Ika Bemi
Ika Ogbe
«La maldad se escuda en la estampa del bien».
Rezo de Ika Bemi
IKA BEMI BABA ADELE BABA FUWAO NI ONI TEO NABINU BABA ADELE BABA FOWAO BABA FAYA NI ONI TEO NABINU. BABA ADELE BABA FUWAO BI ONI LANABINU IRE GBOGBO TEOOBA TEO NI LAYE ONI TEO NABIRU.
Súyere de Ika Bemi
“BABA ADELE BABA FOWAO ONI KA BEMI TEO WASOBIN”
En este odu nace
- Nació: Aina-Yogun. El espíritu guía de los Ibejis.
- Ponerle los Idefá a los hijos.
- El gran secreto de darle tambor a Yemajá.
- El azote matrimonial.
- Aquí: La jicotea quiso aprender a volar y se le rompió el carapacho.
- Habla de un Egun familiar que está resentido con la persona y desea destruirlo.
- Cuando se ve este Odu Osobo, la primera persona que ese día llegue a la casa del Awó tiene que recibir a Orúnmila.
- La maldad se escuda en la estampa del bien.
- Marca guerra entre dos poderosos y paga la hija de uno de ellos.
- Cuando sale en adivinación; viene aleyos a la casa.
- Las enfermedades son: Cáncer, problemas cardiovasculares, embolias, sistema digestivo, hernias y problemas con los órganos genitales.
- Habla del hijo que es un espíritu encarnado de una guinea.
- Habla un Santo Oparikosha; que es el intermedio entre Eshu-Elegba y Elegba.
- El Awó le tiene miedo a la noche y se tapa la cabeza.
- Los hijos y ahijados destruyen al padre y padrino.
- No se puede decir que sabe más que nadie.
- El Awó debe llevar a su Ifá a la orilla del mar, lavarlo y darle dos gallinas negras.
- Cuando se le ve a una mujer, ella está buscando posición.
- Aquí: A las mujeres le gusta hacerse aborto.
- Habla de dos personas con el mismo guía espiritual y suerte compartida, aunque no sean Jimaguas.
- Habla de engaño conyugal.
Descripción del odu Ika Ogbe (Bemi)
Dentro del Orden Señorial de Ifá este signo ocupa el número 167.
Ika-Ogbe trata de reclamar lo que a uno le corresponde y de hacerse respetar. Al mismo tiempo, quien se registra debe aprender a medir sus palabras y sus actos cuando expone su punto de vista.
Este Ifá avisa que hay que guardarse de personas rubias o mulatas jabadas, porque son las enemigas de Ika Bemi.
El odu señala que la maldad se escuda en la estampa del bien: es un Ifá de espejismos e ilusiones vanas, donde aquello que aparenta ser bueno resulta en realidad malo.
El Awó de este signo no debe tener ahijados, porque ellos lo destruyen; del mismo modo, a la persona que trae este odu la destruyen sus hijos.
Aquí se habla de engaño conyugal. Por este Ifá es necesario recibir a Oduduwa y a Azojuano.
El secreto para resolver las situaciones de las personas con este odu es darle Tambor a Yemajá.
Cuando el signo sale en un Atefa, en un Awafakan o en un Ikofafun, a los hijos de esa persona hay que ponerles con urgencia el Idefá de Orúnmila.
Al Awó este odu le señala chisme y enredos.
La persona deberá hacer ciertas investigaciones alrededor de un Egun familiar que está resentido con ella y quiere destruirla.
Entre las enfermedades que hablan en este signo está el cáncer, y para evitarlo se indica tomar cocimiento de hojas de tabaco cimarrón y hojas de aguacate.
También se indica bañarse con aguardiente para quitarse los arrastres que la vida le va poniendo en el camino.
Si en un plante de Ikofafun o de Awafakan este odu sale en Osobo, la primera persona que llegue a la casa deberá recibir a Orúnmila, si no lo tiene, para que no muera; y si ya lo tiene, hay que ver qué cosa dice Orúnmila.
Por este odu se monta Masebin, que es una prenda que se monta en un tarro de Antílope. Aquí también se monta un Osha llamado Oparikosha, que es el Osha intermedio entre Eshu-Elegba y Elegbara.
