Ogunda Biode
Ogunda Ogbe · Ogunda Abede
«Ogún con la espada da un corte limpio».
Rezo de Ogunda Biode
OGUNDA BIODE FERELANKO TEMITAN ASHE MANOWA LOKUN IGARA NIGARA IRE OFEREGBE OFERIGBO OMO NIMU AMUNITA OMO YUMU ATANLERIA MOLERI OSA IGARA MONIFE EKU ENI AFETEFETE ENIBA RIBEBE ABUREGA LODAFUN SE TINSHEYA ORUNMILA TIO LO WORO IGARA NIGARA AMUNI TINSHOMA AWO OTUN AWO OSI.
Súyere de Ogunda Biode
«BABA YOMI WAWAO – BABA YOMI WAWAO ODUN-AREMU WAWAO – BABA YOMI WAWAO»
En este odu nace
- Nació: El Osun de Osanyin.
- Nació: La destrucción del ser humano por la carne de cerdo.
- Nació: En que se entierren los muertos.
- Nació: La representación de Olofin en la tierra.
- Nació: La descomposición cadavérica.
- Nació: Que los Babalawos comieran las gallinas de Orúnmila.
- Nació: La tristeza y la melancolía de Yemajá.
- Aquí: Oshún le llevó la riqueza a Orúnmila.
- Aquí: Osun se quedó mudo.
- Aquí: Se le pusieron las tres marcas a la pata derecha del ókpele.
- Aquí: Donde Osun proyecta la sombra de Egun en la puerta del Awó.
- Aquí: Se mató al chivo por desobediente, por sentencia de Olofin, por primera vez en el mundo.
- Aquí: Orúnmila plantó por primera vez el secreto de Igbodun.
- Aquí: Yemajá cargó a Orúnmila y lo meció.
- Aquí: Ogunda Biode representa al padrino dentro del cuarto Igbodun.
- Aquí: En este Odu Orúnmila se le da carnero negro, junto con Ogún y Shangó.
Descripción del odu Ogunda Biode
Ogunda Biode ocupa el lugar número 137 dentro del Orden Señorial de Ifá.
Este odu habla de la necesidad de sobreponerse a la envidia y a la mentira, y de decir siempre la verdad.
En lo esencial trata de la seriedad y de la responsabilidad que hay que darle al puesto o al cargo que a uno le han otorgado. Ese puesto no depende de la antigüedad que se tenga, sino del deseo de hacer bien las cosas y de las ganas de estudiar y de aprender; así se le puede dar a la posición el valor que corresponde.
Este odu representa la jerarquía y la corona. Por eso también es recomendable medir la propia corona, para poder desenvolverse en el entorno con seguridad, honestidad y respeto hacia los demás, evitando así perturbar ese entorno y generar enemigos potenciales.
Como en todos los odu de Ifá, aquí no falta el énfasis en el sacrificio para conseguir la prosperidad y alejar los inconvenientes: así se consigue la evolución y se garantiza el paso firme y seguro, como lo hace Obatalá todos los días. También habla de decepciones peligrosas.
Este Odu en Iré: El removimiento de obstáculos lleva a un camino abierto. En Osobo: El conflicto lleva a la arrogancia.
Ogunda Biode es un odu poderoso, propio de los hijos de Oduduwa, quien lo estima mucho.
«Ogunda sorí ire fogbe» — (Ogunda amarra la cabeza bendecida y se la coloca a Ogbe). Ògúndá Àbèdè: (Ogún con la espada da un corte limpio).
Este odu es el primer Omolú escogido por Olofin para representarlo en la tierra. También saca de apuros a los que se encuentran en ellos. Por causa del tarro se abre la sepultura.
La persona por este Ifá tiene que hacer Ifá antes de morir, si no hay causas mayores que lo impidan: que sea espiritista, homosexual (adodi), o que tenga problemas en alguna de sus manos.
A Orúnmila se le ponen camarones bien cocinados y se le dejan dos días; el segundo día, antes de hablar con alguien, la persona los come. El tratado lo detalla todavía más: al otro día, el Awó, el Omofá o la Apetebí que se los puso, antes de lavarse la cara y de hablar con otra persona, comerá unos cuantos, tomará un poco de agua de la sopera de Oshún, y los camarones que queden en el plato se llevan al río con cinco centavos.
Prohíbe acostarse a dormir vistiendo ropas de salir. Prohíbe comer albóndigas, croquetas, papas rellenas y demás alimentos de ese tipo cocinados fuera de su casa.
Por este odu se llevan tres muñecos de madera al pie de una mata de majagua. Esos tres muñecos vivirán con su Eshu-Elegba.
El Awó de este odu tiene que ir al cementerio, recoger hierbas y ponerlas a secar; se ligan con ñame, eru, obi, kolá, osun naború, jutía y pescado ahumado y maíz tostado, y este es su Iyefá.
Cuando sale este odu en Untefá, al otro día de salir el Alawo del Igbodun Ifá va al cementerio y, ante la tumba más abandonada, reza Ogunda Biode y llama a ese Egun para que lo acompañe; después tiene que atenderlo de por vida.
También cuando se ve este Ifá en Untefá, el padrino, para quitarse de encima la maldición de esta letra, coge a su Eshu-Elegba, lo unta de manteca de corojo, le sopla aguardiente y lo lleva a un basurero; allí le enciende tres velas, se limpia (Sarayeye) con un gallo blanco y se lo sacrifica.
La persona con este odu es muy caprichosa y voluntariosa, aunque caiga en la candela. En el caso de la mujer, el tratado dice que puede llegar a ser prostituta o invertida, matrona o tapa tapa, chismosa y mentirosa.
Por este odu un niño puede descubrirle un secreto. Que haga Ebó para que no sufra adversidades en la vida, pues todo lo que hace lo pierde y no ve nada. Tiene que tener paciencia para poder alcanzar la suerte que le viene.
Este odu representa al padrino dentro del cuarto de Igbodun.
Aquí las amistades lo tratarán con falsedades: por delante lo tratan con una cara y por detrás con otra. Hay que saber escoger las amistades, pues por este odu no se tienen amigos que lo quieran. Cuidado con el contagio de enfermedades venéreas.
No ingiera bebidas alcohólicas de ninguna clase, pues siempre se padece de problemas estomacales. Cuidado con tragedias y con problemas de justicia. La gente lo envidia y lo trata con desprecio.
Tiene que tener cuidado porque en su casa hay una persona enferma que puede morir; que se haga Ebó para que se cure, no sea cosa que vaya a peligrar. Este odu explica también que hay tres mayores difuntos que lo están llamando, pues dicen que usted le hace falta allá. Haga Ebó para que eso no suceda.
Tiene que ver por qué Eshu-Elegba le tiene detenidos los caminos. Por este odu no se puede comer carne de cerdo, por problemas estomacales.
Tenga cuidado con otro poderoso que quiera o desee chocar con usted para destruirlo. Saque a la mujer a pasear y distráigala. No se compadezca de nadie, que cada cual resuelva sus problemas como pueda. No le haga daño a nadie, pero tampoco los ayude, pues cuando se levanten lo van a traicionar o, en el mejor de los casos, lo van a olvidar.
Alguien lo vigila en la casa. Póngale a Oshún una muñeca de majagua bien bonita, para que neutralice las malas influencias de los Egun obsesores. No maltrate a su cónyuge. No maldiga. Su mujer, que nunca vaya a mirarse con paleros. Cuidado, no le quieran quitar la mujer con brujerías.
Cuando se incomoda se quita la ropa a tirones. No lo haga más, pues esto lo atrasa y puede llevarlo a cometer errores imperdonables.
