Ika Roso (Ika Iroso)

Odu de Ifá · Familia de Ika

Ika Roso

Ika Iroso

«Veleta que mueve el viento, se mueve, pero no se cae».
II I · I I · II II · II II
Palabra sagrada

Rezo de Ika Roso

Rezo

IKA ROSO IKA RABOLA MENI YEYE IKA RABOLA MENI IYA ENO KESESE ADIFAFUN ORUNMILA ONIBARA NIREGUN.

Fundamento

En este odu nace

  • El darle IBO a la persona en la consulta.
  • El encerrar las vacas en los establos.
  • La reencarnación.
  • Que los Awos tengan Osun.
  • Los hombres eran gigantes.
  • Habla de un Santo viejo, heredado y ya no se ocupan de él.
  • Habla este Odu de corrupción, robos y contrabando.
  • Habla este Odu de engaño, calumnia y amarres.
  • Se maltrata a los muchachos.
  • Hay envidia de los hermanos mayores.
  • A Osun se le dan dos palomas.
  • Los hombres se hicieron sedentarios.
  • Hay que recibir a Osanyin.
  • Cuando sale este Odu para Aleyo, tiene que recibir: Los Guerreros.
  • Por este Odu se regresa al pasado.
  • La muerte perseguía a los hijos de Orúnmila.
  • Le robaron la vaca a Obatalá y los muchachos descubrieron a los ladrones y fueron maldecidos.
  • Fue donde Ika Roso fue el único que adivinó el secreto de Osun.
  • Es donde describe el porque todo Awó tiene necesidad de saber su Odu de Ifá.
  • No se puede manifestar desesperación por la carencia de dinero.
  • Hay que tener cuidado con las traiciones y las venganzas.
  • Hay que tener cuidado con desbarate de casa y con hincadas.
  • Hay que atender a Oshún.
  • Es un Ifá de prorroga.
  • Hay que ponerle monedas al Ebó.
Naturaleza del signo

Descripción del odu Ika Roso

Ika Roso ocupa el lugar 171 dentro del Orden Señorial de Ifá.

Es un signo que anuncia larga vida y prosperidad, y avisa que quien lo trae tendrá competencia a la hora de resolver los problemas de sus consultantes.

En su fondo se mueven la corrupción, el robo y el contrabando, y junto a ellos el engaño, la calumnia y los amarres.

Aquí los muchachos se enteran de lo que no les corresponde, y aquí también se les maltrata. Por este odu los hermanos mayores envidian al menor y le hacen la vida imposible.

Cuando el signo sale en un registro se le ofrendan dos palomas a Osun, para el bienestar y el desenvolvimiento de la persona.

En este odu los hombres dejaron la vida errante y se volvieron sedentarios. Hay que cuidarse de problemas de justicia, porque se puede llegar a ir preso.

Este Ifá menciona un Santo muy viejo, recibido por herencia, del que ya nadie se ocupa.

Cuando el odu se ve en un registro por muerte o enfermedad, se hace Ebó con un gallo y mucho aguardiente. También por este Ifá se hace Ebó con un chivo y una chiva: el chivo se le da a Eshu y a Osun, se rellena con monedas de cinco centavos y se lleva a su destino.

Otro Ebó de este signo lleva dos palomas blancas y un bastón, con los demás ingredientes. Las palomas se le sacrifican al bastón delante de Osun; después el bastón se le entrega al interesado para que salga con él y lo use a menudo.

Por este odu el Awó debe recibir con urgencia a Osanyin, y el Aleyo debe recibir a Eshu y a Osun, es decir, se le entregan los Guerreros.

Cuando la Muerte y la Enfermedad perseguían al hijo de Orúnmila, éste le hizo un osode, le vio este odu y le hizo ebó con gallo y mucho aguardiente; luego lo llevó a la manigua y así se salvó. Por eso el signo indica que la persona no debe salir a la calle durante siete días.