El signo habla de guerra entre dos personas poderosas, y la hija de una de ellas paga las consecuencias.
Predice además que a la persona de este odu le ponen hechicería en un trillo por donde ella transita, y por eso se le prohíbe caminar por trillos. Si ya pasó por uno y se siente mal, deberá darle un jio-jio a Eshu-Elegba en el trillo, prenderle una vela y no volver a pasar por allí.
Cuando el Awó Ika Bemi se ve su propio odu en un registro ordinario, no debe salir a la calle sin hacerse antes Ebó, porque puede haber peligro.
Cuando este Ifá sale en consulta o en plantes, anuncia que vienen aleyos a la casa. En consulta ordinaria se le dirá a la persona que deberá recibir a Orúnmila y otros Santos.
El odu predice que en la casa de quien lo trae hay un Egun oscuro.
El hijo de Ika Bemi es el espíritu encarnado de una guinea; hay que hacerle una obra con una guinea para el control de la familia.
Las personas bajo este signo presentan problemas con sus órganos genitales y con el cerebro. También pueden sufrir embolias, infartos y amargor en la boca producido por el sistema digestivo, gastritis o úlcera. Se predicen igualmente caídas por resbalones que pueden provocarle una hernia.
Cuando el odu se le ve en adivinación a una mujer en estado de gestación, se le dirá que parirá un varón muy majadero y travieso, que se llamará Fínkale. A ese muchacho no se le debe pegar ni malcriar demasiado: hay que ponerle freno desde temprano para que no se pierda y darle Awafakan lo antes posible.
La persona de este odu es comerciante, le saldrán bien todos los negocios, tendrá dinero y será muy próspera. Es un Ifá “Fore Aye”.
Relación de obras del odu Ika Bemi
Se bañara con Alcohol de 90° o aguardiente.
Dice Ifá en Ika Bemi
- Que tenga cuidado con la justicia, porque hay un chisme o enredo.
- Ud. es una persona que siempre sale bien en todos los negocios.
- Ud. es comerciante, y tiene dinero y a de recibir más dinero.
- Ud. tiene que ponerle un Idefá a su hijo, y si es mujer se le dice que está embarazada y que dará a luz un varón, que ha de ser muy malo, este muchacho tendrá que hacer Ifá.
- Sus enemigos quieren hacerle un daño.
- Ud. le ha hecho una cosa a Eshu-Elegba y se cree que no le ha hecho nada y que no le dará resultado.
- Y si le sale a una mujer que hay en su casa, que ella tuvo un sueño por el cual tiene que hacer ebó, para que esté bien y logre lo que ella desea.
- Ud. no puede decir mentiras.
- Ud. tiene que darle gracias al sueño que tuvo y a Eshu-Elegba.
- En su casa es posible que una persona se haya dado candela, debe hacerse paraldo.
- Un palero le está haciendo daño.
- Ud. tiene miedo cuando llega la noche y se cubre la cabeza para dormir.
- Ud. tiene que refrescar la puerta de su casa.
- Ud. tiene que cuidarse de personas rubiancas o mulatas jabadas, pues serán sus enemigos.
- Ud. no debe tener ahijado, porque lo destruyen.
- Hay que cuidarse de engaño conyugal.
- Ud. tiene que darle de comer a Yemajá.
- Ud. debe de tomar cocimiento de hojas de tabaco y hojas de aguacate para evitar el cáncer.
- Ud. debe investigar un espíritu de un muerto familiar que está resentido con usted y lo quiere destruir.
- Ud. tiene que tener cuidado con resbalones no se vaya a producir una hernia.
Refranes de Ika Bemi
- Al Awó lo destruyen sus hijos y sus ahijados.
- El comercio, reúne a los pueblos, y divide a los hombres.
- La desobediencia, es el padre de la inocencia.
- El cliente, siempre tiene la razón.
- Nadie reclama ser pariente de aquel que no tiene dinero, pero cuando se es rico, todos lo reclaman como padre.
- En la selva, han de estar firmes tu lanza y tu corazón.
- La maldad se escuda en la estampa del bien.
- Por querer aprender a volar se me rompió el carapacho.
