Iroso Umbo
Iroso Ogbe
«El fuego fue apagado por el agua de mar. El calor fue consumido por el pantano».
Rezo de Iroso Umbo
Iroso Umbo Skeregun sheré komashe kotushe areshenle adifafun Orúnmila tio fa mare akofá Elebo Aikodie Elebo.
Iroso Umbo es un Ifá de
- Abikú.
- Pruebas.
- Robos.
- Aplastamiento.
En este odu nace
- Que se haga Ifá gratis.
Este odu marca
- Juicio público y falsos testimonios.
- Deuda con Elegba.
- Debilidad general en el cuerpo, diabetes.
- Recibir Olokun.
- Recibir Inle y Abata.
- Al Ikofafún ponerle 5 Adeléses (Ikinis).
Aquí habla
- Que aquí es donde los hombres abandonan a las mujeres.
- Que la persona tiene que cuidarse de problemas de diabetes y de la circulación sanguínea, no vaya a perder un miembro de su cuerpo.
- De que hay que ponerle ñame a Eshu.
- De oposición por parte de la familia del cónyuge.
- De enfermedades de la garganta y el corazón.
- Que si es mujer: engaña al marido o al amante y la van a matar.
- De que le gusta hablar y divulgar de la moral de otras mujeres.
- De persona de moral dudosa, le gustan las fiestas, los enredos, los chismes, se cree autosuficiente y superior a los demás.
- De indigencia.
- De impotencia, diabetes.
- De enemigos que lo envidian.
- De pleitos por un cargo.
- De pleito con un hermano porque pertenecía a otra persona.
- De que Ud. está pobre y tiene los caminos cerrados.
- De deudas con Eshu.
- De muerto oscuro.
- Que aquí Eshu Ni le hizo el ókpele a Orúnmila.
- Que aquí acusaron a Orúnmila de falsos testimonios.
Este odu prohíbe
- No se puede comer grasas en las comidas.
- No se puede entrar en casa vacía.
- No se puede vestir con ropas negras, ni colgarlas en el cuarto, ni ponerlas sobre la mesa.
Este odu recomienda
- Misa a sus muertos (Egun). Atiéndalos con flores y comidas.
- No le robe nada a ningún hermano de religión ni de sangre para que no sufra un bochorno.
- Cuídese de enfermedades de la garganta, diabetes, impotencia.
- Oiga los consejos que le den y los de su mujer.
- Ruéguele a Orúnmila con dos cocos abiertos en un plato y dos velas.
- Mire qué es lo que quiere Eshu.
- Reciba a Inle y Abata.
- Hágase un Paraldo porque hay muerto oscuro.
Hierbas del odu
- Cucaracha
- Malva Blanca
- Canutillo
- Ruibarbo
- Piñón de Botija
- Picuala
Descripción del odu Iroso Umbo
Iroso Umbo ocupa el lugar 77 en el Orden Señorial de Ifá. Este signo subraya que las relaciones personales no son iguales a las situaciones de dinero o de comercio: mientras los negocios marchan bien, lo que manda son las emociones. Es aquí donde los hombres abandonan a las mujeres, y es un Ifá de Abikúes.
Cuando este odu aparece en un registro corriente, en una ceremonia de Ikofáfun o de Awofakan, o en una consagración de Ifá, hay que darle de comer a Eshu chivo o gallo, según lo pida, porque está bravo con el Awó; también se le pregunta a Orúnmila si desea comer dos gallinas negras. Hay que recibir a Inle y Abata. Cuando el signo sale en Ikofafún, a este se le ponen 5 ikinis (Adeléses).
El odu habla de diabetes y de la circulación sanguínea: la persona debe cuidarse mucho para no llegar a perder una extremidad del cuerpo. Para eso se prepara un inshé sobre un colmillo de caimán, que la persona debe usar encima. Las enfermedades de este signo son los problemas en las partes genitales, el estómago y el vientre, las situaciones cerebrales y la impotencia sexual. Para los malestares del estómago la tradición señala la malva blanca, el canutillo y la piña de ratón con leche de carnera.