A Shangó se le da en el patio un gallo con harina y quimbombó. A Yemajá se le ponen siete cocos pintados de azul y a los siete días se llevan a una manigua. Por este odu se prepara una caja de tabacos para preparar trabajos. A Eshu-Elegba se le ponen tres tabacos; también se le pone una hoja de tabaco verde para alejar un proceso canceroso en la persona.
Este odu representa, en una Atena de Egun, a todos los recién fallecidos.
Rogación de cabeza con naranjas dulces y 2 palomas blancas, para que su cabeza le dé suerte a todo lo que desea.
A Oshún se le dan cinco gallinas amarillas y se le ponen cinco bollitos de fríjol carita; se hace Ebó con las cinco cabezas de las gallinas, un Ebó con cinco panes (akará) de Oshún, y otro Ebó con la cabeza del chivo de Eshu y la cabeza del gallo que se le dio a Shangó en el medio del patio con harina con quimbombó.
A Eshu-Elegba se le pone una jícara con maíz tostado y una campanita durante seis viernes. También se le da a Eshu-Elegba jutía y pescado ahumado; después de machacado ese maíz tostado con jutía y pescado ahumado, se lleva al centro de una plaza y desde allí se regresa a su casa regando un poco de ese polvo. El sobrante se le vuelve a poner. Esto se hace lo más temprano posible, para que nadie interfiera.
A Eshu-Elegba se le dan tres chivos chiquitos, uno cada viernes; el último tiene itá, y cada uno se reparte en tres maniguas distintas. A Eshu-Elegba se le pone mariwó, para que él tape lo que entra en su casa. Se carga un muñeco con mariwó y se le da un pollo jabado en una tumba abierta.
En un entierro, el dueño de este Ifá carga la caja o una corona y en el cementerio le echa tierra a la tumba. De la comida del día se coge un poco, se lleva al cementerio y se pone sobre una tumba abandonada, llamando a ese Egun.
Se bate quimbombó, aguardiente y manteca de corojo, se le echa dentro un papel con las generales de los enemigos, todo se echa dentro de su Ifá y se encienden 2 velas.
A Ogún se le pone un muñeco de hierro con su armadura, un ókpele de hierro y un tablero chiquito de cedro.
A Eshu-Elegba se le ponen tres bolas de ñame, carne de res y ekó (tamal de maíz, envuelto en hoja de plátano). Esto es para iré umbo, es decir, para un bien de todo. Para iré umbo hay que hacer además 3 Ebó y se llevan a la plaza.
Se rellena un ñame con todo lo que se come y se le pone a Egun en Igbo-Egun; después a todos los Santos hasta llegar a Orúnmila, y se tiene 16 días encima de ellos.
El que tenga este odu no puede dar golpes encima de las mesas, porque el muerto, al oírlo, responde y se presenta.
Es un odu Maferefun Egun, Eshu-Elegba, Oshún, Olofin, Orúnmila y Shangó.
A Orúnmila se le pone ókpele de güiro amargo y una guataca, con la que el Awó tiene que guataquear y sembrar. La Apetebí con este odu le pone 16 quimbombó (ilá) a su Ikofafun, para que no la sorprendan engañando al marido.
Cuando se le ve este odu a una persona se le dice que el Santo o Ifá están esperando por ella, o que por lo menos debe recibir Ikofafun o Awafakan. Por este odu la persona va a una casa donde hay Santo, que a usted no le gusta, y debe hincarse, porque ahí está su bien y su salvación.
Cuando sale este odu para una mujer, su marido debe ser Babalawo; no siéndolo, estará dando tropiezos y se desgraciará. Esa clase de hombre antes no le gustaba.
El dueño de este odu debe tener Olokun y, cuando este se lo pida, se le da un cerdo en el mar, para que el espíritu del padre lo ayude y su pueblo religioso no se pierda.
Cuando sale este odu en Untefá, el gallo del cuarto no se mata hasta los siete días, y todos los días se toca el agogo de Obatalá y Oduduwa y se canta en el patio:
«IFA BABA YEMI WAWAO ODUDUWA AREMU WAWAO BABA WAWAO».
Cuando se ve este Ifá, si el Awó tiene los Ibejis recibidos, se dan dos palomas blancas de su cabeza encima de los Ibejis, para que todo sea bueno (fore).
En este odu nació la descomposición cadavérica: la persona apesta. Se padece de úlceras estomacales y duodenales o de tumores malignos interiores. Por este odu, cuando sale en el Ikofafun y en Ifá, se lava una mano de dilogún que va dentro del Ikofafun y de la mano mayor de Ifá.
Enfermedades que aumentan su índice con este odu
- Graves enfermedades neurológicas y psíquicas.
- Enfermedades de la garganta.
- Enfermedades infecto contagiosas.
- Aumentos y trastornos de enfermedades de bajo vientre con peligro de intervenciones quirúrgicas.
- Enfermedades en el hígado.
- Intoxicación por consumo de alimentos en mal estado o mal elaborados.
- Las mujeres en estado de gestación deben cumplir con absoluta pulcritud las orientaciones médicas.
Este odu recomienda
- Cuidados con los huecos y los baches.
- Cuidado, una vez más, con el consumo de la carne de cerdo.
- Disminuya el uso y consumo del quimbombó.
- Se recomienda ser honesto e íntegro.
- Acatar las disposiciones de los que tienen alguna autoridad.
- Evitar que los niños estén pendientes de los asuntos críticos de los mayores.
- Convocatorias de encuentros para la conciliación.
- Tener cuidado con la intervención de la mujer en asunto de gobiernos.
- Recomendamos incrementar nuevos planes de maternidad, ayuda y protección para niños.
- Incrementar el mercado y centros de servicios comunitarios.
- Aplicación de la raíz de Calaguala y del jengibre en los problemas neurológicos.
- Precaución al consumir alimentos envueltos (croquetas, albóndigas, papas rellenas, etc.), poniendo especial cuidado en la calidad de los productos con que se elaboran y los lugares donde se elaboran y consumen.
Aspectos religiosos
- Se recomienda cumplir deudas con los Santos.
- Recibir Oduduwa las personas que lo tengan orientado.
- Recibir Olokun las personas que lo tengan orientado.
- Hacer fiestas a los Ibejis y recibirlo quien lo tenga orientado.
- Aquellas personas que tengan orientado asentar su Ángel de la Guarda, que lo cumplan.
- Hacer ceremonias en la puerta de la casa con Eshu-Elegba y Ogún.
Dice Ifá en Ogunda Biode
- Toda persona que tenga este Odu debe ser obediente, pues puede perderlo todo, incluso la vida, por desobediencias en los consejos.
- El secreto de este Odu es hacerse un collar de cuentas negras con tres azabaches intercalados entre sus cuentas. El collar se lava y se le pone a Orúnmila, pues vive ahí. La persona se lo pondrá de vez en cuando para salir a la calle, pero sólo de vez en cuando.
- Cuando se le va a dar de comer a Orúnmila se le echa quimbombó adentro, picado en tiras o ruedas como si fuera para Agayú; también se le puede poner quimbombó entero, a veces se le liga con harina. Se le debe preguntar a Orúnmila cómo quiere el quimbombó.
- La persona debe tener un bastón grueso, que no se carga por el puño sino por debajo. Lleva sangre humana, dedos de las manos y de los pies de un muerto, raíz de tamarindo, de mar pacífico y de Ceiba, muchas hierbas, tierra de sepultura, dos dientes y una muela de una persona, obi, ero, kolá, raspadura de tarro de buey, raspadura de las piezas de Ogún de la persona en cuestión, raspadura de una línea de tren, 21 palos distintos. Junto al bastón se tienen dos cujes de tamarindo y dos cujes de mar pacífico.
- La persona con este Odu debe estar tomando constantemente cocimiento de garro blanco, bejuco garro y romerillo. Sus puntos débiles son la garganta y el estómago. Debe rogarle con cocos puestos a Ogún y después llevarlos a la línea pidiendo por su salud.