Awó Ika Roso hace Ebó con seis pesos de plata para no quedar pobre, porque en cuanto se le acabe el dinero se le presentarán la enfermedad y la muerte.

En este odu los hombres eran gigantes, tan altos como las palmas, y llegaron a entender el lenguaje de las aves y de los animales de cuatro patas, haciéndose grandes hechiceros. Pero se asustaron de sus propios poderes y huían de sus mismas obras, hasta que la mata de Ewe Iré los agarró por los cabellos y los hizo retroceder a vivir sus vidas anteriores, o sea, las reencarnaciones. De ahí que se diga que por este camino se regresa al pasado.

Aquí fue donde le robaron la vaca a Obatalá. Los muchachos descubrieron a los ladrones y se lo contaron, y Obatalá los maldijo; la justicia los cogió en la plaza con una mano de plátanos verdes y la cabeza de la vaca. Por una maldición la persona puede ir presa, de modo que hay que cuidarse del contrabando y del robo.

Ika Roso asistía siempre a los concilios de Awoses. Un día, presidiendo Olofin uno de esos concilios, salió este odu en el osode y solo Ika Roso acertó a adivinar. Desde ese día el Awó tiene Osun.

Este odu describe el porqué el Awó necesita conocer a cabalidad su Odu patrón.

Por este Ifá, la mujer deberá hacer Santo (Yoko-Osha) para alargar su vida.

Señala que puede haber desbarate de casa y que se debe tener cuidado con hincadas.

Hay que atender a Oshún, pues esa costumbre se tenía y se ha dejado, porque se cree que ella no oye cuando se la invoca.

El odu predice que a la persona se le mueren los hijos, y para que eso no suceda deberá hacer ebó.

Por este Ifá no se puede manifestar desesperación por la carencia de dinero. Hay que tener un animal en la casa.

Por este odu se tienen tres enemigos que le están dando vuelta a la casa para perjudicarlo; se hace ebó para que no lo venzan.

Olodumare le mandará muy pronto una suerte.

Por este odu no se debe comer carne de res, leche ni plátano, porque hacen daño.

El mensaje del odu

Dice Ifá

  • Que todos sus hijos se le mueren a los siete años; y que para que usted pueda lograr uno, tiene que hacer ebó.
  • Ud. es Babalawo, tenga cuidado con su familia que vive lejos, que le han echado un daño.
  • Sus enemigos se reúnen para matarlo, ellos lo van a esperar en un lugar, o lo van a mandar a buscar a su casa.
  • Tenga cuidado que a usted le va a pasar una cosa, en donde se va a poner las manos en la cabeza y llorará mucho.
  • Ud. ha de tener hijos Jimaguas y una prenda de Osanyin.
  • Ud. tiene que recibir los guerreros y a Osanyin.
  • Tenga cuidado con un allegado a usted que le ha de hacer daño.
  • Darle gracias a Shangó y Yemayá y a un sueño que usted tuvo anoche.
  • No se desespere por el dinero.
  • Tenga un animal dentro de la casa.
  • Ud. tiene tres enemigos que le están haciendo daño y dando vuelta a su casa.
  • Dios le mandará una suerte.
  • Ud. tiene asiento para todo, pero le falta tener Osanyin.
  • No manifieste desesperación por la falta de dinero.
  • Le van a mandar a buscar de un lugar, antes de ir haga ebó para que sus enemigos no lo venzan.
  • Si es mujer tiene los collares, pero eso no le basta, tiene que hacer Santo (Yoko Osha).
  • Tenga cuidado con desbarate de la casa.
  • Tiene que tener cuidado con hincadas.
  • Ud. antes atendía a Oshún y ahora no lo hace porque Ud. cree que ella no la oye cuando la invoca.
  • Ud. tiene necesidad de ocuparse de un Santo que hay en su casa.
Sabiduría del signo

Refranes de Ika Roso

  • Veleta que mueve el viento, se mueve, pero no se cae.
Las historias del signo

Patakíes del odu Ika Roso

1.El velador y la apertura del agua

En este camino, Olofin se llevó a los muchachos para el Cielo porque la gente los maltrataba demasiado. Al mismo tiempo cerró las llaves del agua para los habitantes de la Tierra, de modo que no tuvieran qué beber, y puso a Eshu de guardián para que vigilara.

