Ogunda She (Ogunda Oshe)

Odu de Ifá · Familia de Ogunda

Ogunda She

Ogunda Oshe · Ogunda Monishe

«El que no conoce a su hijo, mañana podrá ser su enemigo».
I I · I II · I I · II II
Palabra sagrada

Rezo de Ogunda She

Rezo

OGÚNDA MONISHE OLOFIN OUN OBA KAFEREFUN ORUNMILA OLOFIN ESHU-ELEGBA SHANGO BABALU-AYE.

Canto del signo

Súyere de Ogunda She

Súyere

YERE YERE OGÚNDA BORIBOSHE OSHE YERE OBA OGÚNDA SHE.

Súyere de kuakuanardo

YERE OGÚNDE BORISHE OSHE YERE OBA OGÚNDA SHE.

Fundamento

En este odu nace

  • Nació: El por qué Oyá usa guadaña.
  • Nació: El secreto del osun de Oyá.
  • Nació: El arrastrar el Yarará de Azojuano hasta el tablero de Ifá.
  • Nació: El Ja de Azojuano.
  • Nació: La hipocresía.
  • Nació: La careta y el majá de Oyá.
  • Nació: La palabra sagrada de Olofin.
  • Aquí: Fue donde discriminaron a Ogún.
  • Aquí: Es donde no se le entrega el Ifá al ahijado.
  • Aquí: Fue donde se pelearon el marido y la mujer.
  • Aquí: Fue la guerra entre el padre y el hijo.
  • Aquí: Es donde un Rey pierde la cabeza.
  • Aquí: Habla el menstruo de la mujer.
  • Aquí: No se usa nada con piel de majá.
  • Aquí: Habla que en el Itá se sienten a comer los ashé y la sobra la lleven para la puerta y viren corriendo. (de Azojuano).
  • Aquí: El padre le pidió perdón al hijo.
  • Aquí: Se le da chivo a los cuatro ríos de la región.
  • Aquí: La mujer se perdió o maldijeron por curiosa.
  • Aquí: Se le pone un gorro rojo y negro con dos collares negro y blanco y cuentas de Oyá.
  • Aquí: El cuchillo de kuakuanardo se hace de madera (cedro) y el padrino no se lo entrega.
Naturaleza del signo

Descripción del odu Ogunda She

En este Ifá se manifiesta la palabra sagrada de Olofin. Fue aquí donde Olofin le concedió la virtud al hombre por su comportamiento y le dio el derecho de ser el jefe de la familia; y fue aquí también donde condenó a la mujer al menstruo por su curiosidad, un ciclo que queda regido por el cambio de la luna, es decir, cada 28 días.

Por este Ifá se reciben Orúnmila, Ogún e Iyalorde, para poder vencer en la vida.

En este odu Ogún fue desacreditado y, del bochorno, se internó en el monte. Más tarde, gracias a Oshún, tuvieron que reconocerle que era inocente y le entregaron el derecho de ser Rey y de poder matar. Por esa razón a Ogunda She se le reconoció para poder matar.

Por este Ifá, al Awó de Ogunda She la ceremonia de kuakuanardo se le hace con dos cuchillos de madera de cedro.

Este odu prescribe que se puede recibir Igba-Odun (Olofin) a cualquier edad; de lo contrario, cuando el Awó tenga hechos dos Ifá.

Cuando este odu sale en Untefa, el padrino no le entrega Orunmila al ahijado: lo coloca sobre la estera para que sea el propio ahijado quien lo levante. Lo mismo sucede con los guerreros: el Awó de este odu debe buscar a otro Awó para que se los entregue o, de lo contrario, se los ponen en la estera y le dicen que los recoja.

El principal osobo de este Ifá es tener falta con Orunmila.

Aquí fue donde se pelearon el marido y la mujer, porque la mujer quería tener la supremacía y ser igual o más que el hombre. Por eso no había reproducción y tuvo que intervenir Olofin.

En este Ifá se habla además de la guerra entre el hijo y el padre, donde el padre tuvo que pedirle perdón al hijo.

En este Ifá hay que evitar que Ogún intervenga, para que no haya desgracia en la familia.

El Awó de Ogunda She debe poner en la casa una bandera -asia- blanca, roja y morada. En este Ifá el Rey pierde la cabeza.

Este odu marca malas interpretaciones propias.

Padrino y ahijado por este Ifá deben recibir Oduduwa y a Olofin, y si no tienen Oyá (Iyanza) tienen que recibirla.

