Iroso Meji (Babá Iroso Meji) – Odu de Ifá

Odu de Ifá · Nº 5 del Orden Señorial

Iroso Meji

Babá Iroso Meji

«Fue el que lanzó Ifá para aquel que le dio de comer a la mala fortuna y cambió el curso de la muerte; aquel que reguló las cosas de este mundo cuando le puso fin a cada una de ellas; para aquel que profetizó: “el que diga que los ojos de Orúnmila no ven, nunca estarán tranquilos en sus órbitas”».
I I · I I · II II · II II
Palabra sagrada

Rezo y súyere de Iroso Meji

Rezo

BABA IROSO MEJI OYOROSO APANTARITA BABA OYOROKO TO BEBE LOYOKUN. OLOKUN APANTARITA BEBE OYOROSO IROSO OLOKUN OSHE GBOGBO MO IYE TUTU ELEGUERE NI MEJI KOKOLO LOSHE YEWA ORISHA SHANGO DUPUE OLORUN KOKOIBERE. MAFEREFUN OSUN, ADIFAFUN ESHU.

Súyere

OLOFIN LOREYEO MODUPUE LORUN OLOFIN LOREYEO MODUPUE LORUN.

Naturaleza del signo

Iroso Meji es Ifá de

  • Peligro, pues se hace sufrir cruelmente a la persona.
  • Es el Odu Meji más importante de Ifá.
  • De fuego.
  • La profundidad de la tierra.

Representa

  • La tarde sin la luz del sol (poniente).
  • La sepultura.
  • El fondo del mar.
  • Lo desconocido.
  • El Tablero de Ifá.
  • El ocaso.
  • El trueno.
  • El rayo.
  • El vapor interno.
  • Las entrañas de la tierra.
  • El pájaro misterioso.
  • El espejo.
Fundamento

En este odu nace

  • El rito del Ituto.
  • El serrín (Iyé).
  • El árbol de Osun (el espíritu de Osun).
  • El rojo vino.
  • El cordón.
  • El pájaro Pedorrea.
  • El cardenal.
  • Las fosas mortuorias; este odu manda a todos los agujeros de la tierra.
  • El ashé Osun Naburukú.
  • La luciérnaga, o sea, el cocuyo, el que por virtud de Olofin alumbra las noches con su luz.
  • La bóveda de Osanyin.
  • Levantar Osun con Ifá, cuando se recibe.
  • Taparle la vista al Iyawó cuando lo llevan al Igbodun de Osha.

Marca

  • Suicidio y pérdida de la memoria.

Señala

  • Lágrimas: a los hijos de este odu se les enrojecen los ojos.
  • Vida corta, porque Oro-Iña se pregunta: «¿qué cosa hace mi hijo allá arriba, si nadie lo conoce, nadie lo comprende, nadie lo quiere? Yo deseo tenerlo junto a mí en las profundidades de la tierra».
  • Victoria de guerra.
  • Viaje.
  • Pequeños caminos, las armas del pueblo.
  • El corte del pelo indica la jerarquía.
  • Dispersión de los extranjeros.
  • Tranquilidad, paz y prosperidad.
Lo que dice el signo

En Iroso Meji habla

  • De que aquí es donde se derriban los árboles.
  • De que aquí Shangó le quitó los cuatro poderes a Osanyin.
  • De accidentes.
  • De miserias.
  • De trampas.
  • De sufrimientos: se usa la cascarilla para el sufrimiento.
  • Que este odu lo mismo anuncia desgracia que buenaventura.
  • De que es un Ifá fuerte y peligroso.
  • De que cuando se ve en un registro, se coge cascarilla y se unta tres veces en los párpados.
  • Que les da a los hombres las ideas y la humildad.
  • Que con agua no se apaga la candela.
  • Que el Awó al que le salga este odu no debe adquirir conocimientos rápidamente para que no se muera.
  • Las furias del cementerio.
  • Que aquí Shangó señaló dónde estaban las 16 posiciones.
  • Que este odu prescribe sabiduría, pero todo el mundo está pendiente de la persona.
  • Que son los ojos de la divina providencia.
  • Que la persona en el camino de su vida siempre encontrará la traición y las trampas de sus enemigos.
  • Que el Awó de este odu debe adorar y obedecer mucho a Oshún y ponerle cinco pañuelos amarillos.
  • La vista y la lágrima.
  • Que la persona está pasando mala vida.
  • De que la persona siente algo malo en su cerebro que no lo deja realizar lo bueno.
  • De que la persona no es legal, no cree en lo que se le dice.
  • De persona muy envidiada y que por eso tiene enemigos.
  • Que la persona llegará a estar bien.
  • De que usted está peleando con otra persona.
  • De que la persona está enferma de la vista y, si no se atiende, puede quedar ciega.
  • De persona muy popular y de gran estima de sus amigos.
  • De alimentar su cabeza y apoyarse en Ifá.
  • De apaciguar a Osun.
  • De problemas financieros y emocionales.
  • De que para resolver siempre tiene que estar haciendo sacrificio.
  • De misa espiritual, y de apaciguar a su ancestro, especialmente a su padre.
Tabúes del signo

Este odu prohíbe

  • No se puede portar cuchillo.
  • No se pueden usar ropas de óvalos.
  • No se puede ir al cementerio.
  • No se puede hacer Shangó ni Azojuano (San Lázaro).
  • No se come: plátanos indios, manzanos, marañón, ciruelas rojas, limón del santísimo.
  • No se pueden brincar huecos ni zanjas; en caso de tener que hacerlo, la persona se limpia con una otá, la tira al hueco o zanja y después brinca.
  • No se puede sentar en silla sin fondo.
  • No se usan plumas de loro.
  • No se puede ingerir ningún tipo de bebida alcohólica.
Consejos del signo

Este odu recomienda

  • Hay que respetar al mono, pues el Osanyin de este Ifá lleva cabeza de mono.
  • Ponga dentro de su Ifá una escalera chiquita.
  • Se duerme con dos velas encendidas.
  • Dentro de su Ifá, el Awó pone monedas de oro, plata, bronce y cobre.
  • Tenga cuidado con la candela: puede empezar por la cocina.
  • Dé gracias a Obatalá, que lo está favoreciendo.
  • No entre en ninguna casa que esté vacía.
  • No eche maldiciones.
  • No haga cambios con nadie para que la suerte no se le vaya.
  • Tenga cuidado con una trampa que le preparen para matarlo.
Ewe del signo

Hierbas del odu Iroso Meji

Ewe Ayo (guacalote), acebo, corazón de paloma, botón de oro, jobo, piñón de botija, mata de Ikin, vicaria blanca, árbol de Osun, ceiba, moruro, caoba, salvia, lirio, lino de río y meloncillo.

Sabiduría del odu

Refranes de Iroso Meji

  • Hay quien se saca un ojo por ver a otro ciego.
  • Nadie sabe lo que hay en el fondo del mar.
  • El que parió derecho, parió jorobado.
  • Iroso Meji es la fuente.
  • Los ojos que dicen que Orúnmila no ve, no están tranquilos en sus órbitas.
  • Sin obstáculos no hay éxitos.
  • Las cosas de este mundo son reguladas cuando cada una de ellas llega a su fin.
  • Dándole de comer a la divinidad de la mala fortuna, de seguro que viviré tranquilo.
  • Si me quejo, será peor para mí.
  • Yo sacrifico para Eshu y para los Ancianos de la Noche.
  • Yo saludo a la lluvia y al Sol cuando le cruzo los brazos.
  • Mis momentos más importantes son los atardeceres, a la caída del Sol.
  • Solo he venido al mundo y solo me iré, pero regularé todas las cosas de este mundo poniendo fin a cada una de ellas.
  • La vida nunca se debe vivir descuidada: una sonrisa para cada traición o engaño endulzará y alargará la vida.
  • El rojo encendido de la pluma de loro nadie puede apagarlo.
  • El que puede cambiar el curso de la muerte.
  • Mírate a los ojos y verás en ellos al mundo que te rodea.
  • Cuando el águila vive, el canario suelto no alcanza el nombre de rey.
  • El martillo robusto marca el piso con la cabeza.
  • El fuego se extingue, el Sol se oculta, mas el rojo de la cola del loro no se apaga nunca.
  • Él abandona la casa y regresa a la casa.
  • La vergüenza es una gran enseñanza.
  • Una mujer nunca valora a un buen marido hasta que haya tenido que tratar a un segundo.
Estudio del signo

Descripción del odu Babá Iroso Meji

Iroso Meji ocupa el quinto lugar del Orden Señorial de Ifá y, según algunos conocedores, es el Meji más importante de todos. Es un odu masculino, hijo de Noni y de Akasan, y representa el Tablero de Ifá: por eso su Iyefá lleva polvo de oro. Es el planeta incandescente, es fuego, y manda en todos los metales. Simboliza la tarde sin luz solar, la mitad del mundo del poniente, es decir, el ocaso y la caída del sol; también lo desconocido, las profundidades marinas, las entrañas de la tierra, el pájaro misterioso y el espejo. Su día propicio es Oye Riruriru, el día de la confesión, que es el miércoles; su planeta regente es Ole Agba, Mercurio; su metal, el azogue, y el color para vestir, el amarillo canario.

En este odu se conocieron el aserrín, el árbol de Osun —árbol de madera roja africana—, el color rojo vino y el cardón; nacieron el pájaro pedorrea y el cardenal, y se crearon las ensaladas. Su pájaro es el judío. Aquí es donde se derriban los árboles, se crearon las fosas mortuorias y por eso este signo manda en todos los huecos y agujeros de la Tierra; aquí se forman las ensenadas y nace el rito del Ituto. También nace aquí el cocuyo, que por virtud de Olodumare alumbra las noches con su luz, y el ashé conocido por Osun Naború. Habla de accidentes, de miseria, de trampas y de sufrimientos: se usa la cascarilla para el sufrimiento, y cuando el odu aparece en una adivinación se coge cascarilla y se unta tres veces en los párpados. Es un Ifá fuerte y peligroso, pues hace sufrir cruelmente a la persona, y lo mismo anuncia desgracia que buenaventura.

En Iroso Meji hablan los Orishas siguientes: Eshu, Eleniní, Ikú, Otá Olé, Shangó, Olokun, Sankpana (San Lázaro), Olodumare, Orishanlá, Oduduwa, Osun, Agayú, Yemajá, Yewá, Oshún, Ogún, Osanyin, Nana Burukú, Juero y Obatalá. Hablan además todos los dioses marinos. Aquí habla Oduduwa Alukosa, el espíritu de Oduduwa que es Okali, «el vigilante», y el espíritu de Osun, «el bastón». El Egun que acompaña a este odu se llama Ebidi Jawofiya Lule. Fue en este signo donde Shangó y Oke iniciaron un pacto para que naciera el poder de la piedra de rayo (Odu-Ará), y en él Shangó se llamó Ologbun Eyila Shebora; aquí Shangó enseñó las dieciséis posiciones y le quitó los poderes a Osanyin. Y fue aquí donde las doscientas deidades despreciaron a Eshu: por eso la clave de este odu es el sacrificio múltiple y sistemático a él, pues Eshu le proporciona muchos bienes a quien le sacrifica. Iroso Meji es, además, el capataz de los ladrones.

Este odu habla de personas muy populares y de gran estima entre sus amigos, pero que necesitan cuidar su salud, alimentar su cabeza y apaciguar a Osun, apoyándose siempre en Ifá y sus principios. Cuando la persona se siente desalentada y pierde el interés en lo que hace, se debe consultar Ifá y apaciguarlo. Iroso Meji denota dificultades financieras y emocionales; pero, por dura que parezca la vida, la persona se mantendrá mediante el sacrificio, y deberá rechazar toda idea o pensamiento maligno. Aquí las cosas no flotan con facilidad: cumplir cualquier propósito exige más trabajo de lo normal, y el signo demanda una reflexión cuidadosa acerca del futuro, sin olvidar la expresión «el hombre propone y Dios dispone». Este odu requiere una misa espiritual anual, y honrar a los ancestros, particularmente al padre, esté vivo o muerto. Los nacidos bajo este signo deben hacer las cosas sin prisa, tener paciencia y esperar a que los tiempos difíciles pasen, recordando que las condiciones no son permanentes.

