Iroso Fun
Iroso Ofun
«Un pobre hombre no enumera lo que prohíbe».
Rezo de Iroso Fun
Iroso Fun oponi minuma awado orilele leri apaya inbujo nibeshubu in belotan unbe elepo bashubu inbe tarifa Adifafun oluwo.
Iroso Fun es un Ifá de
- Ni Kaferefun Oshanlá, lordafun Oyá, kaferefun Osanyin, Elegba ati Orúnmila.
- De impotencia y de candela.
En este odu nace
- La guerra de Obatalá y Agayú por el dominio de las cabezas.
- Coronar a Oluo-Popo.
- La trampa.
Este odu marca
- Engaño por parte de hombre en las relaciones de noviazgo.
Este odu señala
- Que se puede ir a prisión por el resto de la vida.
- La gran traición entre hermanos, donde la reina de Dassá, su hermana de sangre la traicionaba, pues vivía oculta con el marido de ella.
- Flojedad sexual en el hombre y tiene que tomar tisana porque no puede inyectarse andróginos por causa del problema de la sangre.
- Que se le da perro a Ogún.
- Hacer Ebó para que la sangre no lo vaya ahogar.
- Que la persona es chismosa y víctima de chismes.
- Rogación de cabeza.
- Persona enferma de los pies.
- Que algo le falta a Elegba.
- Que su enemigo come con usted y es hablador y traidor.
Aquí habla
- De que en este Odu no se rebaja ni un centavo el dinero marcado por las obras.
- Que la persona es chismosa.
- Aquí fue donde Agayú sostuvo una guerra con Obatalá por el dominio del ashé de las cabezas.
- De sangre corrompida en la línea familiar.
- De que aquí Obatalá era tramposo y guardaba el dinero de sus ahijados que se iban a hacer santo. Él jugaba el dinero y lo perdía porque sus contrarios le hacían trampas.
- Que hay que tener cuidado con la persona que se escoge como padrino o madrina, ya que de seguro hay trampas contra el aleyo.
- De trampas de persona tramposa que no tiene escrúpulos y hasta son capaces de matar, por tal de no ser descubiertos.
- De prendas judías enterradas y que crean dificultades.
- Aquí si no se atiende a Obatalá, mantiene a la persona padeciendo de enfermedades y adversidades.
- Que aquí Oluo-Popo fue coronado.
- De que tiene tres Arayés.
- Que está unida al marido, y uno de los araye tiene granos en los pies.
- Que algo le falta a su Elegba y Ud. no lo atiende bien.
- Sus enemigos viven cerca de su casa.
- Que su enemigo come con Ud., es conversador y delator.
- De que Obatalá lo tiene padeciendo porque Ud. no se ocupa de él ni quiso hacer caso de lo que le dijo.
- De que a Ud. le salen granos en el cuerpo y le duele la cabeza.
- De falta a los mayores.
- De que la persona siempre tiene una pena y cuando tiene una cosa le falta la otra, nunca tiene sus deseos.
- Que la persona tiene una tragedia por un hermano, cuidado que esa tragedia va a traer un muerto.
Este odu recomienda
- Ponga una estera en la puerta.
- Cuídese mucho porque no le van a cumplir.
- Agárrese de Obatalá.
- Cuidado con tragedia por causa del juego que ha de haber muerto.
- Haga rogación con perro que hay o entrará en su casa. Mientras no haga el Ebó, amarre el perro con una cadena y salga a la calle con el mismo, y cuando esté lejos de la casa, lo sueltas, para que regrese arrastrando la cadena.
- Cuidado con trampas.
- Cuidado con el aire no vaya a dar una torcida.
- Haga la rogación que tiene pendiente.
Hierbas del odu
- Ajonjolí.
- Frijoles Caballeros.
Osobo e Iré del odu Iroso Fun
- Habla de tragedia donde puede haber un muerto.
- Aquí Obatalá mantiene a la persona padeciendo enfermedades y adversidades.
- Padece de flojedad sexual en el hombre.
- Habla de problema de la sangre en la línea familiar.
- Habla que a la persona le salen granos en todo el cuerpo y le duele la cabeza.
- La persona tiene pérdidas pues no se ocupa de Obatalá, ni hizo caso de lo que le dijo.
