Iroso Sa (Iroso Sun Sun) – Odu de Ifá

Odu de Ifá · Familia de Iroso

Iroso Sa

Iroso Osa · Iroso Sun Sun

«Lo que Ud. dice en la tierra de Shangó, lo afirma en el cielo».
I II · I I · II I · II I
Palabra sagrada

Rezo de Iroso Sa

Rezo

Iroso Sa Ifá pele lelé oguele wa guere manile ilá pupua Ologin tinshe ofoyude Olofin Maferefun Shangó.

Fundamento

En este odu nace

  • Los Cereales.
Advertencias del signo

Este odu marca

  • Deudas con Shangó y con Oshún que pague cuanto antes.
La voz del signo

Aquí habla

  • Que aquí Shangó maldijo a todas las mujeres.
  • Que Oshún desea que la pongan más alto que los demás Orishas.
  • Que cuando a la persona le sucede algo, le echa la culpa a los Santos.
  • Que la persona tiene dinero guardado y llora cuando lo tiene que gastar, y así se le aleja la suerte.
  • Que si es hombre está algo impotente.
  • Que el dueño de este Ifá tiene poca fe en los Santos y en Orúnmila y hasta llega a abandonarlos, porque aunque los conserva no trabaja con ellos, olvidándose del juramento hecho ante Olofin por el bien de la humanidad.
  • De dinero guardado.
  • De persona amiga fallecida que hay que hacerle misa.
  • De que los amigos le quieren quitar un lugar para después ellos cogérselos.
  • De persona que tiene que la cabeza se le pone como loca.
  • De hombre que tiene que buscar mujer o viceversa.
  • De persona desconfiada que siempre se cree que lo están engañando.
  • Que a la persona le han mandado a hacer algo que no lo ha realizado y por eso puede buscarse una desgracia o que le roben.
  • De fuego en la casa y hasta pérdida de la vida por no pagarle la deuda a Shangó.
  • Aquí fue donde Orúnmila le dijo a Obatalá que hiciera Ebó e hiciera Ifá, y éste no hizo nada y se baldó y tuvo que volver a casa de Orúnmila y hacerlo todo.
  • De que la persona está enferma y no se cuida, tiene que tener a Orúnmila y a Osanyin.
  • Que a las mujeres le viene la regla y se le puede retirar por un susto.
Consejos del signo

Este odu recomienda

  • Hay que cumplir con Shangó y con Oshún para salir bien en lo adelante y no tenga pérdidas.
  • Por este Ifá se pone a Oshún en lo alto del canastillero.
  • Poner a Shangó Shekete y a Ogún para vencer a los enemigos y para que le llegue la suerte.
  • Hay que respetar a los mayores para que no se vea baldado.
  • Cuidado no se le queme la casa o alguien en la misma se queme de gravedad con agua o grasa caliente.
  • Trate de pagar las deudas que tenga con otras personas, no sea cosa que por causa de esa deuda Ud. y los suyos se vean en peligro.
  • Múdese de donde vive para que le llegue la suerte.
  • No llore más el dinero que Ud. gaste, porque así se le aleja la suerte.
  • Hacer Ebó con pájaro zun zun a Osanyin.
Ewe del signo

Hierbas del odu

  • Ceiba.
  • Guayaba.
  • Jagüey.
  • Algarrobo.
La voz del oráculo

Osobo e Iré del odu Iroso Sa

Osobo Ikú
  • Dice que por una deuda con Shangó Ud. y lo suyo pueden hasta perder la vida.
Osobo Arún
  • Habla de impotencia en el hombre.
  • Aquí la persona por desobediente se puede baldar.
  • Aquí la persona está enferma y no se cuida, tiene que tener a Orúnmila y a Osanyin.
Osobo Ofo
  • Habla de robo y de pérdida por desobediencia y no realizar lo que se le manda.
Osobo Eyo
  • Aquí Shangó maldijo a las mujeres.
  • Habla de desgracia que puede tener la persona por no realizar lo que le mandan a hacer.
Iré Aikú
  • Habla de dinero guardado.
  • Misa a un Egun amigo fallecido.
  • Agárrese de Shangó y de Oshún para que le den una suerte.
Iré Ashegun Ota
  • Los enemigos le quieren quitar algo a la persona.
  • Dice que a la persona la cabeza se le pone como loca.
  • Habla de hombre que tiene que buscar mujer o viceversa.
Trabajos del signo

Relación de obras del odu Iroso Sa

Limpieza y baldeo con Álamo

Lo que Ud. dice en la tierra de Shangó, lo afirma en el cielo, busque mujer o marido, se limpia y baldea la casa con Álamo.

