Iroso She
Iroso Oshe
«Así como el agua apaga la candela, así Kekushé Iroso Kushé venza a todos mis enemigos».
Rezo de Iroso She
Iroso She Olú Yenye adifafun Aoré tinyo launye okan akukó lebo. Osha kolofun kitifun shawo adifafun Orúnmila.
En este odu nace
- El aceite vegetal para cocinar y para lámpara.
- La acción de los Egun obsesores.
- Las imperfecciones físicas.
- El fuego en los bosques.
Este odu marca
- Guerra entre Paleros.
Aquí habla
- Que aquí el arayé es una mujer culona y bajita que usa trenzas, el Awó se enamora de ella y ella le trabaja el pene para amarrarlo.
- Que aquí es donde el ángel de la guarda viene a buscar a su omó a la hora de la muerte, y lo coge por los pies. Orúnmila le da comida entonces al ángel de la guardia de la persona y salva a la persona. Orúnmila es el intermediario con el ángel de la guardia.
- De guerra que tiene o tendrá.
- Que Shangó era nadador y pasaba a la gente a la otra orilla del río y tuvo una guerra con Agayú que se llamaba Kushé.
- De atender y ocuparse de la madre.
- Que la persona come con los enemigos, cuídese que le están preparando un lazo.
- De que todo a su alrededor es traición y falsedad.
Este odu prohíbe
- No se puede llorar por falta de dinero.
- No se puede usar prendas heredadas pues lo atrasa.
Este odu recomienda
- Darle misa a su mamá si está muerta.
- Hay que tener contenta a Oshún.
- Manda a andar pronto para poder ganar la guerra que tiene o tendrá.
- Hay que hacer muchas obras para poder alcanzar la tranquilidad y pueda salvar la vida y la de sus seres queridos.
- Se le da dos Pargos a Shangó.
- Cuide su pelo para que no se lo trabajen.
- Atienda a su mamá que Ud. no se ocupa de ella.
- Cuidado con la candela en su casa, habrá fuego y empezará por la cocina.
Hierbas del odu
- Caucho
- Pandora
- Tebenque
- Aguinaldo Blanco
- Ewe Funlé
Osobo e Iré del odu Iroso She
- Nacen los Egun obsesores.
- Aquí es donde el ángel de la guardia viene a buscar a la persona y Orúnmila es el intermediario.
- Hay que hacer muchas obras para salvar la vida y la de sus seres queridos porque hubo una muerte en la que Ud. tomó parte sin querer y de forma fortuita, y ahora ese Egun lo persigue.
- Hay que hacer ebó de inmediato y ebó misí a Shilekun ilé.
- Ebó misí con Rompesaragüey, Piñón e Higuereta.
- Hay pérdidas de seguro, si no se hace ebó.
- Aquí surgió la guerra entre Shangó y Agayú.
- Marca guerra entre paleros.
- Habla de traición y falsedad a su alrededor.
- Maferefun Olokun, salúdelo diariamente y pídale salud y prosperidad.
- Habla de guerra que tiene.
- Habla de enemigos que le han tendido una trampa.
- Habla que una mujer le ha trabajado el pene para amarrarlo.
Relación de obras del odu Iroso She
Habla de guerra, se coge una braza de candela, se pone en la puerta de la calle a las 12 del día y se le echa encima una igba de omí tuto y se dice: Así como el agua apaga la candela, así Kekushé Iroso Kushé venza a todos mis enemigos.
Ebó misí con: Rompesaragüey, piñón e Higuera.