- Ifá de impotencia y de candela.
- Habla de guerra. Aquí Obatalá y Agayú sostuvieron una guerra.
- Habla de trampa.
- Puede ir a prisión por el resto de su vida.
- Señala gran traición entre hermanos.
- Habla de persona chismosa, tramposa que no tiene escrúpulos y hasta son capaces de matar por tal de no ser descubiertos.
- Agárrese de Obatalá.
- Ifá ni Kaferefun Oshanlá, lordafun Oyá, Kaferefun Osanyin, Elegba y Orúnmila.
- El Iré de este Odu es andar siempre limpio y pelado y mantener la cabeza limpia y recogida y que no hayan perros en la casa.
- La persona tiene una guerra con enemigos por el dominio de algo.
- Habla de prendas judías enterradas y crean dificultades.
- La persona tiene tres arayes.
- Algo le falta a Elegba o Ud. no lo atiende bien.
- Sus enemigos viven cerca de Ud. y comen con Ud.
- Dice que Obatalá tiene padeciendo a la persona de enfermedades y adversidades.
- Habla de que la persona siempre tiene una pena y cuando tiene una cosa le falta la otra, nunca tiene sus deseos.
- La persona tiene una tragedia por causa de un hermano.
Patakíes del odu Iroso Fun
1.La adivinación hecha para Orúnmila antes de bajar a la Tierra
Efun fun lere fue el Awó que registró a Orúnmila cuando este se disponía a bajar a la Tierra. El consejo que recibió fue claro: no debía dedicarse al ejercicio de Ifá, sino al comercio. Se le indicó un sacrificio con dieciséis palomas, una chiva, un pedazo de tela blanca y doscientos un cauries para su Ángel de la guardia, y además debía servir a Eshu con un chivo, maíz, ñame y plátano. Antes de descender, cumplió con todos los sacrificios.
Ya en la Tierra se puso a practicar el Ifismo. Aunque como Sacerdote de Ifá era muy efectivo, no lograba prosperar ni tener una vida estable. Tiempo después acudió de nuevo a la adivinación y allí se le reveló que se había apartado del camino de su destino, pues lo suyo era el comercio. Se le mandó servir a Ifá decorando su trono con tiza blanca y un paño blanco, atender a Olokun con una paloma, una bolsa de cauries, dinero y tiza, y volver a servir a Eshu con un chivo, maíz, ñame y plátano. Todo lo hizo.
Al recibir aquellas ofrendas, Olokun recordó el sacrificio que Irosun-Ofun había hecho en el Cielo y la promesa de ayudarlo. Entonces envió a su hermosa hija, vestida completamente de blanco, a buscar a Irosun-Ofun en Oja-Ajiabomekon. Al mismo tiempo, a Irosun-Ofun se le indicó ir vestido de blanco al mercado. La hija de Olokun, al llegar allí, se volvió el centro de todas las miradas, pero no habló con nadie: solo buscaba al hombre de blanco que su padre le había señalado. Poco después ambos se encontraron y se enamoraron al instante.
Ella lo acompañó hasta su casa y, al ver la decoración y los adornos blancos que la llenaban por todas partes, le dijo que un ambiente tan agradable la invitaba a quedarse. Él pronto notó que la única comida de aquella mujer era tiza blanca, y por eso comprendió quién era ella. La mujer le aconsejó vestir siempre de blanco y acompañarla al mercado. Cada día de mercado, los criados de Olokun traían mercancías del Cielo para venderlas en la Tierra y le entregaban el dinero de las ventas. Un día llegaron con cuentas, joyas y colmillos de elefante, que fueron enviados a la casa de Orúnmila; la mayoría de aquellos materiales jamás se habían visto en lugar alguno de la Tierra. El Oba de la ciudad, atraído por ellos, le compró algunas piezas a un precio de doscientos hombres y doscientas mujeres, y cuando los demás Obases vieron los adornos de aquel rey, vinieron también a comprar productos iguales. Así, siguiendo por fin el camino de su destino, se hizo extremadamente rico. La hija de Olokun, por cierto, no tuvo ningún hijo con él.
