impotencia en el hombre y esterilidad en la mujer. Debe investigarse si el Egun vive con la persona que se registra o con su cónyuge.
El signo aconseja dejar que cada cual resuelva sus problemas como pueda. Para poder realizar algo, la persona deberá hacer ebó, y debe tener un objetivo por el cual luchar en la vida. En este Ifá el mundo estaba malo y Orúnmila tuvo que bajar a la tierra a arreglarlo: por eso hay que ordenarse en la vida, no vivir por vivir ni comer por comer, tener amor por la vida y una razón para vivir.
Aquí la persona se sienta al lado de Orúnmila a contarle, para obtener dinero. Por hacer un bien, se mete en un enredo. El Babalawo no habla hasta que no saca el odu en el registro. Oyeku-Odi es la chiva malcriada de Obatalá.
Dice Ifá
- Que a Ud. lo van a invitar para hacer un mal, deje que lo conviden, pero Ud. no vaya adelante, porque lo que ellos quieren hacer no ha de dar resultado y estará en peligro; cuando Ud. llegue, lo que ha de suceder ya ha pasado.
- Ud. se salvará y quedará limpio de culpa y pena.
- Ud. no tiene hijos y bien está en no tenerlos.
- Ud. siempre diga la verdad para que Olodumare le de una suerte.
- En su casa hay un enfermo que más bien está para allá que para acá; pero si andan pronto se podrá salvar porque allá no lo quieren todavía.
- Dele gracias a Orúnmila y a Obatalá.
- Ud. estaba bajando a un hoyo y en ese hoyo había un hombre que era Orúnmila.
- Tenga cuidado con una trampa y con personas malignas que van a su casa.
- Ud. tiene que cuidarse de accidentes en los pies.
- Ud. vive por vivir y debe trazarse un camino y tomarle amor a la vida.
- Por hacer el bien, lo meten en un enredo.
- Siéntese al lado de Orúnmila a cantarle para que le de riqueza.
- Ud. no puede andar en grupo y tiene que cuidarse de sus amigos, pues lo pueden meter en problemas.
- Ud. tiene que rogarle al Sol – Olorun – 16 días por la mañana y cierre su puerta temprano para que los Espíritus Malignos no entren.
- Ud. tiene que criar una chivita, malcriándola, y pasearse por donde vive.
- Ud. no puede servir de fiador ni de testigo para nada.
- Ud. no puede visitar personas que estén presas.
- Ud. debe recibir a Orúnmila y adorarlo.
Refranes de Oyeku Odi
- El pene muere en las nalgas.
- El Mundo estaba malo y Olodumare mandó la ley para arreglarlo.
- Dice Oyeku-Odi, ponme el dinero aquí.
- Diga siempre la verdad, para que Dios le de la suerte.
- No se precipite para que cuando usted llegue, lo que vaya a suceder ya haya pasado.
- Lo que se fue no vuelve.
- Cuando el mundo se pone malo, Dios manda la ley para arreglarlo.
Eshu-Elegba del odu Oyeku Odi
No está especificado.
Patakíes del odu Oyeku Odi
1.Cuando el Mundo estaba malo
El mundo andaba mal, y Orúnmila le anunció a Olodumare que él iba a componerlo. Cuando Olodumare quiso saber en cuánto tiempo lo lograría, Orúnmila no respondió y bajó a la tierra. Al llegar encontró que las mujeres de aquel lugar jamás habían parido. Pidió alojamiento en una casa y se lo concedieron. Le preguntaron su nombre y dijo llamarse Oloyu Ekun; sobre su oficio, respondió que el suyo era hablar. Lo invitaron entonces a que hablara, y él puso una condición: para poder hablar, tenían que poner dinero.
Pusieron el dinero, Orúnmila tiró el ókpuele y salió este signo, Oyeku-Odi. Les dijo que allí vivían por vivir, comían por comer y dormían por dormir, y que todos debían hacer el ebó indicado. Después rezó:
Hecho el ebó, las mujeres comenzaron a quedar embarazadas y todas parieron, las plantas dieron frutos y todo se arregló. Viendo que la vida marchaba con normalidad, Orúnmila se marchó de aquella tierra, pasó mucho tiempo sin saber de ella y regresó al cielo.
Tardó en volver, y cuando lo hizo, los que habían nacido ya eran adultos con hijos propios. Los viejos quisieron reconocerlo, pero había pasado tanto tiempo que no lo lograban, hasta que uno lo observó con detenimiento y le preguntó si él no era Oloyu Okun. Al confirmarlo, aquel viejo reunió a todos y mostró a los jóvenes al hombre que había hecho la rogación para que las mujeres parieran y que los había salvado a todos.