Patakíes del odu Ika Bemi
1.El azote matrimonial
Un matrimonio tenía varios hijos y uno de ellos, por su propia naturaleza, vivía siempre enfermo. Aquella situación mantenía a los padres llenos de tristeza, hasta que un día decidieron mudarse del lugar donde vivían buscando un cambio de ambiente que le sirviera al muchacho.
En el nuevo pueblo vivía también Orúnmila, que era el Awó de aquella tierra. Al escuchar las referencias que la gente daba de aquel adivino, los padres fueron hasta su casa con la intención de que le consultara al hijo.
Orúnmila le hizo osode y le vio este odu Ika Bemi, y les advirtió a los padres que aquel muchacho iba a ser el azote de ellos; que para que llegara a adulto tendrían que hacerle muchas ceremonias, pero que no olvidaran que sería su azote.
Pasó el tiempo y, entre muchos problemas, el muchacho creció, y todo sucedió tal como Orúnmila había anunciado. La madre volvió entonces a casa del adivino para ver si se le podía hacer Ifá al hijo y así moderarle su forma de ser. Orúnmila lo registró de nuevo y volvió a verle el mismo odu Ika Bemi, y al verlo exclamó que lo sentía, pero que ya no podía hacer nada.
2.El camino de barco
En cierto pueblo gobernaba un Obá que era negociante y además Awó de Orúnmila, y su nombre era Awó Ika-Bemi. Mantenía muchos negocios con las tierras vecinas y con gente de otros pueblos, que le enviaban mercancías en barcos para el comercio. Todo el mundo en aquella tierra vivía bien, gracias a la suerte que la tierra tenía y al gobierno del Obá Ika-Bemi.
Awó Ika-Bemi le debía esa suerte a Eshu-Elegba y a Yemajá, porque siempre les estaba haciendo cosas a estos Santos. El tráfico de barcos y de mercancías crecía cada día y la prosperidad era muy grande. Pero aquel Awó tenía muchos enemigos, que empezaron a buscar la manera de acabar con él, y se aprovecharon de una guerra muy grande que estalló en una de las tierras con las que más comerciaba, por lo que los barcos comenzaron a demorarse.
Los enemigos se armaron y salían a escondidas a interceptar los barcos para asaltarlos. De ahí vino la escasez y con ella el descontento en la tierra de Ika-Bemi. La gente empezó a rebelarse y, azuzada por aquellos enemigos, planeaba asaltar el palacio, matarlo y sentar en el Trono a uno de los conspiradores.
Awó Ika-Bemi estaba como loco y fue adonde estaba Eshu-Elegba. Este lo vio y le pidió un gallo, prometiéndole que lo salvaría. Cuando Eshu-Elegba se comió el gallo, le recordó que hacía tiempo que no le hacía a Yemajá lo que acostumbraba. Entonces Awó Ika-Bemi cogió a Yemajá y a su Ifá y se fue a la orilla del mar; allí les hizo ceremonias a Ifá y a Yemajá, les dio de comer y los llamó dándoles cuenta de lo que le estaba pasando.
En el momento de aquellas ceremonias empezaron unas olas inmensas y, con el poder de Boromu, se hundieron los barcos de los piratas. Y cuando la gente del pueblo iba a atacar el palacio, Eshu-Elegba vio desde una loma llegar los barcos cargados de mercancías y se puso a gritar que habían llegado la suerte y la comida. Todos corrieron al muelle a recibir los barcos, le rindieron Mo-Foribale a Ika-Bemi y le devolvieron la confianza en el Trono. Todo aquello fue gracias a los poderes de Ifá, de Eshu-Elegba y de Yemajá, y así Ika-Bemi pudo seguir gobernando aquella tierra con toda clase de Bien (fore).
Distribución: 1 gallo para Eshu-Elegba. 2 gallos para Yemajá en la orilla de mar. Las dos gallinas son para Orúnmila, que se les dan también a la orilla del mar.
El Awó de este Odu debe de vez en cuando llevar su Ifá a la orilla del mar, introducirlo en una jícara y pasarlo por el agua del mar, y se le darán dos gallinas negras. También deberá llevar a Yemajá, marcará Ika-Bemi en la arena, donde pondrá las piedras de Yemajá y le dará dos gallos. Ya realizados los sacrificios, recogerás las piedras y dejará los gallos encima del Odu puesto en la arena.
