Ika Fa
Ika Oshe
«La palabra de Ifá nunca cae en el suelo, siempre hay una cabeza para recogerla».
Rezo de Ika Fa
Ika she Ika ninshe Ika miru Ika mu kiri Ika mu kiri adifáfun Orúnmila mio peye owunko, agutan lebo.
Súyere de Ika Fa
“Ika koloju, Ika koloju adifáfun dada Awó Ifá Ika”
En este odu nace
- Nació: Los dedos de las manos y de los pies al ser humano.
- Nació: El olele, ekru y el ekru-aro.
- Nació: La sagrada palabra de Orúnmila. Los Ikines.
- Aquí: Habla el garrote.
- Aquí: Hay que vestirse de blanco.
- Aquí: Se desarrolló el dedo índice, por eso este Odu es Ika-sela.
- Aquí: Se usa coral.
- Aquí: La persona muere del corazón.
- Aquí: Se tiene muchos problemas morales y materiales.
- Aquí: Se hacen sacrificios y le pagan mal.
- Aquí: Se pierde el deseo de vivir.
- Aquí: Habla de una persona que murió de hambre.
- Aquí: Hay que mudarse de donde vive. La suerte está en la puerta de la nueva casa.
- Aquí: Las enfermedades son: Problemas en el corazón, sistema circulatorio, problemas digestivo, dolores de cabeza, anemia.
- Aquí: La persona vive en el extranjero o vivió un tiempo en otra tierra cerca del mar.
Descripción del odu Ika Fa
Este signo ocupa el número 180 dentro del Orden Señorial de Ifá. En él se manifiesta la palabra bendita de Orúnmila, porque aquello que se dice termina cumpliéndose; de ahí viene el nombre de Ika-Fa.
Cuando aparece este Ifá hay que vestirse de blanco, ya que hubo una disputa entre el corojo, el algodón y Olofin, y al final el algodón fue quien ganó.
Cuando se ve este Ifá se le pone hierba a Eshu-Elegba y después se bota para la calle, y al que llegue de la calle no se le deja ir sin comer.
Aquí se crearon los dedos de las manos y de los pies, y en el hombre se desarrolló sobre todo el dedo índice; por ese motivo este odu de Ifá recibe también el nombre de Ika-Sela.
Tanto a Egun como a Osha se les ponen 7 huevos de gallina. A los Orishas se les pone colchón de vergonzosa. Se toman 7 pedazos de telas de distintos colores y durante 7 días se les echa su bao antes de hablar con nadie; después se botan en 7 lugares distintos: al pie de un árbol, plaza, río, mar, loma, manigua, monte, cementerio, etc. También se pone al sol un vaso de leche cruda con manteca de cacao y cascarilla, se le implora, y con ambas manos se unta esa leche en la cara.
Aquí nació el olele y el ekru-aro. Se usa coral. Se muere del corazón. La persona carga con tantos problemas morales y materiales que llega a morir de pesar y de tristeza; también puede morir ahogada por falta de aire. Habla el garrote.
Cuando se desea coger la voz a alguien, mientras está dormido se le pasa un huevo de guinea por su boca con hierba dormidera o sensitiva, preguntando después el Osha que se responsabiliza.
Este es un odu de sacrificios que después no se agradecen, y por eso se pierde el deseo de vivir. La persona no es creyente y llega al santo después de haber pasado mucho trabajo en la vida; además tiene familiares que tampoco creen, que le harán la vida imposible y tratarán de apartarla del camino del santo. Ifá de sacrificio que después no se agradecen. Aquí se habla de una persona que murió de hambre.
Este Ifá predice que la suerte está en la puerta de la nueva casa; además debe evitar las discusiones y los pleitos de mujeres, pues son cosas de mujeres. Por este odu, por envidia de una persona, tratan de acabar con su trabajo, su casa y su tranquilidad.
Aquí hay que pagar deudas con Azojuano u Oshún. Por este odu se deberá usar coral, y esto es para neutralizar ciertas y determinadas energías negativas. Hay que tener cuidado con el tanque de basura, pues ahí le están echando hechicerías sus enemigos.
Aquí hay que darle gracias a sus sueños y a su padrino. Este Ifá indica un respeto a sus mayores. A la persona con este odu su familia la critica por estar en esta religión. Cuando se le ve a un Aleyo, se le dirá que debe recibir los guerreros y a Orúnmila. La persona deberá tener un resguardo trabajado con Oshún.
Aquí se vive preocupado por contraer deuda de dinero. Este odu recomienda tener atención en su vida, no sea que desperdicie su suerte. La suerte vendrá por una mujer embarazada.
Si este odu se le ve a un menor de edad, con seguridad uno de los padres se lo quiere llevar para el extranjero, donde vivirá mejor que en su tierra natal; deberá recibir guerreros y a Orúnmila, además adorar a Ogún y limpiarse delante de este Osha.