Entonces la gente se puso a pensar y, según pensaba, comenzó a pedirle cosas. Orúnmila les contestaba que eso estaba en manos de Olodumare, que era quien había de considerarlo o no. Todos se molestaron y decidieron ir a pelear contra Olodumare, y exigieron a Orúnmila que los acompañara.
Orúnmila se hizo osode, se vio este Ifá y el signo le marcó hacer ebó con una chiva y una soga larga. El día en que fueron a buscarlo para la pelea, salió con la chiva atada a la soga; por el camino el animal se iba enredando en las piernas y en los palos, él se detenía a desenredarla y así se fue quedando rezagado. Los demás, cansados de esperar, siguieron adelante. Cuando llegaron ante Olodumare, este los oyó y los mandó matar a todos.
Al llegar Orúnmila, Olodumare le preguntó qué se le ofrecía. Orúnmila respondió que él estaba bien y no deseaba nada, pero que unos hombres lo habían sacado de su casa a la fuerza y lo habían obligado a ir con ellos sin saber para qué; que por el camino se había ido quedando atrás, pues había hecho ebó con una chiva y una soga (yarako), y que aquella chiva se la traía a él. Entonces Olodumare abrió la puerta y le mostró a todos sin cabeza, y de esta forma Orúnmila quedó libre.
2.El sueño
Hubo una persona que tuvo un sueño en el que se veía caer dentro de un hueco; allí se encontraba con un viejo que le entregaba una cosa y le decía que fuera a preguntarle a Orúnmila qué debía hacer.
Cuando llegó a casa de Orúnmila, este le hizo osode y le vio este Ifá, Oyeku-Odi. Le mandó tostar ajonjolí, embarrarse con él todo el cuerpo, subirse a un palo y hacerse el muerto. Así lo hizo, y los monos, al pasar, decían que sí estaba muerto. Al pasar el último, le echó garra y se lo llevó para hacer limpieza.
3.El porqué Orúnmila no baja a la cabeza de ningún Awó
Olodumare, creador de la tierra y de todos los Orishas, dio a sus criaturas poderes y ashé. Pasado un tiempo, creyó terminada su labor, pues había otorgado a cada Orisha la virtud de enviar a la tierra, con su respectivo astral, radiaciones capaces de alcanzar al mismo tiempo a varias personas protegidas por ese Orisha. Pero ocurrió que cada persona irradiada dejaba de ser la que había sido momentos antes y se convertía en un ser que, al hablar, decía cosas que ella misma ignoraba, pues estaba poseída por una divinidad: montada de Osha.
Al principio, aunque los humanos no comprendían aquel fenómeno, todo se desenvolvía con normalidad; pero con el tiempo todo cambió, al extremo de que cada cual se creyó superior al otro y comenzaron las guerras, tanto armadas como las basadas en conocimientos exteriores y esotéricos. La guerra y la destrucción estuvieron a punto de diezmar a la humanidad, pues cada uno se creía un dios según los conocimientos adquiridos.
Un día, Olodumare mandó a Eshu a la tierra para que la inspeccionara y le informara de las condiciones de sus moradores. Eshu emprendió la tarea, y al ver tanta envidia entre los hombres, se dirigió a uno de los que se tenían por sabios y le preguntó por la causa de la guerra que existía en la tierra. Aquel individuo respondió que era hijo de Osanyin, que este le había concedido el poder de ser, por su cabeza, uno de sus hombres más privilegiados; que él era, por tanto, quien más sabía en la tierra, y que la guerra era producto de la envidia que los demás le tenían.
A Eshu no le gustó su actitud y le advirtió que a Olodumare no le agradaría la forma en que se estaban comportando, pues ni él ni los Orishas aceptaban como buenas sus actuaciones: aquella guerra no debía haber comenzado y no podía continuar. El hijo de Osanyin replicó que él era rey y que no permitiría que nadie lo destronara. Eshu se marchó molesto de aquel encuentro y siguió indagando entre los humanos, recibiendo de casi todos la misma respuesta que la del hijo de Osanyin.