Después de que Olofin retirara a los niños al Cielo por el maltrato que recibían, y de que retirara el agua de la tierra, vino una escasez enorme: las plantas no nacían, los ríos se secaban y las mujeres no parían.

Ante aquella situación, Orúnmila pidió un cesto con bastantes bollos, huevos, hilo negro y blanco, agujas y un gallo, para hacer Ebó. Hecho el ebó, Oshún cogió el cesto y salió con él. A poco de andar se encontró con Eshu y le entregó el gallo, los huevos y las agujas. Eshu, agradecido, le dijo que siguiera su camino, que se iba a encontrar con Orishanlá y que ella le daría la última dirección.

Orishanlá la encaminó hacia las puertas del Cielo. Allí Oshún se encontró con muchos muchachos y les repartió los bollos que llevaba; cuando los repartió todos, se marchó y los muchachos la siguieron. Olofin, al ver aquello, abrió el agua, la lluvia cayó sobre la tierra y todo volvió a su normalidad.

2.Ika Roso el adivino

Olofin estaba en un apuro muy grande y llamó a los Awoses a un concilio, pero ninguno pudo decirle lo que él quería saber. Entonces fueron a buscar a Ika Roso, que ya se había visto este Ifá, el que era su Odu patrón, y había hecho ebó con: gallo, 2 palomas, bastón de palo moruro, tela roja y blanca, cascabeles y demás ingredientes. El gallo se lo había dado a Eshu y las palomas a su cabeza.

Salió entonces para donde estaba Olofin llevando el bastón y los cascabeles, y los demás Awoses, al verlo llegar de aquella manera, se rieron de él. Pero cuando salió Olofin, Ika Roso le dijo: «Usted tiene una gran dificultad y para vencerla tiene que hacer ebó». Olofin le respondió: «Iború, Iboya, Ibosheshe». Y volviéndose hacia los demás Awoses, les dijo: «Y para que ustedes no se rían más y no fallen más en la adivinación, tienen que darle de comer a su cabeza».

3.El regreso al pasado

Al principio del Mundo, los hombres se convirtieron en gigantes, tan altos como las palmas viejas. Aprendieron el lenguaje de los animales de cuatro patas y el de las aves, y así llegaron a ser grandes hechiceros. Pero un día se asustaron de sus propios poderes y huían de sus mismas obras, hasta que la mata de Ewe Iré los cogió por los cabellos y los hizo retroceder a vivir su existencia anterior.

Por este camino se regresa al pasado.

4.El pájaro ladrón

Había un hombre de costumbres antiguas que vivía en Aratako Inle. Aquel hombre tenía un hijo tan abusador con su padre que, cuando el muchacho abría la boca, todo el mundo se callaba.

En un terreno de los alrededores de la casa había unos árboles frutales, y cerca vivía un pájaro al que todo el mundo llamaba el pájaro ladrón, porque le robaba los frutos a los árboles. El dueño de los árboles repetía siempre lo mismo: «El día que yo agarre al que se roba los frutos, lo mato». El ladrón era un pájaro negro con un collar blanco.

El dueño de los frutales puso una trampa en los árboles y cogió al pájaro con las patas pegadas a las ramas. Se lo llevó a su casa, lo metió en una jaula y les advirtió a sus hijos, y sobre todo al mayor, que si lo dejaban escapar les arrancaría las orejas. Dicho esto, se marchó.

En cuanto el hombre se retiró, el pájaro, que era muy inteligente, les dijo al hijo mayor y al más chiquito: «Si me abren la puerta, voy a defecar un montón de cuentas bonitas». Los muchachos le abrieron un poco la puerta de la jaula, y el pájaro defecó cuentas de colores mientras cantaba así:

Y yon, Y yon.

