Ika Fefe
Ika Iwori
«No deje para mañana lo que pueda hacer hoy».
Rezo de Ika Fefe
IKA FEFE AWO ADIFAFUN ADASILE APARO GBOGBO AYA APARO MABO FARAYEKUTURU ADE OGUN IKA WARAKORO ADIFAFUN OGUN AKIRORO FIYE OGO ODO OLORI OTAN OMO OPE ILELE AKOMODE PEKOBA ENOYE OSA KELEKU YOKO. ONA RE IRINWO LALO OGBEFA NI WABO OKUE LOKUE OKO ANAJUNARI TOGUN WA FIYE AKOLU ASHA OTI IKU AMAYA OMO AWA LANJA DIDI AKUNTARO AFOYANYA AKINTADOTA ALAWE OBATALA, EGUN OLOFUN, ORANINYAN, OGUN, LODE ILU INA INLE KAFEREFUN AYA MIBOKE.
Súyere de Ika Fefe
“TOGUN WA, TOGUN WA EO OMI KODO ODU BI APARO KODEO”
En este odu nace
- El radar del murciélago.
- Que Igba-Odu (Olofin) lleve cabeza de Elefante.
- La orientación a través del radar.
- Aquí Elegba estaba inválido por postración de los pies.
- Aquí la persona puede morir abandonada por su familia.
- Aquí hay que rogarse la cabeza con un pescado grande.
- Aquí hay una prenda que se amarra con cadena.
- Aquí habla la codorniz y el matrimonio peleado.
- Aquí habla Abikú.
- Aquí habla Eshu Manibó.
- Aquí hay que activar a Osanyin.
- Aquí la persona cuando resuelve sus problemas no regresa más a la casa del Awó.
- Aquí habla de engaño conyugal.
- Aquí no se puede hacer favores.
- Aquí no se puede albergar a nadie en la casa.
- La hierba de este Odu es Ikami (es una enredadera).
- Aquí hay que cuidarse de quemaduras en las manos.
- Todo lo que la persona hace con las manos lo desbarata con los pies.
- Para lograr su objetivo, debe ser persistente.
- Aquí: Por este Odu no se puede ingerir bebidas alcohólicas.
- Hay que tratar de tener casa propia.
- Predice un Odu de maldición.
- Se paga la fechoría de otros.
- La codorniz de tanto que sabía, dormía en el suelo.
- Habla de reforzar un Inshé-Osanyin.
- Las enfermedades son: Problemas estomacales; úlceras, gastritis, espasmos, problema circulatorio, problema en la vista, quemaduras por fuego.
- Habla Akinoro.
Descripción del odu Ika Fefe
Ika Iwori ocupa el lugar 169 dentro del Orden Señorial de Ifá.
El signo insiste en que quien lo recibe debe actuar con mayor inteligencia en su vida diaria y no repetir el error de la codorniz, que de tanto saber terminó durmiendo en el piso. Trae además conflicto matrimonial e infidelidad de los dos cónyuges. Es un Ifá de Abikú. Kaferefun OSHUN.
El odu guarda un secreto para el niño o la niña Abikú, que se trabaja con Oshún: el preparado que se obtiene se aplica durante siete días, haciendo siete rayas en los puntos clave del cuerpo del Abikú.
Por este Odu se hace Ebó con el animal que coja y con una calabaza a la que se le abre un agujero en la corona y se le echa una babosa.
Aquí nació el radar del murciélago, y por eso quien tiene este signo cuenta con algo que se le va y vuelve. La hierba propia del Odu es la enredadera llamada Ikamí.
