Ika Di (Ika Odi)

Odu de Ifá · Familia de Ika

Ika Di

Ika Odi

«La candela viene por debajo».
II I · I II · II II · II I
Palabra sagrada

Rezo de Ika Di

Rezo

IKA DI ABEYI AWO AGBA EGUN ODI KA YOBI EGUN ODUDUWA EGUN OLOFIN ABEYI IRE EGUN ODARA MOWAYE SHANGO EGUN ODARA IFA IKA DI ODI KA IFA ODARA BABA OLOFIN EGUN ABEYI OSANYIN EGUN LERI FUN EBO KAYIKU EGUN EBO KAYIKU EBO.

Canto del signo

Súyere de Ika Di

Súyere

“IKA DI OLOFIN OLUWA, OLORUN SIMIFUN”

Fundamento

En este odu nace

  • La práctica del aborto.
  • Que todos los hijos de Oyá reciban a Obatalá y viceversa.
  • El nombre de Olodumare.
  • Olofin y Orúnmila encontraron la felicidad.
  • Hay que darle comida y tambor de fundamento a Shangó.
  • Los Osos vivían en las cuevas.
  • Hay que darle de comer a un Egun mujer una carnera.
  • Se le pone a cada mano de Ifá 16 cabezas de gallinas.
  • La mujer fue maldecida a echar sangre por sus partes púdicas.
  • Señala muerte de un jefe de Gobierno.
  • Señala levantamiento en la ciudad.
  • La candela viene por debajo.
  • Hay que darle de comer a la puerta de la casa.
  • Habla el palo Marfil y la hierba Zarza.
  • Los árboles perdían la resina.
  • Habla de una enfermedad como una cabeza de alfiler en el cuerpo.
  • Olofin abusó de su hija Oshún y Orúnmila lo salvó del escándalo.
  • Hay que recibir a Agayú.
  • No se puede hacer candela con leña.
  • Por desobediencia se pierde todo.
  • Se puede ir preso.
  • Las enfermedades son: Artritis generalizada, problema en la vista glaucoma, embolias, problemas en los testículos o en los órganos reproductores, sistema circulatorio, traumatismo en los pies, problemas menstruales, riñones, hígado, Próstata.
  • Hay que tener cuidado con las hijas de Oshún.
  • Hay que cuidarse de la candela.
  • Habla de problema en la capacidad vital (reproducción).
  • Ogún tenía Osun.
  • En la ciudad la gente se levantó en guerra.
  • Se le da de comer a la Luna.
  • Puede haber perdida de la memoria.
Estudio del signo

Descripción del odu Ika Di

Ika Di ocupa el lugar 170 dentro del Orden Señorial de Ifá.

En este odu Olofin sentenció a la serpiente de la sabiduría con estas palabras: «Por cuanto esto hizo, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás y polvo comerás todos los días de tu vida». La frase procede del libro primero de Moisés, génesis 3.14.

Aquí Olofin y Orúnmila hallaron su felicidad, y quien trae este signo también la encontrará y disfrutará de cuanto desee, siempre que le dé de comer a Shangó y le entregue un tambor de fundamento. Aquí es donde los osos vivían dentro de las cuevas.

En este Ifá la guinea se destina a la cabeza del interesado. También corresponde darle una carnera a un Egun mujer. Cuando por este odu haya que darle de comer a la sombra de la persona, primero se prepara una cazuela de omiero para bañarla. El Ifá del Awó Ika Odi debe llevar 16 cabezas de gallinas dadas a Orúnmila en cada mano de Ifá.

Rezo

ASHERE ESETAN EUN NIOLORO INI ADIFAFUN SHERE.

Ifá dice: que SHERE es el cocuyo y según él hace con su luz, así hace la mujer que está enferma con la sangre que está echando por sus partes púdicas por castigo de Orúnmila.

Este es el Ifá del Oso, aquel que era muy fuerte y habitaba una cueva de la que la gente quería sacarlo para destruirlo sin conseguirlo. El signo señala la muerte de un jefe de Gobierno y anuncia levantamiento en la ciudad.

Por este Ifá hay que cuidarse de ser atropellado por un vehículo automotor. La candela viene por debajo. Se le da de comer a la puerta de la casa aquello que indique Orúnmila para atraer la suerte. Cuando la persona vaya a emprender algo, debe procurar que nadie se le interponga. Aquí se pone una jícara en la puerta de la casa y un gallo amarrado en una silla, y cuando el gallo canta se le da a Eshu.

Este Ifá significa: «El cinturón que aprieta».

Rezo para la cabeza

SUMA YUBA LOWO ORIRE APERE TORIPE ORI LELEYO.

Desde tiempos remotos se realizan ceremonias para resguardar de manera eficiente el cerebro de la persona. IKARUGBE es el padre de los juramentos y las profecías, y Arun KinKin fue el nombre que llevó Orúnmila en este Ifá cuando le sacó el odu al hombre que había perdido la memoria; también adivinó para Olodumare, el hijo de Ajaponda, y tomó los cachorros del leopardo de casa de Ogele después que este se los quitó a su madre.

Por este odu se prepara una fórmula destinada a sostener la memoria, que se reza sobre el tablero con los odus Oshe-Turá, Ika-Di, Otura-She y los 16 Mejis de Ifá, acompañada de este canto:

Canto

”MAMURA MOFIYE MAMURA LAPARO IKE” “Que pueda retener en mi mente todo lo que aprenda”

Aquí nació la práctica del aborto, donde Ayaguna vive al lado de Olofin. Aquí fue donde Olofin abusó de su hija Oshún y Orúnmila lo salvó del escándalo. Hay que recibir Agayú, pues fue en este odu donde Olofin le entregó la corona a esa deidad.

Cuando este odu sale en Awafakan, en Ikofafun o en un registro con Ikinis, la persona deberá hacer Santo con urgencia.