El hijo de este odu es muy envidiado: deberá ser modesto y no subestimar a nadie, ni siquiera a sus amigos. Se le trabaja con brujería, y por eso hay que rogarse la cabeza con jicotea macho. Sus hijos guardan profundos secretos y señalan lágrimas: se les enrojecen los ojos. Son personas de carácter fuerte, incomprendidas, a las que les gusta usar uniforme militar; quieren llevar o hacer las cosas a su manera, y cuando se encierran en una situación es mejor dejarlas, pues por la violencia pueden llegar hasta matar. La persona es organizada para sí, guarda silencio, es discreta y hermética con todo lo que se le confía: prefiere la muerte antes que hablar. Es majadera en el hogar y siempre está amenazando con abandonarlo; tiene problemas con los demás porque es dominante y pretende que todos sean como ella. La violencia y la ira la pierden.

Fue aquí donde Oro-Iña y Agayú querían llevarse a su hija a las profundidades de la tierra; por eso el hijo de este odu no debe decir jamás «que nadie lo comprende, que nadie lo quiere y que está pasando trabajos». La persona no está conforme con lo que tiene porque ha pasado trabajos, pero cada vez que salga a afrontar la vida notará la diferencia; piensa irse de su casa creyendo que en otro lado estará mejor: cuidado, no vaya a regresar con la cabeza baja y avergonzado, porque no se sabe lo que se tiene hasta que se pierde. Aquí los padres piensan que el hombre que usted tiene no es el indicado: oiga sus consejos, pues la persona de este signo es traicionada a menudo y no debe confiar en nadie ni hacer amistades profundas; sus padres son sus mejores consejeros. Si es hombre, lo salvará una mujer, y viceversa; la mujer de este odu debe casarse con un Babalawo, y aquí la mujer busca muchos problemas como consecuencia de su curiosidad.

En este odu se ponen los dedos del centro de la mano sobre los ojos, se cierran y se piensa en lo «que ven mis ojos»: Iroso Meji es el ojo de la divina providencia. Este signo prescribe sabiduría, pero todo el mundo está pendiente de la persona. Señala victoria de guerra, pequeños caminos, tranquilidad, paz, prosperidad y dispersión de los extranjeros; también destrucción de casa y desajuste, indigencia y aplastamiento. Aquí nació la hendidura de la columna vertebral, por lo que hay que cuidarse de cargar pesos. La persona es muy calurosa y no debe vivir en lugares secos; debe saludar al Sol y a la lluvia. Hay que cuidarse de parásitos y lombrices intestinales, y no se matan lombrices. No se encienden fogatas ni se mira el Sol de frente, para evitar enrojecimiento o quemaduras en los ojos, y se debe controlar el llanto, pues aquí de cualquier cosa se llora. No se puede ir a velorios, no se deben cambiar las pertenencias para que la suerte no se vaya, y la persona debe darse siempre a respetar. Tampoco puede permanecer encerrada: necesita libertad para moverse y actuar, y no debe tener pájaros enjaulados.

Por este odu se usa un collar rojo hasta el ombligo y una pluma de loro para la envidia; se usan espejuelos oscuros y se le da un carnero a Shangó. Se debe tener un resguardo, y se respeta al mono porque su cabeza se utiliza en dicho resguardo. El Ifá del Awó de este signo lleva dentro, como secreto, una escalera, monedas de oro, plata y cobre, y algodón. Se debe recibir la deidad Oduduwa con un Osun de cuatro columnas y sus respectivas herramientas, y hay que recibir a Olokun. Se debe adorar a Shangó y a Obatalá, y respetar mucho a Oshún y a Yemajá: el Awó de este odu debe adorar a Oshún y ponerle cinco pañuelos amarillos. El día que el hijo de este signo se inicie en el culto de Osha no se le puede raspar la cabeza: tiene que hacerse corona, pues el corte del cabello indica jerarquía. Se les regala siempre a los limosneros.

Los hijos de este odu no pueden hacerle ni consagrarle a otra persona ni Shangó ni Sankpana (San Lázaro). Para cuidarse el estómago deben tomar zumo de limón del santísimo, y no comen plátanos indios, manzanas, marañones, ciruelas rojas, mamey, carnero, gallo, nada rojo ni vino tinto. No usan ropa de óvalos ni se sientan en sillas desfondadas. Si no se adquieren rápido los conocimientos, de seguro se muere joven. Hay que tener cuidado con caer preso por desobediente, y la mujer debe cuidarse durante el período menstrual y no hacer disparates. A los hijos de este signo nadie puede quitarles la vida: solamente Olodumare, pues cuentan con esa virtud. Si la persona pretende cruzar el mar, debe hacer sacrificio y preguntarle a su Ángel de la Guarda.

Nace aquí la bóveda de Osanyin, y nace también que la chiva que se le da a Orúnmila la toquen todos los Babalawos con su frente contra la frente del animal, con el súyere «Pairo Pairo Ikú Ofo Ri Buyema», aguantando la soga que después se pondrá dentro de Orúnmila. A Eshu se le pone un güiro agujereado con cocuyos adentro. El Babalawo de este odu, de vez en cuando, pone a Obatalá debajo de su cama y duerme esa noche con dos velas encendidas, y se le debe dar de comer a la divinidad de la Tierra (Otá Olé). La persona no debe realizar trabajos en conjunto con otra, pues puede cargar la culpa ajena y verse en problemas de justicia; tampoco debe permitir que personas ajenas vivan en su casa, y debe sacrificarle un perro a Ogún.

Para salvar a una persona atada por la brujería, el Babalawo marca en el tablero de Ifá el odu Iroso Meji con el Iyefá y pronuncia el siguiente encantamiento:

«Leopardo de negra lengua (falsa hierba), ojos de lengua negra de leopardo, no me traigas a mí el daño: llévaselo a mi enemigo».
La voz del oráculo

Dice Ifá: consejos y sacrificios del odu

Cuando Iroso Meji aparece en la adivinación, al adivinado se le aconseja lo siguiente, según su situación:

  • Para una persona que se encuentra en dificultades provocadas por la influencia de sus enemigos: sacrificar un gallo a Eshu, y dos palomas blancas, cuatro ñames y una bolsa de dinero a Orúnmila, con el fin de que venza la guerra y recupere poco a poco su prosperidad. Hay que advertirle que, de no realizar el sacrificio a tiempo, solo hará más fuertes a sus enemigos y más débil económicamente a sí misma, hasta el punto de tener que pedir dinero prestado para poder realizar los sacrificios prescritos.
  • Si el adivinado es un joven que pretende a una mujer y no es atendido como desea: sacrificar dos gallos, uno a Shangó y otro al fondo de un pilón puesto boca abajo; en la punta de un pañuelo blanco amarrará algo de lo que raspe del pilón, y lo pasará disimuladamente por la cara de la muchacha, con el fin de que ella vea en él lo que justamente le favorece.
  • Si es una mujer pretendida por dos o más hombres: antes de decidirse debe analizar muy bien su elección, pues es posible que esté valorando de forma desacertada a su posible pareja.
  • Usted debe sacrificar un pargo (Ejá Bo) a su cabeza para evitar caer en una trampa que le han tendido, y que consiste en un objeto que le han dado a guardar.
  • Para quien atraviesa una difícil situación económica: sacrificar un gallo, una gallina, una paloma, un pescado, anzuelo y pita al mar, que Olokun le traerá la prosperidad. Usted debe recibir a Olokun.
  • En este odu debe sacrificarse a Olokun lo que Ifá prescriba, para evitar la pérdida total o parcial de la vista.
  • Cuídese mucho de la envidia que pueda despertar en los demás, pues puede traerle fatales consecuencias; y nunca se permita sentir envidia por persona alguna: así evitará que caiga sobre usted la maldición divina.
  • Nunca entre de primero en ninguna casa o habitación, para que no lo acusen de algo que no hizo o caiga usted en una trampa.
  • Sacrifique un gallo, una soga, una escalera y manteca de corojo a un hueco, para evitar caer en una trampa. No cruce hoyos a menos que les dé de comer.
  • Para una mujer con problemas menstruales: sacrificar cinco gallinas a Orúnmila, ofrendando una cada día. Este sacrificio sirve también para la mujer que desea tener hijos y no sale embarazada.
  • Cuando el odu sale para una mujer ansiosa por tener un hijo: haciendo sacrificio quedará embarazada y tendrá un varón, que deberá ser Babalawo.
  • Para una persona a la que han llamado para realizar un viaje: sacrificar cuatro gallos y una bolsa de dinero a Eshu para evitar un peligro inminente, ya que en ese viaje descubrirá algo de suma importancia. Usted viajará mucho.
  • Usted será propuesto para un título o cargo que puede llegar hasta el gobierno: sacrifíquele a la deidad Olokun lo que le indique Ifá y lleve el sacrificio al mar, para que pueda desempeñarse sin tropiezos y con éxito, y que la muerte no se interponga entre usted y el cargo.
  • Sacrifique a Orishanlá dos gallinas, dos palomas, una escalera de dieciséis pasos y una bolsa de dinero, para que no pierda el cargo o título del que lo quieren desplazar. Sacrifíquele además a Olokun lo que prescriba Ifá, para evitar ser víctima de una celada que le haga perder su posición.
  • Dele de comer a Ifá lo que prescriba Orúnmila para no perder la memoria.
  • Sacrifique un pescado y cinco pañuelos amarillos a Oshún, y una escalera, algodón y una bolsa de dinero a Orúnmila, para que pueda ocupar el cargo o título para el que está propuesto.
  • Aquí la persona conocerá el sufrimiento, pero no morirá por ello.
El guardián del odu

Eshu-Elegba de Iroso Meji

Eshu Iroso Meji

Este Eshu es de masa; lleva cuatro caras y cuatro cuchillas distintas: una de cobre, una de hierro, una de acero y una de metal blanco. Dentro de la abertura que tiene se le echa una tablita lavada y comida con el odu Iroso Meji.

La carga lleva: cuatro Ikines chiquitos lavados en todas las clases de tierras, cuatro peonías, cuatro pimientas de guinea, cuatro pedacitos de nuez de kolá, cuatro granos de maíz tostado, cuatro pedacitos de coco, manteca de corojo, una piedra (se pregunta de dónde es), miel de abejas, manteca de cacao, aguardiente, jutía y pescado ahumado, arena de mar, agua serenada de la pila, tierra de la casa, huevo de gallina, tres piedras chiquitas, tierra de la cueva del cangrejo, arcilla roja, carapacho de jicotea, omiero, cinco centavos, un realito, una pieza de dos centavos, tierra de las cuatro esquinas y de la puerta de la casa del interesado, y demás carga de los Eshus.

Se pregunta si la carga está completa; si dice que no, se completa con lo que diga Orúnmila. Este Eshu deberá comer un pescado fresco.

La salud en el signo

Enfermedades que aquejan a los hijos de Iroso Meji

  • Gripe y otras epidemias.
  • Virosis.
  • Problemas menstruales.
  • Problemas en el parto.
  • Padecimientos de la vista (enrojecimiento o ceguera).
  • Problemas con la memoria.
  • Padecimientos de la columna vertebral.
  • Extremidades lisiadas por caídas o quemaduras.
  • Parásitos o lombrices intestinales.
  • Enfermedades o erupciones de la piel.
Trabajos del signo

Obras del odu Iroso Meji

Ebó secreto

Un chivo mamón, un cojín, 1 gallo, 2 gallinas, 3 pitas, 3 cocos, 1 botella de aguardiente, miel, 3 cazuelas chiquitas de barro, tierra de las cuatro esquinas, mucho dinero.

Obra para la impotencia

Se coge hierba la sangre, palo caja, tengue, jagüey, doradilla, guisazo de caballo, mastuerzo, 5 hojas de prodigiosa de la punta de la mata, los huevos del chivo que se le da a Oshún, del gallo de Eshu y del carnero de Shangó; todo se pone a hervir en 6 litros de agua para que quede en uno. Cuando esté frío se cuela, se rezan los 16 Mejis en el tablero, después se pone Ogunda Meji y se le pregunta a Orúnmila si está bien para la fortaleza sexual; si dice que sí, se le echa el ashé al litro de agua y se toma media taza en ayunas y otra por la noche, antes de acostarse.