Patakíes del odu Iroso She
1.La adivinación que se hizo antes de bajar a la Tierra
Kpere Lere mi Kpere era el nombre del Awó que registró a Orúnmila cuando se disponía a venir al mundo. En aquella consulta se le advirtió que debía hacer sacrificio a su propia cabeza, porque en la Tierra le esperaban problemas tan graves que hasta su vida correría peligro. Debía atender su cabeza con una gallina de guinea y la mitad de un ñame con las extremidades cortadas, servir a su ángel de la guarda con la rata que en yoruba se llama Ukpere y en Benin ebete, y darle un chivo a Eshu. Orúnmila lo cumplió todo, y su ángel guardián, después de prevenirle que su vida terrenal estaría llena de dificultades, le pidió además que preparara un equipo del juego de Ayo, llamado Okpan ayo en yoruba y ogiurise en Benin. Hecho esto, el ángel le aseguró que nadie podría hacerle daño en la Tierra, y Orúnmila bajó y apareció en un pueblo llamado Okegon, en tierra yoruba.
Allí se ganó fama de hombre responsable y de sacerdote de Ifá muy respetado, y al Obá de Egón llegó a agradarle mucho su conducta. Pero Elenini, la divinidad de los Obstáculos, a quien no había pagado tributo alguno antes de dejar el Cielo, se puso pronto tras su rastro. Un día, estando Orúnmila en su casa, Elenini le mandó de visita a una mujer de la casa del Obá. Cuando estuvo a punto de acostarse con ella, su ángel de la guarda le hizo recordar de un tirón el sacrificio que había hecho a su cabeza en el Cielo, y se contuvo. La mujer, sin embargo, fue a contarle el incidente al Obá y llegó a mentir asegurando que él le había hecho el amor.
El Obá, decepcionado, convocó de inmediato al Consejo de Ancianos de la ciudad. La mujer, que era una de las esposas del Obá, sostuvo su declaración ante el consejo, y cuando Orúnmila la negó nadie le creyó. Fue sentenciado a morir ejecutado en un plazo de siete días, durante los cuales nadie podía visitar su casa. Comenzó a llorar, y todas sus esposas e hijos lo abandonaron, excepto uno de sus hijos, que se mantuvo a su lado. Mientras el padre lloraba, el muchacho sacó su Okpele y lo tiró al suelo, pero como no sabía leer ni interpretar Ifá, le pidió a su padre que mirara la letra que había salido; este se negó, pues ya no quería ver nada.
El hijo se acordó entonces de aquel Awó calvo que solía visitar a su padre, llamado Kpere kpere ni eku jagho, que quiere decir «las ratas comen la piel de los animales por pedazos», y fue a decirle que su padre había sido condenado a muerte por una ofensa que no cometió. El Awó siguió al muchacho de inmediato y encontró a Orúnmila llorando; al volverse a mirar el Ifá tendido en el suelo, vio que era su propio odu, Irosun Okpere. Le mandó agasajar a Ifá con una gallina de guinea y la mitad de un ñame, prometiendo darle una chiva si sobrevivía a aquel sufrimiento, y servir a Eshu con un chivo; también le anunció que al final de todo aquello le darían un cargo o título. Orúnmila miró al fin la letra del suelo, exhaló un suspiro de alivio, preparó además el equipo del juego de Ayo de su Ifá e hizo rápidamente todos los sacrificios.
Faltando dos días para la ejecución, Eshu visitó a todos los hijos del Obá, al jefe y a la policía celestial. Los hijos del Obá fueron a jugar Ayo con el hijo de Orúnmila frente a la casa del condenado. El jefe principal del Obá, sorprendido de verlos jugar con el hijo de aquel que había sido declarado persona no grata, fue a acusar al Obá de engañarlos para convertirlos en enemigos de Orúnmila. Al mismo tiempo, Eshu hizo que uno de los hijos del Obá le hiciera el amor a la misma mujer que había mentido, y por instigación de Eshu ella también denunció el incidente. Se convocó otra reunión del consejo y la mujer volvió a confirmar la acusación. Los ancianos advirtieron que, si Orúnmila había sido condenado a muerte por esa ofensa, el mismo cargo debía aplicarse sin alteración al hijo del Obá.