Este odu habla de una enfermedad cuyo padecimiento es como una cabeza de alfiler en el cuerpo, y por ahí se le va la vida a la persona. Es un Ifá de reencarnación: en la vida anterior fue Odi-Ka. En este odu hablan el palo marfil y la hierba zarza. Ika Di es la braza de candela de los odus de Ifá. Aquí los árboles perdían la resina, que era su principio vital.

En la casa del Awó Ika Odi no se enciende candela con leña, porque el humo hace que Obatalá se marche de la casa.

A la persona de este odu la mantienen en un estado de intranquilidad donde vive, y no tiene paz ni sosiego ni en su casa ni en su trabajo. Sus enemigos nacen de su propio modo de ser. Le gusta dar consejos a los demás, pero ella no oye consejo, y eso cae mal. Este odu predice que puede caer presa. Debe alimentarse y cuidarse, porque su cuerpo está débil.

Por este odu se padece de artritis generalizada, de problemas en la vista, glaucoma, de embolias, de problemas en los testículos o en los órganos del sistema reproductor. Hay que cuidar los riñones, el hígado y la próstata; en la mujer hay problema con la menstruación.

Hay una persona que desea ayudarle, pero esa ayuda no le servirá de nada. Debe cuidarse de una fiesta a la que piensa ir, porque allí pueden presentársele situaciones difíciles. Hace tiempo que no sabe de un hijo o de otro familiar allegado del que usted afirmó que por nada de la vida abandonaría.

Por este odu hay que limpiarse al pie de Oyá con una gallina. Aquí la mujer es de color negro, ya que la persona afina mejor con gente de esa raza. Hay que darle gracias a Shangó, Elegba y Ogún.

Todos desean saber cómo vive usted. Le gusta el día para dormir y la noche para pasear. Hay que tener cuidado con una hija de Oshún, no vaya a ser su desgracia. Aquí, cuando se come pescado, hay que cuidar las espinas y esconderlas, para que con ellas no le hagan un trabajo de hechicería en la orilla del mar o del río.

Se prohíbe sentarse en sillas sin fondo o rotas. Este Ifá habla de personas que tuvieron, tienen o tendrán grandes desavenencias que llegarán hasta el escándalo, la justicia y la calumnia. Su casa es como un volcán: cuidado con la candela, que se puede quemar. Ika Odi es persona incrédula, desobediente y caprichosa.

Sobre el Osun de Ogún hay dos posiciones. Unos afirman que Ogún no tiene Osun por no haberse ganado el derecho a poseerlo; desde este odu se sostiene lo contrario, que Ogún sí tiene su Osun. El que se describe por Ika Di es de cuatro columnas, con la medida tomada desde el piso hasta la rodilla del interesado, y su base va empotrada en la punta de la flecha de Oshosi, que junto con distintas piezas de Ogún conforman el conjunto.

Trabajos del signo

Relación de obras del odu Ika Di

Para vencer los enemigos

Se calienta bien una plancha de hierro y se pone en la puerta de la casa y se le echa por encima un cubo de agua fresca y según sale el humo se reza Ika-Di.

La voz del oráculo

Dice Ifá

  • Que con la desobediencia todo se pierde.
  • Donde usted vive lo tienen en un estado de intranquilidad.
  • Usted no tiene paz ni sosiego en su trabajo.
  • Usted no tiene amigos.
  • Cuídese de no ir preso.
  • Hay una persona que desea ayudarlo, pero su ayuda no le servirá de nada.
  • Tenga cuidado en una fiesta que usted quiere ir, no vaya porque tendrá problema.
  • Usted se siente débil por todo el cuerpo.
  • Ud. padece de artritis aguda y tiene problema con la vista (glaucoma).
  • Hay personas que cuando usted está presente se cubren la cara por pena o para que usted no sepa quien es.
  • Hace tiempo que usted no ve a su hijo o a un familiar allegado donde usted afirma que por nada de la vida lo abandonará.
  • Límpiese con una gallina al pie de Oyá.
  • Si su señora es de color, pues usted afina más con las personas de color que con las blancas, pues encuentran en ellas el valor de la sinceridad y el respeto a su persona a la vez que ellas sienten el furor de su color.
  • Ud. tiene que darle gracias a Shangó, Elegba y a Ogún.
  • Todos quieren saber como usted vive.
  • A usted le gusta el día para dormir y la noche para pasear.
  • Ud. debe conservar la serenidad en las cosas precisas.
  • Ud. tiene un secreto que solamente una persona de su entera confianza lo sabe.
  • Hay tres personas, dos mujeres y un hombre interesados en sus cosas por la curiosidad de saber todo lo suyo.
  • Hay una mujer que fue a casa de un adivino para averiguar por su vida, pero ese día no la pudo consultar porque estaba enfermo.
  • Ud. tiene un enemigo negro que tiene cazuela de brujo, que quiere acabar con usted por envidia.
  • Cuidado con lo que usted habla pues hay quien lo está oyendo constantemente.
  • Cuando usted sale lo vigilan para seguirle los pasos y le quieren hacerle una encerrona entre tres.
  • Cuidado con una hija de Oshún.
  • A usted lo quieren denunciar y se valen de toda maña para hacerlo.
  • Tiene que tener cuidado al comer pescado pues con la sobra le pueden hacer una hechicería a la orilla del mar o del río.
  • Ud. piensa regalarle un vestido verde o amarillo a una hija de Oshún (si es mujer la que se mira, se lo regalan a ella).
  • Cuando usted tiene la verdad apenas ni le creen.
  • Cuídese de un golpe en la cabeza con una piedra, o que se la tiren, pues lo pueden matar.
  • Ud. desea vivir en alto y sus hijos no.
  • Tiene un hijo que es muy desobediente, eso le puede costar la vida, a ese muchacho le gusta estar tirando las cosas y no le hace caso a nadie y ya usted no puede con él.
  • Ud. donde quiera que llega arrastra todo consigo.
  • Ud. no puede encender candela con leña en su casa porque Obatalá se irá.
  • En donde usted vive hubo uno que andaba con espíritus y hechicería, limpie su casa.
  • Ud. tiene que recibir a Agayú.
  • Ud. debe de hacer Santo urgente.
  • Ud. tiene que alimentar su cabeza, para no perder la memoria.
  • Hay que tener cuidado con la candela pues puede quemarse.
  • Ud. tiene problema en la capacidad vital (reproductora), debe atenderse.
  • Ud. debe de darle de comer a la Luna.
Sabiduría del signo