Las historias del signo

Patakíes del odu Iroso Sa

1.La adivinación que hizo antes de bajar a la Tierra

MIKOLIGHO KIRIN, MO KO LIGBO KIRIN. OMO EKU OKIRIN KA ABAJE ODUKULUKU ODI BABA EKA. ONO EJA KIRIN KA ABA RE. ODI BABA RE JA MIKOLIGHO KIRIN, MI GHRIGBO KIRIN ODUROKPEKPE. OKIRINKA ABARE ODU KULUKULU, ODI BABA REKIN.

Antes de descender al mundo, Iroso Sa consultó qué sacrificio le correspondía. La respuesta fue clara: debía agasajar a su Ángel de la Guardia con un chivo castrado, atender a Eshu con un chivo y a Ogún con un gallo, una tortuga y un perro, porque esas ofrendas le permitirían vencer las dificultades que lo esperaban abajo. También se le indicó atender a los enemigos desconocidos en el bosque con un perro, un gallo y sus ropas gastadas. Cumplió con todo aquello y, con tiza blanca y plumas de águila, recibió la bendición de Dios antes de partir. Solo quedó pendiente una cosa: el sacrificio a la divinidad del Obstáculo, que por el cansancio olvidó realizar.

Al llegar al mundo encontró que ya existía cultura. No se presentó como Awó, aunque la gente lo sospechaba, y se dedicó a servir a sus colegas sin desatender a ninguno. Con el tiempo llegó a la casa del Obá del pueblo, y en el palacio ejercía discretamente el arte de Ifá para otras personas. Pero la divinidad del Obstáculo, a quien no había servido en el Cielo, empezó a entorpecer su labor: dañaba lo que estaba bajo su custodia en el palacio, que eran los resguardos medicinales y de protección del Obá. Cuando el Obá descubrió el daño en una de sus pertenencias más queridas, le exigió explicaciones. No lo ejecutó por su condición de Awó, pero le confiscó todos sus bienes, lo expulsó del palacio y lo condenó al destierro.

Los primeros meses del exilio los pasó en el bosque, pues no tenía ropa con qué presentarse entre la gente, y convivió con los animales mostrándoles benevolencia. Al ver cuánto sufría, Eshu fue al Cielo a preguntarles a Ogún y a su Ángel de la Guardia por qué lo dejaban padecer tanta privación si había hecho sus sacrificios. El Ángel de la Guardia explicó que aquel hombre estaba destinado a ser sacerdote de Ifá, pero había abandonado esa práctica para ponerse a servir a otros cuando su deber era dirigir. Después Eshu lo encontró y le pidió un chivo, que él sacó de su Akpominijekun; una vez comido el chivo, Eshu lo condujo hasta un sacerdote de Ifá que estaba de visita en la frontera entre el Cielo y la Tierra.

Aquel Awó le adivinó y le recordó el juramento hecho en el Cielo de ejercer como sacerdote de Ifá en el mundo. Le ordenó volver al bosque y recoger lo que encontrara en el lugar donde dormía, servirlo con un gallo y atender su propio Ifá con un carnero. Al regresar halló una almadana, un martillo grande que Ogún le había guardado, y vio unas semillas de Ifá, unos Ikinis, alineadas como si estuvieran preparadas; sin embargo, no tocó ni el martillo ni las semillas. Esa noche, mientras dormía, su Ángel de la Guardia le dijo que debía recogerlas, porque eran su propio Ifá y el regalo de Ogún, y hacerles sacrificio para marcar el inicio de su ejercicio.

Así lo hizo, y comenzó a trabajar Ifá para todo el que lo tomaba en serio. Sus predicciones se cumplían y sus sacrificios daban resultado, con lo que empezaron a llegarle muchos clientes. Los Awoses del Cielo le aconsejaron además servir a la divinidad del Obstáculo con toda clase de comestibles y un perro; cuando al fin hizo ese sacrificio, Elenini retiró del camino la traba con que había demorado su prosperidad. A partir de entonces su suerte cambió de manera notable: la hija de Olokun bajó del Cielo a consultarse con él y, tras la adivinación, se negó a dejarlo y le propuso matrimonio. Ella trajo luego sus esclavos y sus bienes del palacio de su padre, se hicieron extremadamente ricos y él pudo construir su propia casa.