Este Odu trae también un Inshé-Osanyin que pertenece al Awó y que hay que reforzar y mantener activo: come gallo y jicotea junto a Osanyin y a Eshu, y una vez al año recibe sangre de pescado fresco. Se le reza de esta manera:
“IKA FEFE IKAMI EWE IKAMI ASHE ILE IKAMI TESHE ADIFAFUN OLUO OWO TINSHE OMO OLOFIN”
“IKA FEFE IKAMI ASHE ILE IKANI TESHE ADIFAFUN OLUWO OWO TINSHE OMO OLOFIN”
En este Odu nació que Olofin lleve cabeza de Elefante dentro de su secreto.
El Ifá anuncia que la persona debe rogarse la cabeza con un pescado grande, con la cola puesta en la boca y dos cocos. El pescado indicado es un pargo grande. Esto es lo principal que marca el signo, junto con el ebó que da estabilidad dentro de la casa.
Aquí hay una prenda que se amarra con cadena.
El mancaperro, cuando le llega la muerte, enferma del vientre: por dentro se le parten las tripas y con ese dolor sale del monte hacia el medio del camino, donde muere abandonado, sin recursos y sin que nadie pueda socorrerlo, partido en sortijas redondas; la gente solo lo encuentra ya muerto. Este Odu le advierte a la persona que haga Ebó para que no le ocurra lo mismo y no muera sola y abandonada por los suyos.
Por este Ifá Elegba estaba inválido por postración de los pies, y por eso hay que activar un Inshé-Osanyin o a Osanyin.
Por este Ifá, cuando la persona empieza a resolver sus problemas ya no vuelve más a la casa del Awó.
Aquí Oshún se internó en el monte y renunció a la codorniz, porque esta la había engañado.
Es un Ifá de suplantación: uno puede terminar pagando por las fechorías de otro. Hay que abrir bien los ojos y ser desconfiado, no dormirse en los laureles, hacer las cosas uno mismo sin mandar a nadie a hacerlas y cuidarse de que lo suplanten.
La persona no puede recoger ni albergar a nadie en su casa, porque puede perder la posición y verse en la calle como indigente.
Todo lo que ha hecho con las manos lo desbarata con los pies. No puede hacer favores, porque no se los van a agradecer. También debe cuidarse de quemaduras en las manos por un accidente.
En este Odu se padece del estómago: gastritis, úlceras y muchos gases. Hay que regular la alimentación y respetar los horarios de comida.
Tenga cuidado con algo que no quiere que se sepa y se le puede descubrir, porque le traería grandes problemas. Hay que ver qué cosa quiere el Ángel de la guarda o Yemayá con la persona.
Usted le es infiel a su mujer y ella a usted, y todos se van a encontrar en un paraje; si usted pelea, perderá.
Para alcanzar sus objetivos la persona tiene que ser persistente en lo que emprende, y llevar siempre por lema: “No deje para mañana lo que pueda hacer hoy”.
Por este Ifá la persona carga un gran peso encima y está maldecida: todo el peso de su casa recae sobre ella. Tropieza con muchos obstáculos y nadie la ayuda a resolverlos, y siempre está como flotando en el aire.
Hay que cuidarse de una mujer en estado, para no tener que cargar con ella y hacerse cargo de sus hijos. Se prohíbe criar hijos ajenos, porque serán sus enemigos por malagradecidos, y se prohíbe dar albergue a nadie en la casa.
Aquí habla Akinoro, del que se dice que es el esposo de Oshún Aparo. Se representa por un bastón que vive recostado a la tinaja de Ibú Aparo, de la que también es guardián. Ese bastón se hace de madera de mangle rojo, debe medir un metro de alto y lleva varias figuras esculpidas en la empuñadura: dos codornices y, en el centro, una serpiente. Con este bastón le gusta bailar a Ibú Aparo.
