Iroso Ate
Iroso Irete · Iroso Unkuemi
«Aquí la única corona que prevalece es la mía».
Rezo de Iroso Ate
Iroso Unkuemi intori tuka aparo, ataré mesa, ewe anatori eye aparó, ataré meta, awado tuyere merin ayé kashá guegue sherin shayo kansha guegue teruko omode tobarini.
En este odu nace
- La candela. Orúnmila con un palo sacó candela y venció a sus enemigos.
- Aboni, donde por primera vez se practicó el aborto.
- El día de itá de Untefá.
Este odu marca
- Hambre, derrumbe o desbarate de casa, y esto también puede ser porque se muera uno de los cónyuges.
Aquí habla
- De que los demás desean saber cómo usted vive.
- Que si le llevan algo a empeñar, acéptelo, que será su suerte.
- De que aquí fue donde botaron a Orúnmila por falta de fe en él.
- Que la persona se pierde por falta de fe en Orúnmila. Cuando la adversidad lo toca haciéndole vivir algo que él piensa que no merece sufrir, se le olvida que cada persona tiene su destino en la tierra y blasfema de los santos, no dándose cuenta de que la misión de estos es solo ayudarlo a vivir esa prueba.
- Que si el Awó no atiende a este odu de Ifá, correrá un gran peligro.
- Que hay que tener cuidado con el aleyo al que se le vea este odu.
- Que por este odu el aleyo tiene que recibir rápidamente a Orúnmila, para que no se pierda.
- Aquí es donde las madres llevan a los hijos de la mano. Depende de si viene Iré u Osobo.
- Que la persona busca tres cosas imposibles de lograr mientras no haga ebó y reciba a Orúnmila.
- De que le echan daño en su puerta.
- De que la persona está o estará enferma del cerebro.
- Que Elegbara está chapeando la hierba baja.
- Que aquí fue donde el rey mandó a buscar a Orúnmila, este no fue y el rey tuvo que venir, y al entrar se le cayó la corona.
- Aquí Orúnmila dijo que la única corona que prevalecía era la de él.
- De pleitos en su casa o envidia sorda que lo tiene a usted atrasado.
- De pérdida de prenda que tenía y es por eso que está atrasado.
- Que hay una persona que desea tener amistad con usted, y no le dará importancia, pero después usted obtendrá su familiaridad; le conviene y le será provechosa esa amistad.
Este odu prohíbe
- No se puede prestar dinero, porque con el mismo le trabajan malo.
- No se puede gastar el dinero que le den a cuenta de ningún trabajo, porque se lo van a reclamar.
- No se puede sonar el dinero en el bolsillo.
Este odu recomienda
- Ponga detrás de la puerta un palo del tamaño de la persona y una ota de candela, y come con Elegba.
- Por nada que le suceda en la vida bote a Ifá.
- El que lo necesite para algo, que vaya a buscarlo a su casa; no acepte recados, porque a usted no lo quieren considerar.
- Cuidado con amarre por mujeres.
- Tenga Osanyin de fundamento.
- No preste su dinero sin distinción de persona.
- Usted nunca suene el dinero ni hable si lo tiene o no, porque en su casa hay una persona que tiene con usted serios rencores y, aunque no se lo diga, piensa mal de usted.
Hierbas del odu
- Salvia
- Castaño
- Caoba
Osobo e Iré del odu Iroso Ate
- Aquí querían quemar a la babosa, metiéndole candela debajo de la batea para que cuando fuera a bañarse se quemara y se muriera.
- Marca desbarate por muerte de uno de los cónyuges.
- La persona está o estará enferma del cerebro.
- Habla de pérdidas; la persona se pierde por falta de fe en Orúnmila.
- Aquí maltrataban y abochornaban a Iroso Unkuemi.
- Habla de traición: aquí Yemayá engañaba a Oduduwa con Boromu, y Brosia los delató.
- Aquí fue donde Ogún llevó la guerra y la discusión al mar.
- Por este odu el aleyo tiene que recibir rápidamente a Orúnmila, porque solo él lo salva.
- La gente trata de saber cómo vive la persona.
- Dice que la persona busca tres cosas imposibles de lograr mientras no haga ebó.
- Habla de que le echan daños en la puerta.
- Aquí Elegba está chapeando la hierba baja.
