Ika Ogunda
Ika Guda
«En la inconformidad está el triunfo».
Rezo de Ika Ogunda
IKA OGUNDA ADIFAFUN OSANYIN, AKUKO LEBO, IKA OGUNDA ADIFAFUN ORUNMILA EURE LEBO, KIDI GBOGBO BAYE TINSHE KIDI OMA ODAGUN ARUKO MEDILOGUN EYELE, ILEKE, EWEFA, OLELE AKUKO LEBO.
Ika Ogunda adifafun Osanyin, akuko lebo. Ika Ogunda adifafun Orúnmila eure lebo. Kidi bogbo baye tishe kidi oma odagun aruko medilogun eyele, ikele, ewefa, olele, akuko lebo. Ifá Ika Migunda iru omo Orúnmila oun omo Osanyin kaferefun Ogún, Orúnmila, Yemayá ati Inle.
Súyere de Ika Ogunda
“OKUKU SA NIYEYE TO MA IYA OKUKU”
En este odu nace
- Nació: Que el ashé de la cabeza del Iyawó en la consagración del hijo de Oshosi se machaque con la piedra de Abata.
- Nació: El comercio marítimo.
- Nació: La formación de los triíllos y carreteras.
- Nació: La comunicación entre los pueblos.
- Aquí: No se come frutas.
- Aquí: No se puede echar sobras a perros y gatos.
- Aquí: El Odu se representa por el bote.
- Aquí: El bien lo trae las personas negras o en todo lo negro.
- Aquí: A ABITA se le da gato negro.
- Aquí: La persona no cumple lo prometido.
- Aquí: Hay que recibir Inle-Abata, Osanyin y Ode.
- Aquí: Hay que cuidarse de personas jóvenes delgadas y con patillas.
- Aquí: No se puede vivir aislado de los demás.
- Aquí: Hay que darle de comer a la sombra de la persona.
- Aquí: Es donde Egun come con la persona.
Descripción del odu Ika Ogunda
Este es el Odu 175 del Orden Señorial de Ifá.
En este signo se vuelve una necesidad que, siempre que alguien reciba a Oshosi o a Ode, reciba igualmente a Inle-Abata, porque es este último el que termina de hacer viable que Ode asegure el bienestar de la persona. La misma indicación se refuerza cuando hay deseos de viajar: entonces recibir a Inle es todavía más preciso.
Por este Odu no se comen frutas. Y cuando se come carne, las sobras no se le echan al perro ni al gato.
Hay que cuidarse de una persona joven, delgada y de patilla, porque en este signo esa figura es el enemigo, el araye.
Este Odu representa el bote. Kaferefun Inle ati Osanyin. Quien tiene este Ifá debe portar un Inshe-Osanyin, resguardo que se le entrega y monta el Awó según el fundamento del signo.
Las personas de color negro en este Odu dan ashé, y en lo negro se encuentra el bien y la suerte de quien tiene este signo.
Por este Odu hay que tener cuidado con la justicia, porque se va preso. Se usa un pedazo de marfil encima y hay que recibir a Ode a la carrera. Cuando lleguen las situaciones duras, se le pide mucho a Inle-Abata y a Olokun, y se les dan gracias a Inle y a Olokun.
En este Ifá nació que el ashé de la cabeza del Iyawó hijo de Oshosi se machaque con la piedra de Abata.
- Este Ifá marca: kaferefun los ara dun dun (los negros).
- En este Ifá se va preso.
- Hay que usar algo de marfil. Hay que recibir a Ode.
- El Awó tiene que darle de comer a su sombra.
- El Egun come junto con la persona adie meji.
- En este Ifá Osanyin hizo los trillos y las calles.
- Se le da ologbo dun dun a Abita.
- Por este Ifá no se cumple lo prometido.
- La persona es pícara, tramposa y su suerte está en las cosas de color negro.
- La mujer se va con otro hombre.
- Hay que hacer ebbo para recuperar lo perdido.
Hierbas del odu
- Bejuco lechero.
Relación de obras del odu Ika Ogunda
Se manda a que se bañe con flores blancas, campana blancas, botón de oro, paraíso, algodón, aguardiente y cascarilla. En la otra versión del tratado se anota igual: bañarse con flores de algodón, botón de oro, campanas blancas, paraíso, efun y oti.