Su consagración se hace en la confluencia del río y el mar, en la orilla, con la tinaja de Ibú Aparo, y en ella se le hace Oro a Oshún y a Akinoro. El Awó lo carga después de los dieciséis días de hecha la ceremonia, y una vez tapada la carga el bastón se lava con Omiero de Oshún y se adorna con las plumas de las aves de la ceremonia. Entonces se canta de nuevo, haciéndole Oro a Oshún, y se llama a Akinoro, que es el marido de Ibú Aparo. Aparo es el nombre secreto de la codorniz cuando era marido de esta Oshún. Se canta así:
Eshu-Elegba del odu Ika Fefe
Aquí habla Eshu Mabinú, que en la relación de este Odu aparece también nombrado como Eshu Manibó. Es un Eshu de masa: se monta sobre un estropajo de mata al que se le sacan las semillas, se amasa en caliente, se monta sobre cemento y se adorna con veintiún caracoles, es decir, veintiún dilogunes.
Relación de obras del odu Ika Fefe
Se limpiará a la persona en el cementerio con un ramo de flores, invocando a todos los Eguns, y se deja sobre una tumba pobre.
Dice Ifá
- Que todo lo que usted ha hecho con las manos, lo ha desbaratado con los pies.
- Ud. ha hecho favores y no se lo han agradecido.
- Ud. tiene dos mujeres, y se ha encontrado a una de ellas hablando con otro hombre; usted ha de querer pelear y perderá.
- Ud. estuvo esperando una mujer en las esquinas, esa mujer se escondió, no fue al lugar.
- A usted le viene una suerte, pero tendrá que hacer ebó para que pueda adquirir esa suerte y se libre de una enfermedad o de alguna traición y de sus enemigos.
- Si usted no hace ebó se verá en una miseria muy grande.
- Ud. tiene que rogarse la cabeza con un pargo grande, con la cola en la boca y dos cocos.
- Ud. padece de la barriga.
- Recuerde lo que usted soñó hace días con Oshún.
- Tenga cuidado con una cosa que tiene tapada, no se la descubran.
- El dinero que usted tiene no es suficiente para ponerle atención.
- Cuidado con quemaduras en las manos.
- Mire a ver qué cosa quiere el Ángel de su guarda o Yemayá.
- Usted le es infiel a una mujer y ella a usted y todos se encontrarán en un paraje y usted perderá.
- Hay que tener cuidado con las piernas y el sistema circulatorio.
- Usted tiene un Inshé-Osanyin que hay que activarlo.
- Ud. tiene que atender a los Eguns familiares.
Patakíes del odu Ika Fefe
1.Por qué el murciélago vuela sin orientación
En los comienzos del mundo el murciélago no tenía alas. La gente lo pisoteaba y encima lo ofendía diciéndole que era un ratón. Cansado de aquella situación, decidió ir a ver a Orúnmila para pedirle un consejo.
Cuando llegó a la casa de Orúnmila, este le hizo osode y le vio el Odu Ika-Iwori, mandándolo a hacer Ebó.
El murciélago hizo el Ebó y al día siguiente le salieron las alas. Como creyó que con eso ya tenía resuelto su problema, no volvió más a la casa de Orúnmila, y así se quedó sin dirección, sin saber distinguir las cosas, durmiendo de día colgado de sus patas, y lo que le ponen en la boca lo mismo lo bota que lo come o lo fuma.
Nota: como se aprecia, por este Odu la persona puede quedarse sin estabilidad en la vida, y por no ser religiosa empieza a dar tumbos, sin paradero fijo. Tampoco tiene rumbo y puede caer en muchas facetas duras a lo largo de su existencia, porque no sabe tomar decisiones. Y cuando por fin decide buscar los consejos de Ifá y empieza a resolver sus problemas, no regresa más a la casa religiosa que se los dio.
2.La infidelidad de Oshún
Ogún vivía con Oshún, pero desconfiaba de su fidelidad y nunca lograba encontrar una pista que confirmara sus sospechas. Ocurría que Oshún tenía una codorniz que la avisaba a tiempo cada vez que Ogún se dirigía hacia la casa.
Un día Ogún, sobresaltado por aquella desconfianza, decidió ir a verse con Orúnmila. Este le hizo osode y le vio este Odu, y le mandó hacer Ebó.