Si este odu aparece para un hombre de tez blanca en el Igbodun, no es probable que prospere por mucho tiempo, a no ser que encuentre un Awó competente capaz de ejecutar los sacrificios especiales requeridos (Ono-Ifá de Odife) para él. Se casará con una mujer blanca que le traerá prosperidad y, sin duda, hará negocios con extranjeros. Cuando aparece en la adivinación, a la persona se le dirá que prepare el trono de Olokun para su Ifá y que sirva a Eshu con un chivo. Deberá vestirse siempre con ropas de colores claros.
2.La adivinación para la hija estéril de Orisha
Estos fueron los tres Awoses que registraron a Fekunwe, «el que baña con lágrimas», única hija de Orisha, cuando ansiaba desesperadamente tener un hijo. Le aconsejaron casarse con Orúnmila, es decir, con un babalawo, para poder concebir. Ella siguió el consejo y con el tiempo comenzó a tener hijos.
Cuando este signo aparece en la adivinación para una mujer, se le dirá que se case con un Babalawo y que sirva a una divinidad de su familia, para que pueda tener hijos y sentar cabeza en la vida. Si sale para un hombre, se le dirá que tenga su propio Ifá, que busque una divinidad dentro de su familia, que sea iniciado en ella y que la sirva junto a Ifá.
3.Orúnmila declara a Dios como el único salvador
En una conversación con sus seguidores, Orúnmila les pidió que nombraran la fuerza y el poder capaces de traer alegría y satisfacción a sus vidas. Ellos fueron mencionando a las divinidades, pero él rechazó cada respuesta. Como no lograban acertar, les declaró que solo el creador y Padre de toda la creación puede dar a sus hijos una paz y una prosperidad duraderas. Cuando le preguntaron por el sacrificio, les dijo que trajeran babosas, nueces de kolá blanca y sal para ofrecerlas en agradecimiento a Dios.
Cuando este odu aparece en la adivinación, a la persona se le dirá que utilice tiza y sal para ofrecerlas en sus plegarias a Dios y dar gracias, y que lo haga cada vez que se acuerde.
4.La adivinación para Omonile cuando estaba de viaje
Estos fueron los tres Awoses que registraron a Omonile cuando se encontraba de viaje. Se le indicó un sacrificio con cuatro palomas, jabón negro, cuentas, algunas semillas de un árbol, tiza blanca y elementos de animal. Él lo cumplió antes de emprender la travesía, después de que los Sacerdotes de Ifá le prepararan el sacrificio y la medicina con la cual habría de bañarse. De aquel viaje obtuvo muchísimos beneficios y se hizo rico, y entonces cantó en alabanza de sus Sacerdotes de Ifá.
Cuando este signo aparece en la adivinación, a la persona se le anunciará que su prosperidad vendrá de muy lejos de la ciudad donde nació. Deberá traer dos palomas, además de los materiales ya mencionados, para que los Sacerdotes de Ifá le preparen un jabón con el cual se bañará cada jueves de la semana.
5.El sacrificio hecho para Adeyosola
La persona que va al bosque a buscar leña, la persona que va a buscar materiales a una vieja granja, y el hombre que permanece en el bosque y trae la leña a casa sobre su cabeza o sus hombros: esos eran los nombres de los Sacerdotes de Ifá que registraron a Adeyosola, la mujer hermosa con marcas tribales por todo el cuerpo, cuando lloraba por no poder tener un hijo. Se le aconsejó hacer sacrificio con una gallina y ocho huevos, y procurar que su esposo tuviera su propio Ifá. Ella cumplió todo tal como se le indicó y terminó dándole cinco hijos a su esposo.
6.El Sacerdote de Orisha y su amigo Albino
Un Sacerdote de Orisha y su amigo Albino llegaron a ser tan cercanos que, para evitar cualquier malentendido entre ellos, se confiaron el uno al otro sus prohibiciones: el Sacerdote de Orisha tenía prohibido el vino y el Albino tenía prohibida la sal.
En cierta ocasión ambos asistieron a una reunión que se alargó tanto que todos empezaron a sentir hambre. El Sacerdote de Orisha pidió permiso para ir a buscar algo al bosque, y al llegar al pie de un árbol halló un güiro con vino de palma y se lo bebió todo, sin advertir que su amigo Albino lo estaba mirando. De regreso en la reunión, los invitaron a compartir una gacha de ñame preparada con sal, y ambos se la comieron completa. Más tarde, el Albino amenazó con revelar que lo había visto tomar vino de palma, pero el Sacerdote le recordó que él también había participado de la comida preparada con sal.