- Si la persona tiene prenda hay que darle una paloma bien negra a Ogún y a la persona juntos; después la paloma se encaja en la prenda. Si no tiene prenda, debe darle paloma a Ogún y encajarla encima de este.
- Este Ifá marca prisión, desobediencia y abandono religioso.
- Su mujer es buena, pero hay uno que se la quiere quitar, basándose en brujería; para que no suceda, haga Ebó.
- Aquí la persona va a una casa que hay Santo, que usted no le gusta, y debe hincarse, porque ahí está su suerte.
- Ustedes son tres hermanos.
- Tenga cuidado, no le vayan a robar.
- Orúnmila lo está reclamando, y el hombre que sea su marido debe ser Babalawo; no siéndolo, estará dando tropiezos y se desgraciará. Esa clase de hombre a usted antes no le gustaba.
- Alguien le está siguiendo los pasos que usted da y tiene que tener cuidado, pues hay algo de chismes.
- Tiene que tener cuidado con una muñeca preparada con Egun; la salvación es ponerle una muñeca de majagua a Oshún bien bonita.
- Usted tiene problemas con Egun.
- Usted no puede comer puerco, porque va criando un virus o microbio que le enferma la sangre y el organismo interior de usted.
- Debe recibir Olokun por un problema de salud y, cuando lo pida, dele un cerdo en el mar pidiéndole por su salud.
- Tiene que tener cuidado con un niño que le puede descubrir algo que usted no quiere que se sepa.
- Tiene que ponerle tres muñecos de cedro a su Eshu.
- Hay tres Egun que lo (la) están trajinando y por eso nunca llega a tener una firmeza o estabilidad en sus cosas. Usted siempre pierde.
- Usted, antes de morir, tiene que hacer Osha o Ifá.
- Si va al campo tiene que rogarse la cabeza.
- Saque a su mujer a pasear.
- Los Oshas ruegan por usted.
- No se acueste con ropa de vestir.
- Eshu le tiene detenidas todas sus cosas: dele de comer.
- Tenga cuidado dónde come, pues le pueden echar brujería.
- Tiene que hacer Ebó con hojas de tabaco para alejar un proceso canceroso.
- En este Odu el Osun de usted tiene que ser de cedro.
- No dé golpes en la mesa, porque el muerto se le presenta y le responde.
Refranes de Ogunda Biode
- Por causa del tarro se abre la sepultura.
- Ojo de fuego, adulterio del corazón.
- Si el esclavo muere, sólo su madre lo llora. Si muere un hombre libre todo el mundo lo comenta. Esta es la ley injusta de los hombres.
- El rey antes de morir entrega su corona.
- El hablar sin discusión aclara muchas cosas.
- Un solo hombre con la ayuda de Ifá, puede retar 30 hombres a luchar y vencerlos.
- El poderoso se desata y desata la cuerda de los demás.
- La mujer adúltera se muere en casa de su marido estando viva.
- El que no roba lo suficiente, no disimula el robo.
- La honestidad es la mejor política.
- Muchacho y quimbombó, delante de ellos me agacho yo.
- El ratero que es ratero en abundancia, toma lo de otro y logra forzar el botín de quien vigila.
- El mono macho utiliza la cabeza para evitar la muerte.
- La cepa de un árbol no se menea.
- Mientras el mundo esté, la tiñosa no comerá hierba.
Eshu-Elegba del odu Ogunda Biode
Este es el guardián de los secretos de Olofin.
Este Eshu es de los Alufa. Vive entre el cielo y la atmósfera. Es mensajero de Olofin. Vive en el cedro.
Todo Eshu de Ogunda Biode debe llevar tres muñecos de cedro.
Patakíes del odu Ogunda Biode
1.Cuando Orúnmila le hizo Ebó al Majá
En este camino Orúnmila le hizo Ebó al majá, porque el animal no tenía dientes con qué comer. Terminado el trabajo, le indicó que fuera a esperar a Obatalá en el camino, que le entregara los cocos y las palomas y que le pidiera esa gracia.
Así lo hizo el majá. Cuando Obatalá lo vio, le dijo que buena falta le hacían esos cocos que llevaba. El majá le respondió que se los daba, y también las palomas, si le concedía la gracia de tener dientes para comer.
Como a Obatalá le hacían falta los cocos, aceptó. Cogió cuatro alfileres que tenía y se los prendió al majá en la boca, dos arriba y dos abajo, y con su virtud se los transformó en dientes. Y le dijo que desde ese día, y mientras el mundo fuera mundo, tendría la virtud de que todos los animales que mordiera cayeran a su lado.
Obatalá se retiró muy contento con los cocos y las palomas. Por el camino se le cayó algo de su bolso y, cuando se dio cuenta, se lo comentó a su criado la jutía. Este le pidió que lo esperara, que iba a buscarlo, pero Obatalá le dijo que lo dejara, que siguieran su camino. La jutía lo desobedeció y volvió atrás en busca de lo perdido. Al llegar, se encontró con el majá, que lo mordió y se lo tragó.
Cuando Obatalá se enteró de lo que le había pasado a su criado, maldijo al majá diciéndole que, mientras el mundo fuera mundo, cada vez que se engullera a un animal tendría que detenerse a pudrirlo dentro de sus propias entrañas. TO IBAN ESHU.
2.La prueba de Metalofin
Metalofin quiso poner a prueba a los que presumían de saber. Para eso mandó a esculpir en un trozo de madera la estatua de una mujer encinta y pavimentó con grandes piedras toda la superficie de su patio. Acostó la estatua en el vestíbulo, la cubrió de ropaje e introdujo dentro de ella una paloma viva, cuyo movimiento le daba apariencia de estar con vida. Luego hizo cubrir con arena todas las piedras del patio.
Ejiogbe fue el primer invitado. Metalofin le dijo que aquella era su esposa a punto de parir y que lo había mandado a buscar para que lo ayudara en el parto. Ejiogbe aceptó, pero antes fue a buscar su ashé akrolole. Cuando regresó, levantó su ashé para clavarlo con fuerza en el suelo y se le rompió la punta contra las piedras. No esperaba aquello. Metalofin sentenció que no sabía nada y lo mandó a la cárcel.
Después hizo venir a Oyekun Meji, y también a él se le rompió el ashé contra el suelo de piedra; quedó descalificado y fue enviado a la cárcel.
Ogunda Biode, aunque niño, era muy astuto; incluso era jefe de los ladrones. El jovenzuelo no hacía más que viajar de país en país con el pretexto de interpretar a Ifá, y en el momento en que ocurrían aquellos acontecimientos en el patio de Metalofin estaba precisamente de viaje. Durante ese viaje ganó tres gallos, tres bolas de pan y tres monedas de cinco céntimos.
A su regreso, a unos seis kilómetros de la ciudad, se encontró con Eshu, que le preguntó de dónde venía. Le respondió que venía de la casa de un cliente a quien le había interpretado Ifá. Eshu-Elegba le preguntó si había ganado algo, y él le enumeró los premios obtenidos. Eshu-Elegba le reclamó su parte, y Ogunda Biode le dio un gallo, una bola de pan y una moneda de cinco céntimos.
Cada uno siguió su camino, pero cerca de la ciudad Eshu-Elegba, esta vez disfrazado, se le apareció de nuevo con las mismas preguntas, y Ogunda Biode volvió a repetir los regalos. Ya a la entrada, se le presentó otra vez bajo su primera forma y, repetidas las mismas preguntas, Eshu-Elegba agregó que Metalofin lo necesitaba, que lo había mandado a llamar varias veces, pues había convocado a su casa a numerosos hablantines a los que había encarcelado.