El Obá se negó a pronunciar la pena de muerte contra su hijo y prometió absolver a la mujer para casarla con él. Los ancianos respondieron que, si se iba a salvar la vida del hijo del Obá, había que salvar también a Orúnmila. El Obá aceptó la propuesta, se convenció de que Orúnmila era inocente y de que era su propio hijo quien se acostaba con la mujer desde el principio, y entonces ella confesó que Orúnmila jamás la había tocado. Para desagraviarlo por la acusación injusta, el Obá lo invitó, le concedió un título de jerarquía y lo casó con su hija mayor. Orúnmila se maravilló del cambio que habían tenido todas las cosas, agradeció a su hijo y al Awó que vino a ayudarlo en los peores momentos, y festejó a su Ifá con una chiva.
Cuando este Ifá aparece en el Igbodun, la persona servirá su nuevo Ifá con una gallina de guinea y la mitad de un ñame, y servirá a Eshu con un chivo, para evitar el riesgo de ser acusada falsamente de una ofensa que no cometió; se le aconseja no dejarse tentar a hacerle el amor a la mujer de su padre. En adivinación corriente, hará el mismo sacrificio para sobrevivir a una prueba mayor que le vendrá.
2.Ajibola y la amiga bruja
«Es solo un sonido el producido por el gong»: así se llamaba el Awó que registró a Ajibola cuando se hizo amiga de una bruja. Ajibola no sabía lo que era su amiga. Cada vez que quedaba embarazada, abortaba, sin sospechar que era la propia amiga quien provocaba los abortos: aquella mujer vivía vigilante para enterarse de cuándo estaba en estado, y tan pronto lo sabía, Ajibola perdía la barriga.
Después de perder muchos embarazos de ese modo, Ajibola fue a casa de Orúnmila por adivinación. Se le aconsejó hacer sacrificio con un conejo, una gallina y una paloma, y se le indicó que, después de hacerlo, no visitara a su amiga a menos que llevara un vestido ancho y suelto que escondiera el vientre. Volvió a quedar embarazada sin que la amiga lo supiera, y cuando esta al fin se enteró, ya no pudo hacer nada. Así fue como Ajibola dio a luz a su hijo, y después tuvo muchos más.
Cuando este odu sale para una mujer, se le dirá que se encuentra en los primeros meses de embarazo y se le aconsejará que nunca visite a sus amigas sin ropas adecuadas para esconder su estado, porque una de sus amigas es bruja y capaz de arruinarle el embarazo.
3.El amigo malvado
Al ñame le iba bien y daba buen tubérculo; el maíz daba frutos; el príncipe tuvo éxito cuando heredó la corona de su padre; y la semilla principal de Ifá, Oduro, prosperó hasta convertirse en rey de sus compañeros Ikin, con seguidores por delante y por detrás una vez coronado. Este odu trae la suerte de que todo cuanto emprendan las manos de la persona tenga éxito, aunque ese éxito llega gradualmente y no de forma rápida.
El protagonista de esta historia comenzó su vida como campesino y siempre recogía buenas cosechas. Un día su amigo le dijo que dejara la granja y se dedicara al comercio; también prosperó como comerciante, hasta superar al propio amigo, que comerciaba igualmente. Con la esperanza de arruinarlo, el amigo le sugirió entonces dedicarse a la caza, y aceptó el consejo, pero la caza también resultó una historia de éxito. Finalmente, el amigo preparó encantamientos en su contra que lo hicieron enfermar. Al consultar Ifá, se le mandó servir a Eshu con un chivo y a Ogún con un gallo, para que Eshu le trajera un médico que lo curara, e hizo el sacrificio.
En su época de comerciante había tenido un cliente habitual llamado Odimidimi. Sin saber que ya no comerciaba, Odimidimi fue hasta su casa con intención de comprarle mercancías, y él pudo proveérselas de sus antiguas reservas. Lo que ignoraba era que Odimidimi era también adivino y médico. Cuando Odimidimi descubrió que estaba demasiado enfermo para levantarse de la cama, le propuso enviar gente que lo llevara a su casa para atenderlo allí. Después de la adivinación, Odimidimi le reveló que su íntimo amigo era el enemigo que trataba de matarlo; le hizo los sacrificios y le preparó una medicina para bañarse durante siete días. Antes de cumplirse el plazo estaba curado, mientras su amigo huía del pueblo para no ser visto nunca más. Al final llegó a ser una persona de mucha prosperidad.