Obra para Iré

Se cogen 4 plátanos verdes machos y se prepara una pomada con manteca de corojo, cacao y cascarilla; se unta en las manos y se llama a Shangó. Se reza Iroso Meji, se frotan bien los plátanos de arriba abajo y se le ponen a Shangó 6 días; después se llevan con un lazo rojo a una ceiba, poniéndolos hacia el poniente para Iré; si es para guerrear, se ponen al naciente.

Obra para resolver problemas de dinero

Se hace Ebó con 2 chivos, 4 palomas, gallo y mucho dinero: un chivo para Oshún y otro para Eshu.

Obra para alejar el atraso

Se hace Ebó con chivo mamón, una flecha, un palo, 3 piedras, un jio-jio y mucho dinero.

Obra para vencer situaciones duras

Se hace Ebó con 17 insectos distintos, un chivo, un carnero, todo lo que se come y mucho dinero; también se le pone a Eshu un güiro agujereado donde se meten muchos cocuyos.

Obra contra la destrucción de la casa

Se prepara un Osun de tres columnas que se remata por una palma. De ese Osun se cuelgan las siguientes piezas: 2 escaleras, una espada, un arco y flecha, una flecha venablo sin arco, 2 ojos y un sol. Esto se carga con hierba de lavatorio que se pone a comer sangre del gallo y de la paloma, y con esto un Inkin; en cada columna, cabeza de paloma, cáscara de huevo de gallina sacada, jutía y pescado ahumado, maíz tostado, peonías, palo moruro, manteca de corojo, cacao y aguardiente. Esto come en el techo de la casa dos palomas: una blanca y otra carmelita.

Obra con Obatalá

Se le ponen 16 plátanos a Obatalá. El Awó de este odu pone a Obatalá de vez en cuando debajo de la cama y duerme con dos velas encendidas ese día.

Nota ritual: por Ikú

En este Ifá, por Ikú, se hace Ebó con un palo moruro del tamaño de la persona y después se le encaja encima un Osun de 4 columnas cargado. Este palo con el Osun se entierra en el patio bien firme, se cementa y se carga; nunca se mueve de ahí, y en ese lugar se le da de comer. Esto es para alargar la vida del Awó.

Trabajo para los enemigos

Tres macaos y tres babosas se machacan; el nombre de los enemigos, semillas de algodón y de piñón de botija, sal en grano, una guinea (dada a Ogún la cabeza), 21 pimientas de guinea; se reza Otura Ka. Se coge palo pierde rumbo, amansa guapo, cambia voz y ayúa, todo hecho polvo, con el nombre del enemigo, en una cazuela chiquita o lata chiquita, y se hace una lámpara con palmacristi, manteca de corojo, luz brillante y aceite; esto se hace al pie de Ogún 7 días. A este material se le da sangre de una guinea y se entierra con el nombre del enemigo.

Se hace Ebó de Oshe Bile con un pescado chiquito fresco, un cuchillo, soga, una navaja, un jio-jio y una paloma. El pescado se pica a la mitad con el cuchillo: la cabeza es uno, la otra parte es el enemigo; se le unta manteca de corojo y se tapa, y la cabeza del pescado va con él. Se tiene todo preparado con el material de arriba, se rellena el pollo, se entiza con hilo blanco y negro y se entierra. Dios nada más podrá matarlo, porque a los hijos de este odu les pasa lo que ellos quieran.

Las historias del signo

Patakíes del odu Iroso Meji

Estas son las historias, eses y caminos que la tradición recoge para Babá Iroso Meji, el odu que en el Cielo fue llamado Akpejo Uku: el hombre que puede alterar el curso de la muerte.

1.El nacimiento del odu Babá Iroso Meji

Los Sacerdotes de Ifá que le hicieron adivinación a Iroso Meji antes de partir del Cielo se llamaban Airoro Sowo Gini Moko, Irawo Bese Leyin Era y Oju Imo Kirawo Matu Eron Se. Le aconsejaron hacer sacrificio a la Divinidad de la desgracia o del infortunio —Elenini en yoruba, Idogo en Benin— con un gallo y una tortuga de tierra, más un chivo macho para Eshu, y ofrecerle además un guineo a su Ángel de la Guarda. Él se negó a hacer cualquiera de los sacrificios, y así bajó al mundo, donde ejerció el arte de Ifá. Fue tan pobre al crecer que no podía permitirse casarse, y mucho menos tener hijos; las dificultades llegaron a ser tan severas que, por pura frustración, decidió botar sus semillas de Ifá.

Entonces tuvo un sueño en el que su Ángel de la Guarda se le apareció para decirle que él mismo era el responsable de sus problemas, por haber rechazado caprichosamente el sacrificio prescrito. Al despertar llamó a su Ifá, y comprendió que quien se le había aparecido durante la noche era su propio Ángel de la Guarda. Enseguida hizo el sacrificio a su Ifá y le dio un chivo a Eshu. Su Ifá le aconsejó regresar al Cielo y presentarse ante Olodumare, de quien no había obtenido permiso para venir a la Tierra; y para ese viaje debía llevar un gallo, una tortuga, un paquete de ñame, un calabazo de agua, un calabazo de aceite, pimienta, quimbombó y tabaco en polvo. Lo consiguió todo y lo empaquetó en su bolsa de adivinación.

Tras una larga jornada llegó a la frontera entre el Cielo y la Tierra, y tuvo que cruzar siete colinas antes de alcanzar su destino. Fue directamente al Palacio Divino, donde lo recibió la cuidadora de la habitación divina: la divinidad del infortunio, Yeye Muwo, la madre de los obstáculos. Se arrodilló y proclamó que venía con toda humildad a renovar sus deseos terrenales. Yeye Muwo le respondió que era demasiado temprano para pedir deseos, pues no había comida en la casa; pero él fue sacando de su bolsa la leña, el agua, el aceite, la pimienta, la sal, el quimbombó, el tabaco en polvo y, finalmente, el gallo: todo lo que la madre de los obstáculos le fue exigiendo como táctica de dilación. Iroso Meji venía preparado de manera absoluta.

Autorizado al fin a pedir, y como estaba prohibido arrodillarse sobre el suelo desnudo, lo hizo sobre la tortuga que había traído de la Tierra. Pidió todos sus deseos y Olodumare lo bendijo con su maza divina. Al escuchar el sonido de la maza, Yeye Muwo terminó a toda prisa de cocinar; pero antes de que saliera de la cocina, Eshu le hizo señas a Iroso Meji para que partiera de inmediato hacia la Tierra. Cuando la madre de los obstáculos preguntó por el hombre que pedía deseos, el Padre Todopoderoso respondió que ya se había marchado. Ella quiso saber por qué no se le había obligado a pedir también deseos malos, y Olodumare replicó que no tenía por costumbre intervenir cuando sus hijos pedían. A pesar de todos los regalos recibidos, Yeye Muwo salió de inmediato en su persecución, cantando:

ARIRO SOSO GINI GINI MOKO IRAWO BE SESE LE EYIN ERON OJU IMA KI IRAWO MA TU ERON ISE OLO ORIRE OMOMI DURO DEMI BUWO OOO.

Él le respondió con un refrán del mismo canto: ya había hecho sacrificio y pedido sus deseos, de manera que no quedaba nada; y mientras cantaba, corría atemorizado. Al ver que no podía alcanzarlo, Yeye Muwo se quedó quieta, estiró su pulgar y le laceró la espalda. Esa es la línea hendida que corre a lo largo de la columna vertebral hasta el día de hoy, y que está ahí para recordarnos que la única forma de escapar del largo brazo del infortunio es haciendo sacrificio. Con esa marca, Yeye Muwo proclamó ante Iroso Meji —y con él ante el resto de la humanidad— que nadie recordará sus deseos celestiales al llegar a la Tierra, porque los ojos no pueden ver la parte de atrás del cuerpo; y que antes de ver sus deseos hechos realidad, cada cual tendrá que andar a tientas en la oscuridad por largo tiempo y pasar mucho trabajo.

El dolor de la herida hizo que Iroso Meji perdiera el conocimiento y cayera en un trance de oscuridad total. Al despertar se halló en su cama, en la Tierra, habiendo olvidado todo lo sucedido; se dedicó entonces a su negocio y con el tiempo prosperó. Ese estado de oscuridad simboliza el tiempo que Ifá se mantiene en el aceite de palma antes de que se le traiga a la vida; y simboliza también el período de gestación que vivimos en el útero, durante el cual perdemos todos los recuerdos de lo que planificamos hacer en la Tierra.

2.Los trabajos celestiales de Babá Iroso Meji

Se conoce muy poco de los trabajos celestiales de Iroso Meji, a quien se asocia con dos trabajos principales y uno menor en el Cielo. Él hizo adivinación a todas las divinidades antes de que partieran del Cielo hacia la Tierra. Allá era llamado Akpejo Uku, es decir, el hombre que puede alterar el curso de la muerte. Les aconsejó a las doscientas divinidades que, al llegar a la Tierra, se abstuvieran de dictar leyes y regulaciones inflexibles, porque las leyes rígidas engendran la evasión; y las orientó a buscar el apoyo de Eshu ofreciéndole un chivo macho. Ellas se negaron, porque tradicionalmente todas menospreciaban a la divinidad del timo —la timadora, embustera y estafadora—, y Orúnmila fue el único que le ofreció el chivo a Eshu.

Todas las divinidades partieron para la Tierra, y tan pronto se establecieron en ella, el primer mandato que decretaron fue este: cuando cualquiera de ellas peinara canas, debía regresar al Cielo. En consecuencia, cualquiera que encanecía moría, cada uno a su turno. Con el tiempo le llegó a Orúnmila su momento de peinar canas, y en cuanto estas predominaron en su cabeza, las demás divinidades le recordaron que era su turno de morir. Él estuvo de acuerdo en que, en efecto, era el momento de regresar a casa. Pero mientras tanto sondeó su Ifá, que le aconsejó sacrificarle un chivo a Eshu; debía además moler ñame de agua seco mezclado con cenizas, echar ese polvo en una bolsa o saco de rafia de palma y amarrarlo a la entrada principal de su casa; luego serviría un puerco para agasajar con él a todas las restantes divinidades. Así lo hizo todo.

Llegó el día de la comida, que se suponía sería su fiesta de despedida antes de partir para el Cielo. Tradicionalmente estaba prohibido entrar a la casa de cualquiera de las divinidades llevando puesto el gorro; de modo que, en cuanto cada invitado llegaba a la entrada de la casa de Orúnmila y se lo retiraba, Eshu le rozaba el pelo con el polvo contenido en la bolsa situada en la entrada, y el cabello del visitante se ponía cano al instante. El invitado volvía a colocarse el gorro tras traspasar la puerta. El ritual se cumplió con cada una de las divinidades visitantes sin que ninguna lo supiera.

Acabado el agasajo, todas le preguntaron a Orúnmila cuándo iba a morir. Él respondió que ya había terminado los preparativos para esa noche, porque estaba muy satisfecho de participar en la muerte masiva que estaba a punto de producirse. Le preguntaron qué quería decir con «muerte masiva», si él era la única divinidad designada para morir. Entonces les explicó que, como no era el único de cabellos canos, concluía que todos debían morir simultáneamente; les pidió que se quitaran los gorros, y todas comprobaron con asombro que estaban completamente canosas.

Perplejas ante la situación, dictaron muy rápido una resolución unánime: desde ese momento en adelante, solo los suficientemente viejos para morir deben morir. La resolución dejó claro que la aparición de canas en la cabeza no constituiría por más tiempo la vara para medir el tiempo de la muerte. Así fue como Orúnmila cambió el decreto mórbido de las divinidades; porque si esa ley hubiera persistido, nadie viviría en la Tierra más de cuarenta o cincuenta años.

3.Ifá Alaaye toma la corona de Odere

En esa etapa de su vida, Iroso Meji se había vuelto muy próspero y su popularidad se había expandido por todas partes. Tenía otros Sacerdotes de Ifá sirviendo bajo su tutela, y uno de ellos era llamado Ojikutu Kutu Gbede. Una mañana, Ifá Alaaye vino por adivinación, y el sacerdote que se la hizo le dijo que sacrificara rápidamente a consecuencia de un suceso venidero: debía hacerlo con siete garrotes, de manera que ganara una corona que estaba rondando cerca de él; y debía hacer otro sacrificio con siete chivos, una chiva, un cerdo, un carnero y su propia indumentaria de vestir, con el fin de sobrevivir a una inminente batalla. Él hizo el sacrificio, pero con solo tres chivos para Eshu.

