Ika Sa
Ika Osa
«El plato que ud. rompió lo paga otro».
Rezos de Ika Sa
Ika sa adIfáfun Orúnmila adIfáyoko matekun aue tinshiyaordire tinshiya aguiko ofi osile onsherefa meofo, ota, epo, ewe, osa lebo ordire, osa lebo siebo akiko oshele omo eyele, owo, eya, abeta owo.
Ika sa Ifá Orúnmila adIfáyoko medekun tinshilla que tinshilaordire tinshella aguiko ofi osile onsherefa meofo ota epo osa lebo sievo, ordirebe esa lebo siobo akiko oshele eyele Awó eya ebeta owo.
Ikasa Ikasa ballebei Ifá babalAwó omo oribowa oni Awó alla omo llalleri oya oya baguaorduz obonelli oggun tigualloru gogozora yein onibuaguani obani shango guegueniye oni oshun omo oya tigua yorokun intori oni oyi mobagua eleggua oni yanza.
Asan papanilla orille umbarriri umba ashimba awale aru erefun ate adie lebo, $6.80.
En este odu nace
- La equivocación de un orisha por otro.
- El confeccionar el okpele con semilla de mango de los que comió la eure de Orúnmila.
- La albañilería.
- La alpargata.
Descripción del odu Ika Sa
En este odu Oyá sujetó con cadenas a la gente de la tierra takua y les entró a planazos, porque le habían negado los zapotes. Por eso a Oyá se le ponen zapotes.
Aquí nació que se confunda un santo con otro, de modo que hay que tener sumo cuidado al determinar el ángel de la guarda de la persona: en este signo solo puede ser omo de Obatalá, de Oyá o de Ogún. Por esa misma razón el Awó no puede dar palabra de nada, porque hay que esperar por lo que dicten los oshas, ya que ellos se tienen que reunir para dar el fallo; y si el cliente no queda conforme, el Awó se ajusta a lo que diga el Ifá.
También nació aquí el confeccionar el okpele con semilla de mango de las que comió la eure de Orúnmila. En este Ifá habla alosin.
- Le pueden lanzar un ota u otro objeto por la cabeza y matarlo.
- La persona fue maldecida desde que estaba en el vientre de su madre, pues la iyá quería abortarla por tratarse de un embarazo no deseado.
- Si es palero, tiene un espíritu encarcelado que no lo deja tranquilo.
- La persona puede tener un espíritu obsesor detrás.
- Es malagradecida: nunca agradecerá nada de lo que hagan por su bien.
- Se padece del corazón, de lepra y de infecciones sanguíneas.
- La obiní no puede hacerse abortos, porque peligra su vida o su salud.
- Hay que cuidarse de fibromas, que incluso pueden ser malignos.
- Por este Ifá se muere de enfermedad contagiosa.
- La obiní tiene que vivir con babalawo.
- Hay que ponerse los collares.
- Aquí se le da eyele a osun: primero se limpia con ellas, después se dan y se entierran.
- A la persona la han botado de algún lugar. Tendrá lucha por los hijos.
- Hay quien ha vivido de la prostitución.
- Se tiene casa y dinero, pero no felicidad.
- La persona no nació donde vive y desea volver al lugar donde nació o donde la criaron. Habla de nostalgia.
- Tiene que desempeñar el oficio suyo, pues está trabajando en otra cosa.
El dueño de este Ifá nunca más puede comer carne de eure, y mucho menos si es de Orúnmila. El Ifá de Awó Ika sa nunca volverá a comer eure; en su lugar se le dan 16 adie fun fun, con los siguientes súyeres.
“ibarere lekuaye adie medilogun ibarere lekuaye Ifá”
“adie moriyeye, adie moriyeye baba oshe naboriyeye, adie adie borieyeye”.
Hierbas del odu
- Algarrobo
- Álamo
Súyere de Ika Sa
Obatekun laye egun ibalAwó Ika sa omo boronife.
Dice Ifá en Ika Sa
- Que ud. no es de aquí y se quiere ir para su lugar de origen; su pensamiento está fijo allí.
- Tiene un hombre que siempre le está amenazando.
- Tenga cuidado, no caiga ud. en un precipicio.
- Ud. está debiendo la casa y la van a demandar para que se mude; múdese, que le conviene.