Se ruega la leri con pito de eleguede, estropajo de mata y meloncillo, para tokoto ashe (suerte completa).
Dice Ifá en Ika Ogunda
- Que a Ud. le duele todo el cuerpo, y cuando Ud. llegue a su casa registre el barril del agua, que tiene una cosa que es en contra de sus santos.
- Tenga cuidado con un robo; no guarde cosas de nadie ni mucho menos procedentes de robos.
- Ud. tiene un amigo y los dos se comunican un secreto.
- Cuando Ud. esté comiendo carnes nunca le eche las sobras a los perros.
- No coma frutas.
- Tenga cuidado con los hierros donde trabaja.
- No ande con armas encima porque la justicia lo puede prender.
- Ud. tiene una herida en el cuerpo.
- En su casa una persona que toma se pone como loca.
- A Ud. le quieren hacer una cosa mala para que ni tranquilidad tenga.
- Tenga cuidado con un muchacho alto, delgado, que usa una patilla, que es el que lo está trabajando malo.
- No vaya al campo sin hacer ebbo primero, no regresaría.
- Los santos lo están esperando.
- Ud. piensa ir a un lugar que le conviene.
- A Ud. le van a hacer un regalo, tenga cuidado, el dinero no lo vaya a matar.
- Registre todos los días los rincones de su casa.
- Después que Ud. haga rogación tiene que darle todos los días a su cabeza.
- Ud. ha tenido pérdidas, pero haciendo ebbo podrá recuperar todo lo perdido.
- Cuide a Eshu-Elegba y, si es Awó, los santos piden uwere fa.
Refranes de Ika Ogunda
- En la inconformidad está el triunfo.
- El que persevera triunfa.
Patakíes del odu Ika Ogunda
1.El guerrero de Olofin
Ika Ogunda es la representación del bote y uno de los hijos de Yemajá. Su disciplina, su bondad y el modo en que cumplía con todas sus obligaciones lo convirtieron siempre en el preferido, hasta el punto de ser el único autorizado a llevar la carga del bote hasta la Tierra.
Llegó así a ser el cazador predilecto de Olofin y, además, un gran guerrero, que le ganó a Olofin todas las guerras.
2.El palo ayua
Andando de recorrido, Ika Ogunda bajó hasta la orilla del río y allí se hincó con un pedazo de palo lleno de espinas, un palo de púas. Mientras se curaba la herida llegó Oshún, y al ver lo que le pasaba le trajo un poco de miel de abejas y una hierba, y con eso lo curó.
Desde ese mismo instante Ika Ogunda quedó enamorado de Oshún. Él la enamoró, ella le correspondió y se pusieron a vivir juntos; a los pocos días él se la presentó a su madre.
Al poco tiempo Ika Ogunda prosperó y vivía mucho más desahogado, porque solo tenía que cazar para ella, y de ese modo perdió muchos enemigos. Pero justamente cuando mejor estaba con Oshún, ella se le fue con otro hombre.
3.La mona que salvó a Ika Ogunda
Ika Ogunda era un cazador con una virtud muy particular: solamente Olofin comía lo que él cazaba. Una vez todos los animales del monte se pusieron de acuerdo, le prepararon una trampa y lo cercaron para comérselo. En esas condiciones no le quedó más remedio que encaramarse en un palo, un árbol donde había una choza en la que vivía una Mona, y desde allá arriba pudo ver toda la celada que le tenían montada.
Cuando la Mona volvió a su hogar se encontró al cazador dentro de su casa. Él le habló, porque ya entendía el lenguaje de esos animales por el mucho tiempo que llevaba en el monte tratando con ellos, y le contó lo que le estaba sucediendo. Como el cazador estaba en buena armonía con todos los monos —nadie comía monos, y por eso él no los cazaba—, la Mona se prestó a ayudarlo, pero con una condición: que después él permitiera que los monos se relacionaran con la gente del pueblo, ya que ellos vivían alejados en el monte y, cuando bajaban, todo el mundo se asustaba, los hombres los perseguían y los amarraban.
El cazador aceptó la condición. Entonces la Mona bajó, buscó la piel de un mono muerto y se la puso encima, y de esa manera, con el cazador a cuestas, fue saltando de árbol en árbol hasta que lograron salir fuera del monte.