3.La transformación de la serpiente
Existía una tierra llamada Balu Maru gbogbo Nile donde vivían dos serpientes de Juero. Una de ellas se había casado; la otra, ya vieja, no había encontrado mujer, y poseía una gran magia que le permitía transformarse en hombre.
Un día pasaba por allí cerca Oshosi, que venía de una consulta con Orúnmila. En aquel registro le había salido este odu, con la predicción de que tendría dinero, ropas, posiciones y mujeres, y Orúnmila le había marcado ebó con cabeza y ojos de serpiente, más los demás ingredientes.
Al ver a aquel hombre, que no era otra cosa que la transformación de Juero, Oshosi le pidió ayuda contándole que se había casado y que Juero le había quitado la mujer. El hombre transformado le dio un polvo a Oshosi, que este echó en su caballo, y salieron los dos en busca de Juero y de la mujer.
Al llegar a la plaza, aquel ser le señaló a Oshosi dos Juero que venían con la hembra al frente, y le advirtió que nunca le disparara al Juero que tuviera las manchas azules, sino solamente al de las manchas negras, y que él le diría dónde debía tirar. Se escondieron, y cuando pasó la mujer del Juero viejo, este le dijo que no tirara, que era su mujer. Después que ella pasó, le indicó que era el momento de disparar al color que le había señalado. Como el Juero tenía muchos colores, Oshosi preguntó dónde tiraba, y el ser le respondió que a la parte negra. Oshosi disparó y mató al Juero, le cortaron la cabeza y fue a casa de Orúnmila a hacer Ebó.
El Juero viejo tomó a su esposa y fue hasta la casa de Oshosi, donde le dejó muchas riquezas. Cuando Oshosi regresó de hacer Ebó, se encontró la casa llena de dinero y tuvo, tal como Ifá le había dicho, muchas mujeres, riquezas y negocios.
4.El hijo que no debía nacer
Hubo un tiempo en que en la tierra escaseaba el agua, y el único que la tenía era el cangrejo, Akan, dueño del pozo, que la vendía o la cambiaba por otra cosa. La codorniz estaba muy pobre y mandó a su hijo a buscar agua. Cuando el muchacho llegó a casa del cangrejo, aquel bicho pelado y frío sintió envidia del hijo de la codorniz y le respondió que no daba agua, que le dijera a su madre que la pagara, pero que tenía que comprar todo lo que había en el pozo.
El hijo de la codorniz le contestó que si regresaba sin el agua sus padres le arrancarían todas las plumas. Entonces el cangrejo le dijo que el agua del pozo era de Ogún, que él no podía regalarla y que fuera a pedírsela a él.
La codorniz fue a casa de Orúnmila, que le vio este odu, le hizo Ebó y le indicó que se pusiera a buscar a Ogún. Se puso en camino y se encontró con un majá, que le pidió por favor que le pelara una gallina. La codorniz tenía tanta hambre que se comió todas las plumas y le entregó la gallina pelada al majá. Siguió camino y se encontró con un leproso, que comprendió que la codorniz tenía hambre y le dio un ñame; ella se comió la cáscara y le devolvió el ñame pelado.
Continuó su camino, llegó al monte y allí se encontró con un negro grande que tenía muchos hierros: era Ogún. La codorniz le preguntó cómo se llegaba a casa de Ogún, pues necesitaba hablar con él, ya que ellos no tenían dinero para pagarle el agua al cangrejo.
Cerca de allí había una mata de güira, y Ogún le indicó que cogiera aquellos tres güiros chiquitos, que al salir del monte tirara uno al suelo, que a la mitad del camino tirara el otro y que en el pozo tirara el último, y que vería cómo el cangrejo le daba agua. Así lo hizo la codorniz y pudo llevar agua para su casa.