Súyere de Iroso Ate
Todos los días por la mañana, cuando el Awó saluda a Orúnmila, tiene que cantarle este súyere:
“Kelo kuemi inshe nife awi iré. (se repite) Kelo Kuemi inshe Komishe. Kuelo Kuemi inshe Awo Niré.”
Eshu-Elegba del odu Iroso Ate
En este odu nace Elegba Aboni, cuyo nombre significa «el que no tiene dueño». Fue el niño que Oduduwa sacó de la tierra y consagró como su propio Elegba. Su historia completa se narra en los patakíes de este signo.
Patakíes del odu Iroso Ate
1.La adivinación que hizo antes de bajar a la Tierra
Estos fueron los Awoses que registraron a este odu cuando se disponía a descender del Cielo. El consejo fue claro: debía darle un chivo a Eshu; a su Ángel de la Guarda, una chiva, gallina, paloma, tortuga, babosa, rata, pescado y una gallina de guinea; y a la divinidad del Obstáculo, maíz, plátano, ñame, gallo, una jícara de agua y un poco de leña en el empalme del Cielo y la Tierra. Cumplió con todos los sacrificios antes de partir.
Ya en el mundo se entregó por completo a la práctica de Ifá y prosperó, porque su generosidad y su buen juicio le atraían muchos clientes. Los adivinos de siempre, acostumbrados a cobrar sumas desmedidas, se quedaron sin trabajo, y sus enemigos subieron al Cielo a acusarlo ante Dios de estar rompiendo la paz del mundo. Dios encargó entonces a la divinidad del Obstáculo, Elenini o Idoboo, comprobar cómo andaban las cosas en la Tierra. Antes de bajar, Elenini avisó a todas las divinidades que venía a combatir a cuantos fueran responsables de que el mal floreciera abajo.
Ogún, al recibir el aviso, levantó un gran ejército para enfrentarlo. Elenini, sabiéndolo, se sentó en el camino y echó hacia atrás el sombrero que llevaba: con ese gesto el paso quedó cerrado y nadie podía atravesarlo, pues aquel bloqueo era una prueba de resistencia contra hacha y machete. Ogún y sus tropas se agotaron luchando en vano por pasar. Entonces Elenini mudó el rostro, les preguntó qué pretendían y, cuando Ogún confesó que venían a combatir sus fuerzas, los convirtió a todos en una hoja que guardó en su bolsa. Shangó quiso estar a la altura y corrió la misma suerte: quedó convertido en una piedra dentro de la bolsa. Una a una, todas las divinidades valientes cayeron en manos de Elenini.
Orúnmila, en cambio, consultó a Ifá para saber cómo manejar la desgracia que se acercaba. Se le indicó preparar un banquete con una chiva pensando en la llegada de las fuerzas celestiales, y organizar una procesión de bailadores para recibirlas en lugar de combatirlas. Así lo hizo: dispuso comida y bebida en su casa, frotó la tiza de la paz en las caras de toda su familia y salió con ella cantando y bailando en honor de la divinidad más poderosa que Dios había creado, proclamándola la más grande entre divinidades y mortales.
Al oír aquel alboroto, Elenini volvió a quitarse el sombrero y bloqueó el camino. Orúnmila llegó hasta el paso cerrado y, sin saber qué hacer, siguió cantando y bailando, hasta que Elenini comprobó que aquella gente no venía a pelear sino a hacer las paces. Mudó entonces el rostro y preguntó quiénes eran. Orúnmila respondió que él era la divinidad de la sabiduría y que venía a darle la bienvenida a la Tierra. Cuando Elenini le ordenó entrar en su bolsa, Orúnmila lo invitó primero al banquete que le tenía preparado, prometiendo entrar después de que hubiera comido y bebido, pues debía venir hambriento de tan largo viaje. Elenini, encantado con el baile y el canto, lo acompañó a su casa, donde encontró la mesa servida, y comió y bebió hasta quedar satisfecho.
Terminada la cena pidió que se repitiera la función de baile y canto, y mientras todos bailaban le confesó a Orúnmila que había bajado porque a Dios le habían dicho que él estaba destruyendo la Tierra; pero que había comprobado que, lejos de destruirla, era el único que se esforzaba por hacerla habitable, y eso le agradaba. Decidió dejarlo en la Tierra para que continuara sus buenas obras y regresar al Cielo con todas las divinidades que llevaba en la bolsa. Orúnmila le agradeció el gesto, pero comprendió que no podría disfrutar la vida solo en la Tierra y suplicó por la liberación de las demás divinidades. Por respeto a sus súplicas, Elenini las dejó libres, advirtiéndoles que desde ese momento se abstuvieran de todo mal comportamiento.