Ya libre y a salvo de las maquinaciones de los animales, la Mona lo siguió para que él cumpliera su palabra y la llevara al pueblo para quedarse allí, porque se había enamorado del cazador y quería vivir con él. El cazador estaba secuestrado en el monte. Entonces Olofin dijo que él no aceptaría nada de lo que le trajeran los demás cazadores.
4.El muchacho, Ogún y Osanyin
Había un muchacho a quien Orúnmila le había dado Ifá hacía muy pocos días. Salió a la calle y tropezó con Ogún, y este le dio un empujón. El muchacho se fue enseguida para su casa y se puso a hacer trabajos con Osanyin.
A los pocos días, por dondequiera que Ogún caminaba se tropezaba con Osanyin. Ya cansado de aquello, fue a casa de Orúnmila, y este le dijo que hiciera ebó y que lo pusiera en el camino por donde pasaba Osanyin.
5.El cazador de elefantes y las pérdidas · Ode ati Inle
Había un cazador de elefantes que sufría muchas pérdidas: aunque lograba herir de muerte a los animales, ellos hacían un esfuerzo extra y se internaban en la maleza para ir a morir a su cementerio, que estaba al otro lado de un río muy profundo que el cazador no podía cruzar. De esa forma perdía todas sus presas.
Ya desesperado decidió ir a ver a Orúnmila, quien le hizo osode y le vio este Odu. Le dijo: usted ha tenido muchas pérdidas, pero haciendo ebó recuperará todo lo perdido. El cazador hizo la rogación y la llevó a la orilla del río.
Pasados algunos días volvió a salir de cacería y, al llegar a la orilla del río, se sentó debajo de un corpulento árbol y se quedó dormido. Cuando despertó vio cerca de él a un hombre dentro de una canoa, que también dormía. El cazador preparó su almuerzo y, cuando el botero despertó, lo convidó a comer.
El botero aceptó y, almorzando, entablaron una larga conversación en la que cada uno se quejaba de su mala suerte. El cazador decía: no puedo coger lo que logro cazar. El botero afirmaba: no tengo a nadie para pasarlo a la otra orilla del río y ganarme la vida.
Los dos se pusieron de acuerdo para trabajar juntos. Cuando el cazador le disparó a un elefante y el animal escapó a la otra orilla, el botero lo pasó al otro lado y regresó con el bote lleno de colmillos, pues allí estaba el cementerio de todos los elefantes que había cazado y que se le habían escapado. Así el cazador se hizo rico y el botero ganó mucho dinero. Maferefun Inle.
6.Los tres caballos
Había un guerrero que tenía tres caballos: uno blanco, uno negro y otro dorado. Cuando se le presentó la primera guerra fue a ella montando su caballo blanco, y la perdió. Poco tiempo después le llegó otra guerra, fue montado en el caballo dorado, y también la perdió.
Cuando se le presentó la tercera guerra ya solo le quedaba el caballo negro, y antes de salir fue a casa de Orúnmila en busca de adivinación. En el osode le salió este Ifá, Ika Ogunda, y Orúnmila le dijo: para que ganes la guerra que tienes abocada, tienes que hacer ebó.
Después de hacer el ebó, el guerrero fue a la guerra montando su caballo negro y salió vencedor. Desde entonces continuó sobre ese caballo negro guerreando, conquistando, vendiendo y empeñando, y en todas las tierras conquistadas plantó bandera blanca y roja.
7.Los obstáculos del camino
Era una tribu cuyo jefe se hacía admirar por la forma en que gobernaba a su pueblo. Aquel hombre, de conocimientos vastos, tenía múltiples enemigos dentro y fuera de su tierra, y como lo sabía vivía previendo una traición que pudiera derrocarlo como rey y costarle el destierro o la muerte.
Un día ese rey supo que una de las tribus vecinas se estaba preparando para hacerle un ataque sorpresivo y destruir su tierra y su pueblo. Convocó a su estado mayor y, en la consulta hecha al oráculo de Ifá, se vio este Odu, que le recomendaba la conveniencia de trasladar el poblado hacia un lugar más alto y seguro, advirtiendo que ese trabajo tenía que efectuarse lo antes posible y en el mayor secreto, o de lo contrario todos podían perecer.