Hierbas del odu
- Pata de gallina
- Algodón
- Vergonzosa
- Aroma
- Grosella
Relación de obras del odu Ika Fa
Se hace una limpieza (Sarayeye) con un pescado fresco y un paño amarillo y se le pone a Ogún; se le preguntará a Ogún con coco el destino.
Dice Ifá
- Que Ud. tenga cuidado no vaya a despreciar su suerte.
- Ud. le transita un río o una laguna cerca de donde Ud. pasa, ahí está Oshún.
- Una mujer embarazada lo va a convidar a jugar billete, no la desprecie, páguele o cumpla con lo que Ud. prometió, ofreció o le debe a Oshún; con el tiempo Ud. va a tener suerte, dinero e hijos.
- Ud. quiere hacer una cosa que tiene pensada y quiere escribirle una carta a una persona, pero antes haga Ebó.
- Ud. tiene que respetar a sus mayores.
- Ud. no puede estar sin Ogún.
- Ud. no quiere mejor dicha.
- Si es mujer, un viejo le va a tocar las nalgas, no le falte porque es Obatalá disfrazado.
- Hágase el cojo cuando salga a la calle.
- Ud. no vaya a despreciar su suerte, que va a ser una mujer embarazada.
- Si lo convidan a algo, acéptelo por delicadeza pero no vaya, porque lo quieren fastidiar.
- Ud. le duele el pecho.
- Ud. ha de dar con una mujer que tiene santo hecho; cuando no quiera seguir gastando más dinero con ella se pondrá brava.
- Ud. debe un dinero y también tendrá que asentar santo.
- Con el tiempo Ud. va a tener dinero y casa propia.
- Ud. ha pasado por una laguna o un río y ahí estaba Oshún, y por pasar por encima de ella Ud. mismo se ha labrado su mal.
- Vístase de blanco y cumpla con Oshún.
- En su casa hay un chiquito que tiene que cuidarlo mucho, porque él es su suerte.
Refranes de Ika Fa
- Orúnmila es tan grande y poderoso que vive en el mundo estando fuera de todo.
- Su palabra es una verdad como un templo.
- La palabra de Ifá nunca cae en el suelo, siempre hay una cabeza para recogerla.
- El hombre se pone en la posición que merece.
Patakíes del odu Ika Fa
1.Ifá de sacrificios
Dos pueblos sostenían una guerra que los estaba diezmando a los dos. Oshún, al ver aquello y no encontrar otra manera de detener la matanza, se desnudó y se paseó entre los dos bandos; los soldados de una y otra parte fueron detrás de ella, y así fue como la guerra llegó a su fin.
Poco después Orúnmila halló a Oshún desmayada en la orilla del mar y la auxilió. Cuando ella se recuperó, él le dijo que desde ese día, por su sacrificio, siempre tendría la bendición de Olofin y la suya. Más adelante Orúnmila se casó con Oshún.
Nota: Es un Ifá de inmoralidad. La persona es cabeza grande. Todo lo que tiene en la vida se lo debe a Oshún.
Onire Ifágui. Kaferefun Oshún, Eshu-Elegba y Orúnmila.
2.La mujer rica y el criado
Había una mujer de dinero que buscaba un criado que la sirviera bien y que no fuera ladrón. Fue a casa de Orúnmila, que le vio este Ifá, la mandó a hacer Ebó y le indicó que lo botara en el río.
Allí Oshún, que la vio, le entregó una piedra para que la cuidara. La mujer se la llevó a su casa y la colocó detrás de la puerta. Después llegó a su casa un muchacho que la servía muy bien, pero un día el muchacho tomó la piedra para limpiarla; ella se incomodó, el muchacho se marchó, y de ese modo la mujer lo perdió todo.
3.Nacieron los dedos de la mano
Cuando la mano fue creada se quejó ante Olofin porque no tenía ojos. Ella siempre andaba ayudando al hombre a tientas, y todos se burlaban de ella, sobre todo la cabeza.
Entonces la mano fue a mirarse con Orúnmila, que le vio este Ifá y le explicó que no había nacido perfecta por efecto del karma, la herencia espiritual de sus padres, pero que gracias a Ifá alcanzaría la bendición de Olofin y la gratitud de los hombres.
Orúnmila le hizo el Ebó indicado y le mandó que se tapara. Así lo hizo la mano y nadie más la vio. Un día, Oduduwa Awó citó a todos los componentes del cuerpo humano para que rindieran informe de sus virtudes y de sus trabajos, y advirtió que faltaba la mano por llegar; dijo entonces que sin la mano no estaban completos y que había que ir a buscarla. Uno de los presentes replicó que la mano no servía para nada porque no tenía ojos.