Ogún hizo el Ebó y, al terminar, Orúnmila le entregó el perro diciéndole: «Cuídalo mucho, que te ayudará a resolver tus problemas». Ogún tomó su perro y regresó a su casa.
Cuando iba por el camino que llevaba a la casa, la codorniz de Oshún lo vio de lejos, y al ir a avisarle vio también al perro y se dijo: «Eso que se acerca será Ogún o será un perro». Unas veces veía a Ogún y otras veces veía al perro, de modo que quedó indecisa sin saber qué hacer. En medio de esa confusión llegó Ogún, y cuando Oshún lo detectó se fue por la ventana junto a su amante.
Oshún se internó en el monte y renunció a la codorniz.
Nota: usted le es infiel a una mujer y ella a usted, y todos se van a encontrar en un paraje; si presenta pelea, perderá.
3.El persistente
Yube era un muchacho joven que vivía con sus padres y llevaba una vida muy estancada, contraria a sus aspiraciones, porque él quería prosperar y tener riquezas.
Así fue como recogió sus ropas y salió a recorrer fortuna. Llegó a un lugar de campo donde había tierra sin cultivar y empezó a indagar de quién eran aquellas tierras. En sus averiguaciones se encontró con un hombre que le dijo que no se ocupara de ellas, que iba a perder su tiempo, porque eran improductivas. Aun así, el muchacho fue a ver al dueño, que vivía en una casa muy lujosa y grande. Al llegar lo recibió en la puerta Eshu, y cuando el muchacho dijo que deseaba hablar con el dueño, Eshu le preguntó quién era y de dónde venía.
Yube respondió enseguida: «Yo soy del camino, y por él voy buscando mi firmeza y mi porvenir, algo que me dé la prosperidad que deseo y necesito».
Eshu le contestó que lo llevaría hasta el dueño. Y resultó que el dueño era Orúnmila.
Yube le pidió a Orúnmila que le facilitara aquellas tierras que había visto, para poder trabajarlas. Orúnmila le preguntó si iba a trabajarlas él solo, y Yube le respondió que sí, que él solo lo haría. Entonces Orúnmila le dijo: «Si es verdad lo que dices, yo te daré las tierras y te facilitaré todo lo que te haga falta para que las trabajes».
En poco tiempo Yube estaba trabajando sin descanso, y al cabo de algunos meses toda aquella tierra había cambiado: todo estaba florecido y prosperaba cada día más. Pero cuando menos lo esperaba vino un mal tiempo y lo destruyó todo.
Yube, sin perder la fe ni el entusiasmo, volvió donde estaba Orúnmila a contarle lo sucedido. Cuando terminó el relato, Orúnmila le dijo: «¿Te arrepientes?». Y Yube le respondió: «No señor, y si usted me lo permite, volveré a empezar». Orúnmila le contestó: «Así será». Pero antes tenía que hacer Ebó, porque antes de salir de su casa le había faltado a una hija de Oyá, y para limpiarse debía darle un gallo a Eshu, que fue quien lo dejó entrar en aquella casa.
Yube hizo el ebó y volvió a sembrar las tierras, que en poco tiempo dieron cosechas abundantes, y sus riquezas comenzaron a fomentarse y a crecer.
Con el paso del tiempo, Yube empezó a sentir orgullo del trabajo realizado. Un día se encontró de nuevo con Eshu y lo despreció. Eshu siguió su camino y se encontró con Shangó, a quien le dio las quejas de la conducta de Yube. Desde ese momento todas las siembras de Yube comenzaron a secarse.
Al ver aquello con asombro, Yube fue donde estaba Orúnmila y le contó lo que ocurría. Orúnmila le respondió que tenía que atender a Eshu primero que a nadie, preguntarle qué cosa quería para quitar el daño que le había hecho, y pedirle perdón.