Cuando este odu sale en el Igbodun, se le dirá a la persona que prosperará en cualquier vocación que tome, pues está destinada a triunfar en lo que haga. Servirá su nuevo Ifá con una chiva y una gallina, dará un gallo a Ogún y un chivo a Eshu, y deberá cuidarse de los amigos: si su instinto le dicta hacer algo y un amigo le aconseja no hacerlo, deberá seguir adelante con sus propósitos sin la menor duda. En adivinación corriente, se le dirá que no se apresure en adquirir riquezas: prosperará lenta pero firmemente, y cada año se verá mejor que el anterior.
4.Sacrificio para la prosperidad
Dijo Orúnmila maravillas, y yo digo maravillas. Él contó que fue algo maravilloso lo que hizo prosperar a Alara mucho más que el año pasado: el año anterior vestía ropas corrientes de tela, y este año usa una corona magníficamente tejida, con cuentas y hermosas plumas. Observó también que este año fue mejor para Ajero que el anterior: antes usaba una sencilla bata, y ahora una gran bata suntuosamente bordada con cuentas. Y dijo que lo mismo valía para el Orangun de Illa, que el año anterior anduvo a pie de un pueblo a otro y este año cabalga en un hermoso caballo.
Por eso Orúnmila consideró aquel año un año maravilloso. Cuando se le preguntó por el sacrificio requerido, mencionó una chiva grande, una rata grande y un pescado grande para servir a Ifá, de modo que el año nuevo le traiga a la persona mucha más prosperidad que el anterior. Cuando este odu aparece en adivinación, se le aconsejará a la persona hacer ese sacrificio para que el próximo año la encuentre mucho más próspera que el año en curso.
5.La adivinación para Paraka, la máscara
Ijan gbajan e Ijagidijan fueron los Awoses que registraron a Paraka, la máscara, cuando los pájaros no lo dejaban dormir por las noches. Se le aconsejó hacer sacrificio con un pedazo de tela blanca, un hacha, un bastón, un gallo y un chivo, y lo hizo.
Después de aquello, Eshu sacó de noche un tambor parlante y lo tocó alrededor de la casa de Paraka. Con eso alejó a las brujas, que celebraban sus reuniones en el árbol que estaba fuera de la casa, siempre de noche. Al escuchar el batir del tambor parlante, que anunciaba que Paraka estaba listo para pelear con el hacha en la mano derecha y una vara en la izquierda, las brujas huyeron y no volvieron nunca más.
Cuando este odu aparece en adivinación, se le informará a la persona que las brujas la molestan y que hay un pájaro malvado que grita cerca de su casa por las noches. Deberá hacer sacrificio para alejar a las brujas que perturban su vida.
6.Nace el arte de cocinar (secreto de Ifá)
Desde que Olofin creó la Tierra instaló en ella a Banga, la Palma Aceitera. Banga había profundizado mucho en los secretos de la villa y de la vida misma, y por eso el espíritu de Ifá se unió a ella y le fueron dados plenos derechos y poderes. En aquellos tiempos las personas no conocían a Olofin: cuando deseaban saber cualquier cosa interrogaban a Banga recostándose en su tronco, y ella los orientaba espiritualmente en su mente. Entonces no morían ni los hombres ni las bestias, y Banga llegó a ser considerada la Divinidad Suprema.
Banga fue a ver a Orúnmila, quien le vio este odu y le dijo que todo lo que tiene la Palmera tiene valor para la vida, que debía hacer ebó, y que su último secreto ayudaría a los seres humanos: sería el alimento de Kushé, el espíritu del fuego. Así lo hizo Banga. El progreso de la humanidad apareció sobre la Tierra; los hombres aprendieron las funciones de las manos, pero no sabían hacer fuego ni mantenerlo.