Cuando este odu aparece en el Igbodun, a la persona se le dice que haga sacrificio de muchos platos detallados, pues está destinada a ser muy rica siempre que mantenga buen corazón y disposición humana. Cuando aparece en la adivinación para alguien con un caso pendiente, se le aconseja servir a Eshu con un chivo para recibir un juicio favorable.
2.Su reyerta con los Ancianos de la Noche
Este odu siempre se demoraba en hacer sus sacrificios, porque tenía la costumbre de usar los materiales con que sus clientes ya habían hecho ebó para hacer los suyos propios, y por supuesto esos sacrificios nunca eran aceptados.
Tenía una gallina que ponía huevos y los incubaba con regularidad. En una ocasión la gallina puso nueve huevos, y Awon Iyami Oshooronga, los Ancianos de la Noche, amontonaron los suyos justo al lado. La gallina terminó mezclando los huevos de las brujas con los propios y, en la disputa que se armó, las brujas rechazaron sus huevos. Él los recogió entonces todos, pero muy pronto cayó enfermo. Al registrarse, se le indicó enviar un conejo y tres huevos a los Ancianos de la Noche. Hecha la ofrenda, sanó por completo. Desde ese momento, quienes hacen sacrificio a la noche suelen añadir tres huevos, en pago de los tres huevos rechazados por Awon Iyami Oshooronga.
Cuando este odu aparece en la adivinación de Igbodun, la persona enviará una gallina y tres huevos a los Ancianos de la Noche. En la adivinación ordinaria, dará un chivo a Eshu.
3.Hizo adivinación para Ariku, el que quiso botar su Ifá
El palo de ardilla de base densa —uwenriotan en Benin, Atori en yoruba— era el nombre del sacerdote de Ifá que registró a Ariku cuando este estaba a punto de botar su Ifá. Ariku era muy pobre cuando se le dijo que recibiera su propio Ifá; como no tenía dinero, lo pidió prestado para hacer la ceremonia. Después de recibirlo, se le anunció que empezaría a prosperar dentro de tres años.
Mientras tanto, quienes le habían prestado el dinero empezaron a reclamárselo. Faltando tres meses para el tercer aniversario, la frustración le hizo perder la confianza en aquella promesa, pues no veía señal alguna de la prosperidad anunciada. Fue a quejarse ante Atori Abudi Gbejegi, el Awó que le había preparado el Ifá, y este le aconsejó aguardar un poco más y tener paciencia. Pero cuando faltaban solo quince días para el aniversario, la paciencia se le agotó del todo: recogió su Ifá, lo empacó y salió a botarlo.
En el Cielo, su Ángel de la Guarda se presentó ante Dios para pedirle permiso de ir a advertir a Ariku, para que no arruinara su vida con semejante torpeza. Con el permiso concedido, se convirtió al instante en un pájaro y voló a buscarlo en el camino. Tras revolotear a su alrededor, el pájaro comenzó a golpearse el cuerpo con las alas mientras cantaba:
El pájaro le aconsejaba no botar su Ifá, porque todos los ingredientes de la prosperidad ya venían de camino hacia él. Reafirmado, Ariku regresó a casa con su Ifá. Al decimoquinto día la gente empezó a llegar a su casa buscando adivinación, y todas sus predicciones se cumplieron. La hija de Ajé condujo a un grupo hasta su casa para que le adivinara; le dijeron que ella era la mujer de Orúnmila, y ella lo confirmó diciendo que había venido con sus seguidores a vivir con él como su esposa. En tres meses se hizo muy rico, y antes del siguiente aniversario de su Ifá ya había construido casa y tenido un hijo con su esposa. Sus días de penuria habían terminado.
Cuando este odu aparece en la adivinación, a la persona se le dice que haga sacrificio con un chivo, un gallo y una gallina, y que haga acopio de paciencia, porque su prosperidad está en espera.