Por este odu se hace ebó con una cazuela nueva de barro, todo lo que se come, tela roja, una tapa de cazuela, osun naború, jabón, agua de río, fango de río, jutía y pescado ahumado; también se señala el ebó con la cazuela de barro nueva, todo lo que se come, tela roja, tapa de cazuela, canutillo, piña de ratón y leche de carnera. Para que Eshu no se atraviese en el signo se marca ebó con gallo, dos gallinas blancas, ají picante y un cuchillo: el gallo es para Egun y el ebó se coloca delante de Eshu los días que Orúnmila marque, y después va a su destino. Contra los enemigos se señala ebó con una gallina negra y una camisa negra, porque los enemigos de este odu son muy fuertes y peligrosos. Y hay una nota clave: la persona tiene que hacer ebó para salir adelante, y después tiene que volver a hacer ebó para que no la destruyan.
Cuando el Awó de este signo sacrifica una chiva a Orúnmila, cocina bien los asheses con bastante picante y se los come. Si el consultado es un niño o una niña, es Abikú: se le da comida con picante, y para estos casos se señala una chiva a Orúnmila con dos gallinas negras; los iñales se cocinan con picante, se le dan de comer y se le pone ñame a Orúnmila.
En este odu a Oshún no le pueden faltar cinco pomos chiquitos de miel de abejas puestos a su alrededor, y a Oshún se le pone además un ókpele. El dueño de este Ifá tiene que tener una cucaracha colgada detrás de la puerta y bañarse con hierba Cucaracha. También debe tener tres casitas: una blanca con una piedra de Eshu dentro; una roja que lleva oro, plata y níquel; y una tercera negra donde se pone a Ogún con un machete. En este signo dice Ogún que para Iroso Umbo no habrá guerra, y que él es su fiel servidor.
Cuando un Awó entrega una Awofakan y sale este Ifá, tiene que ayudar al ahijado a que haga Ifá y devolverle el dinero del derecho de esa Awofakan. Si ya gastó ese dinero, hace un muñeco con sus ropas sudadas, se limpia con él y lo bota junto con el ebó de la persona. Aquí fue donde Eshu Ni le hizo el ókpele a Orúnmila.
Todos los amparados por este odu tendrán siempre problemas con su cónyuge, sobre todo después del acto sexual, porque la sombra de Oboni-Oshé se interpone entre ellos. Para resolverlo, a los cónyuges se les hace ebó con gallo, un clavo del tamaño del miembro, tiras de yaguas, carne de res, jutía y pescado ahumado y manteca de corojo: el gallo se le da a Egun llamando bien a Oboni-Oshé, que es el Egun que se interpone, y al clavo también se le da sangre; se le pregunta a Orúnmila si el clavo se le pone a Ogún. Esta obra se le hace a todo el que tenga este odu y al marido de la Apkuetebí que lo tenga en Ikofafun.
El signo marca problemas de justicia, juicios y falsos testimonios. La mujer de este odu es muy divertida, amiga de las fiestas y de la bebida; tiene que cuidarse de los hombres, porque la pueden matar. Debe dejar la bebida y la vida licenciosa para no enfermarse y para evitar discordias, pues Eshu la empuja a pelear con el hombre que tiene, de ahí las continuas guerras con él o con el amante. Que deje todo lo malo y deshonesto, porque junto a su marido está su suerte. Sea hombre o mujer, a la persona la dominan los celos y por eso pelea con su cónyuge: que tenga paciencia y se serene para evitar la tragedia en su casa.
Este odu predice que no se puede andar con pertenencias de difuntos ni con prendas de Egun; solo se puede ocupar al Santo. Si alguno de los padres de la persona es difunto, hay que darle misa y comida para que le otorgue una suerte.
Relación de obras del odu Iroso Umbo
El dueño de este Ifá tiene que tener una Cucaracha colgada detrás de la puerta y bañarse con hierba Cucaracha.
Eshu-Elegba del odu Iroso Umbo
Es el glotón de los Eshus. Este Eshu es lo inesperado, la traición: una vez traicionó a su mejor amigo Osun. Es un niño turbulento, rumbero, glotón y bebedor.
Patakíes del odu Iroso Umbo
1.Se adivinó para Orúnmila cuando estaba rodeado de enemigos
Esos dos nombres eran los de los Awoses que consultaron a Orúnmila en los días en que vivía cercado por sus enemigos. El oráculo le indicó un sacrificio con un chivo, un alfanje, un palo, un conejo y un proyectil de fango (ekpakpa en yoruba, udugbe en Benin). Orúnmila cumplió con todo lo señalado, y desde entonces sus adversarios fueron cayendo uno tras otro.