Cuando este odu aparece en el Igbodun, a la persona se le dirá que hay alguien en su familia que la vigila para dañarla por envidia; deberá abstenerse de beber vino y hacer sacrificio con una gallina y una paloma. En la adivinación corriente, la persona deberá servir a Ifá con gallina y babosas. Si sale para una mujer, se le dirá que ha cometido adulterio y que, hasta que no le confiese el acto a su esposo, no podrá tener hijos.
7.Aquí Obatalá era tramposo y jugador
En este camino, Obatalá guardaba el dinero de la gente de su pueblo que iba a Yoko Osha. Un día se puso a jugar con ese dinero ajeno y lo perdió todo, porque sus contrarios le hacían trampas. Al verse sin nada, sus enemigos difundieron la noticia por todas partes y le levantaron un gran araye. Cuando Obatalá supo lo que decían de su conducta, pensó que los perjudicados vendrían pronto a reclamarle, y mandó a construir una trampa delante de su puerta: un hoyo cubierto con ramas de árboles, hierbas y una estera encima. Quien llegaba a tocar a su puerta caía en la trampa y desaparecía.
Entre los afectados había un hombre que relacionó los rumores de la estafa con las extrañas desapariciones que por aquellos días ocurrían en el pueblo. Ese hombre fue a casa de Orúnmila, quien le hizo Osode, le vio este Odu y le marcó el Ebó indicado, advirtiéndole que cuando fuera a casa de Obatalá no entrara por la puerta y arrojara el Ebó sobre la estera sin pisarla, porque iba a descubrir una trampa.
Así lo hizo: cuando llegó y Obatalá le abrió, dejó caer el Ebó sobre la estera y este se hundió en el hueco. El hombre entonces dio la vuelta y entró por la puerta del fondo de la casa. Ya dentro, los criados le dijeron que Obatalá no estaba. El hombre puso el Ogún de Obatalá en el suelo, este se cayó, y Obatalá, al oír el ruido, se asustó y gritó. De esa forma quedó descubierta la trampa.
8.El camino del ajonjolí
En este camino vivía un Awó que padecía de la sangre, del pecho y de las vías respiratorias, y se sentía muy decaído. Mientras estuvo bien, la gente lo quería; pero cuando enfermó, empezaron a huirle. Aquel Awó adoraba mucho a Azojuano, y este a su vez lo quería mucho. Azojuano lo llamó, le preguntó qué le sucedía, y el Awó se lo contó todo. Entonces Azojuano le dijo que por la noche cogiera mucho ajonjolí y lo regara en las azoteas de sus enemigos.
El Awó cumplió la indicación, y al otro día, cuando el sol comenzó a calentar el ajonjolí, este empezó a estallar y se desató una gran epidemia en aquella tierra, donde habían botado al hijo de Oluo Popo. La gente, viendo lo que ocurría por la enfermedad, acudió a casa de Orúnmila, quien vio este Ifá y les mandó hacer Ebó con mondongo, y que compraran ejá chico, carne de res, ajonjolí, frijoles negros y colorados y gbogbo ashé. Así fue como se salvaron de aquel mal.
9.El palmero y el sembrador de caña
Un hombre tenía un terreno sembrado de palmas y, con el palmiche, se dedicaba a criar cerdos; llevaba una vida tranquila y sin ambiciones. Al poco tiempo, un forastero compró un terreno colindante, mayor que el suyo, y lo sembró de caña. Aquel personaje era ambicioso y sin escrúpulos, y al ver la fortuna que podía dar el cultivo de la caña, llegó a codiciar también el terreno de su vecino para sembrarlo y aumentar su riqueza.
El criador de cerdos, viéndose impotente frente a él, acudió a Orúnmila, quien le vio Iroso Fun y le marcó ebó con 2 gallos, tierra de palma, 2 clavos de línea, trozos de caña de azúcar y gbogbo tenuyen, con la indicación de llevarlo al pie del cañaveral de su vecino. A los clavos, después del Ebó, se les da de comer y se le ponen al Ogún de la persona.