De regreso ante Olodumare, Eshu le informó de todo lo que había visto y oído. Olodumare meditó y decidió enviar a los Orishas a la tierra para que hablaran con sus hijos y estos mejoraran su conducta. El primero en ir fue Obatalá, que fracasó en el intento. Continuó mandando a los demás Orishas y todos fracasaron. No quedándole más Orishas que enviar, buscó a Orúnmila y le explicó que todos habían fracasado, que la situación se debía a la envidia y la maldad reinantes, que los hombres estaban enfrascados en una guerra capaz de destruir toda la tierra, pues todo el que era poseído por la fuerza astral de un Orisha se consideraba superior a los demás, y que por eso lo enviaba a él para arreglar y terminar aquella guerra.
Orúnmila le prometió tratar de arreglar a toda la humanidad y bajar a la tierra a cumplir la misión, pero con una condición: no bajaría ni montaría en la cabeza de ninguno de sus hijos mientras no terminara la tarea encomendada. Olodumare respondió: To Iban Eshu.
Nota: Esta es la causa por la cual Orúnmila no baja en la cabeza de ningún Awó ni Omofá.
4.El pueblo de la ingratitud
Cierta vez, Orúnmila tuvo que luchar mucho por el pueblo donde vivía, pero aquel pueblo no supo agradecer su sacrificio, hasta el punto de que Orúnmila, cansado de tantos esfuerzos, se aburrió de la vida y llegó a desearse la muerte. Entonces abandonó el pueblo, se fue a una cueva y allí se quedó.
Las cosas empezaron a ponerse muy malas en el pueblo, y sus habitantes fueron a ver a otro adivino; les salió este Ifá y les mandaron hacer ebó. Uno de ellos lo hizo y fue a ponerlo en una cueva que había cerca del pueblo, donde justamente se encontraba Orúnmila. Al verlo, el hombre se asustó y echó a correr, pero Orúnmila lo llamó. El hombre volvió y le contó la situación que atravesaba el pueblo. Orúnmila le entregó unos pedazos de coco y le dijo que con ellos podría hablar con él; que cuando fuera a verlo, fuera solo y llegara tirando los cocos, y que desde allí él podría ayudar a aquel pueblo a través de él, porque a ese pueblo no entraba más. To Iban Eshu.
Nota: Este Ifá explica, dentro de otras cosas, que lo que se va no regresa más.
Distribución: El pollo para Paraldo con las telas y las hierbas, los cocos para Orúnmila y el gallo para Eshu.
Nota: La suerte de esta persona esta en coger Ikofafun o Awafakan.
5.El Awó no habla hasta que no mira
Orúnmila salió a recorrer el campo y llegó a una tierra donde vio a muchas personas trabajando, y pidió trabajo allí. El Obá le dijo que estaba muy viejo para aquel trabajo, pero que volviera al día siguiente. Orúnmila regresó y el Obá lo puso a cocinar, ignorando que era el padrino de la gente que allí trabajaba. Orúnmila pidió a los trabajadores que no lo descubrieran, pues venía a ver el maltrato que les daban; y, en efecto, pudo comprobarlo. Hizo el almuerzo y la comida, y se quedó a dormir para preparar todo por la noche.
Al otro día, el Obá le propuso ir a su tierra, donde lo pondría en otro trabajo mejor. Orúnmila le respondió que había tenido un sueño malo con él y que se marchaba. El Obá le dijo que no se iría hasta interpretarle el sueño. Orúnmila contestó que él era adivino y no podía contar el sueño, pues tenía que mirarlo con una cosa que traía consigo. El Obá, aunque protestó, accedió a mirarse con él.
Orúnmila le hizo osode, le vio este Ifá y le anunció que en aquellos días tendría una sublevación y que no viviría, pues ahí estaba ya su sustituto. Cuando el Obá preguntó qué debía hacer, Orúnmila le respondió que hiciera ebó. El Obá realizó el ebó, se salvó y puso a Orúnmila de jefe.
6.El bochorno
Había un personaje llamado Oye, que decidió casarse con una mujer de su propia tribu. En esa tribu existía la costumbre de que, antes del matrimonio, había que registrarse con los adivinos, y además, una vez desposada, la mujer sacaba una bandera como símbolo de que ya era señora.
Cuando Oye fue a registrarse, los Awoses le vieron este Ifá, Oyeku-Odi, y le dijeron que tenía que hacer ebó, pues de lo contrario su pene no le respondería y pasaría un gran bochorno. Pero Oye era una persona muy cicatera y no hizo el ebó señalado, pues entendía que su potencia era normal y dudó de la palabra de los Awoses.