En este Ifá nace el por qué Oyá Yansán usa guadaña y el secreto del osun de Oyá, que se aplica también en el odu Ogunda Meji. Aquí igualmente habla el menstruo de la mujer.

En este Ifá se prohíbe usar zapatos, cintos ni ninguna prenda o artículo confeccionado con piel de majá -ejo-.

Aquí se le pone a Ogún un machete confeccionado con una lima, ya que con ese machete Ogún venció la guerra.

Por este Ifá el Awó de Ogunda She debe recibir a Azowano.

Por este Ifá usted tiene un hijo al que no conoce, porque lo abandonó a él y a su madre cuando ella estaba en estado, sabiéndolo o sin saberlo. Si alguna de las mujeres que usted ha abandonado en alguna ocasión le dice que usted es el padre de alguno de los hijos que ella tiene, no lo dude y trate de ayudarla.

Trabajos del signo

Relación de obras del odu Ogunda She

Sarayeye al pie de Ogún

Aquí se hace sarayeye al pie de Ogún con nueve pedazos de carne de res -erán malú- y telas de nueve colores.

Ewe del signo

Hierbas del odu

  • Paraíso.
La voz del oráculo

Dice Ifá en Ogunda She

  • Que usted no sea curiosa porque esa es su perdición.
  • Usted tiene que hacer tres cosas que le han dicho que haga, realícelas porque si no usted tendrá una revolución y cuestión de justicia y tendrá pérdidas si no hace lo que le indicaron.
  • Usted se ha de ver bastante apurado.
  • Usted no es muy agradecido.
  • A usted una vez lo echaron fuera de un lugar con la justicia.
  • Su marido está celoso.
  • Usted tiene un hijo que no conoce.
  • Su mujer le va a seguir los pasos para ver donde usted va.
  • Ella le ha descubierto un secreto.
  • Ella tiene la regla suspendida.
  • A usted le gusta cazar.
  • Ella le pelea porque usted no le da cuentas de lo que usted hace o de sus asuntos.
  • Su situación es muy mala.
  • Usted está casi arruinado, falto de ropa.
  • Usted le debe a alguien y si usted se descuida se verá botado de su casa.
  • A su mujer le duele la cabeza.
  • Usted tiene cosas a veces como de loco.
  • Ustedes son tres hermanos, una es hembra.
  • Usted tiene que recibir a Orunmila, usted es posible que sea hijo de Ogún.
  • Usted tiene un disgusto, está sosteniendo una guerra; tenga cuidado no vaya a estar sosteniendo esa guerra con uno ligado a usted.
  • Tenga cuidado no se le desbarate la casa, y usted tenga que irse.
  • Usted tiene que hacer ebó con un conejo.
  • Usted es posible que no conozca a su padre, cuidado no se tenga que enfrentar a él.
  • Usted tiene que recibir a Oduduwa y a Oyá.
  • Usted nunca, para llegar a tener poder, utilice la maldad o la hipocresía.
  • Usted tiene familiares a los que no conoce.
  • En un tiempo usted no era dueño de su voluntad.
  • Usted no considera a nadie.
  • Usted tiene que cuidarse de bochornos por querer lo que no le interesa.
  • Tenga cuidado no le trabajen su dinero.
  • Si su mujer está en suspenso, está embarazada.
  • Usted tiene que recibir Azowano, para que se libre de enfermedades de la piel.
  • Usted no puede decir que sabe más que la gente, porque siempre hay alguien que sabe más que usted.
  • Nunca use nada que se haya confeccionado con piel de majá.
  • Usted tiene que tener cuidado con sus cosas religiosas y su mujer, para evitar la curiosidad de ella.
Sabiduría del signo

Refranes de Ogunda She

  • Discusión de familia.
  • El hombre propone y el hombre dispone.
  • La cosa importante, es hablar sin equivocación.
  • El que no conoce a su hijo, mañana podrá ser su enemigo.
  • Por la curiosidad se puede perder la vida.
Los guardieros del signo

Eshu-Elegba del odu Ogunda She

Eshu del odu

Eshu-Elegba Iyelu.

Las historias del signo

Patakíes del odu Ogunda She

1.La guerra entre el padre y el hijo

Existía un pueblo gobernado por un Rey que tenía muchas mujeres y, con ellas, muchos hijos. Entre todos esos hijos había uno al que el Rey no conocía, y ese muchacho salió tan parrandero como su propio padre.