En ese preciso momento llegaba ella cubierta, tal como se lo había ordenado Orúnmila, y al ser descubierta se vio que tenía 5 hijos que le servían de apoyo y que eran sus ojos. Desde entonces la mano obtuvo el poder gracias a Ifá y al guía de sus hijos, que era Ika Bela, el dedo índice, que era Ika She.
4.Cómo nació la palabra sagrada de Orúnmila
En este camino, Olofin, poderoso rey de todos los secretos y fenómenos, esposo de Aiye, su primera mujer, tuvo con ella un hijo al que llamaron Ela, el futuro Ifá. Después de Ela, que fue el primero, siguieron teniendo hijos hasta procrear numerosos varones y hembras, a los que pusieron nombres rigurosamente secretos.
La infancia de Ela fue distinta a la de los demás niños de su edad: por una particularidad notable lloraba bastante a menudo y no oía, y parecía atacado de mutismo, pues hasta su adolescencia no había pronunciado una sola palabra.
Un día, después de una pesadilla que Ela sufrió, Olofin intentó despertarlo golpeándolo con su bastón, y quedó sorprendido al oír que entre sueños su hijo pronunciaba una palabra única e incomparable: Ejiogbe. Al ver que Ela no despertaba lo siguió golpeando con el bastón, y con cada golpe recibido escapaba de su boca una frase incomparable, desde baba Ejiogbe hasta Oragun, punto en el que Ela despertó de la pesadilla.
En otra ocasión volvió a suceder lo mismo, y después de una golpiza más severa que la anterior Ela le dijo a su padre que él solo podía pronunciar un nombre o palabra por cada golpe que recibiera, y que de esa forma sería posible mantener una conversación completa con él. Todavía más asombrado, Olofin siguió al pie de la letra los consejos de su hijo.
Un día Ela le anunció a su padre que iba a morir, pero que le dejaría una herencia magnífica que conservaría consigo, pues nunca olvidaría lo que iba a explicarle. Los nombres que le oía pronunciar cada vez que le daba un golpe con su bastón eran los nombres de sus futuros hijos e hijas espirituales, producto de su aliento: ocho hijos y ocho hijas.
Los varones son: Ejiogbe, Iwori, Iroso, Obara, Ogunda, Ika, Otura y Oshe. Las hembras son: Oyeku, Odi, Ojuani, Okana, Osa, Otrupon, Irete y Oragun.
Ela añadió que en verdad él desaparecería, pero no perecería, pues se transformaría en una nueva palmera que se llamaría Ifáde y que nacería cerca de aquella casa; su padre debía tener buen cuidado de atenderla bien para que se desarrollara rápidamente, fuerte y vigorosa, y con sus frutos, que se llamarían Ikinis, se predicaría el presente, el pasado y el futuro en nombre de Ifá. Ela continuó hablando con su padre Olofin y le reveló los secretos que a él le habían sido confiados por Olodumare, y la razón por la cual había nacido sin la propiedad de la voz, instruyéndolo de la mejor forma posible mientras esperaba el momento de su metamorfosis.
Súbitamente Ela se desplomó en los brazos de su padre, como lo hacen los humanos cuando dan su caída. Olofin lo sepultó en el patio de su casa y al tercer día, de su tumba, surgió una especie de palmera nueva que Olofin cuidó con esmero y dedicación, y cuyos frutos sirvieron para revelar los secretos de la vida a través de Ifá.
5.Cuando ofendieron a Olofin y a Shangó
Había un pueblo al que solo se podía llegar en balsa, porque se encontraba en el centro del océano. Sus habitantes se creían privilegiados por ser una raza distinta a la de los demás pobladores de la tierra firme, y todos ellos pensaban que su poderío era producto de los conocimientos que poseían, por lo cual no creían en nadie ni en nada. Aquel pueblo estaba regido por un Alaafín.
Un día llegó allí Olokun con la idea de establecerse por un tiempo, pero al paso de varias semanas se enamoró de la hija del Alaafín. Uno de los soldados de confianza, que había estado enamorado de la muchacha sin ser correspondido, le fue con el cuento al Alaafín: le dijo que había visto a Olokun en unión de su hija y que ella tenía relaciones con el forastero.
El Alaafín, hombre violento, déspota y criminal, llamó a Olokun a su presencia y, cuando este llegó, lo abochornó delante de todos, incluso delante de los criados; le reclamó cómo se había atrevido a enamorar a su hija cuando él no era igual que ellos, y le ordenó que se marchara inmediatamente de aquella isla. Olokun se fue abochornado por la pena que el Alaafín le había hecho pasar. Olofin se enteró de lo que le había sucedido a Olokun en esa tierra, y supo además que no era la primera vez, pues algo parecido había ocurrido antes con Shangó.