Refranes de Ika Di

  • El taburete lo mismo acomoda nalgas gordas que flacas.
  • Esto no es trabajo que me beneficia a mí.
  • La candela viene por debajo.
  • El Awó debe saber que por la desobediencia se pierde todo.
  • Hay cuchillos que cortan cuchillos.
  • Es como el Guayabito que va mordiendo y soplando para que no se sienta.
Las historias del signo

Patakíes del odu Ika Di

1.La maldición de la serpiente

Olofin se dirigió a la serpiente de la sabiduría para dictarle su castigo, y le dijo: «Por cuanto esto hiciste maldita será entre todas las bestias y entre todos los animales del campo, sobre tu pecho andarás y polvo comerás todos los días de tu vida».

2.El taburete lo mismo aguanta al gordo que al flaco

IKA ODI ALABERE APOTI BOSHE NIFA OMO NI SHANGO OROLOYE AGONIYEO SOKUN YOBI OLOFIN ERIKAN YEBIO ORUNMILA TOSHE EBO KUIKUADA LAYE OSA OLORUN ALONGO MORANI IKU EWEREYEYE TOKUN YERE KUERE KUERE IKU OYO NIFA MOTEFA APOTI OBA.

Shangó vivía en un pueblo con bastante holgura, porque ya había pasado sus trabajos hasta llegar a la posición de la que entonces disfrutaba. Aun así no estaba conforme, pues aspiraba a un poder mayor, y para conseguirlo se presentó en casa de Orúnmila. Este le hizo osode y le vio este Ifá, Ika Odi, y le indicó que hiciera sacrificio con dos gallos, una cadena, una silla, una trampa y una flecha, todo ello para librarlo de una trampa que tenía puesta en su camino.

Le añadió además una advertencia: cuando sus conocidos le ofrecieran un taburete o algo semejante para sentarse, antes de tomar asiento debía sacudirlo, y si estaba tapizado tenía que revisarlo por todos los medios antes de sentarse, para que sus enemigos no pudieran vencerlo. Y le recordó que sacrificara y que no anduviera con muchas mujeres, para que alcanzara la suerte que Ifá le anunciaba.

Shangó hizo el sacrificio y salió camino en busca de esa suerte. Sucedió que al llegar a una tierra distante, el Rey del lugar estaba gravemente enfermo, y viendo que todos los ministros aspiraban a sucederle en el trono, los reunió con la intención de que no se destruyeran entre ellos y perjudicaran al pueblo, y les dijo: «Mi sucesor vendrá de otra tierra vestido con capa roja». Acto seguido ordenó que se redactara un escrito dando a conocer su última voluntad.

Los ministros se pusieron enseguida de acuerdo para matar al extranjero tan pronto llegara a la capital del reino. Días después el rey murió, y los ministros levantaron el forro del trono y colocaron allí una flecha fina y parada, envenenada, volviendo a poner el forro con mucho esmero para que nada anormal se notara.

Shangó, en su caminar, llegó a la capital de aquella tierra, y el pueblo, al verlo con la capa roja, lo proclamó Rey y lo llevó al palacio para coronarlo. Como hombre inteligente, escogió entre aquella gente un número grande de jóvenes, les ordenó armarse de flechas y lanzas y les dijo que desde ese instante serían su escolta personal. Cuando entró, los ministros ya lo estaban esperando, y dictaron que al otro día sería la coronación.

El día de la coronación el palacio estaba muy concurrido. Para comenzar la ceremonia los ministros le indicaron que se sentara en el trono, y Shangó les respondió que prefería que lo coronaran de pie. Así se hizo, y ya coronado Rey se dirigió hacia el trono. Los ministros pensaban que iba a sentarse, pero para asombro de todos Shangó ocupó el asiento que le correspondía a la Reina en caso de que el rey fuera casado. Llamó entonces a los ministros y al que se acercó más le ordenó que se sentara en el asiento del trono, a su lado, pero este se negó a obedecer diciendo que no merecía tanto honor, y lo mismo hicieron los demás. Shangó ordenó a su escolta que los prendiera a todos para ser juzgados por intento de asesinato contra su Rey, y en presencia de todos los invitados mandó quitar con mucho cuidado el tapiz del asiento del trono: allí quedó descubierta la flecha envenenada y, con ella, la traición que le tenían preparada.

Shangó gobernó algunos años en aquella tierra, pero olvidó el consejo de Ifá de no tener muchas mujeres y se despreocupó. Como en el palacio quedaban todavía algunos sirvientes simpatizantes de los ministros encausados, estos tramaron una nueva trampa en la que Shangó, por descuidado, cayó, y perdió la corona.

Ebó1 gallo, 1 pollo, soga, 1 silla, pelo de la cabeza, mucho palos, todo lo que se come, coco, miel, aguardiente, vela, jutía y pescado ahumado, maíz tostado, mucho dinero.

3.En la Tierra no hay justicia divina

Cuenta la historia que en un pueblo vivían dos hermanos. El mayor le tenía envidia al menor y por esa razón lo maltrataba, rebajándolo y haciéndolo pasar pena continuamente. Ambos vivían del arte de la pesca.