En el lugar donde el muchacho había nacido regía una disposición: no se podía poner ninguna bandera, salvo un solo día del año, que era cuando estaba autorizado. El muchacho pasó por alto esa norma y colocó su bandera todos los días. Al ver aquella actitud indisciplinada, el pueblo se enfureció con él y fue a denunciarlo delante de Olofin, quien lo expulsó del pueblo por hacer las cosas distintas a como las hacía todo el mundo.

Al marcharse, el muchacho dejó atrás un estado de guerra: organizó su propio ejército y se desató el enfrentamiento contra el ejército del Rey. En cada batalla, los soldados del Rey comentaban que aquel muchacho guerreaba exactamente de la misma forma que ellos.

Cuando ya se iba a aplicar la sentencia contra el Rey, la madre del muchacho se arrodilló delante de su hijo y le dijo que no podía matar a aquel hombre, porque era su padre. Al escucharlo, el Rey exclamó con gran alegría que por eso tenía que ser vencido, porque aquel muchacho era su hijo y era su sangre. Se quitó la corona, se la puso al muchacho y, por la emoción y la alegría, cayó muerto.

Otra versión de este mismo camino lo cuenta así: había un reinado que en toda su larga historia jamás había perdido una guerra, y lo gobernaba un Rey muy severo. Ese reinado sostenía una guerra contra otro reinado y, por ciertas disputas, uno de los hombres que colaboraba con el Rey fue llevado a la frontera que colindaba con el reino enemigo, es decir, fue deportado.

El reinado del Rey severo se preparaba ya para tomar por completo al otro reino y sus ejércitos se disponían a dar el último golpe. Fue entonces cuando el hombre deportado le ofreció ayuda al Rey de aquella tierra. Este le respondió que ya estaban perdidos, pero el hombre le contestó que todavía había tiempo y que lo primero era cambiar la táctica de guerra y usar la misma táctica del enemigo. Así lo hicieron.

A medida que la guerra avanzaba, iban ganando terreno en la lucha, hasta que la contienda se inclinó a favor del otro reinado. Aquello preocupó tanto al Rey severo que reunió a sus hombres para estudiar la situación, y allí se dieron cuenta de que el ejército contrario usaba la misma táctica que ellos, comprendiendo entonces lo grave de su situación. Ante eso el Rey decidió ponerse al frente de su ejército, pero el enemigo ya tenía tanta fuerza que se hizo incontenible.

La lucha crecía cada día, porque en el ejército que venía arrollando al Rey severo peleaban hasta las mujeres, y entre ellas había una que valía por muchas. Esa mujer, en otros tiempos, había peleado con el Rey severo y, en momentos de placeres, quedó en estado sin decirle nada al Rey. De ahí nació el hombre que después pusieron en la frontera y que ahora luchaba contra él.

La guerra llegó a su fin con la rendición del Rey severo. Al terminar, el hombre que habían puesto en la frontera alcanzó el grado de jefe del ejército vencedor y quedó encargado de dirigir las ejecuciones; el primero que tenía que morir era el Rey. En la mente de la madre del jefe del ejército se libraba una lucha terrible: si no le decía la verdad a su hijo, este sería el ejecutor de su propio padre y ella cobraría su venganza; pero si se la decía, su hijo no tendría ese arrastre. Mientras todo esto le pasaba por la cabeza, ya estaban amarrando al Rey severo al árbol con la soga de la justicia.

En el mismo instante en que iban a ejecutarlo, la madre le dijo a su hijo que él siempre quiso saber quién era su padre y que ella nunca se lo dijo, porque no quiso que el Rey supiera que era su padre. Entonces el hijo del Rey severo ordenó que le quitaran la soga a su padre. Fue así como el Rey prisionero y sus seguidores comprendieron el porqué de la copia de su táctica, y el Rey dijo que era su misma sangre la que lo había derrotado, que él sabía que solo su sangre sería capaz de eso. Acto seguido llamó a su hijo, le pidió perdón, se quitó la espada y se la entregó. En cuanto el hijo terminó de colocarse la espada en la cintura, el Rey padre murió, y al hijo del Rey severo lo hicieron Rey de la tierra conquistada.

EbóAkukó, eyelé meji, 1 pollito prieto, ashó fun fun, ashó dun dun, adé, asia, ofá, obi, itaná, adá, gbogbo ewé, ekú, ejá, epó, awadó, otí, oñí, orí, efún, malaguidí, opolopo owó.
NotaObi, itaná, ekú, ejá, epó, awadó, adá, ofá, (para Ogún) hay que reforzarlo y preguntarle a Orunmila cuál es el refuerzo. 1 pollito prieto, ashó fun fun, ashó dun dun, obi, itaná, orí, efún, otí, adé, awadó, ekú, ejá, epó, gbogbo ewe (para omiero), malaguidí (para oparaldo) lese Ogún.
NotaSe tiene que tener cuidado cuando un ahijado saque este Odu, no sólo cuando es en untefá, sino cuando coja cuchillo, debe dejarlo que lo coja según la obra marcada.