4.Adivinó para una mujer estéril
Estos fueron los Awoses que registraron a Orúnmila y a una mujer. A Orúnmila se le indicó sacrificar una gallina a Ifá a causa de una mujer que vendría a casarse con él. A la mujer estéril, llamada Oshún, se le indicó sacrificar euré, akara, eko y una paloma; se le dijo que se encontraría con un sacerdote de Ifá que sería su esposo y de quien tendría un hijo, y que hallaría a ese hombre cabalgando un caballo, o un carro en el lenguaje moderno.
Un día, mientras Orúnmila cabalgaba, se topó con una mujer que se negaba a apartarse de su camino. Ella le explicó que la vida ya no tenía sentido para ella y que prefería morir pisoteada por el caballo. Orúnmila desmontó para averiguar su problema, y la mujer le contó que hacía poco se había cruzado con una gallina con sus pollitos y con una chiva con sus chivitos, y que aquello la hizo preguntarse qué le había hecho ella a la vida para que Dios le negara el placer de tener un hijo. Orúnmila la llevó a su casa para registrarla y en la adivinación apareció Iroso Okpini. Le anunció que un hijo venía en camino para ella. Aquella noche la pasó con Orúnmila y estuvieron juntos.
A la mañana siguiente ella volvió a su casa y Orúnmila partió de viaje a sus prácticas de Ifá. Al final del ciclo, la mujer no vio la menstruación: había quedado embarazada. A su debido tiempo dio a luz un varón, que fue nombrado Awoyemi, y el nacimiento del niño coincidió con el regreso de Orúnmila de su viaje. Después de eso se casaron y fueron felices.
Cuando este odu aparece para una mujer estéril, se le dirá que, a menos que cambie de casa o de ambiente actual para casarse con un médico o doctor, no podrá tener un hijo.
5.Adivinó para Okpini cuando iba a ver a Olofin
Adivinó para Okpini cuando este iba a registrar a Olofin. Se le indicó mantener siempre muchos ñames pequeños en la casa y tostar uno para Eshu antes de comenzar la adivinación de cada día. Después de cumplir durante seis días, le quedaba un solo ñame.
En la mañana del séptimo día, Olofin le mandó un mensaje urgente para que se presentara de inmediato en el palacio. Sin haber tostado el último ñame para Eshu, partió, prometiendo hacerlo a su regreso. En el palacio, Olofin le pidió que adivinara por qué sus súbditos llevaban tanto tiempo sin rendirle homenaje. Tras la consulta, Okpini le dijo que hiciera sacrificio, porque ese mismo día sus cazadores le reportarían haber matado una boa, un ciervo, un búfalo y un elefante. Olofin sacrificó rápidamente gallo, gallina, paloma y babosa; Okpini hizo el sacrificio y regresó a su casa.
Mientras tanto, Eshu se apostó en la puerta principal del pueblo y comenzó a advertir a todos los cazadores que no fueran al palacio: unos Awoses estaban haciendo sacrificio para Olofin y se había ordenado que cualquier cazador que reportara haber matado un animal ese día sería usado él mismo para el sacrificio. Con semejante aviso, todos los cazadores que traían piezas y los que venían a reportar sus capturas se detuvieron a la entrada, temiendo por sus vidas, y pasaron la noche allí, mientras Eshu se retiraba a dormir a su casa.
A la mañana siguiente, Olofin mandó a buscar a Okpini para reprocharle que sus predicciones no se habían cumplido. Fue a esa hora cuando Okpini le dio por fin el último ñame tostado a Eshu, con veinticuatro horas de demora. Apenas hecho, llegó el mensaje de Olofin y partió al palacio, donde el Obá lo recriminó por el fallo de sus predicciones. Se sintió tan deshonrado al ser llamado mentiroso y embustero que, deprimido, fue al río Oshún y allí tiró su Ifá antes de volver a su casa.
Pero Eshu, ya satisfecho con los ñames tostados que Okpini le ofrecía a diario, volvió adonde los cazadores esperaban y les dio el fin de la alarma: los Awoses habían terminado los sacrificios y todos podían entrar sin problema. Llegaron todos al palacio al mismo tiempo a reportar sus logros, y cuando Olofin les preguntó por qué llegaban simultáneamente, explicaron que por el espantoso aviso del día anterior habían temido entrar y ser usados como sacrificio, y por eso pasaron la noche a las puertas del pueblo.