Cierto día el hermano mayor invitó al menor a ir a pescar, y de una forma muy morbosa había premeditado el crimen de su propio hermano. Salieron los dos y se echaron a la mar en una barcaza que poseían. Cuando ya estaban bien distantes de la orilla, el mayor aprovechó la oportunidad y a traición le golpeó la cabeza a su hermano con un garfio, dejándolo sin conocimiento, y al ver que todavía no había muerto lo remató a golpes. Consumado el crimen se sentía contento y seguro de haber quitado de su camino a quien creía su enemigo, cuando en realidad era su propio hermano de sangre.

Pasó el tiempo y el hermano mayor iba por un camino donde había una Ceiba, y cerca de ella se encontró un cráneo con el mismo garfio con el que había matado a su hermano. Se asustó y quedó inmóvil, temeroso, sintiendo escalofríos por todo el cuerpo, de la cabeza a los pies, y oyó una voz que repetía varias veces: «En la Tierra no hay justicia Divina».

Muy nervioso corrió hacia la orilla del mar, donde estaba la barcaza en la que le había tronchado la vida a su hermano menor, y allí vio los mismos objetos, el esqueleto, el cráneo y el fatídico garfio, mientras seguía escuchando la misma voz que le repetía: «En la Tierra no hay justicia Divina». El hombre corría de un lugar a otro, obsesionado por la voz de la conciencia que le repetía las mismas palabras, hasta que quedó completamente loco.

Nota: Como se puede ver, este es camino de la envidia, y debido a esto se llega hasta el crimen. Marca celos entre la propia familia. Hay que tener cuidado con bañarse en el mar.

Ebógallo blanco, garfio, 2 muñecos, botecito, agua de mar, hueso de Egun, paño negro, jutía y pescado ahumado, manteca de corojo, maíz tostado, muchas hierbas, Iroko y Ceiba, mucho dinero.

4.El Jinete sin cabeza

IKA ODI MAFEREFUN OBATALA MOWAYE INLE LODAFUN OLOKUN UMBORA.

Obatalá vivía en la tierra de ONILE INLE LOKUN, donde la gente era muy mala y lo molestaba mucho. Ante esa situación decidió ir a ver a Oduduwa para pedirle ayuda con aquel problema que iba de mal en peor. Oduduwa se lo prometió y mandó a la tierra de ONILE INLE LOKUN a un Egun llamado Siwede. Al llegar, este Egun quedó encantado con lo que encontró allí, y en lugar de dedicarse a arreglar el problema de Obatalá como se le había indicado, lo que hizo fue empeorar las cosas, convirtiendo a las personas en gentes todavía más indeseables, apoyándose para ello en un tambor que llevaba.

Obatalá, al ver lo que había pasado con el Egun criado de Oduduwa, decidió ir a ver a Orúnmila, que vivía en la loma. Se puso en camino y Orúnmila, al verlo, se sorprendió y salió a darle Mo-Foribale, preguntándole qué lo traía por allí. Obatalá le contestó que venía por su ayuda, pues la gente que poblaba su tierra era tan mala que ya no tenía tranquilidad ni paz.

Orúnmila le explicó que lo que le pasaba era que había perdido fuerza, y que él se la iba a devolver. Le dio de comer un ratón a Obatalá y este se sintió más fuerte. Entonces Obatalá le dijo que quería dormir; Orúnmila le arregló la cama y Obatalá empezó a cantar dedicado a Awó Ogueday, el Diablo, que vivía como guardián en la casa de Orúnmila en la loma. Este se vistió de rojo y negro, se cubrió la cara y fue a preguntarle a Orúnmila qué era lo que necesitaba, y Orúnmila le contestó que quien lo necesitaba era Obatalá, indicándole que tenía que llegar a la tierra de ONILE INLE LOKUN antes que él.

Awó Ogueday le dijo a Orúnmila que tenía que darle una jícara con mechas de candela con manteca de corojo y agua, y dársela a beber. Cuando Awó Ogueday llegó a la tierra de ONILE INLE LOKUN vio a Siwede y se puso a tocarlo, y así fue tocando a todas las personas de aquella tierra, convirtiéndolas en diablillos.

Mientras tanto, en casa de Orúnmila hablaban con Obatalá, y en eso llegó Elegba y dijo que por el camino venía Shangó, pero que se había encontrado con Oyá, y ya se sabe cómo es él. Hacía tiempo que Obatalá no veía a su hijo Shangó. Este se había echado a Oyá sobre los hombros y así andaba con ella, hasta que vio una señal de candela y humo que le hicieron desde la loma, y entonces fue para allá. Al llegar dio tres vueltas de carnera, soltó a Oyá y se tiró delante de Orúnmila y de Obatalá, diciéndole a su padre: «Padre mío, jamás te abandonaré, y menos por una mujer».

Orúnmila había hecho osode y le había hecho ebó con tres pollos y otros ingredientes. Shangó tomó a Oyá de la mano y le dijo que fueran a la tierra de ONILE INLE LOKUN. Cuando llegaron se encontraron con Ogueday y con todas las personas convertidas en diablillos. Tomaron las gallinas y empezaron a limpiarlas, pero Shangó encendió candela y comenzó a quemar a todas aquellas personas. En ese momento Obatalá llegaba a su tierra, y al ver lo que hacía Shangó le dijo: «Hijo mío, qué has hecho», y Shangó le contestó: «Padre, esta tierra es mala y usted no puede vivir en ella; usted debe vivir en la tierra de Orúnmila en la loma, él arriba y usted debajo, amparado por mí y por Elegba». To Iban Eshu.

Ebó3 pollos, jícara con agua, jícara con manteca de corojo, muñeco, tela negra, tela roja, jutía y pescado ahumado, maíz tostado, ratón, mucho dinero.