Así lo hizo Yube, y Eshu le pidió un chivo y un saco de maíz. Yube cumplió con Eshu y todas sus cosas volvieron a la normalidad. Desde aquel día Yube aprendió la lección y el refrán que dice: “Nunca le des la espalda a quién te ayuda.” Y sacó de enseñanza que ante aquellos que lo ayudaron no podía vanagloriarse más.
4.La perra desobediente
Distribución: gallo, coco, vela, jutía y pescado ahumado, manteca de corojo, para Eshu. El pollito negro, las hierbas y paños rituales, vela, cazuela de barro, aguardiente, muñeco, jutía y pescado ahumado, maíz tostado, manteca de corojo, para paraldo. Pelo de perra, trampa y demás ingredientes para el ebó.
Había una perra a la que sus cosas no le estaban saliendo bien, y decidió ir a casa de Orúnmila para que la consultara y ver qué era lo que estaba sucediendo. Cuando Orúnmila la examinó le vio este Odu Ika-Iwori y le dijo que se le presentaría un problema en el que ella se vería envuelta y que sería algo desagradable, y además que no debía albergar a nadie en su casa. Le indicó que tenía que hacer ebó para evitar esas cosas.
Al oír todo aquello, la perra dudó de Orúnmila y le respondió: «Yo vivo sola y tranquila y no me meto con nadie, difícil que me ocurra eso». La perra se marchó y no hizo el ebó.
Pasado un tiempo, se le presentó otra perra en estado de gestación pidiéndole albergue por unos días, hasta que pariera. Al principio se negó, pero la que estaba preñada la conmovió diciéndole: «No tengo un lugar donde traer a mis hijos al mundo, y si los paro a la intemperie se van a morir. Solo te pido que sea por unos días nada más». La dueña de la casa, herida en su sensibilidad, la dejó pasar.
Pasaron los días, la perra parió a sus cachorros y una mañana la dueña de la casa le dijo: «Bueno, ya puedes marcharte, pues veo que tus perros juegan libremente». La madre de los cachorros la miró y le respondió con mucha furia: «Atrévete a sacarnos de aquí si eres valiente». Y los cachorros pararon el hocico esperando la reacción de la dueña.
Ante aquella situación, la perra fue corriendo a casa de Orúnmila, y al verla de nuevo le salió el mismo Odu. Orúnmila le dijo que ya era demasiado tarde y que no se podía hacer nada, y le recordó que en el registro anterior ella misma le había dicho que vivía sola y tranquila, que no se metía con nadie y que nada le iba a suceder, y que por eso no hizo ebó. Ahora, por su desobediencia, tendría que convivir con sus enemigos y cuidarse de que no la sacaran de su propia casa.
Y así la perra desobediente tuvo que convivir con sus inquilinos indeseables.
5.La furia de Ogún con la codorniz y la pérdida de la memoria por el aguardiente
Ogún era un hombre fuerte, hijo de Oduduwa, nacido para matar, en la tierra Iyessá. Un día salió de su tierra hacia Ilé-Ife con el título de Alapa, el gran matador, para lograr que su tierra se liberara de la tiranía que ejercía sobre ella Obatalá Obalufón. Oraniyan y Ogún combatieron juntos a Obatalá Obalufón, y este se retiró dejando a Oraniyan de Obá de aquella ciudad.
Ogún pasó allí varios meses, pero decidió irse a vivir a una loma cercana llamada ILU INA INLE, cuya gente adoraba a INA, la candela, como un Dios Ancestral. Un día le entraron deseos de beber aguardiente y se lo pidió a la gente de aquel pueblo, pero ninguno le respondió; y según pasaban los días sin que nadie le resolviera el aguardiente, más se enfurecía.
Un día alguien le dijo a Ogún que había un hombre Olúo Osanyin llamado Aparo, y que era él el responsable de que nadie le diera aguardiente. Aquel Olúo Osanyin era el esposo de la Diosa del río llamada IGAN IDAN, es decir, Ibú Aparo.