Olofin comprendió entonces que las predicciones de Okpini se habían cumplido después de todo, y volvió a mandarlo a buscar. Okpini acababa de llegar a su casa desde el río Oshún cuando llegó el mensajero. En el palacio, Olofin lo saludó de forma conciliatoria con «Urukere jenti jenti», se disculpó por cómo le había hablado el día anterior y le preguntó si quedaba algún sacrificio sin hacer. Okpini le confirmó que le debía un ñame tostado a Eshu, pero que ya se lo había pagado. Olofin le contó cómo sus predicciones se habían cumplido, aunque con veinticuatro horas de demora, y le entregó una escobilla adornada de cuentas, urukere, y una chiva para reparar su turbación.
Con los regalos recogidos volvió a casa y se dirigió después al río Oshún, donde recobró sus unidades de Ifá de cinco en cinco, de tres y de dos, tardando mucho en la búsqueda del último, que no pudo recuperar porque un pez se lo había tragado. Tomó una piedra del río para representar la decimosexta semilla y sirvió su Ifá con la chiva que le había dado Olofin. Fue así como este odu ganó el apodo de Irosun Okpini.
Cuando este odu aparece para un hombre en la adivinación, se le dirá recibir su propio Ifá; si ya lo tiene, se le dirá que no lo está sirviendo fielmente y que deberá aprender Ifá, porque se supone que sea un practicante de Ifá. Si aparece para una mujer, se le dirá que le pida a su esposo reverenciar a Ifá; si él se niega, tendrá una vida corta o ella terminará por abandonarlo. Si la mujer no tiene hijos, se le dirá que solo tendrá un hijo después de sacrificar tres chivas a Ifá, o si su esposo accede a recibir Ifá. Ella tiene tres enemigos que son brujas, y en la aldea de su padre hay tres árboles: Iroko, roble y Agbo o Ukhu; hay también en la aldea un árbol Osan agbalumo. Un sacrificio especial debe hacerse por ella al pie de esos árboles, llamando a las tres brujas: Aje Umobi, Aje Umosan y Aje Umaghun. Cuando este odu aparece para una mujer embarazada o en una adivinación ceremonial de nombramiento, el niño deberá llamarse Awoyemi si es varón e Ifayemi si es hembra.
6.Aquí maltrataban y abochornaban a Iroso Unkuemi
Cuando Obatalá gobernaba el mundo, todos abochornaban y maltrataban a Iroso Unkuemi, y hasta su propio padrino y su madrina lo maldecían.
El padre de Iroso Unkuemi tenía que ir al campo a chapear para sembrar y, cuando terminaba, salía a buscar agua para regar la siembra. Un día, por el camino, se encontró un majá negro; lo cogió y lo metió en su bolso. Poco después halló tres majases de Santa María y los guardó también. Siguió caminando y encontró tres ekun keké, leoncitos recién nacidos, y los recogió igualmente. Todo lo llevó a su casa para que aquellos animales cuidaran a su hijo Iroso Unkuemi, y les cantaba este súyere:
Y ellos defendieron de los enemigos la casa de Iroso Unkuemi.
Nota: Hay que recibir Osanyin de fundamento. Lodafun Osanyin, Inle ati Orishaoko y Oba.
7.Nace Elegba Aboni, el que no tiene dueño
Aquí está el nacimiento de Aboni, donde por primera vez se practicó el aborto.
Yewá, hija de Oduduwa, vivía en cautiverio bajo tierra, en una cueva que se comunicaba con el mar, custodiada por Boromu y Brosia. Boromu era con ella más complaciente que Brosia y, a pesar de las instrucciones que ambos tenían, le permitía ciertos paseos a la orilla del mar, cosa que a Yewá le gustaba mucho. De aquellos paseos en compañía de Boromu fue naciendo entre los dos una simpatía que se convirtió en atracción y luego en romance, hasta terminar en relaciones, y Yewá quedó embarazada.
Desesperados y temerosos de la ira de Oduduwa, decidieron eliminar la criatura que se gestaba en el vientre de Yewá y acudir a Osanyin. Escaparon aprovechando que Brosia dormía, y Osanyin preparó un brebaje a base de raíces de sigüaraya, palma real y yagruma. Yewá lo bebió durante nueve días y, al cabo, sintió fuertes dolores y expulsó el feto; pero este ya tenía vida, y decidieron enterrarlo para tapar así el pecado de los dos.