Mientras tanto, Eshu fue al pueblo donde él había vivido con el Obá y provocó muchos problemas, que duraron tres años y desafiaron la pericia de todos los Awoses invitados a resolverlos. Finalmente el Awó del Cielo se encontró con el Obá y le reveló que aquellos males venían por causa del Awó que tan vergonzosamente había desterrado, y que solo ese hombre podía resolverlos. El Obá proclamó de inmediato que se le buscara y se le persuadiera de volver, y envió buscadores profesionales, llamados Uwamuwa en yoruba y Omu-ama en Benin, que lograron localizarlo y concertar una cita.

Cuando le dijeron que el Obá quería verlo, se negó rotundamente: había sido expulsado al exilio en circunstancias humillantes porque el Obá ya no lo necesitaba. Al final puso una condición: para regresar, el Obá debía enviarle un chivo castrado, un perro, un gallo, tela blanca, rata y pescado para el sacrificio. El Obá mandó a reunir los materiales con rapidez. Al recibirlos, él sirvió a Eshu con el chivo, a su Ifá con el chivo castrado, la rata y el pescado, y a Ogún con el gallo y el perro.

Entonces partió a ver al Obá. Al llegar al palacio le adivinó y le dijo que la divinidad secundaria del pueblo, llamada Osa, llevaba casi siete años sin ser servida desde la muerte de su último sacerdote. El altar fue restaurado de inmediato y la divinidad recibió una chiva, un carnero padre, un gallo y abundante comida y bebida. Casi enseguida los males que azotaban al pueblo empezaron a ceder tras una tormenta de lluvia, pues allí había habido una sequía de tres años. Durante el sacrificio, alguien cayó en trance y profetizó que la paz, la tranquilidad y la prosperidad volverían definitivamente si Iroso Sa aceptaba convertirse en el próximo jefe de los sacerdotes de la reanimada divinidad de Osa.

El Obá mandó a construirle una casa propia y logró convencerlo de quedarse. Su retorno marcó el regreso de la paz y la prosperidad para todos. Vivió hasta edad avanzada en relativa opulencia y se hizo famoso porque sus profecías se cumplían constantemente.

Cuando este Ifá aparece en Igbodun, a la persona se le dirá que ha ignorado a Ifá durante mucho tiempo. Deberá atender enseguida a Eshu y a Ogún para su Ifá y servir el Ifá reanimado con un chivo castrado. Prosperará en la tierra donde nació.

2.Adivinó para el gallo antes de casarse con la gallina

EKE KUKURU IKA GBOORO. ADIFAFUN AKIKO MO GALAJA NIJO. T’ONLO SHE OKO ABO.

Se hizo adivinación para el gallo cuando se disponía a tomar a la gallina por esposa. Se le indicó sacrificar una rata, pescado, akara, eko y nueces de kolá. El gallo cumplió, y la gallina aceptó su propuesta de matrimonio sin oponer resistencia alguna.

Cuando este Ifá sale en la adivinación, a la persona se le dirá que haga sacrificio para cortar el riesgo de perder la vida por causa de una mujer. Si sale para una mujer, se le dirá que haga sacrificio para que dos hombres no se peleen por su culpa y por la seguridad de sus hijos.

3.Se adivinó para el cuchillo

IROSUN SASASA AWO ABE, ADIFAFUN ABE.

El Awó adivinó para el cuchillo cuando este iba a afeitar la cabeza de Orisha, y le indicó sacrificio para no dejar el trabajo a medias. El cuchillo no lo hizo y partió al día siguiente a cumplir su encargo. En el camino se cruzó con Eshu y pensó que sería una gran oportunidad ganar un dinero extra afeitándolo primero, aunque le aclaró que su prioridad era la cabeza de Orisha. Eshu se dejó afeitar, pero mientras le cortaba el cabello, este no dejaba de crecer. El pelado duró el día entero sin que lograra terminarlo, y al amanecer el cabello de Eshu estaba tan espeso como al principio. Eshu se negó a pagarle, puesto que el trabajo no se había completado.

El cuchillo no dudó en relacionar aquella experiencia frustrante con el sacrificio que había dejado de hacer, y esa misma noche, al llegar a su casa, lo realizó. A la mañana siguiente pudo llegar a casa de Orisha y cortarle el cabello. Cuando Orisha le preguntó por qué no se había presentado el día anterior, él le narró su infructuosa experiencia y todo lo que le había pasado en el camino.