- Ud. tiene un pedazo de cadena en su casa que tendrá que traerlo para hacerle rogación; es para que no sea cosa que ud. vaya a parar en el presidio.
- Hace ya tiempo que ud. está ejerciendo un oficio que no es el que ud. aprendió; ud. tiene que coger el mismo oficio que ud. aprendió.
- Ud. tiene tres cosas en su corazón que lo tienen intranquilo.
- Orúnmila le persigue.
- Ud. tiene una familia jimagua.
- Ud. ha de ser babalawo.
- Ud. quiere que le digan una cosa y no se la puedo decir.
- Haga ebbó para que sus enemigos no se rían de ud. y de ella, de sus casa.
- Ud. tiene tres hijos, o uds. serán tres familias.
- El hermano mayor siempre está jugando con la madre.
Refranes de Ika Sa
- El plato que ud. rompió lo paga otro.
- El que se casa, casa quiere.
Patakíes del odu Ika Sa
1.La equivocación de un santo por otro
En este camino Oyá tenía una hija muy presumida y orgullosa por los grandes poderes que tenía su madre, pues todo lo que hacía le salía bien. Esa hija de Oyá se llamaba Bumi.
Un día enfermó y todas sus cosas empezaron a salirle mal, pero no quería decírselo a su madre. Fue a visitar a Shangó, ofikale trupon con él y quedó aboñí. Marchó entonces a la tierra teguarollo, donde vivía su madre, y Oyá le dijo: yo no sé lo que ha sucedido, pero enseguida que tengas ese omo hay que entregárselo a Shangó.
Después Oyá le dijo a su hija Bumi que fueran a ver a Obatalá. Cuando salieron al camino, para que Obatalá las recibiera, iban cantando:
Por el camino les salió Orúnmila, que venía pasando. Le dieron moforibale y a él se le cayó el opkele y marcó Ika sa. Entonces le dijo a Oyá: a tu hija hay que hacerle Oyá u Obatalá; ten cuidado, no te la vayan a confundir, y ese hijo que ella trae es hijo legítimo de Shangó.
Obatalá le entregó a la hija de Oyá 3 piezas de Ogún, y a eso le llama Ogún fomale: un pedazo de hierro redondo, un machete, una hoz y una ota que embarró con bastante epó. Le dio osiadie meta y una eyele, y le dijo a ayaguna que todo lo que hiciera y pidiera al pie de Ogún le sería concedido, y que su resguardo comería con Ogún.
En ese momento Bumi dio a luz y Obatalá dijo: déjame este hijo aquí para entregárselo a Shangó, que él vendrá a verme dentro de 7 días y yo le entregaré su hijo delante de ustedes. A los 7 días llegó Shangó y, delante de Oyá y de Bumi, Obatalá le entregó el hijo para llevárselo a su tierra tigua yorokun.
Bumi se disgustó mucho porque consagraron primero a su hijo que a ella. Madre e hija regresaron a su tierra, y todo lo que Bumi hacía sobre su resguardo de Ogún le salía bien. Un día Bumi dijo: madre, voy a visitar distintas tierras y después iré a ver a mi hijo Ika.
Eshu-Elegba, que por las guerras y los poderes que tenía con Oyá andaba siempre pensando cómo hacerle una maldad, se encontró con Bumi y la invitó a una gran fiesta donde estaba Shangó, pero este ya se había marchado cuando ellos llegaron. Bumi vio la gran fiesta que había y lo bonito que bailaba Oshún. El hijo de Eshu-Elegba, que se llamaba Ika Eshu-Elegba, se montó y empezó a bailar; Bumi se enamoró de aquel baile y de su forma, y este le dijo: tú no puedes estar si no yo otoku. Y le hicieron a Bumi yoko Oshún.
Cuando Bumi salió para su tierra, donde estaba Oyá, esta la despreció, la maldijo y le quitó los poderes que ella tenía. Bumi empezó a pasar dificultades y sus cosas iban de mal en peor; cada vez que iba al secreto de Ogún, este ya no le correspondía como antes. Un día Orúnmila salió a camino a casa de Oyá, y Oyá lo llevó donde Bumi para que la mirara otra vez. Orúnmila le dijo: ella tendrá que pasar un poco de trabajo; hay que llamar a Obatalá para ver lo que puede hacer.