El jefe dio las órdenes pertinentes y salieron en marcha nocturna. Al amanecer, siguiendo hacia la salida del sol, llegaron a un camino que terminaba ante un árbol gigantesco que les obstaculizaba el paso. Como aquellos hombres eran fuertes y resistentes, abrieron un hueco a través del ancho tronco por donde pudieron pasar, y después lo rellenaron con rocas.
A poco de caminar llegaron a la orilla de un gran lago que de nuevo les impedía el avance, pues desconocían la profundidad del agua más allá de la orilla y no podían poner en peligro de morir ahogados a los niños y a las mujeres. Hicieron un alto, descansaron un rato y continuaron caminando por la orilla del lago.
Más adelante, todos los niños, las mujeres y algunos hombres se internaron en un monte cercano en busca de alimento, excepto una mujer recién parida que se quedó en la orilla del lago. Observando aquel extenso lago que les retenía la marcha, vio con asombro cómo avanzaba hacia ella, caminando por el centro del agua, un animal rojizo del tamaño de una cabra, que al verla sentada en la orilla volvió sobre sus pasos y regresó por donde había aparecido.
Viendo la mujer que el agua apenas cubría las patas del animal, comprendió que ese era el lugar por donde se podía cruzar el lago. Cogió a su hijo en brazos, siguió aquel rastro y llegó sin dificultad alguna a la otra orilla, donde de nuevo nacía el camino. Regresó por el mismo lugar y, cuando llegaron los que estaban recolectando comida, les informó sobre la existencia de aquel vado. Cuando todos estuvieron reunidos, ella los guió por allí, y así quedaron a salvo de sus enemigos.
8.La formación de los triíllos y caminos
En la tierra OBANI BAYE todo era monte cerrado y no había salida para ninguna parte. La gente de allí sufría mucho el calor y andaba disgustada, porque no tenía comunicación con nadie, y lo único que tenían para comer eran frutas, ñame, quimbombó, harina de maíz y guineo.
En esa tierra no había sal, y la gobernaba ADAMAWO, que creía que con el gran poder de Egun que poseía podía controlar siempre aquella tierra sin que el mundo se enterara de lo que allí sucedía. Había un pozo donde el Awó ADAMAWO tenía su secreto, y hasta allí iban todos los nativos con una vela, pues él había hecho un gran juramento con Eshu para transformarse en Diablo o Egun.
Olofin, por su parte, tenía una gran preocupación, porque sabía que le faltaba una tierra por conocer. Un día mandó a buscar a Shangó y le dijo: me falta por conocer una tierra. Shangó le contestó: padre, deme tiempo, que yo me comprometo a informarle qué sucede en esa tierra que no tiene vías de comunicación.
Shangó cogió un chivo pequeño y una guinea que tenía Olofin y salió al camino cantando:
Shangó se llenó de poder y enseguida se le presentó Osanyin, que le dijo: tú eres el dueño de la candela y yo del viento y de los grandes poderes de los palos y del monte que usted me concedió, y estoy dispuesto a ayudarlo. Shangó le contestó: vamos a hablar con el Awó ADAMAWO, pues esa tierra que él gobierna tiene que tener comunicación con las demás tierras, y así terminará la ambición.
Cuando llegaron allí les resultaba muy difícil entrar, pero Shangó, echando candela por su boca, fue abriendo un paso por la tupida vegetación, y así él y Osanyin llegaron ante el Awó ADAMAWO. Shangó lo amonestó por su ambición, que era la causa de que mantuviera aquella tierra incomunicada con el resto del mundo, y él comenzó a llorar de rodillas pidiéndole perdón.
Shangó y Osanyin empezaron a tocar tambores y a cantar, y llegó la sombra con Eshu. Shangó les dijo a ellos y a toda aquella gente: tienen que comenzar a abrir caminos en distintas direcciones, porque muy pronto Olofin vendrá a visitarlos. Y así fue como aquella tierra comenzó a comunicarse con las otras tierras del mundo. Ifá ni kaferefun Olofin, Shangó, Osanyin, Elegbara ati Egun.
Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.
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Los 16 odù de la familia de Ika
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