5.La Jicotea y el Águila
El Águila luchaba con la Jicotea para comérsela, pero como la Jicotea tenía el carapacho muy duro, por mucho esfuerzo que hiciera picoteándola nunca lograba hacerle daño. El Águila la tenía tan acosada que la Jicotea decidió ir a mirarse con Orúnmila, quien al examinarla le vio este odu, e Ifá le dijo que para poder quitarse de encima a aquel enemigo poderoso tenía que hacer Ebó.
La Jicotea no le creyó a Orúnmila lo que Ifá le había dicho y no realizó el Ebó.
Un día el Águila la invitó a una fiesta que se iba a efectuar en la cima de una loma. La Jicotea le respondió que cómo iba a ir a esa fiesta si ella no podía subir una loma, y el Águila le ofreció llevarla en sus alas. La Jicotea aceptó, sin darse cuenta de que el Águila era su enemigo.
Llegó el día de la fiesta, la Jicotea se montó sobre las alas del Águila y, cuando esta se remontó en vuelo sobre la loma, cerró las alas. La Jicotea cayó desde aquella gran altura y se desbarató contra las piedras que había debajo. Entonces el Águila descendió y se comió los restos de la confiada Jicotea.
6.La Anakawita
Erin Mode, la Anakawita, era hermana de Iroko y deseaba llegar a ser importante, pero todo el bosque la despreciaba. Fue entonces a casa de Orúnmila, que en aquella tierra se llamaba Ika-Bemi, y este le puso una condición: la haría importante siempre que ella fuera suya y siempre que ninguno de los espíritus malignos perturbara a sus hijos. Ella aceptó y se hizo mujer de Orúnmila.
Orúnmila le hizo Ebó y después tuvo relaciones sexuales con ella. Luego preparó medicina para sus hijos y protección para su casa. Ella, en beneficio propio, logró convertirse en la reina de todos los árboles del bosque, porque desde entonces alcanzó gran estatura y pudo con los demás y hasta con su hermano Iroko.
7.El hijo del rey majadero
Efikanle era hijo del Obá de la tierra Olika Kotobeka. Aquel muchacho resultaba tan majadero y travieso que todo el pueblo lo odiaba, y hasta su propio padre estaba aburrido de él por las quejas que continuamente le llevaban.
Un día el padre ordenó que le quitaran la vida. Efikanle era amigo de Eshu-Elegba: le había dado un gallo y le había contado lo que le pasaba, y Eshu-Elegba le había dicho que cualquier apuro en que se viera se lo contara.
El padre lo mandó a llamar y le comunicó lo que había dispuesto. El muchacho le pidió una gracia y el padre se la concedió, siempre que no fuera el perdón. Entonces le pidió que antes de la ejecución lo dejara cantar, y le fue concedido.
Lo llevaron atado al lugar donde se iba a cumplir la sentencia y allí Efikanle empezó a cantar y a bailar. Vino Eshu-Elegba y, al ver a todo el pueblo cantando y bailando, lo desató y el muchacho escapó. Pero con todo lo que le había pasado, Efikanle siguió haciendo maldades y la gente volvió a darle las quejas al padre.
El padre, entonces, influenciado por Eshu-Elegba, mandó a matar a todos los denunciantes, y Efikanle, que era hijo de la tierra Olika Kotobeka, se salvó y vivió feliz, a pesar de ser ácido como el limón y de que nadie podía verlo, aunque tenían que tratarlo por ser hijo del Obá.
8.Obatalá y el comercio
Obatalá tenía un comercio de quincalla y siempre mantenía junto a él un Loro. Un día estalló una gran guerra en aquel pueblo y Obatalá tuvo que abandonarlo, pero el Loro, en vez de irse con él, se quedó en la casa.
Los enemigos de Obatalá fueron enseguida a buscarlo a su casa para matarlo, y solo encontraron al Loro. Lo cogieron preso, creyendo que él sabría el paradero de su amo; le entraron a palos y lo dejaron casi muerto, sin poder sacarle el destino de Obatalá. Los enemigos se llevaron las plumas del Loro.
El Loro, casi sin vida, tuvo que salir todo maltrecho en busca de su amo Obatalá.