Era el momento de escoger nuevo rey para el poblado de Odere, donde vivía Iroso Meji. El favorito era Ifá Alaaye, pero todas las miradas se viraron hacia un hombre llamado Ogunlana. Ifá Alaaye regresó a preguntarle a Iroso Meji por qué su nombre no era mencionado en la candidatura; este sondeó a Ifá, y el oráculo reveló que Eshu seguía esperando cuatro chivos más, y que se agregara un tambor al sacrificio. Lo completó muy rápido. A la noche siguiente, Eshu se levantó y tocó el tambor por todo el pueblo cantando:

OGÚN DEE, AYAA JAMAGUERE GIRI GIRI.

Era una canción que anunciaba la cercanía de la guerra, y el pueblo de Odere completo se escondió en sus casas. Aquella noche, Ogunlana —el candidato favorito al trono— perdió a su esposa más antigua y a su hijo más joven, y el dolor y la melancolía le hicieron perder el interés en la candidatura. Hubo además tanta confusión y devastación en el pueblo, que todos los que lo favorecían estaban muertos, perdidos o de luto. Cuando la candidatura real se desmoronó, solo quedaba Ifá Alaaye: tomó la corona y se regocijó en extremo, y fue a darle las gracias a Iroso Meji con muchos regalos, en agradecimiento por la adivinación y el sacrificio hecho por él.

4.Se adivinó para Iná, Eyin e Iko

Oliyebe adivinó para Iná (el fuego), para Eyin (la fruta de la palma) y para Iko (las ramas de la palma). A cada uno se le aconsejó sacrificar una estera y tela amarilla, pero solo Iko realizó el sacrificio. Cuando murió su padre, que era un jefe, Iná se instaló como jefe: la lluvia vino y lo destruyó. Eyin se instaló como jefe también, y la lluvia vino y lo destruyó. Entonces Iko se instaló como jefe, y cuando la lluvia vino, se cubrió con la estera del sacrificio; al terminar de llover, Iko se quitó la estera y no murió. Así conservó el título de su padre por largo tiempo.

5.Se adivinó para Iroso cuando iba a tener un hijo

Okakaraka Afowotiku e Idasegberegberewako adivinaron para Iroso cuando iba a tener un hijo. Le dijeron que la vida del niño sería muy dura y que sería difícil hacer dinero para mantenerlo; pero que, si quería virar la situación, debía sacrificar dos babosas. Él no realizó el sacrificio. Por eso los hijos de Iroso Meji encontraron la vida difícil: porque su padre no sacrificó.

6.Se adivinó para el Gallo

Iseserefogbese Ye fue quien adivinó para el Gallo, y le pidió que ofreciera su cresta roja y 2200 cauríes como sacrificio. Él se negó a ofrecer su cresta. El Babalawo dijo entonces que al Gallo debían matarlo, y el Gallo respondió: «que así sea». El Gallo rehusó dar la cresta porque lo tomó como una obligación en la vida: la Muerte.

7.Se adivinó Ifá para la Cabeza

Adeshi fue el Awó que adivinó para la Cabeza cuando iba a recibir un gorro de Santo. Dijo que nadie podía ponerse un gorro de Santo si no había un derramamiento de sangre, como es imposible tener dos gorros. Es por eso que los nacidos en este odu encuentran difícil la vida si no sacrifican.

8.La adivinación al cocodrilo

El cocodrilo fue en muchas ocasiones una criatura desamparada: mientras vivía en el Cielo solo tenía su boca para comer, hablar y defenderse. Cuando se preparó para venir al mundo, se dirigió a Orúnmila para consultarse sobre qué hacer para vivir feliz en la Tierra, y fue aconsejado a sacrificar un serrucho, una sierra de hierro y un chivo macho para Eshu. Hecho el sacrificio, le fue dada una segunda boca: su cola, hecha de la sierra o serrucho sacrificatorio. Con esa segunda boca debía defenderse y luchar por su alimento, pero fue advertido de no ser desagradecido con su adivinador. Por eso, al llegar a la Tierra siendo un anfibio, el cocodrilo usa su cola para batir y debilitar a su víctima, y entonces, con su boca real, la hunde dentro del agua. El cocodrilo puede tragarse cualquier cosa, menos las semillas de Orúnmila (Ikin): el día que se las trague, seguramente morirá.

9.La adivinación al pez y a la rata para que se multiplicaran

Iroso Meji hizo adivinación a la rata y al pez, cuando venían para la Tierra, con el siguiente conjuro:

EJEJI LAASUN LERE, EJEJI LAASUN EJI LOMO EKU SUN LOKO, ODETA EJI LOMO EJA SUN LOMI, ODETA. t. Los machos y las hembras se aparean para que se multipliquen. Dos ratas deben acoplarse en la Tierra para engendrar una tercera rata. Dos peces deben aparearse en el agua para engendrar un tercer pez.

Ellas querían saber qué hacer para multiplicarse mientras estuvieran en la Tierra. Él les orientó hacer un sacrificio con una gallina, un poco de ñame, una calabaza de agua y un melón fermentado (ugbodo ogidi en yoruba, ewario en Benin), para preparar con todo una sopa. Usó los materiales para servir a su Ifá y le suplicó bendecir sus ofrendas con niños; también preparó vegetales para que la hembra del pez y la rata hicieran una sopa, para su consumo, con partes del sacrificio —especialmente con la molleja—, sopa que debía ser consumida por ellas y por sus maridos. Poco después, la rata y el pez salieron en estado, dieron a luz en tres meses y pronto se multiplicaron a pasos agigantados.

Si este odu aparece para una mujer que está ansiosa por tener hijos, se recogen las hojas apropiadas para preparar una sopa con la molleja de la gallina usada en el sacrificio a Ifá, y seguramente saldrá en estado.

10.Cómo surgió la lombriz de tierra

El primer trabajo que Iroso Meji hizo al llegar a la Tierra fue para una hermosa mujer que se había casado con la Lluvia en el Cielo. Un hombre llamado Ojo Dudu Bolojo Ra Le Lede Orun fue quien hizo la adivinación para ella, y le aconsejó hacer sacrificio a Eshu con un poco de cenizas, sal, las pencas secas de una palma, hojas secas y un chivo macho. También le dijo que no abandonara a su marido, con el fin de evitar una incapacidad física que podía tullirla. Ella ni hizo el sacrificio ni tuvo en cuenta el consejo de no divorciarse.

Tan pronto se encontró en la Tierra con un hombre llamado Orun, el Sol, que era más apuesto, menospreció a su anterior marido, porque su domicilio le parecía demasiado sucio, húmedo y frío para el confort. Soltó un suspiro de alivio diciendo que al fin había encontrado al hombre apropiado y, en desafío al consejo recibido, se fue a vivir con el Sol. No mucho después, el hogar del Sol comenzó a calentarse: el tiempo se volvió muy caliente y seco, y ella, que no estaba acostumbrada al calor intenso, se sentía muy incómoda; comenzó a evitar a su nuevo marido y abandonó la casa buscando un domicilio más fresco.

Cuando el Sol se percató de que ella lo estaba abandonando, preparó una vara con fuego y la visitó en su escondite; al marcharse le pidió que lo acompañara, y ella aceptó. Al llegar a un lugar muy seco, él le preguntó si alguien de la casa oiría por casualidad un grito desde allí; ella respondió que aquel lugar no estaba al alcance del oído de nadie, y sintió miedo, sin saber lo que iba a suceder. Él le preguntó por qué lo había abandonado y lo ignoraba; ella respondió que su casa se había vuelto demasiado caliente, que no estaba acostumbrada a las altas temperaturas. Entonces él sacó la vara con el fuego y encendió las hojas secas del suelo. Las llamas se expandieron pronto y la rodearon; y cuando estuvo a punto de ser consumida, se acordó de su anterior marido en el Cielo, la Lluvia, y le imploró que la salvara del fuego con el siguiente poema:

OJOO ARATA OJO UNO KPIKPA BELEJE O OJO ARATA OJO OJO DUDU BOLOJO OJO ARATA OJO.

Cuando la Lluvia oyó por casualidad su grito en el Cielo, impulsada por la simpatía que sentía por ella, casi al instante comenzó a caer. No obstante, ella no se encontraba libre de todo peligro, pues se había negado a hacer el sacrificio a Eshu: cuando regresaba a la casa, no sabía que había en el suelo un hueco que contenía maderos abrasadores que la Lluvia no pudo alcanzar. Cayó con los dos pies y las manos dentro del hueco con fuego: sus miembros se quemaron, los perdió y quedó tullida.

Así surgió la lombriz de tierra, y desde aquel día se arrastra sobre su abdomen. Eso explica por qué la lombriz desaparece dentro de la tierra en busca de los suelos húmedos durante las épocas secas, y solo se arrastra feliz durante las lluvias. Por eso el dicho reza: «una mujer nunca valora a un buen marido hasta que no ha tenido que tratar a un segundo».

11.Iroso Meji comienza una nueva vida en la Tierra

Al olvidar sus deseos en el Cielo, Iroso Meji no encontró fácil la vida al principio, y debió andar a tientas por algún tiempo antes de hallar su orientación, pese a los sacrificios que había hecho: era el efecto de la maldición de la madre de los obstáculos. Se convirtió en un viajero al que se encontraba por todas partes, pues se trasladaba de un poblado a otro en su arte y práctica de Ifá. Durante uno de sus viajes se casó con una mujer llamada Moromokpe (Imiomote en Benin), que tenía la costumbre de coquetear cada vez que él se encontraba fuera de la casa. Ella salió en estado y, llegado el momento del parto, no podía dar a luz.

Después de probar todo lo que sabía, él quedó perplejo; y en esos momentos lo visitó otro Sacerdote de Ifá llamado Adawaara Se Wara, famoso porque sus adivinaciones y predicciones se manifestaban al instante. Al hacer la adivinación sobre el problema de la parturienta, reveló que ella había cometido adulterio después de salir en estado, y que no daría a luz a menos que confesara su fechoría. Cuestionada estrechamente, la mujer confesó haber tenido relaciones con dos hombres antes y durante el embarazo; y tras la confesión dio a luz al niño sin peligro.

Al séptimo día, Iroso Meji visitó otra vez a Adawaara Se Wara para una adivinación por la ceremonia de nombramiento. Este le reveló que tenía un buen muchacho, pero le aconsejó hacer un sacrificio con un gallo y un chivo macho, con el fin de minimizar los problemas que el niño estaba destinado a encontrar en la vida. El muchacho fue nombrado Ifamude (Ihasaimbo en Benin). Cuando creció se le preparó un bumerán (ekpede), y el Sacerdote de Ifá advirtió que el muchacho nunca debía ir al bosque los sábados y domingos, para evitar el riesgo de ver allí a su Ángel de la Guarda. Su madre era llamada también Deyi.

Un día en que su padre se encontraba lejos, en la finca, su madre fue al mercado y lo dejó solo en la casa. Con picardía, él se trepó al techo y se ocultó sosteniendo su bumerán. Para su completo asombro, los chivos de la casa comenzaron a salir vestidos con las diferentes ropas que pertenecían a su madre, y casi al unísono se pusieron a cantar:

UJA BELE BELE TA KO KO DEYI LO OJA ERAN WULE OGBEDO KPASHE BA EYE WULE OGBEDO KPA SEYE UYA BELE BELE TA KO KO.

El significado de la canción es que los chivos se lamentaban de que Iroso Meji y su esposa Deyi fueran tan tacaños que no podían darse el lujo de ofrecer a sus antepasados ninguno de los chivos y aves que tenían en la casa. Ifamude quedó tan pasmado por el incidente que bajó rápidamente, tomó la escopeta de su padre del altar de Ogún y disparó al chivo que cantaba; el resto corrió hacia los arbustos con las ropas de Deyi encima.