Un cazador del monte llamado Kushé fue a buscar el árbol del fuego, la Pinotea, cocinó los ñames en los carbones de ese árbol y los encontró muy sabrosos. Otro día volvió al monte a buscar aquel mismo árbol y se encontró con Osanyin Aroni Elesekan, que tenía un solo ojo, un solo pie, los cabellos largos y el cuerpo velludo. Este llevó a Kushé hasta donde estaba Banga, quien le enseñó cómo trabajar las Nueces Sagradas, los Ikines de menos de tres ojos, para sacarles el epo y el aceite de sus almendras, y le enseñó a cocinar los alimentos con esa grasa. Le explicó además cómo se prepara el Ade Iná con los peludos de los Ikines secos, que servían para coger el fuego donde se encontrara en el monte y para mantener el fuego familiar. A la luz del Ade Iná, Kushé fue iniciado en Ifá y conoció todos los secretos de Banga y de Ifá, pues Kushé era un hijo que tuvo Orúnmila con Adama, la mujer del fuego.
Kushé cogió un poco de aceite de Palma en una hoja de Malanga y una estopa de Ade Iná, volvió a su tierra y se hizo Obá de aquel lugar. Fue así como los primeros hombres aprendieron a cocinar con grasa y a conservar el fuego en sus casas, entronizando a Banga como su mayor divinidad: el árbol de la vida, que lo adivina todo.
7.Aquí le quitaron la candela a Oyá
Omó Yemi se llamaba Oyá en la Tierra, y presumía de ser la dueña absoluta de la candela: cada vez que se molestaba llenaba la Tierra de centellas y mataba multitudes de personas. Yewá le decía siempre a Obatalá que mandara a buscar a Oyá para ver si podía dominarla. Cada vez que Oyá iba a ver a Baba a la loma, le llevaba pan, leche y otros presentes; comían juntos, Oyá se le rendía, se despedía cariñosamente, y pasados los días volvía a hacer lo mismo.
Sucedió un día que Elegba transitaba por un sendero y Oyá soltó una centella que por poco lo mata. Elegba salió corriendo asustado y se encontró con Eyerosun, que era hijo de Ifá, y le dio las quejas. Este lo comprobó y le dijo: «Oyá está haciendo cosas malas; voy a buscar a Shangó, que se llama Eyilá Shebora». Siguió su camino con Elegba y al poco rato se encontró con Shangó, que tenía hambre. Al ver a Eyerosun, Shangó le preguntó qué le pasaba, y este le respondió preguntándole qué deseaba comer. «Dime antes qué te sucede, qué quieres que venza en este mundo, quién se metió contigo», dijo Shangó. Eyerosun le contó que Oyá tiraba centellas todos los días y no obedecía a Baba.
En eso Elegba le dio a Shangó harina y quimbombó. Shangó, que se puso violento por la queja de Eyerosun, comenzó a comerse la harina con quimbombó y se emborrachó, y en ese estado se presentó ante Olofin, le dio Mo-foribale y comenzó a cantar: «Shebora Anebora». Olofin se asustó y preguntó qué le sucedía, y Shangó le relató todo. En ese instante sonó una centella; Shangó sacó la lengua, gritó atronadoramente y cayeron 12 rayos seguidos. Oyá, sorprendida, se escondió. Shangó siguió sacando la lengua, soberbio, y Oyá no pudo soportarlo y bajó a la Tierra. Al verla bajar, Shangó salió precipitadamente detrás de ella. Oyá llegó a la Tierra y se escondió en la plaza, y en eso llegó Baba con una tinaja llena de leche de vaca, se la vació encima a Shangó y con eso le aflojó la candela. Entonces Eyerosun, que lo había seguido, dijo: «Vamos a buscar a Oyá para ver de qué nos valemos para quitarle la candela; de lo contrario, Oyá acabará con el mundo».