Cuando este odu sale como Ayeo (osobo) en la adivinación, se le dice a la persona que tiene muchos enemigos, pero que los vencerá si hace el sacrificio. Si viene Uree (iré), recibirá ayuda de otros en cualquier cosa que esté planeando hacer.
2.Cómo Orúnmila venció a sus tres enemigos jurados
La Muerte, el Agua y el Fuego se unieron para atacar a Orúnmila. En su adivinación de la mañana le fueron revelados quiénes eran y qué tramaban. Entonces repitió tres veces este poema:
Orúnmila proclamó que ni la Muerte, ni el Agua ni el Fuego podrían quitarle nada y salirse con la suya. Le ofreció un carnero padre a su Ifá, y con eso ahuyentó a la Muerte; agasajó a Eshu con un chivo, a Olokun con una paloma y a Ogún con un gallo. Olokun frenó toda amenaza que viniera del agua y Ogún contuvo la del fuego. Solo entonces lo dejaron tranquilo, y Orúnmila pudo vivir en paz.
3.Se adivinó para Agbeni Maima
Agbeni Maima era un sacerdote consagrado que viajaba por las cercanías del mar ejerciendo como Awó, y pasaba largas temporadas lejos de su casa. Cada vez que se ausentaba, su esposa Bioje lo extrañaba tanto que pensaba en dejarlo. Un amuleto que él poseía le revelaba siempre esas intenciones.
Cuando el amuleto le mostraba la señal de que su mujer planeaba marcharse, él usaba su Okpa-Orere (losegan en Benin) para provocarle dolencias de estómago en la casa. Ella entonces cantaba alabanzas a su esposo, y él regresaba a curarla. Mientras ella sanaba, él volvía a salir de viaje, y el ciclo empezaba otra vez.
Después de tres experiencias así, Agbeni Maima se cansó de las constantes amenazas de abandono. A la cuarta vez decidió dejarla hacer su voluntad. Le permitió marcharse, y ella vagó por el mundo sin que nadie volviera a verla jamás: nadie supo dónde murió ni dónde fue enterrada.
Si este odu aparece para una mujer en la adivinación, se le dice que no abandone a su esposo, para que no sufra infortunios que ni se pueden contar. Si aparece para un hombre, se le aconseja tener una conversación franca con su esposa, porque alguna fuerza maligna la está empujando a abandonarlo.
4.Se adivinó para Olobaghun e Idanigbo
Uroke, con la boca, adivinó para la Tortuga (Olobaghun) y para Idanigbo cuando ambos competían por el título de jefatura de su padre. A los dos se les aconsejó sacrificio, pero la Tortuga no estaba de humor para hacer ninguno. A Idanigbo se le indicó sacrificar un chivo y ñame en polvo (elo u obobo), y regar ese polvo desde su casa hasta el lugar de la coronación. Él cumplió tal como le fue indicado.
Los sacerdotes de Ifá prepararon el polvo de ñame con el iyerosun del odu y se lo entregaron para regarlo camino al lugar de la instalación. Cuando los dos hermanos partieron a la mañana siguiente, la Tortuga le preguntó a Idanigbo por qué iba regando el polvo de ñame por el camino, y él respondió que sabía lo que hacía. La Tortuga no pudo resistir por más tiempo el atractivo de aquel polvo: se fue quedando atrás y empezó a comérselo. Y mientras comía, cantaba:
Con ese canto, prácticamente le estaba concediendo el título a Idanigbo mientras devoraba el polvo de ñame regado a lo largo del camino. Idanigbo llegó al lugar de la coronación cuando de la Tortuga no había ni huellas, y finalmente el título le fue entregado a él.
Si el odu aparece como Ayeo (osobo), se le dice a la persona que se olvide de la posición por la que compite. Si es Uree (iré), se le manda sacrificio para triunfar; y si la competencia es por un título, un cargo de jefatura o una posición de autoridad, deberá sacrificar un carnero padre, una tortuga y polvo de ñame para vencer.