Por aquellos lugares andaba un grupo de muchachos hambrientos y descalzos, que entraron al cañaveral buscando con qué saciar el hambre y encontraron el gbogbo tenuyen del Ebó. Se dijeron que, si se comían aquella comida, ojalá quien la había dejado siguiera haciéndolo todos los días, y así tendrían el sustento asegurado. Terminaron de comer y se quedaron allí conversando; sacaron cigarros y, con el fósforo ya encendido, oyeron los pasos del caballo que el dueño del cañaveral acostumbraba montar cada día para recrearse en su obra. Asustados, echaron a correr y, sin darse cuenta, dejaron caer el fósforo encendido, provocando un voraz incendio que arrasó todo el cañaveral y trajo la ruina del déspota y ambicioso personaje.
10.La guerra de Agayú y Obatalá
Agayú sostenía una guerra con Obatalá porque quería evitar que Olofin le concediera a este el poder sobre todas las cabezas. La condición que Olofin le había impuesto a Obatalá era conseguir un ashé muy estimado: unas eyele que anidaban en los techos de ciertas casas.
Obatalá acudió a Yemayá para pedirle ayuda en atrapar aquellas eyele. Extrañada, Yemayá le preguntó por qué necesitaba su ayuda, y Obatalá respondió que Agayú había llenado de serpientes todos los caminos. Yemayá le contestó que ella no podía ayudarlo, pero que fuera a casa de Orúnmila, que él lo sacaría de aquel aprieto. Orúnmila, enterado del problema, le indicó ir de su parte a ver a Shangó, para que subiera al techo donde estaban las eyele y las cogiera.
Cuando Obatalá localizó a Shangó y le dio el recado, Shangó emprendió el camino hacia la casa señalada, pero no pudo continuar porque estaba lleno de serpientes. Se subió a un árbol y vio a Agayú trepado en otro árbol cercano. Entonces bajó, volvió adonde estaba Obatalá y le dijo que no le era posible coger aquellas eyele porque estaban vigiladas, y que era mejor buscar a Elegba. Obatalá fue en busca de Elegba, quien aceptó ayudarlo con mucho gusto. Enterado minuciosamente del asunto, Elegba llenó un saco de eku, ejá y awado y lo fue regando por el camino hasta ahuyentar a todas las serpientes, y pudo avanzar sin ser molestado mientras cantaba:
Así logró acercarse a la mata donde Agayú estaba subido y escondido, y le dijo que se había enterado de que quería hacerle una trampa a Obatalá y que venía a ponerse de su parte. Agayú le preguntó qué clase de ayuda podía darle, y Elegba respondió que podía cerrarle los caminos a Obatalá. Agayú bajó de la mata y aceptó la alianza. Elegba sacó entonces una botella de otí y lo convidó a beber para celebrar el pacto; bebieron hasta que Agayú quedó completamente ebrio, y Elegba lo dejó abandonado allí y corrió hacia la casa en cuyo techo estaban las eyele, aunque no pudo escalarla. En eso oyó la voz de Shangó, que venía cantando, y lo llamó. Shangó se acercó, y al saber que Elegba no podía subir al techo por las eyele que necesitaba Obatalá, escaló fácilmente la pared, subió y las cogió. Por el camino venía Obatalá, y los tres fueron ante Olofin. Este, al ver a Obatalá con las eyele, le dijo: «Obatalá, te hago dueño de todas las cabezas; y a ti, Elegba, te concedo el poder de abrir el camino».
11.La traición de los hermanos
La reina de Dassa era traicionada por su hermana de sangre, que mantenía relaciones ocultas con el marido de la reina. Al descubrir la traición, la reina, que era hija de Omologú, maldijo la sangre de su hermana y la de su marido. Con el tiempo, cada uno de ellos empezó a padecer ciertas enfermedades de la sangre, y ambos murieron.
12.El jugador
Un hombre entregado al juego llegó a verse muy mal de todo por causa de ese vicio. Ante esa situación, decidió ir a ver a Orúnmila, quien le hizo Osode y en la vista le vio este Odu, y le dijo: «Tienes que dejar de jugar para que no pierdas más dinero, y así lo guardes para recibir a Babalú-Aye, para que resuelvas todos tus problemas».