Y le confió el secreto: había regado piedras por todas partes en el patio de la casa y no había más que un solo lugar sin pavimentar, aquel donde coloca su asiento. En cuanto a la mujer encinta por la que había convocado a los adivinos, era una vulgar estatua de madera cubierta con un ropaje, bajo el cual estaba disimulada una paloma viva. Cuando Metalofin lo llamara, debía llevar su ashé akrolele y no temer, y plantarlo lo más cerca posible de su asiento, hasta a sus pies. Ya plantado, debía decirle a Metalofin que no era más que un perturbador, que había colocado una estatua de madera cubierta de ropas para engañar a la gente; que si su familia había actuado mal con él, mejor era decirlo abiertamente que encarcelar a sus parientes uno a uno usando tales argucias; y que había enterrado piedras por todas partes del patio, todo para engañar a la gente.
Ogunda Biode siguió al pie de la letra los consejos de Eshu-Elegba. Cuando repitió aquellas palabras, Metalofin preguntó qué era lo que estaba contando. Ogunda Biode respondió que sólo la verdad, y que quien le había contado aquello era Ifá. Metalofin quiso saber entonces por qué no se lo habían dicho los otros, y Ogunda Biode contestó que tenían miedo de él. Al cabo del rato Metalofin, lleno de pena, mandó a liberar a los cautivos, y así logró Ogunda Biode la libertad de todos sus parientes.
Nota: He aquí la razón por la que se considera Ogunda Biode un Odu importante: saca de apuros y de los malos pasos a los que se encuentren en ellos.
3.Oshún, los tres ladrones y la riqueza
Este camino se conserva en el tratado en dos versiones que cuentan lo mismo con distintos detalles.
En la primera, Oshún estaba pobre y fue a ver a Orúnmila, que le hizo Osode y le marcó Ebó con tres flechas y tres pelotas de ñame, metiendo las flechas dentro de las pelotas, además de bollos, jutía y pescado ahumado y demás cosas. Debía llevar el Ebó al campo y caminar ella misma hasta cansarse.
Al final del camino se encontró con un hombre que le brindó su casa y le dijo que fuera, que le iba a presentar a su mujer. Oshún aceptó creyendo que era verdad lo que decía, pero todo fue un engaño: él le dijo aquello para abusar de ella, porque se había enamorado. Al llegar a la casa había dos hombres más, que eran bandidos, y los tres se enamoraron de Oshún. Pero antes de ponerse a abusar de ella empezaron a comerse la comida que Oshún llevaba, se tragaron las flechas que estaban dentro de las pelotas y los tres murieron.
Cuando Oshún registró la casa y vio una gran cantidad de dinero entongado, salió corriendo y regresó a contárselo a Orúnmila; pero ella ya se había hecho rogación justamente para hallar el dinero con que hacer Santo. Entonces Orúnmila anunció que iba a pasar por la ciudad una cosa mala, y todas las casas se cerraron y se cubrieron con telas blancas. Oshún aprovechó y entró en la ciudad con todo el dinero sin ser vista, y se hizo Santo. Hubo fiesta y nadie supo de dónde había salido el dinero.
En la segunda versión, Orúnmila estaba pasando trabajos, le salió este odu y tuvo que hacer Ebó para que le viniera la suerte grande de dinero. Por entonces había tres ladrones que, después de robarles a infinidad de reinos, habían escondido sus tesoros en un valle cuya entrada custodiaban ellos mismos, matando a todo el que se acercaba.
Oshún, enterada por Eshu-Elegba de dónde estaba el camino, se decidió a ver qué sacaba y le dijo a Orúnmila que ella iba a conseguir el dinero que le había anunciado Ifá. Se consiguió una canastita y la llenó de pan, le echó un veneno muy fuerte a tres de los panes y los marcó. Se dirigió al lugar y se encontró con el primero, que al verla le dijo un piropo, ya que ella iba ligera de ropas. Él se le acercó y le dijo que no podía pasar, que el paso estaba prohibido. Oshún comenzó a conversar con él y, al verle la canasta, el hombre le preguntó qué llevaba; ella le contestó que pan. Él le pidió uno, ella se lo dio y el hombre murió. Ella siguió su camino.
Al poco rato se encontró con el segundo ladrón, que le preguntó qué había sucedido; ella le contó una historia y él, al verla tan hermosa, tuvo relaciones con ella, comió el pan y murió. Se encontró después con el tercero, entabló una amena conversación con él, también tuvo relaciones y luego le dio de comer el pan. Este, desconfiado, preguntó si estaba envenenado, y ella le dijo que no, porque se lo había dado a sus otros amigos. El hombre se comió el pan y, al sentirse mareado, le dijo a Oshún que esos panes se los había dado a los otros para matarlos y quedarse con el tesoro. Medio moribundo se levantó, le enseñó a Oshún dónde estaba el tesoro y murió al instante.
Oshún, al ver libre el camino, se lo dijo a Eshu-Elegba y le mandó a decir a Orúnmila que el tesoro era suyo y que mandara un carretón a buscarlo. Orúnmila buscó la forma de que nadie se oliera lo que estaba pasando: hizo Ebó y fue a ver al Obá para decirle que iba a hacer un Ifá y que necesitaba plantar Igbodun. El Rey le dio permiso. Orúnmila cogió el carretón, lo vistió con tela blanca y mariwó, y así fue transportando todo el tesoro. Estuvo seis días en eso y al séptimo abrió las puertas y dio una gran fiesta, con comida y dinero en abundancia, porque era inmensamente rico. Maferefun Oshún.
4.Donde Orúnmila comió carnero negro
Cuando Amiugbokun, que es Shangó, era Rey de Oyó, había un bosque lleno de carneros que tenían su trono en un árbol llamado igí abo. Su rey era un carnero negro como la noche, llamado Asusu Masa, que presumía de ser hechicero y de poder mandar todas las hechicerías del bosque para destruir a sus enemigos.
Al cabo de cierto tiempo su fama tropezó con la del Obá de Oyó y comenzó a guerrear con él. Pero como sabía que el consejero del Obá era un gran adivino llamado Orúnmila, decidió, junto con uno de sus hijos blancos, mandar una hechicería para acabar con el adivino.
Se la puso en la puerta de la casa. Orúnmila acostumbraba a salir a su Ifá por la mañana y, al abrir la puerta, aspiró el polvo y se enfermó de gravedad: le dolió la cabeza, la sangre se le coaguló allí y no podía levantarse. Ya moribundo se hizo Osode y vino su secretario Ogunda Biode con la medicina, que era raíz de calaguala y jengibre. Se tomó la tisana y el coágulo se disolvió.
Enterado Shangó de lo que le había pasado a Orúnmila, le dijo que cogiera sus armas y que fueran a ponerse en igí abo. Igual dijo Ogún, pero Shangó repitió que ellos llevaran sus armas, que él llevaría las suyas. Y como Orúnmila estaba débil, Shangó lo llevó cabalgado.
Llegaron al pie de igí abo. Orúnmila sacó su tablero y marcó la Atena de los Mejis y de Ogunda Biode, y pasó el igí abo, del cual Ogún cortó un palo para que Orúnmila pudiera apoyarse. Entonces comenzó su rezo:
En eso salió del bosque el carnero negro, rey de todos los carneros, y embistió a los tres. Ogún le tiró una cadena al cuello y con eso lo tumbó, al tiempo que le cortaba la cabeza. Shangó y Ogún le alcanzaron a Orúnmila la cabeza del carnero, todos comieron de él y se bañaron con su sangre, y cantaron el siguiente súyere:
Después Shangó se comió dos gallos, lo mismo que Ogún, y Orúnmila dos gallinas negras. Se sentaron todos a descansar sobre el trono de vaca buey, y quedaron Shangó, Orúnmila y Ogún como reyes y generales de Oyó respectivamente.