2.Nace el Ja y el arrastrar el Yarará

En este camino, Juoni, que era Azojuano de muchacho, estaba lleno de erupciones y, abochornado, se fue de su casa. Según pasaban los días, aquellas llagas se le iban corrompiendo cada vez más. Al entrar al monte, las auras querían picarle las llagas y las moscas lo asediaban sin descanso. Para librarse de ellas, Juoni tomó una varilla de coco que le había preparado su hermano Suko, y con ella espantaba a los insectos y a las auras.

En cada pueblo al que llegaba lo expulsaban. Caminando así llegó a un pueblo donde reinaba un Rey llamado Oraniyan, que era Shangó. De allí también lo querían echar, pero el Rey, al ver el alboroto, mandó que lo trajeran a su presencia y, al verlo, declaró que aquel era un misionero que venía a cuidar a los enfermos de varicela, sarampión y todas las enfermedades eruptivas.

La fama de Juoni creció tanto que la gente ya no mencionaba a Shangó, y este le ordenó que saliera de Oyó. Así lo hizo, pero como ya tenía su fundamento en la cazuela y le faltaban fuerzas para cargarlo, se puso a arrastrarlo con la frente hasta llegar al Palacio de Afafa, en Dahomey, donde hizo su reino.

NotaPor eso el Yrará se arrastra hasta el tablero de Ifá.

3.Cuando Shangó vivía con Oyá

En este camino, Shangó y Oyá vivían juntos. Shangó era joven y simpático, con mucha suerte para las mujeres; Oyá, en cambio, era una mujer mayor y su figura no resultaba simpática. Él siempre andaba discutiendo con ella, porque ella trataba de tenerlo siempre a su lado y hacía cosas que a él no le gustaban, como aparecérsele en todas las fiestas y en todos los lugares a donde él iba. Shangó no salía con ella porque se sentía apenado a su lado, pero ella igual se le aparecía, y cuando lo hacía llegaba como un remolino y de pronto se formaba la tragedia, el eyo.

Casi siempre, en esos mismos lugares, había un personaje al que no le convenían aquellos problemas, porque estaba mandado a coger por el gobernador de esa tierra a causa de una calumnia. Ese personaje era Ogún. Lo calumniaban diciendo que él había deshonrado a la hija del gobernador, pero Ogún era hombre de confianza del gobernador y no había querido hacer semejante cosa, puesto que allí vivía un viejo al que respetaba y cuidaba, porque ese viejo era el curandero del gobernador.

Ogún se enorgulleció con aquella posición y dejó de escuchar los consejos del viejo. Y se dio el caso de que Shangó era uno de los guardianes del gobernador, y valiéndose de su oficialidad llegó hasta la hija del gobernador y la convenció para deshonrarla, cosa que sucedió. Pero Eshu-Elegba siempre estaba velando a la muchacha, porque a él también le gustaba. Él era tan sólo el criado del gobernador y no se llevaba con Ogún, aunque este lo mandaba.

Cuando ocurre el hecho, Eshu-Elegba se lo cuenta a Oshún, que atendía a la muchacha directamente, y también se lo contó todo al Rey, diciéndole que Ogún había sido el causante de la deshonra. Oshún, después de escuchar a Eshu-Elegba, fue a decírselo a Ogún, pues ella se llevaba bien con él. Ogún se enfureció y salió huyendo, mientras a oídos del gobernador llegaba la noticia de lo sucedido y este mandaba a apresar a Ogún.

Ogún andaba disfrazado de errante, sin nada, por todas partes, sobre todo por donde había toques o bebidas; se entregó a la borrachera y quedó como un mal pordiosero. Fue tanto lo que pasó que terminó internándose en el monte, donde nadie lo viera. El tiempo fue pasando y Shangó iba aumentando su cargo ante el gobernador y ante el pueblo, pero según crecían los mandatos de Shangó, también crecían los celos de Eshu-Elegba. Y como Eshu-Elegba sabía que Oyá era la mujer de Shangó y que este no la quería, se lo dijo a Oyá, y ella se sublevó tanto que se volvió como loca y empezó a cortarse la cara y los brazos.