Boromu aprovechó un momento libre y fue en busca de una palma a la orilla del río para enterrar al niño. Pero Brosia, que había notado algo raro en la conducta de Yewá y de Boromu, lo siguió, vio lo que hacía y descubrió el secreto de sus amores. Despechado y celoso, Brosia fue en busca de Oduduwa y le dijo: «Vengo a buscarlo para que usted conozca un gran secreto», y lo llevó hasta la palma a la orilla del río. Desenterró al feto y le preguntó a Oduduwa si conocía aquello. Oduduwa, sorprendido, respondió: «No, pero es un Elegba y es muy bonito; desde hoy este será mi Elegba». Sacó al niño del entierro, mandó que le dieran osaidie y le puso el nombre de Aboni, que significa «el que no tiene dueño».
Brosia, temeroso al ver la alegría de Oduduwa, calló el secreto. Boromu y Yewá continuaron amándose en secreto, y el niño vivió muy feliz con su abuelo, que lo consideraba su Elegba.
8.Aquí la única corona que prevalece es la mía
Una vez el rey mandó a buscar a Orúnmila, y este le contestó que no podía ir; que si él quería, fuese a su casa. El rey, indignado, le mandó a decir cómo era posible que un rey fuera a rebajarse yendo a casa de un Babalawo.
Pasados unos días, el rey soñó que sostenía una gran guerra en la que llevaba la peor parte, y despertó asustado y muy impresionado. Se vistió y se fue a casa de Orúnmila. Al entrar por la puerta, que era muy bajita, tropezó con ella y se le cayó la corona. Cuando se agachaba a recogerla, Orúnmila dijo: «Obo Oto Ashureo Guni», y la corona vino sola a la testa del rey. Maravillado del poder de Orúnmila, el rey le contó el sueño con fe. Orúnmila le dijo: «Trae enseguida un gallo, dos gallinas, una flecha, una soga y 16,80 pesos».
El rey lo llevó todo y, a los pocos días, se le presentó un problema que enseguida fue ganado y resuelto por el rey.
9.Aquí botaron Ifá al río
Awó Mayerifa vivía en la tierra de Awó Aguatara Ifá, quien le había entregado todo el mando para que resolviera los problemas de aquella tierra. Pero los trastornos eran cada día mayores, todo iba de mal en peor, y Awó Mayerifa nada resolvía, a pesar del compromiso que había contraído. Lo primero que Awó Aguatara le había advertido era que, cada vez que le diera de comer a Ifá, les diera de comer también a Eshu y a erita meri; pero Awó Mayerifa no sabía hacer nada, nada hizo, y se pasaba la vida muy triste.
Un día, viendo que las cosas empeoraban y que los caminos estaban cerrados porque él no cumplía los reglamentos, cogió su Ifá, lo echó en dos jícaras, se las amarró a la cintura y se tiró al río. La gente de la población, ante aquello, se puso a llorar, a cantar y a rezar:
Y empezaron a tocar la campana. Awó Aguatara Ifá, que vivía con su Apetebi, oyó aquello, salió corriendo y preguntó qué sucedía, y el pueblo le contó lo que había hecho Awó Mayerifa. Entonces Awó Aguatara cogió dos gallinas, se las presentó al río y empezó a cantar:
Mató enseguida las gallinas y les dio su sangre a ilé ibú. De inmediato mandó a la Apetebi a cocinarlas y traérselas, llamó a toda la gente de la población, se pusieron de rodillas y empezaron a rezar y a presentar la comida dentro del río. Sacó cinco papelitos y los puso al lado del ibú; entonces comenzó a dar a todo el mundo a probar de la comida y a rezar:
Y salió del río el primer ikin; le puso un pedacito de la cabeza de la gallina, le dio de comer a la gente y puso también un pedacito en cada uno de los cinco papelitos. Después dijo:
Y salió el segundo ikin, y se le dio de comer los corazones. Después dijo:
Y salió el tercer ikin, y le dio de comer las mollejas. Después dijo:
Y salió el cuarto ikin, y le dio pescuezo. Después dijo:
Y salió el quinto ikin, y le dio de comer el hígado. Después dijo:
Y salió el sexto ikin, y se le dio de comer de la pechuga. Después dijo:
Y salió el séptimo ikin, y se le dio de comer de las puntas de las alas. Después dijo:
Y salió el octavo ikin, y se le dio de comer del lomo de la adié. Después dijo:
Y salió el noveno ikin, y le dio de comer la huevera de la adié. Después dijo:
Y salió el décimo ikin, y le dio de comer de la madre de la adié. Después dijo:
Y salió el onceno ikin, y le dio de comer de la pelota de ishu. Después dijo:
Y salió el duodécimo, y le dio de comer ekó. Después dijo:
Y salió el decimotercer ikin, y le dio de comer oshinshin. Después dijo:
Y salió el decimocuarto, y le dio de comer arroz. Después dijo:
Y salió el decimoquinto ikin, y le dio de comer harina. Después dijo:
Y quedó sosteniendo entre sus dedos el ikin dieciséis. Así vino la prosperidad total a la tierra de Awó Aguatara Ifá y de Iroso Unkuemi.