Oye se casó y llevó a la mujer a su casa, pero no pudo mantener relaciones sexuales con ella: su pene no le respondió, tal como le habían advertido. Por eso la novia, al día siguiente, no pudo sacar la bandera que daría fe de su rango de señora. La gente empezó a murmurar de la mujer de Oye. Ella, no obstante, esperaba con paciencia; pero pasaban los días, él seguía igual, y no le quedó más remedio que abandonarlo y explicar a la tribu lo que ocurría, para salvaguardar su honor; con ello quedó libre de culpas.
Desde entonces, cuando la gente pasaba frente a la casa de Oye, le gritaba: «Aquí viene Oye, que está muerto de la cintura para abajo». Así, por no gastar el dinero, Oye quedó abochornado ante su tribu.
7.Hay cosas más importantes que el dinero
En tiempos remotos vivía la Babosa (Igbin), que decidió ir a registrarse con Orúnmila y se encaminó a su casa. Orúnmila le hizo osode, le vio Oyeku-Odi y le marcó ebó, diciéndole que debía hacerlo para que la humanidad la respetara, pues no tenía con qué defenderse de la gente.
La Babosa pensó en ese momento que no iba a malgastar su dinero, que al fin y al cabo ella no era creyente, y salió de casa de Orúnmila hablando mal de él y difamando que era un estafador. Pasaron los días y la gente empezó a cogerla sin temor a que les pasara nada, pues todos saben que es inofensiva, y nadie la respetó, cumpliéndose lo que Orúnmila le había advertido. To Iban Eshu.
8.Hizo adivinación para la prosperidad
Oyeku Sidi fue un sacerdote de Ifá muy famoso y popular en el cielo, reconocido universalmente como uno de los símbolos tanto en el cielo como en la tierra. Él hizo adivinación para las mañanas y los atardeceres cuando llegaron al cielo: adivinó para la mañana (Aaro) y para la tarde (Ojo Ale) con el siguiente poema:
El gusano sabía como bailar pero no tenía miembros, sus tobillos venosos en armonía pensó que falto de extremidades podía bailar con fuerza para hacer levantar sus piernas.
9.Se hizo adivinación para el amanecer y el atardecer
A Oju Ale, la tarde, se le indicó hacer sacrificio con babosas, Ori Ojo, una paloma, cascarilla, osun, miel y sal, y lo hizo. A Aaro, el amanecer, por su parte, se le advirtió sacrificar con miel y babosa, pero rehusó hacerlo por parecerle un sacrificio poco elaborado, y pidió al Awó que le recomendara uno para adelantarse al atardecer; considerando la pérdida de su prosperidad en el mundo, y por ser su sacrificio tan simple, se negó a realizarlo. Desde entonces se apresura en el mundo para salir antes del atardecer.
Al atardecer se le indicó sacrificar con un machete, tela o ropa roja, Ikín Ifá de palma y un carnero padre. Hizo el sacrificio y el Awó le preparó su Ifá. Por eso amaneció al mundo, golpeando al amanecer, que todavía andaba buscando el dinero para realizar su sacrificio.
En cuanto amaneció, todas las cosas buenas llegaron a las gentes del mundo, comprendiéndolo a él. Cuando Eshu supo que el amanecer no había hecho sacrificio por su prosperidad, el amanecer fue invitado de regreso al cielo; y allí amaneció, invitando al Sol a aparecer, porque la mañana era el espectáculo de la tierra.
Enseguida apareció el Sol sobre el horizonte y sus rayos comenzaron a calentar el aire. La tarde, que antes sufría la presencia del amanecer, vio cómo los vientos fríos de la mañana apartaban el intenso calor de los rayos del Sol y las gentes comenzaban a cubrirse. La mañana pasó a ser insignificante: la intensidad de la tarde secaba su aire fresco y la iba dejando en el olvido. Así fue como la tarde llegó sobre la tierra, y toda la fortuna de la mañana le fue transferida. Poco a poco el Sol iniciaba su ocaso y la tarde florecía; las tardes se hicieron muy frescas, prósperas y ricas.