5.Se adivinó para Lakangbo antes de que se hiciera rey
Estos fueron los tres Awoses que adivinaron para Lakangbo cuando disputaba el trono de Olofin. Le aconsejaron sacrificar un carnero padre y tela blanca, y le dijeron además que debía tener su propio Ifá. Él hizo los sacrificios y Agunfon Iyanda le preparó su Ifá. El sacrificio se realizó con este encantamiento:
Cuando llegó la hora y los ayudantes del rey consultaron para saber quién sería el próximo Olofin, la suerte cayó sobre Lakangbo, porque Eshu ya había ejercido con éxito su presión sobre los encargados de elegir al monarca. Esa adivinación la hicieron dos Awoses llamados Opoye Lakodi y Omi Adagba Si Fi Yo, los sacerdotes de Ifá que confirmaron que era el turno de Lakangbo de convertirse en rey.
Cuando Lakangbo apareció después en el auditórium, todos los presentes lo saludaron con ¡Ka-bi-ye-si-o! Le fueron entregadas muchas esposas y pajes, y se hizo muy próspero. En el tercer aniversario de su coronación invitó a su adivino principal, Agunfon Iyanda, y celebró un gran banquete en su honor.
Cuando este odu aparece en la adivinación, se le dice a la persona que hay un gran título en su familia, o una posición superior en su lugar de trabajo, que caerá a su favor si hace el sacrificio con un carnero padre y tela blanca. Deberá recibir su Ifá si aún no lo tiene, y se le dirá que Ifá lo recompensará abundantemente si lo sirve concienzudamente.
6.La mujer del pantano
Había una mujer llamada Oberenibate que vivía en un pantano y tenía un hijo llamado Hilero. Los enemigos de aquella mujer no querían que ese niño naciera y buscaban matarlo, pero nació de todos modos por el poder que Olofin le había concedido.
Hilero hablaba todos los días con el Cielo y nunca comía de lo que le daban, porque él distinguía lo bueno de lo malo. Siempre repetía: «Quieran o no, voy a nacer y crecer». Un día, siendo ya joven, antes de hablar con el Cielo sintió que algo malo se apoderaba de su cuerpo y se quedó sin habla. Corrió a casa de Orúnmila, quien le vio este odu y le indicó hacer ebó; después debía reunir todos los ingredientes de ese ebó, hacer una ceremonia y llevarlo al río, porque solo así recuperaría el habla. Y le advirtió algo más: todo lo que se hiciera él, tenía que hacérselo también a su madre para no quedar huérfano, porque su madre podía perderse.
Hilero hizo el sacrificio y la ceremonia en el río y volvió a hablar, aunque desde entonces siempre se frotaba un brazo. Con el gran poder que Olofin le había dado venció a todos sus enemigos; pero su madre murió, por no haber hecho el ebó ni la ceremonia del río. Después de aquello, Hilero se reunía con sus compañeros Abikú en el pantano para hacerle ceremonias y ofrendas a su madre y a sus demás familiares muertos.
7.Aquí la persona vive andrajosa y con peste
En la tierra Nana Biarabire vivía un Awó llamado Awalode que andaba siempre andrajoso y apestoso, rodeado de perros a los que pretendía hacer hablar. Por esa razón Shangó lo tenía maldecido, hasta que un día decidió quejarse ante Olofin por la existencia de aquel Awó.
Al escucharlo, Olofin le pidió que buscara a Ogún y le dijera que se presentara ante él, pero sin adelantarle nada del asunto. Ogún, camino de la casa de Olofin, se tropezó con Orúnmila, quien le hizo Osode y le vio este odu; le aconsejó que cuando hablara con Olofin no lo contradijera en nada, pero que si le pedía bajar a la Tierra, respondiera que para eso tenía que ir con Shangó. Estando en casa de Olofin, Ogún se puso a cantar algo relacionado con Awalode y su estado. Olofin, extrañado, le preguntó por qué cantaba aquello, y Ogún le explicó que conocía a Awalode.
Olofin mandó entonces a Ogún y a Shangó a casa de Awalode. Al verlos llegar, Awalode se asustó y trató de esconderse; Shangó lo agarró y con la lengua le quemó las ropas andrajosas, mientras Ogún sacrificaba los perros. Limpiaron todo, vistieron de blanco a Awalode y lo mantuvieron amarrado durante 7 días. Awó Botafun Roso, que vivía al lado, notó el cambio, pues ya no había olor desagradable; fue a la casa del vecino, se encontró con Shangó y Ogún, y les entregó dos gallinas para que le rogaran la cabeza a Awalode.