2.El vendedor de caracoles de Osha
Había un hombre que se dedicaba a la venta de caracoles y demás atributos de esta religión. Tenía una mujer muy buena y cuatro hijos. Hacía sus ventas en la plaza y, cuando ganaba 10 pesos, ya quería ganar 20, porque nunca estaba conforme con lo que ganaba.
Un día enfermó y decidió ir a casa de Orúnmila por adivinación. En el osode le salió este Ifá, Ika sa, y Orúnmila le dijo: usted tiene que darle adie Meji aperi a Oshún. El hombre no regresó a casa de Orúnmila, pues no quería gastar su dinero en esas cosas, y cada día que pasaba se ponía peor de salud, hasta llegar a padecer del estómago y del corazón.
Viendo que su esposo empeoraba, la mujer fue a mirarse a casa de Orúnmila. Al saber Orúnmila quién era la persona que aquella señora deseaba registrar, le dijo: por él no, pero por usted, que es una buena mujer, la voy a atender. Y acto seguido añadió: ya él no tiene que darle las adie Meji aperi a Oshún; ahora tiene que darle unyen a gbogbo kalemo osha, si es que se quiere salvar.
A aquel hombre no le quedó otra alternativa que hacer la obra que Orúnmila le había mandado en esta ocasión, por lo que tuvo que gastar todo el dinero que tenía guardado y se quedó sin nada. Tuvo que conformarse con vivir de lo poco que cada día ganaba, y encima Orúnmila le dijo: por su desobediencia a la palabra de Ifá, nunca más volverá usted a tener la salud que antes disfrutaba, ni tendrá tanto desenvolvimiento económico como antes.
3.Ogún se fue a vivir a las doce cavernas
Aquí fue donde Ogún, por haber ganado mucho dinero, se fue a vivir a las 12 cavernas, apartándose de la sociedad, pensando que, por ser rico, nunca más se le iba a acabar el dinero. Llegó a verse hasta sin ropas, por lo que tuvo que ponerse un taparrabo de maribo y se convirtió en cimarrón.
4.El pájaro hablador
En un pueblo vivía un pájaro que comentaba todo lo que veía u oía; en fin, hablaba de todo el mundo, y fue tanta su chismografía que se hizo de muchos enemigos, entre ellos algunos muy poderosos.
Un día, estando él ausente, otro pájaro visitó su casa y siguió visitándola. Los vecinos no le dijeron nada y murmuraban que, si él se fijaba y estaba al tanto de todo lo ajeno, por qué razón no sabía lo que estaba sucediendo en su propia casa.
Cuando el pájaro hablador se enteró de lo que ocurría en su casa quiso matar al pájaro intruso, pero no tuvo necesidad de hacerlo, porque se encontró con Ozain y, al contarle su problema, este le dio unos polvos en su propio ile, por lo que el intruso se fue y él regresó feliz y contento a su casa.
Aquel hecho le dio mucho que pensar, pues sus vecinos no lo habían alertado de lo que sucedía en su casa, y comprendió el daño que les había hecho a los demás, incluso al pájaro intruso al soplarle los polvos preparados por Ozain. Por eso decidió ir a casa de Orúnmila por adivinación.
En el osode Orúnmila le vio este Ifá y le dijo: tienes que cuidarte de caer en una trampa que te están preparando tus enemigos, que son muchos y algunos poderosos, por lo que tienes que hacer ebbo gri wi, es decir, rápidamente, para que te puedas librar de ella. Con aquella predicción de Ifá el pájaro se asustó mucho.
A los pocos días los cazadores untaron resina fresca de árboles en algunas ramas de árboles frutales y lograron atrapar a muchos pájaros; pero aquel pájaro hablador, arrepentido, se libró de la trampa porque había hecho el ebbó marcado por Orúnmila: como tenía sus patas embarradas de eyerbale, al posarse en esas ramas preparadas no se quedó pegado a ellas y pudo alzar el vuelo en cada una antes de que la resina se endureciera en sus patas.
A ese pájaro hablador le sucedió que la resina se le quedó pegada en las patas y no se la podía quitar; cada vez que se posaba en una piedra calentada por el sol se le ablandaba, y volvía a endurecérsele mientras permanecía volando. La gente, al observar lo que le pasaba al pobre pájaro con sus patas, comenzó a recolectar resina de los árboles y a ponérsela en los pies para evitar lastimárselos continuamente.