Entonces Ogún, furioso, cogió su machete y fue a buscar a Aparo para matarlo; pero como este era Olúo Osanyin, comenzó a cantar:
Con ese canto se transformó en una codorniz y se fue volando hasta el penacho de una palma. Ogún quería atrapar a la codorniz, a Aparo, pero no podía, así que se fue a casa de Orúnmila, quien le vio este Ifá y le dijo: «El dueño de esta tierra ILU INA es un Orisha llamado Akinoro, llamado también Akintaro, que es un Osainista bravo con la facultad de transformarse en codorniz; tienes que hacer Ebó para poder capturarlo».
Ogún hizo el ebó marcado por Orúnmila y después puso el ebó en la palma. Aparo ya no pudo volar, y entonces Ogún aprovechó y mandó a sus hijos a desmochar la palma hasta poder capturarlo. Cuando lo cogieron, lo torturaron, pero Aparo no habló nada y soportó la tortura; y cuando se estaba muriendo llamó a Obatalá, que le pasó cascarilla por la cabeza. Por eso la codorniz tiene una lista blanca en su cabeza. Agonizando, le pidió a Obatalá que lo llevara al río; y cuando lo llevaron, allí lo recogió IGAN IDAN, lo resucitó y él se quedó viviendo con ella.
Ogún, al ver que la gente de ILU INA no le daba el aguardiente, los mató a casi todos y no regresó a esa tierra en varios días por temor a enfermarse. Cuando por fin volvió a reconocer la tierra ILU INA, vio que la palma que él había mandado a desmochar para capturar a Aparo estaba manando vino desde el cogollo. Cogió una jícara, recogió un poco, lo tomó y comprobó que era lo que él quería; entonces pensó que el secreto estaba en la sangre de su enemigo Aparo, se asustó y volvió a casa de Orúnmila, quien le dijo: «Este es el secreto de la sangre de EGUN OLOFUN, que vive dentro de la Palma».
Ellos le hicieron ceremonias a la palma para que el vino de la palma fuera siempre el espíritu de la sangre de Obatalá, que es la que lleva a los hijos de los ORISHAS a perder la cabeza, para recordarles la falta que cometieron con Obatalá. Por eso, desde entonces, Aparo, la codorniz, vive con Oshún, y la bebida trastorna la cabeza de los que la ingieren.
6.El defecto de la lechuza
A la lechuza la hicieron reina para que rigiera y gobernara. En aquel tiempo conservaba todas sus facultades, pero tenía el defecto de quedarse dormida de día. Por causa de eso le surgieron muchos enemigos, y entre ellos el Cernícalo, que era un pájaro maldito y travieso, se puso a decirle a los demás pájaros que él era hermano de la Lechuza y que ella misma le había entregado el poder para que reinara.
Así el Cernícalo aprovechó la situación para gobernar de día, mientras la lechuza, ajena a todo, dormía. Por la noche, cuando ella despertaba, el Cernícalo que gobernaba de día ya estaba durmiendo. De ese modo empezaron las quejas de los pájaros.
Aquellas quejas llegaron a oídos de Olofin, que mandó a buscar a la Lechuza y le preguntó qué era lo que estaba pasando, que todos los pájaros se quejaban de ella. La lechuza respondió que ella gobernaba muy bien. Y Olofin, viendo que eso no era cierto por la gran cantidad de quejas, la maldijo y le dijo: «Desde hoy en adelante, solo dormirás de día y saldrás solamente por la noche
7.El camino de la madre
En la isla Boni Boshe vivía una mujer llamada Eni Boshe, que era hija de Olokun y de Oyá. En aquella tierra soplaba siempre un viento muy fuerte, pero los residentes tenían fe ciega en Eni Boshe: todos la querían y la respetaban como si fuera su propia madre, porque allí la suerte no faltaba nunca.