Pasados unos días, Olofin decidió visitar a Awalode. Antes de llegar vio a Awó Botafun Roso, quien le contó la vida que aquel hombre llevaba y el cambio que había tenido desde la llegada de Shangó y Ogún. Cuando Olofin entró, quedó asombrado de la limpieza, felicitó a Ogún y a Shangó, y le dijo a Awalode que así era como tenía que vivir para sentirse bien y para que le llegara la prosperidad.
8.La insatisfacción de la hembra en ofikale
En la tierra Umbo ashé vivía una pareja de Ekun: el macho se llamaba Namaya y la hembra Ogidan. Eran los dueños de todo el territorio, temidos y respetados, y pensaban que con semejante poder vivirían felices. Pero en la intimidad tenían grandes peleas, porque en ofikale trupon surgían problemas entre ellos: él no lograba satisfacer a Ogidan, a pesar de tener Adasile. Entonces se mordían y se arañaban, y salían furiosos a maltratar a diestra y siniestra.
Namaya decidió ir a ver a Orúnmila, quien le vio este Ifá y le explicó: el problema que ustedes confrontan cuando hacen vida se debe a una sombra llamada Oboni-Oshé, que es el ángel de la guarda de la pareja, porque ustedes nacen de la misma familia. Le marcó ebó con calabaza, un clavo del tamaño de su persona y ariques de yagua, y le dio un gallo a Egun y a Oboni-Oshé mientras cantaba:
Al caer la sangre sobre su persona y sobre la sombra de Oboni-Oshé, se apareció Egun Paronu, que era el guía de esa sombra; venía tocando un cencerro y cantando:
Y le dijo: ahora vete, y verás cómo podrás hacerlo bien. Aunque mi sombra estará de vez en cuando contigo y con ella, y en esos tiempos pelearán y tendrán dificultades, harán ofikale mientras tú me repitas de vez en cuando la ceremonia que Orúnmila te hizo. Así mi sombra acompañará también a los hijos que ustedes tengan, y les pasará lo mismo: unas veces quedarán satisfechos y otras no. To Iban Eshu.
9.El secuestro
Orúnmila registró a una niña y les advirtió a sus padres que tenía que recibir Ikofafun y hacer ebó para que no la secuestraran, pero ellos no hicieron caso. Pasó el tiempo y la niña se convirtió en una señorita muy bella, hasta que unos piratas que merodeaban por la zona la secuestraron y se la llevaron a una isla.
Los padres acudieron entonces a Orúnmila y les salió este mismo Ifá. Orúnmila les dijo que todo había pasado por desobedientes, y les mandó a hacer ebó con agua de mar, un barco, tierra de una montaña y de caverna, gallo y paloma, y les indicó permanecer cerca del mar. Un día los piratas salieron a hacer de las suyas y la muchacha aprovechó para escapar; como era un cayo no pudo lograrlo por sí sola, pero sus padres la divisaron y la rescataron.
10.Las brujas
Las brujas se enteraron de lo que Orúnmila iba a hacer con sus hijos y se reunieron para asustar a los Awoses: si estos huían, ellas podrían apoderarse de los secretos de Ifá. Los Babalawos estaban reunidos en la tierra Oni Doro, que era la tierra de Iwori Juani, vecino de Iroso Umbo. Al enterarse de lo que se tramaba contra los Babalawos, fueron a buscar a Shangó y le contaron lo que pasaba. Este dijo: «Así es la cosa», y lanzó un rayo cuando ya estaban en la puerta, y retrocedieron; tiró otro y retrocedieron aún más; y siguió tirando rayos hasta que salieron corriendo. Orúnmila supo entonces todo lo ocurrido, ofreció una fiesta a todos los santos, y las tierras de Iwori Juani y de Iroso Umbo quedaron unidas. Por eso se canta:
11.La hija de Oshún y Osanyin que se volvió hierba
Oshún tenía una hija que era una mulata muy linda, la única que había tenido con Osanyin. La joven se enamoró de un hijo de Olokun, que la engañó; como estaba muy enamorada de él, quedó esperando, le entró una tristeza inmensa, enfermó del corazón y murió de pena. En el lugar donde murió comenzó a nacer una mata en forma de cruz, con flores de color, llamada Awende.