5.El padre enfermo y sus tres hijos
Era un hombre que vivía en la costa, donde soplaba mucho el viento, por lo que muchas veces se sentía indispuesto, y lo mismo les pasaba a sus tres hijos, sobre todo al mayor. Así iba pasando el tiempo, y lo que más le preocupaba era su mala situación económica, pues la suerte le era adversa a pesar de todos los esfuerzos que hacía para vivir, ya que trataba de cumplir con los suyos y con los compromisos contraídos con otras personas.
A este hombre le llegó un momento crítico, porque comenzó a perder fuerzas. Se dedicaba a recoger caracoles en el mar y los vendía en el pueblo, pero empezó a perder clientes porque ya no podía sacar la misma cantidad de caracoles del fondo del mar. Esto le sucedía porque tenía poca fe en los santos, a pesar de que su mujer era devota de Yemayá y de Obatalá y tenía a Elegbá en su casa.
Un día la mujer le dijo: ha llegado el momento de que vayas a casa de Orúnmila. Él oyó el consejo de su mujer, fue a casa de Orúnmila y en el osode le salió este Ifá. Orúnmila le dijo todo lo malo que le estaba sucediendo, que eso estaba escrito en el cielo, por lo que no era por causa de ninguna mano humana, y que para resolver todos sus problemas él, su mujer y sus hijos tenían que hacer ebbó por separado.
Ellos lo hicieron, comenzaron a prosperar y se mudaron para una casa más amplia y cercana al pueblo. Después fueron haciendo osha y llegaron a alcanzar salud, tranquilidad y desenvolvimiento en la tierra.
6.El príncipe huérfano
En este camino, en la tierra Ika nile, había un rey llamado ori turufan que tuvo un hijo al que llamaron afadi, y este quedó huérfano de padre y madre a los 16 días de nacido.
Ante la muerte repentina de los monarcas, los ministros de aquella tierra se pusieron de acuerdo para deshacerse del príncipe heredero del trono, para gobernar ellos el reino y que este, al llegar a su mayoría de edad, no reclamara su derecho a ser coronado rey. Al caer la noche lo llevaron para el monte, donde lo dejaron abandonado para que muriera de hambre o devorado por algún animal.
Sucedió que cerca de donde lo abandonaron había una cueva en la que vivía una eure, que al ver al niño tan pequeño le cogió lástima, lo resguardó dentro de la cueva y lo amamantó con su ubre, y así lo fue criando.
Cuando el niño tendría unos siete años de edad salió de la cueva y comenzó a recorrer el mundo, pasando muchos trabajos, y así fue aprendiendo a hablar. A la edad aproximada de los 16 años pasó por la cueva donde la eure lo había cuidado, pero no la vio por mucho que la buscó. Como ya sabía hablar bien y tenía una buena cantidad de dinero, fue al pueblo de aquella tierra Ika nile y se registró con un Awó llamado kele kele Awó opolopo Awó. Le salió este Ifá y el adivino le dijo: te criaste huérfano y solo en la vida, a pesar de que tus padres fueron personas de alto rango; tienes que hacer Ifá para que no continúes pasando trabajos y para que algún día recuperes todo lo que te pertenece por legítima herencia. El huérfano, que ni siquiera sabía cómo se llamaba, le entregó a ese Awó el dinero para que lo consagrara en Ifá.
El día de atefar, al comenzar la ceremonia, todo se desarrolló correctamente y salió de toyale el odu Ika sa. Cuando el Awó regresó del río, en el momento en que se iba a iniciar el sacrificio a Orúnmila, vio que la eure que iban a sacrificar era la misma que lo había criado en la cueva, por lo que comenzó a llorar amargamente. El padrino le preguntó por qué razón lloraba, si todo había salido muy bien y él estaba tan contento. Él contestó: esa eure que van a sacrificar es la única madre que he tenido en el mundo, pues ella fue la que me crió en la cueva.
Awó kele kele les dijo entonces a todos los Awós presentes: desde hoy en adelante, en esta tierra, cuando en ceremonia de atefa salga el odu Ika sa de toyale, se le echará la bendición a la eure y no se sacrificará. Entonces todos los reyes presentes, desde baba ejiogbe hasta oragun, acordaron comer cada uno de ellos una adie dun dun, y con 16 adie dun dun se le hizo el sacrificio a ese Ifá, habiéndosele dado anteriormente su owunko keke y sus akuko y eyele a Elegbara, Ogún, Oshosi y a Osun. Y aquel huérfano, con el tiempo, conquistó la corona de su tierra.