Nota: Para vencer la guerra de los enemigos y contrarrestar los polvos que echan en la puerta de la casa a Ogunda Biode, se le da un carnero negro a Orúnmila, Shangó y Ogún.
5.Cuando Yemajá cargó a Orúnmila y lo meció
Yemajá tenía mucho dinero y quería casarse con Orúnmila. Se puso en camino a buscarlo y se encontró con Eshu, a quien preguntó de qué vivía. Él le respondió que en la esquina, comiendo jutía y pescado ahumado, maíz tostado y ekó, y haciendo mandados. Yemajá le dijo que no le convenía y siguió camino. Se encontró con Ogún y le preguntó lo mismo; él le dijo que vivía de herrero, y ella también le dijo que no le convenía, y siguió su camino. Se encontró con Orúnmila y le preguntó qué hacía y de qué vivía, y este le respondió que era adivino y que vivía de eso. Entonces ella dijo que ese era el que le convenía.
Pero como Orúnmila todo lo mira, le vio Ogunda Biode y le dijo que, para casarse, tenía que hacer Ebó. Ella hizo el primero, pero al otro día Orúnmila le dijo que tenía que hacer otro Ebó. A Yemajá no le gustó mucho, pero lo hizo, y al tercer día Orúnmila miró, volvió a ver Ogunda Biode y le dijo que tenía que hacer Ebó otra vez. Entonces Yemajá dijo que aquel lo que quería era acabar con todo su dinero, y se fue.
Eshu-Elegba había ido a casa de Odi Meji y le había pedido, por ser hijo de Obatalá, que le preparara tres muñecos, que era el secreto que Eshu-Elegba tenía en la tierra de Odi Meji y de Ogunda Biode. Odi Meji le pidió a Obatalá que les echara ashé, y este los bautizó con los nombres de Asokere, Adere e Isani. Ellos cobraron vida como personas, y Eshu-Elegba fue a venderlos a la plaza diciendo que los daba a cualquier precio. Yemajá, que pasaba por allí, con el poco dinero que le quedaba los compró, y compró además camarones, y se los llevó para su casa.
Al llegar a la casa, Yemajá le ordenó a cada uno lo que tenía que hacer. Al otro día se levantó y notó que de lo que había mandado no se había hecho nada, por lo que se puso las manos en la cabeza y se puso muy triste. Rápidamente se acordó de Orúnmila y de lo que le había dicho. Cocinó los camarones y durante tres días fue bien temprano a casa de Orúnmila a llevárselos, y sin hablar con nadie se ponía a llamarlo para dárselos:
Orúnmila le abría la puerta y comía de los camarones, y al tercer día le dijo que la perdonaba, que llevara los tres muñecos y les diera un gallo con Eshu-Elegba, y que lo que quedaba de los camarones lo llevara donde había llevado los otros dos Ebó.
Cuando Yemajá los llevó, se le presentaron tres Igará. Ella les dijo que lo que llevaba eran camarones que habían quedado de la comida de Orúnmila de tres días. A ellos, al probarlos, les gustaron, y los tres se lo comieron todo. Entonces les dio dolor de estómago y arrojaron, y le dijeron a Yemajá que tomara aquello, dándole mucho dinero. Así le vino la riqueza más grande, y ella se la llevó a Orúnmila para que se casara con ella, y lo cargó y le cantaba:
De este modo vino la gran riqueza a Ogunda Biode, que era Orúnmila, y se le terminó la tristeza a Yemajá.
Nota: Carnero para Yemajá, gallo para Eshu-Elegba y Ogún, gallinas para Orúnmila, los 3 muñecos para Eshu-Elegba, con todo lo que se come. Los camarones se cocinan con cebolla blanca, y se le ponen a Orúnmila tres días hablando con él diariamente; al tercer día, por la mañana temprano, sin hablar con nadie, comiendo un poquito, y el sobrante de esto no se bota: se pregunta para dónde va.
Nota: El que preparó los tres muñecos de Ogunda Biode fue Odi Meji, que también lleva las mismas cargas, y los muñecos se llaman Asokere, Adere e Isaní.
6.La muñeca asokere de Oshún
En esta historia Oshún vivía con Orúnmila y tenía celos de él. Entonces fue a la plaza y allí, donde los Oluwos vendían sus Inshe-Osanyin, compró una muñeca de madera muy bella, ya cargada y preparada, para que vigilara todo lo que Orúnmila hacía. Orúnmila le mandaba a hacer cosas a la muñeca cuando Oshún no estaba y ella no le hacía caso, porque sólo obedecía a Oshún, ya que era su esclava.
Entonces Orúnmila fue a abrir el día y le salió este Ifá, Ogunda Biode, donde Ifá le decía que lo estaban vigilando dentro de la casa, y que tuviera mucho cuidado, no fuera que un muchacho lo comprometiera por algo que él hiciera y lo descubriera. Orúnmila hizo Ebó y se lo dio a la muñeca para que lo llevara al río para Oshún. Ella, como era para Oshún, lo cogió y partió con el paquete, y al tener el Ebó en las manos se volvió sorda. Cuando Oshún llegó, vio a lo lejos a la muñeca que iba rumbo al río; la llamaba, pero como se había vuelto sorda no la oía ni podía contestarle, y cuando llegó al río ya no supo regresar nunca más a la casa. De esta forma Orúnmila se libró del espía que tenía dentro de la casa.
NOTA: Esta muñeca, asokere, bien bonita a Oshún. Además esta muñeca lleva una carga con: cabeza de Egun, cabeza de gallina de Oshún, raíz de copey, raíz de jagüey, moruro, jutía y pescado ahumado, eru, obi, kolá, osun naború, obi motiwao. Come con Oshún.
Nota: Ogunda Biode señala que en la casa hay alguien que está vigilando los pasos que da el Awó. Tiene que tener cuidado, pues hay algo de shisherikú o muñeca preparada con Egun. La salvaguardia es ponerle muñeca a Oshún para prevenir esto. También señala problemas con los Egun Abikú.
7.La representación de Olofin en la tierra
En este Ifá, Olofin llamó a reunirse a los 16 Mejis, porque ellos entendían que cada uno por su cuenta significaba y representaba a Olofin por las virtudes con que contaba. Enterado Olofin por Eshu-Elegba de que tenían una gran disputa en la Tierra por el poder, y además de que querían que él se representara por uno de ellos, estimó que debía arreglar esa situación y citó a junta a los 16 Mejis.
Ya en la reunión todos exigían que Olofin fuera representado por uno de ellos en la Tierra. Él respondió que eso no podía ser: no habían pensado que sobre la tierra no pueden vivir sólo Odus Mejis. Todos ellos habían pensado que cuando tuvieran hijos serían Mejis igual que ellos, pero eso tampoco podía ser: los hijos de ellos se llaman Omoluos, que quiere decir hijos de reyes, y por eso desprenden Odus compuestos.
Por esa razón, dijo Olofin, todos lo tendrían en la tierra cuando estuviera presente y representado por cualquier Awó, sin importar que fuera Omoluo, porque tanto los Mejis como los Omoluos lo representarían. Al oír esto, los Mejis dijeron que ya estaban todos allí, que no faltaba nadie. Pero Olofin les dijo que sí faltaba alguien: faltaba el que él mandara a buscar.
Al poco rato apareció Ogunda Biode, acompañado de Eshu-Elegba, y después de rendirle Mo-Foribale a Olofin le dijo que ya estaba allí a su completa disposición. Olofin le indicó que hiciera lo que debía hacer. Ogunda Biode empezó a poner los Mejis en una concha de marfil que tenía preparada y, cuando terminó, le dijo a Olofin que ya estaba todo hecho.
Olofin le preguntó entonces en qué Odu se había puesto él. Respondió que se había puesto en el centro de Ofun Meji. Olofin quiso saber por qué había escogido ese Odu, y Ogunda Biode le respondió que porque sus propias palabras habían determinado que los Mejis no son los únicos que determinan y rigen en la tierra, y además porque se sabe que con ese Odu la desobediencia cuesta la vida y trae pérdidas.