Oshún empezó a lavar sus secretos con esa hierba, y con ella se curaban el estómago y el vientre: aquella planta fue la bendición de este odu. Cuando el hijo de Olokun regresó y vio lo que había pasado, Osanyin lo convirtió también en hierba, lo arrastró y lo llamó Ewe Añai, que sirve para lavar los secretos de Olokun y de Yemayá, y que se recogía para lavar los males del vientre.
12.Aquí le levantaron un falso testimonio a Orúnmila
En este camino, el pueblo acusaba a Orúnmila de falso adivino y le preparó una trampa: tres casetas. En una pusieron oro; en otra, prendas y brillantes; y en la última pusieron a Ogún con un machete en las manos, para que lo matara si no adivinaba.
Llevaron a Orúnmila a la prueba, y él acudió con su Apetevi y un cesto con coco, porque al mirarse se había visto este Ifá y su ángel le había marcado rogación de cabeza. Al llegar vio las tres casetas: una pintada de blanco, otra de rojo y otra de negro. Pidió que le permitieran rogarse la cabeza, y cuando tiró los cocos salió Iroso Umbo. Entonces dijo: «Mi ángel no quiere que yo muera». Sus enemigos le exigieron adivinar lo que había en las casetas, y Orúnmila respondió: «En la pintada de blanco hay oro, en la de rojo hay prendas, y en la negra está Ogún con su machete para matarme».
La caseta negra no hubo necesidad de abrirla: al oír que Orúnmila había adivinado, Ogún saltó de ella, botó el machete, le rindió Mo-foribale a Orúnmila y le dijo: «Mientras el mundo sea mundo, no habrá para usted más guerras, porque yo, Ogún, se las evitaré y siempre seré su fiel servidor».
13.Aquí el perro perdió el cargo
Olofin mandó a buscar al perro para darle un cargo, pero este no hizo caso ni hizo ebó. Aunque se levantó muy temprano para ir a casa de Olofin, por el camino se encontró un hueso y se puso a roerlo. Se demoró tanto que la Tiñosa, a pesar de haberse levantado tarde, llegó primero.
Ante esa situación, a Olofin no le quedó más remedio que entregarle el cargo a la Tiñosa, y el perro, por llegar tarde, se quedó sin él. Por eso la Tiñosa es el mensajero de Olofin.
14.Aquí fue donde Orúnmila le hizo Ifá a Elegbara
Elegbara y Orúnmila tenían una porfía. Elegbara le dijo: «Yo soy adivino; siéntate, que te voy a adivinar», y le leía el ókpele de izquierda a derecha, no como se hace ahora. Le hizo Osode a Orúnmila y le anunció: «Ten cuidado, que vas a tener una disputa en estos días». Orúnmila lo miró y no le contestó nada. Cuando Elegba se fue, Orúnmila tomó el ókpele y dijo: «Yo soy más adivino que Elegbara. Así se consulta a los seres de ultratumba empleando el ókpele, y así se lee el dilogún; pero ókpele Ifá es ese otun agba umpele: en el ókpele de Ifá la pata mayor es la de la derecha, y por tanto la derecha es Ifá y la izquierda es Elegbara».
Llamó a Elegba y le dijo: «Te voy a demostrar que soy más adivino que tú; siéntate». Le hizo Osode, le vio este Ifá y le advirtió: «Tienes que dejar de ser alardoso; tienes que darle una misa a un Egun que te la pide, y darle un gallo; además, hacerte ebó, porque tienes entre manos un pleito por un cargo». Elegba lloró y salió corriendo de la casa gritando: «Ladrón, me has robado el secreto».
Orúnmila se hizo entonces el ebó del signo y lo puso en la carretera del pueblo. Cuando Elegba pasó y vio los animales, fue a cogerlos y la trampa lo apresó. Orúnmila lo llevó con una soga ante Olofin, quien le dijo que hiciera con él lo que quisiera. Orúnmila respondió que solo quería que viviera en su casa, y se lo llevó y lo puso en Ilé Yagbe, el excusado.