Por aquel entonces el único juez que existía era el ewe dundun. Shangó, Baba y Eyerosun lo cogieron y se disfrazaron poniéndoselo en sus camas, y así pudieron llegar hasta Oyá, quien al ver aquellos personajes trató de lanzar una centella; pero Shangó se anticipó, la agarró y la sujetó firmemente, e Irosun hizo lo mismo. La obligaron a sacar la lengua y, con una ceremonia preparada por Baba, le quitaron la candela. Esta es la razón por la que todas las cazuelas de Osanyin en Ifá llevan candela, y el santero no puede usar candela en su cazuela de omiero: porque a Oyá se le quitó la candela.
8.El guardián del alma
En este camino, las deidades mandaron al ángel de la guardia para que se llevara a las personas. Cuando el ángel guardián llegó a la Tierra, las agarró y, arrastrándolas, pasó por la puerta trasera de la casa de Ogún, y ellas comenzaron a gritar: «Ogún, ayúdame, el ángel de la guardia me arrastra por los pies». Cuando Ogún vio al guardián del alma le preguntó qué sucedía, pero este continuó su marcha con las personas, y así pasaron por las casas de todas las deidades que se hallaban en la Tierra.
Cuando las deidades salieron, el guardián del alma les explicó el caso. Orúnmila lo examinó y le vio este odu, Iroso She. Orúnmila le dijo que él colectaría las cosas y que las personas sacrificarían para el guardián del alma. Este soltó a la persona, y desde ese día Orúnmila ha estado colectando todo lo que la cabeza de cada persona requiere como sacrificio cada año, para entregárselo al guardián del alma.
Cuando Orúnmila le llevó lo suyo al guardián del alma, este a su vez le entregó la parte que le correspondía, y desde entonces las gentes también comenzaron a entregarle algo a Orúnmila para que fuese intermediario y hablase bien de ellas en presencia de las deidades y de sus guardianes ancestrales. Por eso se dice que Orúnmila es el intermediario del alma.
9.El camino de las 12 mechas
Osanyin le daba guerra a Orúnmila y le hacía Ika, mientras Orúnmila no se metía con Osanyin. Cansado ya de sufrir tantos trastornos sin saber quién era su enemigo, Orúnmila consultó con Shangó, y este lo mandó a hacer un trabajo con 12 mechas de algodón encendidas y dos Odu-Ará en la puerta del ilé, diciéndole: «Así conocerás a tu enemigo».
Mientras Orúnmila estaba en su casa haciendo el ebó, Osanyin andaba por el monte buscando ewe para perjudicarlo. Tan pronto Orúnmila empezó a invocar y a prender las mechas, cayó un rayo en el monte, y Osanyin quedó preso entre los dos fuegos; así perdió los miembros y el ojo que le faltaba. Poco después, Orúnmila pasó frente a un bohío y oyó unos lamentos; deseoso de prestar auxilio a quien se quejaba, vio a Osanyin quemado y descubrió quién era su enemigo.
10.Nacieron las imperfecciones
Shangó era el dueño del tablero donde Orúnmila hacía Osode. Shangó realizaba en el tablero todos los trabajos y eboses, y tenía dos ayudantes: Elegba y Osanyin. Pero por dedicarse a las mujeres y a las fiestas, cada día le quedaba menos tiempo para sus menesteres, y un día les dijo a sus dos ayudantes que iba a buscar un sustituto a quien entregarle el tablero. Elegba era el mandadero, el que botaba los eboses, y Osanyin el que le confiaba los secretos de los eweses, y como era lógico, los dos aspiraban a quedarse con el tablero.
Sucedió que Shangó se lo entregó a Orúnmila, diciéndole que no podía seguir con esa responsabilidad, pues casi todo su tiempo lo necesitaba para ir a las fiestas y estar con sus mujeres; por esas circunstancias se le acumulaban los trabajos y no podía quedar bien con la gente, y siendo Orúnmila el máximo adivino, era el único llamado a quedarse con él. Orúnmila le respondió: «No, hermano mío, la manipulación del mismo es muy complicada». Shangó insistió y le dijo: «Yo tengo dos criados: Elegba, que es el mandadero, el que tiene que llevar las obras a su destino, y Osanyin, que es el encargado de traer los eweses necesarios». Entonces le enseñó a Orúnmila el manejo del tablero y añadió: «Si tienes algún inconveniente, me llamas, que enseguida vendré en tu ayuda; pero me tienes que llamar poniendo 16 Odu-Ará en el suelo, dentro de un círculo de Fula a la que darás candela».