Cuando Deyi regresó del mercado descubrió que todos los animales habían desaparecido con todas sus ropas; al ver al chivo muerto, se informó con su hijo de lo sucedido. Ifamude le narró los hechos y le explicó que no había podido perseguirlos porque era su día prohibido de entrar al bosque. Cuando el marido regresó de la finca y le contaron lo ocurrido, les dio las gracias a sus antepasados por salvarle la vida a su hijo en semejantes circunstancias, y casi de inmediato cogió un chivo gris, dos gallinas y un pescado para hacerles un sacrificio. Cuando este odu aparece en la adivinación, la persona debe ser orientada a cuidarse del riesgo de robo.

12.La benevolencia de Iroso Meji

Iroso Meji siempre estuvo dispuesto a asistir a cualquiera en sus dificultades. Uno de los beneficiarios de su benevolencia fue un campesino llamado Ogbe, que acudió a él en busca de ayuda para cosechar los cultivos de su finca, y él le hizo el favor sin dudarlo. También lo buscó un cazador llamado Ode, para que lo ayudara a recoger en el bosque los animales que había matado en su cacería; y no solo lo ayudó a recogerlos, sino también a descuartizarlos y asarlos. Mientras asaba las piezas, el fuego le quemó accidentalmente los ojos y le provocó una desfiguración permanente; y poco después, mientras ayudaba al campesino en la cosecha, los rayos del Sol deslumbraron sus ojos y se le pusieron rojos. Los dos accidentes empañaron y afectaron su visión.

A pesar de aquello, el cazador y el campesino lo compensaron con burda ingratitud: fueron a ver a su novia y la interrogaron por seguir ofreciendo amistad y ayuda a un hombre que apenas podía ver, preguntándole si podía casarse con un hombre que no estaba completo. En las visitas siguientes, ella comenzó a tratarlo con frialdad, y finalmente le dijo que no estaba en condiciones de casarse con él debido a sus defectos oculares; aunque le reveló que habían sido sus amigos Ode y Ogbe quienes fueron a difamarlo.

Entonces él imploró a su Ángel de la Guarda y a su cabeza que lo liberaran del sufrimiento que aquel defecto traía a su apariencia. A la noche siguiente, alguien se le apareció en sueños y lo orientó a hacer sacrificio con un chivo y algunas hojas, con las que debía lavarse la cabeza y los ojos en el desagüe (urorame en Benin) de su casa. Al final de la operación los defectos habían desaparecido, y volvió a ser el hombre apuesto y presentable de siempre. Regresó a ver a la novia, que se puso muy contenta al verlo con su nueva apariencia; poco después se casaron, y fueron felices y prósperos por siempre.

Mientras tanto, él decidió mandarles una maldición a sus malagradecidos amigos con el siguiente conjuro:

INO LONA KAPANJU ODE LOMA KAPANJU OGBE OLUN.

Significa que, para siempre, el cazador será identificado por el rojo de sus ojos, mientras que el campesino será batido por los rayos del Sol antes de poder sacar algún beneficio de su finca. Iroso Meji vivió para ser muy próspero y famoso.

13.Airowosebo y la reina madre del trono de Benin

Arigala Rigala hizo adivinación a Airowosebo, el hombre que era demasiado pobre para costear el sacrificio que se le prescribió con el fin de prosperar en la vida. A su vez, Airowosebo le hizo la adivinación a la esposa del rey de Benin cuando ella estaba ansiosa de tener un hijo. Justo en aquel tiempo comenzaba la menstruación de la mujer, y en cuanto entró a su casa, él le dijo que estaba teniendo su período mensual, y que si hacía sacrificio quedaría en estado al mes siguiente y tendría un varón que ascendería al trono de Benin. Le indicó hacerlo con un chivo macho, un gallo, un pato, una gallina y una bolsa de dinero. Ella lo hizo muy rápido y, fiel a la predicción, quedó en estado y dio a luz un varón que fue preparado para convertirse en el próximo rey. Cuando su padre se unió a sus antecesores, el príncipe de la corona se convirtió en el rey de Benin. En todos esos años, Airowosebo seguía sin poder ganar el dinero suficiente para hacer el sacrificio que se interponía entre él y la prosperidad.

Un día en que Airowosebo paseaba por el Palacio del rey de Benin, la reina madre lo vio a lo lejos, se apresuró a alcanzarlo y lo saludó reverencialmente de rodillas: el hecho más inusual en la ciudad de Benin era ver a la madre del rey saludar así a alguien. Cuando el rey vio a su madre arrodillada ante un sujeto de apariencia horrible, mandó a buscarlos a ambos y le preguntó a su madre por qué le rendía semejantes respetos reales a un plebeyo que a todas luces era pobre. La madre le explicó que, lejos de ser un pobre cualquiera, aquel era el hombre que había hecho posible que ella lo tuviera a él, cuando su fallecido padre no tenía hijo varón.

Entonces el rey se volvió hacia Airowosebo y le preguntó por qué era incapaz de ayudarse a sí mismo, si en realidad tenía el poder de ayudar a otros a prosperar. Él explicó que era un indigente porque no podía permitirse ejecutar el sacrificio que décadas atrás le prescribiera Arigala Rigala; y al preguntársele en qué consistía, reveló que necesitaba una rata y carne de cerdo. El rey quiso saber si de verdad creía que sacrificando esos dos animales resolvería sus problemas, y él lo confirmó. Bajo pena de muerte, el rey decidió ayudarlo, con la condición de que se convirtiera en un hombre visiblemente próspero después del sacrificio. Le fue entregada una instalación especial en la casa de huéspedes reales, en los barrios de Ogbe de la ciudad de Benin, y el rey ordenó que se reunieran doscientas ratas y unos cuantos cerdos vivos antes de la puesta del sol de aquel mismo día: la palabra del monarca de Benin era ley en aquellos tiempos. Como entonces no existían cerdos domésticos en el imperio, hubo que buscar un puerco jíbaro en el bosque.

Airowosebo tomó solamente una rata, le añadió nuez de kolá y sirvió con ello a su fallecido padre. En el patio de atrás de la casa de huéspedes había un árbol de la vida (akoko en yoruba, ikhinmwin en Benin), y a él amarró el puerco, aguardando el sacrificio del día siguiente. Aquella noche llovió mucho y el puerco escarbó el suelo alrededor del árbol; y a medida que escarbaba, fue desenterrando tarros que contenían tesoros, al parecer enterrados por el difunto rey. Después de sacar los tarros, el puerco cortó la soga que lo amarraba, se liberó y corrió de regreso al bosque.

A la mañana siguiente, Airowosebo salió a inspeccionar el puerco y descubrió que había escapado dejando detrás el tesoro desenterrado: tarros con gran cantidad de dinero, cuentas, ropas y joyas. Trasladó todo el tesoro a su casa; usó algunas cuentas para adornar su vestimenta, zapatos, gorro y collar; vendió una parte, y con las ganancias se compró un caballo. Cuatro días después del sacrificio se vistió con su nuevo traje adornado de cuentas y cabalgó al palacio para demostrarle al rey que su sacrificio se había manifestado. Al verlo, el rey lo felicitó y lo proclamó un competente Sacerdote de Ifá; fue nombrado adivinador real y vivió por siempre en abundancia e influencia en el reino de Benin.

14.Cómo Iroso Meji alcanzó popularidad con su majestad

Su asociación con el rey de Benin le trajo popularidad en todos los pueblos vecinos y aldeas del reino. En una ocasión, estando en una ronda de adivinación, se encontró con un Sacerdote de Ifá llamado Adayooko, que le hizo una adivinación a Iroso Meji, llamado de otro modo Eleko Odere. Le dijeron que hiciera un sacrificio con siete ratas, siete pescados, siete gallos, siete gallinas, un chivo, un puerco, una chiva y tres perros. Él hizo el sacrificio y le agregó una bolsa de dinero. Después del sacrificio, todos los reyes, lejanos y cercanos, comenzaron a enviarle regalos por los servicios que les había prestado: entre las ofrendas había esclavos, vacas, chivos, dinero y más. Así su prosperidad fue ilimitada.

15.La adivinación al Olowu de Owu

Yeri Yeri Afasho Didu Bora: ese era su apodo cuando se dirigió a hacerle la adivinación al Olowu de Owu, a quien aconsejó sacrificar con el fin de tener poder e influencia. Debía hacer dos sacrificios: uno con un carnero, y el otro con carne de vaca, un chivo, un cerdo, un perro, una tortuga de tierra, un pato y un conejo, este último con el fin de evitar problemas con una mujer de raza amarilla. Hizo el primer sacrificio y también el de la carne de vaca, pero rehusó completar el segundo.

Mientras tanto, las fuerzas armadas de Oyo lanzaron un ataque sobre Owu, acontecimiento común por aquellos tiempos entre los dos reinos. Las fuerzas atacantes de Oyo fueron sitiadas por el ejército de Owu y todos los participantes fueron tomados cautivos. El rey de Oyo se dirigió entonces a una adivinación, y le dijeron que hiciera el tipo de sacrificio que el Olowu había rehusado hacer, más doscientos un huevos, cuarenta y cinco conejos y cuarenta y una calabazas de aceite. El rey de Oyo lo hizo rápidamente.

En el poblado de Owu había una mujer de raza amarilla tan poderosa que sus deseos eran ley, pero había reñido con el Olowu; y sintiéndose menospreciada, decidió hacerle ver cuán alto era el precio de ofenderla. Preparó un bebedizo de vino y madera roja y lo tiró dentro de la casa del Olowu mientras dormía: de hecho, la mujer era una bruja, y solo era capaz de hacer esta operación psíquicamente. En ese momento las tropas de Oyo atacaron a Owu, masacraron en la acción al ejército completo y tomaron cautivo al Olowu. Cuando fue traído como prisionero de guerra ante el rey de Oyo, este consintió en dejarlo regresar a su dominio; pero el Olowu, rey muy orgulloso, respondió que no tenía adónde regresar, pronunció un conjuro de autoinmolación y murió al instante. La mujer de raza amarilla, que fue apresada, también fue utilizada para hacerles un sacrificio a los antepasados.

16.Las vendedoras de ekó y akará de Odere

Había dos mujeres en el poblado de Odere: una preparaba ekó (panes fríos de maíz) para vender, y la otra preparaba akará (razupo de frijoles), también para vender. Cuando su comercio comenzó a decaer, ambas decidieron acercarse a Iroso Meji para una adivinación. En aquel momento él tenía hospedados a tres Sacerdotes de Ifá: Adarooko, Adaroodo y Adatoro Iyangan, y fueron ellos quienes hicieron la adivinación a las dos mujeres en su hogar. Les dijeron que su comercio florecería si hacían sacrificio: la productora de panes fríos de maíz fue orientada a sacrificar una gallina, dos palomas y un caracol, mientras que la productora de razupo de frijol debía sacrificar un gallo, dos palomas y un caracol. Las dos lo hicieron.

Posteriormente sus comercios se volvieron prósperos, y los dos artículos se convirtieron en alimentos complementarios, pues desde entonces las personas no pedían panes fríos de maíz sin razupo de frijol. Alakará era una mujer amable, delgada y de piel clara, mientras que Elekó era muy pálida de color, casi blanca.

Si en una adivinación este camino viene osobo, el sacrificio se hace con un gallo carmelita o colorado, un pedazo de tela roja que la persona tenga en la casa y pimienta: se hace una fogata y se sacrifica el gallo, después se deposita sobre las llamas para que se queme y se procede a extinguir el fuego; el agua utilizada para sofocar las llamas se usa para lavar la cara de la persona, con el fin de evitar la catástrofe que podría provocar su llanto. Si aparece con Iré, se le debe decir que una mujer de piel clara, ligeramente delgada, aparecerá en su camino, con quien finalmente se casará, y cuyo primer parto será un niño varón; no obstante, deberá sacrificar un chivo. Y si aparece una persona ansiosa de tener hijos, se le ofrece una oveja a Ifá y seguramente comenzará a tenerlos.

17.La última prueba de Iroso Meji

Ya era un hombre de éxito, venerado por igual por los reyes y los pobladores, y muy próspero. Una mañana, uno de sus sacerdotes domésticos, llamado Eyindele Eso Ibi, hizo la adivinación tradicional de la mañana para él, y le reveló que debía hacer un sacrificio para que su influencia y popularidad no cayeran en un declive sin fin: fue aconsejado a sacrificar una vaca, un chivo, tres almohadillas y tres garrotes, y lo hizo. Tres años después del sacrificio, el rey de la muerte excavó un misterioso trecho de zanja desde el Cielo hasta la casa donde residían los hijos de Iroso Meji. La divinidad del suelo (Otá Olé) le reveló en un sueño que había una fosa sin fondo bajo su casa, que solo podía ser cerrada con una vaca; rápidamente él le ofreció una vaca al suelo. Poco después hubo una epidemia de gripe que azotó el pueblo: todos los hijos de Iroso Meji enfermaron también, pero todos sobrevivieron a la epidemia. Entonces él se regocijó, y vivió hasta una edad madura antes de regresar al Cielo.