Pasó el tiempo y Elegbara se cansó de aquel lugar. Viendo que Orúnmila había acrecentado su fortuna desde que él estaba en la casa, un día en que Orúnmila y Oshún conversaban, llegó y dijo: «Orúnmila, estoy cansado de vivir en el excusado. Quiero estar en la puerta de tu casa para disfrutar de tus riquezas y que me saluden a mí primero como Babalawo; por eso quiero que me hagas Ifá». Orúnmila respondió: «Eso no puede ser». Elegba dio un salto y se tiró al suelo, rompiéndose la cabeza. Al ver aquello, Oshún le dijo a Orúnmila: mejor le haces Ifá y te quitas ese problema. Y Orúnmila le hizo Ifá gratis a Elegba.
Días después, estando Elegba en la puerta de Orúnmila, pasó Inle y no lo saludó. Elegba reclamó: «Salúdame, que soy Babalawo». Inle le respondió: «No me digas; a ver, adivíname». Elegba le dijo: «En el patio de tu casa hay un árbol de Vencedor donde se pasea un cuco todas las tardes». Inle protestó: eso lo sabe todo el mundo. Y Elegba añadió: «Ayer tu padre Olokun te regañó porque le tocaste las nalgas a tu madre Yemayá». Asombrado, Inle exclamó: «Eso no lo sabía nadie más que Olokun, Yemayá y yo. De verdad que eres adivino; quiero que me hagas Ifá». Elegba le hizo Ifá a Inle y le pidió dos carretones de caracoles, mujeres y comidas, y con eso le pagó su Ifá a Orúnmila.
15.La cucaracha
Cuando se creó el mundo, Olofin le dio a la cucaracha un vestido llamado Odu, que era carmelita, y la puso a vivir en la casa. Pero como Ayan Oko y Ayan Oke se vestían iguales, no se sabía cuál era cuál.
Fueron a casa de Ogbe Roso para que les arreglara aquel problema, pero él no estaba: había ido a otro pueblo. Le preguntaron por él a su mujer y le explicaron su situación, y ella les dijo: «En casa de Ogbe Roso lo mismo vale el hombre que la mujer; yo les arreglaré el problema». Les pidió que se quitaran las ropas, y cuando los estaba limpiando con un pollón llegó Ogbe Roso, que al ver aquello se puso furioso con la mujer. Ella le explicó lo que pasaba, y Ogbe Roso sentenció: «Ni tú ni yo podemos cambiar lo que Olofin ha creado en el mundo. Ayan es Adodi, y no se sabe cuál es la hembra ni cuál es el macho; por eso uno hace de macho y otro de hembra, pero en apariencia tienen el mismo sexo, y así será para siempre». To Iban Eshu.
Ayan se quedó con esa maldición encima.
16.Shangó entregó el tablero a Orúnmila
Aconteció una vez que Shangó era el adivino que poseía el tablero, y tenía como subalternos a Elegba y a Osanyin. Pero Shangó era muy fiestero y casi no tenía tiempo para atender a Ifá: a veces quería irse a una fiesta o a otro lugar, y si en eso llegaba alguien a consultarse, lo atendía de mala gana y mandaba a Osanyin a que le resolviera con cualquier hierba.
Un día Shangó se puso a pensar que ya no podía con aquella responsabilidad y que tenía que buscar a una persona seria que se hiciera cargo. Elegba y Osanyin creyeron que cualquiera de ellos dos sería el elegido para quedar en el gobierno del mundo. Pero Shangó llamó a Elegba y lo mandó a casa de Orúnmila con el recado de que quería verlo. Orúnmila respondió que eso no podía ser: ¿qué pensaría Olofin? Shangó le dijo que no se preocupara, que él hablaría con Olofin; y le indicó que cuando tuviera problemas hiciera una obra en la palma, y que enseguida él acudiría.
Osanyin y Elegba quedaron muy disgustados. Elegba, con todo su disgusto, se quedó ayudando a Orúnmila; Osanyin hizo lo contrario: se fue para el monte y, con sus vastos conocimientos de ewe e igui, se puso a trabajar.