A las siete de la noche, que era la hora de la rogación, hacían rogativas con distintas clases de albahacas y encendían una vela en el centro de la población, rogando y llamando así:
La noche se ponía linda, pero venía el viento que limpiaba a todo el mundo y cogía aquella vela y dos gallinas, y se las daban al secreto, que era Omo Aye Yolo, y a Oyá, que también vivía allí. Cuando esto se hacía, todos cantaban:
Todos rogaban al secreto, pero Eni Boshe quería tener un hijo, y se le presentó BABA KUELE YEKUN, que la llevó al secreto; allí hicieron un juramento y nació Omo Boshe. Desde que este nació tuvieron muchas dificultades, porque Iya Eni Boshe le cogió mucho cariño a su hijo y le dio toda su suerte en el mundo, sabiendo que el padre no cumpliría con él. Baba Kuele Yekun se fue de esa tierra y lo dejó abandonado. Ella, sabiendo lo que podía pasar, salió al camino cantando:
Entró en la tierra Belelekun Loye, donde vivía un Awó que se llamaba Awó Ayeyele. Cuando ellos entraron, él dijo: «Vamos a consagrar a tu hijo». Lo llevó donde estaba Obatalá con 8 palomas y una jícara grande. Lo pararon frente a la jícara con dos velas encendidas, mataron las palomas en esa jícara con agua y lo bañaron con este canto:
En el agua había 16 hojas de prodigiosa, cascarilla y manteca de cacao. Le dieron las 8 palomas a Obatalá y lo bañaron con abre camino con este canto:
Awó Ayeyele le hizo ebó con el jabón, las hierbas y las cabezas de las palomas, manteca de cacao y cascarilla, y dijo: «Este ebó hay que llevarlo al centro de las cuatro esquinas». El Awó tenía un gallo pintado y le dio de comer a la sombra, y le dijo a la madre: «Este hijo pasará por todo el mundo, pues tendrá inteligencia propia; para hacerle Ifá hay que contar con el Egun de Oyá y darle 2 codornices a Egun, y después deberá llegar a Ifá para tener buena suerte».
Cuando hizo Ifá, en el secreto le dieron codorniz y guineo con este canto:
Mataron el guineo y él probaba la sangre. Y cuando mataron la codorniz cantaron:
Le hicieron Ifá y sacó Ika-Folguero, y así el Olúo Awó Ayeyele ni Ifá lo llevó donde estaba Obatalá con 2 palomas, manteca de cacao y cascarilla, y lo limpió para que no fracasara en la vida.
8.Los tres hijos de Obatalá
Obatalá tenía tres hijos a los que mantenía con leche de chiva, pero en el pueblo donde vivía había tres personas que eran ladronas. Aquellos individuos tenían al pueblo en un constante sobresalto, porque con sus fechorías lo asolaban.
Un día Obatalá fue a consultarse con Ifá y Orúnmila le tiró el ókpele, saliendo este Odu de Ifá, y le indicó que tuviera cuidado, que no le fueran a robar. Obatalá se marchó y, con toda la precaución que tuvo, igual le robaron la chiva con la que mantenía a sus tres hijos. Viendo el robo del que había sido objeto, Obatalá maldijo a los tres ladrones, porque él sabía quiénes eran los que le habían robado la chiva.
En su maldición, Obatalá pidió que uno perdiera las piernas, que el otro se quedara mudo y que el tercero perdiera las manos. Al decir esto, la maldición de Obatalá se encarnó en los tres malhechores y se cumplió.
Desde aquel día el pueblo y los tres hijos de Obatalá quedaron muy agradecidos, porque desde ese momento todos fueron felices en aquella tierra.
9.El mono
En este Ifá habla el mono, cuando dijo que no es agradable; por eso tiene de todo, pero no tiene nada, porque está maldecido, y por ese motivo lleva y tiene la casa encima, pues vive dentro de las ramas de los árboles, que son su casa.