Dicho esto, Ogunda Biode se arrodilló delante de Olofin y, junto con los Mejis, le rindió Mo-Foribale. Olofin dijo que este sería el primer Omoluo que lo representaría en la tierra. Y añadió que, para que todo quedara firme y definido definitivamente, mandaría a Shangó y a Ogún, que son de su confianza y representarían su fuerza y su sabiduría en la tierra. Por eso Shangó vive a su derecha y Ogún a su izquierda, y comen junto con él.
8.Aquí nació el Osun de Osanyin
Un día Olofin, tentado de probar a Osanyin, pues tenía noticia de que con su bastón hacía milagros, empezó a emplazarlo y le dijo que le daba 7 días para que con su bastón encontrara el agujero que él había preparado.
Osanyin, muy preocupado, fue por un osode con Orúnmila y le salió Ogunda Biode. Orúnmila le marcó Ebó con una caja, 16 hierbas de Ifá, gallo a Eshu-Elegba y todo lo que se come.
Eshu-Elegba le dijo que forrara su caja con las hierbas de Ifá y que lo siguiera. Le enseñó el secreto que Olofin tenía, que era un hoyo cubierto por una estera delante de sus pies. Antes le dijo que entraría con él a casa de su mujer, que haría cópula en su vagina con su caja y con las hojas, y que con esa virtud le ganaría a Olofin.
Al día siguiente, cuando se cumplían los 7 días, se presentó Osanyin delante de Olofin. Este levantó su caja mágica amenazando romper el secreto de Olofin. Olofin levantó el pie y el bastón, atravesando la paloma que estaba a sus pies, y se metió en el hueco que estaba tapado por la estera. Entonces Olofin le echó ashé al Osun, la caja de Osanyin, y le dio gran poder.
9.La destrucción del ser humano por la carne de cerdo
En Odení Ifá vivía un Awó llamado Omodelé Awó, que estaba acompañado de un gran secreto que le había dejado su padre antes de morir. De vez en cuando iba al secreto y lo llamaba de esta forma:
Y le daba una paloma, y así veía cómo sus cosas y su pueblo marchaban bien a través del gran secreto de su difunto padre. En aquella tierra todo el mundo se dedicaba a la cría de animales: unos criaban ovejas, caballos, vacas, gallinas y gallos. Era una tierra próspera.
Un día llegó a la tierra de Odení Ifá un hombre con unos cuantos cerdos, y venía cantando:
A medida que avanzaba, todos miraban extrañados a aquel hombre con los cerdos, porque allí nunca se habían criado cerdos. Él buscó un lugar y se instaló, y a medida que iba procreando los cerdos, los demás animales de aquella tierra se iban muriendo.
Poco a poco la gente se alarmó y fueron a casa de Omodelé Awó para ver qué ocurría con los animales. En el momento de llegar, el Awó estaba llamando al secreto de su difunto padre, y al interrumpirle, el secreto dijo que aquella tierra se estaba pudriendo por el excremento de los puercos, y que le dijeran a su hijo que ese hombre era omologú y había venido con los puercos para acabar con la tranquilidad de ellos. El pueblo se enfureció, fue a donde estaba el extraño y lo mataron junto con los puercos, y empezaron a comérselos.
En ese momento Omodelé Awó se levantó del suelo y entró Eshu-Elegba corriendo con su cencerro, cantando:
Omodelé Awó dijo que se habían vuelto locos. Cogió el ókpele y se vio Ogunda Biode, donde Orúnmila le decía que su pueblo iba a empezar a morirse poco a poco, porque la carne de ese animal ellos no la debían comer.
Omodelé Awó salió a la calle, cogió uno de los cerdos y vino donde estaba el secreto del padre, y en compañía de Eshu se lo dieron. El secreto habló y dijo que jamás podría comer ese animal que le había dado, porque sería su destrucción, y que la próxima vez que se lo diera se lo diera en el mar. TO IBAN ESHU.
Nota: En este Odu no se come cerdo, porque se va criando un microbio que enferma la sangre y el organismo interior de la persona. El dueño de este Odu debe tener Olokun y, cuando este lo pida, se le da cerdo en el mar, para que el espíritu del padre lo ayude y su pueblo religioso no se pierda.
10.Por el tarro se abre la sepultura
Ogunda Biode se encontró un día con una mujer casada, hizo amistad con ella y finalmente la desposó, pero se trataba de una adúltera. Ella le dio una hija, que creció y alcanzó la edad en la que los niños van al mercado a comprar de comer para sus padres.
Un día la mujer declaró que estaba enferma. Ogunda Biode puso en ejecución para ella sus recetas más infalibles y, viendo que iba de mal en peor, fue a buscar a su padre y le contó lo ocurrido. Su padre le dijo que su mujer sabía bien lo que hacía. Y en efecto, ella le había dado cita a un amante para el mediodía y, justo a esa hora, cerró los ojos, dijo que se moría y dejó de respirar.
Rápidamente Ogunda Biode fue a casa de su padre a decirle que su esposa había muerto. El padre le respondió que todavía vivía, pero que, puesto que él estaba tan seguro, la enrollara en una estera. Ogunda Biode invitó a siete u ocho jóvenes a que lo ayudaran, y juntos ataron el cuerpo a una estera y tomaron la dirección de Iroko cantando «ago ago» a su paso, para que los transeúntes desaparecieran. La pusieron a los pies de Iroko y los cargadores se fueron a sus casas.
El amante estaba detrás de la mata de Iroko. Una vez que se fueron los cargadores, sacó un cuchillo, cortó los amarres de la estera y liberó a la mujer, que lo siguió al país de su tío materno Loxulu, el Rey de la selva, y allí quedó libre para convertirse en su esposa. Y se hizo una buena esposa, que vendía mucho en el mercado.
Algún tiempo después, una gran hambruna abatió el pueblo de Ogunda Biode y, como en el país de Loxulu había abundancia, él decidió enviar allí a su hija a coger provisiones. La muchacha partió, fue al mercado y lo primero que vio allí fue a su madre. Le dijo que era ella, su madre, y la mujer le respondió que se callara, que ella vendía allí carbón, langostinos, pimientos y sal, que no hay que mirar jamás el rostro de la muerte, que comprara lo que quisiera y se fuera. Aquellas palabras hicieron llorar a la hija.
La muchacha llegó a su casa y le contó al padre, llena de lágrimas, lo sucedido. Este le dijo que eso era imposible, pero ella insistió de tal manera que él acabó diciéndole que en el próximo viaje iría con ella. Al poco tiempo fueron al mercado. Él llevaba un ase akrolode y un guadagio; tomaron una piragua y alquilaron tripulantes. Una vez llegados a la orilla, el padre le dijo a la hija que siguiera adelante y que, si veía a su madre, viniera a buscarlo y lo llevara ante ella. La muchacha fue al lugar donde la había visto, volvió a verla en el mismo sitio y regresó a buscar a su padre. Este fue, la agarró por la mano y le preguntó dónde estaba la casa del Rey, que iban a buscarlo. Y como el amante estaba allí, también fue a la casa del Rey.
Cuando llegaron intercambiaron saludos con el Rey, y la primera que habló fue la mujer. Contó que su primer esposo no se ocupaba de ella cuando estaba enferma, que ni siquiera la cuidaba; que un día se desmayó y, en lugar de cuidarla, la amarró a una estera y la llevaron al pie de un árbol de Iroko, como le hacen a los muertos en su tierra; y que sólo por casualidad, gracias a aquel hombre, fue desatada y llevada a su casa, donde se había quedado. Y preguntó qué había de malo en eso.