9.Cuando Elegba tenía miedo de noche
Elegba vivía en una casa rodeada de matas de Laurel, y por las noches tenía miedo de dormir, porque cuando cerraba los ojos creía ver cosas raras: todas las cosas malas con que la maldad se le presentaba de visita. Asustado, se cubría la cabeza; después, como no conseguía conciliar el sueño, se levantaba a revisar puertas y ventanas para ver si alguna había sido abierta o si había alguien dentro de la casa.
Ya cansado de aquella situación, Elegba fue a mirarse a casa de Orúnmila, quien le hizo osode y le vio este odu. Ifá le mandó a poner una jícara con prodigiosa, verdolaga, bledo blanco, Atiponlá y hojas de laurel, y colocarla debajo de la cabecera de su cama. Después debía echarle agua de manantial y pedirle que Ikú se fuera, que la enfermedad se fuera, que la pérdida se fuera, que la tragedia se fuera y que se fuera todo lo malo (Ikú unlo, Arun unlo, Ofo unlo, Eyo unlo, gbogbo Osobo unlo). Luego debía echarle a la jícara manteca de cacao y cascarilla, y baldear su casa con omiero de las siguientes hierbas: peonía, meloncillo, prodigiosa, flor de agua y azúcar blanca.
Después de realizar lo que Orúnmila le mandó, Elegba pudo dormir bien y se le quitó el miedo.
10.La guerra entre dos poderosos
Había un Diablo que vivía en la montaña y tenía una hija. Otro Diablo, tan poderoso como él, le declaró la guerra; no logró vencerlo, pero en cambio le perjudicó a la hija. Así el Diablo de la montaña tuvo que bajar a discutir con el Diablo del llano para salvar a su hija.
11.El hijo majadero
Había una mujer que no tenía en qué entretenerse y le pidió un hijo a Orúnmila. Orúnmila le hizo Ebó y después la mandó a casa de Obatalá y de Yemajá. Cuando ella llegó a casa de Obatalá y este la vio, le dijo que eso que ella quería no podía ser, porque le traería malos resultados y porque ella no podía tener hijos.
Ella preguntó por qué, y Obatalá le respondió que no podía tener hijos porque el espíritu que iba a encarnar en ese hijo era el de una guinea, y que si aquel niño nacía iba a acabar con todo el mundo, pues sería muy majadero.
La mujer le contestó a Obatalá que nada de eso le importaba, que ella quería tener un hijo para entretenerse, y Obatalá le dijo entonces que ella sabría. No pasó mucho tiempo antes de que quedara embarazada y diera a luz al hijo tan añorado.
Cuando el niño tuvo algunos años, andaba siempre buscando machetes, palos y cuchillos y haciendo maldades. Delante del padre se mantenía tranquilo, porque el padre no le permitía majaderías, pero en cuanto el padre salía se ponía agresivo. Un día dijo que quería romper el escaparate y, como la madre sabía que no podía contradecirlo, lo dejó. Después, cuando ya no le quedaba nada por romper, dijo que quería cortarle la cabeza. Y así perdió la cabeza la madre, por caprichosa y desobediente.
12.Ika Bemi el hijo de Shangó
En la tierra Mowa Nile vivía Awó Oboshiyi, que era Ika Bemi, hijo de Shangó. Vivía en su casa con gran tranquilidad, porque aquella era una tierra rica y próspera, donde todos los negocios prosperaban y todos vivían bien.
Un día llegó a esa tierra un hombre peregrino, Adete y Alakisa, y cuando llegó todos se asustaron, pues venía tocando un agogo de madera y cantaba:
Aquel hombre llegó a casa de Awó Oboshiyi y lo llamó, pero este, al oírlo, se asustó, se tapó la cabeza y mandó a Elegba a ver quién era. Se trataba de Azojuano, quien al ver a Elegba se puso bravo, porque Ika Bemi lo había despreciado, y empezó a cantar:
Entonces hicieron su entrada en aquella tierra Ikú, la muerte, y Arun, la enfermedad, y la gente comenzó a enfermarse y a morirse, y los negocios quebraron. Elegba le dijo a Awó Oboshiyi que tenía que salir de allí y averiguar qué estaba pasando, porque su tierra se perdía.