Orúnmila se hizo cargo del tablero, pero los trabajos no daban resultado: Elegba y Osanyin, molestos porque ninguno de los dos había sido designado por Shangó, no cooperaban. Elegba no llevaba los trabajos a sus destinos, sino que los ponía donde le venía en gana, y Osanyin se internó en el monte a trabajar su regla, convirtiéndose todo en una gran desorganización.
Orúnmila se vio precisado a llamar a Shangó en la forma indicada, y este se presentó de inmediato. Al saber lo sucedido, salió a buscar a Osanyin y a Elegba, y encontró a Osanyin dentro del monte trabajando su regla. Desató sobre él una gran tempestad de rayos, el monte se incendió, y Osanyin, que era un hombre perfecto, perdió un ojo, una oreja, un brazo y una pierna, y arrastrándose logró llegar a casa de Orúnmila, donde perdió el conocimiento. Al volver en sí después de varios días, vio con asombro que Orúnmila, lejos de abandonarlo, lo había atendido y curado; arrepentido de su actitud, le pidió perdón y prometió ser su esclavo.
Elegba, cuando vio lo sucedido a Osanyin, se escondió huyendo de la ira de Shangó; pero al enterarse de lo que Shangó había hecho, fue a casa de Orúnmila y le dijo: «Orúnmila, yo también lo engañaba, por cuanto no llevaba los trabajos al lugar indicado por Ud.; le pido perdón, y desde hoy Ud. es el único que tiene poder sobre mí aquí en la tierra». Desde entonces Orúnmila tiene a sus dos servidores y ve el resultado de sus obras.
11.El Águila y el Buitre cayeron en la trampa
Aquí fue donde la Tiñosa tenía dos arayes muy fuertes que le tenían envidia y mala voluntad, porque ella vivía en todas partes sin pagar, sobre todo donde vivía Obatalá, a quien prestaba muchos servicios. Los enemigos de la Tiñosa eran el Buitre y el Águila.
La Tiñosa le dio las quejas a Obatalá, y este la mandó a casa de Orúnmila, quien le vio este Ifá y le hizo ebó con akukó meji, adié, eyele, abatí y un pedazo de eran malú fresca. Le mandó poner el ebó primero delante de Elegba, y por la noche mandó a Eshu a llevarlo al pie de la loma donde vivía la Tiñosa, ordenándole que pusiera la eran al lado de la abatí. Entonces Eshu les avisó al Águila y al Buitre que en casa de la Tiñosa había carne; estos fueron a llevarse la eran de casa de la Tiñosa y murieron en la trampa.
12.Akivi y Aroni son omologu
Akivi fue a mirarse con Orúnmila y le salió este odu, que le marcó ebó con akukó meta, yarako, porrón y abiti. Como Akivi era omologu, no hizo el ebó, confiado en que no iba a toparse con cosas malas en su camino. Akivi era cazador; fue al monte y puso sus trampas para atrapar algún animal.
Sucedió que Aroni, que también era omologu, fue a casa de Orúnmila y le salió el mismo odu, y Orúnmila le mandó hacer el mismo ebó que había marcado a Akivi. Aroni tampoco lo hizo y se fue para el monte. Estando allí buscando hierbas, metió una de sus piernas en una de las trampas de Akivi y no podía sacarla. Cuando Akivi fue a revisar sus trampas, se encontró con Aroni aprisionado en una de ellas; ambos se increparon y comprendieron que se les había cumplido lo que Orúnmila les había anunciado.