Los muchachos quedaron asombrados, y el pájaro siguió: «Si la abren un poco más, para poder ver el cielo, les daré unos azabaches». La abrieron un poco más y el pájaro volvió a cantar, cumpliendo su palabra.

Viéndolos tan admirados de lo que hacía, el pájaro aprovechó para decirles: «Si abren más la puerta, les dejaré un reguero de cuentas de todos los colores, que les servirán para hacerles los collares a todos los de su corte y familia celestial». Los muchachos no lo pensaron, le abrieron la puerta y el pájaro se fue volando.

Cuando el padre volvió, encontró al hijo mayor con la cabeza baja, mientras el más chiquito le enseñaba las cuentas y le decía: «Todo esto lo defecó el pájaro, y se escapó». El padre se encolerizó, arrancó un bejuco, le dio una tunda de golpes al hijo mayor y con el machete le cortó una oreja.

El muchacho, sangrando, se dirigió a donde se encontraba Azojuano (San Lázaro), que vivía cerca de allí, y le contó lo sucedido; éste lo curó con unas hierbas.

Como el muchacho tenía mucho pudor, en cuanto se repuso y le cicatrizó la oreja le pidió a su padre que le echara la bendición, porque se iba al monte a buscar al pájaro negro y no volvería hasta encontrarlo. Se llevó un pequeño saco de maíz y un tambor.

Allí, en medio del monte, cuando salió el Sol y vio a los pájaros, los rodeó de granos de maíz y empezó a tocar el tambor. Al oír el tambor, todos los pájaros menos uno, que murmuraba apartado, se acercaron a bailar. El muchacho se dio cuenta de que aquel pájaro receloso era el mismo pájaro ladrón que su padre había encarcelado y que había defecado las cuentas. El pájaro, que lo había reconocido desde que entró en el monte, no quería bajarse de la mata, mientras los demás seguían bailando y picoteando el maíz.

Pero al pájaro ladrón le gustaba la música y quería comer igual que los otros; oyendo aquel toque tan contagioso, se hizo el disimulado y con mucha astucia bajaba del árbol, tiraba un pasillo, picoteaba un poco de maíz y volvía a subir. Repitió la operación varias veces y, cuando menos se lo esperaba, el muchacho lo agarró, se lo llevó a su padre y le dijo: «Aquí está ante usted el pájaro ladrón».

El padre le hizo al hijo una oreja de cera y de algodón y se la pegó, pero le quedó más chica que la otra. Es por eso que hoy en día tenemos una oreja más chica que la otra.

Ebó2 pollos, paloma, muchos palos, tambor, muñeco, cuentas de Santos, hierbas y paños rituales de paraldo, hierba anacaguita, alacrancillo, jobo, jutía y pescado ahumado, aguardiente, maíz tostado, miel de abeja, mucho dinero.

5.Cuando Osun gobernó

Había un pueblo donde todo el mundo hacía lo que le parecía, y las quejas llegaron hasta Olofin. Ya cansado, Olofin mandó a Ogún a decirle a Osun que fuera a gobernar allí. Osun, después de recibir el recado, fue a donde estaba Orúnmila a buscar consejo, y éste le hizo ebó.

Después Osun fue y se hizo cargo del gobierno, lo arregló todo, y por obediente y de buena conducta lo proclamaron rey de aquellas tierras.

6.La tierra Ibo

ADIFAFUN EBO OBARA BANIREGUN KITI KITI KADA ADE EURE BABA TEBO OLOYU OPON EBO IKUDA KOBO ALASHE OBADORE IWI AÑURE IFA NI KAFEREFUN ORUNMILA.

En la tierra Ibo vivían y gobernaban muchos pájaros, pero aquel gobierno era muy corto: el rey mandaba un año y se moría sin que nadie supiera por qué. Unos decían que los pájaros no comían maíz y huevo, que eso era lo que alargaba la vida. Había uno, sin embargo, que quería gobernar por más de un año y, naturalmente, no morirse; se llamaba Eiye Ebo.