5.El oso intruso en la cueva

En una cueva vivían tres grandes amigos, el Ratón, el Alacrán y la Hormiga, que se respetaban entre sí y solo procuraban vivir en armonía. Un día llegó el Oso, que no tenía dónde vivir, entró en la cueva y dijo: «Esta será mi casa, aquí me estableceré».

Los tres amigos no sabían cómo entrar a la cueva, y en eso el Ratón dijo: «Yo voy a entrar y lo voy a matar; después ustedes lo sacan». El Ratón entró, pero no pudo hacer nada. Salió entonces y le dijo a la Hormiga y al Alacrán: «Ahora entran ustedes, lo pican y lo sacan». La Hormiga y el Alacrán entraron y picaron bien duro al Oso, que no pudo soportar las picadas y salió a toda velocidad de la cueva.

Otra versión de este mismo camino cuenta que quienes vivían en la cueva eran el Alacrán y el Ratón, para los que aquel hueco era casa y refugio de las inclemencias del tiempo y de los otros animales. Un día en que ambos habían salido a buscar su sustento, llegó el Oso, vio la cueva y se dijo: «Qué buen lugar este, me instalaré, y será mi hogar». Dicho esto se acostó a dormir, y cuando estaba profundamente dormido regresaron el Ratón y el Alacrán.

El primero en entrar fue el Ratón, que al ver al Oso se asustó y salió corriendo, y le dijo a su compadre que dentro había un Oso que había hecho de la casa de ellos su madriguera y estaba dormido. El Ratón pensó y le propuso al Alacrán: «Mira, yo voy a entrar, lo voy a amarrar, y después tú entras y le entierras el aguijón». Así lo hizo el Ratón, pero al poco rato salió huyendo de la cueva sin haberle hecho nada al Oso, y sin embargo le dijo al Alacrán: «Ya amarré al Oso, así que ahora ve tú y entiérrale el aguijón». El Oso, al sentir el pinchazo de la ponzoña del Alacrán, dio un grito y un salto y salió huyendo de la cueva; pero si grande fue el susto del Oso, mayor fue el susto que pasó el Alacrán al creer que efectivamente el Oso estaba amarrado.

Ebó2 pollos, 3 muñecos, trompeta, tierra de una cueva, babosas, jutía y pescado ahumado, maíz tostado, coco, vela, miel de abeja, aguardiente, mucho dinero.

6.La Hormiga y el Oso

Había un Oso muy fuerte que vivía en una cueva, y la gente quería sacarlo de ella para destruirlo sin conseguirlo. Se hicieron osode y les salió este odu, e Ifá les mandó hacer ebó con mucha miel de abejas y manteca de corojo, y que cuando terminaran el ebó lo echaran en la cueva donde se encontraba aquel enemigo poderoso. Así lo hicieron.

Como el ebó llevaba mucha miel de abejas, las hormigas empezaron a invadir la cueva para comérsela, se le subieron encima al Oso y se le introdujeron en los oídos. El Oso salió sigiloso, y la gente que lo esperaba lo cogió y lo mató.

Nota: Este Ifá señala la muerte de un poderoso o jefe de gobierno, puede haber levantamiento en la ciudad. Hay que tener cuidado que nadie lo saque a la fuerza o con habilidad de su casa. Hay que tener cuidado de que no lo atropelle un vehículo motorizado. La candela viene por debajo.

7.El secreto de la Jicotea

Shangó le había dicho a la jicotea que tenía que vivir en la arena durante el día y salir a comer de noche, pues todos deseaban conocer cuál era su secreto y él no se lo podía contar a nadie. Entonces Shangó llamó a Eshu y le dijo que, aunque todos deseaban conocer el secreto de la jicotea, solo a él se lo haría saber, y comenzó a decirle dónde vivía y que su comida era carne de res.

Entre tanto, Oyá y Ogún estaban muy interesados en saber el secreto de la jicotea, por lo que fueron a mirarse con Orúnmila con el fin de que él se lo dijera; pero cuando llegaron, Orúnmila alegó que estaba enfermo y no podía mirarlos. Salieron de allí y se fueron al monte a ver a Osanyin, que los tuvo toda la noche parados en la puerta sin decirles nada. Entonces Oyá se puso a cantar, y Ogún, furioso, cogió el machete y se puso a cortarle la cabeza a la gente. Eshu, que estaba cerca cuando hablaban con Osanyin y oyó toda la conversación, llegó hasta la casa de este y, después de darle Mo-Foribale, le preguntó por qué habían estado allí Oyá y Ogún; Osanyin le contestó que habían ido a saber el secreto de la jicotea, pero que él no les había dicho nada, pues era un secreto de Shangó.

Paseando Eshu por la orilla del río, vio correr a la jicotea e introducirse en el agua, y enseguida fue a contárselo a Shangó, que corrió hasta el río para comprobar lo que le había dicho; pero como ya era de noche no pudo ver nada.

Por su parte, Oyá y Ogún no desmayaban en su empeño, y Ogún propuso ver a Oshún en el río para que ella fuera a preguntárselo a Orúnmila. Oyá estuvo de acuerdo, y Ogún le dijo que le hiciera un vestido a Oshún y se lo llevara de regalo. Oyá le hizo un vestido amarillo y rojo, y con él se aparecieron ante Oshún en el río; después de saludarla le comentaron la causa de la visita, y Ogún se lo explicó así: «Mira, Oshún, nosotros necesitamos saber el secreto de la jicotea y tú eres la única persona que puedes averiguarlo con Orúnmila. Te queremos pedir ese favor».

Oshún aceptó y se dirigió a casa de Orúnmila. Cuando llegó, él, al verla tan linda, le dijo: «Tú tienes que haber hecho ebó». Oshún le dijo que venía a mirarse, y él le contestó que tenía que ser en otro momento.