18.Aquí Olofin tenía a los Babalawos presos

REZO: APUAN AWOSHA ASHAWO APUAN ADIFAFUN OROSUN ILE OLOFIN.

Awó Iroso Meji fue a casa de Orúnmila para que le hiciera Osode, porque Olofin lo había mandado a buscar. En el registro salió su propio odu, e Ifá le dijo que tenía que hacer sacrificio con cuatro gallinas y cuatro pesos, y que después saliera al camino; que si se encontraba con un pobre que le pedía limosna, le diera una gallina y un peso. Él hizo lo indicado.

Cuando Iroso Meji iba para la casa de Olofin, el pobre se le apareció cuatro veces, y en cada una recibió lo que Orúnmila había indicado. La última vez le preguntó adónde iba, e Iroso Meji le dijo que iba a casa de Olofin. Entonces el limosnero, que era Eshu disfrazado, le dijo: «mira, cuando llegues encontrarás a una mujer sentada frente a la casa de Olofin, que está tiñendo ropas: la mandas a que se quite y clavas tu Osun. Además le dices que Olofin no está muerto, que lo que está en la tumba es una cepa de plátanos, y que él está jugando con guacalotes y caracoles con sus 16 mujeres, que están malas de sus costumbres; y que le digan a Olofin que salga afuera y que suelte a todos los Babalawos que tiene presos, porque con la mata de caoba y de cedro que tiene en el patio, este año le van a hacer una caja para su entierro».

Entonces salió Olofin a la puerta y le pidió perdón a Iroso Meji. Este le dijo que pagara una multa a todos los Babalawos que tenía presos: una chiva a cada uno y 100 pesos; y a él, una chiva y 401 pesos; y que Olofin tenía que amarrarse una chiva a la cintura para pedirle perdón a Orúnmila. Cuando Iroso clavaba su Osun, cantaba:

OSUN AYARE LASHADEWON ONIRE MAMAWAO ONIRE.
Ebó1 chiva, gallina, todo lo que se come, miel, muchos palos, hierba guacalote, ropa sudada, Osun, jutía y pescado ahumado, maíz tostado, mucho dinero. Variante: una chiva, cuatro gallinas, todo lo que se come, sal, muchos palos, hierba ayo, tela sudada, Osun de cuatro columnas, jutía y pescado ahumado, mucho dinero.
NotaDice Ifá que en junta de Babalawos todos están presos, o donde vaya a ir el Babalawo hay muchos presos conocidos, o que este va a caer preso: se le pregunta a Orúnmila si es él o no. Ebó con una chiva para Orúnmila; la soga con que esta se amarra se pasa por la mano de todos los Babalawos que allí estén, y luego se sigue operando con Orúnmila.

19.El pescador

Había un hombre que era pescador. Vino una tempestad y le rompió la embarcación, y el hombre empezó a pasar trabajos. Su mujer le decía: «ve a mirarte con Orúnmila», pero él no le hacía caso; la mujer insistió tanto que al fin fue a casa de Orúnmila, le salió este Ifá y le marcó Ebó con gallo, gallina, paloma, anzuelos y pita, y que lo llevara al mar. Así lo hizo. Sucedió que por aquel tiempo se había perdido un rey de aquella tierra, y su familia daba una fortuna a quien lo encontrara, vivo o muerto. El pescador salió a pescar días después, se encontró una cosa extraña, y resultó ser el rey perdido: esa fue su felicidad.

Kaferefun la mujer, Egun, Yemajá, Olokun, Oshún y Elegba. El Awó de este Ifá debe adorar a Oshún y ponerle cinco pañuelos amarillos; también debe tener algodón dentro de su Ifá y ponerle una escalerilla.

20.La camarilla gobernante le hacía trampas a los reyes

Este camino marca suicidio y pérdida de la memoria; hablan la vista y las lágrimas. Había un reinado donde el pueblo exigía un rey: después de elegido era coronado, y a continuación se reunía un grupo de hombres que formaban la corte, y que eran verdaderamente los que gobernaban. Cuando el rey entraba en funciones, ellos le enseñaban todos los apartamentos del palacio hasta llegar a un cuarto que tenía una trampa en el piso: como el rey iba delante de la comitiva, al entrar caía en la trampa y se mataba. Así continuaba la camarilla gobernando en nombre del rey; pasado un tiempo anunciaban la muerte del monarca para que el pueblo se reuniera y eligiera a uno nuevo, al que le sucedía lo mismo.

Un día el pueblo eligió a Iroso Meji; pero antes de ir, él se hizo Osode y se vio este Ifá, que le recomendó aceptar y ocupar el puesto, aunque antes debía hacer Ebó con un gallo, una soga y una escalera, y llevarlo a un hueco, pues había una trampa que se descubriría. Iroso Meji así lo hizo. Cuando lo coronaron, la camarilla trató de enseñarle el palacio; pero como estaba advertido, al percatarse de la insistencia les dijo que en ese momento no era necesario, lo que resultó un gran asombro para aquellos señores. Pidió los planos del palacio, y visitaba los apartamentos cuando le convenía, en compañía de esos hombres, pero nunca entraba él primero, sino después de los demás. Así recorrió todos los apartamentos, y le quedó uno solo por visitar.

A los pocos días, Iroso Meji invitó a la camarilla a que le mostrara la habitación que faltaba. Cuando llegaron, observó que ninguno había entrado primero, como habían hecho antes; los invitó a pasar delante, y ninguno aceptó: así se descubrieron la trampa y los crímenes que habían cometido. De esa manera, Iroso Meji pudo gobernar aquel pueblo con tranquilidad y seguridad.

21.Los más jóvenes botaron al viejo

Había un pueblo que gobernaba Obatalá, y él llevaba a todo el mundo por buen camino: era el mayor de todos los habitantes y muy ordenado. Por esa causa, los más jóvenes solían decir: «qué viejo más majadero, siempre está fijándose en todo y perturbando; ya tenemos deseos de que se aleje para siempre de aquí». Obatalá, cansado de oírlos, se dijo: «me voy a ir; entonces veremos qué va a ser de ellos». Se marchó, los más jóvenes tomaron el gobierno de aquel pueblo, y a partir de ese momento todo cambió y se desorganizó, sin que hubiera forma de encontrar mejoría.

Mientras tanto, Obatalá, en su recorrido de abandono de aquel pueblo, cayó en un hoyo a la orilla de la playa y se hirió con una rama de un guacalote que lo cubrió; no podía salir, porque las espinas lo hincaban cuando trataba de separar las ramas, y así transcurrieron los días. Los más jóvenes no salían de un problema para entrar en otro, y comenzó la discordia entre ellos. Se decían: «si Babá estuviera aquí, todo esto se hubiera arreglado»; y decidieron salir en busca de ayuda: fueron a casa de Orúnmila para ver si él encontraba a Babá y venía a arreglarles la situación.

Orúnmila se hizo Osode y se vio Iroso Meji, donde Ifá le dijo que hiciera Ebó y lo botara en un hoyo que había en la playa, y que cogiera las semillas de guacalote de ese mismo lugar. Orúnmila se hizo el Ebó y fue a botarlo donde Ifá le había marcado. Cuando encontró el hoyo tiró el Ebó, y cuál no sería su asombro al oír un quejido. Preguntó: «¿hay alguien ahí?». Babá estaba herido y sin fuerzas para responder, pero se quejaba. Entonces Orúnmila cogió ramas, hizo una escalera y bajó al hueco, y cuál no sería su sorpresa al encontrarse a Obatalá tendido y herido.

Obatalá, balbuceante, le dijo al reconocerlo: «hijo mío, yo sabía que tú serías el que me encontraría, ya que fuiste el único que no dijo nada en contra de mí y quería que me quedara». Orúnmila lo sacó del agujero, lo curó y lo alimentó durante unos días, y le contó todo lo que estaba pasando en el pueblo. Le dijo: «Padre, usted tiene que regresar». Obatalá no quería, y Orúnmila tuvo que insistir muchas veces hasta convencerlo. Obatalá regresó, las cosas comenzaron a arreglarse, y los más jóvenes tuvieron que agachar la cabeza y reconocer al más viejo como el más sabio.

22.Iroso Meji sí ve

Aquí Obatalá se hizo el enfermo y mandó a buscar a todos los Awós. Todos fueron, menos Iroso Meji; y cuando él llegó, dijo que Obatalá no tenía nada, y que lo que había en la cama era una cepa de plátanos. Entonces Obatalá salió de debajo de la cama y dijo: «este sí ve».

23.Aquí el hombre tuvo que quitarse el sombrero y saludar

Cierta vez había un hombre al que no había modo alguno de hacer que saludara a nadie, ni que se quitara su akete (sombrero). Pero sucedió que había un mono que deseaba que este hombre fuera cortés, saludara y se quitara el sombrero por cortesía, y decidió ver la forma de lograrlo. Fue a casa de Orúnmila, quien le vio este Ifá y le marcó Ebó, indicándole llevarlo al pie de una mata de ciruelas, subirse a ella y ponerse a comer.

Al pasar el hombre, el mono le tiró las semillas de las ciruelas, y él le preguntó asombrado por qué hacía aquello. El mono le contestó: «te hago esto porque usted no me quiere saludar». El hombre, asombrado, le preguntó: «¿por qué te tengo que saludar?». Y el mono le dijo: «porque viene la tragedia para encima de usted, y yo soy el único que lo puede salvar, porque si no, lo van a matar».

En eso el hombre vio que la tragedia venía sobre él y, asustado, se arrodilló delante del mono, se quitó su sombrero, lo saludó y le suplicó que lo salvara. Entonces el mono llamó a todos los Iworos para decirles que dicho hombre lo había saludado y se había quitado el sombrero; todos los Iworos quedaron asombrados viendo cómo el mono fue saludado por aquel hombre, y de ese modo fue su salvación.

Ebó2 gallos, machete, Osun, cascarilla, 4 pedazos de leña encendida; luego se raspa el machete y se liga con la cascarilla, jutía y pescado ahumado, al pie de Eshu y Osun, mucho dinero.
EbóGallo, 2 palomas, 1 chivo, 16 agujas, algodón, cuentas rojas, mucho dinero.
NotaQuieren tumbar a uno para poner a otro, y hay que contentar a Obatalá y refrescarlo.

24.Para atraer obiní

Había una mujer a la que pretendían dos hombres: uno era bueno y ella lo rechazaba; el otro era malo, y era por el que ella sentía amor. El hombre bueno fue a ver a Orúnmila e hizo el Ebó con un pilón virado boca abajo, y dio un gallo al fondo del pilón y otro a Shangó. Orúnmila le dijo que, con un igueré blanco, se lo pasara a la mujer por la cara con disimulo, para que así ella se fijara en él.

25.El camino del cargo

Había una madre que estaba muy triste porque a sus dos hijos mayores el Obá de aquella tierra les había dado el cargo de gobernador de unas provincias lejanas, y ni el primero ni el segundo llegaron a su destino. Entonces el Obá mandó al tercero para que fuera a ocupar dicho cargo y vengara la desaparición de sus hermanos. La madre no quería que este fuera, creyendo que le iba a ocurrir lo mismo; pero el muchacho le dijo: «no se desespere, madre, a mí no me sucederá nada, pues antes de partir iré a casa de Orúnmila para que me diga lo que tengo que hacer».

Orúnmila le vio este Ifá y le dijo que tenía que hacer Ebó y llevarlo después al mar, para poder librarse así de sus enemigos. El hombre lo hizo y, acto seguido, partió con su séquito. Llegaron a un lugar intrincado donde había una cueva oculta; él entró el primero, y todos sus seguidores aprovecharon para taparle la boca a la cueva y lo dejaron solo, para que allí muriera de hambre.