Eiye Ebo fue a casa de Orúnmila, que en aquella tierra de Ibo se llamaba Ika Roso, pues Orúnmila era el conocedor de todos los misterios del Cielo y de la Tierra. Para llegar hasta él había que cruzar un estero muy grande y un río por cuatro lugares; además, los Ibo habían levantado una muralla de guano, aquellas aguas siempre estaban revueltas y la jicotea que tenían allí Shangó y Ogún andaba siempre de arriba abajo. Eiye Ebo pasó todos los obstáculos encima de la jicotea.

Cuando por fin llegó, había una cola muy grande para hacerse osode con Orúnmila. Entonces Eiye Ebo vio un palo moruro que había en la puerta de la casa de Orúnmila y se posó allí a esperar su turno.

Allí esperó más de un año. Cuando por fin entró a casa de Orúnmila estaba flaco y enfermo, y Orúnmila, al verlo, le preguntó: «¿Qué haces aquí, Eiye Ebo? ¿Cómo no estás gobernando?». «Hace más de un año que estoy ahí fuera esperando el osode para poder gobernar más de un año». «¿Y dónde tú esperaste?». «En el palo moruro». «Pues entonces ve y vuelve a los palos, conviértelos en tu casa y gobernarás siempre, ¿no ves que en ellos tu vida se alarga?».

Y así fue como los pájaros decidieron vivir encaramados en los palos del monte, saltando de unos a otros, pero jamás arrastrándose por la tierra.

Desde ese momento, cuando Orúnmila le hace osode a una persona, le marca ebó, que era como se llamaba aquel pájaro que duró tanto por encaramarse en los palos del monte. «Así se alarga la vida de la persona».

Nota: El ebó de este Odu siempre llevará palo moruro y además cuando se prepara se le da una jicotea chiquita y se mete en el ebó, para que llegue con fuerza a su destino. Es un Ifá de prorroga, para alargar la vida a su gobierno. Aquí nació dar IBO, a la persona para consultar Ifá, pues cada uno es dueño de su gobierno. Este Odu tiene un secreto muy grande con el Odu Irete Bemore.

Ebógallo, palo moruro, muchas plumas, jutía y pescado ahumado, maíz tostado, coco, aguardiente, miel de abejas, velas, mucho dinero.

7.Cuando Osun salvó el pueblo de Obatalá

IKA ROSO OSUN KUKUKUTE KUKU ADIFAFUN ONIKA MOWO OLE LODAFUN OBATALÁ.

En un pueblo llamado Ika Roso reinaban el contrabando, el robo y el asesinato, porque el gobernador estaba ya muy viejo para gobernar a sus súbditos y no podía contar con su ejército: éste lo mandaban Elegba y Ogún, que eran los peores traficantes, aunque no se les podía probar nada.

El Obá de aquel pueblo era Obatalá, que, cansado, decidió entregarle el mando a un hombre que fuera capaz de dominar la situación. En ese momento llegó al pueblo un hombre cuyo nombre y procedencia todos desconocían. Aquel hombre no hablaba con nadie y era muy serio; al enterarse de lo que sucedía, se presentó a los pies de Obatalá y le dijo: «Yo me llamo Osun y quiero que me permita arreglar su pueblo, para lo cual necesito que me otorgue el mando del mismo; los únicos elementos que le pediré son: una paloma, cascarilla, manteca de cacao, agua bendita y miel de abejas». Obatalá le dio todo lo que pidió con tal de que resolviera, pues sabía que aquel hombre era serio y cumpliría cabalmente lo prometido. Además, Obatalá llamó a Eshu, le dio un gallo y le dijo que tenía que ayudar a aquel hombre a descubrir quiénes eran los jefes de todo aquello, a lo que Eshu accedió.

Al salir de donde estaba Obatalá, Osun se dirigió al monte, se internó en él y buscó un buen tronco de palo moruro, bastante grande; lo lavó con agua bendita, le dio de comer la paloma, le untó manteca de cacao y cascarilla.