Osanyin venía por el camino comiendo pescado fresco y se encontró con Eshu; solo le comía la carne y botaba las tripas y las agallas. Eshu le contó a Osanyin que había visto a la jicotea, descubriendo su secreto y dándole los detalles del caso.

Un rato después de aquella conversación, Oshún, de regreso de la casa de Orúnmila, pasó por el lugar donde Osanyin había botado las tripas y las agallas de aquel pescado, y las recogió, pues pensaba que con eso podía hacer el ebó que Orúnmila le indicara.

Al otro día Oshún fue de nuevo a ver a Orúnmila, pero esta vez vestida de amarillo y verde, y él, al verla, quedó enamorado de ella y le dijo: «Lo que tú quieres saber es el secreto de Shangó». Oshún entonces le enseñó lo que llevaba para hacer ebó, Orúnmila se lo hizo y lo mandó a botar en la orilla del río. La jicotea, que nunca había comido aquello, percibió el olor, salió del río y se puso a comer el ebó. En ese momento pasaban por allí Eshu y Osanyin, y la vieron comiendo de día y fuera del río. Enseguida salieron corriendo a contárselo a Shangó.

Cuando Shangó llegó al río no vio nada y regresó de nuevo. Al volver les dijo que no había visto a la jicotea y que ellos eran unos mentirosos. Siguió caminando y se encontró con Osanyin y Ogún, y les dijo: «Tomen esta piedra, y si se encuentran con la jicotea descubriendo mi secreto, la matan y se toman su sangre, y me lo dicen, para así saber lo que tengo que hacer».

Osanyin, Elegba y Ogún salieron hacia el río y vieron a la jicotea comiéndose las agallas y las tripas del pescado. Entonces Ogún tomó la piedra y le dio seis golpes en la cabeza a la jicotea, y después le cortó la cabeza y bebió su sangre; también lo hicieron Osanyin y Elegba. Shangó, que oyó el ruido de lo que pasaba, vino corriendo y también tomó sangre de la jicotea. Cuando terminaron de tomar toda su sangre, Shangó le dijo a Ogún que se quedara con esa piedra, y que cada vez que quisiera comer jicotea la matara con ella.

Después de lo sucedido, Shangó subió al Cielo y le dijo a la jicotea: «De ahora en adelante tú pondrás tus huevos en la tierra; después de nacer tus hijos te irás para el río y ellos se quedarán en la tierra, y desde ahora ordeno que seas comida de los humanos». Y les dijo a Ogún, Elegba y Osanyin: «Tú, Elegba, y Ogún comerán jicotea grande, y Osanyin y yo comeremos las más chiquitas».

Nota: Por esta historia, lo que le pasó a la jicotea fue por desobediencia.

Ebó1 jicotea grande, 1 jicotea chiquita, 2 gallinas amarillas, tripas de pescado y agallas, tela verde y amarilla, agua de río, jutía y pescado ahumado, maíz tostado, mucho dinero.

Distribución: La jicotea grande para Ogún, y Elegba y también comerá Shangó y Osanyin. La jicotea chiquita directa para Shangó y Osanyin. Las gallinas amarillas para Orúnmila y Oshún. Las tripas y las agallas del pescado dentro del ebó, y el mismo va a la orilla del río.

8.El niño Ayaguna

Oshún vivía sola con su padre Olofin, que la educó con muchos celos, hasta el extremo de que se enamoró de ella. Tanto le gustaba Oshún a su padre que envidiaba que otro hombre la cortejara y que ella le correspondiera. Aquello llegó a tal punto que un día Olofin perdió la cabeza y cometió pecado con su hija. Después de ocurrido, a Olofin le importó poco su acción, pero Oshún le llamó la atención y él reflexionó, aunque ya había dejado embarazada a su hija.

Oshún, apenada, decidió marcharse, y le dijo: «Cuando tú quieras saber de mí, yo estaré en el monte Jiraní». Y se fue. Al día siguiente Olofin publicó que la persona que encontrara a su hija tenía que casarse con ella, y acto seguido partió para el monte, pues estaba asustado con la barriga de Oshún. Mandó a buscar a Eshu para que fuera el comisionado en buscar a los médicos, ya que él no podía dar la cara.

Cuando se reunió la junta de médicos, Ogún quería cortar la barriga, pero Orúnmila tomó la palabra y mandó a ponerle una túnica ancha para que no se le notara. Osanyin opinó igual que Orúnmila, pero como no tenía poder facultativo, porque el caso lo había tomado Orúnmila, no pudo mandar ningún tipo de medicina. Fue entonces Orúnmila quien recetó, y dijo después: «A los cinco meses volveré, pues probablemente será ya el tiempo de bajarse la hinchazón».

Pasó el tiempo, pero antes de cumplirse el plazo dicho por Orúnmila, Oshún comenzó a echar sangre. Rápidamente lo mandaron a buscar, y cuando llegó la reconoció y le dijo a Osanyin: «¿Por qué tú le echaste otra cosa al tratamiento que yo le puse? No hagas más esto, pues se puede considerar una traición; tú no sabes que la hubieras matado». Viendo la situación, a Orúnmila no le quedó más remedio que coger dos palomas y hacerle una rogación en el vientre a Oshún, y esta comenzó a echar coágulos de sangre, que era la criatura que salía a pedazos.

En eso apareció Olofin y Oshún le dijo: «Viejo, estoy enferma». Él respondió que lo dejara ver, metió la mano y se la embarró de sangre. Entonces Olofin dijo: «Cuando estés así no te arrimes a mi lado, que me has manchado de sangre», y la maldijo.