Por la noche se formó una tempestad muy fuerte y, como el mar quedaba cerca de la entrada de la cueva, sus grandes olas comenzaron a pegar contra la roca que taponaba la entrada, y la movieron de su sitio, dejando libre el paso. El hombre pudo salir de la cueva tan pronto acabó la tempestad y, orientado por los vecinos de aquellos parajes, siguió su camino y llegó al lugar donde tenía que ocupar el cargo de la gobernación. Así pudo cumplir el mandato del rey y salvar su vida.

26.El soldado envidioso: el que dio un ojo por ver a otro ciego

REZO: ADIFAFUN OYU OPON MASHASHA ADIFAFUN ARA ADIFAFUN EKO ADIFAFUN OLARA OKO IROSUN MEJI KAFEREFUN OLOKUN KAFEREFUN OLOFIN.

Aconteció una vez que había dos soldados de una corte, pero uno de ellos era envidioso y el otro era conforme. Cuando el conforme le pedía algo al rey, este siempre le daba más de lo que pedía —el doble de lo que pidiera el otro—, mientras que al envidioso solo le daba exactamente lo que pedía, porque el rey sabía que era un envidioso, y eso lo mortificaba.

Un día el rey le dijo a su ayudante: «vamos a divertirnos un rato con esos dos soldados». Los mandó a buscar y les dijo: «bueno, los he mandado a buscar para que pidan lo que ustedes quieran; pero eso sí, hoy al que le toca pedir primero es a ti», y señaló al envidioso. Este se puso de lo más contento porque le tocaba pedir primero que al amigo; pero entonces pensó: «¿qué pediré? Porque cada vez que pido algo para mí, a este le dan dos veces lo que yo pida: si pido un caballo, a este le darán dos, y si pido ser Obá, este será Obati Loba, Rey de Reyes. ¿Qué pediré?». Se puso a pensar, hasta que se dijo: «ya sé: pediré que me saquen un ojo, y así a este le sacarán los dos, será ciego y lo mandarán a vivir al pueblo de los ciegos, donde yo seré el Obá». Acto seguido dijo: «bueno, lo que yo quiero es que me saquen un ojo». El Obá se echó a reír, todos se miraron, y dijo: «así será». Al envidioso le sacaron un ojo, y a su amigo le sacaron los dos.

Azojuano, que sabía todo lo que estaba pasando, se lo contó a Olofin, y este vino y le dijo al Obá: «¿quién te autorizó para hacer semejante crimen?», y lo desterró a vivir al pueblo de los ciegos. Acto seguido mandó traer a su presencia a los dos soldados, y le dijo al envidioso: «¿tú querías ser Obá? Bueno: tú serás Obá Ara Wadele Oun Oju Ofo. Allí gobernarás, y tu amigo vivirá en el fondo del mar, donde todo lo que en ese pueblo se haga tendrá que rendirle tributo a él. Pero eso sí: como tú divulgues ese secreto, quedarás ciego y preso para siempre en las profundidades del mar, donde tu amigo es Obá y velará por las vidas del pueblo que tú gobiernas; y para no desatar su ira tendrás que rendirle tributo por la traición que has hecho. Serás un Obá fatal, porque tu amigo, desde lejos y sin vista, gobernará tu pueblo; porque quien nació derecho, nació de pie por mandato de Olofin, y tu reino será prisión y desesperación, porque un solo hombre salvará a un pueblo».

EbóDos gallos, dos palomas, un pescado fresco, frijoles de carita, dos cocos, tres mazorcas de maíz, una vara de tela blanca, una careta, mucho dinero.
NotaHay quien da un ojo por ver a otro ciego.

27.La deuda de Orúnmila con el hacendado

REZO: ADIFAFUN ORUNMILA, OKUNI ALABARA, LODAFUN GBOGBO ORISHA.

Orúnmila estaba perdido, y fue a casa de un hombre poderoso para que le facilitara una gran suma de dinero. Este hombre, obligándolo a pagar mediante su trabajo, le preguntó qué era lo que él sabía hacer, y Orúnmila contestó que de todo: que se trepaba a los árboles y que hacía cuanto hubiera que hacer. Le dieron el dinero, conviniendo en volver a los ocho días. Entonces se marchó a su casa y compró muchos animales: le dio chivo a Eshu, chiva a Orun, y les dio de comer a todos los Oshas y Orishas.

Al octavo día fue adonde estaba el dueño de la finca. Dicho señor le entregó una guataca; Orúnmila le preguntó para qué servía eso, y él le contestó: «para que usted chapee». Después, aquel hombre —pues Orúnmila en su vida había doblado el lomo— le mandó a subirse a una mata de Ikines a tumbar sus frutos, y Orúnmila le contestó que no podía subirse, porque esa mata era del Ángel de su Guarda. Entonces el hacendado le dijo: «bien, ¿y cómo usted me va a pagar la deuda?».

Orúnmila le dijo: «Mire: su mujer, que está en estado, para que tenga el hijo debe hacer Ebó; y a usted se le ha perdido un caballo: siga por ahí, que usted lo va a encontrar». Todo lo que le dijo, el hombre lo vio cumplirse; y volvió, y Orúnmila le hizo una gran limpieza y cogió dinero, más de la cuenta: pagó su deuda y le sobró dinero.

Ebó1 chivo, 1 chiva, 2 gallinas, todo lo que se come, mucho dinero.

28.Aquí Oshún salvó a Shangó de la miseria

REZO: ADIFAFUN SHANGO, OBAROGUN NILE OWO ODARA, LODAFUN OSHUN.

Shangó era gobernador de un pueblo donde tenía muchos negocios; pero le vino la mala, los negocios le fueron para atrás y, apenado de encontrarse en una situación a la que no estaba acostumbrado, decidió marcharse de ese pueblo. Sus familiares le decían: «¿por qué no vas a ver a Orúnmila y te miras con él antes de partir?». Así lo hizo, y Orúnmila le vio este Ifá, le hizo Ebó y le dijo que lo llevara al medio de la playa.

Al llegar allí se encontró con Oshún, que se alegró de verlo porque quería hablar con él. Shangó le contestó que esperara a que dejara el Ebó; y cuando volvió, Oshún le propuso poner un negocio junto con ella, que era para vender animales de todas las clases. Shangó aceptó, pues era lo que él hacía; se formó una sociedad, y comenzó a prosperar de nuevo.

Ebó1 gallo, gallina, tierra del cementerio, muchas hierbas, miel, pelo de distintos animales, jutía y pescado ahumado, mucho dinero.

29.La ambición del poder

REZO: ADIFAFUN OBATALA, OBO NILE UNSORO ARAYE OBA ORUGBO LODAFUN ORUNMILA.
REZO: ADIFAFUN OBANILE MOWAYENI BELEGUN INLE OKEYABIANO UNSORO ARAYE OBA ARUG SHONSHON UMBOWA ONIKA INLE SOKUN, SOKUN LAYE GBOGBO ARAYE AWIGBO ARAYE AWIGBO ORUNMILA UMBOWA INLE OKEYABIAMO UNSODE ADAFUN EBOTALONI EBOSUDAYE TANIKELESO LOWA UMBOWA ONIKA KUMABORO KUTUN ENI AKASHO BELEGUN OBATALA BABA BELELE UMBOWANI EBOADA OKEYABIAMO INLE TALAKO MOFORIBALE OBATALA AMONA ORE ILU FUNFUN LODAFUN ORUNMILA LODAFUN OBA ORUGBO.

Obatalá estaba gobernando el pueblo de Keyabiamo Inlé, y los habitantes comenzaron a difamar de él: que estaba gobernando mal, que ya estaba muy viejo para seguir ocupando tan alta responsabilidad; empezaron a hacer malas propagandas y a echarle la culpa de todo lo que allí pasaba. Un día, Obatalá decidió irse de aquella tierra sin decirle nada a nadie, se fue para una costa apartada y se escondió a la orilla del mar. Cuando el pueblo supo que había abandonado el gobierno, se botó para la calle a festejar el acontecimiento.

Sucedió que todos querían gobernar, y al no ponerse de acuerdo en la dirección del reino, todo marchaba mal por causa de la ambición del poder. Viendo Orúnmila esos contratiempos y tanta ambición entre los que se disputaban el gobierno, se hizo Osode y se vio este Ifá. Hizo Ebó con gallo, hierba ayo, escalera y demás ingredientes, y después lo fue botando en las depresiones que presentaba la costa. Al llegar a una de ellas sintió un ruido, como el de un cuerpo que cae a tierra: miró y vio a Obatalá, que en ese instante se había caído. Puso la escalera, sacó a Obatalá de ahí y lo llevó para el pueblo.

Al llegar, la gente decía: «Orúnmila trae a Obatalá»; y como Orúnmila era respetado allí, comenzaron a aclamarlo. Como las cosas iban de mal en peor, todos se pusieron de acuerdo para que Obatalá los gobernara de nuevo, porque Obatalá era el verdadero conductor del pueblo.

EbóGallo, gallina, escalera, 16 guacalotes, un saco, una escalera, un pollo, huevo de gallina, mucho dinero.
NotaSe le ponen 16 guacalotes a Orúnmila en la mano mayor.

30.La hija del rey le robó el Osanyin de su padre al santero

Había un santero que pasaba todos los días por el palacio y no saludaba al rey. Un día el rey dio la orden de que le presentaran al santero, y así se hizo. Cuando llegó, el rey le preguntó los motivos por los que pasaba todos los días por el palacio sin saludarlo. Este respondió que no saludaba porque él también tenía corona, y que cuando el rey pasaba por su casa tampoco lo saludaba a él. «¿Qué clase de corona tienes tú?», preguntó el rey. «Mi corona es de Osha», dijo el santero. «¿Tú eres de esos adivinos?». «Sí, yo soy adivino». «Pues mañana voy para que me adivines».

Al día siguiente el rey fue a mirarse, y cuando el santero lo registró le salió este odu. Le dijo: «usted tiene un Osanyin y tiene que darle de comer». El rey le confirmó que lo tenía, lo sacó y se lo dio para que lo viera: era un Osanyin digno de un rey, pues en vez de cuentas que representaran a un Santo, estaba montado en piedras preciosas engastadas en platino y oro; más que un resguardo, era un tesoro. El rey le dijo: «se lo voy a dejar para que usted lo alimente; pero si lo pierde, la vida le costará». Lo que el rey quería era un motivo para matarlo, y se marchó a su palacio.

Al otro día, el rey le dijo a su hija: «ve a tal calle, que allí vive un adivino, y procura robarle mi Osanyin, que dejé en su poder para poder acusarlo de haberlo robado y quitarlo del medio». La hija del rey llegó disfrazada a la casa del adivino para que este la mirara; ella sabía dónde encontrar el Osanyin de su padre, porque él se lo había dicho: el adivino lo había puesto sobre Obatalá en su presencia. Cuando el adivino miró a la hija del rey, le salió este odu por osobo, que le decía que tuviera cuidado con una persona que iba a su casa, que le podía hacer trampas y al mismo tiempo robarle, y que por causa de ese robo podía tener un serio disgusto. Pero el santero no se acordó de que, siempre que viene Iroso, habla Eshu: que la persona con quien se está registrando viene a robarle o a probarlo. Cerró la vista, no preguntó por su cabeza, se levantó y dejó el canastillero abierto: oportunidad que aprovechó la hija del rey para robarle el Osanyin, riéndose en su interior de cómo el santero no había adivinado que ella venía a robar.

Cuando ella se fue, el santero salió a buscar los ingredientes que faltaban para darle de comer al Osanyin del rey. Ella lo vio y pensó que la perseguía porque la había descubierto, y tiró el Osanyin al mar. Al día siguiente, el santero, pensando que el Osanyin estaba donde lo había guardado, fue a buscarlo y no lo encontró: creyó volverse loco. El rey, que sabía lo que había pasado con su hija, fue por su Osanyin; el adivino le pidió un plazo, y el rey le dijo que cuando este se cumpliera quería su Osanyin, o de lo contrario perdería la cabeza.

No sabiendo qué hacer, el santero se acordó de Orúnmila y corrió a su casa. Orúnmila le vio este Ifá y le dijo: «caíste en la trampa»; y después de aconsejarlo, le indicó: «tienes que rogarte la cabeza con un pescado». El santero corrió enseguida a comprarlo, y cuando Orúnmila fue a rogarle la cabeza, encontró el Osanyin dentro del pescado. Cuando el rey vino a buscar su Osanyin, bendijo al santero. Este santero no quería saber nada de Orúnmila, pero después lo bendijo.