Awó Oboshiyi fue entonces a casa de Orúnmila y en el osode le salió su odu Ika Bemi. Le hizo Ebó con chivo y 3 jio jio y le dijo que los únicos que le resolverían el problema de las calamidades en su tierra eran Elegba y Oshún. Y agregó Orúnmila que cogiera hierba apasote, la machacara, le sacara el zumo, le echara miel de abejas, jutía y pescado ahumado y maíz tostado, y que cogiera una lámpara y llamara a Oshún para que ella lo ayudara.
Awó Oboshiyi se puso en camino, y por el camino iba cantando:
Cuando llegó a su tierra preparó la lámpara y la encendió, y junto con Elegba se hincaron delante de ella para implorarle a Oshún, mientras cantaba con el agogo:
Cuando Oshún oyó el canto y sintió el olor de la lámpara, entró en la casa de Awó Oboshiyi Ika Bemi y lo encontró a él y a Elegba hincados frente a la lámpara. Ellos, al verla, le dieron cuenta de todo lo que estaba pasando en aquella tierra, y ella les prometió ayudarlos. Salió a la puerta de la casa y vio a Azojuano, escondido al pie de una mata de yagruma, esperando ver cómo se destruía la tierra de Ika Bemi. Entonces Oshún se puso en camino hacia donde él estaba y cantaba:
Cuando Azojuano oyó el canto, salió de detrás de la mata de yagruma para ver bien a Oshún. Ella se acercó cantando, le puso la mano en la cabeza con mucha miel de abejas y manteca de corojo, y él se tranquilizó. Oshún le dio una piedra de mucho brillo que tenía y le dijo que ese era el secreto que le faltaba para vivir tranquilo en una tierra sin caminar tanto, pero que tenía que salvar aquella tierra.
Entonces Azojuano se quitó el collar de todas las cuentas que llevaba, se lo dio a Oshún y le dijo que con aquello se salvaban todos en esa tierra, pero que tenían que respetarlo y adorarlo siempre. Después Azojuano se retiró a su tierra a asentar su secreto.
Oshún regresó a casa de Ika Bemi, le puso el collar de todas las cuentas de Azojuano y le indicó que, así como estaba, le diera el chivo y los tres jio-jio a Elegba, que lo repartiera a los cuatro puntos cardinales del monte y que a cada jio-jio le echara jutía y pescado ahumado, maíz tostado, carne de res, muchos granos, aguardiente, miel de abejas, manteca de corojo y 17 centavos a cada uno, poniéndolos en las tres esquinas de su casa.
Cuando Elegba se estaba comiendo el chivo y los jio-jio llegó Shangó, que quería ver cómo le iba a su hijo en aquella tierra, y se puso a comer los jio-jio con Elegba. Entonces Shangó le indicó que cogiera la cabeza del chivo, la salcochara con apasote y albahaca, la pusiera en la puerta, le diera un guineo chiquito y se la mandara a Azojuano al monte.
Después le dijeron que cogiera la cabeza del chivo, la pusiera a secar y la cargara con: guineo, mucho ashé, una piedra de Oshún, 5 mates, 5 guacalotes, un caracol Ayé, un ojo de buey, collar de Azojuano, hierba apasote, anatikere, pata de gallina, palo carbonero, cabeza de jutía y pescado, tierra de la casa, una piedra de imán, cabeza de: gallo, paloma, jicotea, guineo, ratón, 7 Ikinis, 7 pimienta de guinea, muchos bichos, maíz tostado; y a esto se le dan 3 jio-jio, se sella y se forra con cuentas negras, rojas y blancas, y se pone a vivir con Elegba, dándole de vez en cuando un gallo viejo, para vivir muchos años en esa tierra, y sus hijos también. Cuando se le da el gallo viejo se canta:
Awó Oboshiyi Ika Bemi, que estaba de rodillas, le pidió la bendición a Shangó y a Orúnmila, y estos le respondieron que nunca se apartara de Elegba ni de Oshún y que siempre llevara la insignia de Azojuano, porque tenía que respetarlo y quererlo.
Entonces Oshún le dijo que cada vez que la necesitara la llamara con el secreto de la lámpara detrás de la puerta, que ella siempre lo iba a ayudar. Le echó su bendición y de nuevo el desenvolvimiento y la salud volvieron a aquella tierra, donde desde entonces respetaron a Azojuano y vivieron con más tranquilidad. Todo fue gracias a Oshún, Elegba, Shangó, Azojuano y Orúnmila.