Pasó el tiempo y un día Orúnmila y Oshún se encontraron; pero como Oshún había sido maldecida por Olofin, seguía con ciertos problemas en su interior y no podía tener hijos. Orúnmila le dio un remedio que le hizo echar varios coágulos de sangre, y al ver esto se dio cuenta de que era el mal del pacto que Oshún había tenido. Oshún se restableció después de esto, pero siempre le quedaron dolencias en el vientre. Orúnmila ocultó la infracción que habían cometido Olofin y Oshún.

Después de aquello, Oshún y Orúnmila se enamoraron, y él le pidió que se casara con él, aunque le advirtió que era pobre. Orúnmila fue donde estaba Olofin, que iba caminando hacia el monte Jiraní, y cuando lo vio le preguntó cómo estaba Oshún; él le respondió que bien, y entonces Olofin le dijo que Oshún tenía que ir a cocinarle, pues se había quedado sin cocinera. Pero Oshún no quiso y se quedó con Orúnmila.

Olofin siguió su camino hacia el monte Jiraní, y al pasar por un río muy ancho, que era la cabeza del mar, se le hizo muy tarde y le cogió la noche. En ese momento se apareció Yemayá, que le dijo: «¿Padre, qué hace por estos contornos a estas horas?». Olofin le respondió que iba al monte Jiraní y se le había hecho tarde. Entonces Yemayá le dijo que se quedara allí en su casa y que a la mañana siguiente, temprano, siguiera su viaje. Olofin aceptó, y Yemayá lo llevó a su casa, lo acostó en su cama y lo tapó bien para que no tuviera frío. Como no tenía más cama, ella se acostó a su lado; pero Olofin se excitó mucho y ella le preguntó: «¿Qué es eso que siento a mi lado?». Y él respondió: «Es mi naturaleza». Ella le dijo que quería verla y él se la enseñó. Yemayá también se excitó, y los dos tuvieron relaciones sexuales, dejando a Yemayá embarazada, y Olofin se marchó.

Al poco tiempo Olofin volvió a encontrarse con Oshún y Orúnmila, y estando conversando con ellos se apareció Yemayá y le dijo: «Padre, mire cómo estoy». Olofin le contestó: «Hija, búscate un hombre y arrímate a él».

Las personas que veían a Yemayá con la barriga le preguntaban quién era el padre, y ella no respondía. Entonces se encontró con Agayú, hombre a quien le gustaban los muchachos y a quien le gustaba Yemayá como mujer, y se unieron. Yemayá le dijo a Agayú: «Tenemos que ir a ver a Olofin». Y partieron. Cuando llegaron, Olofin le dio a Agayú el poder y la grandeza, y le entregó la corona que tenía Yemayá; y le dijo a Yemayá que cuando el niño tuviera cuatro años se lo llevara a él para darle la educación y todo su mérito. El niño nacido era Shangó.

Ebó1 pescado fresco, 1 pollo grifo, 1 pollo negro, 2 gallinas negras, 2 palomas, telas y hierbas rituales de paraldo, coco, velas, miel, aguardiente, agua de mar, cuchillo, jutía y pescado ahumado, maíz tostado, mucho dinero.

Distribución: El pescado, vela, miel y demás ingredientes para Eshu. El pollo grifo, coco, vela y demás ingredientes para Osanyin. El pollo negro los paños y hierbas rituales, demás ingredientes para paraldo. Las gallinas para Orúnmila.

9.Cuando Okan Lifa se hizo rey

Okan Lifa era un joven babalawo que se distinguió por su conocimiento de Ifá, adquirido bajo los mandatos de su Olúo. En su tierra, Arakesa, pasó muchos sacrificios para aprender y fue muy maltratado y vejado, de modo que, después de comenzar su aprendizaje, sus mayores vieron el desarrollo mental que tenía y acordaron rechazarle todas sus prédicas cuando estuviera en alguna ceremonia, para desacreditarlo.

Okan Lifa se dio cuenta, le dio de comer a su Ifá dos gallinas negras en la noche, y a su vez hizo ebó con la tierra y la sobra de la comida, y se retiró a la tierra de Imamal. En esa tierra tuvo un gran éxito.

A los dieciséis días se desató una gran guerra en la tierra Arakesa, donde cogieron prisionero al rey y lo mataron, y empezaron a buscar al Olúo del palacio. Todos los babalawos huyeron y llegaron hasta donde se encontraba Okan Lifa a pedirle amparo y a contarle lo sucedido en aquella tierra. Okan Lifa fue a su tierra natal y, tan pronto llegó, fue apresado como el Olúo del gobierno derrocado; pero se comprobó con los pobladores del pueblo que él nunca perteneció al Rey. El nuevo gobierno lo aceptó como amigo porque regresó, y lo nombraron Rey absoluto del nuevo gobierno.

10.Oshosi era sepulturero y vivía en casa de Yewá

ODENI OSHOSI BAWA SHENI ATOKA ADIFAFUN OSHOSI IKA ODI AGBAELE IKU OTOKA IGBE IKUOSI AWO IGBO OKOKOMBELE IKU ATOKA EYE TISHE LARI OLOFIN OSANYIN AWO SHOROYE OMO ASHAWOROKUN YEWA.

Oshosi era el que se encargaba de buscarle todos los pájaros que Osanyin necesitaba para alimentar su cazuela, kobelefó; pero a Osanyin le faltaba el poder de Atoka Elulu Eiye, que era el Búho y mensajero de Olofin, conocedor de la inteligencia de los vivos y de los muertos, los Eguns. A Elulu Eiye no le gustaba vivir en el monte, sino en casa de Yewá, que era quien lo cuidaba por mandato de Olofin.

Yewá estaba pasando trabajos, porque no tenía sepulturero: el que tenía era muy viejo y no hacía bien su labor. Osanyin y Oshosi se pusieron de acuerdo para que Oshosi fuera a casa de Yewá disfrazado y se ofreciera como sepulturero, y así tener manera de obtener el secreto de Elulu Eiye, que estaba en sus plumas, las cuales Yewá guardaba según se le iban cayendo.