Esto explica que usted tiene una carga encima y está maldecido: todo el peso de su casa lo lleva usted. Nunca está bien sentado, tropieza con muchos obstáculos y le cuesta trabajo sostenerse, porque siempre está flotando en el aire.
10.La codorniz y la perra
Había una perra que estaba en los días de parir y no tenía casa. Fue entonces a la casa de su amiga la codorniz, le contó la situación en que se encontraba y le pidió que le permitiera quedarse hasta que pariera. La codorniz se lo permitió.
A los pocos días la perra parió y la codorniz le dijo: «Ya te puedes ir, pues ya has parido». La perra le contestó: «Permíteme estar hasta que los cachorros estén más fuertes». La amiga se lo consintió.
Pasó el tiempo y la codorniz, viendo que los cachorros ya estaban fuertes y caminaban por toda la casa, le pidió de nuevo a su amiga la perra que se fuera, porque los cachorros ya podían acompañarla a donde ella fuera.
Pero cuál sería la sorpresa cuando la perra, con gran furia, la atacó y la hizo huir para la calle. La codorniz, viéndose en esa situación, fue a casa de Orúnmila a registrarse y le salió este Odu; allí le dijeron que ya no se podía hacer nada para que ella volviera a su casa, y que no obstante hiciera ebó para no morir en la indigencia.
Nota: por este Odu la persona no puede recoger a nadie en la casa, porque puede perder la posición y verse en la calle de indigente. Y la persona, de tanto que se cree que sabe, duerme en el suelo como la codorniz.
11.Si Ifá no crece
Dice el Ódu de Ifá Iká’Wonrin que: “El babalawo: Para Abariwon, aquel que dijo que si Ifá no crecía, sería destruido en la tierra. ¡Orunmilá Ó! No decimos que Ifé no debe crecer y expandirse. Permite que vivamos mucho. Permite que no se destruya nuestra huella en el mundo.”
12.La limpieza de pensamiento
También Ifá dice a través de Órúnmilá:
Declara el Oráculo para Inúkògún, quien está planeando estrago. Fue advertido de que el estrago que planeaba iba a retroceder sobre él y a dañarlo, y fue aconsejado de realizar sacrificio y de abandonar la maldad.
De este Esè o historia se desprende, con toda evidencia, que tenemos que ser limpios en nuestros pensamientos, porque de la maldad que hagamos seguramente la mitad regresará a nosotros. Ninguna cantidad de sacrificio puede cambiar esto.
La forma en que pensamos, hablamos o actuamos determina qué tipo de espíritus nos estarán acompañando. Si pensamos mal, espíritus malos serán nuestros acompañantes; y si somos limpios y puros en nuestros pensamientos, los espíritus benévolos siempre estarán con nosotros.
Para los seguidores de Ifá, la honestidad y la paciencia son el santo y seña. Aun si vemos a otros que aparentan prosperar con deshonestidad, no debemos unirnos a su banda: todo lo que se amase por medios fraudulentos desaparecerá de la misma manera.
Nadie puede llevar la tristeza a la vida de otros y esperar felicidad en la suya propia. Por esa razón Ifá dice que un sacerdote siempre debe pensar en el balance, especialmente al final de su vida en la tierra.
Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.
↑Sigue estudiando
Los 16 odù de la familia de Ika
Ika Bara (Ika Obara) · Ika Bemi (Ika Ogbe) · Ika Di (Ika Odi) · Ika Fa (Ika Oshe) · Ika Fun (Ika Ofun) · Ika Junko (Ika Ojuani) · Ika Kana (Ika Okana) · Ika Meji (Babá Ika Meji) · Ika Ogunda (Ika Guda) · Ika Paure (Ika Otura) · Ika Rete (Ika Irete) · Ika Roso (Ika Iroso) · Ika Sa (Ika Osa) · Ika Trupon (Ika Otrupon) · Ika Yere (Ika Oyeku)