Por eso, hoy en día, la riqueza del amanecer es muy corta: va de las 6 a las 9 de la mañana, antes de que aparezca el Sol; hacia las 9 comienzan sus dificultades, hasta que su fortuna se extingue por completo al mediodía. Dicho de otro modo, su prosperidad se acaba en pocas horas comparadas con las 24 del día. El atardecer, en cambio, conserva su última frescura a las 4 de la tarde, y solo empieza a declinar sobre la tierra a las 6. Esto explica por qué quienes obtienen gran riqueza y prosperidad en horas tempranas de su vida pueden perderlo todo o morir a mediana edad, y por qué quienes están destinados a una prosperidad duradera tienen tiempo en la mañana, trabajan duro la tarde y disfrutan de su prosperidad y riquezas en el anochecer: ese es el destino de los que llegan a ricos y famosos tarde en la vida, tras sufrir la opresión en sus primeras horas. Por eso quienes se encuentran entre la mañana y la tarde le oran a diario a Olodumare por la prosperidad de sus últimos años. En algunas culturas, los niños que nacen al atardecer son escogidos como señores por delante de los nacidos al amanecer. Las gentes no oran solamente por la larga vida (Ariku) para ver florecer a sus hijos, sino también para que sus hijos alcancen a ver el atardecer. Es por esto que los sacerdotes de Ifá tienen una moneda acuñada con el siguiente verso:
10.Se le hizo adivinación a Agbaa o Igbede, el gran tambor
Cuando Agbaa decidió venir al mundo, acudió a Oyeku Sidi en busca de medicina para obtener honores y dignidad sobre la tierra. Orúnmila le dijo que conocía las medicinas para su propósito, pero que, si estaba interesado, debía realizar un sacrificio. Estuvo de acuerdo, y Orúnmila le indicó conseguir 201 flechas, una caña larga y dos garrotes. Le advirtió además que él era uno de tres hermanos nacidos de la misma madre, pero que no debía contarle a ninguno el sacrificio que iba a realizar. Los otros dos hermanos, en rango de señoría, se llamaban Gongon y Akese.
Traídos los materiales, Orúnmila usó la caña para amarrar cada una de las 201 flechas alrededor de la cabeza de Agbaa, dejándolas atadas en su lugar. Mientras él esperaba en casa de Orúnmila durante aquella operación, sus dos hermanos planeaban eliminarlo, y al saber que estaba allí, fueron a su encuentro. Al hallarlo con toda la cabeza amarrada, le preguntaron el porqué, y él respondió que había sido orientación de Orúnmila. Gongon tomó los dos garrotes y comenzó a golpear a Agbaa en la cabeza, y este empezó a llorar diciendo:
Su llanto sonaba con melodía, y ese es el sonido del gran tambor hasta hoy. Por su parte, Gongon seguía golpeando a Agbaa, que reaccionaba con dolor a sus golpes:
Siendo este el sonido del Gongon al golpearse con los palos. A su lado, Akese golpeaba a Agbaa con las manos, haciéndole:
Que corresponde hoy al sonido de Akese. Entretanto apareció Orúnmila, tratando de interceder en aquella lucha, y cuando dejaron de pelear les dijo que el sonido que salía de sus combates tenía una gran melodía, y que era mejor que los tres hermanos cooperaran antes de que hubiera una mala confrontación. Orúnmila les dio la facultad, desde ese día, de ser indispensables para participar en todas las fiestas con un espíritu de reconciliación, y les aconsejó ofrecer un gallo a sus cabezas. Ellos hicieron el sacrificio y comenzaron a andar por el mundo con renombre y éxito como trío musical. Por eso, hoy en día, el sonido de los tambores Gongo y Akese no ha podido ser imitado por ninguna tecnología moderna: actúan en conciertos y producen una música de tal melodía que regocija a todo el mundo.
11.Él hizo adivinación para la serpiente
La serpiente era, en su origen, como una soga o cuerda en el cielo: no podía morder ni causar daño a nadie, y solo se utilizaba como instrumento de amarre para cargar. Cuando decidió venir al mundo, fue a ver a Orúnmila y preguntó por uno de sus seguidores, llamado Agbaa nimoju Oron tepe oun ni adifafun ejo, para que le hiciera adivinación. La serpiente se llamaba en aquel tiempo Alele, era el rey de las ataduras y se usaba comúnmente para las leñas. Ni ella ni sus hijos descansaban, y deseaban ser tratados con más respeto en la tierra y gozar de paz y honor.
En su adivinación se le advirtió servir su cabeza con nuez de kolá blanca y roja dentro de su casa, y a lo largo de su camino, fuera de ella, sembrar kolá blanca y roja para el honor, el temor y la dignidad ante la gente del mundo. Después de rogarse la cabeza en su casa por la noche, al día siguiente salió al camino con la venia y el consejo divino del cielo, y se sentó a todo lo largo del camino colocando su cabeza. En ese momento apareció Olodumare, que iba camino de un encuentro del consejo divino, y encontró a Alele orando. Cuando escuchó lo que deseaba, le pidió las dos nueces de kolá con las que estaba orando.