13.La gran historia de Ika Bemi
En la tierra Oluloyé vivía una mujer llamada Awani Lobe que tenía un hijo llamado Obá Nishe, a quien le asentaron Elegba y que no tenía que hacer Santo. A los siete años el muchacho se fue del lado de su madre y pasó muchos trabajos. En su caminar por la vida se encontró un día con Obatalá y comenzó a cantar:
Y Obatalá le contestó:
Obá Nishe se desmayó a causa del hambre que tenía, y entonces se apareció la sombra de Egun Orugbaye Okú Oru Bayé. Obatalá se quedó asombrado, pues aquel Egun traía dos palomas y un gallo, y le dio de comer a Obá Nishé, que así volvió a la vida.
Obatalá le dio Mo-Foribale a Egun y este le respondió el saludo. Ellos cogieron a Obá Nishe y lo llevaron adonde estaba Orun, y allí lo juraron diciéndole que saliera a buscar a Elegba para consagrarlo junto con él.
Cuando se puso en camino, le pidió la bendición a Obatalá y a Egun y se fue directo para la tierra Oluloyé. Obatalá le había dado una campanita que se puso en el cuello, y Egun le dio una guataca y un pedazo de hierro para que fuera tocando por el camino, indicándole que tenía que llamar a su mamá de esta forma:
Cumpliendo todo como se le indicó, llegó a la tierra Oluloyé. La madre estaba comiendo guineo y paloma; ella le dio de comer de lo que comía y él se puso muy contento y le dijo que venía a buscar a su Elegba. Ella se lo entregó y le dijo: mi hijo Kashebo, Kasheto, todo lo que hagas en la vida te saldrá bien. En eso se apareció Osanyin y dijo: ETU MAYAWA EGUN EYE EGUN MAYILONA, y salió a caminar con Obá Nile, y por todo el camino iba rezando: OSAHNLA EGUN BI ORI WEYE.
Cuando llegaron adonde estaban Egun y Obatalá, estos le consagraron su Elegba y le dieron 3 jio-jio y sangre de 3 ratones; todo esto lo echaron dentro de su Elegba y salieron en busca de Awó Ika Bemi para que le hiciera Ifá. Cuando llegaron, Awó Ika Bemi se quedó asombrado al ver a Obatalá, Osanyin y Egun, y después de darles Mo-Foribale les preguntó qué venían a buscar. Y ellos le contestaron: WA ABANI TEPO ENI IFA DIFA ORUNMILA ENIFA ADELE GBOGBO NI IFA YUMBALE ENIFA ODARA.
Y Orúnmila lo cogió y mandó a buscar a los Babalawos y le hicieron Ifá, y sacó el primer día Baba Ejiogbe, Oshé-Ojuani, y el día del Iyoye sacó Oyeku Meji. Oni Shangó Awani Loye sentó a Osa Kuleya y sacó Ika Bemi, y a los cuatro días de Ifá, junto con Shangó, lo sacaron por la mañana temprano y lo llevaron con 7 mariwó, le lavaron la cabeza y le cantaron:
El padrino recogió esa agua con el mariwó, la puso al pie de Shangó, le dio un pichón de paloma y lo limpió, y mandó eso para el río. El relato del tratado termina truncado en esa línea: «y así fue como Ika Bemi de Orúnmila».
14.Se adivinó para el hijo del jefe
Él dice rudeza, yo digo impertinencia. Él dice que es imposible rodar ropa seca en fuego. Yo digo que no es posible usar una serpiente de cinturón. Ellos no pueden ser tan rudos (bruscos, falta de tacto) como para darle en la cabeza al hijo del jefe. Déjame ser respetado y así sucesivamente hasta ahora.
15.Se adivinó para Adeiloye que no tenía hijos
Oriroteere, el adivino del bosque, de la casta de Ifá, adivinó para Adeiloye, quien se lamentaba de la falta de hijos. Ella siguió el consejo e hizo el sacrificio: se hizo muy rica y tuvo hijos.
Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.
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