Oshosi se puso en camino a casa de Yewá, y cuando llegó ella lo vio disfrazado, no lo reconoció y lo aceptó como sepulturero. Oshosi cumplía bien su tarea, y todos los días, al caer la noche, veía cómo Elulu Eiye empezaba a hablar con los muertos y a enseñarles cómo era que vivía allí, y cantaba:

“JU JU JU JUM”

Donde Oshosi empezó a rezar:

“ELULU EIYE ATOKA KORI, ATOKA ADIGBO, ELULU EGUN ATOWA YEWA”

Entonces Elulu Eiye se sentía fuerte, y así Oshosi se fue ganando la confianza de Yewá, al punto de que andaba por la casa y sabía dónde estaban los secretos de Egun. Un día en que Yewá había salido, llamó a Osanyin y lo metió en la casa, y allí los dos empezaron a rezar:

“ELULU EIYE ATOKA OMO SHELARI OLOFIN EIYE OGU OSANYIN OBAYERI IFA ELULU YEWA ORI MASOYE IKU”

Entonces Elulu Eiye se quedaba tranquilo y comenzaron a caérsele las plumas, que Oshosi y Osanyin recogían. Pero en eso llegó Yewá, y cuando vio a Elulu Eiye al que le faltaban sus plumas se puso muy brava, porque se dio cuenta de que Oshosi era el que había abusado de su confianza, y Yewá cantó:

“ELULU EIYE EGUN BABOKUN AWO ROKUN YEWA OMO SOKUN OFO LAYENI OMO”

En eso la sombra de Eguns Eboraye envolvió a Oshosi y le empezaron a entrar temblores, comenzando a perder la memoria, y Yewá le dijo: «Tú, Oshosi, solo eres cazador y no sepulturero; tu vida está en el monte y no en mi casa».

Oshosi se sentía muy mal y se puso en camino a casa de Awó Shoroye, que era Omo Odu Ika Odi. Allí le vio su Odu Toyale y le marcó ebó, y le indicó que le diera rápido dos guineos a su cabeza y que siempre le llevara comida a Yewá, de pan, ekrú aro y olele, a una tumba en la tierra de Yewá, para que ella se sintiera bien, para que le volviera la memoria y pudiera trabajar con los secretos de Osanyin que le habían dado, y para que la sombra de Eguns Eboraye no le estorbara.

Nota: El hijo de Oshosi debe llevarle a Yewá en el cementerio adimuses, para que Eguns lo ayude.

Ebógallo, paloma, guineo, collar, muchas plumas, pala, azadón, muchos palos, tierra de una sepultura, jutía y pescado ahumado, maíz tostado, pan, olele, ekrú aro, aguardiente, miel, coco, velas, mucho dinero.

Nota: Se le da el guineo al ebó que va para al pie de una sepultura con el pan, olele y el Ekrú aro.

11.Los padres necesitan de los hijos

Una vez se enfermó Olofin, y los demás hermanos no querían avisarle a Orúnmila porque lo envidiaban por los poderes que poseía. Orúnmila, que conocía esa envidia, solo iba a casa de su padre por temporadas. Nadie le avisó.

Entonces la paloma, al enterarse, corrió a avisarle a Orúnmila de la enfermedad de su padre. Orúnmila, sin pensarlo, corrió a su lado y lo curó.

Acto seguido se enfermó el hijo mayor de Olofin, y los médicos no daban con la enfermedad. Una señora dijo entonces que ella conocía a una persona que lo podía curar, y Olofin mandó que lo trajeran. Cuando la señora se apareció con Orúnmila, Olofin al verlo dijo: «Sí, este es mi hijo también, pero por los chismes ya no lo quería». Orúnmila curó a Olofin, y cuando estuvo bien, Olofin lo albergó de nuevo y comprendió que lo que le tenían era envidia.

12.El hijo de Shangó altanero

Había un hijo de Shangó muy altanero y orgulloso, que acostumbraba a enamorar a las mujeres, incluso a las de sus amigos. Un día enamoró a la mujer de Ogún, y tanto la asedió que ella se lo contó a su esposo. Ogún preparó un plan para darle un escarmiento.

Un día Ogún mandó a su mujer a ir a la plaza y salió detrás de ella. Cuando el hijo de Shangó la vio, comenzó a agasajarla sin darse cuenta de que Ogún lo estaba vigilando; cuando lo vio, salió corriendo, pues Ogún venía a arrancarle la cabeza. Tanto corrió el hijo de Shangó que se internó en el monte y se enredó con los bejucos y las enredaderas, perdiéndose.

13.Cómo Ika Di pudo subsistir

Ika Odi se alimentaba con la resina de un árbol, y un día ese árbol empezó a secarse, de manera que ya no podía obtener aquella resina. Un amigo lo mandó a que fuera a casa de Orúnmila, pero como era persona incrédula, desobediente y caprichosa, no oyó el consejo.

Ika Odi salió al camino muy preocupado y se encontró con Wawasí, que le preguntó: «¿Ika Odi, qué te sucede que estás triste?». Él le contó su gran problema, y Wawasí también lo mandó a que fuera a casa de Orúnmila.

Por fin Ika Odi se decidió a ir a casa de Orúnmila, y en el osode le salió el odu Ika Odi. Orúnmila le hizo ebó y le ordenó que lo pusiera al pie del árbol que tenía en su casa y que se estaba secando, para que reviviera. Ika Odi hizo lo indicado y a los pocos días el árbol comenzó a revivir y echó retoños. Y así fue como Ika Odi pudo subsistir.

Nota: Ika Odi es una persona incrédula, desobediente y caprichosa, y no oye consejo. Además, este odu habla de problemas en la capacidad vital, la reproducción de la persona.

Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.

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