Cuando este signo aparece en la adivinación, a la persona se le aconsejará hacer sacrificio para evitar obstáculos en su trabajo. A la mujer se le aconsejará sacrificio para evitar problemas en su matrimonio, de su marido o de sus hijos.

4.Adivinó para el Fuego

IROSO SA ARA GA.

Se adivinó para el Fuego y se le aconsejó sacrificio para no perder a su esposa: debía ofrecer un gallo rojo, tela roja y aceite de palma. El Fuego se negó, porque no podía imaginar que su esposa lo dejara ni que nadie fuera capaz de seducirla. A la esposa también se le aconsejó sacrificar su ropa de uso para cortar los problemas, y ella igualmente se negó. Tiempo después, ella huyó de la casa de su esposo para irse a vivir con la Hierba del matorral.

El Fuego no hizo nada de momento, porque todo ocurrió en la estación de lluvia, y esperó la estación seca para aparecer. Cuando esta llegó, se vistió con sus ropas rojas, se paró al borde del matorral y llamó a la Hierba para que le devolviera a su esposa o enfrentara su ira. La Hierba respondió que haría lo imposible, y el Fuego reaccionó quemando todas las plantas y animales del matorral.

Cuando este odu aparece en adivinación, al hombre se le previene de no seducir a la mujer de nadie, porque podría costarle la vida.

5.Adivinó para el Halcón (Asa ó Ahua)

Se adivinó para el Halcón cuando Orisha le retiró su arma de caza después de que él lo ensuciara. Orisha le había entregado unas tijeras para que le cazara, pero el Halcón tomó la costumbre de volar por ahí todo el día y anunciarle a Orisha que no podía cumplir la misión; después salía a cazar solo para él, casi siempre con éxito. Cuando Orisha descubrió el engaño, lo invitó a traerle el arma con el pretexto de darle mantenimiento; lejos de afilar las tijeras, lo que quería era quedarse con ellas.

Desde entonces el Halcón empezó a pasar hambre por falta de arma de caza y, avergonzado de volver a casa de Orisha, decidió ir a la adivinación. Se le indicó sacrificar un gallo y un chivo. Orúnmila encargó a Ogún la elaboración de unas tijeras nuevas para el Halcón; Ogún las hizo y se las entregó a Orúnmila, quien les aplicó Iyerosun para magnetizarlas, de manera que todo se pegara en ellas. Con esa nueva arma, el Halcón volvió a tener una caza exitosa.

Cuando este odu aparece en el Igbodun, la cabeza de un halcón y las hojas apropiadas se utilizan para preparar unas tijeras de hierro sobre el cráneo de un gorila, que la persona mantendrá en su trono de Ifá para que le permita lograr su objetivo en la vida.

6.Su adivinación final para el Obá

Alrededor de siete años después de su regreso al pueblo de Igbajo, Iroso Sa tuvo un sueño curioso en el que el Obá era quitado del trono. Mientras dudaba si alertar o no de aquel mal presentimiento, decidió hacerse adivinación, y en ella se le indicó servir a su propia cabeza con tiza blanca y sal, rogándole que lo guiara hasta el término de su vida. Hizo el sacrificio y partió hacia el palacio.

Al llegar, adivinó para el Obá y le aconsejó servir su cabeza con carne de elefante para evitar el peligro de ser removido del trono. El Obá se molestó tanto que ordenó de inmediato el arresto y la detención de Iroso Sa por atreverse a predecir una posibilidad tan remota como su derrocamiento, olvidando que todas las predicciones anteriores del Awó se habían cumplido. En vez de hacer el sacrificio prescrito, el Obá se sintió aliviado con el adivino encarcelado.

Cinco días más tarde, el pueblo de Igbajo fue atacado por fuerzas enemigas; el Obá fue removido, enviado a un lugar desconocido y más tarde se reportó que había sido asesinado. Al quedarse sin Obá, el pueblo invitó a los ayudantes del rey a adivinar y nombrar uno nuevo. Los siete adivinos invitados convinieron unánimemente en que el Awó detenido debía ser liberado y coronado como el nuevo Obá, porque solo él podía devolver la paz y la tranquilidad a Igbajo.

Cuando este Ifá aparece en el Igbodun, la persona deberá servir de inmediato a su cabeza con tiza blanca mezclada con sal, coco, nuez de kolá y un gallo blanco; deberá dar enseguida un chivo a Eshu y perseverar en todo lo que se proponga, porque Dios lo recompensará al final con un gran favor. En la adivinación, a la persona se le dirá que sirva también a su cabeza con un gallo para obtener un favor esperado.