El Rey preguntó entonces al rival de dónde le había venido la audacia de robarle la esposa a Ogunda Biode. Este habló a su vez y dijo que no le había quitado su mujer: que un día pasaba por la manigua, por el camino grande, oyó gritar «ago ago» y vio gente que llevaba un cadáver; que se ocultó mientras pasaba el cortejo y después siguió su camino; que un poco más tarde volvió a pasar por la mata de Iroko, oyó gemidos y pensó que había un muerto quejándose; que se acercó, vio a la mujer que estaba allí, la desató y la llevó para su casa, y como él no era casado, ella lo siguió y la hizo su esposa.
El Rey le preguntó a Ogunda Biode cómo era que había enviado a su esposa bajo Iroko en una estera cuando todavía estaba viva. Ogunda Biode respondió que no le hablara de esa mujer tan terrible, que era una infiel que practica el adulterio, con todo lo malo que ello implica; que en el momento en que declaró que estaba enferma, él hizo todo lo posible por sacarla del paso, y hasta fue a casa de su padre, que le dijo que no estaba muerta y que lo que hacía era fingir; y que después ella cerró los ojos y dejó de respirar. Y preguntó qué podía hacer, si no podía tener un cadáver en su casa.
Ogunda Biode le suplicó a Loxulu que hiciera que le devolvieran a su esposa, a fin de poder decirle a su padre lo que había sucedido allí y que lo que había dicho era sólo la verdad. Loxulu respondió que le fuera devuelta y que la llevara a su país. Él la recuperó, la montó en la piragua y volvió a su tierra.
Una vez en casa del padre, le dijo que allí estaba la mujer que decía estar muerta y seguía viva. El padre le recordó que ya le había dicho que esa mujer lo engañaba. Ogunda Biode le pidió entonces que le prometiera hacerlo de verdad, y le pidió que reuniera a toque de campana a la población.
Cuando la gente estuvo reunida, Ogunda Biode cogió a la mujer por los pies y le golpeó la cabeza contra el piso; después la acostó, le plantó en el corazón un ase akrolode y la abrió por el vientre. Entonces hizo un hueco en su habitación, donde la enterró de pie. Después tapó el agujero e instaló su cama sobre él durante 16 días, con el fin de saber si ella volvería a la vida una segunda vez para tomar marido una tercera vez.
Y desde ese tiempo es que se entierran los muertos, a los que antes se exponían al pie de Iroko.
11.El camino de la debilidad
En este camino había un Rey que iba a morir y pensó que necesitaba un sustituto que defendiera sus intereses. Se puso a pensar en su hijo y mandó a reunir a la comitiva para darle la noticia al otro día por la mañana. La comitiva se preguntaba para qué sería la reunión.
Al otro día el Rey les dijo que los había citado para comunicarles sus deseos: que si algún día él no existiera, quisiera que nombraran a su hijo como Rey de aquel pueblo, porque todos sabían que su hijo era obediente y respetuoso. La comitiva acogió con un juramento esa designación, porque el Rey era muy duro con ellos, no entraba en razones, y ellos esperaban que dejara el trono.
No había terminado de hablar cuando fue aclamado por la reunión. El Rey comprendió que su consejo nunca había estado de acuerdo con él y, al momento, se quitó su corona y se la puso al hijo. Se le paralizó el corazón y murió, quedando el hijo como soberano de aquel pueblo.
Nota: Aquí el Rey le entregó la vida a su hijo, la corona, y su poder, y por eso se murió. No se quite nada suyo para dárselo a otro, porque le puede costar la vida o su reinado.
Nota: Cuando sale este Ifá, el gallo del cuarto no se mata hasta los 7 días, y todos los días se toca el agogo de Obatalá y Oduduwa y se canta en el patio:
Nota: Cuando se ve este Odu, si el Awó tiene los Ibejis recibidos, se dan dos palomas blancas de su cabeza encima de los Ibejis para que todo sea fore. Cuando un Olosha se muere y tiene los Ibejis y estos se van, primero se despide uno y el Ideú si lo tiene, y a los 9 días el otro Ibeji. En este Odu hay un Inshe-Osanyin que es pase de Osa Meji y de Ojuani Meji y se llama OYUN ELERIPIN.
12.Discusión entre Olofin y Abita
En los tiempos primitivos de la religión africana, Olofin vivía en la tierra con su hermano Abita, y el diablo no compartía las mismas opiniones, porque uno predicaba el bien y el otro el mal.
Abita le dijo a Olofin que estaba gobernando muy mal, porque les había dado poder a sus hijos. Olofin le contestó que qué tenía que ver eso, cuando todos lo respetaban y lo oían. Abita le respondió que cuando ellos supieran el poder que tenían no lo iban a necesitar ni lo iban a llamar, y que él se iba. Y dijo:
Cuando Ogún y Azojuano vieron que Abita se había ido de la tierra y había dejado como representante a Eshu, empezaron a hacer de las suyas: uno como dueño de las enfermedades y el otro como el dios de la muerte. Entretuvieron a Eshu con golosinas a fin de transformarlo en un niño glotón, pero Eshu aceptó para enterarse de lo que tramaban. Azojuano y Ogún, uno enfermaba y otro mataba cuando no les ofrecían ofrendas. A uno le gustaba mucho el corojo y al otro le gustaba emborracharse con el vino de semillas de palma.
Eshu le dio las quejas a Olofin: ellos mataban, pero no podían deshacerse de las víctimas, porque él lo impedía. Abita ya estaba enterado de todo lo que pasaba en la Tierra y se reía de su hermano, tanto que Olofin, abochornado, decidió abandonar la Tierra e instalar su reino en el Cielo.
Olofin dejó en su lugar a Obatalá con las instrucciones a seguir, pero Obatalá no los pudo dominar y se quejó a Olofin. Este le dijo que ya vería cómo él los dominaba a los dos. Mandaba su mensaje por medio del sol, y le dijo a Olokun que le comunicara a la diosa del río que se secaría por un castigo. Y así fue como venció a Azojuano y a Ogún, porque se secaron las matas de palma y de corojo, y ambos fueron a pedirle perdón a Olofin y le dijeron que desde ese día harían lo que él quisiera y lo obedecerían en todo. TO IBAN ESHU.
Trabajo: Se le da una paloma a Eshu-Elegba junto con Abita, después del Ebó. Se ponen las raíces de corojo y las de Ikines en el piso sobre los Mejis y Ogunda Biode. Sobre esto se pone a Ogún y a Azojuano, dándole gallo y la guinea junto con el Ebó. Después todo umbeboro. Se coge la paloma blanca y se le da a Obatalá en nombre de Olofin, poniéndole a Obatalá las plumas de la paloma. Las 7 velas para Olokun.
13.La banda de ladrones y el nacimiento del Igbodun
Aconteció una vez que había una banda de ladrones cuyo jefe era Ogunda Biode. Después de realizar un asalto tenían la costumbre de esconderse en las montañas; pero en esta nueva fechoría que la banda cometió, Ogunda Biode, después de repartir el botín como era su costumbre, les dijo a sus compañeros que se regaran por la montaña.
Él cogió por un desfiladero que veía por primera vez y que no conocía, y cuál sería su sorpresa cuando, al mirar hacia lo alto, notó que había una luz tan grande como la de un reflector, que se achicaba y se engrandecía.
Queriendo averiguar qué cosa era ese misterio, se fue acercando cada vez más, hasta llegar donde había un grupo de hombres reunidos que eran Awoses y estaban haciendo Ifá. Y cuál sería su sorpresa cuando esos Awoses lo hicieron prisionero y le hicieron Ifá.
Naciendo de esta manera el hacer Ifá en un lugar reservado, donde nadie pueda ver nada, o sea, la ceremonia de Igbodun. Y la luz tan potente que llamó la atención era Igba-Odu.