Un día Orúnmila se vio este Ifá y supo por él que le estaban arreando una prenda. Se dirigió a la palma e hizo la ceremonia. Shangó, que estaba en la loma, vio la señal y partió hacia donde estaba Orúnmila; pero al pasar por el monte vio a Osanyin trabajando, tiró rayos y centellas y prendió el bosque. Orúnmila, al ver aquello, corrió al monte y encontró a Osanyin mutilado y sin conocimiento: lo recogió, lo curó y le hizo ebó. Cuando Osanyin se restableció, le juró a Orúnmila lealtad ciega. Osanyin perdió un brazo, una pierna y una oreja, y quedó caminando a saltos.
17.Ifá de trampas, chismes y enemigos
La cucaracha era reina, y era muy buena; por eso tenía a una parte del pueblo a su favor. Pero la otra parte no estaba de acuerdo con su forma de ser, y fueron ante el león y el tigre a decirles que la cucaracha hablaba mal de ellos. Ambos fueron a buscarla, y cuando ella los vio se subió a una mata. Le advirtieron: «No te ocupes, ya tendrás que bajar»; pero en un descuido ella se escapó sin que se dieran cuenta, y el león y el tigre terminaron aburriéndose.
La gente buscó después a la cucaracha para que volviera a gobernar. Ella dijo que no, pero fue tanta la insistencia que acabó aceptando, aunque antes fue a ver a Orúnmila. Este le vio este Ifá y le mandó ebó con cucarachas jíbaras y una trampa con plumas: debía ir al palacio, colocarla allí y mandar a buscar a todos los reyes. Cuando estos, por la noche, fueron a atraparla, quedaron presos en la trampa; así perdieron ellos, y ella siguió gobernando tranquila.
18.Aquí Eshu mata al Awó por desobediente
Había un Awó que tenía a un ahijado como criado. Un día, el muchacho, jugando en el suelo, marcó este odu de Ifá. El padrino, muy bravo, le reprochó haber pintado aquello, borró la letra y lo botó de la casa. El muchacho, triste porque no tenía dinero ni casa, se fue llorando a la esquina, y allí se encontró con Eshu, que le preguntó qué le pasaba. El joven le contó lo sucedido, y Eshu le pidió: «Enséñame el odu que pusiste en el suelo». El niño se lo mostró, y Eshu le ordenó regresar a casa del padrino y decirle que tenía que hacerle Ifá gratis.
El muchacho se lo dijo al padrino, y este volvió a botarlo de la casa. Regresó de nuevo adonde estaba Eshu, y este le insistió en que volviera, una y otra vez, hasta que el padrino, de malas ganas, le hizo Ifá. Terminada la consagración, el padrino murió, y el joven se convirtió en el Awó del pueblo.
19.Cuando Olofin citó a los pájaros
Olofin citó a todos los pájaros y les anunció: «Los voy a someter a una prueba, y al que gane le daré tres cosas: la riqueza de la Tierra, la de la vegetación y la del aire. Se tienen que reunir en el lugar que les señale».
Como el Arriero sabía que había pájaros que volaban más que él, fue a casa de Orúnmila, quien le hizo Osode y le salió este odu. Le mandó hacer ebó con gallo (directo a Eshu), cucarachas y otros insectos vivos, jutía y pescado ahumado, manteca de corojo y mucho dinero.
Cuando todos los pájaros salieron a la prueba, el Arriero llevaba consigo el paquete del ebó. Poco después de la mitad del recorrido lo soltó: los insectos salieron volando, y todos los pájaros se lanzaron a perseguirlos para comérselos. Así el Arriero llegó primero y ganó la apuesta.
Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.
↑Sigue estudiando
Los 16 odù de la familia de Iroso
Iroso Ate (Iroso Irete) · Iroso Batrupon (Iroso Otrupon) · Iroso Fun (Iroso Ofun) · Iroso Gan (Iroso Obara) · Iroso Iwori (Iroso Wori) · Iroso Ka (Iroso Ika) · Iroso Kalu (Iroso Kana) · Iroso Meji (Babá Iroso Meji) · Iroso Odi (Iroso Di) · Iroso Ojuani (Iroso Juani) · Iroso Sa (Iroso Sun Sun) · Iroso She (Iroso Oshe) · Iroso Tolda (Iroso Ogunda) · Iroso Tuarara (Iroso Otura) · Iroso Yeku (Iroso Makelekun)