7.El pueblo corrompido
Era un pueblo cuyos pobladores eran muy divertidos y hacían lo que les parecía, viviendo por ello de forma desordenada e irresponsable. Las pocas familias honestas que allí quedaban se quejaron ante Olofin de aquella situación caótica que les había tocado vivir, pues allí la gran cantidad de maleantes, entre los que había ladrones, estafadores y proxenetas, capeaban por su respeto, y esas malas influencias les iban a contaminar a sus hijos.
Olofin quedó sorprendido y muy preocupado al oír todo aquello y les dijo: regresen tranquilos a sus casas, que esa situación muy pronto será superada. Y mandó a buscar a Elegbara para que gobernara aquella tierra con la misión de moralizarla lo antes posible.
Cuando los maleantes se enteraron de que Olofin mandaba a Elegbara a poner orden en el pueblo, en cuanto este llegó le rindieron moforibale y le dieron de comer akuko, jio jio, golosinas, eku y mucho oti, y lo emborracharon, por lo que Elegbara perdió su moral ante aquellos delincuentes y todo continuó igual o peor que antes.
Ante las nuevas quejas de los pobladores honestos, Olofin le quitó el mando a Elegbara y envió a otro osha, al que le sucedió lo mismo; y así los fue mandando uno a uno, hasta que por último pensó en Oyá, a la que le dijo: te voy a mandar a gobernar una tierra en la que todos los santos que he mandado para que la moralizaran fracasaron en su empeño, porque se dejaron sobornar por los maleantes y perdieron su moral ante ellos. Como eres obediente y siempre has actuado con respeto y rectitud de principios, espero que triunfes en lo que te pido y no me defraudes como lo hicieron los otros santos; pues Orúnmila, en el osode que me hizo, y en el que salió el odu Ika sa, me recomendó que en esta ocasión te mandara a ti; así que pasa por su casa para que te haga ebbó.
Así lo hizo Oyá, y Orúnmila le hizo el ebbó. Después Orúnmila le dijo: cocinas las adie y llévalo todo dentro de la canasta, para que tengas comida, bebida y con qué defenderte, y para que ellos no puedan comprarte con esas cosas como les sucedió a los demás.
Cuando Oyá llegó a esa tierra, enseguida los maleantes trataron de ofrecerle todo lo que fuera de su agrado, con la pretensión de comprarla como habían hecho con los oshas anteriores. Cada vez que le ofrecían alguna cosa, ella les contestaba: no, gracias, de eso yo traigo en mi canasta.
Cuando comenzó la fiesta, ella los conminó a actuar con mesura y moral, y a todos los que no la obedecieron les entró a planazos y los amarró con la soga, para que se consagraran en el santo o de lo contrario morirían. Así, con su ejemplo y su autoridad, moralizó en poco tiempo a aquella gente, y las buenas costumbres volvieron a implantar la paz y el bienestar en aquella tierra.
8.Cómo Ika encontró su poder
Ika sa estaba siempre llamando a Shangó, a Oduduwa y a Ozain para que lo ayudaran, debido a que él no sabía nada; y ellos lo ayudaban en todas sus cosas, pero no como él deseaba, porque él quería aprender y saber para así ayudarse a sí mismo. Ellos le dijeron: tú tienes que darle unyen a eggun para que hable contigo y te diga lo que tienes que hacer.
Así lo hizo Ika sa, y por la noche, cuando estaba durmiendo, le dieron tres golpes por la cabeza y le dijeron: vete para el patio de la casa, que allí te dirán lo que tienes que hacer.
Aquel patio estaba lleno de hierbas, y allí oyó una voz que le dijo: yo soy obarere y te voy a enseñar, o sea, te diré mis secretos; pero tienes que ir al otro lado del río, donde yo vivo, entre una mata de palma y una de ceiba, y tienes que llevarme un aya y una etu y dármelos allí, para después ir todas las noches a tu ile para enseñarte.
Así lo hizo Ika sa, y obarere iba todas las noches; y por la virtud de obarere, Ika sa fue rey de aquella tierra, por lo que la pudo gobernar.
Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.
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Los 16 odù de la familia de Ika
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