Alele se negó a poner sus nueces en el suelo, pues Orúnmila le había advertido que debía usarlas para rogar su cabeza. Olodumare le preguntó cuál era el deseo por el que se había rogado, y Alele respondió que había sido creada como una persona sin valor, sirviendo universalmente, que no deseaba sufrir lo mismo en la tierra y que quería vivir su futuro. Una vez más Olodumare le pidió la nuez de kolá y le ordenó abrir la boca; ella obedeció. Olodumare susurró dentro de su boca y, sin decir ninguna otra palabra, continuó su viaje divino, mientras Alele se fue a su casa. El susurro de Olodumare en su boca fue:
Este verso de Olodumare fue una metáfora: dondequiera que hubiera una mordida de serpiente, la víctima la sentiría rápidamente y, de no haber tratamiento, iría al cielo ese mismo día. Ella bajaría a la tierra y seguiría siendo usada como amarradura.
Mientras tanto, Olofin realizó una adivinación en su palacio y fue advertido de hacer sacrificio para evitar la pérdida de almas humanas antes de finalizar el año; se le indicó dar un chivo a Eshu para tener la paz y tranquilidad necesarias en su festival anual, sin pérdida de seres humanos. Pero ignoró la predicción, el sacrificio y lo advertido. Los miembros de la casa de Olofin comenzaron los preparativos del festival anual; los reyes favoritos, con sus esposas, empezaron a llegar en grupos al bosque en busca de leña, y después buscaron amarraduras para atarla. La esposa favorita de uno de los reyes vio a Alele, con su cuerpo suave, e ignorando la advertencia comenzó a hacer con ella una atadura; al concluir el lazo en sus manos, Alele la atacó con la nueva autoridad que Olodumare le había concedido.
Ella soltó rápidamente la supuesta cuerda y gritó pidiendo ayuda; todos acudieron y vieron que comenzaba a sangrar por unos puntos y a vomitar. Corrieron apresuradamente hacia la casa, pero antes de llegar ella había muerto. El incidente causó una demora en el festival: el rey ordenó a todo el linaje anunciar la cancelación del festival anual, decretando que Ejo, o Alele, había adquirido un nuevo don o ashé para el respeto y el honor. La proclamación fue hecha con las siguientes palabras:
12.Él hizo adivinación para el género humano antes de venir al mundo
Antes de que el género humano dejara el cielo y viniera al mundo, fue advertido de hacer un sacrificio a Eshu, a Ogún y a Las Brujas, usando un gallo y nuez de kolá, para revocar el curso que Olodumare había dictado sobre él: puesto que había sido hecho de arena de la tierra, su final sería volver al polvo o a la arena de la tierra. Pero se negó a hacer el sacrificio.
En el camino hacia la tierra fue detenido y acosado por Eshu, que le recordaba que tenía que hacer sacrificio, pero continuó su viaje sin prestarle atención. Ya cercano a la tierra se encontró con Las Brujas, a las que también ignoró. Finalmente se encontró con la lombriz o gusano, que le preguntó hacia dónde se dirigía, y lo ignoró igualmente. Entonces el gusano lo maldijo por haberlo ignorado, deseando que el género humano se convirtiera en su principal alimento y en el de sus hijos. Por eso, hoy en día, cuando una persona muere, es el gusano el que reaparece en las carnes de su cuerpo, cumpliéndose la profecía de Olodumare para el género humano: de la tierra naciste y en tierra te convertirás.
13.Se adivinó para Orúnmila cuando iba al pueblo de mujeres
Bi oyin bi Ado adivinó Ifá para Orúnmila cuando iba a una gira de adivinación a la ciudad de las mujeres. Se le predijo que tendría allí un tremendo éxito, pero que debía realizar un sacrificio. Él oyó y realizó el sacrificio.
14.Se adivinó para Orúnmila cuando la muerte visitaba su casa
Ogidol Egba y Sagamo, el adivino de Esa, adivinaron ambos Ifá para Orúnmila el día en que la Muerte (Ikú) estaba preguntando por su casa, y la Enfermedad (Arun) también estaba preguntando por su casa. Le dijeron que, si fallaba en realizar el sacrificio, moriría. Él oyó y realizó el sacrificio.
Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.
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