13.La transfiguración de Awó Awa Lodé
En la Tierra Ñañabiarabiku vivía un Babalawo llamado Awa Lodé, que andaba siempre andrajoso y despidiendo mucha peste, pues vivía rodeado de perros a los que pretendía enseñar a hablar. Por esa razón Shangó lo tenía maldecido.
Un día Shangó decidió quejarse ante Obatalá por la indigencia en que vivía Awó Awa Lodé. Obatalá le respondió que fuera a buscar a Ogún para que lo ayudara a limpiar todo aquello, pero sin decirle nada todavía. Shangó mandó a buscar a Ogún y lo envió a casa de Obatalá. Por el camino, Ogún se encontró con Orúnmila, que le hizo osode, vio este odu y le advirtió que, cuando hablara con Obatalá, no lo contradijera en nada; pero que, si le pedía tierra de la casa de Awó Lodé, le contestara que para eso tenía que ver antes a Shangó.
Cuando Ogún llegó a casa de Obatalá, comenzó a cantar un suyere sobre Awó Awa Lodé y su estado de abandono. Obatalá le preguntó por qué cantaba aquello, y Ogún le contestó que esa era la forma en que vivía Awó Awa Lodé. Entonces Ogún y Shangó partieron hacia la casa del Babalawo. Al verlos llegar, este se asustó y trató de esconderse, pero Shangó lo agarró y con la lengua le arrancó las ropas andrajosas que llevaba puestas, mientras Ogún mataba a los perros. Después lo limpiaron todo, bañaron a Awó Awa Lodé, lo vistieron de blanco y lo mantuvieron amarrado durante siete días.
Awó Botamunroso, que vivía al lado, notó que en la casa de Awa Lodé ya no había peste y fue a investigar. Allí encontró a Shangó y a Ogún, quienes le contaron todo lo ocurrido. Viendo aquello, Awó Botamunroso le regaló 2 palomas a Awó Awa Lodé para que le hicieran rogación de cabeza. Los habitantes de aquella tierra, enterados de lo sucedido, empezaron a acudir a la casa y, al entrar, se maravillaban de la limpieza y la organización, por lo que muchos decidieron visitarla con frecuencia.
Pasados algunos días, Obatalá decidió ir a visitar la casa de Awó Awa Lodé. Cuando iba llegando se tropezó con Awó Botamunroso, que le rindió Mo-foribale y le contó la forma en que antes vivía Awó Awa Lodé. Obatalá dijo que, si era así, regresaba a su casa desde allí mismo; pero Awó Botamunroso le aclaró enseguida que todo aquello había pasado, porque Shangó y Ogún lo habían cambiado todo y ahora la limpieza y la pulcritud reinaban en aquella casa. Obatalá entró entonces y le dijo a Awó Awa Lodé: «Esta es la forma en que tú tienes que vivir para que tengas prosperidad y te sientas bien».
14.El engaño
Un Príncipe visitaba todos los días a una doncella y, cuando la familia se recogía, simulaba marcharse, se escondía y después entraba en el cuarto de la joven. Así lo hacía casi cada vez que la visitaba. Cuando ya llevaba cierto tiempo y vio que se estaba comprometiendo con la familia y que podía ser descubierto, y como no podía comprometerse porque tenía novia para casarse, decidió abandonar a la joven, y nunca más aquella familia volvió a ver al Príncipe.
Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.
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Los 16 odù de la familia de Iroso
Iroso Ate (Iroso Irete) · Iroso Batrupon (Iroso Otrupon) · Iroso Gan (Iroso Obara) · Iroso Iwori (Iroso Wori) · Iroso Ka (Iroso Ika) · Iroso Kalu (Iroso Kana) · Iroso Meji (Babá Iroso Meji) · Iroso Odi (Iroso Di) · Iroso Ojuani (Iroso Juani) · Iroso Sa (Iroso Sun Sun) · Iroso She (Iroso Oshe) · Iroso Tolda (Iroso Ogunda) · Iroso Tuarara (Iroso Otura) · Iroso Umbo (Iroso Ogbe) · Iroso Yeku (Iroso Makelekun)