14.Se respeta la mujer ajena
Osanyin le enamoraba la mujer a Orúnmila. Una vez le dio un brebaje y ella se murió. Orúnmila la llevó al monte y la dejó allí tirada, porque en esos tiempos no se enterraba a los muertos.
Osanyin, que estaba allí velando, cuando Orúnmila se retiró del monte llegó y le dio a la mujer lo contrario de lo que le había dado a beber, la hizo resucitar y se la llevó a vivir con él.
A los pocos días Orúnmila se registra y tuvo que hacer rogación, y que la llevara al monte, y que después fuera a residir a otra parte con su hijo. Tan pronto llegó a esa tierra se miró y se vio este Odu, Ogunda Biode, donde tuvo que hacer Ebó con quimbombó. Orúnmila tuvo que mandar a su hijo a la plaza a comprarlo, y el muchacho vio a su madre, que era vendedora de viandas, y fue ella quien le despachó el quimbombó.
El muchacho salió de allí sorprendido y se lo dijo a su padre, pero Orúnmila no le hizo caso, porque daba por muerta a su mujer. Hizo Ebó y lo llevó a una loma. A los pocos días Orúnmila se vuelve a mirar y le vuelve a salir este Odu de Ifá, donde tenía que llevar el Ebó a la plaza.
Orúnmila, después de terminar el Ebó, salió con su hijo para llevarlo y, al mismo tiempo, para que le enseñara a esa mujer que él había visto parecida a su madre. Cuando Orúnmila llegó y la vio a ella, que era su mujer, ella, del mismo susto, se quedó muerta.
En ese momento llega Osanyin y, al ver aquello, le pregunta a Orúnmila qué es lo que ha hecho. Orúnmila respondió que vino a ver una muerta. Comprendió Osanyin que con Orúnmila no hay quien pueda. Desde entonces se respeta a la mujer ajena.
15.Donde nació que los Olúos comieran de las gallinas de Orúnmila
Un día Olofin, Rey de Olorun, preguntó por Orúnmila, ya que este se había comprometido a prepararle un Ebó con 2 gallinas negras, y él no podía dejar una obra sin terminar. Después del sacrificio, Orúnmila compartió las gallinas con sus hijas: un ala le dio a Iboru, otra ala a Iboya y un muslo a Iboshishé. Él tomó el Osun y tocó en el fundamento del Palacio de Olofin.
Cuando Orúnmila terminó, regresó a su casa. Dos días después Olofin mandó a llamarlo. En tanto, los tres cazadores de Olofin, Aritesi, Arioitasi y Atamasi, que son el secreto de los tres hijos de Oshosi que nacen en Oshe Logbe, partieron a cazar un Ayanaku, un elefante. Le tiraron al animal, y poco después pasó junto a ellos sin que pudieran darle muerte.
El elefante se dirigió herido al Palacio de Olofin. Allí puso su trompa junto a la pared. Cuando los servidores de Olofin vieron esta maravilla, llamaron a Ogunda Biode. El Rey del Palacio, por otra parte, al ver de lo que se trataba, mandó a buscar a Ogbontere, Oluo de Ajero, al Oluo de Saguejino y al de Akuaja Oji.
Ellos llegaron, vieron lo ocurrido y abrieron el elefante. En sus entrañas encontraron un bulto envuelto en tela blanca y, dentro del mismo, una jícara cubierta, y dentro de ella un niño recién nacido, pero con barba y pelos blancos en la cabeza. En cada mano tenía ocho nueces de palma, Ikines.
Olofin quedó muy asombrado y dijo que nunca había visto cosa igual en su larga existencia. Preguntó por Orúnmila y, cuando este llegó, le preguntó qué tenía aquello de feliz. Orúnmila comenzó a cantar:
16.Cuando Osun vivía con Olofin
En este camino, Osun vivía con Olofin. Era su secretario y conocía todos sus secretos. Olofin era Awó, y cuando llegaban los aleyos, Osun era el que le avisaba.
No muy lejos de allí, Ogún veía cómo vivía Olofin y se propuso conocer sus secretos. Un día hizo un tablero de hierro muy grande, porque creía que al ser más grande era más valioso, pero no podía con él. En eso pasaba Eshu, y Ogún lo llamó y le preguntó cómo vivía Olofin. Eshu le contestó que nadie sabía cómo vivía. Ogún le dijo que él era amigo de Osun y que este se lo diría por las buenas.
Cogió un hacha y un machete y salió para casa de Olofin. Cuando vio a Osun lo llamó y le preguntó cómo vivía Olofin, si era cierto que tenía mujer. Osun le contestó que la mujer de Olofin es una momia que tiene dentro de su casa, que tiene sus horas para verla, que después de las seis de la tarde no recibe a nadie y que en ese momento estaba con ella. Ogún, muy contento, se despidió de Osun y le dio las gracias.
Al día siguiente, Ogún separó un turno para verse con Olofin y, cuando estuvo frente a él, le dijo todo lo que sabía. Olofin se asombró al oír todo lo que sabía Ogún, pero sabía que el único que conocía sus secretos, por el privilegio que tenía, era Osun. Entonces Olofin llamó a Osun. Este llegó cabizbajo. Olofin lo requirió y le preguntó por qué había hecho aquello. Osun se arrodilló y pidió perdón.
Entonces Olofin le dijo que no perdería su prestigio, pero que viviría apartado de los demás. Y señalando con su mano izquierda dijo que jamás podría hablar. TO IBAN ESHU.
17.La honestidad es la mejor póliza
El deshonesto viajó por 20 años y no regresó. Él viajó por otros seis meses y no regresó. Honestidad es la mejor póliza adivinó para Olodumare, At’e Nitan – Forigbeyi, quien debía ofrecer 4 gallinas y 4 carneros para la longevidad. Él lo hizo. Entonces se le predijo que Olodumare nunca moriría y que la honestidad siempre prevalecería.
18.El que rehusó sacrificar
El deshonesto viajó por 20 años y no regresó. Él viajó por otros seis meses y no regresó. Honestidad es la mejor póliza adivinó para Baba Imale, en un vestido ondeante, a quien se le aconsejó que él siempre sería un mentiroso toda su vida. Se le pidió que sacrificara y él rehusó.
Nota del tratado: por eso es por lo que, según este camino, se cuenta que hay quienes dicen que ayunan anualmente para Dios. Eshu fue a preguntarles un día por qué tenían que ayunar anualmente para Dios, y si con esa acción querían decir que Dios había muerto o que Dios está en problemas. Dios nunca está en problemas, no se enferma y nunca muere. Eshu tuvo que sacarlos de su presencia y cantó así: nosotros nunca oímos de la muerte de Olodumare, excepto de la del deshonesto.
19.Karangbada, en la casa de Owa
Hojas de Ifá: Tome 6 AKARA-FULE con polvo de IROSUN con el Odu Ogunda Biode, que fue previamente mencionado. El cliente debe estar bien vestido y debe sentarse en una estera bonita para comérsela.
Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.
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Los 16 odù de la familia de Ogunda
Ogunda Bara (Ogunda Obara) · Ogunda Dio (Ogunda Odi) · Ogunda Fun (Ogunda Ofun) · Ogunda Ka (Ogunda Ika) · Ogunda Kete (Ogunda Irete) · Ogunda Ko (Ogunda Okana) · Ogunda Kuaneye (Ogunda Iwori) · Ogunda Lenin (Ogunda Ojuani) · Ogunda Masa (Ogunda Osa) · Ogunda Meji (Babá Ogunda Meji) · Ogunda She (Ogunda Oshe) · Ogunda Tetura (Ogunda Otura) · Ogunda Trupon (Ogunda Otrupon) · Ogunda Waneye (Ogunda Iroso) · Ogunda Yeku (Ogunda Oyeku)

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