Eshu-Elegba, al ver la reacción de Oyá, partió urgentemente a contarle a Oshún cómo había sido el problema. Oshún, al enterarse de que Ogún era inocente, no sabía cómo decírselo al gobernador. Habló entonces con el viejo curandero, y este la miró y le vio este Ifá, Ogunda She, y le dijo que la única que podía salvar la situación de Ogún y la salud del gobernador era ella, con una jícara con miel de abejas, internándose en el monte, porque ella traería a Ogún de vuelta.

Cuando Ogún llegó al Palacio, el gobernador murió y Shangó huyó a otra tierra, porque Oyá lo estaba buscando para matarlo. Ogún quedó de gobernador y con la hija del difunto Rey.

4.Cuando el hijo venció al padre

En este camino, el hijo de Ogún estaba de paso por la tierra de Oyó y se le conocía como un muchacho muy valiente. Lo único que su madre nunca le había dicho era quién era su padre, ya que desde que él era chiquito su padre se había ido para la guerra.

El muchacho oyó decir que en la tierra Bombo había un valiente que se vestía muy bien, y allá fue para desafiar a aquel hombre del que se comentaba que era más valiente que él, sin saber que aquel hombre era su padre.

Cuando llegó a la tierra Bombo, lo primero que hizo fue buscarlo y, al encontrarlo, lo desafió a combatir. El hombre que vestía bien y era valiente aceptó sin vacilar, sin saber tampoco que se trataba de su hijo. El combate se celebraría al otro día, y para eso el hijo hizo un machete con una lima. Se fueron al combate y el resultado fue que el hijo venció al padre.

5.La palabra sagrada de Olofin

En este camino era el tiempo en que la mujer se rebeló, porque quería ser igual que el hombre en todo e incluso valer más que él. Por eso siempre estaban en guerra y, debido a esa guerra, no tenían contacto sexual y no había reproducción.

Entonces acordaron ir a presencia de Olofin para que él sentenciara. Olofin los oyó a los dos, tomó dos cajitas, se las llevó a la boca, les sopló su ashé, las tapó y les dijo que las guardaran sin abrirlas hasta que él lo indicara, y que cuando los citara vendrían con sus cajitas y él las abriría en su presencia, y cada uno tendría lo suyo.

Pasaron los días y el hombre mantuvo su cajita guardada. La mujer, en cambio, siempre deseaba saber qué contenía la suya y la manoseaba. Un día no resistió más: le quitó el amarre, levantó la tapa y sintió una corriente de aire que le invadió el cuerpo y la hizo sentirse mal.

Ante eso fue a ver al hombre y le dijo que ya era hora de ir a ver a Olofin, pero el hombre le contestó que tenían que esperar a ser citados. Fue tanta la insistencia de la mujer, que cada uno cogió su cajita y fueron a presencia de Olofin. Este, al verlos, les dijo que todavía no los había citado, pero que ya que estaban allí les iba a revisar sus cajitas. El hombre enseguida le entregó la suya completamente cerrada, y la mujer se la entregó abierta y le explicó lo que le había sucedido y cómo se sentía.

Olofin dijo entonces que una de las cajitas tenía la inteligencia y el talento, y la otra tenía la curiosidad, la envidia, la enfermedad y todo lo malo, y que como ella la había abierto, esto último era lo que le había tocado. Ella dijo que ahora estaba enferma, a lo que Olofin respondió que subiera a su diestra, que su ego la curaría. Ella subió y, al subir los peldaños, empezó a sangrar por sus partes, y al llegar a los pies de Olofin se le quitó.

Y Olofin sentenció: tú, hombre, por tu comportamiento, serás el jefe de la familia, volverás a vivir con ella y tendrás muchos hijos, pero siempre que la veas con sangre respetarás el contacto con ella. TO IBAN ESHU-ELEGBA.

NotaOlofin le dijo a la mujer: Cada vez que la luna nueva anuncie su luz sobre el mundo, mi palabra será sagrada, ley para ti y toda la simiente hembra en la tierra, empezará a sangrar. Por eso el período normal de la menstruación de la mujer es cada 28 días.

6.El secreto de las cabezas, la sangre y la tierra

En este camino había un Awó que era cazador y estaba muy pobre, porque la caza apenas le alcanzaba para comer, al extremo de que la ropa se le rompía en el cuerpo.

Ya desesperado, fue al monte a implorarle a Olofin y, mientras hacía su imploración, Olofin se le apareció y le entregó un secreto para que siempre que fuera al monte a cazar tuviera éxito. Desde ese día empezó a cazar con gran suerte y ya era mucha la abundancia en la casa.