Al llegar la noche, Osun salió a escondidas de su casa con el palo moruro al hombro y caminó hacia donde Eshu lo guiaba. Después de un buen rato de camino se encontró con un grupo de hombres, y entre ellos estaba Ogún. Osun iba a lanzarse sobre el grupo, pero Eshu lo detuvo y le dijo que todavía no. Al poco rato apareció Elegba y se unió al grupo. Entonces Osun comprendió por qué era imposible descubrir nada en aquel pueblo: los jefes del contrabando pertenecían al propio gobierno, y el principal contrabando era de municiones, para hacerle la guerra a Obatalá.

A la señal de Eshu, Osun se abalanzó sobre el grupo y comenzó a repartir golpes con su palo moruro. Los hombres, cogidos por sorpresa, se aterraron y corrieron, quedándose solamente Elegba, Ogún y Oshosi, que reconocieron al hombre y le pidieron por favor que no le dijera nada a Obatalá. Osun les hizo prometer que se acabaría el contrabando de municiones, el robo y los asesinatos; ellos accedieron con tal de que Obatalá no se enterara, y le llevaron las municiones.

A partir de ese momento, Elegba, Ogún y Oshosi hicieron un pacto con Osun y el pueblo comenzó a andar bien. Obatalá se lo agradeció a Osun, pero cuando se disponía a ofrecerle que compartiera con él el gobierno, aquel hombre había desaparecido.

Obatalá, en su honor y agradecimiento, ordenó a su pueblo que todos los años tenían que adorar y ofrendar a la mata de moruro, para conservar así la figura de aquel hombre desconocido que arregló la situación del pueblo. Y le puso municiones, para recordar que gracias a él no hubo guerra.

Ebógallo, paloma, jutía y pescado ahumado, maíz tostado, manteca de cacao, cascarilla, bastón de moruro, demás ingredientes, mucho dinero.

8.Donde le robaron la vaca a Obatalá

Obatalá tenía una vaca que era su animal favorito, cosa que sabían todos en aquel pueblo. Había también un grupo de maleantes dedicado a robar y a contrabandear carne y otros alimentos.

Un día ese grupo fue a la hacienda de Obatalá y le robó la vaca y un saco de plátanos. Obatalá, al enterarse de lo que le habían hecho, maldijo a los ladrones. Los muchachos, que supieron lo ocurrido, fueron a la plaza, vieron allí al grupo de malhechores con el saco de plátanos y la cabeza de la vaca, y los denunciaron. Los bandidos fueron encarcelados y pagaron por el delito cometido, gracias a los muchachos.

9.Porque se usó Osun

Los Babalawos acostumbraban a reunirse en concilio para pedirle a Olofin lo que necesitaban para sus gobiernos en la tierra.

En uno de esos concilios, Olofin preguntó qué era lo que ellos más necesitaban, ya que él sabía que tenían muchos enemigos en la tierra y que esos enemigos no cesaban de hacerles cosas para perjudicarlos.

Todos se quedaron atónitos y trataron de adivinar aquello que decía Olofin; dijeron muchas cosas hasta que llegó el turno a Otura Roso, y éste le planteó a Olofin que él creía que lo que necesitaban era algo o alguien que les avisara de las anormalidades que tenían en la tierra. Olofin, interesado, preguntó cuál era ese algo, e Ika Roso respondió que era Osun, para que les avisara de cualquier anormalidad. A lo que Olofin respondió: «To Iban Eshu».

Nota: Gracias a Ika Roso se usó el Osun.

10.La hija de Yemayá

En este camino, la hija de Yemayá y de Osun fue a ver a Orúnmila en busca de adivinación. Querían saber si le ganaba la guerra a la hija de las dos aguas, el mar y el río. Orúnmila les dijo que la guerra sería inminente y que era imposible determinar quién la ganaría: solo ganaría el que hiciera Ebó.

Nota: Este Odu marca guerra entre dos mujeres.

Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.

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