Como los dos eran omologu, al llegar a sus respectivas casas se pusieron a trabajar sus ogú, y ambos se enfermaron. Tuvieron que volver a casa de Orúnmila para que les hiciera ebó, y después de hacerlo se curaron.
13.Por qué al Iyawó se le tapan los ojos
En la tierra Akeri inle había un Awó llamado Oluo Yeke Awó, que se dedicaba a cultivar cocos y tenía un muchacho de aprendiz, al que pagaba cinco centavos de sueldo para que almorzara y comiera; por eso el derecho del santo es el medio. El muchacho, que se llamaba Kushe, iba todas las mañanas a la orilla del mar a saludar a Olokun y le pedía salud, eko y dinero. Un día alguien que lo vio lo denunció; el oluo que era su maestro lo vigiló y, cuando lo sorprendió saludando a Olokun, le pagó y lo botó.
El muchacho se vio en la calle sin trabajo, pasando miseria, pero no desmayó: siguió saludando a Olokun y pidiéndole lo mismo. A los cuatro meses justos se encontró con un hombre que le dijo que tenía un trabajo para él: limpiar una casa de tres habitaciones, con la condición de hacerlo con los ojos cerrados y tapados con una venda. El muchacho aceptó; el hombre le vendó los ojos y le dio tres llaves. En una habitación había una barra de oro, en otra una de perlas y en la tercera una de brillantes. El muchacho lo limpió todo bien y se guardó las llaves; al salir, el hombre le quitó la venda y le pagó 24 pesos.
Se fue entonces a trabajar haciendo aceite de palma, y luego fue a mirarse con Ifá, que le indicó que, para obtener una gran fortuna, consagrara un Osun e hiciera una lámpara con aceite de palma, no de iki sino de Atarí, que es el dátil, y se la ofreciera a Oduduwa. Así lo hizo, y a los 16 días se enteró de que el hombre que le había dado el trabajo había muerto, y de que el rey había puesto en subasta la casa que él había limpiado, que estaba herméticamente cerrada con un gran candado, ya que las llaves las guardaba él. Todos los postores ofrecían sumas por la casa; él no tenía ni un centavo, pero ofreció el doble de lo que habían ofrecido todos juntos, con la sola condición de que le dejaran abrir la casa con sus llaves. Así lo hizo, encontró tres fortunas inmensas en barras de oro, perlas y brillantes, pagó la casa y fue inmensamente rico.
El muchacho fue después donde su padrino, el que lo había botado; este lo recibió mal y le regaló cinco centavos, lo mismo que antes le pagaba. Kushe siguió saludando a Olokun, dándole gracias por haberlo hecho rico. Por eso al Iyawó se le tapan los ojos al hacer Osha: para que no descubra los secretos que le rodean y lo haga a su tiempo.
14.Aquí Ogún y Oshosi deseaban vivir con Ainá
Ogún y Oshosi deseaban vivir con Ainá, la mujer de Obalube y Elegba. Fueron a ver a Orúnmila, quien les vio este odu y les dijo: «Hagan ebó con una adié, retama y ewefá». Oshosi respondió: «¿Cómo yo, señor de la caza y la sabana, voy a hacer ebó solo por vivir con una mujer? ¿No tengo acaso un ejército de ñames venenosos y de arbustos llenos de espinas para protegerme?». Ogún, en cambio, hizo el ebó y le dio de comer a Osanyin.
Llegó el día en que Ainá se fue a vivir a casa de Oshosi, y el fuego corría abrasador hacia él, que gritaba: «¡Ainá, Ainá, Ainá!». Se quemaron los ñames venenosos y los arbustos espinosos, y toda la sabana ardió. Cuando Ainá llegó a casa de Ogún, Osanyin le echó omiero sobre su cuerpo y el fuego se apagó.
Contenido educativo de la tradición de Ifá afrocubana, preparado y redactado por Ofún Oshé a partir de los tratados tradicionales del odu. Los rezos, súyeres, refranes y elementos rituales se conservan tal como los transmite la tradición. Iboru, Iboya, Iboshishé.
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