10.Otra versión: el adivino que botó Ifá al río
En este camino, Olofin mandó a buscar a un Babalawo para una cosa, y este le dijo que en siete días iba a llover. Un omofá que él tenía le advirtió: «Mire, antes de ir, lo que usted tiene que hacer es ebó»; pero no lo hizo. Pasaron los siete días y no llovió. Entonces dijo: «Yo no soy adivino, al no resultar lo que anuncié», y acto seguido botó a Ifá al río.
Al enterarse, Olofin lo mandó a buscar, y él respondió que no era adivino y que además había botado Ifá. Pero su hijo, que lo estaba oyendo, le dijo: «Tú tienes que ir a cumplir, pero primero tienes que hacer ebó». Así lo hizo, y escogió el mismo lugar donde había botado a Ifá: según iba echando el ebó al agua, allí donde lo había botado, Ifá iba subiendo a flote, y cuando llegó a seis subieron los demás, y todos los recogió.
Nota: Aquí fue donde botaron a Orúnmila al río.
11.Aquí Ogún llevó la guerra y la discusión al mar
En este camino nació un sabio que por su influencia era el mayor; se dice que fue el primer Obatalá que nació, en un awo que contenía un líquido y una piedra desconocidos. Aquel awo lo cuidaba un akukó, que tenía prohibido tomar del líquido que contenía. Un día lo hizo y sufrió una transformación. Entonces Oduduwa recobró el cuidado del awo, pues el akukó no hacía más que dormir por el líquido que había tomado, que era una droga; de allí resultó la multiplicación de las especies, además de las razas.
En la Tierra, Oduduwa se unió a Olokun y tuvieron varios hijos de esa unión, pero se separaron, porque no podían vivir juntos por incompatibilidad de caracteres. Olokun dividió su casa, donde hizo el mar. El más valioso de los hijos de Oduduwa era Ogún: le gustaban las pendencias y era revolucionario, pues era completamente okuni; se vestía de eyo a la vez que la tomaba, por lo que le hizo falta modificar su forma de vivir, y se hizo Ifá.
Ogún se fabricó un okpele de hierro de su tamaño, y cuando llegaba a los lugares y lo tiraba, la tierra temblaba y todo el mundo se asustaba. Ogún asustó a Obatalá, y este lo maldijo y le ordenó sacar aquello de su casa. Ogún fue al mar y lo tiró allí, y así llevó la guerra y la discusión al mar.
12.El cazador y los animales
En este camino, Obatalá mandó al cazador a que le trajera a la Serpiente, al Mono y a la Culebra, y le dijo que hiciera ebó. El cazador no lo hizo, salió a buscar a los animales y no encontró a ninguno. Después fue adonde Orúnmila, quien le indicó que hiciera el ebó, pues si no, no los conseguiría. Esta vez lo hizo, y pudo conseguir los animales.
13.Los enemigos de la babosa le pusieron candela
En este camino, a la Babosa le iban a hacer santo, y sus enemigos le hicieron trampa: le pusieron candela debajo de la batea, para que el agua estuviera caliente cuando fuera a bañarse y muriera. Pero como la Babosa había hecho ebó de entrada con Orúnmila, a la entrada de Orúnmila se descubrió la trampa: orubo con carbón, y en el ebó se apaga con agua.
Maferefun Orúnmila ati Yemayá, porque el día que se hizo santo llovió, el agua entró dentro del cuarto y apagó la candela que estaba debajo de la batea.
Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.
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