Pero grande fue el asombro y la curiosidad de su mujer, que siempre veía sin cabeza a los animales que su marido cazaba. Aquello le llamó poderosamente la atención y le entró la intriga de saber qué hacía su marido con las cabezas.

Un día ella le llenó la mochila de ceniza y le hizo un agujero, y cuando él salió de cacería fue regando las cenizas por el camino. La mujer siguió el rastro, llegó cerca de donde él estaba y observó todo lo que su marido hizo con el animal que cazó, incluso con la cabeza.

Al terminar la operación se le presentó Olofin, preguntándole con quién había venido, ya que hasta entonces él siempre había ido solo al monte. El cazador, asombrado, le contestó que había venido solo, completamente solo. Y Olofin le respondió preguntándole por esa mujer. Al verse descubierta, ella salió, se dirigió al marido y le pidió perdón a Olofin, confesándole que solamente la curiosidad la había llevado a ese lugar.

Entonces Olofin, como castigo, le dijo que si su curiosidad era ver sangre, desde ese día la vería todos los meses por sus partes. Y desde entonces las mujeres tienen el período, como castigo de Olofin.

7.El hombre que quería ser sabio

Cierta vez llegó un hombre a donde vivía Orunmila para mirarse con él. Orunmila le hizo Osode y le salió este Ifá, Ogunda She. Después de que Orunmila le hablara este Ifá y le diera algunos consejos, el hombre le confesó que quería gobernar aquel pueblo. Orunmila le dijo que eso era difícil, y el hombre le contestó que no podía ser difícil, porque en ese pueblo no había quien supiera más que él. Orunmila le respondió que no dijera eso, porque siempre hay quien sabe más que uno.

Entonces el hombre le dijo que él tenía Osain y que quería hacer algo para dominar a los sabios de allí, y Orunmila le indicó que metiera a todos los sabios dentro de Osain y que, cuando estuvieran metidos, fuera donde hubiera una palma y colgara allí a Osain.

El hombre así lo hizo: preparó su Osain o güiro y, una vez listo, procedió a colgarlo en la palma. Al llegar a la palma empezó a subir para colgarlo, pero ya llevaba bastante tiempo en su empeño y seguía luchando por subir, y cada vez que estaba llegando arriba resbalaba, porque trataba de subir con el güiro colgado en el pecho. Una vez más comenzó a subir y, cuando estaba llegando, descendió.

En esos momentos pasaba un hombre por allí y, al ver que llevaba a Osain sobre el pecho, le dijo que se diera cuenta de que con el güiro delante no podía subir, que se lo echara hacia atrás y vería lo fácil que subía.

El hombre, que ya tenía una buena altura, oyó aquellas palabras y dijo con disgusto que Orunmila tenía razón, que se le había quedado un sabio afuera. Dichas esas palabras y lleno de rabia, se dejó caer desde lo alto de la palma y se mató.

NotaNunca quiera saber más que otros, tiene que ser modesto tanto en sus actos como con los demás.

8.Cuando Ogún no pudo cumplir el mandato de Olofin

En este camino, Olofin le mandó a Ogún que destruyera un pueblo, matando a todos sus habitantes, y así lo hizo; pero al ir a matar a una hermosa mujer le perdonó la vida, pasó la noche con ella y se marchó de allí al día siguiente.

Aquella mujer quedó en estado y dio a luz un varón. Con el tiempo, y por la decisión de esa mujer, el pueblo resurgió de sus ruinas.

Cierto tiempo después, Olofin pasó cerca de allí y observó que aquel pueblo continuaba en pie. De inmediato mandó a buscar a Ogún a su presencia y, después de recriminarlo violentamente por haberlo engañado, le ordenó que esta vez destruyera por completo aquel pueblo, sin excusa ni pretexto.

Cuando Ogún llegó al pueblo comenzó a matar a todos sus habitantes, y al poco rato se le enfrentó un joven fuerte y esbelto, tan musculoso y tan luchador como él. Por mucho que Ogún se esforzó, no pudo vencerlo en aquella terrible lucha a muerte.

Oshún, al ver aquella lucha despiadada entre los dos hombres, se le acercó a Ogún y le dijo que ese era su propio hijo; y al hijo le dijo que ese era su padre. Ogún se retiró entonces, sin poder cumplir el mandato de Olofin.