7.Hay que cumplir con Shangó

En cierta ocasión Orúnmila fue de visita a una casa; al abrirse el día se vio este Ifá, que le anunciaba fuego en aquella casa. Orúnmila preguntó qué se debía, e Ifá le respondió que lo único pendiente era un carnero que se le debía a Shangó; al preguntar si esa era la causa del fuego, se le contestó que Shangó quería cobrar su deuda, pues estaba cansado de esperar.

Shangó, ante aquella situación, prendió fuego a la casa y se paró con su arco y su flecha en la puerta de salida, esperando a que salieran para dispararles. Orúnmila lo vio y enseguida se puso la careta de Obatalá, salió y convidó a Shangó a soltar el arco y la flecha; este obedeció creyendo que era Obatalá. Al percatarse del engaño y ver que era Orúnmila, Shangó le dijo que lo había hecho porque en aquella casa le debían un carnero y no querían pagárselo. Orúnmila le respondió que él no tenía nada que ver con eso, que solo estaba de visita, pero que exigiría que le pagaran el carnero para que todo volviera a la normalidad. Shangó aceptó y la gente de aquella casa le pagó su carnero, aunque no sin antes haber tenido pérdidas en la casa y haber estado a punto de perder también la vida.

Nota: Obatalá es el único santo que calma a los demás santos cuando éstos están molestos por algo que le deben.

8.Oshún salvó a Orúnmila y este la dejó comer junto a él

En una casa convivían Shangó, Oshún, Ogún y Orúnmila. Oshún era mujer de Shangó, pero al mismo tiempo vivía con Ogún y, fuera de la casa, tenía en el pueblo tres amantes más. Orúnmila estaba baldado de las piernas y le costaba caminar. Un día, al abrirse el día, Orúnmila se vio este Ifá y tuvo que hacer ebó; Oshún fue la única que se preocupó y le consiguió todo lo necesario. En el registro, Ifá le anunció que habría fuego en la casa.

Shangó, enterado de la traición de Oshún, aprovechó un momento en que todos estaban despreocupados dentro de la casa y, por venganza, le dio candela por los cuatro costados. Todos salieron corriendo al ver el fuego, pero Oshún, recordando que Orúnmila no podía caminar, regresó adentro a buscarlo; al no encontrarlo, salió por la puerta trasera, donde se topó con Orúnmila, que había logrado salir gracias al susto que se llevó. Oshún le dijo que había entrado a salvarlo, que no lo encontró y por eso salía por allí, y que ya veía que se había salvado solo. Orúnmila le respondió que siempre le estaría agradecido por aquel gesto: ella, la pecadora, había sido la única que se acordó de él; desde ese momento sus pecados quedaban perdonados y desde ese día sería la única con potestad para comer junto a él.

Nota: Por esta razón Oshún come junto a Orúnmila chiva, gallina, y todo lo que él coma, cuando lo hace convidada junto a él.

9.Aquí Obatalá se enfermó por desobediente

Obatalá estaba enfermo y su casa se le estaba cayendo. Fue a mirarse con Orúnmila y le salió este Ifá, Iroso Sa o Zunzún, y se le indicó hacer ebó con tres gallos, un pájaro zunzún, cuatro palos, cuatro muñequitos, una casita, eku, eyá, epo y $16.80, y que fuera al monte a buscar las cosas, pero pagando los tributos al monte.

Obatalá no hizo caso y se metió en el monte. Tras caminar un largo trecho se encontró con Elegba, le contó lo que Orúnmila le había dicho y le pidió ayuda para buscar las cosas del ebó. Siguieron la marcha y al poco se encontraron con Ogún, a quien Obatalá contó lo mismo y también pidió ayuda; acto seguido se nubló el tiempo, empezaron a caer truenos y apareció Shangó, que se sumó tras oír la misma historia. Ya dentro del monte se les apareció Osanyin y les preguntó quién les había dado permiso para entrar en su casa. Nadie le contestó, y siguieron caminando sin hacer caso, pisando plantas y tumbando árboles.

Obatalá regresó a su casa con todo lo del ebó y con sus acompañantes, pero no hizo el ebó y se quedó profundamente dormido. Un ruido extraño lo despertó: al mirar hacia una esquina de su casa, esta empezaba a caerse, igual que el techo, y al mirar hacia el otro lado, también aquella esquina comenzaba a desplomarse. Del susto y la impresión, Obatalá se enfermó.