31.Aquí los reyes cayeron presos e Iroso se salvó porque hizo Ebó

En la Tierra, enviados por Olofin, reinaban los 16 reyes de distintas tierras. En el Cielo, Olofin recibía los distintos informes que Eshu le llevaba desde la Tierra: dentro de los distintos reyes existían la envidia y la pugna por el poder de la sabiduría. Un día Olofin, para saber cuál de los reyes sabía más y estaba mejor preparado, mandó a Eshu a pregonar su muerte, y preparó en el castillo distintos tipos de trampas, para saber cuál de ellos era capaz de llegar hasta él sin caer en ellas.

Eshu pregonó en las distintas tierras la muerte de Olofin, lo que causó una gran confusión entre todos aquellos reyes. La mayor parte se encaminó hacia el palacio, para designar desde allí a un nuevo rey que rigiera el mundo. Solo Iroso, antes de salir de su casa, se miró, y le salió que tenía que hacer Ebó con tres pollitos; Iroso era el rey más discriminado entre todos por su sencillez de vida. Hizo el Ebó, y en él le salió que tenía que llevar los tres pollitos asados: porque en el camino se iba a encontrar con un niño que le pediría de comer, y le daría un pollo; después se iba a perder, o encontraría a un viejo que lo ayudaría en su camino, y en pago le daría el segundo pollo; y en la entrada del palacio se encontraría con Eshu, que le pediría el tercero, y después debía preguntarle a Eshu cómo entrar al palacio.

Los reyes ya estaban en camino hacia el palacio de Olofin; según iban llegando, entraban por la puerta del palacio sin hablar con nadie, y cuál sería su sorpresa: según llegaban, iban cayendo presos por la guardia. Iroso hizo todo lo que le mandó Orúnmila, y cuando llegó al palacio se acercó a Eshu, quien después de comerse el pollo le dijo que Olofin no estaba muerto, y que para poder entrar al palacio tenía que hacerlo por la puerta del fondo; pero que allí se iba a encontrar con una negra muy gorda que no iba a dejarlo pasar, y tenía que arreglárselas para entrar.

Iroso fue hasta la puerta del fondo y allí se encontró con una señora, que era Oyá, que no lo dejaba entrar. Iroso se agachó y vio que debajo de la señora había un Osun parado, que era el Osun de Olofin: lo agarró, y con él en la mano obligó a Oyá a quitarse de la puerta, y entró en el palacio. Olofin, que lo vio, se vistió de soldado, le salió al encuentro y le preguntó cómo había entrado por allí, si el velorio era por el frente. Iroso respondió que allí no había ningún velorio, que Olofin no estaba muerto. Olofin, al verse descubierto por la sabiduría de aquel rey, le dio el poder del Tablero, con un palacio en el centro de la Tierra y el poder de la misma, y como Iyefá, el polvo de oro.

32.El camino de Oro-Iña

Oro-Iña era la madre de Iroso Meji, y viendo los trabajos y problemas que estaba pasando su hijo, se preguntó: «¿qué cosa hace mi hijo sobre la faz de la Tierra, si nadie lo quiere, nadie lo reconoce, nadie lo comprende, nadie lo trata con legalidad?». Entonces Oro-Iña dijo: «yo deseo tenerlo siempre junto a mí, en lo más profundo de mi corazón».

NotaPara que el hijo de este odu pueda vivir una larga vida, tiene que hacer la obra señalada para este problema.

33.El pájaro amarrado

En la tierra de Shangó capturaron una vez a un hermoso pájaro y lo pusieron a vivir dentro de una jaula grande, con agua y comida; pero el pájaro se puso muy triste, y solo movía su cabeza y decía: «ay, mi casa». La gente, intrigada por esas quejas lastimeras y temerosa de que muriera de hambre y de sed, pues no comía ni tomaba agua, buscó cada uno una hebra larga de hilo; las empataron todas e hicieron un largo cordel, que por una de sus puntas amarraron a una de las patas del pájaro; y agarrando el cordel por la otra punta, lo sacaron de la jaula y lo echaron a volar para poder seguirlo y saber adónde iba.

El pájaro llegó a una laguna y se posó sobre un palo en forma de cruz que había en el medio de ella. Allí cantó, comió, tomó agua y pasó el día muy contento. Al oscurecer, el jefe de aquella gente llegó en bote hasta el palo, cogió el pájaro y un pedazo de aquel palo en forma de cruz; regresaron al pueblo, pusieron el palo dentro de la jaula y volvieron a introducir en ella al pájaro.

NotaPor este camino la persona está amarrada por su cónyuge y no tiene voluntad para irse a otra parte; y como quiera que la traten, vive feliz y contenta.

34.El Awó y la hija del rey

Era un rey que tenía una hija doncella que se enamoró del Awó de la corte; pero a él ella no le interesaba, por lo que la joven, despechada, se quejó a su padre de la indiferencia de que era objeto por parte del Awó. Como el rey siempre había complacido a su hija en todos sus caprichos, le contestó: «así que tú te quieres casar con él: lo lograrás, o él morirá».

A los pocos días, el rey mandó a buscar al Awó y le entregó una valiosa joya para que se la guardara por unos días, con el pretexto de que la reina no supiera de su existencia. Después el rey mandó al Awó a otro pueblo, para que le hiciera un Osode a uno de sus hijos, no fuera a tener algún problema. Así alejó al Awó de su palacio, y le entregó la llave de la habitación del Awó a una criada de confianza para que la registrara, cogiera la valiosa joya y volviera a dejarlo todo como estaba, para no levantar sospechas.

Cuando el Awó regresó al palacio, a los pocos días el rey le pidió que le devolviera la prenda que le había dado a guardar. El Awó, por mucho que buscó, no la encontró; regresó ante el rey, le explicó que no aparecía y le pidió algunos días para buscarla. El rey se hizo el bravo y le dijo: «si dentro de siete días no me la entregas, te mando a matar». Durante esos siete días el Awó buscó y rebuscó dicha joya en su habitación sin encontrarla, por lo que estaba muy triste y preocupado, sin dejar de ser observado por el rey y por su hija.

Al séptimo día por la mañana, la hija del rey buscó la forma de hablar con el Awó y le dijo: «sé que usted tiene un gran problema con una valiosa joya que mi padre le dio a guardar; si usted guarda el secreto, yo se la puedo devolver, pues sé dónde mi padre la guarda: para deshacerse de usted fue que se la dio a guardar, y después mandó a una criada de confianza a que la buscara en su habitación y se la diera». Hicieron el trato, y la joven le entregó la prenda al Awó.

Este, muy contento, fue ante el rey; cuando llegó ante el monarca, aquella hija estaba al lado de su padre. El Awó le dijo: «Majestad, logré encontrar su joya, y aquí se la entrego». El rey le contestó: «en verdad que usted es una persona de mucha suerte, pues hoy se vencía el plazo que le di para que me la entregara, o de lo contrario perdería la vida por no haber sabido cumplir con su palabra empeñada». En ese instante, la princesa le dijo al rey: «padre mío, quiero que me cases con ese hombre de tanta suerte». El rey, haciéndose el asombrado, autorizó esa unión, y desde ese día se acabaron todas las dificultades de ese Awó en aquella corte.

NotaPor este camino, a la persona la casan sin deseos: usted se casó para pagarle a una mujer una supuesta deuda de gratitud. Aquí la mujer se vale del engaño y de la astucia para conseguir al hombre que desea.

35.La luz del cocuyo

REZO: TANA TANA TAKUA WEWESE INA SHE SHANGO RUMBO KUAILE ARIKU TANA TANA INA LODAFUN ASHEDA, KAFEREFUN ORUNMILA. SÚYERE: IROSO YIKO, INA MI FUN FUN TANA TANA WIRI WIRI, INA PUKUA IROSO YIKO.

En este camino, cuando Ifá fue a vivir a Inlé Ife, este fue el odu que le salió. Orúnmila había olvidado su paño y no podía regresar, pues el camino estaba oscuro y no tenía luz para alumbrarse; afligido, consultó su ókpele y se vio Iroso Meji. Iná, el fuego, cuando deseó venir al mundo sacó el mismo odu, pues la lluvia lo atormentaba: el Awó que consultó a Iná era un Bokono Arará llamado Weweso, el gran fuego. Y Tana Tana, el cocuyo, cuando fue a verse porque la lluvia apagaba su fuego y no podía conseguir nada de comer, sacó el mismo Ifá; a todos les mandaron el mismo Ebó.

Iná se hizo el Ebó. Tana Tana, como no tenía medios económicos para hacerlo, le suplicó a Orúnmila diciéndole que era muy pobre. El cocuyo se pasó la noche a la orilla del río, y en eso vio aparecer a Eshu, que quería coger agua; como no había luna y la noche estaba oscura, Eshu gritaba: «tráeme una luz, ¿tú no eres el cocuyo? Pues ven, para ver y meter mi jarro en el agua; si me prestas tu luz, yo te daré mañana lo necesario para que hagas Ebó». El cocuyo se iluminó, Eshu recogió su agua en el río, y después el cocuyo lo acompañó hasta su casa. A la mañana siguiente, Eshu le dio un chivo y un carnero al cocuyo; y como Orúnmila era amigo de Eshu, este le dijo que le diera al cocuyo los 17 insectos para el sacrificio. Realizaron el sacrificio.

El cocuyo, después de realizarlo, se encontraba fortalecido, y le dijo a Orúnmila: «yo voy a ir con mi luz al oculto sendero de Ilé Ife a buscarte tus hierbas de Ifá». Orúnmila le respondió: «está bien; no cojas las cuatro primeras hierbas que te encuentres: me traes la quinta». Esta era Ologunsheshe, el piñón africano, y el cocuyo se la trajo a Orúnmila; cuando fue a buscarla le cayó una fuerte lluvia, pero no pudo apagar su luz. Orúnmila recompensó al cocuyo.

Olofin tenía una hija muy bella que rechazaba a todos los pretendientes. El fuego y el cocuyo deseaban casarse con ella, y cada uno demostró sus artes para fascinar a la hija de Olofin; como el fuego brillaba mucho y daba calor, ella rechazó al cocuyo y quiso casarse con el fuego. Olofin fijó el día 9 como fecha de la boda. Ese día, Eshu preguntó a los presentes: «¿quién de ustedes hizo sacrificio?». El fuego dijo: «yo no lo hice, pero no me interesa: con mi poder me casaré con la hija de Olofin». Eshu respondió: «eso crees tú, pero no será jamás». Entonces Eshu envió un mensaje a Orun, diciéndole a Shangó que la mujer que él deseaba iba a ser mujer del fuego. Shangó, furioso, ensombreció el cielo y saltó de él. El fuego, al ver aquello, corrió para la casa de Orúnmila para hacer sacrificio, pero este no se encontraba, porque había ido para la fiesta del casamiento; por el camino de regreso, el fuego se encontró con Shangó y la Lluvia, que lo retaron a combate, y en la lucha acabaron con él.

Entonces Shangó fue a casa de Olofin, y el cocuyo se paró y dijo a todos:

INA MI FUN FUN WIRI WIRI, INA INA PUKUA LODAFUN IROSO YIMU. t. Mi luz es blanca y rápidamente se vuelve roja gracias a Iroso Meji.

Olofin, al ver que la guerra iba a seguir entre el cocuyo y Shangó, dijo: «mi hija no se casará con nadie: ella será libre». La hija de Olofin era Yewá. Shangó dijo: «a causa del fuego yo perdí esa mujer; en lo adelante, dondequiera que vea fuego, la lluvia lo apagará». Y esto fue así hasta nuestros días. Olofin le dio un Orikí, un conjuro poderoso, al cocuyo: «todo fuego se apaga, mas el que tiene el cocuyo se apaga cuando él quiera».

Ebó17 insectos, hierba ologbosheshe, chivo, carnero, dos gallos, todo lo que se come, mucho dinero.
NotaAquí se señala el poder del cocuyo; por eso el cocuyo es utilizado contra la hechicería, por ser invencible y benigno. Cuando se necesite destruir a un hechicero, se hace una obra en el tablero (opón Ifá) con una lámpara de cocuyos.

Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.

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