9.Nació la hipocresía, la careta de majá de Oyá

OGÚNDA SHE SHEBOLOKUN SHELOSHE OGÚNDA ALABA NI ASHE OMO OBA NILEKUN, ORI OMO SHOWOLO OGÚNDA OBARI IFA OBANI OYE IFA OMO YANSA LAYE. OGÚNDA OBA OSHA OMO YARA IFA YABI AYE, OGÚNDA OMO OFO OSHE ARA BI ASHE OBO NI OYO OGÚN MAYABI OGÚN OBO AYABI OSHANLA JEKUA OGÚNDA SHE INLE OBANI OYO OBARI LAYE OMO BI ASHE IFA KAFEREFUN OLOFIN ORUNMILA OGÚN OGÚNDA BI OSHE.

Oyá y Obatalá tenían un hijo que se llamaba Ogunda Obari Ifá, quien desde niño trató de conocer grandes secretos para poder vivir. Obatalá, que sabía hasta dónde podía llegar su hijo, no quería que se le hiciera Ifá.

Pero un día Oyá aprovechó que Obatalá había ido a la tierra Ogunda Alaba Bi She a mirarse con Orunmila. Ella le trajo un obe a su hijo y le dijo que, para que él pudiera hacer Ifá lo más rápido posible, cuando su padre regresara cogiera el obe y una paloma en la mano, como si amenazara, y se pusiera a cantar:

AGADA NA ILEO, AGADA NA ILEO, OMO IFA WA AGADA NA ILEO AGADA NA ILEO, ORUNMILA IFA OMO WA.

Obatalá, que oyó aquello, se asustó, sacó un eyo que traía en su apó y con él le dio en la mano a su hijo, que soltó el obe; y este, al caer al suelo, atravesó a la eyelé. Entonces Obatalá le dijo a su hijo que, para ser grande, tendría que hacer lo mismo que hacía aquel, y le mostró el eyo.

Oyá entonces cogió la lerí del eyo, se la pasó por la cara, la abrió y se la puso a su hijo, diciéndole que esa sería la careta de su vida. En ese momento entró Ogún, y Oyá cogió el obe y la eyelé y se entregó.

Después Oyá empezó a llorar y a suplicarle a Obatalá que llevara a su hijo donde estaba Orunmila para que le hiciera Ifá y evitar así que se perdiera, pero Obatalá se negó. Ante esa situación, Oyá salió con su hijo y lo llevó a donde estaba Orunmila para que le hiciera Ifá a Ogunda Obari Ifá. Al muchacho le salió este odu, Ogunda Bi Oshe, y Orunmila le dijo que recogiera su Ifá y se fuera para su casa, ya que no tenía más nada que hacer allí, y que él le echaría su ashé.

Cuando Awó Ogunda Obari Ifá llegó a casa de sus padres y les contó lo que Orunmila le había dicho, estos se pusieron a llorar y decidieron llevarlo a la tierra de Inle Obari Eyo, donde vivía un Awó que se llamaba Awó Obani Lekun. Cuando llegaron, este los recibió con un poco de desconfianza. Obatalá llevaba a su hijo y Oyá iba también. Le explicaron las razones por las cuales le habían llevado a su hijo: para que le diera la virtud de transfigurarse, cambiando su carácter y su cara cada vez que quisiera, y así pudiera ser grande.

Al principio, Awó Obani Lekun se negó, pero fue tanta la súplica de Obatalá y de Oyá que al fin accedió a lo que le pedían, aunque les dijo que tenía que buscar a alguien que lo ayudara en ese secreto, y les dijo a quién necesitaba. Obatalá y Oyá le trajeron a Awó Obari Ifá y entre ambos consagraron a Awó Ogunda Bi She, para que tuviera la virtud de transfigurarse y demostrar delante de su oluwo la nobleza y los buenos sentimientos que no tenía. Así Ogunda Bi She, poniendo cara de buena persona, logró engañar a su oluwo y aprender los grandes secretos que querían sus padres. Se hizo un gran Awó por los poderes de transfiguración que le dieron sus padres Obatalá y Oyá.

Ebó3 caretas, osiadié meta, lerí de ejá, 3 eyelé, obe de metal y otro de madera de cedro, ekú, ejá, awadó, otá, ashó mesan, adié, okan y opolopo owó.
NotaEl oluwo que tenga un ahijado con este Odu, tiene que darle 7 eyelé a Ogún y la tierra; para eso se pinta la tierra de 4 colores y se le pone Ogunda She en el medio. Después se limpia con una adié y se le da a Oyá. Si no tiene Oyá, tiene que recibirlo. Por este camino, tanto el padrino como el ahijado deben tener Oduduwa y Olofin.