Fue urgentemente a casa de Orúnmila y le contó lo sucedido. Este le respondió que aquello le había pasado por no hacer caso y no hacer el ebó, y Obatalá le rogó que lo salvara. Orúnmila le hizo el ebó y, antes de cerrarlo, le dijo que aquello le había ocurrido también por no pagarle los tributos al monte y no hacer el ebó que le marcó Ifá: en esos momentos se sentía mal y se le caía la casa; los personajes que tenía en la casa estaban hambrientos, así que debía darle un gallo a cada uno en una esquina de la casa con un pollo cada uno del ebó, pagarles 3 centavos y darle un pájaro zunzún a Osanyin en el monte. To Iban Eshu.

Obatalá cumplió aquellas recomendaciones, comenzó a sentirse bien y su casa no se le cayó más. Fue a casa de Orúnmila y, en agradecimiento, le dio una chiva, se arrodilló, le rindió Moforibale y dijo: Orúnmila, contigo no hay quien pueda.

Ebó3 Gallos, un pájaro Zunzún, 4 palos, 4 muñequitos, una casita, eku, eyá, epo, ewe algarrobo, Jagüey y Guayaba, mucho dinero.
NotaHay que darle una chiva a Orúnmila. A la mujer le viene la regla o se le suspende por el susto. El hombre tiene deficiencia en su naturaleza.

10.Enini, mensajero de Obatalá, se comía todo lo del ebó

Al principio del mundo, Olofin mandó a Obatalá (Babá) a la tierra para que la refrescara con sus oraciones, para que sus hijos no se enfermaran y tuvieran suerte y salud. Obatalá enviaba las bendiciones a su destino con su criado Enini, pero no veía el resultado de sus oraciones, así que fue a casa de Orúnmila, quien le hizo osode y le vio este Ifá. Babá le preguntó por qué razón, si él hacía tantas oraciones, las cosas en la tierra no estaban bien. Orúnmila le contestó que había una persona en el camino que le estaba haciendo daño, y le indicó que, cuando mandara el próximo ebó con su criado Enini, se escondiera en el camino y vería quién se comía las rogaciones y los eboses.

Así lo hizo Obatalá, y vio cómo Enini se comía todo lo del ebó. Salió entonces de la manigua y exclamó: será posible que gente de mi entera confianza y de mi propia casa me esté haciendo daño.

Nota: Se convive con personas que desean destruirlo de cualquier forma.

11.Ármese para que tenga con qué defenderse (Reciba Kakuanardo para que funde un pueblo)

En un pueblo vivían Elegba, Ogún, Obatalá y Oshún. Elegba estaba disgustado con Ogún, pero no tenía ni armas ni pueblo para ganarle la guerra. Ante esa situación, Elegba fue a casa de Orúnmila, quien lo miró, le salió este Ifá y le dijo: tus enemigos son muchos y están bien armados, pero si haces ebó con tres guadañas, bogbo ota, akukó y eyele, y lo pones en lo alto de una loma tapada por la manigua, los filos de las guadañas cortarán a tus enemigos y las ota, al desprenderse loma abajo, bloquearán el camino y los aplastarán. También le dijo que tenía que armarse poco a poco, para que sus enemigos, al verlo armado, comenzaran a respetarlo; así la gente se pasaría a su lado y sería el gobernador de todos.

Elegba así lo hizo. Cuando sus enemigos salieron a buscarlo, los primeros que subieron se hirieron con las guadañas y, al caer, hacían que las piedras se desprendieran y aplastaran a los que habían quedado abajo. Elegba recogió las armas que sus enemigos querían emplear contra él, se armó y se internó en el monte. Siguió con esa táctica hasta reunir gran cantidad de armas, y la gente, al percatarse de ello, comenzó a pasarse a su lado, con lo que venció la guerra.

12.Cuando Shangó cortejaba a Oshún

Oshún vivía en una casa en lo profundo del bosque, donde acostumbraba a recibir a sus amistades, entre las que se encontraba Shangó. Sucedió que Shangó se enamoró de ella y comenzó a cortejarla, pero Ogún, que era su marido, se dio cuenta de la situación y, celoso de Shangó, tapó aquel sendero con Álamo, con lo que Shangó perdió el camino a la casa de Oshún.

Pasado un tiempo, deseando ver a Oshún, Shangó se dirigió a donde estaba Eshu, le contó la situación y le prometió un chivo si le resolvía el problema. Eshu le mostró el camino, Shangó pudo cortejar a Oshún y Eshu se comió su chivo.

Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.

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