Transcurrió un tiempo y Orúnmila salió un día a camino y llegó a la orilla del mar. Allí vio una balsa en la que iban varios hombres, quienes en son de burla le preguntaron si el forastero quería dar una vuelta con ellos; Orúnmila respondió que sí, que ese era su deseo. Cuando lo montaron, los hombres empezaron a preguntarle por qué vestía de forma tan rara, pues Orúnmila llevaba una especie de vestido largo azul claro y su gorro en forma de turbante, su ókpele puesto en el cuello y su tablero en forma de jolongo. Él les dijo que era Omofá na Olofin. Aquellos hombres se miraron unos a otros como diciéndose algo, tomaron la balsa y pusieron rumbo a la isla con el propósito de hacer de Orúnmila un ser de burla.
Al llegar fueron directo al palacio del Alaafín y le contaron que a la isla había llegado un individuo que se titulaba adivino. El Alaafín no tardó en mandar a buscar a Orúnmila. Mientras tanto, Orúnmila se había hecho osode y se vio este odu, lo cual le indicaba la molestia de Olofin por el maltrato del Alaafín a Shangó y a Olokun, y la determinación de Olofin de acabar con la isla. Orúnmila se hizo el Ebó indicado y fue hacia el palacio.
Cuando llegó, el Alaafín le dijo que le habían informado que era adivino, y que quería que le adivinara y le dijera el porvenir. Orúnmila tomó su ókpele y lo tiró, y salió este odu Ika-Oshé, en el cual Olofin ratificaba la desaparición de aquel pueblo en el que el Alaafín se creía omnipotente. Así se lo hizo saber Orúnmila al Alaafín, pero este, en vez de creer en la palabra de Orúnmila, le contestó que eso era lo que le auguraba, que él no creía ni en él ni en Olofin, que él era Ikapa, el que ordenaba y mandaba. Orúnmila, sin inmutarse, le dijo que había ofendido a Shangó y a Olokun, y que esa era la causa de la brevedad de Olofin. El Alaafín no esperó más y botó a Orúnmila del palacio y de la isla.
Cuando llevaban a Orúnmila de regreso a la tierra de la que había salido, se sintió una gran explosión y aquella isla se hundió en el mar, pereciendo todos sus habitantes menos aquellos hombres que habían llevado a Orúnmila y que habían presenciado la entrevista con el Alaafín, los cuales exclamaron: “La palabra sagrada de Orúnmila no cae en el suelo”.
6.El hombre que abandonó los Santos
En la tierra Ilukan vivía un hombre al que todo lo que tenía se lo habían proporcionado los Santos, muy en especial Oshún, Shangó y Obatalá. Cuando este hombre llegó a ser rico se olvidó de atender a los Santos, de rogarse la cabeza y de hacerle algo a Oshún, Shangó y Obatalá para cumplir con ellos como debía. Por eso Obatalá se disgustó mucho con él, cuando los otros Santos le dieron las quejas de lo mal que se había portado.
Para darle un escarmiento, Obatalá mandó a Eshu-Elegba que le cerrara un poco los caminos, a ver si cumplía con los Santos. Eshu-Elegba así lo hizo y el hombre se vio muy mal de salud y de todo. Cuando notó que su negocio se iba para abajo cada día, se fue a mirar con un Awó, quien le vio en el osode Ika-Oshe y le dijo que tenía que cumplir con todo lo que le habían mandado los Santos y no olvidarse de ellos; que además en su casa había un niño al que había que ponerle los collares para que no se perdiera, ni hubiera más tragedia en la casa por una mujer que estaba embarazada o lo iba a estar; y que también tenía que darle una fiesta a Obatalá y a Oshún para que todo se arreglara.
El hombre cumplió con todo y realizó el Ebó. Le dio un Tambor de fundamento a Obatalá, al que fue mucha gente. Cuando llevaba un rato el caballo de Obatalá montado, estaba muy sudado, pues hacía mucho calor; entonces el hombre que había dado la fiesta cogió un pañuelo blanco que le había dado su hermana y le secó el sudor de la cara a Obatalá, y quedó la marca de él en el pañuelo por el mucho sudor y por la manteca de cacao que Obatalá tenía en la cara. En ese momento Obatalá dijo que pusieran el pañuelo en el tambor grande para que se secara y que después se lo dieran al hombre, para que lo usara unas veces y lo guardara otras, y le advirtió que no cometiera más falta porque ya no tendría más arreglo. El hombre dio su palabra de que cumpliría siempre, y así volvió al estado de prosperidad que tenía antes.
7.La controversia entre el algodón, el corojo y Olofin
En este camino existía una gran controversia entre el algodón y el corojo. Tal era la situación que tuvieron que llevarla delante de Olofin, y cuando este dio su veredicto determinó que la razón la tenía el algodón.
Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.
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