10.Nana Buruku era señorita

OGÚNDA SHE NITA IRE IKU NITA AYE AKUI LA KERE. ADIFAFUN EYELE META AKUKO OKAN. KAFEREFUN SHANGO KAFEREFUN ALUA ATI YALORDE OKO SARBO SARBAYO SARBO ARAYE ARUN ANU OTENEWA OLOFIN WARDAMEN ORUNMILA ELERIKIN.

Acontecía una vez que Nana Buruku era una mujer ya entrada en edad y todavía era señorita. Quería casarse y decidió ir a ver a Olofin para explicarle su situación. Olofin le dijo que ella tenía un defecto y que, a su edad, él le buscaría un compañero de acuerdo con ella, pero que no podía meterse en lo que no le importaba ni curiosear nada.

En aquel tiempo no se conocía de mujer ninguna en el mundo que hubiera reglado. Había entonces un hombre llamado Ogunda She, que también quería casarse, pero no lo hacía porque estaba pasando trabajo: no tenía casa ni cómo hacerla. Olofin lo mandó a buscar y le propuso un trato: él sería el cazador de palomas y le daría como esposa a Nana Buruku.

Se casaron y Olofin les consiguió un sostén y una casa. Ogunda She salió a cazar el primer día y llevó la presa a la casa de Olofin, al cuarto que él le había indicado. Una vez que entregaba los animales en la puerta, se retiraba a una ceiba y esperaba a que Olofin hiciera sus operaciones, las cuales al principio Ogunda She no podía ver. Cuando Olofin terminaba, le entregaba las piezas y él las llevaba para la casa; pero cuando la mujer las abría, notaba que los animales no tenían sangre.

Esta escena se repitió varias veces, hasta que un día ella llenó la mochila de Ogunda She de granos de maíz y cenizas, le abrió un hueco por debajo y se dispuso a seguirlo por el rastro que iba dejando la mochila. Entonces vio cuando Ogunda She cogió dos conejos vivos y los llevó a una casa que había en el monte. Olofin dejaba las ventanas abiertas, porque sabía que Ogunda She no curioseaba, y esa fue la ocasión que aprovechó Nana Buruku para mirar.

Olofin la sintió por la mirada y, cogiéndola rápidamente por la mano, le dijo que la sangre que había visto correr, mientras el mundo fuera mundo, también correría por sus partes; que tendría además enfermedades venéreas y que no tendría marido. Y la despidió. Después llamó a Ogunda She y le dijo que a él, mientras el mundo fuera mundo, no le faltaría el dinero, ni las mujeres, ni los negocios, y que en todo lugar donde penetrara dejaría recuerdos.

Nana Buruku se fue para casa de sus padres, donde tenía un hermano de 13 años que se llamaba Aloa. Un día, Nana Buruku se estaba bañando con la puerta abierta, cosa que despertó la curiosidad de su hermano; tuvieron contacto y, como aquella mujer estaba falta de hombre, se durmió a su hermano.

A Aloa le empezaron a salir granos y, por pena a que sus padres le señalaran el problema, se fue de la casa. En el camino le empezó a salir lepra, y en cada pueblo al que llegaba lo botaban y le decían Omolu buruku; le echaban la comida de la estera a la puerta y salían corriendo para el interior de la casa.

Así estuvo caminando largo tiempo, y tenía un compañero que se llamaba Adu Kake, que era el perro, el cual le lamía las llagas de las eleses y así se le aliviaba el dolor. De ese modo llegó en su peregrinaje a la tierra Obara Inle. Las personas de allí lo botaron, pero Shangó dijo que allí quien determinaba era él. Entonces Aloa le contó lo sucedido.

Shangó le cogió lástima y le dijo a su pueblo que aquel hombre venía a curar epidemias y enfermedades, mandado por Olofin. Fue una mentira que después se hizo verdad, y Aloa se hizo más grande y de más fama que Shangó, quien al darse cuenta lo deportó para la tierra manigu y sabalu, donde se hizo Obá. Allí todos los súbditos acordaron que siempre que le dieran la comida, el día de Itá se sentarían a comer la lerí del owunko que le ofrecían y los restos los llevarían a la puerta para dejárselos a Omolu buruku, y ellos saldrían corriendo para su lado para que los librara. Y así todo esto es así desde ese día.

EbóAkukó, eyelé meta, 1 mochila llena de ceniza y maíz (hueca por debajo), granos, ekú, ejá, awadó, epó, opolopo owó.

Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.

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